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Re is a de An opología Social
2010, 19 337-402
ISSN: 1131-558X
Reseñas
G an ópe a, fi cción y an opología
en el mayo ío del mundo
Manuela CANTÓN DELGADO
Depa amen o de An opología Social. Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
CALAVIA, Ósca . 2008. La única ma gen del ío. Se illa: Algaida.
In en ada y concebida como una no ela de a en u as, La única ma gen del ío
es sob e odo una exquisi a pues a en escena de la áspe a y iolen a ealidad de la
Amazonía en los iempos del auge y de la pos e io decadencia del caucho. Su au o ,
Ósca Cala ia, es un an opólogo iojano que ma chó a B asil hace más de dos déca-
das. Desde hace años es p o eso de la Uni e sidad Fede al de San a Ca a ina y bien
conocido po la an opología ame icanis a, an o española como la inoame icana.
Sus in es igaciones en e indios amazónicos del Río Ac e se inicia on a comienzos
de la década de los pasados años no en a, cimen ando un sólido conocimien o de la
ealidad cul u al indígena del in e io del B asil y dando luga a una p oducción ex-
ensa, in ensa y compleja cuyo hilo conduc o no es en modo alguno educ ible. Es a
ob a de fi cción no e a a su p opia expe iencia de in es igación, pe o la ama que
in en a se halla a odas luces inme sa en un uni e so que conoce. Y al ez po ello
los indios de es a no ela no es án elados, e gi e sados u ocul os as su di e encia
adical, ienen oz.
Los lec o es de Ósca Cala ia saben que se ía imp uden e conside a es a ob a
como su p ime a incu sión en la li e a u a. Sus abundan es ex os académicos han
mos ado ex ensamen e que es amos sob e odo an e un esc i o singula , capaz de
muchos egis os y de una lucidez poco común, un an opólogo que sien e una a e -
sión me ódica hacia los luga es comunes, que efl exiona con pe plejidad sob e los
o os sin alsea la dis ancia ni o za indulgen emen e la p oximidad, que eco e
muchos de los pliegues inespe ados de nues a elación con las cul u as que obse -
amos y que, al ez po odo ello, ha p e e ido muchas eces el eje cicio ensayís-
ico que le pe mi e gana libe ad1. Es un au o que ecuen a las pa adojas y enca a
los con encionalismos de la disciplina, concep uales y ex uales, pe o que p oba-
blemen e no susc ibi ía sin más el gi o al signifi cado anunciado a bombo y pla illo
1 Son conocidas sus colabo aciones egula es con Re is a de Occiden e.
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hace unas décadas o la bo osidad de géne os que ajo la efl exión posmode na2. No
se si se si ua ía cómodamen e en las an ípodas de Cli o d Gee z, James Cli o d o
Rena o Rosaldo, y de poco se i ía ubica lo en el limbo de indefi nición que llama-
mos An opología Simbólica, donde caben pensado es an opues os como el mismo
Gee z y, es e sí más p óximo a la sensibilidad eó ica del au o que eseñamos, el
ecien emen e desapa ecido Claude Lé i–S auss.
A la ez, los conocedo es de las c í icas, que la an opología de los úl imos años
ochen a opuso a la ozuda emulación an opológica de las epis emologías y u i-
nas posi i is as, saben que la elación en e ciencia social y li e a u a no puede se
ya mi ada condescendien emen e o apenas de eojo. La c isis de ep esen ación3,
que de i ó de la an opología comp ensi a e in e p e a i a de Cli o d Gee z, u o
la i ud de discu i el ealismo e nog áfi co como géne o y el ideal de obje i idad
posi i is a como pose cien ífi ca, e igualmen e de con on a nos con los ex os que
esc ibimos como si con u ie an ese imposible espacio de efl ejos que a e a en los
espejos bo gianos. Pese a oda es a adición, es in e esan e pensa que la an opolo-
gía iene e elando su capacidad pa a coexis i con las inclinaciones polí icas, bu-
oc á icas, aplicadas, o acula es y has a mesiánicas más o menos disimuladas de ás
de la ocación de muchos, pe o siemp e he enido la imp esión de que lle a peo la
e en ual p esencia en e sus fi las de esc i o es de fi cción. Es posible que nues a dis-
ciplina conse e esa suspicacia que iene con el ep oche a la ex u a li e a ia de sus
p oduc os, la mala gana con la que a eces asumió la inequí oca na u aleza fi ccional
de sus cons ucciones in e p e a i as, o los complejos y sinsabo es gene ados po el
ine i able ca ác e idiosinc ásico del modelo e nog áfi co clásico y, en defi ni i a, po
la consiguien e y a al pues a en en edicho de su legi imidad como ciencia. Pe o
queda la sensación de que el an asma de una ciencia de aluada a anza sólo pa a
secues a nos la imaginación.
Po úl imo, los no acilan es, al econoce el pode de la p ác ica e nog áfi ca
pa a con on a nos con lo que somos y p oduci au oconocimien o efl exi o, saben
que más allá de anecdo a ios, memo ias, dia ios y con esiones posmode nas, la fi c-
ción li e a ia es mucho más que un cauce legí imo pa a ensaya un desahogo bo-
hemio o soslaya cómodamen e las ci as de au o y las no as al pie. La di iso ia
en e an opología y li e a u a es acilan e, ambas es imulan nues a capacidad de
ex añamien o y pe plejidad, emue en las ce ezas y nos inoculan la inc edulidad.
En una en e is a publicada en el año 2008, Ósca Cala ia afi maba: “La an opolo-
2 Me pe mi o la libe ad de in e p e a algunas palab as del au o du an e la en e is a eali-
zada, en el año 2008, en el p og ama de adio que lle a el Depa amen o de An opología Social de la
UNED.
3 “La au o idad de los es ilos ‘g an eo ía’ pa ece momen áneamen e suspendida a a o de
una a en a conside ación de cues iones como la con ex ualización, el sen ido de la ida social pa a
quienes la p o agonizan y la explicación de las excepciones y la inde e minación en los enómenos
obse ados… lo que llamamos ‘c isis de ep esen ación’… es el es ímulo in elec ual esponsable de
la i alidad que mues a ac ualmen e la esc i u a expe imen al en an opología… La c isis nace de la
ince idumb e ace ca de los medios ap opiados pa a desc ibi la ealidad social” (Ma cus y Fische ,
2000: 29).
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gía, como la li e a u a, modifi ca la isión sob e un asun o. Una an opología que no
enga esa p emisa es algo bu oc á ico”4.
La única Ma gen del ío es una ob a de fi cción esc i a po un an opólogo que
conoce de p ime a mano la ex u a de esa ealidad que na a. Decenas de a ículos
y a ios lib os lo p ueban y al ez sea su in es igación más ex ensa, con enida en
el lib o O nome e o empo dos Yaminawa (2006), donde encon amos la sus ancia
e nog áfi ca de La única ma gen del ío. Aquella ob a ecoge los en esijos de lo que
el au o ha denominado en algún momen o an i–e nog a ía, jugando con la p obada
imposibilidad de hace encaja a la comunidad Yaminawa en ninguno de los cáno-
nes, pa ones o con enciones pos ulados pa a la explicación an opológica de los
enómenos sociocul u ales. Se a a de una ob a que buscó in encionalmen e si ua se
en la confl uencia de la His o ia con la An opología y en la que el au o juega a
eco e in e secciones y a iaciones sob e los mismos emas —fi es as, pa en esco,
economía, es uc u a in e na, o ganización social, on e as—, enzando odo ello
con c ónicas de los poblado es del Río Ac e, cons uidas sob e ela os, ábulas, me-
mo ias locales, buscando fi nalmen e una o ma desc ip i a que no aislase la es uc-
u a de la his o ia.
Lejos de emon a se a un pasado in empo al, La única ma gen del ío ela a casi
an o como documen a el desencan o y la lucha enca nizada en e dos modelos an-
agónicos de ci ilización a p incipios del siglo XX, cuando se empezó a despeña el
codicioso sueño del caucho —mejo , la se inga— en el co azón de la mayo sel a
del mundo. Desc i o en p ime a pe sona como un homb e soli a io y aci u no, un
fi n de homb e en un fi n del mundo, Ismael, el p o agonis a, llega pob e a una sel a
que en esos años a dejando de se el pa aíso, una ie a en angada y ágica que no
conoce y a la que a iba en 1913 eclamado po un pa ien e acomodado al que en-
cuen a ya di un o; un pedazo in e minable y labe ín ico de sel a en la que se a a-
ciman mo ado es a ezados a cuya uindad debe ap ende a sob epone se. Ismael se
uel e poco a poco un supe i ien e que ap ende a de ende se e incluso a p ospe a ,
que acaba á conociendo la ealidad indígena en las en añas de la exube an e sel a,
que se enamo a y que, llegado un momen o, lo pie de odo. Es en onces cuando
comienza a con a su his o ia. Todo ello en cinco pa es —Belén, Manaos, Impe io,
La Mansión, La Sel a— y un Final —De uel a—.Y la no ela, fl uida y elegan e-
men e, a na ando cómo Ismael se hizo escla o, ue engañado, seducido, lle ado al
lími e de sí mismo, con on ado con una mul i ud de pe sonajes ex ao dina iamen e
desc i os, algunos de ellos muy explíci os, a los que con apone algunos o os sólo
insinuados, suge idos, alguno —alguna— de ellos asomb osamen e cen ales. Se
ha dicho que los pe sonajes emeninos de es a no ela es án muy bien aídos, lo
que me hace eco da a las muje es que habi an los desie os liminales de Co mac
MacCa hy, se es en e os y espe ados, ue es y su iles, sin a isbos de co ección
polí ica ni inclinaciones a igosamen e abnegadas. La desc ipción de a mós e as y
paisajes sob ecoge. Se suceden los pasajes memo ables, como el de la la ga a esía
4 “En la o a ma gen. En e is a a Ósca Cala ia”, ex o de José Ma ía Lande . Pied a de ayo.
P ima e a de 2008. Re is a iojana de cul u a popula , 28: 11–20.
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en el Ga anhuns, un na ío sucio y melancólico que, a a esando la ie a de las
se inguei as, alcanza las ie as de Impe io, el se ingal u ópico le an ado en medio
de la sel a, con casas pulc as y calles bien defi nidas, p opiedad del isiona io Klein.
Los indios y la sel a, el co azón de la ida amazónica en su conjun o, son e a-
ados en ese a ance silencioso que les de ol ía unas ie as saqueadas en nomb e
del p og eso, que habían sido a asadas po la implacable maquina ia económica,
y que poco a poco iban siendo abandonadas as la c isis del me cado del caucho.
Las eligiones, no sólo en o ma de mo imien os mesiánicos exquisi amen e des-
c i os y documen ados, se lle an ambién su pa e en es a g an ópe a sel á ica. Y
el mismo ío, una me á o a ya e e ana de la li e a u a y de la fi loso ía, que an as
eces ha enca nado el iaje hacia lo desconocido, es en es a no ela una somb a
ca gada de pode y a la ez una pe manen e exho ación a la a en u a y, cla o, a la
in ospección. Son el mismo ío Amazonas, pe o ambién el Ucayali, el Ju uá, el
Pu ús, con undidos en un magma de zonas na egables, ápidos, ca a a as. En las
o illas del g an ío, siemp e in isibles desde el o o lado, se despa aman ciudades
desc i as en su apacidad, codicia y ex ema c ueldad, ciudades que c ecie on con la
expansión colonial y que queda on luego agos adas po la ac i idad dep edado a de
se inguei os —b asileños— y cauche os —pe uanos—.
También se ha dicho, y lo ha dicho nada menos que el esc i o chileno Jo ge
Edwa ds, que es a es una no ela con adiana. En el año 2007 ob u o una mención
especial del ju ado del I P emio Ciudad de Log oño, lo que ajo su publicación
en 2008. En ese mismo año Ósca Cala ia publicó ambién Las bo ellas del seño
Klein, de la que se ha esc i o que es un cubo de Rubik li e a io, pe o es ambién una
fi cción agmen a ia que cab ía nomb a como es uc u alis a, e igida sob e a iacio-
nes casi hipnó icas y que le alió a su au o el XXXI P emio In e nacional Tig e Juan
de O iedo en el año 2009. Mis efl exiones no co esponden lógicamen e a las de
un c í ico li e a io, pe o es oy con el au o cuando sugie e que nues os es udian es
de an opología al ez debe ían a e e se lee a Joseph Con ad, y cab ía añadi a
Raymond Ca e , a Malcolm Low y, a Bo ges, a Ga cía Má quez, a Poe. También
a e , y e con o os ojos, más cine; de hecho, como el mismo au o ha con esado
en alguna en e is a, la suya es una no ela casi más basada en mo i os cinema og á-
fi cos que li e a ios. Muy conc e amen e se efi e e al cine de He zog. En fi n, Ósca
Cala ia ha explicado alguna ez que de algún modo a ó de ce a con una fi cción
p opia el ciclo que ab en las fi cciones que escuchamos a los na i os, en su caso
los indios yaminawa; de con a esa his o ia p opia que a eces piden esos mismos
na i os al an opólogo, y que desde luego no se decla a ía en modo alguno pa ida io
de inc emen a sin más el eno poé ico de la an opología o de añadi esas dosis de
emoción de las que pa ece siemp e desp o is o el ío análisis5. Pe o pe sis e esa
in i ación a aden a se más allá en las fi cciones de los o os, los esc i o es de li e a-
u a, que nos inspi an o nos desen umecen, que nos amplían las cla es pa a mi a la
ealidad y pa a enca a es e ofi cio nues o de mediado es e in é p e es de la cul u a
5 De nue o e omo unas palab as p onunciadas po el au o du an e la en e is a de 2008 en el
p og ama de adio de la UNED.
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—ella misma fi cción— que p oducen asimismo fi cciones, sin endi nos a los excesos
academicis as pe se y sin la escle osis de la fi delidad no siemp e bien en endida al
mé odo cien ífi co, po muy pospa adigmá icos que sean los iempos que i imos; o
a ale nos de él con menos se ilismo y con más audacia, quien sabe si po ello con
más igo e, indiscu iblemen e, con menos cegue a; a gana sensibilidad y libe ad
sin menoscabo pa a el eje cicio de efl exión eó ica y igo cien ífi co al que, con
odos los ma ices que que amos, fi nalmen e nos debemos.
Tal ez a e nog afi a de a aze on ei a com a fi cçâo. Nâo uma on ei a azia,
p ese ada po as as e as de ninguém, mas uma on ei a cheia, aba o ada,
que é imp escindible isi a . Quando deixei pela úl ima ez a aldeia Yaminawa, nâo
pensa a e mui o o que dize da expe iencia; quase doze anos depois, as inúme as
lacunas de en âo o na am–se indizi elmen e eloqüen es, e os Yaminawa pa ecem
habi an es cada ez mais ní idos de um país imagina io...
Mas nâo es ou dizendo que a e nog afi a seja uma fi cçâo: isso já oi di o, de um
modo mais ou menos inócuo. Uma on ei a, afi nal, exige algunas eg as di e en es
de um lado e de ou o. Des e lado exige, po ejemplo, que se explici em as on es do
ela o (Cala ia, 2006: 13).
También debe ían en onces asoma se nues os es udian es al ela o de es a
a en u a enheb ada con los ji ones de una his o ia ágica, la de la Amazonía: una
mues a de la mejo abulación que es ambién un su il y poco con encional iaje
iniciá ico in en ado po quien pod ía imagina se ya de uel a, y que en cambio p e-
fi e e eg esa una ez más sob e sus pasos amazónicos, dando un gene oso y sofi s icado
odeo me ana a i o.
Re e encias bibliog áfi cas
CALAVIA, Ósca
2006 O nome e o empo dos Yaminawa. E nología e his ó ia dos Yaminawa do io Ac e.
Sâo Paulo: UNESP.
2008 Las bo ellas del Seño Klein. Mad id:Lengua de T apo.
MARCUS, G.; FISCHER, M.
2000 La an opología como c í ica cul u al. Un momen o expe imen al en las ciencias
humanas. Buenos Ai es: Amo o u.