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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
LA COMÚN FASCINACIÓN DE LA LITERATURA
Y DEL CINE POR LOS PERDEDORES.
ALGUNOS CASOS ARQUETÍPICOS
ANTONIO CHECA GODOY
UNIVERSIDAD DE SEVILLA (ESPAÑA)
[email protected]
Resumen: La li e a u a, olcada desde sus o ígenes en el hé oe, uel e sus ojos a pa i
del oman icismo hacia el pe dedo . Y el cine, casi desde sus inicios, se suma a esa úl ima co ien e.
A lo la go del siglo XX la común ascinación c ece caudalosa. De o ma que, unidos y apoyándose
mu uamen e, ambos o ecen una gene osa gama de pe sonajes pe dedo es y acasados, desde
los hundidos po una insupe able adicción al alcohol o al juego a los que pie den de endiendo
sus con icciones. Y quedan po medio los a apados po la muje a al, los mili a es que nunca
gana on una ba alla, los deshe edados sociales que apenas son conscien es de su condición de
pe dedo es, los que su en los e o es de la jus icia o la au o idad, los explo ados y disc iminados,
incluso en algún momen o las íc imas de la a alidad.
Palab as cla e: Li e a u a. Cine. Pe dedo . F acasado. Muje a al. Alcoholismo.
Abs ac : Li e a u e, de o ed o he he o om his o igins, u ns his eyes om he
oman icism owa ds he lose . And he cinema, almos om his beginnings, adds o his las
cu en . Along he 20 h cen u y ha common ascina ion g ows migh y. So, joined and suppo ing
each o he , bo h o e a gene ous ange o losing and ailed cha ac e s, om hose sunk by an
insupe able addic ion o alcohol o gaming o hose ha lose de ending his con ic ions. And le
behind a e he ones caugh by he emme a ale, he mili a y men who ne e won a ba le, he
social disinhe i ed ha sca cely a e conscious o his lose s’ condi ion, hose who su e he
mis akes o jus ice o au ho i y, he exploi ed and disc imina ed ones, and e en in some momen
he ic ims o a ali y.
Keywo ds: Li e a u e, cinema, lose , ailu e, emme a ale, alcoholism
Résumé: La li é a u e, en e sée depuis ses o igines chez le hé os, ou ne ses yeux à
pa i du oman isme e s le pe dan . E le cinéma, p esque depuis ses commencemen s, se join
à ce de nie cou an . Le long du XXe siècle la ascina ion commune c oî abondan e. De açon
à ce que, unis e é an mu uellemen appuyé, ils o en les deux une gamme géné euse de
pe sonnages pe dan s e a és, depuis en oncés pa une addic ion insu passable à l’alcool ou au
jeu ceux qu’ils pe den en dé endan ses con ic ions. E les a apés es en pa milieu pa la
emme a ale, les mili ai es qui n’on jamais gagné de ba aille, déshé i és sociaux qui comp ennen
à peine sa condi ion de pe dan s, ceux qui subissen les e eu s de la jus ice ou l’au o i é, les
exploi és e disc iminés, même dans un momen les ic imes de la a ali é.
Mo s-clés: Li é a u e, cinéma, pe dan , a é, emme a ale, alcoolisme.
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1. INTRODUCCIÓN
Desde sus o ígenes, la li e a u a mos ó su admi ación y su inclinación po
los hé oes, como en la Iliada o en la Odisea, incluso en Gilgamesh. El hé oe puede
mo i en ba alla, como Roldán, o no se comp endido po su ey, como El Cid; o
puede que su esposa es é enamo ada del mejo amigo, como le ocu e al ey
A u o. Pe o ello no le a eba a su condición de hé oe. Solo en su p ime a madu ez,
a pa i del oman icismo, la li e a u a se sien e a aída con in ensidad po el
pe dedo –quizá más exac amen e po el acasado–, aunque es o haya enido sus
p eceden es: El ingenioso hidalgo don Quijo e de La Mancha iene bien poco del
adicional hé oe que desea se .
También el cine, desde su nacimien o, se in e esa sob e odo po el
iun ado . Hollywood impone su happy end, ese inal o odoxo que exige
inequí ocamen e la de o a del mal. Pe o al cine se le il a on p on o nume osos
pe dedo es: lo son buena pa e de los p o agonis as de las películas de humo ,
como el mismo Cha lo , o esul an se hé oes o zosos, como el pe sonaje de
Bus e Kea on de El maquinis a de la gene al (1926); y no se ol ide que, además, el
cine neg o impone p o agonis as, sean delincuen es o de enso es de la ley, cuyos
imp ecisos lími es di icul an conside a los iun ado es. También en el wes e n se
al e nan el épico hé oe soli a io con el pe dedo en e e na huida. La li e a u a del
siglo XX acabó sucumbiendo an e el hechizo del pe dedo , más c eíble, y poco a
poco más abundan e que el hé oe o el iun ado na o. Y así sigue en el siglo
siguien e.
Resul ó ine i able que ambos, li e a u a y cine, coincidie an en múl iples
his o ias que enían como p o agonis a a un pe dedo –mucho más a amen e
una pe dedo a–; pe sonajes que, íc imas de la sociedad, de la his o ia o de sí
mismos, po an el es igma del acaso, del echazo, del cas igo o de la inadap ación.
No malmen e es el cine quien abso be: la ob a li e a ia pasa a ob a
cinema og á ica, pe o no al an ejemplos en di ección con a ia. La li e a u a acili a
las his o ias e incluso los a que ipos; el cine selecciona, enal ece y, con ha a
ecuencia, busca ans o ma el éxi o imp eso en éxi o de pan alla. No obs an e,
a eces se á el iun o cinema og á ico el que ac i e el in e és po la e sión
li e a ia, sob e odo en o ma ea al1.
1 Un da o elocuen e sob e la in ensidad del p oceso: el si io Adap aciones de la li e a u a en el cine español,
desa ollado po Glo ia Cama e o, elaciona 956 ob as li e a ias españolas que habían conocido e sión como
la gome aje has a 2005, ci a de suyo exp esi a. Disponible en Biblio eca Vi ual Ce an es: h p://goo.gl/ j46 (01/
03/2011).
ANTONIO CHECA GODOY / UNIVERSIDAD DE SEVILLA (ESPAÑA)
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2. VARIANTES EN EL MODELO DE PERDEROR
Su gen, como esul a lógico, nume osas a ian es ípicas en o no al pe dedo ,
que consis e a eces en de o ado polí ico o é ico, en e a la igu a del acasado
p opiamen e dicho: pe dedo po demé i os p opios o po in luencia social, pe o no
po causas polí icas, polí ico-bélicas o di ec amen e de i adas de sus con icciones.
El pe sonaje pe dedo anuda dis in as p oblemá icas, unciona como un núcleo
que pe mi e pone en elación el discu so na a i o con p oblemas de polí ica y é ica, en
la medida en que ep esen a –d ama izadas– esoluciones a con lic os deba idos y
analizados po eo ías polí icas y ilosó icas. El pe dedo es una igu a a a esada po la
his o ia de su iempo, es el esul ado de una coyun u a ágica y, a la ez, se cons i uye
como al po p opia decisión, es deci , de iene pe dedo a pa i de una conscien e elección
de ida (Ama Sánchez, 2006: 151).
En odo caso, muchas de es as igu as – acasado o pe dedo – alcanza án
gene alizado p edicamen o po encima de e apas, modas o cul u as, con sus
causan es y caldos de cul i o: la muje como ehículo de la pe dición del homb e
–amo imposible, muje a al–, mucho más a amen e ella hundida po él; el alcohol
–y desde los años se en a o as d ogas– como pozo sin ondo especialmen e
en ado pa a el esc i o y en gene al el a is a; la gue a y las dic adu as con su
a mós e a as ixian e, sus miedos y sus pe secuciones, y el homb e ec o, ín eg o,
como íc ima; la espi al del juego, que a apa sin emisión; las injus icias de la
jus icia, casi siemp e inapelables; la disc iminación, la explo ación o las di e encias
sociales, sin ol ida la incidencia del des ino inexo able o, incluso, la a alidad.
En e los pe dedo es/ acasados, los hay que se esis en –es é ilmen e casi
siemp e– y los que a ojan la oalla y acaban con ha a ecuencia en el suicidio o
la in eg ación, pe o los hay ambién que igno an su p opia cualidad de pe dedo es
po que no conocen ni a isban o o mundo. Pueden se buen ejemplo los
p o agonis as de Los san os inocen es, de Miguel Delibes (1981) –un no elis a según
el cual odos sus p o agonis as son in a iablemen e pe dedo es–, asladados al
cine con idelidad y éxi o po Ma io Camus (1984), pueden se un ejemplo.
No al an las adiciones en an a iopin o pano ama y en esos as ases
li e a u a-cine. Po ejemplo, el indomable pe sonaje li e a io que el cine ans o ma
en pe dedo . O ice e sa. En 1954, Robe Ald ich (1918-1983) di ige Apache,
la gome aje basado en la no ela B onco Apache, de Paul Iselin Wellman (1895-
1966), edi ada en 19362, donde Bu Lancas e enca na al pe sonaje his ó ico
2 La no ela se publica en España en 1947, en edición de Luis de Ca al , como B onco Apache. T as el es eno
del ilm, hay un elanzamien o po la misma edi o ial bajo el í ulo Apache.
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Massai, un indio apache que no sigue el camino esignado de Ge ónimo, en 1886,
y escapa de su ese a en Flo ida. Wellman, buen conocedo del mundo indio, al
que dedica a ias ob as, pe iodis a y ocasionalmen e ambién guionis a, aza el
pe il épico y du o del líde indio, con odos sus asgos, incluida la c ueldad. Pe o
en el ilm, los impe a i os censo es del Código Hays y de las g andes p oduc o as
y dis ibuido as implica on plasma un Massai que e mina como dócil y esignado
cul i ado de maíz: con e ido en pe dedo . Casi dos décadas después, sin emba go,
an o Ald ich como Lancas e y Wellman se desqui a án con Ulzana’s Raid (La
Venganza de Ulzana, 1972), donde eapa ece un Massai, aho a sí, desc i o según
da os his ó icos sin happy end, pues el indio mue e usilado, pe o indómi o, as
en ona un can o une a io.
Hay pe dedo es li e a ios que esul an más o undos en el cine, como el
maes o de Moncho en La lengua de las ma iposas, ilm que José Luis Cue da (1999)
basa en el b e e y he moso cuen o de Manuel Ri as (1996):
–Recue da es o, Moncho. Papá no e a epublicano. Papá no e a amigo del alcalde.
Papá no hablaba mal de los cu as. Y o a cosa muy impo an e, Moncho. Papá no le
egaló un aje al maes o.
–Si que lo egaló.
–No, Moncho. No lo egaló. ¿En endis e bien? ¡No lo egaló! (36).
Cuando los camiones a anca on ca gados de p esos, yo ui uno de los niños que
co ían de ás lanzando pied as. Buscaba con desespe ación el os o del maes o pa a
llama le aido y c iminal. Pe o el con oy e a ya una nube de pol o a lo lejos y yo, en el
medio de la alameda, con los puños ce ados, sólo ui capaz de mu mu a con abia:
«¡Sapo! ¡Tilono inco! ¡I is!» (39).
En el ilm, la imagen inal es de un maes o que, digno, se aleja p eso hacia
su usilamien o, sin agacha la cabeza, de audado po los insul os que le p opina
Moncho, su alumno p edilec o, po indicación p o ec o a de la mad e: « ú ambién,
Moncho, g í ale». Con dolo osa e inusi ada du eza, sub ayada musicalmen e, el
niño g i a «¡a eo!», «¡ ojo!» (Cue da, [01:XX:XX]). Si se conside a que el maes o
es pe dedo –pues no cede en sus c eencias–, lo es po in ole ancia.
2.1. El alcoholismo
Pocos pe dedo es más mimados po la li e a u a y el cine que quienes
consumen alcohol po alguna adicción o pa a neu aliza , sin éxi o, el econocimien o
del p opio acaso. Buen ejemplo puede se Días sin huella, ob a de Billy Wilde
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(1945) sob e la no ela The los weekend – í ulo o iginal de la película–, de Cha les
R. Jackson (1944).El o undo éxi o de la ob a li e a ia signi icó la inmedia a
adap ación ílmica. Reconoció Jackson lo muy au obiog á ico de su na ación.
Don Bi nam, p o agonis a, es un esc i o cuyo acaso lo conduce a un alcoholismo
que no log a á supe a , siendo su obsesión ob ene dine o pa a pode bebe . La
adicción no solo lo des ui á a él, sino ambién a su he mano y a la muje que lo
ama. Es muy impac an e la secuencia inal, donde Bi nam a a de apu a dos
bo ellas acías mien as suena una llamada ele ónica que pod ía sal a lo. En
cambio, él piensa: «Helen, es oy bien, lo que pasa es que no puedo habla ». Bi nam
es, en odo caso, un doble pe dedo : como esc i o y como alcohólico.
Po su pa e, los nue e úl imos minu os de Días de ino y osas, de Blake
Edwa ds (1962) –mucho más popula po sus comedias, incluida la se ie de La
Pan e a Rosa–, acaso apo an uno de los momen os más d amá icos, po
alcoholismo, del caudaloso cine de pe dedo es con p ocedencia o consecuencia
li e a ia. Rela o que, po cie o, iene una ayec o ia poco habi ual, pues James
Pickney Mille , uno de los p ime os guionis as de éxi o en la ele isión
no eame icana, se basa en his o ias apo adas po la en onces incipien e
Alcohólicos Anónimos y lo lle a en 1958 a la pequeña pan alla bajo el í ulo Days
o wine and oses –Días de ino y osas–. En 1962, Edwa ds la impo a al cine con
éxi o c í ico y come cial. Y cua o décadas después llega á una e sión ea al con
es eno en B oadway (2003). Así pues: no ela, ele isión, cine y ea o.
En Días de ino y osas, la jo en Ki s en A nesen –Lee Remick–, es á
enamo ada de Joe Clay –Jack Lemmon–, un ejecu i o de elaciones publicas de
San F ancisco que la a as a hacia el alcohol has a des ui las idas de ambos. Él
consigue inalmen e supe a la adicción, pe o no ella. En la la ga secuencia inal,
Ki s en in en a el eg eso al hoga , pe o Joe la echaza po que no c ee que ella
pueda supe a el alcoholismo y a a de p o ege a la hija que ienen. Los úl imos
o og amas mues an a Joe mi ando cómo Ki s en se aleja en la noche mien as
pa padea un le e o luminoso: «BAR» (Edwa ds, 1962).
Y, si el alcoholismo es pe dición, en pocas películas se ha e lejado una
olun ad au odes uc o a an cla a como la de Ben Sande son, p o agonis a de
Lea ing las Vegas, un esc i o acasado y endeudado que acude a Las Vegas pa a
deja se mo i median e el alcohol. La no ela, del no eame icano John O’B ien
(1990), ambién iene mucho de au obio-g á ica y conoce cie o éxi o,
con i iéndose en película de cul o (Figgis, 1995) al es ena se poco después de
que O’B ien se suicidase de un i o. La no ela se aduci ía después a nume osos
idiomas: en España, como Adiós a Las Vegas.
No es es a ciudad, e iden emen e, un escena io casual pa a que el pe sonaje
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cumpla su unes o obje i o de modo i emediable, incluso a pesa de conoce a
su muje ideal y se co espondido. Pe o ya es i ecupe able. Ella lo desc ibe en la
úl ima secuencia del ilm:
El caso es que los dos sabíamos que eníamos poco iempo. Yo le acep é
como e a, sabiendo que jamás cambia ía y él sen ía lo mismo po mí. Me gus aba
su d ama, él me necesi aba. Le amaba, le amaba de e dad.
Es so p enden e la ecuencia con que el esc i o adic o al alcohol na a
di ec amen e su expe iencia o aza un ela o au obiog á ico poco disimulado. Y
al cine, cla o, le ascinan esas «his o ias e dade as». En 1947 apa ece Unde he
olcano –Bajo el olcán–, no ela del b i ánico Malcolm Low y y ambien ada en el día
de di un os de 1938. Asis imos al p oceso au odes uc o , es a ez con mezcal,
de un excónsul b i ánico que debe abandona Cue na aca (Mo elos, México) po
causa de su escandaloso amo al alcohol. Se a a de un con ex o bien signi ica i o,
al se consabido que la echa en cues ión iene, en el país hispano, una doble
ace a, úneb e y de bu la an e la mue e, lo cual explica su colo ido. La no ela
llega al cine años después de mo i su au o , a ca go de John Hus on (1984) y
p o agonizada po Albe Finnley.
También el iconoclas a no eame icano Cha les Bukowski, econocido
bebedo , ha sido eje de a ias películas: como en S o ie di o dina ia ollia (O dina ia
locu a), de Ma co Fe e i (1981), donde Ben Gazza a, ca ac e izado como el
no elis a, enca na a un esc i o alcohólico al que asedian ex añas muje es. Po
su pa e, en Ba ly –en je ga inglesa, «mosca de ba »; í ulo aducido como El
bo acho– (1987) se acude al di ec o Ba be Sch oede y el mismo Bukowski
con ecciona el guion, expe iencia ílmica de la que se nu e, con de alle y ac i ud,
pa a la no ela Hollywood (1989). En ella econoce lo au obiog á ico de Ba ly. Es,
en e ec o, la his o ia de Hen y Chinaski, un al e ego de esc i o acasado, con
aspec o descuidado, amigo de la noche, indi idualis a, escép ico siemp e, lúcido
a a os y muy c í ico con la sociedad que le odea.
Las ace as esc i o a y adic a de Bukowski eapa ecen casi dos décadas
después, en 2005, con Fac o um, ilm no uego di igido po Ben Hame . Pe o, si
bien el alcohol es á ha o p esen e, cob a más elie e el p o agonis a en an o
esc i o acasado que i e de las más he e ogéneas ocupaciones. Película mucho
más con enida, en odo caso, que la de Sch oede , p opicia al exceso.
Pe o hay películas que escapan a los esquemas más adicionales sob e la
au odes ucción y la impo encia gene adas po el alcoholismo o que apo an
nue os aspec os a es a his o ia ecu en e. El 27 de mayo de 1939, poco an es de
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es alla la II Gue a Mundial, mue e en Pa ís Joseph Ro h, as habe concluido la
no ela co a Die Leyende om heiligen T inke (La leyenda del San o Bebedo ). No se
demo a la edición, en Ams e dam. T as medio siglo (1988), la ilma E nano Olmi
con el mismo í ulo y ob iene el León de O o eneciano.
Ro h i e en Pa is desde 1933, como exiliado as el iun o nazi en Alemania.
Su ob a es la his o ia de un mendigo, And eas Ka ak, que ecuen a los puen es
del Sena y ecibe una enigmá ica y peculia o e a: 200 ancos po sali de su
penosa si uación, a cambio de de ol e los en el cepillo de una capilla con la
imagen de San a Te esi a de Liseux. El indigen e, conse ando aún su dignidad,
los echaza inicialmen e po que no c ee se capaz de cumpli el pac o, pe o e mina
acep ándolo y nos hace es igos de unas epe idas en a i as que siemp e us an
la absen a y algunos pe sonajes de su pasado. Olmi, conside ado el más ele an e
y genuino ealizado ca ólico i aliano, cons uye una película singula , me a ísica,
sin apenas al e a una b e e na ación li e a ia que se eedi a incesan emen e.
Ca los Ba al, en el p ólogo a la edición española de la no ela, explica que
la ob a a a de cómo el ino ans o ma las leyes del mundo y has a la i ud de
los san os pa a hace lo habi able pa a quienes c een en él. Desde esa pe spec i a,
¿es And eas un pe dedo ? El au o , que desde luego es un g an bebedo –no así
Olmi–, plasma apun es sob e la ida an e io del p o agonis a –incluso una mue e
en de ensa de una muje –; adi inamos la caída, asis imos a su impo encia po no
sabe aleja se de la bebida... Mue e en la sac is ía del emplo, in en ando saca el
dine o del bolsillo. ¿Un pe dedo ? P obablemen e sí, pe o sui gene is.
2. LA MUJER FATAL
O a clase de pe dedo es el in luido po una muje , enómeno casi obsesi o
en los ámbi os li e a io y ílmico. Buena pa e del cine neg o clásico se cimen a
sob e la igu a cla e de la muje a al – emme a ale–, capaz de a as a y u iliza al
homb e has a con e i lo en un muñeco, un í e e que, inducido po ella, es capaz
de oba e incluso ma a po que lo han con e ido en un pe dedo o un acasado
(Se ano de Ha o, 2000). Más a día y con menos igo apa ece á la si uación
in e sa, el homb e que des oza la ida de una muje , al menos desde el pun o de
is a que aquí nos ocupa.
En España, es a a que ípica igu a emenina iene cla o p eceden e li e a io
con empo áneo en Ca men, la b e e no ela de P ospe Mé imée (1847), an as
eces lle ada al cine sin que el paso del iempo pa ezca mengua el in e és po
ella: la ob a li e a ia no solo asciende al cine, sino ambién, cla o es, a la ópe a
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(Bize , 1875), así como a la publicidad (U e a y Gua inos, 2010) y, na u almen e,
al lamenco, ya sea como espec áculo au ónomo o en sus múl iples p esencias
cinema og á icas (Millán Ba oso, 2009).
La gi ana Ca men seduce y maneja al pusilánime Don José, mili a de cuyo
o icio aleja has a induci lo al deli o y con e i lo en bandole o: lo ans o ma en
un a que ípico pe dedo bajo in lujo de muje a al.
Ca men end á una buena imi ado a en Conchi a, la p o agonis a de La
emme e le pan in (La muje y el pelele), del esc i o anco-belga Pie e Louÿs (1898).
Sub i ulada «no ela española», el muñeco al que alude el í ulo se ía g á icamen e
ese homb e man eado po cua o muje es en el conocido cuad o de Goya.
Ambien ada en el ca na al de Se illa de 1896, asis imos en la no ela a la
deg adación de un homb e a manos de una muje eleidosa:
En La muje y el pelele, la his o ia de Conchi a, as la b e e desc ipción que de ella
hace el na ado de la no ela a pa i de las imp esiones del pe sonaje And é S é enol, a
a se con ada, como en Ca men, po quien, p esa de un deseo incon olable, ha sucumbido
p e iamen e a los encan os de la muje . E ec i amen e, como Don José en Ca men, Ma eo
oma la palab a en La muje y el pelele desde el es ado de uina al que lo ha lle ado Conchi a
pa a na a su elación con ella a un na a a io que aho a es enca nado po el ci ado
And é S á enol, Conchi a, como Ca men, de iene, pues, en una de esas muje es « ela adas»
po homb es ya des uidos po ellas (Poya o, 2006: 162).
Es a his o ia, como la de Ca men, a ae p on o al cine has a ealiza de
ella, al menos, media docena de e siones. Ya en 1920, el canadiense Reginald
Ba ke di ige en EE.UU. The woman and he puppe , p o agonizada po Ge aldine
Fa a . Aún en las pos ime ías del cine mudo, 1928, llega á, mucho más es imable,
La emme e le Pan in, con di ección de Jacques de Ba oncelli y p o agonismo de
Conchi a Mon eneg o. La película se u o po pe dida du an e mucho iempo.
Ve sión algo pos e io , y muy con o e ida –ap eciada después–, se á la que
di ige Jose on S e nbe g (1935) y p o agoniza Ma lene Die ich: The de il is a
woman (El demonio es una muje ), que llega a es a p ohibida en nues o país po que
se es ima que idiculiza a la Gua dia Ci il. El guion, de John Dos Passos, e oca
una usión en e Ca men y La muje y el pelele. En 1958, llega la e sión ancesa de
Julien Du i ie , ecupe ando el í ulo de la no ela y con p o agonismo de una
B igi e Ba do que inicia los mejo es años de su ca e a. Sigue ambien ada en
Se illa, pe o ya no en ca na al, sino en la Fe ia. Po su pa e, Luis Buñuel, en el
que se á su úl imo ilm, uel e lib emen e a la ob a de Louys con Ese oscu o obje o
de deseo (1977), cop oducción ancoespañola; y Ma io Camus di igi á después
una e sión ele isi a del mismo í ulo que la no ela: La muje y el pelele (1992).
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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
An es de Ca men y de Conchi a, la li e a u a omán ica ha impues o
la gamen e un modelo de pe dedo , el de We he : un amo no co espondido
que lle a al suicidio al enamo ado. T as siglo y medio de su publicación, la b e e
no ela de Goe he, Las des en u as del jo en We he (1774), in e esa á al cine, cla o
–acaso no an o como o o uni e sal pe sonaje del esc i o alemán, Faus o–.
We he llega a la g an pan alla a ca go de Max Ophüls (1938) y Pila Mi ó ambién
lo adap a en 1986, aunque aumen ando la edad de los pe sonajes. En ambos
casos, el í ulo se simpli ica a We he , con una muje , Ca lo a, que no cumple con
el pe il a que ípico de la muje a al: sien e a ec o since o po el p o agonis a
masculino, pe o no amo , po lo que él se suicida.
James M. Cain (1892-1977), esc i o no eame icano, es au o de un amplio
abanico de ob as conside adas excelen es modelos de no ela neg a, llegando a ias
al cine. La más conocida, con a ias e siones ílmicas, es The Pos man Always
Rings Twice (El ca e o siemp e llama dos eces), donde la muje induce al homb e al
asesina o. Muy signi ica i o es el caso de Double indemni y (1936), adap ada a cine
en 1944 y con a día e sión li e a ia en español como Pac o de Sang e. Los guionis as
son el mismo di ec o , Billy Wilde – ambién des acado guionis a–, y Raymond
Chandle , esc i o de no elas neg as e sionadas en la g an pan alla, como The big
sleep (El sueño e e no), así como guionis a de ilmes an sólidos como Ex años en un
en (Hi chcock, 1951), a pa i de la no ela homónima de Pa icia Hig smi h;
pe o en España se llama á Pe dición.
Una muje seduce a un ep esen an e de segu os, del que inge es a
enamo ada, pa a que asesine a su ma ido y así epa i se una indemnización,
comp endiendo él, demasiado a de, que ha sido íc ima de un engaño. Es una
des acada mues a de espe uosa adap ación no ela-cine, impo ando al guion las
cualidades esenciales de la ob a li e a ia:
Pe dición es una película de guionis a, milimé ica en su composición y ealización,
oda la mise-en-scène se limi a a aduci en imágenes un ex o b illan e y e icaz al i mo de
la ca ac e ización de sus pe sonajes, odos ellos necesa ios pa a los mo imien os de pieza
subsiguien es […] Na ada en lashbacks, la in iga no consis e en conoce a los culpables,
que son desde el p incipio los p o agonis as del d ama, ni siquie a en a e igua como
p e enden come e su ale oso c imen, sino en la impaciencia que p oduce el len o discu i
del in es igado en busca del más mínimo e o de ambos cómplices. Todo es o, a mi
juicio, es simple dialéc ica, cine hablado, guion (Lame , 1998: 116-117).
An es de James M. Cain y del auge del géne o neg o li e a io y ílmico, en
EE.UU. y en Eu opa, ambos discu sos habían apo ado clásicos pe dedo es po
in lujo emenino. Uno es el p o agonis a de la no ela P o eso Un a (El p o eso
LA COMÚN FASCINACIÓN DE LA LITERATURA Y DEL CINE POR LOS PERDEDORES. ALGUNOS CASOS ARQUETÍPICOS
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6. GUERRAS Y POSGUERRAS
En e los pe dedo es, li e a u a y cine coinciden en su in e és po las íc imas
de las gue as, que p esen an una gama muy amplia de si uaciones: desde los
judíos del holocaus o –po e e i nos al úl imo con lic o mundial– a an os
desplazados sin hoga , his o ias dolo idas de pa isanos odeados, esis en es
descubie os o ma anzas indisc iminadas de inocen es4. En España conoce án
un es imable cul i o los ela os en o no a los de o ados in e io es, los que
pe die on la gue a pe o no se exilia on y su ie on la in e minable posgue a.
En e ellos, bien di e en es si uaciones, desde los que han de ocul a se en e pa edes
a los que, en el mon e, sob e i en en el maquis. Son pe dedo es en e pe dedo es,
pues pa a la sociedad no exis en5.
En 2004, el mismo año de su mue e, Albe o Méndez publica la que se á
su única ob a, Los gi asoles ciegos, que ob end á di e sos p emios en España. Méndez
nos o ece cua o his o ias, que él de ine como o as an as de o as, y son en
e ec o cua o his o ias de pe dedo es polí icos, la úl ima de ellas, la que da í ulo
a la no ela, se á lle ada al cine en 2008 en la gome aje di igido po José Luis
Cue da, con guion del mismo y Ra ael Azcona, ambién i ulada Los gi asoles ciegos.
Elena i e en el hoga amilia de O ense con su hijo Lo enzo. Su ma ido, Rica do,
epublicano, ex p o eso de ins i u o, i e ocul o en la casa, as a ma ios y
es an e ías. Es un empa edado. El niño asis e a una escuela de eligiosos y uno de
ellos, enamo ado de Elena, in en a á iola la, lo que p o oca que Rica do salga
de su clandes inidad. Descubie o, p e e i á suicida se lanzándose al acío que
cae en manos de la policía. El ilm, de no able aus e idad y len o discu i e leja,
sin la compleja es uc u a de la no ela, el d ama de una amilia de pe dedo es en
un mundo hos il, aná ico y ce ado.
Los o os pe dedo es, los que op a on po lanza se a las mon añas y o ma
gue illas, los in eg an es del maquis, apa ecen bien e lejados en ob as como
Luna de lobos, no ela de Julio Llamaza es publicada en 1985, que end á dos años
después su disc e a e sión cinema og á ica (Checa Godoy, 2008). Una pa ida
de epublicanos lucha po sob e i i en las mon añas leonesas. Sien en miedo,
es án en pe manen e ensión, se sien en solos, dela ados, se desespe an. No ienen
ANTONIO CHECA GODOY / UNIVERSIDAD DE SEVILLA (ESPAÑA)
4 Un p ime balance del cine sob e la II Gue a Mundial en Eu opa, y las p ocedencias li e a ias en su caso,
en Cahie s de la Cinéma hèque, Pe pignan, nº 55/56, 1991 [Monog á ico Eu ope 39-45].
5 Na u almen e, la p opia gue a ci il española ha gene ado una la ga elación de películas con p eceden e
li e a io y egue o de pe dedo es. Soldados de Salamina (2000), soldados a los que nadie llo a á, no ela de Ja ie Ce cas
y ilm (2003) de Jaime Camino, puede se un ejemplo ecien e. Un balance en Sánchez- Biosca, Vicen e (2005),
«Polí icas de la memo ia. La gue a ci il española en el cine y el epo aje ele isi o», en A chi os de la Filmo eca,
Valencia, nº 49, pp. 32-51.
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«Cauce. Re is a in e nacional de Filología, Comunicación y sus Didác icas. Nºs 34-35 (años 2011-2012) »
u u o, poco a poco an mu iendo a manos de la Gua dia Ci il y planean llega a
F ancia, pa a ello necesi an dine o po lo que deciden secues a al enca gado de
una mina. Solo uno de ellos, Ángel, consegui á escapa del ce co6.
7. LA INJUSTICIA
Los e o es de la jus icia o las injus icias de la au o idad han supues o siemp e
ancho campo pa a la li e a u a y el cine. No ela neg a y cine neg o, en especial,
han hecho de las íc imas de esas sen encias o pe secuciones el eje de muchas
ob as. Pe o ambién menudean los alega os con a muy dis in as disc iminaciones
que gene an pe dedo es y acasados. Un ejemplo muy popula –pues incide la
ele isión– es el de El ugi i o. Da id Goodis, esc i o no eame icano especializado
en no ela neg a, ealiza en los años cua en a guiones pa a Hollywood y en 1946
publica Da k Passage, p e iamen e apa ecida po capí ulos en The sa u day e ening
pos . Delme Da es la lle a de inmedia o a la pan alla (1947) con mismo í ulo,
pe o, en España, se llama la no ela T as el os o y el ilme Senda eneb osa. La
his o ia es bien conocida: un homb e injus amen e acusado del asesina o de su
esposa escapa de la p isión pa a descub i al e dade o au o del c imen y ehace
su ida. Na u almen e, le pe sigue la enaz policía y ha de hui con inuamen e.
Es un ine i able pe dedo que incluso se e obligado a cambia de os o. La
e sión cinema og á ica incluye un happy end que e i a al p o agonis a, al in y al
cabo inocen e, se inalmen e ní ido pe dedo , pues conoce a una muje que lo
ama y consigue euni se con ella ue a de EE.UU.
En 1963 la cadena de ele isión no eame icana ABC comienza a emi i la
se ie The ugi i e (El ugi i o), cuyo éxi o la p olonga po cua o empo adas. Pa a
Goodis es una copia de su no ela. Demanda a la p oduc o a y consigue impo an es
apoyos, pe o mue e –a pun o de cumpli los 50 años, a consecuencia de una
paliza– an es de la sen encia a o able de 1970. En la se ie ele isi a, el ca ác e
de pe dedo apa ece mucho más cla o, pues cada capí ulo suele conclui con la
huida del p o agonis a po habe sido localizado. Y no hay amo co espondido.
En 1993 conoce una nue a e sión cinema og á ica de í ulo consabido: The ugi i e,
p o agonizada po Ha ison Fo d, y di igida po And ew Da is. Es un ilm disc e o,
pe o unciona bien en aquilla.
Goodis, pe iodis a y publici a io, dejó a ias no elas más en las que de una
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6 Llamaza es es coau o del guion de Flo es de o o mundo, ilm di igido po Icia Bollain; ambos e lexionan
sob e la elación en e ambas a es en (2000) Cine y li e a u a. Re lexiones a pa i de Flo es de o o mundo, Mad id, Páginas
de espuma.
112 «Homenaje al D . Albe o Millán Chi i e». Nºs 34-35 (años 2011-2012)
u o a o ma apa ece la igu a del pe dedo , como Down he e (Dispa en sob e el
pianis a), donde asis imos al d ama de un pianis a, an año amoso, que mal i e en
un an o de delincuen es y pe dedo es. Allí lo golpea á el pasado ol idado, pues
su he mano pe seguido eapa ece. Un jo en F ançois T u au , an enamo ado
de la no ela neg a, la lle a al cine en Ti ez su le pianis e (1960), aunque asladando
la acción de Filadel ia a Pa ís.
La disc iminación acial es obje o de muchos ace camien os en li e a u a y
cine. Algunos dejan huella. En 1960, la esc i o a no eame icana Ha pe Lee
publica To kill a mockingbi d (Ma a un uiseño ), que ob iene el p emio Puli ze y se
con ie e po en onces en la ob a más leída en EE.UU. sob e disc iminación
acial. Es á inspi ada en i encias ju eniles de la au o a. En 1962 se ueda una
película basada en la no ela, con el mismo í ulo que es a, excelen e adap ación
que di ige Robe Mulligan.
Ma a un uiseño , ambien ada en el su de Es ados Unidos, dep imidos as
el c ack del 29, na a la his o ia de Tom Robinson, jo en neg o acusado alsamen e
de iola a una jo en blanca. Pese a que su abogado, A icus Finch –un blanco
que a os a la incomp ensión local po de ende al muchacho–, demues a la
inconsis encia de las p esun as p uebas, que los supues os es igos mien en y que
Tom es inocen e, el ju ado, mayo i a iamen e blanco, condena al acusado, quien
a a de hui y ecibe po ello 17 dispa os. Tenemos, pues, un pe dedo a que ípico:
inocen e some ido a jus icia nada ciega y a las p esiones acis as del en o no. Y
o o en el p opio abogado, quien no log a con ence al ju ado de la inocencia de
su de endido y su e el echazo de sus ecinos, incluso a sali azos. Tan o no ela
como película en añan un b illan e alega o con a esa injus icia acis a
p edominan e po en onces en los EE.UU., aunque los pe sonajes neg os es án
mucho menos desc i os y analizados que los blancos. G ego y Peck, en el papel
del abogado, iene quizá la mejo in e p e ación de su ca e a y log a un ósca po
ella.
8. LA SOCIEDAD
Hay pe dedo es na os po que sus ambien es, ances ales, apenas pe mi en
que siquie a se plan een lo con a io. Son un buen ejemplo los p o agonis as de
Los san os inocen es, b e e no ela que publica Miguel Delibes en 1981. Con g an
idelidad al ela o y a su espí i u, Ma io Camus la lle a al cine apenas es años
después. El ilm se con ie e en uno de los g andes éxi os in e nacionales del
cine español de los años ochen a y sus dos p o agonis as, Al edo Landa y F ancisco
ANTONIO CHECA GODOY / UNIVERSIDAD DE SEVILLA (ESPAÑA)
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Rabal, eciben ex aequo el p emio a la mejo in e p e ación masculina en el es i al
de Cannes. Es amos de nue o an e una e sión cinema og á ica que ecoge bien
los alo es del ex o y añade con habilidad las posibilidades de la imagen.
En la Ex emadu a del anquismo, Paco «el bajo» y Régula, su muje , i en
en una choza al se icio de los seño es de un co ijo. Tienen cua o hijos: Nie es,
Qui ce, Rogelio y Cha i o –de icien e men al–, y su en con esignación y
es oicismo la explo ación y las humillaciones de los p opie a ios. A ellos se une el
ambién de icien e Aza ías, he mano de Régula, despedido de o o co ijo, que
iene un pája o, una g aja, su «milana boni a», como la llama. I án, el seño i o,
que quie e o za a Paco pa a sali de cace ía pese a su pie na escayolada, lo hace
inalmen e con Aza ías y e mina dispa ando in encionada y mo almen e a la
«milana». I acundo, Aza ías aho ca al seño i o.
En línea ce cana hab ía que si ua La amilia de Pascual Dua e, p ime a
no ela de Camilo José Cela y ambién ambien ada en el du o mundo u al
ex emeño, es a ez a inicios del siglo XX. Edi ada, no sin di icul ades, en 1942,
no pod á lle a se al cine has a el in del anquismo: se es ena en 1976 bajo
di ección de Rica do F anco, quien no solo educe el í ulo a Pascual Dua e, sino
ambién los sen idos de la ob a li e a ia, lo que no impide a José Luis Gómez, el
p o agonis a, obe ene el p emio de in e p e ación masculina en el es i al de
Cannes de 19767.
Pascual Dua e puede se un psicópa a capaz de ma a a su mad e, a su
esposa y al aman e de su he mana, pe o ambién es íc ima de unas condiciones
exis enciales du ísimas: pad e con abandis a y mal a ado ; mad e alcohólica,
in iel y despiadada con los hijos; he mana que huye de la casa y es explo ada po
el Es i ao, con el que ambién le engaña su p opia muje y al que Pascual da
mue e as sabe del emba azo de ella; he mano que mue e ahogado en una
inaja, aman e de la mad e c uel con los hijos; Lola, la p ime a esposa, que pie de
los dos hijos que iene… Se dan odos las condiciones pa a que Pascual Dua e
sea un homb e en en ado a la sociedad y a sí mismo. Un pe dedo na o. La
na ación de Pascual se inicia con un signi ica i o y bien conocido:
Yo, seño , no soy malo, aunque no me al a ían mo i os pa a se lo. Hay homb es
a los que se les o dena ma cha po el camino de las lo es y homb es a quienes se les
manda i a po el camino de los ca dos y de las chumbe as.
7 Las dos «no elas u ales ex emeñas» y sus e siones cinema og á icas han sido analizadas en: San o o,
Pa icia J. (1996), No el in o ilm. The case o La amilia de Pascual Dua e and Los San os Inocen es, Associa ed Uni e si y
P esses, Lond es/Nue a Yo k.
LA COMÚN FASCINACIÓN DE LA LITERATURA Y DEL CINE POR LOS PERDEDORES. ALGUNOS CASOS ARQUETÍPICOS
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9. EPÍLOGO
La li e a u a y el cine, en especial en las úl imas décadas, han encon ado
en la igu a del pe dedo un mo i o p e e en e, inago able, a o ecido además
po la con inua apa ición de nue os campos, ci emos po ejemplo, sin sali de
España, la i upción de una nue a conciencia social hacia los p oblemas
p o ocados po el mal a o y la iolencia de géne o o los de i ados de las
condiciones i ales de los nue os inmig an es. Pe o ambién la legión de pe dedo es
po culpa de la d oga y las ma ginaciones de una e ce a edad en auge gene an
abundan es ob as li e a ias que in e esan al cine.
Quedan, no obs an e, nume osos modelos que, pese a su in enso cul i o,
man ienen igencia y demues an que li e a u a y cine siguen en iqueciéndose y
complemen ándose. Las gue as balcánicas de ines del siglo XX, po ejemplo, han
dejado ya una impo an e huella li e a io-cinema og á ica plagada de pe dedo es.
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