Floire del cortesano al caballero
Abstract
La historia de Floire et Blanceflor tiene dos versiones. Un "conte" de mediados del siglo XII y un "roman" de principios del XIII. El protagonista del "conte" vive un ambiente aristocrático y se comporta como un cortesano. El protagonista del "roman" refleja un espíritu burgués y abandona la cortesía para ser un caballero.
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CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006 / págs. 157-189. Recib.: Dic. 2005 Acept.: Ene. 2006. 157 FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO PEDRO CORREA Universidad de Granada (España) RESUMEN La historia de Floire et Blanceflor tiene dos versiones. Un “conte” de mediados del siglo XII y un “roman” de principios del XIII. El protagonista del “conte” vive un ambiente aristocrático y se comporta como un cortesano. El protagonista del “roman” refleja un espíritu burgués y abandona la cortesía para ser un caballero. PALABRAS CLAVE Aristocracia, cortesanía, burguesía, caballero. RESUME L'histoire de Floire et Blanceflor a deux versions. Un “conte” de moitiés du XIIe siècle et un “roman” de principes du XIIIe siècle. Le protagoniste du “conte” vit un ambiance aristocratique et il se comporte comme un courtisan. Le protagoniste du roman reflét un esprit bourgeois et il abandonne la courtoisie pour être un chevalier. MOTS-CLES Aristocratie, courtoisie, bourgoisie, chevalier. ABSTRACT The story of Floire et Blanceflor has two versions. A “conte” of the middle of the twelfth century an a “roman” of the beginning of the thirteenth. The character of the “conte” lives in an aristocratic atmosphere and behaves like a courtier. The ore oh the “roman” reveals a burgess spirit and leaves the courtesy to be a knight. KEY WORDS Aristocracy, courtesy, burgess-ship, knight.
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 158 La leyenda de Floire et Blancheflor se cuenta en dos versiones en gran parte distintas, un “conte” y un “roman” o como postuló E. Du Méril, una versión “aristocrática” y otra “popular”1. La más antigua parece que fue gestada a mediados del siglo XII y la más moderna probablemente nace en el siglo XIII2. Median entre ambas algo más de medio siglo, tiempo suficiente para que los gustos del público cambien y, en consecuencia, se observe una gran evolución espiritual y corporal entre el primer Floire y el segundo. El tiempo, importante en el desarrollo integral de una persona, está detenido, cambia muy lentamente en la versión más antigua, el “conte”, y sufre un acelerón en la más moderna, el “roman”3. 1 Los textos citados a lo largo del artículo proceden, el “conte” de PELAN, M. (1956), Floire et Blancheflor, Nouvelle édition, revue, corrigée et augmentée par..., Publications de la Faculté des lettres de l'Université de Strasbourg, Paris; el “roman” de KRÜGER, F. (1938, reprint 1967), Li romanz de Floire et Blancheflor in beiden Fassungen nach allen Handschriften mit Einleitung, Namenverzeichnis und Glossar neu herausgegeben, Berlín, p. 145-239. Otras ediciones importantes son LECLANCHE, J.L. (1980), Le conte de Floire et Blancheflor, Les Classiques français du Moyen Age, núm. 105, Paris (elige el manuscrito A); WIRTZ, W. (1937), Flore et Blancheflor nach der Pariser Handschrift 375 (A), Frankfurter Quellen und Forschungen; PELAN, M. (1975), Floire et Blancheflor (seconde version), ed. Ophrys, Paris; la edición más antigua es la de BEKKER, I (1844), Flore und Blanceflor, altfranzösischer Roman, nach der Uhlandischen Abschrift der Pariser Handschrift N. 6987, Berlín; DU MERIL, E. (1856, reprint 1970), Floire et Blanceflor, poèmes du XIIIe siècle, avec une introduction, des notes et un glossaire, Paris; la edición de todos los textos se encuentra en la tesis de J.L. LECLANCHE (1980), Contribution à l'étude de la transmission des plus anciennes oeuvres romanesques françaises. Un cas privilégié: Floire et Blancheflor, Lille. 2 La versión más antigua se fecha entre 1150 y 1160; DELBOUILLE, M. (1952), “A propos de la patrie et de la date de Floire et Blanchefleur (version “aristocratique”)”, Mélanges de linguistique et de littérature romanes, offerts à Mario Roques, vol. IV, Paris, p. 53-98; LECLANCHE, J.L. (1971), “La date du conte de Floire et Blancheflor”, Romania 92, p. 556-567 3 Siempre ha causado extrañeza la edad de los protagonistas en la primera versión. Asisten a la escuela con cinco años y nos parece impropio, desde nuestra óptica actual, que lean a Ovidio y hablen de amor con tanto desparpajo. También nos parece muy difícil aceptar que Floire marche en busca de Blancheflor sin haber cumnplido los catorce años y se salga con la suya pese a la oposición de los padres. Ya sabemos que los pone en un disparadero y está a punto de matarse con un estilete. Al final del “conte”, el joven tiene catorce años. Estamos ante un prodigio de madurez en todos los terrenos. Sin embargo el “roman” nos parece más ecuánime, ya que Floire tiene quince años cuando combate con el senescal y puede haber pasado más de año antes de que acceda a la torre de las doncellas. No olvidemos su aventura con Diogenes, la estancia en diversos lugares, el tiempo que emplea en buscar un subterfugio para entrar en el lugar prohibido y finalmente poder acceder al mismo. En este sentido la primera versión española está más concorde con el “roman” que con el “conte”.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 159 El autor del “conte”, un clérigo, escribe para un público refinado, exquisito en cuestiones de amor, a punto de ingresar en la cortesía, según comenzaba a ser difundida por los primeros trovadores4. Por eso, su obra es una historia de amor que va desde la niñez hasta la adolescencia; todas las actuaciones del protagonista están presididas por el amor. Es un Floire que carece de autonomía en todo aquello que nada tiene que ver con el amor. Pero el poeta del “roman” escribe para un público distinto, el hombre de la ciudad, quizá inmerso en el caudal de la burguesía, para quien el amor no es lo más importante, sino la autoestima e independencia capaces de forjar un porvenir halagüeño tras diversas vicisitudes. El primer “Floire” no es un héroe sino un esclavo del amor; el segundo adquiere connotaciones épicas en sus varios enfrentamientos. Un análisis de los dos personajes nos permite poner en evidencia los cambios que se han operado en ellos. Pese a todo, la historia es la misma, con idéntico principio y casi con toda seguridad idéntico final. El segundo autor era consciente de que estaba alterando la virtud esencial con que el primero había dotado a su creación, por eso cambia el género del texto que deja de ser un “conte” para transformarse en un “roman”. Los paréntesis líricos, las amplias y brillantes descripciones del “conte” casi desaparecen y en su lugar la narración de los hechos ahoga cualquier intento de asomo de las otras estructuras. Podemos, en consecuencia, considerar el primer Floire como un cortesano, hombre de salón de gustos exquísitos; el segundo es un aventurero, un caballero andante que a través de su esfuerzo personal, de la fuerza de su brazo y preparación para la lucha, es capaz de salir airoso de todos los inconvenientes 4 Para M. Pelan (op.c.) el género al que pertenece esta historia es el idílico: L'auteur de Floire, non content de peindre un amour qui exerce une souveraine puissance sur les amants, conçoit un amour capable de vaincre tous les obstacles matériels et d'avoir raison de toutes les passion égoïstes des hommes. C'est l'idylle. A pesar de todo, la obra nace bajo el impulso de la lectura de Ovidio y no nos parece su concepción del amor tan idílica, porque en el fondo Floire aspira a poseer a Blancheflor. Estoy de acuerdo con las ideas expuestas por M. Wilmotte y, sobre todo, E. Faral en la evocación que hacen de la influencia de Ovidio en las diversas obras francesas del siglo XII; WILMOTTE, M. (1941, reimpresión 1974), Origines du Roman en France. L'évolution du sentiment romanesque jusqu'en 1240, Paris; FARAL, E. (1967), Recherches sur les sources latines des contes et romans courtois du Moyen Age, Paris; LOT-BORODINE, M. (1913, reimpresión 1973), Le Roman idyllique au Moyen Age, Paris; JACKSON, T.R. (1969), “Religion and Love in Flore und Blanscheflur”, Oxford German Studies 4, p. 12-25.
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 160 que se le adelantan en el camino. Ambos tienen en común el amor a la misma mujer Blancheflor; difieren en los medios empleados para conseguirla y conquistarla. Aunque el leitmotiv de la obra sea el rescate de Blancheflor la cual, como sabemos, fue vendida por el padre de Floire y conducida a tierras lejanas, no es, en verdad, protagonista de ambas versiones. Blancheflor es un ser pasivo, dotada de una gran belleza y entregada al amor; está al socaire de las varias intervenciones de su amante, y esta actitud de resignación ante el destino se encuentra en todas las versiones. Solamente el Boccaccio, por razones personales obvias, confiere a su creación femenina una fuerza e iniciativa ausentes en todas las otras redacciones europeas de la leyenda. El verdadero protagonista de las dos obras francesas es Floire; todo el desarrollo temporal del relato, el auténtico peso narrativo lo lleva el joven a sus espaldas, si bien hemos de reconocer que todo lo hace para merecer antes los ojos de Blancheflor. I El comienzo del “conte”, tras un prólogo, con toda probabilidad añadido, que nos sitúa en un lugar y momento concretos de su narración5, consta de una expedición punitiva acaecida en el Camino de Santiago con la captura de la madre de Blancheflor, la cual es entregada como botín al rey Fenix quien, a su vez, se la ofrece a la reina para que como cautiva la acompañe en sus 5 Encontramos en la introducción dos motivos. El primero, después de incitar a todos los amadores a que oigan su historia, es un resumen del comienzo de la obra y su engarce con la leyenda de Berta la del gran pié, la cual, según la tradición, es hija de Floire y Blancheflor y abuelos de Carlomagno a través del casamiento de su hija con Pipino. El segundo narra el lugar y a quienes se cuenta esta historia. Por lo tanto la verdadera versión comienza en el verso 55, según deducimos de las propias palabras del autor de estas amplificaciones: El conmença avenaument, Einsi dit el conmencement: Uns rois estoit issuz d'Espaigne ................................
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 161 menesteres6. Sabemos que tanto la reina como la cautiva dan a luz el mismo día; la primera un hijo, llamado Floire, y la segunda una hija, nombrada Blancheflor7. Lo primero que nos presenta al autor es la educación cortesana recibida por ambos, según el ideal educativo del siglo XII. Toda o gran parte de las creaciones literarias de dicho siglo son amorosas si dejamos a un lado los cantares de gesta; los poetas y narradores sitúan en el centro de sus producciones una teoría amorosa, continuamente fluctuante, y hacen del amor el caballo de batalla de sus obras. No solo los intelectuales sino los grandes señores son educados y enseñados siguiendo unos patrones muy parecidos, están inmersos en las mismas lecturas, reciben idénticas influencias. El poeta que sirve de modelo, no solo para el aprendizaje del latín, sino para encontrar en sus obras materiales abundantes, motivo de inspiración, es Ovidio, el escritor del amor en la época augústea, y es a él a quien están leyendo Floire y Blancheflor por indicación de su pedagogo8. Por lo tanto para ser un buen cortesano, un hombre de su tiempo, el padre de Floire se molesta en procurarle un maestro capaz de enseñar a su hijo, y por imposición de éste, tambien a Blancheflor, el aprendizaje de una serie de textos mediante los cuales se va a alimentar su incipiente interés por la niña: En amer mistrent moult lor cure, 6 BOSSUAT, R. (1962), “Floire et Blancheflor et le chemin de Compostelle”, Bolletino del Cantro di Studi Filologici e Linguistici Siciliani 6, p. 263-273 (Saggi e recerche in memoria di Ettore Le Gotti I); CHARLES, F. (1966), “Floire et Blancheflor. Du chemin de Compostelle au chemin de la Mecque”, Revue belge de philologie et d'histoire, p. 833-858. 7 El nacimiento simultáneo de dos niños, nacidos de padres de distinta condición social, ya que la madre de Blanchefor cae cautiva en poder de los moros, su alimentación, la vida infantil en común, la educación recibida, el mismo tipo de lecturas, la convivencia, crean un entramado que va a tener hondas repercusiones en el futuro, Todos estos actos adelantan, hasta cierto punto, los acontecimientos que se van a seguir. Son la consecuencia ineludible de una causa. 8 Aparte de las obras citadas en núm. 4, v. SCHRÖTTER, W (1918), Ovid und die Troubadours, Halle 1918; ANDRES EL CAPELLAN (1990), De amore (Tratado sobre el amor), por INES CREIXELL VIDAL-QUADRAS, Sirmio, El festín de Esopo, Barcelona; ENGELS, J. (1946), Etudes sur l'Ovide Moralisé, Groningen-Batavia 1946.
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 162 En aprendre avoient bon sens, ............................ Livres lisoient et autours Et quant parler oient d'amours Ovide, ou moult se delitoient ............................. Ensemble lisent et aprennent, De la joie d'amor contendent. Es decir, la lectura de Ovidio alimenta “la joie d'amor” hasta el punto de encadenarlos por medio de una atracción alimentada con besos y abrazos9. Pero aún hay más. La circunstancia debe contribuir a que el inicio del amor sea poderoso y para conseguirlo el autor presenta en jardín en cuyo centro hay plantada una mandrágora, bandadas de pájaros canoros dotan al vergel de una magia cuya consecuencia aparecerá poco después a través del carácter alegórico del “ente”. En el jardín escriben y lo hacen en latín, lengua de cultura, sobre todo poemas de amor, y todo cuanto contribuye a alimentar una incipiente pasión se encuentra en el vergel de su infancia10. Estamos ante una elegante estampa propia de un ambiente aristocrático donde todo se concita para que el efecto propuesto tenga resultados positivos: Un vergier ot le pere Floire Ou planté ot la mandegloire, 9BELPERRON, P. (1948), La Joie d'Amour, Paris; DENOMY, A.J. (1951), “Jois among the early troubadours, its meaning and possible source”, Medieval Studies, XIII, p. 177-217; LOTBORODINE, M. (1928), “Sur les origines et les fins du service d'amour”, Mélanges de linguistique et de littérature offerts à M. A. Jeanroy, p. 223-242; LAZAR, M. (1964), Amour courtois et Fin'amors dans la littérature du XIIe siècle, Paris (especialmente el capítulo IV, “Joie: Joie d'amour et jouissance”, p. 103-117) 10 Un buen cortesano, y no sólo los que están dominados por el espíritu cortés, deben poder sus ojos en una mujer, por supuesto dotada de todos los atractivos posibles o, por lo menos, que responda al ideal de belleza peculiar del siglo XII. El amor cortés prefiere por razones jurídicas a la mujer casada, pero no así cualquier otra corriente que esté al margen del “fin'amors” como le suele ocurrir a las más antiguas manifestaciones de “novelas” líricas, tal es el caso de la que contemplamos. Quien aspira a ser un cortesano cumplido debe luchar por al amor de la mujer elegida y subordinarlo todo a esta intención, enfrentándose a todos los inconvenientes y pruebas; para él no hay padre ni madre y abandonará una vida muelle para conseguir cuanto se ha propuesto.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 163 Toutes les herbes et les flours .............................. Flouri i sont cil arbroissel, D'amours i chantent cil oisel. .............................. Des osiaus oient les biaus chanz. ............................... Moult grant joie par voie font; ............................... Adont lor veissiez escrire Letres et vers d'amours en cire; .............................. Dont il escrivent soutilment, Letres et saluz font d'amours, Du chant des oisiaus et des flours, ................................. Furent andeus si bien apris Que bien escrive en parchemin ............................. En latin, que nus ne l'entent. Por lo tanto la lengua en la cual escriben sus textos amorosos está muy alejada del conocimiento de las gentes; es propia de los ámbitos intelectuales, quizá es la lengua de cultura del propio autor, y también en ella aprenden los hijos de los grandes señores y todos aquellos que quieran dedicarse al cultivo de la creación literaria propia de las minorías más preparadas11. La educación recibida tiene su compensación. A pesar de la separación impuesta por el rey, Floire va a ver cómo un “ente”, una especie de árbol del amor, se apodera de su corazón y lo prepara para mayores goces con 11 En las escuelas conventuales y episcopales así como en las bibliotecas monacales y catedralicias se encontraban para su lectura y comentario, ya desde el siglo IX, obras de Virgilio, Horacio y Ovidio y un largo etcétera de escritores en prosa, junto a poetas menores, no siendo desconocidos Marcial, Persio, Juvenal, el teatro de Terencio, Lucano, Fedro. BEZZOLA, R. R. (1966), Les origines et la formation de la littérature courtoise en Occident (500-1200), Paris. Con respecto a la lectura de textos clásicos, según el autor dominante, distinguimos entre una edad horaciana, otra virgiliana y finalmente la ovidiana que coincide con el siglo XII.
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 164 Blancheflor12. No hay duda de que la historia que tenemos entre manos es, por encima de todo, la carrera de un cortesano desde su niñez hasta la consolidación de sus relaciones amorosas y con ellas el resultado brillante de una vida de preparación que le conducirá hasta su coronación como rey. La huella del “ente” es brillantemente descrita por el autor: Amours li a livré entente; El cuer li a planté une ente Qui en touz tans florie estoit ............................. Et tant doucement li oloit Que toute joie en oublioit. Le fruit de cele ente atendoit, Més li termes lons li estoit, Ce li est vis, du fruit coillir. Quant Blancheflor verra gesir Joueste soi et la beissera, Le fruit de l'ente lors queudra. Para contribuir al mantenimiento del ámbito cortesano en que nos movemos, el autor ha enriquecido su “conte” con dos brillantes descripciones, halago de los sentidos, propias para lectores exquisitos, gustadores de lo maravilloso, habituados a alimentar su fantasía con este tipo de morosas detenciones en el decurso de los acontecimientos. Nos referimos a la descripción suntuaria de una copa que es entregada por unos mercaderes a los encargados por el rey de vender a Blancheflor en un puerto alejado de Naples. No solo se describe la copa sino que también se cuenta su historia desde tiempos lejanos. Esta copa parece que juega un papel muy importante en la economía del texto. Floire conseguirá llegar al lugar donde su amada está encerrada, entregando la copa al codicioso guardián que vela por su seguridad. La descripción de la copa va 12 Sobre el “ente” existen diversos tratados; dos de ellos fueron publicados por LANGFORS, A. Romania, LVI, p. 364-388; ibidem, (1928). “Li Romans du Vergier et de l'Arbre d'Amors”, Neuphilologische Mitteilungen, XXIX, p. 1-33. En diversos pasajes del Florimont encontramos descripciones muy parecidas a las del Floire y también en Li biaus Desconeus, donde se lee: El miliu ot planté une ente Qui a tos jors florie estoit.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 165 desde el verso 434 al 497 del Ms. B13. Otra bellísima e interesante descripción, enaltecedora de la fantasía del oyente o lector, es la de la tumba erigida en memoria de Blancheflor, señuelo para Floire una vez que regrese de su estancia en Montoire. Sus padres la hacen creer que ella ha muerto y en su recuerdo han levantado un cenotafio espléndido, dotado de todas las suntuosidades que podían atraer la atención del público receptor. Es indudable que tanto la copa como la tumba cumplen con su cometido en la economía del texto y contribuyen a mantener el espíritu de la más refinada cortesanía. Ocupa desde el verso 540 hasta el 653 del mismo manuscrito. Cuando Floire, averiguada la verdad, sabe que Blancheflor vive y ha sido conducida a un Oriente difuso, encandilador y maravilloso, se prepara para emprender la aventura definitiva de su vida. Su padre le obsequia un palafrén, junto a un séquito de servidores, digno de un hijo de rey. Jamás tal caballo pudo ser soñado por un hombre de la clase media. No solo su apresto sino su indumentaria. Los versos 968 a 1007 dan cumplida cuenta del regalo entregado a Floire por su padre. La dignidad y categoría social del muchacho deben mantenerse también fuera del entorno familiar. Todas estas descripciones que interrumpen el decurso de la narración reflejan un ambiente cortesano. Por supuesto que ninguna de ellas debe nada a los cantares de gesta tan gustados por el pueblo, proceden de la tradición clásica enseñada en las escuelas y divulgada por una nueva literatura nacida a mediados del siglo XII. Aunque nuestra historia no refleje en su concepción del amor el tan traído y llevado amor cortés divulgado por los trovadores en el sur de Francia y los poetas de la materia clásica en la Francia del norte, sin embargo deben a la 13 J.L. LECLANCHE, en la introducción a la edición del “conte”, destaca la importancia adquirida por la copa en la economía del texto. Esta copa troyana, dice, es el precio pagado por la compra de Blancheflor, juega un papel importante en el rescate de la joven pues con ella excita la codicia del guardián de la torre. Dispone de su propia historia; es de origen divino y representa la “translatio imperii” para Floire. Adquiere un valor simbólico, puesto que en la copa están tallados los amores ilegítimos de Paris y Elena, mientras que ellos representan el amor virtud, el legítimo; ha sido capaz de destruir todos los obstáculos y finalmente se logra construir un mundo considerado mejor a través del bautismo de los protagonistas y de sus súbditos (pág. 13)
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 172 Todos los estudiosos de esta versión establecen una estrecha relación con la materia clásica y no anduvo muy descaminado E. Du Méril cuando la llamó “aristocrática”, reservando el nombre de “popular” para el “roman”. En efecto, el encuadre y desarrollo de la acción, todo cuanto la adorna y embellece, contribuye a sentirla como una obra de minorías, lo que no es obstáculo para que en el decurso del tiempo se extendiera por toda Europa dando lugar a numerosas versiones, unas nacidas tras la lectura del “conte”, otras influidas por el “roman”. Es más, los poetas franceses, provenzales y españoles citan a los enamorados como dechados de amor y ejemplo que deben seguir todos los que están dominados por el amor20. II En los albores del siglo XIII, quizá muy a finales del XII, comienza a circular una segunda versión, inspirada en la primera, mantenedora de la línea argumental, pero totalmente diversa en cuanto a su espíritu, ya que el autor la destina a un tipo de público muy distinto, amén de la intención de insertar su creación dentro de un género narrativo que muy poco tiene que ver con el de la versión primitiva. Nos referimos al “roman”. Que estamos ante una obra amorosa, nadie lo duda, que todo lo que hace Floire es para conseguir a Blancheflor, tampoco. Cambia el procedimiento empleado y para eso el autor tiene que ofrecernos una visión de Floire totalmente distinta, adecuada al nuevo espíritu que insufla a su creación. Lástima que el poeta no sea un hombre inspirado, pues encontramos 20 Aparte de su conocimiento tanto en Francia como en el dominio provenzal, la leyenda sigue dos caminos opuestos; uno se dirige hacia el norte y el este y otro hacia el sur y oriente. El “conte” prefiere extenderse por el norte y el “roman” por el sur, salvo en España donde se conocieron las dos versiones en el siglo XIII. Hoy disponemos de manuscritos en inglés, flamenco, alemán, islandés, noruego, sueco, y más tardíamente surgen versiones en danés, checo y yiddihs. Hacia el sur, Italia con una versión popular y el Filócolo de Boccaccio, un texto en riego bizantino, y en España, aparte de la versión del siglo XIII, su popularización se produjo a través de una segunda redacción aparecida en el siglo XV y popularizada por la imprenta desde los siglos XVI al XIX. También, el conocimiento de la leyenda es muy probable que se extendiera por Portugal y Cataluña, ya que hay numerosos referencias a ella en textos poéticos.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 173 elementos que en manos de otro habrían presentado soluciones adecuadas por su originalidad. Por lo pronto al poeta no le han interesado las brillantes descripciones de su antecesor; pasa por ellas de puntillas, las conoce y las compendia, quitándoles todo lo que de mágico y maravilloso tienen. Tal vez no interesaran al público al que destina su obra, es muy posible que las considerara superfluas y dañinas para el decurso del hilo narrativo. Estamos ya ante una novela en verso donde la estructura clave es la narración y de todos es sabido que la abundancia de descripciones, sobre todo si son prolijas, causan tedio al lector no muy avezado. Sírvanos de ejemplo le descripción de la copa entregada por los mercaderes a cambio de Blancheflor: Et une coupe bien ouvree; Onques sa per ne fu trouvee, Onques nus hom ne vit sa per: Il n'ot en terre ne en mer Oisel ne poisson qui n'i soit, Par devison, toz fait a droit. Desor le bort qui si resplent, Fu devisé molt sotilment Si com Helaine fu ravie Et que Paris prist par folie. Et cercle d'or ot dui pomeaus; Portraiz i sont deus damoiseaus, Qui devisoient par nature Tote maniere d'escriture. Frente a la minuciosa y bellísima descripción que leemos en el “conte”, la cual ocupa unos sesenta versos que suponen un derroche de fantasía tanto en la presentación de la copa como en su propia historia aventurera, aquí encontramos una síntesis donde se han recogido sus rasgos esenciales sin detenerse en ellos. Otra diferencia muy importante es la madurez alcanzada por el protagonista para enfrentarse a problemas relacionados con el mundo de las armas. Floire no conquista a Blancheflor por beneplácito del autor, sino que recurre a empresas bélicas individuales o colectivas para solventar cualquier
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 174 inconveniente que aparezca en sus relaciones afectivas. No es un cortesano, su actitud es la propia de un caballero andante en la mejor prosapia de los libros de caballería. Por eso la descripción de lances caballerescos ocupa un tercio de la extensión del texto conservado y al igual que en las novelas de caballería el enfrentamiento es por amor de una doncella a la que trata de salvar o rescatar del peligro al que se encuentra sometida. El primer episodio digno de consideración por su extensión y repercusiones es el enfrentamiento tenido entre Floire y Maydien, senescal de Galerien, padre del protagonista. Los razones que empujan a Maydien para enfrentarse al desconocido Floire forman parte del entramado de la historia y son exactamente las mismas que leemos en la versión “conte”. El joven, para hacerle olvidar a Blancheflor, es obligado a ir a Montelien, con la excusa de una mejor formación. Como apremiase a su padre para que le enviase a la muchacha, éste se pone de acuerdo con su senescal para acusar falsamente a la joven y condenarla a la hoguera. Para conseguir su propósito lo primero que hacen es empozoñar una gallina, supuestamente enviada por Blancheflor, que ha de ser servida al rey. Esta, al ser probada por un perro, provoca la muerte del animal. Ya tienen la excusa para someter a la doncella a un juicio sumarísimo y condenarla a muerte. Mientras estas escenas, de fuerte sabor popular, tienen lugar, Floire, ignorante de todo, permanece en su lugar de retiro forzoso animado con la esperanza de la pronta llegada de su amada. Pero, naturalmente, a causa del incidente de la gallina emponzoñada, Blancheflor no puede acudir a su lado, puesto que ha sido condenada y está a la espera de que se ejecute la sentencia dictada por el rey. Ante esta tardanza, Floire, ni corto ni perezoso, se encamina a Aumarie y nada más llegar es puesto en antecedentes por un ciudadano: Quant il ne voit venir s'amie, Sachoiz segurs ne fu il mie, Vient a son maistre, prant congié; Pues est el palefroi puié. Puiant en vient vers la cité; Un gentill home a encontré, Prodons estoit et bien du roi:
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 175 Floire paroils ert lez la loi. “Paroils”, dist il, “dont venez vos?” “De la cité tot coroçox. Merveilles i poëz veoir: Li rois velt Blancheflor ardoir. Ersoir le volt enpoisoner; Ardoir la volt et tormenter.” Poco tiempo después, Floire trata de impedir el desaguisado que se va a cometer contra Blancheflor y se enfrenta verbalmente al senescal y a su padre. Son muy interesantes las palabras con las que se dirige al rey: Ja sui ge issuz de ma terre, Si aloie aventure querre; Si chevauchoient cinc baron, Qui tuit erent mi compaignon. Reflejan el nuevo espíritu de la obra. Floire se define como un caballero que ha salido de su tierra y va en busca de aventuras. Ya tenemos el ideal caballeresco precisado en un par de versos. El abandono del hogar para emprender un camino hacia lo desconocido en busca de aventuras. No va solo, en lo que miente, sino acompañado de cinco caballeros con los que se lanza a una nueva vida. Como Amadís o cualquier otro protagonista de libros de caballería, se produce la marcha del lugar de la niñez para hacerse un nombre merecedor de nombradía y respeto. Ya sabemos que Floire lo hace movido por el amor de Blancheflor, pero este pensamiento lo oculta por razones de seguridad y recurre a la ficción de ser un caballero aventurero que ha visto en esta situación condiciones necesarias alimentadoras de su honra. A lo largo de trescientos versos se va a describir el duelo a muerte que mantienen el senescal y Floire. La descripción del duelo está hecha con toda minuciosidad. El autor va paso a paso para mantener la tensión del oyente o del lector. Es necesario comenzar con los preparativos. Floire le pide a un caballero que le provea de las armas necesarias para su lucha con el senescal. Este hecho ocurre nada más llegar a Aumarie y haberse puesto en contacto con la realidad inmediata. El caballero no se las va a negar. El autor se detiene en la presentación de las armas como
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 176 lo haría un buen prosista de libros de caballería. Lo primero que le entrega es una espada cortante y un caballo, un alazán ricamente enjaezado: Et fist amener un destrier, Un sor baucent, bien acesmé; Enmi le front fue estelé. Sele ot de molt riche façon; D'ivuire furent i arçon; Les auves sont d'autre maniere; La coverture fu molt chiere, D'un riche paile volatine, Jusqu'a la terre li traine; Li frains estoit a or ovrez; Les pierres gietent grant clartez, Quar a compas furent assises Et par engig i furent mises. Quant il l'ot fermé en la teste, Nus hom ne vit si bele beste. A continuación Floire se sube al caballo. Porta un escudo bien trabajado y ornado y una lanza o pica cuya asta era de manzano y la punta de hierro acerado bien cortante. Ya lo tenemos preparado para el combate con su espada, escudo y lanza, amén de un buen caballo que no podía faltar en estos acontecimientos. Mientras Floire se prepara, varios acontecimientos acaecen en el lugar del suplicio. Primero encienden un fuego para quemar a madre e hija. Maydien, el senescal, pide autorización al rey para iniciar el suplicio. Se sigue una larga intervención de Blancheflor. Una oración dirigida a Dios implorando perdón por sus pecados y pidiendo que se acuerde ella en este trance tan duro. A pesar de las peticiones de misericordia, el rey se mantiene inflexible e inician los preparativos para arrojar a Blancheflor al fuego. Es en este momento cuando todos ven cómo se adelanta un doncel ataviado convenientemente:
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 177 Quant es rans est la gent fremie: Venir voient le damoisel Sor le cheval fort et isnel; Lance sor fautre, tint l'escu, Toz enbruuuunchiez soz l'eaume agu; Voie li font, laissent l'aler Por la pucele delivrer. Los sirvientes huyen acobardados y abandonan su presa. El desconocido le dice a Blancheflor que viene a salvarla. El senescal monta en cólera y se dirige al rey conminándolo a que también condene a la hoguera al intruso. Pero Floire, como buen caballero, reclama sus derechos y la mayoría de los asistentes se alegra de la decisión tomada: Livrer les velz a grant torment. Grant pechiez est de la pucele, S'el i moroit, quae trop est bele. Sui ei venuz por li deffendre, Se nus velt la bataille prandre. Naturalmente el rey no tiene más remedio que acceder a las peticiones del desconocido. Había una ley que autorizaba la defensa de un condenado si éste encontraba un valedor en el último momento. El senescal se entristece y conversa con el rey. Le hace ver que la condena es injusta y por lo tanto el asunto puede acabar mal. A su vez, el rey le dice que él es un valiente y buen justador y no debe tener miedo a nada ni a nadie. A continuación se hace traer sus armas que no ceden en riqueza y posibilidades a las de Floire: Ses garnemenz fait aporter, En la place se fait armer. Desor un blïaut de samit, Vest un bon hauberc treslit, Fort et legier et bien tenant, Un heaume li lacent luisant. Madïen ot çainte une espee; Il n'ot si bone en la contree, Fors c'une que Floires en a,
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 178 Que ses paroilz li presenta. L'en li amoine un vairon; Toz fu coverz d'un siglaton. Li seneschaus i est puié. Lors li ont un escu baillié, Qui fu coverz d'or et d'argent, A floretes avenanment. Hante ot molt riche en son espié; Un penon vert i ot lié. Tras esta descripción, presentada para demorar un tanto el comienzo del combate, el poeta crea una complicidad muda entre la reina, el rey y Floire que no ha sido reconocido por nadie. Frante a frente, el joven y el senescal cruzan unas palabras, instándole éste a abandonar su empresa, y ante la negativa del muchacho se aprestan a iniciar el juicio de Dios. Comienza el verdadero duelo caballeresco. El primero en atacar es Floire; lo hace con ímpetu y consigue falsearle el escudo y la cota. Emplea la lanza y la espada. Su acometividad es tal que el senescal no tiene más remedio que morder el polvo. Todos creen que a la primera envestida éste va a darse por vencido, pero se levanta con prontitud para proseguir el combate. El rey se ha dado cuenta de la valentía y fuerza del contrincante y de buena gana hubiera ayudado a su camarlengo, mas el código del honor era tajante en estas cuestiones. Nadie podía interferir en una lucha entre dos caballeros. Ellos solos deben dirimir la contienda. Naturalmente la acometida del príncipe causa una herida profunda en el senescal. La sangre tiñe el campo y éste se da cuenta de que no debe combatir a caballo. Como hombre avezado y astuto, lo invita a bajar de la cabalgadura para seguir el combate a pie. Floire, que es un inexperto, invita a su contrincante a subir al caballo, lo que éste hace rápidamente. Tremendo error, según afirman todos los asistentes, pues el senescal aprovecha una indecisión del joven para atacarlo con presteza causándole una fuerte conmoción al mismo tiempo que le rompe la cota y las mallas. Consigue derribarlo del caballo, y al levantarse, Floire le pide que actúe con él como lo hizo momentos antes, es decir, le permita subir a su cabalgadura. El senescal no lo quiere, sino que con su espada va derecho a herirlo mientras le dice que es un inexperto y
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 179 lo va a pasar muy mal. Son los lances propios de un torneo caballeresco en el que ambos contendientes son derribados del caballo y de acuerdo con las leyes de la caballería deben combatir a pie, pero la inexperiencia de Floire y la soberbia del viejo senescal frustran esta posibilidad. Mas el combate es en defensa de una doncella e indirectamente ésta debe nivelar la balanza, así que se hace presente por medio del llanto, para que sus lamentos lleguen a oídos del caballero que la defiende. La situación en la que se encuentra Blancheflor espolea a Floire que hace maravillas con la espada. Su repentino ataque atemoriza al senescal, circunstancia que aprovecha el joven para subir al caballo con presteza. Una vez en él, arremete contra su oponente con todas sus fuerzas y pericia. Los lances se suceden por una y otra parte. Unas veces parece que Floire toma la delantera, en otras replica el senescal como hombre avezado a estas lides. Al mismo tiempo se lanzan bravatas con la intención de minar la moral del contrario. Es decir, asistimos a un torneo hasta ahora incierto al cual el autor quiere sacarle todo el partido posible y por eso demora el resultado final. Esto nos lleva a la conclusión que este tipo de debate era del gusto de los lectores. Los verdaderos protagonistas son la espada, la lanza y el caballo. Tres elementos indispensables en cualquier torneo que se precie y tenga nombre de tal. La presencia constante de Blancheflor, su actitud de reclamo al caballero defensor consiguen su efecto. Finalmente Floire, en un acto supremo de fuerza y habilidad consigue su propósito, logra destrozar el yelmo y la cofia de su oponente y abatirlo del caballo dándole muerte: Quant Floires a oï parler De la bataille dessevrer, De duel morra, s'il en estort; Quar molt l'a aprochié de mort. Ferir le vait, molt se hasta, L'eaume et la coife li trancha; Jusqu'es denz l'a tot porfendu, Contra terre l'a abatu; Puis essuie le branc d'acier, Quar a merveille l'avoit chier, Lors est sailliz el bon cheval,
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 180 Dont il ot mort le seneschal, En riant dist a la roïne, Par dedesoz l'eaume l'encline. “Ceste pucele vos coumant, Et en aprés mon covenant.” Esta es la primera hazaña caballeresca realizado por el joven21. Tiene unos quince años, y su juventud, adivinada por muchos, supone un atractivo y al mismo tiempo un peligro porque, en realidad, se están enfrentado dos fuerzas muy desiguales. La experiencia que dan los años en el senescal, el anhelo de triunfo en el lidiador novel que está dispuesto a demostrar su valía por encima de todo. Una gran antítesis se encuentra en el meollo del inmenso relato caballeresco, la oposición juventud-vejez es manifiesta, y con ella todo cuanto dicho contraste encierra, inexperiencia-sensatez, poco manejo de las armasdestreza en el uso de las mismas, desconocimiento-sabiduría, simplicidadastucia. Es muy peculiar en los libros de caballería que, apenas el caballero novel ha abandonado sus lares en busca de aventuras de muy diversa índole, aparezca un enemigo dispuesto a no dejarlo proseguir su camino. Normalmente un hecho como éste suele desarrollarse en campo o en el bosque, lugares por los que debe transitar el caballero para llegar a un castillo; y es en estos paisajes naturales donde están apostados aquellos que quieren frustrar su espíritu aventurero. Normalmente los protagonistas de las obras caballerescas suelen ser jóvenes y sus antagonistas, salvo excepciones, suelen ser mayores y avezados a este tipo de lances, bien gigantes, bien dueños de un castillo situado en el camino seguido por el caballero, bien hombres acostumbrados a este tipo de lucha en la que esperan ganar honra, nombradía, en incluso, si se tercia, riquezas adquiridas por medio de la violencia22. 21 El duelo entre Floire y el senescal es desconocido del “conte” y, en consecuencia, tampoco aparece en los textos que están relacionados con él, pero sí es motivo central del “roman” y por lo tanto es conocido de las versiones italianas, de la griega y de la segunda redacción española de probable origen italiano. 22 DUBY, G. (1980), Hombres y estructuras de la Edad Media, Madrid, p. 132-147; KÖHLER, E. (1974) L'aventure chevaleresque. Idéal et réalité dans le roman courtois, Paris; CHENERI, M-L. (1986) Le chevalier errant dans les romans arthuriens en vers des XIIe et XIIIe siècles, Genève.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 181 El segundo episodio bélico ocurre nada más poner pie Floire en Oriente en busca de Blancheflor. Se le conoce como enfrentamiento Diogenes-Floire en Fusis, puerto y cabeza de un reino gobernado por Sanon. Este combate supone el afianzamiento del joven como lidiador invencible y le permite prepararse para otra empresa final de carácter épico. La oposición entre Floire y el hijo de Sanon es inesperada. El muchacho llega con su barco al puerto; desembarcan sus hombres y sus caballos. Un ciudadano, al ver lo que está sucediendo, acude con toda rapidez al rey y le comunica la noticia. Diogenes la escucha y, deseoso de aventuras, sin encomendarse a nadie, ni siquiera pedir permiso a su padre, corre a sus aposentos para armarse y solicitar ayuda a sus compañeros. Floire que está tranquilamente junto a su barco, ve que en lo alto de la montaña aparece una expedición fuertemente armada y que se dirige donde se encuentra. Al punto ordena a sus caballeros que se armen y se acerquen a la playa para poder hacerles frente, no sea que les encuentren desprevenidos. Dirige unas breves palabras a sus hombres: “Armez vos tuit! Gel vos commant, De la vile issent chevalier, Molt tost devalent el gravier. Se il nos truevent desgarni, Il nos avroient tui honi. Alez as garnemenz corant!” Sus hombres se preparan con rapidez: Chascun si vest un hauberc blanc, Ceignent les espees tranchanz Et lacent les heaumes luisanz Et son es bons chevaus puiez Et pranent les forbiz espiez. A continuación prosigue dando consignas a los suyos: “Baron,” ce dit le filz le roi,
PEDRO CORREA CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 188 Et la richece des barons D'argent et d'or et de vaisseaus; Onques nus hom ne vit tant beaus; De riches pailes, de deniers Firent chargier deus cenz somiers. Nus hom ne set l'avoir esmer Que il en firent aporter. La ciudad de Babiloine es un hervidero de gentes. El rey ordena que los prisioneros sean conducidos a la cárcel para finalmente repartirlos entre los suyos. Entrega las riquezas a Floire y éste, a su vez, se las regala a las gentes. Aquí termina el manuscrito incompleto. A continuación es muy probable que se produjera la entrega definitiva de Blancheflor, una breve estancia en la ciudad y el regreso más o menos accidentado a Aumarie. Quizá el final de esta versión coincida con la que encontramos en la primera redacción española24. Desde luego hemos de reconocer que con esta última peripecia la educación caballeresca de Floire se ha terminado. Ya está en condiciones de ser un perfecto caballero. En su corta vida, tres acontecimientos bélicos le han endurecido y al mismo tiempo enseñado cómo debe comportarse un caballero en el campo de batalla, esté solo o acompañado de los suyos. De ahí la importancia que adquieren las armas que porta el caballero, la insistencia del poeta en describirlas, su empleo correcto para sacarles el mayor partido posible. Todo esto es fruto de la experiencia, no puede aprenderse teóricamente, sólo la práctica, expuesto al peligro, es el único medio para conseguir el fin propuesto25. 24 GOMEZ PEREZ, J. (1963-1964), “Leyendas medievales españolas de ciclo carolingio”, Anuario de Filología, años II-III, núm. 2-3, p. 7-137. 25 La bibliografía sobre las armas en la Edad Media, su papel e importancia en la vida del caballero, es muy abundante. Para un público español es muy interesante el extenso capítulo de un libro de DE RIQUER, M. (1987), Estudios sobre el Amadís de Gaula”, Barcelona, p. 55-180. Estudia las armas ofensivas como la lanza, la maza, el hacha y la espada; y las defensivas, tales el yelmo, la loriga y el arnés, la coraza y las fojas, la sobrevista, las sobreseñales, el gambax y el escudo; ibidem, (1968), Arnés del cavaller, armes i armadures catalanes medievals, Barcelona; BUTTIN, Fr. (1965), “La lance et l'arrêt de cuirasse”, Archeologia, 99, p. 76-206; MARTIN, P. (1967), Armes et armures de Charlemagne à Louis XIV, Friburgo; la obra clásica de LEGUINA, E. de, (1912), Glosario de voces de armería, Madrid.
FLOIRE: DEL CORTESANO AL CABALLERO CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 29, 2006. 189 No negamos que el “roman” sea un texto amoroso, que en última instancia lo que se relata es una búsqueda de Blancheflor vendida en tierras alejadas del reino de Aumarie, y que Floire debe rescatarla si quiere tener su vida completa; pero no es menos cierto que solamente con el esfuerzo de su brazo puede conseguirla. Por eso creemos que hay dos visiones distintas de Floire, la que ofrece el “conte”, carente de lances caballerescos, y ésta del “roman”. Ambas versiones están relacionadas con el camino de Santiago y el autor de la segunda la siente más incardinada al mismo, pues nos cuenta un episodio bélico entre los peregrinos y las huestes de Galerien. Incluso se alude a un milagro, hay un cerco en toda regla y una rendición. La consecuencia del peregrinaje es el desarrollo argumental de la obra, el nacimiento de dos niños de distinta religión y condición social momentánea y, a causa de sus relaciones, se siguen todas las peripecias amorosas y aventureras con las que nos deleitan los autores.