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Prevalencia del síndrome de hipomineralización incisivo-molar: revisión de la literatura

Salgado Peralvo, Ángel Orión; Peralvo-Torres, V.; Torres, A.; Torres Mateos, M. V.; Ribas Pérez, David; Castaño Seiquer, Antonio Luis

Abstract

Introducción: el síndrome de hipomineralización incisivomolar (MIH) es una alteración dental que cursa con un déficit en la mineralización de primeros molar permanentes (FPM). Cuando dos o más FPM están afectados, pueden estar afectados a su vez los incisivos permanentes. También se puede producir dicha alteración en segundos molares temporales y permanentes, premolares y cúspides de caninos permanentes. Material y métodos: se realizó una revisión de artículos publicados en inglés de los últimos 10 años. Resultados: en una búsqueda inicial se obtuvieron 575 resultados. Finalmente, se seleccionaron 59 estudios. Se llevó a cabo un análisis exhaustivo de los resultados obtenidos. Conclusiones: la prevalencia de MIH en los últimos 10 años varía entre el 2,8% al 40,2%. En futuros estudios es precisa una uniformidad en los criterios diagnósticos para un mejor análisis y comparación de los resultados obtenidos.

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1113-5181/16/24.2/134-148 OdOntOlOgía Pediátrica cOPyright © 2016 SeOP y arán ediciOneS, S. l. OdOntOl Pediátr (Madrid) Vol. 24, N.º 2, pp. 134-148, 2016 Revisión Prevalencia del síndrome de hipomineralización incisivo-molar: revisión de la literatura Á.O. SALGADO-PERALVO1, V. PERALVO-GARCÍA2, A. TORRES3, M.V. MATEOS-MORENO4, D. RIBAS-PÉREZ5, A. CASTANO-SÉIQUER6 1Odontología Familiar y Comunitaria. Universidad de Sevilla. Sevilla. Práctica clínica en Robles Dental. Vigo. 2Dolor Orofacial y Disfunción Craneomandibular. Universidad San Pablo CEU. Práctica clínica en Robles Dental. Vigo. 3Ortodoncia. Universidad del Sur de California. Los Ángeles. EE. UU. 4Departamento de Estomatología IV. Facultad de Odontología. Universidad Complutense de Madrid. Madrid. 5Odontopediatría. Universidad de Sevilla. Sevilla. 6Odontología Preventiva. Universidad de Sevilla. Sevilla Recibido: 12-09-2016 Aceptado: 16-09-2016 INTRODUCCIÓN En 1987 apareció por primera vez en la literatura un artículo de Koch y cols. en el que se hablaba de la hipomineralización idiopática para referirse a lo que posteriormente, en el año 2001, Weerheijm y cols. definieron por primera vez como Hipomineralización Incisivo-Molar (MIH). Este término surgió para describir la apariencia clínica de un esmalte hipomineralizado, de origen sistémico, que afecta a uno o más primeros molares permanentes (FPM). Se ha visto que puede afectar a incisivos RESUMEN Introducción: el síndrome de hipomineralización incisivomolar (MIH) es una alteración dental que cursa con un déficit en la mineralización de primeros molar permanentes (FPM). Cuando dos o más FPM están afectados, pueden estar afectados a su vez los incisivos permanentes. También se puede producir dicha alteración en segundos molares temporales y permanentes, premolares y cúspides de caninos permanentes. Material y métodos: se realizó una revisión de artículos publicados en inglés de los últimos 10 años. Resultados: en una búsqueda inicial se obtuvieron 575 resultados. Finalmente, se seleccionaron 59 estudios. Se llevó a cabo un análisis exhaustivo de los resultados obtenidos. Conclusiones: la prevalencia de MIH en los últimos 10 años varía entre el 2,8% al 40,2%. En futuros estudios es precisa una uniformidad en los criterios diagnósticos para un mejor análisis y comparación de los resultados obtenidos. PALABRAS CLAVE: Hipomineralización. Molar. Incisivo. Epidemiología. ABSTRACT Introduction: The molar-incisor hypomineralization (MIH) is a dental disorder that presents with hypomineralization of permanent first molars (PFMs). In cases of more than two affected molars, the permanent incisors may be affected as well. In addition, the disorder may appear in primary and permanent second molars, premolars and cusp tips of permanent canines. Material and methods: A search was conducted and limited to articles published over the last 10 years. Results: The initial search produced 575 papers. Finally, 59 papers were selected, of which 43 studies were used for the analysis of the prevalence of MIH. After analyzing the results, an exhaustive explanation was given for each of the findings. Conclusions: The prevalence of MIH over the last 10 years varies from 2.8% to 40.2%. Uniformity of the diagnostic criteria should be pursued in the future for a better analysis and comparison of studies. KEY WORDS: Hypomineralization. Molar. Incisor. Epidemiology. permanentes superiores e inferiores con mayor probabilidad cuando dos o más FPM están afectados (Figs. 1 y 2), aunque también se ha comprobado que puede darse en segundos molares temporales/permanentes, cúspides de caninos permanentes y premolares (1-4). En estos dientes, la concentración mineral del esmalte disminuye desde el límite amelodentinaria hacia la zona subsuperficial, situación inversa a lo que sucede en el esmalte sano. No todos los dientes afectados tienen el mismo grado de severidad. La amelogénesis tiene lugar en tres fases: secreción, mineralización y maduración. Alteraciones en esta última fase pueden producir defectos cualitativos o hipomineralización del esmalte. Su etiología sigue siendo desconocida, pero tanto factores ambientales como sis- Vol. 24, N.º 2, 2016 PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE HIPOMINERALIZACIÓN INCISIVO-MOLAR: 135 REVISIÓN DE LA LITERATURA OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 témicos pueden influir durante el periodo prenatal hasta los primeros tres años de vida, coincidiendo con la finalización en la mineralización de FPM. Además, no puede descartarse una posible predisposición genética. Lo que sí parece claro es que un factor etiológico individual no produciría esta patología, sino una mezcla de varios que actuarían en combinación o sinérgicamente (4-8) (Tabla I). El mejor momento para evaluar la presencia de MIH es a los ocho años, cuando se espera que todos los FPM hayan erupcionado, así como la mayoría de incisivos permanentes. Existen diversos factores útiles en su diagnóstico: implicación de al menos un FPM afectado; opacidades bien definidas de color blanco, amarillo o marrón; alteraciones en la translucidez del esmalte; restauraciones atípicas (Fig. 3); fracturas de esmalte posteruptivas (PEB); extracción de molares de manera temprana; dientes con sensibilidad a agentes externos o espontánea, con dificultad para ser anestesiados; y la Academia Europea de Odontopediatría (EADP) considera que el retardo eruptivo de un FPM o incisivo permanente podría ser un indicativo de MIH (3,4,7,12,13). Los pacientes afectados con MIH son más susceptibles a la acumulación de placa bacteriana y a la caries, por lo que suelen tener más necesidades de tratamiento (3,7,9,14). La adhesión a esmalte es más difícil, debido a que la morfología de los prismas de esmalte está alterada, provocando que fracasen las restauraciones y que los retratamientos sean frecuentes (3). El tratamiento de estos dientes suele ser doloroso por las dificultades que presentan a la hora de ser anestesiados, ya que existe una inflamación subclínica de las células pulpares causada por la penetración de bacterias en los túbulos dentinarios debido a que son dientes más porosos (3,10,12,14,15). Todo ello hace que los pacientes con MIH suelan presentar un comportamiento difícil, miedo y ansiedad al tratamiento dental, a causa de las frecuentes y repetidas intervenciones dolorosas a las que se les ha sometido (3,7,9,10). El tratamiento de estos pacientes depende de la severidad de los defectos, de la edad, y de las expectativas y el entorno social del paciente y su familia (Tabla II). MATERIAL Y MÉTODOS Se realizó una búsqueda en la base de datos de MEDLINE (vía PubMed), Tripdatabase, Cochrane y BUCea (buscador de literatura científica de la Universidad Complutense de Madrid) usando los términos “Molar incisor hypomineralization prevalence” and “Tooth demineralization AND permanent AND incisor AND molar AND epidemiology”. A su vez, se analizó el listado de referencias de los artículos seleccionados para identificar posibles estudios relevantes que pudieran haber sido omitidos en la búsqueda antes mencionada. Un único autor estableció los criterios de elegibilidad en consenso con otro autor. Entre los criterios de inclusión se incluyeron artículos escritos en inglés para el análisis y que trataran de la prevalencia de MIH en dentición permanente. Se excluyeron estudios realizados sobre dentición temporal y que no cumplieran los criterios de inclusión antes mencionados. Libros, capítulos de libros y cartas al editor fueron igualmente excluidos. La búsqueda se limitó a artículos publicados en los últimos 10 años (entre el 01/01/2006 y el 31/12/2015). Fig. 1. Paciente de 7 años de edad que presenta MIH en 16, 36 y 46. En este caso no se puede descartar que el 12 y 22, aún no erupcionados, presenten esta patología. Fig. 2. Paciente de 10 años de edad con afectación de los 4 FPM. En este caso, se asocia la afectación del 21, 31, 41 y 42. Presenta un gran acúmulo de placa bacteriana y gingivitis debido a la sensibilidad generalizada que presenta por esta patología. 136 Á. O. SALGADO-PERALVO ET AL. OdOntOl Pediátr OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 TABLA I. FACTORES ETIOLÓGICOS DE MIH Periodo Causas Prenatal Problemas médicos durante el embarazo: asociados a infección urinaria cuando esta se produce durante el último trimestre; fiebre materna o alergias durante el embarazo (1,2,5) Fármacos: Jacobsen y cols. (2013) descubrieron la relación positiva dosis y tiempo-dependiente en la ingesta de más de un fármaco antiepiléptico durante el embarazo y la aparición de opacidades en el esmalte a través de la lactancia materna, además de una menor cantidad de calcio en sangre (6). También se ha visto asociación con la ingesta de antibióticos (5) Perinatal Relacionado con problemas médicos, especialmente infecciones de vías respiratorias altas (asma, adenoiditis, tonsilitis) o hipoxia secundaria a parto prematuro, bajo peso al nacer (< 1.500 g), excesiva duración del parto o estrés respiratorio, que causan niveles anormales de oxígeno y acidosis secundarias a hipoventilación, afectando al pH de la matriz del esmalte, inhibiendo la acción de enzimas proteolíticas y al desarrollo de los cristales de hidroxiapatita (1,2,5,9). El parto prematuro se asocia a dificultad respiratoria, hiperbilirrubinemia, alteraciones metabólicas (hipocalcemia e hipoglucemia), alteraciones hematológicas o hemorragia intracraneal (6) Déficits de vitaminas y/o intolerancias alimenticias (5) Hipocalcemia: puede afectar en el periodo perinatal, prenatal y posnatal. Los niveles de calcio y fosfato son bajos en las lesiones de MIH debido a una alteración en el metabolismo del calcio de los ameloblastos, asociado a diabetes materna, déficit de vitamina D durante el periodo prenatal y/o perinatal y niños prematuros (2) Asociación de factores prenatales y perinatales Posnatal Enfermedades como otitis media, neumonía, asma, infecciones del tracto urinario y varicela (1,5,9,10) Alteraciones gastrointestinales (1) Medicación prolongada: el uso de antibióticos durante el primer año de vida incrementa el riesgo de padecer MIH (5,9,10). Se ha visto su asociación en niños que reciben amoxicilina durante los primeros cuatro años de vida, pero no en aquellos que han recibido una combinación que incluya amoxicilina. También es más frecuente en niños que han sido tratados con eritromicina durante el primer año de vida, y en la ingesta de macrólidos más allá de los primeros años (5). Sin embargo, Kusku y cols. (2013) estudiaron el uso de amoxicilina en cerdos, observando que no existía una asociación entre ambos, aunque sí una reducción de la densidad mineral (11) Tóxicos ambientales: relación dosis-dependiente entre la exposición a niveles elevados de dioxinas o bifenilos policlorados en la infancia temprana y la presencia de MIH e hipoplasia (10). Esta ingesta de toxinas se puede producir debido a una lactancia materna prolongada (2,5,6,9) Fluoruros: afectan a la formación de cristales del esmalte durante el periodo de maduración (2) Fiebre elevada (1,5,9,10) TABLA II. TERAPÉUTICA A SEGUIR EN FUNCIÓN DEL GRADO DE SEVERIDAD Grado A corto plazo A largo plazo I Prevención: – Identificar factores de riesgo – Diagnóstico precoz (7) – Remineralización y desensibilización (7,16-18) Seguimiento del paciente con revisiones periódicas (7) II En molares: – Si no hay sensibilidad ni perdida de esmalte: selladores (4,7,16) – En caso contrario, tratamiento restaurador: • Ionómero de vidrio (4,7) • Composite (4) • Microabrasión con ácido (en lesiones poco profundas (4,18) Recubrimiento total: – En molares: coronas preformadas metálicas (4,16) – En incisivos: coronas de porcelana Seguimiento del paciente (7) III En molares: – Ionómero de vidrio (4,7) – Coronas preformadas metálicas (4,7,16) En incisivos: – Composite – Coronas de porcelana (7) Vol. 24, N.º 2, 2016 PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE HIPOMINERALIZACIÓN INCISIVO-MOLAR: 137 REVISIÓN DE LA LITERATURA OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 RESULTADOS Tras una búsqueda inicial, se obtuvieron 575 resultados, identificando y seleccionando por dos revisores independientes aquellos que cumplieran con los criterios de inclusión. Tras ello, se excluyeron 504 resultados, ya que no tenían relación directa con el tema. Tras ello, se leyeron 71 artículos completos, desechando 19 de ellos. Finalmente, se incluyeron 59 artículos para la realización de esta revisión, de los cuales se emplearon 43 de ellos para el análisis de la prevalencia de MIH (Tabla III). Todos los artículos obtenidos para el análisis de la prevalencia de MIH fueron estudios epidemiológicos observacionales, transversales y descriptivos, con tamaños muestrales significativos. La prevalencia hallada de MIH variaba entre el 2,8 al 40,2%. Los estudios obtenidos se distribuyeron a los largo de los 5 continentes: 17 estudios se llevaron a cabo en Asia (39,54%) (3,10,19-33); 15 en Europa (34,88%) (34-48); 6 en América (13,95%) (49-54); tres en África (6,98%) (55-57); y dos en Oceanía (4,68%) (59, 59) (Tabla IV), no observándose relación en función de la localización geográfica. La distribución de sexos fue similar en todos los estudios. La edad de inclusión no fue uniforme, variando entre los 5,5 a los 17 años. No hallaron una asociación entre MIH y el sexo en 39 estudios (90,70%) (10, 19-24, 26-29, 34-40, 49, 50, 51, 55, 58), tres de ellos (6,98%) encontraron una mayor prevalencia en el sexo femenino (25, 30, 57), y uno (2,33%) en el masculino (3). No encontraron una asociación en función de la edad en 36 estudios (83,72%) (3,10,19,20,22,23,25,26,28,31-33,35-40,4259). Sin embargo, en siete de ellos se vio que conforme aumentaba la edad de los sujetos, la severidad de los defectos era mayor (21,24,27,29,30,34,41). Únicamente tres estudios encontraron, sin resultados significativos, una posible asociación entre MIH y la raza (23,58,59). La severidad de los defectos fue evaluada en 20 estudios (46,51%), siendo los leves los más prevalentes (20,2226,29-31,33,34,36,38,41,43,46,50,53,54,56). En función de su localización, dos estudios encontraron una mayor afectación de las superficies vestibulares (4,65%) (34,38); otros dos de las superficies oclusales (4,65%) (22,26); y en 4 estudios, de las superficies vestibulares y oclusales (9,30%) (31,37,48,53). En seis estudios vieron una mayor prevalencia de esta alteración en los FPM mandibulares (13,95%) (19,20,27,29,30,36); 13 estudios (30,23%) en los FPM maxilares (22,24,31,33,39,37,38,41,4749,54,55); y nueve en estudios (20,93%) no encontraron diferencias significativas en función de la arcada afectada (3,10,23,25,32,44,45,53,56). En 15 estudios no se analizó este factor (34,88%) (21,26,28,34,35,40,42,43,46,5052,57-59). Los incisivos más afectados fueron los centrales en comparación con los laterales en 16 estudios (37,21%) (3,19,22,25,27,29-32,37-39,43,45,48,54). En el resto no analizaron este aspecto (62,79%). En función de su localización, 17 estudios (39,53%) vieron una mayor prevalencia de los defectos en la arcada maxilar (3,19, 22,24,27,29,30,32,33,37,39,41,43,45,47,48); mientras que solamente uno, en la mandibular (2,33%) (36). En cinco estudios (11,63%) los autores no encontraron diferencias estadísticamente significativas (10,23,25,44,53). En los 20 restantes, este parámetro no fue estudiado (46,51%). En referencia a los criterios diagnósticos usados, 34 estudios (79,06%) emplearon los criterios de la EAPD (3,19-31,32,34-37,39,41-47,49,50,53-57); tres (6,98%) el Índice de Defectos del Desarrollo del Esmalte (DDE) (10,51,52); cinco (11,63%) su versión modificada: Indice Modificado de Defectos del Desarollo del Esmalte (mDDE) (33,38,40,58,59); y uno (2,33%) los criterios de Wetzel y Reckel (48). Fig. 3. Vista de los sectores posteriores de la paciente de la figura 2. Se aprecian restauraciones atípicas en 36 y 26, y opacidades marrones en los 4 FPM. TABLA III. DIAGRAMA DE FLUJO DEL PROCESO DE ANÁLISIS Y SELECCIÓN DE LOS DIFERENTES ESTUDIOS Búsqueda inicial Lectura de títulos y resúmenes (n = 575) Artículos excluidos (n = 504) Lectura del texto completo (n = 71) Artículos excluidos (n = 19) Estudios incluidos en la revisión (n = 59) Estudios incluidos en el análisis de la prevalencia de MIH (n = 43) 138 Á. O. SALGADO-PERALVO ET AL. OdOntOl Pediátr OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 TABLA IV. RESULTADOS DE LOS DIFERENTES ESTUDIOS Estudios País Criterio Tamaño de muestra Prevalencia de MIH (%) Edad (años) Takidonda y cols. 2015 India EAPD 352 27 11-15 Temilola y cols. 2015 Nigeria EAPD 237 9,7 8-10 Hussein y cols. 2015 Malasia EAPD 154 16,9 7-12 Krishnan y cols. 2015 India EAPD 4.989 7,7 9-14 Oyedele y cols. 2015 Nigeria EAPD 469 17,7 8-10 de Lima y cols. 2015 Brasil EAPD 594 18,4 11-14 Kevredikou y cols. 2015 Grecia EAPD 2.335 21 8-14 Kirthiga y cols. 2015 India EAPD 2.000 8,9 11-16 Ng y cols. 2015 Singapur EAPD 1.083 12,5 7-8 Wuollet y cols. 2014 Finlandia EAPD 818 17,1 7-13 Jankovic y cols. 2014 Bosnia Herzegovina EAPD 141 12,8 8 Shrestha y cols. 2014 Nepal EAPD 749 13,7 7-12 Ghanim y cols. 2014 Irán EAPD 810 20,2 9-11 Mittal y cols. 2014 India EAPD 1.792 6,3 6-9 Bhaskar y Hegde. 2014 India EAPD 1.173 9,46 8-13 Pitiphat y cols. 2014 Tailandia EAPD 484 20 6-7 Allazam y cols. 2014 Arabia Saudí EAPD 267 8,6 8-12 García-Margarit y cols. 2014 España EAPD 840 21,8 8-9 Groselj y Jan. 2013 Eslovenia mDDE 478 21,4 6-11,5 Jeremias y cols. 2013 Brasil EAPD 1.157 12,3 6-12 Ahmadi y cols. 2012 Irán DDE 433 12,7 7-9 Parikh y cols. 2012 India EAPD 1.366 9,2 8-12 Martínez-Gómez y cols. 2012 España EAPD 550 17,8 6-14 Balmer y cols. 2012 Inglaterra mDDE 3.233 15,9 12 Biondi y cols. 2012 Argentina y Uruguay DDE 975 6,6 8-14 Mahoney y Morrison, 2011 Nueva Zelanda mDDE 235 18,8 7-10 Zawaideh y cols. 2011 Jordania EAPD 3.241 17,6 7-9 Ghanim y cols. 2011 Irak EAPD 823 21,5 7-9 Biondi y cols. 2011 Argentina DDE 1.098 6,6 7-17 Da Costa-Silva y cols. 2010 Brasil EAPD 918 19,8 6-12 Mahoney y Morrison, 2009 Nueva Zelanda mDDE 522 14,9 7-10 Soviero y cols. 2009 Brasil EAPD 292 40,2 7-13 Lygidakis y cols. 2008 Grecia EAPD 3.518 10,2 5,5-12 Kusku y cols. 2008 Turquía EAPD 147 14,9 7-9 Cho y cols. 2008 China EAPD 2.635 2,8 11-14 Kemoli y cols. 2008 Kenia EAPD 3.591 13,7 6-8 Wogelius y cols. 2008 Dinamarca EAPD 647 37,3 6-8 Kukleva y cols. 2008 Bulgaria EAPD 2.960 3,58 7-14 Jasulaityte y cols. 2008 Holanda EAPD 442 14,3 9 Jasulaityte y cols. 2007 Lituania EAPD 1.277 14,9 7-9 Muratbegovic y cols. 2007 Bosnia Herzegovina EAPD 560 12,3 12 Preusser y cols. 2007 Alemania Wetzel y Reckel 1.002 5,9 6-12 Fteita y cols. 2006 Libia EAPD 154 2,9 7-8,9 Vol. 24, N.º 2, 2016 PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE HIPOMINERALIZACIÓN INCISIVO-MOLAR: 139 REVISIÓN DE LA LITERATURA OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 En 13 estudios (30,23%) la relación entre caries y MIH fue analizada observándose una relación positiva en todos ellos (10,19,22,27,28,32,37,38,48,50,53,58,59). Las 30 publicaciones restantes no analizaron esta posible asociación (69,77%). Solo unos pocos evaluaron la relación de MIH con el nivel socioeconómico. Ghanim y cols. (2014) y Jeremias y cols. (2013) observaron que los niños pertenecientes a un nivel socioeconómico más bajo presentaban una mayor afectación de MIH (4,65%), mientras que Balmer y cols. (2012) encontraron la relación opuesta (2,33%). Da Costa-Silva y cols. (2010) encontraron una mayor prevalencia en áreas rurales (2,33%) y Wuollet y cols. (2014) en las urbanas (2,33%). Biondi y cols. (2011) observaron una mayor prevalencia en niños que tenían acceso a centros de salud (2,33%). En tres estudios no encontraron diferencias (6,98%) (55,56,58). Los 34 resultantes no analizaron este aspecto (79,06%) (10,1924,26,27-34,36-39,41-49,51,54,57,59). DISCUSIÓN No existe una uniformidad en la prevalencia de MIH (en función de los autores esta varía entre 2,8% al 40,2%), posiblemente por diferentes motivos: la variación en los criterios diagnósticos empleados, la falta de estandarización entre los revisores, las condiciones de exploración y la edad, características sociales y la idiosincrasia de los sujetos incluidos en las muestras. La edad de los niños participantes en los estudios variaba entre los 5,5 a los 17 años. La EAPD recomienda estudiar la prevalencia de MIH en niños de al menos 8 años de edad ya que el retardo eruptivo es considerado como un posible indicador de esta patología. Por este motivo, puede suceder que, en estudios que incluyen a niños menores de 8 años, no todos los FPM e incisivos permanentes hayan erupcionado (13). Algunos estudios comparan la prevalencia de MIH en niños que acudieron a consultas privadas (por lo general, con un nivel socioeconómico mayor) con aquellos que acudieron a la facultad de Odontología de una Universidad (por lo general con menos recursos económicos), concluyendo que en los primeros esta fue mayor (40,52). Esto puede suceder debido a que únicamente fueron incluidos en dichos estudios a aquellos niños con los cuatro FPM y los 8 incisivos permanentes, posiblemente excluyendo a aquellos niños de familias con recursos limitados para conservar las piezas afectadas. Jeremias y cols. (2013) y Ghanim y cols. (2014) encontraron una mayor afectación en pacientes que acudieron a facultades de Odontología públicas en comparación a aquellos que fueron a privadas. Este hallazgo puede explicarse si se considera que en familias con un mayor nivel socioeconómico es posible que acudan de manera más temprana a solicitar un tratamiento dental, y por tanto, tengan un mayor acceso a protocolos preventivos que eviten la progresión de esta patología. Sin embargo, ni Mahoney y Morrison (2011), ni Oyedele y cols. (2015), ni Temilola y cols. (2015) observaron una asociación significativa entre MIH y el nivel socioeconómico. Da Costa-Silva y cols. (2010) encontraron una mayor prevalencia en áreas rurales, posiblemente por un menor número de centros de salud en comparación con áreas urbanas. Wuollet y cols. (2014), encontraron una mayor afectación en áreas urbanas. Biondi y cols. (2011) observaron una mayor prevalencia en niños con un mayor acceso a centros de salud, en comparación a aquellos de áreas rurales con un menor acceso. No se encontraron diferencias en la prevalencia en función de la edad o el sexo, sin embargo, algunos autores encontraron una mayor severidad de los defectos cuando la edad de los sujetos aumentaba (21,24,27,29,30,34,41), por lo tanto, el número de dientes afectados no aumenta con la edad, pero sí su severidad (45). No existen diferencias significativas según la raza (23, 58, 59). Los estudios de Ghanim y cols. (2014), Zawaideh y cols. (2011) y Kemoli y cols. (2008) encontraron una mayor prevalencia en el sexo femenino, mientras que Allazam y cols. (2014) en el masculino. Los defectos leves fueron los más prevalentes (20,2226,29-31,33,34,36,38,41,43,46,50,53,54,56), y se han asociado a un mayor riesgo de caries debido a una mayor porosidad y a una menor resistencia mecánica de estos dientes, lo que puede resultar en fracturas posteruptivas (10,19,22,27,28,32,37,38,48,50,53,58,59). Además, las piezas afectadas suelen presentar hipersensibilidad, comprometiendo la higiene oral, y produciendo un mayor depósito de placa bacteriana (37). Groselj y Jan (2013) y Kevrekidou y cols. (2015) encontraron una mayor afectación de las superficies vestibulares, mientras que Kirthiga y cols. (2015) y Mittal y cols. (2014) de las oclusales, posiblemente porque las superficies oclusales en el proceso de erupción se exponen antes a la cavidad oral y están sometidas a las fuerzas masticatorias, al acúmulo de placa bacteriana y/o a bebidas ácidas. García-Margarit y cols. (2014), Ghanim y cols. (2011), Da Costa-Silva y cols. (2010) y Preusser y cols. (2007) observaron una mayor prevalencia de MIH en superficies oclusales y vestibulares. Es preciso unificar la metodología de los diferentes estudios para obtener variables equiparables y así poder comparar los resultados y alcanzar una prevalencia de MIH fideligna, ya que algunos estudios examinan la boca entera del paciente, mientras que otros únicamente los FPM y los incisivos permanentes. Además, en algunos estudios se exploran las superficies dentarias secas, en contraposición a otros que lo realizan con estas húmedas. Alguno de los criterios diagnósticos empleados fueron el índice DDE, que aporta información sobre el color, el tipo y extensión de los defectos de esmalte, prestando atención a tres parámetros: opacidad definidas, difusas e hipoplasia (10,46,51,52); o su versión modificada, el índice mDDE, que sirve para evaluar su severidad (33,38,40,58,59). Preusser y cols. (2007) fueron los únicos que emplearon los criterios de Wetzel y Reckel, que clasifica los defectos en tres grados de acuerdo a su color y localización. El índice más recomendado por su sencillez y reproductibilidad es el establecido por la EAPD en Atenas en el 2003. Este índice se basa en imágenes clínicas que reflejan diferentes grados de severidad de MIH y diferencias clínicas con otros defectos del desarrollo, como fluorosis e hipoplasia (Tabla V) (4). La mayoría de los estudios emplearon este último (19-28,30-32,3436,41,46,47,49,55-57). 140 Á. O. SALGADO-PERALVO ET AL. OdOntOl Pediátr OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 CONCLUSIONES El síndrome de hipomineralización incisivo-molar es una alteración muy prevalente. Su prevalencia entre el 2006 y el 2015 varió entre el 2,8% y el 40,2%. No se encontraron diferencias en función del sexo, la edad o la raza. La afectación de primeros molares maxilares o mandibulares fue similar, mientras que los incisivos más afectados fueron los maxilares, especialmente lo centrales. Es difícil establecer una asociación según el nivel socioeconómico de las familias por la disparidad de los resultados obtenidos. Una uniformidad en los criterios diagnósticos es necesaria para un mejor análisis y comparación de los diferentes estudios. BIBLIOGRAFÍA 1. Koch G, Hallonsten AL, Ludvigsson N, Hansson BO, Holst A, Ullbro C. Epidemiologic study of idiopathic enamel hypomineralization in permanent teeth of Swedish children. Community Dent Oral Epidemiol 1987;15(5):279-85. 2. Weerheijm KL, Jälevik B, Alaluusua S. Molar-incisor hypomineralisation. Caries Res 2001;35(5):390-1. 3. Allazzam SM, Alaki SM, Sadek-El-Meligy OAS. Molar incisor hypomineralization, prevalence and etiology. Int J Dent 2014;2014:234508. DOI: 10.1155/2014/234508. 4. Lygidakis NA, Wong F, Jälevik B, Vierrou A-M, Alaluusua S, Espelid I. Best clinical practice guidance for clinicians dealing with children presenting with Molar-IncisorHypomineralisation (MIH): An EADP Policy Document. 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ÍNDICE DE LA EAPD (4) Código Criterio 0 Ausencia de defectos en el esmalte 1 Opacidades blancas bien delimitadas sin fracturas de esmalte posteruptivas (PEB) 1a Opacidades blancas bien delimitadas con PEB 2 Opacidades amarillas/marrones bien delimitadas sin PEB 2a Opacidades amarillas/marrones bien delimitadas con PEB 3 Restauraciones atípicas 4 Pérdida dental debido a MIH 5 Dientes parcialmente erupcionados con evidencia de afectación de MIH. 6 Dientes parcialmente erupcionados o no erupcionados sin evidencia de afectación de MIH 7 Opacidades difusas (no MIH) 8 Hipoplasia (no MIH) 9 Lesiones combinadas (opacidades difusas con hipoplasia y MIH) 10 Opacidades bien delimitadas únicamente en incisivos CORRESPONDENCIA: Ángel-Orión Salgado Peralvo Robles Dental c/ San Salvador, 5, bajo 36204 Vigo, Pontevedra e-mail: [email protected] Vol. 24, N.º 2, 2016 PREVALENCIA DEL SÍNDROME DE HIPOMINERALIZACIÓN INCISIVO-MOLAR: 141 REVISIÓN DE LA LITERATURA OdOntOl Pediatr 2016; 24 (2): 134-148 18. 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USA. 4Department of Dentistry IV. Universidad Complutense de Madrid. Madrid, Spain. 5Pediatric Dentistry. Universidad de Sevilla. Sevilla, Spain. 6Preventive Dentistry. Universidad de Sevilla. Sevilla, Spain ABSTRACT Introduction: The molar-incisor hypomineralization (MIH) is a dental disorder that presents with hypomineralization of permanent first molars (PFMs). In cases of more than two affected molars, the permanent incisors may be affected as well. In addition, the disorder may appear in primary and permanent second molars, premolars and cusp tips of permanent canines. Material and methods: A search was conducted and limited to articles published over the last 10 years. Results: The initial search produced 575 papers. Finally, 59 papers were selected, of which 43 studies were used for the analysis of the prevalence of MIH. After analyzing the results, an exhaustive explanation was given for each of the findings. Conclusions: The prevalence of MIH over the last 10 years varies from 2.8% to 40.2%. Uniformity of the diagnostic criteria should be pursued in the future for a better analysis and comparison of studies. KEY WORDS: Hypomineralization. Molar. Incisor. Epidemiology. RESUMEN Introducción: el síndrome de hipomineralización incisivomolar (MIH) es una alteración dental que cursa con un déficit en la mineralización de primeros molar permanentes (FPM). Cuando dos o más FPM están afectados, pueden estar afectados a su vez los incisivos permanentes. También se puede producir dicha alteración en segundos molares temporales y permanentes, premolares y cúspides de caninos permanentes. Material y métodos: se realizó una revisión de artículos publicados en inglés de los últimos 10 años. Resultados: en una búsqueda inicial se obtuvieron 575 resultados. Finalmente, se seleccionaron 59 estudios. Se llevó a cabo un análisis exhaustivo de los resultados obtenidos. Conclusiones: la prevalencia de MIH en los últimos 10 años varía entre el 2,8% al 40,2%. En futuros estudios es precisa una uniformidad en los criterios diagnósticos para un mejor análisis y comparación de los resultados obtenidos. PALABRAS CLAVE: Hipomineralización. Molar. Incisivo. Epidemiología. INTRODUCTION In 1987, idiopathic hypomineralization was mentioned for the first time in an article by Koch et al. This would later be referred to as molar-incisor hypomineralization (MIH) by Weerheijm et al. in 2001. This terminology was adopted to describe the clinical appearance of enamel hypomineralization of systemic origin affecting one or more first permanent molars (FPMs). Permanent upper and lower incisors are more likely to be affected when two or more FPMs are affected as well (Figs. 1 and 2). Primary and permanent second molars, premolars and cusp tips of permanent canines may also be affected (1-4). In these teeth, the mineral content of the enamel decreases from the amelodentinal junction towards the subsuperficial area, which is the opposite to that of conventional enamel. Not all the affected teeth show the same degree of severity within an individual. The process of amelogenesis takes place in three phases: secretion, mineralization and maturation. Alterations in the latter phase can lead to the appearance of qualitative defects or hypomineralization. Its etiology remains unknown, but systematic and environmental factors could affect the last prenatal period and the first three years of life, which is when the permanent incisors and FPMs conclude their mineralization. Furthermore, the possibility of a genetic predisposition should not be ruled out. It is clear that one single etiological factor is not enough, but that a combination of several factors will cause the disease (4-8) (Table I). The most suitable time to assess the presence of MIH is at 8 years of age, when it is expected that most children will have all four FPMs and the majority of the permanent incisors will have erupted. Several factors are useful for establishing the diagnosis of MIH: the presence of at least one affected FPM; clearly defined white, yellow or brown opacities; alterations in the translucency of the Review