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¿Cómo se enfrenta el liberalismo al desafío de la multiculturalidad?

Llera, Mar

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I. ; ' LTURA, COMUNICACION Y DISCURSO . -& 5 4 .b .' - r6- ' Valle Rojas SaPtoll Luis Nitrihual Valdebenito Javier Mayorga Roj el Victor Silva Echeto h&qgj&d ~ ~ & Bile: . , Ediciom~s Universidad de La Frontera , ~. #+,.' . .. Mar Llera Llorente En la Modernidad Occidente establecio las garantias del contrato social sohre cimientos liberales, generando modelos progresivamente refinados, que han ido incorporando iiigredientes de sus rivafes -democraticos, socialistas y comunitaristaspara sobreponerse a las criticas y asegurar su viabilidad (Requejo, 1990). La hegemonia de las elites fue en parte suavizada -y refomuladamedianie la extension del sufragio y la implementation de politicas sociales que impidieron que el sistema quebrara a causa de sus contradicciones. A la "politica de la dignidad" se ha sumado recientemente la "politica del reconocimiento" (Taylor, 1993): al igualitaismo, la ailmacion de las diferencias. El liberalismo actual estudia formulas que posibiliten la unidad en la diversidad, la adecuada gestion de 10s flujos migratorios y la acomodacibn de 10s extranjeros, el respeto a 10s derechos de las minorias, su parlicipacion en la vida puhlica, la descentralizacion dei poder ... Los Estados democratico-liberales ya no pueden considerarse de un mod0 simplisia Estados-nacion: se saben y son cada vez mas multicuiturales (Glazer, 1998). Ante este panorama, algunos autores (Chung, 2004) abogan por un innovador modelo de ciudadania cosmopolita, desligado del paradigima nacionalista clasico y abierto a nuevas formas de convivencia en el horizonte de una globalization reticular. Khora bien, ~esta el paradigma liberal a la altura de semejantes retos? Ante las actuales situaciones, 10s problemas y las criticas a que se enfrenta, ihemos de impugnarlo o cabe alguna reelaboracion que respete sus logros historioos, perfeccionandolos y adaptandolos a las nuevas circunstancias? Para responder a estas cuestiones efectuaremos un breve repaso de la historia del liberalismo (I), mostrando que no es una doctrina monolitica y que no deben confunclirse la tradicion clasica con el revisionism0 racionalista moderno, ni el libertarjsmo conte~nporweo con el igualitarismo liberal o -much0 menoscon el culturalismo. A continuacibn, revisaremos las principales ohjeciones comunitaristas a1 liberalismo (11). para despues aiiadir ciertos matices deconstruccionistas, incluyendo las polemicas acusaciones de Giovanni Sartori a las politicas del reconocimiento, Advertiremos asi las posibilidades y 10s limites del liberalismo culturalista (111) en relacibn con alg~~nos casos concretos (IV que ilustraa. la problematica relacion entre democracia liberal y particularismos etnocuhlurales. I. El Lilberalismo, usa Filosofia Plural llabitualmente, ei liberalismo se caracteriza como una doctrina etic0politica "individualista, en cuanto afirma la primacia moral de la persona frente a las exigencias de cualquier colectividad social; igualitaria, porque confiere a todos ios hombres el mismo esiatus moral; universalista, ya que mantiene la unidad moral de la especie humana: y melion'sta, por su creencia en las posihilidades de mejoranliento de cualquier institucion social y acuerdo politico" (Gray, 1994: 1011). Sin embargo, las investigaciones mas solidas demuestran que la corriente liberal no presenta una esencia anica y pennanente: su bagaje ha sido readaptado segun :las opciones ideologicas de sus pretendidos representantes y las exigencias socialeis de cada momento: bebe de fuentes distintas e incluso contrapuestas. se ha plasmado en diversas fonnas historicas y ha adquirido un perfil especifico segun has culturas nacionaies que le han dado vida. IAS antiguos entendieron la libertad solo en el marco de su particular democri~cia. Tras las famosas refomas de Solon, la llamada "Gran Generation" - liderada. por Pericles e ilustrada por la Sofisticaestablecio una serie de principios "igualitarios", "liberales" y parcialmente "individualistas", fundados en una especie de contrato social que distinguia el orden de la convencion del orden de la naturdleza. Pero la libertad de los antiguos era -ante todouna libertad "posiiiva": exigia participar en la toma de decisiones colectiva, en los asuntos de la polis. ICn De la liberti. cles anciens cornparse ci ceNe des modemes (1819) Benjamin Constant137 adv-irtio que este concepto cambia radicalmente en la Modem:idad, cuando nace su version "negativa", A partir de entonces, la libertad se entiende como no-interferencia, como ausencia de obstaculos a la espontaneidad del individuo, legalmente reconocida. De la libertad "para" una finalidad politica se pasa a la libertad "de" constreirimientos (Requejo, 1990). Sin embargo, la dicotomia seiralada por Constant no se sostiene hist6ric;amente en un sentido literal; sirve mas bien para expresar que la libertad individual y la democracia popular mantienen una relacion contingente (Gray, 1994: 43). Isaiah Berlin ha refonnulado lucidamente estas ideas en Two Concepts of Libsriy (1958). Por otra parte, se ha afimado frecuentemente que las tradicio:nes liberales inglesa y francesa son divergentes. La primera apela a antiguos derechos historicos ligados a la Constitution, leyes y tradiciones que remiten a una epoca anterior a la conquista normanda y que se inspiran en las Escrituras: la segunda rompe con el pasado feudal o absolutista y concibe 10s derechos naturales a partir de principios abstractos, aunque tambien invoca la experiencia inglesa. Los planteamientos norteamericanos rnanifiestan arnbas influencias en sus variadas expresiones: desde el radicalism0 de Jefferson, a la moderacion de Madison o el to&rno de Hamilton. :;egun el conocido estudio de John Gray Liberalism "10s elementos centrales de la vlsion liberal cristalizaron por primera vez en una tradicion inteleclblal coherente, expresada en un poderoso movirniento politico" (Gray, 1994: 29) en el gobiemo de 10s whig que siguio a la Revolucion Gloriosa y en el Segundo Tratado sobre el Gobiemo Civil de John Locke 11690). Aunque para encontrar una formulacion universal y sistematica de 10s principios y fundamentos del liberalismo es precis0 remitirse a 10s escritos de los filosofos sociales y a 10s economistas politicos de la Ilustracion escocesa -1iderada por David Hume, Adam Smith, David Ricardo y Adam Ferguson {Gray, 1994: 46). Por otra parte, el termino "liberal" no se aplica a un partido politico mas que a partir de 1812, con las C~ortes de Cadiz. Hasta entonces se habian realizado importantes contriI:+uciones -tanto practicas como teoreticaspara la afirmacion politica de la libertad, pero no podia hablarse de "liberalism" en sentido estricto. "'Text0 publicado en: http:llscol;lrite.sciencespobordeaux.fiiIMGIpdfIBenj~nnConstantpdf (visitado en agosto de 2007). liespecto a la celebre docMna del laissezfiire -habitualmente asociada al liberalismoson precisos ciertos matices. La escuela escocesa propone una teona sobre el derecho a la propiedad y ia libertad que no prohibe todas las actuaciones del Estado en la economia, sino solo las estrictamente coercitivas. Tanto Adam Smith como sus colegas admiten la intervencion estatal tanto en el terreno educativo como en otros senricios publicos: "La tercera y ultima obligation de! Soberano y del Estado es la de establecer y soslener aquellas instituciones y obras piiblicas que, aun siendo uentajosas en sumo grado a toda la sociedad, son, no obstante, de tal naturaleza que la utilidad nunca podria recompensar su costo a un individuo o a un corio numero de ellos y, por lo mismo, no debe esperarse que estos se aventuren ajimdai-las ni a mantenerlas" (Smith, 1 776/ 1958: 639). En el siglo XUI el liberalismo experiments un importante giro. Sus protagonistas son Jeremy Bentham y James Mill, quienes ofrecen una nueva version del principio de utilidad. Este no sola sirve -como en la escuela de A. Smithpara explicar el origen de las instituciones sociales y valorar su eficacia en tenninos generales, sino que constituye un instrumento de precision para medir el bienesi::~ cuarititativamente y orientar la politica desde la racionalidad. John Stuart i'vlill -hijo del citado James Millretornara algunos aspectos del liberalismo clasico, per0 finalmente consunara la ruptura racionalista y revisionists que terminara legitimando el intervencionismo estatal. Esta tendencia triuafa sobre todo tras la segunda Guerra Mundial. estimulada por las teorias econ6micas de J. M. Keynes. En Estados Unidos fragua con el PJew Deal de Roosevelt; en Gran Bretaia, con el Plan Beveridge; y en toda Europa occidental, con el ascenso de 10s padiidos socialistas. Sin embargo, desde 1970 se percibe un notable resurgimiento de la filosofia liberal, que se manifiesta en algunos autores de manera radical como libertarismo, mientras que en otros lleva una impronta socialdemocrata. 1Jna de las principales referencias teoricas del libertarismo es la obra de Robert Nozick Anarchy, State and Utopia, de 1974. Nozick quiere saber "cuanto espacio dejan 10s derechos humanos al Estadov (Nozick, 1974, ix) y cuales son sus legitimas funciones. Se opone asi tanto a la posicion anarquista -pues defiende la necesid;ad de un Estado minimocoma al igualitarisrno liberal inspirado en Rawls, que connentaremos a continuacion. Su modelo -llamado libertario por su defensa a ultrarua de la libertad individuales pluralists en un sentido extremo, ya que desprecia incluso la busqueda de consenso y funda la unidad social en la autona'rnia de sus rniembros, en la defensa del derecho individual a la propiedad y a la difkrencia (Zapata-Barrero, 2001: 207-2081. No es de extrafiar que, por ello, se proponga como utopia, o mas exactamente como meta-utopia: un espacio social donde quepan todas las utopias, porque cada individuo puede disenar en el su propia y singular concepcion de la vida buena. Debido a este caracter utopico, en la practica -un Estado minimo no seria cohererite con la defensa liberal de 10s derechos (Gray. 1994: 116-1 19). Y aunque actualmente inspira la coniente equivocamente denorninada "ne~liberal",~~~ el -- '" El tkrnlino "neoiiberal" induce a equivoco poiqur sus principales tesis no significan una reedici6n de los liheralisnr~s modernoa, sino ma ruptura nela: el nea!iheralismo antepone 10s inte~eses corporativos a 10s derechos y las iibertades individuaies: adem&, coujuga hip6critamente ei proteccionismo de 10s mercados mas poderosos con la iiberalizaci6n de los m8s dbbiles, vetando de modo sistemitico 10s debates en !a Orga~zaci6n libertarismo no ha tenido tanta importancia como el igualitarismo liberal, que trata de adaptar este paradigma a las exigencias de la justicia social. Su principal exponenlte es John Rawls, cuya Theonj ofJustice -publicada en 1991ha marcado un antt:s y un despues en el pensamiento politico contemporaneo. El primer objetivo de Ravds es "construir una concepcion moral practicable y sistematica" (RaPJls, 1995: 9) que sustituya a1 utilitarismo predominante en la Modemidad, pues "cada persona posee una inviolabilidad fundada en la justicia que ni siquiera el bienestar de la sociedad en conjunto puede atropellar. (...I No cabe que 10s sacrificios impuestos a unos sean compensados por la mayor cantidad de ventajas disfmtadas por muchos. En una sociedad justa las iguales libertades de la ciudadania se dan por establecidas definitivamente: 10s derechos asegurados por la justicia no (deben estar) sujetos a regateos politicos ni a cfdculo de intereses sociales" (Rawis, 1995: 17). Desde estas premisas, la teoria modema del contrato social es reelaborada en un alto grado de abstraccion, a fin de ofrecer una concepcion pablica de la justicia de perfiies kantianos, Se trata de irna justicia entendida como imparcididad o equidad ~airness), no porque establezca una equivalencia entre estos czonceptos, sino porque afima que 10s principios de la justicia han de acordarse en una situacion imparcial o equitativa. Tal situacion no ha sido nunca real histbricamente: se trata de una hipotesis construida en pro de la racionalidad argumentai. Ins principios de la justicia asi entendida se condensan en dos: 1) Cada persona esa igualmente legitimada para reivindicar iguales derechos y libertades basicas, de mod0 conipatible con la misma reivindicacion para todos. 21 Las desigualdades sociales y economicas deben estar ligadas a puestos y cargos abiertois a todos bajo condiciones de justa igualdad de oporhunidades. Ademas, deben proporcionar el mayor beneficio a 10s miembros de la sociedad menos aventajados (principio de diferencia). El primer principio tiene prioridad sobre el segundo: la libertad solo puede restringirse en beneficio de la propia libertad. LOS derechos, Libertades y oportunidades basicas deben anteponerse a Ias reivindicaciones del bien general y es precis0 garantizar su efectividad, no basta su reconocimiento formal (Rawls, 1993: 5-91. De esta manera, Rawls se adhiere a las directrices del liberalism0 igualitarista clasico, aportando matices que lo actualizan: acepta la desigualdad siempre que se parta de una situaci6n de igualdad de oportunidades y se beneficie a quienes ocupan posiciones de desventaja. Ahora bien, nada garantiza que una sociedad asi diseiiada carezca de conilictos: ~Que hacer cuando las reivindic:aciones de unos ciudadanos no sean compatibles con las de otros? ~Cbrno detenninar cuales son las libertades que deben restringirse y cuales las que deben asegurarse para mantener el orden social? Tras exponer sus tesis sobre la justicia, descrita en terminos mas procedimentales que substantives, Rawls aboga por un consenso Iogrado mediante el solapamiento (overlapping consensus) de las diversas fonnas de entender el bien por parte de 10s miembros de una sociedad. Pero dos decadas despues de publicar su teoria, reconocera la dificultad de esa meta: "~Como es posible que exista y se nlantenga una sociedad estable y justa de ciudadanos libres e iguales, profundamente divididos por doctrinas religiosas, Munmal dLe Comercio para obstaculizar la equidad y la transparencia en las politicas comerciales (cf. www.wto.urg). filos6ficas y morales, razonables pero incompatibles? 0 dicho de otra manera: ~Como es posible que puedan convivir doctrinas profundamente opuestas - aunque razonablesy que todas ellas afirmen la concepci6n politica de un regimen constit~~cional?" (Rawls, 1993: xviii). I,a respuesta debe buscarse en un "pluraLismo razonable". Este se verifica cuando las creemias y cosmovisiones que :nantienen los miembros de una sociedatl no son irracionaies, insensatas o agresivas, sino compatibles con 10s principios de la justicia.l3S He aqui la condicion para que los regimenes liberaldemocrgtticos puedan acoger en su seno la diferencia. 11. Los 1,irnites de la Libeltad "La superficial ret6rica de nuestra cultura se conplace en denominar a este fendmeno ~pluralisrno moral., pero la nocidn de pluralismo es demasiado imprecisa; puede igualmente aplicarse a un ordenado dialog0 entre puntos de vista parcialmente coincidentes y a una disanndnica amalgama de fraymentos" (Mclntyre, i 981: 1 Oj, La cita esta tomada de una de las obras de referencia para el pensamiento comunitarista: After Virh,u=: A Study in Moral Theory, publicada en 1981. Las concluoiones de McInlyre sobre la calidad de nuestro espacio public0 son demoledloras: aunque nos empeiremos, no podemos aleanzar ningun consenso, porque nuestro lenguaje acerca de valores y principios esta vacio; solo manterlemos su ret6rica. Este gravisimo diagnostic0 se sustenta sobre un analisis historic:^ que revela 10s variados origenes de cada uno de nuestros argumentos y 10s inhricados marcos culturales -teoreticos y practicosde donde procede su significado. Hemos descontextualizado 10s conceptos que utilizamos, separandolos de las obras, 10s pensadores y las circunstancias que les dieron vida, constmyendo la ficci6n de un debate comun donde todos parecen tratar de un mismo tema, cuando en realidad manejan interpretaciones inconmensurables. Por eso nos vemos enzarzados en interminables pol&nicas: no llegamos a un acuerdo sobre las exlgencias de la justicia y carecemos de base para constituir una solida comunidad politica. En la misma linea, Sandel se pregunta: "~Que tipo de sujetos hemos de ser para que tenga sentido nuestro discwso acerca de la justicia y de 10s derechos? (...) M~tchas teorias sobre la justicia, hay ampliamente aceptadas, se fundan en una inl:t:rpretacion del sujeto muy poco plausible, como un agente desencarnado" (Taylor, en la contraportada de Sandel, 1982). El liberalism0 es individualists y atomists, entiende al sujeto como un si mismo independiente, descontextualizado, previo a. todo condicionamiento y carente de telos: dirrna que su fin no preexiste al ejerdicio de su libertad, sino que es detenninado aulonomamente. Pero esta interpr~etacion fragments a la sociedad, porque antepone el interes propio al bien comun y legitima el egoismo. Ademas, asigna a1 Estado una funcion arbitral y neutral, incompatible con el sentimiento de pertenencia imprescindible para garantizar la lealtad de sus subditos: fa justicia liberal se situa por encima de toda concepcion particular del bien, lo cual supone una abstraction ilegitima y -en ultimo terminoinconsistente. 139 Lo cual significa que todas las concepciones del bien que defienden piiblicamente 10s miembros de una sociedad democritica deben enlazw de dg6n mado con la concepci6n politica que sustenta a esa sociedad (Rawis, 1993: nx). 473 El comunitarismo considera, en cambio, que lo primordial en el sujeto humano no es la libertad, sin0 la identidad, y que esta posee sienipre un arraigo comunitario. Antes de preguntar "que quiero ser" he de saber "quien soy", porque mi realidad actual compromete nxis posibilidades futuras. La identidad se forja en un coiltexto geogrifico, historico, cultural ... prevlo y condicionante de toda efeccioin. La libertad esta siernpre limitadd, orientada desde el ser, el poder y el deber. El bien individual ha de definirse desde el cornpromiso con el bien comun, y no bl.ceversa, porque la lealtad a1 Estado nace de un sentido de pertenencia y solidaridad comunal, no del simple monopoho de la violencia ni de la racional voluntariedad de un contrato. Ida doctrina liberal debe ser impugnada por su elitism0 y seudoigualikismo. Elitismo, porque establece ciinones etico-politicos y lo haee desde la perspectiva de ias clases mas cualificadas, que logran influir sobre los discursos publicc~s garantizando su hegemonfa simbirlica, Seudo-igualitarisnlo, porque esa hegemonia se hace invisible ai lograr la aquiescencia cle la mayoria de 10s afectados mediante una retorica ornnivora. Ofreciendo cauces representativos a1 conjunto social en un sisterna nominalmente democratico, el liberalismo asegura su aut~~rreproduccion: se perpetGa sobre las bases de una presunta legitimidad que la realidad factica desmiente. En el terreno especkficamente cultural, el regimen liberal se declara ciego respecto de ias diferencias de clase, etnia, genero ... Deja de lado 10s particularismos y se adhiere a la nocion clasica de cultura en cuanto "cultivo" de lo humano o ideal civilizador, fiindado sobre valores universales. Ahora bien, 10s criticos denuncian la equivocidad de esta acepcion: sostienen que no existe "lo humano" en un sentido generic0 y desvinculado de todo lazo de pertenencia. Hablar de "el" hombre es una abstraccion: de hecho, el lenguaje en que se desanolla ese discurso es siempre un idioma concreto, forjado en un contexto social, c:ultural, economico y poEtico determinado. Las exigencias eticas varian en cada persona segun sus capacidades, necesidades y deseos; sus competencias, su grado cle responsabilidad; su educacion, habitos y conocimientos. Y no solo eso: la pluralitlad de opciones vitales refleja la diversidad de deberes, fines y caminos hacia ka autorrealizacion que definen a la existencia humana en su calidoscopica complejidad. El liberalism0 tiene. por tanto, dliicultades para conciLiar sus aspiraciones universalistas con 10s aspectos particularistas, contingentes y ~0~~enCiOnales que conlleva su realizacibn. Aun le es mas complicado escapar de las acusaciones de etnocentrismo, debido al caracter cuasi tautologico de ese fenomeno, ya que -por definiciOnno es posibie ver mas que desde el propio punto de vista (Sampedro y Llera, 2003). Los supuestos adalides de las libertades no parecen disponer de argumentos frente a quienes denuncian sus estrategias de dominio, que en un alarde de rehamiento se revisten de necesidad y se u~liversalizan. Bajo el peso de estas criticas, ha quedado el Liberalism0 definitivamente impugnado? Quienes lo defienden procuran hoy flexibilizar y hacer mas complejos sus planteamientos para denlostrar que siguen siendo vdidos. 111. El Liberalism0 Culturalista Desde 1989 ula abrumadora mayoria de 10s debates sobre 10s derechos de las minorias no son debates entre una mayoria liberal y un conjunto de minorias comunitaristas, sino debates entre Liberales acerca del significado del liberalismo. Son debates entre individuos y grupos que aceptan el consenso liberal- '"En sus Cltimos aabqos, Will Kymlicka obosabrmtan estas cuestiones. I . Joseph Raz, democratico basico, per0 que es& en desacuerdo respecto de la interpretacibn de esos prlncipios en las sociedades multietnicas -en particular, disienten en cuanto al adecuado papel de la lengua. la nacionalidad y las identidades etnicas en el seno de las sociedades y las instituciones liberates democdticasM (KymUcka, 2003: 341.14'' El liberalismo contemporheo ha Uegado a entender que tado fenameno colectivo -las socfedades y las culturases resultado de un conjunto de acciones bdividuales, per0 que estas dependen de sujetos cuya identidad les viene parcialmente dada en funcion de sus origenes y sus lams de pertenencia, aunque algunas de sus expresiones sean elegidas o construidas deliberadamente. Tales elecciones no responden solo a las preferencias de cada actor social, sino a la cultura donde se ha formado; ksta le brinda un conjunto mas o menos deWtado de posibilidades. En otras palabras, el individuo solo puede elegir aquello que ya en parte le constituye, aquello que configura su identidad. Por eso, la neutralidad del Estado liberal no debe interpretarse como inaccion, sino como la intervention necesaria para garantizsu que todos 10s sufetos -indMduales y colectivoaque integrao la ciudadania pueden vivir, pensar y expresarse de un modo libre, acorde con sus preferencias, creendas o convicciones, aunque siempre dentro del marco de la ley. Esto implica velar por aquellos derechos comunitarios que aseguran la eupervjvencia y/o el desarrollo de culturas que amplian el abanico de posibilidades de autorrealizaci6n y autoconstruccion identitaria. Evidentemente, un liberaho de este tip0 es a la vez &go alas cuestiones culturales, y sensible a ellas (Seth, 2001: 70). Estas reflexlone8 ponen de manifiesto que si la teorizacion logra un adecuado nivel de complejidad y sutileza, si se atreve a jugar con una logica paraconsistente (Garcia Gutierrez, 20071 que no trata de reduce la multiplicidad a unidad, sino que reconoce simulkineamente diversas posibilidades, el liberalismo es capaz de defenestrar a sus rivales. Pero hemos de reconocer que para alcamar , i esta meta, la doctrina liberal se flnge despojada de todo bagaje substantive, se . presenta a si misma en un plano meramente procedimental. tan inconsistentel ,- #' como falaz, Dice limitarse a establecer las reglas que pennitan dirimir cuestiones - en litigio y tomar dedsiones entre varias altemativas, &mando unicamente un esquema formal de alcance universal -0 universallzable-, capaz de trascender 10s particularismos e integrar en su seno diversas opciones. Asegura no entrar en cuestiones de contenido, no rechazar ni afi valor aIguno: ahora bien, en la realidad factica esto no es nunca cierto: %a adopd6n del multiculturdismo mmo modelo por patte del Estado exige un liberalism despojado en gran medida de su contenickt sustantivo. Los inmigranfes no tienen por quci asimzlarse en todo a la sociedad de acogida; ga no hay tantos aspedos esencides y negociables I...). Sin embargo, la linea de demarcacidn permanece: lo diuersidadpuede serpensada y posibilitada srjlo dentro de un marco rig valores que dibujan una frontera que no puede ser cuestionada ?d traspasada' (Seth, 2001: 76). I'or otra parte, algo que en el plano tedrico puede alcanzar una resoluci6n cuanda se emplean las herramientas adecuadas, no elimina en la practica lo5 nudos apamntemente gordianos que derivan de tal complejidad. Las diferdaas Dand Miller, Yael Tarmr y Jeff Spimer -enire im en una sociedad dernocraeca son frecuentemente irreconciliables e inconn~ensurables: no constiiuyen un efecto accidental, sino intrinseco a1 ejercicio de la libertad y la racionalidad. Adernas, iquien esta legitimado para detenninar cuaes son los valores culturales que deben ser protegidos e incluso fomentados, cuales han de ser so10 tolerados y cuales menazan 10s fundamentos del orden liberal procedimental? Ni siquiera estA claro gue se puedan deslindar con nitidez 10s aspectos fonnales de las cuestJones substantivas: el analisis critic0 del concept0 kantiano y poskantiano de racionalidad asi lo manifiesb.141 "jPuede el liberalism0 que se inspira en Kant reconocer simultaneamente la irreducible pIuralidad moral del mundo, y -sin embargomostrar que 10s valores liberales merecen consideracion y pueden desempefiar una funcion regulattva respecto de todos 10s demas valores? Para responder a esta cuestion es precisa analizar el multiculturalismo dentro de las fronteras de un Estado liberal" (Seth, :!001: 68). IT. Muliculturalismos Diversos ICn septiembre de 1999, Thabo Mbeki, entonces Vicepresidente de la Republi'ca Sudafricana, asistio -junto a otros lideres politicos, intelect~~ales y juristas de reconocido prestigioa un congresn nacional sobre brujeria, para discutir sobre la problematica que plantean las diversas tradiciones etnoculturales del pais en relacion con el mareo constitucional (Comaroff. 2003: 448-4491, Los multic~ilturalistas hablaban de "genocidio culturay y 10s hechiceros protestaban ante el avance implacable de la ciencia medica, pero la abundancia de muertes relacionadas con la supersticion indigna todavia hoy a las organizaciones de derechos humanos. Por ello la policia sudafricana dispone de una unidad criminal especia~lizada en delitos relacionados con las practicas magicas tradicionales. l<n muchas ciudades de este pais existen grupos de vigilancia que velan por el respeto de la moralidad seg6n 10s codigos islkicos; el derecbo consuetudinario legitima modos "altemativos" de hacer justicia; la confrontation entre comunidades etnoculturales se traduce a veces en luchas cruentas; nurnerosos grupos indigenas claman por el reconocimiento de sus tradiciones pabilir~eales y las comunidades rastafari reivindican el uso de drogas prohibidas por la ley.. . ICn tal contegco, la Carta Magna sudafncana es frecuentemente ensalzada como zu-quetipo de un liberalismo culturalisla capaz de respetar simulti3neamente 10s esgindares del universalismo igualitario y las exigencias diferenciadas de cada comunidad particular. Muchos hogares disponen de un ejemplar impreso del texto constitucional, a1 que reservan un lugar preferente junto a la Biblia ... aunque eso no significa que lo lean o tengan siquiera capacidad para entenderlo. De hecho, su traduccion a las lenguas nativas deja mucho que desear, pues responde a concepciones juridico-politicas importadas de Europa y Norteamerica. Por otra parte, aquello que sobre el papel puede parecer mas o menos coherente, se enfrenta en su aplicacion practica a obstaculos de dificil resolucion; el sujeto politico en este sistema poscolonial se encuentra fracturado, intrinsecamente 14' El wogio Habermas ha comenzado a aaimir esta cdiica, reformulando su inte1pretaci6n de la Modernidad . . para que las democracias occidentales puedan dar cabida a comun~dades con tradiciones etnoculhxales diversas. En sns 6ltimos escrilos el academico alemfm se esth distanciando del racionalismo, hasta el Dunto de sefialar la necesidacl de una "genedogfa de la raziin" en una linea prirxima al posestructurahsmo (Habennas, 2005 y Llera, 2007)