INVESTIGACIONES HISTÓRICAS 31 (2011) pp. 69-92 2011. Uni e sidad de Valladolid
ISSN: 0210-9425
El égimen de despacho en la co e de Felipe III:
un análisis desde el gobie no colonial
The “Régimen de Despacho” in he Cou o Philip III:
an analysis om he colonial go e nmen
José Manuel DÍAZ BLANCO
Uni e sidad de Se illa
Resumen
Es e abajo es udia cómo se ami aban en la Co e los asun os polí icos de las colonias
españolas a comienzos del siglo XVII. Apa e de su in e és in ínseco, es a ma e ia puede
ayuda a de ini un pa adigma del égimen de despacho en la Co e de Felipe III, sob e el que
aún ca ecemos de un modelo explica i o unánimemen e acep ado. El análisis de las
consul as del Consejo de Indias y de los dec e os eales e ela un modelo ins i ucional
ela i amen e con inuis a en el que el Rey desempeñaba un papel ac i o y decisi o, el alido
ocupaba el luga de los an iguos sec e a ios p i ados eales y el Consejo de Indias
con inuaba os en ando la p imacía del apa a o bu oc á ico que aseso aba al mona ca.
Palab as cla e: Felipe III; Duque de Le ma; Consejo de Indias; Gobie no colonial.
Abs ac
This a icle analyses how he poli ical ma e s o he Spanish colonies we e deal wi h in he
Cou . Besides he in e es ha his opic has as such, his ma e may help o de ine a
pa adigm o he “ égimen de despacho” in he cou o Philip III, abou which he e is no a
model unanimously accep ed. The analysis o he “consul as” and he oyal dec ees e eals
he exis ence o a con inuis ins i u ional model in which he king had an ac i e and decisi e
ole, he “ alido” – a ou i e- held he sea o he p e ious oyal sec e a ies, and he Council o
Indies s ill had he p imacy in he bu eauc a ic appa a us which ad ised he king.
Key wo ds: Philip III; Duke o Le ma; Council o Indies; Colonial go e nmen .
Es udia cómo unciona on las ins i uciones en el pasado y cómo ac ua on
los homb es que se ins ala on en ellas no es quizás la labo más a ac i a que
pueda ocupa a un his o iado . Sin sali del ma co de la his o ia polí ica, esul a
mucho más seduc o bucea en las biog a ías de los g andes es adis as del aye o
analiza los g andes p oyec os e o mis as de un de e minado iempo y su
epe cusión sob e las sociedades en las que se ejecu a on. Sin emba go, llegado
cie o pun o, nunca pod á en ende se a los p ime os sin sabe cómo abaja on
den o del o ganig ama ins i ucional desde el que eje cie on el pode , mien as
que la génesis co esana de los segundos se á de imposible elucidación si se
igno a la mecánica de los o ganismos en los que se deba ie on y ap oba on.
Fecha ecepción del o iginal: 26/03/2009 Ve sión De ini i a: 29/05/2011
Di ección co espondencia: Hª Mode na, Uni e sidad de Se illa [email p o ec ed]
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Los his o iado es del De echo ue on los p ime os en comp ende que la
e i icación o alsi icación cien í ica de los muchos ópicos que adicionalmen e
han ci culado en o no al einado de Felipe III sólo podía e ec ua se a a és de un
análisis ins i ucional sis emá ico. Los pione os en es as lides ue on dos g andes
maes os, el injus amen e desapa ecido F ancisco Tomás Valien e y José An onio
Escude o. Sin emba go, sus conclusiones esul a on o almen e di e gen es, lo cual
hizo imposible ob ene de ellas un pa adigma uni a io. Pa a Tomás y Valien e, “en
ealidad, odo lo que e an «me cedes y ó denes uni e sales y cossas» que debie an
emana de la « olun ad y delibe ación» del Rey, p o enían del lib e a bi io del
ca denal-duque. Su es e a de acción e a, pues, omnicomp ensi a”. Le ma,
ealmen e, omaba esoluciones po sí mismo, demos ando un pode ex ao dina io
en e a un ey empequeñecido que conoció su apo eosis g acias a la “delegación de
i ma”, sancionada po el conocido dec e o de 1612
1
. Escude o apos ó po una
explicación muy di e en e: desca ó axa i amen e la exis encia de una “delegación
de i ma”, ema có la impo ancia del Consejo de Es ado y o os o ganismos de
aseso amien o y habló de una pa idad en el gobie no (una “dia quía”) en e Felipe
III y Le ma, según la cual e a el Rey quien cla amen e despachaba los documen os
o iciales, si bien en conni encia con Le ma, que, g acias a la amis ad, hab ía enido
una no able capacidad pa a in lui sob e la opinión egia: “el alido, en in,
ansmi e lo que Felipe III manda, con independencia de que Felipe III mande
aquello que quie e el alido”
2
.
Desde la década de 1990 hemos asis ido a un desa ollo espec acula de los
es udios sob e el einado de Felipe III
3
, pe o es e admi able es ue zo no ha
1
TOMÁS Y VALIENTE, F ancisco, Los alidos en la mona quía española del siglo XVII,
Mad id, 1990 [1963]. La ci a en pp. 79-80. O as a i maciones simila es: “Felipe III, desde los
p ime os días de su einado, en ega el mando de la mona quía a su a o i o y p i ado el duque de
Le ma” (p. 5).
2
ESCUDERO, José An onio, “Los pode es de Le ma”, en Homenaje al P o eso Al onso
Ga cía-Gallo, Mad id, 1996, II, pp. 47-103, luego eedi ada en Adminis ación y Es ado en la
España Mode na, Valladolid, 2002, pp. 275-325 y en la ob a conjun a Los alidos, 2004 (ci o po
la edición de Adminis ación y Es ado). Ob engo de es e abajo la exp esión “ égimen de
despacho”, que u ilizó en el mismo sen ido en que la usa el au o . Aunque sea su p incipal
con ibución al ema, ambién le dedicó algunas páginas en su monumen al Los sec e a ios de
Es ado y del Despacho (1474-1724), 4 ols., Mad id, 1969.
3
El enómeno ha sido an no able que incluso ha gene ado en sí mismo un análisis
his o iog á ico: SALAS ALMELA, Luis, “Realeza, alimien o y pode : en o no a las úl imas
apo aciones sob e el einado de Felipe III”, Hispania. Re is a Española de His o ia, ol. LXX, n.
234 (ene o-ab il 2010), pp. 165-180. Además de las ob as a las que amos a e e i nos más po
ex enso, han apa ecido ecien emen e o as cen adas en el einado de Felipe III que esul an del
mayo in e és. Sin in ención de se exhaus i os: MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, San iago, El ma qués de
Velada y la co e en los einados de Felipe II y Felipe III: nobleza co esana y cul u a polí ica en
la España del Siglo de O o, Valladolid, 2004 y Rod igo Calde ón. La somb a del alido, Mad id,
2009; LINDE, Luis M., Don Ped o Gi ón, duque de Osuna. La hegemonía española en Eu opa a
comienzos del siglo XVII, Mad id, 2005; ENCISO ALONSO-MUÑUMER, Isabel, Nobleza, pode y
mecenazgo en iempos de Felipe III: Nápoles y el conde de Lemos, Mad id, 2007; OLIVAL,
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log ado decan a se de mane a cla a po ninguna de las dos opciones plan eadas
p e iamen e po los his o iado es del De echo:
- Be na do J. Ga cía Ga cía dedicó el p ime capí ulo de su ob a pione a
al “a e del gobie no uni e sal”. En onó la p ime a ehabili ación
concienzuda de la igu a del mona ca, pe o el í ulo de su lib o de ine
inequí ocamen e a la Pax Hispanica como una “polí ica ex e io del
duque de Le ma”, idea que desa olla acla ando que la pa icipación del
p i ado no ue “absolu amen e di ec i a”, sino a a és de las
ecomendaciones de sus minis os de con ianza, muchos de los cuales le
habían debido el pues o
4
.
- Paul C. Allen ab ió su minucioso es udio de la ges ación de las paces
con las po encias de la Eu opa del No e con una in oducción sob e “la
elabo ación de la es a egia en la Co e de Felipe III”. En ella
encon amos el alega o más decidido a a o del p o agonismo polí ico
del Rey, la ela i ización más o unda del pode de Le ma y la
ad e encia más cla a espec o al papel undamen al de los consejos
eales en el p oceso de oma de decisiones
5
.
- An onio Fe os a ó el asun o en el capí ulo 6 de un alioso lib o sob e
la cul u a polí ica del einado y su in luencia sob e la p axis del pode
co esano. Reconoce la di icul ad de “sabe si el ey seguía sus p opias
opiniones o los consejos de Le ma”, pe o se decan a po la segunda
opción y sos iene que el alido alcanzó un éxi o muy conside able a la
ho a de “con ola el p oceso consul i o que ca ac e izaba a la
mona quía hispana con i iéndose en único in e media io en e el ey,
los conseje os y las ins i uciones que ep esen aban a los einos”
6
.
- La monumen al ob a La Mona quía de Felipe III, di igida po José
Ma ínez Millán y Mª An onie a Visceglia, con iene el pa ece de
a ios especialis as. El p opio Ma ínez Millán de iende que Le ma
pa icipó poco en la negociación de los asun os públicos e incluso lo
conside a poco capaci ado pa a algo semejan e, en endiéndolo
undamen almen e como un “polí ico domés ico”, hábil pa a domina la
Fe nanda, D. Filipe II, de cognome «o Pio», Lisboa, 2008; PELORSON, Jean Ma c, Los «le ados»
ju is as cas ellanos bajo Felipe III: in es igaciones sob e su pues o en la sociedad, la cul u a y el
Es ado, Valladolid, 2008 ( aducción); APONTE MARÍN, Ángel, Gobie no municipal, éli es y
mona quía en Jaén du an e el einado de Felipe III (1598-1621), Jaén, 2010. Me he sumado
modes amen e a es a co ien e con Razón de Es ado y Buen Gobie no. La Gue a De ensi a y el
impe ialismo español en iempos de Felipe III, Se illa, 2010.
4
GARCÍA GARCÍA, Be na do J., La Pax Hispanica. Polí ica ex e io del Duque de Le ma,
Lo aina, 1996.
5
ALLEN, Paul C., Felipe III y la Pax Hispanica, 1598-1621. El acaso de la g an es a egia,
Mad id, 2001.
6
FEROS CARRASCO, An onio, El duque de Le ma. Realeza y p i anza en la España de Felipe
III, Mad id, 2002.
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Co e y ensalza a su amilia
7
. En ales a i maciones se emi e a la
isión de Allen y a las es adís icas de Pa ick Williams, o o au o
indispensable en la ma e ia
8
.
- Los es udios de His o ia iscal debidos a Juan E. Gelabe e Ilde onso
Pulido Bueno
9
, ambos de eno me calidad, no han con emplado un
análisis de las elaciones de abajo en e el despacho eal y el Consejo
de Hacienda, de modo que ac ualmen e no puede deduci se una
conclusión ní ida del p oblema a pa i de es a á ea de gobie no.
En de ini i a, se hace pa en e la ecien e conclusión de Luis Salas Almela,
según la cual “las omas de pos u a de nues os au o es oscilan” en e muy
di e sas óp icas ace ca de “la in e p e ación global del alimien o de Le ma en
é minos de epa o de pa celas en e mona ca, a o i o y ó ganos de decisión
co esanos”
10
.
La ausencia de un pa adigma unánime sob e la ma e ia me ha animado a
esc ibi es as páginas, que e lejan las conclusiones a las que he llegado as
es udia du an e años los ondos del Consejo de Indias
11
, especialmen e las
se ies de consul as y dec e os
12
, que sólo E ns Schä e había e isado con
an e io idad pa a a a es as cues iones
13
. No espe o deja ce ado un deba e de
7
MARTÍNEZ MILLÁN, José y Ma ia An onie a VISCEGLIA (di s.), La Mona quía de Felipe III:
la Casa del Rey, 4 ols., Mad id, 2008. Pa a es a emá ica in e esa, sob e odo, el e ce olumen:
La Co e. La opinión de Ma ínez Millán en p. 55.
8
WILLIAMS, Pa ick, The g ea a ou i e. The Duke o Le ma and he cou and go e nmen
o Philip III o Spain, 1598-1621, Manches e , 2006 (hay aducción al cas ellano: 2010).
Pa icipa en la ob a colec i a de Ma ínez Millán y Visceglia en el e ce omo: “El a o i o del
Rey: F ancisco Gómez de Sando al y Rojas, V ma qués de Denia y I duque de Le ma”, pp. 185-
259.
9
PULIDO BUENO, Ilde onso, La Real Hacienda de Felipe III, Huel a, 1996; GELABERT
GONZÁLEZ, Juan E., La bolsa del Rey. Rey, eino y isco en Cas illa (1598-1648), Ba celona,
1997.
10
SALAS ALMELA, “Realeza, alimien o”, p. 170.
11
Los es udios sob e el égimen de despacho en iempos de Felipe III se han basado sob e odo
en el análisis del ondo documen al del Consejo de Es ado. Es e abajo p ocede del a chi o del
Consejo de Indias, hoy in eg ado en el A chi o Gene al de Indias (desde aho a AGI). Con mayo
p ecisión, se basa en los legajos de consul as y dec e os que se conse an en la sección Gobie no,
di idida en 15 subsecciones: 14 co espondien es a las audiencias que se c ea on en las colonias y un
Indi e en e Gene al (desde aho a IG) cons i uido po documen ación que, eó icamen e, a ec a a
odas. He e isado globalmen e es e ondo, aunque en el ex o sólo he ci ado una mínima pa e de él.
12
El conjun o de las consul as puede conoce se con no able idelidad g acias a la monumen al
ob a de HEREDIA HERRERA, An onia (di .), Ca álogo de consul as del Consejo de Indias, Se illa,
1983 (desde aho a CCCI). E iden emen e, su consul a no puede sus i ui a la del ondo
documen al o iginal, azón po la cual apa ece poco ci ado en es as páginas, que son u o de la
in es igación di ec a en el A chi o de Indias.
13
SCHÄFER, E ns , El Consejo Real y Sup emo de las Indias. Su his o ia, o ganización y labo
adminis a i a has a la e minación de la Casa de Aus ia, 2 ols., 2003, I, cap. 4: “La época de
ma cado a o i ismo du an e la p ime a mi ad del siglo XVII”. Como se obse a á más adelan e,
nues as ideas esul an se muy con a ias a las conclusiones del eximio hispanis a alemán.
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al complejidad, po que un log o semejan e no puede alcanza se sólo con la
documen ación de un consejo. Si la documen ación del de Es ado no ha
pe mi ido ab ica una isión homogénea del p oblema, ampoco lo pe mi i á la
del de Indias: es absolu amen e necesa io analiza en se ie los ondos de odos
los o ganismos de la Polisinodia
14
. Sin emba go, c eo que es e abajo e leja
ielmen e los mé odos de abajo de la Adminis ación cen al espec o al
gobie no colonial a comienzos del siglo XVII. Así pues, lo que pod á
encon a se en él se e ie e undamen almen e a la ges ión del con ol polí ico
sob e Amé ica y Filipinas, si bien no ocul o mi espe anza de que es e análisis
pa cial pueda asluci muchas cla es del p oblema global.
Quisie a ambién que es e abajo si ie a como ag adecimien o a las
obse aciones que el p o eso Albe o Ma cos Ma ín ealizó a mi esis doc o al,
la p ime a ocasión que u e pa a ocupa me de es a ma e ia. En su opinión,
me ecía la pena ahonda en las elaciones co esanas de pode que se adi inaban
desde el análisis del gobie no colonial. Ojalá es e abajo sa is aga, siquie a en
pa e, dichas expec a i as.
1. El apa a o bu oc á ico del siglo XVI y la i upción del alimien o
Du an e el siglo XVI u o luga la ges ación del o ganig ama ins i ucional
que, encuad ado den o del sis ema polisinodial de la Mona quía Hispánica,
si ió pa a p epa a las leyes que debían e eb a la p ác ica del gobie no
ul ama ino. Se basaba en una es uc u a bimemb e en cuyos ex emos se
si uaban el Rey, sob e quien ecaía la esponsabilidad de oma las decisiones, y
el Consejo de Indias, que lo aseso aba pa a que sus esoluciones se ajus asen a
la mejo opción posible. En e medias, ope aban los sec e a ios. Se a aba de un
esquema ela i amen e simple, aunque ocasionalmen e pudiese complica lo la
exis encia de de e minadas jun as ad hoc
15
, y no se di e enciaba en sus aspec os
esenciales de los que di igían el gobie no de I alia, A agón o Po ugal. También
ue un sis ema muy du ade o y, de hecho, se man u o igen e du an e el siglo
XVII, en el que las únicas no edades de cie a ele ancia ue on la c eación de
la Cáma a de Indias y la Jun a de Gue a de Indias, que unciona on igual que el
Consejo
16
. El es udio de los legajos co espondien es al einado pe mi e
comp oba cómo el Consejo de Indias ele ó a Felipe III el mismo ipo de
consul as que había di igido a Felipe II; es más, puede incluso especula se que
14
La mejo isión ac ual de la Polisinodia en su conjun o en iempos de Felipe III se encuen a
en MARTÍNEZ MILLÁN, J. y VISCEGLIA, Mª A. (di s.), La mona quía, IV, cap. 3.
15
SCHÄFER, El Consejo Real, I, pp. 168-176. SÁNCHEZ GONZÁLEZ, Ma ía Dolo es del Ma , El
debe de consejo en el Es ado Mode no. Las jun as “ad hoc” en España (1471-1665), Mad id, 1993.
16
SCHÄFER, El Consejo Real, I, cap. 4.
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lo hicie a con mucha más ecuencia
17
. Recíp ocamen e, ambién puede
obse a se cómo Felipe III las espondió al como hicie a su pad e en las
décadas an e io es. Po an o, la no a dis in i a en es a pa cela de gobie no es la
con inuidad, cuya línea no se queb a ía has a la apa ición de la Sec e a ía de
Indias en el siglo XVIII
18
. Fue el e o mismo bo bónico quien soca ó los
p incipios del égimen de despacho c eado en el siglo XVI, no el alimien o.
Aho a bien, si la es uc u a gube na i a no cambió en lo esencial, ¿qué
luga co espondió al duque de Le ma? ¿Y cómo pueden compagina se la
con inuidad de es a es uc u a y la i upción de un enómeno polí ico como la
p i anza? En nues a opinión, la espues a es iba en sabe disce ni que la
p i anza, el alimien o, el a o , llámeselo como se quie a, no e a una
ins i ución en sí, sino una elación pe sonal de a ec o cuya p oyección polí ica
se ma e ializó a pa i de la ins alación del a o ecido en una ins i ución
p eexis en e. En es e sen ido, el alimien o no sólo no signi icó una up u a del
uncionamien o de la Adminis ación cen al, sino que, an es al con a io,
equi ió su con inuidad pa a pode aduci se en pode e ec i o. La pe manencia
de las bases bu oc á icas del siglo XVI no en ó en con adicción con la
apa ición de los alidos, sino que la posibili ó.
Sob e el p eceden e de F ancisco Be múdez de Ped aza
19
, José An onio
Escude o y F ancisco Tomás y Valien e ie on con cla idad que la ins i ución
p eexis en e sob e la que Le ma se p oyec ó ue la sec e a ía, si bien el análisis
del gobie no colonial p esen a algunos ma ices espec o a la negociación del
Consejo de Es ado. Mien as Escude o y Tomás y Valien e hablan del
desplazamien o de los sec e a ios de Es ado, nadie pod ía habla de una
ma ginación semejan e de los sec e a ios de Indias, es deci , de los sec e a ios
del Consejo de Indias, a los que la ac i idad del Duque no pa ece habe a ec ado
en o ma alguna. Desde las úl imas décadas del einado de Felipe II, exis ía en
el gobie no colonial una dis inción ne a y pe ec amen e delimi ada en e la
igu a del sec e a io p i ado del ey y los sec e a ios del Consejo, las dos
17
En e los legajos an es e e idos se cuen an muchas más consul as de iempos de Felipe III
que de Felipe II. Sin duda, ello se debe en g an pa e al aza de la conse ación documen al, pe o
nos pe mi e po lo menos a i ma con o al o undidad que el ni el de ac i idad del Consejo no
decayó en e un einado y o o.
18
FEROS CARRASCO, El duque de Le ma, p. 204: “Ya desde inales de 1598, odos los
consejos, jun as, y minis os que enían a su ca go los asun os públicos de la mona quía
p epa aban documen os esc i os que en iaban a Le ma, quien, después de lee los y ano a los en
los má genes, los en iaba al ey pa a que és e pudiese lee los an es de euni se con él pa a
discu i los”. En el gobie no colonial, es o no ocu ió así. Po azones que explica é a
con inuación, los documen os del Consejo de Indias debie on pasa po las manos de Le ma an es
de llega al Rey, como en iempos de Felipe II debie on pasa po manos de Ma eo Vázquez de
Leca y Je ónimo Gasol, sus sec e a ios p i ados, pe o al igual que és os no los ano ó en los
má genes ni anuló la olun ad del Rey mien as és e delibe aba sob e las ma e ias de ac ualidad
polí ica.
19
BERMÚDEZ DE PEDRAZA, F ancico, El Sec e a io del Rey, Mad id, 1973 [1620].
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ins ancias bu oc á icas que con olaban el lujo de documen ación en e las dos
ins i uciones polí icas. En un lado se encon aban Ma eo Vázquez de Leca o
Je ónimo Gasol y en el o o, Ped o de Ledesma o Juan Ruiz de Con e as. Cla a
y isiblemen e di e enciados. Pues bien, Le ma no hizo sino ocupa el espacio
de los p ime os, mien as los segundos con inua on abajando exac amen e
igual que lo habían hecho sus p edeceso es en iempos de Felipe II o, aun más,
como ellos mismos lo habían hecho du an e los úl imos años de ese einado.
En e ec o, Le ma ue el he ede o bu oc á ico de Je ónimo Gasol como
sec e a io p i ado del ey, al menos en lo que concie ne al gobie no colonial.
Como nunca ecibió un í ulo o icial de sec e a io, lo que sin duda hubie a
esul ado deg adan e pa a un G ande, la con inuidad en e él y Gasol debe
obse a se p e e en emen e a a és de la me odología labo al de ambos en el
despacho eal. Una o ma pa icula men e ilus a i a de consegui lo se á
analiza el géne o documen al po excelencia de la p i anza: los céleb es
bille es que Le ma esc ibía a los consejos en nomb e de Felipe III, sob e los que
an o ha discu ido la his o iog a ía en el pasado.
En el A chi o de Indias se conse an cen ena es de bille es emi idos al
P esiden e de Indias (ocasionalmen e a alguno de los sec e a ios del Consejo)
pa a que se a ase en él, la Cáma a o la Jun a de Gue a algún asun o.
Gene almen e, los bille es enían acompañados de algún o o documen o, pues
es as in e pelaciones obedecían menos a ideas apa ecidas en el despacho eal,
como sob e odo a las ins ancias de pa icula es u o os consejos sob e cuyos
memo iales o consul as Felipe III no c eía pode o no deseaba delibe a sin
conoce el pa ece del Consejo de Indias p e iamen e. Una ez el bille e llegaba
al Consejo acompañado de la documen ación pe inen e, los conseje os deba ían
sob e la ma e ia y ele aban una consul a pa a que el Rey decidiese sob e ella (u
obedecían di ec amen e la o den que se les enca gaba). Así pues, el sis ema no
di e ía en nada del que ya obse a on con an e io idad quienes analiza on los
mé odos de abajo de la p i anza con los papeles del Consejo de Es ado.
Veamos un pa de ejemplos. P ime o el de un pa icula , e e en e a uno de
los mejo es his o iado es de la España de en onces:
Su Majes ad ha is o la cédula inclusa en que se p es an a ay P udencio de
Sando al mil ducados pa a la imp esión de la c ónica del Empe ado nues o seño
que sea en glo ia y, eniendo Su Majes ad conside ación a lo mucho que ha
abajado en ella ay P udencio y a su necesidad, es se ido de hace le me ced de
es os mil ducados g aciosamen e y manda que en es a con o midad se le dé el
despacho necesa io y de mane a que se le pague lo más p es o que se pueda,
po que desea Su Majes ad que es a ob a salga p es o a luz. Dios gua de a ues a
excelencia. En Valencia, a 20 de eb e o de 1604. El Duque
20
.
20
AGI, IG, leg. 614. La cédula a la que alude el ex o se e ie e p ecisamen e a una p ime a
consul a del Consejo sob e las p e ensiones de Sando al de ob ene una sub ención pa a la
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Y és e que ami a la de i ación de una ma e ia de o o consejo al de Indias
Su Majes ad me ha mandado en ia a ues a seño ía la consul a inclusa del
Consejo de Po ugal sob e el con a o de Angola que u o Juan Rod íguez Cou iño
pa a que se ea en el Consejo de Indias y po esa ía se den las p o isiones que
po la dicha consul a se piden y se en eguen a los minis os del Consejo de
Po ugal, no o eciéndose incon enien e que obligue a lo con a io, de que se
a isa á a Su Majes ad, o de habe se cumplido con lo que manda. Dios gua de a
ues a seño ía, como deseo. De El Pa do, 9 de no iemb e de 1603. El Duque
21
.
Se conse an bille es del duque de Le ma al Consejo de Indias desde
ma zo del año 1600
22
. Ob iamen e, eso no signi ica que no pudie an ci cula
desde an es, pe o al menos no hay cons ancia documen al de ello. Eso sí, desde
1600, Le ma no dejó de en ia los has a 1618, o mando un co pus en el que,
du an e sus diecinue e años de ges ación, lo único que a ió llama i amen e ue
la i ma del alido, y eso has a 1603, cuando se consolidó de ini i amen e la
i epe ible ó mula “El Duque”, de la que el g an a o i o sólo p escindió en
a ísima ocasión
23
.
Si el sis ema de comunicación po bille es e olucionó an poco, se debió a
que Le ma lo encon ó ya bien de inido cuando llegó al pode . En e ec o, el
“bille e”, “dec e o” o “papel” ue un in en o del siglo XVI des inado a agiliza
la comunicación del despacho eal con el Consejo de Indias. Con an e io idad a
él, Ca los V y Felipe II sólo habían des inado a al in cédulas y p o isiones
exac amen e iguales a las que se mandaban a los demás o ganismos del sis ema
impe ial español, en la Península -como la Casa de la Con a ación- o en las
colonias -como i eyes, audiencias o gobe nado es-
24
. Como es bien sabido,
publicación de su His o ia de la ida y hechos del empe ado Ca los V. Se le habían concedido
en onces esos 1.000 ducados, que aho a ol ía a pedi , ob iamen e po que la paga se había
e asado: AGI, IG, leg. 747, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Valladolid, 30 de agos o de
1603.
21
AGI, IG, leg. 751.
22
El más emp ano que he encon ado se encuen a en AGI, IG, leg. 746, s.n.: “Manda Su
Majes ad que el memo ial incluso de don Ped o Rod íguez de He e a se ea en Consejo y que se
le consul e lo que allí pa ecie e. Dios gua de a ues a seño ía, como deseo. En Toledo, 28 de
ma zo [de] 1600”. Gene ó una consul a echada en Mad id, a 22 de ab il.
23
An es de 1603, la o ma “El Duque” al e nó con o as simila es como “El duque de Le ma”,
“El duque ma qués de Denia”, “El duque de Le ma ma qués de Denia” o incluso la úb ica del
alido aislada. La e olución puede e se a a és de AGI, IG, legs. 745-747. Sólo he encon ado
un bille e a dío en que i ma como “el duque ma qués de Denia” (El Pa do, 27 de ene o de 1617)
en AGI, México, leg. 12. Ya al inal de su gobie no, i mó como “El Ca denal Duque”, e lejando
la concesión de la dignidad ca denalicia que se le o o gó en los úl imos meses de su manda o.
Véase un ejemplo en AGI, IG, leg. 1.868, ol. 1.024; bille e, Mad id, 21 de junio de 1618. Po
supues o, es o u o a su ez su e lejo en el eno de las consul as: AGI, IG, leg. 753, s.n.;
consul a del Consejo de Indias, Mad id, 27 de agos o de 1618: “Seño . En un papel que de pa e
de Vues a Majes ad esc ibió el Ca denal Duque a mí el P esiden e”.
24
AGI, IG, leg. 614.
OTROS OJOS, MISMA NOBLEZA. IMÁGENES DE LA NOBLEZA PORTUGUESA EN EL PERIODO HABSBURGO 77
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cédulas y p o isiones esponden a modelos documen ales muy elabo ados y su
p epa ación casaba mal con la comunicación in e depa amen al ápida que la
buena ges ión de la masa c ecien e de los negocios públicos
incues ionablemen e eque ía. Así pues, los bille es al Consejo debie on nace
pa a sus i ui a las cédulas y p agmá icas en las ocasiones en que no había
iempo pa a demo a se con excesi as exquisi eces bu oc á icas
25
.
Los bille es más emp anos que he alcanzado a localiza da an de la década
de 1580
26
. Pues o que no puedo asegu a con o al ce eza que no exis iesen en
echas an e io es, ubico aquí el a anque de es a écnica adminis a i a, pe o
sólo de mane a p o isional, has a que es udios más minuciosos sob e los años
1560 y 1570 con i men de ini i amen e lo que aho a no es más que una
imp esión. En cualquie caso, hay un ac o que a ala es a hipó esis: el iaje de
Felipe II a Po ugal, du an e el cual los consejos, incluido el de Indias,
pe manecie on en Mad id, sis ema izando la necesidad de ealiza po esc i o
las comunicaciones en e el despacho eal y los o ganismos de aseso amien o.
La e olución desde el ecu so ocasional a la p ác ica obliga o ia debió deja
de ini i amen e obsole os los engo osos equisi os o males de cédulas y
p o isiones y e alo iza la sencillez o mal de los bille es. Luego, cuando en
1583 Felipe II eg esó a Cas illa, el uso de es a écnica no cayó en desuso. El
olumen de negociado no disminuyó (segu amen e aumen ó de o ma
p og esi a) y los alejamien os ísicos mona ca-Consejo siguie on
p oduciéndose desde que, po esas mismas echas, el monas e io-palacio de San
Lo enzo de El Esco ial pudo comenza a se i de e ugio y solaz a Felipe II
27
.
Du an e los p ime os compases del sis ema de bille es (de con i ma se la
c onología que p opongo), su p ác ica con i ió con la edacción de las úl imas
cédulas di igidas al Consejo, de las que se conse an ejempla es oda ía de
1587
28
. Sin emba go, ya en los úl imos años de la década de 1580 y du an e oda
la de 1590, desapa ecen comple amen e; el p oceso de sus i ución se consuma y
los bille es adquie en la ipología de ini i a que he eda ía el despacho de Felipe
III. Los bille es de Ma eo Vázquez de Leca no son excesi amen e abundan es
en el A chi o de Indias, aunque pueden encon a se su icien es ejempla es pa a
con i ma el desa ollo del sis ema du an e su sec e a iado
29
. En cambio, los
25
Pa a un análisis de es os ipos documen ales, c . LORENZO CADARSO, Ped o Luis, El
documen o eal en la época de los Aus ias (1516-1700), Cáce es, 2001.
26
AGI, IG, leg. 614. Véase el aliosísimo que Felipe II di igió al Consejo en El as, 13 de
eb e o de 1581, el dec e o más an iguo que he localizado en el A chi o de Indias, o el que
An onio de E aso emi ió al P esiden e de Indias, echado en Toma a 8 de mayo de 1581.
27
El bille e escu ialense más an iguo que conozco da a de 27 de agos o de 1584 y ue i mado
po el sec e a io An onio de E aso: AGI, IG, leg. 614.
28
AGI, IG, leg. 614.
29
AGI, IG, leg. 614, con iene es (San Lo enzo, 27 de sep iemb e de 1586 y Mad id, 23 de
no iemb e y 21 de diciemb e de 1588). O o en AGI, IG, leg. 741, n. 233 (San Lo enzo, 2 de julio
de 1590).
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allá se echa á mucho de e y, si se hubie en de ol e a hace , hablad con o o
pa a que se hagan como han de es a
50
.
En es e caso, el mismo Rey pa ecía dispues o a econoce que la cues ión
no e es ía una excesi a ascendencia, pe o en o as ocasiones la a ención
sob e las minucias no obedecía a una obsesión pe eccionis a g a ui a, sino a la
comp ensión de que los de alles ma can la di e encia. De es e modo, me ecía la
pena de ene se en de e mina el modo en que debe ía esc ibi se al Empe ado de
Japón, po azones que el mismo Felipe III e lejaba con cla idad:
Pues con iene, bien conside ado, el dispone la olun ad de es e ey, puede
impo a pa a el se icio de Dios y bien de aquellas almas se le esc iba como se
hace po [el Consejo de] Es ado al [Sha] de Pe sia y en es a con o midad se o dene
la ca a qui ando lo ayado, pues aquello se lo enseña án con más cla idad
eligiosos que la lle an
51
.
En el a e del p o ocolo, has a la úl ima palab a debía es a cuidada con el
p eciosismo de un o eb e. Y no po cap icho. Felipe III, como mona ca al que
no al aba la p udencia, lo enía bien p esen e.
Pe o si algo ca ac e izó el gobie no del mona ca, ue su au o i a ismo y su
conciencia inconmo ible de la dignidad eal. Nada lo ejempli ica mejo que las
nume osas ep ensiones que di igió al Consejo cuando en endía que sus ó denes
no se aca aban con el debido celo. En e odas ellas, ninguna más signi ica i a
que la que esc ibió cuando los conseje os de Indias p o es a on ai adamen e
po que no se había enido en cuen a su pa ece en la designación del ma qués de
Guadalcáza como i ey del Pe ú, ac i ud que, según daban a en ende , podía
conlle a una elección poco adecuada. Felipe III ad i ió sin disimula su
cóle a:
He is o muy a en amen e es a consul a y papeles que enían con ella y,
cuando no hubie a nomb ado al ma qués de Guadalcáza pa a el Vi eina o del
Pe ú, lo hicie a aho a de nue o, po que, po lo mismo que se me consul a, eo que
con iene así y no he pensado menos que el Consejo en en ambas consul as y hallo
an as azones pa a lo hecho que hubie a bien que deci , pe o ni es menes e es o ni
más que en ienda el Consejo que lo que yo esuel o es lo que con iene y así se
publique luego
52
.
Ésa es la e dade a pe sonalidad de Felipe III, la de un homb e que, en e
a las p esiones polí icas, esponde con encido “lo que yo esuel o es lo que
con iene”.
50
AGI, IG, leg. 746, n. 46; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 13 de oc ub e de 1599.
51
AGI, Filipinas, leg. 1, n. 8.5; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 14 de junio de 1613.
52
AGI, Lima, leg. 4, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 5 de agos o de 1620.
OTROS OJOS, MISMA NOBLEZA. IMÁGENES DE LA NOBLEZA PORTUGUESA EN EL PERIODO HABSBURGO 85
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3. El ey y su alido
¿Puede supone se que un polí ico con es e pe il se dejase domeña po
minis os in igan es? A pesa de odos los ópicos al espec o, la espues a más
p uden e a la luz del análisis documen al se inclina ía cla amen e hacia el lado
nega i o. Sin emba go, aún podemos a ina más nues o análisis pa a comba i
con mayo igu osidad la idea de que las esoluciones de las consul as y las
ó denes eales en los dec e os camu laban decisiones pe sonales de Le ma. La
documen ación no sólo nos b inda el pe il de un es adis a que di ícilmen e
hubiese ole ado imposiciones de nadie, sino que, de cuando en cuando, deja al
asluz la genealogía de los dec e os egios.
Las huellas más e iden es de la capacidad de Le ma pa a condiciona las
decisiones de su seño se hallan en las ocasiones en que p e endió a o ece a
los miemb os de su clien ela. La capacidad de pa onazgo ue, sin duda, la
mayo uen e de pode del alido. Un caso lag an e sucedió en 1603, cuando
quedó acan e la P esidencia de la Audiencia de Nue a G anada, que se
adjudicó a don Juan de Bo ja, cuyos mé i os consis ían en se hijo de don
He nando de Bo ja, o lo que es lo mismo, pe enece a la amilia del duque de
Le ma. Fue así como, incluso a pesa de la mani ies a con a iedad de los
conseje os, Bo ja ganó la p esidencia de un ibunal de jus icia po delan e del
mismo P esiden e de la Audiencia de Qui o, de a ios oido es de la Audiencia
de Lima y del mismísimo Juan de Villela, que en el u u o se ía conseje o y
gobe nado del Consejo de Indias
53
. Años después, el conde de Lemos, ya en
Nápoles, p e endió de ende que el “a ec o de la sang e” no u o nada que e
en la p omoción de Bo ja, pe o nadie que u iese acceso a la in o mación de
odo el p oceso podía duda que men ía
54
.
Sin duda, gus aba a Felipe III accede a uegos de su alido como los que
indudablemen e u o que expone pa a coloca a Bo ja en Nue a G anada, de
los que, desde luego, poco o nada ha quedado sob e el papel. Es p obable que,
has a cie o pun o, lo conside ase una ecompensa p opo cional al se icio que
le p es aba en la di ección de la Mona quía, aunque es o no es más que una
suposición. En cualquie caso, es as con abulaciones en e mona ca y a o i o
se hallan an lejanas de una suplan ación del segundo po el p ime o como la
noche del día. Es más, pueden de ec a se igualmen e ocasiones en las que
Le ma in en ó hace algo pa ecido y su inicia i a no acabó bien. Una de ellas la
encon amos en 1610, cuando el P. Luis de Valdi ia, S.I., p e endió pasa a
Chile como gobe nado del obispado de Concepción, obje i o di ícil po cuan o
Felipe III ya se había negado dos eces a concedé selo. Sin emba go, Le ma,
que con iaba mucho en aquel jesui a, decidió hace le un a o de los que sólo él
53
AGI, San a Fe, leg. 1, n. 273; consul a de la Cáma a de Indias, Valladolid, 12 de oc ub e de
1603.
54
AGI, San a Fe, leg. 2, n. 120a; Lemos a Felipe III, Nápoles, 8 de ene o de 1612.
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podía pe mi i se ealiza . El 14 de no iemb e llegó a Ped o de Ledesma un
bille e del a o i o en el que podía lee se: “Su Majes ad me ha mandado en ia
a ues a me ced los papeles inclusos del P. Valdi ia” e incluso añadía de su
puño y le a: “con iene despacha es e P. Valdi ia, que es muy plá ico de odo
lo que oca a Chile”
55
. Desde luego, Su Majes ad no había mandado eso, de
hecho había mandado exac amen e lo con a io, como lo demues a bien a las
cla as la e ce a nega i a al deseo de Valdi ia, exp esada en la consul a que es e
bille e gene ó
56
. A la is a queda que, cuando los deseos de Felipe III y Le ma
no conco daban, p e alecían los de aquél, que espondía en las consul as lo que
él mismo pensaba. Ni más ni menos.
Es a anécdo a nos de uel e al deba e de si los bille es de Le ma
ep esen aban o no una o den de Felipe III. Es á cla o que en es a ocasión
conc e a no lo hizo, aunque sal a a la is a que, con el éxi o que le epo ó, la
écnica di ícilmen e hubie a podido unciona como eng anaje gube na i o de la
Mona quía. No hay duda de que, desde su p i ilegiada posición bu oc á ica y de
amis ad con el Rey, Le ma u o que expe imen a la en ación de i ma , como
supues as ó denes del sobe ano, bille es que no obedeciesen sino a sus p opios
deseos pe sonales. Y ampoco hay duda de que en más de una ocasión debió
deja se ence po ella, si bien sea muy complicado iden i ica casos como el
que acabamos de e sob e el obispado del P. Valdi ia. Lo que no puede
a i mase con incen emen e es que ales ocasiones se epi ie an has a el pun o de
con o ma el undamen o del égimen de despacho. Eso es imposible y, de
hecho, no ocu ió así. Escude o ya lo echazó, concluyendo simplemen e y con
oda e idencia que no había compa ibilidad posible en e el ac i o abajo de
Felipe III con las consul as y la dejadez insana de habe delegado
supues amen e an a au o idad en Le ma
57
. Desde mi pun o de is a, sólo es o ya
es de po sí i eba ible, pe o se pod ía e o za la a gumen ación has a demos a
posi i amen e su e acidad.
Que yo sepa, nadie ha buscado has a aho a la documen ación cola e al que
los bille es del alido pudie on gene a . Sin emba go, és a u o o zosamen e
que exis i , pues o que, al ami a en esencia la de i ación adminis a i a de un
expedien e hacia un o ganismo dis in o del que lo había gene ado, debió se de
igo en muchos casos comunica lo a quien había comenzado las ges iones. Hoy
pa ece complicado disce ni nada e e en e a los pa icula es que en ega on sus
solici udes di ec amen e en el despacho eal. Felipe III las emi ió al Consejo a
a és de Le ma y no es desca able que co espondiese ambién al alido
in o ma de palab a o po esc i o a los in e esados sob e dicho mo imien o,
pe o no hay documen ación que pueda demos a lo o al menos no ha sido
55
AGI, Pa ona o, leg. 229, . 8, n. 1; bille e de Le ma, Mad id, 14 de no iemb e de 1610.
56
AGI, Pa ona o, leg. 229, . 8, n. 1; consul a de la Jun a de Gue a, Mad id, 9 de diciemb e
de 1610
57
ESCUDERO, “Los pode es”, pp. 300-302.
OTROS OJOS, MISMA NOBLEZA. IMÁGENES DE LA NOBLEZA PORTUGUESA EN EL PERIODO HABSBURGO 87
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encon ada has a aho a. En cambio, cuando la consul a de un consejo pasó a
o o, ese consejo solía ecibi no i icación del cambio y lo hacía en esa misma
consul a, en la que la esolución del ey consis ía p ecisamen e en a isa que
o o depa amen o asumi ía la ges ión del p oblema. Siemp e se han analizado
los bille es de Le ma, pe o nunca su co espondencia con las esoluciones
pa alelas de Felipe III, mucho menos llama i as y espec acula es, aunque al in
y al cabo uesen la o a ca a de la moneda, las que comple aban la ope ación
bu oc á ica de la que los bille es o maban pa e y sin las cuales no se puede
comp ende globalmen e el p ocedimien o.
Cuando el Consejo de Indias ecibía una consul a, o iginal o en copia, de
o o consejo, encon aba adjun a una comunicación desde el despacho eal que
explicaba aquel mo imien o y sus azones -el bille e de Le ma-, pe o
ob iamen e aquel o o consejo ambién e a in o mado de que el Consejo de
Indias pasaba a maneja el documen o que había gene ado. El p ocedimien o e a
sencillo: si se en iaba al Consejo de Indias una copia de la consul a de o o
consejo, la o iginal e a inmedia amen e de uel a al o ganismo emiso con la
ce i icación hológ a a del mona ca de que se había ac uado así. Si, po el
con a io, se emi ía al Consejo de Indias la consul a o iginal, el Consejo de
Indias debía de ol e la jun o a la suya p opia, lle a la “inclusa”, y, cuando
ambas ol ían al despacho, el Rey esol ía la ma e ia en la del Consejo de
Indias, que ol ía sola a es e o ganismo, y de ol ía al o o consejo la suya, en
la que sólo se espondía que los minis os de Indias se habían enca gado de
odo. Es po ello que, sal o a ísima excepción, las amosas consul as “inclusas”
nunca es án “inclusas” en ninguna de las consul as a las que supues amen e
acompaña on.
El p oblema eside en que las esoluciones eales de comunicación de
aslado adminis a i o no con ienen la gas explicaciones sob e lo que se había
hecho. A di e encia de los consejos, que sí e lejaban con de allismo en sus
consul as odo cuan o había sucedido p e iamen e (acla ando que se di igían al
Rey, po que su p esiden e había ecibido un bille e de Le ma en el que Su
Majes ad mandaba que se iese algún documen o y luego se consul ase), Felipe
III no exponía po ex enso que había o denado a Le ma que comunicase a o o
consejo a a és de uno de sus céleb es bille es que delibe ase sob e la ma e ia
en cues ión. Sin duda, se a aba de una cues ión de au o idad: los consejos
es aban obligados a abaja con el mayo igo pa a el Rey, pe o el Rey no enía
po qué pe de su iempo ni su dignidad consignando la gas explicaciones pa a
la mejo in o mación de sus conseje os. Po eso, bas aba con simples
indicaciones del ipo: “he mandado po el Consejo Real [de Cas illa] que se dé
p o isión pa a es o luego, como se ha hecho ya”
58
. No es ex año que con ales
58
AGI, IG, leg. 754, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 26 de ene o de 1621. O a
cualquie a: AGI, IG, leg. 1.866, s.n.; consul a de la Jun a de Gue a, Valladolid, 31 de julio de
1603: “po el Consejo de Es ado he mandado o dena a don Juan de Tassis la diligencia que ha de
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ca ac e ís icas las esoluciones hayan pasado desape cibidas. Y sin emba go,
pese a su simplicidad y a su medioc idad o mal, cons i uyen, i madas de puño
y le a de Felipe III, la p ueba i e u able de que los bille es no pa ie on de una
inicia i a pe sonal del alido, sino de una decisión omada en el despacho po el
Rey en pe sona, que delegaba en su sec e a io p i ado -el alido- el mo imien o
adminis a i o e in o maba di ec amen e del cambio al consejo p i ado de
ju isdicción en el caso (sin duda, po que en el papel de las consul as, sal o
causa de ue za mayo , sólo debía esponde él y no sec e a io alguno). Po
supues o, ampoco hay mención alguna a Le ma, po que, e ec i amen e, quien
lo había o denado e a él, no su alido, que sólo cumplía los ámi es
bu oc á icos a los que es aba obligado.
Eso sí, lo dicho con an e io idad esponde solamen e a lo no mal en los
usos adminis a i os de Felipe III al edac a las esoluciones. Una búsqueda
minuciosa puede depa a alguna so p esa aislada que deje e mucho más
e eno de lo que es ecuen e. De la escasez cuan i a i a de es os documen os
bas a á deci que, en e las miles de consul as ele adas po el Consejo de Indias
a Felipe III, no hab á posiblemen e ni diez espues as que se salgan de la no ma
habi ual an es eseñada. Pues o que nunca pie den la ca ac e ís ica b e edad,
pueden copia se ín eg as algunas al amen e signi ica i as
59
: “yo mandé al duque
de Le ma que a isase al ma qués de Cañe e de que le he hecho me ced […]”
60
,
“es á bien conside ado odo y así me con o mo con lo que pa ece a la Jun a y he
mandado al Duque que i me la o den pa a el a zobispo de B aga […]”
61
, “po
la o den que he mandado i ma al Duque e á el Consejo la esolución que he
omado en lo que aquí se me consul a […]”
62
. En los úl imos meses de la
p i anza incluso se con abilizan dos ocasiones en las que la e e encia a la
o den a Le ma p o iene del Consejo. En una de ellas, Fe nando Ca illo, su
p esiden e, ele ó la minu a de un dec e o pa a que “Vues a Majes ad mande
que el duque de Le ma la i me”, lo cual hizo: “es á bien lo que decís aquí y así
hace sob e es o y po ese Consejo [de Indias] se ponga se ponga [sic] oda la que con iene a mi
se icio pa a que los pue os y plazas de las Indias es én de endidas de los enemigos”. O es a o a:
AGI, IG, leg. 1.868, s.n.; consul a de la Jun a de Gue a, Mad id, 14 de junio de 1616: “he
mandado que se ean es os papeles en el Consejo de Po ugal y que a en del emedio y me
a isen el que pusie en”.
59
Como pod á obse a se al lee las, no odos hacen e e encia a bille es en iados a consejos,
sino ambién a impo an es pe sonalidades de la época, a quienes se en iaban las consul as pa a
que las analizasen. La escasez de es as esoluciones no nos ha pe mi ido escoge mucho al
espec o.
60
AGI, IG, leg. 747, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Valladolid, 28 de oc ub e de 1603.
CCCI (1600-1604), p. 362, n. 1.503.
61
AGI, IG, leg. 752, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 24 de no iemb e de 1616.
CCCI (1610-1616), p. 479, n. 2.058.
62
AGI, IG, leg. 753, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 13 de ene o de 1618. CCCI
(1617-1625), p. 93, n. 360.
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he mandado al Duque que i me la o den”
63
. En la o a, el Consejo solici ó al
Rey en una consul a que “se si a de ap oba lo y manda que el Ca denal Duque
i me la o den inclusa”, a lo que e ec i amen e espondió: “es á bien y he
mandado al Ca denal Duque que i me la o den, como lo a”
64
.
Finalmen e, puede incluso apo a se p ueba documen al de que Felipe III
e isaba los bille es de Le ma cuando ya es aban edac ados, al menos de ez en
cuando. A comienzos de 1612, po ejemplo, el a o i o esc ibió un bille e en el
que se a isaba al Consejo de la necesidad de e lexiona sob e el come cio en e
China, Filipinas y la Nue a España; llegó a i ma lo, pe o alguien achó su
i ma y esc ibió a con inuación de su puño y le a “es a o den es menes e
ol e a hace con los inclusos papeles pa a que se ean en el Consejo de Indias
hallándose p esen e el P esiden e”. Po supues o, ese alguien e a Felipe III
65
.
En un po cen aje de ocasiones muy pequeño, las consul as se esol ían “a
boca”. Se ía un e o conside a que po es a ía el pode del Rey se eía
eco ado y es o ambién se puede documen a . Obsé ese con e idencia en es a
comunicación a don Fe nando Ca illo en el sob esc i o de una consul a: “he
is o odo lo que aquí se me ep esen a y pues yo, placiendo a Dios, se é en El
Pa do mañana mié coles, os, el P esiden e, es a éis allí el jue es an es de
come , po que os quie o habla en es a ma e ia y así os es a é espe ando”
66
.
Cambia la palab a esc i a po la con e sación di ec a no a iaba en nada el
hecho de que uese el Rey quien decidía en la Co e. Incluso cuando se
in oducía la mediación de Le ma en el despacho a boca quedaban pocas dudas
al espec o: “ os, el conde de Lemos, hablad al duque de Le ma a solas en lo
que oca la gen e que se a a aquí de le an a en Se illa con la p o isión de Ros
del hábi o de San Juan y él os di á lo que a mí me pa ece”
67
. Como en los
bille es esc i os, Le ma decía lo que pa ecía a Felipe III.
En 1618, el Rey decidió p escindi de Le ma. El alido abandonó la Co e
y, sin él, el égimen de despacho con inuó uncionando más o menos igual.
Sencillamen e, o a pe sona i ma ía los bille es en su luga y esa pe sona no ue
su hijo, el duque de Uceda, eó ico alido en e Le ma y Oli a es
68
, sino el
mismo Felipe III, que cumplió de es a mane a con lo expues o en el amoso
63
AGI, México, leg. 2, n. 172; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 12 de ma zo de 1618.
64
AGI, IG, leg, leg. 1.868, ols. 994 -995 ; consul a de la Jun a de Gue a, Mad id, 31 de
julio de 1618.
65
AGI, Filipinas, leg. 4, n. 6.1. El bille e de ini i o salió el 1 de eb e o y se encuen a en el
mismo legajo con el núme o 6.2.
66
AGI, IG, leg. 753, s.n.; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 31 de oc ub e de 1620.
67
AGI IG, leg. 1.867, s.n.; consul a de la Jun a de Gue a, Valladolid, 10 de junio de 1604.
68
Se conse an bille es de Uceda, pe o an e io es a la caída de su pad e, p esumiblemen e en
sus i ución suya en momen os en los que Le ma se encon ase indispues o po la azón que ue a.
Después, sólo i mó alguno has a el mismo 15 de no iemb e, en que Felipe III decidió modi ica
el égimen de despacho: AGI, Lima, leg. 15.
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dec e o de 15 de no iemb e
69
, ecupe ando así la cos umb e de su pad e de
emi i pe sonalmen e los dec e os a los Consejos
70
. Después de él, lo siguió
haciendo su hijo y suceso Felipe IV, que en la ges ión del gobie no colonial
abajó siemp e según el eno del documen o de 1618, i mando él mismo las
ó denes y no su p ime minis o
71
. Pues o que ya Tomás y Valien e publicó
nume osos bille es del conde duque de Oli a es emi idos al Consejo de Es ado,
se hace e iden e que exis ie on di e encias no ables du an e su p i anza en e la
ges ión bu oc á ica de la polí ica ex e io eu opea y la del impe ialismo
colonial
72
. Es as di e encias in i an a eco da las palab as de John H. Ellio
ace ca de la inhibición de Oli a es en los asun os indianos
73
, así como a
sub aya que odo lo aquí dicho no se e ie e más que al gobie no colonial.
Insis o en que habla globalmen e del égimen de despacho eque i ía la
compa ación sis emá ica de los ondos documen ales del Consejo de Indias con
los de los demás consejos del sis ema polisinodial.
Conclusión
Con odas las p ecauciones necesa ias a la ho a de gene aliza un análisis
pa cial, odo lo e e ido has a aho a in i a a descon ia del pa adigma
adicional del égimen de despacho en la Co e de Felipe III, así como de los
modelos explica i os ecien es que aún conse an muchos de sus elemen os. Ni
el ey ue un al eñique sin olun ad ni el p i ado un minis o odopode oso que
lo con olase a su gus o, elegando al os acismo a odos los demás minis os y
conseje os. En ez de eso, Felipe III demos ó una capacidad de gobie no
equipa able a la de su pad e, los consejos pa icipa on en la polí ica an
ac i amen e como en el siglo XVI, si no más, y el alido ac uó como un
69
El ejempla de es e documen o emi ido al Consejo de Indias se encuen a en AGI, IG, leg.
615. El de la cédula de 1612, que sólo se conse a en copia po la o den de 1618 de ecoge odos
los ejempla es o iginales, en AGI, IG, leg. 614.
70
Felipe II i mó pe sonalmen e dec e os pa a el Consejo du an e la década de 1590. El
mismo Felipe III i mó alguno an es de la mue e de su pad e, ac uando en su nomb e. Se
conse an dos en AGI, IG, leg. 614. La ac i idad de sus i ución aba có ambién la esolución de
las consul as, de las que exis en nume osos ejempla es espondidos o al menos ub icados po
Felipe III cuando oda ía no e a más que P íncipe de As u ias. Uno de los más emp anos en AGI,
Qui o, leg. 1, n. 51; consul a del Consejo de Indias, Mad id, 14 de no iemb e de 1596. También
Felipe IV empezó a esol e consul as du an e los días inales de la ida de su pad e.
71
Véase es e ejemplo no able, e e ido al hijo del sec e a io An onio Pé ez y en iado al
P esiden e de Indias: AGI, IG, leg. 615, s.n.: “Tend áse cuidado con la pe sona de don An onio
Pé ez, hijo del sec e a io An onio Pé ez, en las ocasiones de o icios que se o eciesen con o me a
su calidad y mé i os. En Mad id. 7 de sep iemb e [de] 1624”.
72
TOMÁS Y VALIENTE, Los alidos, p. 87.
73
ELLIOTT, John H., El conde duque de Oli a es. El polí ico en una época de decadencia,
Ba celona, C í ica, 1990.
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sec e a io p i ado del mona ca, aunque con mayo capacidad gube na i a que
p edeceso es como Je ónimo Gasol, especialmen e en cuan o enía que e con
el pa onazgo. La eo ía de la suplan ación ca ece de undamen o e incluso las
explicaciones que o o gan una especie de pa idad en e mona ca y alido
pa ecen demasiado gene osas con Le ma
74
, al menos po lo que espec a al
gobie no colonial, donde el sobe ano ue indiscu iblemen e la pied a angula y
Le ma, pese a dis u a de un conside able pode , abajó some ido a él, nunca
en pie de igualdad.
Pese a ello, se di ía que el pode de Felipe III conoció lími es muy
es ic os, aunque sus on e as no se encon a on en Le ma en pa icula , sino en
el apa a o bu oc á ico en gene al y especialmen e en el Consejo de Indias. Muy
bien ha hablado Paul C. Allen de la dependencia del mona ca hacia los
consejos
75
. Hay aquí una cla e esencial. Aunque muchas de las esoluciones
eales ci adas en las páginas an e io es con engan una iqueza no able, aunque
muchas de en e odas las que Felipe III susc ibió uesen la gas y abundasen en
ma ices y obse aciones, un po cen aje mayo i a io de ellas con enía ó mulas
escue as que se epi en incesan emen e: “así”, “es á bien”, “como pa ece”,
“como pa ece al Consejo”, e c. Con a iamen e a lo que se ha que ido suge i en
el pasado, es e ecu so no de iene de la incapacidad pe sonal de Felipe III ni de
su abulia, no as ambas que cla amen e no concue dan con su psicología
76
. De
hecho, no hizo uso de él ni más ni menos que Felipe II, al menos en las
consul as del Consejo de Indias. La azón eside simplemen e en lo que
pod íamos denomina au a quización del apa a o bu oc á ico.
F en e a la c ecien e p esión de los negocios públicos, el ideal moná quico
de que un solo homb e excepcional lo esol iese odo pe sonalmen e adqui ía
in es cada ez más ic icios. El des ase en e la eo ía y la ealidad se anulaba
aumen ando la esponsabilidad de los o ganismos de aseso amien o en una
eno me mul i ud de ámbi os de gobie no, casi has a, de hecho, con e i los en
o ganismos deciso ios. Así, en las cues iones de g acia, e a el Rey quien en
úl ima ins ancia nomb aba a odos los al os unciona ios y p esen aba a odos
los miemb os de la al a je a quía eclesiás ica, pe o en más del 90% de las
ocasiones omaba las decisiones a pa i de los es o cua o nomb es que el
Consejo le comunicaba de en e odos los que po esc i o o en pe sona
solici aban algún o icio o bene icio en la Co e. En los asun os de gobie no, sólo
el Consejo abajaba di ec amen e con odas las uen es o iginales de
74
ESCUDERO, “Los pode es”, p. 306, que, según dijimos an es, p opone la isión de una
“dia quía”.
75
ALLEN, Felipe III, pp. 26-27.
76
TOMÁS Y VALIENTE, Los alidos, p. 75: “exp esiones como «es á bien», o como «pa esce»,
o «assí», se epi en sin al e ación alguna, y sin que al do so o al ma gen de la consul a exponga
nunca el Rey una decisión azonada o un comen a io medi ado”. Comen ado como elemen o de
juicio pa a cons a a la ine icacia gube na i a de Felipe III.
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in o mación, después de lo cual en egaba pa ece es ap obados po a ios
aseso es expe os en la ma e ia, a los que el Rey se limi aba a da el is o bueno
po que, sencillamen e, poco más podía hace
77
. Realiza pe sonalmen e odo el
abajo que asumían sus consejos en las di e sas á eas de gobie no de la
Mona quía hubiese sido imposible y, de hecho, no es a o encon a alocuciones
del Rey exigiendo al de Indias una mayo dedicación a asun os conc e os,
aunque a la pos e ello no hiciese sino in ensi ica su dependencia hacia la
ins i ución
78
. Sencillamen e, se había uel o ine i able.
Desde es a p emisa, pod ía quizás en ende se mejo la e dade a
ascendencia del pode de pa onazgo del duque de Le ma. En una es uc u a
adminis a i a que endía a a incona al Rey en una posición de me a
supe isión inal y alidación legal de la ges ión del apa a o adminis a i o, lo
que in e esaba no e a suplan a al Rey (cosa que Felipe III nunca hubie a
pe mi ido, como ya sabemos), sino coloniza con hechu as suyas aquellos
o ganismos e ins i uciones que habían llegado a ocupa un luga indispensable
en el p oceso de oma de decisiones. En endemos, po an o, que el mayo e o
pa a el u u o se encuen a en de e mina has a qué pun o log ó el pa onazgo
le mis a con ola el apa a o ins i ucional de la Mona quía. Ésa es una a ea en
la que, sin duda, ha abundado la his o iog a ía del einado, a pesa de lo cual no
se ocul a a nadie que no disponemos de una isión de conjun o ní ida.
77
Es pa adigmá ica la espues a que dio al Consejo en AGI, IG, leg. 745, n. 300; consul a del
Consejo de Indias, Mad id, 26 de junio de 1599: “en odo me con o mo con lo que pa ece al
Consejo, pues es á an bien mi ado”. O es a o a: AGI, México, leg. 2, n. 139; consul a del
Consejo de Indias, Mad id, 13 de sep iemb e de 1616: “Pues el Consejo hab á mi ado es o con la
a ención que con iene, me con o mo con lo que pa ece”. AGI, Guadalaja a, leg. 1, s.n.; consul a
del Consejo de Indias, Mad id, 17 de sep iemb e de 1612: “De c ee es que el iscal hab á mi ado
bien es e plei o y, pues iene po con enien e que se componga, hágase así en la o ma que dice”.
Sob e odo, és a: AGI, San o Domingo, leg. 1, n. 52; consul a del Consejo de Indias, Valladolid,
24 de junio de 1603: “Hágase lo que pa ece al Consejo, aunque oda ía me da cuidado que se ab a
pue a a una consecuencia que puede ae an os incon enien es adelan e y mí ese bien en ello”.
78
AGI, Panamá, leg. 1, n. 173; consul a del Consejo de Indias, Valladolid, 13 de sep iemb e
de 1602: “Es á bien y pa a da es as licencias éngase in o mación de la ida y cos umb es, pues
impo a an o que no pase allá gen e pe dida”. AGI, San a Fe, leg. 1, n. 220; consul a del Consejo
de Indias, Mad id, 29 de julio de 1600: “De aquí adelan e se diga el alo de las p ebendas y
o icios y pa a las dignidades se busquen pe sonas de le as y i ud”.