Formas que desafían al tiempo. La persistencia del deseo
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PERCEPCIONES Formas que desafían al tiempo. La persistencia del deseo Luis F. Martínez Montiel, Dpto. de Escultura e Historia de las Artes Plásticas, Universidad de Sevilla
PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Inº 67 Especial Iagosto 2008 Ipp. 120-123 IMONOGRÁFICO 121 tacten, añadiendo además una nueva dimensión reflejada en el desafío al tiempo que lanzan sus potentes y sólidas formas. La necesidad de establecer enlaces entre lo terrenal y lo espiritual subyace en la mayoría de estos trabajos. Los meticulosos y complejos cálculos realizados en los dólmenes para conseguir su perfecta orientación y de esta manera llevar la luz, en el momento preciso, hasta el lugar más sagrado y protegido en la cámara principal, no son más que celebraciones de la unión entre el cielo y la tierra, materializadas en el haz lumínico que, a modo de escala mística, se convierte en mensajero energético de la divinidad. Similares planteamientos encontramos en la utilización de la teoría matemática de Leonardo Fibonacci aplicada en los iglús de Mario Merz. Estas materializaciones (formalmente interiores de dólmenes) realizadas por el artista italiano homenajean, sin duda, la asombrosa intelectualización del espacio y del tiempo que descubrimos en los caminos luminosos, que en los equinoccios y solsticios transitan por los corredores dolménicos. Idénticas coincidencias descubrimos en el uso de los símbolos universales. Círculos, cruces, espirales, laberintos, montañas, árboles y un largo etc., perviven desde tiempos inmemoriales en las creaciones de los artistas de la naturaleza. Los grabados incisos con todas estas formas arquetípicas en los muros de estos grandes megalitos son los antecedentes formales de las realizaciones de los artistas de nuestra época. Richard Long con sus círculos concéntricos trazados con pigmentos naturales evoca la infinitud del devenir, el eterno retorno, ideas que debieron ya estar presentes en los autores de estos trabajos megalíticos. Conceptos como la protección, que conlleva, parejo a su forma, el círculo, o la demarcación de un lugar especial, son principios usados en los espirituales círculos realizados por Long en diversos desiertos y pensamientos que debieron motivar las incisiones grabadas en numerosos megalitos. La reflexión sobre los grandes enigmas de la naturaleza es, sin lugar a dudas, una de las prácticas más habituales del ser humano. El origen de la existencia y las conexiones con el universo han sido, desde los primeros momentos, principios básicos sobre los que meditar y sobre las que la creación artística ha dirigido su persistente mirada. Las incógnitas planteadas son siempre las mismas; los argumentos con los que se ha intentado dar solución a tan arcanas preocupaciones pueden diferir de una civilización a otra, pero los medios simbólicos con que estos se afrontan sorprenden por sus similitudes. En realidad, la ordenación y el deseo de conocer y resolver los misterios responden a necesidades interiores del ser humano, por lo que ante idénticas cuestiones, las respuestas se aproximan en un bucle sin fin, en el que la anécdota apenas separa a los medios de comprensión y las fórmulas de expresarlas. Por ello no debe causar sorpresa la coincidencia en las manifestaciones creativas con las que, desde los inicios de los tiempos, han respondido los creadores a estos presupuestos. Las diferencias entre los grandiosos y desconocidos artífices de Stonehenge (Reino Unido), Newgrange (Irlanda) o Menga (España), por citar algunos ejemplos de los más impresionantes sitios megalíticos de Europa, y las obras de artistas como Richard Long, Adolf Schlosser, Robert Smithson, Alberto Carneiro o Mario Merz, por poner sólo algunos ejemplos, son mínimas. El contacto continuo con la naturaleza y el uso de ella para expresar todos nuestros sentimientos son constantes en las obras de los creadores de grandes áreas megalíticas y por supuesto en los mágicos hitos ubicados en la naturaleza realizados por nuestros más contemporáneos creadores. Creaciones como La rosa de los vientos o Steinbruch realizada por Adolf Schlosser o The stones garden (Derwenthaugh Pard, Gateshead, Reino Unido) de Alberto Carneiro evocan directamente sitios megalíticos de tipo crómlech y alineaciones de piedras. La gravedad de sus presencias y la espiritualidad que trasmiten las iguala en un deseo de crear un espacio extraordinario en el que lo terrenal y lo celestial con- 1. Círculos de San Juan, de Richard Long, 1993. Técnica: Pizarra. Nasher Sculpture Center, Dallas / Foto: Manny Estrella
Análogo uso coincide también en las manifestaciones artísticas en la naturaleza en cuanto al uso de materiales. Los propios que el entorno ofrece han sido y son los primordiales en todas estas creaciones: piedras, maderas, resinas, flores, hojas, sal, hielo y un largo etcétera, se encuentran entre los principales, y en todos los casos trascendiendo de la cotidianidad de su uso. En todos los procesos, su utilización artística los ha investido de un carisma especial, casi mágico, con el fin de hacer sorprendente lo evidente. Significativo en este sentido es el uso del cuarzo, que con su especial luminosidad y blancura se convirtió desde tiempos lejanos en material de especial consideración en arquitecturas y ajuares. 122 MONOGRÁFICO I PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Inº 67 Especial Iagosto 2008 Ipp. 120-123 Desde la impresionante fachada de Newgrange hasta el íntimo uso que de él hace Schlosser en su obra Centro postulan esa eficacia ornamental que encierra en su belleza. En definitiva, las creaciones de todos ellos nos hablan de la ordenación del entorno, del espacio, del tiempo, de la superación del caos, de la comprensión de la creación, de la exploración de los ejes del Universo, del misterio de la existencia, del cuestionamiento de lo inexplicable descubriendo el culto a lo indescifrable y la pasión por la belleza de una desbordante y a veces incomprensible naturaleza. 23 2. El cielo sobre la tierra, de Adolfo Schlosser, 1994. Técnica: Instalación de pinos cortados y quemados / Fuente: Museo Patio Herreriano, Valladolid 3. El camino para venir aquí, de Mario Merz, 1986. Técnica: Piedras, periódicos, hierro, cristales y neón / Fuente: Colección de Arte Contemporáneo Fundación La Caixa, Barcelona
PH Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico Inº 67 Especial Iagosto 2008 Ipp. 120-123 IMONOGRÁFICO 123 4. Centro, de Adolfo Schlosser, 1993. Técnica: Semillas de pino y cuarzo, medidas variables / Fuente: Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, Badajoz 4