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Las denominaciones del juego del chito en la geografía lingüística hispánica

Mendoza Abreu, Josefa María

Abstract

Tomando como punto de partida el léxico recogido en los diferentes atlas lingüísticos, se estudian los distintos términos utilizados en español para denominar el juego del chito. Se documentan ciento quince formas diferentes, aunque no todas ellas tienen la misma importancia en cuanto a su uso y a su extensión geográfica. Entre las más extendidas se encuentran tángana, tango, tanguillo y chito. Algunas tienen localizaciones muy concretas, como chis, voz característica de Navarra, uta, de La Rioja, chito de Castilla-León. Son muchas las voces cuyo uso se limita a zonas geográficas muy reducidas, como chíla, cona, nita, etc. Estas voces no están incluidas en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española.

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235 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA HISPÁNICA JOSEFA Mª MENDOZA ABREU Universidad de Sevilla (España) RESUMEN Tomando como punto de partida el léxico recogido en los diferentes atlas lingüísticos, se estudian los distintos términos utilizados en español para denominar el juego del chito. Se documentan ciento quince formas diferentes, aunque no todas ellas tienen la misma importancia en cuanto a su uso y a su extensión geográfi ca. Entre las más extendidas se encuentran tángana, tango, tanguillo y chito. Algunas tienen localizaciones muy concretas, como chis, voz característica de Navarra, uta, de La Rioja, chito de Castilla-León. Son muchas las voces cuyo uso se limita a zonas geográfi cas muy reducidas, como chíla, cona, nita, etc. Estas voces no están incluidas en el Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. PALABRAS CLAVE Léxico, juego del chito, tángana, tango, tanga, tanguilla, canuto, caliche. ABSTRACT Several lexical entries in Spanish for the game “juego del chito”, as they appear in linguistic maps, are collected and analysed. 115 different terms are attested, though not all of then are widely spread and used. Among the most popular ones we fi nd tángana, tango, tanguillo and chito. Some of them, on the other hand, are restricted to specifi c locations, such as chis in Navarra, uta in La Rioja or chito in Castilla-León. Many of them, such as chila, cona, nita, etc., are very local and, consequently, not included in the general lexicon of the Diccionario de la Real Academia. KEY WORDS Lexicon, quoits. RESUME Prenant comme point de départ le lexique relevé dans les differents atlas géographiques, on étudie les différents termes utilisés en espagnol pour dénommer le jeu du chito. Cent quinze dénominations différentes ont été documentées, bienqu’elles n’aient pas la même importance quant à leur emploi et à leur extension géographique. Parmi les plus répandues, on trouve tángana, CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 / págs. 235-254. Recibido: Nov. 2003. Aceptado: Dic. 2004. 236 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 tango, tanguillo, chito. Quelques-unes ont des localisations concrètes, comme chis, expression caractéristique de Navarre, uta de La Rioja, chito de CastillaLeón. Nombreux sont les mots dont l’utilisation se limite à des milieux très réduits, comme chíla, cona, nita, etc. Ainsi ces mots n’ont pas été inclus dans le lexique général de l’espagnol dans le Dictionnaire de l’Académie espagnole de la langue. MOTS CLES Lexique, jeu du palet, bouchon, cale. Este estudio forma parte de una investigación más amplia encaminada al conocimiento del léxico de los juegos infantiles utilizado en la actualidad1 en el dominio hispánico. El punto de partida está en una obra del siglo XIX titulada Descripción de los juegos de la infancia, los más propios a desenvolver sus facultades físicas y morales, y para servir de abecedario gimnástico (Vicente Naharro, 1818). En esta obra, que constituye un tratado elemental de gimnástica, se describen una serie de juegos como el salto, el balón, los bolos, la peonza, el chito, y un largo etcétera. La intención del autor con esta descripción es que dichos juegos sean aprendidos por los alumnos a la vez que aprenden a leer y escribir pues, siguiendo el viejo principio, afi rma que “el fi n principal de la educación en todos los pueblos, que han brillado sobre el gran teatro del mundo por sus virtudes y sus hazañas, ha sido siempre hacer sano el entendimiento y vigoroso el cuerpo” (V. Naharro, 1818: 3). La intención nuestra es menos pretenciosa, reduciéndose, por el momento, al estudio del léxico español utilizado en uno de estos juegos, el chito, en las diferentes zonas de nuestra geografía, lo que nos permitirá, a su vez, comprobar la riqueza léxica existente en español en este campo. Para ello hemos utilizado los correspondientes mapas de los distintos Atlas Lingüísticos con que contamos en la actualidad, así como algunas monografías dialectales, sobre todo para aquellas zonas, pocas ya, donde no tenemos atlas. Pues bien, dice el autor, describiendo el chito, que se reduce á un pedazo de caña de tres dedos de largo cortado bien igual, para que se tenga derecho, sobre el cual ponen los cuartos: juegan regularmente con piezas de dos cuartos, el que derriba el chito, y la pieza 1 Una actualidad que está a punto de convertirse en pasado por el cambio tan drástico que en este campo se está produciendo, invadido por las nuevas tecnologías, que harán que pronto (para algunos niños ya) gran parte de este léxico sea desconocido. JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 237 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 con que ha tirado está mas cerca del dinero que el mismo chito, gana; y sinó tira otro. En otros países se juega con unas losas de piedra que se llaman tejos; el dinero lo ponen sobre un cantito que se llama el tango, ó detrás en un hoyo; el que se lleva el tango y su tejo queda mas cerca del dinero, ese se lo lleva; si el tejo (el autor dice tango, por equivocación) está encima ó debajo del tango, se dice que tanguea y no gana hasta que se quite este impedimento ó vuelva a tirar el que tenía aquel tejo. Todos estos juegos son escelentes y sin riesgo alguno para la educación fi sica de los niños. Como se observa, aparecen diferentes voces, algunas de las cuales pueden funcionar como sinónimos (chito, tango), pero también se produce polisemia, en cuanto que la denominación del juego y la de la pieza sobre la que se coloca el dinero suele coincidir, siendo esta última la que de manera general viene a dar nombre al juego2. Efectivamente, el 22DRAE, s.v.chito1, se refi ere tanto al juego como a algunas de las piezas en él utilizadas. Concretamente recoge las siguientes acepciones: 1. m. Pieza de madera o de otra cosa, sobre la que se pone el dinero en el juego del chito. 2. chita, juego. 3. Juego que consiste en arrojar tejos o discos de hierro contra un pequeño cilindro de madera, llamado tango, tanga o tángana, sobre el que se han colocado las monedas apostadas por los jugadores. El jugador que logra derribar la tángana, se lleva todas las monedas que han quedado más cerca del tejo que de la tángana. Los siguientes arrojan su tejo y ganan las monedas que se hallen más cerca de él que de la tángana. 4. Tejo usado en el juego del chito. Si comparamos los signifi cados académicos con lo señalado por Vicente Naharro comprobamos que hay ciertas coincidencias, pues chito en los dos casos designa el juego y también la pieza sobre la que se coloca el dinero; esa pieza (“cantito” o “cilindro de madera”) se llama también tango (e incluso tanga y tángana, según el DRAE) y en ambas fuentes aparece otro elemento léxico, el tejo, para referirse a la piedra o trozo de teja utilizada en vez del dinero o “los cuartos” de don Vicente Naharro. Este autor aporta además una formación verbal, tanguear cuyo signifi cado no recoge la Academia ni las otras obras consultadas3. 2 Claro que también hay algunas excepciones, como tendremos oportunidad de ver más adelante. 3 Sí aparece en diccionarios de americanismos, pero referidas al tango con el signifi cado de baile. LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA... 238 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Algo similar encontramos en el DUE de Mª Moliner, s.v. chito1: “Pieza de madera o de otro material que se pone vertical en el suelo, colocando encima de ella las puestas de los jugadores para jugar al *juego del mismo nombre, que consiste en que los jugadores tiren con tejos a derribar esa pieza, ganando las puestas el que consigue hacerlo”. En esta obra, además, aparecen varias denominaciones referidas a la pieza principal, algunas de los cuales se recogen también en los atlas para denominar al juego, como mojón, tanga, tángana, tángano, tango, tarusa, tajo4, totoloque, turra, tuta; y Juego de la chita, evidentemente para el juego. Los atlas lingüísticos5 nos ofrecen una amplia variedad de denominaciones para este juego, que suele coincidir en la mayoría de los casos con las de la pieza principal, aunque, como es obvio, no todas tienen la misma extensión geográfi ca de uso6. En el ALEA (m. 1430) aparecen 41 denominaciones para el juego; en el ALEICan (m. 701) encontramos 10 denominaciones diferentes; el ALEANR (m. 1187) documenta 51 denominaciones distintas; CANTABRIA (m 917) ofrece respuestas en sólo 27 de las 54 poblaciones encuestadas, con 13 denominaciones diferentes; en el ALCL (m. 809) tenemos 36 formas distintas. Estos datos, en principio indicarían, grosso modo, que la mayor uniformidad léxica, dado el número de localidades encuestadas en cada atlas, la encontramos en Canarias y la mayor diversidad en Aragón, Navarra y la Rioja. Pero las cifras necesitan a veces muchas precisiones. Si nos atenemos al número de ocurrencias totales, comprobamos que la voz más extendida en todo el territorio es tángana, con 92 localizaciones, aunque repartidas de manera desigual, pues en Andalucía se recoge en 70 localidades (Lo que signifi ca un 30% de las respuestas); en Canarias en 12 (23.5 %); 6 en Castilla-León (De ellas, 5 en la prov. de Salamanca); sólo dos en Cantabria y otras dos en Navarra y La Rioja (una en cada una)7. Ello parece indicar que estamos ante una voz de 4 Creemos que se trata de un error, por tejo. 5 Los datos se refi eren sólo al español de España, pues en los Atlas del español de América no aparece recogido este juego. 6 Carecemos de datos de tipo sociolingüístico –los atlas, como se sabe, no los aporta–, pero parece que las diferencias que puedan existir sean más bien de carácter diatópico que diastrático. 7 Sin embargo, C. Goicochea (1961, s. v.) parece recogerla como voz más extendida, lamentándose de la localización académica: Juego de la uta o chito. El DRAE. lo da sólo como de Aragón, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora. JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 239 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 uso preferentemente meridional8. Alcalá Venceslada, s. v. tángana, dice “Chito, tángano (En el dic., como de Aragón, Palencia, Segovia, Valladolid y Zamora)”. Y da el siguiente ejemplo de Rodríguez Marín: “acudieron los muchachos, que estaban jugando a la tángana en la plazuela”. A esta lexía (surgida evidentemente a partir de tango) hay que sumar algunas variantes fonéticas como tángala, que encontramos en una población cántabra: Ramales de la Victoria (S 403) y en otra leonesa, Garfín (Le 203); y tángara, recogida en 5 localidades de Canarias (ALEICan: Lz 2; Fv 31; Gc 1, 10, 11). Esta última, sin embargo, aparece en el DECH (s.v.tángano) como forma característica de Argentina; la anterior como asturiana. La variante con acentuación paroxítona tangana, la encontramos en Aragón, y más exactamente en la provincia de Huesca, tanto en singular (ALEANR, Hu 301, 305), como en plural tanganas (ALEANR, Hu 302). Aunque no es frecuente. Además tenemos la forma talanga en la provincia de Burgos (ALCL, Bu 600, 605). El 22DRAE, que documenta la voz con las dos acentuaciones, tángana y tangana, dice “chito (juego que se tira con chapas o tejos)”. Pero no añade ya ninguna marca geográfi ca o dialectal. Sin embargo sí aparece con marca geográfi ca la primera vez que el vocablo se recoge en un Diccionario académico, la edición de 151925: TANGANA. “Ar. y Zam. Chito, 1er art”. Como puede verse muy poco coincide con lo que aparece medio siglo después en los atlas lingüísticos. También en el DECH se da a tángana ‘chito’ localización geográfi ca, aunque sin diferenciar tampoco acentuaciones: “ast. (V), arag., and., zamor.”. Pero en este caso, como vemos, sí aparece el andaluz, pues, como es sabido, Corominas incluye en el Diccionario algunas voces del Vocabulario Andaluz de Alcalá Venceslada. La primera documentación, sin embargo, de esta voz la encontramos, por ahora, en Esteban Terreros (Terreros, 1788) quien describiendo el tángano (s. v.) añade: “En algunas partes le llaman Tángana al juego y á la piedra con que tiran en él para derribar, ó ganar 8 Las localizaciones concretas son: ALEA: H 102, 201, 400; Se 300, 302, 305, 402, 306, 307,308, 310, 406, 500, 503, 601,602; Ca 102, 200, 201, 205, 302, 600; Co 403, 602, 604; J 100,101,102,103, 200, 205, 309, 402, 403, 404, 500; Gr 300, 301, 302, 304, 305, 306, 307, 308, 309, 403, 404, 405, 406,501, 502, 503, 504, 506, 508, 511, 512, 513, 602, 604; Al 501, 503, 504, 602; Ma 101, 304, 401, 406, 407, 500 /// CANTABRIA: S 100, 101 /// ALEICan: Lz 2, 3; Fv 1, 2, 3, 20, 30; Gc 1, 4, 12; Tf 4, 30 /// ALCL: Za 404; Sa 200, 203, 300, 402, 503 /// ALEANR: Lo 103; Na 309. LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA... 240 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 lo que se juega”. Por lo que no deja de extrañar la tardía aceptación académica. 2. La segunda voz en importancia en cuanto al uso es la primitiva tango (derivada probablemente de tañer, pres. de ind. tango, según el DECH, s.v. tángano, recogiendo la opinión de Autoridades), con 74 ocurrencias repartidas por el territorio peninsular9, aunque también con localizaciones muy específi cas: en Andalucía tiene su mayor vitalidad en el oeste de la prov. de Huelva, en algunas poblaciones aisladas de la de Sevilla y sobre todo en la mitad septentrional de la de Córdoba; el ALEANR la documenta en algunas poblaciones de Huesca, La Rioja, Teruel y Navarra, pero donde se usa con mayor frecuencia (15 ocurrencias) es en Zaragoza, repartida por toda la provincia; en la comunidad castellano-leonesa es voz característica de la provincia de Ávila (18 ocurrencias) y las zonas limítrofes de las de Salamanca (6), Valladolid (3) y Segovia (8); las demás localizaciones son puntos aislados de Palencia, Zamora y Salamanca. El Diccionario Extremeño (Viudas, 1980) la localiza también en Badajoz. No aparece en León, en Cantabria, ni en Canarias; aunque en esta comunidad tenemos la variante tangue en la población lanzaroteña de Puerto del Carmen (ALEICan, Lz 30). La primera documentación de tango, con este signifi cado, la tenemos en la quinta edición del Diccionario de uso (RAE, 1817), si bien, como señalan Corominas y Pascual, tanto ésta como el término tángano, “serán mucho más antiguos, aunque no se encuentren en dicc. anteriores a Aut., lo que no es extraño en vocablos de esta naturaleza” (DECH s.v. tángano). 3. También procedente del verbo tañer (en este caso del presente de subjuntivo, o quizás directamente del postverbal tango) es el vocablo tanga, que el DRAE en su 1ª acepción defi ne también como “chito”. Es de mucha menos extensión que el anterior (20 apariciones) y de localización más reducida y concreta. El DRAE en su vigésima segunda edición no aporta localización, pero en la 1ª que lo documenta, la de 151925, lo restringe a “Pal., Seg., y Vallad.”. La misma localización aparece en el DECH. Y también algo similar encontramos en los atlas 9 Tango: ALEA: H 200, 301; Se 200, 303, 304; Co100, 101, 102, 104, 200, 201, 300, 400, 401,402, 603 /// ALEANR: Lo 401; Z 100, 104, 108, 200, 201, 300, 303, 304, 500, 502, 503, 504, 505, 602; Hu 104; Te 103, 403; Na 400 (tango ‘juego de las chapas’) /// ALCL: Za 103(+), 200; Sa 201, 202, 205, 502, 601, 602; P 101, 103; Va 500, 501, 502; Av 100, 101, 200, 201, 202, 300, 301, 400, 401, 402, 403, 500, 503, 600, 601, 602, 603, 604; Sg 100, 301, 303, 304, 400, 500, 501, 502 /// JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 241 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 lingüísticos, que lo recogen además, e incluso con mayor extensión, en La Rioja (7 localidades) y pueblos limítrofes de Navarra y Zaragoza10. Se trata, por tanto de una forma cuyo uso se circunscribe a la mitad septentrional peninsular. Otros términos derivados de tango que también hemos documentado para denominar a este juego son: 4. Tángano (DRAE: “De tango1 chito”), sinónimo recogido así mismo en 20 localidades. Aun así, como decíamos antes al hablar de tango, lo documenta el Diccionario de Autoridades (RAE, 1984) (aunque el ejemplo aportado carece de “autoridad”) y también E. Terreros, por lo que debe ser de las voces más antiguas. Está repartida por todo el territorio11; pero la variante con acentuación paroxítona tangáno (al igual que hemos visto con el femenino tangána) es exclusiva y característica del dominio navarro-aragonés12 y también como ésta tiene su localización más signifi cativa en la provincia de Huesca. Sin embargo, esta forma paroxítona no está recogida en los diccionarios de la Academia. 5. También tienen ubicaciones concretas algunos derivados diminutivos de tango / tanga como son: tanguilla (no documentado por el 22DRAE de manera directa, pero sí indirectamente en la defi nición de la voz petaco, que estudiamos más adelante) que es la forma general y casi exclusiva de la provincia de Soria, con localización más esporádica en las de Palencia y Burgos (aparece recogido en 29 poblaciones en total)13; y tanguillo (cuyo signifi cado no recoge el DRAE), con mucha menos difusión (quizás para evitar la homofonía con tanguillo ‘cante y baile’, y en Andalucía también ‘peonza’), pues sólo lo encontramos en cinco localidades y se restringe al dominio castellano-leonés14. 6. Derivados a su vez de tángano / tángana tenemos las formas de diminutivo: tanganillo, forma de la que el 22DRAE, s.v. 3 dice: “vulg. 10 Las localidades donde se documenta son: ALEANR: Lo 304, 305, 400, 502, 601, 602, 603; Na 502, 602; Z 302. 400; Gu 200 /// ALCL: Av 302; Va 400; P 501, 503, 504; Sg 300; Bu 302; So 102. 11 Localización: ALEA: H 203, 504; Se 405; Ma 203, 300; J 304; Gr 200 /// CANTABRIA: S 404 /// ALEICan: Lz 10; Gc 30; Tf 6: Go 4 /// ALEANR: Na 402; Te 306 /// ALCL: Sa 101, 102, 204, 400; Av 501; P 400. 12 Tangáno: ALEANR: Na 402; Za 401; Hu 111, 201, 202, 300. 13 Tanguilla aparece en los dos Atlas, el de Aragón y el de Castilla-León, coincidiendo, por tanto, algunas localidades sorianas limítrofes: ALEANR: So 400, 402 /// ALCL: So 101, 200, 201, 203, 301, 302, 303, 400, 401, 402, 403, 404, 405, 500, 501, 502, 600, 601, 602, 604, 605, 606; P 402, 601, 604; Bu 505. 14 Vid. ALCL: Le 304, 606; P 401; Za 603; Va 404. LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA... 242 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 Ál. rayuela (juego en el que se tiran monedas o tejos)”. Lo mismo que decía en la decimoquinta edición (1925, la primera que lo recoge), aunque en ésta sin el rasgo sociolingüístico de vulgarismo. Ello quiere decir que, al contrario de lo que ha ocurrido con otros sinónimos, en este caso el DRAE no ha revisado o no parece haber revisado esta palabra en su última edición. De lo contrario, y teniendo en cuenta los atlas lingüísticos, tendría que haber añadido también la acepción ‘chito’, y quizás las marcas and., can y Zam, pues, aunque no sea muy frecuente (14 documentaciones), el ALEA lo recoge en cinco provincias andaluzas (Huelva, Córdoba, Málaga, Jaén y Almería); el ALEICan en Tenerife y La Palma y el ALCL en diversas poblaciones de la provincia de Zamora15. La forma femenina tanganilla, que no se documenta académicamente, es escasa (sólo 2 localizaciones), y al contrario de lo que podríamos esperar, es exclusivamente andaluza16. En una única población, Autol (Lo 600), encontramos otro diminutivo, tanganito; mientras que la variante catalana tanganet, como era de esperar, se localiza en zona aragonesa, concretamente en la provincia de Huesca17. 7. La siguiente denominación que podemos dar como general es chito, que, como hemos visto, es la que da nombre al juego –y a la pieza vertical– en nuestro autor; la que utiliza el DRAE para defi nir a las demás, y, por tanto la considerada como principal, y también la que encontramos encabezando los mapas correspondientes de los atlas lingüísticos. Pero, como decíamos más arriba, la frecuencia de uso de esta voz que muestran las obras consultadas no es lo amplia que podíamos esperar, pues sólo se registra en 16 localidades de todas las encuestadas en los atlas (es decir, en un 2.26 %). En Andalucía solamente aparece en dos poblaciones separadas entre sí: Rosal de la Frontera (H 101) y Écija (Se 401); en Canarias no se documenta; tampoco en Cantabria; en Aragón la encontramos en una localidad, Ardisa (Zaragoza 202), pero fue la segunda respuesta después de tuso. Donde sí tiene mayor aceptación es en algunas provincias de la comunidad castellano-leonesa. Concretamente la encontramos en varias poblaciones (cuatro) de la provincia de León, la mitad oriental de la de Segovia y en un pueblo de Salamanca 15 Vid. ALEA, m. 1430: H 202, 401, 602; Co 607, 608; Ma 404; J 600; Al 505, 508 /// ALEICan: Lp 20; Tf 2 /// ALCL: Za 201, 300, 401. 16 ALEA: Co 302; J 202. 17 ALEANR: Hu 207, 406. Andolz (1977: s.v.) la recoge también en Benasque, Litera y añade “también se dice «tángana»”. Alcover y Moll (1975: s.v.) la localizan como forma moderna de tangano en Crevillente (Valencia). JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 243 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 (Cipérez), otro de Soria (Ciria) y otro de Cuenca (Valdemeca)18, estos dos últimos encuestados en el ALEARN. La primera documentación académica del término referido al juego la tenemos en la primera edición del diccionario usual (RAE, 1780), insertada inmediatamente después de chito, donde dice: “Juego que consiste en tirar con tejos al CHITO para derribarle; y gana aquel tejo que queda mas cerca del dinero”. Como vemos no hay ninguna marca geográfi ca ni de otro tipo. En el Banco de datos de la Real Academia Española, el primer texto en el que se documenta cronológicamente es el citado de V. Naharro (1818), al que se añaden otros de autor anónimo, de Manuel Abril y de Pío Baroja. Si interpretamos estos datos comparándolos con los aportados por los diccionarios, tanto el de Autoridades como de uso, tendremos que pensar que el vocablo chito ha perdido vitalidad a lo largo de estos siglos. Claro que también podríamos pensar que determinadas zonas lingüísticas o variantes dialectales se imponen o se imponían sobre las demás a la hora de redactar los diccionarios. 8. La denominación chita es aún más escasa (9 ocurrencias). La encontramos en poblaciones tan alejadas como Marinaleda (Se 403); Aguilar (Na 306) y en las localidades castellano-leonesas de San Emiliano (Le 100), Andavías (Za 402), Fermoselle (Za 500), Montejo de la Vega (SG 200), Languilla (Sg 202), Grado del Pico (Sg 204) y Sepúlveda (Sg 205). El juego de la chita aparece citado por Gonzalo Correas, quien indica que “chito” o “chita” “es un guesezillo o pedrezuela a que tiran los muchachos al xuego ke ellos llaman “de la chita”; tiran a él kon unas piedras llanas komo rruedas, ke llaman “chitos”; kuando se konzierta el xuego, todos van a buscar chitos en algún arroio o muladar o edifi zio kaído, i los hazen de piedra, texo o ladrillo” (RAE, Banco de datos, s.v. chita). Es decir, chito y chita ya desde esa época pueden ser sinónimos referidos a la piedra, pero el juego descrito por Correas probablemente es anterior y no coincide con el que aquí estamos tratando, según vamos a ver. En Autoridades el juego de la chita se defi ne de la siguiente forma: “Es el en que se pone una chita derecha en sitio determinado, y se tira a ella, y el que da más cerca, es el que gana la piedra, ó un tanto: y el que la pega, u derriba, gana dos”. Comparando esta defi nición con la ofrecida por la RAE después en la edición de 1780 para el juego del chi18 ALEA: H 101, Se 401 /// ALEANR: Z 202; Cu 200; So 402 (de hierro) /// ALCL: Le 101, 202, 400, 402; Sa 103; Sg 201, 203, 401, 402, 403, 404. LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA... 250 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 tejo o como queramos llamarle, o a cualquier otra pieza de juego de muchachos: – petacos (DRAE s.v. petaco: “Pal. Tejo o chito de tirar a la tanguilla”). En el ALCL: P 603. – pito (DRAE s.v. pito1: 7: “Taba con que juegan los muchachos”. En Andolz, s.v. (Benasque, Huesca) “canica”). En el ALCL: Le 500. En otros casos nos encontramos ante denominaciones debidas, unas veces, a similitudes formales del objeto designado en el español general con algunas piezas del juego, otras, a diferentes denominaciones del dinero o monedas, o bien “motivadas” por la materia de que están hechas, dándose la circunstancia de que el mismo juego puede recibir distinta denominación en una misma población, dependiendo precisamente del material del que esté hecho el tángano, como ocurre, por ejemplo, en la localidad oscense de Canfranc (ALEANR: Hu 103), donde se diferencia lata (tángano de lata) y tejo (tángano de piedra). Otros nombres de este tipo que hemos documentado, la mayoría sumamente transparentes, son: – bolo (ALEA: Al 201 ); cañon (ALEANR: Cs 301); cartucho (ALEANR: Z 607); chifl o ‘chifl e, cuerno’ (ALCL: Le 307); chifre ‘chifl e, cuerno’ (ALEA: Gr 303); china la chica (ALEICan: Lz 4); cucaña (ALCL: So 202); cuerno (ALEA: H 402); laja (ALEICan: Lz 20; Tf 20); montoncito (ALEA: Ca 203); perras (ALCL: Va 302); pocico (ALEANR: Te 200); taco (ALCL: Sa 301); tacos (ALCL: Za 403); tana ‘cayetana, garrota’ (ALCL: P 602); tinajo (ALEICan: Tf 40); tingla ‘tingle’ (CANTABRIA: S 211, 213); torreta (ALEANR: Za 402). Y por supuesto también encontramos otros términos cuyo origen no siempre resulta fácil de explicar, algunos de los cuales, incluso, no tienen aceptación académica ni documentación en otros diccionarios, o al menos no se recogen con el signifi cado que aparecen aquí. Son los siguientes: – agáto (ALEANR: Hu 112); banqueta (ALEA: Se102); bicha (ALEA: Gr 409); bicho (ALEANR: Hu 100, 110); cacheo? (ALEA: Gr 410); canique (quizás ‘canicas’, ALEA: Co 609); centrís (ALEANR: Z 305); chila (ALEANR: Na 301); chipa (CANTABRIA: S 210); chiquito(?) (ALEANR: Na 600); chola (ALEANR: Z 507); chute (ALEANR: Na JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 251 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 501); cona (ALEA: H 601); cuadro (ALCL: Bu 604); cuta (CANTABRIA: S 405; ALEANR: Z 607; ALCL: Bu 203); fréndis (ALEANR: Za 301); garza(?) (CANTABRIA: S 207); guta (ALEANR: Vi 300); koiski (ALEANR: Na 102); lita (ALEANR: Hu 403); minga (ALEA: J 400); mocha (ALEA: Al 509); nita (ALCL: P 102, 103, 300); perico (ALEA: Ca 100); piche (ALEA: Ma 501); picho (ALEANR: Hu 105); piezos (ALCL: Va 401, 402); piri (ALEA: 301); pitisa (ALCL: Za 600); pitiso (ALCL: Za 602); poto-pote (ALEANR: Hu 203); punto (ALEA: Se 404); quicho (ALEANR: Hu 408); raíca (ALEANR: Te 206, 300); raya (probable regresivo de rayuela, CANTABRIA: S 408, 409, 500, 501); sabuco (ALEA: Ma 402); sozyócua (ALEANR: Na 200); subióte (ALCL: Za 102, 103); tábiro (ALEA: Se 100); tanco (quizás ensordecimiento de tango, ALEA: H 501); tángil (ALEANR: Hu 603); tanique (ALEA: Ma 202; Villanueva de Tapia (Ma), Iznájar (C0), Venta de Santa Bárbara (Gr)); tarill(y)o (ALEA: Ma 200); taroque (ALEA: Ma 503); tente (ALEA: Ma 400, 403; Al 401); tinteret (ALEANR: Hu 402); tuso (ALEA: Co 600; ALEANR: Z 202); tute (ALEA: Ma 600); yuta (ALEANR: Lo 102). A estas voces podemos añadir algunas otras tomadas de fuentes distintas a los atlas y que no aparecen documentadas en ellos. Entre ellas tenemos: – tella (Andolz: “(Puebla de Roda) Juego de chicos: colocan una piedra vertical, el “tángano” y sobre ella se ponen monedas que hay que tirar lanzando unos tejos”). – mojón (DUE s. v. mojón2 3 “*Chito (tarugo, etc., sobre el que se pone el dinero en ese juego”). – totoloque (DUE s. v.: -“m. *Juego de los aztecas, parecido al del tejo”. Según indica Morínigo se trata ya de una voz anticuada: “Juego de los aztecas que consistía en derribar unos bolillos de oro con unas bolas pequeñas del mismo metal” (Morínigo, 1993)). – turra (DUE s. v. turra 2: “(Col.) Chito (*juego)”; Igualmente la describe Morínigo, también como voz colombiana: “Juego de muchachos que consiste en derribar con tejos un objeto puesto sobre una tabla o merilla” (Morínigo, 1993)). LAS DENOMINACIONES DEL JUEGO DEL CHITO EN LA GEOGRAFÍA LINGÜÍSTICA... 252 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 CONCLUSIÓN Como hemos podido ver, la geografía lingüística nos permite conocer el amplio número de voces con que cuenta el español para denominar el juego del chito. Claro que no todas tienen la misma extensión y consiguientemente tampoco todas aparecen recogidas en los diccionarios generales de uso del español (no se registran, por ejemplo, chila, cona, cuta, guta, nita, patusca, pitisa, pitiso, quicho, etc.). En total hemos registrado 155 voces de las cuales sólo unas cuantas aparecen con un número de ocurrencias sufi cientemente signifi cativo. Destacan con bastante diferencia tángana (que con las variantes presenta un porcentaje del 15%); tango (con un 10.54 %) y a mayor distancia tanguilla (4.13%), tanga y tángano (ambos con 2.85%), todas formaciones sobre el mismo étimo. Las voces que parecen más anticuadas, o al menos de las que hoy contamos con documentación más antigua, como son chito, la más tradicional y principal (según el Diccionario de la lengua española, de la Real Academia Española), y chita no tienen, sin embargo, mucho uso ni en cuanto a su extensión (se dan primordialmente en la comunidad castellano-leonesa) ni en cuanto al número de ocurrencias (2.26% y 1.28% respectivamente). En lo que se refi ere a su distribución geográfi ca, comprobamos que también hay diferencias entre ellas, pues mientras que algunas voces aparecen por todo el dominio lingüístico español, como tango, otras se registran sólo en determinadas zonas, más o menos extensas, como es el caso de tanga, en la mitad septentrional peninsular, o caliche, en zona oriental (desde Aragón al oriente andaluz); e incluso se circunscriben casi a límites provinciales, por ejemplo tanguilla (característica de la provincia de Soria) o tarusa (de Valladolid). A veces son variantes acentuales las que aparecen diferenciadas geográfi camente, como ocurre con las paroxítonas tangana y tangano, exclusivas de la zona navarro-aragonesa. Por otro lado, el amplio número de sinónimos geográfi cos existentes demuestra la capacidad de creación del hablante, utilizando los diversos mecanismos que le ofrece el propio sistema, ya sea a través de similitudes formales entre objetos: bolo, tana, cartucho, etc.; por la materia de que está hecho el tángano: laja, lata, chapas, etc., o por cualquier otro proceso metafórico. JOSEFA Mª MENDOZA ABREU 253 CAUCE, Revista Internacional de Filología y su Didáctica, nº 28, 2005 BIBLIOGRAFÍA ALCALÁ VENCESLADA, Antonio (1951). Vocabulario Andaluz, Madrid, Gredos. ALCOVER, Antoni Mª y MOLL, Francesc DE B. (1975). Diccionari català, valencià, balear, Palma de Mallorca. ALVAR, Manuel (1975-78). Atlas Lingüístico y Etnográfi co de las Islas Canarias. Las Palmas de Gran Canaria. Publicaciones del Excmo. Cabildo Insular. 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