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La ética de la comunicación a comienzos del siglo XXI : (libro de actas del I Congreso Internacional de Ética de la Comunicación)

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La ética de la comunicación a comienzos del siglo XXI : (libro de actas del I Congreso Internacional de Ética de la Comunicación)

Year: 2011
Source: https://idus.us.es/bitstreams/8b60d541-17a5-4e74-83bb-3ab076027405/download
(LIBRO DE ACT AS DEL I CONGRESO INTERNACIONAL
DE ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN)
La ética de
la comunicación
a comienz os
del siglo XXI

1

LA ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN A
COMIENZO DEL SIGLO XXI

(LIBRO DE ACTAS I CONGRESO INTERNACIONAL

DE ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN)

UNIVERSIDAD DE SEVILLA

Facultad de Com unicación

29, 30 y 31 de marzo de 2011

Editor:

Juan Carlos Suárez Villegas

2

Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser
reproducida, alm acenada, o transmitida en m anera alguna ni por ningún m edio, ya sea
eléctrico, quím ico, mecánico, óptico, de grabac ió n o de fotocopia, sin permiso previo
por escrito de los titulares del copyright.

© Juan Carlos Suarez (Editor y Director del Congreso) 2011
© Edufora. Editorial Mad S.L., esta edición.
Mad S.L.
P.E. Merka, c/Merka Cuatro, 1-15
41500 Alcalá de Guadaira (Sevilla)
España
Tel.:+34 955635900
Email [email protected]

ISBN: 978-84-6765-833-0
Publicación electrónica

3

ÍNDICE

INTRODUCCIÓN. “La ética periodís tica a comienz o del siglo XXI”. Suárez
Villegas, Juan Carlos (U niversidad de Sevilla).

CAPÍTULO 1. “Una buena praxis en el trat amiento informativo de la in migración
en tiempos de crisis”. Revilla Guijarro, Almudena (Unive rsidad Europea de Madrid).

CAPÍTULO 2. “La telenovela como vía de exclusión o integración: El caso de El
Clon”. Martínez Fábregas, Jezabel; Zurbano Berenguer, Belén (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 3. “Comunicar la diversidad: ampliar la racionalidad del espacio
público”. Codina Blasco, Mónica (Universidad de Navarra).

CAPÍTULO 4. “Mujeres y men ores inmigrantes en la prensa vasca”. Zalbidea
Bengoa, Begoña; Pérez Fuentes, Juan Carlos; Urrutia Izagirre, Santiago; López Pérez,
Susana (Universidad del País Vasco).

CAPÍTULO 5. “La ética periodística en el contexto de una sociedad
multicultural”. Sobrados León, Maritza; Muñoz Ch acón, Patricia (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 6. “Representación de las co munidades indígenas de México en
medios impresos universitarios”. Ulloa Luna, José Luis; Uribe Zermeño, Cristian
(Universidad de Guadalajara, Jalisco, México).

CAPÍTULO 7. “Ética e información responsable del corresponsal de guerra”.
Vázquez Allegue, Jaime (Uni versidad de Granada).

CAPÍTULO 8. “Ciudadanos del mundo. ¿Compa rtimos los mismos valores
comunes?”. Rodríguez Vázquez, Francisca María; González Camacho, María Elena;
Valor Rodríguez, Lorena (U niversidad de Huelva).

CAPÍTULO 9. “Riesgos propagandísticos al informar desde un marco victimista:
conflictos y menores en noticias sobre política educativa”. Simón Carratalá, Adolfo
(Universidad de Valencia).

CAPÍTULO 10. “Periodismo y violencia de género: la necesidad de un
compromiso”. Zurbano Berenguer, Jezabel; Martín Fábreg as, Belén (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 11. “Comunicación y género: la imagen de la mujer candidato a
través de la cobertura en los medios”. Saperas Lapiedra, Enri c; P iña Rivera, Ana
Jesús del Carmen (Universidad Rey Juan Carlos de Madrid).

4
CAPÍTULO 12. “La imagen de la mujer en la prensa deportiva digital: análisis de
las portadas de marca.com y as.com”. Mayoral Sánchez, Javier; Agudiez Calvo, Pinar
(Universidad Complutense de Madrid).

CAPÍTULO 13. “Importancia de la vigila ncia sobre contenidos para público
infantil y juvenil en televisión digital: pr opuestas para una clasificación de control
parental”. Fernández Fuentes, Belén; Morales Guzmán, Luis Miguel (Universidad
Complutense de Madrid).

CAPÍTULO 14. “Concienciació n sobre la violencia de género a través del
audiovisual. Un proyecto educativo para el alumnado, profesorado y familia”.
Raya González, Pura, (Escuela Superi or de Comunicación de Granada).

CAPÍTULO 15. “La recepción de las imágenes de sufrimiento y muerte en la
sociedad del espectáculo y sus efectos morales ”. Linde Navas, Antonio (Universidad
de Málaga).

CAPÍTULO 16. “¿Cómo los medios informati vos catalanes tratan a las personas
jóvenes? Análisis de situación e instrumentos de mejora”. Figueras Maz, Mónica;
Mauri de los Ríos, Marcel (UPF).

CAPÍTULO 17. “Comunicación humanitaria para el desarrollo, comunicación
social: entre ética y estética. Pro puestas teóricas de definición”. Manzini, M arina;
Saiz Echezarreta, Vanes a; Donatello, Elisabe t h (Universidad de Castilla la Mancha y
Universidad Complutense de Madrid).

CAPÍTULO 18. “Reflexiones y perplejidades sobre la p rotección de menores en el
entorno audiovisual”. Martínez Otero, Juan María (Uni versidad Cardenal Herrara
CEU)

CAPÍTULO 19. “Análisis ético-social de la s enfermedades raras en la prensa
española. La espectacularidad clínica como valor noticia”. Sánchez Castillo,
Sebastián (Universidad de Valencia).

CAPÍTULO 20. “Iconografía y culto a la representación: terrorismo y
comunicación”. Veres, Luis (Universidad de Valencia).

CAPÍTULO 21. “La vulneración de la inti midad, el honor y la imagen de las
personas en los programas de entretenimie nto. El caso de “El juego de Tu vida”
(Telecinco)”. López Meri, Amparo (Universidad San Pablo CEU de Valencia).

CAPÍTULO 22. “Ética desde la práctica: pa utas y claves en la actuación de un
periodista durante la cobertura de un suceso”. Marauri Castillo, Íñigo; Rodríguez
González, María del Mar (Unive rsidad del País Vasco).

CAPÍTULO 23. “El armario so cial y mediático de la enfermedad mental”. García
Reina, Leticia (Universidad de Sevilla).

5
CAPÍTULO 24. “Cultura y valores en los co ntenidos audiovisuales dirigidos al
público infantil: una aproximación teórica sobre bases empíricas”. Reig, Ramón;
Mancinas Chávez, Rosalba (Universidad de Sevilla).

CAPÍTULO 25. “A la vista de todos: Democracia panóptica y sociedad del
espectáculo”. De Mingo Rodríguez, Alicia Mª (Universidad de Sevilla).

CAPÍTULO 26. “Religión y espa cio público en J. Haberlas”. Panea Márquez, José
Manuel (Universidad de Sevilla).

CAPÍTULO 27. “Hacia una ética del cuerpo bailador. Reproducción y subversión
de los roles sexuados en la representación coreog ráfica”. Mellila Bakha,
(Universidad de Valencia).

CAPÍTULO 28. “Las imágenes del objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM). La
pobreza y los ciudadanos como protagonis tas de las fotos de los periódicos
portugueses”. Sónia Lamy (Escuela Superior de Educaçao de Portalegre).

CAPÍTULO 29. “Estigma social y ética peri odística: El caso de las personas
adictas a las drogas ilegales en Puerto Rico”. Betancourt Díaz, Elba (Universidad de
Puerto Rico).

CAPÍTULO 30. “Las radios universitaria s como medios de comunicación
alternativos al servicio de la ciudadanía”. Contreras Pulido, Paloma; Aguaded
Gómez, J. Ignacio (Universidad de Huelva).

CAPÍTULO 31. “Entrevista en prensa y étic a: el caso de “E l periodista y el
asesino”. Gobantes Bilbao, Maite (Universidad de Zam ora).

CAPÍTULO 32. “La hibridación de fórmulas regulatorias al servicio del bien d e la
comunicación: el caso de los códigos so bre el tratamiento informativo de la
violencia contra la mujer” Martínez, Beatriz (Universidad de Vigo).

CAPÍTULO 33. “La ética periodística en los 27 países de la Unión Europea”.
Barroso Asenjo, Porfirio; López Talavera, Ma ría del Mar (U niversidad Com plutense de
Madrid)

CAPÍTULO 34. “La actuación del Defens or del Lector, del Oyente, del
Telespectador o de la Audiencia en la empresa periodística española (1985-2010).
Fortalezas y debilidad es” Maciá Barbe, Carlos (Universidad Carlos III).

CAPÍTULO 35. “La intendencia y cualificació n de los órganos de control de la
radio televisión española. Situación de los Consejos autonómicos (CAC, CAA y
COAN)”. López Cepeda, Ana María (Universidad de Santiago de Compostela).

CAPÍTULO 36. “El hereje vencido por las es tructuras de poder: similitudes entre
Jezabel (protagonista de Jezabel de Willia m Wyler, 1938) y Julian Assange,
creador de Wikileaks”. Martínez Fábregas, Jezabel (U niversidad de Sevilla).

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CAPÍTULO 37. “Responsabilidad ética en in ternet: Wikilea ks y la difusión de
documentos secretos” . Vidal Vega, Javier; Romero Po rtillo, José (U niversidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 38. “Re-mediación de l directo como estrategia de producción en la
TDT: El directo sucedáneo como nuevo formato de programa”. Fernández
Fernández, Cesáreo; Galán Gubillo, Esteba n (Universitat Jaume I de Castellón).

CAPÍTULO 39. “Principios de la ética periodís tica en la figura del corresponsal de
guerra”. Alcántara López, Rocío; Del Pozo Cruz, José Teodoro (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 40. “La responsabilidad ética de l documentalista de los medios de
comunicación”. Alcántara Hernández, Mª Ángeles; Domínguez Delgado, Rubén
(Universidad de Sevilla).

CAPÍTULO 41. “La confusión entre inform ación y publicidad: el caso de las
revistas”. Paulo Serra (Universidad de Beira Interior).

CAPÍTULO 42. “Medios de com unicación y Think Tanks”. Ca stillo Esparcia,
Antonio (Universidad de Málaga).

CAPÍTULO 43. “El pensamiento de T. R. Malt hius en el discurso demográfico de
la prensa de referencia”. Febreiro Leal, Isabel (U niversidad de Vigo).

CAPÍTULO 44. “El director ético y el direct or patético en los informativo s de
televisión en España”. Mateos Martín, Concha (Unive rsidad Rey Juan Carlos de
Madrid).

CAPÍTULO 45. “Periodismo económico: estándares informativos de calidad y
perfil del periodis ta especializado”. Elvira Calvo (Univers idad Comp lutense de
Madrid).

CAPÍTULO 46. “Configuración de los medios de comunicación como
condicionante de la imagen de los países del su r. Relaciones Norte-Sur”. Fernández
Torres, María Jesús (Unive rsidad de Málaga).

CAPÍTULO 47. “Formas de comunicación, lib ertad y acción emancipadora en la
teoría de la comunicación de Jurgen Habermas” . Federico Gadea, Walter
(Universidad de Huelva).

CAPÍTULO 48. “Referentes deontológicos y autorreguladores en la información
en una televisión pública. El ejemplo de rtva”. Olmo López, Agustín (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 49. “Informar con responsabilidad. La deontología como pilar básico
de la calidad periodística” Palau Samp io, Dolors (Universidad de Valencia).

CAPÍTULO 50. “Charges e límites éticos”. Cunha Gallas, Kelma; Dias Gom es,
Alisson, (Facultade Santo A gostinho, Piauí, Brasil).

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CAPÍTULO 51. “Ética, rendición de cuentas en los medios de comunicación y sus
contenidos aplicados al Servicio de Defensoría de la empresa Brasil de
Comunicación”. Oliveira Paulino, Fernando; Leal Filho, Laurindo; Martins da Silva,
Luiz; Faria, Jairo (Unive rsidad de Brasil).

CAPÍTULO 52. “El modelo de negocio de Te lecinco: la rentabilidad del formato
espectáculo el concepto de calidad ”. Martín Ávila, Antonio y Nogales Bocio, Antonia
Isabel. (Universidad de Sevilla).

CAPÍTULO 53. “Responsabilidad social corp orativa : análissi de tratamiento
informativo en la prensa española”. León Isern, Sonia. (Uni versidad de Málaga).

CAPÍTULO 54. “Wikileaks: ¿Es la traición un deber cívico?”. Pastor, J.M..
(Universidad del País Vasco).

CAPÍTULO 55. “Dilemas éticos y discur sividad en el fotoperiodismo”. Martínez
Cousinou, Pablo. (Univers idad de Sevilla).

CAPÍTULO 56. “Autocontrol y enseñanza de la ética periodística: convergen cias
de cinco países andinos”. González Portela, María Luján. (Univers idad Com plutense
de Madrid).

CAPÍTULO 57. “Notas sobre la crisis del grupo Prisa y el papel de los periodistas.
Primeras repercusiones de la venta de Cuatro y el cie rre de CNN Plus”. Nogales
Bocio, Antonia Isabel y Martín Ávila, Ant onio Javier. (Universid ad de Sevilla).

CAPÍTULO 58. “¿Periodistas contra periodis tas? Análisis crítico- constructivo de
las propuestas de regulación de las pr incipales organizaciones periodísticas
españolas”. Jiménez Góm ez, Eva. (Universidad Ramón Llul).

CAPÍTULO 59. “Terrorismo financiero. El discurso de los mercados en los medios
de comunicación”. Toledano, Samuel. (Universidad de La Laguna, Tenerife).

CAPÍTULO 60. “A Autorregulaçao no serviço publico de radio portugues- ocas de
Provedor do Ouvinte”. Bonixe, Luis. (Superior de Edu caçao de Portalegre, Portugal).

CAPÍTULO 61. “Códigos de étic a y fotografía de prensa” Franquet dos Santos,
Miguel. (Universidad de Blanquerna).

CAPÍTULO 62. “Estudio sobre los códigos deontológicos de los gabinetes de
comunicación”. Almansa Martínez, Ana. (U niversidad de Málaga).

CAPÍTULO 63. “El consumidor ante la publicidad ilícita en los medios de
comunicación”. De Vicente, Aída María. (U niversidad de Granada).

CAPÍTULO 64. “La buena praxis como elemento definitorio de una profesión: la
ética en la publicidad”. López Berna, Sonia; Martín Llaguno, Marta y Papi Galvez,
Nartalia. (Universidad d e Alicante).

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CAPÍTULO 65. “La autorregulación como m ecanismo de control ético de la
creatividad publicitaria: el copy- advine”. Orbea Mira, Jesús; López Berna, Sonia y
Fernández Poyatos, Mª Dolores. (Universidad de Alicante).

CAPÍTULO 66. “Stakeholders y diálogo ético en las empresas de comunicación”.
Orozco Toro, Jaime Alberto y F erré Pavi a, Carme. (Universidad Autónom a de
Barcelona, España y Universidad Pon tificia Boliviana, Colombia).

CAPÍTULO 67. “Publicidad social en Uniradio: realidad o ficción”. Valor
Rodríguez, Lorena y González Mairena, Manuel. (Universidad de Huelva).

CAPÍTULO 68. “VLC. Increíble pero cierta. La ciudad de Valencia y la nueva
comunicación institucional”. Molla Furió, Diego. (Unive rsidad de Valencia).

CAPÍTULO 69. “El código PAOS a examen: una aproximación a su estudio a
través de la comparación con otras normas autorreguladoras internacionales ”.
González Díaz, Cristina. (Uni versidad de Alicante).

CAPÍTULO 70. “Valores asociados a Coca Cola a través de la música de sus
spots”. Sánchez Porras, María José y Martín ez Rodrigo, Estrella. (Universidad de
Granada).

CAPÍTULO 71. “Ética de las emociones en las campañas de la Dirección General
de Tráfico”. Segura García, Rosario y Martínez R odrigo, Estrella (Universidad de
Granada).

CAPÍTULO 72. “Los límites éticos de la public idad: el jurado de autocontrol de la
Publicidad como paradigma de buenas prácticas”. López Jiménez, David.
(Universidad de Huelva).

CAPÍTULO 73. “El proceso de la construc ción del nuevo código de la publicidad
infantil de juguetes”. Martín Llaguno, Marta; Francés Barceló, Maite; Magarzo,
Rosario y Hernández Ruiz, Alejandra. (Universidad de Alicante).

CAPÍTULO 74. “Estudio de los publirreportaje s en el diario impreso desde un
enfoque ético: el caso del Diario Información”. Lara González r, Alicia. (Universidad
Miguel Hernández de Elche).

CAPÍTULO 75. “La neuropublicidad: ¿una oportunidad o una amenaza? Un
análisis desde la ética de la publicidad”. A. Fenstra, Ram ón. (Universidad Jaume I de
Castellón).

CAPÍTULO 76. “La ética periodística a través de la gran pantalla” Dias Gomes,
Alison; Rodríguez Fidalgo, María Isabel; Graças Tar gino, María Das; Gutiérrez San
Miguel, Begoña. (Facultade Santo Agostinho, Piau í, Brasil; Universidad de Salam anca,
España). 

CAPÍTULO 77. “El escenario televisivo español tras el apagón analógico”.
Fernández Fernández, Cesáre o y Galán Cubillo, Esteban. (Universidad Jaum e I de
Castellón). 

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CAPÍTULO 78. “Niños y telenoticiero: cuestiones éticas y estécticas”. F antin.
(University of Santa Catarina , UFSC, Florianópolis, Brazil). 

CAPÍTULO 79. “The good Communications a nd its enemies in the Global Age”.
Bechelloni, Giovanni. (Universidad de Florencia, Italia).

CAPÍTULO 80. “La miopía del consumidor an te las estrategias comerciales en la
red”. Núñez Cansado, Marian. (U niversidad de Valladolid). 

CAPÍTULO 81. “¿Deben los órganos de autocontrol promocionarse acerca de los
comentarios escritos por los usuarios? El caso de Deutsche Pres serat”. Lacasa,
Iván. (Universidad Inte rnacional de Catalunya). 

CAPÍTULO 82. “Las paradojas de Internet: entre el control gubernamental y la
regulación civil de las redes sociales”. Pineda de Alcazar, Migdalia. (Universidad de
Zulia, Venezuela). 

CAPÍTULO 83. “Nuevas formas de manipul ación: la red y la comunicación
política (el caso de Wikileaks)”. G arcía Gordillo, María del Mar; Pérez Curiel, Concha
y Rodríguez Rey, Ana. (Universidad de Sevilla). 

CAPÍTULO 84. “Los contenidos musicales en la radio digital. Hacia la regulación
del espacio y los drechos de propiedad intelectual”. García González, Aurora y
Luaces Fandiño, Xoan. (Universidad de Vigo). 

CAPÍTULO 85. “La ética de la conf ianza en el periodismo digital” V. Rosas,
Omar. (Universidad de Nam ur, Bélgica). 

CAPÍTULO 86. “Libertad de expresión frente a privacidad en la red. El riesgo de
la vulneración de los derechos a la intimi dad y a la propia imagen en las redes
sociales y otras aplicaciones de la Web 2.0”. Subires Mancera, María Purificación.
(Universidad de Málaga). 

CAPÍTULO 87. “La ética del periodismo a debate. Nuevos medios y periodismo
ciudadano”. Tavares do Couto, Dilnéia Roch ana. (Universidad de Brasil). 

CAPÍTULO 88. “El álbum familiar en al red: enseñando nuestros bebés al
mundo”. Visa Barbosa, Mariona. (Universitat de Lleida). 

CAPÍTULO 89. “La saturación publicitaria en lso nuevos entornos digitales: ¿una
cuestión ética?”. Castelló Mar tínez, Araceli. (Universidad Cardena l Herrera C EU,
Valencia). 

CAPÍTULO 90. “Evolución de interrelaciones entre intimidad y vid a privada y las
nuevas tecnologías de la comunicación e información”. Noain Sánchez, Amaya y
Barroso Asenjo, Porfirio. (Unive rsidad Com plutense de Madrid). 

CAPÍTULO 91. “Los códigos de conducta elaborados por la industria para
Internet: estado actual y perspectivas de futuro”. López Jiménez, David. 

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CAPÍTULO 92. “La ética de la confianza en el periodismo digital”. V. Rosas,
Omar. (Universidad de Nam ur, Bélgica). 

CAPÍTULO 93. “Tecnología, valores periodís ticos: implicaciones de la ética
informativa para e l periodismo digital”. V. Rosas, Om ar. (Universidad de Namur,
Bélgica). 

CAPÍTULO 94. “Uso periodístico de las red es sociales: ventajas, obstáculos y
riesgos”. Romero Portillo, José y Vidal Vega, Ja vier. (Universidad de Sevilla)

CAPÍTULO 95. “Ética periodística en la co nsulta de fuentes med iante Internet y
en el tratamiento de la información resultante”. Merlyn Lossada, Leisy Rondón.
(Universidad de Zulia, Venezuela). 

CAPÍTULO 96. “El uso de las redes sociales en el trabajo periodístico: límites
éticos”. García Estevez, Noelia. (Universidad de Sevilla). 

CAPÍTULO 97. “Las redes sociales como herra mienta de control ético de Internet.
Análisis de la actividad en Facebook del Grupo de Delitos Telemáticos de la
Guardia Civil relacinada con la persecuci ón de la publicidad ilícita y/o engañosa”.
Ortega Maldonado, Álvaro. (Universidad de Granada). 

CAPÍTULO 98. “Las radios 2.0 : Redes sociales que precis an de un marco ético de
regulación”. Caldevilla Dom ínguez, David; Del Valle Rojas, Mª Elena y Del Valle
Mejías, Carlos F. (Universidad Complutens e de Madrid, España; Universidad de La
Frontera, Temuco, Chile; Universidad Pedagógi ca Experimental Li bertador, Miranda,
Venezuela). 

CAPÍTULO 99. “El travelling moral: hacia un compromiso ético de la imagen en
movimiento”. Broullón Lozano, Manuel (Uni versidad de Sevilla).

CAPÍTULO 100. “Estudio y consideraciones críticas al código de au torregulación
de la publicidad infantil de juguetes, de la Asociación Española de Fabricantes de
juguetes, junio de 2010”. Camacho Pereira, Consuelo (CEADE).

CAPÍTULO 101. “Igualdad de género en la publicidad no convencional de
televisión”. Gómez Jarava, Narcisa; Paredes Fern ández, Eugenia (Universidad de
Sevilla).

CAPÍTULO 102. “Verdad, objetividad y exactitud en la Información”. Montero
Ribas, Sara (Universidad Complutense de Madrid).

CAPÍTULO 103. “Los sentidos de la respo nsabilidad: un concepto central en la
ética de la comunicación”. Boragno Gil, Irene (Universidad de Málaga).

CAPÍTULO 104. “Marketing periodístico: algo más q ue publicidad y relaciones
públicas”. Santiago Méndez, Gloria (U niversidad de Sevilla).

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CAPÍTULO 105. “Comunicación, tecnología y democracia. La cuestión de los
valores y la formación”. Cardeiro Pedreira, Mari Carm en (Universidad de Santiago de
Compostela).

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INTRODUCCIÓN
La ética periodística a comienzo del siglo XXI

Juan Carlos Suárez Villegas
(Universidad de Sevilla)
[email protected]

El carácter dinámico de la sociedad frente a la celeridad de los cambios producidos en el
mundo de la comunicación, requieren del buen ej ercicio de la ética com unicativa; y los
medios de com unicación com o principales prot agonistas y responsables ante la socied ad
deben basar su labor en el respeto a los derechos de la s personas y el compromiso
educativo con la formación cívica y política de la ciudadanía. En consecuencia, la visión
reduccionista del comunicador como una es pecie de terminal tecnológico res ulta
inadecuada. La formación ética y hum anista del comunicador social es u na garantía de
la libertad ciudadana. Reconocer el valor de lo hum ano es la primera exigencia del
comunicador social y aquí entra la ética com o reflexión crítica de la realidad social.
Una visión de la comunicac ión com o un instrumento de educación, en el que se
potencien valores de integración comunitaria y el respeto a la dignidad y los derechos de
la personalidad.
Desde el punto de vista social, el sistem a mercantiliza la inform ación y somete lo
humano al libre m ercado, haci endo que la ética reclame lo hum ano como el núcleo de
cualquier ejercicio comunicativo. L a ética en la comunicación no sólo es una garantía de
calidad y una inversión en credibilidad y c onfianza; contribuye a gestar una sociedad
crítica, tolerante y responsab le. Como ha m anifestado la profesora Adela Cortina,
“pensar con seriedad y deliberar sobr e una ética de los medios de comunicación es una
de las tareas más importantes, y tam bién más urgentes, en u na sociedad que quiera serlo
de ciudadanos, y no de siervos”. Por eso lo s m edios de comunicación han de potenciar
el uso público de la razón como condici ón fundamental de una ciudadanía activa y
responsable con los poderes públicos.
Corresponde a instituciones como la Univer sidad de Sevilla y la Fundación Tres
Culturas del Mediterráneo lid erar una reflex ión sobre las funciones de los m edios de
comunicación en los nu evos paradigmas de co nvivencia multicultural del siglo X XI.
Siguiendo al profesor de la Universidad de Sevilla, Manuel Ángel Vázquez Medel,
“nuestra institu ción universitaria de bería es tar comprom etida con el desarro llo, en su
seno, de una acción comunicativa , orientada –a trav és del diálogo y la
transdiscursividad– hacia la comp rensión y al establecimiento de consensos razonables,
un proceso en el que los actores se debe n encaminar al entendim iento mutuo sobre
normas y valores y no sólo sobre m edios y fines, en vez de potenciar acciones
estratégicas , teleo lógicas, instrumentales e impositiv as que, siendo acríticas con el
sistema, tien den a perpetuar un statu quo casi siempre injusto . La Universidad del siglo

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XXI no se puede construir al margen de esta ética de la acción comunicativa , de esta
ética dialógica (K. O. Appel).
Es preciso pensar en la labor que ejerce la ética de la comunicación en una sociedad
eminentem ente multicultura l, en la que el respeto a la diversidad e identidad cultu ral
constituye una condición indispensable para la igualdad y la libertad. La comunicación
social ha de contribuir a la integración entr e las distintas culturas que conviven en una
sociedad abierta y plural, basada en el re speto a la liberta d individual y la iguald ad
como valores cardinales de una ética de m ocrática. La desigualdad comunicativa
constituye hoy día un obstáculo para la libertad social. En consonancia con las líneas de
trabajo de la Fundación Tres Culturas, cuyos objetivos son la promoción del diálogo, la
paz y la tolerancia entre pueblos y culturas, y apoyando la iniciativa del II Plan para la
Alianza de Civilizaciones que prom ueve el uso responsable de los medios de
comunicación, consideramos m uy importante la puesta en marcha de un congreso
destinado a reflexionar sobr e la responsabilidad comuni cativa en un mundo globalizado.
No menos necesario resulta la ética com o fr eno a las tendencias se nsacionalistas de la
información y el m orbo de la ciudadanía hací a la intimidad hum ana. La humanidad en
su conjunto constituye el au téntico enriquecimiento de la sociedad, las personas son las
responsables del cambio social y los m edios tienen un papel fundamental en este sentido
a través del entusiasmo de sus convi cciones. Erran quienes emplean la
espectacularización del dolor y la tragedia ajena como modelo com unicativo, incluso los
que piensan que es la mejor pócim a para concienciar a la población ante la barbarie
humana. Sólo un diseño de com unicación que respete la dignidad de las personas y
refleje de manera igualita ria al conjunto de la hum an idad, sin distinción de sexo,
religión, raza, etnia, lengua, as pecto físico o singularidad en su modo de vivir y ser,
podrá garantizar el libre de sarrollo de la sociedad.

Con este encuentro se pretende crear ta mbién, un foro de debate que recoja las
opiniones en torno a un tema tan sensible como la influencia de la ética en los m edios
de comunicación y su posterior impacto en la form ación de la opinión pública. La
Fundación Tres Culturas desea impulsar en el contexto de este Congreso un debate
acerca de la importancia de los medios de comunicación en los conflictos
internacionales . Para ello, contarem os con la pres encia de expertos a nivel local e
internacional, que nos acercarán a la realidad que viven los m edios en los distintos
escenarios de actuación.
Por otro lado, se precisa una reflexión dirigida a entender la comunicación como
fenómeno global, con los juegos de poder que surgen de flujos com unicativos que
retransmiten una visión parcial de los acont ecimientos. Un mundo más seguro pasa por
un mundo m ás comunicado y capaz de hacer de los m edios de comunicación espacios
de diálogos y participación ciudadana.
Por tal razón, algunos de los tem as que serán objeto de at ención prioritaria en este
congreso son los siguientes.

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Los límites éticos al sensacio nalismo informativo y mediático .
La intimidad asediad a. El impacto que ejercen los m edios de com unicación en los
derechos de la persona: el derecho al honor, a la intimidad y a la propia im agen, son
inherentes del ser humano, y por ello, los lím ites éticos deben constituir una barrera
infranqueable. No deben olvidarse los criterios éticos en la diligencia prof esional de los
medios, en el modo de actuar de una profesi ón que ha de servir como punta de lanza a la
sociedad sobre los valo res que han de estar presentes en la convivencia. Por eso, unos
medios de comunicación que convierten la privacidad en objeto de atención
injustificada, que faltan con ligereza al honor de las personas, o que conceden a la
cámara el derecho de grabar y poseer la vida del otro sobre la lent e de su objetivo, son
formas que menoscaban la dignidad hum ana.
No menos preocupante es pre guntarse por la ética de la imagen, de los límites d e su
valor informativo y de los excesos que se com eten en su utilización para d espertar
conciencias habituadas al consumo del dolor ajeno.
Ética de los medios y educación cívica .
Se tratará de reflexionar sob re las func iones éticas asociadas a los m edios de
comunicación (desde la p rensa escrita y la radio, h asta la TV e Internet) en el deven ir de
las sociedades dem ocráticas. Los m edios de comunicación son educadores permanentes
de la opinión pública asum iendo una labor e ducativa intrínseca en todas sus propuestas
de comunicación. Por ello, su análisis servirá como punto de partida para com prender la
importancia de una buena educació n mediátic a en tales sociedades. La alfabetización
mediática, así com o la educación en valo res a través de la com unicación, son retos
indispensables de nuestras sociedad es actu ales. Las form as de comunicar son tam bién
“contenidos” y son éstos los que primeramen te llam an la atención de los m ás pequeños.
Por esta razón, se precisa reflexionar s obre la importancia de los m edios de
comunicación en cuestiones tan actuales en nu estra sociedad como la igualdad de
género, la violencia social, la discrimin ació n silenciada de los c olectivos más
vulnerables o una adecuada educación políti ca para ejercer las funciones ciudadanas.
La atención a las exigencias de la convivenc ia multicultu ral y el pluralismo religioso y
su tratamiento por parte de los m edios de com unicación son otros importantes objetivos
de esta sección.
Medios de comunicación y poder político. La responsabilidad étic a de los medios
de comunicación como garantía de la verdad informativa .
Propone este espacio la reflexi ón sobre los riesgos que entrañ a el control de los medios
de comunicación por parte de lo s poderes pol íticos y económicos, que pu edan actuar de
algún modo en beneficio propio. Analizam os el papel de los medios com o correa de
transmisión de los intereses político-económ ic os del sistem a, los cuales condicionan los
contenidos informativos, incluso encontrando intereses foráneos en informaciones. La
transnacionalidad de los grupos mediáticos h a permitido el flujo de intereses político-
económicos no sólo nacionales, que influye n directam ente en la versión de las
informaciones vertidas por los m edios. C on todo ello, apoyamos el estudio de la
responsabilidad ética de periodistas y medi os de comunicación frente a los riesgos de

15
las empresas m ediáticas, así como posible s connivencias entre poder político y poder
mediático que supongan formas de censuras “democráticas”.
Abordaremos también en el m arco del congre so la responsabilida d de los m edios de
comunicación en la cobertura de los conflictos internacionales . La función ética de la
comunicación es esencia l para alcanzar una comprensión equilibrada y razonada de los
conflictos, a fin de motivar a la opinión públi ca a favor de soluciones pacíficas y justas.
Audiencias activas: la ética de los recep tores como productores de contenidos
informativos .
Desde sus comienzos la Ética de la Com unicación se ha preo cupado de velar porque los
emisores institu cionales (medios de com unicación, públicos y privados) tuvieran en
cuenta ciertos principio s a la hora de elaborar sus conten idos. Pero las líneas tr azadas
por la Ética y deontología para orientar a profesionales y em presas de la com unicación
en el buen desarrollo de su función social y su com patibi lidad con los valores de la
democracia, se han torcido. La irrupción de la s audiencias participativas en el sistema
comunicativo configurado por Internet obliga a repensar la Ética de la Com unicación,
que ahora debe redimensionar esas norm as y valores m orales para guiar al nuevo sujeto
moral que se convierte en emisor de contenidos.
Un segundo aspecto es el de las normas de participación, que obliga a las empresas
comunicativas a ex igir a los usuarios de la comunicación que utilizan sus canales de
participación un comportamiento m oral que se traduce en normas de participación. Uno
de los canales más utilizados en este sentido es el de com ent ar las noticias en la prensa
digital. ¿Se cum plen esas normas de particip ación? ¿El diálogo entre usuarios de la
comunicación es com patible con la democracia?
La tensión entre mercado y dem ocracia, entre Política y Economía es el tercer aspecto
interesante a tratar en este apartado. Las nuevas tecnologías ha n abierto de par en par las
puertas de la participación de los lectores en los ciberdia rios. Pero, ¿esta iniciativa
obedece realmente a una voluntad dem ocrátic a de participación o, po r el contrario,
obedece a una estrategia de marketing que tiene como objetivo principal fidelizar a la
audiencia y obtener a través de ella contenidos a coste cero?
Periodismo y prof esión: Análisis ético y deontológico de las propuestas sobre un
futuro Estatuto profesional.
Desde una perspectiva ética y deontológica, que el Periodismo sea o no una profesión
no constituye un tema baladí. La de ontología, que tiene en la ética profesional su pilar
de apoyo fundamental, necesita de la profes ió n para encauzarse óptimamente como
autoexigencia de aquellos que desarrollan el quehacer prof esional. Las o bligaciones y
responsabilidades deontológicas han de ser es tablecidas por el co lectivo profesional.
Conocidas y asumidas, hasta el punto de hacerlas propias, p or todos y cada uno de los
que ejercen la profesión. Si sólo implica a unos pocos la profesión se resiente y com o tal
no existe.
No sólo hay que definir esas normas (creando el código deontológico) e implantar
mecanism os para supervisarlas y co rregir lo s comportam ientos que las vulneren, es
preciso constitu ir un organism o principal o referente que ostente la r epresentación de

16
todo el colectivo profesional, y sea capaz (por cuanto así esté legitim ado ética,
deontológica y legalmente) de instaurar los deberes y los derechos que permitan a los
profesionales ser consecuentes con su función social. Un estatuto aspira a regular en
este sentido la profesió n, además de com en zar por una tarea básica: definir tanto la
actividad en sí com o al profesional, para, de esta manera, justificar el porqué de las
normas contenidas en el m ismo y a quién pueden serle aplicadas.
Es imprescindible una garantía efectiva de la independencia del profesional de la
información, sin la que se puede padecer un “secuestro dem ocrático” de quienes
contribuyen a la formación de la opinión púb lica dentro de estructuras em presariales
que se deben a otros sectores e intereses. La evolución de las distintas propuestas de
Estatuto profesional y el debate sobre lo s m odelos de organización profesional más
efectivo, serán otros de los frentes que se aborden en el presente congreso con el
objetivo primordial de la reflexión éti ca al servicio de la comunicación.

17
CAPÍTULO 1

“Una buena praxis en el tratamiento informativo de la inmigración en tiempos de
crisis”

Almudena Revilla Guijarro
(Universidad Europea de Madrid)
almudena.revilla@uem .es

Resumen.

Esta contribución se ce ntra en el análisis de n oticias sobr e inmigración en la pr ensa
española y, partiendo de los presupuestos del análisis cr ítico del discurso, se ha
analizado el fenómeno de la inm igración en los m edios de comunicación españoles en
este tiempo de cris is.
La recogida de datos se realizó en oct ubre y noviembre de 2008, revisando durante dos
semanas los periódicos El País, ABC, ADN y 20 minutos y en m arzo y abril de 2010 en
los mismos periódicos, obtenie ndo un total de 604 artículos.

Palabras clave: medios de comunicación, inm igraci ón, tratamiento inform ativo,
discurso periodístico, crisis económica

Abstract: This paper focuses on the immigration news in the Spanis h press, using the
principles of critical d iscourse analysis to evaluate the phenom enon of foreign
immigration in the Spanish m edia in times of crisis.
The data was collected betw een October and Novem ber of 2008, reviewing during two
full weeks Spanish newspapers like El País, ABC, ADN and 20 minutos) and also
between March and April of the year 2010, gath ering a total of 604 articles for its
further analysis.
Keywords: mass m edia, immigration, informativ e treatment, m edia discourse,
economic crisis
1. Intr oducción

La crisis económica devuelve al colecti vo inm igrante el triste honor de ser
considerado por la población española parte implicada en el conflicto soc ial. Esta
comunicación pretende señalar hasta qué punto los m edios de comunicación, en
concreto, determinados m edios de la prensa escrita y en la Red, tr asladan a sus páginas
esa posible realidad y cuáles deberían ser la s pautas que habría que seguir para que la
inmigración tuviera el tratam iento info rmativo correcto, aquel que se m erece.

Dentro del proyecto “ Estudio lingü ístico multidiscip linar sobre la población
inmigrante en la Com unidad de Madrid” (desarrollado por la red INMIGRA 2007- CM,
financiado por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid ), se realizaron
una serie de análisis teniendo en cuenta el banco de materiales periodísticos que se
había recopilado en dos periodos temporales distin tos: 2008 y 2010. En esta ocasión, se
buscaba establecer las posibles d iferencias y similitudes en cuanto al tratamiento

18
informativo de la inm igración producida en el paso de dos años, años inmersos en la
crisis intern acional.

Posteriorm ente, se ha realizado el anál isis crítico y comparativo del discurso
partiendo de los datos obtenidos de las publicaciones diarias de los periódicos
generalistas El País y ABC, y de los medios gratuitos ADN y 20 minutos, en la primera
quincena de octubre y la primera quincen a de noviembre de 2008, por un lado, y , por
otro, en la primera quincena de marz o y la segunda quincena de abril de 2010. La
lectura y selección de las in formaciones de estas publicacione s se realizó tanto en la
versión en papel como en la versión electr ónica, y se obtuvieron un total de 318 textos
encuadrados en diferentes gé neros periodísticos en el pe riodo seleccionado de 2008 y
286 en el periodo de 2010 en los mismos periódicos.

T ambién se atendió en el periodo de 2008 a la denominada prensa de
integración, en este cas o Latino y Sí se puede, que proporcionaron un total de 325
artículos vinculados con la inmigración. Do s años después, el equipo de Inmigra
consideró oportuno sustituir la revisión de estos últimos dos periódicos por seis de los
países de origen de muchos de los extranjeros que viven en España, como son La
República, El comer cio, El popular y Ajá (Perú), El espectador y El tiempo (Colombia) ,
para comprobar cóm o se recibían las inform aciones allende el océano y si cambiaban
mucho los registros de las mismas en com paración con lo que ocurría en España en
periódicos dedicados al colectivo. Con el vaciado de prensa y la com paración de los
textos se pretendía comprobar si la crisis ha bía af ectado al tratamiento inform ativo de la
inmigración y dentro de la sociedad a la iguald ad de derechos a la hora de la integración
de dicho colectivo.

2. Inmigración y crisis en los medios : el estado de la cuestión.

En la sociedad española es fundamental, para la convivencia, la existencia de
una igualdad de derechos entre ciudadanos nacionales y foráneos. En eso consiste la
política de integración, en la equiparación de derechos. En que todos disfruten de las
mism as posibilidades y e xpectativas. T ambién qu e estén oblig ados a los mism os deberes
y , desgraciadamente, por estos motivos sufren de los m ismos problem as. Es evidente la
consolidación de la gravedad de la situación económica en estos últimos dos años y
cómo los inm igrantes se han visto involuc rados en sus graves consecuencias.

Sin duda, la principal, una mayor ta sa de desem pleo: de los 4.754.502
extranjeros que viven en Es paña, 600.000 no tienen trabajo. 1 El Estado ha intentado
reaccionar con una serie de medidas para com batir estos fenómenos, com o la
estimulación del regreso a sus países de or igen de forma voluntaria con el abono del
paro al que legalmente tengan derecho, la reducción de la entrada legal por m otivos
laborales, la lim itación de futuras inc orporaci ones al m ercado de trabajo por motivos de
residencia y una m ayor penalización a las entr adas ileg ales. Pero, ¿ son estas actuaciones
eficaces o generan situaciones no deseadas ? ¿T o do ello está reflejado en los artículos de
prensa?

1 Dato recogido por el Ministerio de T rabajo e Inmigración y publicado por Morcillo, C. en “Los
extranje ros ya no tienen i nterés p or vivir e n España”, ABC, 4 de ene ro de 201 1, p. 27.

19
El colectivo inmigrante, gran contrib ui dor del crecimiento ec onómico de nuestro
país en la última década, se convierte ahora en culpable d e la recesión, si se hace caso a
algunas imágenes que recibim os desde los medios. Sin em bar go, los problemas sur gidos
de la coyuntura económica pertenecen a toda la sociedad y no a un único grupo social.
La responsabilidad de los m edios de comunicación es la de crear un contexto en el que
no se promuevan condiciones propicias para que se desarro llen actitude s de rechazo o
resentimiento hacia el extran jero. Es neces ario huir del amarillism o periodístico, que
conculca los princip ios constitucionales de la igualdad, provo cando abusos informativos
y manipulaciones en las noticias. Los lectores no son conscientes de forma
“espontánea” del trasfondo ideológico, pero sí los periodistas que deben tener en cuenta
que hay que transmitir unos valores. El lengu aje, herramienta del profesional de la
información, puede evitar la discriminación de los inm igrantes.

Hay que decir que la inmigración no genera delincuencia. Y no lo hace
porque básicamente la inm igración es un concepto laboral. Al que viene a
cometer delitos sin perm iso de residencia no se le puede llama r inm igrante, sino
delincuente transfronterizo. Y no es cues tión de eufemismos, sino de identificar
correctamente y llam ar a las cosas por su nom bre. […]
Por tanto, debemos tener en cuenta que una abrumadora m ayoría de
inmigrantes m antiene los mismos compor tam i entos en relación con el respeto a
la ley , a los derechos de los demás y a la convivencia que el resto de la
población. Si la presencia de extranjeros incide en las tasas de delincuencia, ello
no altera el impacto positivo de conjunto de la inmigración. Y no tiene sentido
hablar , en este contexto, de los inmigr antes como si fueran un colectivo único
con un rasgo común que se m anifiesta en una diferente manera de relacionarse
con las normas, las leyes y el del ito. GARCÍA-CALABRÉS, F . (2009: pp. 56-
57).

Muchas han sido las propuestas de códi gos deontológicos desde que en 1983 se
creó el Código Internaciona l de Ética Periodística UNESCO, que en el punto 8
establecía la defensa de valores universal es de la Humanidad por parte de los
periodistas. Siguiendo estas pautas se llevó a cabo la redacción de l Código Europeo de
Deontología del Periodismo (1993), que remite a la defensa de los derechos del hom bre
no solo por parte de los periodistas sino de los m edios de comunicació n, ampliando lo
propuesto por la UNESCO diez años antes.

Dentro de nuestras fronteras se podría n señalar el Código Deontológico del
Sindicato de Periodistas de Madrid, propuesto en marzo de 2000, los docum entos
producidos por los Consejos Audiovisuales de Andalucía, Cataluña y Navarra, y más
recientemente la Guía práctica para los pr ofesionales de los medios de comunicación:
tratamiento mediático de la inmigración y la guía propuesta por el grupo Inm ilingua de
la red INMIGRA 2007- CM, Lengua e Inmigración, que, como las anteriores, recoge las
recomendaciones enunciadas por el Manual de estilo sobre minorías étnicas redactado
por el Colegio de Periodi stas de Cataluña (que se puede encontrar en Quaderns del
CAC) y que son las que se atendieron para co mprobar si se ha respetado una buena
praxis a la hora de tratar al colectivo inmigrante.

Una de las normas recom endadas señalaba la no inclusión del origen, raza,
religión o color del protagonist a de la información. Se consid eraba prescindible para la
comprensión de la noticia. Así, en el periodo de 2008 se leían titulares de noticias, en las

20
que los inmigrantes eran los actores, que resp etaban este principio com o “Redada contra
los narcos en su banquete de bodas” (ADN, 7-X-08) o “Detenido un hombre por intentar
robar en una tienda en el Cabezo de T orres” (20 minutos, 15-X-08).

Sin embar go, al analizar los diferentes textos, se com probó cómo los medios de
integración preferían especifi car estos datos. Desde las not icias de caráct er positivo, esa
identificación perm itía a los inmigrantes dejar de ser anónim o y lograban ser
protagonistas, con todos sus derechos, de esos textos, y en las informaciones
relacionadas con la delincuencia y la mar ginalid ad la aclarac ión de esos datos evitaba la
generalización de igualar a todos los inmigrantes en un aspecto totalm ente negativo.
T itulares como “El prim er bebé del Puerta de Hierro, un dominicano” (Sí se pu ede, 11 -
X-08), “Un convenio ayudará a la inserc ión laboral de la mujer islám ica” (Sí se puede ,
1-XI-08) o “La Policía detiene a un nigeriano en V alencia por vender a su pareja por
6.000 €” (Sí se puede, 1-X-08) dan prueba de ello.

En los textos recopilados en 2010, en los periódicos generalistas, se observa que
se simplifican las denom inaciones al hablar de problemas generales bajo el térm ino
“inmigrantes” (“Seis in migrantes logran cru zar el Estrecho en una lancha de juguete”
(El País, 16-IV -10), “Interceptan a 2 inmigran tes escondidos en camiones en Ceuta”
(ADN, 20-IV -10), “El fiscal pide seis años de cárcel para los jefes del inmigrante que
perdió un brazo” (El País, 28- IV -10), dejando de usar de finitivamente los térm inos
despectivos de “ilegales” y “sin papeles”, 2 pero al hablar de delito s sí se m arca con el
gentilicio ya en el titular , cosa que no ocurría con tanta f recuencia en las noticias
recogidas dos años antes. Se habla de “pro stíbulos chinos”, “prostitutas rusas”, “una
boliviana en prisión por tráfico sexual de niños” y se enuncian titulares como “La
policía quiere expulsar a un senegalé s por vender en el ‘top m anta’” (El País, 9-III-10).
La religión musulmana identifica una seri e de inform aciones que son citadas como
ataques directos a los principios democrátic os del país, como una forma de imposición
de sus propias reglas, como “Libertad sin fianza para los imputados por form ar un
tribunal islám ico en V alls” (El País, 12-III-10) y las “ guerras” del velo.

En los principios defendidos por los dis tintos códigos deontológicos, se habla de
la necesidad de m inimizar las informaciones negativ as, de que no se dram aticen ni
potencien estas noticias llev ando a posibles enfrentamient os o creando conflictos a una
escala mayor que la real. En el caso de las informaciones relacionadas con el velo, se
observa que en el periodo seleccionado de 2010 no parece hab erse cumplido esa
premisa si atendem os a las numerosos textos (67 en quince días) que sobre ese asunto se
encuentran: “El A yuntamiento, contra el velo de Najwa” (ABC, 18-IV -10), “Otras tres
menores del m ismo instituto son apa rtadas de clase por llev ar velo” (20 minutos, 19-IV -
10) o “Arrecia la polém ica contra el velo” (El País, 20-IV -10). Atendiendo a otras
informaciones, se ha comprobado que ya no se presenta el Islam en la prensa como
“exponente de una br echa cultural insalvable entr e los inmigrantes y la población
nativa” GIORDANO, E. (1996: p. 174), pero sí como una forma de presión, de
subversión por parte de los musulmanes de mantener unas m arcas de identificación no
reconocidas por el orden occi dental, puesto que en las informaciones que se recogen se

2 A excepción del artículo “Socialistas y Esquerra ap oy an a CiU en Vic pese a la delación de 'sin
papeles'” (El País, 15-IV-10), que ya aparece entrecomillado. “Ilegales” es utilizado en otras
inform aciones com o adjetivo , no c omo nom bre.

21
tacha al velo como “evidente d iscriminaci ón hacia la m ujer y que se presenta con
frecuencia como sím bolo de sumisión a la voluntad de los padres y maridos” (ABC, 17-
IV -10). Aunque en otros artículos se preguntan “¿Es el hiyab un símbolo de
discriminación de la m ujer?” (El País, 21-IV -10):

La conclusión es evidente: el uso del hiyab no es necesariamente una
práctica discriminatoria. Y esto es algo evid ente para cualquiera que es té
dispuesto a superar el racismo en el cual los eur opeos som os educados. Lástima
que numerosos políticos y creadores de opinión prefieran af erra rse a sus pre-
juicios, que los conducen a una actitud de arrogante superioridad frente a las
'culturas inferior es'. Una postura qu e va contra las libertades individuales,
favorece el avance de la extrema derecha y refuerza a aquello s sectores dentro de
las comunidades m usulmanas que aconsejan a los musulmanes el no mezclarse
con una sociedad que los rechaza.

Se aprecia así la opinión de periódic os ideológicamente diferenciados, aunque
hay aspectos en los que coinciden, como re saltar la aportación económ ica realizada por
la población inmigrante y tam b ién a la hora de informar s obre problem as de integración
en localidades concretas. Con un titular tan expresivo com o “Salt, una olla a presió n”
(El País, 6-III-10 ) , se inicia el reportaje en e l que se puede leer un texto entre comilla do
tan alarmante com o “Y o soy prorracista” y toda una narración objetiv a de los hechos (la
selección ya ha sido subjetiv a) de una ciudad “caldeada” donde “cualquier ex cusa es
buena para iniciar un conflicto ”. El buen hacer de los peri odistas no lleva a potenciar
esos posibles enfrentamientos, sino que buscan reflejar todas las voces del m unicipio
para posteriores interpretaciones. El contrast e de las distintas versiones incide en la
calidad de la información propor cionada por los medios, ya que “una imagen
distorsionada y agigantada puede contribuir a un ester eotipo falso que incita y sustenta
la xenofobia”. Calvo Buezas (2000: p. 127).

La prensa se hace eco en este tiempo de noticias cada vez m ás relacionadas con
la xenofobia y el racismo. Si en 2008 todavía se daba paso a noticias vinculadas con los
flujos migratorios y las necesidades del m er cado laboral y se empezaba a hablar de la
restricción de la reagrupación f amiliar como ejem plo de medidas tomadas por el
gobierno, en 2010 crecen las informaciones relaci onadas con el crec iente temor de la
población española a la competencia del colectivo inm igrante en el acceso al mercado
laboral y a las prestaciones sociales, que se convierte en desencadenante de noticias con
un marcado carácter xenófobo y racista: “ T res de cada cuatro españoles a favor de
endurecer las leyes de inmigración” ( El País, 2-III-10), “El PP vincula a los gitanos
rumanos con la delincuencia” ( El País, 25-IV -1 0), “Casi la mita d de los españoles tiene
una primera im agen nega tiva de la inmigración” (ADN, 2-III-10), “La crisis económica
radicaliza a la sociedad en contra de la inmigración” (El País, 3-III-10) o “La crisis sube
el rechazo a los inmigrantes y la demanda de leyes m ás duras” (20 minutos, 2-III-10):

La actual crisis ha elev ado el rechazo de la pobl ación española hacia los
inmigrantes , cuyo núm ero considera “excesivo”, y ha acrecentado su demanda
de políticas migratoria s más restrictivas. […]
Pese a que en la actua lidad llegan menos inm i grantes a España , debido al
nuevo escenario laboral y a un mayor control en las fronter as, la transigencia con
el extranjero se hace d epender cad a vez m ás de las necesidades laborales y de su
capacidad de integrarse, según las 2.800 respuestas de la encuesta anual del

22
Observatorio [del Racismo del Minister io de T rabajo e Inmigración] , que s e
realiza desde 2005.

Informaciones que co mentan datos procedentes de encuestas y fuentes
estadísticas y otras que hablan de una realidad m ás subjetiva: la de la convivencia de los
ciudadanos. Así pues, la prensa sigue dese mpeñando un papel im portante al configurar
la imagen de la inm igración. “ Imagen que, en caso de ser positiva, afectará en la
génesis de xenofilia, mientras que de ser negativa incidirá en la extensión de la
xenofobia”. CEA D'ANCONA, Mª Á. (2009: p. 12). En esa construcción de la “imagen”
es muy importan te el lenguaje y sí parece ev idente que con el paso del tiempo este ha
evolucionado, solucionando algunos problemas de léxico que se ha bían planteado con
anterioridad. Términos como “avalancha”, “asa lto”, “ilegales” o “s in papeles” se han
evitado y , en el caso de estos últimos, si son utilizados siem pre se entrecomillan o
funcionan como adjetiv os, no como nombres. T ambién los m edios parecen haber
aprendido (y atendido a la ex plicación de sus Manuales) cu ál es la distin ción entre
algunos conceptos referidos al Islam, que de por sí im plica una diversidad de culturas.
“Islámico”, “musulmán”, “islam ista” son palabras que no deben utilizarse como
sinónimo de árabe. En el prim er caso, se ut iliza como adjetivo que señala a quien sigue
la religión del Islam o elem entos que guardan relación con ella ( “ Estalla el debate sobre
legislar el uso del pañuelo islámico en clase” ( El País, 22-IV -10), “Una asociación
islámica llevará al TC la decisión de apartar a Nawja” (ABC, 22-IV -10)), m ientras que
“musulmán” es el sustantivo que define a aquellos que “profesan la religión de
Mahoma” y se nom bra como “islamista” al que estudia el Islam o al “partidario de
gobernar políticamente según los dogmas y pr eceptos morales que constituyen la
r eligión de Mahoma” MAR TÍNEZ DE SOUSA, J. (2003 : p. 335). Es decir , se ha
buscado la claridad al escr ibir , evitando diferentes in terpretaciones que pudieran
ocasionar daño.

Una expresión lingüística no es el espejo que refleja una realidad
determinada, pues la lengua sólo proporci ona la urdim bre sobre la que el oyente
teje su imagen de los hechos. No obs tante, la form a lingüística utilizada
condiciona en buena medida el resultado de esa tarea. Elegir un nombre u otro,
añadir un adjetivo o suprimirlo, fa vorece o dificulta una determinada
representación de la realidad. La Lingüística nos da pr uebas de ello y , a la vez,
nos proporciona las soluciones para conseguir que nuestro discurso no
perjudique a otras personas. De nosot ros dependerá su uso. POR T OLÉS, J.
(1997: p. 21).

Pero hay que ser conscientes de que el a horro al redactar es imprescindible y que
en nuestra realidad léxica no contamos siem pre con los suficientes sinónimos, por lo
que no hay que ser temerosos ante las pa labras sino an te la s ideas que quieran
transmitir .

3. T emática y ubicación en el periódico de las in formaciones sobre
inmigración.

En la última década, los m edios han ido incorporando informaciones más
heterogéneas respecto a los inmigrantes, puest o que el crecim iento de este colectivo ha
hecho que interesaran más y que se convierta n en un grupo fuerte como audiencia. La

23
profusión de informaciones vinculadas a es te colectivo hizo que los medios de
integración crecieran y se consolidaran:

La necesidad de una prensa que cubriera las carencias de este co lectivo,
totalmente heterog éneo, hizo que aparec ieran diversos m edios dedicados a la
inmigración. En diez años se ha supera do el cen tenar entre pe riódicos, radios y
televisiones. Los números dejan claro que la prensa “inm igrante españo la” está
en auge. REVILLA, A. (2009: p. 15).

Estos medios son los m ás próximos a los protagonistas de la información por lo
que les dedican todas sus páginas. No hay una diferencia cuantita tiva de una sección
sobre otra en cuanto a las not icias que se ofrecen, pero sí asuntos más destacados que
inciden en la especialización, en el encuadre positivo de los textos y en la búsqueda por
convertirse en servidores públicos con una información más cercana a la audiencia
inmigrante. Pero no se puede dejar de ver la p rensa de in tegración como una excepción,
ya que en los medios generalistas tienen asignada su ubicación en determ inadas
secciones, siendo una m inoría de informaciones las que recalan en otras páginas de los
periódicos.

Así pues, al analizar los textos se ap recia cóm o la información relacion ada con
el colectivo inmigrante se vincula co n las seccio nes de Sociedad (o sección Nacional,
aunque trate tema social) y Sucesos en estos años. Del total de 318 noticias recogidas en
el periodo de 2008, 152 corresponden a lo social y 97 a informaciones sobre hechos
delictivos en los que los inmi grantes son víctim as y verdugos. Dos años después, de las
286 noticias recopiladas, 154 aparecen en Sociedad y 68 en Sucesos.

Si en 2008 los noticias se ocupaban fundamentalmente de la llegada de
inmigrantes irregulares, nauf ragios de pateras y cayucos , el retorno, voluntario o
forzoso, de los extranjeros a sus países de or igen, aspectos educati vos y laborales, y en
los sucesos, violencia domés tica, en 2010 por un lado los medi os se hacen mayor eco de
los retos y problemas de la inm igración en su adaptación, pero también el m ayor
número de inform aciones lo ocupan hechos que delatan prejuicios de los españoles:
hechos xenófobos en los que los periodista s recogen declaracione s de experiencias
personales que limitan los razonam ientos y que son reflejo del fantasm a del desemp leo.
En cuanto a los sucesos, delitos de prostitució n, robos y extorsión son los que m ás
titulares ocu pan (“Robaban coches m ientras los propietar ios jugaban al golf o m ontaban
a caballo” (20 minutos, 12-III-10), “Dos mossos heridos en Barcelona por los asaltantes
de un prostíbulo chino” (ABC, 1-III-10)).

En cuanto a los asuntos políticos, las cifras de inform aciones es similar
(41 en 2008 y 45 en 2010), a unque los temas han cam biado: de la creación de leyes y
normativa para regular la m archa de inmigrante s o bien su integración, se ha pasado a la
petición de los políticos de serenidad frente a las tensiones soci ales, a pesar de que
algunas de ellas fueron provocad as por algunos partidos. Mien tras que, en el ámbito
económico, hace dos añ os doblaban el núm ero de noticias, aunque los asuntos siguen
siendo muy parecidos: “[El Banc o de España] en el inform e también destaca el impacto
negativo de la crisis sobre los hombres, los colectivos con m enor nivel de educación y
los inmigran tes”. (“ El Banco de España ve m ejorar la inversión y «señales dispares» en
el consumo”, ABC, 5-III-10). Sin embar go, es significativo que cuando el asunto que

24
más preocupa al ciudadano es la crisis, la pr ensa no haga partícipe a los inm igrantes de
esa preocupación y aparezcan m ás en las anterio rmente citadas secciones .

T ambién están presentes noticias cultural es, deportivas y locales en muy menor
número. En 2010 la prensa se hace eco de las inform aciones vinculadas con el colectivo
inmigrante en otras latitudes, cosa que no se veía reflejada en el perio do analizado de
2008. Nueve noticias que se ubican en Internacional. Ejemplos qué hablan de la
integración de los inmigrantes (en su m ayoría hispanos, de ahí la atención por parte de
los periódicos españo les) en Estados Unidos. T itula res como “Las deportaciones de
inmigrantes en EEUU aum entan un 61% desde la llegada de Obama” (ADN, 9-III-10) y
“La ley de Arizona fuerza a Estados Uni dos a acelerar la reforma m igratoria” (El P aís,
30-IV -10) son una muestra.

4. Una buena praxis.

Los medios incurren en la discrim i nación lingüística y social cuando los
mensajes que em iten alimentan e stereotipos y recelos en los ciudadanos y en sus
convicciones que llevan a que la integración de los inmigrantes no sea com pleta. En el
análisis realizado se ha comprobado cóm o los periodistas han sabido buscar términos
alternativos a aquellos que podían herir sensibilidades y han atendido a sus m anuales de
estilo y a los códigos deontológicos en general.

Cuanto más se dé una com unicación regulada por sus propios acto res
(incluido, desde luego, el público) y más guiada por sus valores y bienes
internos, menos suje ta estará a interese s y fines ajenos; por consiguiente, más
libre será. AZNAR, H. (2005: p.17).

En la mayoría de los casos los inm igrantes se han establecido y han pasado a
tener necesidades m uy parecidas a las de otro s ciudadanos, pero aún sigu e sin reflejarse
esa realidad en su to talidad en la prensa seleccionada. Sería conveniente la creación de
espacios dentro de la prensa para lo s testimonios de inmigrantes y personas
comprom etidas con sus situaciones para conjug ar así la responsabilidad del uso de la
libertad de prensa y llegar a elaborar de m anera coherente un discurso en el que los
inmigrantes sean tratados com o cualqui er ciudadano, sin c ondescendencias ni
discriminaciones.
Es necesario evitar , en la medida de lo posible, la fragm entación de la
información y perm itir que los lectores tengan un conocim iento completo de los
desencadenantes d e tem as de tanto inter és com o la crisis para no e stablecer
correlaciones entre inmigración y noticias de carácter negativo. La inm igración sigue
apareciendo como problem a y sus consecuencias ponen en peligro el sistema, por lo que
las instituciones deben tomar partido, pues los ciudadanos no se consideran
responsables de que no exista una mejor inte gración del colectivo in m i grante ni parecen
percatarse de una realidad: la inmigración es parte fundam ental en el desarrollo de
nuestra sociedad. Así resulta interesante la eliminación paulatina de discursos y titulares
que reproduzcan a los extran jeros que viven en España com o delincuentes que
amenazan el bien público y personas que no se integraran nunca debido a su condición
racial o cultural. No se pretende ocultar el inter és ante las notic ias relacionadas con el
delito, pero sí que el mismo interés mo strado por esas informaciones se muestre
también por ver qué razón hace qu e surjan y cuál deb e ser la prevención y resolución

25
de esos conflictos. Pero es evidente que los medios tienden a m ostrar lo m ás llamativo
de la sociedad, aunque no sea la realidad total.

T ambién se refleja en la prensa la dem anda de los inmigrantes en cuanto a la
precariedad laboral, económica y social en la que se encuentran, pero sería conveniente
resaltar lo p ositivo en las inform aciones, puesto que la pres encia en la sociedad de la
inmigración es tan importante que son protag onistas de otras m uchas noticias, que se
pueden leer en medios de integración. Es to apuntaría a que se cam ina hacia una
aceptación total del colectivo en España.

Si hace un par de años las noticias m ás num erosas estaban lig adas a la llegada de
pateras y de inmigrantes de una form a ilegal, y tiempo antes ya se hablaba de la
“psicosis de la invasión” (1999: p. 43), en la actualidad se produce la discrim inación
hacia los extranjeros an te el sentimiento de los españoles de que los inmigrantes se
están beneficiando de los recursos públ icos, olvidando que ellos también han
contribuido en su financiación. El peligro ante el futuro está ahí: un estallido de rechazo
ante la inmigración si no se solucionan los problemas económicos. El informe
“Evolución del racismo y la xenofobia en España (2009)”, elaborado por el
Observatorio del Racismo del Mini sterio de T rabajo e Inm igración , y ya mencionado
anteriormente, refleja cómo se extiende una menor receptividad ante los extranjeros. La
prensa debe presentar al colectivo inmigrante como lo que es en su m ayoría: trabajador
e integrado en la sociedad española. Que cons oliden y mantengan esa imagen real frente
a la retroalimentación de estereotip os que en otras épocas se hizo.

Los media tienen la responsabilidad soci al de no sim plificar la compleja
realidad de la inmigración, de no a lim entar los estereotipos, actitudes o
percepciones que favorezcan el conflicto y dificulten la convivencia.
GRANADOS, A. (2007: p. 44).

Así pues, se ha visto cuáles son las pr opuestas para un mejor tratam iento de la
información sobre la inm igración, teniendo en cuenta los textos de estos dos últimos
años una vez salvado el reto del lenguaje, que se resumirían en el m odo de exponer las
noticias, el cuidado al d estacar determ inados aspectos de ellas y de cómo se encuadren
dentro de un contexto. Esto, junto a la experiencia diaria de los inm igrantes con otros
ciudadanos españoles, conducirá a un mejor conocimiento m utuo y posibilitará la
comprensión de que todos se han visto afecta dos por la crisis y que de todos depende
crear las oportunidades para salir de ella.

5. Bibliografía.

AZNAR, H. (2005) Comunicación r e sponsable: la autorr egulación de los
medios. Ariel Comunicación. Barcelona.

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26
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minorías étnicas”. Quaderns del CAC, 12 (enero-abril). Barc elona. Disponible en
www .audiovisualcat.net (pp.72-74).

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de la Inmigración , 3. IMSERSO. Madrid.

27

CAPÍTULO 2

“La telenovela como vía de exclusión o integración: El caso de El Clon”

Martínez Fábregas, Jezabel (Universidad de Sevilla
jmartinez10 @us.es
Zurbano Berenguer, Belén (Universidad de Sevilla)
[email protected]

Resumen

La presente comunicación pretende, a trav és del análisis de la telenovela El
Clon , abordar el nivel de tole rancia hacia la población in migrante de procedencia
marroquí afincada hoy por hoy en España. A través del an álisis de contenido se
analizarán las pautas cultural-etnográficas en las que coin ciden la cultura musulmana y
la occidental y, en las que dive rgen, tratando de demostrar qu e el consumo de este serial
favorece la integración de la comunidad m a rroquí en nuestro p aís, al suponer este
programa una ventana abierta h acia una cultu ra desconocida y m itific ada con la que
tenemos que convivir diariam ente.

Palabras clave: El Clon; cultura musulmana; cultu ra occidental; tole rancia cu ltural;
telenovelas; tele serie

Sumario:
1. Introducción.
2. Metodología.
3. Estudio: Una ventana abierta al mundo m usulmán.
3.1. Desmitificac ión de la cultura musulmana.
3.2. Similitudes y diferencia s entre cultura occidenta l y musulm ana.
3.3. Promoción de la integración o excl usión de la comunidad m usulmana a
través de El Clon.
4. Conclusiones.
5. Bibliografía.

Abstract: The following communication aims to, thorugh contents analys is of the
Serial The Clone, study the tolerancy level with the inmigrant population from
Morocco, actually established in Spain. Th rough contents analys is, we will study the
cultural-ethnographic guidelines , in which muslim and western cultu re coincide, and in
which they diverge, trying to show that th e consum ption of this serial promotes the
integration of the Morocan community in our country, having suppossed this
programme as an open window to an unknown and m ythic culture whom we have to
live with daily.

Keywords: The Clone; Muslim culture; western cu lture; cultural tole rancy; serial

Summary:
1. Introduction.
2. Methodology.

28
3. Study: An open window to the Muslim world.
3.1. Desmitificación Of th e Muslim culture.
3.2. Similarities and differences betw een western and Muslim culture.
3.3. Promotion of the integration or exclusion of the Muslim community through
The Clone .
4. Conclussions.
5. Bibliography.
1. Introducción.
El increíble crecimiento de la poblaci ón inm igrante procedente de Marruecos
(actualmente, el núm ero de inmigrantes m arro quíes que viven en Es paña asciende a un
millón de personas) y otros países del m undo árabe ha generado graves conflictos
culturales en el país. El hecho de asimila r la convivencia con una cultura, a priori
diferente a la occidental, ha generado la intolerancia por parte de un porcentaje
considerable de la ciudadanía española, llegando en algunos casos a la marginación de
esta comunidad. En cierto m odo, los medios de com unicación tienen una gran
responsabilidad en lo referent e a la imagen que el espectad or nacional configura en su
mente sobre el inm igrante afincado en su país. Según un estudio realizado por Carlos
Martínez y publicado un www.rebelion.org 3 los medios de com unic ación se refieren en
ocasiones a los inmigrantes de forma no exacta, fruto tam bién de la falta de tiempo que
condiciona el volumen de información que se emite a través de los m edios de
comunicación. Uno de los ejem plos que pone Carlos Martínez es el siguiente:

“en dos de l os m ayores crím enes com etidos en Espa ña en l os últim os años
sí que aparecía un porcenta je m uy alto de víctimas extranjeras: El atentado
terrorist a del 11-M causó la muerte de 1 91 pers onas, de ellas 51 f ueron
inmigrant es: d e Rum ania (16), Ec uado r (6), Polonia (4), B ulgari a (4), Pe rú
(4), Marruec os (3) Col ombia (2), Ho nduras (2 ), República Dom inicana (2),
Ucrania (2), Brasil (1), Chile (1), Cu ba (1), Filipinas (1), Francia (1) y
Guinea Bissau (1). Tal y com o se observa por l os países de proce dencia se
trataba de t rabajad ores, y p or lo tant o inm igrante s, a pesar que l os medi os se
refirieron a “víctimas extranj eras”. También el llamado “Asesino de la
Baraja” come tió seis asesinatos consum ado s, de ellos tres fueron víctimas
“extranje ras”. Todo ell o sin conta r con las víct imas de accident es labora les
sobre los que no cab e duda que los trabajador es “sin papeles y sin derechos”
son las víctim as usuales” 4 .

Por otro lado, el estudio “La incidencia de la inmigración en el ám bito de la
administración de justicia” 5 de Manuel Calvo García, El ena Gascón Sorribas y Jorge
Gracia Ibáñez del Laboratorio de S ociología Jurídica de la Univ ersidad de Zaragoza
vino a decir lo siguiente:

La inmi gració n ante l a justi cia pen al: dist ribución de los r egistr os segú n posici ón del i nmigr ante y estado
del expediente.

Sentencia Sobreseimiento Archivo Otros Sin categ. T OT AL

3 Disponible en http ://www.rebelion.org/no ticia.php?id=13243 (Consultad o el día 12 de enero de 2011) .
4 Disponible en http ://www.rebelion.org/no ticia.php?id=13243 (Consu ltado el día 12 de ener o de 201 1).
5 CALVO GARCÍ A, Manuel, GASCÓN SORRI BAS, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge. Cuadernos
Electrónico s de Filoso fía del De recho. nú m. 6-200 2.

29
provisi onal (abiert o, etc.)
Denunciado-
detenid o 1485 363 225 140 2213
76,10% 23,70% 57,10% 76,90% 54,50%
Denunciante-
víctim a 451 1 158 166 41 1816
23,10% 75,60% 42,10% 22,50% 44,70%
Otros 16 10 3 1 30
0,80% 0,70 % 0,80% 0,50% 100,0 0%
TO T A L 1952 1531 394 182 4059
100,0 0% 10 0,00% 100,0 0% 100,0 0% 100, 00%
Fuente: CALVO GARCÍA, Manuel, GASCÓN SORRIB AS, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge.
Cuadernos Electrónicos de Filosofía del Derecho. Núm. 6-2002. Disponible en
www.rebelión.org/notic ia.php?id=13243

El estudio concluía de la siguien te form a: “Es evidente que el inm igrante no solo
es sujeto pasivo denunciado-detenido de nuestra justicia penal, también es usuario de la
justicia desde la pe rspectiva contraria com o denunciante víct ima. Y lo es de m anera tan
relevante en este segundo caso, como en el primero” 6 .

Esto contradice la asimilación que en ocasiones hacen los m edios de
comunicación (inm igrante-delincuen te) y vien e a dem ostrar que el inm igrante es, En
España, delincuente y víctima en la m ism a proporción. De esta form a, una visión
distorsionada de esta realidad podría con llevar la generación de un temor hacia el
inmigrante en el im aginario colectivo de la socied ad española.

Por esta razón, parece pertinente la creac ión de series o program as que acerquen
al ciudadano español a otras cu lturas con las que tiene que conv ivir en su v ida cotidian a.
Y los medios de com unicación tienen una especi al relevancia en este sentido ya que las
informaciones sobre este colectivo deben ser tratadas con especial cautela para no
generar marginación o exclusión de los m ism os. De hecho, cada vez los medios son m ás
precavidos y están demostrando un mayor interés po r esta cuestión realizando
programas com o Destino España o, como el caso que nos ocupa, la telenovela, El Clon,
ambos emitidos en TVE1. Con este tipo de program as la sociedad española entra en
contacto, aunque sea a través de la ficción con una cultura desconoc ida para ellos y con
la que convive diariamente. De esta forma, se da el primer paso para experim entar la
integración. Sin embargo, muchos expertos en el tema de la integración cultural, como
Laura Mijares, afirman que no es el inm igrante el único que debe integrarse, sino que la
comunidad entera debe aceptar la co nvivencia desde la tolerancia.

Es digno de mención aquí que El Clon contrapone estas dos cu lturas a través de
la visión de sus caras más opuestas o extremas . Es decir, enfrenta a Marruecos, con un
arraigo aún muy fuerte a la s Sagrad as Escrituras de El Corán , según se explica en la
teleserie, con la cultura occidental d e Mi ami, caracterizada por un gran liberalism o que
en ocasiones deriv a en libertinaje. Adem ás, la serie da especial importancia a cóm o se

6 CALVO GARCÍ A, Manuel, GASCÓN SORRIBA S, Elena, GARCÍA IBAÑEZ, Jorge. Cuadernos
Electrónico s de Filoso fía del Der echo. nú m. 6-2002.

30
ven las relaciones sentimentales en cada una de estas culturas, defendiendo cada una de
ellas sus señas de identidad propias.

El punto de inflexión lo encontramos en las figuras del Doctor Albieri (un
genético de Miami ilusionado con la creación del prim er clon del mundo) y Sidi Ali (un
marroquí que ha llevado a cabo sus estudios en España y que, en la serie vive en
Marruecos y está casado con cuatro espos as). Estos personajes representan la
encarnizada lucha derivada de la co ntradicci ón de valores entre es tas dos culturas. De
esta forma, es habitual encontrar a esto s dos personajes defendiendo sus creencias y
criticando las del otro.

Además, a través de las continu as disc usiones entre Albieri y Sidi Ali, el
espectador español se acerca en tono relaja do a través de la ficción a la polém ica –que
existe en la realidad- que pervive entre la cultura musulmana y la occidental, detonante
de gran parte de la marginación y exclusi ón de la com unidad marroquí en España.

De hecho, en estas discusiones s e desmitif ican as pectos de la cultura mu sulmana
propiciando su crítica, como por ejemplo, el hecho de que un hom bre musulmán pueda
contraer matrim onio hasta cuatro veces. Según las discusiones abordadas en la
telenovela esto es posible si la primera esposa lo aprueba. De no ser así, el m arido no
podrá desposarse nuevamente. De hecho, la prim era esposa en el contrato pre-
matrimonial puede insertar este asp ecto co mo cláusula de obligado cumplim iento por
parte del m arido, como aparece refleja do en el capítulo 20 de la serie 7 .
2. Metodología.

La presente comunicación parte de la pr em isa de que este serial puede suponer
un acercamiento del receptor nacio nal a ciertos valores culturales de Oriente que se ven
desmitificados en el pro grama televisivo, lo cual no quiere decir que sea real la visión
que de la cultura m usulmana ofrece el serial.

Para ello, se abordará la telenovela de sde un punto de vista libre de prejuicios,
buscando las similitudes y las diferencias en tre la cultu ra musulmana (representada en la
serie, por Marrue cos) y la cultura oc cidental (representada por Miami).

Partiendo de esta premisa, es ta comunicación analizará la desm itificación de
viejos y rancios convenciona lismos sobre la cultura musulm ana patentes en la
telenovela, adem ás se prevé que el consumo de este tipo de programas por parte de la
población nacional (España) pod ría suponer un acercam iento entre ambas culturas.
Pero, para realizar esta afirmación con rigor científico sería necesaria la realización de
una encuesta para analizar el impacto que los contenidos emitidos pueden tener sobre el
espectador lo cual aparecerá re flejado en un trabajo posterior

Para abordar los objetivos citados anteriormente, se utilizará el análisis de
contenido, prestando especi al ate nción a los siguientes parám etros de aná lisis:
asimilación de términos árabes, aspectos que propician el enfrentamiento cultural
(análisis de las discusiones entre A lbieri y Sidi Ali, que repres entan lo s valores más

7 Todos los capítulos de la tele novela puede n verse en el siguiente enlace
http://cub aout.wordpress.com/2010 /02/15/el-clon-2010/

31
arcaicos de cada una de las culturas enfr entadas), iden tificación cu ltural, cambio de
papeles, según la visión que la teleserie pres enta de cada cultu ra (en Marruecos, el
hombre tiene las atribucione s y privilegio s que tiene norm almente, la m ujer en
Occidente -como la custodia de los hijos en caso de divorcio- según muestra la
telenovela en el capítulo número 45).

De esta forma, abordarem os la teleserie analizando los aspectos del lenguaje
audiovisual y guión de la misma. También, a bordaremos el tratam iento que se le da a
determinados aspectos de la cultura musulm ana y con qué intención, a fin de sentar un
precedente de una investigación posterior que consistirá en analizar el impacto que la
emisión de este serial ha tenido en la población española ya sea fom entando la
integración o, por el contrario, la exclusión de la comunida d marroquí en nuestro país.
3. Estudio: una ventana abierta al mundo musulmán.

La cultura árabe es una gran desconoc ida para la población española, que en
base a tópicos rancios y la imagen que de ella muestran los m edios de comunicación,
construye en su imaginario una realidad –en ocasione s- ausente de veracidad.

La apuesta de la televisión pública espa ñola de incluir entre su programación
esta teleserie supone un gran paso adelante, si no en el acercamiento cultural entre
ciudadanos españoles e inmigrantes m arroquíes sí, por lo menos, en perm itir un mayor
conocimiento de la cultura de nuestros nuevos vecinos m usulmanes.
3.1. Desmitificación de la cu ltura musulmana.

En la cultura occiden tal interpretam os – a priori- de form a errónea muchas de las
características de la cultura musulm ana que aparecen reflejadas en la teleserie y que
vienen a desm itificar el tópico que hasta ah o ra habíamos tenido de ella. A continuación,
se analizan los aspectos culturales de la religión m usulmana que más polém ica generan
en nuestro prisma cultur al.

La selección del marido es quizás uno de los aspectos m ás controvertidos para
nuestra concepción cultural. Mientras en nue stro prisma, el m atrimonio se produce en
base al amor que se tienen los contrayentes, en la cultura musulm ana el casamiento se
produce por la conv eniencia de las fam ilias de éstos, como se puede observar en el
capítulo núm ero 17. Es decir, dos fam ilias que se conocen y se tienen en estima
convienen el matrim onio de sus hijos que en muchas ocasiones ni siquiera se conocen.
Eso sí, para ello, es imprescindible que los implicados – los supuestos novios- hayan
dado el visto bueno al mismo, si no, no se podrá llevar a cabo la firma del contrato pre-
matrimonial. Podemos observar esto en el caso de Latifa quien está a punto de
desestimar su m atrimonio con Mohamme d por no poder éste cumplir la prom esa
contemplada en el con trato sobre la can tidad de oro que regalaría a la novia,
aceptándolo finalm ente ésta por miedo a no encontrar otro ho mbre interesado en ella 8 .

El siguiente punto de conflicto es el pa pel de la mujer. La teleserie viene a
desmentir el supuesto pago en especie que se hace a la fam ilia de la novia en el
momento de la fijación del casam iento. Es muy común en occid ente escuchar la

8 El suceso narrado en el text o aparece en el capítulo número 14 de la teleserie.

32
afirmación “en Marruecos com pran a las mu jeres con cam ellos”. Sin embargo, según El
Clon , antes de la celebración de una boda, se realiza un contrato pre- matrim onial 9 en el
que se fija una cuantía económica que se dará a la familia de la novia para que, en el
caso de divorcio, la mujer pueda subsistir económicam ente sin la necesidad de apoyo
monetario por parte de su f amilia.

Por otro lado, el uso de los camellos tiene su razón de ser en que el novio envía
la dote que compra a la novia sobre ellos ha cia la casa de ésta. Dependiendo del grado
de riqueza del pretendiente, la dote será m ás o menos volum inosa y por lo tanto más o
menos camellos serán necesarios para el transporte de la m isma.

De la misma forma que se produce la conve niencia de matrimoni os, en la cultura
musulmana también el divorcio está regido por la ley sagrada de El Corán . En base a
esto, hay varias formas de divorcio, según se plantea en la telenovela. La prim era
opción es el repudio por parte del marido. Si éste grita tres veces a su esposa “Yo te
repudio”, el divorcio se hace efectivo, aunque el m arido tiene hasta dos oportunidades
para redimirse y pedir a su esposa que vuelv a con él. Si no se arrepintiera, el m a rido
debería tener en su casa tres m eses a la muje r para comprobar si está em barazada. Si así
fuese, el divorcio quedaría anulado y el m a rido debería hacerse cargo de la mujer hasta
que de a luz. Una vez producido el nacimiento de la criatu ra el marido devuelve a la
mujer al seno de su familia, lo cual se considera un gran deshonor para ésta. Un ejemplo
de este tipo de sucesos 10 , es el siguiente: la protagonista, Jade, es repudiada por su
marido, Said, pero dos m eses más tardes descubre que está encinta, por lo que solicita a
su marido la nulidad del divorcio para pode r criar a su hija. Fi nalmente, el m arido
acepta, y la acoge en el seno de la fam ilia. Si no lo hubiera hecho, el proceso que se
habría seguido sería el sigui ente: Jade habría sido devuelt a a su fam i lia y su hija,
Khadija, habría sido criada por el marido, ya que desde el momento de la gestación del
bebé, la descendencia de un matrimonio pasa a ser de la f am ilia del padre de la criatura,
como se explica en el capítulo núm ero 15.

Sin embargo, sí el m arido repudiara a la mujer en tres ocasiones, con sus
respectivos arrep entimientos, el d ivorcio sería inevitab le y la pareja qued aría separad a,
aunque el Libro Sagrado de la cultura musu l mana plantea una última solución. Si am bos
están de acuerdo – marido y mujer- podrá n volver a casarse por el siguiente
procedimiento: la pareja ya separada, convive durante tres m eses para comprobar que la
mujer no está encinta. Si no es así, la m ujer –habiendo aceptado previamente y con el
único fin de volver a contraer matrim onio con su esposo- deberá casarse con otro
hombre y ser devuelta al día siguiente a su marido con el que ya podrá casarse de
nuevo 11 . Eso sí, en esta ocasión, si ésta era la primera esposa y su m arido tiene más de
una esposa, la mujer perderá este privilegio pasando a ocupar el puesto que se le asigne
como nueva esposa.

9 En este contrato prem atrimonial la mujer que se va a casar puede decidir si el marido podrá desposarse
por segunda vez o no, debiendo res petar éste el com promi so que adopte en la firm a del contrato. Si en el
contrato no hubiera ningun a cláusu la a este respecto y el marido quisiera desposarse por segunda vez,
debería pedir perm iso a su esposa. Si ésta rechazara la propuesta, el marido no podrá casarse de nuevo. Es
preciso, sin embargo, recalca r aquí que ésta es la visión que aporta la te leserie en el cap ítulo núm ero 10,
en ningún caso se afi rma que sea real.
10 Puede ve rse un ejem plo del repudio del hom bre hacia su esposa en el ca pítulo número 39, en el que
Said repudia en tres ocasion es a su esposa, Jade.
11 Este hecho puede verse reflejado en el capítulo número 98 de la teleserie.

33
Un ejemplo de ello lo ob servamos en el caso del tercer d ivor cio de Jade y Said.
Una vez manifestado ante el Consejo de fa milia la intenc ión de divorcio y aceptado por
todos, Said se arrepiente- por tercera vez- y desea seguir casado con ella, con lo que
Jade acepta casarse con Seid, un egipcio que no está interesado en el comprom iso que
implica el m atrimonio y que sim boliza la pe rfecta integración en el m undo occidental,
para ser posteriormente devuelta a su m a rido con quien se desposará nuevamente 12 .

La segunda opción de solicitud de divorcio la emprende la m ujer. Sí en el
tratamiento m atrimonial el m arido incumple alguno de los preceptos del libro Sagrado –
El Corán -, es decir, insatisfacción en el lec ho conyugal, trato vejatorio a la mujer o
incumplimiento de alguna de las cláusu las del contrato, como por ejem plo, haber
prometido a la m ujer una trabajadora del hog ar para el desem peño de las tareas y
finalmente no contratar a ninguna, la mujer te ndrá derecho a solicitar el divorcio ante un
juez. Éste, en prim er lugar, solicitará al ma rido que enmiende su error. De no ser así, el
juez decretaría el divorcio y el marido tendría que dar a su exm ujer lo acordado en el
contrato pre-matrim onial 13 .

Otra opción de divorcio, sin duda la más dur a, es el caso de adulterio. Para llevar
a efecto esta modalidad, es necesaria la acusa ción por parte de uno de los dos –m arido o
mujer- hacia el otro y que ésta esté avalada po r al menos cuatro testigos presenciales. En
ambos casos –tanto m asculino como femenino- el adulterio es castigado por el Corán
con ochenta latigazos. De igual forma, si la acusación resultas e ser falsa, se consid eraría
blasfemar contra la otra parte lo que ta m bién está castigado. En este caso, sería el
denunciante quien recibiría los ochenta latig azos. Si bien es cierto que desde la
instauración del nuevo rey de Marruecos, M ohammed VI, la aplicación de este castigo
se está empezando a sustituir por la disolución pacífica del matrimonio.

Por otro lado, en la tele novela se muestra tam bién, un aspecto muy curioso del
matrimonio. En una conversación entre Sidi A li y Jade, su sobrina, aquél le explica
cuando ésta se queja de no quere r a su m arido, Said, que en su cultura, a di ferencia de
la cultura o ccidental, el mari do se considera un medio para que la m ujer consiga un bien
mayor, los hijos 14 . De esta form a, Sidi Ali explica a Jad e que el am or hacia su marido
nacerá con el tiempo y la convivenc ia, pero que el amor realm ente lo encontrará con el
nacimiento de su descendencia. Por eso, di ce Sidi Ali, debe conservar a su m arido.

De esta forma, se rom pe un estereotipo que no m ejora ni empe ora la situación,
únicamente supone una ruptura en la form a de entender el matrimonio desde la óptica
hombre- m ujer. Y es que, en la cultura occi dental se consideraba injusto que un hombre
pudiera casarse con cuatro esposas y la mujer tener que soportarlo, lo que en Occidente
se interpreta com o una hum illación hacia la fém ina. Sin em bargo, este nuevo giro hace
preguntarse qué papel juega el hombre en el m atrimonio, según los planteam ientos de la
teleserie.

3.2. Similitudes y diferencias entre la cultura occidental y mu sulmana.

12 Puede ve rse en el capítulo núm ero 103.
13 La justificación presentada en el texto está basada en las palabras del tío de la protagonista de la
teleserie, Sidi Ali, cuando explica a su sobrina las ra zones por las que podría so licitar el divorcio de su
marido, Said. Pue de verse refleja d o en el capítulo núm ero 21.
14 Esta afirmación tiene su referencia en el capítu lo número 77 de la telenovela El Clon .

34
En base a lo citado en el apartado anterior, el presente epígrafe aborda a través
de una tabla de análisis, distintas cuestione s, entre ellas las citadas anteriorm ente y
prestando especial atención al papel de la mujer ya que e lla es quien represen ta el
principal punto de inflexión que enfrenta a nuestras culturas.
Objeto de
análisis Visión en la cultura
occidental Visión en la cultura
musulmana
El uso de velo Sumisión de la mujer
a la figura del
marido.
Evitar pensamientos
impuros en los hom bres.
Matrimonio Matrimonio por
amor.
Contrato
prematrim onial.
Número de
esposas
Una única esposa. Hasta cuatro esposas.
Relaciones
extramatrimo-
niales
Existencia de
relaciones extra-
matrimoniales.
Prohibición de
relaciones fuera del
matrimonio.
Divorcio Convenido. Mediante consejo de
familia 15 .
Adulterio Sin castigo. Castigado por el Libro
Sagrado.
Custodia de los
hijos en caso de
divorcio
Para la mujer en la
mayoría de los casos.
Para el hombre.
Indemnización
económica tras
el divorcio
El hombre debe
abonar
mensualidades
económicas a los
hijos hasta los 25
años.
El hombre debe abonar
a la mujer lo convenido
en el contrato pre-
matrimonial en caso de
divorcio 16 .
Fuente: Elaboración propia.
En base a la tabla anterior, se puede apre ciar un intercambio de papeles entre la
mujer y el hombre. En el caso de la cust odia de los hijos, m ientras en occidente
normalmente es la m ujer quien en un elevado p orcentaje de casos gana su custodia, en
la cultura m usulm ana es el hombre el que por ley se queda con la descendencia. La
razón que se esgrime en la telenovela para argum entar este hecho es que la mu jer puede
seguir teniendo descendencia propia por ser el seno de la vida, con lo que quedarse el
marido con el hijo/-a significa tam bién quedarse con una part e de la esencia de su
mujer.

Por otro lado, es digna de m ención la identificación entre personajes que se
produce entre Said, marido de Jade y Marisa , mujer de Lucas –que tiene una relación
amorosa con Jade desde el m omento en que se conocen-. Las acciones que lleva a cabo
Said, como intentar separar a Jade de su hija Khadija, están amparadas por la ley
musulmana al igual que en la cultura occi dental lo normal es que en un proceso de
divorcio sea la madre quien se quede con la cu stodia del/la hijo/-a. De esto precisam ente

15 Al contrario de lo que se a firma en la teleserie, el divorcio en Marruecos se hace hoy por hoy por vía
judicial.
16 Aunque no aparece e n la telenovela, la legislación m usulmana tam bién obliga al hom bre, al igual que
en Occidente, a pasar una ayuda m ensual a su exm ujer por cada un o de los hijos un a vez se ha hecho
efectivo el divorci o.

35
se sirven tanto Marisa com o Said para que sus respectivas parejas sigan con su
matrimonio.

En el caso de Lucas, de haberse divorcia do de Marisa en los primeros años del
matrimonio, adem ás de haber tenido que conf orm arse con las visitas que decretara el
juez, habría tenido que pasar la manutención a Natalia, la h ija de am bos. Este hecho le
obliga a seguir con su matrimonio. Por su part e, Said, tras el nacim iento de Khadija –
hija de éste y Jade- se la va a retirar porque tras el divorc io, la descendencia pasa a ser
propiedad de la fam ilia del padr e de la cria tura-. Esto obliga a Jad e a seguir con su
matrimonio.

De esta forma y, según la te leserie, observamos que ha y una diferencia curiosa
entre nuestra cultura y la m usulmana, que consiste principalm ente en un intercam bio de
roles sociales: los privilegio s que en occidente tiene la mujer, son en la com unidad
árabe para la figura del hombre.

3.3. Promoción de la integración o excl usión de la comunidad musulmana a
través de El Clon.

A continuación se muestra una tabla en la que se abordan los elem entos mostrados
en la teleserie que pueden derivar en la integración o la exclusión de la com unidad
musulmana en España. Como se ha dicho ante riormente, en esta com unicación se presta
especial atención a la figura de la mujer tal y com o es presentada en la telenovela El
Clon. En el objeto de análisis se encontrará únicam ente el pa rám etro que será abordado.
La visión que de ellos tienen ambas culturas se ha contem plado en los epígrafes
anteriores.
Objeto de análisis Integración Exclusión
Matrimonio por convenien cia X
Solicitud de permiso por parte del m arido a la
esposa para volver a desposarse
X X
Visión del adulterio X
Solicitud y form as de divorcio X X
Cumplimiento del contrato prem atrimonial en
caso de divorcio para asegurar la subsistencia de
la mujer
X
Custodia de los hijos (para el hombre) X
Papel del hombre como medio para tener hijos X X
Relación entre personajes de occidente y oriente
en la serie.
X

Fuente: Elaboración propia 17 .

La sociedad española se enfrenta a una teleserie que aborda un tem a de vital
importancia para asegurar la conv ivencia entre los habitant es de España. En un estudio

17 Sirva esta tabla como un punto de par tida para una investig ación posterior que cons istirá en analizar los
efectos que ha tenido la emisión de esta teleserie en la configu ración del imaginario colectivo de la
sociedad española, ya que rea lizar este análisis ahor a es harto com plicado por dos cuestione s: primero, la
teleserie no ha terminado de emitirse en nuestro país a la fecha de fi nalización de este estudio y segundo,
y como consecuencia del primero, al no haber llega do el dese nlace de la historia no contamos con una
distancia tem poral s uficie nte para valo rar el papel que ha j ugado El Clon en el fom ento de la i ntegraci ón
o exclusi ón de la com unida d m arroquí e n Es paña.

36
posterior se analizará en qué medida ha supue sto esta serie un fom e nto de la integración
o de la exclusión social y marginación de la comunidad m usulmana en este país.
4. Conclusiones.

En primer lugar es digno de m ención re ferirse al público objetivo m ayoritario de
esta telenovela: las mu jeres occidentales. En el estudi o posterior que se ha anunciado
anteriormente, se intentará dem ostrar una hipótesis que nos m arcamos desde este
momento y que consiste en que- a prio ri y por ser el público objetivo de El Clon - ellas
(las mujeres occidentales) tom arán conciencia a través del consumo de la mism a de un
nuevo punto de vista sobre la cultura musulm an a. Y es que, el hecho de que el marido
deba pedir permiso a su prim era esposa para po der desposarse da un giro de tuerca a la
concepción occidental de este precepto m usulmán, lo cual no significa que se acepte. Y
esto se consigue de una fo rma muy inteligente en la nove la. Por otro lado, mientras
desde Marruecos se nos muestra esto, desde Occidente se plantea la producción de
infidelidades en el seno de la pareja. De es ta fo rma, se nos inte nta presentar la opción
musulmana como preferente. Es decir, el marido tiene dos esposas pero por lo m enos
ambas saben que esto es así, m ientras en occidente, la infid elidad genera desconfianza
en la pareja y termina debilitándola, según las palabras de Sidi Ali.

Por otro lado, los métodos de divorcio pl anteados en la teleserie pueden generar
tanto integración como exclusión ya que la población occidental acepta la
responsabilidad que tiene el marido con su ex m ujer una vez divorciados pero, desde
nuestra percepción cultural se ve como un factor intolera ble el hecho de que para
llevarse a efecto el divorcio, el marido de ba repudiar a su m ujer tres veces,
considerando este he cho com o una humillación de la m ujer.

Pero, quizás uno de los factores más llam ati vos es el hecho de que la custodia de
los hijos en la cultura musulmana se otor gue al padre de las criaturas en caso de
divorcio. Y es que, no debemos olvidar que la tradición cultural en occidente otorga –
en la mayoría de los casos, aunque hay excepciones- los h ijos a la mujer en caso de
separación, y esto se de be a una concepción basada en la dependencia de los hijos de su
madre ya que ésta es quien los ha dado a lu z. Por tanto, el hecho de que sea el hombre
en Marruecos quien se encargue d e los h ijos es un factor cultu ral polémico y, que
difícilmente será aceptado por la sociedad.

Continuando con el análisis de la figura del hombre que muestra la tele serie com o
medio de la m ujer para tener hijos alcanza ndo así la verdadera felicidad, es digno de
mención que sería, a nuestro m odo de ver, un factor tanto de integración como de
exclusión de la comunidad m usulmana, ya que por un lado, la mujer occidental ve al
hombre, al contrario de lo que se creía hasta el momento, únicamente como una vía de
procreación. Sin embargo, contrastado este fa ctor con el que se ha abordado en el
párrafo anterior se encuentra un a gran cont radicción que lleva a la desconfianza en la
concepción occidental.

Por último, la relación que establecen los personajes de la teleserie es un gran
factor en pro de la integraci ón de la comunidad musulmana, ya que si ellos son capaces
de tener una relación por qué no podría existir ésta en tre la población autóctona
española y la inmigrante m arroquí. De hecho, cada vez son más las parejas en nuestro
país compuestas de esta form a. De hecho, en la teleserie se m ues tra a través de la

37
relación establecida entre Latifa y Lucía que ambos podem os aprender mucho del otro
ya que en la diferencia cultural es tá la riqueza de la evolución.

En base a todo lo dicho anteriormente, se puede concluir que si bien la te leserie
no promueve com pletamente la integración de la comunidad m usulmana en nuestra
cultura, El Clon sí favorece un acercamiento cultural entre los sujeto s implicados. Esto
se produce por un mecanism o de asimilación por parte d el receptor. No hemos de
olvidar que el espectador reproduce las co nductas reflejadas en los m edios de
comunicación, tanto las adecuad as como las inapropiadas. De esta f orma, por un
mecanismo de im itación, el espectador en cuentra en esta teleno vela todas las
herramientas posibles para propiciar la interacción con los vecinos m usulmanes, aunque
al igual que en la serie, esté en disc ordancia total con estos en algunos de sus
principios. Por esta razón, se puede decir que por simple m imetismo, el espectador
puede llegar a desarrollar a través del consumo de esta serie unos m ecanis m os de
acercamiento a la cultura árabe potenciando así la tolerancia, lo cual verificarem os o
refutaremos en un estudio posterior.

De hecho, uno de los elementos de análisis m ás sorprendentes es la visión del
marido como un m edio para que la mujer pue da alcanzar la mayor felicidad que según
su cultura –y la novela- es tener desce ndencia. Sin embargo, en este m ismo punto se
encuentra una gran co ntradicción, ya que en la cultura m usulmana los hijos son
propiedad de la fam ilia del marido con lo que si se produjera el divorcio la m adre no
podría volver a ver a sus hijos. Éste sin duda, es uno de los elementos que generarían
polémica en nuestra cultura. Sin embargo, el tratam iento en la teleserie propicia que la
sociedad occidental vea desmentidos algunos de los estereotipos creados en torno a la
cultura m usulmana. Y es que, aunque la teleserie no puede desmitificar todo s los
estereotipos sociales de esta cultura, sí desmiente algunos parám etros que servirán para
que el imaginario colectivo de la sociedad occidental empi ece a tolerar algunos aspectos
de la misma.

Por otro lado, hem os de hacer una divergen cia en cuanto al grado de tolerancia
adquirido gracias a esta te leserie. Se ha de partir de la base de que el público objetivo –
o, target- de este tipo de programas es la mujer. Con este hecho, se observa que la
teleserie tendrá un mayor im pacto sobre la muje r por lo que se le pr esupone a la fémina
occidental el alcance de un mayor grado de tolerancia lo que sin duda, ayudará al resto
de la sociedad en la potenciación del acercam i ento entre las dos culturas. Es decir, esta
telenovela es únicam ente un paso adelante, una presentación entre las dos culturas que
abre las puertas a las dos civilizaciones para emprender un acercam iento que favorezca
su convivencia basada principalmente en la potenciación de la tolerancia.

También es digno de mención que de fo rma inteligente, el guionista de este
programa contrapone dos puntos com pletame nte opuestos y extremos cada uno en su
medida. Y es que, hemos de tener en cuen ta que si Marruecos es un país con una
legislación aún bastante arcaica desde el punt o de vista de la cultu ra occidental, Miam i
es entendido, no sólo desde la cultura mu sulm ana, sino también desde nuestro seno
cultural como la cuna de l libertinaje, ya que la visión de Miami que m uestra la novela
es, a ojos de los marroquíes, considerada com o la tierra de la corrupción. Sin embargo,
el propio espectador occidental ve cosas de los occidentales de Miam i que le molestan a
pesar de ser de su propia cultura, como por ejem plo, las conti nuas infidelidades, el
consumo de drogas, etc., aspectos estos que aunque com unes en nuest ra sociedad no por

38
ello son menos criticados. De esta form a, el espectador occidental pon e en tela de juicio
su propia cultura y empieza a ver bajo otro prisma ciertos aspectos culturales de la
comunidad musulmana que antes veía bajo la mirada del prejuicio cultural occidental.

Si bien es cierto, y no se debe olvidar, que la in tegración de la comunidad
musulmana residente desde hace años en España se está convirtiendo de forma
progresiva en un hecho ya que –como se ha citado anteriormente- está aum entando el
número de relaciones personales intercultu rales –am istades, matrimonios, noviazgos,
etc- y por tanto, el acercamie nto entre personas españolas y musulmanes lo cual es
símbolo de una integración y apertura cultur al de la población española a la convivencia
entre ambas com unidades. Y esto es un fact or de especial relevancia al intentar
responder a la pregunta ¿es posible la in tegración de la comunidad musulm ana en
España? La respuesta se es tá demostrando por sí sola con el paso del tiempo
produciéndose aspectos como el resaltado más arriba –las re laciones personales
interculturales-. Sin embargo, sí es n ecesario aportar información a la población
española sobre sus vecinos mu sulmanes a trav és de programas de este tipo ya que si
conocen la cultura de estos será más fác il el acercam iento entr e ambas culturas.
5. Bibliografía.

BASABE, Nekane, ZLOBINA, Anna, PÁEZ, Darío. (2004) : Integración socio -
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Soziologiazko Euskal Koademoak. Cu adernos Sociológicos Vascos.

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Fuentes digitale s:

http://www.network54.com/Forum /6 48396/message/1297009197/El%2BClon%2Bcerr
%25C3%25B3%2Benero%2Ben%2BEspa%25C 3%25B1a%2Bliderando%2Bsu%2Bfra
nja

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=13243

http://cubaout.wordpress.com /2010/02/15/el-clon-2010/

40
CAPÍTULO 3

“Comunicar la diversidad: ampliar la racionalidad del espacio público”
Mónica Codina Blasco
(Universidad de Navarra)
[email protected]

Resumen
El siglo XXI desarrolla una nueva sensib ilidad acerca de la relació n entre
religión, cultura y esfera pública. En 2005 Naci ones Unidas promovía la creación de la
Alianza de las Civilizaciones. Uno de sus campos de acción se centra en los m edios de
comunicación, apuntand o líderes de opinión en momentos de conflicto y trabajando con
los profesionales sobre la com unicación de la diversidad. Estas acciones prácticas
comportan un nuevo concepto de racionalidad que obliga a repensar las diversas
doctrinas (Rawls, Haberm as) sobre la natura leza del discurso en la esfera pública.
Palabras clave : religión, cultura, esfera pública, racionalidad
Abstract: The 21st century develop s a new sensibility about the liaison within r eligion,
culture and public sphere. In 2005 United Na tions was promoting the creation of the
Alliance of the Civilizations. One of his fiel ds of action is m ass media, showing lead ers
of opinion in conflict situations and worki ng with the professiona ls on the diversity
communication. These practical actions endur e a new concept of public rationality
forces to rethink the diverse doctrines (Raw ls, Habermas) on the nature of the speech in
the public sphere.
Keywords : religion, culture, public sphere, rationality

1. Una nueva sensibilidad
Durante los últimos años se ha desarrolla do en occidente una nueva sensibilidad
acerca de la relación entre religión, cultura y espacio público. Además de constituir un
tema obligado para las teorías políticas y de la com unicación, ha alcanzado unas
dimensiones prácticas insospechadas dent ro del contexto de un m undo donde la
comunicación se ha vuelto global.
En la práctica existen al menos dos razones que justifican la importancia del tem a.
En términos positivos y com o razón prevalen te, se puede afirmar que la religión sigue
siendo un elemento antropológico socialm ente relevante. Este hecho se ha puesto
particularmente de manifiesto en Europa con los movim ientos migratorios y las
consecuencias prácticas que s upone el deseo de una poblaci ón que quiere mantener la
educación, el culto y algunas tradiciones en la vida pública. Lo que pone de manifiesto
que, más allá d el debate político social que puede originar la presencia de una
multiplicidad de religio nes y culturas, la creencia religiosa y la pluralid ad sigue siendo
una constante humana.
La segunda razón que puede considerarse en térm inos negativos, quizá socialmente
alarmantes y por ello m ás operativos, es la necesidad de evitar un posible choq ue de
civilizaciones como el preanunciado por Samuel Huntington (2002). Sin duda el
atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York el 11 septiem bre de 2001 otorgó al

41
problema una nueva dim ensión, planteando incluso la cuestión de un nuevo orden
mundial. En Europa la cues tión práctica y política radica en cómo organizar social y
legislativamente la integraci ón de los grupos migratorios de diferentes culturas y
religiones dentro de los diversos ordenami entos jurídicos propios de los sistemas
democráticos.
Sea cual sea la perspectiva desde la que se aborde el problema, la relación en que se
encuentran cultura, política y religión constituye una cuesti ón esencialmente ética, ya
que afecta al respeto de los derechos huma nos dentro de una realidad socialm ente
compleja que exige legislar y com unicar la realidad social de modo adecuado.

2. Diversidad y Derechos Humanos.
El derecho a la libertad relig iosa y sus cons ecuencias constituye una de las libertades
fundamentales que reconoce la Declaración de Derechos del Hombre aprobada por la
Asamblea General de Naciones Un idas en diciembre de 1948.
Tal y como señala esta declaración las situ aciones de liberta d, la justicia y la paz
se encuentran en relación con el reconocim iento de la dignidad intrínseca del hom bre y,
como consecuencia, de su igualdad funda mental. Con esta declaración los Estados
Miembros se han com prometido a asegurar, en cooperación con Naciones Unidas, el
respeto universal y ef ectivo a los derechos y libertades fundamentales del hom bre y a
protegerlos de modo operativo.
Todos y cada de uno de los derechos proclamados son im prescindibles como
fundamento de toda decisión de orden político, social o jurídi co referida a la integración
y comunicación de la diversidad. Al mism o tie mpo se pueden señalar dos de los que se
ponen particularmente en juego cuando se ha bla de diversidad cultural y religiosa:
Artículo 18
Toda persona tiene derecho a la libertad de pensam iento, de conciencia y de religión; este
derecho incluye la libertad de cambiar de religi ón o de creencia, así como la libertad de
manifestar su religión o su creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en
privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.
Artículo 19
Todo individuo tiene derecho a la libertad de opini ón y de expresión; este derecho incluye el de
no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones,
y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión .
Si bien la Declaración de Derechos del Hombre constituye un marco ético de
referencia en el orden de los principios, el respeto a estos derechos fundam entales no se
traduce en un único ordenamiento jurídico. A su vez, las solu ciones de carácter práctico
que comporta el ordenam iento social resultan siempre limitadas y plantean problemas al
debate público sobre las directrices de su ap licación. Por otra parte, en el debate público
se encuentran entrem ezcladas cuestiones de di ferente orden: dimensiones de respeto a la
conciencia religiosa, la dignidad de la mujer, así com o problemas de seguridad
ciudadana, siendo cuestiones de diferente naturaleza deben analizarse con el rigor
debido.
No se puede olvidar que el ordenamiento prá ctico remite al debate ulterior
acerca de la relación en que se deb erían en con trar política y religión, por lo que co mo
consecuencia de los problemas sociales se h a fortalecido el debate acerca de los
términos en que debe operar un estado laico o cómo entend er de m odo adecuado qué es

42
y que no es tolerancia, así como la dim ens ión pública de respeto a la diversidad, las
dimensiones de racionalidad del debate público y el papel de los m edios de
comunicación. Efectivam ente, la agenda comunicativa reto ma repetidam ente el discurso
acerca de la libertad de la m ujer, el uso del velo islám ico, los límites de la iron ía, la
libertad de enseñanza, o el papel social de las institucion es religiosas, así como del
estado.
Es tal la relevancia del tem a que en ab ril de 2008 el Centro de Investigaciones
Sociológicas publicaba los resulta dos de la segunda encues ta acerca de la religiosid ad
en España. Las preguntas inciden sobre tema s de actualidad y dan el pulso estadístico
acerca de las creencias. La encuesta realizad a tomando como m uestra de población a
736 personas ofrece los siguientes datos:
A la pregunta 9, ¿podría indicarme, por favor, cuál de las siguientes frases
refleja mejor sus sentimientos acerca de su creencia en Dios? , el 91,6 % (674
encuestados) afirman sé que Dios existe verdaderamente y no tengo ninguna duda al
respecto CIS (2008: p. 5).
A la pregunta 27, ¿le parece a Ud. que utilizar símbolos o personajes religiosos
con fines humorísticos en los medios de comunicación, es acep table o inaceptable? , el
83,8 % (616 encuestados) responde inaceptable CIS (2008: p. 17).
A la pregunta 32 acerca de si el gobierno debe ayudar económicamente sólo a la
religión católica, a todas las religiones, o a ninguna, el 72.7 % (534 encuestados)
contesta que el gobierno de bería ayudar económicamente a todas las religiones CIS
(2008: p. 20).
A la pregunta 36, considera Ud. que, en general, en la sociedad española existe
respeto por su religión en el ámbito de la escuela, del trabajo, de la asistencia sanitaria
y de los medios de comunicación . En relación a los m edios de comunicación un 52,6 %
de los encuestados contesta más bien no , y el 39,1 % más bien sí, CIS (2008: p. 22).
De los resultados de esta encuesta se deduce que una amplia m ayoría social cree
que Dios existe, piensa que no se deben usar los símb olos religiosos con fines
humorístico s en los medios de co m unicación, que el estad o debe ayudar
económicamente a todas las religiones y c onsidera en un 52,6 % que los m edios de
comunicación m ás bien no respetan la religión.
Que los encuestados perciban que los m edios de comunicación, lugar propio de
expresión de la diversidad, constituyen un ámbito donde más bien no se respetan las
creencias de los individuos, no es un a buena noticia para la profesión.

3. Choque de civilizaciones y medios de comunicación.
Las situaciones extrem as suelen mostra r con mayor claridad la dim ensión que
alcanza un problema y los factores subyacentes. Así en 2006 ocurrieron d os hechos que,
aunque de naturaleza diversa, suscitaron un amp lio debate social sobre la repercusión de
una comunicación de alcance g lobal y el papel que los m edios de comunicación pued en
jugar. Se trata de la public ación en el pe riódico holandés Jyllands-Posten de unas
viñetas que ironizaban sobre Ma homa y la revuelta violenta que se desencadena co mo
consecuencia en los primeros m eses de 2006 y, por otra parte, d e las reacciones de
violencia que suscitó el di scurso pronunciado por Benedi cto XVI en Ratisbona el 12
diciembre de 2006.

43
Las disfunciones sociales que se produjeron en ambos casos ponen de manifiesto la
necesidad de reflex ionar sobre la dimensión hum ana de los procesos de com unicación
pública dentro de un nuevo contexto, en que las formas de mediación com unicativa
adquieren una dimensión global y, por otra parte, obligan a pens ar sobre el m odo
adecuado de coordinar diferentes bienes humanos como son la libertad en la
comunicación del pensam iento y el respet o a las creencias de una comunidad.

3.1 ¿Una estrategia equivocada?
La publicación en septiembre de 2005 de unas viñetas que ironizaban sobre Mahoma
en el periódico danés Jylland s-Posten desencadenó a princi pios de 2006 protestas
diplomáticas de país es árabes ante el G obierno de Dinam arca, el boicot a productos
daneses y episodios de violencia colectiv a que acabaron con num erosas muertes. El
detonante de la explosión de violencia se encontraba en la deci sión de publicar estas
caricaturas, como estrategia para suscitar un debate entre los islamistas moderados que
viven en Europa acerca de las consecuen cias sociales de algunas posiciones de
islamistas radicales.
Un análisis ponderado de los hechos pone de manifiesto que mientras la publicación
de las viñetas pretende ser ocasión de un debate social, la reacci ón de vio lencia se
encuadra dentro de un conflicto de orde n político y cultural, promovido por algunos
imanes que se trasladan a oriente m edio e incentivan las protestas tomando com o excusa
esta publicación. Mientras la mayoría de di arios europeos participaron activamente en
un debate sobre la defensa y los límites de la libe rtad de expresi ón, en oriente medio
crecía la di mensión política de la revuelt a, RODRIGUEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M.
(2007: p. 32).
Los medios impresos se convierten en act ores de un conflicto político y cultural,
cuando deciden reproducir las viñetas como un acto de defensa de la libertad de
expresión. Ciertamente la prof esión ya debatía sobre cóm o ev itar los estereotipo s o la
necesidad de cuid ar el modo de informar acer ca de la diversidad, pero este caso supone
afrontar una situación más compleja en la que se cuestiona por pr im era vez y en serio
los límites del derecho a la libertad de expr esión. De hecho, el debate se reabre con
fuerza en el 59 Congreso Mundial de Periódico s y 13 Foro Mundial de Redactores Jefe,
celebrado en Moscú en junio de 2006, EL MUNDO (2006).
Si este cuestionamiento era necesario, de hecho los térm inos en que se plantea
suponen un debate interno en Europa, pero no un debate con el mundo árabe, ya que
mientras en occidente se genera un debate intelectual público dentro de un contexto
democrático , en oriente el problem a se interp reta en térm inos exclusivamente político s.
El debate no es relevante pa ra quienes se m ovilizan en or iente m edio, se trata de una
situación en que los discursos resultan heterogéneos.
La insistencia con que se defiende la public ación de las caricaturas se apoya de m odo
explícito y consciente en el derecho al ejerci cio de la libertad de expresión tal y como se
entiende en la cultura occidental, mostrando de este m odo una de las grandes heridas
que le acompañan. La consolidación de un a progresiva ausencia de sensibilidad
religiosa permite a la cultura oc cidental legitim ar o, al menos, m inusvalorar la
ridiculización del hecho religioso RODRIG UEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M. (2007: p.
38). Por el contrario, dentro del Islam el Corán aparece inseparab l emente unido a un
sistema sociopolítico, se trata de un pa radigm a sociopolítico diverso que permite
precisamente que la publicación de estas viñe tas sea el detonante de las revueltas.

44
A las razones que Fleming ROSE (2006) arguye para explicar por qué decide
encargar y publicar las viñetas como instrum e nto para incentivar un debate con el Islam
moderado, subyace una idea de igualdad que to lera la denigración. Su razonam iento se
desenvuelve dentro de los pa rámetros racionales de oc cidente que, fuera de este
contexto, pueden no ser comprendidos.
Este razonamiento presenta una lógica inte resante, interna al m odo de razonar hoy en
Occidente. El derecho protege un bien –la libertad de expresión del pensamiento– y para
hacerlo deja un amplio m argen de acción donde cabe la expresión inadecuada. El
legislador no quiere limitar jurídicam ente el ejercicio de un bien humano, sino que
prefiere por la protección de ese bien, confiarlo al recto uso de la palabra
RODRIGUEZ-VIRGILI, J. y CODINA, M. ( 2007: p. 39). La consideración de este
principio presenta una gran potencia ya que pone de manifiesto la necesidad del derecho
como garantía de protección y su insuficiencia en la actuación de los bienes concretos
que protege, obligando a entrar en juego a la dimensión ética de la persona.
El debate acerca de la publicación de las vi ñ etas, hace necesario p ensar en el sentido
que la libertad de conciencia, de credo y de manifestación del propio pensam iento debe
tener en el contexto de la vida democrática. La defensa del derecho a la liberta d de
difusión del pensamiento protege un bien m a yor, la libertad de la conciencia, un bien
que se sitúa en la dimensi ón ética de la pers ona y que por el mismo motivo obliga al
respeto. Ya que sin ética, la protección de es te derecho se podría convertir en una forma
de totalitarism o pragmático, inclu s o en una sociedad democrática.

3.2 Un discurso en Ratisbona
En diciembre de 2006 Benedicto XVI viaja a Ratisbona para tener un encuentro con
el mundo de la cultura, desea pronunciar una conferencia en la sede la Universidad con
el tema Fe, razón y universidad. R ecuerdos y reflexiones . Se trata de una lección
magistral que se dirige de m odo particular a los profesores universitarios. El tema
central del discurso es la r acionalidad de la fe, no se di rige específicamente al mundo
del Islam, sino al contexto intelectual de un occidente que separa fe y razón.
Joseph Ratzinger evoca el tiempo en que com enzó su labor como profesor
universitario cuando en el conjunto de la universidad estaba fuera de discusión que,
incluso ante un escepticismo tan radical, seguía siendo necesario y razonable
interrogarse sobre Dios por medio de la razón , BENEDICTO XVI (2006). Es entonces
cuando el discurso trae a cola ción un texto erudito que preten de ayudar a discutir en qué
relación se encuentran fe y razón.
Recordé todo esto recientemente cuando leí la parte, publicada por el profesor Theodore
Khoury (Münster), del diálogo que el docto emperad or bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez
en los cuarteles de invierno del año 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el
cristianismo y el islam, y sobre la ver dad de ambos, BENEDICTO XVI (2006) .
El pontífice señala explícitamente que qui ere aludir a un aspecto marginal del
discurso que puede servir como punto de par tida sobre la reflexión del tema elegido. La
cuestión hace referencia a la guerra santa, que el emperador aborda con brusquedad
como señala explícitam ente la conferencia, tomando así cierta distancia respecto al
text o:
con una brusquedad que nos sorp rende, brusquedad que para nosotros resulta inaceptable, se
dirige a su interlocutor llanamente con la p regunta central sobre la relación entre religión y
violencia en general, diciendo: «Muéstrame también lo que Mahoma ha traí do de nuevo, y

45
encontrarás solamente cosas mala s e inhumanas, como su disposición de difun dir por medio de
la espada la fe que predicaba » , BENEDICTO XVI (2006).
El texto citado sólo pretende plantear el problema de la racionalidad de Dios y
del discurso de la fe, el orador pret ende así llegar a la cuestión decisiva:
En esta argumentación contra la conversión mediant e la violencia, la afirmación decisiva es:
no actuar según la razón es contrario a la natur aleza de Dios. El editor, Th eodore Khoury,
comenta: para el emperador, como bizantino educ ado en la filosofía griega, esta afirmación es
evidente. En cambio, para la doctrina musulmana, Dios es absolutamente trascendente. Su
voluntad no está vinculada a ningu na de nuestras categorías, ni siquiera a la de la
racionabilidad , BENEDICTO XVI (2006).
El texto ilustra dos posibles posiciones ante la racionalid ad de la fe y perm ite
plantear la cuestión central:
A este propósito se presenta un dilema en la compre nsión de Dios, y por ta nto en la realización
concreta de la religión, que hoy nos plantea un desafío muy di recto. La convicción de que actuar
contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento
griego o vale siempre y por sí m ismo?, BENEDICTO XVI (2006).
El discurso se desarrolla an alizando las conexiones entr e la fe y el pensamiento
griego, así como las aportaciones del pensam iento m oderno para finalmente proponer
ampliar los lím ites que la razón moderna se impone a sí mism a cuando se reduce a la
experimentación y devolverle toda su am p litud, dando a la teología, como ciencia que
se interroga sobre la razón de la fe, el es pacio que le corresponde en la universidad.
Se trata de una disertación que no sólo no supone un at aque al Islam, sino que
invita a un diálogo entre religi ones y quiere hacer notar la dificultad de una razón que se
autolimita para alcanzar dicho diálogo:
Sólo así seremos capaces de entablar un auténtico diálogo entre las culturas y las religiones,
del cual tenemos urgente necesidad. En el m undo occidental está muy difundida la opinión
según la cual sólo la razón positivista y las f ormas de la filosofía derivadas de ella son
universales. Pero las culturas profundamente religiosas del mundo consideran que
precisamente esta exclusión de lo divino de la universalidad de la razón constit uye un ataque a
sus convicciones más íntimas. Una razón que sea sorda a lo divino y relegue la religión al
ámbito de las subculturas, es incapaz de entrar en el diálogo de las culturas, BENEDICTO XVI
(2006)
Sin embargo, la conferencia pronuncia da en Ratisbona f ue objeto de duras
críticas por parte de la prensa y de reacciones políticas violentas así como
manifestaciones populares en Tur quía, Marruecos y Paquistán.
Es interesante lee r la entrevista que Peter Seewald realiza a Benedicto XVI en
2010, allí se reflexiona sobre lo acontecido, subrayando cómo la interpretación política
de un discurso que no ha sido concebido desd e ese punto de vista es el detonante del
problema:
Yo había concebido el discurso como una conf erencia estrictamente académica, y así la
pronuncié, sin ser consciente de que un discurso papal no es interpretado en clave académica,
sino política. La consideración política no tuvo ya en cuenta el tejido fino, sino que sacó de
contexto un fragmento y lo convirtió en un hec ho político, que e n sí no era. El discurso trataba
una situación perteneciente a un diálog o antiguo que, pienso yo, sigue siendo, por lo demás, de
gran interés.
El emperador Manuel, aquí citado era en ese tiempo ya vasallo del Imperio otomano. Por
tanto, no podía querer atacar a los musulmanes. Pero podía plantear preguntas vivas en el

46
diálogo intelectual. No obstante la comunicación p olítica actual no permite, por su modalid ad,
entender contextos tan finos , BENEDICTO XVI (2010: p. 110).
De este modo una conferencia que preten de incentivar al mundo de la cultura
para que explore las racion alidad de la fe y pronuncia da dentro de un contexto
académico, durante el p roceso de su com unicación adquiere la dim ensión de un hecho
político. Aparece de nuevo la heterogeneidad en que se produce la comprensión de la
comunicación. A lo que hay que añadir, como se hace notar aquí, la dificultad de la
comunicación política en su modalidad actual para entender contextos tan finos .
La crisis ha puesto de mani fiesto la necesidad q ue t odo credo tiene de p resentar
públicamente algunos aspectos de su identida d, así com o algunas de las dificultades que
comporta este reto.
Ha quedado claro que el Islam debe aclarar dos cosas en el diálogo público: las cuestiones
relativas a su relación con la violencia y con la razón. Ahora bien, ha sido un b uen comienzo el
hecho de que en sus propias filas se haya percibi do que estas dos cuestiones necesitan y exigen
una clarificación , y que con ello se haya inici ado también una reflexión interna entre los
eruditos del Islam, que pasó a ser después una reflexión dialogada, BENEDICTO XVI (2010:
p. 111).

3.3 La racionalidad del espacio público
Las situaciones que acabamos de estudiar han incentivado el deseo de m ejorar
los niveles de diálogo y comprensión m utua en tre la cultura islámica y la europea. Se
trata de situaciones diferentes, que mues tran los problem as que comporta una
comunicación pública de carácter g lobal, así como la importancia de los diferentes
contextos comprehensivos en que se reciben los mensajes, y la dificultad que comporta
el trabajo periodístico para presentar razo nam ientos sutiles, di stinguiendo diferentes
niveles de razonamiento.
El análisis d e estos dos c asos permite se ñalar algunos de los problem as prácticos
que comporta la com unicación pública de la diversidad:
-

Qué papel juegan los medios ante una pos ible interpreta ción heterógen ea de los
discursos públicos, ya que su recepción no es unívoca y permite incluso que no se
perciba el sentido en que se comunica.
-

Cómo evitar la creación de debates equí vocos, que no constituyen una auténtica
situación de diálogo.
-

Cómo superar la dificultad que comportan las diferent es formas del discurso
público en la transmisió n de razonamientos sutiles.
En 2005 Naciones Unidas afrontaba la si tuación a través del proyecto de la
llamada Alianza de Civilizacion es. Este orga nis mo pretende alcanzar una situación de
verdadero diálogo racional, que tenga en cuenta las diferentes doctrinas comprehensivas
y las haga presentes en la esfera pública sin violencia.

4. La alianza de civilizaciones y el concepto de esfera pública.
Naciones Unidas acoge la inicia tiva de lo s gobiernos de España y Turquía para
promover una Alianza de Civilizaciones (A oC), encargando a 20 expertos altam ente
cualificados de todo el mundo, estudiar las ví as de conflicto entre diferentes culturas y

47
religiones, con el fin de elaborar algunas recomendaciones que puedan cooperar a
desarrollar un proyecto d e Alianza de Civilizacio nes.
Fruto de este trabajo, como se puede leer en la inform ación que proporciona en su
página oficial, la Alianza trabaja sobre tres objetivos:
1. Desarrollar una red de cooperación entre Estados, orga nizaciones internacionales, grupos
de la sociedad civil y entidades del sector privado que comparten los objetiv os de la Alianza de
Civilizaciones, para reforzar su interacción y coordinar sus acciones con el sistema de
Naciones Unidas;
2. Desarrollar, apoyar y destacar proyectos que promuevan la comprensión y la reconciliación
entre culturas a escala mundial y, en par ticular, entre las sociedades Musulmanas y
Occidentales. Estos proyectos deberán estar rel acionados con los cuatro campos principales de
acción de la Alianza: juventud, ed ucación, medios de comunicación y migración.
3. Establecer relaciones y facilitar el diálogo entre los grupos que pueden actuar como una
fuerza de moderación y comprensión du rante periodos de relaciones tensas (AoC).
Las recomendaciones d e la Alianza se dirigen a suscita r de múltiples form as el
diálogo, creando espacios donde se pueda compre nder la diversidad cu ltural. Y pretende
implicar a los m edios de comunicación en la creación de un efecto pos itivo, contando
con su capacidad de orientar el debate público y destacar a líd eres de opinión que
puedan contribuir a crear un clima social moderado. Se trata de señalar desde los
medios a aquellas voces constructivas que pueden ayudar a conform ar los estados de
opinión, así como favorecer entre los jóvene s los valores de cooperación, moderación y
aprecio por la diversidad.
El trabajo de AoC entiende que prom over el diálogo intercultural es cam ino
necesario para prevenir futuros conflicto s. Ahora bien, la posición y las accion es
concretas que promueve la A lianza de Civi lizaciones ponen en cuestión la posibilidad
de validar algunas teorías sobre el fundamento de la racionalidad de la esfera pública. Si
algunos autores señalan que el discurso en la esfera pública se debe ceñir a la
racionalidad política, la praxis indica la convenien cia de dar conocer y ayudar a
comprender tam bién desde los medios de comunicació n la diversidad cultural y
religiosa. Ahora bien, lograr esta comprensión excede las posibilidades de una m era
racionalidad política como la propuesta por Rawls o la práctica de una razón
procedimental o diálogica com o la propuesta por Habermas.
Efectivamente, la teoría de la justicia propuesta por Rawls gira en torno a la
separación de dos tipos de r acionalidad, por un lado se enc ontraría la razón política y
por otro las razones éticas, cu lturales y relig iosas. El diálogo solo será posible de sde la
razón política basada en la equidad y la just icia, que abandona las diferentes y legítimas
doctrinas comprehensivas RAWLS, J. (1999: 18-19). Sin embargo, los problemas que
plantea toda com unicación dentro de un con texto global necesitan ser pensados en sus
diferentes niveles culturales y de racionalida d. El análisis de los problem as planteados
por la publicación de las viñetas de Mahoma o el discurso pronunciad o en Ratisbona
ponen de manifiesto la necesid ad de entrar en diálogo en los diferen tes niveles en que
este es posible.
Del mismo modo la doctrina dialógica propue sta por Jürgen Haberm as presenta
límites precisos, ya que si sólo desde los procedim ientos del sistema político
democrático es posible construir la dim e nsión ética de las sociedades, no queda
resquicio alguno por el que entr ar en diálogo con quienes se sitúan dentro de un sistema
político diferente, sobre todo si se renunc ia a admitir el rol socio político que
corresponde a las diferentes doctrinas co mprehensivas, HABERMAS, J. (2006: 27).

48
Las indicaciones de AoC proponen en la práctica no ignorar las diferentes
doctrinas comprensivas, sino más bien pone rlas adecuadamente en juego usando los
medios de com unicación, para lograr el obj etivo de alcanzar niveles de com presión
entre culturas diversas.
Si los casos presentados se ñalan la conveniencia de en contrar formas de diálogo
entre las diferentes doctrinas comprehensivas y la neces idad de contar con los m edios
de comunicación com o actores e impulsores de este diálogo , también abren un nuevo
campo para la reflexión práctica y teórica. ¿Cómo m edir el grado de racionalidad que
presentan cada una de las doctrinas comp rensivas y cómo hacerlas comprensibles al
otro? ¿ Qué dificultades presentan por su propia natu raleza religión y cultura para
expresarse adecuadamente en la esfera públic a?, sin duda se trata de preguntas de orden
teórico y práctico que animan a seguir trabajando.

5. Bibliografía
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Discurso en la Universidad de Ratisbona , disponible en
http://www.vatican.va/holy_father/benedict _xvi/speeches/20 06/september/documents/h
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BENEDICTO XVI (201 0) Luz del Mundo. El papa, la Iglesia y los signos de los
tiempos. Una conversación con Peter Seewald . Herder. Barcelona.

CENTRO DE INVESTIGACIONES SOCIOL ÓGICAS, Religiosidad (II) ESTUDIO
Nº 2.759, disponible en http ://www.cis.es/cis/opencms/-
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CODINA, M. Y RODRÍGUEZ-VIRGILI, J. (2007) Journalism for Integration. The
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07/06/2006, disponible en
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RAWLS, J. (1993). Political Liberalism . Colum bia University Press. New York.

RAWLS, J. (1999). Law of Peoples . Harvard University Press. Cambridge.

49

ROSE, F. (2006). “Why I Published Those Cartoons”. The Washington Post ,
February 19

UNITED NATIONS (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos . 10 de
diciembre.

UNITED NATIONS ALLIANCE OF CIVILIZATIONS (A oC), disponible en
http://www.unaoc.org/

50
CAPÍTULO 4
“Mujeres y menores inmigrantes en la prensa vasca”

Zalbidea Bengoa, Begoña (Unive rsidad del País Vasco)
[email protected]
Pérez Fuentes, Juan Carlos (Universidad de l País Vasco)
[email protected]
Urrutia Izagirre, Santiag o (Uni versidad del País Vasco)
[email protected]
López Pérez, Susana (Universidad del País Vasco)
[email protected]
Resumen
El último estudio que sobre inm igración en Euskadi ha elaborado el Observato rio
Ikuspegi constata que en los últimos años la actitud de la población vas ca se ha vuelto
menos tolerante, m ás crítica y más restr i ctiva hacia los inm igrantes. Una de las
preguntas que surge en este contexto es có mo incide la información difundida por la
prensa vasca sobre los colectivos esp ecialme nte desfavorecidos, com o son las mujeres y
los menores inm igrantes, en la form ación de la im agen que de ellos p ercibe la
ciudadanía vasca.

La necesidad de comp render la mencionada incidencia de los m edios justifica este
trabajo de investigación cuyo propósito fina l es conocer en qué medida los diarios
vascos aplican las recomendaciones deontológicas que propugnan un periodismo
alejado de la discriminación, el sensac ionalismo o los estereotipos negativos.

Palabras clave: prensa, inmigración, muje res, menores, deontología

Abstract: The latest study made by Ikuspegi O bservatory on immigration in Euskadi
notes that in recent years the attitude of the Basque population towards immigrants has
become less tolerant, more com plaining and more restrictive. One questio n that arises in
this context is how the inform ation di splayed by the Basque press affects to
disadvantaged groups -such as women and migran t children in their quality of active or
passive subjects of the news- by shaping th e image Basque citizens have of them .
The need to understand the mentioned im pact of the media justifies this work of
investigation, the final aim of which is to know how the Basque dailies follow the
ethical recommendations and suppo rt a type of journalism th at is not c onnected with
discrimination, sensationalism or negative stereotypes.

Keywords: press, immigration, wom en, children, ethics
1. Introducción.

En el actual contexto económico la inm i gración ocupa un destacado cuarto lugar en
el ranking de problemas 18 que preocupan a los españoles, tras el pa ro, la cris is y los
partidos políticos. El último estudio que sobre inmigración en Euskadi ha elaborado el

18 Baróm etro del Cent ro de Inve stigaciones Sociológi cas (CIS), en ero 201 1. En
http://www.cis.es/cis/op encms/ Archivos/Ind icad ores/documentos_h tml/TresProblemas.htm l.

51
Observatorio Ikuspegi constata, asimismo, que en los últimos años la actitud de la
población vasca se ha vuelto m enos tolerante, más crítica y más rest rictiva hacia este
colectivo. De hecho, en nuestro entorno geogr áfico más inmediato, la consideración de
la inmigración como problem a se situó en 2010 en el 15,4%, por encima de 2009
(12,9%), de 2008 (7,2%), y superior en cuatro décimas a la de 2007 (15%) 19 .

A la hora de comprender las variaciones y cambios registrados, es necesario
considerar las diversas causas que confluye n en una coyuntura de crisis, destacando el
temor a la com petencia por unos puestos de trabajo cada vez más escasos y por unos
recursos limitados. Desd e el ámbito de la sociología, se ha visto que “ El miedo entr e la
población nativa (o extranjera ya instalada) a pe rder la preferencia en el acceso a los
recursos, junto con su posicionamiento contrario a las denominadas acciones
afirmativas o discriminación positiva (a favor de los inmigrantes), aumenta el
antagonismo hacia ellos ” (Cea D´Ancona, M y Vallés, M: 2009, p.13).

Entre las múltiples razones que exp lican el fenóm eno no se puede olvidar e l papel
de los medios de com unicación como confor madores de la opinión pública. En este
sentido se pronuncian Namkee Ahn y Pablo Vázquez (2007, p.1) al subrayar la
importancia de los mass media com o canales a través de lo s que no sólo se transmiten,
sino que también se generan (o al menos se am plifican) las preocupaciones en la
sociedad actual. El convencimiento del pape l que ejercen los sopor tes informativos ha
dado lugar a una creciente lite ratura sobre el tema, desde las primeras aportaciones de
Van Dijk (1994, p.118) –que constata que los re fugiados y las minorías procedentes de
los países más pobres son asociados en los m edios de comunicación con amenazas
económicas, culturales, con la delincuencia y con los actos violentos– hasta las más
recientes en nuestro ámbito geográfico, com o los estudios de Juan José Igartua (2008),
de Mario de la Fuente (2006 y 2007), de Ma ría Ángeles Cea y Miguel S. Vallés (2000 y
2009) y de Rodríguez Boyes (2010), que sigu en corroborando que los m edios generan
imágenes de discrim inación y exclusión social.
2. Objetivos y metodología.

2.1. Objetivos
La tendencia detectada entre la ciudadan ía vasca hacia la pobl ación extranjera es
suficientemente relevante como para pregun tarse cómo incide la inform ación difundida
por la prensa de Euskad i en la imagen que los vascos tienen de los inmigrantes. Si a la
condición de inmigrante se le suman otras ca racterísticas, ser mujer o menor de edad, la
necesidad de la investigación crece, por cuan to nos encontram os ante dos colectivos
doblemente desfavorecidos. Por este m otivo, el objeto de esta co municación se centra
en la imagen que la prensa diaria d el País Vasco proyecta acerca de las m ujeres y los
menores inm igrantes en su calidad de sujetos activo s o pasivos de las noticia s. El
propósito de fondo es conocer en qué medida los m edios aplican las recomendaciones
deontológicas que propugnan un periodismo alejado de la discriminación, el
sensacionalismo o los estereotipos negativos, por lo que se ha proced ido al anális is de
contenido de aquello que ha sido publicado.

19 Ikuspegi: Percepciones y actitudes hacia la inm igración e xtranjera. J unio 2010. En
http://www.ikuspegi.org/documento s/invest igacion/es/barometro_2010FINALcas.p df

52
2.2. Metodología

En esta investigación se parte de uno de los conceptos clave en el campo de la
investigación en com unicación: el framing o encuadre, herramienta conceptual que
cuenta con una sólida trayectoria porque ha de mostrado su eficacia a la hora de explicar
los efectos de los medios de comunicaci ón (Vicente Mariño, M; López Rabadán, P:
2009, p. 15); y más en concreto, su aplicación está dando sus frutos en las
investigaciones que bu scan conocer los efect os cognitivos del tratam iento informativo
de la inmigración (Igartua y Muñiz: 2004; Ig artua et al.: 2009). Se constata que los
medios de com unicación no sólo establecen sob re qué asuntos hay que pensar (agenda
setting ) sino que también influyen en cóm o pensar sobre dichos asuntos (Igartua :2004).

Los encuadres noticios os hacen referencia al tratamiento inform ativo que los
medios otorgan a un determ inado asunt o. Se asume que las noticias son una
representación de la re alidad realizada por el profesional de la in formación, por lo que
la presentación de dicha realidad, previam ent e fragmentada en el p roceso de se lección,
dependerá del punto de vista, del encuadre y del enfoque de quien la presenta. La
metáfora de la noticia com o una fotografía que aísla una parte de la realidad, enfatiza
otra, y la muestra, además, en un contexto que condiciona su lectura, ilustra con acierto
las bases de esta teoría (Tankard: 200, p. 100). La búsqueda de es tos encuadres lleva a
analizar qué incluyen y qué enfatizan los mass media cuando abordan un tem a, en
nuestro caso la inmigración y m ás en concre to, las informaciones sobre la inm igración
que incluyen a mujeres o m enores.

Con esas premisas, el trabajo de cam po se realizó siguiendo la m etodología
cuantitativa y cualitativa. Los prim eros dato s se obtuvieron de encu es tas y entr evistas a
periodistas, y de un trabajo sim ilar y en paralelo r ealizado con la ciudadanía. En
concreto, entre los inform adores se real izaron 20 entrevistas en profundidad y 172
encuestas on line , teniendo en cuenta las siguientes variables: tipo de m edios en los que
trabajan (prensa escrita, te levisión, radio, Internet), sexo, edad, territori o y categoría
profesional. Con los segundos se organizaron cuatro grupos de discusión (dos en
Bilbao, uno en Vitoria y uno en San Sebastiá n), en el que participaron 16 hombres y 16
mujeres, y se realizaron 600 entrevistas telefónicas a personas adultas residentes en el
País Vasco, entre 18 y 69 años, de nivel soci oeconómico am plio, y que fueran aud iencia
habitual de programas o contenidos info rmativos en los diferentes medios de
comunicación que operan o llegan a Euskadi. L as preguntas en am bos casos versaron
sobre el tratamiento que los m edios de com unicación otorgan o debe n otorgar a los
llamados grupos desfavorecidos. A los inform adores se les preguntó, adem ás, cuándo
está justificado explicita r las carac terísticas de lo s protagonistas de una noticia.

Para el conocim iento y plasmación de cóm o tratan los mass media los asuntos
relacionados con las mujeres y m enores in migrantes, se estableció, como punto de
partida, la recogida sistemá tica de las noticias difundidas en los cuatro diarios de m ayor
difusión en el País Vasco (El Correo, El Diario Vasco, Gara y Deia) a lo largo del
segundo semestre del 2010. Para el lo se partió de la base documental que gestiona el
Observatorio Mugak, que incluye todo tipo de noticias relacionadas con el tem a elegido
(Observatorio de la Diversidad Mugak, 2010) 20 . Los datos procedente s de es ta entidad
fueron después cotejados con las informacione s aparecidas en las ed iciones impresas

20 Observatorio de la diversid ad Mugak, pg. web: http ://medios.mugak .eu/

53
generales de los mencionados diarios, arrojando un resultado total de 185 noticias
relacionadas con el objeto de la investigac ión. De ellas, 50 corresponden a El Correo, 44
a El Diario Vasco, 19 a Gara y 72 a Deia. Con posterioridad se procedió a su análisis,
mediante su codificac ión en una ficha con 35 ítem s. Los resultados per mitieron efectuar
un tratamiento cuantitativo de los m ismos, así como identificar sus contenidos en base a
variables com o el sensaciona lismo, la discriminación o el establecim iento de
estereotipos. Estas fueron finalmente abordadas desde un punto de vista cualitativo 21 .

3. Resultados.

Las falsas percepciones que, en ocasiones, el ser humano tiene de lo que le rodea,
condiciona opiniones y, a veces, desvirtúa la realid ad. El Observatorio Vasco de la
Inmigración 22 pone de manifiesto esa reflexión cuando señala que la ciudadanía en
Euskadi estima que el 16,9% de la población va sca es extranjera, cuando en realidad
solo lo es el 6,4%, según los datos de em padronam iento de 2010. Fuera de ese desatino,
las palabras de los encuestados no fac ilitan acercam ientos, sino m ás bien todo lo
contrario: el 68% prefiere vivir en un ba rrio con una mayoría de su m isma raza o grupo
étnico; un 26%, frente a un 15%, estima que la relación entre vascos y extran jeros ha
empeorado, y el 68,8% considera que se benefician excesivam ente del sistema de
protección social.

Aunque en el discurso de los encuestados afloran actitudes permisivas en cuanto al
uso del idioma, apertura de negocios u oc upación de puestos de trabajo en algunos
sectores económicos del País Vas co, sus tem ores a que esa pres encia o llegada de
inmigrantes aum ente el paro o pueda afectar negativam ente a la seguridad personal o
familiar perm anecen latentes. Quizá por eso, y porque se tiene miedo a perder e l estado
de bienestar, se vincula o condi ciona su entrada a la tenencia de un contrato de trabajo.

Los pareceres expuestos no sirven para resp aldar o apoyar el tratamiento que recibe
el colectivo de inmigrantes desde los distin tos soportes inform ativos, tanto individual
como colectivam ente. El grupo de ciudadanos que participó en los focus group se
mostró dividido al tener que pronunciarse so br e ciertos detalles aparecidos en algunas
informaciones negativas com o, por ejemplo, si el o rigen de los pro tagonistas con tribuía
o no a generar actitudes de rechazo, racism o o xenofobia. Mientras que unos defendían
su derecho a conocer la procedencia de qui en ha cometido un robo, ha m altratado a su
compañera o ha protagonizado peleas en tre bandas, otros argumentaban que lo
importante no era conocer el quién sino el qué, evitando así que se generen fobias,
recelos y concepciones negativas . Esa división de voces se unificó en las encue stas al
responder que los inmigrantes no deben reci bir ningún tratamiento favorable por parte
de los mass media.

En el lado de quienes informan, los redact ores se mostraron m ás cautelosos en sus
manifestaciones. Para empezar, son bastan te o algo partid arios de hacer distingo s y

21 Los datos que se recogen en esta c omunicación s on el resultado de parte de dos proyectos de
investig ación subvencion ados por el MEC y el MICINN (código s SEJ2006-056 31-C05 y CSO20 09-
13802), titulado s Ética y excelencia inf ormativa. La deontologí a periodíst ica frente a las expectativas de
la ciudad anía, y Ética y excelenci a informat iva. El cum plimie nto de los principios de ontol ógicos en la
praxis de los medios en Euskadi. Intr ospección profesional y pr oyección social, respectivamente .
22 Barómetro Ik uspe gi 2010, op. cit.

54
favores a los inmigrantes (71,8%), y a poner lím ites por la influencia de la información
en la percepción que puede tener la ciuda danía sobre ellos. De ahí que entre los
periodistas vascos el 75,6% opine que única m ente hay que mencionar la etnia, o el
72,1% la nacionalidad, 'si es relevante para entender la información' . Por experiencia
saben que 'nunca hay la suficiente inf ormación positiv a sobre actuaciones que realiz an
esos colectivos como para compensar lo negativo' .

Estas opiniones encuentran su reflejo en los códigos deontológicos cuando hablan
de discriminación. Es el caso del Código Deont ológico de la Profes ión Periodística, de
la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE) 23 , que recoge en uno de
los artículos cóm o el periodista deb e “abstenerse de aludir, de modo despectivo o con
prejuicios a la raza, color, religión, origen social o sexo de una persona o a cualquier
enfermedad o minusvalía física o mental que padezca”. De la m isma manera indica que
no deben publicarse tales datos, “salvo que guarden relación directa con la información
publicada”.

En el entorno más próximo a la investig ación, el País Vasco, se han desarrollado
de igual forma iniciativas en ese m ismo sen tido, com o las propuestas presentadas en el
año 2000 por la Coordinadora de ONGs de Euskadi ( Harresiak Apurtuz ) 24 , al hacerse
eco del Manual de Estilo sobre Minorías Étnicas que en torno al tema elaboró el
Colegio de Periodistas de Cataluña en 1996 25 .

3.1. Temática de las informaciones

La temática de las no ticias referidas a las m ujeres y m enores inmigrantes presenta
una enorme diversidad en los cuatro di arios analizado s. Con el fin de abordar
adecuadamente las m ismas, se elaboró una clas ificación para agrupar los tem as en una
serie de 13 categorías, atend iendo al crite rio de su potencial para el desarrollo o
establecimiento de im ágenes positivas, negativ as o neutrales. En la Tabla 1 se puede
observar si los temas ayudan a c onfigurar estas percepciones.

Tabla 1. Temática de las noticias
Tema

Imagen
Diario
Total
El
Cor
reo
El Diario
Vasco Gara Deia
1. Velo-burka Negativa 8,0% 0,0% 15,8% 0,0% 3,8%
2. Violencia machista Negativa 14,0% 2,3% 5,3% 4,2% 6,5%
3. Prostitución, tráfico de
mujeres o menores,
asesinatos
Negativa 10,0% 15,9% 15,8% 23,6% 17,3%
4. Pateras Negativa 6,0% 6,8% 5,3% 6,9% 6,5%

23 Fue adopt ado por l a Federaci ón de Asociaci ones de la Prensa de España (FAPE) el 27 de noviem bre de
1993 (http ://www.fape.es/index.php?op tion=co m_conten t&task=view& id=101 &Itemid=120).
24 En la iniciativa participó también el Departamento de Justicia, Trabajo y Segurida d Social del Gobierno
Vasco. (htt p:// www.harresi ak.o rg/ru brique .php?id_ rubri que=46 ).
25 Quaderns del CA C núm. 12, pági nas 72 a 7 4
(http://www.audiovisualcat.net/pub licaciones/Q12m a nualcast.pdf).

55
5. Muertes Negativa 4,0% 43,2% 5,3% 2,8% 13,0%
6. Expulsiones, delincuencia,
violencia ejercida por
mujeres o menores
Negativa 12,0% 4,5% 10,5% 2,8% 6,5%
7. Madres menores de edad,
abortos.
Negativa 4,0% 4,5% 0,0% 6,9% 4,9%
8. Protestas de las minorías,
conflictos de convivencia
Negativa 4,0% 2,3% 0,0% 8,3% 4,8%
9. Medidas o proclamas
favorables de institucion es
o asociaciones, denuncias
de ataques físicos o
verbales a inmigrantes,
acogida de menores
Positiva 8,0% 0,0% 15,8% 15,3% 9,6%
10. Crítica contra
discriminación y racism o
Positiva 0,0% ,0% 15,8% 8,3% 4,9%
11. Proclamas e iniciativas a
favor de la integración
Positiva 16,0% 0,0% 0,0% 18,1% 11,4%
12. Regulación sobre proceso
migratorio, datos socio-
demográficos sobre
inmigración
Neutral 8,0% 6,8% 10,5% 1,4% 5,4%
13. Centros de menores, otros Neutral 6,0% 13,6% 0,0% 1,4% 5,4%
Total 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Tratando las noticias de los cuatros diar ios en conjunto, se puede observar que
las temáticas tendentes hacia e l desarrollo de imágenes positiv as engloban algo m ás de
la cuarta parte de las n oticias: la categoría de “m edidas o proclam as favorables de
instituciones o asociaciones” suma un 9,6%; la referente a la “crítica contra la
discriminación y el racismo” alcanza el 4,9 %; y finalm ente, “las proclam as e iniciativas
a favor de la integración” es la más num erosa entre las que contribuyen a la
construcción de una perc epción positiva, con un 11,4%.

Sin embargo, frente a esta realidad que ayuda a elaborar una visión positiva, se
encuentran otras categorías que tienen te ndencia a fomentar una imagen negativa.
Entran en este campo, por orden d e importancia, las siguientes : “Prostitución,
tráfico de mujeres o m enores, y asesinatos ,” que alcanzan un porcentaje del 17,3%; las
noticias sobre “muertes ”, con un 13%, y las referidas a “vio lencia machista”, “pa teras”
y “expulsiones, delincuencia, violencia ejerci da por mujeres o m enores, etc.”, cada una
de ellas con un 6,5%. Siguen ot ras menos numerosas en cuanto a casos, com o “madres
menores de edad, abortos”, con un 4,9%; “protestas de minorías y conflictos de
convivencia”, con un 4,8% y, por último, las cuestion es sobre el “velo o burka”, que
suman el 3,8%. En conjunto, estas categoría s de noticias que pue den influir en la
divulgación de una visión poco favorable de estos colectivos suponen cerca de dos
tercios de todas las informaciones (63,3%).

De lo anterior se deriva que las informaciones que se relacionan con
circunstancias negativas para estos colec tivos son m uch o más abundantes que las

56
opuestas: las mujeres y m enores inmigrantes se asocian en los diarios de mayor difusión
de Euskadi, sobre todo, con aspectos como la prostitución, tráfico humano, asesinatos y
muertes, violencia machista, pateras, delin cuencia, expulsiones, m adres menores de
edad y abortos, conflictos de conv ivencia y elementos un poco m ás difusos, pero que se
pueden interpretar como reflejo de conflictos culturales y religiosos, como la cuestión
del velo o el burka.

En cualquier caso, hay difere ncias muy notables entre los distintos periódicos, en
cuanto a los espacios que dedican a noticia s que se pueden considerar m ás favorables,
desfavorables o neutrales para la construcción de estos estere otipos. En el Gráfico 1 se
han reducido todas las categorías a tres “tendencias” de cara a la construcción de estos
esquemas mentales, de form a que pueda obtenerse una visión general de la actuación de
cada medio y hacer su com paración.

Gráfico 1. Noticias positivas, nega tivas y neutras en cada diario

Tres de los diarios coinciden, grosso modo , en la distribución de las proporciones:
se trata de El Correo, Gara y Deia. El Diario Vasco que da fuera de esta tendencia,
concentrando sus informaciones en las categor ías que hemos considerado desfavorables.
Y, precisamente, ese es el dato más sorpre ndente: que la m ayor diferencia se produzca
entre cabeceras del mismo grupo periodístic o. Mientras que El Correo mostró un 24%
de noticias tendentes a la c onstrucción de una visión posi tiva de los colec tivos de
mujeres y menores inm igrantes, El Diar io Vasco no publicó en el mismo período
ninguna inform ación que se pudiera consider ar divulgadora de una consideración
favorecedora hacia este grupo.

Es necesaria, sin embargo, una m atización: El Diario Vasco responde a su
estrategia de proximidad con el lector lanz ando diez ediciones que cubren las noticias
de las diversas comarcas de la provincia. Es precisam ente en esas páginas locales donde
se publican las activid ades prom ovidas por asociaci ones de inmigrantes o por las
instituciones, que van destinad as a fomentar la integ ración y el conocimiento de estas
minorías, ya que casi todas las iniciativa s de este tipo se circunscriben al ám bito local.
De ahí que los avisos de conferencias, ferias m ulticulturales y otros acto s similares no
tengan cabida en la edición ge n e r a l , q u e e s l a q u e s e h a manejado para este trabajo de
campo. En cualquier caso, parece que la s inform aciones positivas acerca de los

57
colectivos de inmigrantes no tienen cabida en las páginas que están al alcance de toda su
audiencia.

3.2. Ubicación de las informaciones

El Manual de Estilo sobre m inorías ét nicas adoptado por Harresiak Apurtuz 26
establece que una de la s responsabilidades de los profesi onales de la inform ación radica
en cuidar la ubicación física de la información, lo cual reafir m a la idea de que el lugar
que ocupan las noticias sobre inmigración forma parte del enfoque que se le da al tem a
y que, en consecuencia, condiciona su lectura. Así lo constata ta m bién el estudio de
Rodríguez Borges (2010, p.184) cuando señala que la com posición limita el enfoque
interpretativo con el que el lector debe aproxim arse a la actualidad.

Resulta muy difícil establecer unas conclusiones comunes a los cuatro diarios
cuando se analiza en qué partes del pe riódico se ubican las noticias objeto de
investigación, porque la organización interna de cada un o es muy diferente, y ni el
orden ni el nombre de las secciones son com parables.

El Diario Vasco, líder en Guipúzcoa, busca un periodism o de proximidad, abriendo
la información con el bloque llam ado ‘Al Dí a’. Se trata de un es pacio que incorpora
diversos y variados asuntos que no encajan en otras secc iones, y que habitualm ente
comienza con una inform ación a doble página re ferida a acontecimientos ocurridos en el
territorio guipuzcoano: sanida d, sucesos, tribunales, demogr afía, etc. De las 37 noticias
que aparecen en esta sección, el 63% lo hace ba jo el epígrafe ‘Al Dí a / Sucesos’, lo que
corrobora la primacía tem ática de acontecimi entos dram áticos o de violencia.

En El Correo, casi el 80% de las noticia s se encuentran en ‘Ciudad anos’. Esta
unidad abarca sus primeras 20-22 páginas, y constituye el bloque más importante:
incluye todas los hechos noticiosos que pueden considerarse com o locales. Se trata del
apartado donde más claram ente se refleja el car ácter de ‘periódico de servicios’ que el
propio medio proclam a. A gran distancia ( 13,6%) se encuentran las informaciones que
acoge ‘Cultura y Sociedad’, aglutinadora de te mas como estilo s de vida, personaje s, y
asuntos culturales y de ocio entre o tros. Fi nalmente, una cantidad ínfim a aparecen en
‘Mundo’ y ‘Vivir’.

Gara concentra las noticias objeto de estudio en tres secciones: Mundua (Mundo),
Euskal Herria y Eguneko gaiak (Temas del día). Concretam ente, en ‘Mundua’ se han
publicado el 42,1% de ellas, en ‘Euskal He rria’ el 36,8% y en ‘Eguneko gaiak’ el
15,8%. Además, en un 5,3% de las ocasiones la información ha aparecido tam bién en la
primera página. En esta distribución hay que tener en cuenta que el m edio en cuestión
no cuenta con una sección específica dedicada a inform aciones originad as en el Estado
Español, tal como pudieran ser ‘España’ o ‘Estado’, y que las noticias de esta
procedencia suelen incluirse en ‘Mundua’. Por eso resulta curioso encontrar una
información –por ejem plo– sobre cinco fallecidos en una patera rescatada en Motril,
acompañada por otras dos relativas a un refe réndum en Sudán y al suicidio de un
fugitivo en Gran Bretaña 27 .

26 En la iniciativa participó también el Departamento de Justicia, Trabajo y Segur idad Social del Gob ierno
Vasco. (htt p:// www.har resiak .org/r ubri que.php ?id_r ubriq ue=46 ).
27 Gara: 11/07 /2010. Pág . 33.

58
En Deia, la mayoría de los contenidos re lacionados con la investigación se incluyen
en ‘Sociedad’(52%), espacio en el que se dan cita hechos de índole luctuoso,
reivindicativo, estadístico, so cio-político y sanitario. El segundo bloque en importancia
lo protagonizan las informaciones de proxim ida d o locales, cuyo origen es la provincia
vizcaína. De este grupo, el pr otagonismo se lo reparten, al 50%, la secc ión ‘Bizkaia’ y
el cuadernillo ‘Hem endik’ (‘Des de aquí’). ‘Mundua’ es el tercer apartad o que destaca,
con once noticias y un 16,4% de representación.

3.3. Diversos aspectos relacionados con la s características de las informaciones
A continuación se describen las informaciones aparecidas en los cuatro diarios, en
base a las características que presentan en relació n a variab les com o género periodístico
que se utiliza, fuentes de informaci ón y procedencia de las noticias.

3.3.1. Géneros periodísticos

Como puede apreciarse en el Gráfico 2, existe un claro predom inio del género
‘noticia’ en la cobertura de este tipo de inform aciones; tres de los periódicos –El
Correo, El Diario Vasco y Gara– lo utilizan en casi el 70% de los bloqu es informativos,
a poca distancia de Deia que está próxim o al 60%. La diversifi cación aparece, sin
embargo, en el m omento de determinar el tipo de género que prevalece en segundo
lugar: El Correo utiliza el re portaje (15,2%), El Diario Vasc o y Gara la crónica (18,4%
y 22,2%), y finalmente Deia pref iere la entrevista (17,9%).

Gráfico 2. Género predominante en las inform aciones

3.3.2. La importancia de las fuentes

59
Entre los documentos deontológicos de orden interno de las empresas de
comunicación, el L ibro de Estilo del Grupo Vocento 28 introduce la novedad de
mencionar a las fuentes y su tratam iento al señalar que “ el periodista no discriminará a
ninguna fuente por razones sociales, políticas , raciales, religiosas, de sexo, etcétera ”.
También el código firmado por una treinten a de em presas de com unicación y editado
por Harresiak Apurtuz exige “ ecuanimidad en las fuen tes de información ”, afirm ando
que “ es necesario contrastar las versione s instituciona les. Hay que potencia r las
propias de las minorías étnicas y tener esp ecial cuidado en las informaciones referidas
a los países de origen .” Los resultados de la invest igació n señalan que los diarios
vascos se alejan de las menci onadas indicaciones (Gráfico 3).

Gráfico 3. Las voces de la información

El predominio del género ‘noticia’ puede derivar del hecho de que las fuentes de
información m anejadas son mayoritariam ente institucionales (pol icía, ministerios,
portavoces gubernamentales, judiciales, etc. ), superando el 70% en El Correo y El
Diario Vasco y quedándose en el entorno del 50% en Gara y Deia, periódicos que
recurren más frecuentemente a las versione s de los colectivos afectados. Cuando se
insiste tanto en las fuen tes oficiales, com o en las dos cabeceras de Vocento, la prensa
diaria corre el riesgo de ser un mero reproduc tor de las versiones institucionales, en
detrimento de las voces procedentes dire ctamente del mundo de la inmigración. Si
hubieran abundado más los reportajes o las entrevistas, géneros periodísticos que
permiten tratar los asuntos de la actual idad de forma más profunda, las mujeres y
menores inm igrantes o sus representantes ha brían encontrado más espacio com o fuentes
de información. Así se ha podido constatar, por ejem plo, en el reportaje que El Diario
Vasco dedicó a las cuidadoras domésticas bajo el título “En otras manos”, donde varias
mujeres procedentes de distin tos países contaban sus vivencias 29 .

28 Martínez de Sousa, J osé (200 3): Libro de Estilo Vocento. Gi jón: Trea. Vocento es el grup o de
multim edia presente en el sect or de la prensa de inform ación ge neral ( ABC, El Corre o, El Diari o Vasco,
El Norte de Castilla, Las Pro vincias y otros siete diarios region ales), y tiene participación en televisión
(Net TV, Fl ymusic , Punto TV y Telecinco ) y en Punto Radi o.
29 El Diari o Vasco: 6/9/ 2010. P ág. 02 V.

60
3.3.3. Procedencia de las noticias

En cuanto a la procedencia de las noticias, existe un absoluto predom inio de las
referentes a Euskadi y al Estado en tres peri ódicos –El Correo, El Diario Vasco y Deia–,
donde la agrupación de estas dos categor ías suma el 93,5%, el 100% y el 89,5%,
respectivamente (Gráfico 4). Ante esta real idad, resulta más signif icativo el caso de
Gara, con un 44,4% de informaciones procedentes del mundo, aunque el reducido
volumen que, en núm eros absolutos, este diar io reserva al tema de m ujeres y menores
inmigrantes, exige u tilizar con precaución este dato. Señalar, asim ismo, que Deia es el
medio que m ayor porcentaje de sus info rmaciones dedica a Euskadi (58,2%).

Gráfico 4.- Origen geog ráfico de las noticias

3.4. Sensacionalismo

Entre las pautas éticas asum idas por los diarios estudiados se encuentra la que
establece que “no deben potenciarse las info rmaciones negativas ni las
sensacionalistas. Hay que evitar crear inútilmente conflicto s y dramatizarlos” 30 .

La esencia del sensacionalism o se encuentr a en la exageración de la importancia
efectiva que se otorga a las informaciones, utilizando para ello todo tipo de recursos
estéticos y estilístico s, pero –y esta es la clave esencial– sin transg redir las normas
básicas del quehacer periodístic o (veracidad, contraste d e la información, m ención a las
fuentes…). Como señala Grijelm o (2008, p. 545) el sensacionalismo pretende la
sorpresa, el susto y la apelac ión constante al lector frente al llam ado periodismo serio
que busca informar con distanci a invitando a la reflexión.

Considerando el total de las informaci ones analizadas, un 22,7% de las noticias
presentan algún grado de sensacionalismo, pe ro existen im portantes diferencias entre
periódicos (Tabla 2). El Correo es el que muestra el porcentaje m ás bajo, con un 10%,
mientras que en los otros tales noticias supera n claramente la cuarta parte: Deia el
26,4%, El Diario Vasco el 27,3% y Gara el 31,6%.

30 Harresiak Apurtuz, op.cit.

61

Tabla 2. Noticias con algún grado de sensacionalismo
¿Contienen
sensacionalismo?
Diario
Total
El
Corr
eo
El Diario
Vasco Gara Deia
Sí 10,0% 27,3% 31,6% 26,4% 22,7%
No 90,0% 72,7% 68,4% 73,6% 77,3%

Una lectura cualitativa de las noticias c onsiderad as sensacionalistas posib ilita un
análisis más profundo. Una de las características es que el afán por atraer y retener la
atención de la audiencia hace que, frente a la n arración ob jetiva, af lore la sensiblería y
el detalle escabroso. Estos extremos, que buscan el impacto en el le ctor, se encuentran
fundamentalmente en los titulares: ”Mam á tiene 10 años” 31 , “Dos ángeles para Unai” 32 ,
“Mata a su m ujer tras golpearle con la pa ta de una cama de hierro en Alhama de
Granada” 33 , “Alá es grande en La Casilla” 34 , “La prohibición total del velo integral
podría reforzar el apoyo a Al-Qaeda” 35 , “La calle Dos de Ma yo, territorio comanche” 36 ,
“Muerte cruel tras una corta vida cruel” 37 , “Triste vida, triste final” 38 , “De deam bular
por las calle a dormir en una chabola” 39 , “Hallan en cal viva el cadáver de una joven y
sus hijos de 2 y 6 años” 40 o “Una mujer fallece degollada presuntam ente a manos de su
compañero sentim ental, que se da a la fuga” 41 , son algunos de los ejem plos encontrados
que, como se ha indicado, ahondan en los sent imientos para conseguir, las más de las
veces, identificación, comprensión y lazos de solidaridad con la víctima , cuando no
juicios inculpatorios sin esperar a la tenencia d e pruebas ni a la acción de la justicia.

La profusión de detalles abunda más en el desarrollo de la noticia, especialm ente
en aquellos asuntos relaciona dos con agresiones de tipo sexu al. Carecen de interés para
la comprensión del hecho noticioso detall es com o: “terminó por eyacular sob re los
pechos de la mujer” 42 , “le arran caron la ropa interi or, le tumbaron boca arriba y le
inmovilizaro n” 43 o “uno de ellos le ob ligó tam bién a que le rea lizara una fe lación antes
de forzarla sexualmente” 44 .

Hay que indicar que las citas anotadas repr esentan apenas el 22,7 % del total de las
noticias analizadas. De igual form a, el est udio en detalle obliga a aclarar que aunque
Gara es porcentualmente m ás sensacionalista que el resto, ese sensacionalism o se refleja

31 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p. 6
32 El Diario Vasco, 19/11 /2010, p.10
33 El Diario Vasco, 12/10 /2010, p.7
34 Deia, 11/09/2010 , p.18
35 Gara, 08/07/2010 , p.19
36 Deia, 07/10/2010 , p. 11
37 Deia, 08/10/2010 , p.1
38 Deia, 08/10/2010 , p.14
39 Deia, 08/10/2010 , p.15
40 Deia, 19/10/2010 , p.1
41 Deia, 04/11/2010 , p. 18
42 El Diario Vasco, 03/12 /2010, p.11
43 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p. 10
44 El Diario Vasco, 03/11 /2010, p.10

62
casi exclusivamente en los titula res, dado que en el cuerpo de la noticia se aprecia un
tratamiento m ás riguroso. Un ejemplo de título sensacionalista es el que encabeza el
reportaje, a página completa, sobre la supu esta agresión y violación de una mujer
inmigrante en Vitoria-Gasteiz, por su cont enido, m ás propio de un artículo de opinión:
“¿Cómo es posible que tres hom bres viol en a una m ujer y les pueda salir gratis? 45

3.5. Discriminación

La discriminación inform ativa –negativa– hay que entenderla como aquella que
supone algún tipo de perjuicio para uno o vari os individuos de un colectivo, o para todo
él en su conjunto. Así, cuando los códigos estipulan que no hay que incluir el grupo
étnico, el color de la piel, el país de orige n, la religión o la cultura si no es estrictamente
necesario para la comprensión glob al de la noticia, debe interpretarse, además, que se
está haciendo ref erencia a aquellas situaci ones o contextos generalm ente negativos en
los que hacerlo supondría algún tipo de daño ad icional para los protagonistas de la
información. Por eso no se consideraría discrim inación el hecho de mencionar en un
reportaje que un futbolista de primera divisi ón es brasileño o eva ngelista, al ser el
contexto en el que se desarrolla generalm ente positivo, pero sí, en cam bio, cuando se
indica en una noticia, por ejemplo, que un ciudadano rum ano ha sido detenido acusado
de robo. Es decir, un co ntexto claram ente negativo hace ne cesario que solo se admita la
mención al origen del protagonista cuando resulte im prescindible para su comprensión.

Gráfico 5. Existencia de discriminaci ón hacia mujeres o m enores inmigrantes

Las informaciones que contienen elementos de discrim inación lo hacen siempre por
razones de origen. Hay notable s diferencias en tre los cuat ro periódicos: destaca El
Diario Vasco, en donde la mitad de las noticias sobre m ujeres y menores inmigrantes
contienen alusiones injustif icadas a su orig en. Los otros tres medios llev an a cabo esa
misma práctica en un porcentaje notablem ente inferior: Deia lo hace en el 22,2% de los
casos; El Correo, en un 14% y, finalmente, Gara en un 5,3%. (Gráfico 5)

3.6. Estereotipos.

45 Gara, 29/11/20 10. Pág. 15

63
Los estereotipos son imágenes o id eas aceptadas com únmente por un grupo o
sociedad en relación a otro colectivo o grupo humano. Como se constata que los medios
tienen una gran capacidad pa ra crear o potenciarlos, los códigos p rofesionales h an
puesto el acento en tratar de impedirlos. En este sentido, entre las norm as aprobadas por
las empresas periodísticas vascas se encuentra la que es tipula que “es necesario evitar
las generalidades, los maniqueísmos y la si mplificación de las informaciones. Los
residentes extranjeros no comunitari os son tan poco homogéneos como los
autóctonos” 46 .

Respecto a los inmigrantes tam bién se han conformado estereotipos, m ás o menos
asentados. Los más extendidos –y que afectan a todos ellos con independencia de su
procedencia– son los relativos a que la mayoría están indocum entados, a que tienen un
nivel cultural ínfimo, y a que son unos ‘aprovechados’ de todo tipo de ayudas
institucionales y benéficas. En función de su origen también existen ester eotipos: se
tiene la imagen de los albano-kosovares co mo prototipo de personas extrem adamente
violentas, los rumanos como ladrones, los m arroquíes com o muy religiosos y
problemáticos, etc.

Aunque el análisis de conten ido revela que la mayoría de los textos no contienen un
lenguaje estereotipado, sí se ha encontrado qu e, a veces, se incluyen datos nada
relevantes en la explicación del hecho no ticioso que pueden abundar en estereotipos
sobre las mujeres inmigrantes. El más lla mativo es aquel que establece una relación
entre mujer inmigrante y f amilia desestructu rada: en varia s noticias s e ofrecen datos
innecesarios acerca del núm ero de hijos, espe cificando que son fruto de distintas
relaciones.

El siguiente párrafo, extraído de una notic ia publicada por El Diario Vasco y El
Correo, es suficientemente ilustrativa: “La joven trab ajaba en un hotel de Barcelona y
tenía dos hijos de entre 7 y 11 años de un noviazgo anterior. El presunto agresor,
también dom inicano, se dedicaba a vender lo tería de la Repúblic a Dominicana en
España, y también tenía hijos con otra mu jer con la que m antuvo una relación previa” 47 .
No es el único ejemplo. Incluso hay casos en los que datos sim ilares se destacan, a
modo de llamada, en mitad de la p ágina: “El padre: Mant uvo una relación con una
mujer de nacionalidad rumana , con la que tenía una niña de año y medio. La madre
tenía otro hijo de una relación anterior” 48 .

En ocasiones, si bien de un modo margin al, encontram os datos que pueden alentar
otro tipo de estereotipos, a sa ber: que los inmigrantes abusan de los servicios sociales y
que son gente pobre, marginados o vagos: “No se les conocía oficio ni ocupación
alguna” 49 ; “Era m uy conocida en el m unicipio, us uario de los servicios sociales del
ayuntamiento, y el pasado viernes consi guió una vivienda de protección oficial” 50 .
4. Conclusiones

46 Harresiak Apurtuz, op.cit.
47 El Corre o, 03/ 09/20 10, p. 15
48 El Diario Vasco, 08/10 /2010, p.3
49 El Diario Vasco, 08/10 /2010, p.3
50 El Diario Vasco, 12/10 /2010, p.7

64
Casi tres cuartas parte s de las noticias analiz adas asocian a los inm igrantes con
connotaciones negativas, como asesinatos, pros titución y delincuencia. Se echa en falta,
por lo tanto, la in clusión de m ás inform aciones relacion adas con aspe ctos positivos,
como la integración, la solidaridad y la lucha por una vida m ejor.

Existe un claro predominio del género inform ativo ‘noticia’ en la cobertura de este
tipo de informaciones. Cabe entender que una de las razones es el uso m ayoritario de
fuentes institucionales. En este aspecto, se constata que los diarios vascos se alejan de
las orientaciones recogidas en los document os deontológicos que hablan de potenciar
también las provenientes de las m inorías. La excepción es Gara, que m antiene un
equilibrio, dando voz a los inmigrantes.

Los diarios vascos contemplados en el estudio no presentan un grado elevado de
sensacionalismo ni destacan en la producci ón de estereotipos. En lín eas generales,
puede decirse que la inadecuada praxis periodí stica detectad a tiene su origen en el uso
de términos, referencias o de scripciones detalladas de he chos o circunstancias, que no
aportan información esencial, p ero que contri buyen a alim entar la curiosidad m orbosa.
No se han encontrado noticias marcadam ente discriminatorias. Las inform aciones
que tienen elem entos de este tipo lo hacen si em pre por razón de origen, al m encionar la
procedencia de los protagonistas sin que es e dato sea relevante para comprender el
hecho noticioso.

Aunque no se aprecia un lenguaje estereotipado, algunos datos refuerzan
estereotipos socialmente extendidos.

De todo ello, puede deducirse que el encuadre informativo que predomina en este
estudio no facilita el acercam iento entre la ciudadanía vas ca y los inm igrantes.
5. Bibliografía.

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66

CAPÍTULO 5

“La ética periodística en el contex to de una sociedad multicultural”

Sobrados León, Maritza (Uni versidad de Sevilla)
[email protected]
Muñoz Chacón, Patricia (Universidad de Sevilla)
[email protected]

Resumen

La multiculturalidad en la sociedad e s pañola es un hecho que queda demostrado
con las cifras de población extranjera que ha pasado del 0,91% de la población de
España en 1991 al 12,2% en 2010. Ante estos cambios dem ográficos, parece necesario
replantear el concepto tradicional de ciuda danía hacia otro más in tegrador. Pensar la
ética del per iodismo en un contexto multicul tura l implica as umir com promisos m orales
con los ciudadanos, pero también cambios en su s rutinas de trabajo, porque la ética debe
ser un freno al tratamiento estereotipado, negativo, sesgado y sens acionalista de la
inmigración.

Palabras clave: multicu lturalidad, period ismo, inm igración, ciudadanía, ética

Abstract: Multiculturalism in Spanish society is a fact that is eviden ced by the numbers
of foreign residents has risen from 0.91% of the population of Sp ain in 1991 to 12.2%
in 2010. Given these demographic changes, it se em s necessary to rethink the traditional
concept of citizenship to another more incl usive. Think of journalism ethics in a
multicultural context inv olves moral comm itments to citizens, but also changes in the ir
routines, because ethics should be a deterrent to treatm ent stereotypical, negative, biased
and sensationalist of immigration.

Keywords: multiculturalism , journalism, immigration, citizenship, ethics

1. Introducción.

Las sociedades modernas deben afrontar y dar solución a las reivindicaciones de
grupos étnicos minoritarios de conservación de una identidad propia pero a la vez de
participación en la sociedad de acogida. El periodismo construye identidades y refuerza
el sentido de pertenencia a una ciudadanía de la que estos grupos minoritarios quedan
excluidos, porque la ciudadanía como dice Marshall (1998: p. 37) dem anda “ un
sentimiento de pertenencia a la comunidad basada en la lealtad a una civilización que
se percibe como patrimonio común”.

El presente trabajo propone una reflex ión sobre la necesidad de construir una
nueva ciudadanía m ás abierta, en la que pu eda participar una sociedad española

67
convertida en multicultu ral 51 com o consecuencia del intenso flujo m igratorio de las dos
últimas décadas. En este proceso lo s medios de com unicación tienen m ucho que aportar,
pero sin una actitud ética, de comprom iso pe rsonal del periodista difícilmente se podrá
conseguir.

Nos planteamos estudiar las diferentes propuestas para el tratamiento de la
inmigración que intentan evit ar la construcción m ediátic a negativa de la población
extranjera. Para ello vamos a analizar al gunas de las recomendaciones, m anifiestos o
códigos deontológicos que se han elaborad o desde la profesión y también desde
diversos colectivos ajenos a ella. Antes, ha rem os vamos a referirnos crecim iento de la
población extranjera, su repercusión en la prensa española y la influencia que el
tratamiento periodístico de este tem a puede tener en las percepciones y actitudes de la
población, poniendo énfasis en la forma có mo los medios construyen ciudadanía.
2. La evolución demográfica en España.

En los años ochenta de l siglo pasado, la población española era bastante
homogénea desde el punto de vista étnico con apenas un 0,52% de extranjeros en 1981,
de los cuales la mayoría provenían de pa íses europeos, de h echo los ciudadanos de
Reino Unido eran los más numerosos y se han mantenido a lo largo de los años entre los
primeros puestos por núm ero de población.

Los cambios dem ográficos de los últimos años han equ iparado a Esp aña con
otros países europeos, donde la inmigración extranjera supone desde hace décadas un
porcentaje importante de su población, como es el caso de Francia que en 1999 llegó a
tener un 23% de extranjeros. A partir de los años noventa del siglo pasado se ha
desarrollado consid erablem ente una corriente migratoria hacia Es paña, prim ero desde
África, luego de Am érica Latina y de los países de Europa Oriental.

Según datos del Ins tituto Nacional de Estadística (INE) a enero de 20 10, los
extranjeros suponen el 12,2% de la población es pañola, cifra que ha crecido de forma
acelerada, sobre todo en la última década (Tab la 1). Por países de origen destacan los
rumanos (829.715), los m arroquíes (746.760), lo s ecuatorianos (395.069), los del Reino
Unido (387.226) y los colombianos (289.296 ). Por grupos de países, los m ás
numerosos son los ciudadanos de la UE -27, que con 2.346.515 representan el 41,1% del
total de extranjeros; le siguen los ciudad anos de Am érica del Sur, que son un 26,6%.
TABLA 1: EVOLUCIÓN DE L A POBLACIÓN EXTRANJERA EN ESPAÑA
Año Nº Extranjeros % total
1981 198.042

0,52%
1991 360.655 0,91%
1996 542.314 1,37%

51 La multiculturalidad supone un pluralismo cu ltural que se desarrolla d entro de un mis mo espacio
geográfico y social, por lo mismo es un co ncepto amplio. En e sta co municación vam os a referi rnos a él
desde el punto de vist a étnico.

68
2000
923.879
2,28%
2002 1.977.946 4,73%
2005 3.730.610 8,46%
2007 4.519.554 10,0%
2010 5.708.940 12,2%
Elaboración pr opia con datos del INE
3. Percepciones sociales y construcciones mediáticas
Francisco Checa (2003) distingue tres etap as en la construcción de la imagen
que tienen los españ oles de los extr anje ros, que ha evolucionado de turista a
“inmigrante-patera”. En la prim era etap a, que va de 1960 a 1975, los extranjeros son
identificados como turistas, la figura del inm igrante tal como hoy la conocemos está
ausente de la percepción pública; de 1977 a 1985 se establece una división entre el
extranjero turista y el inmigrante económ ico, coincide con la llegada de la dem ocracia,
la posterior entrada de España en la Com unidad Económica Europea y, como
consecuencia de ésta, la promulgación de la prim era Ley de Extranjería. En la tercera
etapa, que comprende el periodo de 1986 a 2003, los extranjeros están estrecham ente
vinculados a la imagen de inm igrante pobre mientras la del extranjero rico se va
diluyendo; es en esta etapa, según Checa, cuando se fija socialm ente la imagen del
“inmigrante-patera”

Vemos que a lo largo del tiempo no solam ente ha cambiado la percepción
pública del extranjero sino también el s i gnificado de la pala bra inm igrante. Ser
inmigrante en España ya no indica únicam en te el hecho de no pos eer la nacionalidad
española, sino que ha pasado a tener un signifi cado más simbólico, a l estar directamente
relacionada con la pobreza, el desorden, la delincuencia y la ilegalidad (Checa, 2003).

Cabe aquí hacer la distinción del signi ficado de los térm inos inmigrante y
extranjero y recu rrimos para ello al Dicc ionario d e la Real Academia Española.
Inmigrante es el “natural de un país que llega a otro para establecerse en él, con idea
de formar nuevas colonias o dom iciliarse en la s ya formadas” , m ientras que para
extranjero el DRAE dice: “que es o viene de un país de otra soberanía” . Es decir, el
extranjero es una persona que está un lugar distin to a su lugar de origen pero no
necesariamente se instala en él , como sería el caso de los turistas; así s iempre que no se
haya nacido en el lugar en el que se vive se es extranjero, pero solo si se estab lece en
ese lugar se es inmigrante (extranjero resi dente), con lo cual am bas condiciones no son
excluyentes. Sin embargo, esta es una de las cuestiones m ás desconocidas por la
población que identifica al extranjero como una persona rica, procedente de países
europeos, mientras que considera al inmigr ante com o una persona pobre, sin estudios,
que viene en busca de trabajo.

De acuerdo a esto, la percepción públi ca es que la inmigración proviene de
países pobres, tercermundistas. S in embar go, según los datos arriba señalados sobre la
población extranjera en España por países de origen, observamos que esta im agen no
coincide con la rea lidad, la m ayoría de extr anjeros en España vienen de países de la
Unión Europea. Llama especialm ente la atención el caso de los ciudadanos de Reino

69
Unido que son más numerosos que los colom b ianos, un colectivo tan estigmatizado por
la población.

Según señala Checa (2003) la aceptación del fenómeno m igratorio en España se
dificulta por las caracte rísticas que este presenta, como son la velocidad con la que se ha
manifestado; el descontrol de los flu jos, sobre todo los irreg ulares que alim enta la idea
de que los inmigrantes son demasiados y que todos entran de manera ilegal; la
procedencia, que es m uy im por tante porque una gran parte vi ene de países con cultu ras
muy distintas a la española; la concentración, tanto geográfi ca com o laboral; el perfil
socio demográfico y la exclusión social que experim entan los extranjeros sobre todo los
primeros años después de su llegada, lo que les aísla de la sociedad.

Precisamente el descontrol de los flujos migratorios es un tem a de constante
preocupación para los españoles. Así lo indi ca el Barómetro de Opinión del Centro de
Investigaciones Sociológicas (CIS) que de termina la percepción de los principales
problemas de España a través de encuestas m ensuales. Desde el año 2000 la
inmigración em pieza a aparecer en estas encuestas, aunque entonces todav ía no se
coloca entre los tres principales problemas pa ra los españoles. En septiem bre de 2005
los asaltos a las vallas fronterizas de Ceut a y Melilla llevan a la inmigración al segundo
puesto; justo un año después, en septie mbre de 2006 nuevos asaltos a las vallas
fronterizas de estas ciudades y las llegada s diarias de cayucos a las Islas Canarias 52 ,
sitúan a la inmigración com o el primer problema para los españoles (59,2%).

En el transcurso del último año, el paro y la situación económica han sido las
mayores preocupaciones de la población, a pesar de ello la inmigrac ión se ha m antenido
entre los puestos tercero y cuarto. Con una tasa de paro del 20,2% y previsiones
económicas de organismos internacionales nada halagüeñas para España, no es de
extrañar que esta ten dencia se mante nga en el último Barómetro del CIS,
correspondiente a enero de 2011, donde el pa ro es la primera preocupación (82,4%),
seguido de los problemas de índole económic o (53,1%), la clase política (20,6%) y la
inmigración (12,8).

Sostiene Villatoro (2002: p. 3-4) que cuando de una manera creciente los
ciudadanos mencionan la inm igración como una de las cuestiones que más les preocupa,
a menudo se mezclan tres ám bitos diversos, aunque relacionados:
a) Los flujos migratorios, propiam ente di chos. Es decir, los desplazam ientos de
población, las fronteras, las cuot as, las pateras, los papeles y los no-papeles, la entrada
de inmigrantes y su regularización legal.
b) La acogida de los recién llegados. Es decir, las c ondiciones sociales en las que
personas venidas de fuera aterrizan en nu estra sociedad, las pol íticas sanitarias,
urbanísticas, educativas, que comporta la llegada de un contingente de personas que
vienen de fuera.
c) La gestión de la diversidad. La necesidad de encontrar mecanismos de
convivencia entre personas que participan de tradiciones reli giosas, políticas, culturales,
diversas y la forma de conseguir una socied ad donde la diferencia no se convierta en
desigualdad de derechos y deberes ciudadanos.

52 A septie mbre de 2006 habí an lle gado a l as costas canari as cerca de 25.000 personas e n cayucos . En e l
Senado, la entonce s vice pre sidenta, M aría Teresa Fernández de la Ve ga, info rmó que se ha bía expul sado
a 31.000 pe rsonas q ue habían entrad o de for ma irregul ar a Espa ña.

70
Nos preguntamos ¿Cómo intervienen los medios de com unicación en la
construcción de la imagen pública de la inm igración y su percepción como problema?
Los medios excluyen determ inados hechos de actualidad e incluy en otros que los
convierten en noticia, relatos de una realidad mediada influida por los intereses,
percepciones y estereotipos del medio, de las fuentes y del propio periodista, pero será
esa realidad constru ida la que servirá de referencia para la sociedad porque, como
afirman Piñuel y Gaitán (1995: p. 143) “ de la realidad social ya no se tiene experiencia,
sino noticia”.

Van Dijk (1997) confirma la importancia que tienen los medios de comu nicación
en la creación de ideas y act itudes de la población cuando e xplica que la mayor parte del
conocimiento social y político, así com o la s creencias sobre el mundo que adquirimos,
provienen de las numerosas informaciones que difunden a diario los m edios de
comunicación y añad e que posiblemente no hay otra “práctica discursi va, aparte de la
conversación cotidiana, que se practique c on tanta frecuencia y por tanta gente como
son el seguimiento de las noticias en prensa y televis ión”.

En el caso de la inm igración, el hecho de que a menudo estuviese involucrada en
diferentes acontecimientos dram áticos, como es el caso d e las llegadas en pateras o
cayucos y la utilización política de estos hechos por part e de los diferent es partidos, han
incrementado la idea de “inva sión” e “ilegalidad” en tor no a estos colectivos. En 2006,
año especialmente com plicado por las llegadas de extranjeros a las costas de Canarias,
el debate político se centró en un discurso de “avalanchas y delincuencia organizada”.
En mayo de ese año, los m edios se hicieron eco de las declaraci ones del entonces
secretario general del PP, Ángel Acebes, qui en aseguró que las fronteras españolas se
han convertido en un "coladero" por el que habían entrado, según sus cálculos, un
millón de inm igrantes en un año. Además, vinculó las bandas de delincuencia
organizada que trafica con se res humanos con la delincuencia que se estaba produciendo
en las viviendas, los robos con violencia, los secuestros “exp ress” y los homicidios.

Igualmente, el hecho de la excep ci onalidad y el dramatism o que rodea la
inmigración de form a ilegal ha sido lo que ha ll evado a los medios a fijar su atención en
ella de forma continuada durante décadas. La atención de lo s medios de comunicación
españoles por la inmigración com enzó simultáneamente a un proceso de cam bio en la
visualización de los inmigrados , por el cual pasaron de una situación de i nvisibilidad a
una visibilidad socia l percibida como problem ática. Este cambio se realizó sobre to do
entre finales de los años 80 y principios de los años 90 (Vázquez, 1999), cuando
tuvieron lugar el proceso de regularización extraordinaria y la aparición del fenómeno
de las pateras con víctimas 53 , dos acontecimientos que im pulsaron la presencia de la
inmigración en los m edios españoles.

En térm inos metodológicos, la forma en que los medios influyen en la form ación
de la opinión pública sobre temas de inm igr ación e inmigrados, se ha tratado desde los
procesos de selección y esta blecim iento de los temas ( agenda-setting ) y de definición y

53 E1 de noviembre de 1988 apareció en l a play a de los La nces de T arifa (Cádiz) el cadáver de un h ombre
ahogado en el primer na ufragio de patera del que se tiene notic ia. En los dí as sucesivos, el mar fue
arrojando o tros 10 cuerpos sin vida. V iajaban 23 marroquíes, d e los que sólo cinco sob revivieron, hubo
siete desapare cidos y 1 1 cadáve res recuperados. D urante años, l os vecinos depositaro n flores en las
tumbas de aquellas prim eras víctimas enterradas en el cem enterio de T arifa.

71
enfoque ( framing ) . El análisis d el discurs o, en el que la referenc ia obligada es Teun Van
Dijk, es una disciplina desde la que se ha n abordado números est udios sobre el tem a.
3. Ciudadanía e identidad.

La ciudadanía se puede definir como un estatus jurídico y político m ediante el
cual las personas adquieren unos derechos – políticos, sociales, ci viles- y unos deberes
respecto a la sociedad, además de la facultad de participa r en la vida co lectiva de un
Estado. En un estado demo crático, el ciud adano goza de m ultitud de derechos pero
también debe cum plir una serie de obligac iones, aprobadas por los representantes
elegidos por el pueblo.

Aunque el término viene de ciudad, trad icionalmente la ciudadanía ha estado
vinculada a la nacionalidad, tiene categoría de ciudadano el nacional de un Estado. Con
el paso de los años, el concepto de ci udadanía se ha mostrado flexible, ha ido
cambiando de acuerdo a las transform aciones so ciales y así ha ido incorporando a su
estatuto de deberes y derechos a nuevos colectivos. En la llamada era de las
migraciones, el extranjero es el co lectivo que reclama una participación ciudadana m ás
efectiva –deberes y derechos menos restringidos- e im pone una respuesta por parte del
Estado.

Para asumir esa responsabilidad, en pr im er lugar los países receptores deben
aceptar que son parte de l proceso migratorio. Las migracion es no son fortuitas, ni una
cuestión que sólo compete a los que emigran, sino a todos los m iembros de sociedad
receptora que tienen el com etido de sentar las bases de una convivencia tolerante e
integradora. Pero son los gobiernos los enca rgados de levantar las barreras de la
exclusión, propiciando cuestiones básicas como el derecho a la educación, a la sanidad,
el acceso al empleo, disponer de una vivienda digna, gozar de prestaci ones sociales, etc.
(Sobrados, 2008).

La extensión de la c iudadanía a los extr anjeros legales, junto con las m edidas de
control de fronteras, es hoy uno de los deba tes más polémicos en los diversos foros
migratorios. Para el extranjero, la ciuda danía pone lím ites a su participación en la
sociedad, por lo que se plantea alcanzar el status de ciudada no a través de la
nacionalidad. Así, obtener la nacionalidad del país al que emigra se convierte en un
importante objetivo para el inm igrado como una vía para m ejorar sus condiciones de
vida.

En la actualidad la noción de ciudadanía puede resultar insuficiente para integrar
las nuevas demandas sociales, porq ue precisamente el concepto de ciud adano se refiere
a una realidad dinámica. La ciudadanía se ha ido ampliando como resultado del
desarrollo social y civil del Estado de mocrático y ahora más que nunca necesita
renovarse ante la evidencia de cómo lo s flujos m igratorios han cambiado la
configuración demográfica de los países receptores.

Pero la ciudadanía parte del supuesto que los ciudadanos tienen unos valores y
unas pautas de comportam iento comunes que permiten la convivencia armoniosa entre
ellos y les dota de una identidad colectiva es p ecífica. Y es aquí cuando se genera el
conflicto, los extran jeros son ajenos a estas norm as de convivencia y a ese sentido de
pertenencia y así quedan excluidos de h echo y de derecho de la ciudadanía.

72

Velasco (2006) define la ciudad anía como una catego ría multidimensional qu e
simultáneamente puede fungir como concep to legal, ideal político igualitario y
referencia n ormativa para las lealta des indi vidu ales y colectivas. Implica en principio
una relación de pertenencia con una determinada politeia (o comunidad política), una
relación asegurada en términos juríd icos (d erechos y deberes), pero también denota una
forma de participación activa en los asuntos públicos.

Desde este punto de vista, el concepto de ciudadanía ha cumplido siempre una
función integradora social, jurídica y políticam ente de los individuos “semejantes”
(Fariñas, 1999). Pero cabe punt ualizar que ciudadaní a supone igualdad de derechos no
homogeneidad. En cualquier país, un m ismo marco de valores puede ser vivido de muy
diferentes formas según las regiones. Aún así, la ciudadanía requiere de algún tipo de
identidad colectiva, de pertenencia a un grupo, de otra manera no se puede pensar en la
contribución activa a un proyect o si no se siente miembro de los que tienen derecho a
beneficiarse de los resultados del mismo.
Según Huertas (2008: p. 143) la identidad supone una identificación con una
comunidad, pero no necesariam ente una cu ltura com partida ni una hom ogeneidad
cultural, se puede basar en otros aspectos y puede va riar entre individuos. La
construcción de una identidad supone más que una sim ple cuestión política o cultural,
hay multitud de aspec tos de tipo social y ec onó mico que pueden cim entar la identid ad,
que se va construyendo de forma progres iva y personal e implica un sentim iento de
pertenencia e inscripción.

Para Velasco (2006) la condición discri m inatoria del estatus de ciudadano se
revela en toda su plenitud pr ecisamente cuando se esg rime frente a los extran jeros en
general. Y pone como ejem plo de exclusión se lectiva la política migrato ria de la Unión
Europea, que establece una serie de re stricciones a los extraco munitarios. Son
ciudadanos europeos, según el artículo 8 del Tratado de la Unión Europea, los que
poseen la nacionalidad de un país de la UE.

Los extracomunitarios no gozan del esta tus de ciudadano, pero en m uchos casos
sí disfrutan de algunos derechos bá sicos as ociados a la ciudadanía, como educación,
sanidad, etc. Esto nos hace reflexionar sobr e si la inm igración en lugar de ser una
oportunidad para repen sar una cohesión social necesaria, puede servir p ara lo contrario,
desplazar las políticas sociales hacia el cont rol y la seguridad y de smantelar el estado
del bienestar mediante la creación d e dife ren tes categorías d e ci udadanos con derechos
diferenciados y limitados (Sobrados, 2008).

Martiniello (1994) clasif ica en tres categorías la ciudadanía europea:
1. Ciudadanos de pleno derecho, que son los qu e viven dentro de las fronteras de sus
Estados y que serían los únicos que puede n acceder a todos los derechos civiles,
socioeconóm icos y políticos.
2. Ciudadanos de un Estado miembro de la Unión Europea que viven en otro estado
miembro y disfrutan de derechos políticos (vot ar o ser elegidos en las e lecciones locales
y europeas).
3. Esta categoría se subdivide en : denizens, ciudadanos extracom unitarios que residen
legalmente en alguno de los Estados de la UE, y margizens, ciudadanos
extracomunitarios que viven de forma ilegal en Europa.

73
4.1. Una nueva cultura ciudadana

De acuerdo con Sam pedro (2003: p. 12) toda comunicació n es identitaria, nos
representa y repres enta a los demás y es siem pre una comunicación de la diferencia
entre “nosotros” y “ellos”, una construc ción finalmente estereotipada que conecta
inmediatamente con prejuicios arraigados en todos y cada uno de nosotros.

Cuando los medios de com unicación informan de form a negativa y
descontextualizada sobre la inm igración, refuerzan estereotipos y propician un rechazo
de la población autóctona que no facilita un cambio en la identidad colectiva hacia la
pluralidad. Por el contrario, transmiten unos m ensajes que identifican quié n pertenece y
quien no pertenece al grupo “nosotros”.

Vázquez (1999) señala los cuatro estereotipos más fr ecuentes en los medios de
comunicación españoles: El prim ero es que lo s inm igrantes son muchos; el segundo,
que tienen dificultades para la integración, y esto afecta a unas nacionalidades más que
a otras; el tercer estereotipo es q ue los inmigrantes inciden en el aum ento de la
delincuencia y el cuarto, que repercuten en el desempleo de la población española.

Ante la presencia de inmigrantes, la población autóctona refu erza un sentim iento
común de superioridad y poder económico, a la vez que desarrolla un sentim iento de
identidad local y/o nacional muy fuerte, lo que lleva a una de fensa de ‘lo local’ frente a
“lo global” y así el extranjero se erige co mo una am enaza para la identidad colectiva.
“La inmigración obliga a la convive ncia cotidiana entre el nosotr os y el otro diferente, y
cuanto más diferente, num eroso y visible sea éste, más aversión y rechazo producirá”.
(Blanco, 2007: p. 91)

¿Qué papel tienen los medios de com unicación en la cons trucción de una nueva
cultura ciudadana? El denom inado periodismo cívico o pú blico traspasa las fronteras
del periodismo tradicio nal para entrar de lleno en el debate público de los tem as que
interesan a los ciudadanos, no se centra en el hecho informativo sino en la concepción
general de la vida en sociedad. Pretende as um ir, desde el ejercicio de la libertad de
expresión, su responsabilidad social en la formación de la cultura ciudadana y fomentar
el trabajo informativo con pe rspectiva ciudadana, es deci r teniendo en cuenta las
demandas, expectativas y necesidades del público en la selección de los tem as y sus
enfoques (Sobrados, 2008).

Las migraciones han cambiado la estructu ra de las sociedades y el periodismo
debe orientar a los ciudadanos a desarrollar pautas de comp ortam iento y actitudes ante
estos cambios. El periodism o construye iden tidades y construye ciudadanía por eso es
un factor clave para la integración o exclusi ón social de determ inados los inmigrantes
que reivindican derechos. Estas reivindica ciones deben aparecer en los m edios de
comunicación porque la sociedad tiene que estar inform ada para poder participar
activamente en los asuntos de interés público. P ero, como sostiene Sobrados (2008) no
basta dar información de los hechos, ésta de be ser exhaustiva, crítica y com prometida,
es decir debe ser una información de calida d, lo que supone un esfu erzo del periodista
para romper con las prácticas periodísti cas estandarizadas que no conducen a este
objetivo.

74
El llamado periodism o cívico o público surg ió en Estados Unidos a finales de los
80 como reacción a la falta de m otivación ge neralizada de la socied ad norteam ericana
en esos momentos. El periodism o cívico quiso responder a esta situación vinculando a
su audiencia en los temas, haciéndole partíc ipe de las soluciones, lo que aumentó la
credibilidad de los medios y generó nuevos públicos. Carrasc o (2003) define el
periodismo cívico como un movim iento renovador que promueve la participación
ciudadana en la formación de la agenda y en la búsqueda activa de soluciones a los
problemas de la sociedad.

Una nueva cultura ciudadana es necesaria para llegar al debate y reflexión de los
problemas conjuntos con la pa r ticipación de toda la so ciedad. Recordemos que la
ciudadanía acepta las diferencias, no así la desigualdad. Por otra parte, si los m edios
huyen de los hechos conflictivos en torno a lo multicultural y centran sus esfuerzos en
destacar los intereses comunes y la búsqueda del consenso, posiblemente propiciarían
una respuesta más eficaz al tem a de la inmi gració n por parte del Estado. Propiciarían, a
su vez, un acercamiento, un entendim iento en tre migrantes y autóct onos que siente las
bases de una nueva ciudadanía.
5. La autorregulación del periodista: una apuesta personal

Los códigos deontológicos de la prof esión periodística recogen principios
fundamentales como inform ar con imparciali dad y rigor; informar con veracidad; con
respeto y contrastando las fuentes. La ética es un pilar fundamental del desarrollo de la
actividad periodística y por tant o exigible a todo profesional de los medios, ya que la
labor del periodista encuentra su sent ido en el servicio a la sociedad.

Gutiérrez (2009) se refiere a tres ideas principales para el comportamiento ético:
1. El valor de la verdad. La verdad ocupa un lugar tan preponderante en la
información, que si ésta no la incluye, no es información. Esta característica
fundamental y básica determina al profesional porque le exige precisión, verificación y
exactitud. La búsqueda de la verdad exige al periodista un dom inio de lo que informa, si
no lo tiene no puede informar y si a pesar de ello lo hace, está cometiendo un fraude
profesional y una grave agresión ética.
2. Repensar la formación. Es vital pres tar atención a la formación de los
informadores, poniendo énfasis en la enseña nza de la ética y de la responsabilidad
profesional. La formación del sentido de los va lores, del sentido de su jerarquía, de la
capacidad para distinguir lo más im portante de lo menos, es una condición para el éxito
de la vida individual y para la comunicación con los demás.
3. Formación ética. Se debe evitar que la ética ocupe un lugar secundario en los
planes de estudio del periodista. El com uni cador con una base ética general está en
disposición no sólo de ofrecer el m ejor producto inform ativo a la audiencia, sino de dar
garantía de solvencia en una realidad ca racterizada por la especialización y la
complejidad.

La preocupación por regular la profesi ón no es nueva, a mediados de los 80 la
National Union of Journalist del Reino Unido publicó las ‘guidelines’ (pautas o
directrices) de ac tuación de los p eriodistas que p osteriormente fu eron recogidas por las
asociaciones de periodistas de otro s paíse s del norte de Eu ropa. Una de las directrices
aboga porque el periodista no aliente la disc riminación, el ridículo, los prejuicios o el
odio a las personas por su edad, raza, color, religión, estado civil, género u orientación

75
sexual. En 1986 el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Periodistas
elaboró recomendaciones concretas en la m isma línea de actuación:

El periodista debe poner cuidado en el peligro de discriminación provocada por los
medios y generada, entre otros elementos, por la raza, el sexo, la orientación
sexual, la lengua, la religión, las opiniones políticas y de cualquier otro tipo y los
orígenes nacional y social.

Con respecto a la inmigración, los códigos deontológicos adquieren vital
importancia com o un freno a las malas prácti cas periodísticas y una reflexión del
periodista sobre su funci ón en la sociedad. Las palabras de Kapuscinski son
esclarecedoras:

Un periodista debe ser un hombre abierto a otros hom bres, a otras razones y a otras
culturas, tolerante y humanitario. No debe ría hacer sitio en los medios para las
personas que los utilizan para sembrar odio y la hostilidad y hacer propaganda. El
problema de nuestra profesión es más bien ético.

Con el objetivo de ofrecer al periodista unas líneas de actuación y orientarlo a la
hora de abordar los temas relacionados c on la inm igración, algunos medios han optado
por autorregularse, a través de códigos de ontológicos, manifiestos y recomendaciones.
Pero no sólo los medios han elaborado estas medidas, tam bién lo han hecho
asociaciones o colegios profesionales, ONG, políticos, etc. de toda E uropa. Parece
innecesario que las pautas éticas tengan que o cuparse de principios tan elementales
como la veracidad e im parcialidad en las no tic ias, el equilibrio en el uso de las fuentes
pero después de observar cómo los m edios recogen a menudo de forma destacada y sin
crítica determinados discursos interesados por vincular la inm igraci ón con la ilegalidad
o el delito, cualquier medida que sirva para recordar las mí nim as exigencias del trab ajo
periodístico, cobra sentido.

El principal objetivo de todas las r ecomendaciones y advertencias sobre el
tratamiento inf ormativo de la inm igraci ón que hem os analizado apuntan hacia un
comprom iso del periodista pa ra poner unos lím ites a la forma de informar de acuerdo a
unos códigos éticos que respondan a la res ponsabilidad que tienen los medios con la
sociedad. Los criterios de estos documentos son muy simila res, coinciden básicamente
en evitar el uso de un lenguaje inadecu ado que puede resultar discriminatorio y
reduccionista, no relacionar la inmigración co n el delito, contextualizar la noticia,
contrastar las fuentes y procur ar dar voz a los inmigrantes, así como dar a conocer los
aspectos positivos de la inmigración.

Uno de los docum entos más completos en E spaña tal vez sea el Acuerdo
Parlamentario sobre la P olítica de Inm igraci ón en Cataluña, redactado por una comisión
mixta de parlam entarios y expertos y apr obado por unanimidad por el Parlam ento de
Cataluña el 27 de junio de 2001. Además de hacer recom endaciones a los poderes
públicos, a la Universidad, el documento también se dirige a los m edios de
comunicación y analiza las dificultad es de la práctica period ística.

El documento insta a los medios a un tratam iento adecuado del hecho
migratorio, evitando distorsion es y trivializaciones y fom ent ando el conocimiento de las
culturas de procedencia de los principale s colectivos de inm igrantes. Entre las
recomendaciones a los m edios figuran: Evit ar magnificar la inmigración, evitar la

76
dramatización y distorsión de los hechos, evitar la confus ión entre la inm igración y
otras realidades socia les, así com o evitar la trivia lización.

Las iniciativas y foros donde se han tr atado el tema son numerosos. En 1995, 25
medios de com unicación catalanes, el Cole gio de Periodistas de Cataluña y el
Departamento de Bienestar Social firm ar on un convenio sobre la protección de la
cultura y de la imagen de la inm igración en los m edios de comunicación social. La
Declaración de Madrid de 1998 fue fruto del Seminario Europeo sobre Medios de
Comunicación contra la intoleran cia, el raci smo y la x enofobia, celebrado por encargo
de la Unión Europea, por el Comité Español para el año Europeo contra el Racismo. A
esta cita acudieron representantes de divers as organizaciones prof esionales y sindicales
de periodistas de Alemania, Francia, Irlan da, Italia, Portugal, Reino Unido y España.

De este encuentro surgieron también cinco recomendaciones elevadas a la
Comisión Europea, entre las que destacan la creación de un banco de datos dedicado a
cuestiones relativas al racismo y la xenofobia, que facilite inf ormación y docum entación
veraz y de calidad a los period istas y la oportunidad de crear , en el ámbito de la UE, y
de cada uno de los países, la figura de un Ombusman específicamente dedicado al
seguimiento del respeto a la tolerancia y la convivencia.

El Colegio de Periodis tas de Catal uña ha elaborado un M anual de Estilo en
relación a las minorías étnicas, que recoge seis recom endaciones básicas, de las que
destacamos la últim a: Militanc ia periodística, que se refier e al com promiso profesional
para la búsqueda y la elaboración de noticias positiv as en un contexto en las que la
mayoría son negativas. Esta recom endación implic a ría, entre otras co sas, la apar ición en
informativos de radio, televisión y en diarios de periodistas y presen tadores de diversas
minorías étnicas porque produciría un “ notable efecto normalizador ”.

Canarias, que está viviendo desde h ace algunos años los flujos m igratorios con
intensidad, ha constituido el Foro Cana rio de la Inmigración, con el objetivo de
consolidar un espacio de debate, en el que están representados ONG, asociaciones de
inmigrantes, sindicatos, organizaciones empresariales, movimientos vecinales y
Administración. Con el m ismo objetivo se ha creado el Foro de la Inmigración de los
Periodistas Vascos.

Son innumerables las iniciativas a ni vel nacional de las que han surgido
decálogos o recomendaciones para el buen trat amiento de la inm igración. En Andalucía,
un documento de referencia es Inmigración e Informac ión. Recomendaciones para
periodistas , editado por la Asociación de la Pr ensa del Campo de Gibraltar, que
posteriormente publicó una versión bilingüe español-árabe. Este docu mento, que fue
asumido por la Federación de Asociaciones de P eriodistas de España (FAPE), defiende
el derecho a la dignidad del inmigrante y recuerda que el inm i grante no es un mero
número. Y el periodista, siem pre que pue da, deberá esforzarse por conocer sus
circunstancias y las razones que le llevaron a emigrar.

La Federación Andalucía Acoge ha di fundido folletos con ocho propuestas para
tratar la inmigración con corre cción y orientar al periodis ta en el uso de un lenguaje
adecuado. También la Junta de Andalucía ha mostrado preocupación por el tem a, fruto
de ello es la publi cación en 2006 del libro Actitudes ante la inmigración. El reflejo
lingüístico, que recoge algunas recomendacione s sim ilares para la prensa.

77

Más recientemente, en noviem bre de 2010, la fundación AFIES presentó el
documento “Líneas Guía para una información correcta sobre temas de inmigración en
prensa local” , elaborado dentro proyecto Diálogo , en el que tuvimos la oportunidad de
participar. Estas Líneas Guía, que son una propuesta para mejorar el tratam iento
periodístico de la inmigración, recogen suge rencias sobre cómo abordar la mención de
la nacionalidad en un titular, el enfoque sobre inm igración en la crónica, o cómo
interpretar estadísticas y encuestas referentes a la población inmigrante.

Diálogo es un proyecto europeo en el que han participado activam ente
profesionales de la información de Italia, Grecia y España, en la tarea de sensibilizar al
comunicador sobre el fenóm eno de la inmigr ación con un doble objetivo: concienciar al
periodista de la responsabilidad social que tiene éste en la com posición de una imagen
del inmigrante que, en muy pocas ocasiones, se corresponde con la re alidad, y acercar al
inmigrante al funcionam iento interno de los medios de com unicación. Tras la
realización de talleres y diversos encuentros en Heraklion (Grecia) , Sassuolo (Italia) y
Sevilla, esta declaración de intenciones pr etende orientar especialm ente a la prensa
local.
El documento apela a la reflexión sobr e el uso del lenguaje que, en un alto
porcentaje de casos, provoca ruido y desinformación.

A través de manifiestos, propuestas o recomendaciones, los m edios de
comunicación pretenden poner límites a dete rminado tipo de noticias que están
perjudicando la posibilidad de consegui r una nueva cultura ci udadana. Pero la
responsabilidad ética en la prác tica periodística es difícil, si bien es im portante fomentar
la autocrítica.

Los códigos deontológicos que tratan de estab lecer unas determ inadas norm as
de conducta, resultan a todas luce s insuficientes, poco efectivos en la práctica, porque la
mayoría de profesionales no los asum en personalmente. La responsabilidad ética no se
puede imponer, form a parte de un todo: la é tica profesional y la é tica personal. Es el
individuo, como persona, el que tiene que imponer sus principios y valores en todas las
facetas de su vida.

Como dice Villanuev a (1996), para alcanza r un uso respons able de los m edios,
el primer implicado debe ser el periodista , porque los principios éticos deben ser
asumidos de form a voluntaria por razones de integridad, de profesionalism o y de
responsabilidad social. Añade que la ética se encuentra directamente vinculada al perfil
moral del periodista: cómo quiere vivir, cómo se ve a sí mismo, cóm o son los valores
morales que aplica al mom ento de recabar y difundir la inform ación, y qué relación
debe existir entre el público y su tratamiento periodístico
6. Bibliografía.

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79

CAPÍTULO 6
“Representación de las comunidades indígenas de México en medios
impresos universitario s. Caso: La gaceta de la Universidad de Guadalajara ”
Ulloa Luna, José Luis;
(Universidad de Guadalajara, Jalisco, México)
[email protected]
Uribe Zermeño, Cristian
[email protected] x
(Universidad de Guadalajara, Jalisco, México)

Resumen

Los medios universitarios, producidos por las Institucio nes de Educación
Superior, son instrumentos de apoyo para revalo rizar el papel de grupos discriminados.
Es el caso de las comunida des indígenas de México, qu e tienen en los diarios una
presencia reducida a notas de violencia o censo s indígenas. Desde la rutina del ejercicio
periodístico se evalúa el trabajo del periód ico institu cional de la Universidad de
Guadalajara para reflejar en las páginas de La gaceta de la Universidad de Guadalajara,
la misión de la Institución: respe to de la diver sidad cultural. Asim ismo, describir las
formas de presentación en el periódico al difundir su cultura e historia.

Palabras clave : Periodismo, indígenas, universidad

Abstract: The m ass media university produced by the Universities, are instrum ents of
support to revalue the paper of the discrimi nated groups, in this case the comm unities
indigenous to Mexico. In newpapers means info rmation relative to they, his presence is
reducing in articles related to violence or indigenous census. From the journalistic
exercise there is ev aluated the work of the institutional newspaper of th e University of
Guadalajara, to reflect in the pages The g azette of the University of Guadalajara the
mission of the Institution: respect of the cu ltural diversity. Likewise, to describe the
forms of contribution of the newspaper in the diffusion of the cu lture and history.

Keywords : journalism, indigenous, university
1. Introducción.

En México, 10 por ciento de la población es indígena y, a unos meses de haberse
cumplido el bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución, en su
condición de vida persiste la desigualdad e injusticia.

Esta minoría cuenta en núm eros y en me nor medida son incluidas en políticas
públicas. Informar de esto es labor de los m edios de comunicación, quienes mu estran
relativamente su rea lidad a la opinión pública.

80

La concienciación nacional y revaloraci ón de los derechos indígenas comenzó
con el movim iento indígena de Chiapas de 1994. La cobertura de medios permitió
difundir el conflicto a escala internacional. Hoy diarios, te levisoras y radiodifusoras
continúan en su dinámica de trabajo y del m ercado.

Es en este escenario, las Instituciones de Educación Superior con su s propios
medios puedan ejercer la función de medi adores de la voz y expresiones de los
indígenas, e incluirlos de manera perm anen te en su agenda, al no tener competencia
alguna.

La Universidad de Guadalajara cuenta co n sus propios m edios , entre ellos, el
periódico institu cional La gaceta de la Universidad de Gu adalajara. Una publicación
universitaria que da cabida a contenidos so ciales, adem ás de los institucionales.

Es así, que esta investigación revisa, de sde el periodismo, la representación que
construye el periódico institucional sobre la s comunidades indígenas como parte activa
de la población del país.

Será presentado un an álisis cuantita ti vo y cualitativo de contenido de la
publicación universitaria, en el periodo de diez años, y muestr a frecuencia de artículos,
temáticas, g éneros periodísticos y acto res en textos referentes a los indígenas de
México. Así como testimonios de prof esionales de la comunicación del m edio
universitario en el tratamient o informativo del tópico.
2. Contextualización.

Las universidades son instituciones q ue, de acuerdo a Crovi (2005), aprovechan
las posibilidades de los medios de com unicación para hacerse de los propios (rad io,
televisión y periódico univer sitario), elaborar productos comunicativos y transform arse
en fuentes de información especializadas para los m edios masivos.

De forma que las Instituciones de Educaci ón Superior (IES) al desarrollar sus
productos comunicativos cum plen con su func ión sustantiva de extensión y difusión del
conocimiento y la cultura. Asim ismo, se c onvierten en mediadores al seleccionar y
proveer de aconteceres (Se rrano, 2009) a sus públicos.

En el caso de la Universidad de Gu adalajara (UdeG), segunda ins titución
educativa en importancia en México, despué s de la Universidad Nacional Autónom a de
México, cuenta con una Re d de Radiodifusoras, señal en televisión abie rta y un
periódico institu cional. Para la socie dad, es tos medios son opciones a los com erciales.

La UdeG se ubica dentro del 70 por ci ento de las Instituciones de Educación
Superior de México que tienen un periódico inst itucional o gaceta universitaria, según
estudio de la Asociación Nacional de Un ive rsidades e Institucione s de Educación
Superior (ANUIES, 2007).

Estos medios universitarios im presos, además de ser espacios de com unicación
interna, permiten el análisis de tem as coyunturales, así como difundir expresiones y
opiniones de la sociedad.

81

Los medios universitarios pueden jugar un papel interesante en este momento
histórico en el que se tiene tanta información a la mano. De esta manera, explicar la
realidad desde la universidad puede ser c onstructivo para todos y tener una idea
diferente a la que se ha vendido dur ante mucho tiempo (Fernández, 2008).

Los periódicos institucionales o g acetas, son productos comunicativo s
elaborados con las premisas del periodism o, en forma y fondo, y cum plen las funciones
de los medios com o refieren Amado y Ca stro (2002): función me diadora: relación
emisor/receptor/ m ensaje; función difusora: multiplicación del m ensaje, y función
sustentadora: permanencia del si gnificante a lo largo del tiem po.

El contenido de estas publicaciones está definido por propósitos institucionales,
la declaración de m isión y tipo de institu ción. En el caso de L a gaceta de la Universid ad
de Guadalajara, órgano oficia l de difusión de la IES, pe rm ite a la Universidad hacer
tangible la difusión de la investigación, la ciencia, la tecnologí a y la cultura como
menciona su declaración de m isión y la cual considera el respet o por la diversidad
cultural.

“La Universidad de Guadalajara es la red universitaria, púb lica y autónoma del
Estado de Jalisco, con vocación internacional y comprom iso social, que satisface las
necesidades educativas de nivel m edio superior y superior, de investigación científica,
tecnológica y de extens ión, para incidir en el desarrollo sustentabl e e incluyente de la
sociedad. La Universidad de Guadalajar a respeta diversidad cultural, honra los
principios de justicia soci al, convivencia democrática y prosperidad colectiva” (UdeG,
2011).

La gaceta de la Universidad de Guadalajara es un periódico institucional
gratuito, con 16 años de publicarse. Tiene un tir aje de 50 m il ejemplares semanales, y es
distribuido en públicos como: la comunidad uni versitaria, m edios masivos y sociedad
en general.

Uno de los mecanism os de distribución es el encarte de ejem plares cada lunes en
un diario de circulación local. As imismo, cuenta con una página web
( www.gaceta.udg.mx ).

Es una publicación de 4 0 páginas, que incluye el suplemento “O 2 cultu ral”, y la
cual informa y opina de tópicos de actualida d, en voz, además de los universitarios, de
la sociedad. Es en este contexto, que los indígenas son fuente de información como para
cualquier medio.

Ejemplo de ello, en 2010, Alberto Spiller, reportero de esta publicación
universitaria, obtuvo el tercer premio, en la categoría de América Latina y el Caribe, del
Premio Lorenzo Natali 2010 por el reportaje “E n el territorio de los invisibles”. El
certamen fue organizado por la Comunidad Europea, en colaboración con Reporteros
sin Fronteras y World Association of Newspapers and News Publishers.

Este trabajo fue publicado en marzo de 2010 en La gaceta de la Universidad de
Guadalajara y aborda la vida de un grupo de migrantes indíge nas en la periferia de la
ciudad de Guadalajara, Jalisco, M éxico. En concreto, ochenta familias purépech as

82
originarias de San Bartolomé, de la m eseta Tarasca, que habitan en tre los bar rios de
Miramar y Arenales Tapatíos.

De acuerdo a estadísticas para 2005, según la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas, en México de su población de 103 millones 2 36
mil 388, los indígenas representaban el 9.8 por ciento, de los cuales en el estado de
Jalisco, habitaban 79 mil 318 (CDI, 2010).

En la población indígena hay 68 lenguas originarias y 364 variantes identificadas
por el Instituto Nacional de Lenguas Indí genas (INALI). Siendo el náhuatl, maya,
tzotzil, otom í, tzetzal, totonaca y mazateco con m ás hablantes. Asimismo, en nuestro
país actualmente solo hay 263 intérpretes registrados en el Padrón Nacional de
Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas, refiere el INALI.

Por lo que, desde el periodismo, uno de los problem as a enfrentar es la
comunicación intercultural y la form a de acercamiento a su cultura para dar cuenta de s u
realidad, y no dejar a la interpretación del profesional de la comunicación.

La representación de las com unidades indígenas de México en los medios de
comunicación tuvo auge de 1994 a 2002, periodo de inicio del con flicto indígena
chiapaneco y las reformas a los artículos 1 º, 2º, 4º, 18º, y 115º de la Constitución
Mexicana en agosto de 2001, para el reconocim iento de sus derechos y existencia como
parte activa de la sociedad.

Posterior a dichos acontecim ientos, la situación actual de los indígenas es
todavía de pobreza y marginación. Las po líticas públicas no han respondido a los
apoyos que necesitan. Los indicadores de sal ud, educación, trabajo e ingreso lo señalan.
Su contexto forma parte de la agenda mediática cuando es difundida por organizaciones
civiles enfocadas a ellos o por in stancias gubernamentales que ofrecen resultados de
censos o resultados de programas de apoyo. Después son invisibles para los m edios.

La presencia mediática de los indígena s en los medios masivos im presos en
México ha sido analizada desde la ru tina periodí stica y el discurso en la formación de la
opinión pública. Investigaciones que revela n el tratam iento informativo del tema
indígena a través de la hi storia de la prensa escrit a en los siglos XIX y XX.

Uno de los estudios es el titulado Racismo y poder. La negación del indio en la
prensa del siglo XIX (2007) , del sociólogo y antropólogo mexicano Horacio Hernández
quien da cuenta com o los intelectuale s trataron de m inimizar las e videncias de la
importancia sociocu ltural de la h e rencia y presencia de indígenas.

En el caso de nuestro trabajo, desconocem os investigaciones acerca del discurso
que sobre los indígenas construyen medios impresos producidos en universidades de
México. Por lo que este puede ser, adem ás del anális is, el preámbulo para una serie de
propuestas desde la rutina pe riodística que permita m ejorar el tratam iento inform ativo
del tema indígena, al difundir la dive rsidad cultural y su s aportaciones.
3.Objetivo.

83
El objetivo de la investigación es evalua r el trabajo del peri ódico institucional La
gaceta de la Universidad de Guadalajara en la inclus ión de inform ación de las
comunidades indígenas de México, en el período de 2001 a 2010, al considerar la
misión de la Universidad de Guadalajara: re speto de la diversidad cultural y los
principios de justicia social y convivencia democrática.

4. Preguntas de investigación.

Las preguntas base que a continuación se indican, incluyen las variables que se
analizan en el estudio:
PI1. ¿Cuál es la frecuencia de publicación de artículos, géneros utilizados, actores y
temáticas relativas a las com unidades in dígenas en el periódico institucional La ga ceta
de la Universidad de Guadalajara?
PI2. Desde la rutina periodística en un medio universitario com o La gaceta de la
Universidad de Guadalajara ¿Cuál es el trat amiento inform ativo para abordar los temas
de las comunidades indígenas?
5. Metodología

En la investigación fueron utilizadas dos metodologías para responder las
preguntas planteadas. La primera fue m ediante un análisis cuantitativo y cualitativo del
contenido de las publicaciones de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, al
identificar la frecuencia de publicación de ar tículos relativos a comunidades indígenas,
voces o actores, géneros period ísticos y tem áticas abordadas.

En la historia d el periódico in stituci onal de la Universi dad de Guadalajara
pueden ubicarse cuatro épocas: su nacimien to en febrero de 1974; una segunda época,
que comprende de 1976 a 1986; tercera de 1990 a 1995, y la denominada Nueva época,
a partir de 1995 a la fecha.

La muestra de esta investigació n fueron 500 ediciones del periódico
institucional, publicadas en el periodo de enero del año 2001 a diciembre de 2010. La
unidad de análisis fue el artí culo qu e aborda el tem a i ndígena. Los puntos observados y
criterios de clasificación – codificación: Año de publicación, núm ero de edición, tema
del artículo, actor y género periodístico. En la categoría Actor, fueron consideradas las
voces en el artículo: indígena, investigador, funcionario universitario y otros actores. En
género periodístico se consid ero el reportaje, crónica, nota informativa, entrevista y
artículo de opinión.

Para segunda metodología se realizaron en trevistas a profundidad a expertos de
la publicación universitaria sobr e pautas de trabajo al public ar artículos de com unidades
indígenas en el medio universitario.

6. Resultados.

Los resultados son presentados de acuer do a las preguntas de investigación:
PI1. ¿Cuál es la frecuencia de publicación de artículos relativos a las comunidades
indígenas en La gaceta de la Universidad de Guadalajara?

84
Después de revisar las ediciones de La gaceta de la Universidad de Guadalajara, de la
primera década del siglo XXI, fueron ubicados 93 artícu los publicados sob re
comunidades indígenas de México.

La frecuencia de publicación del tema por año es la siguiente: 2001, ocho
artículos; 2002, seis artículos; 2003, oc ho artículos; 2004, 11 artículos; 2005, 13
artículos; 2006, 10 artículos; 2007, 13 ar tículos; 2008, 12 artículos; 2009, ocho
artículos; 2010, cuatro artículos.

La forma de presentación de inform ación referente a los indí genas se realizó
utilizando los siguientes género s periodísticos: nota informa tiva (75 artículos); reportaje
(12 artículos); en trevista (3 artícu los); cr ón ica (2 artículos); O pinión (1 artículo).

Respecto a los temáticas abordadas por la edición universitaria en los artículos
localizados fueron: Rela ciones intercultu rales: indígenas – Universi dad de Guadalajara;
difusión de la cultura indí gena; defensa de derechos y autonom ía universitaria;
educación; situación social y econ ómica; discrim inación y persecución; migración;
invasión a sus terr itorios; es tado de la le ngua indígena; confli ctos religiosos, y
presentación de casos de vida.

Las voces o actores presentes en los 93 artículos fueron: investigador
universitario (42); indígenas ( 39); funcionario universitario (22), y en otros actores:
egresadas universitarias (3) y promotor cultural (5).
PI2. Desde la rutina periodística en un medio universitario com o La gaceta de la
Universidad de Guadalajara ¿Cuál es el trat amiento inform ativo para abordar los temas
de las comunidades indígenas?

Los resultados de las en trevistas a los expertos son enm arcados en conceptos
clave: interés periodístico, tem áticas, acto res, géneros periodísticos que utilizan y labor
del medio universitario para difundir tópicos de las com unidades indígenas.

De acuerdo a las entrevistas a reporteros de la edición universitaria, comentan
que los indígenas o el tema indígena forma pa rte de su agenda por interés propio, al dar
seguimiento a casos de la pren sa di aria o a historias contadas por perso nas interesadas
en estas comunidades.

Coincidieron en señalar que es un princi pio personal y profes ional dar voz a las
minorías porque son contados los m edios que los consideran fuente de información.
Prestan mayor atención a las instituciones públicas o sector es económico, político, entre
otros. Los indígenas apenas aparecen en la se cción cultu ral.

Afirman que es un tópico poco interesant e para los medios y cuando lo abordan
es siempre el m ismo enfoque.

Lo anterior influye para que la sociedad se forme de las comunidades indígenas,
un concepto que en ocasiones difiere con la realidad. Por lo que el periodista
universitario pretende realizar un retrat o lo más cercano posible a su entorno.

Refieren que hay un abanico de temáticas que el periodista puede difundir.
Comúnm ente aparecen en los m edios: pobreza, discrim inación o, defensa de s us

85
derechos, de territorios. Sin embargo, al interior de las comunidades, hay otros
problemas com o falta de educación, salud, di scriminación hacia la m ujer, conflictos
entre etnias. Otra lógica que debe info rm arse para elim inar estereotipos.
Un ejemplo, fue la experi encia de un reportero de La gaceta al observar que en
este siglo XXI, la educación que es impa rtida a los indígenas tiene todav ía una
tendencia a evangelizar, sin respetar las propias creen cias de la comunidad.

Los expertos señalan que es a partir de pr oyectos institucionales, que el reportero
puede tener acceso a historias para contar.

Ejemplificaron la vinculación de la Universidad de Guadalajara con los
indígenas a través de instancias como la: Unidad de Apoyo para Comunidades
Indígenas (UACI), en la cual laboran miembros de dichas comunidades.

La dependencia tiene entre sus funciones contribuir a su d esarrollo sus tentable,
para contrarrestar la inequidad, la exclusión so cial y la pobreza. Así com o construir
procesos de form ación intercultural. La lab or de esta Unidad brinda m aterial
informativo para difundir en la publicación un iversitaria.

Otro programa es CASA (Comunidades de Aprendizaje y Servicios Académ icos
a Distancia) que permite que la población tenga acceso al conocim iento según sus
necesidades. Tres m ódulos de estos program as están ubicados en el no rte de Jalisco,
área geográfica en que se concentra la m ayoría de la etnia huichola.

En cuanto a los actores a quienes dan voz en sus trabajos periodísticos señalan
que son importantes todas las voces relaci onadas con el tema. Sin embargo, debe
contarse con la opinión de los principales involucrados, es decir los indígenas, por ser la
principal fuente de información.

Mencionan que es a partir de géneros peri odísticos como la crónica o el reportaje
que el periodista puede informar cómo vive n y piensan los indígenas. E n consecuencia,
entregar a los lectores historias que ayude n a comprender su realidad, y que incluyan
estadísticas, para dar a conocer el nivel de sus problemáticas.

Refieren que hay vasta información no ofic ial sobre los indígenas, elaborada por
organizaciones civiles o del Te rcer Sector, quienes realizan permanente activid ades en
sus comunidades. Sus resultados pocas ve ces interesan a la prensa, y cuando son
publicados las notas pasan desapercibidas.

Es por ello, que la crónica o el reportaje ofrece la posibilidad de profundizar en
las temáticas y relatarlas atractivam ente al público. Difundirlo en un medio
universitario, como La gaceta de la Universidad de Guadalajara , incrementa la
credibilidad de la información, por el comprom iso de la Inst itución hacia dichos grupos
sociales, aseguran.

Asimismo, que un m edio universitario de a conocer las problem áticas de los
indígenas puede despertar el interés de otros actores, dependencias o investigadores para
realizar una intervención m ás efectiva, de la labor del periódico institucional: narrar o
informar.

86
El indígena, apuntan, es doblemente discrim inado. Primero, por no hablar
español y segundo, por la marginación y pobreza en la qu e viven ante la falta de
oportunidades. Por lo que además de sile nciados, son los que m enos posibilidades
tienen de hablar primero.

Explican que La gaceta de la Universidad de Guadalajara o cualquier otro medio
puede ser canal para que la gente pueda ex presarse y dar a cono cer sus problem áticas.
Los indígenas no conocen como funcionan la s instituciones, el derecho m exicano, las
formas para actuar de manera legal para defe nder sus derechos, terr itorios. Por lo que, el
periodista puede actuar com o interm ediari o para que la voz de los indígenas sea
amplificada. Son fuente de información impor tante porque es un sector de la población,
no solo victim as de injusticias.

Opinan que los medios son canal de inform ación o de comunicación para una
cultura tota lmente dif erente que vive en constante enfrentamiento con la cultura
mestiza. Una solución a esto, es la apertura de diálogo más abiert o que puede propiciar
el profesional de la comunicac ión del m edio universitario.

Afirman que de acuerdo a su experienci a, hay un protocolo de acercamiento a
los indígenas y tratamiento inform ativo para sus mensajes. Es dife rente a asistir a una
rueda de prensa o manifestación en la que lo s inform antes esperan la tran smisión de sus
informaciones.

Los indígenas tienen desconfianza hacía los medios como al exterio r de sus
comunidades. Aunque puede presentarse casos, en los que conocen el valor de la prensa
por la asesoría que brindan organizac iones con las que tienen contacto.

Resaltan que los medios de ben ser respetuosos a sus co stumbres y tradiciones;
identificar las jerarquías en las comuni dades indígenas; reconocer form as de
relacionarse con el exterior; establecer diálogo respetuoso, y estar acompañado de un
traductor al momento de una entrevista o de un representante de los indígenas al
observar sus rituales o formas de vivir, pa ra que explique su significado. Elementos que
auxiliarán al periodi sta al momento de escribir, y evite términos calif icativos o
despectivos. Cuando se conoce y entiende el mundo indígena, puede hablarse mejor del
mismo.

Los expertos aseveran que es necesari a una capacitación para ad entrarse a las
comunidades indígenas, porque pa ra ellos es importan te decl arar. La experien cia de los
investigadores o contactos cercanos a los indígenas puede aportar herramientas de
trabajo a los periodistas.

7. Conclusiones

Productos comunicativos de universidades com o los periódicos institucionales o
gacetas son instrumentos de com unicación que pueden considerar a minorías de la
población, entre ellas, los indígenas como fu entes de información po r las aportaciones
vigentes a la historia de un país como México.

Considerar la voz de los indígenas por los medios universitarios es un avance
para fortalecer su presencia de participaci ón en d istintos ento rnos de la sociedad.

87

No se trata solo de voltear hacía las m inor ías, sino informar a la sociedad de una
cultura con la cual conviven.

De manera que desde el periodism o, puede integrarse a las comunidades
indígenas, para que continúen visibles en la so ciedad, con u n tratam iento inform ativo
que no se reduzca a lo trivial. Po r lo que se sugiere que los profesionales d e la
comunicación puedan asesorarse o capacitars e con especialistas en el tema.

El periódico institucion al no tien e compet encia frente a otros m edios. El tema
indígena no puede reducirs e ante la desgracia o situ ación marginal, sino ofrecer
información que explique sus aportaciones y costum bres. Así se evita continuar la
difusión de referentes de exclusión de las com unidades indígenas con notas
inform ativas negativas.

Tiene que haber un equilibrio entre inform ación negativa y positiv a para explicar
su realidad. En consecuencia, el medio uni versitario podrá ofrecer a la ciudadanía otros
elementos para la construcción de su im aginario acerca de lo s indígenas.

La cuantificación del tema indígena en cualquier m edio, aún en m edios impresos
universitarios no es equiparable a la investigación, oportunidad y tratamiento
informativo del m ismo, que puede brindarse desde la academia.

Lo anterior, puede traducirse a futu ro en fortalecimiento de relaciones
interculturales y mayor difusi ón de la situación, reclam os y cultura de los indígenas.

Es en este sentido que los medios pued en desempeñar un papel im portante en la
construcción de un diálogo inte rcultural al servir de inte rmediarios pa ra inform ar sus
necesidades. Asim ism o, no debe reducirse el tr abajo de la academ ia, al análisis de la
presencia mediática d e los indígenas, sino hacer aportaciones previas para un
tratamiento informativo é tico, en cualquier m edio.

El trabajo de los profesi onales de la comunicación de La gaceta de la
Universidad de Guadalajara ha p ermitido la representación de las comunidades
indígenas, respetando sus costumbres y otorgando un tratam iento informativo a la
información que se genera desde su entorno.

Este trabajo puede dar origen para revisa r abordar la situación de otras minorías
y ofrecer propuestas para un código de ética de La gaceta de la Universidad de
Guadalajara, que podría replicarse en los me dios universitarios de las Institu ciones de
Educación Superior (IES).

En conclusión, universidades tienen en productos comunicativos como las
gacetas o periódicos institucionales, canales de com unicación im portantes para dar voz
a toda la sociedad sin distinción alguna y continuar con su labor de extensión.

El periodismo universitario brinda amp lias posibilidade s abordar temáticas de
las minorías, entre ellas las comunidades indígenas. Sin embargo, su tratam iento
informativo no puede generalizarse por la diversidad d e cultur as que subsiste n y
traslapan en la sociedad.

88

Conocer sus costum bres permitirá al pe riodis ta difundir en cualquier género
periodístico el acontecer del indígena con un lenguaje que ev ite estereotipar o
distorsionar su realidad.

Por lo que el periódico institucional de la Univ ersi dad de Guadalajara ha sido
incluyente de tem áticas y actores para informar la realidad de una sociedad en la que
convergen distintas expres iones culturales, y realiz ar un periodismo social.
7. Bibliografía.

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89

CAPÍTULO 7

“Ética e información responsa ble del corresponsal de guerra”

Vázquez Allegue, Jaime (Uni versidad de Granada)
[email protected]

Resumen:
El presente artículo pretende analizar el estado actual en el que se encuentran los
periodistas destinados a cubrir la información en zona de conflicto:
1) El perfil profesional de una especialización que vive sometida a la
inseguridad y falta de protección.
2) El estado de permanente so specha en el que trabajan muchos pro fesionales
por parte de regímenes y gobiernos que obstaculizan la información.
3) La situación de precariedad laboral de una buena parte de los profesionales
desplazados a lugares de riesgo.
4) La sumisión ideológica, política y em presarial que tienen que asum ir los
profesionales en este tipo de especialización periodística.

Palabras clave: Corresponsal de Guerra, enviado es pecial, periodismo y conflictos
armados, freelance, inform e MacBride.

Abstract: This article analyzes the current state in which the journalis ts are to cover the
information in conflict zones: 1) The professi onal profile of a m ajo r that lives under the
uncertainty and lack of prot ection. 2) The state of pe rm anent suspicion tha t many
professionals work by regimes and governm ent s that hinder the inform ation. 3) The
situation of job insecurity for a large proporti on of displaced professionals to more risk.
4) The submission ideological, political and business prof essionals have to take this
type of journa listic expertis e.

Keywords: War Journalist, special envoy, Journa lism and conflict, report MacBride.

En la actualidad, el concepto de correspons al de guerra ha sido suplantado por el
de enviado especial a zona de conflicto o colaborador freelance . Con esta nueva
terminología se define a aque llos profesionales de la comunicación desplazados que
venden una información a determ inados medios siguiendo el criterio de la oferta y la
demanda. Esta situación ha dado lugar, en no pocas ocasiones, a la elaboración de
noticias e informaciones hechas a la m edida de las em presas de com unicación que las
compran y em iten. El resultado ha dado l ugar a una nueva forma de manipulación,
sesgo y visión parcial de la noticia que convi erte a los corresponsales que se desplazan a
zonas de interés mediático en productores y generadores de noticias, así com o a visiones
parciales y subjetivas de la realidad. La situación de prec ariedad de la profesión del
corresponsal o reportero desplazado así com o la necesidad de vender la noticia parecen

90
estar dando lugar a un conflicto ético que obliga a analizar las form as con las que se
obtienen, son tratadas y se presentan las noticia s. Desde esta perspectiva, el concepto de
información responsable adquiere una dim ensi ón que tiene su punto de partida en la
reflexión sobre el estado de esta especialidad del prof esional de la comunicación.
1. Presión ética

El corresponsal tiene en sus manos la responsabilidad de inform ar sobre unos
hechos pero también posee el poder de convert irse en un m edio de presión y una manera
de crear conciencia. Al mismo tiempo, el co rresponsal sabe que co n sus palabras y la
información que transmite puede crear una determ inada opinión pública y dar lugar a
una conducta social. En cierto sentido, su re sponsabilidad ética incluye la capacidad de
presionar sobre gobiernos y administr aciones generando una opinión pública
determinada o presionando a tr avés de la información en un a dirección específica. S ólo
de esta forma, el corresponsal puede ofr ecer una visión completa y objetiva, hum ana y
solidaria en la transmisión del es tado en que se encuentra un conf licto.

El corresponsal de guerra ya no es un mero descriptor del conflicto. Su
información ya no es un parte de guerra. Sus palabras no son una m era enumeración de
cifras de heridos o de bajas. El correspons al de guerra es un observador internacional
que da cuenta de lo que ve para confirmar o desm entir los datos y las informaciones
oficiales. Los últim os conflictos de alcance inter nacional han dem ostrado que la misión
del corresponsal de guerra incorpora com o noticia el papel de las organizaciones
humanitarias, el cum plimiento de los derechos hum anos, las consecuencias y
repercusiones sobre la población civil, el estado de los pris ioneros, las re acciones de la
opinión pública internacional y de los gobiernos . Sirva com o ejemplo la descripción que
hace el corresponsal Agustín Remesal del cam po de refugiados de Bet Hanun: “Desde
la cúspide de la ruin a, el reporter o inda ga los pormenores de la tra gedia. Entre los
escombros, distingue la m alla de un somier ap lastado, el esqueleto de varias sillas y un
revoltijo de ropa hecha jirone s”. REMESAL, A. (2008; p.13).

El corresponsal de guerra ha dejado de se r un mero transm isor del estado diario
de un enfrentamiento, para convertirse en reflejo de un punto de vista que ha de
cuestionar, en todo momento, las razones que motivan la vigencia de un enfrentam iento
o de la violencia. Ahora, el corresponsal además de inform ador es formador de la
opinión de la sociedad. En la libertad del cam po de batalla, entre el hum o de las bombas
y el estruendo de los cañones, se m ovieron a gusto los corresponsales de raza,
inventores de una profesión que luego, en época del poder de la imagen, alcanzarían
fama.

El anonimato del corresponsal de guerra ha desapareci do para convertirse en el
nombre o firm a autorizada que con su tes timonio a pie de campo adquiere una autoridad
y prestigio que hace de él referente ineludible com o observador ajeno y, en muchos
casos, testigo incómodo de un enfrentam ien to armado. Los valores de responsabilidad
social y solidaridad que sustentan el trab ajo diario de los corresponsales definen y
determinan el trabajo de la prensa y el ejercicio responsable de la profesión.
2. Desprotección del corresponsal

91
Debería corresponder a las Administraciones en primer lugar y a las em presas
periodísticas en segundo lugar proteger al co rresponsal de guerra. Las organizaciones y
asociaciones profesionales vien en reclamando desde hace años la desprotecc ión a que se
ven sometidos los corresponsales que trabajan en zonas de conflicto. E ste reclamo dio
lugar a la creación de un “E statuto del Corresponsal de Guerra” aprobado en la I
Asamblea de Periodistas del Me diterráneo que tuvo lugar en Almería en abril de 2005.
Sin embargo y a pesar del consenso genera lizado, a día de hoy, la m ayor parte de los
corresponsales desplazados a zonas de conf licto siguen trabajando en condiciones
precarias en lo que a su se guridad respecta como son la ausencia de un buen contrato
laboral y la carencia de cobertura s anitaria, elem entos incuestionab les en la m ayoría de
las actividad es profesionales au torregulable s.

A la situación de precarie dad laboral tenemos que añ adir la poca preparación y
la falta de asesoramiento de los profesiona les desplazados sobre las características y
condiciones de los lugares a los que son enviados. La falt a de un seguimiento, por parte
del medio para el que cubren la inf orm ación, de sus movim ientos y actividades, así
como de las condiciones en la s que trabajan a di ario para obtener las noticias se han
convertido en características habituales de este tipo de especialización periodística.
Sirva como ejem plo la descripción que hace Agustín Remesal de un corresponsal
gráfico: “Nidal es un cama rógrafo fuera de lo com ún. Es capaz de meterse junto a las
cadenas de un blindado sin ser visto, aprovech ar cualquier base sólida para colo car la
cámara, hacer foco y to mar la im agen que a él le interesa. L o mejor de s u oficio es cómo
elige los puntos de mira. Una vez trepó a un árbol para filmar el entierro de un líder
islamista”. Remesal, A. (2008; p.17).

En otra descripción del corresponsal de guerra, Á ngela Rodicio se perfila con las
siguientes palabras: “Con m is pantalone s de algodón, m i polo color salmón, mis
zapatillas de deporte con flores y mi coleta, debía de par ecer una chica de provincias.
En realidad, yo soy de pueblo. Siempre me he vestido como si viviera en un lugar
normal, y llevara una vida norm al”. Rodici o, Á. (2005; p. 28-29). Del mism o modo que,
como decía Chejov, hay que intent ar describir lo extraordinar io con términos ordinarios.
Supongo que esta es la esencia de la forma ta nto de actuar com o de expresarse de un
corresponsal de guerra, o de un enviado especial a las catástrofes, tanto n aturales, como
humanas. Si uno se lim ita a ponerse los chalec os de “enviado” subraya su pertenencia a
un grupo, con lo que hace harto improbable que el colectivo al que intenta acercarse le
acepte de una m anera cómoda, o natural.

3. Precariedad laboral

El periodismo siempre ha estado s ituado en el espectro de los grupos
profesionales peor pagados y en una situ ación de precariedad laboral m uy elevada.
Algunas instituciones y asociaciones sostienen que casi la mitad de los miembros de la
profesión trabajan sometidos a la presión de la precariedad laboral. La carenc ia de
convenios, la falta de regulación, la inestabi lidad laboral, los abusos por parte de las
empresas de com unicación y el alto índice de desempleo de esta profes ión hacen que la
precariedad laboral siga creciendo con el pa so del tiempo. Los corresponsales de guerra
no sólo no son una excepción sino que su s ituación se agrava y empeora cuanto más
independiente es su trabajo y menos vinculación tienen con alguna empresa de
comunicación. Las m uertes de José Couso y Ju lio Anguita Parrado descu brieron dos de
los muchos casos en donde el profesional trabaja sin un mínimo respaldo laboral.

92

El citado “Estatuto del Corresponsal de Guerra”, aprobado en la I Asamblea de
Periodistas del Mediterráneo (Almería, 16-17 de abril de 2005) recuer da que la tarea de
los corresponsales que trabajan en zonas de con flicto incluye los riesgo s de tener qu e
ejercer su profesión en esas circun stancias que encarecen la di ficulta d del ejercicio de su
trabajo. Por esta razón, el documento reclam a a las empresas periodísticas que envían a
sus corresponsales a zonas de conflicto que aum enten los recursos para do tar a los
profesionales del mayor núm ero de seguridades.

La creciente flexibilización de las condiciones laborales ha llevado a que
muchos corresponsales se desplacen a escen arios de alto riesgo sin las seguridades
básicas. Seguridades que comienzan por el de recho a la protección de la integridad
física del informador en el terreno e incluye n la reparación de los daños y secuelas.
Seguridades, también, que term inan con el establecimiento de un com promiso mayor
por parte de las empresas de comuni cación con sus corresponsales de gu erra
desplazados.
4. La guerra desde casa

El corresponsal de guerra es el m edio que acerca el conflicto hasta introducirlo
en las casas de la sociedad actual. Las nuevas tecnología s de la inform ación permiten
ver el día a día de un conflicto armado desde cualquier lugar del m undo y desde la
butaca del salón de una casa particular. El m undo entero tiene acceso de prim era mano a
cualquier guerra que esté teni endo lugar en cualquier lugar. A través de las pantallas de
la televisión, desde el sonido de las ondas de radio en directo o desde la información
que se recibe a través de Internet, cual quier conflicto armado puede ser seguido en
directo. El papel que juegan los correspons ales es, en este sentido, de máxima
responsabilidad. En sus manos está la info rmación que va a recibir la opinión pública.
De ellos depende, en buen grado, el tipo de información que se difunda y las
características de la no ticia que se transm ita. Remesal los describe con estas p alabras:
“Los reporteros cargan sus aparatos electrónico s y sus cámaras en mochilas junto a la
bolsa de provisiones suministrada por la in tendencia del ejército. Reina un ambiente de
camaradería. Som os los afortunados pasaje ros del primer convoy que sale hacia la
primera colonia de las que han de ser des alo jados al am anecer”. Remesal, A. (2008; p.
88).

A través de los corresponsales de gue rra, los ciudadanos del mundo ven armas,
víctimas, desplazados, h eridos, consecuencias de los enfrentamientos y hasta ataques en
directo con sus resultados inmediatos. A unque las imágenes pueden distorsionar e
incluso manipular la inform ación, no suelen en gañar a la hora de mostrar lo que sucede.
Sin embargo, afirm a Sistiaga, es muy difícil hacer period ism o de riesgo cuando se
pertenece a ese riesgo. Cuando se está invo lucrado en el conflicto. Los verdaderos
periodistas de guerra son los que viven en las zonas donde hay guerra. Los periodistas
kosovares, colombianos, palestinos o afganos. Cuando llegam os los corresponsales y los
enviados especiales ellos ya llevan tiempo viviendo en el horror. Cuando nosotros nos
vamos ellos se quedan en esa guerra. A ellos nos dirigim os el resto de reporteros cuando
aterrizamos en un país asolado. Porque sa ben quién es quién. Conocen las razones,
distinguen los matices. Se saben los itiner arios, las ca rreteras, los atajos. Tienen
contactos entre los que luchan y saben cómo llegar hasta ellos. Cf. Sistiaga, J. (2004;

93
p.54-55). Muchas veces, demasiadas, se co nvierten en parte del conflicto o los
convierten en parte del conflicto. La mayoría de los periodistas que m ueren en zonas de
guerra son reporteros locales que caen ases inados porque son considerados parte
interesada.
5. Ética cínica

Todos los informativos de las televi siones del mundo contienen alguna noticia
de enfrentamiento bélico, conf licto armado o guerra propiamente dicha por el hecho de
que desgraciadamente no hay un m omento en el tiempo en el que no esté teniendo lugar
algún conflicto armado en algún lugar del m und o. En todos los aspectos, el corresponsal
presenta la guerra como un drama humano como lo es una trag edia natural com o un
terremoto. Los m uertos, superada una determinada barrera numérica, son la
consecuencia última del dram a. Sin embargo, y a diferencia de las catástrofes naturales,
el corresponsal tiene la obligación de explic ar el origen y las causas del conflicto.

Uno de los riesgos más desafortunados a los que puede verse sometido el
corresponsal de guerra en su trabajo lo en contramos en la progresiva conversión al
cinismo. La ética cínica llega poco a poco con el paso del tiempo y la experiencia
malintencionada fruto de haber vivido m uchas experiencias de cr ueldad, situaciones de
violencia y vivencias traumáticas. La ética cín ica llega tras la deshumanización del
corresponsal cuando se alcanza tal gra do de aparente objetividad y supuesta
imparcialid ad que hace que el escepticismo se convierta en la manifestación visib le del
observador imparcial que no se implica en el con flicto.

La ética cínica surge cuando el escepticismo se adueña del corresponsal y su
trabajo se convierte en la mera transm isión de una información de la que el profesional
es un simple transm isor al que en ningún mo mento le afecta o se ve implicado en su
contenido. No hay nada peor para un periodista que el escepticism o que empaña el
sentido de la curiosidad convencido de que todo lo que va a suceder se puede predecir.
La ética cínica hace perd er el interés por intentar entende r lo que está ocu rriendo.
6. Honestidad profesional

Otro de los elementos q ue determinan la ética profesional del corresponsal de
guerra tiene que ver con su co mpromiso con la noticia y con su presencia com o testigo
de los acontecimientos. Un riesgo muy impor tante para el corres ponsal desplazado a la
zona de conflicto está en encerrarse en ha bitación del hotel y, de sde ahí elaborar la
información. Cada vez hay m ás casos de corr esponsales que recurren a esta fórmula
para su trabajo. Así, “la línea de la distinción ética en tre contar una historia de la forma
más viva posible y explotar una tragedia, aparece ahora –cuanto menos- confusa. ¿En
qué punto un acontecimiento afect a demasiado a la sensibilidad com o para ofrecérselo a
un público expectante? ¿Y cuándo la inform ac ión periodística habitual sobrepasa las
fronteras de la decencia, sacrificando su ética a cambio de obtener unos minutos
tentadores en el informativo de la noche ?”. Matelski, M. J. (1992; p. 58). A este
respecto, afirmaba Robert Capa, “escribir sobr e la verdad es obviamente muy difícil, así
que me he tomado en su honor la libertad de a veces traspasarla y otras no llegar a ella.
Todos los sucesos y personajes de este libro son fortuitos y están conectados de algún
modo con la realidad”. Capa, R. (2009; p. 16).

94
La cantidad de información que se transm ite de form a oficial, per tamb ién
extraoficial, a través de las nuevas tecnologías, hace que el corresponsal no necesite
estar en el lugar de los acontecimientos pa ra in formar en directo. Unas buenas fuentes
de información le perm iten estar actualizado en cada momento sin necesidad de
arriesgarse en la primera lín ea del campo de batalla. La hones tidad profesiona l, en este
sentido, es una de las características que de terminan el buen hacer del co rresponsal. No
han faltado, sin em bargo, profesionales que limitan su trabajo a em itir información en
directo desde lugares protegi dos (hoteles reservados para la prens a, consul ados o
embajadas, las sedes de las propias corres ponsalías y escenarios preparados para los
periodistas) ofreci endo información com o si estuvieran en los escenarios más
arriesgados, en medio del conflicto y tran sm itiendo las noticias que reciben de otros
medios o de las fuentes consultadas.
7. Los buenos y los malos

Resulta muy fácil hacer periodismo c on las víctimas. La em patía con las
víctimas surge de form a espontánea. Los perdedores, sus males y con ellas todas sus
historias son más fáciles de aceptar por la opinión pública occidental. Nos resulta muy
fácil solidarizarnos con quienes sufren. Lo que es difícil es poder hacer periodismo con
los verdugos, los malos de la película cu ando han sido identificados. Uno de los retos
profesionales más destacados de un corres ponsal de guerra es poder entrevistar a los
responsables o causantes del conflicto, a lo s que dan las órdenes de matar, a los
culpables que se ocultan bajo la imag en de una supuesta responsabilidad.

Para el corresponsal de guerra en su trabajo, cuando está cubriendo una
información, no puede establecer desde su punto de vista, cuáles son los buenos y
cuáles los malos del conflict o. “Richard Harding Davis, corresponsal exigente y enviado
especial a todas las guerras entre dos siglos belicosos, enfundó su m aterial de campaña
y se marchó del frente porque los japoneses le im pidieron asistir a la batalla que
libraban en Manchuria contra los rusos. Ni si quiera p ercibía en la distancia lo s anillos
de humo de los cañones, se queja en su crónica. Nada digno de ser firmado con su
nombre podía escribir así”. Rem esal, A. ( 2008; p. 124). El posicionamiento es el peor
enemigo de la inform ación. El corresponsal puede tener su pr opia opinión de un
conflicto, de sus caus as y de sus consecuenci as, pero en ningún momento debe situarse
de un lado u otro. La visión objetiva de la realidad incluye la distan cia propia del
profesional que sin verse afectado directamen te por el conflicto, ejerce el papel de
observador y transmisor de los acontecim ientos. En términos generales, el corresponsal
no está con ninguna de las partes enfrenta das ni se sitúa a un lado o al otro. El
corresponsal es el profesional de la com uni cación que más y m ejor ha de salvaguardar
la ética de un periodismo objetivo e imparcial. Sin que esta situación cuestione la labor
diferente de un periodismo com pro metido. Tam bién es cuestión de suerte, como
sostiene el period ista gráfico Agustí Centelle s: “He tenido b astante mala suerte con los
sitios en los que he trabajado. Hay gente que disfruta molestando o hacien do la puñeta a
quienes están bajo sus órdenes. Yo siem pre me he encontrado con individuos que,
además de explotarm e, sentían satisf acción y un placer refinado perjudicando a sus
subordinados”. Centelles, A. (2009; p. 20 ). Con todo -afirm a Jon Sistiaga- “los
reporteros de guerra no vamos a los conflictos pa ra dar soluciones, sino para explicar lo
que pasa. Los reporteros de guerra no somos trabaja dores de organizaciones
humanitarias. No nos metem os en los lugare s más peligrosos del planeta para ayudar,
sino para reflejar lo m ás perverso del ser hum ano que siem pre aflora en estas ocasiones”

95
Sistiaga, J. (2004; p.29). En ambos casos, la ética del corresponsal de guerra exige un
posicionamiento objetivo, por muy determin adas que estén las situaciones y las
responsabilidades del enfrentamiento. Es el de stinatario de la notic ia el que tiene que
determinar quiénes son los culpables, los responsables, los buenos y los m alos del
conflicto.
8. Desmitificación profesional

Los corresponsales de guerra no están hechos de una pasta especi al ni son héroes
de película en blanco y negro com o se pensaba hasta hace poco . El perfil del
corresponsal de guerra ha cambiado mucho, de la m isma manera que ha cambiado la
manera de cubrir las gu erras de cómo se h acía hace veinte años a como se cub re en la
actualidad.

El trabajo del corresponsal de guerra es el de un simple periodista sin más poder
que el que tiene dar cuenta de lo que ve, de lo que oye y, en muy pocas ocasiones, de lo
que piensa y de lo que siente. Lo que el corresponsal de guerr a siente o piense es lo que
menos interesa o debería interesar a la opi nión pública. El papel del corresponsal de
guerra tiene que abandonar el halo mesiánic o que lo cubre, la im agen de héroe que
transmite y el carácter aventurero que lo aco mpaña. El corresponsal de guerra del siglo
XXI todavía tiene que ser desmitificado para asum ir las nuevas condiciones de su
situación que pasan por la realización de un periodism o responsable, riguroso y ético. El
corresponsal es un héroe inexis tente que actúa como intermediario entre el
desconocimiento y la información. Un testigo directo con la m isión de transmitir una
información. Ángela Rodicio, a la hora de describir su es tatus como corresponsal de
guerra para Televisión Español a con sede en Jeru salén af irma: “Mi nom bramiento como
corresponsal en Oriente Medio no era más que nom inal. Cada vez que ponía los pies
fuera de Jerusalén, ya era “enviado especial ”, aunque fuese a Ram ala, que se halla a
pocos kilóm etros. Con frecuencia recibía la visita de ciertos coleg as próximos a la
dirección de informativos quienes, coordina dos por Madrid, m e co municaban la parcela
que me correspondía cubrir”. Rodicio, Á. (2005; p. 41).

La desaparición de la imagen mítica del corresponsal de guerra ha ido
cambiando con el paso del tiem po. Jon Sistiaga , en una definición de su trabajo afirma:
“A casi todos los perio distas que cubrim os conflictos y guerras nos gusta hacernos los
duros, pasar por tipos a los que no se les mueve una ceja aun que acaben de contemplar
una matanza m ás horrorosa, pero es sólo una pose, una impostura. Todos, a lo largo de
nuestra vida profesional, nos desmoronamo s en alguna ocasión porque, aunque sepamos
dónde está nuestro umbral de resistencia, siempre hay una variab le incontrolada que
pretende hundirte. No se neces itan grandes ma tanzas, no es necesario estar en el centro
de feroces combates; pu ede ser, por ejemplo, la m irada inerte de un crío la que te haga
sentir el tipo más m iserable del mundo. Yo me he sentido así en numerosas ocasiones.
Cada vez que he tenido un par de segundos para pensar que cuando todo acabe, que
cunado la guerra que estoy cubriendo finalic e o m is jefes decidan que su interés
mediático ha bajado, yo volveré a m i casa, a la comodidad de la ducha, la cama, la
calefacción o simplemente el cariño de lo s míos”. Sistiaga, J. (2004; p. 29).
9. Límites del corresponsal de guerra y el informe MacBride

96
Uno de los límites que obstacu liza al corre sponsal de guerra en la realización
objetiva y rigurosa de su trabajo lo encontramo s en las propias agencias de noticias para
las que trabajan. El poder de estas empresas de la com unicación som etidas a presiones
gubernamentales y al control inform ativo dete rm ina, en no pocas ocasiones, la visión
objetiva de la realidad y condiciona el contenido de las inform aciones que se transmiten.
Incluso, algunos medios de com unicación que trabajan con enviados acreditados a las
zonas de conflicto, recurren a lo s contenidos de las agen cias internacion ales de noticias
para garantizar las informaciones que transm iten y m antenerse en el abanico de una
perspectiva generalista de la noticia que sea común a la de otros medios afines y
cercanos. Ángela Rodicio sostiene que, “a pesar de ser la única representante de la
prensa española entre un puña do de enviados internacio nales, TVE no quería mis
crónicas”. Rodicio, Á. (2005; p. 57). Al final, son las agencias internacionales las que
determinan lo que es noticia y lo que no, lo que los ciudadanos del mundo deben de
conocer y lo que nunca llegará a su conocimiento.

En el año 1976, Sean MacBride, premio Nobel de la Paz en 1974, fue puesto al
frente de una comisión de la Unesco, reunida en Nairobi para analiz ar el estado de la
información m undial. El objetivo de aquella comi sión era analizar el es tado en el que se
encontraban las comunicaciones a nivel internacional y el contenido de las
informaciones que se transm itían entre unos país es y otros. Fruto de aquel estudio fue el
informe MacBride (198 0) en el que se advertía sobre la necesidad de alcanzar un
objetivo común e igualitario entre las com unicaciones internacionales y la obligación de
poder circular noticias de forma libre y respons able a través del mercado inform ativo en
el que prevalece la oferta de la ley y la demanda. El paso del tiem po hizo que el
resultado del informe que perm itía la libre circu lación de info rmación se convirtiese en
objeto de m ercadeo y com pra venta de noticias a razón del mejor postor. El informe
MacBride promocionó -com o nunca se había he cho hasta ese momento- el desarrollo
del informador freelance que vende las noticias a quien m ejor se las paga.
10. Conclusión: ¿Periodistas o lacayos?

El tratamiento que se da a la inform ación en cualquier medio de com unicación
depende de una serie de factores que van de sde la personalidad del periodista hasta los
comprom isos económicos o políticos del propi etario del medio. En la actualidad, los
corresponsales de guerra o enviados especial es a zonas de conflicto o colaboradores
freelance , venden la inform ación a los medios siguiendo el criterio de la oferta y la
demanda. El uso continuo y habitual de esta regla m ercantil hace que el profesional de
la comunicación convierta su información en un producto qu e está en venta y que es
ofertado al mejor postor. Para ello, para atraer la at ención del m ejor postor, el
corresponsal se ve obligado a destacar elem entos de la inform ación para hacerla más
noticiable y, por tanto, vendi ble. El resultado de esta situación genera noticias e
informaciones hechas a la m edida de las em presas de com unicaci ón que las compran y
emiten. Se trata de una nueva form a de ma nipulación, sesgo o tergiversación de la
información para conseguir los beneficios propi o s del regateo y mercadeo comercial. La
situación de precariedad laboral a que se ven sometidos los corresponsales de guerra
justifica todavía más, la n ecesidad de elaborar u na información m arcada por el alcance
de la noticia, la impresión en el receptor o, incluso, el sensacionalismo de la noticia. L os
profesionales de la información son periodistas o lacayos al se rvicio de los partidos, de
los editores que les pagan o de las em presas que se anuncian en los medios.

97
Un periodista no puede vivir de la nada, de su ética y de sus principios, desde
luego, pero como colectivo es uno de los m ás poderosos de la sociedad, y si como
colectivo se niega a ser manipulado –postura que se ha adoptado en m uchas ocasiones-,
se puede conseguir una información m ás ver az y más útil p ara la sociedad. Siguien do
una vez más a Livingstone, periodista es aquel profesional capaz de responder a la
pregunta: ¿qué pasa en el mundo? Así de sencillo y así de grande.

En la actualidad, el corresponsal de gue rra vive sometido a una dualidad. Por un
lado es periodista y, por otro lado es un lacayo. Como periodista trabaja som etido a una
ética determinada, sem ejante a un códi go deontológico, que hace de él como
profesional, responsable de transmitir una información a la sociedad que la mism a
opinión pública le demanda com o su razón de se r. El periodista corr esponsal de guerra
está obligad o a inform ar a la soc iedad, es su trabajo, es su misión y es parte de ética
profesional. La sociedad le pide al period ista corresponsal de gue rra veracidad, lealtad,
objetividad y rigor en la información com o elem entos constituyentes de su ética
profesional. Pero el corresponsal de guerra es también lacayo. Trabaja p ara un medio,
con lo cual tiene un patrón que le exige, le indi ca y le marca las pau tas de su trabajo. El
patrón tiene unos intereses concretos y una id eología que se convierte en marca de la
casa y determina el punto de vista de las noticias que transmite.

El sistema m ediático español está fuerte mente im plicado en la política y lo s
grandes diarios, emisoras de televisión y cadenas de rad io están alin eados con las
distintas opciones políticas. El ideal deontológico está en dar la información, cada cual
desde su punto de vista, pero sin insinuar a quello que no se puede demostrar, sin m entir
sobre los datos y sin hacer juicios de valor in justificados sobre las actitudes o los hechos
de los otros. La única alternativa está en la independencia y la ética del periodista, en el
poder de las redacciones por encima de los ed itores. Sin duda, se trat a de una especie de
utopía porque las grandes corporaciones, los grandes grupos –de lo que sea, no
necesariamente de com unicación- han descubier to ya el poder que emana de con trolar
un medio de com unicación en el que la información veraz, contras tada y útil para la
sociedad sea lo de menos. La solución a es tá situación la encontram os en el colectivo
profesional. La redacción reunida, la negativ a a ser manipulados y utilizados, el uso del
poder que la profesión periodística todavía posee.
11. Bibliografía.

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99

CAPÍTULO 8

“Ciudadanos del mundo. ¿Compartimos los mismos valores comun es?”

Rodríguez Vázquez, Francisca Ma ría; (Universidad de Huelva)
[email protected]
González Cam acho, María Elena; (Universidad de Huelva)
[email protected]
Valor Rodríguez, Lorena (Universidad de Huelva)
[email protected]

Resumen.

En esta comunicación expondrem os las experiencias adquir idas en las diferentes
actividades f ormativas realizadas en varios centros cívicos de la ciudad de Huelva.
La principal finalidad era la sen sibiliz ación y la form ación de mujeres y hom bres
onubenses, en torno a la interculturalidad ut ilizando una colección de cóm ics de valores
comunes. Con el objetivo de tom ar conciencia de la im portancia en la convivencia entre
las personas de diferentes cu lturas, etnias , religiones...
Se llevó a cabo con una metodología activa y participativa en la que todos eran
protagonistas del desarrollo de dichos talleres.

Palabras claves: valores, interculturalidad, cóm ics, sensibilización, religión.

Abstract: In this communication we will set out th e experiences gained in the dif ferent
training activities carried out in several comm unity centers in the city of Huelva.
The main purpose was to raise awareness a nd training of women and m en from Huelva,
around an intercultural environment using a collection of com ics that share similar
values. The aim is to become aware of the importance of living in harmony with other
people from different cultures, ethnic groups, religions, and so on.
It was carried out with an active and participatory m ethodology in which all the
participants led the development of the different workshops.

Key words: values, interculturality, co m ics, sensitization, religion.
1. Introducción

En la actualidad, debemos de plantear si en este nueva era, se encu entra el
objetivo de educar en valores y aprender a va lorar a los demás por lo que son, no por lo
que se comenta o se escucha o nos trasm ite n los m edios de comunicación. La sociedad
en la que vivimos reclam a atención, mimos, se r escuchada, sentirse segura, etc. sobre
todo, en el contexto social. Los objeti vos a los que se apuntan son, más bien,
tecnológicos que sociales y deberíamos seguir educándonos en la formación
procedimental, actitudinal y aptitudinal de la persona conjuntam ente con los medios de
comunicación y las nuev as tecnologías. Considerando a estas últim as como un avance
para nuestra sociedad, siempre y cuando no se pierdan la esencia de los valores, que es

100
donde hemos querido realizar nuestro trabajo, uniendo las temáticas de la tecnología y
la comunicación; con lo s valores sociales y comunes que deberíam os poseer todos, para
poder subsanar diferentes cuestiones como pueden ser: ¿ nos respetam os? ¿cam inamos
todos hacia el mismo mundo?...

Para poder hablar mejor sobre los valores y llegar a entender con exactitud este
término, es convenien te acercarnos a la defini ción de valor, ya que abarca conten idos y
significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. El
término vie ne del latín tard ito (va loris): “E s un grado d e utilidad o a ptitudes de las
cosas, para satisfacer las necesidades o dar bienestar” . Por lo tanto, obten emos
cualidades de las cosas, en virtud de la cual se da para cier ta in tegridad o algún
equivalente. Desde un punto de vista soci oeducativo, que es el que a nosotros nos
confiere, los valores son consid erados referentes, pa utas o abstraccione s que orientan el
comportam iento humano hacia la transform ación social y la realización de la persona.
Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y
de cada grupo social.

Educar en valores nos lleva a eq uilib rar ciertas actitude s que contribuyen a
vincular la injusticia, el conf ormismo y el et nocentrism o cultural. L a familia y la
escuela funcionan muchas veces co mo mecan ismos productores de conform istas sin que
suponga ningún tipo de opinión al respecto. Mi entras que el etnocentrismo cultural
guarda relación con la perpetuación de los m ecanismos legitim adores de la guerra y el
militarism o y la aceptación de la idea de enemigo. La hum anidad se ha m ostrado
dividida en tribus, naciones, castas… y cad a una afirma de sí una idea colectiva
específica o, incluso, in mortalidades históri cas que tienden a crear la mitología de que
son el centro del universo, hasta el punto de imposibilitar el reconocimiento del otro
como igual en situ aciones conflictiv as.

Cuando hemos vivido cada uno en una posic ión, en nuestra sociedad nos han
surgido problem as, pero cuando la convivenc ia multicultural nos llega es cuando están
aparecen los problemas, la incom prensión, el racismo, la xenofobia por nuestros iguales.
Esta tendencia no está basada en diferencias genéticas, por lo que su perpetuación se
debe a las prácticas socializadoras, particular mente a la educación, tanto de padres como
de educadores y profesio nales de este sector.

Los valores son producto de cambios y de transformaciones a lo largo de la
historia y por ellos hemos querido reali zar estos talleres en centros cívicos o
asociaciones de Huelva, ya que estamos situad os en unos de los lugares donde existe un
alto índice de interculturalidad. Fundamental mente, estas personas residen en nuestra
ciudad por motivos laborales, se les ofrece trab ajo en el campo y para integrars e en la
sociedad en la que viven, pa rticipan de forma activa en distintas onubenses. Nuestro
objetivo en estos talleres era, sobre todo, la convivencia, el com partir culturas, que ellos
se sintieran com o en casa y que participar an realizand o una actividad dinám ica y
divertida donde cada una expusiera sus ideas y compartiera sus experiencias personales
y lograr así, que todas las personas pudier an verse realizadas y felices con esta
actividad, ya que la virtud y la felicidad son valores al igual que muchos otros.

Es precisamente el significado social que se atribuye a los va lores, uno de los
factores que influye para diferenciarlos. Aquellos que guiaron a la sociedad en el
pasado, generalmente referidos a costum bres culturales o principios religiosos, y los

101
valores actuales, los que com parten y debem o s compartir las personas de la socied ad
que nos rodea.

Educar en valores, hoy, es formar ciuda danas y ciudadanos auténticos que sepan
asumir conscientem ente los retos de la globalización y puedan com prometerse en la
construcción de un mundo m ás justo, in clusivo, equitativo e inte rcultural. Por encima
del talento están los valore s comunes: disciplina, amor, buena suerte, pero, sobre todo,
tenacidad, señalaba BALDWIN, J., escritor norteam ericano que nunca dejó de
reflexionar sobre su experien cia como homb re negro en la “Am érica blanca” de la
época de los años 40 y 50. Y, no debemos de perder aunque hayamos llegado a la nueva
Era Tecnológica y de la Com unicación.

En la sociedad actual, y ante los tiem pos que nos ha tocado vivir, las personas
han dejado de ser ciudadanos de un lugar conc reto, para convertirse en habitantes del
mundo. Aprender a convivir con nuevas culturas, razas diferentes, creencias distin tas,
pero en definitiva, se comparten valores com unes. A través de los talleres se ha querido
trabajar muchos de los valores que hoy dí a creem os que, en alguna medida, se están
perdiendo y sentir que poseemos muchos de ellos que están ahí pero que no queremos
demostrar a la sociedad en la que vivim os por “el que dirán”.

Con todo ello, queremos trasm itir que pode mos camb iar la perspectiva sobre las
personas y cultivar valores alternativos, omnicom prensivos, que pudieran dar lugar a
una cultura mundial. No se trata de que todos acabem os siendo iguales, sino que
valoremos las diferencias com o muestr a de la riqueza cultural de un pueb lo.

2. Proyecto

La incorporación de nuevos conteni dos a los program as curriculares en
los centros educativo s en form a de actitudes, valores y norm as y la explicitac ión
de éstos así como su posteri or evaluación, no es una tar ea fácil para el educador,
sobre todo si no ha sido su ficientemente preparado para realizarla y no dispone
de los materiales didácticos que le pueden servir de apoyo, indica ALMAZÁN
(2003: 87).

AREA y ORTIZ (2000: 46-56) y SORI ANO y JOSÉ (2003: 69-77) proponen
que:
La combinación por una parte, de pr oyectos educativos basados en el
desarrollo de los princ ipios del intercultu ralismo, y por otra, la utilizació n de las
tecnologías y m edios de comunicación en las prácticas do centes de aula pueden
ser una oportunidad para el desarrollo de aprendizajes en el alumnado de am bos
ámbitos de conocim iento.

Con estas dos aportaciones de estos autores, encontramos aunada las dos
temáticas principales de nuestra investig ación. Y, continuar esta tarea en otras
instituciones, fue el comienzo de nu estra labor en esta experiencia y principal motivo
por el que pretendim os acercarlo a personas que están convencidas de la importancia
de la educación intercultural .

Se contó con un material de trabajo form ado por cinco álbum es de historietas y
de una guía didáctica que desarrolla diversas tem áticas, donde se acompaña a los

102
lectores a lo largo de un itinerario que les an imará a reflexionar sobre la importancia
del diálogo intercultural y la valorización del otro, señalan REPETTI; FEDERICI y
SALVARANI (2005). Este materi al didáctico está dirigido a un am plio público, tanto
joven como adulto, y puede llegar a resultar accesible a un gran núm ero de personas.
Además, está destinado principalmente a prof esores y educadores que pueden encontrar
textos y referencias en la guía didáctica, re dactada específicam ente para contribuir al
desarrollo d e actividades m ultidisciplinares sob r e el tem a de la educación intercultural.
Cuentan, para los es tudiantes, con un material visual y escrito para el debate, y
descubrir nuevos puntos de vista sobre lo s distintos sistem as de pensamiento.
Igualmente pueden encontrar textos y citas para profundizar en su conocimiento de las
religiones y el pensamiento laic o. Y, en definitiva, a aquella s personas interesadas en el
diálogo intercultural, donde puedan profundizar en esta te mática desde una perspectiva
innovadora y estimulante, encontrar puntos de reflexión y una nueva m etodología para
tratar la inte rcultural a través del cóm ic.

El conjunto de los cómics que presen tamos ponen de m anifiesto no sólo los
prejuicios, miedos, etc. que desde edades m uy tempranas tenem os o nos forjamos de
todo lo que se nos presenta co mo diferente, sino tamb ién:

Las generalizaciones y estereot ipos que solemos hacer cuando
catalogamos a todo un colectivo de pers onas por las experiencias que hemos
tenido con alguna de ellas y a veces, lo que es peor, por los clich és o esquemas
preestablecidos que nos hemos creado co m o consecuencia de lo que otros nos
han dicho o comentado, a punta MO RALES (2000: 50).

O incluso de lo que recibimos del contexto en el que nos rodeam os, incluso de lo
que nos transm iten los medios de com unicación que consiguen llegar a tantas pers onas,
de diferentes culturas, razas, religiones… y por diversas vías. L os medios de
información o com unicación como la prensa, la radio, la televisión, y acercándonos más
a la actualidad con Internet, form an parte esencial de la so ciedad en la que vivim os.
Como señala SALINAS y OTROS (1994: 177):

Medios que afectan a muchos aspectos de nuestra vida social y cultural
porque intervienen sobre nuestra percepción del mundo y experiencia de la
sociedad y, sobre todo, de las relaciones sociales. Son medios que nos permiten
acceder al conocimiento de lo que sucede en nuestro ento rno; aunque al mismo
tiempo distorsionen e incluso pue dan deformar el conocim iento.

Las imágenes que generan los medios de comunicación so n pues una lectura
determinada de la realidad , afirma VÁZQUEZ AGUADO (1999). Mientras que
ARROYO (2000: 81) señala el potencial de reflexión, anális is crítico y posibilidades de
expresión, que ofrecen los medios de comunicación . O como recoge ALMAZÁN (2003:
97), donde se observa que:

Los medios de com unicación social, en sus diversas configuraciones
(TV, radio, prensa escrita, etc.) forman una estructura compacta que difunde, en
muchas ocasiones, información indiscri m inada y tendenciosa; lo que puede
ocasionar que esta situación pued a llegar a la manipulación de la persona, sobre
todo aquella en periodo de formación.

103
Quisiéramos recalcar, que el m aterial al que estamos hacie ndo referencia está
concebido para proporcionar a los profesores , formadores y educadores instrum entos y
materiales para la utilizaci ón de los cóm ics en labor didá ctica, donde la guía profundiza
en los conceptos que s e encuentran en lo s álbum es: mencionados en los diálogos,
encarnados por un personaje, in terpretados en las experiencias de los protagonistas...
Cada una de las cinco unidades -una por cada cómic- está com puesta de distintas
secciones: el m ensaje, un texto de introdu cción centrado en el valor m oral seleccionado
para la unidad, y en cómo ha sido formulado e interpre tado en las religiones y en el
pensamiento laico. La sección de m aterial tien e que ver m ás directamente con el có mic,
pues contiene la sinopsis y la explica ción de cómo el valor escogido y algunas
cuestiones sociales (que son respectivamente , en las cinc o historias, la integ ración
religión sociedad, la desviación de los m ensajes elaborados por las religiones y por las
ideologías, el principio de la in tegración so cial, soluciones ef icaces y responsables para
una ecología del planeta, identidad y mestizaj e, la noción de la doble pertenencia, el
diálogo entre culturas) son intr oducidas por la historia. Para apoyar estas primeras dos
secciones sigue una antolog ía de testim onios -textos sagrados, textos laicos,
comentarios- y finalm ente, ejercicios de com prensión, análisis, profundización, unidos
estrechamente al cóm ic. Ensayos, fichas info rmativas sobre las princip ales religiones,
un glosario, un directorio de páginas web y una videografía completan los instrum entos
que la guía pondrá a disposici ón del profesor, formador y educador. Es en dicha guía,
donde se ha intentado tener en cuenta las exigencias y las m odalidades de una clase, por
ello cada cóm ic se puede aborda r tanto com o historia única (que los jóvenes pueden leer
en casa y analizar a través de ejercicios referidos a su contenido), como conjunto de
elementos tem áticos y narrativos, cada uno de los cuales puede ser objeto de una clase.
A su vez, podrá enriquecerse con referencias a los textos c itados, con los ejercicios y
con los talleres propuestos.

Para concluir, quisiéramos llam ar la atención sobre el carác ter multidis ciplinar
del material presentado, éste puede ser utilizado por los profesores, formadores y
educadores que, en los distintos planes de es tudios, trabajan con la historia, filosofía,
educación cívica, literatura, educación religios a y, naturalmente, educación artística;
tanto en la educación formal com o en la no formal.
3. Puesta en marcha

3.1. Planteamiento inicial
La hipótesis princip al partía de la inte nción de abordar, desde una perspectiva
integradora, la tran sformación positiva d e la realidad de nuestro ento rno inm ediato, así
como la m ejora de la convivencia en el se no de los centros educat ivos, las asociaciones
culturales, v ecinales, juvenile s….

3.2. Participantes
El taller no estaba dirigido a una muestr a concreta, ya que interesaba más, en
este caso, conocer cóm o podía influir los cómi cs a lectores de diferente sexo, edad, raza
o religión. Para conseg uir esa amplitud de factores, se contactó con centros cívicos,
considerados estos como espacios abiert os donde se puede encontrar actividades
interesantes y variadas. Al no marcar ningún tipo de límite, hubo una gran variedad de
personas interesadas en participa r en los talle res. La edad de los participantes osc iló

104
entre los 15 y los 70 años, acudieron persona s de ambos sexos, de diferentes niveles
socioculturales y, uno de los alicientes más impo rtantes, por su peso en los debates, de
religiones diversas.

La actividad se repartió en tres intervenci ones, repartidas de la siguiente form a:
- En la primera intervención, se contó c on un grupo m ayoritariamente femenino, con
edades comprendidas entre los 20 y 65 a ños. Los m iembros procedían de culturas
diferentes, tales como: marroquíes, rum a nos, españoles e italianos. El nivel
sociocultural era muy variado, se encontraban: mujeres que no sabían leer ni escribir,
inmigrantes que estaban aprendiendo el idio ma, licenciados en diferentes áreas del
conocimiento y estudiantes universitarios que en ese m omento visitaban España con una
Beca Erasmus.

- En la segunda intervenci ón, el grupo de asistentes es tuvo formado por un nutrido
número de mujeres y hom bres, aunque la pa rticipación de las primeras fue m ás activa.
En esta ocasión, el nivel sociocultural ta mbién fue variado, aunque no se encontró una
diferencia tan marcada com o en el caso ante rior, ya que la m ayoría de los participantes
se trataba de amas de casa, licenciadas y pensionistas. Esta se gunda intervención, contó
con un índice de edad más alto, ya que sus participantes rond aban entre los 40 y los 70
años. A diferencia del caso anterior, los participantes tenían una misma nacionalidad,
una característica que marcará el trabajo final del grupo.

- En la tercera intervención, sin duda se trató del grupo más num eroso y con la mayor
variedad de nacionalidades, culturas e idio mas. La diversidad también quedó reflejada
en la edad de los participantes, la cual se encuadró entre los 15 y los 65 años. Este
margen propició que el nivel sociocultural fu era m uy diferente. A diferencia que en las
anteriores intervenciones, la nacio nalidad española era la menos representada. Esta
circunstancia enriqueció considerablemente el desarrollo de las correspondientes
sesiones.

3.3. Talleres

El taller se estructuró en cuatro se siones y se desarrollaron, menos en casos
concretos, con una misma metodol ogía que pasam os a exponerlas.

El primer co ntacto entre los participa ntes, consistía en una rueda de presentación
entre monitores y asistentes y, a continuación, se daban a c onocer los tebeos de forma
genérica. Tras esta fase, la sala se dividía en varios gr upos, el número dependía de la
cantidad de participantes en cada taller y, a cada uno, se le entregaba un cómic
diferente, dando un margen de tiempo, para que se realizara una rápida lectura y
visionado de la historia, de los personajes y de los valores que pudier an encontrar en el
texto. Concluido este punto, se elegía un portavoz por cada grupo para que éste
expusiera las ideas recogidas en sus textos en estudio mediante una puesta en común.
En la segunda sesión, los grupos, tras realizar varias actividades, se volvían a reunir
para empezar a escrib ir, ya en este caso, el gu ión de su prop ia historia -real o ficticia- y
pensar con qué imágenes iban a ilustrar su cómic. En la tercera sesión, cada grupo se
centraba en la rea lización de las historie tas a través de fotos, recortes, cartulina s,
vídeos… que previamente se les había pedido qu e aportaran para trabaj ar en esta sesión.
En la cuarta sesión, y últim a, cada grupo presentaba los resu ltados finales de sus
trabajos y los exponía al resto de compañeros.

105

3.3.1. Primera sesión: ¡vamos a conocernos!

El primer día estaba destinado, princi palm ente, a realizar el con tacto con los
participantes y los cómics. Éste, s e inic iaba con una rueda de presentación cuya
finalidad era que los asistent es conocieran a los monitores pero, sobre todo, el objetivo
principal era que estos últimos hicieran un son deo para saber con qué tipo de público
iban a trabajar, en cuanto a características so cioculturales. Tras la presentación, la sala
se dividía en diferentes gr upos y a cada uno se le entreg aba un cómic diferente. Esta
división permitió que, al tener cada grupo un te xto diferente, el debate fuera bastante
enriquecedor ya que cada uno expuso las ideas que su grupo de trabajo había obtenido
durante su propia puesta en común. En es te punto, sólo hubo una excepción con el
último taller, puesto que el amplio núm ero de participantes obligó a q ue dos equipos
trabajaran, de forma independiente, un mismo tebeo.

La primera tarea consistió en leer s u texto y recoger lo que consideraban más
significativo, además de anotar cuatro punt os, siendo los siguiente s: identificar a los
personajes principales, indicar dónde estaba ubicada la historia, r econocer el nivel del
lenguaje del libro y explicar si consideraban adecuado el título de la obra con el tema.
Finalizado el tiempo que se estim ó oportuno para esta tarea, y realizado el análisis de
los cómics, cada grupo eligió a un portavoz para que explicara al resto de sus
compañeros un resum en de la historia y subrayara las ideas más significativas. La
puesta en común era el m omento adecuado pa ra comenzar el debate, objeto de los
talleres: ¿compartim os los mismos valore s? Y es que, cada uno de los textos, tenía
como base una serie de valores, los cuales salían a la luz a los pocos minutos de iniciar
el intercambio de opiniones. Los debate s fueron bastante anim ados en las tres
intervenciones, centrándose en diferent es valores, cada uno adaptado a las
características de cada grupo. La charla y el cruce de ideas ayudó a que los grupos
pudieran empezar a hilar las historietas que tenían que realizar durante la segunda
sesión.

3.3.2. Segunda sesión: ¡compartimos los mismos valores!

En la segunda sesión, se retoman las ideas que se habían trabajado anteriorm ente
a través de una puesta en común de los valores que aparecen en los cóm ics. En concreto,
en el primer taller, se dibuja en una pizar ra una tabla que cruzara los valores con las
nacionalidades de los p articipantes y cada uno debía d e marcar cuáles creía que se
corresponde con cada país. Esta actividad perm itió comprobar cómo algunas ideas
preconcebidas sobre determ inadas etnias siguen m uy marcadas en la conciencia
colectiva aunque algunos participantes adm itieron que el d ebate del día anterior le había
hecho meditar sus respuestas y lo que allí salió a debate.

Aunque en los otros dos talleres esta pue sta en común no se desarrolló con tanta
precisión, debido a una falta de material, no im pidiendo que se discutiera qué valores se
comparten en todas las razas, etn ias, relig iones, nacionalidades… y cuáles no. Este
debate ayudó a que los participantes obtuvi eran sus propias conclusiones y puso de
manifiesto qué opinan realm ente sobre te mas en los que habitualmente se habla
utilizando un «lenguaje políticam ente co rrecto». También m erece subrayar que los
participantes de otros países, se mostraba n incómodos a la hora de abordar ciertas
cuestiones aunque, a los pocos minutos, se m ostraron más relajados, y empezaron a

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participar en el debate con tota l libertad. Finalizad a esta etapa, se da com ienzo a la
elaboración de los guiones de las histor ias que ellos mismos iban a realizar.

3.3.3. Tercera sesión: ¡somos iguales!

En esta tercera sesión, se continúa con la elaboración del guión, eligiendo
imágenes que utilizarán para crear su propio tebeo. Concluida esta fase, cada grupo
realiza un montaje con su hist oria utilizando la estructura del cómic. En este punto, los
monitores se encontraron con la necesidad de cambiar la metodología, de form a que, en
unos casos, la historia se hizo con recortes que se pegaron en una cartulina y en otros se
realizó mediante un fotom ontaje que posteri orm ente se trabajó en formato vídeo,
añadiendo bocadillos o globos de diálogo que ma rcaran el diálogo y la estructura. Este
último m odelo se utilizó en los talleres y, cuando se p ropuso la actividad a los
participantes, inic ialmente m ostraron ci erto rechazo a aparecer en im agen pero
finalmente el ejercicio se realizó sin probl em as y con la colaborac ión a ctiva de tod os.
En sendos casos los grupos se convirtieron en uno solo porque únicamente se contaba
con una cámara fotográfica, perm itiendo una m ayor colaboración entre todos los
participantes de la terc era sesión. Mientr as qu e en estos dos últimos talleres los
participantes se abriero n a trabajar colaborativam ente, en el primero, los grup os
intentaron mantener «en secreto» s us cómics con el fin de ser los m ás originales y
sorprender con su historia y guión al resto de compañeros.

3.3.4. Cuarta sesión: ¡un mismo mundo!

La última sesión estuvo dedicada en su tota lidad a la presentación de los trabajos
en papel, en el caso del primer taller y, del form ato vídeo, en los otros dos. En el
primero, los grupos fueron saliendo por un orden que ellos m ismos establecieron.
Empezaban facilitando el títu lo y pasaban a most rar el resultado de su trabajo recogido
en la cartulina; esperaban a que los dem á s com pañeros explicaran qué entendían
visionando las im ágenes recogidas en los reco rtes de revistas que habían seleccionado
meticulosamente y el texto que las acom pañaba n. Si la interpr etaci ón no era co rrecta, el
portavoz debía de desvelar qué habían querido contar a través de dicha selección de
recortes y el texto elegido. Las historias fuer on variadas y abordaron diferentes valores.

En cambio, en los talleres donde se ut ilizó la versión tecnológica, los
participantes optaron por una historia muy sim ilar entre ellas, a p esa r de realizarse en
talleres diferentes, y en fechas también diferentes . Aunque se la narración de las
historias se contaron desde dos puntos de vista disím iles. En la prim era historieta, donde
la nacionalidad española era predominante, se optó por un guión donde se abordaba qué
sucede cuando llega un inmigrante a un grup o ya consolidado; mientras que en la
segunda, donde la mayoría de asistentes procedía n de diferentes países, el punto de vista
era el ángulo opuesto al anterior. Nos referimos aquí, a los problem as con los que se
tienen que enfrentar cualquier inm igrante al llegan a un lugar con una cultura y un
lenguaje diferente al suyo. A pesar de estas dos perspectivas, los valores retratados
fueron prácticamente los m ismos. Y las expe riencias en todos los casos expuestos
fueron muy positiv as, tanto para tod os los asistentes com o para los m onitores.

INSERTAR IMAGEN 01

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4. Limitaciones e implicaciones

La labor desarrollada en esta investig aci ón se ha centrado en tomar contacto con
la realidad multicultural, c ontextualizando el marco de actuación a través de análisis
descriptivos del entorno de las asociac iones multiculturales, repartidos en distin tas
zonas geográficas de Huelva y en entorn os socioculturales diferentes, siendo
especialmente significativa la participación de referentes para la integración social,
educativa y cultural. Adem ás, se ha det ectado los valo res interpersonales de los
miembros de las com unidades educativas, con la intención de establecer el contenido
axiológico de partida p ara el diálogo crític o y el consenso asum ido de una educación en
valores interculturale s.

A continuación, reconocemos algunas de las principales limitaciones que nos
hemos encontrado en este trabajo, y que hay parcelas en las cuales se debe seguir
investigando para cubrir las necesidades detectad as a lo largo de este estudio y resum ida
en esta comunicación.

En relación al diseño y desarrollo de la investigación, en primer lugar y res-
pecto a la interpre tación que hacemos de los resultados, cabe señalar que las
limitaciones en este caso, han sido que hem os contado con una herramienta de recogida
de información de carácter cuantitativo y, la muestra a la que hemos aplicado el
cuestionario, o lo que es lo mismo, la pobl ación de generalización de resultados fue la
población de personas que pertenecen y acude n a asociaciones culturales, juveniles,
vecinales… limitándonos por tanto, no poder genera lizar los resultados obtenidos a toda
la población en general de Huelva.

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Dicha herramienta fue el cuestionario, ya que el público al que iba dirigido
podría presentarnos, y de hecho así ha sido, unas limitaciones com o no conocer bien el
idioma, dando lugar a la falta de comprensión en la lectura. Donde tam bién, algunos de
los participantes, eran personas mayores, da ndo lugar al retraso, de esta m anera, en la
obtención de los datos. Pero con la utili zación de esta herramienta hemos buscado, por
un lado, la form a más factible para recabar la mayor inform ación posible; pero por otro,
nos dificultó el trabajo de agrupam iento de datos, la codificación y la interpretación de
los mism os al tener que incorpor ar algunas respuestas d e opción múltip le e ítems
abiertos.

Finalmente, en el acceso a los propios encuestados no tuvim os ningún
impedimento en general, pero en algunos casos no existió la disponi bilidad deseada y se
negaron a realizar el cuestiona rio o nos lo entregaban sin responder a una gran parte de
los ítems; reduciendo de esta m anera la muestra inicial. Tam bién nos hemos visto
limitado por el tiem po de ejecución de todo el proceso de investig ación, por diversos
motivos, tanto profesionales como personales, po r parte de los participantes. Por ello,
creemos que, de no haber contado con es ta limitación, podríam os haber abarcado una
muestra mayor de población y elaborar otros instrumentos, en este caso para obtener
datos cualitativos, com o la en trevista personal, la observación, etc. en un m ayor número
de las que se hicieron.

En cuanto a las implicaciones m ás signifi cativas, subrayar que se hace n ecesaria
una ampliación en la m uestra y abarcar la población de personas que asisten o
pertenecen a asociaciones juven iles, cult urales, educativas, vecin ales…, limitánd olo
hasta donde fuera necesario pudiendo implicar a una población mayor y en distintas
ciudades o, si cabe, a nivel regional. También, contar con otras herramientas y procesos
de recogida de información. Las gestiones a realizar serían muchas, pero pensam os que
el beneficio social podría compensa r en gran m edida dicho esfuerzo.

Líneas que podrían hacer que esta experiencia, cuyo principal objetivo y
dimensión fue intentar dem ostrar la relevanc ia que tienen los m edios de comunicación
dentro de la educación inte rcultural y enseñar a interact uar inteligentem ente con los
medios, cubriera otros o bjetivos, o los mism os pero con una mayor garantía y am plitud.

Podría ser, mediante la realización de una campaña de promoción con la que
consigamos que las adm inistraciones e ins tituciones públicas y privadas vean la
necesidad de este estudio y, por tanto, se in volucren en ello. Ya que uno de los
principales problemas, que nos hemos encontra do, ha sido la falta de entendim iento, la
desconfianza, la inseguridad… por parte de algunos de los participantes.

Podrían realizarse m ás talleres de trabajo en lo s que ellos se fam iliaricen, tanto
con la persona que lo ejecute como con las temáticas objeto de nuestro estudio, como
son la interculturalidad y el uso del cómi c, entendido este últim o como medio de
comunicación; dándole su im portancia en esta sociedad y, co n ello, mo tivándoles a un
mayor sentido crítico a la hora de enf rentarse al contexto multicultural en el nos
encontramos. No podemos olvidar, que el uso del cómic no se encuentra en uno de los
medios m ás usados por la población partic ipante en nuestro es tudio, siendo incluso,
para algunos casos casi desconocido, perdie ndo de este modo la m ayoría de las
posibilidades que nos puede llegar a ofrecer el visionado y lectura del cómic. Así,

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centraríamos estos talleres como un m edio, fo rmándoles e informándoles de la variedad
de posibilidades con las que se pueden encontrar.

Por último, decir que el estudio ha posib ilitado el conocimiento directo de las
situaciones y contex tos reales de la interc ulturalidad en nuestra sociedad más próxima
en general, y en centros cívico s en particular, donde las res puestas que se llevan a cabo
y la detección de valores nos dio lugar a una posterior in clusión reflexionada en la
cotidianeidad de un centro abierto a la comunidad, como m odo de avanzar en la
convivencia, el encuentro y la adopción de un enfoque intercultural.

Y, a pesar de que esta comunicación cons tituye tan sólo un esbozo de lo que
implica la realid ad multicultural, hemos c onstatado el reto que supone crear un m arco
de educación inte rcultural en cualquier entorno d e aprendizaje en la actualidad.

5. Conclusiones y valoraciones personales.

En los epígrafes que conforman esta com unicación se ha recogido un resum en
significativo del estudio y experiencia realizada mediante unos talleres.

Pero es aquí donde nos interesa retomar la idea de conjunto m ediante una breve
descripción del reco rrido realizado en este e studio sobre la inter culturalidad v ista
mediante unos cóm ics concretos. Y con t odo lo expuesto, procedemos a presentar las
conclusiones y valores personales extraídos de los resultados obten idos al analizar la
información recogida.

Entre las principales conclusiones qu e hemos obtenido de este estudio podemos
destacar que las person as que asisten y/o pertenecen a centros cívicos en Huelva, se
inclinan en mayor núm ero a mujeres, con más de un 70% y con edades com prendidas
entre los 15 y 70 años, siendo el grupo de 55- 64 años el de mayor porcentaje. El nivel
de estudios de los pa rticipantes q ue contó con mayor porcentaje (m ás del 30%)
contaban con estudios superiores, y el grupo que le seguía con un 26% corresponde a
personas que tienen estudios primarios, y m enos del 2% carecían de estudios.

La práctica educativa y/o formativa deberí a concretarse en acciones orientadas al
encuentro de la identidad y la diversidad cultural, comprom etiéndonos a un diálogo que
nos enriquezca tanto personal como grupalm en te, siendo éste, sin duda, el cam ino que
nos llevará a desarrollarnos como una soci edad más justa, cívi ca y democrática.

No debemos caer en el error de ceder toda la responsabilid ad al contexto
educativo, considerando fundamental la intervención conjunta de los diversos
estamentos e instituciones políticas, económ icas y sociales en la promoción de valores
comunes, que desarrollen verdader as actitudes interculturales.

Nos gustaría concluir diciendo que confia mos en la capacidad, de que todos los
miem bros implicados directa o indirectam ente con el multiculturalism o, para dar
respuestas a las necesidades que se derivan del mismo. Y apoyándonos en la certeza de
que la interculturalid ad será una realidad m uy cercana, destacamos que el principio que
debe guiar nuestra experiencia es el que defiende que lo má s importante es el valor del
ser humano, por encim a de cualquier r aza, nacionalidad, lengua o religión .

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