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Derechos indígenas y constituciones latinoamericanas

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Derechos indígenas y constituciones latinoamericanas

Author: Clavero Salvador, Bartolomé
Publisher: Universidad de Bilbao
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/4353e5e5-f89b-42f2-bee6-f947157c9813/download
De echos Indígenas
y Cons i uciones La inoame icanas
Ba olomé
Cla e o
1. Es ablecimien o de los Es ados y sus on e as'
Los Es ados de lo que hoy llamamos Amé ica La ina nacen en la p ime a
mi ad del siglo xix do ándose, como no mas undamen ales, de cons i ucio-
nes con eccionadas po las que en onces e an mino ías de cul u a eu opea.
pe o a ec ando se iamen e a las mayo ías indígenas. Sus plan eamien os ge-
ne ales igno an su p esencian y sus disposiciones pa icula es, cuando la con-
emplan, lo que p oyec an es una asimilación sin conside aciones. Aquellas
cons i uciones de hace ce ca de dos siglos p edicaban de echos y libe ades,
pe o ambién en endían que la humanidad indígena no hab ía de dis u a los
has a que no deja a de se lo, es o es, has a que no abandonase lo que les
dis inguía.
E a la indígena en onces una inmensa mayo ía que po egla gene al no
sólo
man enía lenguas y cul u as p opias, modos p opios de comunicación
y
con i encia, sino ambién un no able con ol del e i o io y los ecu sos.
Fo maban pueblos y comunidades que en pa e se habían man enido inde-
pendien es del colonialismo eu opeo, inclusi e del español, y que en ningún
caso se habían dejado some e en e amen e. Los únicos pueblos indígenas
ealmen e dominados e an los ex inguidos, ambién bas an es. En e los su-
Pa a comple a el p esen e ex o puedo emi i a dos lib os míos que amplían explica-
ción y egis an bibliog a ía:
Ama llunku, Abya Yala. Cons auyencia indígena y código ladino
po Amé ica. y T a ados con o os Pueblos y De echos de o as Gen es en la Cons i ución de
Es ados po Amé ica,
ambos publicados po el Cen o de Es udios Polí icos y Cons i ucionales
de Mad id,
uno en 2000 y el o o en 2005; Po o o lado, se pueden encon a ex os de
P o-
nunciamien os Indígenas de las Cons i uciones Ame icanas
en in e ne : h p://www.ale ane .
o g
,
Po al de De echo y Sociedad
que o ece ul e io in o mación ace ca de de echo indígena.
Sob e
la esi u a ac ual, engo en la ed un lib o ambién de lib e acceso: h p://www.us.es/de-
echo/cla e o/ e ablo.pd ,
Re ablo Cons i ucional de De echo Indígena: Ecuado ; Venezuela.
Boli ia, México.
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BARTOLOME CLAVERO
pe i ien es del some imien o colonial, abundaban las comunidades de ca-
ác e local o ambién egional que man enían un g ado desigual. a menudo
acen uado, de au onomía o au ogobie no con cie o con ol de sus idas y de
su hábi a . En e los pueblos que man enían su independencia, los había qu
e
en a on en una polí ica de a ados o acue dos o males con las po encias
coloniales en endiendo jus amen e que así se asegu aban un a o de espe o
y una elación de ecip ocidad.
Las cons i uciones de los es ados la inoame icanos comenza on en la
p ime a mi ad del siglo xix po igno a dichas ealidades. P e endiendo que
he edaban unas on e as azadas po el colonialismo, las cuales en ealidad
e an ic icias, no acep aban que exis iesen e i o ios indígenas independien-
es. Po ejemplo, la p ime a cons i ución de Chile, de 1824. hace es a única
p e isión explíci a e e en e a indígenas: «Co esponde al Cong eso cuida
de la ci ilización de los indios del e i o io». Una ins i ución del es ado se
a ibuye así pode es sin ese a ni ga an ía ninguna de de echos pa a los
p esun os bene icia ios,
los indios del e i o io.
La misma cons i ución ha
comenzado de iniendo su espacio: «El e i o io de Chile conoce po lími es
na u ales: al su , el Cabo de Ho nos; al no e, el despoblado de A acama; al
o ien e, los Andes: al occiden e, el ma Pací ico». Lo hacía de modo que se
ex endía a ie as indígenas incluso en casos que. como el de los mapuches,
habían man enido a aya al colonialismo español consiguiendo que econo-
cie a o malmen e la on e a del ío Bío-Bío. El espacio cons i ucional co-
mienza po igno a el e i o io indígena con la i ual exp opiación masi a,
no sólo de ie as, que ello implica. Se igno a, p e ende igno a se. que exis en
como pueblos o ganizados con au o idades p opias.
Un in en o an e io de cons i ución en Colombia, de 1811, hace p e-
isión de « a ados y negociaciones» con indígenas, pe o bajo los mismos
supues os. De una pa e ha de inido el espacio del es ado incluyendo los
mismos e i o ios espec o a cuyos pueblos se hace al p e isión de acue -
dos. De o a pa e los a ados se con emplan como medios p o isionales
pa a es ablece los pode es del es ado e in oduci población no indígena
que se hicie a ca go del e i o io. No deja de amenaza se con la gue a si no
hay con o midad de pa e indígena. De odo es o se hace p e isión exp esa
en dicha cons i ución. En o os casos la polí ica es simila aunque las cons-
i uciones no la o mulen.
México he eda a ados en e España y Naciones indígenas po oda la
zona no e que luego, a mediados del siglo xix, pasa ía a los Es ados Uni-
dos. Los hay de econocimien o mu uo con acue do de amis ad y come cio y
ambién que es ablecen una elación más es able en é minos con ede a i os.
Po la signi icación de es o úl imo, eamos con algún de alle un ejemplo. En
1793 la nación española y la nación che okee se suman median e a ado a
una con ede ación de o as naciones indígenas po aquella zona. Uno de los
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pun os básicos del a ado es el de la ga an ía de on e as: «Las exp esadas
Naciones (indígenas)... piden que sus Minis os (de España) a eglen y con-
engan con los Es ados Ame icanos, los lími es de cada una, ijándolo de
un modo pe manen e. pa a e i a odo mo i o de disco dia». Esos Es ados
Ame icanos son los Es ados Unidos con quien ales Naciones ienen ambién
i mados a ados de on e as que no se es aban espe ando po esa pa e no
indígena.
España y los Es ados Unidos e ec i amen e acue dan a con inuación, en
1795, un a ado de on e as. No con iene exac amen e lo p e is o po las
Naciones indígenas pues. como si és as no exis ie an o como si no se a ase
de sus e i o ios, las delimi a di ec amen e, sin espacios in e medios. en e
España y los Es ados Unidos. Hay más: «Exis iendo a ios a ados
de
amis-
ad en e las exp esadas naciones (indígenas) y las dos po encias (España
y
Es ados Unidos), se han con enido en no hace en lo enide o alianza alguna
o a ado, excep o los de paz, con las naciones de indios que habi an den o
de los lími es de la o a pa e». No sólo así las cons i uciones, sino ambién
los a ados en e Es ados, p ocu an cancela los a ados con indígenas, e-
duciéndolos a simple ecu so en e i ación de gue a sin comp omisos sus-
anciales algunos. Cuando se susc iba un nue o a ado de on e as en e
España y los Es ados Unidos en 1819,
ya en íspe as
de la independencia
de ini i a de México, se sen a á la ónica de mos a se oda ía menos con-
side ación con los pueblos indígenas conce nidos, como si los a ados con
ellos no exis ie an. Igno ándolos, México independien e p e ie e la he encia
de las on e as con los Es ados Unidos aco dadas po España.
España no en endía de con ede aciones o adop aba la pose in e esada de
no en e a se. En el mismo a ado susodicho de 1793 p ocedía a es e géne o
de mani es aciones: «La Nación Española y odas las Naciones Indias ex-
p esadas en es e T a ado ap ueban y a i ican odo lo que en él se con iene, y
ecíp ocamen e p ome en y ju an de se ga an es unos de o os, y de conside-
a se dichas Naciones Indias como una sola bajo la p o ección de Su Majes ad
Ca ólica Rey de España y Empe ado de las Indias». El ho izon e indígena e a
p ecisamen e el con a io, el del man enimien o de la plu alidad con ede a i-
a, como no dejaba de e leja se en el mismo a ado: «Las Naciones Chica-
chas, C eek Talapuche, y Alibamón, Che okee. y Chac á. hacen una alianza
o ensi a, y de ensi a, de modo que odas en gene al, y cada una en pa icula .
p ome en conside a unas a o as como pa e de sus p opias Naciones. de so-
co e se ecíp ocamen e y de no de e mina pun o esencial, que pueda in lui
en la segu idad y conse ación de cada una sin consul a a las demás». En su
e sión del a ado, España que ía educi las naciones indígenas a una sola y
some e las además a lo que llamaba su p o ección, lo que e iden emen e no
e an los é minos del acue do pa a las o as pa es. Y un a ado es cosa como
mínimo de dos, no lo que p e enda una pa e sola.
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La p ime a cons i ución e ec i a de México ya independien e es ablece
en 1824 una ede ación de es ados, pe o sin admi i , pese a los p opios a-
ados, que las naciones indígenas pudie an cons i ui los ni o ma pa e. La
écnica la copia México de los Es ados Unidos. Se cons i uyen es ados de la
ede ación allí donde la mino ía no indígena ue a capaz de hace se ca go.
Donde no, el e i o io quedaba suje o di ec amen e a los pode es ede ales
pa a la pues a en p ác ica del ipo de polí ica que hemos is o o mula se en
Colombia. México ambién segui ía ecu iendo a a ados como un medio
más de pene ación en el e i o io en pe cusión de su dominio de ini i o
en e al p opio sen ido de los acue dos pa a la pa e indígena. Aunque,
como hemos is o en los a ados en e España y los Es ados Unidos, los es-
ados que ían domes ica a los pueblos indígenas en el sen ido de eclui los
den o de sus on e as, de las es a ales, y exclui los así del ámbi o in e na-
cional, du an e un buen iempo la ealidad es bien o a. Po egla gene al
ales mismas on e as seguían siendo ic icias. E an e i o ios indígenas
con desigual, aunque c ecien e, población no indígena y con una p eca ia
p esencia de los es ados. En el in e io de ellos mismos, la ealidad ambién
se ace caba a menudo a es a si uación. Comunidades y pueblos indígenas
seguían con olando pa e impo an e de e i o ios y ecu sos es ablecie an
lo que es ableciesen, p esumie an lo que p esumiesen, cons i uciones y a-
ados de Es ados.
A mediados de siglo, en 1857, el ede alismo se ecupe a con una nue a
cons i ución en México, as un pe iodo poco cons i ucional. Ya exis e la
on e a ac ual con los Es ados Unidos como si no exis ie an pueblos indí-
genas. A un lado y al o o las espec i as ede aciones de es ados en endían
que la cues ión indígena ya e a domés ica y que las elaciones in e nacio-
nes les co espondían a sí mismos en exclusi a, a México y a los Es ados
Unidos, no a los es ados in e nos de cada ede ación ni ampoco, mucho
menos, a los pueblos indígenas. Mas he aquí la única e e encia a indígenas
de dicha cons i ución mexicana: «Los Es ados (de la Fede ación) no pueden
en ningún caso celeb a alianza, a ado o coalición con o o Es ado, ni con
po encias ex anje as. Excep úese la coalición que pueden celeb a los Es a-
dos on e izos pa a la gue a o ensi a o de ensi a con a los bá ba os». La
exclusi a del de echo in e nacional seguía sin unciona espec o a pueblos
indígenas en México y po el es o del con inen e de Amé ica. Los casos que
con emplamos son ejemplos.
Los es ados nunca es u ie on dispues os a admi i independencias in-
dígenas ni a busca acomodo alguno mínimanen e digno pa a los pueblos
que esis ían o que incluso e i aban el con ac o. He aquí lo que enía que
deci sob e el pa icula en su lib o sob e
De echo In e nacional
el esc i o
de aquellos iempos al que se enía po la pa e no indígena de oda La ino-
amé ica como la máxima au o idad en es a y o as ma e ias, And és Bello:
«Un pueblo bá ba o, que desconoce los debe es de la humanidad y las leyes
de
la gue a. debe mi a se como enemigo del géne o humano». No se hacía
e
xclusión ni del genocidio. Debe es de la humanidad y leyes de la paz y de
l
a
gue a no hace al a deci qué pa e unila e almen e p esumía los unos y
de inía las o as.
2. Impe a i o de ci ilización
y
p i ación de de echos
Chile nacía ap opiándose de un plumazo del e i o io mapuche o ha-
ciendo el in en o, pues aún le cos a ía, con el obje i o, que se con esase, de
s
u ci ilización, como hemos is o. E a una alegación usual en unas p ime as
cons i uciones la inoame icanas que,
en
algunos casos, se ha man enido de
o ma exp esa du an e bas an e iempo. La cons i ución de Pe ú de 1823
a ibuye al Senado, una cáma a del Cong eso, « ela sob e la conse ación
y mejo a eglo de las educciones de los Andes y p omo e la ci ilización
y con e sión de los in ieles de su e i o io con o me al espí i u del E an-
gelio», lo que la de 1823 e o mula en é minos más laicos pa a encomen-
dá selo aho a a au o idades depa amen ales: «En ende en la educción y
ci ilización de las ibus de indígenas limí o es al depa amen o y a ae los
a nues a sociedad po medios pací icos». Con unas o con o as a ibuciones
de compe encias, el obje i o de la ci ilización es lo usual, se egis e o no
po la no ma cons i ucional. Desde 1853 y du an e la go iempo la cons i-
ución de A gen ina ha a ibuido al cong eso el come ido de «conse a el
a o pací ico con los indios, y p omo e la con e sión de ellos al ca olicis-
mo». La de Pa aguay especi icó en 1870: con e i los «al c is ianismo y a
la ci ilización».
Algunas o mulaciones cons i ucionales se p oducen en é minos de ma-
yo con inuidad con el colonialismo po segui con iando en au o idades eli-
giosas. He aquí la disposición de la cons i ución del Ecuado en 1830: «Es e
Cong eso cons i uyen e nomb a a los ene ables cu as pá ocos po u o es
y pad es na u ales de los indios, exci ando su minis e io de ca idad en a o
de es a clase inocen e, abyec a y mise able». Lenguaje an di ec o no esul a
habi ual en las no mas cons i ucionales, pe o lo es la p e isión del gobie no
eligioso de los e i o ios indígenas. A eces la cons i ución an sólo hace la
p e isión de que los mismos puedan a ene se a un égimen especial, al ma gen
del gene al que la p opia cons i ución con empla, dándose con es o cobe u a
a conco da os eclesiás icos o leyes es a ales en egando pueblos indígenas a
ó denes eligiosas con la misión de que les ci ilicen. El caso más des acado
al espec o es el de Venezuela donde dicha p e isión cons i ucional (1858:
«los e i o ios ocupados po ibus indígenas, pod án se ... egidos po leyes
especiales», cambiando el lenguaje, pe o no el ondo, en las consecu i as) da
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pie a una legislación de misiones con dicha polí ica de ci ilización eligiosa
que du a oda ía du an e la mayo pa e del siglo xx.
Cuando las ó mulas cons i ucionales son an agas, no pensemos que
siemp e signi ican lo mismo. Cuando Panamá se independiza de Colombia,
a la en ada del siglo XX, exis en en su e i o io pueblos indígenas indepen-
dien es que se esis en al nue o Es ado como se habían esis ido al an e io ,
al colombiano, y al colonialismo español p eceden emen e. Algunos, como
el kuna, enían susc i o a ado de econocimien o mu uo con España que
Colombia, como e a pau a, igno ó al independiza se. Pues bien, la cons i-
ución de Panamá hace desde 1941 la p e isión de que «la Ley pod á c ea
coma cas suje as a egímenes especiales»,
lo que en
su caso es una ó mula
de esignación a independencias indígenas in en ando educi las a au ono-
mías domés icas median e legislación especial. La excepción
ampoco es
que
excluya la egla. Con o me a un plan eamien o que enía de la p opia inde-
pendencia y a una p ác ica que p ocedía de Colombia, la misma cons i ución
panameña dispone que «la Ley dispond á los auxilios que se le deban p es a
a dicha Religión (la ca ólica) y pod á encomenda misiones a sus Minis os
en las ibus indígenas». En el caso de Panamá es o se da en un con ex o que
puede ayuda nos a en a
en
la ap eciación de
lo que signi icase la misión
ci iliza o ia
en manos eligiosas o en las polí icas.
Panamá se ca ac e iza po cons i ucionaliza la libe ad eligiosa des-
de su independencia: «Es lib e la p o esión de odas las eligiones», eza la
cons i ución de 1904. Tal o a e e encia a una sola eligión iene a con i-
nuación po ía de excepción: «Se econoce que la Religión Ca ólica es la
de la mayo ía de los habi an es de la República», con dicha consecuencia de
inanciación pública y enca go misione o. Nó ese que en un mismo pá a o
se econoce libe ad de eligión en gene al, pa a « odas las eligiones», y si
le niega en pa icula a indígenas con el p oyec o de some é seles a gobie no
misione o. Y no hay indicio ninguno de que hubie a conciencia de la con a-
dicción. No es di ícil adi ina la lógica subyacen e que ni siquie a ad ie e
disco dancia en la denegación de libe ad que iene a con inuación y como
consecuencia de su econocimien o.
Pa a el sec o social que p oducía las cons i uciones, la eligión ca ólica
p opia o, po i ud de la libe ad eligiosa, odas las con esiones c is ianas
ep esen aban ci ilización, la ci ilización en singula pues no econocían
o a, mien as que la gen e indígena, de no deja se con e i , sólo end ía
ba ba ie o ca encia pu a y simple an o de ci ilización como de eligión, in-
cul u a o unda en suma y no cul u a p opia alguna. La exp esión de ba ba ie
pa a indígenas ambién apa ece en cons i uciones como ya hemos de ec a-
do. Sus eligiones se enían po supe s iciones y no se en endían po an o
comp endidas en la ca ego ía que cuali icaba pa a la libe ad: « odas las e-
ligiones». An es de se lib e, el indi iduo indígena enía que se ci ilizado.
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Mien as an o no podía ene los de echos ni goza de las ga an ías que las
mismas cons i uciones con emplaban. Podía se en egado sin los unos ni las
o as a gobie no de misiones.
La ci ilización implicaba an e odo con e sión eligiosa e implicaba más
cosas. El indi iduo indígena c is iano o que pasa a po al ampoco escapaba a
las p e isiones de aquella polí ica ci iliza o ia que en añaba una suspensión
implíci a, pe o bien e ec i a, de de echos y ga an ías. Desde emp ano hay
cons i uciones que dibujan la isión y plan ean el p og ama con ex ema cla-
idad. Ya en 1811, el p ime in en e) de cons i ución de Venezuela p ocede a la
o mulación con explicaciones. Sien a an e odo que «la pa e de ciudadanos
que has a hoy se ha denominado indios» es pa ícipe de la misma libe ad que
cualquie o o enezolano, de «los de echos de que gozan po sólo el hecho
de
se homb es iguales a odos los de su especie», pe o pun ualizando al iem-
po
que al pa e, la indígena, p ecisa y se hace ac eedo a de un a amien o
especial pa a el que hab ían de do a se ins i uciones: «escuelas, academias y
colegios en donde ap endan odos los que quie an los p incipios de Religión,
de la sana mo al, de la polí ica, de las ciencias y a es ú iles y necesa ias... a
in de consegui po es os medios saca los del aba imien o y us icidad en que
los ha man enido el an iguo es ado de las cosas y que no pe manezcan po más
iempo aislados y aun eme osos de a a a los demás homb es», excluyéndo-
se en es e caso que ue an los «Cu as de sus pa oquias» quienes se hicie en
ca go. Es a cons i ución ampoco dejaba de ma ca un e i o io del es ado
ap opiándose de e i o ios indígenas. Y hay más.
Dicho mismo p og ama cons i ucional enezolano se ex iende a anun-
cia el esul ado inal en el e eno económico de esas p e isiones que pa -
en de la igualdad de de echos pa a deja la en suspenso mien as que no
se adquie a una cul u a, la c iolla que se conside a como única. Helo: «el
epa o en p opiedad de las ie as que les es aban concedidas (a los «ciuda-
danos que has a hoy se ha denominado indios») y de que es án en posesión,
pa a que a p opo ción en e los pad es de amilia de cada pueblo las di idan
y dispongan como e dade os seño es». Ad ié ase no sólo lo que se dice,
sino ambién cuan o se implica. Resul a que los indígenas sólo se án p o-
pie a ios cuando admi an un sis ema de p opiedad p i ada, pues an es se les
dice que no lo e a. Tend ían ie as «concedidas», se en iende que p ime o
po el colonialismo y aho a po el Es ado, y además «en posesión», no en
p opiedad. Se implica más. No se dice que lo que se es á p og amando es
la desapa ición de pueblos y comunidades indígenas como p opie a ias y
más que p opie a ias. El anscu so al sis ema de p opiedad p i ada, «como
e dade os seño es», en aña la enuncia al con ol colec i o de los e i o-
ios, a la p opia au onomía, así como el abandono de las p opias cul u as.
La igualdad de de echos que se p og ama iene como equisi o la pé dida de
los p opios de echos.
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Cada ez que cualquie a de aquellas cons i uciones la inoame icanas s
e
e ie e al obje i o ci iliza o io de ca a a la humanidad indígena, sea dicho
en é minos eligiosos o en los laicos, es eso exac amen e lo que se es á
p og amando, un acceso a una cul u a con enuncia a la p opia, un log o de
de echos con pé dida de los p opios, sin con a se con el consen imien o de
la humanidad supues amen e in e esada, pues se pa e de en ende la como
bá ba a y así incapaci ada. Y los é minos del in e cambio son absolu amen-
e desiguales pues se pie den pode es sob e e i o io, ecu sos y gobie no
p opios que pueden ampa a los de echos indi iduales a cambio de unos de-
echos bajo pode es ajenos.
No nos iemos de cómo la pa e no indígena sigue iendo es a his o ia
en é minos de con aposición en e de echos colec i os, los indígenas,
y
de echos indi iduales, los cons i ucionales. En ambas pa e hay pode es y
de echos y la cla e eside en la libe ad humana pa a mo e se en e ellos.
La pa e c iolla, la que hacía aquellas cons i uciones, ni siquie a concibe que
los indi iduos indígenas pudie an eje ce una libe ad de adhesión a sus co-
munidades y pueblos o de adopción de o a cul u a. Pa a ella, la pa e no
indígena, la pe sona indígena, mien as que sea indígena, no puede ene po
sí de echos.
3.
Cobe u a cons i ucional de la p opiedad comuni a ia
Si hay alguna cons an e en el cons i ucionalismo la inoame icano del si-
glo xix es la de da po supues o que es incompa ible con las comunidades
indígenas en lo que oca a la p opiedad de las ie as y los ecu sos. An e la
ealidad y la esis encia de o mas comuni a ias, se mues a más dispues o a
cede en cualquie o o e eno que en és e del de echo de p opiedad. Apa e-
cía como obje i o inal po que e a el p ime o: «las di idan y dispongan (de
las ie as) como e dade os seño es» en égimen de p opiedad p i ada. Tan
asumido se iene es o po aquellas cons i uciones que lo no mal es que ni
siquie a se especi ique po ellas mismas. Se da po supues o como digo. Los
cong esos y los gobie nos emp enden polí icas p i a izado as en e a las
comunidades indígenas en cuan o que ienen la opo unidad y cuen an con la
ue za. De consegui a asa con la p opiedad comuni a ia, des uyen cul u-
as, modos de ida, accesos a ecu sos y, en suma, las comunidades mismas.
Mas el in e és donde se cen a es en la p opiedad.
Hay momen os de polí icas no ag esi as o incluso pe misi as con las co-
munidades sin que impliquen, como ya sabemos, econocimien o de de e-
chos, pe o ma cándose en odo caso una di e encia. A eces es a o a posición
llega a ele a se a o mulación cons i ucional. He aquí lo que dice en 1838 la
p ime a decla ación de de echos de Gua emala independien e del colonialis-
mo español y de la Fede ación de Cen oamé ica: «Las leyes ampa an al débil
con a el ue e», po lo cual, en endiéndose que los indígenas es án en el
p ime caso, «las leyes deben p o ege los a in de que se mejo e su educación;
de e i a que sean de audados de lo mejo que les pe enece en común o en
pa icula ; y que no sean moles ados en aquellos usos y habilidades ap endi-
dos de sus mayo es, y que no sean con a ios a las buenas cos umb es». El
inciso que se e ie e, en e las cosas a se p o egidas aun con las consabidas
limi aciones, a pe enencias «en común» implica ealmen e el econocimien o
de las comunidades a más e ec os que los dominicales. Así ue en Gua emala.
A la pos e se a a de eguas. A anzado aquel siglo, el x x, no deja án de
adop a se ambién en su caso, como exp esión que se en iende de cons i ucio-
nalismo, libe alismo y p og esismo, la polí ica ag esi a en e a las comuni-
dades comenzándose po el p og ama de p i a ización.
Es os p olegómenos son opo unos pa a que ap eciemos el impo an e
gi o que se p oduce en algunos de los es ados la inoame icanos, no en odos,
en ado el siglo xx. Comienza en México y sigue po Pe ú, Boli ia, Ecua-
do , Gua emala... El cambio lo ae la e olución mexicana, cuya cons i u-
ción es ablece en 1917 lo siguien e: «los condueñazgos, anche ías, pueblos.
cong egaciones, ibus y demás co po aciones de población que de hecho o
po de echo gua den el es ado comunal end án capacidad pa a dis u a en
común las ie as, bosques y aguas que les pe enezcan o que se les haya es-
i uido o es i uye en ... Sólo los miemb os de la comunidad end án de echo
a los e enos de epa imien o y se án inalienables los de echos sob e los e-
enos mien as pe manezcan indi isos». No nos despis e el lenguaje. Se es á
nada menos que cons i ucionalizando la p opiedad comuni a ia y, con ello,
o eciendo cobe u a a odo el es o de la ida de la comunidad, pe mi iendo
con odo un ma gen, sólo un ma gen, de au onomía y de de echo indígenas.
Que sea la p opia cons i ución la que o ece ga an ías a la p opiedad comuni-
a ia decla ándola inalienable pone é mino a la polí ica p i a izado a, pe o
ambién p i a a la comunidad del eje cicio de un g ado impo an e au ono-
mía con o me al p opio de echo. Como ya hemos podido anda de ec ando,
la p o ección puede supone incapaci ación.
El modelo mexicano no es que enga seguimien o, sino que o os es ados,
po los con lic os que ambién a as an, ienen aho a a una posición cons i-
ucional semejan e. La cons i ución del Pe ú p o ee en 1920 que «los bienes
de p opiedad de comunidades de indígenas son imp esc ip ibles» pues «La
Nación econoce la exis encia legal de las comunidades de indígenas», aña-
diéndose que «la ley decla a á los de echos que les co espondan». Ley se
en iende la del es ado con la implicación consabida de p o ección que incapa-
ci a. La ambién pe uana de 1933 a i ica y e ue za sin cambia de línea: «Las
comunidades indígenas ienen exis encia legal y pe sone ía ju ídica. El Es ado
ga an iza la in eg idad de la p opiedad de las comunidades. La ley o ganiza a

BARTOIUME CLAVERO
el ca as o co espondien e. La p opiedad de las comunidades es imp esc ip i_
ble e inenajenable. sal o el caso de exp opiación po causa de u ilidad pública,
p e ia indemnización. Es, asimismo, inemba gable».
La cons i ución de Boli ia decla a en 1938 en é minos más gene ales
que « econoce y ga an iza la exis encia legal de las comunidades indígenas».
La del Ecuado de 1945 se comp ome e a un espe o de la p opiedad que no
se educe a la p i ada: «el es ado ambién p o ege á la pequeña p opiedad y
la p opiedad comunal», al iempo que se es ablece una p ocu adu ía «pa a
la de ensa de las comunidades indígenas». I.a de Gua emala del mismo año,
1945. de e mina que «las ie as ejidales y las de comunidades que de e mina
la ley, son inalienables. imp esc ip ibles, inexp opiables e indi isibles» as
habe decla ado «de u ilidad e in e és nacionales el desa ollo de una polí ica
in eg al pa a el mejo amien o económico. social y cul u al de los g upos indí-
genas». En 1946 la cons i ución de Panamá esul a más ambigua: «el Es ado
da á p o ección especial a las colec i idades campesinas e indígenas con el in
de in eg a las de mane a e ec i a en la comunidad nacional en cuan o a sus
no mas de ida, lo económico, lo polí ico y lo in elec ual. La acción ela i a
a los indígenas se e ec ua á conse ando y desa ollando al mismo iempo
los alo es de la cul u a au óc ona». El desa ollo ul e io de unas y o as
p e isiones. según los es ados, ue muy desigual. pe o aquí nos in e esan las
mani es aciones cons i ucionales que es á ma cando un cambio de endencia
algo más consis en e que el de las eguas po ablas del siglo )(De.
He dicho algo más consis en e en é minos así ela i os po que hay al i-
bajos y ambién gi os en edondo de ma cha a ás. No lo supone una e o ma
cons i ucional de México en 1934 cambiando el lenguaje lo ido de «condue-
ñazgos, anche ías, pueblos, cong egaciones, ibus y demás co po aciones
de población» po el más sin é ico e inespecí ico de «núcleos de población»,
pe o sin al e ación de ondo. Sí la hay en Gua emala con una nue a cons i-
ución en 1956 que limi a la a ención a indígenas a una sola ase ma cando
ealmen e un cambio de umbo: «Se decla a de in e és público el omen o
de una polí ica in eg al pa a p omo e el desa ollo de la cul u a y el mejo-
amien o económico y social de los g upos indígenas». La cons i ución de
Boli ia man iene en 1967 el egis o comuni a io, pe o con un ni el de com-
p omiso bas an e ebajado: «Se ga an iza la exis encia de las p opiedades
comuni a ias, coope a i as y p i adas. La ley ija á sus o mas y egula á sus
ans o maciones», ambién es o que puede pe ec amen e cub i polí icas
p i a izado as. Aun a a esándose igualmen e en sus casos ue es al ibajos,
las cons i uciones espec i as del Ecuado en 1978 y la del Pe ú de 1979
siguen e i iéndose a «comunidades indígenas» como en idades econocidas
a se obje o de p o ección, no suje o de de echo.
El es ado más cons an e en la línea de ga an iza la p opiedad comuni a ia
como cobe u a cons i ucional de la misma comunidad es el pione o, México,
DERECHOS INDÍGENAS Y CONSTITUCIONES LATINOAMERICANAS
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323
pe o
en
su caso la quieb a iene a p oduci se de o ma bas an e adical en
1992. Aho a es cuando se e o ma
el
a ículo
que
comenza a hablando de
«condueñazgos. anche ías, pueblos. cong egaciones, ibus» y e cé e a pa a
p oduci se una modi icación de ondo. La cons i ución deja de o ece su p o-
ección a la p opiedad de las comunidades pasando a a o ece las p i a iza-
ciones que se decidan, bajo la ue e p esión a es as al u as del me cado, po
las comunidades mismas. No se e i a p o ección del es ado po admi i se au-
onomía de comunidades ni pueblos, pues es o sigue ue a de la agenda cons-
i ucional. sino pa a ab i espacio de maniob a a odo ipo de in e eses an ico-
n'uni a ios. En ealidad la e o ma cons i ucional de 1992 ambién es ablecía
que «la ley p o ege á la in eg idad de las ie as
de
los g upos indígenas», pe o
es a ley nunca ha llegado, mien as que, en cambio, han enido diligen es las
leyes que ab en espacie) a dicho juego ele in e eses en el me cado. El año 1992
hubo o a e o ma cons i ucional en México pa a p oclama que «La Nación
mexicana iene una composición plu icul u al sus en ada o iginalmen e en sus
pueblos indígenas», pe o la impo an e e iden emen e pa a los indígenas e a
la de signo an icomun lia lo. Un econocimien o de pasado. ese ele los o íge-
nes
de
México. encub ía un a aque de p esen e. El neimapa ismo se p esen o
como una espues a a la de ensi a.
Thda la implicación a a o de las comunidades indígenas que u o el
econocimien o cons i ucional de la p opiedad es ambién oda la que alcanza
en su con a el desman elamien o
de
al ga an ía. Los es ados la inoame ica-
nos quie en ecupe a unos plan eamien os o iginales con o a e ó ica, aho a
la polí icamen e libe al y económicamen e me can il, en e a p opiedad y a
comunidad indígenas. Sin emba go, en los úl imos iempos ambién se asis e
a una ecupe ación indígena que in e esa a las cons i uciones. Lo ocu ido
po 1992 en México es ambién una mues a de la complejidad de una si-
uación. El econocimien o de la «plu icul u alidad» no ue sólo una co ina
de humo o una maniob a
de
encub imien o del i aje sus an i o en ma e ia
de p opiedad. Respondía ambién o incluso p incipalmen e a una pujanza de
ei indicaciones indígenas an e las que se que ía así sali al paso. Y aún más.
El econocimien o de las cul u as en plu al. con odo lo que ep esen a en e
al sup emacismo ci iliza o io, po no deci acismo pu o y simple, eso que se
a as a desde iempos coloniales, a a se un mo i o cla e pa a las mismas
cons i uciones.
3.
De echo a la cul u a y au onomía indígena
Llegamos ya a cons i uciones que es án igen es. Lo hemos hecho con
la e o ma mexicana de 1992 que desman ela la ga an ía cons i ucional de la
p opiedad comuni a ia con odo lo que enía implicando pa a las comunida-
324
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BARTOLOME CLAVERO
des indígenas desde los iempos de la e olución. La del mismo año que se
e e ía a la mul icul u alidad po o ígenes indígenas a a se en cambio obje-
o de o a e o ma, que la ampli ica, en 2001. Du an e es os úl imos años, el
mo i o de la plu alidad de cul u as en el in e io de los es ados con los de e-
chos que su econocimien o pueda gene a se ha con e ido en la cla e de un
p onunciado gi o del cons i ucionalismo po La inoamé ica. Veamos. Repi o
que ya hemos llegado al momen o ac ual. Como la his o ia cons i ucional
p e ia, con acismo y odo, no se es uma po las buenas y sigue, cuando
menos, la en e o, cuando más, i ulen a, ha sido con enien e in oduci nos a
a és de la isión his ó ica.
La cons i ución de Panamá habla desde 1972 de «la iden idad é nica de
las comunidades indígenas nacionales». Desde 1985. la de Gua emala hace
lo p opio en é minos más p ecisos y comp ome idos de de echo, no así en
los de concesión a la que se p ocede, sino en los de econocimien o que se
debe: «Se econoce el de echo de las pe sonas y de las comunidades a su
iden idad cul u al de acue do a sus alo es, su lengua y sus cos umb es». El
comp omiso en ealidad se neu aliza en la misma cons i ución po medio de
la in e posición de ley en el momen o de a a se de «Comunidades Indíge-
nas» («una ley egula á lo ela i o a las ma e ias de es a sección»), ley que
a su ez nunca ha llegado, pe o ya enemos un p incipio cons i ucional de
indudable ele ancia. Es de echo «de las pe sonas y de las comunidades»,
del indi iduo y de la colec i idad, indi idual y comuni a io, el de acceso a la
p opia cul u a, la indígena del caso, el de echo a su espec o y dignidad, dis-
ponibilidad y uso, man enimien o y desa ollo, como o ma de comunicación
pa a la pe sona y de con i encia pa a la colec i idad, con el eque imien o
de au onomía que su mismo econocimien o, el del de echo así doble a la
cul u a, implica. Mas de es o. de la au onomía, no se hace p e isión. Una ez
que se econoce es e de echo a la cul u a p opia como de echo cons i ucio-
nal no iene en ealidad sen ido some e lo a la mediación de ley del es ado
sin cabida pa a au onomía indígena, pe o ahí se iene ya el egis o, aunque
cons i ucionalmen e desac i ado.
Además de es os casos y el de México que ya hemos is o y al que ol-
e emos, a iden idad indígena o a mul icul u alidad que la implica hacen hoy
e e encia de di e sa o ma las cons i uciones de Nica agua, Colombia, Pa a-
guay, Pe ú, A gen ina, Boli ia, Ecuado y Venezuela desde, espec i amen e,
1987, 1991, 1992, 1993, 1994 las dos siguien es, 1996 y 1999. Algunos de
es os es ados abundan ul e io men e como e emos. Nica agua p esen a el
in e és de que suma el econocimien o de la au onomía, lo que puede o ece
el espacio polí ico pa a el desen ol imien o del de echo a la cul u a p opia
an o de indi iduos como de comunidades, pe o la cons i ución no incula
una cosa con la o a. La misma au onomía se es ablece en unos é minos ex-
clusi amen e e i o iales que, po la p opia expe iencia habida desde 1987,
DERECHOS INDÍGENAS Y CONSTITUCIONES LATINOAMERICANAS
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325
no
pa ecen los adecuados a las necesidades del caso. Ahí se iene un in en o
más in e esan e quizás po los p oblemas que plan ea que po los log os que
alcanza, al menos has a el momen o. El econocimien o más ca egó ico de
de echo indígena en Nica agua no ha enido po ía cons i ucional, sino in-
e nacional
,
de lo que a a emos luego.
En 1998 la cons i ución del Ecuado egis a «los p incipios de equidad e
igualdad de las cul u as» como cánones ec o es del o den ins i ucional y de
la p ác ica polí ica. El 1999 le sigue la de Venezuela egis ando «el p incipio
de igualdad de las cul u as» como di ec iz a su ez de la «in e cul u al idad»
que hab á de cons i ui a pa i de aho a la guía del de echo y la polí ica. No
es ya que cons i ucionalmen e se econozca la mul iplicidad de las cul u as,
sino que ambién se abo da como come ido cons i ucional la in e elación
en e ellas. De la in e cul u alidad me ocupa é luego. Vamos po pasos en e
el de echo a la cul u a p opia, la au onomía de los pueblos indígenas y el aco-
modamien o cons i ucional de la mul icul u alidad de los Es ados. Son los
p incipales mo i os ac uales pa a el de echo indígena en las cons i uciones
la inoame icanas. En odo, pues es amos en el p esen e, ya debemos ex en-
de nos algo más. Y ya con iene e e i se más a casos que a ejemplos.
No dejemos de insis i en odo lo que se implica de en ada, pues esul a
de la máxima impo ancia. El p incipio de la igualdad
en e cul u as cons-
i uye
el í ulo y el mo i o pa a el de echo a la p opia cul u a. un de echo
an e odo indi idual, el de echo de odos y odas, de cada una y cada uno, a
aquella cul u a en la que se indi idualiza y socializa, así como desde luego
a oda aquella a la que lib emen e acceda y po la que, acumulando o al e -
nando, lib emen e op e. La p emisa del de echo mismo a la iden idad cul u al
la cons i uye el p incipio de igualdad en e cul u as, sin acoso en e ellas en
di ección ninguna, si lo que ha de ep esen a es libe ad indi idual y no ads-
c ipción o zosa a la comunidad de o igen ni de i ación o zada hacia o a
cul u a como la que se iden i ique con el es ado y p omue a po el mismo. Si
ige un p incipio de igualdad en e cul u as, la misma iden idad cul u al del
es ado, po mucho a aigo incluso que haya log ado, ha de queda suspendi-
da y debe se desac i ada. Tal es el ho izon e que se ab e con el de echo a la
p opia cul u a.
Las cons i uciones del Ecuado y de Venezuela gua dan cie a conse-
cuencia en lo que oca a la o mulación del p incipio, el de igualdad en e
cul u as, y el econocimien o del de echo, el que esul a doble, indi idual y
colec i o. a la iden idad cul u al. Ecuado egis a el «de echo colec i o» de
«los pueblos indígenas» a «man ene , desa olla y o alece su iden idad y
adiciones en lo espi i ual, cul u al, lingüís ico, social, polí ico y económi-
co»; como de echos indi iduales de o ma menos p ecisa, «el de echo del a
la iden idad» y «el de echos a pa icipa en la ida cul u al de la comunidad».
He aquí el egis o colec i o en Venezuela: «Los pueblos indígenas ienen
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
BARTOLOME CLAVERO
de echo a man ene y desa olla su iden idad é nica y cul u al, cosmo isión,
alo es. espi i ualidad y sus luga es sag ados y de cul o». Es la exp esión
colec i a del de echo indi idual a la p opia cul u a, el cual se e ampa ado
y ga an izado an e odo po la capacidad del mismo pueblo y no an o po
el econocimien o del Es ado. Sin emba go, con oda la lógica cons i ucio-
nal que aho a conduce a la au onomía indígena, es as cons i uciones no la
econocen como de echo cons i ucional. Tan o la una como la o a pueden
pe mi i que se es ablezca en algún g ado, pe o el caso es que de momen o
el de echo indi idual y el de echo colec i o a la cul u a p opia no acaba de
incula se a la au onomía indígena como ía pa a la econs i ución de unos
es ados econocidamen e mul icul u ales ni siquie a cuando se ha decla ado
la igualdad en e las cul u as en p esencia po la cons i ución misma.
En 2001 la cons i ución de México pa ece da , como en 1917, un g an
paso. Aho a, e o ma median e. p oclama: «Es a Cons i ución econoce
y
ga an iza el de echo de los pueblos y las comunidades indígenas a la lib e
de e minación y, en consecuencia, a la au onomía» a unos de e minados
e ec os que elaciona. En el p incipio abunda, pun ualizando: «El de echo
de los pueblos indígenas a la lib e de e minación se eje ce á en un ma co
cons i ucional de au onomía que asegu e la unidad nacional». Siguen más
limi aciones. La au onomía indígena se egula á po el de echo pa icula
de los es ados in e nos («El econocimien o de los pueblos y comunidades
indígenas se ha á en las cons i uciones y leyes de las en idades ede a i as»),
quedando así a la de e minación de ellos, de los es ados y no de los pueblos.
Además ocu e que cuando la cons i ución se ocupa de los p ime os, desapa-
ecen los segundos: «Las comunidades indígenas, den o del ámbi o muni-
cipal, pod án coo dina se y asocia se en los é minos y pa a los e ec os que
p e enga la ley» es a al. Los suje os de de echo a la lib e de e minación, los
pueblos, se es uman en el momen o de la e dad. Y las comunidades se e-
cluyen en el ámbi o municipal bajo legislación de es ado. En la cons i ución
de México, hay econocimien o de la plu icul u alidad, pe o no del de echo
indi idual y colec i o a la p opia cul u a, lo cual indudablemen e acili a di-
cha ope ación de desconexión en e p oclamación de p incipios y p e isión
de posibilidades.
En 2004, Boli ia p ocede a una e o ma cons i ucional de ipo p ocedi-
men al. Con is as a un cambio de la cons i ución que se augu a comple o
(«La Re o ma o al de la Cons i ución Polí ica del Es ado es po es ad p i a i a
de la Asamblea Cons i uyen e, que se á con ocada po Ley Especial ...»), se
concede en ada a «los pueblos indígenas» como agen es au ónomos de ep e-
sen ación polí ica: «la ep esen ación popula se eje ce a a és de los pa idos
polí icos. ag upaciones ciudadanas y pueblos indígenas»; «los pa idos polí i-
cos, las ag upaciones ciudadanas y los pueblos indígenas que concu an a la
o mación de la olun ad popula son pe sonas ju ídicas de de echo público».
DERECHOS INDÍGENAS Y CONSTITUCIONES LATINOAMERICANAS
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De en ada, con es a e o ma, un p incipio de p opia de e minación de los pue-
blos indígenas es á asumiéndose. En es e caso, pendien e así de econs i ución,
el asun o es á abie o. De momen o, ampoco egis a la cons i ución de Boli-
ia el de echo indi idual y colec i o a la p opia cul u a.
Aunque la cul u a p opia no se educe po supues o a la lengua y puede
exis i incluso sin idioma dis in i o, el econocimien o cons i ucional de las
lenguas indígenas es un buen indicio de has a qué pun o se oma en se io la
mul icul u alidad y, en su caso, el de echo a la p opia cul u a. La cons i u-
ción del Ecuado , la que sien a el p incipio de «equidad e igualdad de las
cul u as». dispone lo siguien e sob e lenguas: «El Es ado espe a y es imula
el desa ollo de odas las lenguas de los ecua o ianos. El cas ellano es el
idioma o icial. El quichua, el shua y los demás idiomas ances ales son de
uso o icial pa a los pueblos indígenas». También el es ado «ga an iza á el
sis ema de educación in e cul u al bilingüe», en el cual «se u iliza á como
lengua p incipal la de la cul u a espec i a, y el cas ellano como idioma de
elación in e cul u al». Las lenguas. como las cul u as, son iguales, pe o
esul an algunas más iguales que o as, sob e odo una. No odas me ecen
mención cons i ucional. Y el cas ellano es el idioma o icial de es ado y el
de
elación in e cul u al en la sociedad. O icial es una ieja conside ación que
aho a ela i amen e se pa icipa a las lenguas de los pueblos indígenas, pues
és as son de uso o icial sólo pa a ellos. Y no puede deci se que no haya una
ó mula de a iculación: la in e cul u alidad cuyo medio lingüís ico es así en
exclusi a el cas ellano.
¿Cabe o a opción? El cas ellano puede esul a lengua anca de ela-
ción no sólo en el in e io del Ecuado , sino ambién indudablemen e es-
pec o al anchísimo espacio de la humanidad cas ellanó ona, allá bas an e
po encima de los escien os millones de indi iduos. El quichua, que es
na u almen e la lengua quechua y ambién una lengua anca en algunos
o os medios indígenas, se i ía en su caso de elación con una humanidad
de una decena de millones. Si hubie a opción, no se ía cuan i a i a, sino
cuali a i a, quie o deci en e p io idades di e sas de solida idad con hu-
manidades más a ines o más ecinas. Pe o el caso es que no hay necesidad
de op a pues no iene po qué habe pola idad ni po ende exclusión ni e-
ducción. Cabe la compa ibilidad en e más de una lengua y, con ello, en e
más de una solida idad. Pod ía habe igualdad al menos en e el cas ellano
y el quichua como lenguas o iciales de in e elación cul u al sa is aciendo
es o quizás a las algo más nume osas que concu en den o de las on e as
del Ecuado siemp e que las mismas, odas ellas, engan econocimien o y
eciban espe o no sólo o mula ios desde luego. Digo que quizás po que
ampoco me a e o a se muy ase i o en ma e ia cuyo disce nimien o no
me co esponde. Lo es de p opia de e minación de los indi iduos y pueblos
indígenas po supues o.
328
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BARTOLOMÉ
DERECIIOS INDR IEN AS Y CONSTITUCIONES LATINOAMERICANAS
ICANAS
329
La cons i ución del Ecuado iene además el ges o de se la p ime a y
la única de la his o ia cons i ucional en e a de oda Amé ica que no sólo
se e ie e a lengua indígena, a lengua no p oceden e de Eu opa, sino que
la u iliza. Se a a desde luego del quichua: «Ama quilla, ama Ilulla, ama
shua». He aquí unos p incipios gene ales del de echo de honda aigamb e
en e quechuas y bien conocidos po el espacio andino, desde la Colombia
me idional al Chile sep en ional pasándose po el Ecuado . Pe ú y Boli ia,
po deci lo en é minos de es ados. La cons i ución ecua o iana empaña el
ges o aduciendo inmedia amen e al cas ellano: «No se ocioso, no men i ,
no oba ». ¿Cómo puede pensa se que la ó mula es desconocida en e no
quichuas? O peo , ¿pueden exis i en el Ecuado gen es no quechuas an a
dis ancia de sus ecinos quichuas que e ec i amen e la desconozcan? ¿Y po
qué no se ha sen ido la misma necesidad de aduci odo el es o de la cons-
i ución en el mismo momen o que oda ella se o mula al menos al quichua?
¿El conocimien o que alla en una di ección se p esume al con a io en la
o a? Tamaña p esunción de ini i amen e desequilib a la balanza de igualdad
en e cul u as.
¿Y qué deci de la unción de in e cul u al idad? ¿Qué añade o que modi-
ica espec o a la adicional de o icialidad?
,
Se u iliza á el cas ellano como
idioma
de
elación in e cul u al”. cual hemos is o. Pa ece que no se a-
a aho a de un ac o de desequilib io. sino de eequilib io en e cul u as a
a és de la comunicación mu ua po el medio más expedi o. el cas ellano.
in e cul u alidad pa ece un co ola io necesa io del mul icul u alismo p e-
cisamen e pa a que el mismo no con ine en gue os excluyen es. sino que
equilib e en asos comunican es. Si la o icialidad del cas ellano, la que ya
implicaba la p opia lengua de las cons i uciones con independencia de que
exp esamen e se decla ase, ha sido un ac o disc imina o io, cuando no des-
nic i o, de lenguas indígenas, su unción de in e cul u alidad end ía aho a
a signi ica en cambio la apues a cons i ucional po el econocimien o y el
espe o de las mismas. ¿Es así? No lo esul a si el acen o donde se pone es en
la comunicación an es de asegu a se la concu encia. Sin base en un e ec i o
sis ema de plu alidad, ya no digo de igualdad, en e cul u as, la in e elación
po medio del cas ellano puede sencillamen e encub i y has a po encia la
dinámica a aigada de pos e gación y des ucción de cul u as indígenas. La
o icialidad de una lengua a acaba de en e, lo que es peo po supues o, pe o
el acen o sob e la in e cul u alidad con esas p isas, sin el ámi e del mul i-
cul u alismo en se io, no co ige la endencia del mismo a aque ni se e que
cancele el acoso.
Aunque cada caso es una his o ia, quie o deci no sólo cada es ado, sino
ambién y an e odo cada pueblo y has a cada comunidad, algunas conside a-
ciones pueden gene aliza se. Lo dicho pa a Ecuado puede ale pa a la se ie
e e ida de cons i uciones la inoame icanas que ienen adop ando los p inci-
pios de mul icul u alidad o ambién de in e cul u alidad. No hay ninguna po
aho a que los a icule con el doble de echo, po indi idual y po colec i o,
a la p opia cul u a, lo que es. debe ía a se , a la lib e de e minación. No hay
cons i ución que se plan ee el acomodamien o de au onomías indígenas y
no indígenas como co ola io del de echo a la cul u a p opia po supues o de
odos y odas, de indígenas y de no indígenas. Debe insis i se pues no es lo
que las cons i uciones asumen.
La p incipal di icul ad sigue adicando en la conjugación en e de echos
indi iduales y pode es colec i os, inclusi e los del es ado, lo cual no es ex-
clusi amen e de in e és indígena. Resul a de un alcance an pa en emen e
gene al que la igno ancia implica complicidad con la si uación dada. la
que
ha p oducido la his o ia is a. Ad ié anse unos sín omas de que el cons i-
ucionalismo la inoame icano sigue sin ompe ama as con un pasado que
iene del colonialismo. Las cons i uciones que con emplan el de echo del
pueblo a la de e minación no egis an el de echo del indi iduo a la iden i-
dad y ice e sa. Ninguna además econoce inculación en e el de echo a
la cul u a y la au onomía indígena. l.a pa e no indígena sigue con ando po
doquie con el Es ado.
4. Jus icia de Es ado, ju isdicción indígena, ep esen ación polí ica
En el con ex o la inoame icano las cons i uciones ienen cob ando ue -
za no ma i a p opia. lo que quie e deci que. con independencia de a a a es
polí icos, el apa a o de jus icia puede ap ecia , ampa a y conc e a de echos
cons i ucionalmen e econocidos sin necesidad así de que medie ni de e -
minación de gobie no ni egulación de ley. La ley hemos is o cómo iene
a in e pone se en momen os decisi os desac i ando econocimien os de las
cons i uciones. Cabe p egun a se si es os mismos, po se cons i ucionales,
pe mi en o a o ecen una compe encia judicial di ec a espec o a de echos
indígenas. Se ía impo an e po que unos pode es del es ado pod ían e se
así obligados a espe a los. La jus icia al ez sus ae ía el p opio desa ollo
cons i ucional a los cauces más polí icos p opios de la ley. el de los con-
g esos que acue dan, el de los gobie nos que eje cen la inicia i a y el de
las p esidencias de las epúblicas que sancionan o e an. En odo caso se
gene a ía una dinámica a o able al menos a los de echos ecocidos po las
cons i uciones, inclusi e aquellos que, como los indígenas, más esis encias
encuen an en el campo ac ual de la polí ica.
No da la imp esión que ese de ape u a a la in e ención judicial sea el
e ec o inmedia o del econocimien o cons i ucional de de echos indígenas y
alguna azón hab á si la endencia ac ual es la con a ia. Obsé ese de en a-
da el ex año uso de un iempo e bal en la cons i ución ac ual de Ecuado ,