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Una nota sobre Marsilio Ficino y la religiosidad renacentista

Abstract

El pensamiento humanista y cristiano se da la mano en un hombre como Marsilio Ficino, que desde el furor religioso y platónico se acerca a a la religiosidad renacentista. Un espíritu que se ha distinguido, principalmente, por dos conceptos: paz y tolerancia.

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Una nota sobre Marsilio Ficino y la religiosidad renacentista

Author: Sánchez Espillaque, Jéssica
Publisher: Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla
Year: 2006
DOI: 10.46543/ISID.0615.1012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/cdce595f-91ad-4d76-b4d8-228ce4ccfa4e/download
ISIDORIANUM
29
(2006)319-330
UNA
NOTA
SOBRE
MARSILIO
FICINO
Y
LA
RELIGIOSIDAD
RENACENTISTA
Jéssica
Sánchez
Espillaque
Becada
de
FPU,
Uni e sidad
de
Se illa
ABSTRACT:
Humanis
and
Ch is ian
hough
occu s
he
hand
in
a
man
as
Ma silio
Ficino,
who
since
he
eligious
and
pla onic
age
app oaches
us
he
Renaissance
eligiousness.
A
spi i
ha
has
dis inguished
i sel ,
mainly,
by
wo
concep s:
peace
and
ole ance.
PALABRAS
CLAVES:
Amo ,
con i encia,
Ficino,
homb e,
paz,
pla onis

mo,
eligiosidad,
enacimien o,
ole ancia.
En
las
siguien es
lineas
e lexiona emos
sob e
un
pe iodo
muy
conc e o
del
Humanismo
enacen is a.
Se
a a
del
momen o
pos e

io
a
lo
que
se
conoce
como
“
p ime
humanismo
”
,
es o
es,
la
ase
subsiguien e
al
humanismo
ci il
lo en ino,
que
llega
ap oximada

men e
(pues
no
es
algo
que
se
pueda
di idi
de
un
modo
exac o)
has a
la
segunda
mi ad
del
siglo
XV.
És e
es
un
pe iodo
en
el
que
p edomina
una
p eocupación
po
p oblemas
lógico- e ó icos
y
é ico-
polí icos;
o
sea,
p oblemas
p ác icos:
de
odo
aquello
que
iene
que
e
con
la
ida
del
homb e
en
la
ciudad.
Además,
es
de
ca ác e
ma

cadamen e
a is o élico.
En
cambio,
nos
amos
a
ocupa
de
la
e apa
que
le
sigue.
Si uémonos
en
la
segunda
mi ad
del
Qua ocen o
con
Hay
es udiosos
del
Renacimien o,
como
Ped o
R
od íguez
S
an id ián
,
que
es a

blecen
la
siguien e
dis inción:
P ime
Humanismo
(Qua ocen o)
y
Segundo
-319-
Jéssica
SÁNCHEZ
ESPILLAQUE
la
igu a
in elec ual
de
Ma silio
Ficino,
y
an e
un
mo imien o
más
p eocupado
po
las
cues iones
me a isicas
y
eológicas,
que
po
las
mundanas,
como
había
ocu ido
en
la
ase
an e io ^.
Hallamos,
po
consiguien e,
un
pensamien o
mucho
más
in luido
po
el
pla onis

mo.
El
Humanismo
enacen is a,
en
su
conjun o,
busca
conoce
al
homb e
y
el
sen ido
de
la
ida,
pa a
lo
cual
ealiza
un
p og ama
que,
basándose
en
la
ecupe ación
cul u al
de
la
An igüedad^
(la ina
y
g iega),
in en a
educa
al
homb e,
y
en
el
que
no
hab á
un
único
maes o
sino
múl iples:
Cice ón,
Vi gilio,
Ho acio,
Séneca,
Tucídides,
Ti o
Li io,
e c.,
pe o,
sob e
odo,
el
g an
desconocido
pa a
los
medie

ales,
Pla ón".
2
3
4
Humanismo
(Cinquecen o).
C .
Ped o
R.
S
an id ián
,
Humanismo
y
Renacimien o,
Mad id,
Alianza
Edi o ial,
1994.
O a
di e enciación
es
la
que
apo a
E nes o
G
assi
,
La
iloso ia
del
Humanismo.
P eeminencia
de
la
palab a,
Ba celona,
An h opos,
1993
donde
habla
en
los
é minos
de
“
humanismo
no
pla onizan e
’
y
“
humanismo
pla onizan e
”
.
Pa a
ahonda
en
es a
cues ión
aconsejamos
Eugenio
G
a in
,
Medioe o
y
Renacimien o:
Es udios
e
in es igaciones,
e sión
cas ellana
de
Rica do
P
och a
,
Mad id,
Edi o ial,
Tau us,
1983,
III
Pa e,
cap.
I.
O as
ob as
de
es e
magní ico
es udioso
del
Renacimien o
pod ían
ale
pa a
es e
p opósi o.
La
aíz
de
es e
in e és
po
la
cul u a
clásica
se
halla,
en
p ime
luga ,
en
cues

iones
polí icas.
Desde
p incipios
del
siglo
XIV
Flo encia
iene
un
ipo
de
gobie

no
muy
di e en e
al
del
es o
de
la
Eu opa
medie al,
egido
po
i anos
y/o
p ín

cipes.
En
la
capi al
Toscana,
en
cambio,
se
ins au a
la
República.
Sin
emba go,
a
mediados
de
siglo
su gen
en
I alia
a ios
es ados
á idos
de
pode
(los
S o za
en
Milán,
en e
o os)
que
quie en
emula
a
Julio
Césa ,
pa a
lo
que
la
epública
lo

en ina
no
e a
más
que
un
es o bo.
An e
es a
si uación
Flo encia,
que
no
puede
con a
con
la
ayuda
de
o os
es ados
i alianos
po que
su
mane a
de
gobe na
no
es á
muy
bien
is a,
decide
mi a
al
pasado
pa a
busca
una
solución;
conc e a

men e
a
Cice ón,
quien
mues a
la
o aleza
de
la
República
omana
en e
al
pode
absolu is a
del
Césa .
Pues
bien,
p e iamen e
los
sabios
lo en inos
ienen
que
ecupe a
la
g amá ica
la ina
pa a
pode
lee
las
ob as
de
es e
au o .
He
aquí
el
o igen
de
la
ecupe ación
de
los
s udia
humani a is,
y
he
aquí
ambién
ese
in e

és
mo al
y
polí ico
que
o igina ía
odo
el
mo imien o
humanis a
del
Renacimien o.
El
in e és
es é ico
po
la
An igúedad
clásica
su gi á
cuando,
a
p incipios
del
siglo
XV,
lleguen
a
I alia
(muy
especialmen e,
a
Flo encia)
los
bizan inos,
huyendo
de
los
u cos,
y
lle en
consigo
odo
el
pensamien o
helenís

ico,
además
de
inicia
los
es udios
de
la
lengua
g iega.
Véase
en
M
a silio
F
icino
,
Sob e
el
u o
di ino
y
o os
ex os,
(Selección
de
ex os
y
no as
de
Ped o
A
za a
;
aducción
de
Juan
M
aluque
y
Jaime
S
ainz
,
(Edición
bilingúe),
Ba celona,
An h opos,
1993)
el
Es udio
In oduc o io
de
Ped o
A
za a
,
pp.
XVI-XXII.
Jacob
B
u ckha d
a i ma
que
la
ecupe ación
de
Pla ón
en
el
siglo
XV
cons i u

ye
“
un
segundo
y
más
al o
Renacimien o
de
la
An igüedad
”
,
J.
B
u ckha d
,
La
cul u a
del
Renacimien o
en
I alia,
Mad id,
Eda ,
2004,
p.
167.
-
320
-
UNA
NOTA
SOBRE
MARSILIO
RICINO
Y
LA
RELIGIOSIDAD
RENACENTISTA
L
En
medio
de
ambas
e apas
del
humanismo
del
Renacimien o
se
p oducen
cambios
(en
los
que
aho a
no
nos
podemos
de ene )
polí

icos,
sociales^,
e c.,
que
dan
luga
a
un
nue o
modo
de
concebi
la
ida
y
el
homb e.
Pe o
an es
de
me e nos
de
lleno
en
esa
nue a
concepción
del
se
humano
p opia
de
los
humanis as
pla ónicos,
amos
a
ealiza
una
pequeña
dig esión
en
la
que
a a emos
de
despeja
una
cues ión
la gamen e
discu ida:
si
el
Renacimien o
iene
o
no
un
espí i u
i eligioso.
En
nues a
opinión,
y
en
la
de
g andes
es udiosos
del
Rena

cimien o
y
del
Humanismo
enacen is a
i aliano
como
Eugenio
Ga in,
Cesa e
Vasoli
y,
po
supues o,
E nes o
G assi%
la
época
enacen is a
no
es
i eligiosa,
aunque
algunos
his o iado es
hayan
a ado
de
hace nos
e
lo
con a io.
P ueba
de
ello
son
los
ex os
de
algunos
de
los
humanis as
de
la
época,
(pla ónicos
sob e
odo),
en e
los
cuales
se
encuen a
Ficino,
unos
ex os
en
los
que
no
apa ecen
alusiones
a eas
o
simplemen e
agnós icas
sino
que,
más
bien,
lo
que
acaece
es
una
ans o mación
del
p isma
con
el
que
se
mi a
al
homb e.
El
se
humano
deja
de
se
una
c ia u a
más
en e
an as
o as,
y
comienza
a
ene
una
posición
p i ilegiada
como
imagen
i ien e
de
Dios.
Es
deci ,
sigue
exis iendo
la
e
en
Dios
pues o
que
nunca
se
pie de,
y
nos
a e e íamos
a
deci
que
esa
e
se
i e
de
una
o ma
más
in ensa
(bas a
con
e
las
acciones
de
un
homb e
que,
aunque
no
e a
i alia

no,
es aba
in luido
po
el
mismo
ambien e
humanis a
como
Juan
Luis
Vi es)
pe o,
además,
jun o
a
ella
a
su giendo
una
nue a
e
en
el
mundo
y
en
el
homb e
mismo.
Lo
que
más
a ae
de
la
eligión,
en
es e
nue o
pe íodo,
es
su
e ien e
más
humana",
c is ológica«.
De
ahí
5
6
7
8
Fundamen almen e
el
in
de
la
República
lo en ina
y
la
llegada
de
los
Médicis
al
pode .
G
assi
,
po
su
pa e,
nos
iene
a
deci
que,
lejos
de
lo
que
algunos
es udiosos
han
pensado,
el
iloso a
humanis a
no
se
educe
a
la
e i i icación
del
pensa

mien o
pla onizan e.
Véase
E nes o
G
assi
,
La
iloso ía
del
Humanismo.
P eeminencia
de
la
palab a,
Ba celona,
An h opos,
1993.
Así
como
J.
M.
S
e illa
,
T amos
de
iloso ía,
Se illa,
Mínima
del
CIV,
2002
( ambién
en
edición
digi al:
www.us.es/minima3
).
J.
O
ega
y
G
asse
,
En
o no
a
Galileo,
edición
de
José
Luis
A
bellán
,
Colección
Aus al,
Mad id,
Espasa-Calpe,
1996,
p.
267.
Una
idea
que
ya
se
enía
desa ollando
en
la
de o io
mode na,
y
que
enía
como
una
de
sus
ca ac e ís icas
undamen ales
lo
que
se
conoce
como
“
c is ocen is-
mo
p ác ico
”
,
a
sabe ,
una
ida
espi i ual
que
busca
la
imi ación
de
los
ejemplos
de
C is o
y
que,
po
consiguien e,
es á
basada
en
la
humanidad
de
és e,
a
pa e
de
su
eacción
con a
la
eología
demasiado
especula i a.
-
321
-
Jéssica
SÁNCHEZ
ESPILLAQUE
que
po
encima
de
los
dogmas
lo
que
más
impo e
a
es os
homb es
sean
las
buenas
acciones^
El
c ecien e
in e és
po
el
homb e
que
se
expe imen a
en
es a
e apa
no
a
a
supone
un
pelig o
pa a
la
e
c is

iana,
p incipalmen e,
po que
ambién
ella
alo a
admi ablemen e
al
se
humano.
La
mues a
de
que
esa
e
no
ha
in e umpido
su
cami

no
du an e
el
Renacimien o
es
el
a e
eligioso
que
eme ge
en
es e
momen o.
Un
a e
que
en
el
Renacimien o
es
de
una
belleza
excepcional,
aunque
no
sólo
eso,
de
igual
o ma
sob esale
po
su
con enido.
G andes
a is as
de
la
época
(pin o es,
escul o es
y
a qui ec os)
plasma on
en
sus
ob as
las
iquezas
de
su
ingenio,
imp egnadas
de
g an
hondu a
espi i ual.
Po
ejemplo,
Miguel
Ángel
(1475-
1564),
que
se
o ma
en
Flo encia,
en
el
cí culo
neopla ónico
de
la
co e
de
Lo enzo
de
Médicis'°,
ealiza
abajos
de
no able
espí i u
eligioso,
como
el
Moisés
y
los
P isione os
o
Esla os,
pa a
el
mau

soleo
del
papa
Julio
II.
Aunque
és e
no
es
el
único
caso,
se
dice
que
en
El
nacimien o
de
Venus
Sand o
Bo icelli
(1445-1510)
plasma
los
p incipios
ilosó icos
del
neopla onismo
enacen is a;
y
es
que
el
pin o ,
que
ha
sido
conside ado
uno
de
los
más
impo an es
ep e

sen an es
de
la
pin u a
del
Qua ocen o,
conocía
de
p ime a
mano
el
pensamien o
de
los
pla ónicos
lo en inos
y
del
p opio
Ficino,
con
quien
es ablece ía
una
amis ad.
Igualmen e,
hay
ejemplos
de
es a
eligiosidad
en
la
a qui ec u a
enacen is a.
Los
expe os
coin

ciden
en
a i ma
que
las
cúpulas,
que
an
impo an es
se
hicie on
en
las
cons ucciones
a qui ec ónicas
del
Renacimien o,
poseen
un
g an
simbolismo
c is iano,
a
sabe ,
la
o ma
es é ica
de
las
mismas
hace
e e encia
a
lo
di ino,
eniendo
en
cuen a
la
pe ección
que
se
supone
en
la
es e a,
así
como
po que
en
ellas
puede
en a
de
una
o ma
sublime
la
luz,
la
luz
di ina.
De
es a
mane a
se
ha
in e p e

ado
en
una
de
las
ob as
cumb es
del
Renacimien o,
la
ca ed al
de
Flo encia,
San a
Ma ía
dei
Fio e,
cuya
cúpula
ealizó
el
genial
Filippo
B uneslleschi
(1377-1446),
y
en
la
que,
además
de
la
un

ción
es é ica,
des aca
una
ideológica:
ep esen a
la
unidad
c is ia-
9
10
Po
es o,
ha
habido
his o iado es
que
han
is o
el
Renacimien o
como
un
pe í

odo
de
ánsi o
en e
c ee
que
en
Dios
es á
la
e dad
y
c ee
que
es á
en
la
cien

cia
humana.
Lo enzo
de
Médicis
enía
la
con icción
de
que
sin
el
pla onismo
no
se
podía
se
ni
buen
ciudadano
ni
buen
c is iano.
J.
B
u ckha d
,
op.
ci .,
p.
168.
-322-
UNA
NOTA
SOBRE
MARSILIO
PIGINO
Y
LA
RELIGIOSIDAD
RENACENTISTA
na.
Aho a
bien,
es
cie o
que
el
mo imien o
a is ico
de
es a
época
di ie e
del
medie al
po
ejemplo
en
el
descub imien o
de
la
pe s

pec i a,
en
la
p edilección
po
los
modelos
clásicos,
...,
y
en
una
disminución
del
a e
con
mo i os
eligiosos
debido,
an e
odo,
al
hecho
de
que,
en
es e
momen o,
el
homb e
comienza
a
se
omado
como
el
ema
undamen al
de
las
ob as
de
a e,
an o
de
las
plás

icas
como
de
las
del
pensamien o.
El
a e
enacen is a
se
dis in

gue
po
se
plu al
pe o
en e
las
di e en es
ias
que
se
cul i an
ambién
es á
el
a e
eligioso.
Po
an o,
aunque
ya
no
es
la
ónica
gene al,
como
ue
en
la
Edad
Media,
si
podemos
deci
que
hay
p e

sencia
en
el
Renacimien o,
y
muy
especialmen e
en
los
ci cuios
pla ónicos,
de
dicho
a e
sag ado
.
En
de ini i a,
el
homb e
enacen is a
sigue
siendo
c is iano
aunque
en
modo
alguno
como
lo
habia
sido
siglos
a ás;
aho a
la
e
sólo
es
un
ing edien e
más
de
su
ida,
lo
cual
cons i ui á,
como
e emos,
e lejo
de
una
conocida
ole ancia
eligiosa
po
pa e
de
los
humanis as
enacen is as.
Dicho
odo
es o,
ya
es amos
p epa ados
pa a
analiza
aquella
concepción
del
homb e
que
los
pensado es
de
co e
pla ónico
in o

ducen
en
el
ambien e
humanis a
del
siglo
XV,
y
que
se
encuen an
ejempli icados
en
la
igu a
de
Ma silio
Ficino.
Aquella
esu gida
con ianza
en
el
homb e
dio
luga
a
una
nue a
concepción
del
se
humano,
pues
no
ol idemos
que
el
Renacimien o
end ía
a
se ,
en
palab as
de
un
es udioso
de
es e
pe iodo
his ó ico,
“
un
p oceso
de
cambio
en
la
ac i ud
humana
en e
al
mundo
y
a
la
ida.
Rep esen a,
sob e
odo,
el
alumb amien o
de
un
homb e
nue o
”
*'.
Asi,
du an e
el
p ime
pe iodo
del
Humanismo
se
concibe
al
hom

b e
como
un
se
eminen emen e
ac i o,
de
modo
que
su
dignidad
ya
no
es á
en
segui
los
dic ados
de
Dios,
sino
en
la
ac i idad
que
despliega
en
el
mundo
ad
maio em
glo iam
Dei,
po
ejemplo,
edi i

cando
ciudades.
Po
lo
an o,
su
pensamien o
se
in oduce
en
un
ho izon e
e enal,
lo
que
signi ica
a i ma
que
la
g andeza
del
12
Asimismo
se
ha
llegado
a
pensa
que
el
a e
enacen is a
con inua
siendo
p e

dominan emen e,
aunque
no
exclusi amen e,
eligioso,
y
que
su
aspec o
más
“
laico
”
(po
deci lo
de
alguna
mane a)
a
di igido
a
una
pequeña
mino ía
a is o

c á ica
y
eñnada.
El
pueblo,
en
cambio,
segui ía
gozando
del
a e
más
de o o.
Ped o
R.
S
an id ián
,
op.
ci ,
p.
9.
-
323
-

Jéssica
SÁNCHEZ
ESPILLAQUE
homb e
no
es
algo
que
és e
posea
desde
su
nacimien o
sino
que
ha
de
consegui la
median e
sus
ob as.
En
cambio,
a
pa i
de
Ficino
se
uel e
a
conside a
que
la
nobleza
humana
es á
en
la
esencia
di ina,
aunque
de
un
modo
di e en e
a
como
se
habia
hecho
en
la
Edad
Media.
Aho a
se
a i ma
que
el
homb e
sus ancialmen e
es
un
Dios.
Veamos
odo
es o
más
de enidamen e.
IL
Ma silio
Ficino
(1433-1499)
es
la
igu a
más
ep esen a i a
del
humanismo
pla ónico
lo en ino,
mo imien o
que
se
ca ac e iza
po
se
un
in en o
po
e i i
la
iloso ia
pla ónica,
aunque
es o
no
debe
en ende se
como
una
me a
epe ición
de
las
ideas
del
maes

o.
An es
bien,
se
a a
de
un
en iquecimien o
de
las
mismas,
median e
el
siguien e
p oceso:
p ime o
una
aducción
( an o
si
ya
exis e
como
si
no)
de
los
ex os
de
Pla ón
y
de
au o es
pla ónicos;
después
su
comen a io;
y,
po
úl imo,
el
in en o
de
a moniza lo
con
el
pensamien o
c is iano'^
A
inales
del
siglo
XIV
Pla ón
e a,
como
hemos
dicho,
casi
un
desconocido,
pe o
los
humanis as,
p incipalmen e
lo en inos,
lo
esca a án
de
ese
ol ido'
En
un
p incipio,
es os
humanis as
se
plan ean
conoce
la
ace a
poli ico-social
del
pensado
g iego
y
comienzan
a
apa ece
di e en es
e siones
de
la
República,
asi
como
aducciones
de
los
ex os
polí icos
pla ónicos,
como
po
ejemplo
la
que
hizo
Gio gio
de
T ebisonda
de
Las
Leyes.
Jun o
a
la
ascinación
po
su
eo ía
polí ica
es á
la
a acción
que
susci ó
su
e ó ica,
que
lle ó
a
que,
po
ejemplo,
se
es udia a
y
analiza

a
el
Go gias.
Es
deci ,
en
los
inicios
del
siglo
XV
esu ge
un
in e

és
po
el
Pla ón
polí ico-social,
mo al
y
e ó ico;
del
es o,
de
momen o,
apenas
se
a a.
Algo
que
cambia á
a
pa i
de
M.
Ficino,
a
inales
de
ese
mismo
siglo'%
y
en
lo
que
los
Médicis
u ie on
mucho
que
e
pues o
que
g acias
a
la
ayuda
de
13
14
15
Ped o
R.
S
an id ián
,
op.
ci ,
p.
56.
Algo
en
lo
que
es os
humanis as
coinciden
con
los
Pad es
de
la
Iglesia
que
ambién
p e endían
a moniza
a
Pla ón
con
San
Pablo.
Ágnes
Helle
a
más
allá
cuando
a i ma
que
“
Sóc a es
y
Jesús
o

man
jun os
el
pa adigma
mo al
del
Renacimien o
”
(ci ado
po
Ped o
R.
S
an id ián
,
op.
ci .,
p.
13).
Sin
emba go,
no
se
debe
exage a
pues
ampoco
signi ica
que
los
ilóso os
medie ales
no
conocie an
a
Pla ón,
lo
que
sí
es
cie o
es
que
pasó
casi
desape

cibido,
eclipsado
po
la
igu a
de
A is ó eles.
C
Eugenio
G
a in
,
op.
ci .,
p.
185.
-
324-
UNA
NOTA
SOBRE
MARSILIO
RICINO
Y
LA
RELIGIOSIDAD
RENACENTISTA
Cósimo'®
Ficino
c ea ía
la
Academia
pla ónica'^
En
ella
los
pla ó

nicos
lo en inos,
siguiendo
una
de
las
ac i udes
más
p opiamen e
humanis as,
a an
de
se
lo
más
leles
posible
a
los
esc i os
pla

ónicos,
e
in en an
que
el
esul ado
de
sus
comen a ios
o
aduc

ciones
sea
lo
más
elegan e
posible'«;
así,
de
una
o ma
bella,
nos
mues an
que
la
g andeza
del
homb e
es
algo
que
és e
posee
po
na u aleza
an es
de
nace .
Es a
ac i ud
de
los
humanis as
de
espí

i u
pla onizan e
y
plo iniano
p ocede
de
los
opúsculos
he mé icos,
según
los
cuales,
si
el
homb e
es
un
Dios
signi lca
que
su
luga
no
es
es e
mundo
sino
el
de
más
allá.
De
al
mane a
que,
pa a
ol e
a
su
''pa ia
”
,
el
se
humano
debe
mi a
más
allá
de
las
apa iencias
empí icas,
dejando
a
un
lado
el
cue po
y
odo
lo
e enal.
Pa a
ello,
debe
oí
la
llamada
que
lo
in i a
a
ascende
hacia
lo
di ino.
Aho a
bien,
cómo
hace
compa ible
es a
idea
con
el
hecho
de
que
la
e

dad
de
Dios
sólo
puede
mani es a se
sensiblemen e.
La
p opues a
de
es os
au o es
consis e
en
a i ma
que
pa a
es e
iaje
ascenden

e
hay
que
pa i
de
la
ealidad
sensible,
pe o
sin
de ene se
en
lo
co pó eo,
sino
sabiendo
e
lo
que
hay
de ás
de
las
cosas.
Pe o
¿qué
es
eso
que
hay
de ás?
Ficino
nos
esponde:
su
alma.
Es e
pensado
nos
in i a
a
mi a
más
allá
de
la
ealidad
pa a
pode
e
de ás
de
ella
su
alma,
que,
en
su
opinión,
es
lo
más
impo an e'^
16
17
18
19
En
opinión
de
G
a in
,
P
igino
ep esen a,
en
la
Flo encia
del
siglo
XV,
la
p ime a
g an
igu a
de
ilóso o
co esano,
es
deci ,
de
alguien
que
es á
al
se icio
del
p incipe
pa a,
en e
o as
cosas,
da le
ama
y
ca ego ía
a
su
co e,
y
pa a
que,
además,
le
haga
p opaganda
polí ica.
E.
G
a in
,
op.
ci .,
p.
208.
Se
dice
que
ue
el
pla ónico
bizan ino
Gio gio
G
emis os
P
le hon
(1355-1450)
quien
dio
a
Cósimo
de
M
édicis
la
idea
de
es au a
la
Academia
pla ónica
en
Flo encia,
aunque
se á
P
igino
el
que,
años
más
a de,
la
cons i uya.
Cesa e
V
asoli
en
La
diale ica
e
la
e o ica
dell'umanesimo.
''In enzione
”
e
"Me odo
”
nella
cul u a
del
XV
e
XVI
secolo,
(Fel inelli,
Milano,
1968)
explica
que
an o
Ma silio
P
igino
co no
Gio anni
B
essa ione
,
Gio gio
G
emis os
P
le hon
o
Gio anni
A
gi opulo
(los
es
e an
bizan inos)
con ibuyen
al
enace
de
los
es udios
pla ónicos
en
el
Renacimien o
mos ando,
de
es e
modo,
un
in e és
me a isico
y
eológico,
sin
abandona
el
análisis
ilológico
y
el
espí i u
c í ico
p opio
del
humanismo
enacen is a.
Es a
idea
iene
que
e
con
su
concepción
cosmológica
en
la
que
el
alma
ocupa
una
posición
cen al.
Es o
es.
P
igino
concibe
el
uni e so
al
como
P
la ón
y,
des

pués,
P
lo ino
lo
in e p e a on,
es
deci ,
como
una
g an
je a quía.
Sin
emba go,
di ie e
de
la
signi icación
de
ambos
en
que
el
lo en ino
quie e
ensalza
la
digni

dad
del
se
humano
y
pa a
ello
conside a
que
el
alma
es á
en
el
cen o
de
odas
las
c eaciones
di inas,
en e
las
in e io es
y
las
supe io es.
O
sea,
es ima
que
el
alma
es
el
cen o
del
uni e so
y,
como
al,
es
el
que
“
anima
”
y
da
ue za
al
es o.
En
es e
sen ido,
K
is elle
a i ma
que
P
igino
“
es á
con encido
de
que
el
uni e so
-
325
-
Jéssica
SÁNCHEZ
ESPILLAQUE
La
iloso ía
íciniana
consis e,
pues,
en
busca
en
las
cosas
el
os

o
di ino.
Todo
ello
lo
puede
deci ,
como
e emos,
po que
piensa
que
la
e dad
es
algo
i o
(anima)
y
no
una
me a
abs acción
con

cep ual;
po
eso,
su
iloso a
se
exp esa á
ma izadamen e
median

e
símbolos
y
mi os.
Sólo
a
a és
de
las
imágenes
que
nos
p opo

cionan
los
sen idos,
dice
Ficino,
“
eco damos
en
cie o
modo
aque

llas
cosas
que
habíamos
conocido
an e io men e
cuando
nos
hallábamos
ue a
de
la
cá cel
del
cue po
’
’
^«.
Po
es o
mismo
a i

ma
que
iloso a
es
e o na
a
Dios,
lo
que
enlaza
con
su
eo ia
de
la
inmo alidad
del
alma,
pues,
de
lo
con a io,
oda
la
es uc u

a
de
su
pensamien o
se
end ía
abajo,
y
a
con inuación
com

p oba emos
po
qué.
M.
Ficino
sabe
que
el
se
humano
es
conscien e
de
su
íni ud
y
que
eso
le
hace
se
el
animal
más
desg aciado
de
odos,
pe o
como
c is iano
elige
la
opción
de
pensa
que
lo
que
aquí
abajo
sucede
pasa á,
y
a iba
odo
se á
luz
y
comp ensión.
Es
deci ,
an e
la
angus ia
y
el
su imien o
que
le
p o oca
al
homb e
sabe
que
siemp e
es á
amenazado
po
el
dolo
y
la
mue e,
no
escoge
la
al e na i a
de
acep a lo
y
econoce
que
no
hay
salida,
sino
que,
a
su
juicio,
exis e
la
salida
de
i
más
allá
de
la
na u aleza,
dando
así
un
sen ido
posi i o
a
la
angus ia;
pe o
pa a
eso
necesi a
pos ula
la
inmo alidad
del
alma
humana.
Nues o
au o
opina
que
el
homb e,
como
se
exiliado,
desea
ol e
a
su
luga
de
o igen,
o
lo
que
es
igual,
ansia
mo a
con
Dios,
y
ese
deseo
es
lo
que
le
da
sen ido
a
su
exis encia
aquí
abajo.
Aho a
bien,
si
odos
los
homb es
quie en
llega
a
conoce
y
e
al
Sup emo,
y
en
ida
sólo
lo
log an
unos
pocos
p i ilegiados
y
po
poco
iempo,
hab á
que
con a
con
un
alma
inmo al
pa a
que
odo
se
humano
lo
log e
pa a
siemp e.
És e
es
el
a gumen o
íciniano
en
la
que
ha
sido
conside ada
su
p incipal
ob a,
Theologia
pla óni

ca
de
inmo ali a e
animo um
de
1482,
donde
la
eo ía
de
la
inmo -
20
debe
ene
una
unidad
dinámica,
y
de
que
sus
di e en es
pa es
y
g ados
se
man

ienen
unidos
po
ue zas
y
a inidades
ac i as
”
,
P.
O.
K
is elle
,
Ocho
ilóso os
del
Renacimien o
i aliano,
México,
Fondo
de
Cul u a
Económica,
1970,
p.
64.
R
icino
man iene
la
idea
pla ónica
(c is ianizada)
que
es ablece
que,
en
un
p in

cipio,
nues o
espí i u
habi aba
en
Dios,
has a
que
el
deseo
en
lo
e enal
le
hizo
cae
en
el
cue po,
ol idando
de
es e
modo
las
ealidades
di inas.
C .
Ma silio
F
icino
,
op.
ci .,
p.
15.
-
326
-
UNA
NOTA
SOBRE
MARSILIO
RICINO
Y
LA
RELIGIOSIDAD
RENACENTISTA
alidad
del
alma
cons i uye
el
ema
undamen al.
Coincide
con
Pla ón
y
Plo ino
en
que
el
alma
humana
ha
caído
en
desg acia,
sin
emba go
Ficino
se
mues a
nue amen e
c is iano
al
pensa
que
la
causa
de
es a
caída
no
es,
como
es os
dos
au o es
pensaban,
la
cons i ución
de icien e
del
homb e
(ya
que
él
c ee
que
odas
las
almas
son
pe ec as)
sino
el
Pecado
O iginal.
O
dicho
de
o o
modo,
conside a
que
la
causa
no
es á
en
un
de ec o
de
o igen
sino
en
un
acon ecimien o
his ó ico
pos e io ',
con
lo
que
es
posible
la
sal a

ción
humana,
o
sea,
el
se
humano
puede
in en a
ol e
con
Dios
po que,
aunque
su
bajada
a
la
ie a
se
debe
a
su
mala
acción
no
es á,
sin
emba go,
imposibili ado
pa a
ol e .
No
debemos
ol ida
que,
como
humanis a,
él
siemp e
a
a
a a
de
ealza
la
dignidad
humana,
pues
si
hay
algo
en
lo
que
des aca,
po
encima
de
o os
aspec os,
el
humanismo
enacen is a
es
su
insis encia
en
la
edu

cación
de
las
capacidades
na u ales
del
homb e.
No
obs an e,
an es
debe
pu ga
el
alma
de
odas
las
impu ezas
que,
en
la
caída,
se
le
adhi ie on,
y
así
es ablece
la
pu eza
p imi i a.
Po
consiguien e,
enemos
que
pa a
Ficino
y
los
pla ónicos
lo

en inos
(que
siguen
las
eo ías
he mé icas)
la
concepción
del
hom

b e
es á
ma cada
po
la
p eeminencia
de
la
ida
con empla i a.
Es
deci ,
el
sen ido
de
la
ida
humana
es á
en
el
ascenso
con empla

i o
hacia
Dios,
que
consis e
en
una
ele ación
g adual
del
alma
con
la
ayuda
de
dos
alas:
el
in elec o
y
la
olun ad^^
Desde
es e
pun o
de
is a,
Gio anni
Pico
della
Mi ándola
(1463-1494),
un
au o
sin

c é ico
pe o
que
compa e
no
pocas
de
las
ideas
pla ónicas
ena

cen is as,
dice
que
si
se
quie e
ascende
hacia
Dios
lo
mejo
que
se
puede
hace
es
pu i ica
el
alma,
pues o
que
"quién
se
a e e á
a
oca
la
escale a
del
Seño
con
los
pies
sucios
o
con
las
manos
mal
la adas
”
23.
En iéndase
que
con
"pies
”
y
"manos
”
se
es á
e i iendo
a
la
pa e
sensible
del
homb e,
y
que
la
ascensión
es
ep esen ada
con
la
imagen
plo iniana
de
una
escale a,
en
cuya
cima
es á
sen

ado
Dios.
Desde
lo
al o
Él
es
quien
i adia
luz
sob e
las
cosas,
g a

cias
a
lo
cual
el
se
humano
comp ende,
po
eso,
nues o
au o
21
22
23
Véase
Ma silio
F
icino
,
op.
ci .,
pp.
XLI-XLIL
F
icino
a i ma
es o
in iuenciado
po
San
Agus ín
y
los
ilóso os
medie ales,
C .
P.
O.
K
is elle
,
op.
ci .,
p.
65.
G.
P
ico
della
M
i andola
,
Discu so
sob e
la
dignidad
del
homb e,
T aducción,
in oducción,
edición
y
no as
de
Ped o
J.
Q
ue glas
,
Ba celona,
PPU,
1988,
p.
60.
-
327-