María Josefa Segovia. Pedagoga, cofundadora de la Institución Teresiana
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26/10/2017 Untitled Document file:///E:/paginas/pa301-350/pag347.htm 1/3 Calle - Año 1958 - Distrito Nervión Pedagoga, cofundadora de la Institución Teresiana Por la Dra. Flecha García Pertenece a ese grupo de mujeres que en las primeras décadas del siglo XX se decidieron a realizar estudios superiores. Para ello se trasladó a Granada a cursar en la Escuela Normal de Maestras -Centro del que entonces carecía su ciudadla carrera de Magisterio; y, una vez finalizada con premio extraordinario, a ingresar en la Escuela de Estudios Superiores del Magisterio en Madrid. En aquellos años eran todavía pocas las mujeres que se decidían a hacer una carrera superior y, menos aún, si ello suponía tener que desplazarse fuera de la propia ciudad. Sin embargo, la inquietud intelectual que sentían algunas, el deseo de ampliar sus posibilidades de acción y la voluntad de disponer de una mayor autonomía personal y económica, fue empujando a pequeños grupos a realizar ese nivel de estudios académicos. Entre ellas está la jiennense Josefa Segovia. A punto de obtener el Título y mientras esperaba a que le adjudicasen una plaza de Profesora de Escuela Normal o de Inspectora de Primera Enseñanza a las que sus estudios le daban derecho, aceptó dirigir la Academia Santa Teresa para Normalistas que se estaba iniciando en Jaén, una vez inaugurada la Escuela Normal de Maestras en esa ciudad. Una actividad que tuvo que interrumpir en el año 1916 al recibir el nombramiento de Inspectora, convirtiéndose a partir de ese momento en la primera mujer que desempeñaba ese puesto oficial en la provincia de Jaén. La preparación pedagógica y el talante renovador de la formación recibida, tanto en su periodo de estudios en Madrid como en el ambiente familiar, quedaron bien reflejados en la atención que dedicó en las visitas de Inspección, a la calidad de la enseñanza que se ofrecía en las escuelas públicas, a la orientación de las maestras en el trabajo que realizaban y a apoyar la mejora de las condiciones en las que éstas desarrollaban su tarea. La propia experiencia personal y la que le proporcionó el contacto con alumnas y con maestras en esos años, fue afianzando en ella la urgencia de contribuir con más y mejores medios al despertar cultural y social de las mujeres. Pensaba que para lograrlo había que atreverse a romper con la costumbre, con un modo de
26/10/2017 Untitled Document file:///E:/paginas/pa301-350/pag347.htm 2/3 entender el destino de las mujeres como único, y decidirse a realizar unos estudios de nivel superior aunque en ellos apenas se contaba entonces con precedentes y con modelos femeninos. Una inquietud personal que empezó a compartir con otras profesionales de la educación y que la llevó a implicarse en los proyectos educativos iniciados por Pedro Poveda en 1911 con esa misma finalidad, incorporándose a la Institución Teresiana, una Asociación de Laicos dentro de la Iglesia Católica. Como Directora de la misma desde 1919 y hasta su muerte, alentó a un asociacionismo femenino que favoreciera la implicación y el protagonismo de las mujeres en diferentes ámbitos de la sociedad a través del ejercicio profesional y de la participación en la vida pública. Contribuyó igualmente a la creación de Centros que apoyaran el acceso y la presencia de un número creciente de mujeres jóvenes en la educación superior, lo que hizo posible o lo largo de su vida en numerosas provincias españolas y en otros veinte países de cuatro continentes. Mujeres cultas, de talante científico y con un modo personal de vivir los valores del Evangelio, era el programa que presentaba como bagaje para el protagonismo al que debían sentirse llamadas en la vida social, en el trabajo, en la familia, en sus propios itinerarios biográficos. La responsabilidad sobre una Asociación que multiplicaba sus miembros y sus proyectos le exigió dejar el trabajo de Inspectora de Primera Enseñanza en el año 1923, lo que le permitió, sin embargo, ir afirmando un liderazgo entre mujeres que se estaban incorporando a la vida profesional y cultural y que buscaban compartir con otras el impulso del avance social femenino. Las Asociaciones de Profesionales, la de Estudiantes y Universitarias Católicas, la Liga Femenina de Orientación y Cultura, Amistad Universitaria y otras a cuyo proyecto y desarrollo contribuyó directamente, fueron cauces de relación y de toma de conciencia para muchas mujeres decididas a orientar sus vidas desde perspectivas más amplias que las habituales. Escribió incansablemente artículos, folletos, ponencias y, muy especialmente, cartas, en un número que alcanza las dieciocho mil, que son una buena prueba del ascendiente espiritual y cultural sobre varias generaciones de mujeres. Apoyó y sostuvo además la publicación de revistas dirigidas a, en palabras suyas, «las mujeres que se dedican a las profesiones liberales»; entre ellas "Eidos", editada de 1954 a 1974, una revista de temas de pensamiento e investigación dirigida y escrita por mujeres. Sevilla fue una de las ciudades en la que se desarrollaron varias de las iniciativas que ella dirigía. Desde 1925, un Centro de enseñanza para las jóvenes que deseaban estudiar el Bachillerato y para las que preparaban oposiciones al Magisterio; y a partir de 1933 una Residencia para
26/10/2017 Untitled Document file:///E:/paginas/pa301-350/pag347.htm 3/3 Universitarias. Animó además acciones de renovación educativa de muchas maestras nacionales que ejercían en Escuelas públicas de la capital y de la provincia. Josefa Segovia ocupa un lugar propio en esa genealogía de andaluzas cuya incidencia traspasó las fronteras de su ciudad natal, pues vivió, trabajó y se relacionó con mujeres de muy diferentes culturas; de ahí que su memoria siga siendo hoy referencia para nuevas acciones en muchos países del mundo. Todo ello ha contribuido a que pueda ser considerada entre las mujeres destacadas del siglo XX. Una jiennense que, desde luego, nunca cortó con sus raíces andaluzas, por lo que no ha dejado de estar en el recuerdo y en el reconocimiento de su tierra de origen.