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De Mallorca a Nápoles, Lleida y Roma: los viajes del canónico Gabriel Cerdá (1450-1491)

Cassanyes Roig, Albert

Abstract

Entre los distintos grupos de viajeros de la Edad Media, los eclesiásticos fueron uno de los más activos. Los canónigos mallorquines de la segunda mitad del siglo XV también surcaron los mares para llegar a diferentes destinos. A través del presente artículo se estudian los viajes realizados por uno de ellos, Gabriel Cerdà, que se dirigió a los principales centros de poder de la Corona de Aragón (Nápoles y Catalunya) y de la Iglesia (Roma), aunque también frecuentó la ciudad de Lleida para estudiar y ostentar otro canonicato en su catedral. Su caso es un paradigma del comportamiento de los canónigos mallorquines en relación a su movilidad geográfica.

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HID 43 (2016) 99-114ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 DE MALLORCA A NÁPOLES, LLEIDA Y ROMA: LOS VIAJES DEL CANÓNIGO GABRIEL CERDÀ (1450-1491)* FROM MAJORCA TO NAPLES, LLEIDA AND ROME: THE VOYAGES OF THE CANON GABRIEL CERDÀ (1450-1491) Albert Cassanyes Roig Universitat de Lleida [email protected] Resumen: Entre los distintos grupos de viajeros de la Edad Media, los eclesiásticos fueron uno de los más activos. Los canónigos mallorquines de la segunda mitad del siglo XV también surcaron los mares para llegar a diferentes destinos. A través del presente artículo se estudian los viajes realizados por uno de ellos, Gabriel Cerdà, que se dirigió a los principales centros de poder de la Corona de Aragón (Nápoles y Catalunya) y de la Iglesia (Roma), aunque también frecuentó la ciudad de Lleida para estudiar y ostentar otro canonicato en su catedral. Su caso es un paradigma del comportamiento de los canónigos mallorquines en relación a su movilidad geográfica. Palabras clave: Canónigos; Cerdà, Gabriel; Lleida; Mallorca; rentas; viajes. Abstract: Among the different groups of medieval travellers, ecclesiastics were one of the most active. Fifteenth-century Majorcan canons, too, crossed the seas to reach their destinations. This paper considers the voyages of one of them, Gabriel Cerdà, who went to the most important centres of power of the Crown of Aragon (Naples and Catalonia) and of the Church (Rome), although he also frequented Lleida in order to study and to hold another canonry in its cathedral. His case is a paradigm of Majorcan canons’ performance related to their geographical mobility. Keywords: Canons; Cerdà, Gabriel; Lleida; Majorca; incomes; voyages. HID 43 (2016) * El presente artículo ha sido elaborado con el apoyo de la Secretaria d’Universitats i Recerca del Departament d’Economia i Coneixement de la Generalitat de Catalunya. Abreviaturas utilizadas: ACL = Archivo Capitular de Lleida; ACM = Archivo Capitular de Mallorca. 100 ALBERT CASSANYES ROIG HID 43 (2016) 99-114 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 El hombre medieval se movía. A pesar de los riesgos y peligros, recorría las vías terrestres y surcaba los mares. Sus objetivos eran muy variados, y alcanzaban desde la resolución de ciertas cuestiones en los centros de poder hasta la obtención de beneficios económicos a través de la práctica del comercio1 o la participación en empresas guerreras2. Tampoco hay que olvidar la potente motivación piadosa de las peregrinaciones que perseguían la salvación del alma tras un penoso trayecto hasta los Santos Lugares3. Así pues, viajaban personas de todos los estamentos, cada una con sus propias razones. Uno de los colectivos que presentó una mayor movilidad geográfica fue el de los eclesiásticos. Muchos de ellos eran peregrinos que se desplazaban con objetivos espirituales. Pero también hubo procuradores de órdenes religiosas o miembros de la alta jerarquía eclesiástica que viajaban de un lugar a otro para ocuparse de asuntos temporales o para visitar los claustros y territorios que estaban bajo su autoridad. Tampoco hay que olvidarse de los clérigos estudiantes, entre los cuales se hallaban los controvertidos goliardos4. El presente artículo pretende acercarse a la movilidad de un grupo eclesiástico concreto en una cronología bajomedieval específica: los canónigos de Mallorca durante la segunda mitad del siglo XV. En ocasiones las fuentes indican que los eclesiásticos viajaban como pasajeros en las embarcaciones que se dirigían a la isla, ya fuera esta su destino final o solo un punto de escala. Por ejemplo, el obispo Pedro de Santángel (1465-1466) llegó a su nueva diócesis a bordo de dos galeazas de florentinos5. En este sentido, algunos de los eclesiásticos que presentaban una mayor movilidad fueron los canónigos que conformaban el cabildo catedralicio de Mallorca, cuyos viajes los llevaron a los diferentes territorios de la cuenca mediterránea occidental. A tal efecto, se ha querido tomar como modelo el canónigo Gabriel Cerdà. El suyo es un caso paradigmático y altamente ilustrativo, ya que, además de ser un personaje relativamente bien conocido –como mínimo en sus grandes rasgos biográficos6–, ejerció su canonicato íntegramente durante la segunda mitad del siglo XV (1450-14917), de modo que se conserva la serie documental referente al pago de las distribuciones cotidianas de forma casi completa, como se indicará. Así pues, este canónigo resulta especialmente útil para alcanzar el objetivo de este artículo, aunque es evidente que su caso no se podrá generalizar hasta que no se realicen ulteriores investigaciones8. 1. El comercio medieval es una de las cuestiones que cuenta con más bibliografía, tanto general como centrada en el espacio regional, por lo que es imposible ofrecer un listado exhaustivo. Véase, a modo de ejemplo, la clásica obra de Postan 1978; Ruzafa García 1994; Igual Luis 1997. 2. Especialmente, las Cruzadas. Oldenbourg 1965. 3. Véase, por ejemplo, Alvira Cabrer 1999; Novoa 2003; Andrade Cernadas 2014. 4. La movilidad geográfica de los eclesiásticos en la Edad Media es un tema que requiere de un mayor ahondamiento. Es interesante la breve aproximación realizada por Rapp 1973, pp. 201-205. 5. ACM, Mensa Capitular, 2770, f. 34r. 6. Véanse Mas i Forners 2000; Barceló Crespí, Ensenyat Pujol 2013, pp. 20-22. 7. Antoni Salvador Cerdà hizo inventario de los bienes de su tío-abuelo Gabriel Cerdà el 2 de diciembre de 1491. Mas i Forners 2000, p. 442. 8. Los estudios sobre la movilidad de clérigos durante la Edad Media son todavía escasos y, de momento, no hay obras específicas sobre esta cuestión, aunque algunos autores la han tratado, ni que De Mallorca a Nápoles, Lleida y Roma: los viajes del canónigo Gabriel Cerdà 101 HID 43 (2016) 99-114ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 La principal fuente utilizada para la elaboración de este trabajo ha sido la serie documental “Mensa capitular”, conservada en el Archivo Capitular de Mallorca. Las ausencias de los canónigos tenían repercusiones a nivel económico que afectaban los propios prebendados. Los libros de la “Mensa Capitular”, que cuentan con un apartado destinado a contabilizar los pagos de las pensiones a los canónigos, ya se preocupan de distinguir claramente los que estaban presentes en Mallorca de los que se hallaban ausentes. Esto se debe a que los canónigos cobraban dos partidas económicas anuales9 diferentes. En primer lugar, percibían una pensión, la denominada “porción canonical”, que era una cantidad fija –o la parte proporcional en el caso de los canónigos que tomaban posesión del canonicato una vez iniciada la anualidad, o que morían en el transcurso de esta– que se fue incrementando a lo largo del tiempo10 y que cobraban por el simple hecho de ostentar la prebenda. Esta cantidad era abonada frecuentemente a todos los canónigos, tanto a los presentes como a los ausentes, aunque, entre estos últimos, no es raro hallar porciones canonicales más reducidas o retrasos en los pagos. En segundo lugar, percibían las llamadas “distribuciones cotidianas”, un pago anual cuyo monto dependía del tiempo que los canónigos hubieran pasado en Mallorca. Así pues, los prebendados cobraban unos cuatro sueldos por cada día que hubieran estado presentes en la isla, de modo que al final del año, en el caso que no hubieran salido de Mallorca, percibían un total de setenta y tres libras. Gracias a las distribuciones cotidianas, es posible determinar no solo las ausencias de los canónigos, sino también la duración de sus viajes. Además, en ocasiones se indica en el margen el origen o el destino de sus trayectos, lo que permite intentar reconstruir sus movimientos a lo largo del mar. De hecho, vivir en una isla no significaba vivir aislado. Precisamente, a lo largo de la Edad Media, las islas, en general, estaban mejor conectadas que ciertos pueblos del interior continental, puesto que las comunicaciones por vía marítima resultaban más rápidas y baratas que no aquellas que transcurrían por caminos y carreteras11. El mar Mediterráneo constituía el centro del mundo medieval occidental, ejerciendo tanto de frontera entre las dos grandes religiones monoteístas como de vía de contacto entre todos los pueblos que se asomaban a sus orillas12. Además, a través del estrecho de Gibraltar las naves llegaban hasta las costas del mar del Norte, Inglaterra y las ciudades hanseáticas, mientras desde los puertos sea de forma parcial, en otras investigaciones. En cambio, la historia de las migraciones cuenta con una mayor literatura, incluso para el caso de Mallorca. Vaquer Bennàssar 1995, 1999. 9. A efectos del pago de las pensiones a los canónigos, se consideraba que el año se iniciaba el primero de abril y que finalizaba el último día de marzo del año inmediatamente siguiente. Así pues, por ejemplo, en el caso del libro de la Mensa Capitular correspondiente al año 1450, se debe considerar que los pagos abrazan el período comprendido entre el 1º de abril de 1450 y el 31 de marzo de 1451. Este principio es el que se ha seguido a la hora de resolver las datas cronológicas de las fuentes documentales. 10. Por ejemplo, en 1455 los canónigos mallorquines percibían una porción canonical de 50 libras. ACM, Mensa Capitular, 2762, ff. 49r-52v. En 1472 había sido aumentada hasta las 60 libras. ACM, Mensa Capitular, 2776, ff. 30r-31v. 11. Igual Luis 2006-2008, pp. 192-193. 12. Tangheroni 1996. 102 ALBERT CASSANYES ROIG HID 43 (2016) 99-114 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 mediterráneos orientales salían las rutas terrestres, la más importante de las cuales fue la Ruta de la Seda, que permitían alcanzar los lejanos territorios del Extremo Oriente13. De forma más concreta, Mallorca se veía beneficiada por su posición geográfica de encrucijada14, situada en medio del Mediterráneo occidental, siendo un punto de escala casi obligado tanto en los viajes entre los mercados cristianos del norte y los musulmanes del sur15 como en los trayectos de las naves genovesas e italianas en general que, cruzando el estrecho de Gibraltar, alcanzaban los puertos atlánticos16. Pero también formaba parte de la denominada “Ruta de las Islas”, que unía la península Ibérica con Italia17. Igualmente, Mallorca se especializó en el comercio de redistribución y se convirtió en la base a la cual llegaban los productos exóticos que luego eran vendidos en los mercados del Levante peninsular, especialmente Valencia18, aunque también Barcelona19. Esto no implica, pero, que los mallorquines no aprovechasen estas circunstancias para colocar su propio género en los mercados o que no tuvieran relación con otros puertos mediterráneos. Más bien al contrario, los mercaderes insulares llevaban a cabo una intensa actividad comercial. Su principal mercado era el norte de África, desde donde se importaban trigo, lana, carne y oro, y se exportaban paños. Asimismo, los mercados italianos eran muy significativos, sobre todo Génova, Nápoles20, Sicilia y Cerdeña21, pero también Milán, Florencia y Venecia. Los puertos de Constantinopla, Rodas y Alejandría, en el Mediterráneo oriental, fueron visitados frecuentemente por los mallorquines, que incluso llegaron al otro extremo del continente europeo, a Inglaterra y Flandes22. 13. La conquista de Constantinopla por parte de los turcos en 1453 supuso el cierre de la Ruta de la Seda y la búsqueda de nuevas vías marítimas para llegar a Oriente. 14. Salicrú i Lluch 2008, pp. 115-116. 15. Para las relaciones comerciales entre Mallorca y el norte de África, véanse López 2004; Beltran Perelló 2008. 16. Cateura Bennàsser 2000, p. 86. 17. Villanueva Morte 2008, p. 37. 18. Guiral-Hadziiossif 1989. 19. Vaquer Bennàssar 1997, pp. 148-149. 20. Barceló Crespí, Ensenyat Pujol 2000, p. 27. 21. Los estudios sobre el comercio sardo realizados por historiadores italianos son muy abundantes. A modo de ejemplo pueden citarse Meloni 1977; Simbula 1993; Tognetti 2005. 22. Urgell Hernández 2000. Existen muchos trabajos publicados sobre el comercio mallorquín, y este no es el lugar para exponer una bibliografía exhaustiva. Algunos trabajos destacables son Sevillano Colom 1968-1972; Macaire 1986; Vaquer Bennàssar 1991, 2001. Sobre las relaciones entre Mallorca y el mundo atlántico, aunque para los siglos XIII y XIV, véase, a modo de ejemplo, Ortega Villoslada 2008, 2013. De Mallorca a Nápoles, Lleida y Roma: los viajes del canónigo Gabriel Cerdà 103 HID 43 (2016) 99-114ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 El doblemente canónigo Gabriel Cerdà Gabriel Cerdà fue el máximo exponente de la saga de los Cerdà de Binicalvell23 en la Iglesia mallorquina durante la segunda mitad del siglo XV. Seguramente nació en la villa de Santa Margalida, y era sobrino de Antoni Cerdà24, que fue, entre muchos otros cargos eclesiásticos, arzobispo de Mesina (1447-1449), cardenal presbítero del título de San Crisógono (1448-1459) y obispo de Lleida (1449-1459). Reconocido como una persona de gran inteligencia y prudencia25, Gabriel Cerdà se doctoró en Cánones26, muy probablemente en el Estudio General de Lleida27. Asimismo, el joven Gabriel Cerdà inició en esta ciudad su carrera eclesiástica, pues fue nombrado canónigo de la sede leridana el 17 de diciembre de 144928 y tomo posesión personalmente de la misma el 20 de diciembre de 145129. Esta prebenda se vio completada poco después con su nombramiento como sochantre y responsable de la distribución de las horas, además de ejercer de prepósito de la pavordía del mes de mayo30 desde septiembre de 145031. Todos estos cargos los recibió siendo su tío Antoni Cerdà obispo de Lleida, en una política de favorecimiento que no ocultaba la práctica del nepotismo. Más bien al contrario, en el acta capitular en la que se recoge el nombramiento de Gabriel Cerdà como prepósito de mayo, se menciona Gabrieli Cerdà, consanguineo dicti Reverendissimi domini cardinalis Episcopi Ilerdensis, esto es la existencia de un parentesco entre el canónigo y el obispo32 que, en otras ocasiones, aparece explicitado en el grado, poco específico, de nepos33. Tampoco sería extraño que el nombramiento se hubiera planificado desde Roma, puesto que la documentación remitida al cabildo leridano fue gestionada por Joan Margarit i Pau34, que obtuvo la púrpura en 1483, y por Pere Eiximenis, que ejercía de secretario del cardenal Cerdà. Sea como sea, Gabriel Cerdà contaba con dispensa de residencia y, de acuerdo con las 23. Sobre los Cerdà de Binicalvell, véase Mas i Forners 2000. 24. Su ascendencia, pero, no es clara. Según March y Rosselló Vaquer, era hijo de Esteve Cerdà, hermano del cardenal Antoni Cerdà. March Ques, Rosselló Vaquer 1981, p. 185. 25. March Ques, Rosselló Vaquer 1981, p. 185. 26. “Gabriel Cerdà, decretorum doctor”. ACL, AC_0053 (Actas Capitulares, 1475-1481), f. 64r. 27. Otros autores afirman que obtuvo el grado de doctor en Teología. Mas i Forners 2000, p. 439. Aun así, no se tiene constancia documental de estos presuntos estudios teológicos. 28. ACL, AC_0049 (Actas Capitulares, 1448-1450), f. 122rv. En esta ocasión, su procurador, Antoni Pere, tomó posesión de la prebenda en nombre de Gabriel Cerdà. 29. Su toma de posesión en ACL, AC_0050 (Actas Capitulares, 1451-1456), f. 55v. 30. El prepósito o pavorde administraba una serie de bienes patrimoniales. Por norma general, en los cabildos había doce pavordes, uno para cada mes del año. El cargo recaía en un canónigo que tenía que distribuir entre los demás las porciones canonicales anuales en doce mensualidades. La prepositura o pavordía de mayo de Lleida recibía los productos de varios términos pertenecientes, mayoritariamente, a la actual comarca catalana de les Garrigues, como les Borges Blanques, Sudanell o Montoliu, entre otras. A pesar de ser la pavordía que ocupaba una mayor extensión geográfica, presentaba unas condiciones pluviométricas áridas, con escasez de lluvias durante todo el año. Argilés 2010, p. 180-183. 31. ACL, AC_0049 (Actas Capitulares, 1448-1450), ff. 169v-171r. 32. ACL, AC_0049 (Actas Capitulares, 1448-1450), f. 170r. 33. Por ejemplo, en ACL, AC_0050 (Actas Capitulares, 1451-1456), f. 11v. 34. Sobre este personaje, Tate 1955. 104 ALBERT CASSANYES ROIG HID 43 (2016) 99-114 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 constituciones de la Iglesia de Lleida de 1237, los veinticinco canónigos que conformaban el capítulo tenían derecho a percibir una porción, estuvieran presentes o ausentes35. A pesar de ello, Cerdà asistió con una cierta asiduidad a las sesiones capitulares leridanas. Sin embargo, su presencia no era regular, sino que alternaba períodos. A veces era porque el canónigo no se hallaba en aquel momento en Lleida. En otras ocasiones, pero, se iba antes de que acabaran las sesiones. Así aparece indicado en el acta de la sesión del 7 de abril de 1455, en la cual el cabildo instó a los prepósitos a observar las constituciones y costumbres de la Iglesia leridana; una breve nota final indica que trattando de dicto negotio, dominos decanus et Gabriell Cerdà exierunt capituli et non fuerunt in conclusione predicte ordinationis36. Al mismo tiempo que su canonicato leridano, Gabriel Cerdà obtuvo una prebenda en la catedral de Mallorca: su nombramiento tuvo lugar el 15 de agosto de 1450, cuando fue elegido para ocupar la canonjía que había quedado vacante por muerte de Bernat Berard37. Asimismo, en 1454 se menciona que Cerdà ostentaba la dignidad de sacrista del cabildo catedralicio mallorquín38. Finalmente, fue también vicario general de la diócesis de Mallorca bajo el pontificado del obispo Rodrigo de Borja (1489-1492), futuro papa Alejandro VI. Gabriel Cerdà falleció en 149139. El 4 de diciembre de 1491 la noticia de su muerte había llegado ya a Lleida, porque el beneficiado Joan de Castres, ejerciendo de procurador de Felipe de Aviñón, presentó al cabildo catedralicio una carta apostólica por la que se autorizaba a este último a ocupar el canonicato y la prepositura vacantes por muerte de Gabriel Cerdà40. Otro candidato a ostentar estos mismos cargos fue Francesc Nicolau, presbítero valenciano y procurador del vicecanciller de Rodrigo de Borja, entonces cardenal-obispo de la diócesis portuense. El cabildo catedralicio de Lleida, en sesión de 7 de diciembre de 1491, optó por conceder el canonicato vacante a Francesc Nicolau41. Los viajes del canónigo Gabriel Cerdà Gabriel Cerdà fue canónigo durante cuarenta años. Además, hay que destacar que ostentó dos canonjías al mismo tiempo en dos cabildos catedralicios diferentes, en Lleida y en Mallorca. A pesar de disfrutar del privilegio de ausencia –el denominado “privilegio de fructibus in absentia”–, sus obligaciones canonicales lo llevaron a viajar continuamente entre las dos sedes episcopales para resolver de forma personal ciertos asuntos. Sin embargo, Gabriel Cerdà también visitó otras 35. Piqué Badia 2002-2003, p. 432. 36. ACL, AC_0050 (Actas Capitulares, 1451-1456), f. 208v. 37. ACM, Mensa Capitular, 2758, f. 55v. Tomó posesión del canonicato dos días después, el 17 de agosto. ACM, 15576 (Libro de Posesorios), f. 55r. 38. ACM, Mensa Capitular, 2761, f. 42v. 39. March y Rosselló Vaquer afirman que murió en septiembre de 1490. March Ques, Rosselló Vaquer 1981, p. 185. 40. ACL, AC_0055 (Actas Capitulares, 1489-1497), f. 105rv. 41. ACL, AC_0055 (Actas Capitulares, 1489-1497), f. 105v-106v. De Mallorca a Nápoles, Lleida y Roma: los viajes del canónigo Gabriel Cerdà 105 HID 43 (2016) 99-114ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 ciudades mediterráneas, sin que se pueda precisar el motivo de tales estancias. Aun así, no se puede descartar una cierta influencia de su tío, el cardenal Antoni Cerdà, ya que buena parte de los destinos están vinculados a este personaje o a otros centros de poder de la Corona de Aragón. En cualquier caso, muchos de sus viajes han quedado reflejados en los libros de la Mensa Capitular de Mallorca, indicándose, en varias ocasiones, el destino de sus trayectos, o su procedencia, según el caso. Esto ha permitido reconstruir la movilidad de Gabriel Cerdà durante toda la segunda mitad del siglo XV. La ciudad de Nápoles fue el destino del primer viaje realizado por Gabriel Cerdà como canónigo de Mallorca; se embarcó en una nave en dirección al sur de la península Itálica el 15 de febrero de 145142, esto es exactamente seis meses después de haber tomado posesión de su prebenda mallorquina. Se ignora cuánto tiempo estuvo en Nápoles, ya que cuando vuelve a aparecer en los registros, el 10 de agosto de 1453, no se indica desde qué puerto retornó a Mallorca43; en cualquier caso, no es probable que regresara desde Italia, porque Cerdà se encontraba en Lleida entre el 14 de agosto de 1452 y el 2 de julio de 1453. No hay que olvidar que la ciudad de Nápoles fue uno de los principales destinos hacia donde se dirigían los canónigos, y buena parte de los diplomáticos, durante los años centrales del siglo XV, porque en ella residía la corte del rey Alfonso el Magnánimo desde la conquista de la misma en 1442. Además, el obispo Juan García, titular de la diócesis mallorquina entre 1447 y 1459, fue consejero y confesor del Magnánimo44, de modo que su presencia en la corte napolitana fue obligada hasta la muerte del monarca45. Por tanto, es posible que Gabriel Cerdà se dirigiera a Nápoles para resolver algún encargo mandado por el cabildo catedralicio de Mallorca, siendo como era esta ciudad el principal centro del poder monárquico de la Corona de Aragón46. Tampoco se puede descartar una intervención de su tío, el cardenal Antoni Cerdà, que habría estado muy vinculado a la corte del Magnánimo, primero como embajador pontificio de Eugenio IV y luego como preceptor de los hijos del monarca47. Quizá Gabriel Cerdà viajó a Nápoles para entrevistarse con el purpurado, que pasaba algunas temporadas en esta ciudad. Poco después de su regreso a Mallorca en agosto de 1453, Gabriel Cerdà volvió a embarcarse en un viaje que lo mantuvo alejado de la isla durante poco más de cuatro años: salió de Mallorca el 28 de noviembre de 145348 y no retornó hasta el 7 42. ACM, Mensa Capitular, 2758, f. 55v. 43. ACM, Mensa Capitular, 2760, f. 44v. 44. Furió 1852, pp. 254-255. 45. Tras el fallecimiento del rey, la división del efímero Reino de las Dos Sicilias supondría la separación política de Nápoles y Mallorca, ya que el primero fue heredado por el hijo natural del Magnánimo, Fernando I de Nápoles, mientras Mallorca, junto al resto de territorios de la Corona de Aragón, pasó al hermano del rey difunto, Juan II. 46. Las embajadas a la corte napolitana de Alfonso el Magnánimo por parte de mallorquines fueron muy frecuentes a causa de la inexistencia de unas cortes propias. Barceló Crespí, Ensenyat Pujol 2000, p. 59. 47. Bover de Rosselló 1838, p. 72. 48. ACM, Mensa Capitular, 2760, f. 44v. 106 ALBERT CASSANYES ROIG HID 43 (2016) 99-114 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 de marzo de 145849. Durante este período visitó la ciudad de Lleida en numerosas ocasiones y se estableció en ella durante algunos meses. Además, se lo documenta en Valencia en 1455, pues los jurados de la villa de Santa Margalida, en Mallorca, le mandaron una carta en esta ciudad el 21 de noviembre de aquel año50. Como Cerdà es hallado en Lleida tanto antes como después de esta fecha, parece ser que el viaje a Valencia fue, más bien, un hecho puntual y una etapa más del periplo, no el destino efectivo de este. Quizá la causa de la visita valenciana deba buscarse en un encargo para resolver algún asunto relacionado con el nuevo papa Calixto III –conocido como Alfonso de Borja con anterioridad a su ascenso al solio pontifico, oriundo del Reino de Valencia y amigo personal del cardenal Antoni Cerdà–, que había sido elegido para la tiara pontificia en abril de aquel mismo año51. Por otro lado, durante esta ausencia Gabriel Cerdà también participó en las Cortes de Barcelona reunidas entre los años 1454 y 1458. El mallorquín tomó parte en estas como representante del obispo de Lleida, su tío Antoni Cerdà, representación que compartió con el canónigo Berenguer de Sos a partir de 145552. Lleida, en cambio, sí que fue un destino habitual de Gabriel Cerdà, que, como ya se ha indicado, había sino nombrado canónigo de su cabildo catedralicio en 1449. Así pues, Cerdà aprovechaba sus viajes para realizar una escala en Lleida, residir unos meses en la ciudad y asistir a las sesiones capitulares. Pero la ciudad del Segre era también muy importante por su Estudio General. Es posible que Cerdà quisiera cursar estudios superiores para progresar en su carrera eclesiástica y que, por este motivo, se matriculara en una universidad cuando accedió al canonicato53. El centro elegido sería el Estudio General de Lleida, centro en el cual su tío habría sido estudiante y catedrático54, y situado, precisamente, en la ciudad de la cual era obispo. Lleida fue un destino especialmente importante para los mallorquines en general, y para los canónigos en particular, que se dirigían a su Estudio General, donde, preferentemente, obtenían el grado de doctor en Derecho Canónico o en Derecho Civil55. En este sentido, Cerdà no fue una excepción, ya que, como se ha indicado anteriormente, consiguió el grado de doctor en Cáno49. ACM, Mensa Capitular, 2763, f. 41r. 50. Barceló Crespí, Ensenyat Pujol 2013, p. 22, nota 25. 51. Para el personaje de Calixto III son especialmente recomendables los estudios de Miguel Navarro Sorní. Una breve biografía del papa elaborada por este autor es Navarro Sorní 2005. 52. Martí Sentañes 2008, pp. 132-133. La autora indica, erróneamente, que Gabriel Cerdà quizá fuera un hermano del obispo. 53. En una acta capitular de 1452 se refieren los estudios de los diferentes canónigos leridanos. Gabriel Cerdà no contaba todavía con ningún grado académico. ACL, AC_0050 (Actas Capitulares, 1451-1456), f. 95r. 54. Bover de Rosselló 1838, pp. 70-71. 55. Lladonosa indica que los estudiantes de Leyes y Cánones mallorquines preferían trasladarse a Lleida por el prestigio que su Estudio General tenía en estas disciplinas. Lladonosa i Pujol 1976, pp. 50-51. Sin embargo, los estudiantes mallorquines (y buena parte de los procedentes de la Corona de Aragón) optaban por cursar sus estudios en las universidades italianas, principalmente Boloña en el siglo XIV y Pisa-Florencia en el período del tránsito a la modernidad. Véase Ramis Barceló 2014, pp. 40-47. De Mallorca a Nápoles, Lleida y Roma: los viajes del canónigo Gabriel Cerdà 107 HID 43 (2016) 99-114ISSN: 0210-7716 ISSN-e: 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 nes, aunque no se puede precisar en qué universidad se le colacionó el título56. Igualmente, según Lladonosa, Cerdà fue uno de los acusados en el proceso que se siguió contra una serie de estudiantes sublevados el día 11 de junio de 1456 a raíz de la detención del estudiante Jaume Mas57. También el mismo autor indica que Cerdà fue uno de los becarios del Colegio de la Asunción58. Con posterioridad a este largo viaje de cuatro años, Cerdà continuó visitando Lleida de forma bastante asidua. Durante la Guerra Civil Catalana (1462-1472) no se encontraba en la ciudad, que fue sitiada por las tropas de Juan II desde finales de abril de 1464 y que no capituló hasta el 6 de julio siguiente59. Entre el 8 de abril de 146460 y el 13 de mayo de 146561 Gabriel Cerdà realizó un viaje cuyo destino se ignora. Sin embargo, sí que estuvo en la ciudad de Lleida a partir del día 1 de agosto de 1464 –casi un mes después de levantado el asedio–; precisamente el 3 de agosto de aquel año el cabildo catedralicio trató sobre un compromiso entre la institución canonical y el canónigo Cerdà, además de Lluis Ventosa, sobre la prepositura del mes de mayo62. No se puede descartar que Cerdà aprovechara el viaje para pararse momentáneamente en Lleida para resolver aquel asunto, puesto que fue tratado solo dos días después de su llegada, aunque no abandonó la ciudad hasta el 30 de octubre siguiente63. En una ocasión se indica que Gabriel Cerdà viajó a Catalunya, aunque no se especifica su destino concreto. El Principado era uno de los mayores centros de poder de la Corona de Aragón, especialmente tras la muerte del rey Alfonso el Magnánimo y el retorno de la corte a Barcelona con Juan II. Gabriel Cerdà se embarcó hacia Catalunya desde el puerto de Sóller el 20 de marzo de 147264, y no regresó a Mallorca hasta el 13 de septiembre del año siguiente65. El topónimo “Catalunya” utilizado por las fuentes es demasiado amplio, sin que se pueda determinar el lugar concreto donde recaló, en parte porque tampoco se conoce el 56. Muchos estudiantes mallorquines iniciaban sus estudios en Lleida y luego obtenían el grado en las universidades italianas. Otros conseguían el bachillerato en Lleida y se doctoraban en la península Itálica. Planas Rosselló 2000, pp. 470-471. Finalmente, otros muchos optaban por cursar sus estudios directamente en Italia, puesto que tenían que afrontar los riesgos marítimos en cualquier caso. Ramis Barceló 2014, p. 58. 57. Lladonosa i Pujol 1970, p. 99. Jaume Mas y su compañero, llamado Espill, habían sido detenidos por haber herido a otro estudiante dentro de una iglesia. El oficial del obispo exigió la entrega de los dos estudiantes, que eran clérigos simples tonsurados, pero los paers se negaron a ello, lo que desembocó en una lucha en la plaza de la Suda, a la cual también se sumaron varios estudiantes del Colegio de la Asunción. Lladonosa i Pujol 1988, pp. 57-59. 58. Lladonosa i Pujol 1976, pp. 37-38. Este colegio había sido fundado en Lleida por Domènec Pons para alojar doce clérigos pobres. Sin embargo, no todos sus miembros eran pobres en el sentido económico, sino que también se incluían los hijos de los ciudadanos que no habían heredado predios o bienes suficientes como para conservar su ciudadanía. Lladonosa i Pujol 1970, p. 68. 59. Lladonosa i Pujol 1970, pp. 18-19. Véase también Lladonosa i Pujol 1945. 60. ACM, Mensa Capitular, 2769, f. 46v. 61. ACM, Mensa Capitular, 2770, f. 34v. 62. ACL, AC_0051 (Actas Capitulares, 1457-1467), f. 252r. 63. ACL, AC_0051 (Actas Capitulares, 1457-1467), f. 259v. 64. ACM, Mensa Capitular, 2776, f. 30v. 65. ACM, Mensa Capitular, 2777, f. 31r. 114 ALBERT CASSANYES ROIG HID 43 (2016) 99-114 ISSN: 0210-7716 ISSN-e 2253-8291 http://dx.doi.org/10.12795/hid.2016.i43.04 Ruzafa García, Manuel (1994), “Comercio internacional, regiones, desarrollo y subdesarrollo en Europa: un debate sobre el modelo de historia económica bajomedieval”, Revista d’història medieval, 5, pp. 173-180. Salicrú i Lluch, Roser (2008), “Mallorquins a Granada, granadins a Mallorca. Granada i Mallorca en les rutes mediterrànies i atlàntiques de la baixa edat mitjana”, Barceló Crespí, Maria, El Regne de Mallorca: cruïlla de gents i de cultures (segles XIII-XV), Palma, pp. 115-134. 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