Es udios sob e
a qui ec s
y a qui ee u a
{s.
XIII-XXI)
B*goña Alsnss
Ruiz
Sla z Yillanue a
Znbiza e a
{Can ds)
Segunda
pa e.La ciencia hoy pa a el es udio de la a qui ec u a
@a 1,11##@ill;+, ¡Nlill iii i
EL ESTIIDIO DEL PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO EN EL SIGLO XXI
DESDE
UNA PERSPECTIVA
MULTIDISCIPLINAR
Al onso Jiménez Ma ín
Uni e sidad de Se illa
C eo que pod íamos es a
a ios meses hablado del ema que me han p opues ol,
meses
que abu i ían a los menhi es,
pues es o de explica el Pa imonio po medio de
palab as
suele degene a
en di agaciones
concep uales
insopo ables
y a odo géne o de
ejaciones,
an o al Pa imonio como a quienes escuchan
o leen,
pues debéis sabe
que los
a qui ec os,
además de los di usos es udios
uni e si a ios
que c samos con cali icaciones
de anal abe os,
es udios
que cada ez son más le ados
y menos écnicos,
ambién es udia-
mos pa a se como dioses
y no podemos
po menos
que explaya
nues os
pode es
en cuan-
o nos ponen un mic ó ono po delan e,
incansables
en nues o a án de ilus a y edimi .
Como lo que menos
deseo es abu i oy a en oca la cues ión de mane a
le e en
la o ma, ácida en la exp esión
y le emen e
paso a en el ondo, pe o como ya engo más
enemigos
de los que
me he buscado,
me e e i é exclusi amen e
a mis p opias ac i idades,
de modo que si ob engo algún nue o oponen e
no se á
po la ía de las alusiones
c í icas.
Ni que deci iene que, al elegi la modalidad au obiog á ica,
eje zo la ace a demiu gica
aneja
a mi í ulo de a qui ec o,
aunque
guiado po una p e ensión medianamen e
decen e:
mi ida p o esional es ya an la ga y an baque eada
que, si bien no puede se i como
ejemplo, al menos ale como e lejo de la e olución de las ci cuns ancias
que concu en
en el ema p opues o.
Me in e esa señala , como inal de es a in oducción, que es e a ículo no es el
desa ollo
exac o del esquema
que expuse
e balmen e
en aquel Semina io,
ni siquie a la
asc ipción de una hipo é ica g abación de mi cha la, pues mi exposición de en onces
se
basó
en las imágenes,
po 1o
que aho a es imposible o ece os el mon aje g á ico de aque-
1 Es de jus icia da le las g acias alaD a. Villanue a Zubiza e a po sus a enciones y, po aquello de la sole a en el a o de
amis ad, le p esen o mi ag adecimien o más endido a la D a. Alonso Ruiz. A los asis en es al semina io o igen de es e ex o
y a los lec o es de la edacción inal, les ag adezco su p esencia
en caso
de los p ime os, pe o sob e
odo, su indulgencia an e
es a exposición académica
an a ípica,
pe o debéis conside a
que, con la edad
que engo, ya no hay solución pa a mi pensa-
mien o ni pa a mi exp esión.
267
A s e scien ia. Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XX|
lla a de
allisole ana. Aho a hay más e lexión y bas an e menos
desc ipción,
en un in en-
o, segu amen e
acasado, de acla a mi pensamien o en es os p oblemas; comenza é
desplegando,
a a és de mi p opia expe iencia, la i egula ,
paula ina y de icien e implan-
ación de los es udios in e disciplina es;
con inua é
con unas conside aciones
bas an e
ácidas
sob e el concep o
de mode nidad,
o con empo aneidad
que se aplica en es e eni o-
io del Pa imonio y, pa a acaba ,
desa olla é un p oblema con el que me opiezo casi
odos los días, como es el de la conse ación
de edi icios
eclesiás icos
que,
según c eo,
es
uno de los que ca ac e izan
al ema que nos ocupa
y en el que la pe spec i a
in e discipli-
na mani ies a
oda su
oo encia.
I. LA EDAD DE LA INOCENCIA
Pa a si ua os empeza é
con ando mi ida, o al menos la pa e
que se
puede publi-
ca sob e mis p ime as andanzas
en el Pa imonio. Aunque mis bióg a os, es deci , mi
mad e y mi alzheime ,
dicen que ecue dan que con once años
yo declamaba el omance
de Howa d Ca e y Tu ankamón en el Valle de los Reyes,
a mi me pa ece que empecé
a
in e esa me
po los edi icios an iguos
ya c ecidi o, conc e amen e
en el e ano
de 1967,
cuando leí a un au én ico "niño p odigio", el onubense don Diego Angulo Íñiguez que,
con
apenas ein a años,
ya e a ca ed á ico de Uni e sidad y poco después
p oduci ía manua-
les que han sido de consul a obligada du an e decenios en las acul ades
de le as e inclu-
so en alguna de a qui ec u a pe o, sob e odo, ue pa a mi el au o de la enciclopédica
A qui ec u a mudéja se illana de los siglos XII, XIV y X'P, que leí en la p ime a quince-
na de aquellas
acaciones. En lapágina 12 de es e
lib o publicó Don Diego lo siguien e:
"En segundo é mino me e e i é a la in e esan e
e mi a del Cas illo de
Almonas e ( ig 1) en la Sie a de A acena, cuya di ulgación es u gen e
y se ía de
desea que se a endiese
a su conse ación con el mayo esme o. Como puede
ad e i se en las ep oducciones que publicó, sus sopo es es án
. o mados con
ma e iales clósicos
y sus a cos ienen o ma de he adu a, aunque no siemp e de
una mane a indudable. La ac ual capilla p incipal no se ab e en el mu o en que
e minan las a cadas sino en el pa alelo de ellas, mien as que en
on e o se
encuen a una pue a p ecedida de su pó ico, que lo mismo que la capilla son
indudables ag egaciones
hechas al cue po de la e mi a con pos e io idad a la
Reconquis a y que nada ienen
que e con é1. En el cen o del mu o donde e mi-
2 Angnlo ñ g ez,1932
268
Segunda pa e.
La ciencia hoy pa a el es udio de la a¡qui ec u a
nan las a cadas exis e un pequeño ehundimien o,
que se mani ies a al ex e io
po un salien e es echo y de o ma cilínd ica3, según puede ap ecia se en la ( ig. 2).
Publico ambién la impo an e lópida sepulc ala
que se encuen a
an e la
g an capilla an es aludida y el ozo de deco ación ambién isigoda que se
encuen a
ap o echada
en una de sus dos
pue as ( igs. 3 y 4).
Fue a de la e mi a, pe o casi ocando con sus
mu os, exis e
allada en la
oca una sepul u a de o ma co ien e apezoidal,
pe o con un salien e en uno de
los lados pa a la cabeza.
La o ien ación de las a cadas de la e mi a, me pa ece eco da que es
muy análoga a la pa oquia, y en es e
caso el salien e cilínd ico co esponde á
a
o ien e,. se a a muy p obablemen e
de una iglesia isigoda".
G acias a las o os que salpicaban
aquellas
páginas,
cuyo ono sepia y con o nos
des aídos
le p es aban
un no able
encan o,
medio en endí
lo que
desc ibía
aquei g an
his o-
iado del a e, de cuyas a i maciones
no dude ni po un ins an e,
ex ayenáo
una conclu-
sión básica:
a cien o y pico de kilóme os de mi casa
exis ía
una iglesia p e ománica,
an
eal como las que sólo conocía a a és de o os, pe o cuyos nomb es,
Bande, Na anco,
Lena, Quin anilla, Na e, e ocaban
pa a
mi el ipo de a qui ec u a
que más
me podía gus a
en onces,
an es de que el la ado de ce eb o de una escuela
de a qui ec u a de los años
sesen a
a inconase
an e óg ados
gus os
en bene icio exclusi o de las o mas del en on-
ces
ya e us o Mo imien o Mode no.
Un ó ido día del mes de julio de aquel año de 7967,llegué po ez p ime a a
Almonas e la Real, donde,
as opa me con la Iglesia en o ma dé pá oco que po es
eces
negó la exis encia
del edi icio que yo p e endía
e , conseguí
inalmen e iden i ica
y isi a la e mi a isigoda. Las imágenes
publicadas
en 1932
co espondían
bas an e
bien
a lo que, sin in e e encias
ni obs áculos,
pude con empla
a mis un.hu, du an e
un pa de
ho as,
annque e a e iden e, incluso pa a un es udian e
que p on o empeza iael segundo
cu so
de A qui ec u a, que se habían
hecho ob as
de es au ación
que pennanecían
incon-
J Obsé ese
la cu iosa o ma de desc ibi es e elemen o, pe ec amen e
iden i icable po su ipo, lo que iene a demos a
que
ni po asomo en endió el au o del ex o el o igen de la o ma cillnd ica.
4 El amaño de la losa, ca en e
de ex o o slmbolos especí icos,
e a de 1,39 po 0,69 m., da os que enlan que habe le an-
ado la sospecha
de que su uso no había sido une¡a io.
5 "La isi é hace a ios años e in en é que el Minis e io conceüese alguna can idad pa a lige as ob as de epa ación, pues
el monumen o se conse aba undamen almen e bien. En onces no pudo se , pe o po io una el cu a pii, oco, S . nod.íi.",
Ma¡ ln, conocedo de su alo , enía in e és en su conse ación" (no a del e; o o iginal de 1932).
269
A s e scien ia. Es udios sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XXD
c1usas6. Debo eco da
que ya en onces el edi icio, de
p opiedad
municipal,
es aba a dispo-
sición de quienes quisie an isi a lo, aunque e a necesa io pedi las lla es en el
Ayun amien o, p opie a io del edi icio, ci cuns ancia
que explica la es udiada igno ancia
pa oquial.
Vol í aquel e ano u ia ez más
y odas
las que pude du an e el cu so siguien e, de
al mane a que en egué
como "in es igación" pa a la asigna u a de His o ia delA e un
cuade nillo a esanal de cincuen a y dos páginas, muy ilus ada, que aún conse o as
esca a la
de un mon ón de abajos simila es que, po pu a u ina, nos obligaban a edac-
a y que, e iden emen e, nadie leía ni e aluaba. Como e a de espe a ,
mis páginas e an
una glosa de las de Angulo, acompañadas
po los p ime os planos que le an é en mi ida
y unas pésimas o os en blanco y neg o. P on o ol idé aquel abajo pues, poco iempo
después,
g acias
a mis omní o as lec u as, me con encí de que el admi ado
in es igado
y
ca ed á ico modelo no enía ni la más emo a idea de lo que había sido aquel edi icio en
o igen pues,
siguiendo una glo iosa adición uni e si a ia, cuando 1o descub ió, desc ibió
y publicó sólo manejaba ecue dos, o os y no as de una e apa an e io de su ida. Con el
iempo a e igiJ é7
que odo e a cosa de es udian es,
y no me e ie o sólo a mis ingenuas
in es igaciones,
sino ambién a la in o mación sob e la e mi a que manejó don Diego,
desde la única isi a que hizo al luga an es de esc ibi el lib o, siendo es udian e,
has a los
da os
que le p ocu a on sus alumnos,
pues
uno de ellos ue p o eso mío y me con ó como
se aguó aquel lib o. E an cosas de es udian es, ninguno de los cuales se había
pe ca ado
de que la e mi a isigoda e a una mezqui a en la que es aban engas adas una docena de
piezas
omanas
y isigodas.
II. TODO.EN.UNO
Es e
p ime iasco en mi ida in es igado a me dejó un p ejuicio que aún ope a en
mi subconscien e: sal o de las no elas, no me io de ningún lib o, especialmen e los que
esc iben
los ca ed á icos, aunque el ca ed á ico sea
yo mismo. Así es
que du an e muchos
años,
quizás
has a mediados
de los ochen a, ac ué como un a qui ec o-o ques a,
g upo-de-
in es igación-indi idual,
es au ado - odo-en-uno,
pues,
ala ez y po el mismo
p ecio,
ui
o Las habían di igido los a qui ec os Rod íguez Cano (1932-3) y He nández Giménez (1956-65).
7 Con el iempo (1983. Se illa: Ayun amien o) ui coedi o de la eedición de1 lib o de 1932, con ibuyendo con un p ólogo
que no le gus ó a don Diego Angulo, que quizás espe aba un elogio más encendido.
270
Segunda pa e.La ciencia hoypa a el es udio de la a qui ec u a
*qá)i6 iiw¡ii i '|F4lwa*i , |€1ái# ú ;:Íi iu ::@@&li L ii * i 4l ili i:L! !l
a qui ec o8,
apa ejado g,
écnico en segu idadlO,
his o iado del a ell, a queólogol2, deli-
nean el3,
documen alis al4,
diseñado l5,
e c.
Hice odos
es os papeles
po que,
sai o
cua o
amigos de mi misma edad e inme sos en la misma dinámica uni e si a ia (a sabe :
mili-
con a o- esis-boda-oposición),
no conocí, en e
l97I y 1985,
a nadie
que
ue a p o esio-
nal de es os emas y aún menos que es u ie a dispues o a abaja po amo a la
a qui ec u al6,
ya que en onces
el uncionamien o económico de lo disciplina se basaba
exclusi amen e
en los mise ables
hono a ios que la Adminis ación pagaba
al a qui ec o,
es
deci , a de y mal y con cbaja.
E an iempos en que los es udios p elimina es,
las ichas-diagnos ico,
los in en a-
ios, las in e enciones
a queológicas
au ónomas
o los abajos de documen alis as
e an
espejismos
de ciencia- icción, pues la única pe spec i a
in e disciplina es la que quisie a
y pudie a man ene
olun a iamen e
cada a qui ec o, pues pa a ello enía que
ienuncia a
pa e de sus emolumen os,
sin abandona
sus
esponsabilidades.
E an iempos en los que
el modelo de a qui ec o es au ado
que me hubie a gus ado segui e u " d" Don Félix
He nández
Giménez, de quien ui ayudan e
en a ias ob as en l álica,pues ap ecié
como
alo es decisi os su minuciosa obse ación
pe sonal, los dibujos pun illosamen e medi-
dos, aunque
secos y sin ala des,
el espe o
a las huellas del pasado
y la disciplina a la ho a
de añadi o mas nue as,
sólo las jus as y necesa ias;
cie amen e
sus
esul ados
no e an
un p odigio es é ico,
ni esul aban
ab umado amen e
e iden es
sus azones.
De o e an
son abajos
hones os.
En aquella época
no sólo no me plan eé la posibilidad de ac ua de o a mane a.
pues, además
de las azones
aludidas, los enca gos
que ecibí me pedían implíci amen e
8 Ti oludo
en 1971.
9 Ti ulado en 1966.
10
Ti oludo
en 1965.
1 1 Fui p o eso en la Facul ad de Geog a ia e His o ia, especialidad
de His o ia del A¡ e, du an e a ios cu sos.
12 Bi. que me lo hicie on paga los "a queólogos
p o esionales" de la época,
que enían como l ulo académico
cualquie
o o, menos el inexis en e
de a queólogo, y cuyos e aneos p o esionales,
con alguna escasa
excepción,
pa a nada se con a-
minaban en yacimien os medie ales, quedando
és os
en manos de pe sonajes
al ma gen de la ley: cu as, a qui ec os,
a chi-
e os, e udi os locales, niños de "Ope ación Resca e",
adolescen es
de las escuelas- alle
y maes os,
muchos maes os.
13
Aúo igo en ello, pe o median e Fo og ame ía.
l4 Recono"co, po ez p ime a en público, que es la ace a que más me di ie e segui eje ciendo, quizás
po que en la ac ua-
lidad se a qui ec o se ha con e ido, casi en exclusi a, en un ges o de documen os.
15 Pecado
del que me he a epen ido
nume osas
eces,
pe o en el que ecaigo pe iódicamen e.
1
6 Ni q.,e deci iene que no me es oy e i iendo al educido g upo de amigos de cuyo iempo y conocimien os abusé gene-
osamen e.
271
A s e scien ia. Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XX!
que in e iniese sob epasando 1os lími es legales
de mi p o esión. Así, en la p ime a ob a
de cie o us e que me enca gó laAdminis ación, 1o
que me pidie on, en p ime luga y de
mane a casi exclusi a, ue que esca a a
de una ciénaga u bana a ios miles de piezas
a queológicas
descubie as en una se ie de campañas de exca aciín, disiec a memb a q c
jamás documen a on ni publica on sus esponsableslT,
y no me es oy e i iendo a una e mi-
a medie al pe dida en la Sie a de Huel a, sino al ea o omano de I álica, de al mane a
que el minis e io del amo lo que me pedía es que hicie a de a queólogo
de un yacimien-
o despanzu ado. Me omé an en se io mi papel de in es igado que,
en mi deseo de o e-
ce se icios comple os a la causa,
publiqué mis abajos en la mezqui a de Almonas e l8
y i mé la p ime a publicación monog á ica sob e la a qui ec u a del ci ado edi icio
ea alle; a eno de las eacciones
pa ece
que me pasé
de osca cuando
publique mi in e -
ención y mis in es igaciones
sob e el acueduc o20
de la ciudad omana de
Baelo Claudia,
ubicada en el Es echo,
jus o donde a iban las pa e as, pues,
aunque la anquicia pos g a-
do que eniala exclusi a del yacimien o, según
pa a qué, conocía mi a ículo, no lo quiso
publica po no se yo beca io de la misma, pe o ello no e i ó que lo usa a
pa a que las
au o idades minis e iales o dena an la inmedia a suspensión de mis ac i idades en la
conse ación
del yacimien o, de al o ma que ni las ob as del ea o, ni las de la basílica
ni las de los es emplo del o o se comple a on de la mane a que yo enía p e is a. En
aquella e apa
quemé
una de mis ace as
pseudop o esionales,
pues
nunca
ol í a eje ce
de
a queólogo,
habida cuen a
que los de en onces,
pocos
pe o bien disciplinados
po los ca e-
d á icos del amo, eje cían un con ol muy co po a i is a: bas aba
con que alguien saca a
los pies
del pla o,
o que
in en a a me e se
en el co o,
pa a que
con disc eción
y e icacia
se
le p ohibie a exca a o publica .
Resumiendo.
En los años se en a
del siglo XX, como a qui ec o au odidac a
que
e a en es as
cues iones de Pa imonio2 y eelance po imposibilidad de eje ce de o a
mane a, no supe que debía abaja en equipo, y si lo hubiese sabido no se como hubie a
I / En es a época empecé
a eclu a¡ colabo ado es ajenos al mundo de la cons ucción, comenzando con el a queólogo don
José Manuel Rod íguez Hidalgo.
18
Jiménez, 1975.
9 Ji^én" , 1982a,1983 y 1989a; Jiménez, Rod íguez y Mon e o, 1991.
Pa adas las ob¡as en 1993,
acili é odos mis da os
a la doc o a Rod íguez Gu ie ez, que publicó, en e o os, un lib o monumen al sob e el ea o y sus ci cuns anc as
(Rod íguez Gu ié ez, 2004)-En aquella época (1988-1993) con m amos a dos equipos de a queólogos dis in os pa a que
ealizasen
las exca aciones
pe inen es y asi lo hicie on, pe o se ese a on los da os ob enidos
pa a o os ines (publicacio-
nes p opias y esis doc o ales
p opias, espec i amen e)
de al mane a que ol imos a ac ua sob e los es os de un edi icio
indocumen ado.
2o Jiménez, 1g74.
21 Sigue siendo una asigna u a
pendien e de la uni e sidad de Se illa la o mación de a qui ec os en emas pa imoniales,
pues la "línea cu icula " que exis e en el igen e plan (A qui ec u a y Pa imonio) es cualquie cosa
menos línea.
272
Segunda
pa e.La ciencia hoy pa a el es udio de la a qui ec u a
4 * iiiii !4j iW ;)iiiii ll,,3$i iB}i |,?1 &.
podido con a a
al equipo, si es que hubie a llegado a conoce a sus
posibles miemb os,
ni hubie a enido a mi alcance
alguna mane a
hon ada
de paga les
sus emolumen os;
los
iempos han mejo ado, pe o con iene ad e i que no ienen e oceso,
ni siquie a pa a
juzga
aquellos
inocen es
años
con los pa áme os
de és os,
an me odolóeicos.
III. EL CAMINO DE MUNIGUA
La e elación de que se debía ac ua
de o a mane a,
pues el cambio siguió sien-
do una quime a du an e
mucho iempo, me alcanzóhacia 1971,
cuando
empecé
a colabo-
a con el Ins i u o A queológico Alem¿án
de Mad id, pues
la o a ins i ución ex anje a
con
la que abajé en aquella época es aba
an a asada,
me odológicamen e
hablandá, como
noso os
y además
dominada
po la p epo encia;
con los alemanes,
en las exca aciones
de
Munigua, supe que has a
las o og a ias e anma e iap opia de un especialis a,
y que
pa a
cada
disciplina exis ía un abanico
de expe os,
cuyas in é enciones
se p oducían g acias
a una plani icación se ia y a unas apo aciones
económicas
adecuadas;
gua do , n i".. " -
do imbo able de la p ime a ez que
pude con empla
el abajo igu oso de Schlunk cuan-
do analizaba
las piezas igu adas, a mado con una cul u a enciclopédica y un a senal
o og á ico
pe ec o, ealizado
po el expe o
que
enía de Alemania cuando
la iluminación
na u al e a la adecuada;la conciencia exac a de mis ca encias
se me hizo pa en e en el
Tb assenheilig um,
el San ua io
de Te azas
de aquel municipio omano, cuando
obse é
a a ios p o esionales,
bien dis in os a los beca ios
alludi os que
e aneaban
en o as
exca-
aciones, clasi icando la ce ámica de campañas
an e io es, cuidadosamen e
signada y
amo osamen e
almacenada,
o cuando seguí al incansable
Hauschild, de quien mJdecla é
alumno in pec o e, abso o en la silenciosa
au opsia
dibujada de las o mas a qui ec óni-
cas,
maes o
de un cau o
ma e ialismo
a queológico
que
pocas
eces
he de ec ado
después.
En el Municipium Fla ium Muniguensis mi papel consis ió en ealiza
las in e "n.ion",
como a qui ec o que la no ma i a nacionalis a de en onces
impedía ealiza a es e g an
in es igado ,
con lo que el p oceso (in es igación, in e ención y publicación) quejaba
comple o,
cosa que en la ayudan ía
de don Félix nunca llegué a e , pues sólo una yez) a
lo la go de su dila adísima
ida p o esional,
publicó el maes o
enezolano-ca alán-co do-
bés sus
ac uaciones22.
Como mi papel e a es ic amen e
écnico nunca me plan eé
publi-
ca
nada
de lo que obse é
en el yacimien o omano: bas an e
enía con ,""á-po " o".
22 S s publicaciones ajenas
a los emas de Geog a a His ó ica se pueden con a con los dedos d.e
una mano, y en ninguna
de ellas
dio cuen a
de lo ac uado, ya que lo que le in e esó publica ue on conclusiones
sob e la his o ia del edi icio o edi i-
cios
en cues ión,
po¡ lo an o la inmensa
mayo ía de sus abajos de es au ación
sólo es án
documen ados
en los papeles
de
su legado pe sonal,
deposi ado
en el Museo A queológico p o incia de có doba.
273
A s e scien ia. Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XX
:: il i :
F u o de esa
ap oximación empí ica ue la ape u a disciplina que e leja mi esis
doc o al23,
en la que las exca aciones,
adecuadamen e in eg adas
en el p oceso gene al
de
una in es igación
sob e a qui ec u a his ó ica, las di igie on a queólogos,
pe o el es o
aún
ue labo exclusi a de mi ené ica ac i idad pe sonal,
an ené ica
que sólo eco da la
ya
me p oduce cansancio; c eo que algunos, aho a que el "ma ix Ha is" es cosa asumida,
eco da án mis "diag amas
de Pe " de la Pue a de Se illa en Ca mona,
que exp esabanla
sín esis
de elaciones
diac ónicas.
Tu e bas an e sue e con mi esis pues, además de publica se, se cons uyó unos
años después,
cuando
ya me había inco po ado, plenamen e
con encido, al abajo mul i-
disciplina ; en las ob as
que p oyec é y di igí en la Pue a
de Se illa pa icipa on es au a-
do es de pin u as, expe os en ca pin e ía, más a queólogos,
un socio que calculaba, un
apa ejado
que medía y p esupues aba,
e c. La o mación de los equipos de in e ención
de aquella ob a, siemp e
poco nu idos en unción de las ca ac e ís icas
del obje o, pa ió
de dos ci cuns ancias
conc e as: la p ime a ue el con encimien o colec i o de que la
in es igación ya es aba hecha en g an pa e, lo que posibili ó la p on a edacción de
p oyec os, incluso cuando los enca gos
los ecibió o o equipo, como han demos ado las
ob as
emp endidas muchos
años después; la segunda
es
que se asumió, quizís como conse-
cuencia del da o an e io , que los abajos de los dis in os especialis as
se desa olla ían
espe ando las di e en es
es e as
p o esionales,
incluso la del a qui ec o,
cuyas decisiones
es aban en es e caso
a aladas
po odos los abajos
p e ios y po la con eniencia
de do a
al esul ado
de cie a unidad o mal; es deci , e an equipos de odos-jun os-pe o-no- ebu-
jados, bien dis in os de esas mul i udes en las que un í ulo de a qui ec o,
o a eces ningu-
no, cub e las esponsabilidades
de i adas de decisiones colec i as de diseño, en el que
en an aleg emen e
p o esionales
a los que ni su o mación académica ni su ma co p o e-
sional les a o iza a ello; un ejemplo se i á como mues a: al ealiza la p ime a línea del
me opoli ano de una ciudad andal- za
se
ha exhumado,p ác icamen e
a i o hecho, la base
de una mu alla medie al que es aba
pe ec amen e
localizada y de la que en la misma
ciudad o ece
amos comple os, has a
con los me lones; pues
bien, al exhuma la odos han
ingido una g an solp esa, con 1o
que el p oceso sehapa alizado, que es lo que p e enden
las emp esas
cons uc o as, dando iempo a que incluso los a queólogos in e inien es
hayan p esen ado
un diseño de cómo debie an queda expues os los mal echos es os,
p oyec o que la alo a como si ue a la única de la localidad, a cambio de des oza isual
y concep ualmen e
la calle his ó ica donde ha salido. C eo que odos, como ciudadanos,
es amos
pe ec amen e capaci ados pa a opina lo que se nos ape ezca
sob e los emas
pa imoniales, pe o ambién es oy con encido de que, cuando se ac úa con p o esionali-
dad, cada
p o esión debe limi a se a la es e a
que
las leyes le econocen.
A o unadamen e,
23 Jiménez, 1989b
274
-¡ : ,l:< .. , ,.*-+,,''-.=.,!" ::*
desamo ización,
los pode es
públicos se
encon asen
de buenas
a p ime as con e idos
en
los p opie a ios
casi absolu os
del Pa imonio español,
sin cu as
a mano a los que echa les
las culpas.
Habida cuen a
de la ex ensión,
a iedad
y es ado
del pa imonio eclesiás ico
espa-
ñol, c eo que la e lexión debe
hace se
po sec o es
de al mane a
que, po azones
de mi
ac i idad p o esional, sólo me a e o a es udia lo que concie ne a las ca ed ales,
pues
además
son és as
las edi icaciones
que ma can
la pau a
en lo que concie ne
a la conse a-
ción ac i a,
ya que
el es o
del pa imonio eligiosó lo que
- ". u es
jus amen e
lo con a-
io, una no able endencia
al abandono,
con i iéndose
po an o en obje o de la acción
subsidia ia de los pode es públicos especializados.
No quie o en a aho a en de alles
o males
pues,
sal o excepciones
muy a as,
las ca ed ales
no suelen
cae en manos
de los
após oles
de la mode nidad, ni me in e esa
a a cues iones
écnicas,
pues su a iedad
desbo da ía
es e ex o, ni siquie a a lo que concie ne a lo que se denomina pa imonio
inma e ial,
ya que es
muy e iden e
que, as
un siglo de paula ina decadencia,
las ce emo-
nias eligiosas, a compás con la bonanza económica y quizás
en sen ido in e so a las
c eencias,
i en una época
de esplendo ,
al menos
.n ". u "iuAu¿ de Se illa. po cie o, el
ema del pa imonio ca ed alicio,
da opo unidad de insis i en una ob iedad: las ca ed¡a-
les,
aunque
sólo sea po el amaño,
son los mejo es
campos
posibles pa a el abajo de
equipos,
bien nu idos y, sob e
odo, bien es uc u ados,
lejos á" " o, consejillos de espe-
cialis as
de cabece a
que an o gus an
a algunos.
VII. RELIGIÓN O TURISMO
Es ela i amen e
;ícil euni un colo ido amille e de c í icas a la labo eclesiás i-
ca en el e eno de la conse ación
de las ca ed ales,
alo aciones
nega i as
p oceden es
de medios, ins i uciones y pe sonas
ajenos
a c eencias
y p ác icas
eligiosas,-que
denun-
cian a ios modelos
de mala ges ión,
po no deci de mani ies as
ilegalidades
; pa ede
los
a gumen os
que suelen
apa ece
en c í icas de es e
ipo son de ca ácie
iscal o p esupues-
a io, aludiendo a las apo aciones
que la iglesia ca élica ecibe del Es ado.
Tu-po"o ,o'
a as
las c í icas
de quienes
se
si uan,
po con encimien o
o po es a egia,
en pos u as
ípi-
cas de c eyen es,
e incluso desde
el pu i anismo más pie is a, denunciando
hechos más
su iles,
de los que a ec an
más a las conciencias
que a las leyes.
Las c í icas, especialmen-
e las publicadas,
cuen an
con una en aja:
la Iglisia o ,. é1"
eacciona
an e ios a aques
de es e
géne o,
dando
mues as
de una no o ia ial a de pulso que iene cualquie in e p e-
ación menos
lap ác ica de la mansedumb e
e angélica.
Tengo la imp esión, segu amen e
pe sonal e in ans e ible, de que, cuan o más
acional,
anspa en e
y e caz
es la ges ión de una ca ed al en é minos láicos, an o más
281
A s e scien ia. Es udios
sob e
a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
Xil-XXI)
a ecian las c í icas desde pe spec i as
c eyen es,
aunque la unción ma e ial p ima ia, las
celeb aciones
eligiosas, incluso su esplendo ,
queden
pe ec amen e ga an izados
po la
pa e "ci il" de la ges ión
del emplo. Sospecho que
una
pa e sus ancial
de los ecinos
de una localidad con ca ed al p e l e en
el uso que de es as
se hacía hace ein e o ein a
años, cuando las ela añas
y el se ilismo mendican e e an lo más no o io, en ez de la
o ma que se a gene alizando
en odas ellas, como es la au osu iciencia
económica,
basa-
da en la coexis encia
de unciones eligiosas, cul u ales y u ís icas. Los a gumen os
que
animan
es as c í icas
ienen, en muchos
casos,
una
jus i icaci6n alaz, pues
el pe iodis a
de u no, el po a oz de la asociación de ecinos, el mandamás conse yacionis a.
el
concejal pasaje o
de enes ba a os...,
sos ienen que cualquie edi icio eligioso, pe o
sob e odo las ca ed ales,
se cons uye on
con el es ue zo
de los habi an es
de la ciudad,
con el dine o exp imido a sus
pad es,
abuelos
y bisabuelos,
a gumen o
cuya solidez es á
lejos de se una e idencia.
El endeble
conocimien o his ó ico que lle a a sos ene
al cosa,
como an esala
de
la c i icay la exigencia,
c eo que se basa
sob e odo en kilóme os de celuloide
y ideo que
nos o ecen las imágenes
de apiñados
y e o osos
ex as
pseudomedie ales,
sucios, ulli-
dos y ha apien os que, con a obadas
mi adas de e di igidas a lo al o, llenan los emplos
de las películas, edi icios inconmensu ables
en los que las o mas, sin impo a las c ono-
logías
ni las mezclas,
se uni ican en una mís ica a mós e a
luminosa. Son muchas
las se ies
de ele isión y i as de ebeos
que o ecen imágenes
de o ondos
canónigos,
de mi ada an
codiciosa
como es ul a,
en a os hábi os
de mendican es,
ecogiendo
limosnas
en ese
peaje
al pu ga o io que ep esen an
los pó icos de los emplos, paso obligado de manadas
de
pe eg inos anal abe os, ya exhaus os as las anuales
isi as de los mismos clé igos a sus
míse os
campos,
exigiendo los oomalos
usos", o sus equi alen es
en el celuloide, las
pemadas, los diezmos y o as o ma p imi i as de la decla ación de la en a. En onces,
en la Edad Media que in en ó Hollywood, si que es aban las ca ed ales llenas
y no aho a,
cuando sólo en las ies as
de exhibi , los ecinos acceden alaca ed al en can idades
ap e-
ciables.
La ca ed al de Se illa, decla ada
Pa imonio de la Humanidad en 1987, es obje o
de c í icas muy a iadas,
que examina é
según su o igen, empezado po las que p oceden
de ámbi os locales; en e és as es án las publicadas
po pe iodis as,
a menudo
bajo o mu-
las e ó icas
basadas en ecue dos
in an iles, sob e la base de una ca ed al
que
hace mucho
iempo que dejo de exis i , si es que alguna ez ue; ambién son c í icas las ca as
publi-
cadas
o di igidas ala ca ed al, las hojas o iciales de eclamaciones que en ella es án
dispo-
nibles y, cómo no, las exp esiones, más o menos
ai adas,
que se oyen a pe sonas
que en
us ado su deseo de accede al edi icio en algún momen o conc e o,
a eces con la san a
in ención se aho a se
unos me os de callejeo expues os
al inmise ico de sol de Se illa o
al chapa ón
opical de p ima e a.
En la mayona de los casos quienes
o mulan ales
c í i-
282
Segunda
pa e. La ciencia hoy pa a el es udio de la a qui ec u a
':il . .1=:iii u¡ ;:isil ii lw* iililiii : iii?il€:i ]iiiiii i i
cas di ec as mani ies an explíci amen e,
o po su a uendo,
su condición de u is as, lo que
no obs a
pa a que esg iman a gumen os
de índole eligiosa y iscal e incluso su incula-
ción gené ica
con quienes,
al es ilo de Hollywood, cons uye on la ca ed al pa ala eden-
ción de sus
pecados.
A eces
las c í icas
ap o echan alguna
dis unción obse ada en ac os
ajenos
al cul o, ales
como las que ienen a bien mani es a
los asis en es
a concie os
cuyo
acceso
cob a o a en idad, ac os
en los que la ca ed al
colabo a
cediendo
g a ui amen e
su
espacio
y a eces
bas an e más cosas, ales como pe sonal,
elec icidad y limpieza. O as
eces las c í icas p oceden de usua ios de cie as ins alaciones
de la ca ed al, ajenas al
cul o y la o ación, que mi an con ca a de asco a los u is as a los que deben,
po ejemplo,
la posibilidad de consul a ,
g a is y cómodamen e, la documen ación
sob e el pasado
del
edi icio. El o igen de ales c í icas es, pa adójicamen e,
la base de la subsis encia
de la
ca ed al hispalense,
que sólo pe mi e el acceso lib e a las zonas y ac i idades
de índole
eligiosa en los ho a ios es ablecidos,
que aba can más días, más ho as y más espacio
que
en cualquie o a ca ed al española,
según
el esquema
que de alla é más adelan e.
El es o de las ho as
el pe sonal
des inado a es e il solici a29
a odas las pe sonas
o g upos que acceden el edi icio po mo i os u ís icos una apo ación
económica indi i-
dual y pe sonalizada,
que ges iona
de o ma anspa en e
y publicada; no es es e el único
ecu so,
pe o si el más impo an e, pues
igualmen e
cob a a quienes,
con mo i os come cia-
les, desean ilma los alo es
pa imoniales
que
con iene,
ilmaciones
en las que es án
eda-
das las ce emonias o ac uaciones
de igu anie.
A es as
con ibuciones
di ec as, cuyo des ino
expond é
seguidamen e,hay que suma ayudas
a ias, pues cada
ez es mas es imable la
apo ación indi ec a de las ins i uciones que, pa a compensa
p és amos
de piezas pa a
exposiciones, las es au an
a su cos a; o as
ayudas le llegan alaca ed al a a és
de acue -
dos pa a el man eniendo
de de e minados
se icios, como las biblio ecas
y los a chi os,
y
las que, aunque muy a iables y dispe sas,
pe mi en a es au a espacios
o elemen os
conc e os
a a és
de con enios
pun uales,
ayudas
que
la ca ed al
ag adece
pe o que
no soli-
ci a. Si no ue a así, si el mayo emplo gó ico del mundo, ubicado en una ciudad plagada
de monumen os,
muchos
de ellos uinosos o ce ados,
capi al de una comunidad
au ónoma
la más ica en pa imonio de oda la Península lbé ica, u iese que ecu i a la apo ación
subsidia ia
de los pode es
públicos, ago ana la ca ed al sola odos los ecu sos
disponibles,
con lo que el es o de sus
incon ables
monumen os
es a ían mucho peo que aho a.
La adminishación de los ondos así
ob enidos
pe mi e lle a adelan e
la inicia i a
en la conse ación y es au ación
del edi icio, con las apo aciones indicadas, así como
colabo a a la de o os emplos de la diócesis; las inicia i as cul u ales o ganizadas
o
consen idas po la ca ed al den o
de sus mu os
ambién se
alimen an
de esos ondos,
desde
la ealización de a eas sis emá icas
de ca alogación,
in es igaciones (documen al,
a queo-
29 Ni qn" deci iene que exis e una amplia casuís ica
de educciones
y g a uidades.
283
A s e scien ia.
Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XXI)
|:)i!i'=:.1]j.::1..*,.||..j.&¿|L.'.'1|!.&ljii)|'|'||||4|W
lógica, g á ca...) al acceso
g a ui o, educido, pa a escola es, uni e si ados y jubilados,
an o de o ma indi idual como colec i a, pasando po ac os
y mues as
públicos que, con
de e minadas inculaciones
eligiosas, a eces bas an e di usas, se celeb an bajo sus bó e-
das,
aunque en muchas ocasiones ales ac i idades suponen una signi ica i a educción
del
ho a io des inado al u ismo, es deci , implican la enuncia exp esa a cob a , a cambio de
gas a ,
como ya he indicado, en elec icidad, limpieza, pe sonal,
alquile es
y segu idad.
Un elemen o de c í ica, al ez el más dispa a ado, es el que se
basa en la idea de
que es e pano ama (en ada median e pago y c ecien es unciones cul u ales) es algo
nue o; po ello con iene eco da que la si uación p esen e
iene un muy lejano o igen
his ó ico, la época en los habi an es de su o e, la Gi alda, exigían una "limosna" a quie-
nes
p e endían
subi al único mi ado de la ciudad, ac i idad pu amen e
u ís ica ac edi a-
da po lo eados le e os del siglo XVII a añados a pun a de puñal en sus azulejos. A
comienzos del siglo XIX el cabildo inició una polí ica, nunca explíci a pe o sis emá icay
con inua, de c ecien e
musealización, consecuencia di ec a de un in e és muy p ecoz po
la monumen alidad del p opio edi icio, con e ido en obje o de con emplación desde su
en o no
g acias
a los cuidadosos de ibos del XV[I, así como a la implan ación del p ime
neogó ico
de la Península,y la muy p ecoz in es igación
y publicación de sus alo es a ís-
icos, auspiciaday sub encionada
po el cabildo.
El desa ollo cul u al, al lado del cul ual, se ac ecen ó con la inco po ación de
ob as de a e
p oceden es
de o os edi icios eligiosos, o eciendo una al e na i a
al saqueo
gene alizado de la ciudad que p o agoniza on los oocu iosos
impe inen es", ya que el
gobie no que desamo izó los bienes eclesiás icos no p e ió que hace con los miles de
obje os aliosos que a ojaba al me cado, así que las iglesias hicie on el papel que luego
desempeña on
los museos; además se p odujo la concen ación de los obje os de mayo
alo en luga es especí icos del conjun o ca ed alicio, los más segu os, dando o igen al
"Teso o", enómeno de ca ác e
muy gene al en la iglesia española
y eue, aunque
enga
complejas
aíces medie ales, en nues o caso se e ie e a aspec os
pu amen e
a ís icos30.
El e ce aspec o a conside a
es que, en simul aneo con el p oceso
de musealiza-
ción y monumen alización, se ue on abandonando dependencias
que no se p es aban
a
o os usos, sob e odo apa i de los años en que las p opiedades
ag ícolas
y u banas de la
ca ed al disminuye on d ás icamen e.
Comenzó asi nacie a dis ibución de espacios
que,
con independencia de sus alo es a qui ec ónicos,
sac alizó de o ma casi e ichis a cie os
ámbi os
y con i ió o os en esiduos
e gonzan es.
En cualquie caso la ca ed al
hispalen-
se,
que ue obje o de una p olongadísima campaña de es au aciones sis emá icas de co e
30 Lugn u Paul, 2004
284
Segunda
pa e.La ciencia hoy pa a el es udio de la a qui ec u a
iolle iano, iniciada en1827 y que no se ha de enido
has a
ago a odas
sus
posibilidades
en 1992, man u o un in e esan e equilib io en e la adición y la mode nidad,
pues, po
ejemplo, conse ó el Co o en su luga y no endió o pe dió en el siglo XIX ni uno sólo de
los elemen os undamen ales,
y no an undamen ales,
de su ico pa imonio mueble.
VIII. RELIGIÓN INTERIOR
Es e
p oceso, pe ec amen e
explicable en é minos de his o ia gene al
de la Iglesia
española, co ió pa alelo al que a ec ó especí icamen e
a la ciudad de Se illa comple a, en
cue po y alma,
pues la dec épi a
me ópolis indiana se dedicó a la concienzuda
p epa a-
ción de su esplendo oso
p esen e
u ís ico; no sólo asumió
gus osa
el in en o o áneo de la
Fe ia de Ab il y de odo el olklo e u bano de ella de i ado,
sino que con ibuyó con ahín-
co a la expansión,
p olongación y masi icación de la Semana San a,
pa cja de 'oe en os
emblemá icos", como sis emá icamen e se les denomina, que ue on con enien emen e
a opados
po ópicos u banos que, examinados
uno po uno, demues an su no edad: el
albe o,
la cal,los na anjos, las losas
de Ta i a, las ejas his o iadas, las c uces de mayo, las
p ocesiones y eladas de los ba ios, e c., e c.La in en i a no sólo no se ago ó con el siglo
XIX, sino que año po año, has a naliza el XX, se ha e o zado con ce ámenes,
p oce-
siones, ome ías, mues as, eladas,
e ias y o os sucesos
es i os, más o menos
jus i ica-
dos en indicios o e o es his ó icos.
Vol amos al in e io de la ca ed al
mien as la ciudad se ec ea en el pa que
emá-
ico de si misma en que se ha con e ido; cons a
que a comienzos del siglo XX el acceso
al Teso o de la Ca ed al
quedó
bajo el con ol de los segla es que
i ían en la Gi alda, los
campane os
y sus amilias, de cuyas
ganancias
daban una pa e al Cabildo, que in e enía
como simple consen ido de una ac i idad u ís ica c ecien e;
mas adelan e, cuando apa e-
cie on los guías p o esionales,
las agencias especializadas
y, inalmen e, la indus ia del
ocio, el sis ema se complicó, pe o no cambió en 1o esencial, como no ha cambiado
aún en
o as ca ed ales,
donde es a ac i idad quizás se ha mode nizado
y se
ha pues o en manos
de emp esas,
o an iguos empleados,
que compa en los bene icios con el Cabildo; las
mismas
pe sonas
siguen adminis ando la en a de a ículos
eligiosos, u ís icos o olkló-
icos, en el in e io del edi icio y se enca ga i de ges iona los aspec os
ma e iales
y o ga-
niza i os de ce emonias, ales como bodas
y bau izos.
En pe ec a sinc onía con es a c ecien e p esencia de u is as en Se illa se ha
p oducido a lo la go del siglo XX la educción de las ac i idades
eligiosas co idianas,
a o ia conec ada con a ios da os básicos
cuyas causas
y elaciones no es
ácil es ableceq
pe o que apa en emen e se
han p oducido en es e o den: po e ec o de la Desamo ización
menguó, has a
desapa ece , el ejé ci o de bene iciados, acione os, comple os o po mi a-
285
A s e scien ia. Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
XIII-XXI)
des, sac is anes, can o es,
acóli os y demás o icios que poblaban
las iglesias an es; segui-
damen e in luyó, y mucho, la apa ición de éplicas laicas de los sac amen os,
empezando
po un hecho
poco eco dado,
como ue la p ohibición de en e amien os en las iglesias
en
los años cen ales del siglo XIX, que e i ó de los edi icios eligiosos un conjun o de ac i-
idades económicas
y sociales impo an es,
pues siemp e ue on pujan es y popula es
las
elacionadas
con las pos ime ías;
después
ino la educción del núme o de semina is as
y
sace do es,
de al mane a
que los que pe manecen
en ac i o desa ollan
al plu iempleo que
no pueden
es a odo el día en sus espec i as iglesias;
inalmen e la simpli cación e in e-
io ización de las c eencias
ha p opiciado el pano ama
ac ual. En una palab al.
a e ec os
pu amen e eligiosos los emplos es án sob edimensionados. Ni que deci iene que los
edi icios eligiosos, en cualquie caso,
ca ecen de ecu sos
o ins alaciones
o comodidades
des inadas
al público, sin di e encia los u is as de los ieles, ya que
odos son
iguales
an e
la al a de a enciones.
Es e pano ama
es un hecho e i icable a 1o la go y ancho de la geog a ía
españo-
la, cosa
que
no sucede en odos los países, pues
no hay mas
que en a en una iglesia mexi-
cana o ilipina pa ahalla ieles a cualquie ho a, gen es
in ensamen e eligiosas
a quienes
no pa ecen
moles a
los u is as, al e és
que en nues as
la i udes, donde los escasos ieles
suelen mani es a una indisimulada hos ilidad hacia quienes acceden a los emplos con
a uendos,
obje os o in enciones
dis in os de los que se conside an
ap opiados.
An e la doble esi u a, dese ción de los ieles e in asión de o as ac i idades, los
emplos, especialmen e las ca ed ales, se ha plan eado
el p oblema de compa iblliza , en
unción de sus
posibilidades, la dis ibución del iempo y del espacio en e cul o y u is-
mo, siguiendo
a ios modelos, cuyos mo i os, has a hace diez o doce
años, e an
pu amen-
e ideológicos, en unción de la mayo o meno edad de obispos
y cabildos,
y que en la
ac ualidad c eo que es án en elación di ec a con los accesos
y la ex ensión del edi icio,
lige amen e
ma izados
po las adiciones locales.
El p ime modelo es el pie is a, e hipóc i a, que podemos
de ini con una e ique a
muy demagógica,
"no e cob an po eza ', pues nada impide eó icamen e el paso a los
ieles que isi an sus ad ocaciones
adicionales en las escasas ho as en que los edi icios
es án abie os,
pe o ambién se ad ie e que es li e almen e imposible cza an e ellas con
un mínimo de ecogimien o o silencio,
incluso en muchos casos
quienes
o an a Íela eja de
una capilla ce ada a cal y can o se con ie e, inmedia amen e,
en p o agonis a
de ideos y
o os de los u is as,
pa a quienes
odo es mo i o de ecue do;
e ec i amen e,
'No e cob an
po eza ''... pe o no puedes
Íeza , en es as ca ed ales
de ho a io y espacio
p omiscuo.
La si uación llega a se an ag esi a que, en cie as ca ed ales
que siguen es e
modelo de mezcla uncional, se han is o obligados a es ablece un espacio ese ado
exclusi amen e pa a ieles, aislando alguna capilla en un la e al de la ma ea u ís ica,
286
Segunda
pa e.La ciencia hoy pa a el es udio de la a qui ec u a
¡,* i4$l : I1i!1 i
donde, con la debida
p o ección de un se icio de segu idad se e amen e
uni o mado, los
ieles pueden
e ugia se
pa a oÍa , después de compe i con los g upos
de u is as,
que
han
accedido
al emplo sin ámi e alguno, has a alcanza
abajosamen e
el emanso
de an-
quilidad p e is o pa a ello. C eo que es a
si uación iene o zada po la imposibilidad de
da un acceso
di ec o e independien e
a es e espacio
p o egido, pues, po lo que he podido
comp oba , los esponsables
de algunas
de es as
ca ed ales son conscien es
de los p oble-
mas indicados pe o, po la az6nque sea, no se a e en o no pueden
aplica alguna de las
o as dos soluciones
posibles. Ni que deci iene que la ci ada " ese a espi i ual" es la
coa ada
pe ec a
pa a
es ablece
o as,
pe o es a ez de cob o, que a ec an a espacios
cuyo
in e és se supone exclusi amen e
u ís ico: el p eca io museo,
la cubie a, la c ip a donde
eposa i
las eliquias del i ula , e c, e c,
cada uno con su co espondien e
a i a, su con ol
y sus
p esc ipciones
esc i as.
O as ca ed ales
han co ado po lo sano:
hay ho as de cul o y ho as de u ismo,
pe o nada de coexis encia, de modo que la o ación sólo puede ealiza se
en el ámbi o
ca ed alicio po la mañana
emp ano o po las a des,
además
de los domingos, como e a
de espe a ,
aunque en algunas, como las de ciudades
pequeñas,
las misas ni siquie a son
ya dia ias,
pues
o os emplos,
mas
pequeños,
sos enibles y acogedo es,
han
usu pado las
escasas
a eas
pas o ales
que
enían las ca ed ales.
El es o
del iempo, que es casi
odo,
Ia ca ed al,
desamo izada po la p opia je a quia eclesiás ica,
es un museo
más o menos
ex enso, mejo o peo o ganizado,
sin más uso eligioso que las elas que agonizan
al pie
de las ejas.
En la ca ed al hispalense, que pe enecía
al p ime modelo has a 1986,
la si uación,
as nume osos
an eos
y ma izaciones,
se puede esumi en que se han es ablecido
dos
esquemas
dis in os paxa
compa ibiliza las unciones an o en el iempo como en el espa-
cio; es á, en p ime luga , lo que denomina é " égimen de cul o", que habili a ho a ios de
mañana,
dos ho as
y media los días labo ables
y oda la ma lana
los domingos y es i ida-
des,
du an e las cuales el emplo 1o
es en exclusi a, po lo que pe manecen
ce ados la sala
de exposiciones
y los espacios museís icos,
el claus o y la o e3l, de al mane a que los
igilan es, menos mili a i zados que en o os luga es, in en an que la p esencia
de u is as,
pe ec amen e
ine i able en cuan o no dependen de un guía p o esional, no dis aiga
a los
ieles, que sólo ocupan una décima
pa e del espacio disponible, pues
no acuden más,
sal o
en la es i idad mensual
de san Judas;
pa a ello el pe sonal
p ohibe el uso de cáma as, las
explicaciones
en oz al ay el nomadeo
indisimulado, pe o apenas si puede e i a el acce-
so a quienes alegan
de ociones
sob e enidas.
Seis días po semana, la ca ed al se usa en
lo que
llama é " égimen de u ismo", pues
du an e
es os días la capilla Real exclusi amen-
Jl Pe manecen
abie os los aseos,
que son los únicos públicos en odo el en omo de la ca ed al
287
A s e scien ia. Es udios
sob e a qui ec os
y a qui ec u a
(S.
Xil-XXI)
e a cul o du an e unas ocho ho as como media, mien as la ca ed al gó ica la usan casi
exclusi amen e32los
u is as du an e una media dia ia que no llega a las seis ho as,
acce-
diendo a odos los ámbi os cuya p o ección se
puede ga a za ,
o og a iando y ilmando
lo que quie en33;
los domingos el acceso
u ís ico, en idén icas ci cuns ancias,
es g a ui o
w a ez concluidas las celeb aciones ma inales. Las ce emonias
que se celeb an en las
mañanas de días labo ables,
que suelen se como media dos mañanas
al mes, cambian el
égimen u ís ico po el cul ual, siendo necesa io
adelan a el cie e del ho a io de u ismo
po las a des cuando
se celeb an ce emonias espe inas,
que po lo gene al
son ambién
dos como media
po mes.
Es e esquema
semanal deja ma gen
pa a
o as muchas
ac i idades. Un ejemplo: en
los días que es oy ce ando es e esc i o, al comienzo de la p ima e a de 2006, se puede
e i ica que en la ca ed al de Se illa, al inal de la a de, du an e es ho as, se han
desa ollado
simul áneamen e cinco ac i idades: mien as en la Capilla Real se celeb aba
una boda, una más de las que cub en odas las ho as disponibles los ie nes y sábados3a,
se celeb aba uno de los concie os
de ó gano g a ui os del p og ama de un ciclo adicio-
naI, al que asis ían una seiscien as
pe sonas,
o ien adas al con a io que si es u ie an
asis-
iendo a misa; ambos ac os, de ca ác e público, con a on con la concu encia de
nume osos u is as35;
simul áneamen e, en la Sala Capií la , se
p esen aba
de o ma semi-
pública un lib o sob e emas his ó icos y a ís icos, an e cien pe sonas que asis ían al e en-
o di ec amen e, mien as
o as cua en a
lo seguían
po un ci cui o ce ado de ele isión: al
e mina se siwie on unas copas en el pa io del Ma iscal; en el T asco o una amilia,
desahuciada
de la chabola que habi aba
en el Vacie, an e la nega i a municipal de pe mi-
i les "acampa " en las Casas Consis o iales, 1o han hecho en la Ca ed al, donde es u ie-
on unos quince días, o mando un educ o con sillas en las que cuelgan panca as
de
p o es as y así pe manecen
las ein icua o ho as del día; inalmen e las limpiado as,
disc e amen e,
p epa an
las capillas y zonas in e medias
pa u que al día siguien e el edi i-
cio pueda
desa olla sus ac i idades no males de un día labo able: la celeb ación de a ias
misas emp ane as, incluida la solemnidad co al, el abajo de a ios equipos de conse a-
ción, algunos in es igado es36, la ac i idad de una escuela- alle doble, las a eas
de los
J¿ Es a exclusi idad es pa cial, pues quienes alegan deseos de o a¡ an e una imagen conc e a ( eco da é la de San An onio,
la de san Judas u o a cualquie a) ienen el paso anco, incluso accediendo
po la salida.
33 Sin mucho éxi o se les ins a a que no usen lashes ni ocos.
34 Siendo comple amen e g a ui a la celeb ación de bodas
y bau izos en la ca ed al, la agenda se cub e con años de an ici-
pación.
35 Al igual que sucede con las ce emonias, es li e almen e imposible impedi el acceso de u is as, sal o los g upos nume-
osos.
1Á-
JU
Incluso a queólogos exca ando
po cuen a del cabildo.
288
Segunda
pa e.
La ciencia hoy pa a
el es udio
de la a qui ec u a
in es igado es
en el a chi o y la biblio eca y la p esencia
de una núme o de u is as que,
si se a a de un mié coles,
puede
supe a los cua o mil; la ca ed al hispalense
es el mayo
emplo gó ico del mundo y po eso
puede
pe mi i se el lujo de sos ene an as
ac i idades
ala ez sin moles a se
mu uamen e
y sin desdo o de ninguna de ellas, siendo muy e iden-
e que lo eligioso imp ime ca ác e
pe o el u ismo p opo ciona los ecu sos.
Resumiendo. Las iglesias españolas
de es e siglo XXI es án acías
g an pa e del
iempo, de al mane a que, habida cuen a de sus megalómanas
dimensiones y c ecido
núme o, hay en ellas espacio
y iempo pa a odo, incluso pa a el es udio
y la conse ación
de su pa imonio a qui ec ónico
y mueble desde una pe spec i a
mul idisciplina .
289
A s e scien ia.
Es udios sob e a qui ec os
y a qü ec u a
(S.
XI[-XXI)
.._-::: 1)|W* i ,1:
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