La enseñanza del latín y el dialecto navarro-aragonés: aragonesismos en las "Regulae" de Esteban de Masparraut
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La enseñanza del latín y el dialecto navarro-aragonés. Aragonesismos en las Regulae de Esteban de Masparrauta EMMA FALQUE Universidad de Sevilla ÁNGELES LÍBANO ZUMALACÁRREGUI Universidad del País Vasco (EHU) JOSÉ ANTONIO PASCUAL RODRÍGUEZ Real Academia Española 1. INTRODUCCIÓN Iniciamos hace unos cuantos años el estudio de una gramática destinada a la enseñanza del latín, contenida en los poco más de cien folios de un incunable impreso «in facundissima ciuitate Pampilone per Arnaldum Guillelmum de Brocario», recopilado y corregido por el maestro, graduado en artes, Esteban de Masparrauta, en la fecha que se contiene en el colofón: «Expliciunt regule edite siue compilate atque correcte rursus per reuerendum magistrum in artibus graduatun Stephanum de Masparrautha nomine dictum […]. Anno incarnate Deitatis M.CCCC.XCII die uero XV Nouembris»1. Esta obra, de la que el único ejemplar que conocemos se conserva en la Biblioteca Municipal de Savona, es una grammatica prouerbiandi; pertenece a un tipo de obras AFA-LIX-LX 1237 1. Palau Dulcet (1948-1977, s. v.) describe así este incunable: «Masparrautha (Steph.de) (Al fin) Regula [...] (1492), 4.º gót., contabiliza 54 hojas, de 37 líneas. Es el incunable más antiguo conocido, impreso por Guillermo de Brocar. Existe en la Biblioteca Municipal de Savona». De esta descripción procede directamente la de Mosquera (1977: 210): «Masparrauta, Esteban.- Regulae. Tamaño 4.º, 54
sobre las que hace tiempo llamó la atención Emilio Ridruejo, ejemplificándolas con la de Sisó, que: incluye […] abundantes textos en lengua vulgar. En el libro primero, sus notas en romance se emplean para presentar las equivalencias de las formas latinas del paradigma de la conjugación lo mismo que hacen otros gramáticos medievales, Pastrana o Andres Gutiérrez de Cerezo (1977: 513). Son gramáticas «destinadas a la enseñanza del latín, que se distinguen —aparte de distribuir de una manera similar el material e incluir listas paradigmáticas de verbos con sus correspondencias en romance— por el uso del prouerbium2, frase en romance a modo de ejemplo que da nombre a este tipo de textos» (Falque, Líbano y Pascual, 2002: 950). El empleo de las lenguas vulgares en la enseñanza del latín fue una práctica frecuente entre los gramáticos franceses e italianos […]. Pero también en la península ibérica, sobre todo en Aragón y Cataluña, cuaja entre los maestros un método peculiar de enseñanza de la gramática latina por medio de notas en romance (Calvo Fernández, 1992: 250)3. Pertenecen a la Corona de Aragón las Grammaticae prouerbiandi que conocemos; y, consiguientemente, sus ejemplos romances están escritos en alguna variedad del catalán4o sembrados de elementos dialectales aragoneses. «El empleo del romance castellano-aragonés» en EMMA FALQUE - ÁNGELES LÍBANO ZUMALACÁRREGUI - JOSÉ ANTONIO PASCUAL 1238 AFA-LIX-LX hojas sin numerar. Hay un ejemplar en la Biblioteca Municipal de Savona. Pamplona, 1492». Castro (1974: 68), al enumerar las obras editadas por Brocar en Pamplona, menciona como segundo incunable —El primero es el Manuale secundum consuetudinem ecclesie pampilonensis. F.ª Pamplona; Arnaldus Guillermus de Brocario, 15 de diciembre de 1490. 81 hs. no num.—: «MASPARRAUTA, E., Regulae editae sive compilatae atque correctae, F.º Pamplona, Arnaldus Aguillelmus de Brocario, 15 de noviembre de 1495. 45 hs. no num. Ejemplar de la Biblioteca Municipal de Savona». Deducimos de estas descripciones que sus autores no tuvieron en sus manos el incunable. 2. La frase se traduce normalmente al latín mediante la forma componitur (Calvo Fernández, 1992: 250). Vid. para este término: Colón (1982) y Rico (1982). 3. A modo de ejemplo: «... que quien aplega o iusmete o deffalece que este en ablatiuo sine prepositione la cosa aplegada o iusmetida o deffallecida que e supuesto al verbo de do in ablatiuo mediante prepositione a vel ab a do en datiuo exemplum don francisco aplega virtudes de los libros...» (Siso, Perutile: fol. 36); «... que la cosa que es aplegada o iusmetida o desfallecida que de supuesto al verbo quien la aplega o iusmete o defallece que ste en ablativo sin prepositione asi como causa de do se aplega o se iusmete o defallece que dice recesion que ste en ablativo mediante prepositionne a uel ab a do se aplega o se iusmete o defallece que este es dativo ut dicento pedro aplega la scientia de la boca del maestro a su intelligentia...» (Mazparrauta, Regulae: fol. 10). 4. «No debemos olvidar que la lengua del Lacio después del nacimiento de las lenguas romances fue una segunda lengua, una lengua de cultura al fin y al cabo […que] dependía en gran medida de un adecuado y progresivo sistema educativo. Este es el que, sin duda, muestran una serie de gramáticas latinas realizadas en Valencia a comienzos del siglo XV, que se sirven del valenciano para facilitar al alumno el aprendizaje del latín» (González Rolán y Saquero, 1991: 300); «Aparecen, según sabemos, en el s. XIV en las zonas de Aragón, Cataluña y Valencia y las hay con notas en valenciano, catalán, aragonés y castellano» (Pérez Romero, 1997: 674).
el códice 153 Ripoll del Archivo de la Corona de Aragón de Barcelona, que se ha tomado como «un caso único y de gran valor» (Calvo, 1992: 251), se da también en una fuente fundamental de la gramática de Masparrauta, el Perutile grammaticale compendium de Daniel Sisó5: En ningún momento Sisó nos indica la lengua vulgar en que pretende escribir los textos. Los términos con que la alude son los genéricos romancium o in vulgari. Sin embargo, la mayor parte de las soluciones fónicas muestran que no propone otra variedad que no sea la castellana […]. Apesar de que, sin duda, el autor está escribiendo en castellano, introduce en todos los niveles de la lengua numerosos aragonesismos residuales (Ridruejo, 1997: 514). Es la misma situación de Mazparrauta, cuya deuda con Sisó la reconoce él mismo, en el fol. 1, antes de la Exortatio: Volens quod si quid utile aut bonum [...] in codicello inueniant lectores, non meis sed famosi uiri bacalarii Sisi Cesaraugustani quondam dictis imputetur. Lo aragonés en esta obra no se debe, sin embargo, a su fidelidad con su fuente, sino al origen del autor, perteneciente a una familia procedente de las tierras de Ultrapuertos6. Su relación con Aragón queda patente en las numerosas citas que se hacen en sus ejemplos a este territorio, a sus tierras y habitantes (Falque, Líbano y Pascual, 2001: 949-950), así como en los extensos y variados rastros del romance navarro-aragonés que afloran a lo largo de las páginas de sus Regulae. En un trabajo varias veces citado hasta aquí (Falque, Líbano y Pascual, 2001: 952-953) señalábamos que lo aragonés se presentaba con más vigor en este incunable que en otros zaragozanos de la época. Lo que nos proponemos ahora es seleccionar y comentar con cierto detenimiento este tinte dialectal, como homenaje a la memoria de don Manuel Alvar, cuya obra es el camino más firme por el que podemos movernos en el terreno de lo dialectal, como lo muestran las constantes referencias que hemos de hacer a sus trabajos a lo largo del presente artículo. LA ENSEÑANZA DEL LATÍN Y EL DIALECTO NAVARRO-ARAGONÉS AFA-LIX-LX 1239 5. Disponemos de un buen análisis de su contenido a partir de los valiosos estudios de Pérez Romero (1995a, 1997 y 1999), así como de su tesis doctoral (1995b). Vid. además Ridruejo (1977 y 1997). 6. En la zona de Mixe-Ostaberet, Masparraute —variante gascona de Masparrauta— se localizan dieciséis fuegos de labradores de las «tierras» de ultrapuertos, en el año 1353 (Carrasco, 1973: 182). El señor de Masparrauta acudió en ayuda de Juan III de Albret, junto a otros señores de la tierra de Mixa (Ultrapuertos), en un intento de recuperar el trono de Navarra, en 1516 (Herreros Lopetegui, 1998). Entre 1435 y 1445 un escudero, Pelegrin de Pazparrauta, recibió una donación vitalicia del rey sobre el molino de Béhoteguy, junto a Saint Palais, en Ultrapuertos (AGN, Registro de Comptos 425, fol. 348v), información que agradecemos vivamente a la profesora Eloísa Ramírez.
2. ELDOMINIO GRÁFICO-FONÉTICO En lo referente a la fonética vocálica debemos destacar las que Alvar (1953: 152) ha llamado «falsas diptongaciones», que figuran con regularidad en la primera persona del presente de indicativo de servir y remembrar: yo siervo al rey (fol. 27), yo me remiembre de tu […]; yo remiembro la licion (fol. 39), sierven, comen, beven […]; de mi se sierve el rey (fol. 48). Así como la pérdida de la vocal protónica7en la voz drecho: Pedro es mas amado de Dios, que al mundo va drecho (fol. 74). O la introducción de una vocal epentética —hecho que no es ajeno a los documentos medievales leoneses— para mantener el hiato vocálico8: hombres seyes apareiados (fol. 7), yo puedo leyer (fol. 10), yo quiero leyer (fol. 49), yo vo a seyer ferido del rey (fol. 50), la methaphisica de leyer del maestro (fol. 52), el maestro leyent aprovecha mucho (fol. 51), Pedro veye sus manos (fol. 24). Particular del aragonés, mantenido incluso actualmente en el Alto Aragón, es la apócope extrema de la vocal final de palabra; lo que origina que se presenten en dicha posición grupos de consonantes poco frecuentes en el castellano bajomedieval9: yo so davant del maestro (fol. 8), los hombres corren el uno al puent et el otro a la fuent (fol. 24), el studiant se alegra ciencia natural (fol. 33), el libro es amenguado del studiant (fol. 30), del amant se pertenece besar la doncella (fol. 46), el maestro leyent aprovecha mucho (fol. 51), el studiant aborrescient las liciones corre (fol. 53), el galant el qual ama la doncella corre el cauallo (fol. 57), yo spessament la licion (fol. 71), el besador cortesament de la doncella es prudent (fol. 75), Pedro traballador fuertement corre (fol. 75), el traidor desterrant del rey es enforcado (fol. 77), el galant uolenterosament fiere al buey delante su amada (fol. 79). EMMA FALQUE - ÁNGELES LÍBANO ZUMALACÁRREGUI - JOSÉ ANTONIO PASCUAL 1240 AFA-LIX-LX 7. «Es general la pérdida de een la voz […] drecho» (Líbano Zumalacárregui, 1977: 89); vid. Alvar (1953: 60) y Pascual (1974: 133). 8. Alvar (1953: 155). Para una bibliografía completa sobre el vocalismo antihiático en el aragonés medieval y actual, vid. Buesa (1989: 83 y sigs.). 9. Lapesa (1925: 201-202) admitía ya la propensión espontánea del dialecto navarro-aragonés a la pérdida de la vocal final, atendiendo al influjo esperable del catalán y gascón. Sin embargo, el fenómeno se registra en esta área desde los textos latino-tardíos hasta la actualidad (Menéndez Pidal, 1980: 173 y sigs.; Alvar, 1953: 33-35).
Estamos ya muy lejos de la época altomedieval, en la que los amanuenses aragoneses y navarros debían optar entre distintas posibilidades de representación gráfica de las consonantes palatales10; en este siglo XV los textos navarro-aragoneses se caracterizan, frente a los castellanos, por mantener grafías yn/ny para la nasal palatal, la primera más propia del navarro, la segunda del aragonés11: Dios corrige iusto los hombre tacaynos (fol. 14), yo semblo al senyor (fol. 72), yo he estudiado en Bolonia, en Avinyon buenas ciudades […] y detuve los ladrones en Perpinyan buenas ciudades (fol. 68). Se mantiene también la solución aragonesa en el resultado de las consonantes latinas iniciales G+e-,i-, J-12, representado por la grafía g: el puerco, el ginollo, la cama, el pie, el dedo, la uña viene […]; Pedro el cuerpo, la pierna, el ginollo blanco, la cama, el pie, el dedo, la uña corre (fol. 25). Para los grupos latinos -K’Ly -LJse opta por la grafía ll, propia del aragonés13, que contrasta con la castellana j: el puerco, el ginollo, la cama, el pie, el dedo, la uña viene (fol. 25), Consulo, -lis, consului: consellar, Pedro traballador fuertement corre (fol. 75). La -DJha llegado en aragonés, como en castellano, a un resultado palatal que se manifiesta en la grafía y14, bien registrado en este incunable, como era de esperar, incluso en casos como el de enoyar, LA ENSEÑANZA DEL LATÍN Y EL DIALECTO NAVARRO-ARAGONÉS AFA-LIX-LX 1241 10. «… el amanuense no disponía de fórmulas o sintagmas aprendidos en el periodo de formación como escriba; por lo que sería su propio conocimiento lingüístico el que determinaba la decisión de cómo grafíar las nuevas entidades de población» (Líbano Zumalacárregui, 2002); en cuanto a los onomásticos románicos, «se escriben aunque no se hayan podido aprender en su totalidad [...] los notarios recurrían a ‘trucos del oficio’ en las correspondencias entre las grafías y los sonidos» (Blake, 1987: 8). 11. «La grafía ny se explica partiendo de ni y considerando la equivalencia i = y […]. En la Navarra independiente, esta grafía aparece en época muy tardía; por lo que en su origen la hemos de considerar limitada a Aragón y Cataluña» (Alvar, 1973: 24). Vid. Buesa y Castañer (1997: 174). 12. «El tratamiento de G-, Jiniciales es uno de los rasgos diferenciadores de nuestros dialectos. El castellano ofrece la mayor complejidad,según se trate de vocal anterior, tónica o átona, los resultados serán diferentes» (Alvar, 1953: 165). Vid. además los datos de Menéndez Pidal (1980: 234) y Líbano Zumalacárregui (1977: 94). 13. «Estos grupos daban ll en el aragonés medieval y la mantienen hoy todavía, frente al castellano j[…]. La toponimia tiene ejemplos de estas mismas conservaciones […y] en el habla viva perviven numerosos ejemplos de este conservadurismo» (Alvar, 1953: 192); «El caso -LJo -K’L-, -G’L-aparece oscurecido por la imprecisión de la grafía. En Aragón y Navarra es constante el resultado [ll], escrita de varios modos» (Menéndez Pidal, 1980: 274). Hay, sin embargo, algunos casos de j en fijo, que por su alta frecuencia suele tener un comportamiento excepcional en los documentos medievales: «Dios clama al peccador fijo» (fol. 12). 14. «La solución ydel grupo -DJse mantiene siempre en aragonés. La Edad Media conocía en este dialecto: veyo, enoyos, puyar, pueyo» (Alvar, 1953: 196).
en que la grafía (y pronunciación) del castellano es anómala, por tratarse ahí de un préstamo: Pedro enoya a Iohan, el rey hauer enoyado a los habitadores conuertidos de la ciudad de Çaragoça, vo a enoyar a Pedro (fol. 80), vo a enoyar Iohan a la plaça, vengo de leyer enoyado de Pedro (fol. 81). Aparece qua para [ka]15: Petrus de Daroqua (fol. 13), maestro esterrant los discípulos nunqua gana (fol. 79). Se refleja bien en el texto el mantenimiento de Slíquida ante consonante, que se da en aragonés medieval16: <H>orreo ~ res ~ <h>orrui: spantar; resplandesce por el studio continuo (fol. 34), Experior ~ ris ~ tus sum: sprouar y ser sprouado (fol. 37), el libro es amenguado del studiant (fol. 30), vo a studiar al studio (fol. 80), vengo de studiar de casa (fol. 81)17. La dprocedente de la dental latina sonora intervocálica -Dse mantiene con relativa regularidad, aun cuando haya quedado en situación final romance, por apócope de la -e final (Alvar, 1953: 176): Yo como el carnero y el pied (fol. 24); cf. Iohan los piedos [sic], la cabeça, los braços viene (fol. 25). Hay, sin embargo, casos de pie. Los grupos de oclusiva más líquida (PL-, CL-, CR-) permanecen inalterados18: Que la cosa que es aplegada o iusmetida […]; quien la aplega o iusmete […]; asi como causa de do se aplega o se iusmete... (fol. 10); o Pedro aplega el asno al prado (fol. 10), yo clamo a Iohan […]; Dios clama al peccador fijo […]; yo so clamado Pedro, componitur […]; Pedro es clamado del maestro (fol. 12); Fleo ~ fles ~ fleui: plorar […], Gemo ~ mis ~ gemui: plora, Mereo ~ res mestus sum: plorar (fol. 32); Maria crebado el braço aborrescer a Iohan (fol. 24). EMMA FALQUE - ÁNGELES LÍBANO ZUMALACÁRREGUI - JOSÉ ANTONIO PASCUAL 1242 AFA-LIX-LX 15. «Es más frecuente la uante a; aunque se trate de casos no etimológicos, hemos de pensar en el mantenimiento del wdel diptongo ante aacentuada» (Alvar, 1973a: 18). Para las diversas teorías explicativas referentes a la procedencia de estas formas gráficas, vid. Líbano Zumalacárregui (1977: 76) y Buesa y Castañer (1997: 174). 16. Como era de esperar, la Finicial latina se mantiene con regularidad en los vocablos navarroaragoneses, pero también en el castellano de la época (vid. los ejemplos citados en Falque, Líbano y Pascual, 2002: 953). 17. «Era muy frecuente en al aragonés medieval, y típico de los siglos XIV y XV, la falta de vocal protética ante una sinicial seguida de consonante. En el Libro de Marco Polo los ejemplos son numerosos» (Buesa y Castañer, 1997: 175). 18. «El mantenimiento de estos grupos [de oclusiva más líquida] era general en la Edad Media. Sin embargo, en el siglo XII, empiezan a aparecer ultracorrecciones (plosa, flosa por clausa)» (Alvar, 1953: 168).
El grupo -SCevoluciona en aragonés a un sonido para el que se suele recurrir en los textos medievales a x, acorde con el hecho de tratarse de una fricativa prepalatal sorda; mientras que la solución castellana dentoalveolar sorda hemos de interpretarla a través de la grafía ç, tal y como figura en Nebrija (DECH, s. v.)19: la casa es fecha de taulas del fustero con el axuela (fol. 8)20. 3. ELPLANO MORFOLÓGICO 3.1. Existen determinadas palabras cuyo género coincide con el que mantienen en aragonés y no con el del castellano21: Sancho ama la sciencia el dubdo (fol. 24), las sangres son malos ad augmentar la fiebre (fol. 73), yo cortesament so sseruido de Pedro (fol. 80), el besador cortesament de la doncella es prudent (fol. 75). Igualmente caracterizadora del aragonés es la forma del pronombre sujeto como dativo de persona o complemento del verbo22: Yo maldizire a tu […]; yo do de conseio a tu (fol. 27), yo me remiembro de tu (fol. 39), la licion es mas studiada de mi que de tu (fol. 75), yo de grado seria seruido de tu (fol. 80), Dios perdona a mi de los pecados (fol. 28), el limon rallador por el ganyuet plaze a mi (fol. 74). 3.2. En lo referente al verbo, es propia del aragonés la conservación etimológica de los participios de presente, desde fecha temprana (Alvar, 1953: 291): leyent, enseñant, dormient […]; el maestro leyent aprovecha mucho (fol. 51); el maestro leyent, los scolares aprouechan (fol. 65), el cambrero LA ENSEÑANZA DEL LATÍN Y EL DIALECTO NAVARRO-ARAGONÉS AFA-LIX-LX 1243 19. «Frente al castellano, donde -SC-, -SCJdan çy luego z, el aragonés tiene x, que ha conservado como [s] o que ha convertido en [x]. Los textos antiguos abundan en este proceso» (Alvar, 1953: 193). «El tratamiento del grupo latino /-SC-/ en chuela ‘azuela’está más próximo al nav. juela (R) y altoarag. Xuala (A) que al castellano azuela» (Buesa, 1989: 342). 20. La voz axuela figura ya en la documentación alto-medieval aragonesa (Fort Cañellas, 1994, s.v.; Menéndez Pidal, 1980: 307), en el léxico de los Inventarios aragoneses y en los Libros de las Collidas (Pottier, 1948-1949; Sesma y Líbano, 1982), así como en altoaragonés general y en particular en el del Valle de Echo (Rohlfs, 1985, s. v.). 21. «El aragonés conserva algunos arcaísmos o algún caso de respeto etimológico por el género latino […]. En la Edad Media era muy marcada la tendencia a dotar de terminación femenina a los adjetivos invariables» (Alvar, 1953: 208); lo que se encuentra en el Libro Verde de Aragón del siglo XV (Alvar, 1978: 121). 22. «En la Edad Media, el dativo, sobre todo el de tercera persona, se construía con la forma tónica precedida de la preposición a: dar a mí, a él, a ella, etc. […] en el habla viva, los casos sujeto se construyen también con preposición, pa yo ‘para mí’, con yo ‘conmigo’» (Alvar, 1953: 286).
leyent la licion viene (fol. 69); prendient et prendido o sus [sic]; aborrescient et aborrecido […], el studiant aborrescient las liciones corre […]; Pedro amant leye (fol. 54); Pedro amant a Maria viene […]; Pedro amant de Maria […]; el traidor desterrant del rey es enforcado […]; el aragonés amant del vino puro (fol. 77); el maestro esterrant los discípulos nunqua gana (fol. 79). Así como la formación del participio pasado sobre el tema de perfecto (Alvar, 1953: 22; Fernández Murga y Pascual, 1977: 54): ...que ignora o sabe, deue se poner en accusatiuo et la cosa supida debet dare suppositum uerbo (fol. 35). O la aparición de un diptongo decreciente [-ei], tratándose de las terminaciones de tercera persona del tipo -e(d)e > -ee23, que recuerdan las formas del pretérito perfecto simple, que Tomás Navarro ha registrado todavía en nuestros días en diversas localidades altoaragonesas24: o libro sey fecho de Steuan […] o saya sei fecha de panno del sastre (fol. 7). 3.3. Es caracterizadora de la formación nominal del navarro-aragonés la confusión generalizada entre los prefijos des- ~ es-,atestiguada ya en documentos tempranos25: el rey esterrador de los ladrones corre; Pedro esterrador viene; Pedro esterrador Iohan corre (fol. 75), El rey sterrable a los ladrones viene (fol. 76), el rey estierra los ladrones (fol. 79) ~ el traidor desterrant del rey es enforcado (fol. 77), el maestro esterrant los discípulos nunqua gana (fol. 79). Así como los diminutivos en -ico26: EMMA FALQUE - ÁNGELES LÍBANO ZUMALACÁRREGUI - JOSÉ ANTONIO PASCUAL 1244 AFA-LIX-LX 23. También se mantienen en castellano a lo largo del siglo XVI (Alonso, 1995). 24. Buesa (1989: 274 y sigs.) ofrece una completa relación de los trabajos que han tratado de este hecho y señala precavidamente que: «Por no existir documentación antigua, cualquier explicación que se intente dar sobre esta -ifinal pecará de problemática y aventurada. No es indudablemente dicha terminación originaria en el pretérito imperfecto de indicativo, condicional, presente y pretérito imperfecto de subjuntivo, en donde llega a ser un útil recurso para soslayar el incómodo sincretismo entre las personas ‘yo’ y ‘él’» (281). 25. Alvar (1953: 253) considera el hecho como «vulgarismo general». Las vacilaciones es-, desen la formación nominal son peculiares del navarro-aragonés de todas las épocas (Tilander, 1936: 7; Umphrey, 1911: 27; Neira, 1969; Líbano Zumalacárregui, 1977: 127). 26. Tales diminutivos no son extraños al castellano cuatrocentista; vid. González Ollé, 1962. Si bien, según señala Alvar (1953: 270), «-ico se considera como el sufijo característico que el aragonés emplea para formar diminutivos (geográficamente se usa en toda la Península y en judeo-español…)». Precisamente en el Libro Verde de Aragón, del siglo XV, figura como antropónimo este mismo Tristanico que aparece en nuestro texto (Alvar, 1978: 122).
mi moço Iohanico Spelcueta nunca sabe el prouerbio (fol. 36). 3.4. En cuanto a las partículas, el empleo de ad27 es un rasgo claramente dialectal: «el fraire yr ad aborrescer los colloquios de las mugeres es sancta cosa», «la blasfemia seyer yda ad aborrecer de los viejos sera buen exemplo a sus fijos» (fol. 16); como el uso del adverbio davant28: «yo so dauant del maestro» (fol. 8); la conjunción car29: «esto si la cosa abscondida se puede tomar con las manos, car si no se puede tomar...» (fol. 35); o la doble negación con res30: «yo so no res» (fol. 9). 4. EL LÉXICO Hemos reservado para el apartado léxico un número suficientemente representativo de vocablos propios del navarro-aragonés medieval y renacentista empleados por Masparrauta en sus ejemplos, de escasa o nula difusión por otras áreas lingüísticas hispánicas. Acollir se emplea para lo que en castellano es acoger: «hospitor ~ aris ~ tus sum: acollir» (fol. 40). Su peculiaridad de comportamiento, frente a la variante castellana, es doble: por un lado se ha dado en ella un cambio de conjugación verbal (-ERE > -ir)31; por otro, -LLJevoluciona con el resultado lateral propio del aragonés32. Aguaytar ‘acechar, vigilar’: «insidior ~ aris ~ tus sum: aguaytar» (fol. 39). Se trata de una forma verbal desconocida del castellano medieval y renacenLA ENSEÑANZA DEL LATÍN Y EL DIALECTO NAVARRO-ARAGONÉS AFA-LIX-LX 1245 27. «Ad ‘a’ es preposición típicamente navarro-aragonesa; se documenta en los primeros textos romanceados y dura hasta la literatura aljamiada del siglo XVI y los poemas dialectales del XVII» (Alvar, 1953: 250; vid. Yndurain, 1945: 86; Alvar, 1978: 188; Líbano Zumalacárregui, 1977: 126). Para la documentación notarial aragonesa, vid. Alvar (1973b: 105). 28. Vid. para la aparición de avant ‘adelante’ en la documentación notarial aragonesa de la Edad Media: Alvar (1973b: 105) y, para su sustitución por adevan,Alvar (1953: 249). «El funcionamiento sintáctico de la partícula avant (< AB ANTE), que equivale al ante castellano, lleva a colocarla unas veces entre los adverbios, otras entre las preposiciones» (Buesa y Castañer, 1997: 192), vid. Giralt Latorre (1998: 303). 29. «En los textos medievales encontramos: QUARE > car, y NEC > nin» (Alvar, 1953: 251). 30. «En los textos medievales es abundantísima la negación reforzada con res» y —se matiza en nota «este uso, tan frecuente en aragonés, no es específico del dialecto—» (Alvar, 1953: 299); vid. los testimonios navarro-aragoneses que se citan en Libano Zumalacárregui (1978, s. v.). La negación res se conoce hoy en día en el habla de la Litera, donde «los cuantificadores negativos res, molla […], además de poseer la función nominal […], se utilizan como incremento o refuerzo negativo» (Giralt Latorre, 1998: 316). 31. «El aragonés se aparta también del castellano en el frecuente cambio de conjugación de algunos verbos. Así: LEGERE > leyr (desde el siglo XIII), esleyr...» (Alvar, 1953: 223). 32. «Acoger, derivado común con muchos romances: port. acolher, cat. acollir fr. accueillir» (DECH, s. v. coger, n. 8); «en los ejemplos anteclásicos aparecen juntas la forma castellana coier, coger y otras dialectales coller, cullir» (Cuervo, 1998: 122).
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