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La fisiología del saber de la experiencia y los frutos de su posesión

Abstract

Este trabajo analiza los requisitos necesarios para obtener un tipo específico conocimiento: el saber de la experiencia o la experiencia de vida. La edad, vivir experiencias, la paciencia, el retiro socializado y el abismamiento son elementos necesarios para producirlo. Por otra parte, investiga las transformaciones que este saber crea en las personas. Transitando por estas inmediaciones, podremos diferenciar los falsos mesías de los auténticos caminantes de vida. Pensadores orteguianos, como Zambrano, Marías, López Aranguren, y el alemán Spranger serán nuestro punto de partida y guía de este proyecto.

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La fisiología del saber de la experiencia y los frutos de su posesión

Author: Barrientos Rastrojo, José
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2011
DOI: 10.12795/themata
Source: https://idus.us.es/bitstreams/7edc21da-f755-462a-ae04-5d89a4bc74e4/download
Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 44. 2011
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LA FISIOLOGÍA DEL SABER DE LA EXPERIENCIA
Y LOS FRUTOS DE SU POSESIÓN1
José Ba ien os Ras ojo. Uni e sidad de Málaga
Resumen: Es e abajo analiza los equisi os necesa ios pa a ob ene un ipo especí ico
conocimien o: el sabe de la expe iencia o la expe iencia de ida. La edad, i i
expe iencias, la paciencia, el e i o socializado y el abismamien o son elemen os
necesa ios pa a p oduci lo. Po o a pa e, in es iga las ans o maciones que es e
sabe c ea en las pe sonas. T ansi ando po es as inmediaciones, pod emos di e encia
los alsos mesías de los au én icos caminan es de ida. Pensado es o eguianos, como
Zamb ano, Ma ías, López A angu en, y el alemán Sp ange se án nues o pun o de
pa ida y guía de es e p oyec o.
Abs ac : This wo k analyses wha a e he equisi es o ge a speci ic kind o
knowledge: Knowledge o expe ience o expe ience o li e. Age, o li e expe iences,
pa ien , o li e a “social e ea ” and o go inside ou sel es (“abismien o”) a e i ems
needed o p oduce i . On he o he hand, i esea ches mu a ions his knowledge c ea e
in o people. In doing so, we could di e alses messiahs om au hen ic walke s o li e
and knowledge. O eguian hinke s as Zamb ano, Ma ías, López A angu en, and he
ge man Sp ange will open and will lead his p ojec .
In oducción a una desc ipción del sabe de la expe iencia.
El sabe de la expe iencia o expe iencia de la ida alude al conocimien o
adqui ido a a és de expe iencias c uciales de la exis encia y a la ciencia que
p opo ciona una agudeza in elec i a p o unda. Es a agudeza pe mi e dic amina ,
expe amen e, an e ci cuns ancias que demandan una acción de e minan e en el
u u o pe sonal. Consegui lo depende del ma idaje en e una isión amplia de los
ac o es que in luyen en un con ex o especí ico, el conocimien o de p incipios
básicos a iculados i almen e y una sue e de in uición (una isión in e io que
in eg e la complejidad de la ci cuns ancia) de la que eme ja la espues a. Uno de
nues os a ículos an e io es2 esumía el sabe de la expe iencia como el
suma o io de conocimien os eó icos, pues a en p ác ica de los mismos, e idencias
ex aídas del ac o de ac ualiza las in o maciones e e idas, e lexión pos e io de
1 El p esen e abajo ha sido ealizado en el ma co del P oyec o de In es igación (I+D+i) del
Minis e io de Ciencia e Inno ación, sob e "Ciencia, ecnología y sociedad: es udio
mul ilineal de las comunidades de conocimien o y acción en el cibe espacio" (Re e encia
FFI2009-07709).
2 C . J. Ba ien os, “El os o de la expe iencia de la ida desde la ma ea o eguiana y
zamb aniana”, Endoxa, UNED, 2010. En p ensa.
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lo acon ecido (de los hechos i idos y las emociones conclusi as) y c is alización
del conocimien o en máximas y en ideas, que se saben como e dad3
Aquella in es igación, po una pa e, a anzaba algunos eque imien os pa a
des ila el con enido de es a singula ap oximación a la ealidad i ida y, po
o a, do aba al sabe de la expe iencia de las siguien es ca ac e ís icas4:
El sabe de la expe iencia es pe sonal e in ans e ible, pues o que cons i uye
el p oduc o del p opio eco ido exis encial.
Coincide con el sabe del alma, es o es, con el conocimien o de expe iencias
que o jan nues a in imidad más p o unda, aquella que de e mina nues os
anhelos, pesa es, conduc as o cosmo isiones especí icas.
El sabe de la expe iencia no puede ansmi i se desde máximas concep uales
impues as. Se enseña po medio de ías de comp ensión indi ec os como la
na ación, la me á o a, la poé ica o con el ejemplo pe sonal.
Su asis ema icidad no li iga con la posibilidad de se una ap ehensión
o alizado a del uni- e so. Es a o alización no es o ali a ismo, pues o que no se
impone coe ci i amen e. De hecho, aunque adolezca de sis ema icidad, el
agmen o es exp esión del odo, de la e dad p o unda.
La e idencia con o ma su esquele o, an es que el juego azones-conclusiones,
p opio de conocimien os a gumen a i os.
Dispone de una iple on analidad: las in elecciones de los en es
(epis emología on íca), el ma co his ó ico del suje o (ap io ismo y las c eencias
nodales de quien lo cons uye.
Aquella exposición inalizaba con un desa ío, pa a el que no disponíamos
espacio en las limi aciones espaciales de aquel momen o: comp endido su os o,
se hacía imp escindible en ende la isiología de la ap oximación de un suje o al
sabe de la expe iencia. És e e o ocupa á las siguien es páginas.
2. El p oscenio al sabe de la expe iencia.
2.1. La edad de la expe iencia.
La noción asociada al sabe de la expe iencia más ei e ada es á ligada a la
de, po deci lo me a ó icamen e, las canas. Sp ange ha explicado es a ligazón.
Pa a ello, dis ingue “ es ases de desa ollo de la es uc u a del alma humana”5.
El niño se unde con la ealidad “ o mando una sola cosa, con los da os del
ambien e”. En es e con ex o, no es posible una e lexión au ónoma, es deci ,
3 La de inición su ge de nues a in es igación ecien e sob e Ma ía Zamb ano (J.
Ba ien os, Vec o es zamb anianos pa a una eo ía de la Filoso ía Aplicada a la Pe sona,
Uni e sidad de Se illa, Se illa, 2010, p. 555). No nos de enemos en ella debido a las
limi aciones necesa ias del p esen e a ículo.
4 La undamen ación de cada pun o se encuen a en nues o mencionado a ículo “El os o
de la expe iencia de la ida desde la ma ea o eguiana y zamb aniana”.
5 Sp ange , Edua d, La expe iencia de la ida, ad. José Ro i a A mengol, Realidad,
Buenos Ai es, 1949, p. 41.
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apa ada de la ealidad. El muchacho y la edad de la madu ación mi an a lo
obje i o, eal y ex e no, po lo que pie den aside o con su yo, condición básica
pa a nues o ema. “Con la edad i il, comienza la a ea más se ia de econcilia
lo ideal con la ealidad, encaja lo ideal en el mundo no pocas eces enuen e”6, es
deci , se acili a la a mós e a bene olen e pa a ges a se el sabe de la
expe iencia.
Po o a pa e, José Luís López A angu en dic amina que es e conocimien o
“pa ece se adqui ido a a és de los años”7. La duda c eada po el e bo pa ece
es un acie o, pues o que no oda pe sona en edad a anzada usu uc úa (usa y
dis u a de) es a sapiencia. Acep ada al posición, hab ía de e i a se la alacia del
consecuen e aplicado al caso: si bien la edad pa ece se equisi o de la sabidu ía,
pod á se azón necesa ia pe o no su icien e. No odo anciano (pe sona con años y
canas) es ac eedo de sabidu ía, aunque es más p obable opa con pe sonas en
edad e us a que dispongan de él que con niños o jó enes que la posean.
Po o a pa e, la an igüedad clásica concep uó la sabidu ía como la
co onación de la edad, siendo, po el con a io, obje o de mo a aquel anciano que
no la de en e. Mues a de ello es la siguien e sen encia del T a ado del alma de
Séneca.
No hay cosa más o pe que e un iejo de mucha edad que, pa a p oba lo, no
iene o o es imonio más que los años y las canas.8
En suma, aunque la expe iencia sea consumación p opiedad de los “años
a anzados”9, se han de añadi o os ing edien es, que e emos más adelan e,
pa a de en a la, pues o que ene la a ea esc i a no es azón su icien e pa a que
aya a esol e se.
2.2. La au o idad del sabe de la expe iencia.
Es a ciencia no es di ec amen e p opo cional al econocimien o ob enido o a
los p emios os en ados o, como gus a deci a Sp ange , no es deudo a del mé i o o
la dignidad10. Análogamen e a la dis inción en e lide azgo y di ección11, la
expe iencia de la ida se asien a en una “auc o i as” que supe a cualquie ipo de
econocimien o ex e no o designación de un supe io .
El hecho de que se econozca a las pe sonas con es a au o idad es esul ado de
una expe iencia in e na p o unda, que es mani ies a ex e namen e. El “ espe o a
6 Ibídem, pp. 41-42.
7 J.L. López A angu en, “La expe iencia de la ida” en Au o es a ios, Expe iencia de la
ida, Alianza, Mad id, 1966, p. 26. Las cu si as son nues as.
8 L.A. Séneca, T a ados ilosó icos. Ca as, ad. Ped o Fe nández Na a e e y Nicolás
Es e anez, Po úa, México, 2000, p. 136.
9 C . E. Sp ange , op.ci ., p. 11.
10 Ibídem.
11 El líde ecibe su au o idad de la imp on a de su ca isma sob e los in e io es; po su
pa e, el di ec o impone su pode desde la po es ad que le con ie e una au o idad supe io .
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las canas y los años” es u o de una ida que p odujo algo más que cla idad en
las sienes y acumulación de días en la ida.
Quien, sin posee es a au o idad, la pe o a como si dispusiese de ellas gene a
discu sos imposi i os que ecue dan senilidades an es que deco o lauda o io de la
expe iencia i al12. En es a línea, se mue e la conexión de Miguel de Molinos, de
la que bebe á Ma ía Zamb ano13, en e el eólogo y el con empla i o. El p ime o
dis u a de conocimien os eó icos en ex ensión casuís ica o de p emios en
núme o supe la i o; el segundo p ocede desde una expe iencia de ida que le
pe mi e dic amina con p udencia y sabidu ía y que no anhela égloga alguna.
Dicho de o a o ma, el p ime o pa ece y el segundo es. Las palab as del segundo
no se a emolinan en o no a un “sabe es udiado y ap endido, ni ampoco ideado
o cons uido. No es un sabe in elec ual”14, sino de un padece expe iencias. De
es a o ma, su uen e no es la eo ía, apegada exclusi amen e a lo in elec ual,
sino la e idencia, que añade una segunda uen e: la ida e lexionada.
La e idencia suele se pob e, e iblemen e pob e en con enido in elec ual. Y
sin emba go, ope a en la ida una ans o mación sin igual que o os
pensamien o más icos y complicados no ue on capaces de hace .15
A di e encia del cien í ico que unda sus ase os en azones, la pe sona
madu a (sabia si se quie e) esponde desde el cúmulo de expe iencias pasadas
que, p og esi amen e, han des ilado insondables enseñanzas.
2.3. La adquisición “pelig osa” del sabe de la expe iencia.
La edad acili a y/o a ianza el encuen o con la sabidu ía, pe o no la asegu a.
La expe iencia decide la adquisición de nues o ugaz sabe . La expe iencia
gene ado a de su sabe ha de euni cie as no as básicas pa a se álida.
O ega y Gasse hace de i a el é mino “expe iencia” de la aíz “pe ”, que
cuen a con a ios sen idos16. En p ime luga , “pei a” signi ica “p ueba o ensayo”
y ecue da las g andes p uebas que los hé oes g iegos habían de culmina pa a
consegui el o eo del amo de muje es o de las hojas do adas del lau el olímpico.
No es ex año, en segundo luga , que el concep o quede he manado, ambién, con
“pe iculum”, pues o que las hazañas de un Ulises o un Hé cules no es án exen as
de pelig os y iesgos, conducen es a la mue e o al ex a ío exis encial
sempi e no. En e ce luga , el pelig o acon ecía du an e iajes a luga es
desconocidos.
12 C . J.L. López A angu en, “op.ci ”, p. 34.
13 C . J. Ba ien os, “Bases o males me a ísicas de Miguel de Molinos den o las
concepciones ilosó icas de Ma ía Zamb ano”, Es udios ilosó icos, núme o 169, 2010. En
p ensa.
14 J.L. López A angu en, “op.ci .”, p. 36.
15 M. Zamb ano, La con esión: géne o li e a io, Si uela, Mad id, 1995, p. 69.
16 J. O ega y Gasse , Ob as comple as VIII, Alianza, Mad id, 1994, p. 175.
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Pe se a a o igina iamen e de iaje, de camina po el mundo cuando no había
caminos, sino que odo iaje e a más o menos desconocido y pelig oso. E a el iaja po
ie as igno as sin guía p e ia.17
Sin en izando el apun e e imológico, no hay expe iencia allá donde no hay
no edad e ince idumb e, pues es o es lo que nos ae cualquie Odisea.
Aho a bien, pa a cap u a el sabe de la expe iencia no es p eciso con e i se
en hé oe g iego, pues o que nace incluso en las ac i idades más baladíes de la
ida como la p ime a ez que se conduce un au omó il o que se ealiza una ece a
culina ia o cuando nunca an es hemos accedido a In e ne . Ni que deci iene que
hab á a ios ni eles de aquila amien o (de posesión de quila es) de la
expe iencia. Pe ca émonos que no es amos aquí e i iéndonos a un “know how” de
ipo écnico sino a una con igu ación más p o unda. Si bien, el “know how” se á la
base de nues a ciencia. Imaginemos el pin o a quien se enseña a maneja los
pinceles: el p ime paso demanda es e conocimien o écnico, aunque su sabe
expe imen ado exige una sue e de au onomía en e a ese uso es e eo ipado
inicial.
A medida que el uso y el ap endizaje se a ianzan po la epe ición, el pelig o
disminuye, la no edad allece y la in anquilidad inicial en a en aguas calmas.
Po ende, la ci cuns ancia deja de se expe iencia pues o que se pie de su aíz de
pelig osidad y su capacidad pa a ans o ma al suje o en algo di e en e. Es e es
el pila de la jus i icación del a gumen o de Julián Ma ías de la co edad de
expe iencia en medio de la ace ca de p olijidad de años o i encias:
El campesino, o la muje escasamen e cul i ada, mues an en ocasiones una
so p enden e acumulación de expe iencias de la ida, unida a una g an pob eza de
“expe iencias”: son gen es que han hecho siemp e lo mismo, a quienes nunca les ha
pasado nada.18
No se a a de que “nunca les haya pasado nada” sino que han deambulado
po un elenco educido, me mando el pelig o y educiendo la co ona del sabe de
la expe iencia. Sólo quien es á en cons an e pelig o es ac eedo de una
expe iencia de ida densa y p o unda.
2.4. La eubicación exis encial que acome e el sabe de la expe iencia.
La expe iencia p o oca cambios esenciales en la pe sona, lo esi úa
on ológicamen e en ni eles de conocimien o supe io . Nues o pin o pasa de
ap endiz a maes o. El aslado de un ni el a o o se ep esen a po el paso a
a és de pue as. Esas pue as son ci cuns ancias de quieb a, cuya supe ación
17 Ibídem, p. 176.
18 J. Ma ías, “Un esco zo de la expe iencia de la ida” en Au o es a ios, Expe iencia de la
ida, Alianza, Mad id, 1966, p. 116.

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no pe mi i á al hé oe eg esa a ás. O ega y Gasse ad ie e de la inculación
en e “pei o”, elacionado con el aludido “pe ” y “po us” (pue a). La ex-pe iencia
implica sali po pue as a ámbi os desconocidos e inhóspi os.
Además, el ilóso o de la azón i al asocia “pei o” y “pó os”, que es á ligado a
la semán ica de “camino” y al ac o de “a a esa ”.
El pelig o de la expe iencia no siemp e conduce a la ele ación del hé oe. La
caída es un iesgo eal que acome e po una empo ada o pa a siemp e. Si es
empo al, no ha de echaza se, pues o que la e idencia de “la ini ud i al”, de la
caída, o ma pa e de un sabe pos e io , siemp e que se admi a la p opia
debilidad.
Si compa amos un allecimien o ce cano y el concep o de “mue e” o ecido po
un dicciona io, es más p obable que el p ime o conduzca al sabe de la
expe iencia. En el “lib o”, la mue e apa ece como é mino obje i o, in elec ual y
desapasionado; mien as que la expe iencia del allecido se sien e como la ida
mue a que nos a a iesa en p ime a pe sona, es deci , se iden i ica a la mue e
como enómeno en ando en nues o se . Es e ing eso es esul ado del ca iño que
nos despie a la o a pe sona y del sen imien o de ausencia echinan e en
nues a esencia. Nues o se es, como ha es udiado muy ace adamen e Le inas,
una cons ucción de la al e idad19. Razón de ello es que haya una eubicación de
nues o se an e el cue po sin ida que an e el lib o.
2.5. Expe iencia y padecimien o.
Vis o lo an e io , comp endemos la elación en e el sabe de la expe iencia y
la agedia a isbada con acie o po Ma ía Zamb ano:
En iendo po expe iencia el sabe ágico —que Zeus había de ap ende padeciendo—.
Según San o Tomás, la mís ica ¿no es el conocimien o expe imen al de Dios? Pues en eso
es amos que amos o no que amos. Y una se ido a añade siemp e: < ecibiéndolo>
pasi amen e, y padeciendo ac i amen e.20
La ed sémica del “padecimien o” señalado po Zamb ano es sinonímica de
“sen i se a ec ado”, incluyendo és a an o esul ados posi i os (en es de dis u e)
como nega i os (en es dolo osos).
19 Un es udio in e esan e que ex iende la concep ualización le inasiana al concep o de la
al e idad in e cul u al se encuen a en la ob a In e cul u alidad y con i encia
(GONZÁLEZ ARNÁIZ, G .: In e cul u alidad y con i encia. El “gi o in e cul u al” de la
iloso ía, Biblio eca Nue a, Mad id, 2008).
20 M. Zamb ano, Ca as de la Pièce (co espondencia con Agus ín And eu), P e ex os-
Uni e sidad Poli écnica de Valencia, Valencia, 2002, p. 80. Cu si as de la au o a. El
conocimien o ágico aludido apa ece en SC como “ese que se adquie e padeciendo el
con lic o has a apu a lo” (M. Zamb ano, El sueño c eado , Tu ne , Mad id, 1986, p. 79).
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El padecimien o posee el doble mo imien o de ecibi la a ección y de
ac ualiza lo, median e una e lexión y p o undización. Las e dades de ese
padecimien o i án ascendiendo a la supe icie y do an de un sabe ans o mado .
La ans o mación es cons an e como la necesidad de man ene se en si uación
pelig osa. En palab as de Zamb ano, se a a ía de man ene se en el “incipi i a
nuo a”21. Es a ci cuns ancia a que nos anima la pensado a exige i i cada una
de las expe iencias como una opo unidad de eno ación que dé a luz a los
ebo des ocul os del p opio se . Los lados de somb a del se han de e se como
desa íos que debe án expone se, como pue as a se abie as. Su clausu a es á
mo i ada po los miedos a ansi a po piélagos desconocidos. Quien se a e a a
a a esa esas pue as ensancha á las on e as de su se y amplia á su
expe iencia de ida. Se llama, pues, a un ““incipi i a no a” o al, que despie e y
se haga ca go de odas las zonas de la ida. Y oda ía más de las agazapadas po
a asalladas de siemp e o po nacien es”22. Los bene icios apa a án la amenaza
de la cons e nación.
¿Qué signi ica es e “Incipi i a no a”? No puede esponde más que a la aleg ía de un
se ocul o que comienza a espi a y a i i , po que al in ha encon ado el medio
adecuado a su has a en onces imposible o p eca ia ida.23
2.6. El mé odo de la sie pe como o malidad del sabe de la expe iencia.
En e minología zamb aniana, el sabe de la expe iencia se acoge al mé odo
de la sie pe24. F en e al mé odo a qui ec ónico, el sabe de la expe iencia no se
di ige de di ec amen e a su obje i o sino que admi e que su adquisición se ope a
de modo ans e sal, oblicuo, agmen a io y en penumb a. Sin emba go, c ea
una ce idumb e desconocida en los esul ados del mé odo cien í ico.
Tal mé odo [el de la sie pe], es ob io, no puede p e ende la con inuidad ni el sis ema,
sino que po el con a io, se p esen a como esencialmen e discon inuo y agmen a io, y
21 Es a idea posee ascendencia en la ob a de Dan e y es una cons an e en la úl ima e apa
de los esc i os de nues a pensado a. La p opia ida de la au o a des ila una ciencia
expe iencial ecabada a lo la go de años g acias a la aplicación de la eo ía del “Incipi i a
nuo a” a su p opio anscu so co idiano.
22 M. Zamb ano, Cla os del bosque, Seix Ba al, Ba celona, 1993, p. 15.
23 Ibídem.
24 Sólo és e es capaz de accede a la e dad p opia del sabe de la expe iencia: “Ve dad
esqui a que en ningún modo ha pe mi ido se pensada, se educida a concep o, ni
ap esada en ideas, se despegada de sí misma, en suma; e dad que el in elec o humano,
has a aho a, no ha podido cap a pa a domina , que ha exigido pe de se en ella —la
en ega de nues o se — po que no es cosa que se sepa, e dad de la men e, sino ín eg a
e dad de la ida” (M. Zamb ano, La España de Galdós, Biblio eca de au o es andaluces,
Ba celona, 2004, p. 108).
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se á a su ez, oblicuo y alusi o, espe ando las cu a u as y descensos de la luz, la
mul iplicidad en que se nos apa ece el iempo más allá del pensa discu si o y lineal.25
El mé odo lógico-a gumen a i o descansa en un edi icio basado en
conclusiones sus en adas po azones. El sus en o de sus e dades se hospeda en
el de sus azones. Esas azones son de índole cogni i a, o si se quie e, lógico-
a gumen ales. Pe o la ida excede es as inmediaciones. El esul ado es cla o:
como la ma iposa den o de la ed o escapa o se mue e, la ida den o de la ed
concep ual mue e o no es alcanzada. El mé odo de la sie pe alcanza con mayo
compe encia la ida.
Desde el mé odo a qui ec ónico, es posible edi ica un ensayo sob e el ema “la
libe ad”. Aho a bien, el conocimien o de la libe ad no se es inge a es a
ap oximación: el día que sale de las ejas el p eso que lle a ein e años den o
hace acopio de un sabe sob e la libe ad que no se caza con un conjun o de
palab as o azones. Su sabe sob e la “libe ad” ha eque ido años de anhelos, de
us aciones po no pode sali los días en que, po ejemplo, nacie on sus nie os o
se casa on sus hijos y de nos algias po no dis u a del ab azo de su amilia el
momen o de su exca celación de ini i a. Análogo pa ón se ope a en la
compa ación en e el lec o o az de manuales sob e el amo y el poseedo de una
elación a ec i a es able du an e cinco, quince o cincuen a años.
Ma ía Zamb ano pa angona el ap endizaje del sabe de la expe iencia al
camino que eco e Vi gilio en La Di ina Comedia: siemp e en ascensión a
Bea iz, con una ayec o ia con e ocesos y a ances, y nunca con un sende o
lineal sino en espi al. Semejan e asiego encon amos en el ap endizaje i al de
don Lope en la ob a T is ana de Pé ez Galdós o en el del abuelo de las dos niñas
de la ob a homónima del au o mad ileño26.
Ma ía Zamb ano, con su a ilada pluma me a ísica y me a ó ica, desc ibe así
es e mé odo de sie pe cuando eseña la ida de Dan e en su ob a au obiog á ica
Vi a No a.
Y la “Vi a No a” de Dan e, enigmá ico b e ia io sinuoso, espi al que a anza y e ocede
pa a en un ins an e ecob a se po en e o. ¿No son odos ellos la epe cusión de un
ins an e, de un único ins an e que se pe pe úa discon inuamen e, a pun o de pe de se
sal ándose po que sí y, po lo que al suje o hace, po una idelidad sin des allecimien o?
Es un cen o, pues, que ha sido despe ado.27
El iado del sabe de la expe iencia se ha cul i ado desde es as la i udes: con
a ances, e ocesos, iluminaciones pun uales, des allecimien os, pe o supe ando
obs áculos y ab iendo pue as. Al in y al cabo, espe ando la es uc u a de la
ida que, mal que nos pese, se suele acomoda a los sende os con o ma de
25 Au o es a ios, Ma ía Zamb ano. P emio Miguel de Ce an es, 1988, p. 115.
26 Nos e e imos a sus no elas T is ana y El abuelo.
27 M. Zamb ano, La con esión…, p. 16.
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se pien e an es que al camino ec o. Aunque la línea más co a en e dos pun os
suele se la ec a, escasamen e coincide con la de la exis encia co idiana.
2.7. El e i o.
El sabe de la expe iencia conduce al suje o a su cen o, a a és de e idencias
pa icula es. Es a ealidad se epi e en los g andes ilóso os que pa a alcanza
sus eo ías se apa a on del mundo: Las Epís olas mo ales a Lucilio elabo adas
en la illa senequis a alejada de la co e de Ne ón, las Consolaciones de Boecio
esc i as en la cá cel, los Ensayos de Mon aigne cons uidos en su cas illo ancés,
el Discu so del Mé odo ca esiano p oyec ado al calo de la es u a y de ás de la
en ana, El p íncipe de Maquia elo p oducido en San Casciano de Val di Pesa, la
Polí ica de Dios y Gobie no de C is o de F ancisco de Que edo ges ado en la To e
de Juan Abad, los Cla os del Bosque de Zamb ano ideados en La Pièce o los
Caminos del Bosque de Heidegge p oyec ados en la Sel a Neg a son un pequeño
elenco de ejemplos.
El e i o de la ida umul uosa acili a el acceso a la au en icidad del yo y la
decan ación de la e dad. Es a idea se encuen a en el es oicismo senequis a y,
más a de, en aducciones eológicas de au o es como Agus ín de Hipona28.
Ma ías p ecisa el luga al que hemos de e i a nos: “a la ida donde eside su
sen ido y signi icación”29, donde adica el sen ido y signi icación de las cosas o a
la ida de sen ido y signi icación. Habi ualmen e, in uimos (nos a incamos en) los
en es como medios y no como ines. Así, impedimos que se mani ies en como ellas
mismas son. “Habi amos” la na anja como un ins umen o pa a p e eni un
es iado, el acei e se á he amien a pa a p e eni a ecciones ca díacas, el hie o
se á ma e ial pa a ab ica aleaciones me álicas que, po ejemplo, si an pa a la
c eación del chasis de un coche; el á bol se u iliza á pa a la elabo ación de papel
o, lo que es más g a e, las pe sonas se usan pa a in e eses especí icos (An onio se
con ie e en un ampolín pa a med a en la emp esa o Fá ima si e como paño
de lág imas en los momen os de dep esión; así se coa a pa e de su esencia). Po
medio de es as educciones, se escapa el au en ico “sen ido y signi icación” de las
en idades ci adas.
En el dia io i i , nos a enaza la dimensión p agmá ica de la ida, es deci ,
nos mo emos pa a alcanza obje i os, ol idando de o as dimensiones de la ida.
Du an e el e i o, ecupe amos la conciencia p o unda inhe en e a lo que nos
odea, es deci , ecupe amos (o, al menos, nos ace camos) su e dad (o su
signi icado y sen ido) y, po ende, una mi ada au én ica.
28 Apun amos a su conocida es su ase: “No salgas de i mismo, uel e a i, en el in e io
del homb e habi a la e dad; y si hallas que u na u aleza es mudable, le án a e po
encima de i mismo”. Ni que deci iene que él equipa aba esa e dad con Dios.
29 J. Ma ías, “op.ci ”, p. 117.
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F anquea los abismos nacidos de du as exposiciones exis enciales al aso
inde esul ados ú iles pa a los suje os clausu ados en una se e idad exis encial
dolo osa, es deci , c ea ci cuns ancias que ayuden a expone se a la au én ica
e dad a indi iduos que se a inche an en posiciones in ansigen es que,
ealmen e, si en pa a ocul a sus miedos. Nos e e imos a pad es con es ic os
códigos de conduc as, je es con no ma i as pu i anas en ambien es que no las
p ecisan o p o eso es que ocul an sus ince idumb es en másca as esqui as e
insociables eacias al in e cambio con los alumnos. En es e epíg a e, esumimos
b e emen e, las ases de la a esía a eco e po aquellos que quie an libe a se
de es as cá celes y alsías de cuyas ce adu as ellos mismos poseen la lla e.
La si uación inicial es la de una pe sona igu osa en demasía con una isión
ocluida a cie as egiones de lo eal. El miedo o la búsqueda de ce idumb es
o jan una cosmo isión sedien a de segu idad y undada en la alsedad con
ma ices más o menos in ensos de hipoc esía.
La posibilidad de mi a allende la unicidad absolu is a, segunda e apa de
nues a es a egia, quieb a el enclaus amien o an e io 57 y se ope a una
p ime a disolución de la con umacia despó ica an e io . P egun a po un más
allá, ab i se a opciones que quieb en lo es ablecido es pied a de oque en nues a
es ela libe ado a.
Un ho izon e de acep ación de lo plu al e ige la e ce a ase de nues o
mé odo. Una democ acia de pa ece es o ja la espues a ideal a la dic adu a
on ológica p e ia, pues “la democ acia es el égimen de la unidad de la
mul iplicidad, del econocimien o, po an o, de odas las di e sidades, de odas
las di e encias de si uación”58. Aho a bien, una cons an e eclosión sin decan ación
sume a la pe sona en la con usión y ela i ismo. La úl ima ase e i a es e iesgo:
la condensación de una poli onía de oces.
No hay una azón pa a que la imagen sea la de un edi icio más que la de una sin onía
(…). Y la sin onía hemos de escucha la, ac ualiza la cada ez; hemos de ehace la en
cie o modo, o sos ene su hace se: es una unidad, un o den que se hace an e noso os y
en noso os (…). El o den de una sociedad democ á ica es á más ce ca del o den musical
que del o den a qui ec ónico.59
La iqueza zamb aniana pod ía o ece nos o os mé odos60, pe o quedamos en
és e como ejemplo de la duc ilidad de sus ase e aciones en la aplicación conc e a.
57 Es o puede aplica se a campos que ascienden lo pe sonal. Po ejemplo, la supe ación
del absolu ismo polí ico depende de una ase cuyo co azón se iden i ica con lo que aquí
des acamos: “La sociedad o el modo de ida democ á ico es la libe ación de odo
absolu ismo. Y el absolu ismo, cualquie a que sea su o igen y su a gumen o, es mi ado
desde la pe sona humana, un queda se encadenada en un momen o absolu o, y en él
de ene se o abisma se” (M. Zamb ano, Pe sona y democ acia, p. 202).
58 M. Zamb ano, Pe sona y democ acia, Si uela, Mad id, 1996, p. 204.
59 Ibídem, p. 206.
60 Hemos desc i o en o os abajos las seis e apas de un p oceso, análogo al p esen e, que

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3. Conclusión.
En sín esis, los elemen os cla es pa a una ap ehensión co ec a del sabe de
la expe iencia se ían:
(1) Edad con expe iencias i idas y í idas.
(2) Disponibilidad de e idencias consecuen es de episodios signi ica i os en la
p opia exis encia.
(3) A ojo en e a sucesos pelig osos.
(4) Co aje pa a a a esa pue as, que ayudan a madu a o pa a expone la
p opia debilidad.
(5) Capacidad pa a ab i se a la ealidad de los en es más allá de sus no as
p agmá icas.
(6) Asumi el padecimien o dolo oso y alen ía pa a ele a se de ellos con una
nue a mi ada.
(7) Paciencia y humildad pa a acep a el mé odo de la sie pe an es que
caminos más di ec os.
(8) Disponibilidad de un e i o no solipsis a.
(9) Comp omiso con la au en icidad en luga de huida.
El sabe de la expe iencia es el u o madu o de un conjun o de ing edien es
que, p uden e y alien emen e, han de cocina se du an e años. Es o se a icula
en un pe enne “pe de se, encon a se y e lexiona sob e uno mismo y sob e la
expe iencia acaecida”.
Su esul ado no es la imposición ensobe becida po una alsía ideológica sino
la asunción humilde del débi o a ese sabe . Sólo de es e modo se ope a á la
ans o mación de la cosmo isión del indi iduo desde el leibniciano “nihil es sine
a ionem” al ape u ismo heidegge iano “sabe es pode ap ende ”61.
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ca aliza la disolución de las obs ucciones in elec i as: (1) exis encia de sen imien os
enquis ados y cie e del suje o que los su e; (2) p ime a ape u a: in en o de hace isibles
la azón de los sen imien os; (3) segunda ape u a: con ayuda de un in e locu o , se o ece
iempo y espacio opo uno pa a que los sen imien os lo ezcan; es a ase es a á asis ida (a)
po la escucha mise ico diosa y a en a y (b) po la luz del en endimien o; (4) pe se e ancia
y espe anza en el p oceso; (5) apa ición de lo inespe ado: up u a del quis e sen imen al; (6)
condensación de una no edad sen imen al ape u is a (Ba ien os, José: Vec o es
zamb anianos… p. 1041).
61 M. Heidegge , In oducción a la me a ísica, ad. Pila Ángela Acke mann, Gedisa,
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