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© Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 41 ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS i A. C. Y i D. C. Some Notes about the Economy of Italica and its Territory during the First Century BC and the First Century AD Aurelio PADILLA MONGE Universidad de Sevilla [email protected] Fecha de recepción: 15-6-2015; aceptación definitiva: 3-6-2016 BIBLD [0213-2052(2016)34;41-61] RESUMEN: Según la Arqueología, la población levantada en el cerro de San Antonio-Los Palacios, después llamada Italica, mantuvo un carácter plenamente autóctono hasta los años finales del siglo ii a. C. El establecimiento en este lugar de inmigrantes venidos desde Italia por aquel tiempo se documenta en la tipología de determinadas edificaciones ajenas a las formas locales y en la aparición y expansión del sistema de villa. Los datos permiten proponer que el enriquecimiento de las familias de la élite de Italica se debió probablemente a la producción y venta de aceite, a la elaboración y exportación de vino y, sobre todo, a la explotación de las minas de hierro del territorio de Munigua, quizá el negocio más floreciente para la élite de Italica Por el contrario, los datos no permiten afirmar que participara en la explotación de las canteras de Almadén de la Plata. Palabras clave: Hispania; élites locales; villae; aceite; vino; minas; canteras.
42 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 ABSTRACT: According to Archaeology, the town put up on San Antonio-Los Palacios Hill, later named Italica, had a completely autochthonous nature until the late second century B. C. The settlement of Italian immigrants in this place at that time is proved by the typology of certain buildings alien to the local forms and by the start and spread of villa system. Data allow proposing that the families of the local elite of Italica got rich probably from the production and sale of olive oil, the elaboration and export of wine and the exploitation of iron mines located in Munigua’s territory. This last one was probably the most thriving business to the local elite of Italica. On the contrary, no data allow asserting that this took part in the exploitation of the quarries of Almadén de la Plata. Keywords: Roman Spain; local elites; villae; olive oil; wine; mines; quarries. Durante la segunda mitad del siglo viii a. C. se levantó a orillas del Guadalquivir, en la zona hoy conocida como cerro de La Cabeza (Santiponce, Sevilla)1, un poblado de cabañas que estuvo situado en dicho lugar hasta los finales del siglo v o inicios del iv a. C., cuando sus habitantes abandonaron el lugar, probablemente obligados por los cambios provocados por la dinámica fluvial del río Guadalquivir, y se trasladaron a la zona vecina, en la que hoy se levanta el cerro de San Antonio-Los Palacios, situada 800 metros más al sur, donde construyeron un nuevo poblado a orillas del río2. Los dos poblados cronológicamente consecutivos antes citados se hallaban situados en la comarca del Aljarafe, una meseta con una extensión de en torno a 500 kilómetros cuadrados que se extiende por el oeste de la provincia de Sevilla, en la que se desarrolla actualmente una agricultura arborescente dominada, en detrimento de los cereales, por el olivar y 1. PeLLiCer , M.: «La emergencia de Sevilla», Spal, 5, 1996, p. 91. 2. domínguez de La ConCha, C., CaBrera, P. y fernández Jurado , J.: «Cerro de la Cabeza (Santiponce, Sevilla)», Noticiario Arqueológico Hispánico, 30, 1988, pp. 119-186; PeLLiCer , M.: «Los cortes estratigráficos de Itálica y su contribución al estudio de la dinámica histórico-cultural del yacimiento», Boletín de Bellas Artes, 26, 1998, p. 160; esCaCena , J. L.: «Problemas en torno a los orígenes del urbanismo a orillas del Guadalquivir», Gades, 11, 1983, pp. 59-60. Con cerro de San Antonio-Los Palacios y cerro de La Cabeza me estoy refiriendo a dos elementos concretos de la conformación física más reciente del terreno, pues la existencia de dos unidades orográficas netamente diferenciadas merecedoras del nombre de «cerro» se debe a la división artificial que produjo la excavación decimonónica realizada para la construcción de la carretera de Extremadura; véanse Canto , A. M.: «La vetus urbs de Itálica, quince años después. La planta hipodámica de D. Demetrio de los Ríos, y otras novedades», CuPAUAM, 25 (2), 1999, pp. 147-148, y CaBaLLos , A., marín , J. y rodríguez , J. M.: Itálica arqueológica. Sevilla, 1999, p. 56.
43 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 el viñedo y, en menor medida, por otros cultivos arborescentes que han acabado por sustituir a la primitiva vegetación arbórea de densos bosques termófilos de encinas (Quercus rotundifolia). Según narra Apiano (Hisp., 38), el único erudito antiguo que se refiere a este suceso, el oppidum levantado en el cerro de San Antonio-Los Palacios se vio implicado en las operaciones militares desarrolladas en Hispania por P. Cornelio Escipión y M. Junio Silano durante la Segunda Guerra Púnica. Apiano afirma en concreto que Escipión, en 206 a. C., poco antes de marcharse, dejó un pequeño ejército a los mandos militares que continuaron en Hispania y estableció a sus soldados heridos en una población (el oppidum prerromano levantado en el cerro de San AntonioLos Palacios) a la que llamó Italica. Ni Livio (XXVIII, 35-38) ni Polibio (XI, 13) dicen nada de Italica cuando tratan de la etapa final de la estancia de Escipión en Hispania. Independientemente de la narración de Apiano, de la que en absoluto se deduce la existencia de ningún acto de Escipión que pueda interpretarse como «fundación»3, la Arqueología ha confirmado el carácter plenamente autóctono (en el sentido de no itálico) del oppidum hasta los años finales del siglo ii a. C., como indican tanto el repertorio cerámico como la estructura habitacional4. El mismo edificio documentado en la zona más elevada de Los Palacios, tradicionalmente interpretado como un capitolium de triple cella de época romana inicial, ha sido posteriormente considerado un edificio prerromano cuya construcción pudo coincidir con la fundación del poblado5. Esta reubicación cronológica también se ha producido con el horno cerámico de Pajar de Artillo, fechado 3. Pena , M. J.: «Apuntes y observaciones sobre las primeras fundaciones romanas en Hispania», Estudios de la Antigüedad, 1, 1984, pp. 50-53; BandeLLi , G.: «La colonizazzione romana della Penisola Iberica da Scipione Africano a Bruto Callaico», en urso , G. (ed.): Hispania terris omnibus felicior. Premesse ed esiti di un proceso di integrazione. Atti del convegno internazionale, Cividale del Friuli, 27-29 settembre 2001. Pisa, 2002, pp. 116-117; CaBaLLos , A.: «Colonización, integración y vertebración: El caso de Itálica», en demougin , S. y sCheid , J. (eds.): Colons et colonies dans le monde romain. Roma, 2011, p. 12. 4. PeLLiCer , M.: op. cit., n. 2, p. 160; Keay , S. J.: «Early Roman Italica and the Romanization of Western Baetica», en CaBaLLos , A. y León , P. (eds.): Italica MMCC. Actas de las Jornadas del 2.200 aniversario de la fundación de Itálica. Sevilla, 1997, pp. 21-47; hidaLgo , R.: «En torno a la imagen urbana de Italica», Romula, 2, 2003, p. 94; garCía vargas, e., ferrer , E. y garCía fernández , F. J.: «La romanización del Bajo Guadalquivir: ciudad, territorio y economía (siglos ii-i a. C.)», Mainake, 30, 2008, p. 258. 5. PeLLiCer , M.: op. cit., n. 2, p. 152; rodríguez , J. M. y Keay , S. J.: «Recent work at Italica», en CunLiffe , B. y Keay , S. J. (eds.): Social Complexity and the Development of Towns in Iberia from the Copper Age down to the Second Century AD. Oxford, 1995 (Proceedings of the British Academy, Volume 86), p. 398.
44 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 tradicionalmente en el siglo II a. C., pero cuya actividad se documenta ya en los años finales del siglo III6. Durante la mayor parte del siglo II a. C., no se identifica ningún aporte itálico en el plano de la producción, ni en el sistema de explotación del territorio agrícola, ni en la tipología de los contenedores cerámicos. Bien al contrario, los elementos novedosos hay que ponerlos en relación, antes y durante algún tiempo después de los inicios de la presencia romana, con las activas relaciones mantenidas con los enclaves fenicio-púnicos hispanos más meridionales7. Esta situación, en la que el oppidum del cerro de San Antonio-Los Palacios no se alejó lo más mínimo del resto del territorio sur de la Península Ibérica incluido en la zona de influencia gaditana, se mantuvo hasta los años finales del siglo II a. C., momento en el que se identifican novedades en las prácticas culinarias, en las que confluyeron las influencias púnicas y, por fin, las modas itálicas (difusión de las cerámicas de barniz negro), cuya generalización se vio favorecida por la instalación de contingentes itálicos en los núcleos urbanos del valle del Guadalquivir, incluida Italica, y las cuencas mineras de Riotinto y Sierra Morena8. El establecimiento en Italica de un número importante de itálicos por aquellos momentos es rastreable también en la tipología de determinadas edificaciones levantadas a partir de dichos años. Por entonces Italica no se hallaba ya tan alejada en el plano arquitectónico de la situación que podemos reconstruir para fundaciones romanas como Corduba y Valentia9, 6. PeLLiCer , M.: «Excavaciones en Itálica (1978-1979). Murallas, cloaca y cisternas», en Italica (Santiponce, Sevilla). Madrid, 1982 (EAE 121), pp. 205-224; sáez romero , A. M.: La producción cerámica en Gadir en época tardopúnica (siglos III-I). Oxford, 2008 (BAR International Series 1812), vol. I, p. 204; garCía fernández , F. J. y garCía vargas , E.: «Los hornos alfareros de tradición fenicia en el valle del Guadalquivir y su perduración en época romana: aspectos tecnológicos y sociales», Spal, 21, 2012, p. 22. 7. PadiLLa , A.: «Producción, intercambio y comercio en el Bajo Guadalquivir en época prerromana (siglos V-III a. C.)», Mélanges de la Casa de Velázquez. Nouvelle série, 44 (1), 2014, pp. 159-178. 8. garCía fernández , F. J. y garCía vargas , E.: «Entre gaditanización y romanización: repertorios cerámicos, alimentación e integración cultural en Turdetania (siglos III-I a. C.)», en mata, C., Pérez Jordà , G. y vives-ferrándiz , J. (eds.): De la cuina a la taula. IV Reunió d’Economia en el primer mil·lenni aC. Saguntum. Papeles del laboratorio de Arqueología de Valencia, extra-9, 2010, pp. 130-131. 9. BendaLa , M., roLdán , L. y BLánquez , J.: «La tappa romano-repubblicana nell’ambito della baia di Algeciras. I dati di Carteia (San Roque, Cadice)», en uroz, J., noguera , J. M. y CoareLLi , F. (eds.): Iberia e Italia: modelos romanos de integración territorial. Murcia, 2008, p. 312; riBera . A.: «Valentia (Hispania Citerior), una fundación itálica de mediados del siglo II a. C. Novedades y complementos», en uroz, J., noguera , J. M. y CoareLLi , F. (eds.): op. cit., n. 9, pp. 177-178.
45 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 pues se documentan en ella estructuras no vinculables exclusivamente con la cultura prerromana. Así, entre el último cuarto del siglo II y el primero del I a. C., se levantó una muralla de adobe con forro externo de piedras y un foso delantero con paredes asimétricas, similar a las coetáneas de Tarraco y Lucentum10. Además, quedan restos decorativos como las terracotas arquitectónicas que se conservan en el Museo Arqueológico de Sevilla que testimonian construcciones de tipo itálico11, entre las que podemos incluir el hipotético templo levantado en honor a Apolo en el foro antiguo de la población, al que pertenecería el pavimento de opus signinum de M. Trahius, cuya cronología más alta se ha situado en la primera mitad del siglo I a. C. y, con más precisión, entre 90 y 70 a. C.12 Estos edificios probablemente se levantaron de acuerdo con las nuevas técnicas constructivas introducidas también en los años finales del siglo II a. C., en coincidencia con la aparición de pavimentos de opus signinum y otros caracteres arquitectónicos itálicos en Carthago Nova, Tarraco y Emporiae13. Algunos datos sugieren que, a mediados del siglo I a. C., se comenzó en Italica un importante proceso de desarrollo urbano, durante el cual debió de reestructurarse el foro más antiguo14, habiéndose identificado parte de la canalización central de una calle del siglo I a. C. y una cloaca datada a mediados de dicho siglo, destruida en el cambio de era para la construcción del teatro15. Las trasformaciones documentadas a nivel urbanístico fueron prontamente seguidas por cambios en el sistema de explotación del entorno 10. rodríguez de guzmán , S.: «Planificación y resultados básicos de la investigación en Itálica entre los años 2005-2010», en BeLtrán , J. y rodríguez gutiérrez , O. (coords.): Hispaniae Urbes. Investigaciones arqueológicas en ciudades históricas. Sevilla, 2012, p. 671; rodríguez gutiérrez , O. y Jiménez sanCho , A.: «La excavación arqueológica», en Italica. Colina de dioses. Sevilla, 2009, pp. 48-49. 11. rodríguez oLiva , P.: «La monumentalización en las ciudades del Sur de Hispania entre la República y el Imperio», en mangas , J. (coord.): Italia e Hispania en la crisis de la República romana. Actas del III Congreso Hispano-Italiano (Toledo, 20-24 de septiembre de 1993). Madrid, 1998, p. 315. 12. díaz ariño , B.: Epigrafía latina republicana de Hispania. Barcelona, 2008, p. 209; hidaLgo , R. y márquez moreno , C.: «Arquitectura oficial», en CaBaLLos , A. (ed.): ItálicaSantiponce. Municipium y Colonia Aelia Augusta Italicensium. Roma, 2010, pp. 58-59; Canto , A. M.: op. cit., n. 2, p. 178; ead .: Las raíces béticas de Trajano. Los Traii de la Itálica turdetana, y otras novedades sobre su familia. Sevilla, 2003, p. 59. 13. Keay , S. J.: op. cit., n. 4, p. 30. 14. Keay , S. J. y rodríguez , J. M.: «Topografía y evolución urbana», en CaBaLLos , A. (ed.): op. cit., n. 12, p. 46. 15. Jiménez sanCho , Á.: «Italica. La red de alcantarillado», en remoLà , J. A. y aCero , J. (eds.): La gestión de los residuos urbanos en Hispania. Xavier Dupré Raventós (1956-2006) in memoriam. Mérida, 2011 (Anejos de AEspA, 60), p. 152.
46 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 agrario, en el que empezó a imponerse el sistema de villa, pues dos de los elementos esenciales del éxito de la política romana de integración fueron, por un lado la separación de las elites locales de su poder tradicional, mediante la organización de la administración de las comunidades según el modelo romano, y por otro el desarrollo paralelo del sistema de villa16. Es obvio que la aparición de este sistema partió de la iniciativa de los itálicos establecidos en Hispania, pero los miembros de las elites locales lo adoptaron crecientemente, construyendo ex novo cortijos similares a los poseídos por los itálicos, mediante los cuales integraban sus haciendas en la organización social y económica del mundo romano17. La aparición del sistema de villa en el siglo I a. C. y su expansión a la largo de la centuria siguiente son procesos perfectamente identificables en el territorio en el que se levantaba Italica. La más temprana de las cinco villae atestiguadas en las cercanías de Italica, esto es, la documentada en la Estación de Santiponce, apareció en el siglo I a. C., pero el resto de villae conocidas en un radio de acción mayor, que incluiría, no solo el actual término municipal de Santiponce, sino parte de los de La Algaba y Guillena, por el norte, Alcalá del Río, por el noreste, La Rinconada, por el este, Gerena, por el noroeste, Salteras y Valencina de la Concepción, por el oeste, y Castilleja de Guzmán y Camas, por el sur, aparecieron a lo largo del siglo I, en su mayor parte probablemente en los años finales del mismo, salvo las documentadas en Sandoval (Camas) y Casa del Acebuchal (Gerena), cuya ocupación pudo producirse en el siglo I a. C.18. La toponimia también suministra datos que permiten suponer la existencia de villae en determinados lugares, aunque sin referente cronológico. Este es el caso de Pulchena, Guillena, Venta de Mueiana, Casa de Lebrena, Gal(i/u)chena, Gerena, Valencina de la Concepción, Sob(o/e)rbina, Cortijo de Coriana y Hacienda de Mejina. Algunos de estos lugares (Venta de Mueiana, Cortijo de Coriana, Casa de Lebrena y Hacienda de Mejina) han confirmado el dato toponímico con el arqueológico. Desafortunadamente, solo uno de estos topónimos puede ser puesto en relación con algunos de los miembros conocidos de la elite italicense. Me refiero a Casa de Lebrena, topónimo cuyo segundo elemento ha sido derivado de Liber y de 16. sLofstra , J.: «An Anthropological Approach to the Study of Romanization Processes», en Brandt , R. y sLofstra , J. (eds.): Roman and Native in the Low Countries: Spheres of Interaction. Oxford, 1983 (BAR International Series 184), pp. 71-104. 17. rivet , A. L. F.: The Roman Villa in Britain. London, 1969, p. 177. 18. Véanse PonsiCh , M.: Implantation rurale antique sur le Bas-Guadalquivir. I. Madrid, 1974, n.os 3-119, pp. 31-85; gorges , J. G.: Les villas hispanoromaines. Paris, 1979, SE 100 y SE 168, pp. 378 y 391; esCaCena , J. L. y PadiLLa , A.: El poblamiento romano en las márgenes del antiguo estuario del Guadalquivir. Sevilla, 1992, n.º 76, pp. 67-68.
47 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 Liberius19, pero que puede ser también suficientemente relacionado con un miembro de la familia a la que pertenecía Laberius Firmanus (CIL II, 1130), cuyo nomen permite proponer la evolución (villa) *Laberiena > *Leberiena > *Leberena > Lebrena. Por último, un fundus Aelianus es mencionado en un rótulo cursivo como lugar de origen del aceite contenido en una Dressel 20 fabricada en La Catria (Lora del Río), con marca impresa SNR (CIL XV, 4294) y controlada fiscalmente en Astigi en 154, que quizá se refiera a la misma finca que la citada como origen del aceite por otro titulus pictus incompleto de 149 (CIL XV, 4243) en el que se lee (oleum) [A]elianum20, pero, como subraya A. Caballos, es bastante problemático vincular dicha finca con los Aelii italicenses21, pues puede proponerse con similares títulos a los Aelii de Corduba, Vlia, Celti, Munigua o Naeva. Estos centros de explotaciones agrícolas familiares tenían como objetivo esencial la producción agrícola, aunque, muchas de las grandes haciendas incluían no solo, como indica Ulpiano (Dig., L, 15, 4, 6-7), tierra labrantía, vides, olivares, prados, pastos, bosques tallares, lagos de pesca, puertos y salinas, sino también tahonas, almazaras, lagares, alfarerías, factorías de salazones, etc. La producción cerealística estaba obviamente presente en este escenario. En este sentido, S. J. Keay supone que el cultivo cerealístico debió de constituir la producción principal de gran parte de la región, riqueza que quedó reflejada en la acuñación de la vecina Ilipa, que emitió moneda con la imagen de una espiga de trigo22. Sin embargo, esta iconografía numismática no se repite en el caso de Italica, indicio de que el territorio italicense, como en la actualidad, no era especialmente cerealístico. De todas formas, cabe reseñar que para la siembra de cereales se utilizaban los entreliños de los olivares, como Plinio (NH., XVII, 94) indica, refiriéndose concretamente a la Bética, de modo que, a pesar del inconveniente de no presentar las mejores condiciones edáficas para el cultivo cerealístico, tuvo que darse en el territorio italicense cierto nivel de producción, dada la necesidad básica de consumo de pan, pues no se requería más terreno, sino el que los extensos olivares ofrecían. 19. gonzáLez , J.: Repartimiento de Sevilla. Sevilla, 1951, vol. I, p. 401; PaBón , J. M.: «Sobre los nombres de la “villa” romana en Andalucía», en Estudios dedicados a D. Ramón Menéndez Pidal. Madrid, 1953, vol. IV, n. 32 y p. 107. 20. ChiC , G.: Epigrafía anfórica de la Bética. II. Los rótulos pintados sobre ánforas olearias. Consideraciones sobre la annona. Sevilla, 1988, pp. 206 y 220. 21. CaBaLLos , A.: «Los recursos económicos de los notables de la Bética», en navarro , M. y demougin , S. (eds.): Élites hispaniques. Bordeaux, 2001, p. 79. 22. Keay , S. J.: «El territorio de Itálica», en CaBaLLos , A. (ed.): op. cit., n. 12, p. 40.
48 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 Algunos de los intereses de los Vlpii y Trahii italicenses probablemente estuvieron vinculados con la producción triguera, pero no de Italica, sino de Carmo, cuyo quattuorvir, augur y pontifex, M. Vlpius Strabo, que aparece en una controvertida inscripción (CIL II, *128 = HEp 9, 504), lleva el praenomen y el gentilicio de los MM. Vlpii Traiani, padre e hijo23. Pero viñedo y olivar ofrecían mayores posibilidades de enriquecimiento, de manera que el interés de los hispanienses, y después de los propios hispanos, no solo se centró en las muy rentables actividades relacionadas con la explotación minera o el comercio esclavista, sino también en estos cultivos de alto rendimiento crematístico. Los olivares fueron normales en el paisaje de la Hispania Ulterior meridional durante la primera mitad del siglo I a. C., pero durante algún tiempo se siguió importando aceite itálico, procedente especialmente de Apulia, consumido por inmigrantes24 y sus descendientes y quizá por los miembros más romanizados y esnobs de las aristocracias hispanas, aunque el producido en Hispana no era de inferior calidad. De hecho, en época de Augusto, cuando el proceso colonizador y la paralela expansión del olivar aún estaban en pleno desarrollo, el género exportado que, según Estrabón (III, 2, 4; III, 4, 16), destacaba por su calidad era exactamente el aceite. Esta calidad quizá no sea atribuible a la aportación de la tecnología oleícola itálica, que era aún reciente en Hispania cuando Estrabón escribía su Geografía, sino a la tradición prerromana, muy vieja en el caso de la base demográfica fenicio-púnica. La expansión del olivar se produjo a partir de la dictadura de César y el principado de Augusto, como consecuencia de la política seguida por el Estado romano en la promoción de la producción del aceite, considerado un artículo estratégico para el naciente sistema político imperial. Las primeras exportaciones de aceite bético corresponden a la época final del reinado de Augusto25. De hecho, las ánforas provinciales Clase 24/ Oberaden 83 se documentan en toda la costa mediterránea y en los campamentos del Rin y Lugdunum, población que fue un puesto clave en el avituallamiento de las legiones establecidas en Germania26. 23. ChiC , G.: «Movimiento de personas en relación con el aceite bético», en CaBaLLos , A. y demougin , S. (eds.): Migrare. La formation des élites dans l’Hispanie Romaine. Bordeaux, 2006, p. 278. 24. ChiC , G.: «Un factor importante en la economía de la Bética: el aceite», Hispania Antiqua, 19, 1995, p. 96. 25. sáez , P.: Agricultura romana de la Bética. I. Sevilla, 1987, p. 221. 26. garCía vargas , E.: «Ánforas béticas de época augusteo-tiberiana. Una retrospectiva», en niveau de viLLedary , A. M. (coord.): Las Necrópolis de Cádiz. Apuntes de Arqueología gaditana en homenaje a J. F. Sibón Olano. Cádiz, 2010, p. 597.
49 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 Pero la salida del aceite bético en grandes cantidades, como consecuencia de las compras masivas por parte del Estado romano, se produjo en época de Claudio, que demostró una preocupación especial por el avituallamiento de Roma, sobre todo a partir de los desagradables incidentes de los que el emperador fue protagonista en el foro, según nos narra Suetonio (Cl., XVIII-XIX). Además, las conquistas de Britania y Mauritania llevadas a cabo por Claudio implicaron el abastecimiento de los ejércitos en campaña y los posteriormente establecidos en las nuevas provincias, suministro que exigió la compra masiva de géneros, entre ellos el aceite, empleándose el sistema seguido en el caso del frumentum emptum, por el cual el Estado establecía la cantidad de géneros que debían serle vendidos obligatoriamente. Estas ventas beneficiaron especialmente a la Bética, fundamentalmente a su producción aceitera. La política de compras estatales probablemente provocó el enriquecimiento de determinados productores, que invertirían parte de sus ganancias en la adquisición de fincas y la construcción de las respectivas villae, sobre cuya expansión por el territorio de Italica a lo largo del siglo I he tratado más arriba. Por lo que se refiere a la comarca del Aljarafe, hay que destacar que su dedicación olivarera parece una constante que une el pasado protohistórico con la actualidad. La muy probable fabricación durante los siglos II y I a. C. del ánfora Pellicer D en Italica, en donde se han hallado ejemplares del tipo27, puede documentar la exportación de aceite y/o de aceitunas de mesa por aquellos momentos. Por otra parte, la Arqueología documenta la existencia de una almazara en la misma Italica, ubicada al este del pórtico del teatro28. También se han atestiguado villae con almazaras en el entorno de Italica, concretamente en Villar del Arroyo de la Casa, Casa del Acebuchal y quizá en Haza del Villar29. Las fuentes medievales documentan una especial dedicación de la comarca aljarafeña a la producción oleícola. Este es el caso, en el siglo XI, de Al-‘Udrī y, en el siglo XV, de Al-Himyarī30. Ambas referencias quedan plenamente confirmadas por el Repartimiento de Sevilla, en el que se 27. garCía vargas, e. y BernaL , D.: «Ánforas de la Bética», en BernaL , D. y riBera , A. (eds.): Cerámicas hispanorromanas. Un estado de la cuestión. Cádiz, 2008, p. 674. 28. romo , A. S.: «El conjunto alfarero romano de Azanaque (Lora del Río, Sevilla). Intervención de 1993», AAA’93 III. Sevilla, 1997, pp. 775-776. 29. Véanse PonsiCh , M.: op. cit., n. 18, n.os 6-44, pp. 36-76; gorges , J. G.: op. cit., n. 18, SE 97-103, pp. 378-379, y Peña Cervantes , Y.: Torcularia. La producción de vino y aceite en Hispania. Anexo. Catálogo de yacimientos estudiados. Tarragona, 2010, pp. 785-799. 30. Véanse BLanCo , A.: «La Sevilla romana. Colonia Iulia Romula Hispalis», en Historia del urbanismo sevillano. Sevilla, 1972, p. 3; gáLvez , M. E.: «Chorographia hispalense», Historia, instituciones, documentos, 9, 1982, p. 116; Benassar , B.: Historia de los españoles,
56 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 acuñables probablemente se convirtieron, de acuerdo con Suetonio (Tib., 49), en metalla imperiales y quedaron bajo el control del Fisco, integrados en el departamento del Patrimonium Caesaris o Ratio Patrimonii. Las actividades privadas tuvieron que centrarse fundamentalmente en la explotación del hierro60. Desde entonces, los negocios mineros de los italicenses quedaron vinculados a la zona de Munigua61, especializada desde mediados del siglo I en la producción de hierro, a partir de la magnetita y el oligisto de El Pedroso, y convertida en uno de los centros siderúrgicos más importantes de la Bética62. La relación de Italica con Munigua debió de comenzar cuando las explotaciones argento-cupríferas eran aún las importantes, pues se documenta en Italica al liberto L. Ferronius (CIL II, 6279), cuyo nomen también es atestiguado en Munigua (CILA II, 1063), y cuya cronología puede situarse en torno a los años 70-60 a. C.63 No puede afirmarse por razones cronológicas que estamos ante la misma persona, pero la cercanía geográfica de los hallazgos, la pertenencia de ambos al mundo servil y el reducido elenco de Ferronii conocidos en las provincias latinas de la Europa romana64, permiten al menos proponer que ambos individuos fueron libertos de la misma familia Ferronia. Por otra parte, la presencia de Ferronio en Italica, como la de M. Trahius, documenta la llegada de gente itálica de forma fehaciente por las mismas fechas en las que F. Chaves sitúa, a partir de los cambios atestiguados en el sistema de explotación de las minas y su administración, la llegada de un elevado número de itálicos65. Quizá Vlpii y Trahii, probablemente llegados a Italica poco antes que los Ferronii, tuvieron intereses en la zona minera de Munigua66. Esta posibilidad se convierte en una situación altamente probable en el caso de los Aelii. Estos también vivían en Munigua, en donde constituían una de las familias más importantes, de manera que es plausible que los Aelii 60. Pérez maCías , J. A.: «Metalla y territoria en el oeste de la Baetica», Habis, 33, 2002, pp. 407-431. 61. Véase vargas , J. C.: Municipium Flavium Muniguense. Universidad de Sevilla, 2003, pp. 162-168. 62. sChattner , Th. G., oveJero , G y Pérez maCías , J. A.: «Avances sobre la producción metalúrgica en Munigua», Habis, 36, 2005, pp. 253-276. 63. CaBaLLos , A.: «Implantación territorial, desarrollo y promoción de las élites en la Bética», en CaBaLLos , A. y demougin , S.: op. cit., n. 23, pp. 247-249. 64. LörinCz , B.: Onomasticon provinciarum Europae latinarum. Vol. II: Cabalicius – Ixus. Wien, 1999, p. 139, solo recoge cuatro Ferronii. 65. Chaves , F.: op. cit., n. 52, pp. 116-118. 66. vargas , J. C.: op. cit., n. 61, pp. 162-168.
57 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 italicenses estuvieran dedicados a los negocios minero-metalúrgicos a la par que sus cogentiles muniguenses. En una situación similar se hallaban los Fulvii, Valerii y Aemilii, pues también poseían cogentiles en Munigua, en donde conformaban tres de las familias más importantes, que presumiblemente tuvieron negocios en las lucrativas actividades minero-metalúrgicas. Los Licinii italicenses también poseían cogentiles en Munigua, en donde asimismo eran de las familias más importantes. Las relaciones familiares entre Licinii muniguenses e italicenses parecen aún más evidentes que en los casos anteriores, pues se documenta en Italica a Licinius Victor, IIvir colega de Fabius Aelianus en 178 (CIL II, 1120), que presenta iguales nomen y cognomen que dos individuos muniguenses, [L.] Licinius Victor (CIL II, 1050) y C. Licinius Victor Annianus (CIL II, 1051), el último de los cuales, quizá hijo del también muniguense L. Licinius Annianus, emparentó con los Aelii, pues era esposo de Aelia L. f. Procula (CILA II, 1079). Es razonable pensar que algunas de las familias asentadas en Italica enviaran a algunos de sus miembros a Munigua, cuyos negocios con las minas y los minerales acabaron por enriquecer tanto al núcleo familiar establecido en Italica, como a la parte asentada en Munigua. Los Aelii, documentados por primera vez en Munigua en época de Vespasiano (CIL II, 1049), tienen representantes muy anteriores en Italica, pues (Aelius) Marullinus, senador, según la Historia Augusta (Hadr., I), fue padre del tatarabuelo de Adriano y es muy probable que los Aelii de Munigua fueran individuos originarios de la misma Italica67 que se trasladaron al centro minero cuando se impuso la explotación del hierro como negocio principal en la zona. Pero las cronologías que pueden adelantarse para los testimonios de Licinios, Fulvios, Valerios y Fabios en ambos lugares permiten proponer que también pudo producirse el fenómeno opuesto, es decir, el asentamiento en Italica de miembros de familias muniguenses enriquecidas. Así, los Licinii son documentados en Munigua por primera vez en época de Tito y en Italica en época de Trajano. Los Fulvii se documentan en Munigua por primera vez a fines del siglo I (CILA II, 1061) y en Italica en el siglo II (CIL II, 5038), mientras que los Valerii muniguenses son documentados por primera vez en la primera mitad del siglo II (CILA II, 1076) y los italicenses en el siglo III (CIL II, 5111, 5372). Por último, los primeros testimonios de los Fabii de Munigua se sitúan en la segunda mitad del siglo II o primera mitad del siglo III (CILA II, 1057), y los de Italica en el siglo III (CIL II, 5111, 5372). 67. CaBaLLos , A.: op. cit., n. 63, p. 262.
58 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 En síntesis, puede asumirse la participación de miembros de la oligarquía italicense en la explotación de las minas de cobre y plata del territorio septentrional durante una etapa no muy dilatada, pero parece mucho más probable, al menos desde mediados del siglo I, una especial vinculación con la explotación de las minas de hierro del territorio de Munigua, con el traslado de parte de linajes italicenses a dicho lugar y de Munigua a Italica. Quizá sea este el negocio con en el que la oligarquía italicense se enriqueció más y más rápidamente, algo que, según los datos conocidos, no se puede afirmar acerca de su participación en la explotación de las canteras de mármol de Almadén de la Plata. La explotación de estas canteras, como la de las restantes béticas, se inició en época de Augusto68. El mármol era extraído en su mayor parte de la sierra de Los Covachos, el distrito extractivo más cercano a Italica, aunque también se ha identificado actividad romana en Los Castillejos, lugar situado entre 10 y 12 kilómetros al sureste de la antedicha sierra69. En Almadén de la Plata se halló la estela funeraria de L. Attius Lucanus en la que los compagani marmorarienses aparecen como dedicantes (CIL II, 1043). De este epígrafe se deduce la existencia de un pagus, es decir, de una circunscripción rural (Digesto, L, 15, 4) en la que debían de hallarse los metalla marmorum que le dieron nombre (pagus Marmorarius), distrito cuyos habitantes podían vivir en un vicus central o en varios vici, sin excluir la posibilidad de que algunos de los compagani vivieran en casas dispersas. Al frente de los pagi solía haber magistri, o incluso prafecti o curatores, de manera que cabe la posibilidad de que Lucano fuera el magister del pagus Marmorarius. No cabe duda de que la inclusión de las canteras de Almadén de la Plata en el Patrimonium Caesaris desde el reinado de Tiberio, si la 68. Cisneros , M.: Mármoles hispanos. Su empleo en la Hispania romana. Zaragoza, 1988, pp. 107-108; rodà , I.: «Los mármoles de Itálica. Su comercio y origen», en CaBaLLos , A. y León , P. (eds.): op. cit., n. 4, pp. 157, 161-162 y 179; PadiLLa , A.: «Consideraciones en torno a la explotación del mármol en la Bética durante los siglos I-II», Habis, 30, 1999, pp. 271-272 y 279. 69. ChiC , G.: «Ilipa romana: entre el prestigio y el mercado», en Ilipa antiqua: De la prehistoria a la época romana. Sevilla, 2007, p. 151; BeLtrán , J., LóPez aLdana , P. y LóPez , J. M.: «La cantera romana de «Los Covachos» (Almadén de la Plata, Sevilla). El uso del láser-escáner con un objetivo arqueológico», Virtual Archaeology Review, 1 (2), 2010, pp. 73-76; ontiveros , E.: «Análisis petrográfico de los mármoles de la cantera de la Loma de los Castillejos y su aportación al estudio arqueométrico de las canteras romanas de Almadén de la Plata», en nogaLes , T. y BeLtrán , J. (eds.): Marmora Hispana: Explotación y uso de los materiales pétreos en la Hispania Romana. Roma, 2008, pp. 361-372.
59 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 pertinente confiscación de las canteras efectivamente se produjo70, redujo las posibilidades de enriquecimiento de los individuos interesados en la explotación de estos metalla marmorum. Es cierto que las canteras imperiales no estaban vedadas a la iniciativa privada, pues estas podían ser arrendadas durante un tiempo a empresarios particulares, conductores o redemptores, que se dedicaban a la elaboración de diversas manufacturas71. Las de Almadén de la Plata pudieron estar en esta misma situación, pero es difícil aquilatar la importancia que pudieron tener estas canteras en el enriquecimiento de algunos de los miembros de la oligarquía de Italica, pues los datos no permiten vincular fehacientemente a ninguna familia italicense con la explotación de estas lapicidinae. Sin embargo, esta vinculación ha sido defendida a partir de la supuesta relación de las canteras ubicadas en el pagus Marmorarius con Sexto Mario y otros Marii béticos y de algunos personajes italicenses con otros cordubenses. La primera propuesta se concreta en identificar el pagus Marmorarius de la inscripción con el topónimo Mons Mariorum que aparece recogido con el Itinerario de Antonino (432, 4). De hecho, se planteó en su momento la corrección de Mons Mariorum en Mons Mar<m>orum72. La mansio suele localizarse en los alrededores de Almadén de la Plata en función de esta identificación. El nombre mons Mariorum puede relacionarse con alguna explotación de unos Marii, que muy probablemente estaban relacionados familiarmente con Sexto Mario73, pero esta no tenía que ser necesariamente una cantera, pues podía ser sin duda una mina. Se sabe que el término metalla podía referirse tanto a minas como a canteras, como reconocen el Codex Theodosianus en su título X, 19, De metallis et metallariis, y el Codex Iustinianus en su título XI, 7, De metallariis et metallis et procuratoribus metallorum, cuando recogen en ellos constituciones dedicadas tanto a canteras como a minas. Esta misma situación, al parecer, la ocupaba el término mons en la Bética. Si no identificamos la mansio Mons 70. ventura , Á.: «El teatro en el contexto urbano de Colonia Patricia», AEspA, 72, 1999, pp. 71-72; PensaBene , P.: «Mármoles y talleres en la Bética y otras áreas de la Hispania romana», en vaquerizo , D. y muriLLo , J. F. (eds.): El concepto de lo provincial en el mundo antiguo. Homenaje a la profesora Pilar León Alonso. Córdoba, 2006, vol. II, pp. 115-116. 71. fant , J. C.: Cavum Antrum Phrygiae. The Organization and Operations of the Roman Imperial Marble Quarries in Phrygia. Oxford, 1989 (BAR International Series 482), pp. 29-30; PadiLLa , A.: «Una aproximación a la explotación y la distribución del mármol en el Imperio Romano durante los siglos I-II», Habis, 32, 2000, pp. 231-233; id .: «Notas sobre la explotación de las canteras imperiales hasta el reinado de Hadriano. El caso de Dokimeion», Habis, 33, 2002, pp. 440 y 443. 72. BLázquez , A.: Vías romanas de Albacete a Zaorejas, de Quero a Aranjuez, de Meaque a Titulcia, de Aranjuez a Toledo y de Ayamonte a Mérida. Madrid, 1921, p. 20. 73. gonzáLez , J.: «Mansio Mons Mariorum (It. Ant. 432.4)», Habis, 27, 1996, p. 91.
60 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 Mariorum con el distrito rural pagus Marmorarius, entre otros motivos porque los datos no lo imponen, la propuesta de J. González de situar a la primera en la dehesa de El Santo, ubicada entre el término municipal de Montemolín (Badajoz) y El Real de la Jara (Sevilla)74, es perfectamente asumible, pues solo implicaría la existencia de alguna explotación de los Marii cordobeses por esta zona, lo cual, vista la potencia económica de esta familia, no debería extrañar. Una segunda propuesta se concreta en la existencia de un vínculo entre el Calpurnius Salvianus que presentó una acusación contra Sexto Mario, según sabemos por Tácito (Ann., IV, 36), y el individuo homónimo, supuestamente italicense, involucrado en la conjura urdida contra Casio Longino en Corduba en 48 a. C., que recogen el Bellum Alexandrinum (53 y 55) y Valerio Máximo (IX, 4, 1). El primero sería nieto del segundo. Ciertamente, se ha defendido un origen italicense para Calpurnius Salvianus75, pero todas las circunstancias tienden a desvincular a Calpurnius Salvianus de Italica y, por el contrario, lo relacionan con Corduba76. Una tercera propuesta de relación se concreta en la probabilidad de que el cordobés T. Mercello Persinus Marius, aedilis, IIvir (CIL II2/7, 311) y, posteriormente, procurator Augusti (CIL II2/5, 1296) entre los reinados de Augusto y Claudio, fuera descendiente del italicense L. Mercello77, de acuerdo con el Bellum Alexandrinum (LII, 3; LIV, 4; LV, 3) también implicado en la conjura contra Casio Longino. En este sentido E. Melchor admite una relación paterno-filial entre L. Mercello y T. Mercello Persinus Marius y propone que la familia de L. Mercello marchó a establecerse en la capital provincial78. No parece que quedaran Mercellones en Italica. Al menos la epigrafía guarda silencio sobre ellos. Por el contrario, se documentan en Corduba (CIL II2/7, 153) y en la zona minera de Epora (CIL II2/7, 544) libertos de los Marii Persini, uno de cuyos miembros probablemente fue adoptado por un T. Mercello79. T. Mercello Persinus Marius 74. gonzáLez , J.: op. cit., n. 73, pp. 90-91. 75. Véase CastiLLo , C.: «Ciudades y personas de la Baetica», en Vestigia Antiquitatis. Escritos de Epigrafía y Literatura romanas. Scripta a sodalibus collecta in honorem Carmen Castillo. Pamplona, 1997, p. 352. 76. KnaPP , R.: Roman Corduba. Berkeley, 1983, p. 23; PadiLLa , A.: «Algunos comentarios sobre personajes de dudoso origen italicense», Hispania Antiqua, 33-32, 2009-2010, pp. 144-145. 77. ventura , Á.: op. cit., n. 70, pp. 69-72. 78. meLChor , E.: «Corduba, caput provinciae y foco de atracción para las élites locales de la Hispania Ulterior Baetica», Gerión, 24 (1), 2006, pp. 254-255. 79. ventura , Á.: op. cit., n. 70, n. 61.
61 AURELIO PADILLA MONGE ALGUNOS APUNTES SOBRE LA ECONOMÍA DE ITALICA Y SU TERRITORIO DURANTE LOS SIGLOS I A. C. Y I D. C. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. hist., H.ª antig., 34, 2016, pp. 41-61 quizá mantuvo lazos con la ciudad de origen de su familia adoptiva, pues, como supone A. Peña, cabe la posibilidad de que el pro[c(urator) Aug(usti)] y patr[onus] de Italica de nombre desconocido (CIL II, 1121) fuera el duumvir cordobés80. Los negocios de los Marii, incluido su miembro más conocido, Sex. Marius, no los vinculan especialmente con Italica. Su centro de operaciones era sin duda Corduba. Desde allí gestionaban sus explotaciones cordobesas conocidas como mons Marianum (CIL II, 1179; EE IX, 32) y Massa Marian(a) (CIL XIV, 52), de las que se extraía el aes Marianum quod cordubense que cita Plinio (NH., XXXIV, 4), y las explotaciones, algo más alejadas de Corduba, que pudieron estar cerca de Mariana (Vic. I-IV, 18; Itin. Ant., 445, 3; Rav., 313, 18), identificable con la Ermita de Mairena (Puebla del Príncipe, Ciudad Real), y de mons Mariorum, respectivamente, este último lugar no necesariamente relacionable con Almadén de la Plata. 80. Peña , A.: «Reflejos del Forum Augustum en Italica», en nogaLes , T. y gonzáLez , J. (eds.): Culto imperial. Política y poder. Actas del Congreso Internacional. Roma, 2007, p. 340.