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La relación de Lúculo con los partos durante la tercera guerra Mitridática

Ballesteros Pastor, Luis

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PROFESOR PRESEDO Pedro Sáez Salvador Ordóñez eds. HOMENAJE AL @runr^ DE filrD^ruflR UrurvrRsrono de SEVTLLA Secretariado de Publicaciones de la Universid¿d de Sevilla Serie: FILOSOFIA Y LETRAS Ns 178 - 1gg4 IA. REIÁ.CIÓN DE LÚCUIO CON LOS PARTOS DURANTE LA TERCERA GUERRA MITRIoÁTTcn Luis Ballesteros Pastor Uniuercidad de Granada Resutnen EI plan de aaque de Lúculo a los partos en69/8 a.C. aparece, en contra de la opinión general, como un proyecto concebido realmente por éste, ante la necesidad de concluir la guerra de manenúpiüy definiüva. I¿ presunta neutralidad del rey parto obstaculizabala victoria de Lúculo y favoreira a Mitrídates y a Tigranes. Abstract Lucullus'plans to att¿ck the Patl=¡tansn69/8B.C. appearas a proyect actually conceived by him, due to conclude the war in a definitive and expediüous way. The apparent neutrality of üe Parthian king hindered Lucullus' victory and favoured Mithridates and Tigranes. El papel jugado por los partos durante la tercera guerra Mifridática, ha aparecido siempre como uno de los muchos puntos oscuros que se nos plantean en relación con el desarrollo de la mismal.Ya al comienzo del primer conflicto que enfrentó a Roma con el rey del Ponto (89 a.C.) se clta al rey de Partia como ahado de éste2, pero en cambio, no hay ninguna referencia directa o indi¡ecf¿ de su intervención en la guerra, por lo que puede tratarse sólo de una intención, o de una exageración de las fuentes (que sugieren casos t En general, en relación con las Guerr¿s Mitridáticas, cf. Th. Reinach, Mübri¿ate Eupator, roi de Pont (Pañs 1890), y rnás recientemente D. Magie, Rom¿n Rule in Asi¿ Minor to tbe End of Tbe Tbird CenturyafterCbrist(Pdnceton1950;reimp.NuevaYorkLgT5),2vols.;A.N.Sherwin-rürhite, Roman ForeignPolicyintbeMst 1lcfB.C.-A.D.1(Inn&esl9S4)yB.C. McGing,TheforeignpoticyofMübridates w Eupator, King of Pontus, Mnemulme Supl. 89 Q9ú). En particular, sobre esta cuestión, cf. K.Eckhardt, .Die armenischen Feldziige des Lukullus' , Klio 9 Q9O9> 4@-412 y tO (l9tO) 72-tt5 y 192-231;y J. DobiáS, .Les premiers rapports des Rom¿ins avec les Parthes et l'occupation cle la Syrie,, Ar or 3 O93r) 215-256. ' App. Mitb.75r Memn.30.3 (Müller, FHGIIL,54|); Ath. 5.2r3a. I22 Iuis Ballesteros Pastor similares de alianzas en este momento con Armenia, Egipto y Siria pero que no se hacen efectivas)3. Ya durante Ia Tercera Guena, Mitrídates solicitó de nuevo el apoyo pafto tras abandonar las ciudades pónticas y retirarse a Cabira ante el avance de las tropas romanas, pero no obtuvo respuesta alguna, talvez por la avanzada edad del rey Sinatruces, que debía de tener 85 años en este momento (inviemo del73/72)a. La subida al trono de Fraates III en 70/69 a.C.t, supone el resurgimiento del poderío parto tras una etapa oscura en Ia que Armenia ha arebatado a este reino una amplia franja de teritorios. Así pues, cuando inopinadamente (justo en este momento) la causa de Mitídates sea apoyada por su yemo Tigranes II, rey de Armenia, y las operaciones militares se extiendan al reino de éste, acercándose por tanto a las fronteras de Partia, Fraates va en principio a moverse dentro de una ambigüedad calculada, intentando sacar el máximo partido de cada una de las partes contendientes. La importancia del apoyo parto queda fuera de cualquier duda,ya que es el factor que puede hacer inclinar a uno u otro lado el fiel de labalanza en un momento (69 a.C.) en que ambos necesitan una victoria rápida y definitiva sobre su adversario6. Por parte romana, la situación de Lúculo se r,'uelve cadavez más acuciante. Cuando parecía que la guerra estaba ya a punto de terminar (recordemos que había solicitado a Roma el envísile una comisión senatorial que se hiciera cargo del territorio póntico)1 laalianza del rey armenio con su suegro Mitrídates la prolonga al tiempo que la conduce a un territorio lejano, inhóspito y desconocido, con dificultades pan el avituallamiento, con lo que el descontento de los soldados, que ya habian dado muestras de insubordinación, amenaza con obstaculiza¡ una victoria que se presenta como próxima y segura8. Pero al mismo tiempo, en Roma los oponentes de Lúculo han conseguido que éste sea relevado del mandoe, por lo que el general necesita más que nunca dar un golpe de mano, antes de que su sucesor le arrebate la gloria ' App., op. cit.,I5 y 76; cf . B.C. McGing, op. cü.,84. a Memn. 43.2 (Muller, FHGlll, 54D; I.Dobrás,art cit.,228. j Phleg.fr.12(Müller, FHGlll,606); D.C.36,45.3;App.MiJb.lO4.Sobreladificultaddedeterminar con más exactitud la subida al trono de Fraates, cf. O.Janke, Historiscbe Untersucbungen zuMemnon uon Hera.kleia (Vürzburg \963) 126. 6 Th. Reinach, op. cit.,305. 1 D.C.36.2.2 El envío de esta comisión sería probablemente solicitado tras la conquista del Ponto por Lúculo (70 a.C.), su elección tendría lugar en 68 y no llegaria hasta 67: cf. B. Twyman, "The Metelli, Pompeius and Prosopography", ANRVI, 7 (1972) 877-874,868. 8 Sobre la inclisciplina de las rropas romanas, Cf .P\t.Luc.32.2-3y 33.3-4;D.C.36.743-4;Liv. Per. 98. Este se convertiría en un mal endémico de esta región, aunque en este caso hab¡ía que contar también con Ia falta de autoridad de Luculo, cf. V. Chapot, Ia.frontiére de I'Eufrate de Pompée d' I'a conquéte a.rabe(París 1907) I57 , n.2. Entre estas tropas se encontraban las legiones que habían llegado a Grecia con L. Valerio Flaco en 86 y que habían participado en las correrías de Fimbria: cf. Th. Reinach, op. cit., 192 y ss. El periodo de reclutamiento de éstas expiraba pues en 67 llbíd , 369 n.7\. e D.C.36.2.2; Sall. Hrs¿ 4.fr.7I Mat¡r. La decisión de relevar del mando a Lúculo vendría en el 69 rras la victoria de Tigranocerta: cf. T.R.S Broughton, TbeMa.gistrates of tbe Roman Republic(Nueva York 1951) r.II, 133 y 742, n 9; y p ra el análisis de la oposición a Lúculo en Roma, cf. B. Twymann, art. cit..862 v ss. La relación de lúculo con los DarTos durante la tercera guerra Mitriclática de vencer en una guerra cuyo fin aparece próximo. El último de toda la serie de éxitos de Lúculo, la toma de Tigranocerta (6 de octubre del 69 a C.)'0, no ha logrado tampoco el sometimiento del enemigo, por lo que se hace necesaria la continuación de Ia campaña. Por parte armenia, pese a la importancia de la pérdida de esta ciudad, aún resta un Élran potencial, aun más cuando Lúculo sólo controla una franja fronferiza del reino de Tigranes, quien además cuenta con pueblos sometidos que aportarán contingentes a su ejércitol1. Mitrídates, aunque temporalmente vencido y despojado de su reino, aún no está totalmente fuera de combate, como lo prol>ará su capacidad de recuperación cuando en 67 a.C. regrese a su reino y lo reconquiste. Con este estado de cosas, ambos contendientes se disputan el apoyo de Fraates. La rivalidad de su reino con Armenia supondrá un obstáculo, por lo que Tigranes comienza ofreciendo los territorios que recientemente se había anexionado (Gordiene, Adiabene y,,los grandes va11es,)12, parte de los cuales estaban entonces en poder de Lirculo. En este momento se situaría el envío de la célebre carta de Mitídates a A¡saces que recoge Salustiotr. En ella, son puestas en boca del rey del Ponto toda una serie de ctíticas aIa política expansiva romana, que nos recuerdan a los argumentos empleados en el discurso de Mitrídates al inicio de Ia primera guera contra Roma recogido porJustinol'. Considerada apócrifa y un mero ejercicio retórico por algunos, otros han querido ver en ella un reflejo de las opiniones de Salustio en tomo al problema del imperialismo romano, así como una fuente para su estudiolt. Baro P\t.Luc.2T.T.Paratnestudiodelsitioytomadelaciudad,cf.J VanOoteghem,Iucittslicininius Iuculltts (Bruselas 191, 123 y ss. En relación con su localización geográfica, cf. R.H. Hewsen, .Introduction to Armenian Historicai Geography IV: The boundaries of Artaxiad Armenia", RF-Ann 19 (1985) 5)-84,75 y ss tt Plu. Luc.26 3. Sobre el imperio de Tigranes II, cf. H. Manandyan, Tigrane II et Rome Noueaux eclaircissiments d la lumiére des sources originelles (List>oa 7963); K. Echardt, aft. cit , 403-412 y R. Grousset, Histoire de I'Arménie des origines a 1701 (Paris 1947) 84 y ss. Para una descripción de l<¡s territorios controlados por éste, cf. R H. Hewsen, art. cit. r: Memn j8.2 (Müller. FHG Ill. 556-D. Cf Pfu Luc. 30.1. donde se habla genéricamente de .Mesopotamia". Estos valles han sido identificados con los .setenta r,'alles, conquistados por Armenia al reino parto de los que habla Estrabón(77 74. 15); cf. K.Eckhardt, art cft ,739. Se ha considerado que estas concesiones por parte de Armenia estarían instigadas por el propio Mitríciates, aunque este punto no consta en las fuentes, que tienden más bien a presentar al rey póntico a rnerced de su aliado: cf. H.A. Ormerod y M. Cary, "Rome and the East,, en Tbe Cambrigde Ancient History (Cambrigde 7932; 2" reimp., 196i), t.X, 3tO-396, 369. ri Sali. I1lsf. 4,fr.69 Maur. El hecho de que el rey parto sea llamado "Arsaces" no sería sino una referencia al fundador de la dinastía que formaba parte de la titulatura real, cf. O. Janke, loc cit. r- Iust. 38.4-7. Sobre esta concordancia, cf. L. Castiglioni, "Motivi antiromani nella tradizione srorica antica", RIL 67 (f928) 62>-639, 633 y ss.; M. Rambaud, .Salluste er Trogue-Pompée", REL 26 (1948) 777-1,89,173 y ss.; L. Alfonsi, "Nota all'Agricola di Tacito,, Aeuutn 48 (197,l1B; y B,C. Mc Ging, op. cit,760. r; Citando sólo a aquellos que se han ocupado de un modo especial del tema, entre los primeros cf. E. Bikerman, "La leure de Mithridate dans les 'Histoires' de Salluste", REL 24 (1946) 737-757 y F . Ahlheid, .Oratorical strategy in Sallust's Letter of Mithridates reconsidered', Mnemosyne 5i (1988) 67-92.En el segundo grupo cf. D.C. Earl, TbepoliticalTltougbt of Sallasr(Cambrigde 1961) 109-110; r23 124 Luis Ballesteros Pastor sándose en Frontón, Bikermanl6 la considera una composición libre de Salustio, al tiempo que duda que Mitrídates tomase tal iniciativa en unas negociaciones que, en principio. irian dingidas por el propio Tigranes. En cambio McGing17, aduciendo curiosamente el mismo pasaje de Frontón, trata de demostrar la autoría del rey póntico, cuya propaganda se vería plasmada en esta epístola. El rey critica la totalidad de la expansión romana, incluso la del periodo comprendido entre la Segunda ylaTercera Guerra Púnica, considerado como aquél en el que se mantuvo en Roma una actitud más virtuosa y de mayor observancia de la fides y Ia amicitia, por lo que no se puede establecer una coincidencia plena entre la opinión de Salustio y la expresada por boca de Mitrídatesl8. Dejando a un lado las discutibles opiniones de Raditsale sobre el carácter.revolucionario, de la opción que en la carta propone Mitrídates contra Roma, el rey del Ponto plantea aFraates la necesidad de valorar si estaía en condiciones de resistir el avance de los romanos cuando recobrase los territorios que disputaba a Armenia y obtuviera una nueva frontera20. Por parte romana, también se solicita la alianza de los partos, con los que existía un marco de relación anterior. Ya durante laesfancia de Sila enAsia en96a. C., se había producido un encuentro de éste con representantes de Mitrídates II Arsaces. En este momento se estableció un tratado de amistad y alianza que suponía él reconocimiento de la frontera del Éufrates como límite del reino parto2t. No obstante , falvez no se elaborase entonces una regulación precisa de esta demarcación de fronteras, sino que se tratara de un punto de partida paralas relaciones de dos estados que en este momento no podían plantearse ningún contencioso sobre cuestiones teritoriales, aunque de alguna manera hemos de admitir el reconocimiento de áreas de influencia22. Lúculo envió pues a Fraates A. La Penna, .Le Historiae di Sallustio e I'interpretazione della crisi repubblicana", Atbenaeum 57 (1961201-274,249y ss.; H.E. Srier,"DerMith¡idatsbrief aus Sallusts Historien als Geschichstquelle', en R. Stíehl y H.E. Srier (eds.), Beitrrige zur Alten Gescbichte und deren Nachleben (Berlín 7969) r.I 441-457; y L. Raditsa, "The Historical Context of Mithridates'Description of the Status of Asia in Sallust's letter of Mithridates,, Helikon 9-70 (7969-70) 689-694. tb Art cit, 131. Cf Fronto, AdL.Verum (ed C.R. Haines,7920,volII, I42). t7 Op. cit., 155 y ss. t8 D.C. Earl, op cit.770; A. La Penna, art cit, 251 y ss. te At-t. cit.,693. 2o Sall., op cit.,4fr 69.79 Maur. 2t La inica narración derallada que conservamos sobre la entrevista es la de Plutarco Sull. 5, que podría no estar tomada de las memorias de Sila: cf. I. Calabi, "I Commentarii di Silla come fonte storica,, MALser.8,30951)247-302,268.Paraladaraciónde esta misión de Sila, cf. A C. Keaveney, "Deux dates contesrées de la Carriére de Sylla', LEC 48 (7980) 1.49-759. Sobre la conclusión del tratado, véase Liv. Per 70;YeIl.2.24.3; Ruf.Fest. 15.2; Plu. Sull 5.8. Todas las fuentes latinas hablan de amicitiai sólo Plutarco especifica también la aliar.za (ouppctX{ct). 22 K. Ztegler, Die Beziebungen zwiscben Rom und dem Parfherreich, Ein Beitrag zur Geschicbte des Vólkerrecbfs (rW'iesbaden 1964), 26. Cf. Th Liebmann-Frankfort , La frontiére orientale dans l.tt' politique exterieure de ta republique romaine depuis Ie traité d'Apamée jusq'a Iafin des conquétes asíatíquesdePompée(189/188-6J)(Bruselas 196D175,paraquienelÉufrateseradehechoellímite oriental del poder romano La relación de lúculo con los pa.nos durante la tercera p.uerra. Mitrídótica una legación compuesta por aliados de la zona, proponíéndole negociaciones para establecer una alianza, y planteándole con amenazas la necesidad de definir su posición. Es posible que los emisarios fueran griegos, conocedores del protocolo de la corte, por lo que la misión tendría un carácÍer estrictamente diplomático23. El rey, por su parte, envió a Lúculo una legación que concluiría el pacto. Pero tras esto, el general romano envió a Secilio a la corte de Fraates, quien empezó a sospechar que en realidad estaba espiando el territorio y el poderío militar del reino, por lo que se abstuvo de ayrdar a los romanos. Inquieto Lúculo por este doble juego y esta postura indefinida, resolvió afacar directamente a los partos, por lo que mandó que vinieran a Gordiene, en donde esfaba invernando, las tropas que había dejado en el Ponto, pero esto no pudo llevarse a efecto por la desobediencia de los soldados, con 1o que el proyecto hubo de suspenderse2a. Se ha discutido en repetidas ocasiones si Lúculo llegó o no a Ia conclusión de un pacto con Fraates en este momento. Mientras que Liebmann-Frankfort se muestra en contra de que éste se hubiera llevado a cabo realmente, DobiáS considera indudable su autenticidad, lo que concordaría mejorcon las fuentes2s: no sólo Orosio habla de unfoedus Luculli, sino que la realización de pactos con ambos bandos quedaría expresada implícitamente en Apiano, Memnón y Plutarco. Pero probablemente se ffataría tan sólo de un acuerdo verbal, rcalizado por un general en campaña y sin ratificación posteriof6, por lo que éste pudo haberse dado sólo en un primer momento, para ser poco después revocado a tenor de las circunstancias del conflicto. Los términos a los que se babÁa Ilegado en este acuerdo parecen también bastante imprecisos, y servirán para explicar las relaciones del procónsul romano hacia el reino parto en los meses siguientes. La campaña del 68 tampoco dio al ejército romano los frutos deseados. Cuando marchabahacia Artaxata, Lúculo fue interceptado por las tropas enemigas a orillas del río Arsanias. La magnitud de la victoria (si es que se puede hablar de tal) no fue tanta como paraaplastar el podeúo del enemigo, ni tampoco permitió caprurar a sus reyes27. El objetivo (Artaxata) quedaba aún lejos, y el riguroso clima de las planicies armenias traería como 23 Roman Foregin Policy ,181; cf. D.C.36,3,1. Sin entrar en consideraciones sobre quién da el primer paso para negociar, unificaremos, siguiendo el c¡iterio de DobiáS (artcit-,230) las narraciones de Dión (36.3.7-2), Piutarco (Luc. 30.7) y Apiano (Müb. 87) que no tienen por qué ser excluyentes. Cf. también Memn., loc. cit. 2a Plutarco (Iuc.3O) es el único que narra estos planes de ataque de Lúculo contra los partos, aunque indirectamente también seríanrecogidos porDión(36.3.2-), cuandohabla de las sospechas de Fraates hactala misión de Secilio. Sobre la identificación de este personaje, cf. T.R.S. Broughton, op. cit., t.Il, 734. 'z5 Cf. Oros.6.13.2; App.Mitb-87;Memn.loc. cit.;Plu. Luc-30.I; Th. Liebmann-Frankfort, op. cit., 247; J. Dobiáí, art. cit-, 230. En consonancia con este último, cf. K. Eckhardr, art. cit., 794 26 K. Ziegler, op. cit.,27 27 PIu. Iuc.37.4-8;D.C.36.5.1. y ss. Eckhardt (art. cit.,213-2L6), indicaría que la insubordinación de las tropas tras este choque no sería tanto por el frío como las consde¡ables pérdidas sufridas; cf. también H. Manandya\ op. cit.,140 y ss. Téngase en cuenta, no obstante, que la batalla tuvo lugar a mediados de septiembre: cf. Th. Reinach, op. cit., 367. 126 Luis Ballesteros Pastor consecuencia esc sez y dificultades de desplazamiento, que debieron de ser grandes, a pesar de las dudas que Magie2s expresa sobre la narración de Plutarco. En un cambio de ruta, de vuelta hacia el sur (que Plutarco explica por razones climatológicas, pero que podría deberse a motivos puramente tácticos), Lúculo capturó la ciudad de Nisibis, en la que sería su última victoria en esta guera. En este momento (invierno del 68) se nos vuelve a hablar de nuevo de preparativos del procónsul para rcalizar un ataque contra el reino pafto'e. Sherwin-White3o considera más adecuado situar ahora la preparación de la campaña contra los pafos que cuando Iaplanteaba Plutarco, unos meses atrás:la ruta de Lúculo desde Gordiene hacia Adiabene debería haber sido malinterpretada en los epítomes posteriores como un efectivo ataque al reino parfo, al que estos territorios pertenecieron después de esta época. También considera que la insubordinación de las tropas tiene mejor sentido ahora que tras la toma de Tigranocerta, cuando éstas debían estar satisfechas por el botín obtenido. Sin embargo, ni las fuentes nos hablan de ataque real (ni ahora ni antes) sino de preparativos, ni existen indicios de imprecisión geográfica3t, ni fueron las tropas de Armenia las que primero se resistieron al anterior plan de ataque, sino las que tenían que venir desde el Ponto. Sherwin-White representa a Lúculo como empeñaclo en la sistemática ruptura de las partes que componían el inrferio armenio, y movido por una imparable ambición, cuando en realidad nos da la sensación de hallarse en una actitud poco decidida, afrapado entre los múltiples problemas que se le plantean, Por otro lado, nada impide que este proyecto contra el reino parto se hubiera concebido en ambas ocasiones, y esta idea fuera considerada por Lúculo a lo largo de un periodo no muy dilatado, comprendido entre inviemo del 69/68 y el final de este último año. Prácticamente ignorados por unos y desacreditados como falsos por otros, estos planes de Lúculo contra los partos han sido sistemáticamente marginados, y cuando se hace referencia a los mismos, los autores modernos se limitan en su mayoría a seguir las narraciones de Plutarco y Dión, bien negando la evidencia del primero, o bien sin plantearse su posible veracidad y reduciendo este episodio a una anécdota que no es digna de mayor comentarios2.Pa¡a Eckhardt33, resulta inconcebible que un general tan experto 28 Op.cit-,v11,7277,n47.;Cf.Plu.Luc.32.2:D.C3l.6 l.Paraunadescripcióndetalladadelaruta seguida por Lúculo, cf.K. Eckhardf ,añ. cit , 227 y ss.; y H. Manandyan, op cit 734 y ss. '?e Eutr 6 9.2; Ruf.Fest.15.3. Sobre la toma de Nisibis, cf. además Plu. Luc.,32.3;D.C.36 6-7;J Van Ooteghem, 745 y ss. 30 op. cit. 181-183. 31 Nótese cómo Orosio (6.3.7) diferencia claramente los distintos territorios: imminente bieme perArmeniam in Mesopotamiam regressus Nisibin... El mismo Sherwin-\lhite (op. cit.,223). rndica que se distinguía claramente entre Adiabene y Mesopotamia, donde estaría la region de Migdonia y la ciudad de Nisibis. 32 Entre estos últimos, cf. Th. Reinach, op. cit.,369-370i B.C. McGing, op. cit.,262.Yan Ooteghem (op cit ,136-D intenta iustificar el proyecto de Lúculo, pero sólo para descartar que éste lo concibiera por puro placer, como afirma Plutarco (Luc.3O.2), y salvagtardar así la integridad de su personaie Magie (op. cit., v.ll, 7277, n.47) sólo le dedica un comentario marginal p ra neg r su veracidad. 33 Arf cit., 195. Este autor fue el primero en negar categóricamente el plan de ataque de Lúculo a los partos, y su tesis ha tenido numerosos continuadores (cf . infra). La relación de lúculo con los Dartos dilrante la tercera Puen'a Mitridatica como Lúculo cometiem la imprudencia de lanzarse a una empresa fan difícil y cuyo resultado era de todo punto imprevisible; con unos enemigos a los que en absoluto se podía considerarvencidos, y con el peligro de ser definitivamente derrotado por un nuevo adversario qtte atacafa desde la retagtardia al conocer sus dificultades con Ia tropa. Gelzer3a, siguiendo esta tesis, se limita a justificar este proyecto ante el temor de un probable ataque de los partos en el 68 (que las fuentes no recogen y cuyas posibles causas no se explicarían), pero concluye aludiendo a la neutralidaddeFraales a lo largo de todo el conflicto, siguiendo el reiato de Casio Diód5 quien, recordémoslo, es precisamente el que nos habla de las sospechas del rey parto hacia Ia labor de espionaje de Secilio (que podemos intérpretar como preparatoria para una invasión de su reino por el ejército romano), así como del carácter amenazador de los planteamientos de Lúculo. Dobiá36, pese a reconocer que eran los partos y no los romanos los que en este momento debían tener motivos de temor, considera que Plutarco tergiversa la realidad de los hechos, exagerando vna vez más para ensalzar la figura de Lúculo, mientras que las otras dos referencias de Eutropio y Festo (que seguirián la tradición de Livio) carecerían de credibilidad frente a la evidencia de Dión, y al hecho de que las restantes fuentes ignoren estas intenciones del general romano. Prevalecería por tanto el argumento ex silentiopara ahorrar explicaciones a unos hechos difíciles de justificar, y no se tendría en cuenta la posibilidad de que la primera iniciativa de un ataque parfiera del lado romano. Otras razones más simples serían la ya citada de Sherwin-White, que lo reduce todo a una mera confusión geográfica, o la de MommsedT, para quien se trataría de un r-umor difundido entre la tfopa p^ra incitarla a la indisciplina Para nosotros, en cambio, nada hay que impida que estos planes de Lúculo hayan sido realmente planteados, y por tanto se deba considerar la credibilidad de las fuentes que ios relatan, así como buscar sus posibles justificaciones. Precisamente la pericia y el sentido realista de este personaje nos llevan a considerar que en estos momentos los partos suponen si no un peligro, un obstáculo importante parala victoria definitiva de ias arrnas romanas, y por tanto la idea de un ataque obedecería a razones puramente estratégicas, más allá de la simple ansia de gloria (como aduce Plutarco), o del deseo de imitar las hazañas de Alejandro*. Ya vimos cómo la situación de Lúculo se hace en este momento cadavez más difícil, por lo que se impone una solución rápida y efectiva. Por parte de Fraates la posición no es nada clara, y su no beligerancia supondría para el ejército romano, si no ayrdar al enemigo, sí poner trabas a su derrota. El planteamiento dé partida de Lúculo no se ha mostrado especialmente ventajoso panlas aspiraciones de su reino. Este había requerido alrcy parfo su colaboración como un ultimátum categórico .a M. Gelzer, RE, 13.7 (1926), cc. 376-414 (s.u., Licinius 104), 400. 3t 363.r-2. 36 Art. cit.,231,-2. 37 Historia de Roma (Madrid 7990,84 ed.) t.II, 566. 38 Pltt. Iuc.3O.2. Cf . E. Badian, Roman Imperialism in the Late Republic (Irhaca 1968, 2n ed. r 38 y I07 n.26, quien níega por ello la veracidad de estos planes. 128 Luis Ballesteros Pastor que se plante desde una relación de fuena3e: téngase en cuenta que las tropas romanas están operando precisamente en el territorio que se disputa a Armenia, recién conquistado a los partos y cercano a sus fronteras, y en ningún momento se habla de cesión, de retirada de tropas o, lo que es más importante, del reconocimiento ni de palabra ni mucho menos de hecho de la frontera del Eufrates. según los términos del tratado concluído con Silaa0. Además, aun en el caso de que el acuerdo húbiera sido realmente firmado en este momento, habría que tener en cuenta que Lúcu1o no ofrecía garantías para su posterior ratificación, puesto que había sido relevado en el mando, como bien se encargó Pompeyo en dejar claro cuando se hizo cargo de la guerra al revocar, en virtud de las facultades que le otorgaba la Lex Manilia, Ias decisiones tomadas por su antecesoral. No resulta en este sentido satisfactoria la explicación de Zíeg\era2, para quien la relación previa con Roma era sólo de amicitia (haciendo caso omiso de Ia alianza citada por Plutarco), por lo que en principio Lúculo sólamente le pediría el mantenimiento de la neutralidad, que Fraates en efecto obserwó en un primer momento, cumpliendo estrictamente lo pactado con Sila. Este, sin embargo, no parece ser el sentido de las fuentes: Lúculo buscó no la neutralidad, sino expresamente la alianza desde e1 principioar, y planteó esto como una exigencia. La neutralidad no le perjudicaba, pero tampoco resolvía por sí sola ninguno de sus problemas. Verdaderamente este autor está en 1o cierto cuando nos dice que unfoedus como alianza militar no se dio en este momento, puesto que los partos no intervinieron junto a Lúculo, pero ello no impide que se intentara conseguirlo por todos los medios. Con estos argumentos Ziegler esquiva 1a justificación de cualquier tipo de ataque, que careceria así de sentido jurídico, y que por tanto habria de ser ignorado. Por lo demás, la neutralidad de Fraates beneficiaba de hecho a Mitídates y a Tigranes, ya que evitaba la apertura de un nuevo frente y cubría su retaguradia'*. Esto ya de por sí justificaría un ataqLle, pero cabría también la posibilidad de que, ante la ^men zante actitud del lado romano, se hubiera dado (aunque sólo fuera durante algunos meses) alguna suerte de ententearn¡enio-pártica en la que ambas partes colaborasen de algún modo a cambio de obtener contrapartidas una de otra. Es posible que Fraates, pese a su declaración de neutralidad, hubiera continuado las negociaciones con Mitrídates y Tigranesat: se habia de .e Cf . supra, n. 35. r0 Th. Liebmann-Frankfort, op, cit.,242 Las opiniones de aquellos que defiendenel reconocimiento expreso de la frontera del Eufrates por Lúculo no tienen reflejo en las fuentes y se basan sólo ensuposiciones, cf. Th. Mommsen, op cit r.11,565; J. DobiáS, art cft.,230; K. Ziegler,op cit.,27; o E Vi1l, Histoire politique du monde hellénistique (323-30 au J.-C ) (Nancy 1,967 | v 11. 417. at Pht Luc 36.2; Pomp.,31.6; D.C 36.47 2 Cf B. Twymanfl, art clr, 866 y ss. "2 Op. cit,25 a3 Cf.Pít.Luc 30.1;D.C.36.3.2;Memn. loccit.,dondesehablaexpresamentedeo'uppa/cr.Eckhardt (art cü, 194) propone quc en un primer momento se estipularía el envío a Lúculo de tropas de apoyo, pero que la embajada de Secilio hizo cambiar de opinión a Fraates. 1q H Manandyan, op cit.,72). "t J.Yan Ooteghem, loc. cit.. No olvidemos que Fraates estableció acuerdos con ambas partes: App. Mitb.87; Plu. loc.cit.;Memn. loccit