El ingeniero Sebastian van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla
Abstract
El presente artículo tiene como principal fin aportar nuevos datos sobre la labor desarrollada por el ingeniero Sebastián van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla a mediados del siglo XVIII. En dicho enclave, el ingeniero se ocupó de elaborar un informe sobre el estado general de la capilla, lo que le permitió ejecutar diversas reformas que enriquecieron el recinto. Entre ellas, construyó una letrina, sustituyó la antigua linterna, proyectó un nuevo enlosado y promovió un nuevo dorado para el retablo mayor. Sin embargo, debido a su repentina marcha a Cádiz, no pudo finalizar el que fue su proyecto más ambicioso, la reja de cierre de dicha capilla.
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325 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado Resumen: El presente artículo tiene como principal fin aportar nuevos datos sobre la labor desarrollada por el ingeniero Sebastián van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla a mediados del siglo XVIII. En dicho enclave, el ingeniero se ocupó de elaborar un informe sobre el estado general de la capilla, lo que le permitió ejecutar diversas reformas que enriquecieron el recinto. Entre ellas, construyó una letrina, sustituyó la antigua linterna, proyectó un nuevo enlosado y promovió un nuevo dorado para el retablo mayor. Sin embargo, debido a su repentina marcha a Cádiz, no pudo finalizar el que fue su proyecto más ambicioso, la reja de cierre de dicha capilla. Palabras clave: Capilla Real, Sebastián van der Borcht, ingeniero, linterna, reja Abstract: The following article intend to provide new material about the work of the engineer Sebastian van der Borcht in the Chapel Royal of Seville in the mid eighteenth century. In this enclave, the engineer did a report on the general state of the chapel, allowing you to run various reforms that enriched the exhibition. Among them, he built a latrine, replaced the old lantern, designed a new pavement and promoted for a gold altarpiece. However, due to his sudden departure to Cadiz, he could not finish that was his most ambitious project, the grating closing the chapel. Keywords: Royal Chapel, Sebastian van der Borcht, engineer, lantern, grating
326 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado Los procesos constructivos y decorativos de la Capilla Real de Sevilla comprendidos entre los siglos XVI y XVII han sido ampliamente estudiados, como testimonia una numerosa historiografía artística que permite detallar cada una de sus etapas1. Sin embargo, no han sido tan abundantes las aportaciones referentes al siglo XVIII, existiendo aún numerosas lagunas acerca de los arquitectos, proyectos y reformas acaecidas en dicha capilla durante esos cien años2. Sí es bien conocido como a mediados de esta centuria, el ingeniero Sebastián van der Borcht proyectó diferentes elementos que completaron y enriquecieron el recinto. No obstante lo ya publicado, la localización de nuevas noticias hace necesaria una revisión para conocer el grado de intervención de este artista, las fechas en que se produjeron sus trabajos y el propio desarrollo de los mismos3. 1A la Capilla Real renacentista se refiere SIGÜENZA, Francisco de: Traslación de la imagen de Nuestra Señora de los Reyes y cuerpo de San Leandro y de los cuerpos reales a la Real Capilla de Santa Iglesia de Sevilla. Sevilla, 1579. Reed. con estudio, transcripción, edición y notas de Federico García de la Concha Delgado. Sevilla, 1996, pp.: 120 y ss. Para el siglo XVII se cuenta con la obra de TORRE FARFÁN, Fernando de la: Fiestas de la Santa Iglesia Metropolitana y Patriarcal de Sevilla al nuevo culto del Señor Rey San Fernando. Sevilla, 1671. Edición Facsímil con introducción de D. Antonio Bonet Correa, Sevilla, 1984, p. 134. Los estudios científicos más antiguos corresponden a CEÁN BERMÚDEZ, Juan A. Descripción artística de la Catedral de Sevilla. Sevilla, 1804 y GESTOSO Y PÉREZ, José. Sevilla monumental y artística. Tomo II. Sevilla, 1897, pp.: 298320. El primer estudio monográfico sobre el recinto pertenece a MORALES, Alfredo J. La Capilla Real de Sevilla. Sevilla, 1979. Del mismo autor “Iconografía de la Capilla Real de Sevilla” Archivo Hispalense. tomo 72, nº 221. 1989, pp.: 117124; “La arquitectura de la Catedral de Sevilla en los siglos XVI, XVII y XVIII” en AA.VV.: La Catedral de Sevilla. Sevilla, 1984, pp. 173220; “Sobre la Capilla Real de Sevilla y algunos de sus creadores” Archivo Hispalense. nº 227, 1991. Un aspecto que también ha centrado la atención de los investigadores ha sido el correspondiente al fallido proyecto de construcción de un retablo marmóreo durante el siglo XVII. Al respecto véase PLEGUEZUELO HERNÁNDEZ, Alfonso: “Un proyecto de Bernardo Simón de Pineda para el retablo mayor de la Capilla Real de Sevilla” Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología. tomo 47, 1981, pp.: 335-344. También FERRER GARROFÉ, Paulina: Bernardo Simón de Pineda. Arquitectura en madera. Sevilla, 1982, pp. 89-101. Asimismo HERRERA GARCÍA, Francisco J.:”De mármoles mixtos coloreados. El proyecto de retablo mayor para la Capilla Real de Sevilla (16831694) y su debate internacional” Anuario del Departamento de Historia y Teoría del Arte. nº 24, 2012. pp.: 4968. Las últimas aportaciones al tema se recogen en AA.VV. La Capilla Real. XIX Edición del Aula Hernán Ruiz. Sevilla, 2012. 2 Para conocer algunos aspectos de la historia de la Capilla durante el siglo XVIII puede verse RECIO MIR, Álvaro: “Per me reges regnant. Carlos IV y María Luisa de Parma en la Capilla Real de Sevilla: patronato regio, academia y neoclasicismo” Reales Sitios, nº 165, 2005, pp. 22-37. Asimismo MORALES, Alfredo J.: “La Capilla Real de Sevilla, del “Plateresco” al “Barroco”, en AA.VV. La Capilla… op. cit. pp. 235-254. 3 En el Archivo de la Catedral de Sevilla se integró en 1988 la documentación referente a la Capilla Real que aún está en proceso de organización. Este hecho ha supuesto que hasta ahora solo se hayan podido consultar de forma sistemática las actas capitulares en lo referente al tema aquí tratado. No obstante, también he podido acceder a otros documentos, caso de algunos legajos de Recibos y Salarios, Misceláneos y Cédulas Reales, que han ofrecido varios pormenores sobre las obras analizadas. Sobre dicho archivo puede verse GONZÁLEZ FERRÍN, Isabel: “El Archivo de la Capilla Real de Sevilla”, en AA.VV. La Capilla… op. cit., pp. 45-78.
327 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado La Capilla Real fue concluida en 1575 tras las intervenciones de Martín de Gainza, Hernán Ruiz el Joven y Asensio de Maeda, fundamentalmente4. A partir de esa fecha, se inició un proceso decorativo que pretendió aportar una mayor entidad y vistosidad a un edificio que de por sí constituye uno de los grandes símbolos del renacimiento sevillano. Desde fines del Quinientos, pero sobre todo durante los siglos XVII y XVIII fueron realizándose retablos, esculturas y piezas de mobiliario que fueron paulatinamente enriqueciendo el recinto y procediendo a su barroquización, lo que conformó uno de los conjuntos más ricos del arte español. Un hito fundamental para su transformación fue la canonización de San Fernando, pues además de las extraordinarias fiestas con las que se celebró, determinó la necesidad de construir una urna de plata que contuviera los restos del rey castellano. Iniciada dicha pieza en 1690, fue concluida por Juan Laureano de Pina en 1719, estrenándose diez años más tarde durante la estancia de la corte en Sevilla5. Tras esta gran empresa artística pocas labores se emprendieron en la capilla aunque parece, por las noticias encontradas, que existió un plan a mediados de siglo para proceder a su renovación. El proyecto se inició con la redacción de un informe general elaborado por los albañiles de la capilla. Éstos, para intentar conseguir la financiación de las obras por parte del rey, solicitaron a los arquitectos de la Real Fábrica de Tabacos entre abril y junio de 1752, la elaboración de otro documento que apoyara el que habían redactado. Seguidamente los arquitectos estudiaron el estado de la capilla y emprendieron una serie de tareas destinadas a acondicionar diferentes zonas de la misma6. Dentro de ellas se incluye la “loza o servidumbre” que el ingeniero real, Sebastián van der Borcht mandó abrir en la parte exterior del testero de la capilla. La apertura de esta letrina, que suponía una importante medida higiénica, se situaría a veinte varas, es decir casi dieciséis metros, del arca del agua perteneciente al Corral de los Olmos, que estuvo emplazado en la actual plaza de la Virgen de los 4Para conocer el proceso constructivo, véase: MORALES, Alfredo J.: La Capilla Real… op. cit., pp. 3750 y 8891. 5 En el estudio de tan magnífica obra fue pionero SANCHO CORBACHO, Heliodoro: “Historia de la construcción de la urna de plata que contiene los restos de San Fernando” Estudios de Arte Sevillano. 1973. pp. 95-139. Asimismo, hay que destacar los trabajos de SANZ, María Jesús. Juan Laureano de Pina. Sevilla, 1981, pp. 65-95 y de PALOMERO PÁRAMO, Jesús M. “La platería en la Catedral de Sevilla” en AA.VV.: La Catedral de Sevilla… op. cit., pp. 605609. 6 Para las reformas necesarias, se pretendía que el rey Fernando VI en 1752 donase un total de 40.000 reales, cantidad que se estimaba insuficiente para afrontarlas en su totalidad. Es por ello que se solicitaron nuevos informes a los arquitectos de la Real Fábrica de Tabacos, a fin de que con los mismos se lograra ampliar la financiación real. Es en este momento cuando se documenta la primera colaboración de Sebastián van der Borcht con el cabildo de la Capilla Real. Archivo Catedral de Sevilla. (En adelante A.C.S.) Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fol. 132 vto. 134 vto. y 157.
328 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado Reyes. Pero la preocupación del cabildo por no salirse del espacio sobre el que tenían jurisdicción, así como por no dañar ni los cimientos de la torre, ni afectar al mencionado depósito de agua provocó importantes retrasos7. Van der Borcht replicaba ante esto que los pozos existentes en el Corral, situados a dos varas de distancia con respecto a la capilla, no habían causado problemas, de forma que tampoco lo deberían causar estos nuevos recintos. El ingeniero afirmó en una carta enviada al cabildo en marzo de 1756, que el lugar donde se estaba abriendo dicha letrina pertenecía a la Capilla Real y que por tanto era de su jurisdicción y no del cabildo de la catedral, por lo que podían realizarse las obras sin inconvenientes8. Sin embargo, esa iniciativa se vio interrumpida por un hecho accidental, el desplome de una piedra de buen tamaño desde la cúpula que cubre la Capilla, haciendo precisa su rápida reparación ante el peligro que tan lamentable acontecimiento suponía. Este cerramiento abovedado había sido proyectado por Hernán Ruiz9, quien corrigió la propuesta anterior de Gainza que resultó desde un primer momento fallida al haberse apoyado los muros sustentantes sobre la cimentación antigua de la catedral gótica. Tal hecho denota una falta de dominio de los problemas estructurales por parte de dicho arquitecto, quien acostumbraba a emplear elementos tectónicos ya retardatarios para la fecha, además de recurrir a motivos de origen libresco10. Para corregir los errores estructurales de la bóveda, el arquitecto cordobés ideó un volumen cúbico que encerraba al exterior la cúpula mediante un arco que la recorre de estribo a estribo, reforzando además sus ángulos con contrafuertes que soportan las cargas11. Además se recomendó reducir el número de ventanas, así como el uso de una piedra poco pesada para conformar los paramentos ciegos que soportasen el peso de la bóveda. De esta forma se consiguió que la cúpula no se abriese al quedar 7 Sobre el corral de los Olmos, véase FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro. “Planos urbanísticos del corral de los Olmos y su entorno”. Homenaje al Dr. Muro Orejón. Vol. I. Sevilla. 1979, pp. 247256; GRANERO MARTÍN, Francisco. El corral de los Olmos de Sevilla. Sevilla, 1992; HERNÁNDEZ NÚÑEZ, Juan Carlos. “Transformaciones urbanas en Sevilla durante el siglo XVIII: el derribo del corral de los Olmos”. Archivo hispalense. tomo 76, nº 232. 1993, pp.: 89-108. 8 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fols. 197 vto y 199. El pozo negro estuvo en funcionamiento hasta 1934, año en el que el cabildo decidió conectarlo con el servicio municipal de alcantarillado, evitando los malos olores que provocaba, así como las frecuentes inundaciones. GÓMEZ DE TERREROS, Mº del Valle. “La Capilla Real de la Catedral de Sevilla en los siglos XIX y XX: obras y restauraciones” en AA.VV. La Capilla Real…op. cit. p. 115. 9 Sobre este arquitecto, puede verse BANDA Y VARGAS, Antonio de la: Hernán Ruiz II. Sevilla, 1975. Igualmente MORALES, Alfredo J.: Hernán Ruiz “el Joven”. Madrid, 1996. 10 Me refiero al uso que hace Martín de Gainza de mecanismos estructurales y elementos formales utilizados por Diego de Riaño en el conjunto de las sacristías décadas anteriores y que resultaban ya obsoletos para los años de 1550. Esta circunstancia indica su posible formación con dicho arquitecto. 11 MORALES, Alfredo J. “La arquitectura de la Catedral de Sevilla… op. cit. pp. 196-197.
329 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado aprisionada por el señalado cuerpo cúbico. Finalmente, se remató con una linterna, elemento que Hernán Ruiz concibió como forma de reforzar la estructura, pues su importante peso cargaba sobre el anillo permitiendo entibar de este modo el conjunto abovedado12. No obstante, la linterna hoy existente como remate de la cúpula no es la que Ruiz el Joven proyectó, pues se trata de una construcción realizada por el ingeniero Sebastián Van der Borcht13. Esta operación vino dada por los problemas constructivos que la bóveda parece que continuaba sufriendo en el siglo XVIII, como demostró la caída antes citada. Los documentos refieren el hecho indicando “averse desprendido de la media naranja de la cúpula al pavimento de ella una piedra de buen tamaño”, lo que tuvo lugar días antes del 21 de Noviembre de 1754, fecha en la que se trató el suceso en cabildo. Como consecuencia de la reunión, el capellán mayor Pedro Omazur y el capellán real Juan Sánchez Gallardo, lo pusieron en conocimiento del asistente de la ciudad don Fernando de Luiños y Valdés, quien indicó que rápidamente avisaría al “ingeniero que corre con el plan del estado que oy tiene la fábrica de esta capilla”14. También acudieron ambos capellanes a tratar el tema directamente con el ingeniero. Éste era Sebastián van der Borcht15, quien lejos de apresurarse para resolver el problema, se limitó a ofrecer un detallado relato de lo mucho que había trabajado sobre el estado en que se encontraba la capilla y que sobre ello “tenía elaborado un plan, que había sido revisado y aceptado, el cual pondría en obra una vez que se recuperase de su indisposición”. Es pues evidente que el ingeniero ya tenía un conocimiento previo de la situación en la que se encontraba el edificio gracias al informe anteriormente comentado. Con todo, ante el temor a que el remedio al suceso se prolongara, los capellanes solicitaron al maestro mayor de la catedral que inspeccionara la bóveda de la capilla a fin de advertir sobre los daños sufridos16. En la semana del 26 de Noviembre de 1754, el cabildo de capellanes recibió de Sebastián van der Borcht una nota donde señalaba que de acuerdo con el asistente 12 MORALES, Alfredo J. Hernán Ruiz… op. cit., pp. 36-37. 13 Sobre la sustitución dio cuenta MATUTE Y GAVIRIA, Justino. Anales eclesiásticos y seculares de la Ciudad de Sevilla. t. II. Sevilla, 1887, p. 122. 14 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12. Fol. 173. 15 Para conocer la figura de Sebastián van der Borcht puede consultarse ESPIAU EIZAGUIRRE, Mercedes: “La fachada de la Casa de la Moneda de Sevilla, obra de Sebastián van der Borcht” Archivo Hispalense. tomo 69, nº 212. 1986, pp. 193-196. Asimismo FERNÁNDEZ CACHO, Yolanda. “Documentos de interés bibliográfico en la investigación artística: disposiciones de última voluntad en la Sevilla del siglo XVIII. El testamento de Sebastián van der Borcht” Atrio. nº 4, 1992, pp. 85-94 y PALOMERO PÁRAMO, Jesús M.: “Nuevos datos sobre el ingeniero de los ejércitos de su Majestad Don Sebastián van der Borcht y Pangaert” en Actas de las III Jornadas de Historia Militar Milicia y sociedad ilustrada en España y América (1750-1800). Vol. II. 2003, pp. 433-437. 16 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fol. 173.
330 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado de la ciudad se encargaría personalmente de la obra de la Capilla, comenzando por el derribo de la linterna que, según su opinión, era la causa del daño debido a su “excesivo peso y gravedad”. Una vez eliminado este pesado elemento, se construiría un remate de “más proporción y menos peso para cuyo efecto daría principio esta semana”. Para dichas operaciones no creyó necesario trasladar las sagradas imágenes que ocupaban la capilla, pudiendo realizarse las labores en un horario que no obligase a la interrupción de los oficios divinos. Sólo la Virgen de los Reyes fue llevada a la Sacristía Mayor de la Catedral de Sevilla para la celebración de su octava. En previsión de tales labores se designó a un grupo de servidores para que velasen por la seguridad de los tesoros que allí se contenían, fijándoles un moderado salario antes de iniciarse las obras17. El proceso de reparación de la parte desprendida de la cúpula, así como la construcción de la nueva linterna fueron dirigidos por van der Borcht a lo largo de casi dos años, siendo a fines de mayo de 1756 cuando se dio por finalizada la obra para ser inaugurada el día 29 del mencionado mes, víspera de la festividad de San Fernando18. No es posible saber cuáles eran las diferencias entre la nueva linterna y la antigua, pues las fuentes gráficas previas a la sustitución son poco claras. Así ocurre con una estampa atribuida a Pedro Tortolero que recoge la procesión con motivo del traslado del cuerpo de San Fernando a su nueva urna, en la que el remate de la cúpula aparece solo esbozado. Más información aporta la pintura atribuida a Domingo Martínez que representa el interior de la Capilla Real, aunque la forzada perspectiva de la cúpula y su linterna distorsionan la realidad19. Si se cree dicha representación, la linterna original tendría diez ventanas, pues en la pintura aparecen cinco huecos. Lo curioso es que la construida por van der Borcht cuenta con ocho ventanas. Es muy posible que las diseñadas por Ruiz el Joven fueran más estrechas y por consiguiente tuvieran mayor espesor y peso los pilares que las configuraban20. La linterna diseñada por van 17 Ídem, fol. 174 rto. y vto. La documentación indica que las reliquias y cuerpos no fueron movidos de la Capilla. El traslado de la Virgen para la celebración de la octava y de su procesión en agosto de 1755 ya fue apuntado por MATUTE Y GAVIRIA, Justino: Anales… op. cit. p. 122. 18 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fol. 200 vto. Matute asegura que la obra fue terminada en Agosto de 1755, demostrándose aquí como la linterna ya estaba finalizada en Mayo del presente año. MATUTE Y GAVIRIA, Justino: Anales… op. cit. p. 122. 19 Dicha pintura se encuentra expuesta en el pequeño museo que sirve de acceso a la visita turística de la Catedral de Sevilla. 20 Para conocer los modelos de linterna que Hernán Ruiz empleó se cuenta con los dibujos de su Manuscrito de Arquitectura estudiado por NAVASCUÉS PALACIOS, Pedro. El libro de arquitectura de Hernán Ruiz, el joven. Madrid. 1974. lám. LXXXI, fol. 85vto; lám. XCV, fol. 107 y 109. Mayor interés tiene la edición facsímil que acompaña la publicación AA.VV. Libro de Arquitectura. Hernán Ruiz II. Sevilla, 1998.
331 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado der Borcht es un volumen cilíndrico que presenta pilares con pilastras superpuestas de orden toscano entre los que se abren ocho ventanales de medio punto con roscas molduradas que cuentan con vidrieras transparentes para favorecer la introducción de luz a la cúpula21. Otras molduras se disponen a la altura de las impostas de los pilares, alcanzando las pilastras la cornisa. Sobre ella se dispone una cupulilla semiesférica que presenta jarroncillos a eje de las pilastras y se recubre por azulejos blancos y azules. Otro jarrón se levanta sobre la clave. Borcht consiguió con ello un elemento airoso y liviano, que le permitió descargar de peso la cúpula. Sin embargo, el ingeniero no se limitó solo a renovar la linterna de la cúpula, pues consta que controló y dirigió los trabajos del nuevo dorado del retablo mayor dedicado a la Virgen de los Reyes, así como el nuevo enlosado de la capilla con mármoles traídos de Génova y que pagó la corona22. Así, la antigua solería fue sustituida por un juego de rombos de mármoles blancos y negros, diseño perfectamente atribuible a Borcht al ser él quien dirige en estas fechas las reparaciones hechas en esta Real Capilla23. Iniciado este proceso de reformas, se decidió revitalizar uno de los viejos proyectos ansiados por la corona, la sustitución de todo el conjunto de rejas. La antigua que hacía la función de cierre del recinto, había sido realizada en madera por el tornero Bañares en 1579, presentando un estado de ruina poco digno para un espacio real24. Así, lo demuestra un importante corpus de cédulas reales donde se recogen quejas por el estado de la misma. El propio rey Felipe II exigió al cabildo con fecha de 27 de noviembre de 1582 el “acabar la dicha capilla y su reja de metal […] que la que haveys hecho no es tan rica ni esta acabada pues no le haveys puesto la reja por que la tiene de palo”. En estos términos se pronunció también Felipe III en agosto de 1603, pudiendo señalar que era “reja de madera de poca altura que aún no tiene el tercio del hueco del arco y que la dicha reja esta agora torcida y cayéndose”. Felipe IV, remitió también una reclamación por el mal estado de la reja el 2 de Septiembre de 21 La relación con las linternas levantadas en la Real Fábrica de Tabacos es evidente, por más que las del edificio fabril se debieran a maestros como Vicente Catalán Bengoechea y Pedro de Silva y se realizaran en 1757. Para conocer más sobre este edificio, puede verse FALCÓN MÁRQUEZ, Teodoro. “El patrimonio monumental” en AA.VV. Universidad de Sevilla. Patrimonio monumental y artístico. Sevilla, 2001, pp. 25-63. 22 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fols, 200vto-201. 23 Hasta este momento, la Capilla Real contaba con un enlosado realizado en 1573 con ladrillos, MORALES, Alfredo J. La Capilla Real… op. cit., p. 49, aunque en el lienzo atribuido a Domingo Martínez antes citado se aprecia que el pavimento se había renovado colocando un gran rosetón central y unos márgenes realizados con losas bícromas. 24 MORALES, Alfredo J. La Capilla Real… op. cit., pp. 57-58. Del mismo autor “La Capilla Real de Sevilla. “Del plateresco…. op. cit., p. 253.
332 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado 1625, quejándose por el mismo motivo25. Esto demuestra la falta de un cierre de metal desde antaño, quejándose los monarcas de la endeble reja lígnea realizada en el siglo XVI por su falta de seguridad, entidad y prestancia para un edificio real. En época de Felipe V se hizo un nuevo intento por lograr la ansiada reja de hierro por parte de don José Patiño, sin embargo, el excesivo costo que supuso para la corona la Guerra de Sucesión en Italia no permitió que se llevara a cabo el proyecto. Ya en época de Fernando VI, en el año 1754, tuvo lugar la redacción de una petición para que se construyera no solo la reja que servía de cierre de la capilla, sino también de las barandas del altar mayor, de los colaterales y del pasamano circundante de la urna del Santo Rey. Se pensó hacerlas en hierro dorado, dándose para ello un presupuesto de 250.000 reales. No obstante, la reparación de la bóveda debió suponer un costo extraordinario, lo que no permitió que en ese año se librase el dinero para la realización del proyecto26. Con la finalización de la obra de la linterna y aprovechando la presencia de Sebastián van der Borcht se decidió, en el cabildo del 29 de noviembre de 1756, renovar la petición de hechura de la reja, llevándola a la corte y haciéndola llegar al asistente de la ciudad, aceptándose hacer un diseño de la misma27. Con la llegada al trono de Carlos III el plan dio un giro absoluto en tanto en cuanto fue el propio monarca quien instó a financiar la ansiada construcción de la reja, tras ser informado por el señor Marqués de Esquilache acerca de este asunto en diciembre de 1759. Así, según orden del 18 diciembre de dicho año, el monarca atendió la solicitud, mandando realizarla por cuenta de su real erario. Al efecto ordenó al tesorero general de los reales ejércitos don Manuel Antonio de Horcasitas, librar una suma de 250.000 reales a razón de 2.000 pesos cada mes, iniciándose los pagos en enero de 1760. El encargado de administrar esta cantidad fue el entonces asistente de la ciudad, el marqués de Monte Real, don Pedro de Samaniego Montemayor. El cabildo de capellanes en agradecimiento al marqués de Esquilache por hacerle llegar al rey la petición, atribuyó a milagro que Carlos III, a los cuatro días de haber llegado a territorio español desde Nápoles, hubiese expedido la mencionada real orden. A partir de este momento, el asistente recogió varios diseños en lienzo para la reja, destacando 25 ACS. Capilla Real. Libro Cédulas Reales. Caja 26, Expediente 2, fols. 9-16. 26 ACS. Capilla Real. Libro Miscelánea 1. Caja 32. Expediente 3, fol. 2 rto. y vto. La información corresponde al expediente inédito que resume todo el proceso constructivo de la reja, redactado por el capellán don José de Taboada con fecha 30 de agosto de 1775. En cabildo de 9 de marzo de 1754 se constató ya la necesidad de sustituir la reja, aportando para ello parte de los 40.000 reales dados para las obras de la capilla, sin embargo, no se llevó a cabo por existir entonces otras prioridades. ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fol. 157. 27 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fol. 212.
333 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado el realizado por Pedro Miguel, vecino de Jerez de la Frontera, arquitecto, maestro cerrajero y armero, al que el rey había recompensado con 800 ducados a fin de que fabricase pesos para la Casa de la Moneda y para que instruyese en su oficio a los jóvenes. Sin embargo, por exceder el suyo y los restantes proyectos del precio previsto no se llevó a cabo ninguno de estos primeros modelos28. De forma apresurada, a principios de enero de 1760, el cabildo escribió al marqués de Esquilache para que se encomendase la obra a Sebastián van der Borcht, debido a que ya conocían el celo y afecto que el ingeniero tenía por la capilla tras el arreglo de la linterna y enlosado. Tras ello, en noviembre de dicho año, el capellán mayor se reunió con el ingeniero para conocer su idea a tal efecto, trasladando sus propuestas a cabildo, sirviéndoles de aval para ser designado como encargado de la reja29. Por Real Orden del 24 de Enero de 1761, en tiempos ya del Asistente don Ramón de Larrumbe, el ingeniero Sebastián van der Borcht fue oficialmente elegido como director de la obra de la reja30. A partir de aquí, el cabildo insistió en que las tareas no se demorasen y que no estorbaran demasiado al desarrollo de los cultos. Pero los primeros pasos fueron complicados, ya que el asistente no libraba de forma adecuada los caudales destinados a la obra, retrasando su comienzo. Tras solucionarse el desacuerdo inicial, el cabildo se reunió con van der Borcht para que escogiese el sitio más proporcionado para su ejecución31. Éste, junto con el oficial del cuerpo de artillería José de Jarama, dispuso realizar el diseño en papel y una montea a espaldas del risco de la Galería del Grutesco de los Reales Alcázares para mostrar en alzado y a escala real, la plenitud del proyecto. El modelo fue enviado a la corte, siendo aprobado el 10 de marzo de 1762, tras lo que el ingeniero redactó el pliego de condiciones para su contratación32. Con la aceptación por parte del rey del proyecto de van der Borcht, la ejecución de la obra fue sacada a concurso público. El fallo fue publicado el 19 de junio de 1762 a favor de los hermanos Juan y José Barales, maestros herreros y cerrajeros, vecinos del barrio de San Bernardo, quienes firmaron el contrato con el Contador principal y con José de Jarama, debido a la ausencia de van der Borcht en Sevilla en esos momento33. El inicio de las obras fue inmediato, sin embargo, la lentitud de los hermanos Barales provocó importantes retrasos. Así, en agosto de 1763 solo se había realizado 28 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fols. 274vto-275; ACS. Capilla Real. Libro Miscelánea 1. Caja 32. Expediente 3, pp. 2-3. 29 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 12, fols. 275vto. y 300vto. 30 ACS. Capilla Real. Libro Miscelánea 1. Caja 32. Expediente 3, fol. 3 31 ACS. Capilla Real. Actas Capitulares. Libro 13, fols. 32, 47, 49 y 52. 32 ACS. Capilla Real. Libro Miscelánea. Caja 32, Expediente 3, fol. 3. 33 Ídem. fol. 3 vto.
340 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado Ilus. 3. Diseño de la reja de la Capilla Real. Sebastián van der Borcht. 1766. Catedral de Sevilla
341 El ingeniero Sebastián Van der Borcht en la Capilla Real de Sevilla Manuel Gámez Casado Ilus. 4. Reja de la Capilla Real. Diseño de Sebastián van der Borcht. 1766-1774. Catedral de Sevilla.
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