Re is a de Es udios Tau inos
N.º 10, Se illa, 1999, págs. 241-248
Ba ona He nández, Luis F. y Cues a López, An onio E.:
Sue e de a a, Valencia, Dipu ación de Valencia, 1999.
Fig. n.º 31.– Po ada del lib o Sue e de a a.
e mina con una «Conclusiones» an alien es como a e ado as
pues esul a que ac ualmen e no llega al 7 po cien o los puya-
zos que se colocan co ec amen e en las plazas de Mad id,
Se illa y Có doba. ¿Qué se á en o as plazas con «a icionados»
de meno adición y exigencia?
El abajo concluye con un léxico de casi mil ocablos
elacionados con la sue e de pica –da o que no me so p en-
de pe o que segu amen e ha ía medi a a más de un an opó-
logo social p eocupado po la cul u a del abajo– y una
selec a bibliog a ía de un cen ena de í ulos bien escogidos
que pa en izan, de una pa e, la especíalización p o esional
de los au o es y, de o a, la amplia y cul a mi ada de los au o-
es sob e la ies a de o os.
A la Re is a de Es udios Tau inos le complace pa -
icula men e la salida de Sue e de a a po que en su núme-
o an e io ya acogió a es os mismos au o es publicando un
a ículo –“¿Cumplen las puyas su misíón”– donde llamaban
la a ención sob e el hundimien o ac ual del e cio de a as.
El ema ue analizado, po la Re is a, en o os dos esc i os:
uno de ca ác e écnico-cien í ico ealizado po los e e i-
na ios de la Unión de C iado es de To os de Lidia
–Fe nández Sanz y Villalón González-Camino– “Es udio de
las lesiones p oducidas po la sue e de a as en la segunda
pa e de la Fe ia de San Isid o de 1998” donde llegan –y no
casualmen e– a esul ados análogos y o o, de ca ác e
e o mado , i mado po un miemb o de la Fundación de
Es udios Tau inos y asiduo colabo ado de nues a Re is a,
Ál a o Ma ínez-No illo en el que eclama de los pode es
públicos es es ablecimien o de las medidas necesa ias pa a
la es au ación de una de las sue es más emocionan es y
bellas de la lidia de o os.
Recensiones de lib os 243
El lib o de Luis F. Ba ona y An onio E. Cues a López,
Sue e de a a, publicado en una esme ada edición po la
Excma. Dipu ación de Valencia que conmemo a el cen ena io
de la ágica cogida y mue e de] dies o alenciano Paco
Fab ilo po un o o de la ganade ía de Pablo-Rome o, cons i-
uye el b illan e esul ado de un es udio hecho, en las plazas de
Mad id y Valencia, po es os dos in es igado es pe enecien es
a la comunidad cien í ica de e e ina ios de la Uni e sidad de
Có doba. El índice del olumen nos indica inmedia amen e
que se a a de un es udio écnico y humanís ico, es o es, plu-
idisciplina en la línea mejo de los abajos de in es igación
uni e si a ia con empo áneos. En consecuencia, el ciclo de
capí ulos que cons i uyen su con enido abo da:
* Discu sos his ó icos: «Inicios de la sue e de a a»;
«Adap acíón al o eo a pie»; «E olución de la sue e de
a a»; «E olucíón his ó ica de la puya»; «Es udio e olu i o
de la localización del puyazo en las eglamen aciones au i-
nas»; «Implan ación y e olución de los pe os»; Relación de
los «Picado es del siglo XVIII»; el «O igen y e olución de la
indumen a ia del picado » y, inalmen e, «La sue e de a as
y su eglamen ación his ó icas» que o man, sin luga a
dudas, el co pus de es udios his ó icos sob e la puya más
comple o que conozco y
* Exposiciones cien í icas y écnicas como son el «Re-
cue do ana ómico de la muscula u a y es uc u as adyacen es
elacionadas con la localización de los puyazos» y el «Es udío
biomé ico de la lesión ana ómica de la puya», abajos que ie-
nen acompañados po un «Es udio del aco nea del o o de
lidía» i mado po el p o eso emé i o de la Uni e sidad de
Có doba don Ilde onso Mon e o Agüe a, en ealidad el maes o
de es os jó enes pe o ya ac edi ados in es igado es. El lib o
Ped o Rome o de Solís
242
e mina con una «Conclusiones» an alien es como a e ado as
pues esul a que ac ualmen e no llega al 7 po cien o los puya-
zos que se colocan co ec amen e en las plazas de Mad id,
Se illa y Có doba. ¿Qué se á en o as plazas con «a icionados»
de meno adición y exigencia?
El abajo concluye con un léxico de casi mil ocablos
elacionados con la sue e de pica –da o que no me so p en-
de pe o que segu amen e ha ía medi a a más de un an opó-
logo social p eocupado po la cul u a del abajo– y una
selec a bibliog a ía de un cen ena de í ulos bien escogidos
que pa en izan, de una pa e, la especíalización p o esional
de los au o es y, de o a, la amplia y cul a mi ada de los au o-
es sob e la ies a de o os.
A la Re is a de Es udios Tau inos le complace pa -
icula men e la salida de Sue e de a a po que en su núme-
o an e io ya acogió a es os mismos au o es publicando un
a ículo –“¿Cumplen las puyas su misíón”– donde llamaban
la a ención sob e el hundimien o ac ual del e cio de a as.
El ema ue analizado, po la Re is a, en o os dos esc i os:
uno de ca ác e écnico-cien í ico ealizado po los e e i-
na ios de la Unión de C iado es de To os de Lidia
–Fe nández Sanz y Villalón González-Camino– “Es udio de
las lesiones p oducidas po la sue e de a as en la segunda
pa e de la Fe ia de San Isid o de 1998” donde llegan –y no
casualmen e– a esul ados análogos y o o, de ca ác e
e o mado , i mado po un miemb o de la Fundación de
Es udios Tau inos y asiduo colabo ado de nues a Re is a,
Ál a o Ma ínez-No illo en el que eclama de los pode es
públicos es es ablecimien o de las medidas necesa ias pa a
la es au ación de una de las sue es más emocionan es y
bellas de la lidia de o os.
Recensiones de lib os 243
El lib o de Luis F. Ba ona y An onio E. Cues a López,
Sue e de a a, publicado en una esme ada edición po la
Excma. Dipu ación de Valencia que conmemo a el cen ena io
de la ágica cogida y mue e de] dies o alenciano Paco
Fab ilo po un o o de la ganade ía de Pablo-Rome o, cons i-
uye el b illan e esul ado de un es udio hecho, en las plazas de
Mad id y Valencia, po es os dos in es igado es pe enecien es
a la comunidad cien í ica de e e ina ios de la Uni e sidad de
Có doba. El índice del olumen nos indica inmedia amen e
que se a a de un es udio écnico y humanís ico, es o es, plu-
idisciplina en la línea mejo de los abajos de in es igación
uni e si a ia con empo áneos. En consecuencia, el ciclo de
capí ulos que cons i uyen su con enido abo da:
* Discu sos his ó icos: «Inicios de la sue e de a a»;
«Adap acíón al o eo a pie»; «E olución de la sue e de
a a»; «E olucíón his ó ica de la puya»; «Es udio e olu i o
de la localización del puyazo en las eglamen aciones au i-
nas»; «Implan ación y e olución de los pe os»; Relación de
los «Picado es del siglo XVIII»; el «O igen y e olución de la
indumen a ia del picado » y, inalmen e, «La sue e de a as
y su eglamen ación his ó icas» que o man, sin luga a
dudas, el co pus de es udios his ó icos sob e la puya más
comple o que conozco y
* Exposiciones cien í icas y écnicas como son el «Re-
cue do ana ómico de la muscula u a y es uc u as adyacen es
elacionadas con la localización de los puyazos» y el «Es udío
biomé ico de la lesión ana ómica de la puya», abajos que ie-
nen acompañados po un «Es udio del aco nea del o o de
lidía» i mado po el p o eso emé i o de la Uni e sidad de
Có doba don Ilde onso Mon e o Agüe a, en ealidad el maes o
de es os jó enes pe o ya ac edi ados in es igado es. El lib o
Ped o Rome o de Solís
242
el allo del diseño de las puyas –y no es án hablando de sus
manipulaciones audulen as– que al ob ia el «limoncillo»
(obsé ese la pica p opues a po el Duque de Ve agua) pe -
mi e pone , po sis ema, las a as ase as y, cuando mejo , en
la c uz que, po cie o, como demues an los au o es ambién
es p eciso conside a las e asadas. Las a as que ue on
colocadas más allá de la c uz supusie on, nada menos, que el
33 po cien o del o al de las mismas y p oduje on he idas de
una p o undidad media de... ¡25 cm.! ¿Y oda ía que emos
que los o os pe manezcan en pie?
No nos ex añe que pasapo ando con an poco igo el
e cio de a as que, en la mayo ía de las co idas y en la o a-
lidad de las plazas de España, más de un o o salga del caba-
llo « ocado» en la columna e eb al. Pe o, es p eciso no
ol ida que con sólo alcanza los músculos del aquis, el ani-
mal queda p o undamen e lesionado. «Us puyas colocadas en
el do so –a i ma el p o . Mon e o– son c iminales pues sola-
men e lesionan los músculos elacionados con el aquis: a-
pecio o ácíco, espinal y semiespinal del ó ax y cuello lon-
gísimo del ó ax, el aquis y, más p o undamen e, las cos illas
ambién pueden se dañadas» (Ba ona y Cues a, 1999: 176).
Es as a as, colocadas po de ás del mo illo son del odo
pe judiciales pa a la lidia pues ni egula izan el aco nea , ni
debili an el empuje del o o, y lo más que hacen es, en cual-
quie caso, di icul a la locomoción p oduciendo coje as y
o zando caídas.
Un puyazo de ley debe coloca se en el mo illo del o o
y no, según ecue dan los au o es de Sue e de a a, en la
c uz o en la espalda como suelen coloca se en la ac ualidad.
El mo illo, la pa e más ele ada del cuello, comp endida
Recensiones de lib os 245
La in es igación de base a a de comp oba las lesiones
p oducidas po las puyas, el luga del cue po del o o donde
son colocadas y la de e minación ana ómica de los auma is-
mos p oducidos en los o os de lidia. Los au o es pa en de la
hipó esis de que el e cio de a as es de g an impo ancia en
el conjun o de la lidia del o o. «Si e –como nos ecue dan
Ba ona y Cues a– pa a aho ma la cabeza, egula el aco ne-
a , queb an a el pode ío y comp oba la b a u a».
La concepción mul idisciplina de la in es igación se
exp esa en Sue e de a a po medio de un eco ido his ó i-
co de la ac i idad de los picado es desde el es ablecimien o
de la co ida a pie has a la ac ualidad. Los lec o es end án
acceso, en sus páginas, a la desc ipción po meno izada de las
modi icaciones que, a lo la go de los años, han lle ado a la
ans o mación de las puyas y a la e olución de los pe os. En
lo que se e ie e a los pe os desde los ana ómicos que p ocu-
aban impedi lo menos posible el lib e eje cicio de la mon a
y que ya se u iliza on en el einado de Al onso XIII, explican
cómo han e olucionado hacia los ac uales has a impedi la
mo ilidad del caballo o zándolo al es a ismo al pun o de
que, en el momen o mismo en que el o o empuja con un
poco más de ue za de lo acos umb ado, jamelgo y picado
suelen cae es epi osamen e al suelo de donde, ecué dese, el
caballo no puede le an a se si la ayuda –el soco o, di ía con
más p opiedad– de los «monosabios».
Son obje o de su minuciosa obse ación las puyas
ac uales, las cuales con 6 cm. de ace o enco delado y 3 de
púa pi amidal, es deci , do adas de un alma me álica de 9 cm.
con ados has a la c uce a, pe mi en in ligi he idas a los o os
de más... ¡de 30 cm. de p o undidad! Los au o es denuncian
Ped o Rome o de Solís
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el allo del diseño de las puyas –y no es án hablando de sus
manipulaciones audulen as– que al ob ia el «limoncillo»
(obsé ese la pica p opues a po el Duque de Ve agua) pe -
mi e pone , po sis ema, las a as ase as y, cuando mejo , en
la c uz que, po cie o, como demues an los au o es ambién
es p eciso conside a las e asadas. Las a as que ue on
colocadas más allá de la c uz supusie on, nada menos, que el
33 po cien o del o al de las mismas y p oduje on he idas de
una p o undidad media de... ¡25 cm.! ¿Y oda ía que emos
que los o os pe manezcan en pie?
No nos ex añe que pasapo ando con an poco igo el
e cio de a as que, en la mayo ía de las co idas y en la o a-
lidad de las plazas de España, más de un o o salga del caba-
llo « ocado» en la columna e eb al. Pe o, es p eciso no
ol ida que con sólo alcanza los músculos del aquis, el ani-
mal queda p o undamen e lesionado. «Us puyas colocadas en
el do so –a i ma el p o . Mon e o– son c iminales pues sola-
men e lesionan los músculos elacionados con el aquis: a-
pecio o ácíco, espinal y semiespinal del ó ax y cuello lon-
gísimo del ó ax, el aquis y, más p o undamen e, las cos illas
ambién pueden se dañadas» (Ba ona y Cues a, 1999: 176).
Es as a as, colocadas po de ás del mo illo son del odo
pe judiciales pa a la lidia pues ni egula izan el aco nea , ni
debili an el empuje del o o, y lo más que hacen es, en cual-
quie caso, di icul a la locomoción p oduciendo coje as y
o zando caídas.
Un puyazo de ley debe coloca se en el mo illo del o o
y no, según ecue dan los au o es de Sue e de a a, en la
c uz o en la espalda como suelen coloca se en la ac ualidad.
El mo illo, la pa e más ele ada del cuello, comp endida
Recensiones de lib os 245
La in es igación de base a a de comp oba las lesiones
p oducidas po las puyas, el luga del cue po del o o donde
son colocadas y la de e minación ana ómica de los auma is-
mos p oducidos en los o os de lidia. Los au o es pa en de la
hipó esis de que el e cio de a as es de g an impo ancia en
el conjun o de la lidia del o o. «Si e –como nos ecue dan
Ba ona y Cues a– pa a aho ma la cabeza, egula el aco ne-
a , queb an a el pode ío y comp oba la b a u a».
La concepción mul idisciplina de la in es igación se
exp esa en Sue e de a a po medio de un eco ido his ó i-
co de la ac i idad de los picado es desde el es ablecimien o
de la co ida a pie has a la ac ualidad. Los lec o es end án
acceso, en sus páginas, a la desc ipción po meno izada de las
modi icaciones que, a lo la go de los años, han lle ado a la
ans o mación de las puyas y a la e olución de los pe os. En
lo que se e ie e a los pe os desde los ana ómicos que p ocu-
aban impedi lo menos posible el lib e eje cicio de la mon a
y que ya se u iliza on en el einado de Al onso XIII, explican
cómo han e olucionado hacia los ac uales has a impedi la
mo ilidad del caballo o zándolo al es a ismo al pun o de
que, en el momen o mismo en que el o o empuja con un
poco más de ue za de lo acos umb ado, jamelgo y picado
suelen cae es epi osamen e al suelo de donde, ecué dese, el
caballo no puede le an a se si la ayuda –el soco o, di ía con
más p opiedad– de los «monosabios».
Son obje o de su minuciosa obse ación las puyas
ac uales, las cuales con 6 cm. de ace o enco delado y 3 de
púa pi amidal, es deci , do adas de un alma me álica de 9 cm.
con ados has a la c uce a, pe mi en in ligi he idas a los o os
de más... ¡de 30 cm. de p o undidad! Los au o es denuncian
Ped o Rome o de Solís
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* Reduci el ímpe u y la ue za del animal, queb an-
ando su pode ío y pe mi iendo la ealización de las dos
siguien es ases de la lidia.
* Aho ma la embes ida lesionando su muscula u a ce -
ical-do sal con la in ención de consegui la co ección de sus
de ec os, en e ellos, p opo ciona mo imien os menos b us-
cos en el co nea y con ibui a la humillación de la cabeza.
* Pe mi i que el dies o obse e las condiciones ísicas
y mo ales del o o, así como su compo amien o –b a u a,
ijeza, nobleza, codicia, pelig o, di ección de la embes ida y
con qué cue no se aplica con más in ensidad– pa a que aya
hacía él con conocimien o, con sabidu ía de las acul ades
eales de su an agonis a. En el o eo nunca se a a de a ope-
lla la azón sino, odo lo con a io, eje ci a la luminosamen-
e. La Tau omaquia es conocimien o.
Conside o Sue e de a a de Luis F. Ba ona y An onio
E. Cues a López la guía necesa ia y opo una pa a con ibui
a la e o ma de la pa icipación de los picado es en la co ida
y, po an o, el camino segu amen e más ap opiado pa a es-
au a el espec áculo de la lidia de o os has a el ni el de su
e dade a pleni ud. Un lib o cuya apa ición ag adezco p o-
undamen e.
Ped o Rome o de Solís
Fundación de Es udios Tau inos
Recensiones de lib os 247
en e la nuca y la c uz, es el luga co ec o de pica po que es
la sede de los músculos ex enso es, los esponsables de los
mo imien os de la cabeza y, po consiguien e, del eco ido
de los cue nos. Un buen puyazo, en la base del mo illo, des-
cuelga la cabeza del o o y di icul a su de o e y, po eso
mismo, es la ope ación básica de la lidia pa a que és a se
ponga al se icio de la belleza del o eo.
A los au o es no les pasa desape cibido la co pulencia
descomunal de los caballos que, desde hace unos años a es a
pa e, mon an los picado es. Caballos que, po la anchu a des-
comunal de su esquele o y po el amaño de los cascos, mani-
ies an no pe enece acialmen e al uni e so de la au omaquia
si no más bien al de la lidia mili a ¡Caballos más p opios pa a
a as a cañones en gue as napoleónícas que pa a dulci ica la
embes ida de los o os! Esa descomunal alzada unida al peso de
los apa ejos, de la mona, de los mangui os, del pe o, e c. y, po
supues o, al no desdeñable de los pingües y o zudos picado es,
suman un peso, muchas eces p óximo a la onelada, al que se
es ellan o os con no mucho más de 500 kilos. ¡Ay del o o que
mani ies e b a u a y, oda ía peo , codicia e in en e le an a a
un enemigo de peso doble que el suyo! Las delicadas a icula-
ciones de las manos queda án a e iadas mien as el picado
ap o echa pa a hundi la puya a más de 30 cm. de p o undidad
no el mo illo, po supues o, como debie a se , sino en la zona
e eb al y, a eces, ¡has a con cinco eco idos di e en es po
la misma he ida de en ada! ¡Asomb oso! ¿cómo es posible que
algunos o os, oda ía, queden en pie?
La sue e de a a, como ecue dan nues os au o es, es
undamen al en la lidia del o o po que iene unas inalidades
conc e as, p ecisas:
Ped o Rome o de Solís
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* Reduci el ímpe u y la ue za del animal, queb an-
ando su pode ío y pe mi iendo la ealización de las dos
siguien es ases de la lidia.
* Aho ma la embes ida lesionando su muscula u a ce -
ical-do sal con la in ención de consegui la co ección de sus
de ec os, en e ellos, p opo ciona mo imien os menos b us-
cos en el co nea y con ibui a la humillación de la cabeza.
* Pe mi i que el dies o obse e las condiciones ísicas
y mo ales del o o, así como su compo amien o –b a u a,
ijeza, nobleza, codicia, pelig o, di ección de la embes ida y
con qué cue no se aplica con más in ensidad– pa a que aya
hacía él con conocimien o, con sabidu ía de las acul ades
eales de su an agonis a. En el o eo nunca se a a de a ope-
lla la azón sino, odo lo con a io, eje ci a la luminosamen-
e. La Tau omaquia es conocimien o.
Conside o Sue e de a a de Luis F. Ba ona y An onio
E. Cues a López la guía necesa ia y opo una pa a con ibui
a la e o ma de la pa icipación de los picado es en la co ida
y, po an o, el camino segu amen e más ap opiado pa a es-
au a el espec áculo de la lidia de o os has a el ni el de su
e dade a pleni ud. Un lib o cuya apa ición ag adezco p o-
undamen e.
Ped o Rome o de Solís
Fundación de Es udios Tau inos
Recensiones de lib os 247
en e la nuca y la c uz, es el luga co ec o de pica po que es
la sede de los músculos ex enso es, los esponsables de los
mo imien os de la cabeza y, po consiguien e, del eco ido
de los cue nos. Un buen puyazo, en la base del mo illo, des-
cuelga la cabeza del o o y di icul a su de o e y, po eso
mismo, es la ope ación básica de la lidia pa a que és a se
ponga al se icio de la belleza del o eo.
A los au o es no les pasa desape cibido la co pulencia
descomunal de los caballos que, desde hace unos años a es a
pa e, mon an los picado es. Caballos que, po la anchu a des-
comunal de su esquele o y po el amaño de los cascos, mani-
ies an no pe enece acialmen e al uni e so de la au omaquia
si no más bien al de la lidia mili a ¡Caballos más p opios pa a
a as a cañones en gue as napoleónícas que pa a dulci ica la
embes ida de los o os! Esa descomunal alzada unida al peso de
los apa ejos, de la mona, de los mangui os, del pe o, e c. y, po
supues o, al no desdeñable de los pingües y o zudos picado es,
suman un peso, muchas eces p óximo a la onelada, al que se
es ellan o os con no mucho más de 500 kilos. ¡Ay del o o que
mani ies e b a u a y, oda ía peo , codicia e in en e le an a a
un enemigo de peso doble que el suyo! Las delicadas a icula-
ciones de las manos queda án a e iadas mien as el picado
ap o echa pa a hundi la puya a más de 30 cm. de p o undidad
no el mo illo, po supues o, como debie a se , sino en la zona
e eb al y, a eces, ¡has a con cinco eco idos di e en es po
la misma he ida de en ada! ¡Asomb oso! ¿cómo es posible que
algunos o os, oda ía, queden en pie?
La sue e de a a, como ecue dan nues os au o es, es
undamen al en la lidia del o o po que iene unas inalidades
conc e as, p ecisas:
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