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El empresariado en tiempos de cambio. Poder, negocio y política en la transición a la democracia

Abstract

La transición a la democracia impuso necesariamente la reforma del sistema asociativo empresarial franquista y la gestación de un modelo nuevo, adaptado a las pautas del nuevo régimen. Pero tanto uno como otro asumieron un mismo objetivo y una misma estrategia para asegurar la defensa de sus intereses ante los poderes públicos: la conversión de la organización en actor político, si bien bajo fórmulas diferentes. Durante la transición, los dirigentes del CNE pretendieron acogerse a los esquemas corporativos franquistas. En la fase de consolidación democrática, en cambio, la CEOE actuó como una formación política más para conseguir el acceso al poder de aquellos partidos que ofrecieran mayores garantías para sus intereses.

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El empresariado en tiempos de cambio. Poder, negocio y política en la transición a la democracia

Author: González Fernández, Ángeles
Year: 2008
Source: https://idus.us.es/bitstreams/3bf05773-04a5-4c86-9031-bf190acf2204/download
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Alco es 4, 2007, pp 167-186 ISSN:1886-8770
El emp esa iado en iempos de cambio.
Pode , negocio y polí ica en la ansición a la democ acia*
Ángeles González
Uni e sidad de Se illa
Fecha de acep ación de ini i a: oc ub e de 2007
Resumen: La ansición a la democ acia impuso necesa iamen e la e o ma del sis ema
asocia i o emp esa ial anquis a y la ges ación de un modelo nue o, adap ado a las pau-
as del nue o égimen. Pe o an o uno como o o asumie on un mismo obje i o y una
misma es a egia pa a asegu a la de ensa de sus in e eses an e los pode es públicos: la
con e sión de la o ganización en ac o polí ico, si bien bajo ó mulas di e en es. Du an e
la ansición, los di igen es del CNE p e endie on acoge se a los esquemas co po a i os
anquis as. En la ase de consolidación democ á ica, en cambio, la CEOE ac uó como
una o mación polí ica más pa a consegui el acceso al pode de aquellos pa idos que
o ecie an mayo es ga an ías pa a sus in e eses.
Palab as cla e: ansición a la democ acia, o ganización emp esa ial, pa idos, polí icas
públicas.
Abs ac : The ansi ion o he democ acy necessa ily imposed he e o m o he associa-
i e business anquis a sys em and he ges a ion o a new model, adap ed o he ules o
he new egime. Bu as one and ano he assumed he same objec i e and he same s a -
egy o assu e he de ense o hei in e es s be o e he public powe s: he con e sion o he
o ganiza ion in poli ical ac o , al hough unde di e en o mulas. Du ing he ansi ion,
he leade s o he CNE ied o ake e uge in he anquis a co po a i e schemes. In he
democ a ic phase consolida ion, howe e , CEOE ac ed like a poli ical o ma ion o
ob ain he access o he powe o hose poli ical pa ies ha o e ed g ea e gua an ees o
hei in e es s.
Key wo ds: democ a ic ansi ion, business associa ion, pa ies, public policies.
*Es e abajo se inse a den o del P oyec o de In es igación HUM2007-62337.
Aunque en ocasiones la his o iog a ía social no lo haya econocido con cla i-
dad, puede a i ma se que la ins umen alización ecíp oca es la base sob e la que
descansan las elaciones en e los pode es públicos y el mundo emp esa ial.
Ambas a iables, polí ica y emp esa, ope an como colabo ado es necesa ios. Si
bien la p ime a de ine las eglas del ma co económico y de elaciones indus ia-
les, las decisiones de la segunda ienen un componen e polí ico cla o en cuan o
epe cu en de mane a de e minan e en la sociedad. Son los emp esa ios los que,
en una economía de lib e me cado, deben aplica esas eglas y, sob e odo, imple-
men a , en e o as, las in e siones, la p oducción de bienes y se icios o la ija-
ción de p ecios y sala ios. Y lo hacen, como esul a ob io, en unción de las
expec a i as de sus negocios. Es as expec a i as, a su ez, p ecisan de ma cos cla-
os, iables y segu os que sólo pueden eni ga an izados po la acción polí ica.
En de ini i a, dada su es a égica posición en una economía capi alis a, los
emp esa ios son siemp e ac o es «polí icamen e ele an es» aunque en un sen i-
do es ic o sólo pueden conside a se como ales cuando a an de in lui sob e los
pode es públicos.
Los emp esa ios, que po de inición ienen una ma cada endencia hacia el
indi idualismo, son en gene al conscien es de que, en ocasiones, la acción indi-
idual es del odo pun o ine icaz en lo ela i o a la de ensa de sus in e eses. En
pa icula , los lími es del indi idualismo se hacen pa en es en aquellos pe íodos
en los que se pe cibe un iesgo, más o menos agudo, pa a su posición p eeminen-
e an o a ni el económico como polí ico. Dicha insegu idad de i a, habi ual-
men e, de la pe cepción de la debilidad de los pode es públicos y de las ins i u-
ciones, del mismo modo que las coyun u as de cambio o de c isis pueden llega ,
con cie a acilidad, a esul a ala man es. Es en los momen os de ince idumb e
e insegu idad, al en ende el emp esa iado que su s a us se e amenazado, cuan-
do enuncian con más acilidad a su adicional indi idualismo. O, dicho en
posi i o, cuando ecu en más abie amen e a la acción colec i a, cuando p oce-
den al es ablecimien o de nue os ínculos asocia i os o, si se da el caso, a la
e undación de los exis en es1.
Los p ocesos de ansición del au o i a ismo a la democ acia cons i uyen el
ejemplo po an onomasia de lo que acabamos de o mula . Y ello po que en esos
pe íodos los g upos sociales y ac o es polí icos expulsados uel en a la ida polí-
ica habi ualmen e pa a impugna el o den social y las elaciones de pode es a-
blecidas du an e el égimen dic a o ial y, po ello mismo, la posición adqui ida
po los emp esa ios. Po su pa e, és os ecu i án a la acción colec i a pa a p e-
se a las condiciones que les pe mi an man ene su s a us; es deci , la p oximi-
Ángeles González
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1LANZALACO, Luca: D’all imp esa all’associazione. Le o ganizzacione degli imp endi o e: la
Con indus ia in p ospec i a compa a a, Milano, F anco Angeli, 1990, pp. 17-18.
dad a los ámbi os de decisión polí ica y, en consonancia con ello, la pa icipación
ac i a en la con igu ación del u u o polí ico del país.
El conocimien o de la o ganización es, po an o, la pied a angula pa a el
es udio de las ac i udes y es a egias de los emp esa ios en los p ocesos ansicio-
nales. Tan o po su condición de ehículo po excelencia pa a la acción colec i a
como po que desempeña un papel esencial en la iden i icación y de inición de los
in e eses emp esa iales, na u almen e agmen ados y he e ogéneos. En el caso
español, además, incidió o o elemen o que e ue za la impo ancia de es e ec-
o : el consenso, la ó mula bajo la cual se cons uyó la e o ma polí ica, un
acue do es ablecido po los ac o es polí icos pe o del que pa icipa on necesa ia-
men e los agen es sociales —sindica os y o ganizaciones emp esa iales—.
Tal como hemos plan eado, el ánsi o hacia un nue o égimen o iginó una
no able inquie ud en e los emp esa ios no sólo a causa de la ince idumb e gene-
ada po el mismo p oceso de e o ma sino po que és e se desa olló en una
coyun u a no ablemen e di ícil. A la p o unda c isis económica y a una in ensa
con lic i idad labo al se añadió una gene alizada c í ica social de la ac i idad
emp esa ial y de la misma igu a del emp esa io. No e a es e un asgo exclusi o
de España sino pa e in eg an e de un enómeno cul u al ex endido a Occiden e.
Conside ación que desde luego no si ió pa a disminui la pe plejidad y ala ma
de los emp esa ios, sob e odo cuando la incomp ensión e incluso hos ilidad que
pe cibían ue impulsada po cie os sec o es del p opio égimen y, na u almen e,
po los g upos polí icos y sindicales de izquie da2.
La con luencia de es os ac o es susci ó una especial sensibilización hacia la ges-
ión polí ica y ab ió el camino pa a la poli ización de los emp esa ios y de sus o ga-
nizaciones. En el con ex o de cambio polí ico, el sis ema asocia i o emp esa ial hubo
de a on a su p opia ansición; un p oceso que supuso la desapa ición del modelo
desa ollado en el anquismo y la ges ación de uno nue o, adap ado a las pau as de
un égimen democ á ico. Pe o an o uno como o o asumie on un mismo obje i o
e, incluso, una misma es a egia: la con e sión de la o ganización emp esa ial en
ac o polí ico pa a con a es a lo que en endían como desampa o de los pode es
públicos hacia sus in e eses. Bien es e dad que bajo ó mulas y modalidades di e-
en es. Si en una p ime a ase de la ansición sus di igen es p e endie on acoge se a
los esquemas co po a i os p opios del égimen anquis a; en la ase de consolida-
ción del nue o égimen ac ua on como una o mación polí ica más, en abie a com-
pe encia con el pa ido en el gobie no pa a ob ene una ec i icación de su ges ión
polí ica. Una ez acasado ese obje i o, p e endie on log a el acceso al pode de
pa idos que o ecie an mayo es ga an ías pa a u ela con e icacia sus in e eses.
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2GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles: «Los emp esa ios an e los cambios económicos y sociales», en G.
Sánchez Recio, Eppu e si muo e. La pe cepción de los cambios en España (1959-1973), (en p ensa).
El Consejo Nacional de Emp esa ios an e la e o ma polí ica
En ealidad el p oceso de poli ización de los emp esa ios ue an e io a la
mue e del dic ado y se acen uó como esul ado de los ai es de cambio p o oca-
dos po el amoso Espí i u del 12 de Feb e o. Pa a en onces ya exis ía en de e mi-
nados cí culos emp esa iales la i me con icción de que la c isis económica —y
sob e odo su esolución— se hallaba inculada a la ulne abilidad de un égi-
men que en los úl imos iempos, además, había e o zado su o ien ación social
en de imen o de los in e eses de la emp esa.
A la debilidad, inope ancia y pa cialidad de los pode es públicos ino a aña-
di se la ince idumb e sob e el u u o polí ico y sob e sus expec a i as como
homb es de negocios. La pelig osidad de unos cambios que pa ecían desbo da
«los usos polí icos-económicos-ins i ucionales» p o ocó una inmedia a eacción
del Consejo Nacional de Emp esa ios, la o ganización cúpula del sis ema asocia-
i o c eado den o del apa a o e ical. Es o es, un p oblema gene ado po la
polí ica demandaba una espues a polí ica. No obs an e, su pa icipación ac i a
en el diseño y ejecución de las e o mas dependía po en e o del log o de una
ieja y nunca a endida ei indicación del Consejo: su econocimien o como
o ganismo independien e de ep esen ación de los in e eses emp esa iales y, en
calidad de al, in e locu o del gobie no en la elabo ación e implemen ación de
las polí icas públicas3.
Una aspi ación que puede cali ica se de mode na, equipa able a la de endida
po las o ganizaciones emp esa iales de Eu opa Occiden al y con o me a los pa á-
me os que ca ac e izan las elaciones en e los agen es sociales y los pode es
públicos en los egímenes democ á icos. Sin emba go, ese cali ica i o no puede
hace se ex ensi o en modo alguno a la es a egia desplegada po el Consejo. La
p ese ación de su pa icipación co po a i a, a a és del e cio sindical, en las
ins i uciones polí icas esul an es de la e o ma. Aho a bien, ya no como ep e-
sen an e de la O ganización Sindical y subo dinado siemp e a su línea polí ica,
sino de los in e eses especí icos de los emp esa ios, ag upados en una o ganiza-
ción p o esional y au ónoma del gobie no y de los sindica os4.
En consonancia, el Consejo adop ó una pos u a cla amen e con inuis a en el
e eno polí ico que, en cambio, no ue al en el ámbi o económico. La de ensa
del libe alismo, de la in oducción de una economía de lib e me cado —condi-
Ángeles González
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3«Que amos o no que amos la polí ica es á en an ín ima elación con lo económico que no
podemos sepa a los. (...) Tend emos que incidi e in e eni en la polí ica gene al de nues o gobie no y
de la Adminis ación en odos los aspec os», «Ac a de la Comisión Pe manen e del CNE, 29-11-1974».
Fondo Sindica os: caja 33. A chi o Gene al de la Adminis ación (AGA).
4«(...) Aquí ya no cabe el indi idualismo, ni la indi e encia, sino la coope ación solida ia en el seno
de una o ganización p o esional, como es el Consejo Nacional de Emp esa ios», «In o me del P esiden e
del CNE a la Comisión Pe manen e del Cong eso Sindical», 5-5-1975. Fondo Sindica os: caja, 33. AGA.
cionada cla o es á a la de ensa de los in e eses de la Nación— puede esul a pa a-
dójico pe o no lo e a, o no pa ecía se lo, pa a buena pa e de los emp esa ios. En
o as palab as, la de ensa de su s a us p i ilegiado y de su ce canía al pode ma -
caba los lími es de su e o mismo, an o en el ámbi o polí ico como en el econó-
mico y sindical, de mane a que la e o ma e a concebida como un simple «pe -
eccionamien o del sis ema».
La apues a po un cambio más o mal que sus ancial de las es uc u as polí i-
cas anquis as coincidía con los plan eamien os del p ime gobie no de la
mona quía. Y, na u almen e, el CNE —de la misma o ma que el Consejo
Nacional de T abajado es— mos ó sus simpa ías hacia la que se ía conocida
como e o ma A ias-F aga. Tan o en su e ien e polí ica como sindical, el p o-
yec o pa ecía colma po en e o sus aspi aciones. No podía se conside ada de
o a mane a la c eación de un pa lamen o bicame al en el que el Senado —con
iguales pode es que el cong eso de los dipu ados— se cons i uía como cáma a de
ep esen ación de in e eses. De la misma mane a, y en lo que se e ie e a la e o -
ma sindical, la mode ación de sus con enidos pe mi ió que ue a pe cibida como
medio pa a o alece las compe encias del Consejo y e o za su posición como
o ganización cúpula de los emp esa ios5.
No obs an e, el discu i de los acon ecimien os us ó las expec a i as que
había despe ado es e p ime p oyec o de e o ma, ma cadamen e con inuis a e
insa is ac o io —po ello mismo— pa a odos los g upos polí icos. El impasse
que siguió sólo comenzó a desenma aña se as el nomb amien o de A. Suá ez
como p esiden e de gobie no en julio de 1976. Sin emba go, desde la óp ica
emp esa ial, en esos momen os la cues ión p io i a ia no g a i aba únicamen e
en o no a la e o ma polí ica y a su alcance. Aho a, la angus ia an e la p o undi-
dad de la c isis económica y la consciencia de que no se a aba de una coyun u-
a pasaje a, les lle ó a eclama del gobie no una a ención p e e en e a los asun-
os económicos. No se a aba de echaza los cambios ni de nega su necesidad
sino una cues ión de p io idades. La e o ma polí ica debía supedi a se o, cuan-
do menos, a anza de mane a pa alela a la esolución de los g a es desequilib ios
de la economía median e la aplicación de un p og ama de gobie no elabo ado
con la pa icipación de los emp esa ios6.
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5GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles: «El mundo no empieza hoy ni pa imos de la nada: El Consejo
Nacional de Emp esa ios an e la e o ma sindical», en A. Ma eos y A. He e ín (eds.), La España del
P esen e: de la dic adu a a la democ acia. His o ia del P esen e. Monog a ía, 3 (2006), pp. 271-288. Sob e
la e o ma A ias-F aga, TUSELL, Ja ie y QUEIPO DE LLANO, Geno e a: Tiempo de Ince idumb e. Ca los
A ias Na a o en e el anquismo y la ansición (1973-1976), Ba celona, C í ica, 2003, pp. 261, 292
y 303.
6«El país no puede esis i polí icamen e el man enimien o o la acen uación de la ac ual ecisión (sic)
económica. Tenemos odos que colabo a pa a le an a la, pe o la Adminis ación ambién debe da paso

Ello no suponía que el CNE enunciase a los que has a en onces habían sido
sus obje i os polí icos, odo lo con a io. Pe o a pa i de ese mismo e ano su
es a egia opó con un g a e obs áculo al ca ece del sos én de buena pa e de los
emp esa ios. F en e al i me apoyo de los sec o es con inuis as, de enso es a
ul anza de la pa icipación co po a i a en las ins i uciones públicas, los g upos
más dinámicos, desde un pun o de is a económico e ideológico, se dis ancia on
cla amen e del Consejo. Es os sec o es se p onuncia on a a o de la adap ación
del sis ema asocia i o a las ca ac e ís icas y demandas de sus nue os in e locu o-
es polí icos. Un p oceso que demandaba la consecución de o ganismos e dade-
amen e ep esen a i os — asgo que no a ibuían al CNE— y, en calidad de
ales, con capacidad pa a dialoga y negocia la elabo ación e implemen ación de
las polí icas públicas. En de ini i a, apos aban po la plena in eg ación de las
o ganizaciones emp esa iales españolas en los esquemas de ac uación p opios de
los países democ á icos, sus en ados o malmen e en la despoli ización de sus
asociaciones y en el ecu so al su agio como a ma de p esión7.
Esa dispa idad de posiciones, que e lejaba concepciones dis in as ace ca de la
na u aleza y alcance de la e o ma polí ica, imposibili ó el éxi o del cambio limi-
ado deseado po el Consejo. Más aún, su con inuismo es imuló la c eación de
nue as o ganizaciones que p e endían es ablece sis emas asocia i os al ma gen
del sindica o e ical y del CNE, al que inculaban con el anquismo. La
Asociación Emp esa ial Independien e (AEI), de ma cado ca ác e libe al, p on-
o ob u o una baza impo an e al consegui la adhesión de los emp esa ios de
Mad id. Po su pa e, la Con ede ación Emp esa ial Española (CEE), encabeza-
da po A. Rod íguez Sahagún, inició una in ensa campaña en p o incias pa a
cons ui una ed asocia i a p opia.
La apa ición de es as «o ganizaciones pa alelas» — al como ue on de inidas
en el Consejo— no despe ó inquie ud alguna en e sus miemb os. Su posición
hegemónica pa ecía incues ionable. Disponía de una amplia ed asocia i a de
ca ác e sec o ial —las Uniones de Emp esa ios— y e i o ial —los Consejos
P o inciales de Emp esa ios—; sob ados ecu sos humanos y ma e iales y p esen-
cia en las ins i uciones públicas. Con aba, además, con el apoyo del gobie no
Ángeles González
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hacia delan e en el ema de las decisiones con la pa icipación de los homb es ep esen a i os del emp e-
sa iado». «Ac a de la Comisión Pe manen e del CNE», 9-7-1975, Fondo Sindica os: caja 7. AGA. «La
de e io ada si uación económica de las emp esas ha á muy di ícil la u gen e y necesa ia e o ma polí ica.
En consecuencia, hay que abo da con ca ác e p io i a io un cla o elanzamien o de nues a economía»,
Jo nadas Emp esa iales de Ta agona (sep iemb e de 1976).
7«Conside amos necesa io una e o ma de la ac ual O ganización Emp esa ial pa a log a una nue a
que sea plenamen e au ónoma, sin condicionamien os polí icos, plenamen e ep esen a i a, con igu ada
po e dade as o ganizaciones de ep esen ación an e el gobie no y de pa icipación en la ida polí ica,
económica y social, in e iniendo en cualquie ipo de medidas que a ec en a la emp esa». «Jo nadas
Emp esa iales de Toledo», El Alcáza (13-XI-1976).
pa a el que, en es os momen os, u gía una o ganización emp esa ial única y con-
solidada como el mejo con apeso posible en e a unos sindica os que es aban
desa ollando in ensas mo ilizaciones en apoyo de las esis up u is as.
Es os ac o es con ibuyen a explica la pos u a del CNE an e la e o ma
Suá ez. Un apoyo condicionado en la medida en que se limi ase a una «p uden-
e ac ualización del sis ema cons i ucional» y siemp e con las espe anzas pues as
en la e o ma de las Co es. Tal es así que sus miemb os p esen a on una se ie de
enmiendas al an ep oyec o de ley pa a la e o ma polí ica con la p e ensión de
asegu a su p esencia co po a i a. Sus es ue zos se cen a on en el es ablecimien-
o de una segunda cáma a ep esen a i a de los in e eses, con iguales pode es al
Cong eso y un manda o supe io , seis años en e a los cua o de los dipu ados.
En o as palab as, un senado con capacidad pa a ena las inicia i as del
Cong eso, elegido po su agio uni e sal8.
Pese a que el ex o inal no ecogió ninguna de sus aspi aciones y, po el con-
a io, eliminó la ep esen ación de in e eses, la oposición de los p ocu ado es
sindicales ue meno de la que cab ía espe a se. Cla o es á que signi icados
emp esa ios alineados con las posiciones inmo ilis as o a on en con a, pe o su
pos u a no ue secundada po la mayo ía debido, en e o os ac o es, a una
hábil maniob a del gobie no. El p oyec o de c eación de un Consejo Económico
y Social do ado con amplias acul ades, acili ó el o o posi i o al se en endido
como una compensación pa a los 150 p ocu ado es de ep esen ación sindical
que se ían excluidos de las u u as Co es. No sólo eso po que el p oyec o des-
pe ó an halagüeñas expec a i as que incluso algunos c eye on posible su ans-
o mación en e ce a cáma a «con acul ades deciso ias»9. Espe anzas anas
pues o que el gobie no, una ez conseguida la ap obación de la e o ma polí i-
ca, modi icó sus ancialmen e sus compe encias has a educi lo a me o ó gano
consul i o.
El acaso en su obje i o de man ene la ep esen ación co po a i a en las ins-
i uciones o zó un cambio de es a egia del CNE. A pa i de inales de 1976
acele ó la ans o mación de los o ganismos de ep esen ación anquis as —
uniones y consejos p o inciales— en asociaciones de nue o cuño, basadas en los
p incipios de libe ad y olun a iedad. Incluso a comienzos del año siguien e es i-
muló la c eación de una nue a o ganización, pa alela y he ede a de su es uc u-
a y ecu sos, la Con ede ación Gene al Emp esa ial Española. Pe o a es as al u-
as, su p opósi o de con e i se en o ganización cúpula e a p ác icamen e impo-
El emp esa iado en iempos de cambio. Pode , negocio y polí ica en la ansición a la democ acia
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8«Suge encias que el Conseje o Nacional, M. Conde Band és, p esen a al p oyec o de Re o ma
Polí ica», 18-9-1976; «A la ponencia de la Comisión de Leyes Fundamen ales», 27-10-1976, Fondo
Sindica os: caja 49. AGA.
9El Alcáza (13-XI-1976).
sible. Ya no con aba con el apoyo del gobie no a causa de su alineamien o con las
esis con inuis as y su hegemonía e a abie amen e con es ada po los p oyec os
asocia i os al e na i os, especialmen e la CEE de Rod íguez Sahagún que, al
pa ece , con aba con el apoyo del ejecu i o10.
La di isión del mundo emp esa ial ue acogida con p eocupación po los p o-
pios emp esa ios, conscien es de la impe iosa necesidad de con a con una o ga-
nización única que asumie a con e icacia la de ensa de sus in e eses. Ac i ud simi-
la adop ó el gobie no, que p ecisaba con u gencia un sis ema de ep esen ación
uni a io con capacidad de in e locución con los pode es públicos y, sob e odo,
con los sindica os. Así pues, la ges ación del nue o modelo asocia i o emp esa-
ial, an o como de su o ganización cúpula, no pueden en ende se de mane a
ajus ada si no se ienen en cuen a ac o es de ipo polí ico.
La ocación polí ica de la CEOE
Las o ganizaciones emp esa iales exis en es en la p ima e a de 1977 no se
p onuncia on an e el anuncio de la celeb ación de las p ime as elecciones demo-
c á icas. Posiblemen e esa ac i ud deba achaca se al es ado emb iona io en que
la mayo pa e de ellas se hallaban. Es cie o que el ema se deba ió en el seno
de la AEI, pe o algunos de sus di igen es echaza on la p opues a de adop a una
posición con ca ác e ins i ucional alegando la de inición apa idis a es ipulada
en sus es a u os11. Es p obable que en esa ac i ud pesa a o a conside ación, el
ya ci ado desp es igio social de los emp esa ios y, po ex ensión, de sus o gani-
zaciones, que les pe suadie a de la con eniencia de man ene un pe il bajo en
la escena polí ica. Tampoco es desca able que acogie an espe anzados los esul-
ados de las encues as que ya desde inales de mayo augu aban la ic o ia de la
UCD. Una coalición de signo mode ado, que incluía en su seno a los pa idos
libe ales y, po an o, la mejo ga an ía a la ho a de e i a el iun o de las
izquie das, p opo ciona es abilidad a la ida polí ica y, desde luego, de ende
los in e eses de la emp esa.
El mayo p oblema que debían a on a , en onces, pa ecía esidi en la in e -
locución con el u u o gobie no y pa a ello el paso p e io e imp escindible e a la
c eación de una o ganización emp esa ial única y je a quizada. No ue a ea ácil
dada la hos ilidad de los di igen es de la CEE hacia odo lo p o enien e del an-
quismo, es deci , hacia la o ganización he ede a del CNE de la que, sin emba -
go, no podía p escindi se po la solidez y abundancia de sus ecu sos. Las nego-
ciaciones, a duas y complicadas, se p olonga on más de lo p e is o pe o con la
Ángeles González
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10 GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, Secundino José: Ap oximación his ó ica a las o ganizaciones emp esa iales en
España. II. Las o ganizaciones emp esa iales en la T ansición: 1975-1978, Mad id, Fundación CEIM,
2001, p. 212.
11 Ibidem, pp. 114-115.
colabo ación del p opio gobie no de Suá ez, los buenos o icios de la AEI y de
Fomen o del T abajo Nacional, pudie on llega a buen é mino a inales de junio.
La o ganización, esul ado de una ó mula de comp omiso en e las es asocia-
ciones basado en un equilib ado epa o del pode , ecibió la denominación de
Con ede ación Española de O ganizaciones Emp esa iales e inició su andadu a
bajo la p esidencia de C. Fe e Sala 12.
La CEOE, al igual que las asociaciones de ámbi o sec o ial y uncional que se
habían o ganizado a pa i de 1976, ijó en sus es a u os la o al independencia
de los pa idos polí icos. No se a aba únicamen e de e i a in e e encias pa i-
da ias que pudie an comp ome e su libe ad de acción. También ence aba el
p opósi o de ab i las pue as a odo ipo de emp esa ios al ma gen de sus plan-
eamien os polí icos e ideológicos —que pueden se dis in os como, de hecho lo
son sus in e eses económicos— y, na u almen e, acili a los p ocesos de consul-
a y negociación con los pode es públicos, cualquie a que ue a su endencia polí-
ica. Aho a bien, la independencia espec o a los pa idos polí icos no implica
neu alidad. La de ensa de una economía de lib e me cado, con odas las limi a-
ciones que se quie a, lle a apa ejada la de ensa de un conc e o modelo de socie-
dad. Y pa a los emp esa ios, desde luego pa a los di igen es de la CEOE, ese
modelo se conc e aba en una democ acia libe al con o me a una concepción ins-
umen al de la misma, de i ada de su ín ima inculación con la economía de
me cado:
«(...) Las es uc u as igen es en lo polí ico, económico y social es án some i-
das a p o undas e o mas, que ma ca án nues o u u o. Las elaciones socioe-
conómicas en el mundo emp esa ial end án un ca ác e di e en e en el ma co
de la libe ad y olun a iedad asocia i a.
Es as elaciones se inse an en un p oceso de cambio basado en una sociedad
lib e y democ á ica, que lle a apa ejado como undamen o de su exis encia la
lib e inicia i a y la economía de me cado»13.
C eada con pos e io idad a las elecciones y con un ni el de o ganización y
cohesión in e na no ablemen e p eca ios, la o ganización cúpula de los emp esa-
El emp esa iado en iempos de cambio. Pode , negocio y polí ica en la ansición a la democ acia
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12 DÍAZ VARELA, Ma y GUINDAL, Ma iano: A la somb a del pode , Ba celona, Tibidabo, 1990;
GUTIÉRREZ ÁLVAREZ, Secundino José: Ap oximación his ó ica a... op. ci ., pp. 235-265; GONZALEZ
FERNÁNDEZ, Ángeles: «El mundo no...», op. ci ., pp. 285-286. Sob e Fe e Sala , CABRERA, Me cedes y
REY, Fe nando del: El pode del dine o. Polí ica y economía en la España Con empo ánea (1875-2000),
Mad id, Tau us, 2002, pp. 346-347.
13 «Mani ies o conjun o de las en idades undado as de CEOE». Ci ado en GARCÍA FEMENÍA, Ana
Ma ía: El asociacionismo emp esa ial en España, Mad id, ICE, 2002, p. 219. Fe e Sala insis ió en esa
misma concepción: «La plena ealización de la economía de me cado es undamen al pa a el es ablec-
imien o de la democ acia», El País (21-XII-1977). Ve MORLINO, Leona do: Democ acy be ween consoli-
da ion and c isis. Pa ies, g oups and ci izens in Sou he n Eu ope, Ox o d, Ox o d Uni e si y P ess, 1998,
pp. 39 y 221-222.
«pa a indica les (a los emp esa ios) a quién no deben o a », habida cuen a que
los sondeos daban como p obable una «mayo ía ma xis a». La campaña consi-
guió un éxi o más que no able y con ibuyó al iun o de Con e gencia i
Unió32. Bien es cie o que el impac o del allido golpe de es ado del 23-F ab ió
un pa én esis que pe mi ió la i ma del Acue do Nacional de Empleo (ANE) a
es bandas, aunque no lle ó apa ejado un cambio sus ancial en su opinión
sob e el gobie no encabezado po Cal o So elo. En odo caso, ese pa én esis ue
de co a du ación pues o que en sep iemb e de ese mismo año la CEOE om-
pió públicamen e sus elaciones con el gobie no al e i a se de la comisión de
seguimien o del ANE. La causa, el incumplimien o po pa e del ejecu i o de
los comp omisos con aídos con los emp esa ios en es aspec os de los p esu-
pues os gene ales de 1982: p esión iscal, dé ici público y concesión de sub-
enciones a los sindica os, que ue conside ada como una amenaza pa a la
libe ad de emp esa33. En es os momen os, Fe e Sala lanzó una cla a ad e -
encia a UCD:
«Me a e o a asegu a que esul a de mayo p eocupación pa a muchísimos
emp esa ios españoles que, con sus amilia es y su indudable in luencia social,
consiguie on nu i el ele ado elec o ado que le concedió la ic o ia en las
u nas en dos ocasiones. Si sus líde es, y la indudable esponsabilidad del p e-
siden e del Gobie no, no consiguen supe a la ilógica concepción del cen o
como una mezcla de ideologías dispa es y a eces con apues as, con eminis-
cencias de nues o pasado ecien e, p e emos una ine i able y p óxima de o-
a elec o al en e el has ío del elec o ado. Lo mismo sucede á si el cen o no
deja de cons i ui una me a ac i ud ác ica y ambigua en la que el aspec o p e-
dominan e lo es ablece una exigua p opo ción de mili an es o di igen es que
de ienden el p incipio de ningún enemigo a la izquie da y se empeñan en ocu-
pa una as o a, las posiciones socialis as o comunis as»34.
La con e sión de la CEOE en ac o polí ico susci ó al oleada de c í icas que
hubo de sali al paso pa a sub aya que «no p e ende con e i se en un pa ido
polí ico ni p esen a candida os a las p óximas elecciones»35. Pe o la decisión de
in e eni en la ida polí ica ya es aba omada y ol ió a esceni ica se de modo
inmedia o en la campaña pa a las elecciones al pa lamen o au onómico gallego,
ealizadas en oc ub e. Con el apoyo de la CEOE y de su p opio p esiden e, que
acudió a la comunidad pa a pa icipa en los ac os p e is os, la Con ede ación
Emp esa ial de Galicia asumió la di ección de la campaña que p e endía mo ili-
za a los emp esa ios y, sob e odo, consegui sus o os pa a los pa idos no ma -
Ángeles González
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32 El País (9-II-1980).
33 CALVO SOTELO, Leopoldo: Memo ia i a de la ansición, Ba celona, Plaza y Janés. Cambio 16,
1990, p. 163.
34 El País (10-IX-1981).
35 El País (12-IX-1981).

xis as. Al igual que en Ca aluña el año an e io , su campaña con ibuyó al iun-
o de la conse ado a AP36.
A la is a de los sa is ac o ios esul ados, la CEOE desplegó una campaña
simila du an e las p ime as au onómicas andaluzas, celeb adas en mayo de
1982. En es a ocasión, la in e ención de los emp esa ios e is ió una du eza
inusi ada debido a la hegemónica implan ación del PSOE en la comunidad y al
hecho de que se a aba del úl imo p oceso elec o al an es de las legisla i as y, en
calidad de al, ue on conside adas como una especie de ensayo gene al.
Pa alelamen e, sus di igen es comenza on a p esiona pa a el es ablecimien o de
una alianza elec o al que ag upa a al cen o-de echa, en cla o apoyo a las p o-
pues as de AP pa a la o mación de una «mayo ía na u al». El p oyec o, sin
emba go, acasó po la nega i a de UCD a una alianza con AP y po el pos e-
io echazo a una alianza en e es a úl ima y Unidad Andaluza, pa ido de en-
dencia egionalis a mode ada.
Pese a la du eza y ag esi idad de la campaña desplegada po la Con ede ación
Emp esa ial de Andalucía (CEA), siemp e bajo la di ección y con el apoyo de la
CEOE, los esul ados elec o ales no ue on los espe ados. Cie o es que AP cono-
ció un c ecimien o ex ao dina io en la comunidad au ónoma. Po p ime a ez
el pa ido se si uó como la segunda ue za en Andalucía, pe o el as ase de o os
se p odujo desde UCD, que se hundió de o ma es epi osa, y us ó un gobie -
no de coalición de cen o-de echa an e la mayo ía absolu a alcanzada po los
socialis as37.
El acaso no mejo ó las elaciones de la CEOE con el gobie no, sino odo lo
con a io. El esul ado de las elecciones andaluzas había con i mado el hundi-
mien o de la UCD y la posibilidad de una AP como al e na i a iable. Po lo
an o a eció en sus c í icas con a la polí ica económica del gobie no, conducen-
e —en su opinión— a una « e iginosa socialización de la economía» y gene a-
do a de una p o unda descon ianza en el emp esa iado. En es os momen os la
o ganización o muló lo que muchos conside a on un «ul imá um» a la UCD,
acompañado de una cla a ad e encia al PSOE sob e la in iabilidad de su p o-
g ama de gobie no con un ni el de dé ici público como el exis en e38.
Pese a que a es as al u as no exis ía una posición única en el mundo emp esa-
ial –de hecho la banca ya había iniciado con ac os con los socialis as an e la
El emp esa iado en iempos de cambio. Pode , negocio y polí ica en la ansición a la democ acia
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36 GONZÁLEZ ENCINAR, Juan José: Galicia. Sis ema de pa idos y compo amien o elec o al, 1976-1981,
Mad id, Akal, 1982, pp. 135-137.
37 CARO CANCELA, Diego: Las p ime as elecciones au onómicas de Andalucía (1982), Cádiz,
Uni e sidad de Cádiz. Unicaja, 1992; GONZÁLEZ FERNÁNDEZ, Ángeles: «De la neu alidad a la belige -
ancia: emp esa ios y elecciones en la ansición a la democ acia», en A. Ramos San ana (coo d.), La
T ansición: polí ica y sociedad en Andalucía, Cádiz, Ayun amien o de Cádiz, 2005, pp. 206-208.
38 ABC (22 y 29-VII-1982).
expec a i a de su iun o elec o al39, la cúpula emp esa ial pe sis ió en su es a e-
gia de ca a a las legisla i as de oc ub e. Inicialmen e su es a egia p e endía la
conce ación de una alianza que aglu ina a al cen o y la de echa (UCD-AP-PDP
y el Pa ido Libe al), pe o hubo de modi ica la as el echazo de la p ime a a una
coalición con AP. A pa i de ese momen o su campaña se cen ó en dos obje i-
os: de un lado, el apoyo a es a úl ima o mación —que pa icipó en las eleccio-
nes en alianza con las dos o maciones ci adas bajo la denominación Coalición
Popula y cuyo p og ama iscal coincidía casi exac amen e con el elabo ado po
el Cí culo de Emp esa ios—. De o o, e i a el iun o del PSOE, pa a lo que
insis ie on en los pelig os que pa a la emp esa y los emp esa ios end ía un u u-
o gobie no socialis a, sob e odo a la is a de los ejemplos ancés y g iego40.
La campaña, ealizada a ni el p o incial po las espec i as con ede aciones y
ede aciones, se desplegó en es líneas de ac uación: la p ime a consis ió en la
elabo ación de una se ie de análisis de los p og amas elec o ales de los dis in os
pa idos con una inalidad supues amen e in o ma i a. En ealidad, ese análisis
se basaba en un documen o edac ado po los di igen es de la CEOE y se ocupa-
ba básicamen e del p og ama p esen ado po los socialis as que —según sus
edac o es— «se ap oxima en g an medida a los modelos ma xis as de la Eu opa
del Es e». La segunda se adujo en la celeb ación de en e is as con los ep esen-
an es p o inciales de los pa idos pa a consegui el comp omiso de un apoyo
pe manen e a las emp esas. Po úl imo, p esionó sob e las o maciones más p ó-
ximas pa a que incluye an a di igen es de la CEOE en sus lis as elec o ales (de
hecho, una docena de ellos concu ie on en las candida u as de AP, PDP y, en
meno medida en UCD).
De lo que no cabe la meno duda es de la sin onía en e la CEOE y la mayo
pa e del emp esa iado. Según una encues a ealizada en e los emp esa ios,
Coalición Popula había cap ado el 46,5% de sus o os; el 12% man u o su ide-
lidad al cen o (aho a escindido en e los es os de UCD y el Cen o
Democ á ico y Social-CDS); an sólo el 9% se inclinó hacía el PSOE. El es an-
e 27% de los su agios ue a pa a a los pa idos nacionalis as (18% CiU y 9%
PNV, espec i amen e)41.
Ángeles González
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39 Desde 1980 di e sos di igen es del PSOE habían man enido euniones disc e as con los p inci-
pales banque os pa a explica les su p og ama elec o al. El País (12-XII-1982). Pa a la CEOE se a aba
«de cie os sec o es banca ios, que en es os momen os se es án a imando a los que pueden iun a den-
o de dos meses», ABC (31-VIII-1982).
40 Ve , CASTILLO, Pila del: «La inanciación de las elecciones legisla i as de 1982», en J. J. Linz y J.
R. Mon e o (eds.), C isis y cambio: elec o es y pa idos en la España de los años ochen a, Mad id, Cen o de
Es udios Cons i ucionales, 1986, pp. 279-281.
41 PEREZ DÍAZ, Víc o : El e o no de la sociedad ci il, Mad id, Ins i u o de Es udios Económicos,
1987, p. 161.
La in e ención de la CEOE no in luyó en los esul ados elec o ales. No pudo
e i a el iun o socialis a, aunque sí coope ó de o ma no o ia al hundimien o
del pa ido en el gobie no. No obs an e, dado que las encues as a icinaban con
cla idad un iun o del PSOE, el obje i o de la CEOE p obablemen e consis ía
en impedi una ic o ia po mayo ía absolu a. De es a mane a, se acili a ía el
camino pa a una alianza de los pa idos del cen o-de echa que pudie a o ma
gobie no. O cuando menos, la o mación de un ejecu i o en mino ía en e a un
pa ido conse ado ue e en la oposición que pudie a ac ua como po a oz de
los in e eses emp esa iales en los ámbi os de decisión polí icos. Ello explica ía
que as conoce los esul ados elec o ales, la CEOE elici a a al PSOE —mani-
es ando incluso que su ic o ia no había sido una so p esa— y ambién a AP,
que había conseguido algo más de un cen ena de escaños42.
Po o o lado, la ans o mación de la CEOE en ac o polí ico ambién enía
o as mo i aciones no menos impo an es: de un lado, o alece la cohesión de
los emp esa ios en o no a la o ganización, o o gándole un plus de ep esen a i-
idad. De o o, mos a a los socialis as que su p og ama de gobie no se ía de
di ícil aplicación si no se con aba con la colabo ación del mundo emp esa ial y,
en ambos, el balance inal puede conside a se sa is ac o io. Indudablemen e, la
mayo ía absolu a socialis a o zó un cambio en la es a egia de con on ación de
la CEOE con los pode es públicos. Un cambio necesa io y lógico pa a a o ece
el es ablecimien o de «puen es de diálogo» con el nue o gobie no, lo que explica
que deses ima a secunda la es a egia de la pa onal ancesa —que había hos i-
gado al gobie no socialis a p ác icamen e desde su oma de posesión— y aco da-
se concede un pe íodo de g acia al ejecu i o socialis a.
Esa ac i ud ue bien ecibida po el PSOE, habida cuen a de la absolu a nece-
sidad de con a con el concu so del emp esa iado pa a asegu a su p og ama de
gobie no y, de hecho, ápidamen e se es ableció po p ime a ez en la ecien e
democ acia española un diálogo luido en e ambas pa es. No obs an e, los
esul ados ue on limi ados po cuan o la in e locución no ue seguida po una
negociación sob e la polí ica económica y labo al, aunque los sucesi os gobie nos
socialis as hubie on de acome e la esolución de los g a es desequilib ios de la
economía española, sa is aciendo así una de las más insis en es eclamaciones del
emp esa iado desde el comienzo de la ansición.
Pa a conclui , la ince idumb e sob e el u u o polí ico susci ó una no o ia
poli ización del mundo emp esa ial con el obje i o de p ese a su p oximidad a
los ámbi os de decisión polí ica. Inicialmen e la es a egia desplegada po el e -
icalis a CNE consis ió en la de ensa de su pa icipación co po a i a en los cen-
os de decisión de las polí icas públicas. Ya no en calidad de ep esen an e gené-
El emp esa iado en iempos de cambio. Pode , negocio y polí ica en la ansición a la democ acia
Alco es 4, 2007, pp 167-186 185
42 Ve El País (30-X-1982).
ico de la O ganización Sindical sino como o ganización p o esional, indepen-
dien e de la Adminis ación y de los abajado es. Esa es a egia se adujo en un
cla o alineamien o con las esis con inuis as que p e endían una e o ma limi a-
da de las es uc u as polí icas anquis as, pe o ese modelo esul ó in iable, en lo
que se e ie e a los emp esa ios, po el desa ollo de endencias cla amen e di e-
enciadas en o no a la na u aleza y alcance del p oceso de cambios.
En es as ci cuns ancias y al igual que sucedie a en el ámbi o polí ico, la impe-
iosa necesidad de con a con un sis ema uni a io de ep esen ación y de ensa de
los in e eses emp esa iales con capacidad de in e locución con los pode es públi-
cos y los sindica os, o zó la necesidad del acue do en e unos y o os. Po an o,
la CEOE, cuya c eación ue es imulada po el gobie no an e la necesidad de
inco po a a los emp esa ios al consenso que ca ac e izó la ansición a la demo-
c acia, ue esul ado de un pac o de ca ác e p agmá ico. Al ma gen de las ac i i-
dades clásicas de in e locución labo al, a las que se concedió una especial impo -
ancia en es os p ime os años, la CEOE asumió de o ma inmedia a la de ensa
de los in e eses emp esa iales en el ámbi o polí ico. Función que desplegó den o
de los lími es es ablecidos po la democ acia y que, na u almen e, equi ió el
ap endizaje y pues a en p ác ica de nue os epe o ios de acción.
Sin emba go, el acaso de las espe anzas deposi adas en la elabo ación de un
g an pac o social gobie no-agen es sociales pa a consensua la polí ica económi-
ca, dio paso a un p oceso de dis anciamien o espec o a la UCD. Alejamien o,
que no up u a an e la inexis encia de una al e na i a iable a su de echa y al p o-
undo emo que susci aba en e los emp esa ios un posible gobie no socialis a.
No obs an e, a pa i de 1980 el echazo de la CEOE hacia la polí ica económi-
ca y labo al del gobie no, ag a ado po la descon ianza susci ada po las di isio-
nes in e nas de la UCD, p o ocó su con e sión en ac o polí ico con el obje i o
de apoya aquellas opciones que asumie an sus plan eamien os desde el pode . La
nue a es a egia ob u o sonados éxi os en Ca aluña y Galicia que mos a on a la
opinión pública, a los pa idos polí icos y a los p opios emp esa ios el pode que
habían alcanzado y, desde luego, es imula on su con inuación con onos cada ez
más ag esi os.
Cie amen e sus es ue zos acasa on en Andalucía y luego a ni el nacional en
lo e e en e a e i a el acceso de los socialis as al pode . Sin emba go, u ie on
éxi o en cuan o pusie on de mani ies o la unidad del emp esa iado en o no a la
CEOE y, sob e odo, la necesidad de una in e locución gobie no-cúpula emp e-
sa ial en ma e ia de polí ica económica. En es e sen ido, el iun o socialis a en
oc ub e de 1982 señaló el inicio de una nue a e apa en las elaciones en e los
emp esa ios y el gobie no, ca ac e izadas po la exis encia de una comunicación
luida, p opia de los egímenes democ á icos.
Ángeles González
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