Ucoa e. Re is a de Teo ía e His o ia del A e, 2, 2013, pp.67-88. ISSN: 2255-1905
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LA CREATIVIDAD COLECTIVA (EN UNA SOCIEDAD CANSADA).
INMACULADA RODRÍGUEZ-CUNILL
Uni e sidad de Se illa
Resumen
¿Cómo ope a la c ea i idad? Es e a ículo a a de e idencia con lic os, cambios y mu aciones
que explican los as ases en e la c eación colec i a e indi idual, p ime o as eando los
undamen os cien í icos de la c ea i idad humana, en un segundo luga a a és de las
angua dias a ís icas del siglo XX y la in oducción de elemen os in e ac i os y inalmen e
con ex ualizando ideológicamen e las condiciones a ís icas ligadas a la si uación ac ual
plane a ia: el compo amien o del me cado a ís ico, su sa u ación, el siguien e paso a la
ó mula “ odo se humano es un a is a”, has a llega a e lexiones sob e qué nos con iene
conside a a ís ico pa a el obje i o de la supe i encia global.
Palab as Cla e
A es colec i as, iloso ía del a e, a e con empo áneo.
THE COLLECTIVE CREATIVITY (IN A TIRED SOCIETY).
Abs ac
How does c ea i i y wo k? This a icle deals wi h con lic s, changes and mu a ions ha explain
ans e s be ween collec i e and indi idual c ea ion, i s ly by acing he scien i ic basis o human
c ea i i y, on he o he hand h ough he a an -ga des om he pas cen u y, he use o in e ac i e
elemen s and e en ually by con ex ualizing ideologically he a is ic condi ions linked o he cu en
plane a y si ua ion: he beha io o he a is ic ma ke , i s sa u a ion, he nex s ep o he sen ence
“e e y human being is an a is ”, un il eaching e lec ions on wha we should conside “a is ic”, o
he aim o he global su i al.
Key Wo ds
Collabo a i e a , con empo a y a , philosophy o a .
D
Fundamen os pa a la c ea i idad
¿Qué es la c ea i idad a ís ica? Pa a conoce los undamen os cien í icos de la c ea i idad, dos han
sido las líneas más uc í e as: el es udio de las biog a ías de homb es y muje es sob esalien es en
o iginalidad y los p ocesos del pensamien o. Vayamos a la p ime a de las cues iones. Aquellos
indi iduos que han pasado a la his o ia occiden al como e elado es de nue as concepciones,
aquellos que han apo ado isiones adicalmen e nue as, a menudo han sido es udian es medioc es.
Tampoco pa ece habe elación en e los esul ados de los es s de coe icien e in elec ual con una
o iginalidad ele an e.
“En el con ex o ame icano, los jó enes cien í icos de g an enomb e son en gene al, es udian es
“B+”: los que abajan du o cuando un ema les in e esa mucho, pe o que de lo con a io
hacen lo mínimo. La ciencia a lo a en la ida de es os indi iduos cuando descub en que, en ez
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de asimila el conocimien o c eado po o os, pueden c ea conocimien o po sí mismos, y a
pa i de ese momen o, quedan enganchados”1.
C eo que es aquí donde adica la cues ión. Cuando un indi iduo encuen a su exp esión p opia
y se libe a de la idea de basa se en lo que o os dicen, su gen ma ices c ea i os ele an es. La solución
de la p opia exp esión, si la cues ión es se c ea i a, no se halla en la acep ación de lo que o os
compañe os esc iben.
“Los es udios más minuciosos sob e el pensamien o son los que señalan las ensiones que
subyacen a es e es ue zo c ea i o. Los ma emá icos han pa icipado en algunos de los más
elocuen es; y una de sus ca ac e ís icas es el én asis que ponen en el p oceso de “incubación”.
A menudo, después de habe luchado con un p oblema y habe lo dejado de lado, los
ma emá icos encuen an que la solución les llega de o ma o almen e inespe ada, en un
ins an e. La consecuencia cla a es que nues o ce eb o se mues a más e icien e cuando se le
deja al e na las ases de concen ación in ensa con aquellas en las que no eje cemos con ol
conscien e alguno”2
Desde luego, el pensamien o lógico no es el que se impone en algunas de las ases del p oceso
c ea i o. Los pode es na a i os imponen un con ol que es el que se debe ompe en el mismo
hecho de pe cibi . C ea es da una nue a isión, y eso supone sub e i el pensamien o co idiano
que nos guía, la sabidu ía con encional. No se a a de locu a. Tal ez es una necesidad de cie os
indi iduos pa a sal a la locu a, pe o que se puede ans o ma den o de nues a sociedad en un
ge men ope a i o de no edades ap o echables en nues o p og eso, en nues a in ención de se
mejo es muje es y homb es.
Desde el e eno de la lógica, no cab ía la siguien e a i mación pe o sí desde el de la c eación
a ís ica y la iluminación: “Puede no habe una azón pa a deci algo has a después de habe lo
dicho”3. La lógica impone un desa ollo lineal y se e uel e con a es a ase. A a és de un
pensamien o lógico, a pa i de los da os o ecidos y asumidos con an e io idad, p ocedo a saca
conclusiones. En el uni e so de la c eación, de la mís ica, y del pensamien o di e gen e, hay cosas
que, simplemen e, ocu en, y son anécdo as que oman al ue za, que son capaces de gene a no
sólo c eaciones a ís icas o ex os de isiona ios, sino ambién eo ías cien í icas. De hecho, en odo
el p oceso cons uc i o del pensamien o mode no el inomio esis-an í esis-sín esis es á p esen e.
Pe o ¿de dónde sale la hipó esis? Ca ecemos de la lógica pa a gene a las hipó esis, pues o que la
lógica se basa siemp e en los pasos p eceden es. En el ge men de una hipó esis, se encuen a la
p o ocación, la anécdo a. El mo o inicial y p imigenio que da luga más a de a nue as eo ías, se
esis e a una in eg ación en el ámbi o de la lógica. El pensamien o lógico queda aislado y se pone en
juego el pensamien o la e al4 La dimensión c ea i a, no la lógica, se impone en el inicio de ac i idades
que pueden luego se analizadas desde la lógica, pe o insis o en que el uso de la lógica se e ec úa a
pos e io i. En la p ime a e apa del pensamien o, la de la pe cepción, podemos es a u ilizando
muchos pa ones posibles. Sin emba go, lo habi ual es ecu i siemp e a pa ones análogos, que no
nos o ecen un cambio de pe cepciones. Todos enemos la acul ad de cambia es os pa ones pe o
en la mayo pa e de los casos, somos incapaces de usa o os que no sean los habi uales. Es en es a
e apa de pe cepción, y no en la de p ocesamien o, donde no cabe el pensamien o lógico. Hab á que
u iliza nue os hábi os de p o ocación, muchas eces basados en el aza , en el acceso a lo i acional,
en juegos delibe ados pa a pode cambia los pa ones es ablecidos po o os nue os. Po o a pa e,
1 G ego y, 1995: 246.
2 Ibídem: 246.
3 Ibídem: 875.
4 “Suponga que es amos buscando una idea nue a pa a una ma ca de ciga illos. Usamos una de las écnicas más
p o oca i as de pensamien o la e al, y p esen amos una palab a al aza como p o ocación. La palab a se puede elegi de
un dicciona io median e una lis a de núme os alea o ios, de modo que no enga luga una selección inconscien e.
¿Signi ica es o que se puede u iliza como p o ocación una palab a cualquie a con cualquie p oblema? Sí, es o signi ica.
No hay la más mínima conexión en e la palab a alea o ia y el p oblema. La palab a es “jabón” y de ella su ge la idea de
escu a, y de p ima e a, y de pone semillas de lo es en el inal de los ciga illos, pa a que cuando se i en las colillas
c ezca una lo de cada una de ellas y se embellezcan los al ededo es en ez de con amina los. Es muy di ícil imagina
cómo una idea semejan e pod ía su gi sencillamen e del análisis de un ciga illo, ya que no hay nada en él que sugie a
es e ipo de idea” Ibídem: 876.
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
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el uso de las d ogas supone al al e ación de la conciencia que no ex aña su pa icipación en una
pe cepción que se sale de los pa ones habi uales. Y es que los juicios si en pa a e o za los pa ones
exis en es, pe o pa a cambia los, es necesa io u iliza o as he amien as, he amien as que ayuden
a la p o ocación. Aquí su ge el mo imien o, el lími e, la on e a con la lógica. Aquí su ge el
pensamien o la e al. T is án Tza a ace aba al p opone en una ece a es a ape u a a o os elemen os
i acionales:
“Tomad un pe iódico.
Tomad unas ije as.
Elegid en el pe iódico un a ículo que enga la longi ud que que áis da a ues o poema.
Reco ad el a ículo.
Reco ad con odo cuidado cada palab a de las que o man al a ículo y ponedlas odas en un
saqui o.
Agi ad dulcemen e.
Sacad las palab as una de ás de o a colocándolas en el o den en que las habéis sacado.
Copiadlas concienzudamen e.
El poema es á hecho.
Ya os habéis con e ido en un esc i o in ini amen e o iginal y do ado de una sensibilidad
encan ado a, aunque, po supues o, incomp endida po la gen e ulga ”5.
E iden emen e, puede queda en el lec o la sensación de que sólo el aza no puede cons i ui
una ob a de a e. Y así es. Es amos hablando solamen e de un aspec o c ea i o, que en ases
pos e io es puede se abandonado a a o de una cons ucción lógica de los ex os. Si sólo ue a el
aza , a menudo nos encon a íamos c eaciones imposibles de pe cibi , po su exceso de uido, po
su dimensión agmen ada. Sin emba go, lo que sucede aquí es sín oma de la libe ad, de la libe ad
de pode u iliza o os pa ones, y cuyos esul ados, a a és de pos e io es p ocesos c í icos y lógicos,
pod án se comunicables al público. Po eso, desde una pe spec i a é ica, es a agmen a iedad iene
conno aciones posi i as. Compa émosla con o a agmen a iedad a a és de o o discu so, el
ele isi o. Doy los da os. Días pos e io es al a ídico 11 de ma zo, en di e sas cadenas gene alis as.
Imágenes del mismo 11 ma zo, po la noche. Un in o ma i o nacional. Al plano de uno de los enes
de ce canías des ozados po las bombas, le sucede un spo publici a io en el que se anuncia un
pe ume: la imagen, la de una muje que mi a un en de ce canías, como el que se ha is o
des ozado con an e io idad, pe o es a ez elucien e y pe ec o. Siguien e conjunción. Úl imo plano
del in o ma i o: la imagen del muchacho con un ojo des ozado y su camise a empapada en sang e.
El spo inmedia o anuncia un de e gen e e insis e en la opa limpia. Y el pe e so e ce ejemplo: día
del Fune al en la Almudena, en Mad id, po las íc imas de los a en ados. Úl imo plano del
in o ma i o: la en onces eina Doña So ía llo ando. A és e le sucede un spo que comienza con el
plano de alle de un ojo, del que sale una lág ima. Se escucha “una u i a lac ima” ope ís ica. Y odo
pa a anuncia “LG, emoción líquida” pa a las pan allas de c is al líquido en los ele iso es.
Es a agmen ación no es u o del aza . Es asociación de ideas, pe o no como elemen o i acional
y lib e. Es asociación de ideas, pe o pe e sa asociación. Podemos c i ica po qué la é ica, y los demás
alo es que sus en an nues a sociedad, son aplicables en el mo imien o mismo. Es a asociación
audio isual es p emedi ada. Es ú il sospecha . Es ú il no eje ce la candidez en la in e p e ación de
los medios. Las asociaciones de ideas que lle an de la agedia (lo sublime aunque a ídico) al
consumo, no nos hace mejo es pe sonas, nos emplaza no como ciudadanos, sino como
consumido es has a en la misma agedia. Capi alismo pe e so, c eación pe e sa6.
5 En De Micheli, 2002: 269. Es as ins ucciones, bajo el epíg a e “Pa a hace un poema dadaís a”, incluidas en el
Mani ies o sob e el amo débil y el amo ama go, ue on esc i as en 1920, leídas en la gale ía Po olozky de Pa ís el 12 de
diciemb e de ese año y publicadas pos e io men e en el no 4 de la e is a La ie des le es. No en, al inal de la
composición, que lo i acional es aún indi idual, no colec i o. De algún modo, la imagen de a is a sepa ado del es o
de los ciudadanos sigue pe pe uándose. Po su pa e, Ma ina analiza es a ob a y o as en alusión a la dimensión lúdica
de las c eaciones, y a los elemen os de aza que in e ienen en ella: “un sín oma del ingenio”. En Ma ina, 1992: 138.
6 No quie o ol ida ampoco, en es a manipulación al a de é ica, o as asociaciones que in en a on se impues as
desde los medios, y que u ie on mucho que e con la espues a elec o al del 14 de ma zo. El 11 de ma zo (o al ez en
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Vol amos aho a al en o no c ea i o, a la génesis de nue as hipó esis pa a c ea sal os concep uales
e dade amen e c ea i os. A o unada o desa o unadamen e, en es a época hemos is o que
cualquie idea puede a gumen a se con las he amien as de la azón. Y es o se demues a po que
somos capaces, a pa i de una asociación apo ada po el aza , de ealiza una a gumen ación lógica
a pos e io i que asocie dos ideas7. Si es u ié amos en e iendo el p oblema desde la P og amación
Neu olingüís ica, di íamos que, en una p ime a pa e, hab íamos de conec a con nues o yo c ea i o
(dispues o a una especie de b ains o ming con pensamien o la e al), pe o pa a con inua
asociándonos a un yo c í ico y comunicacional, el des inado a hace de nues o p oyec o c ea i o
algo comunicable.
¿C ea colec i a o indi idualmen e?
Seguimos en un en o no del cambio, del mo imien o, de lími e, de on e as de la azón. Has a
aho a, en el análisis del pensamien o, especialmen e del pensamien o la e al, el mo imien o ha sido
exp esado como una nue a pe cepción no habi ual en los pa ones pe cep i os. Se a a, po an o,
de una pe spec i a desde el indi iduo.
Pe o, ¿qué ocu e con las c eaciones colec i as? En es e caso, nos encon amos en una si uación
di e en e. ¿Cómo in e iene esa p o ocación, esa anécdo a que pe mi e c ea , pe o en es e caso en e
dos o más pe sonas? Y se plan ean o as cues iones: ¿es una c eación colec i a la suma de a ias
c eaciones indi iduales? Pa a eso debemos accede a o os concep os, el de eme gencia y el de
educción. Con la educción se ponen en p ác ica nues as cualidades analí icas. Reducimos
elemen os pa a hace los explo ables. La educción y la lógica en an en un mismo campo. La
eme gencia, po el con a io, se ía el e e so de la educción. Po que cuando se combinan cie as
pa es, pueden eme ge de dicha combinación unas p opiedades que se ían imposibles de en e e
con una ope ación que in en a a analiza los elemen os que la componen po educción. La
eme gencia iene, de alguna mane a, una cualidad mis e iosa. Un ejemplo clásico de eme gencia
sucede en el elemen o más común de nues o plane a. El líquido agua su ge como cualidad
eme gen e, pe o p ecisamen e de la combinación de los gases oxígeno y ni ógeno.
Es en la combinación, en el mo imien o, donde es p ecisamen e posible in ui es a ma e ia. Las
p opiedades del agua no es án en los gases que la cons i uyen. Las p opiedades de la men e pueden
eme ge de la es uc u a o ac i idad ísica del ce eb o. El uncionamien o de un ho migue o es algo
más que la suma de las ho migas. Una ez des uido, son incapaces de econs ui lo. Es un sis ema
que unciona po sí mismo, como eme gencia. Una neu ona es incapaz de comp ende , pe o sí lo
hace la men e eme gen e de la es uc u a c eada po los millones de neu onas que cons i uyen
nues o ce eb o8.
Es e ipo de compo amien os e ela una na u aleza compleja que se da an o a ni el indi idual
como colec i o. En el análisis de lo i acional du an e el siglo XX es obliga o io e e i nos a los
a ances del psicoanálisis con dos igu as señe as que pueden da nos da os ace ca de esa dimensión
en el indi iduo y en la colec i idad: F eud y, de nue o, Jung. A pa i de su abajo en 1900 en
Bu gholzli, el hospi al men al y clínica uni e si a ia psiquiá ica de Zu ich, Jung comenzó a
desa olla sus p ime os esc i os sob e la asociación lib e de palab as, ma e ia en la que ue pione o.
la emp ana mad ugada del 12 de ma zo), en An ena 3 Ped o Pique as comunicaba que se había encon ado la cin a con
enseñanzas del Co án jun o a unos de onado es en una u gone a, pa a e mina , en la misma ase, con es a exp esión:
“...es e ... e ible ...a en ado ...de ETA”. Si son necesa ias las asociaciones de ideas inusuales en la misma pe cepción pa a
con igu a nue os modelos de pa ones y gene a ideas au én icamen e c ea i as, pa a c ea nue os sal os concep uales,
las hipó esis han ambién de se nue as. En el caso de Pique as nos encon amos con el e e so de es a idea: pa a
con inua con una pe cepción, se ha in en ado eludi una asociación de ideas e iden e.
7 “En un sis ema de pa ones es pe ec amen e lógico se ilógico. En el ejemplo ci ado an e io men e no hay conexión
en e el ciga illo y el jabón, pe o se elabo a ápidamen e una siguiendo alguna de las muchas ías de asociación que
poseemos. Nues as ideas ace ca de los ciga illos pueden aho a comenza a su gi a lo la go de es a ayec o ia, y oman
un umbo di e en e del que hab ían omado en o a. Po an o, la azón pa a yux apone ciga illos y jabón solamen e
apa ece después de habe hecho la yux aposición y de habe p obado su u ilidad” En G ego y: 877.
8 Ibídem: 346.
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
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“Jung concluyó que, median e la asociación de palab as, se pueden descub i cons elaciones de
ideas, que es án ca gadas emocionalmen e y dan luga a sín omas mó bidos. La p ueba se
ealizaba alo ando al pacien e en unción del in e alo en e el es ímulo y la espues a, la
adecuación de la palab a con que espondía y la conduc a que mos aba. Una des iación
signi ica i a de lo no mal indicaba la p esencia de ideas inconscien es ca gadas de a ec o, y Jung
acuñó el é mino “complejo” pa a desc ibi esa combinación de la idea y la ue e emoción que
susci aba”9.
Se a aba aún de unas in es igaciones basadas en sus expe iencias clínicas con indi iduos
conc e os. F eud, po su pa e, se cen a ía du an e oda su ida en el análisis ambién de indi iduos,
y no an o de colec i idades. En 1907, en Viena, se eúnen Jung y F eud po p ime a ez. En aquellos
iniciales años de colabo ación, Jung de ende ía las eo ías eudianas, pe o a pa i de 1911,
comenza ía a aleja se de la explicación sexual apo ada con an a ue za po su colega. Los ínculos
causales que hacían que F eud se e o aje a a la in ancia del pacien e e elaban cie a explicación
del compo amien o humano basada en el mecanicismo. Pe o la pe spec i a de Jung se iba ace cando
a la idea de si ua al se humano en un con ex o, en una comunidad. Esa con ex ualización podía da
“signi icado y dignidad a su ida y, en úl imo é mino, suponía un luga en un uni e so con sen ido”10.
Pe o mien as F eud ol ía sob e la in ancia y se empeñaba en busca las causas en un pasado, Jung
se in e esaba po las c isis que se p oducían en los indi iduos en la edad adul a, cuando ya enían
una iden idad sexual o mada, es aban sepa ados de los pad es, e an independien es labo almen e,
y a pesa de es o, necesi aban ayuda psicológica. Jung apun aba a una uni icación del indi iduo en
una en idad mayo , como si en nues o iaje e olu i o u ié amos una necesidad de ascendencia (y
c eo que el mismo Jung, al ace ca se al I Ching, mani es aba esa necesidad de ascendencia pa a sí
mismo). La in eg ación psíquica, el log o de la o alidad, enían elación con símbolos a que ípicos.
Jung se se ía de imágenes p o enien es de eligiones o ien ales y occiden ales, del mundo de la
alquimia y la li e a u a. La e olución de cada uno de noso os se e elaba en es as imágenes
a que ípicas, imágenes que “se expe imen an, a menudo con g an in ensidad emocional en sueños y
isiones, y que, además de conec a al indi iduo con el es o de la humanidad, apun an ambién a su
p opio des ino peculia ” 11 . Es a dimensión espi i ual es pa alela en la psicología a o os
posicionamien os desde el a e colec i o, como e emos más adelan e. Como si se a a a de una
cualidad eme gen e, y ambién mis e iosa, pa ece que el desa ollo e olu i o del se humano lo hace
con e ge con una men e o en idad di ina, ascenden e, unida a odas las cosas. Y se en iende,
p ecisamen e, desde la misma e olución del indi iduo. Tal ez a ello se debie a que Jung e mina a
sus memo ias con es a decla ación: “Cuan a mayo ince idumb e he sen ido sob e mí mismo, más
ha c ecido en mí el sen imien o de pa en esco con odas las cosas. De hecho, me pa ece como si esa
alienación que du an e an o iempo me ha sepa ado del mundo se hubie a ans e ido a mi p opio
mundo in e no y me hubie a e elado un desconocimien o inespe ado de mí mismo”12.
Pues bien, si podemos asocia a F eud con el es udio del indi iduo, Jung, sin enuncia al
indi iduo, se cen a en concep os que incluyen la idea de un se inse o en una comunidad. La
ampliación de es a comunidad nos lle a inalmen e a su conc eción en imágenes a que ípicas, como
si una unidad mayo , una especie de o ganismo, eme gie a, al se algo más que la suma de sus
componen es indi iduales. La con apa ida a es o nos lle a ía a una sue e de asociación en e el
mic ocosmos y el mac ocosmos. A menudo los ísicos han pues o en e idencia que los aguje os
neg os a ni el in e es ela son la e sión mac ocósmica de la an ima e ia e elada en el conglome ado
minúsculo que es el á omo. De alguna mane a, es o ambién a ec a a las cues iones que es oy
abo dando aquí, pues el desa ollo de la psicología en el siglo XX ha incidido cada ez más en la
posibilidad de obse a la conciencia del indi iduo como un conglome ado de conciencias (los
di e en es “yoes”). La conciencia uni icada, y la misma noción de iden idad, se uel en complejas y
se diluyen.
9 Ibídem: 639.
10 Ibídem: 640.
11 Ibídem.
12 Ibídem: 641.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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También pod ía a güi se que, según la pe spec i a que se ome, pod emos es a hablando de
indi iduos o colec i idades. Es cues ión del posicionamien o en el discu so. Como si se a a a de
es a in en ando medi un obje o ac al: necesi amos p ime o pone nos de acue do sob e desde qué
pe spec i a lo medi emos. Asocia la palab a “in eligencia” (que es una acul ad, una pues a en
p ác ica desde un se indi idual) al adje i o “colec i o” implica, sin emba go, ubica se en una
si uación en la que admi imos la complejidad de un se que es á compues o po miemb os. Un me a-
ce eb o en el que al ez los miemb os nunca puedan siquie a imagina la dimensión de cada una de
sus acciones conjun as. F ancis Heylighen, expe o en sis emas complejos, a i ma que:
“In eligencia Colec i a es aquella capacidad de g upos de agen es (pe sonas, insec os, obo s,
p og amas de compu ado ) de soluciona p oblemas o de encon a mejo es soluciones que
odas aquellas que pudie an se encon adas po odos los miemb os del g upo abajando
indi idualmen e. Bajo es a de inición, un ejemplo clásico de in eligencia colec i a es el de los
insec os; indi idualmen e no dan mues as de in eligencia pe o en la medida en que es os
in e ac úan de acue do a eglas cla as de g upo, dan la imp esión de que odos pudie an
en en a se a p oblemas que indi iduamen e no pod ían soluciona , po ejemplo: las ho migas
cuando desean encon a y euni comida en el ho migue o”13.
Pe o no se a a solamen e de que una se ie de agen es in e ac úen. Pa a ello, ha de habe un
Mapa Men al Colec i o, esa “memo ia compa ida” que los miemb os ac ualizan y leen. No es ex año
pensa , po an o, que cuando Jung hablaba de un inconscien e colec i o, de algún modo, es aba
siendo un isiona io de esa in eligencia uni icado a y que nos asciende como miemb os de un odo
(y lo más segu o es que no seamos conscien es de ella).
La esc i u a pe mi ió la gene ación de uno de los mapas men ales colec i os más an iguos. Es e
mapa men al colec i o pe mi ió el almacenamien o del conocimien o ue a del ce eb o de cada
indi iduo. Con la in ención de la imp en a, el acceso a g an can idad de in o mación po cada ez
más indi iduos supuso que nos con o má amos en nues a on ogénesis pa icula a a és, en e
o as cosas, de ese mapa. El mapa men al colec i o pudo se ac ualizado po nume osos au o es, los
que podían publica . Pe o esa posibilidad se limi aba a unos pocos. Hoy en día, g acias a In e ne , el
mapa men al puede se ac ualizado po un núme o mucho mayo de pe sonas, aunque, de nue o,
se es é es a i icando la posibilidad po que el acceso depende en g an medida de nues os bolsillos
y de la esidencia en un á ea más o menos desa ollada del plane a. En suma, las di e encias siguen
exis iendo, pe o el núme o de agen es que in e ienen en ese mapa men al ha aumen ado
eno memen e.
Es á cla o que la c eación es una ac i idad in eligen e. Ma ina hacía una excelen e dise ación
sob e ello en su lib o Teo ía de la In eligencia C eado a. Po o a pa e, el desa ollo de la in eligencia
en gene al iene un componen e colec i o ineludible. El mac ocosmos se une al mic ocosmos.
Reconoce al o o como o o hace nace la expe iencia del sí mismo. F eud, Piage o Vigo ski
incidie on en es e hecho desde dis in as pe spec i as. El p oceso de pensamien o humano no es
exclusi amen e p i ado, és e se ealiza en el anscu so de un diálogo con uno o más in e locu o es,
eales o imagina ios. La capacidad de pensa se eje ce en unción de una implicación en las
comunidades i as con sus he encias, con lic os y p oyec os. En p ime o en segundo plano es as
comunidades es án siemp e p esen es en el meno de los pensamien os de cada pe sona. Somos,
ambién, ci cuns ancia. Somos esul ado de la ilogénesis y la on ogénesis. Es a elación en e lo
indi idual y lo colec i o se mani ies a de una mane a mucho más impac an e desde el momen o en
que apa ecie on las p ime as o og a ías del globo e áqueo. Si los alo es, imágenes y he amien as
que se nos ansmi en cul u almen e ienen una e e encia que me incluye, pueden desa olla se
pensamien os indi iduales que admi en esa globalidad, y que a ec an po an o a la psicología
pa icula . Cuando las he amien as, que son las que inco po an la memo ia indi idual, p oducen
imágenes globales, és as pasan ambién a con o ma nos. Como en el ap de D exle : “Hay-manos-
capaces-de- ab ica -he amien as-con-las-que-se-hacen- máquinas-pa a-hace -o denado es-que-a-su-
13 Padilla Ob egón, F ancisco: “In eligencia Colec i a e In eligencia Conec ada”. En: h p://www.ja e iana.
edu.co/Facul ades/C_Sociales/Facul ad/sociales_ i ual/ abajo04.h m. 2002. (Consul ado el 06-05- 2004).
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
73
ez-diseñan-máquinas-que-hacen- he amien as-pa a-que-las-use-la-mano”14 Viendo la o og a ía de la
Tie a, puedo adqui i un sen imien o de la unidad de nues o plane a y de la humanidad que la
habi a.
“Segu amen e, los e ec os más impo an es p oducidos po la o og a ía de la Tie a son de
ex ende la pe cepción de nues o yo más allá de nues a p opia imagen co po al, y de
ensancha nues o sen ido de iden idad. Cie amen e, desde el p ime momen o en que emos
esa o og a ía, omamos posesión de la Tie a y de un nue o pode pa a in e eni en ella. [...]
G acias a es a o og a ía, yo soy la Tie a y ambién lo es cualquie o a pe sona. És a es una
nue a expe iencia psicológica con eno mes implicaciones. La mejo enganza con a las
psico ecnologías que nos ans o man en ex ensiones de ellas mismas consis e en inclui las
den o de nues a psicología. Un nue o se humano se es á o mando”15.
Lé y16 se plan ea ambién si los g upos humanos pueden mos a más in eligencia, sensa ez,
sabidu ía o imaginación que las pe sonas que los componen. Y es una cues ión que plan ea desde el
p esen e, no como eje cicio his ó ico ace ca de colec i idades del pasado. La o ganización de es as
colec i idades a pa i de o mas au o i a ias o de bu oc acias pa ece en muchos ejemplos habe
anulado las po encialidades de los miemb os. Y a i ma que si bien las eglas han se ido pa a alo a
las in eligencias en g upos pequeños, cuando analizamos g upos de más de 10.000 pe sonas, las
ine i ables ges iones je a quizadas no han se ido pa a po encia los alo es indi iduales. Po ello
plan ea la siguien e hipó esis, aco de con ac o es polí icos, a ís icos y económicos: “las écnicas
con empo áneas de comunicación pod ían edis ibui aquel an iguo epa o an opológico que
condenaba a las g andes colec i idades a o mas de o ganización polí ica muy alejadas de los
colec i os in eligen es”17. Pe o mien as los indi iduos que han os en ado el mundo de la cul u a han
u ilizado no mas que hacían i a esa cul u a a a és de una se ie de eglas y alo es que en iquecían
el pa imonio común, la educación del gus o y el sen ido c í ico, la es imulación de la inno ación y
o as cues iones, es e cul i o se es ingía a los ámbi os especializados. Apun a, además, que los
colec i os in eligen es suelen pone en en edicho el pode . La ape u a a cues iones a ís icas
globalizado as y de espe o a la di e sidad pod ía es a apo ando no as a un p og ama en el que
odo homb e, como decía Beuys, es un a is a:
“El ideal de la in eligencia colec i a e iden emen e no es di undi la ciencia y las a es en el
conjun o de la sociedad, descali icando al mismo iempo a o os ipos de conocimien o o de
sensibilidad, sino econoce que la di e sidad de las ac i idades humanas puede y debe se
conside ada, a ada y i ida como “cul u a” en el sen ido que acabamos de e oca . En
consecuencia, cada se humano pod ía —debe ía— se espe ado como un a is a o un
in es igado en la epública de los espí i us”18.
Y esul a muy acla a o io que dis inga en e la po encia debida una colec i idad in eligen e y la
debida a una colec i idad di igida in eligen emen e. La p ime a se ía, en es e mundo agmen ado,
la que esponde al enómeno de la eme gencia, mien as que la segunda p o end ía del análisis, la
educción, y las elaciones impues as de pode .
Apun a más a de la necesidad de la apa ición de un obje o- ínculo, ca alizado de la in eligencia
colec i a. Tal ez nunca podamos sabe a ciencia cie a cómo uncionan apo aciones (en es e caso,
a ís icas) den o de un en amado en con inuo mo imien o y más global. Tal ez, nues as
apo aciones indi iduales (hayamos u ilizado pa a ellas p ocesos lógicos o i acionales, o ambos a la
ez) pudie an unciona en una colec i idad di igida in eligen emen e como un elemen o lógico,
pe o ambién pod ían unciona como un acica e i acional y mis e ioso en el eng anaje de
mo imien os que compone una colec i idad in eligen e. De odos modos, poco pod íamos sabe de
14 Canción con le a y música de Jo ge D exle , publicada en su disco Eco, p oducido po D o Eas Wes . Dice D exle :
“Po p ime a ez, es un disco en el que la palab a y la emoción p e alecen po encima de odo. Es un álbum cen ado en
el ex o”. h p://www.can au o esdelmundo.com/especiales/eco/index. h m (consul a 14-04-2004).
15 Ke ckho e, 1999: 245.
16 Lé y, 1999: 107.
17 Ibídem: 108.
18 Ibídem.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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ello, pues supond ía i i desemplazados de noso os mismos e in ui , como an as eces le pasó a
Jung, una en idad mayo sin se di ec o es de la misma.
C ea ¿colec i amen e? (Los cimien os de las angua dias)
Veamos las iñe as de Mccloud de la p ime a ilus ación que exponemos en es e ex o.
La idea de a is a como indi iduo que se desplaza de la sociedad es algo que se emon a al
Renacimien o, momen o en que exis e la ei indicación del indi iduo c eado en e a los g emios y
co po aciones. De un an e io abajo en g upo ex emadamen e eglado y je á quico, se pasa a
alo a las inquie udes de un c eado indi idual. Desde en onces, y acen uada aún más la
indi idualidad de un a is a con la imagen del c eado omán ico, no apa ece una endencia al a e
colec i o has a las mismas angua dias. En ellas se pe pe ua á en alguna medida la exclusi idad de
“ca ác e ” del a is a c eado en e a una masa indi e enciada de pe sonas (el es o de la sociedad),
pe o ambién apa ece án nue os o ma os plás icos y una endencia al a e colec i o que apenas
había es ado p esen e en el imagina io de siglos p eceden es. Esa ape encia del c ea como ideal
común, se ma e ializa á ambién en el c uce de on e as: el chileno Vicen e Huidob o en su
mani ies o c eacionis a nos e ie e que “la poesía c eacionis a adquie e p opo ciones in e nacionales,
pasa a se la Poesía, y se hace accesible a odos los pueblos y azas, como la pin u a, la música o la
escul u a”19.
Los di e sos mani ies os que se suceden a lo la go del siglo XX eclaman en buena medida la
c eación colec i a pa a sí. Pe o sus mo i aciones pa ecen se ex a-a ís icas. En el mani ies o i ulado
Pou l’A Mode ne (publicado po Mau ice Cas ells, pin o belga, el 8 de julio de 1913) se eclama
la c eación de un ideal común, la o mación de un nue o es ilo g acias al descub imien o de la
“conciencia colec i a”. Apenas cua o años más a de, Gino Se e ini se des aca en un ex o con a la
endencia “ul a-indi idual” del a e del pasado, a i mando que la c eación de una es é ica colec i a
o ece á una uni e salidad de es ilo. En 1917, en Leyde, sald á el p ime núme o de la e is a De
S ijl, que con iene un p og ama en el que se anuncia el deseo de pa imen a el camino pa a una
nue a cul u a a ís ica y enunciando a la indi idualidad a a o de lo colec i o:
“Cuando los a is as de las di e sas a es plás icas hayan comp endido que deben habla un
lenguaje uni e sal, ya no se a e a án a su p opia indi idualidad. Se i án al p incipio gene al
más allá de una indi idualidad es ic i a... Y, al se i el p incipio gene al, debe án c ea ellos
solos un es ilo o gánico. La di ulgación de lo bello necesi a de una comunidad espi i ual, no
19 Huidob o, Vicen e: “El C eacionismo” (mani ies o esca ado de h p://www. icen ehuidob o.uchile.
cl/mani ies o1.h m).
Fig. 1. El a is a como se que sale de la
no ma social. MCCLOUD, S.: La
e olución de los cómics. Biblio eca
C ea i a no 6. Ba celona: No ma,
2001 pág. 54.
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
75
social. Sin emba go, una comunidad espi i ual no puede nace sin el sac i icio de una
indi idualidad ambiciosa. Sólo aplicando cons an emen e es e p incipio se pod á log a que la
nue a es é ica plás ica se e ele, como es ilo, en odos los obje os, naciendo de nue as
elaciones en e el a is a y la sociedad”20.
El mani ies o del g upo que apa ece un año más a de dis ingue:
“Hay una ieja conciencia del iempo, y hay o a nue a. La p ime a iende al indi idualismo. La
nue a iende hacia lo uni e sal. La ba alla del indi idualismo con a lo uni e sal se e ela an o
en la gue a mundial como en el a e de nues a época. [...] El a e nue o ha pues o en e idencia
el con enido de la nue a conciencia del iempo: p opo ciones equilib adas en e lo uni e sal y
lo indi idual [...] Los a is as de hoy, mo idos en odo el mundo po la misma conciencia, han
pa icipado, en el campo espi i ual, en la gue a con a la dominación del indi idualismo, el
cap icho. Simpa izan con odos los que comba en espi i ual y ma e ialmen e po la o mación
de una Unidad In e nacional en la Vida, en el A e, en la Cul u a”21.
Es e echazo a la indi idualidad es común a o os ex os a ís icos. De nue o en 1917, el p og ama
de a qui ec u a de B uno Tau (en el mani ies o de la A bei s a ü Kuns ) se iene p esen e la
necesidad de que aquellas ob as c eadas colec i amen e deben se anónimas: i ma cons ucciones
es idículo. Un año más a de, en F ancia, el ex o Ap ès le Cubisme, de Ozen an y Jeanne e , ensalza
el o gullo colec i o que demues an los equipos de ob e os de una áb ica mode na: ése debe ía se
el modelo que los a is as mode nos hab ían de segui .
La elación con el mundo de la máquina pa ece se en muchos de los ex os el pun o de pa ida
pa a pode uni ica lenguajes, una ez que se iene p esen e la necesidad de unos códigos uni e sales.
Los p oduc os ealizados con las máquinas de la época esponden po lo gene al a plan eamien os
o ogonales, que cons i uye una in o mación sencilla con la que la máquina puede abaja . No
ex aña el impulso hacia o mas egula es en muchos de los mo imien os de las angua dias. Se a a
de una popula ización que se basa en la no malización. Es e colec i ismo e a, pues, un colec i ismo
mecanizado, enden e a una ep esen ación “obje i a” de las cosas.
Lo cu ioso es que pa alelamen e a es a apa iencia de búsqueda de un lenguaje uni e sal, en el
que po an o, el mundo de la lógica pa ece eme ge , se dan hallazgos en el mundo del psicoanálisis,
que emi e al se humano a una dimensión i acional. Es a dimensión i acional puede se un acica e
en el me a-obje i o (el pa a qué) del a e. Su ealismo ( esul a ocioso ya deci lo) e a, p ecisamen e,
supe ealismo. Y de las obse aciones de los ex os se in uye un sen imien o espi i ual, uni icado ,
aunque los medios que muchos a is as p e endían u iliza e an p ecisamen e los de la máquina. El
g upo Dada en 1919 a i ma la olun ad de cons ui una “Casa A ís ica del Es ado” con un dadaísmo
que “sob epase al indi iduo y que libe e a odos los homb es”. La dimensión espi i ual del a e planea
en cada mani ies o. Ya lo hace Male ich al in en a c ea un nue o lenguaje con el señe o Cuad ado
neg o sob e ondo blanco y su mani ies o sup ema is a. O os a is as, como los exp esionis as
alemanes, in en an lle a a cabo la conciliación en e la exigencia de la necesidad in e io y la de
encon a en común una nue a exp esión pa a es e nue o mundo que nos odea. En el en o no
so ié ico se á, no obs an e, donde la dimensión espi i ual sea o almen e laica y a anada en in eg a se
con los medios de p oducción. P ime o con el cons uc i ismo, y especialmen e en los años ein e
con el g upo p oduc i is a, los a is as abajan una sepa ación en e el a e “de an es” y el de “la
p ime a cul u a de abajo o ganizado” conside ado como p oduc o de la cul u a colec i a, esul ado
de una nue a es uc u a económica. Resul a cu iosa la combinación de elemen os que se ponen en
juego. Se p edica con en usiasmo el a e del Cons uc i ismo en el que el se humano iene en cuen a
no lo que le aleja de los demás, sino lo que iene en común con ellos. Es una espi i ualidad
colec i izada, pe o no eligiosa. Es e se á uno de los p ime os pasos de un camino en el que el se
humano occiden al i á p og esi amen e pe diendo la dimensión au á ica de la ob a de a e. Y, como
de ende ía más a de Wal e Benjamin, es un hecho que a de la mano a la ep oducción écnica de
20 De Micheli: 347-348
21 Ibídem: 349.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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capi alis a a dío, cla amen e podemos con inua con la me á o a del cánce . Cuando un impe io
quie e ex ende se, es lógico comenza po el e i o io ecino. La in asión puede se de ango
cul u al. Una se ie de p oduc os ame icanos son ya globales. Las mul inacionales ex ienden sus
p oduc os. También hacen que se elabo en en zonas dep imidas del plane a, y sus p oduc os llegan
a odo el globo. Pues bien, el cánce iene dos mecanismos pa a disemina se po el cue po: la in asión
y la me ás asis. En el p ime caso las células dañadas mig an y pene an en los ejidos ecinos. En la
me ás asis, las células cance osas pene an en los asos sanguíneos y lin á icos, ci culan po el
o en e sanguíneo e in aden el ejido no mal de o as pa es del cue po. La acilidad de anspo e
y de las comunicaciones en el siglo XXI hace posible una me ás asis desde No eamé ica a o as zonas
del plane a. Michael Moo e hablaba de una eo ía del miedo pa a explica el e o del homb e blanco
anglosajón a lo di e en e. El p incipio de la ag esión es á basado en el miedo. La esis encia a mo i
como cul u a implica la mue e de lo ajeno.
En el siglo ac ual, el “in e és” po la mul icul u alidad se ex endía a g andes e en os como el
Fó um de Ba celona, que no obs an e es á pa ocinado po emp esas que necesi an la a su imagen
an e sus ac uaciones en el llamado Te ce Mundo. En es e caso, de nue o, aquello que es di e en e
al capi alismo a dío, se con ie e en un p oduc o endible30. El con lic o se esuel e ans o mando
al o o en p oduc o. El mo imien o an i ó um 2004 ponía el dedo en la llaga. Las en idades socias y
pa ocinado as susc ibían la Agenda de P incipios y Valo es en la que se basaba el Fó um31, pe o a su
len amen e, el c ecimien o del umo se á más len o. Sin impo a la apidez del c ecimien o, los umo es c ecen en
amaño po que las nue as células se p oducen en can idades mayo es de lo que es necesa io. La o mación no mal del
ejido se al e a á g adualmen e, en e más y más se acumulen las células que se
di iden”.(h p://p ess2.nci.nih.go /sciencebehind/cance sp/cance sp08.h m) (14-04-2004).
30 “El e en o a a se una apo eosis de ‘las cul u as’ como ema pa a la demagogia polí ica y pa a la i ialización
mediá ica, una di e sión en que la plu alidad cul u al se e á educida a una pu a pa odia des inada al consumo de masas
y a la buena conciencia ins i ucional. Un ci co en que la di e sidad humana se á exhibida como un g andioso y amable
show de luz y de colo ” (El a ículo “El g an ci co de las cul u as”, de Manuel Delgado, p o eso de An opología de la
Uni e sidad de Ba celona, sob e el Fó um 2004, ue publicado en el pe iódico El País el 11-09-2002. F agmen o omado
de h p://ba celona. indymedia.o g/ on .php3?a icle_id=26445 (14-04-2004)).
31 Es os son los p incipios y alo es del Fo um Uni e sal de las Cul u as, susc i os po las emp esas c i icadas desde
las endencias an i ó um:
Valo es democ á icos: El espe o po los alo es e ins i uciones democ á icas, con especial én asis en la p omoción de la
pa icipación cí ica.
De echos y libe ades indi iduales: El omen o de las condiciones de paz a a és de la de ensa de los de echos y libe ades
indi iduales, muy especialmen e en el ámbi o de la cul u a, con especial a ención a los más ulne ables y a la de ensa de
los p incipios de equidad y solida idad, así como al eje cicio del de echo a la in o mación y la pa icipación esponsable
de los indi iduos en la cons ucción de su p opio u u o.
Respe o po odas las e nias: El espe o po odas y cada una de las e nias exis en es, con especial hincapié en la
p o ección de las mino i a ias, y el omen o de la lucha con a oda clase de exclusión.
Respe o po las iden idades cul u ales: El espe o po odas y cada una de las iden idades cul u ales, con especial én asis
en la p o ección de las cul u as mino i a ias, en el ma co de la consolidación de un modelo de sociedad abie a y plu al.
Fomen o del diálogo in e eligioso: El espe o po odas las eligiones y la p omoción del diálogo in e eligioso.
Reconocimien o de la di e sidad lingu!.s ica: El econocimien o y el espe o po odas y cada una de las lenguas del
mundo, con especial a ención a la di e sidad lingu!.s ica en endida como pa imonio uni e sal que es p eciso p o ege y
omen a , sin pe juicio del ap endizaje de las lenguas comunes y de o as g andes lenguas ehicula es.
Fomen o de la c ea i idad: El omen o de la c ea i idad, la educación y la democ a ización del conocimien o como ías
de ansmisión de alo es y ac i udes que con ibuyen a c ea una cul u a de paz y a desa olla el diálogo en e cul u as,
po enciando los di e sos sec o es cul u ales que es imulan la c ea i idad de los indi iduos y g upos cul u ales, y
con ibuyen a la ansmisión y conse ación del pa imonio cul u al ma e ial e inma e ial.
De ensa de la biodi e sidad: La de ensa de la biodi e sidad median e la p o ección y mejo a de la calidad del medio
ambien e, así como la conse ación y el uso acional de los ecu sos na u ales.
Responsabilidad social: La necesidad de con a con un ejido económico, social e ins i ucional socialmen e esponsable,
comp ome ido con un c ecimien o económico equilib ado y ecológicamen e sos enible.
Desa ollo sos enible: La a ención especial al desa ollo sos enible del e i o io u bano desde el pun o de is a
medioambien al, social, cul u al y económico, sin pe de de is a que la ciudad es el p incipal hábi a del se humano del
siglo XXI, y el espacio donde se c is alizan sus exp esiones c ea i as y los u os de la inno ación ecnológica.
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
83
ez algunas de es as emp esas “ inanciaban ac os de gue a y la explo ación social en el mundo (en e
ellas Tele ónica, El Co e Inglés y Agba —Aguas Ba celona— p opie a ia de Aguas Andina)”32.
“Las c í icas no excluyen ampoco al e ce eje:`el desa ollo sos enible´. Y nue amen e se
apun a a las emp esas que apoyan la mega ac i idad y al gobie no español. Endesa, la cua a
emp esa eu opea con esponsabilidad en el cambio climá ico y —demás es a deci lo— acusada
de la des ucción del ecosis ema del Al o Bío Bío y del pueblo pehuenche. Hay o as del ub o
alimen icio —como Nes lé y Colacao— denunciadas po daño al medio ambien e y uso in ensi o
de ansgénicos como ma e ia p ima. Y el gobie no español, cues ionado pe manen emen e
po su negligencia en e al ema del pe ole o P es ige, en e o os”33.
Es amos, po an o, en un es ado de la en e medad en el que ya los sín omas son e iden es. La
p e ención pa ece no se i de mucho, pues ha habido mucho iempo pa a que la en e medad se
desa olle. Inde ec iblemen e, es amos cambiando hacia o o sis ema, o o pa adigma. Y ¿qué papel
juega la c eación en el mismo? Desde el camino del abajo en g upo, pa ece que a cambiando el
papel del a is a, aquella célula especializada como isiona ia en la sociedad. La g an can idad de
labo es c ea i as se han ex endido a lo la go del siglo XX a un mayo núme o de ciudadanos. Los
o ma os ecnológicos han ampliado no sólo el pode de c eación, sino ambién de dis ibución de
ob as pe sonales y se han mul iplicado los con ac os en e a is as a a és la ed. El a is a
encumb ado puede es a in eg ado en el sis ema p edominan e, accede a ci cui os de undaciones,
gale ías, museos y e ias de a e, pe o un buen núme o de p oducciones se dis ibuyen en la ed y
son de lib e acceso ( eniendo en cuen a que es e lib e acceso es ela i o). Lógicamen e, el a is a
encumb ado se halla en una es e a de pode . Pe o muchos o os a is as se encuen an ue a de una
o ganización me can il. No obs an e, el mismo sis ema in en a hace de ellos y de su p oceso c ea i o,
un me o p oduc o.
Así, los Cen os de A e Con empo áneo se han p eocupado de dispone de un depa amen o de
audio isuales o de mul imedia, aunque cualquie a pueda accede a es os ma e iales desde una
Código de conduc a:
Acon ecimien o mul icul u al: C ea un acon ecimien o mul icul u al, en el que puedan pa icipa la mayo pa e de las
cul u as exis en es, con especial én asis en las mino i a ias, como exp esión del pa imonio cul u al de la humanidad.
Acon ecimien o plu ilingu!e: C ea un acon ecimien o mul ilingu!e que a o ezca el acceso de odos a sus con enidos
g acias a la supe ación de las ba e as idiomá icas. Pa a ello, se pond án al se icio de la comunicación odos los a ances
ecnológicos disponibles.
A ención a los colec i os más ulne ables: P es a especial in e és, du an e las ac i idades de p epa ación y ejecución del
Fó um, a la inclusión de los g upos y colec i os más ulne ables. No se esca ima án es ue zo con al de hace posible la
pa icipación ac i a de los colec i os que no puedan asis i al Fó um, ya sea po di icul ades económicas o de p i ación
de los de echos humanos, sob e odo ci iles y polí icos. C i e ios de sos enibilidad: Aplica los p incipios de
sos enibilidad a odas sus ac i idades de diseño, o ganización y ejecución.
Desa ollo in elec ual: Busca un desa ollo in elec ual y p agmá ico de los emas a ados y, simul áneamen e, ace ca
los concep os y p incipios undamen ales al g an público a a és de:
La c ea i idad aplicada a la o ma y el ondo de los emas a ados.
· Un en oque mul idisciplina io: a a los emas desde dis in as pe spec i as a in de hace los más comp ensibles y pone
de elie e las in e elaciones que los unen.
· El uso de las nue as ecnologías pa a llega mejo a un público más amplio.
Nue as alianzas en e sec o es di e sos: P omo e nue as alianzas en e sec o es di e sos (adminis aciones públicas,
emp esas y ONG) pa a hace en e a e os comunes y complejos, como la conse ación del medio ambien e, la
cons ucción de la paz o el diálogo in e cul u al. Con iene da p io idad a odas aquellas inicia i as que sean u o de un
es ue zo de colabo ación en e dis in os sec o es, y muy especialmen e de los ac o es del Fó um. Comp omiso é ico,
social y medioambien al: Todas las ins i uciones colabo ado as del Fó um deben susc ibi una decla ación de p incipios
é icos, sociales y medioambien ales sob e la base de alguno de los modelos in e nacionales igen es.
(h p://www.ba celona2004.o g/esp/quees/agenda.h m) (14-04-2004).
32 Núñez, And ea “Fó um Uni e sal de las Cul u as 2004. Ba celona: La ies a con inúa”. En El pe iodis a. La oz
a e ida. Año 3, n°49, Domingo 23 de No iemb e de 2003. h p://www.elpe iodis a.cl/new enbe g/1529/ a icle-
55995.h ml (06-05-2004)
33 Ibídem.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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conexión en casa. Cu iosamen e, se u iliza el p e ex o de que el papel del museo an e es as ob as es
el de conse ación an e los cambios cons an es de so wa e.
La conclusión es cla a: i imos pu a me ás asis. Se es án gene ando o os ipos de dinámicas que
c ean un nue o sis ema, pe o aún pe i e el sis ema an e io . El abajo a pa i de una in eligencia
colec i a abie a y c eado a aho a pa ece ene más u u o. El a is a unciona como un no e. Pone
en juego obje os- ínculo que sólo lo se án en la acción colec i a.
“Nume osas in es igaciones es é icas con empo áneas ecupe an las p ác icas
a caicas consis en es en da una consis encia, en p es a una oz a la c ea i idad
cósmica. En onces, pa a el a is a, no se a a an o de in e p e a el mundo como de
pe mi i que p ocesos biológicos ac uales o hipo é icos, es uc u as ma emá icas,
dinámicas sociales o colec i as omen di ec amen e la palab a. El a e, aquí, ya no
consis e en compone un “mensaje”, sino en maquina un disposi i o que pe mi a a la
pa e oda ía muda de la c ea i idad cósmica hace oí su p opio can o. Apa ece un
nue o ipo de a is a que ya no cuen a ninguna his o ia. Es un a qui ec o del ámbi o de
los acon ecimien os, un ingenie o de mundos pa a miles de millones de his o ias
enide as. Esculpe di ec amen e sob e lo i ual”34.
También se en iende así que el camino a la i ualización, y no a la ac ualización, sea una ía de
una in eligencia colec i a c eado a que esponda a la inquie ud ascenden e del se humano. Po
eso “el a e y, po lo an o, la Filoso ía, la polí ica y la écnica que inspi a y a a iesa, debe opone
una i ualización e alo izan e, incluyen e y hospi ala ia a la i ualización pe e ida que excluye y
descali ica”35. No se a a ya de lucha con a el cánce , de i encia lo como con lic o, de ex i pa un
umo como si no se a a a de nues o p opio cue po en me ás asis, de un conjun o de células que
se esis en a suicida se aunque es én dañadas. Podemos ap ende a i i con es as mu aciones en
nues o o ganismo que, indudablemen e lo es án haciendo se algo di e en e a lo que e a. La solución
no es ya ma e ializa un obje o- ínculo pa a luego con e i lo en obje o-me cancía. Tal ez en la
mu ación se halle el ge men del ap endizaje.
C ea en la sociedad del cansancio
Bajo el í ulo de Obje os desobedien es, en e 2014 y 2015, el Vic o ia and Albe Museum exhibe
en Lond es una se ie de obje os y acciones que dan luga a la e ce a ase de es e a ículo. Me esul a
cu ioso que obje os u ilizados en la lucha social an icapi alis a de odo el plane a sean albe gados en
un museo de inido como de a e y diseño que mues a an os obje os de la ida de los pode osos (y
además lo deja cla o en su discu so museís ico). En el 2006 in es igué cie as ac i idades a ís icas en
el Plan ón mejicano, y cons a é que si bien aquella lucha social de 42 días ocupando el dis i o ede al
gene ó obje os y acciones a ís icas, y la pa icipación de buen núme o de a is as, en cambio los
gale is as, ca gos de museos u o as ins i uciones del a e asociadas al pode no habían pa icipado
en absolu o36. Me pa eció cla o que el signi icado de la palab a a e enía una ma e ialización muy
di e en e si se enía en cuen a el pa a qué de la ealización de ob as a ís icas (po su posicionamien o
an e el pode es ablecido). Po o a pa e, pa alelo al boom inmobilia io en España, nume osos
a is as hacían su agos o an es de la c isis, pues más cons ucciones signi icaban más me os lineales
donde, po ejemplo, ubica cuad os. Po supues o, no han sido es os a is as los p o agonis as en la
lucha con a los desahucios. El a e siemp e ha es ado asociado al pode , al pode es ablecido, como
e ue zo e imagen del mismo, pe o no an o al pode de la ans o mación, que es el que me pa ece
más in e esan e en es os momen os, y es el que i eenca nado en la exposición Obje os
desobedien es.
Vi imos una época con ulsa. El ilóso o co eano Byung Chul Han hace descansa la sociedad del
endimien o, que ya no disciplina ia, en la exage ación de los elemen os na cisis as. En La sociedad
del cansancio Byung Chul Han se e ie e a un pa adigma que supe a la sociedad disciplina ia,
inmunológica y i al desc i a po Foucaul (y en la que en mi opinión ac uaban en con lic o las
34 Lé y: 132.
35 Ibídem: 133-134.
36 Rod íguez, 2007: 146-166.
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
85
angua dias a ís icas). El neolibe alismo consigue la máxima p oducción cuando no somos
explo ados po “lo o o”, sino po noso os mismos. La sociedad desc i a po Byung Chul Han
con iene la iolencia de la posi i idad, del supe c ecimien o, del supe endimien o, de la
hipe in o mación, la hipe comunicación, donde no exis e la sus acción, donde no es necesa io
anula lo o o como plan eaban las angua dias del siglo XX, cuando la His o ia e a aún His o ia.
Aho a bien, en la sociedad que i imos ac ualmen e, la epulsión an e el exceso de posi i idad, de
p oducción, no conduce a la esis encia inmunológica, sino que se con ie e en la “ab eacción
diges i o neu onal y en un echazo” 37 . En mi opinión, no ex aña e es os ni eles de
supe p oducción, enga zándolos con los discu sos a ís icos, como esul ado de la ase de Beuys de
“ odo se humano es un a is a”. Ya los conside ados a is as no son sólo los p oduc o es, sino que
lo somos odos los se es humanos a ni el global, y o mamos pa e de los discu sos de
ans o mación. En es e sen ido, a pa i del análisis comunicacional de es e p incipio de siglo, la
apo ación de lo a ís ico iene que e con una concepción del a e no asociada al pode (incluido
el pode de conse a unos obje os y o os no) sino que la única isión del a e que nos ha á pensa
globalmen e es sen i la como una de las dimensiones humanas, que no es pa a nada la del me cado
y más la que undamen a el hecho de que se equie an ac i idades a ís icas pa a el desa ollo
humano (po lo que lo a ís ico o ma pa e de nues o sis ema educa i o). Como, según Han, la
iolencia de la posi i idad (que supe a a la i al) no es p i a i a, sino sa u a i a38, es a iolencia es
inaccesible a una pe cepción inmedia a. La me á o a de la ana he ida pod ía da la cla e de es e
ipo de iolencia39.
¿Y cómo se de ini el a e en esa sociedad del cansancio? ¿De qué hablamos cuando hablamos de
a e, si és e iene que e con la sociedad que usa su nomb e, si se a a de un concep o lími e? ¿Qué
debe se el a e en esa sociedad del cansancio, que p o oca en e medades que p o ienen de la
sa u ación, como el sínd ome del bu n-ou , el T as o no po Dé ici de A ención e Hipe ac i idad o
el Sínd ome de Desgas e Ocupacional? ¿Es el cul o a los obje os de a e, su u ilización como
me cancía, lo que de ine al a e? Los museos se hacen espec áculo y se p oduce una pe eg inación
de u is as po los g andes museos del plane a.
Hace una década, no é amos conscien es de esa sa u ación. Con In e ne pudimos empeza a
pe cibi ob as en p oceso de mu ación cons an e, e dade os obje os- ínculo que se eje ci aban y
mediaban en una in eligencia colec i a c ea i a no di igida. Muchos p oyec os de ob as colec i as en
In e ne es aban basados, e iden emen e, en un plan eamien o po pa e de uno o a ios a is as,
pe o no se a aba de una di ección como pudo e se en el ocaso de muchos colec i os del siglo XX.
El c eado del p oyec o ampoco e a un gu ú. Había sacado un balón al e eno de juego40, pe o
nunca sab ía cómo se iba a desa olla el pa ido. Hab ía que acep a una se ie de eglas, pe o más
37 Han, 1992: 19.
38 Ibídem: 14.
39 Aunque pueden encon a se muchas e e encias a es a ábula, aslado las palab as de un publicis a en el pe iódico
El Mundo: “Imagine una cazuela llena de agua, en cuyo in e io nada anquilamen e una ana. Se es á calen ando
la cazuela a uego len o. Al cabo de un a o el agua es á ibia. A la ana es o le pa ece ag adable, y sigue nadando.
La empe a u a empieza a subi . Aho a el agua es á calien e. Un poco más de lo que suele gus a le a la ana.
Pe o ella no se inquie a y además el calo siemp e le p oduce algo de a iga y somnolencia. Aho a el agua es á
calien e de e dad. A la ana empieza a pa ece le desag adable. Lo malo es que se encuen a sin ue zas, así que
se limi a a aguan a y no hace nada más.
Así, la empe a u a del agua sigue subiendo poco a poco, nunca de una mane a acele ada, has a el momen o en
que la ana acaba he ida y mue e sin habe ealizado el meno es ue zo pa a sali de la cazuela. Si la hubié amos
sume gido de golpe en un ecipien e con el agua a cincuen a g ados, ella se hab ía pues o a sal o de un ené gico
sal o.
Es un expe imen o ico en enseñanzas. Nos demues a que un de e io o, si es muy len o, pasa inad e ido y la
mayo ía de las eces no susci a eacción, ni oposición, ni ebeldía.”, en Cal o, She mann: “El is e inal de la
ana he ida”, El Mundo, 7-09-2012.Disponible en h p://elmundo.com.s /el- is e- inal-de-la- ana- he ida.
Consul ado el 30-12-2014. Es a me á o a ue el pun o de pa ida pa a una campaña publici a ia de cla o in e
social, a a o de un e e éndum en la Uni e sidad de Se illa, como puede e se en el ídeo que ealicé pa a la
misma: h p://machacadas.blogspo .com.es/2013/11/somos- anas-o-no_5835.h ml.
40 Ejemplo u ilizado po Se es y e omado po Lé y en buena pa e de su lib o ¿Qué es lo i ual?.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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allá de eso, se in uía cie a pa icipación de los isi an es, usua ios, espec ado es... Con muchas de
es as p opues as en ed, el p es igio de la igu a del au o pasaba a unos espec ado es pa icipan es
que o man pa e de la au o ía de una ob a en cons an e cambio. La e dade a e olución que
ep esen aba In e ne pa ía de su p opia concepción como ed de edes. Si Bo ges o los miemb os
del g upo GRAV habían ecu ido a la imagen del labe in o, con la ed el labe in o se con e ía en
mul idimensional, con millones de ánsi os y nudos posibles. El ejemplo ambién bo giano de las
uinas ci cula es, con un pe sonaje que iene el obje i o de c ea un se humano a a és del sueño
y que inalmen e se hace conscien e de que él mismo es una p oyección, un sueño de o o, o del
aleph, ese espacio donde se unen odos los espacios y iempos concebibles implican una cons a ación
de la ealidad múl iple y compleja. Y al ez lo adicalmen e impo an e con espec o a las dinámicas
de con lic o que hemos is o en los mo imien os a ís icos del siglo XX es que no puede es ablece se
una lucha semejan e a la an e io , pues o que el e eno de In e ne se insc ibe en la i ualización,
en la pues a en escena del mapa men al colec i o de una se ie de ideas-concep os-p opues as que
di ícilmen e hubie an sido dis ibuidas desde los medios de comunicación de masas como la
ele isión, la p ensa o la adio. Su gía así un compo amien o o gánico pa ecido al del ce eb o.
Pongamos un ejemplo. Pa a consegui ene un compo amien o social en mi en o no (po ejemplo,
mi país) como músico, engo que habe ap endido de alguna mane a a oca , po ejemplo, la gui a a.
Hay pe sonas que han ap endido a oca “de oído”. O as han pasado po el conse a o io.
E iden emen e, si la na u aleza nos p o ee de es a acul ad, ¿po qué accede a un sis ema educa i o
pa a pode oca la gui a a? El complejo sis ema modula del ce eb o nos enseña que un mismo
compo amien o en la ida co idiana puede esponde a dis in as co ien es de sinapsis neu onales.
Pa a ap ende a oca la gui a a en el conse a o io, exis e odo un en amado lógico de
comp ensión de la música. El ap endizaje más in ui i o de oído pa ece conlle a dis in os p ocesos
men ales y di e en es “ ánsi os” en las co ien es sináp icas. Es e hecho ambién ha sido mani es ado
en la in es igación neu onal. Cie os indi iduos que ienen una pa e del ce eb o dañado no pueden
ejecu a cie as acciones. Sin emba go, en la ase de ecupe ación es posible que ales indi iduos
ac i en o as co ien es sináp icas y aunque pa e del neocó ex siga e ec i amen e dañada, su
ce eb o ha buscado o o “camino” que da como esul ado que el pacien e pueda ejecu a las acciones
o ene los compo amien os que en p incipio se pensaba que es aban asociados a esa pa e conc e a
del ce eb o. Los apasionan es casos clínicos analizados po el neu ólogo Oli e Sacks ab en un campo
de in es igación en la c ea i idad del se humano. Un an opólogo en Ma e, El homb e que
con undió a su muje con un somb e o y en especial Musico ilia, ela os de la música y el ce eb o
da ían que in es iga mucho más de lo que se puede p esen a en es e a ículo.
Si con los MCM del siglo XX la di eccionalidad emiso - ecep o e a e iden e, con In e ne y los
sma phones es pe ec amen e posible con e i se en emiso . Los caminos ca ecen de una
di eccionalidad es ablecida. Los más ansi ados pueden e i ica cie a “eme gencia” social.
Aho a es como si aquellas iniciales ob as in e ac i as se hubie an mul iplicado y cos a a abajo
que se die a la eme gencia, po pu a sa u ación.
El hecho de que odo el se humano ue a ya un a is a, pa ecía más ce cano al in ideal de In e ne
como medio iguali a io. Es a ape u a y los lenguajes manejables p opo cionaban la posibilidad de
que cualquie pe sona pueda adecua se al papel del a is a como inno ado de los lenguajes y
expe imen ado . Las posibilidades de expe imen ación se mul iplicaban exponencialmen e. Se
c eaban géne os hipe híb idos, ce canos a un pensamien o mul idimensional. Pe o odo el mundo
puede c ea los. Y es esa in oxicación de da os lo que ma ca la sociedad que i imos hoy en día. Y el
mo imien o de esos da os. Pa a la gene ación de discu sos, el yo llega a colapsa se en esa lucha po
se más que el o o, más que la masa indi e enciada de los cómics de Mccloud, y ése es un eje cicio
La C ea i idad Colec i a. (en una sociedad cansada)
87
na cisis a, que no iene lími es. Po eso en iendo que el lími e como especie global debe da lo nues o
plane a, po que es el con ex o de la sociedad globalizada.
En es e con ex o, ¿qué debe se el a e desde una pe spec i a ecológica sino un mo o pa a la
ans o mación de una sociedad en iesgo de sa u ación? Po eso la exposición Obje os
desobedien es, que se co ona con una panca a en que eza “Capi alism is C isis”, p oyec aba en e
o as imágenes, la de los asal os es i os a sucu sales de CajaMad id, en la lucha con a Bankia, y
o ece po in e ne olle os sob e cómo ab ica bombas- olle os, u ilizadas pa a espa ci publicidad
con a egímenes op eso es, o ins ucciones pa a hace másca as de gas pa a los mani es an es. Y
c eo que ése es el e dade o legado de la acción colec i a, de esa humanidad que se ya se ha is o a
sí misma desde que se ealizó la p ime a o og a ía del globo e áqueo. Re oma el a e como una
dimensión del se humano, más que como el a e de quienes pa en de la imagen del a is a como
conse ado de p i ilegios es la g an cues ión. Po eso hay que alaba la desobediencia, y en especial
la exposición Obje os desobedien es, po se i , den o de un espacio a ís ico, de ex ensión de la
idea de una lucha global po una humanidad más jus a. Los obje os desobedien es e an el es imonio
de una lucha que eme ge de la acción colec i a, y ambién obje os- ínculo, de esos que cons uyen
iden idad po eme gencia.
Fig. 2 y 3. Ejemplos de obje os en la exposición Disobedien objec s.
2015.
Inmaculada Rod íguez-Cunill
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