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Pensamiento crítico, comunicación y cultura. I Congreso Nacional ULEPICC-España

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Pensamiento crítico, comunicación y cultura. I Congreso Nacional ULEPICC-España

Publisher: ULEPICC-España
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/976bafbc-22eb-49f8-9965-e67c0d7f960e/download
I Congreso Naciona l ULEPICC Espa ña, Sevi lla 2006
17 DE NOVIEMB RE DE 20 06
FACULTAD DE CO MUNICAC IÓN
SEVILLA

Una apuesta por el deba te crítico en comun icación y cul tura
La sección españ ola de la Unión Latina de Econ omía Política d e la Información, la
Comunicación y la Cultura, ULEPICC-España, c elebró su 1er Congreso Naci onal, “ Pensamient o
Crítico, Comunicaci ón y Cul tura”, en la Facu ltad de C omunicaci ón de la Uni versidad d e Sevilla
el 17 de n oviembre de 2006. ULEPICC España es una a sociación que tiene por obj etivo
principal la p romoción de l os estudios en Economí a Política y Teoría Crítica de la Comunicación
en el país. Está en su áni mo contribuir a la reflexión crítica y plural sobre l os prob lemas
emergentes de la infor mación, la co municación y la cultura; pr omover el inter cambio de idea s
y experiencias entre inv estigad ores y docentes; e incidir y parti cipar en la agenda pública y en
las políticas de comunicaci ón tendentes a de mocratiz ar el espacio social.
Con esa intenci ón ULE PICC-España se pr opuso la celeb ración de encuentros bienales. Est e
empeño se ha visto plas mado y amplia mente sa tisfecho en su 1 er Congres o Nacio nal,
“Pensamient o Crítico, Co municación y Cultura”, c eleb rado en la Facu ltad de Com unicación
Social de la Univ ersidad de Sevilla el 17 de nov iembre de 2006 . El evento di o comienzo a las
8:30 con la acred itación de 55 par ticipantes, ponen tes y asist entes, y se inaug uró oficialmente
media hora más tarde con dos conferencias magistrales. Ferna ndo Quirós , presid ente de la
asociación, pr onunció el di scurso de apertura y reali zó un re corrido hist órico y c rítico sobre lo s
estudios administr ativos y funcionalistas en comunica ción. Enriq ue Bustamant e, por su part e,
en calidad de pr esidente de AssI BERCOM, c ompartió con los pres entes un c onjunto de
reflexiones sobre el estad o actual de la investigaci ón en co municación y cultura.
El encuentro, p or el que s e interesar on casi cien in vest igadores, pr ofesionales y estudian tes, se
organizó en o cho mesas de trabajo en las que se expu sieron 44 comunicaci ones. Los trabajos
aceptados, recogid os en un a edición elec trónica c on ISBN (84-690-1432-3) que fu e entregada a
los asistent es e inscritos, s e enmar caron en si ete ejes t emáticos: p olí ticas de c omunicación y
cultura, sociedad de la info rmación y nueva s tecnol ogías, globaliz ación y de mocra cia,
comunicación política, edu cación y c omunicaci ón, teoría de la c omunicaci ón y economía de las
industrias cultural es.
El segundo nú mero de 20 08 de la Revista Eptic On Lin e contiene un dossier especial sobr e la
realidad medi ática-cultural españ ola, organizad o a par tir de la selección d e seis t extos
presentad os en el I Congre sso Nacional de ULEPICC-Es paña. Ad emás, presenta el resultado de
una entrevista a Dan Schill er efectuada p or Ana Sego via y editada junto a Nuria Almirón.
El cierre oficial del Congres o, realizad o por el Pr esidente de ULEPICC-España, dio paso a última
hora de la tarde a la Asamb lea Anual Ord inaria de la asociación. En la misma, en la qu e se
reunieron más de 20 d e sus socios, la Junta Direc tiva en funciones realiz ó un balan ce de sus

actividades 2 004/06 y sometió a votación tant o el Acta corr espondien te a la Asamblea
Ordinaria del 2 005 com o una propuesta de reno vación parcial de aut oridades.
Ambas cuesti ones fueron a probadas, produc to de l o cual la nueva Junta Directi va elec ta para
el periodo 20 06/08 qued ó constituida en Sevilla e se mismo día. Su configuraci ón actual es la
siguiente:
Presidencia
Fernando Quir ós, Universid ad Complutense de Madrid
Secretaría
Mª Trinidad Gar cía Leiva, U niversidad C omplutense d e Madrid
Tesorería
Ana I. Segovia, Uni versidad Complutense de Madrid
Vocalías
Ángel Badill o, Universidad de Salamanca
Sagrario Beceir o, Universid ad Carlos III d e Madrid
Mª Isabel Fernán dez, Uni versidad Au tónoma de Bar celona
Javier Moreno, Universid ad de Se villa

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I Congreso Nacional “Pensamiento Crítico, Comunicación y Cultura”
Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura
(ULEPICC-España)

Título : “Trabajadores T elefónicos en la mira. Un análisis de contenido de la prensa sobre la
privatizació n de ENTel”

Autores : Natalia Aruguete.
Nombre de la Universidad o Institución a la que pertenecen : Flacso, Universidad Nacional
de Quilmes, CONICET y Universidad de Salam anca
Correo electrónico: [email protected]
Eje Temático : Comunicación política
Palabras claves : Agenda-Setting , trabajado res telefónicos, privatización de Entel.

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1. Introducción
La noticia periodí stica es una particula r constr ucción del discurso i nformativo s obre un hecho.
Es, asimismo, la instalación de un acontecimiento en la agenda pública por parte de los
medios de com unicación, encargados de filtrar, estructurar y enfatizar algunos tem as y omitir
otros. Partiendo de esta evidenci a, se presenta un trabajo de tipo exploratorio que se propone
analizar el tratamiento dado por la prensa g ráfica de Argentina –más concretam ente, cinco
diarios de alcance nacional: Ámbito Financiero , Clarín, Crónica, La Nación y Página 12– a
los acontecimientos relativos al proceso de privatización de la Empresa Nacional de
Telecomunicaciones (E NTel) que tuvieron lugar en el mes de agosto de 1990, poco antes del
traspaso de la empresa al cap ital privado nacional e internacional concretado el 9 de
noviembre de dicho año.
En otras palabras, se intenta reflexionar sobre las estrategias de los m edios para promocionar
un hecho a la instancia de tema público, creando un contexto sim bólico significativo que le
otorgue un sentido socialmente inteligible.
Para ello, se rea liza un anális is de contenido de las notas publi cadas en el mes de agosto de
1990. Se parte de los aportes de la teoría de la Agenda-Setting (establecer la agenda), según la
cual existe una correlación posi tiva y significativa entre el én fasis que los medios atribuyen a
los acontecimientos, problem as y personas y la importancia que el público otorga a dichos
temas.
Este estudio describe diversas cuestiones de la es tructuración de la agenda de los medios bajo
análisis. En prim er lugar, se establece el ín dice de im portancia de las noticias sobre la
privatización de ENTel en los periódicos analiz ados. En segundo lugar, se analiza la saliencia
de los acontecimientos que tuvieron lugar duran te el período bajo est udio: la calidad del
servicio, los aumentos tarifarios, el conflicto sindical y las caracterí sticas del proceso de
licitación. Finalmente, se da cuenta del carácte r evaluativo de la privatización de ENTel por
parte de los diarios.
Los resultados de este análisis pretenden poner de m anifiesto los mecanism os simbólicos
desplegados por estos diarios a la hora de construir la agenda mediática.

2. Marco teórico
2.1. La privatización de ENTel
Tras asumir en plena crisis econó mica, políti ca, social e institucional (m ayo de 1989), el
gobierno del ex presid ente Carlos Menem (1989-1999) im pulsó una serie de reformas
estructurales . Entre éstas, la priv atización de las em presas de servicio público, in cluida en la

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ley de Reforma del Estado Nº 23.696, que fue sa ncionada cuatro m eses después de haber
asumido en el gobierno (agosto de 1989).
La primera gran em presa pública en ser privat izada bajo la Admini stración Menem fue la
Empresa Nacional de Telecom unicaciones (ENTel ), en noviembre de 1990. Para ello, el
gobierno requirió al Ministerio de Obras y Servicios Públicos (MOySP), a cargo del abogado
Roberto Dromi, la preparación de los Pliegos de Bases y Condiciones que establecieran los
términos en que sería vendido el servicio de telefonía. Según esta norm ativa, la cobertura
nacional que estaba en manos de ENTel sería dividida en dos regiones –Norte y Sur– y
adjudicada a los dos consorcios ganadores de la licitación, quien es pre starían el servic io en
forma exclusiva durante siete años –prorrogables por tres años m ás si cumplían una serie de
metas de expansión–, hasta la apertura definitiva del m ercado en el año 2000.
Tres consorcios 1 lograro n reunir las condiciones para a cceder a la adjud icación de ENTel. El
primero, a m anos de Telefónica de España, pres entó las mejores ofertas en am bas regiones
pero escogió la adjudicación de la región Sur, potencialmente m ás rentable. El segundo,
encabezado por la norteamericana Be ll Atlantic , propuso la segunda m ejor oferta en títulos de
deuda para la región Norte y no hizo ningún of recim iento por la región Sur. El último
consorcio, dirigido por Stet Societá Financiaría y France Cable et Radio , se ubicó tercero en
la región Norte. Finalmente, la región Norte quedó en m anos del grup o ítalo-francés, dado
que el Manufacturers Hanover Bank –brazo financiero del c onsorcio estadounidense–, no
logró reunir a tiem po los títulos de la deuda que debía entreg ar al Estado argentino, condición
sine qua non para ser adjudicatario de ENTel (Abeles, Forcinito, Schorr, 2001).
Un año antes de la pr ivatización, ENTel fue in tervenida por el gobie rno, quien designó a la
ingeniera María Julia Alsogaray al frente de la em presa, entre noviembre de 1989 y
noviembre de 1990. La gestión de Alsogaray fue f undamental para volver atractiva la empresa
para el capital privado y allanar así el cam ino hacia su privatización. El nivel de
endeudamiento aum entó el 122% –equivalente al 60% de sus activos (Celani, 1998)–, se
instalaron 40 mil líneas telef ónicas –70% m enos que el año an terior–, hubo atrasos en los
planes de obra y tareas de mantenim iento, au mentó sustancialmente la instalac ión de líneas
que no fueron habilitadas y serían contabilizad as por los nuevos operadores como m etas de
expansión y aumentó la tarifa un 711% –de u$s 0,47 a u$s 3,81 centavos–, m ientras que el

1 En la composición de los consorcios que se hicier on cargo de ENTel se de staca la coexistencia de una
operado ra internaci onal; de un o o vari os opera dores fina ncieros inter nacionales, co n predom inancia de los
acreedores externos; e im portantes conglomerados empresar ios c on fuerte presencia en la economía argentina ,
muchos de los cual es habían sido pro veedores de ENTel

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tipo de cambio y los precios mayoris tas se increm entaron un 235% y un 450%,
respectivamente.
Al mism o tiempo, y como reflejo de una precar ización generalizada del mercado de trabajo 2 ,
la ingeniera Alsogaray dio el puntapié inicial de la reingeniería de la fuerza laboral en el
sector que durante la gestión privada fuer a profundizada por las empresas Telefónica de
Argentina y Telecom Argentina. La política labo ral en el sector duran te la década del noventa
consistió en reducir los costos directos e indirectos del trab ajo, aumentar la productividad
laboral, flexibilizar las rela ciones contractuales reem plazando al personal proveniente de
ENTel por un “nuevo tipo” de em pleado (dócil, polivalente, versát il), disciplinar la fuerza d e
trabajo y desarticular la repr esentación sindical (Davolos, 2001) , que contaba con una fuerte
influencia política signif icativa en la empresa.
La reingeniería d e la gestión de la fuerza de trabajo fue v isualizada con antelación por los
empleados telefónicos, quienes entre agosto y septiem bre de 1990 impulsaron una huelga por
tiempo indeterm inado, derivada de un reclamo de recom posición salari al y de la oposición
sindical a la privatización de la empresa. Aunque la huelga fue declarada ilegal, los
trabajadores mantuvieron la m e dida y ENTel inició los despidos. En este contexto, el
gobierno impulsó diversos instrum entos tendientes al debilitamiento de la resistencia sindical
(Aruguete, Duarte, 2005). Si bi en no es tema de este trabaj o, cabe aclarar que los despidos
producidos entre los meses de agosto y septiembre de 1989 estuvieron íntim amente
relacionados con el conflicto sindical que t uvo lugar durante ese tiempo. Sin embargo, la
política de expulsión de mano de obra se extendió a lo largo de toda la década y tomó diversas
formas: retiros voluntarios al principio, retiro s inducidos en una segunda etapa y despidos
abiertos hacia el final de la década. Tal como se puede ver en el gráfico 1, la masa de
trabajadores pasó de 45 mil empleados al m o mento de la privatización –noviembre de 1989–
a poco más de 24 m il en la actualid ad, contabilizando am bas operadoras.
Gráfico 1. Evolució n del empleo en Telefónica y Telecom, 1989-2006

2 Para un análisis más profundo de los rasgos de la política l aboral implementada en la década del noventa y las
principales reglam entaciones que la c omponen, pue de consultarse Beccari a, Luis; Galin, Pedro, 2000 y Recalde,
Héctor, 2003

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5.000
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20 03
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20 05
20 05
20 06
Telefón i ca Telec om

Fuente: Aruguete y Duarte (2005) en base a datos del Ministerio de Economía y Producción, 2004. Dato de 2006 elaborado a partir
de informantes clav e.

Otros dos acontecimientos que tuvieron lugar durante la intervención, m ás precisamente
durante los meses de agosto y septiem bre de 1989, estuvieron fuerteme nte vinculados a la
calidad del servicio y a la polí tica tarifaria de la Intervención . Com o se ha dicho, durante la
gestión Alsogaray se implementaron una serie de políticas que tuvieron un fuerte impacto en
la calidad del servicio y que fueron abordadas por los m edios de comunicación desde una
cobertura episódica 3 , con poca profundidad analítica resp ecto de las motivaciones políticas y
las consecuencias a largo plazo que suponían dichas iniciativas, en el marco del proceso de
privatizació n. Asimismo, la tarif a telefónica sufr ió una serie de aumentos a lo largo de ese
año. Uno de los cuales fue puesto en discusión en la agenda polít ica y se concretó durante el
período de análisis de este trab ajo, con alto impacto social.
En suma, se trató de una política tendiente a allanar al camino para una privatización tan
abrupta y veloz como irreversible, que apuntó a dete riorar la calidad del servicio para lograr el
consentimiento público de la privatización, aume ntar significativam ente la tarifa lo que
permitiría as egurar ganancias m illonarias a los nuevos concesionarios y r educir y disciplinar a
la fuerza de trabajo.

2.2. La teoría de la Agenda–Setting
Desde hace poco menos de un siglo, innum erables investigadores advierten que gran parte de
la relación que establecen los ciudadanos con el mundo en el que viven –inabar cable, fuera de
su alcance, de su vista y de su m ente– se da a través de los medios de co municación.

3 En este trabajo se en tiendo por tratamiento episó dico de la cobertura a cuando la información public ada en los
diarios focaliza en casos particulares y episodios discre to s y por tratam iento te máti co cuando la información
aborda tem as y eve ntos enm arcados en un contexto de análi sis general (Iyenga r, 1991 ).

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Tiempo después, surgió la teoría de la Agenda–Setting , form ulada por McCombs y Shaw
(1972) en el marco del estudio de los efectos cognitivos de los m edios de comunicación. En
su estudio sobre el impacto de la cobertura mediática de la campaña presidencial de 1968 en
Estados Unidos –esto es, en la relación en tre la agenda estr ucturada por los medios y el
conocimiento de los destinatarios–, estos in vestigadores concluyeron que existía una
correlación positiva y significa tiva entre el énfasis q ue los medios atribuían a los
acontecimientos, problem as y personas y la im portancia que el público otorgaba a dichos
temas. En palabras de McCom bs y Shaw (197 2), como consecuencia del rol social de los
medios de com unicación, la gente es consciente o ignora, atiende o descuida, enfatiza o pasa
por alto elementos de los escenarios públicos.
Para que un acontecimiento o un objeto se vuelvan tem a público es necesario que un grupo
organizado de individuos id entifiq ue una condición o fe nóm eno que afecta algún valor
protegible, es decir, que sea definido como un problem a social. Posteriormente, ese asunto
requiere del reconocim iento social de su legiti m idad para generar una respuesta p olítica. En
ese juego, entra la mediación sim bó lica de los medios consistente en su capacidad de filtrar,
estructurar y enfatiza r determinados tem as y omitir o tros y –a partir de e llo– ofrecer
perspectivas, modelar im ágenes, promocionar tem a s y crear contextos políticos y so ciales en
las mentes de los destina tarios.
En otras palabras, los medios instalan la age nda tem ática que será objeto de discusión pública,
enfatizando un cierto número de temas en su s coberturas, dándoles una proporción de tiem po
y/o espacio informativo y ubicándolos en un luga r prom inente en los diarios o revistas. A
través de estos mecanismos, deciden qué hec hos alcanzan el grado de acontecim iento público
y, así, estructuran el ambiente sim bólico de una sociedad.
Diversos investigadores han estudiado los m ecan ismos utilizados en e l proceso de instalación
de la agenda de los medios. Según Grossi (1983) , la mediación sim bóli ca está constituida por
tres niveles: la tipificación, que facilita el reconocimiento del hecho particular dentro de un
tipo; la relevancia, tendiente a jerarquizar un asunto según la im portancia conferida como
hecho; un universo simbólico, que crea un a imagen global de la sociedad y de los valores que
la sustentan.
Por su parte, Wolf (1991) encuentra una pr imera fase de focali zación, donde los medios
enfatizan un acontecim iento, un grupo, una pers onalidad, hasta h acerla pasar a primer p lano.
A ésta le sigue la denom inada fase de framing , donde se impone un m arco interpretativo a lo
que ha sido cubierto intensivamente. Y por ú ltim o, se crea una relación entre el objeto o

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acontecimiento y un sistem a simbólico de manera que el objeto pase a ser parte de un
panorama social y po lítico reconocido.
Este trabajo se propone desarrollar las ideas expuestas en torno al impulso de un
acontecimiento a la esf era pública analizando, por un lado, la saliencia o percepción de
importancia de la cobertura inform ativa sobre la privatizació n de ENTe l y, en particular, de
los principales asuntos, acontecimientos o person ajes que formaron parte dicha la cobertura y,
por el otro, el carácter evalua tivo de la inform ación sobre la privatización en los medios.

3. Metodología
3.1. Muestra de contenidos
La muestra fue confeccionada en base a las informaciones publicadas en cinc o diarios
argentinos de distribución nacional (Ámbito Fi nanciero, Clarín, Crónica, La Nación, Página
12) durante el mes de agosto de 1990. En total se analizaron 70 notas (unidades de análisis).
El proceso de muestreo consistió en dos instancias. En prim er término, una mu estra
estratificada en la que se dis tinguió a los diarios y se dividió el período en meses y sem anas.
En segundo término, se eligió en f orma aleatoria dos de los días hábiles de la sem ana para
definir la muestra defin itiva. Aquí cabe aclarar que la elección de dos días háb iles de la
semana se debe a que Ámbito Financiero es un diario em inentemente económ ico que no tiene
tirada los días sábados y dom ingos, mientras que Página 12 no sacaba su diario los d ías lunes
en el año 1990.

3.2. Unidad de análisis
Como unidad de análisis se tomó la nota o artíc ulo periodístico en sus diferentes versiones:
noticias, entrevistas, notas de opinión y anális is, colum nas y cartas de lectores, publicadas en
los diarios seleccionados sobre diversos aspectos de la privatización de la Empresa Nacional
de Telecomunicaciones (ENTel), tales com o la ca lidad del servic io, los au m entos tarifarios, el
conflicto sindical y las características del pr opio proceso de licitación y adjudicación del
servicio. Se codificaron todas la s secciones de los diarios, con excepción de internacionales,
deportes y los suplementos especiales.

3.3. Ficha de análisis
Las fichas de análisis confeccionadas para es te trabajo comprenden varios apartados:
En primer térm ino, se estableció el perfil gene ral de las noticias, es to es, los datos de
identificación y de emplazam iento.

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Tem as
de la
noticia
Calidad del
servicio
Recuento
1 0 3 5 1 10
% de Diarios 7,1% ,0% 20,0% 38,5% 10,0% 14,3%
Aumentos
tarifarios
Recuento 2 4 4 4 3 17
% de Diarios 14,3% 22,2% 26,7% 30,8% 30,0% 24,3%
Conflicto
sindical
Recuento 2 3 4 1 1 11
% de Diarios 14,3% 16,7% 26,7% 7,7% 10,0% 15,7%
Características
de la
Privatización
Recuento
9 11 4 3 5 32
% de Diarios 64,3% 61,1% 26,7 % 23,1% 50,0% 45,7%
Tot al Recuento 14 18 15 13 10 70
% de Diarios 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0% 100,0%

Gráfico 3. Relevancia de los temas se gún los di arios

4.4. Carácter valorativo de las notas publicadas
Aunque no en la totalidad de los casos, la rele vancia de los temas en la agenda mediática
guarda relación con el carácter valorativo general que obtuvieron las notas durante el período
analizado.
En el 66,1% de los artículos incluidos en la muestra se hizo una evaluación negativa de la
información presen tada, en el 19,7% de los casos la m irada fue neutral y en el 14%, positiva.
Los diarios cuya cobertura contó con mayor cantid ad de artículos con ca rácter negativo fueron
Característic a de la
Priva tización
Conflicto
sindi cal
Aumentos
tarifarios
Calidad del
servic io
12
10
8
6
4
2
0
Recuento
Página 12
La Nación
Crónica
Clarín
Á

mbito Financiero
Diarios
Temas de la noticia

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La Nación (92,3%) y Página 12 (80%). Detrás, se ubicaron Cr ónica y Ámbito Financiero
(ambos 60%) y Clarín, donde la m itad de las notas fueron negativas.
Gráfico 4. Carácter valorat ivo de las n otas
0
10
20
30
40
50
60
70
80
90
100
L a Na ci ón Pági na 1 2 Crón ic a Á mbi to
F inancier o
Clar ín

4.5. Evolución del tratamiento de los temas en las notas
Por último, interesa ana lizar la evolución de la re levancia de los temas a lo largo del período
analizado y definir en qué medida éstos obtuvi eron un tratam iento episódico y/o temático.
En el gráfico 4 puede verse que la cobertura de las “características de la privatización” se
mantuvo a lo largo del mes con un tratam iento temático y, por ende, con m ás presencia que el
resto de los temas. Sin embargo, se ubicó a un ni vel m ás bajo en términos de im portancia y, si
bien la información publicada tuvo picos de saliencia a lo largo del período, éstos fueron
comparativam ente poco intensos.
La “calidad del servicio” mostró una evoluci ón particular, en tant o cobró intensidad a
comienzos de agosto, se m antuvo estable durante un lapso corto de tiem po y luego cayó a un
nivel de relevancia bajo hacia el final del período, cediendo espacio al tratam iento de otros
temas.
La “cuestión tarifaria” tu vo dos apariciones episódicas con un altísim o índice de importancia,
acorde con el tipo de inform ación de que se tratab a. En otras palabras, lo s aumentos tarifarios
tuvieron un alto impacto soci al y, consecu entemente, m ucha relevancia para la opinió n
pública. Por ello, en términos de cobertura, los indicadores de importancia considerados en el
análisis –aparición en tapa o portada, tamaño de ¾ de página o m ás, acompañamiento de
elementos gráficos y ap arición en página impar– tuvieron una presencia decisiva cada vez que
se dio publicidad este tema. Coherente con el alto grado de relevancia, se trató de una
cobertura que tuvo corta vida.

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El “conflicto sindical” tuvo una evolución diferente al resto de los temas. Durante la primera
semana de la m uestra, no se mencionó el asunto que ya estaba latente en términos reales. Y su
tematización irrumpió en la agenda en un nivel de relev ancia alto, en forma coincidente con el
momento de m ayor desacuerdo en tre el gobierno y los trabajadores telefónicos. Luego fue
bajando progresivamente hasta perderse hacia el final del mes de agosto. Aunque no es tem a
de este trabajo, cabe com entar que la curva to mó nuevamente una tendencia creciente en la
primera m itad de septiembre, cuando el confli cto entre trab ajadores, gobierno y empresa se
recrudeció aún más y desató otros conflictos co laterales. Sin em bargo, esta cobertura fue
también episódica y estuvo centrada en las m e didas de fuerza de los trabajadores, en
detrimento de otros aspectos m ás prof undos, como las reivindicaciones políticas y
económicas hecha por los telefónicos, quien es pusieron en la m esa de debate las
inconveniencias políticas, económi cas y sociales de privatizar una em presa clave en términos
de estrategia nacional, como no lo ha hecho ningún otro sector social.
Gráfico 5. Evolución del trat amiento de l os temas en las notas

5. Conclusión
Las conclusiones de este estudio intentan cont ribuir a la ref lexión sobre los mecanismos de
establecimiento de la agenda (p lanteados por la teoría de la Agenda-Setting ), por parte de
cinco diarios argentinos de cobertura naci onal, sobre una de las privatizaciones más
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Fecha de publicación
3
2,5
2
1,5
1
0,5
0
Media índice de importancia
Características de la
p

rivatización
Conflicto sindical
Aumentos de tarifas
Calidad del servicio
Temas de la noticia

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importantes que han tenido lugar en Argent ina durante la décad a gobernada por el ex
presidente Carlos Menem (1989-1999): la pr ivatización de la E mpresa Nacional de
Telecomunicaciones (E NTel).
De la cobertura mediática aquí analizada, m á s precisamente del período de la intervención de
la empresa a cargo de la ingeniera María Ju lia Alsogaray (agosto 1990), surgen algunas
particularidades que cabe señalar.
Lo primero que interesa destacar a partir de los resultados del análisis es que, a pesar de las
diferencias que surgen al com par ar la agenda mediática de los distintos diarios, la cobertura
de la información estuvo dominada por un trat am iento episódico (Iyengar, 1991), en tanto no
se hizo un análisis profundo de l impacto político, económico y social de este proceso. El
abordaje –académico y m ediático– del proceso priv atizador recién tuvo l ugar hacia f inales de
la década del noventa, cuando los resultados d e l desemp eño de la mayoría de las em presas
privatizadas pusieron en tela de juicio si la decisión de privatizar –al menos algunas
empresas– había sido la m ejor opción.
Otro aspecto que se cons idera relevante es la relación existen te entre el formato que prevalece
en las notas y el tratamiento episódico dom inant e. En este sentido, los temas fueron abordados
fundamentalmente a través de la producción de noticia s que relataron el o los acontecimientos
ocurridos dentro de las 24 horas anteriores a la publicación, sin reali zar relaciones entre
distintos hechos, así como sus causas y consecuencias, ocurridos con anterioridad.
En otro orden de cosas, el ca rácter negativo predom inante en las notas fue decisivo para el
establecim iento de estereotipos 5 y actitudes prejuiciosas hacia la imagen de ENTel y hacia los
actores que estuvieron relacionados con la gestión estatal de la em presa, como los
trabajadores llamados “ex–Entel” y los funcionarios que estaban al frente de la empresa. Para
la opinión pública, se trató sin más de una empresa estatal de servicio público cuyas
“inexorables” deficiencias en la prestación, su madas a la “ineficiencia” de su adm inistración,
instalaron la idea de una “nece sidad inm inente” de privatizar. En este caso, los estereotipos
apuntaron en forma significativa a la em presa esta tal, en primer térm ino, y a los trabajadores
telefónicos, con menor releva ncia. Estos actores aparecieron en la agenda vinculados
fundamentalmente a las interrupciones del servic io provocadas por sus medidas de fuerza, a
sus desacuerdos con el poder oficia l y a las divergencias al inte rior m ismo de la estructura
sindical. Aunque escasamente se mencionaron la s motivacio nes laborales y políticas de dichas

5 Los estereotipos son creenci as sociales basadas en la generalización sobre las caract erí sticas de un grupo, al
que se le asigna una batería de atributos de carácter negativo, q ue se instalan en la age nda de discusi ón públi ca
vinculadas a aquello que es rechazado. Para un a nálisis del tratamiento de lo s estereotipos hec ho por los medios
se puede con sultar Dixon y Linz (200 0) y Tan, Fujiok a y Lucht (1997).

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18
iniciativas y nada se dijo sobre la política de despidos, retiros vol untarios y jubilaciones
anticipadas impulsadas durante la intervención de ENTel –que continuaron con la gestión
privada de la compañía–, cuya política expulsora de m ano de obra fue el puntapié inicial de la
política laboral llevada a cabo por las em presas telefónicas a lo la rgo de la década del
noventa.
Con respecto al aporte mediático de los diarios analizados, puede decirse que Ám bito
Financiero, caracterizado por su mirada economicista, ortodoxa y conservadora de la realidad,
dio poca importancia a temas que –en los h echos– tuvieron un alto im pacto sobre la
población. Sencillam ente, su tratamiento puso el f o co en los aspectos t écnico–legales y en las
especulaciones políticas sobr e el proceso privatizador.
Clarín, contradiciendo su impronta de diario de distribución masiva y con acogida de todos
los sectores sociales, tomó un rumbo sim ilar a Ámbito Financiero en la cobertura de su
información.
Respondiendo al bajo g rado de problematizació n y al perfil sensacionalista (Armentia, 2003 )
que lo caracteriza, el diario Crónica presentó una cobertura m ás equilibrada de los temas
relativos a la privatiza ción de ENTel. En es te sentido, se diferenció del resto de los
periódicos, en tanto su agenda enfatizó en form a equidistante los tem as de la privatización
que tuvieron mayor impacto so cial y otorgó a la sociedad un lugar más protagónico como
fuente de información de las notas que el resto de los m edios.
Por su parte, La Nación, uno de los que más se diferenció de la m e dia de las coberturas
analizadas, enfatizó el tratamiento de la calid ad del servicio con un objetivo distinto al
esperado. Su intención consistió en dem onizar la gestión estatal de la empresa y a los
empleados telefónicos, fuertem ente vinculad os a las inconveniencias generados en las
comunicaciones a partir de sus reivin dicaciones gremiales.
Por último, el análisis de Página 12 lleva a pen sar que su interés por desnudar las “turbias”
estrategias de la política m enemista –un estilo que este diario profun dizó a lo largo de la
década, al ritmo que creció el núm ero de casos de corrupción que involucró a m iembros del
gobierno– predominó de tal m anera en la estruc turación de su agenda que dejó poco espacio
para el debate de otras cuestiones sumamente im portantes por el im pacto social que tuvieron y
cuya relevancia hubieran repres entado un aporte significativo a la instalación de la agenda en
la opinión pública.
En suma, el establecimiento m ediático de un a idea negativa sobre la em presa tal como
funcionada hasta ese momento generó una sensaci ón de “vacío” respecto de la gestión estatal
de la empresa. Esto sugiere una clara pretensi ón de instalar en la discusión pública ciertos

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19
temas que estuvieron atravesados por una vi sión negativa que “obligaba m oralmente” a
promover un cam bio radical –una privatización que m arcó el camino seguido por el resto de
los servicios públicos a lo largo de la décad a–, evitando d eliberadamente un debate sobre la
política de privatizaciones impulsada y, m ás pr ofundo aún, una discusión que planteara si la
privatización de la empresa era la opción m ás cara a los intereses naci onales. En este punto,
un ejemplo es elocuente: no hubo en los diarios analizados ni una sola mención a los
principales aspectos que contemplaba el proyect o prom ovido por los trabaj adores de convertir
a ENTel en una empresa “m onopólica y eficiente”.

6. Bibliografía
ABELES, M., FORCINITO, K., SCHORR, M. (2001): El oligopolio telefónico argentino
frente a la liberalizació n del mercado , Buenos Aires: FLACSO/Universidad Nacional de
Quilmes/IDEP.
ARUGUETE, N., DUARTE, M. (2005): “Las estrategias sindicales de los trabajadores
telefónicos: las distin tas lógicas de la acción colectiva”. En Congreso Nacional de Estudios
del Trabajo, 7., 2005, Nuevos escenarios en el mundo del trabajo: rupturas y continuidades .
22 páginas.
CELANI, M (1998): “Determinantes de la invers ión en Telecomunicacio nes en Argentina. En
Proyecto Crecimiento, empleo y equidad: Am érica Latina en los años noventa”. CEPAL
Buenos Aires y Centro de Estudios Económ ic os de la Regulación (CEER) del Instituto d e
Economía de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE). Disponible en
www.eclac.org/publicaciones/Desarro lloEconomico/7/lcl 1157/lcl1157e.pdf
DÁVOLOS, P. (2001): “La naturaleza de las nuevas relaciones contractuale s y la estrategia de
las empresas. El caso de las telecom unicaciones: ¿modernización o regres ión?” En
CIFARELLI, V., MARTÍNEZ, O. (Comps.): La otra cara de las telecomunicaciones: la
situación de los trabajad ores telefóni cos . Buenos Aires: Cuadernos del TEL, pp. 11-32.
DIXON, T., LINZ D. (2000): “Overrepresenta tion and Underrepresen tation of African
Americans and Latinos as lawbreakers on television news”, Journal of Communication , num .
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IYENGAR, S. (1991): Is anyone responsible? How television frames political issues ,
Chicago: University of Chicago Press.
MCCOMBS, M., SHAW, D. (1972): “The Age nda Setting Function of Mass Media”, en
Public Opinion Quaterly , Vol. 36, 176-187.
SEMETKO, H., VALKENBURG, P. (2000): “Framing European politics: a content analysis
of press and television news”, Journal of Communication , num. 50 (2), pp. 93-109.
TAN, A., FUJIOKA, Y., LUCHT, N. (1997): “Native American st ereotypes, TV portrayals,
and Personal Contact”, Journalism and Mass Communication Quarterly , num. 74 (2), pp.
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WOLF, M. (1991): La investigación de la comunicación de masas , Buenos Aires: Paidós.

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1
Pensamiento crítico y procesos de construcción de agenda-framing
Le Monde Diplomatique ( edición española) (1995-2006) 1

Pablo López Rabadán - Be cario FPI 2
Departamento Ciencias de la Comunicación 2 - Universidad Rey Juan Carlos

EJE TEMÁTICO – Teoría de la com unicación. Tam bién tiene relación con otros dos ejes
temáticos: C omunicación política, y Globalizació n y democracia.
PALABRAS CLAVE – Le Monde Diploma tique (edición española) , análisis de contenido, y
agenda temática.
RESUMEN – En esta comunicación se expone el pl anteamiento y los resultados de u n estudio
monográfico sobre Le Monde Diplomatique (edición española) que toma como referencia
teórica las perspectivas de agenda-setting y framing , y como punto de partida la hipótesis de
que a lo largo de una década de trayectoria pr ofesional este periódico ha construido una sólida
representación del pensamiento crítico en nue stro panoram a comunicativo a partir de una
agenda temática diferenciada y un fram ing específico.

A través del desarrollo y aplicación de una me todología de análisis de contenido propia, que
incorpora categorías cualitativas en la revisión de una mu estra exhaustiva de la publicación
(120 ejemplares), esta investigación pr esenta dos objetivos principales:
- Realizar un estudio sistematizado e in troductorio sobre el m apa temático general
desarrollado por la publicación durante 10 años com pletos.
- Analizar en profundidad una parte represen tativa, significativa y transversal de su
agenda tem ática, “El sistema com uni cativo y cultural contemporáneo”.

Tras completar la investigación, los resultados de scriptivos obtenidos acerca del formato y el
tratamiento especializ ado de este medio de com unicación han permitido formular
conclusiones interpretativas respecto a la defi nición, las característic as y el proceso de
construcción de su propues ta comunicativ a crítica.

1 Esta comunicación tiene relación di r ecta con parte de los contenidos de un tra bajo de investigación de
doctora do (del mi smo tít ulo y autor) reali zado d urante el curs o 2005- 06, dent ro del pr ograma de d octorado
Investigar y d esarrollar la Sociedad de la Información , del departam ento Ciencias de la Com unicación 2 de la
Universidad Rey Juan Carlos (URJC).
2 Beca predoctoral del Minist erio de Educación y Cien cia unida al proyecto de investigación SEJ2004-04920
(“Política, información y ciudadanía en ca mpaña electoral”), del Grupo d e Estudios Avanzados d e
Comunicación (GEAC) de la URJC.

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2
I NTRODUCC IÓN
Este investigación esta planteada co mo un intento de an alizar la representación m ediática del
pensamiento crítico contem poráneo desde una pe rspectiva com unicativa relevante, e l campo
teórico de la agenda-setting y el framing. Estas técnicas interpretativas de análisis su rgen en
los años 70 y 80, y todavía se en cuentran en fase de discusión- evolución teóri ca, presentando
una gran actividad investigador a y posibilidades de desarrollo En concreto, esta investigación
se va a centrar en la revisión de los procesos de construcci ón a largo plazo de una agenda
temática dif erenciada y un enfoque comunicativo propio.

Para desarrollar esta línea de trab ajo se ha optado por realizar un estudio sistemático y
monográfico sobre un periódico o una revista de re ferencia crítica intern acional. Se trata de
una línea de trabajo que cuenta con una tr adición consolidada en la investigación
comunicativa europea, sin em bargo, tanto este planteamiento en profundidad como el caso
concreto de un medio de comunicación vinc ulado al pensamiento crítico, resultan
relativamente novedoso s en el ámbito académic o español. Como objeto de estudi o se ha
seleccionado el periódico mensual Le Monde Diplomatique . Se trata de una publicación d e
prestigio a nivel internacional, cuya edición española, tras al canzar recientemente su décimo
aniversario (1995-2006), bien puede ser consid erada com o el ejemplo m ás destacado de
pensamiento crítico dentro del panoram a mediático nacional: presencia consolidada y
significativa en el mercado, reconocim iento e influe ncia en el debate social, y una estructura
empresarial solvente. Adem ás de estos argumento s, es posible establecer una gran vinculación
entre los contenidos y el di scurso de este medio de co municación, y m uchas cuestiones
centrales d e la perspectiva de investigación seleccionada (función de los medios de
comunicación, construcción social d e la realida d, luchas ideológicas p or el control de la
representación de fenómenos, análisis de la co bertura de acontecimientos, estructura sistem a
comunicativo,…).

Por otra parte, a nivel mundial, Le Monde Diplomatique presenta una serie d e rasgos
identitarios específicos que singularizan y determin an la investigación:
- Naturaleza mixta . Es un publicación que com bina caracter ísticas propias de periódico de
referencia clásico (formato, diseño, planteamie nto temático generalista, distribución nacional
en kioscos, función debate social), y de revist a especializada de opinión (concepto mensual de
actualidad, y planteamiento inform ativo basado en artículos interpretativos en profundidad).

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- Dimensión m undial. Constituye un caso s ingular en el panorama m ediático m undial, ya que,
a partir de los conten idos (80% comunes), im portante tirada (330.000 ejemplares) y tradición
(desde 1954) de la edición fr ancesa, en la últim a década ha desarrollado una expansió n
internacional muy importante por Am éri ca Latina, Europa y el m undo musulmán.
Actualmente tiene 55 ediciones internacionales ( 30 en papel y 25 electróni cas), en 24 lenguas
diferentes, y una tirada aproximada total de 1,9 m illones de ejem plares. En el caso concreto
de la edición española, tiene una tirada regular de 25.000 ejemplares y una distribución
estable que ronda los 4.500 suscriptores.
- Estructura em presarial independiente y equilibrada . A comienzos de los años 70, el entonces
nuevo director, Claude Julien, inicia un largo pr oceso de independencia de la estructura del
diario Le Monde , que finalmente (a part ir de 1994) convierte a Le Monde Diplomatique en un
periódico-em presa totalm ente autónom o a todos los ef ectos (periodístico, em presarial,
accionarial). Actualmente, la estructura de pr opiedad esta planteada com o un mecanism o que
garantiza de la independencia del periódico, y equilib ra el poder entre los diferentes grupos
del accionariado: Le Monde S.A. (51%), asoc iación de lectores ( 25,4%), y asociación de
trabajadores (23,6%).
- Línea editorial crítica . Ideológicamente el periódico se sitúa próxim o la izquierda no
tradicional contemporánea. En los últim os 15 años, Le Monde Diplomatique se ha convertido
en la fuente teóric a de referencia y el alta voz m ediático de los movimientos sociales que
plantean una resistencia y una al ternativa teórica-prác tica a la globalización neolib eral. En sus
páginas encontramos un seguim iento y desarrollo de estas ideas políticas que normalmente no
tienen presencia en los medios de com unicación convencio nales.
- Perfil muy concreto de lector . Este periódico se dirige a un público de nivel cultural y
profesional alto, de edad infe rior a 45 años, informado previa mente y gran consumidor de
productos culturales, que busca en sus páginas otra perspectiva de interpretación de la
actualidad. A partir de estos datos, plantea una estrategia donde trata de llegar a dos tipos de
lectores, como sujeto individua l (ciudadanos, directivos públic os o privados), y como grupo
social con influencia (movim ientos sociales, instituciones, otros medios de com unicación).

¿Qué temas trata Le Monde Diplomatique? ¿Y desde qué perspectiva? ¿Cómo se representa
el pensamiento crítico en los conteni dos y el formato de este periódico? Aprovechando la
oportunidad y la perspectiva que ofrece el décimo aniversario de la pu blicación, se pretende
profundizar en esta serie de cu estiones, partiendo de la hipótes is de que a partir de l a
descripción de los procesos y los criterios de selec ción y je rarquización de contenidos es

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posible demostrar que Le Monde Diplomati que (edición española) representa una propuesta
comunicativa alternativa y de prestigio en nuest ro contexto social y comunicativo. Y en este
sentido, esta investigación tiene dos objetivos específicos: 1) realizar un estudio introductorio
y descriptivo del mapa temático general del peri ódico; y 2) analizar en profundidad una parte
representativa y significativa de la agenda temática de la publicación.

M ETODOLOGÍA
En este caso, se ha escogido un método cuantitati vo, el análisis de cont enido a partir de la
aplicación de una parrilla sobre una muestra relevante del objeto de estudio. El dilatado
periodo a revisar (10 años), y la enorm e col ección de textos (120 ejemplares, 3824 páginas)
justifican el recurso de esta técn ica para poder realizar un a revisión exhaustiva. Además, esta
metodología resulta idónea para agrupar grandes volúm enes de datos a través de categorías
cuantitativas y cualitativas, y verificar hipótesi s sobre la evolución de la agenda temática.
Ante la imposibilidad material de realiz ar un anális is detalla do sobre todo lo pub licado por Le
Monde Diplomatique (edición española) durante una década, esta m etodología esta planteada
como un proceso que permita, en prim er lugar es tructurar y clasificar de forma introductoria
la agenda de la publicación, para posteriormen te poder seleccionar una pa rte y analizarla en
profundidad. Para ello, se ha dividido la investigación en cuatro fases:

- Primera fase . Desarrollo de un trabajo previo que delim ite el marco general de la
investigación. 1) Por una parte de finir una estructura global de an álisis de contenido dividida
en 5 niveles jerárquicos y con una terminología específica. 2) Y por otro lado, realizar una
propuesta sobre el mapa temático general de la publicación que incluya el 100% de sus
contenidos, y que más tarde, mediante unos criterios estables y definidos, 3) permita
seleccionar una muestra repres entativa (al menos 20-25%), signific ativa (de contenido
relevante), y con una estructura interna desarrollada sobre la que ap licar la técnica de la
parrilla de análisis de contenido.

- Segunda fase . Diseño de una ficha de trabajo para la parrilla adap tada a las características
del objeto de estudio y a los objetivos de la investigación: por una pa rte, deb e incluir las
categorías cuantitativas habituales de esta técn ica, y por otra parte se van a introducir algunas
categorías c ualitativas (ver TABLA I) que pe r mitirán un estudio m ás detallado y alcanzar
resultados novedosos sobre la agenda temática del m edio.

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En la siguiente tabla se recogen de forma si stem atiza y global los datos com pletos de esta
parte del estudio (ver TABLA VII). Entre parént esis se indica el número de unidades d e
registro en cada caso:

TABLA VII. Análisi s format o (Cuadr o I). Resume n result ados

NÚMERO
CATEGOR ÍAS
CUALITATI VAS UNIDADES %
AUTORÍA GÉNERO TEMA

Editoriales

24 / 120

20

Ignacio R amonet (2 3)
Excepciones (1 )

Editorial (24) Equilibrio
T5.1 (6)
T1 (5)
T3 (5)
T2 (4)

Segundo tema
portada

37 / 120

30,83
Dirección LMD (9)
Escritor-Ensayista (12)
Prof. Unive rsitario (8)
Periodista (4)
A. Opinión (3 1)
Otros (6)
T5.2 ( 10)
T2 (9)
T4 (6)

Sumario p ortada

172 / 539

31,91
Escritor-Ensayista (42)
Prof. Universitario (39)
Periodista (32)
Dirección LMD (29)
A. Opinión
(146)
Relato (9)
Otros (17)
T4 (41)
T2 (29)
T5.2 ( 29)
T1 (27)
T5.1 ( 22)

Contra portada

71 / 120

59,16

Escritor-Ensayista (25)
Dirección LMD (14)
Prof. Universitario (12)
A. Opinión (5 7)
Relato (4)
Otros (10)
T4 (28)
T5.2 ( 16)
T7 (9)

Página 3

28 / 120

23,33

Escritor-Ensayista (7)
Dirección LMD (6)
Prof. Unive rsitario (6)
Periodista (4)

A. Opinión (2 7)
Otros (1)
Equilibrio
T5.2 (5)
T7 (5)
T1 (5)
T4 (4)
T5.1 (4)
PRINCIPALE S

Página 2

54 / 120

45
Dirección LMD (27)
Escritor-Ensayista (8)
Prof. Unive rsitario (8)

A. Opinión (3 1)
Nota (12)
Obituario (6)
Otros (5)
T1 (15)
T5.1 ( 14)
T3 (7)
T5.2 (7)

Total

Números c on
dossiers (82)

Dossiers (109)

UR (519)

68,33
Números con
dossiers (36)

30
Dossie rs (38) 34,86

Dossiers

OTS

Unidade s de
registro (66)
12,71
Dirección LMD (20)
Periodista (17)
Prof. Universitario (12)
Escritor-Ensayista (8)

A. Opinión (5 7)
A. Análisis (4)
Otros (5)

T1 (22)
T2 (10)
T4 (10)
T5.1 (9)
T5.2 (7)

Identificac ión
edición española

101 / 514

19,64

Escritor-Ensayista (33)
Prof. Universitario (22)
Dirección LMD (18)
Periodistas (17)
A. Opinión (6 5)
Nota (14)
A. Análisis (4)
Otros (18
T4 (37)
T5.2 ( 20)
T1 (19)
T5.1 ( 13)
SECUNDARIAS

Publicidad

416 / 619

67,20

De media,
5,15 anu ncios po r ejem plar,
de los cuales 3,46 pert enecen a la orga nización
temática seleccionada

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En este gráfico (ver GRÁFICO I) se sintetizan desde otra perspectiva los resultados de esta
primera parte del análisis de c ontenido, el análisis del formato. Se ha tratado de comparar la
relevancia de cada una de la s diferentes categorías anali zadas dentro de unos mismos
parámetros com partidos y tomando com o refere ncia la media de presencia general de la
organización tem ática (22,65%). También se ha destacad o la presencia en los edito riales
(20%) como criterio de relevancia más desta cado. Este es el resultado de este estudio
comparativo.

GRAFICO I. Análi sis form ato (Cua dro I). Sí ntesis res ultados

COMPAR AT IVA CAT E GORIAS DE ANÁ LISIS
67, 2
59, 1 6
45
34, 86
31, 9 1
30, 8 3
23, 3 3
22, 65
20
19, 6 4
12, 71
0 1 02 03 04 0 5 06 07 08 0
PUB L IC IDA D
CON T RA P O RT A DA
PÁ G I NA 2
Nº DOS SI E R S
S U M A RI O P O RT A D A
2º T E M A
PÁ G I NA 3
M E DIA G E NE R A L
E DIT OR IA L E S
ED I C I Ó N ES P A Ñ O LA
DOSSIE RS (U. R e g is t ro )
%

II. Análisis tratam iento de la organización tem ática seleccionada (Explotación de la parrilla.
Cuadro II). El estudio llevado a cabo en esta se gunda parte del análisis de contenido perm ite
adentrarse al máximo en el núcleo te m ático del “Sistema comunicativo y cultural
contemporáneo”, y a partir de la exposición de una estructura dividida en 8 temas y 28
unidades temáticas (ver datos cu antificación en TABLA VIII), extrae r una serie de
conclusiones descriptivas acerca de la agenda temática general de esta p ublicación.

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TABLA VIII. Estructura de la organizaci ón temática seleccionada. Resumen cuantificación

TEMA

CANTIDA D

UNIDADES TEMÁTIC AS

CANTIDA D
1.1 Anális is cobert ura 24
1.2 Reflexión sobre m edios de com unicación 32
1.3 Le Monde Di plomati que 13
1.4 Libert ad de prensa 13

1

89
(17,3 1 %)
1.5 Ma nipulaci ón 7
2.1 In formát ica y redes 25
2.2 Nue vas tecnol ogías y co ntrol s ocial 14
2.3 Nuevas tecno logías y política 16

2

57
(11,0 8 %)
2.4 Otr os 2
3.1 Medios de comunicación y empresa 25
3.2 Com unicación y Estado 9
3.3 Telecomunicaciones 3

3

42
(8,17% )
3.4 Le Monde Di plomati que com o empresa 5
4.1 Lite ratura y mundo e ditori al 63
4.2 Ci ne y f otografí a 32
4.3 Músi ca 10
4.4 Pint ura y cóm ic 5

4

128
(24,90%)
4.5 Otr os 18
5.1.1 P ropuesta movim iento alt erglobalizad or

19
5.1

54
(10,50%) 5.1.2 Definición y efectos globalización

35
5.2.1 Análisis crítico general 37
5.2.3 Análisis critico concepto s clave 24

5.2

78
(15,17%)
5.2.3 Pa pel del i ntelectual 17
6.1 Identid ad y conflictos cu lturales

22
6

29
(5,64% )

6.2 Opi nión públi ca 7
7.1 Pu blicidad 11
7.2 Depo rte masivo 13

7

37
(7,19% )
7.3 Otr os 13

- Es posible determinar una estr ategia general que cl asifica y estructura todos los contenidos
de la organización temática seleccionada en una agenda consolidada través d el tiempo y
dividida en 3 nive les jerárquicos :
1) Primer nivel. Está compuesto por los temas prin cipales de la agenda (67,88%), con
una representación cuantitativa y cualitativa muy superior a la media: Tem a 4 (Arte y
cultura), Tema 1 (Medios de comunicación), Tema 5.1 (D ebate globalización), y
Tema 5.2. (Otros temas pensamiento contem poráneo).
2) Segundo nivel . Está compuesto por un tem a que tiene una presencia in termedia
(11,08%) en la agenda temática, cercana a la media: Tema 2 ( Nuevas tecnologías ).

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3) Tercer nivel . Se trata de temas secundarios dentro de la agenda temática, que están
por debajo (21%) de la media de repres entatividad: Tema 3 (Sistem a, empresa y
Estado), Tema 7 (Cultura de masas), y Tema 6 (Opinión pública, identidad y cultura).

- Dentro del conjunto de 28 unidades temáticas, hay algunas que destacan especialmente en la
agenda temática de la publicación por su canti dad y relevancia. Siguiendo un orden jerárquico
los ejemplos m ás representativos son: Literatura y mundo editorial, Análisis crítico general,
Definición y efectos globalizació n, Cine y fotografía, Refl exión sobre los medios de
comunicación, Inform ática y redes, Análisis críti co conceptos clave con temporáneos, Análisis
cobertura, Identidad y co nflictos culturales, y Propuesta del movim ien to alterglobalizador.

En el siguiente gráfic o comparativo (ver G RAFICO II), se sintetizan los resultados
descriptivos de esta segunda pa rte del análisis de contenido, y se muestra de forma directa que
cuestiones son centrales en la ag enda temática propuesta por el medio.

GRAFICO II. Análisis tratamiento de la organización temática seleccionad a (Cuadr o II). Síntesis resultados

COMPARAT IVA T E MAS DE LA ORGANIZ ACIÓN T E MÁT ICA
7, 19
5, 64
15, 17
10, 5
24, 9
8, 17
11, 08
17, 31
0 5 10 15 20 25 30
7. CULT U RA DE M A S A S
6. OP, IDE NT IDA D Y CUL T URA
5.2 P E NS A M IENT O A CT UA L
5.1 DE BA T E G L OBA L IZ A CIÓN
4. A RT E Y C UL T URA
3 . EM P RE S A Y ES T A D O
2. NUE V A S T E C NOL OG ÍA S
1. M E DIOS C OM UNICA C IÓN
%

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Y tras revisar en detalle que temas son im portantes para Le Monde Diplomatique (edición
española) , este segunda parte del análisis de c ontenido, a través de una aproxim ación
interpretativ a a los datos obtenidos, tam bién permite extraer una serie de con clusiones
descriptivas acerca del tratam iento y encuadre de estos tem as: resultados en detalle a cerca de
cómo, quién, cuándo y dónde se representan estos tem as.

- Actores. Es posible elaborar un esquem a que ordena y clasifica en cuat ro niveles jerárquicos
a los actores principales que intervie nen re gularmente en la organización tem ática:
1) Primer nivel . Presencia destacada y m uy frecuente . Agentes sector de medios de
comunicación, Nuevas tecnolog ías e Internet (periodistas, agen cias, prensa
especializada, prensa de referencia, tele visión, colaboradores, líder es e institutos de
opinión, redes, organizaciones profesionale s, audiencia, publicidad, fotógrafos).
Destaca especialmente la presencia de Le Monde Diplomatique como institución, o
como colaboradores individuales.
2) Segundo Nivel . Pres encia frecuente, y en ocasiones co ntextualizadora. Agentes
políticos (estados, instituciones de todo tipo y nivel, ONU, UE, gobiernos, países,
candidatos, gestores, inst ituciones reguladoras, par tidos, oposición, poder como
concepto interrelacionado, sistem a legal), y Agentes empresariales (instituciones
globales, BM, FMI, OCDE, OMC, empres as transnacionales, m ercado, sistema,
inversores, accionistas, propietario s, cl ientes, bolsas, bancos, magnates, grupos
globales de comunicación, instituciones reguladoras).
3) Tercer Nivel. Presencia poco frecuente. Agentes culturales (int electuales,
editoriales, librerías, fotógrafos, personaje s, obras, UNESCO, lectores, urbanistas,
espectadores , escritores, ensayistas, músico s, artistas, industria cultural, m ecenas,
historiadores, eventos culturales de todo tipo, museos), Agentes sociales (ciudadanos,
familia, infancia, trabajadores, sindicato s, opinión pública, m ovimiento
alterglobalizador, pueblos, co lectivos, sociedad civil, in migrantes, ONG, activistas,
EZLN, ATTAC, excluidos), y Ag entes bélicos y de seguridad (ejércitos, policías,
terroristas, guerrilleros, agenci as e seguridad, mafias, OTAN).
4) Cuarto nivel . Presencia puntual. Otros agentes (contexto neoliberal c omo
concepto, lobbies , think tanks, ideólogos, gurús ideológicos, ideologías, corrientes de
pensamiento, universidad, sistema educativo, religión, siste ma judicial, instituciones
científicas).

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- Localización geográfica. Es posible trazar un mapa jerarqui zado de zonas de relevancia
informativa según su frecuencia de aparición co mo marco espacial de los contenidos del
periódico. De esta forma, para Le Monde Diplomatique (edición española) , las zonas
inform ativamente m ás relevantes son:

1) Primer nivel . Estas tres zonas tienen una presencia casi constante y muy destacada:
escala mundial, Francia, y EEUU.
2) Segundo Nivel . Estas zonas tiene una presencia m uy importante: España, Europa
(en general, los 25 países miembros UE , la Europa del Este, Rusia, el área
mediterránea), el m undo musulmán (Palestin a / Israel, Irak, Magreb, Irán, Turquía),
América Latina (en general, Brasil, Méxi co, Argentina, Venezuela, Chile, Perú).
3) Tercer Nivel . Estas zonas tienen una presencia ir regular: Asia (China, India, Japón,
Pakistán, Afganistán, Vietnam), otras z onas (prim er mundo / tercer mundo, periferia
geográfica del sistema, países OCDE, Québec, África), y zonas indeterm inadas.

- Tiempo de actualidad. Es posible determinar de sde que perspectiva de la actualidad (y que
concepto de información propone) se dirige Le Monde Diplomati que (edición española) a sus
lectores. De esta forma, para este p eriódic o, el concepto de información viene unido a los
siguientes marcos tem porales:

1) Primer Nivel . De forma general, la inform ación está planteada desde una
perspectiva mensual, pero tomando en muc hos casos la últim a década (o más) com o
contexto, como tendencia histórica que determina la actualid ad del presente.
2) Segundo Nivel . Los ciclos temporales anu ales, sem estrales y trimestrales tienen un a
presencia mucha más irregular en la definición de actualidad.
3) Tercer Nivel . Hay otro tipo de frecuencias te mporales que aparecen de forma
puntual, son las efemérides, lo intempor al, y la previsión de acontecimientos.

En la siguiente tabla se agrupan, sistemati zan y se presentan de forma global los datos
completos (ver TABLA IX) extraíd os en esta part e del estudio que ha analizado el tratamiento
que recibe la organización temática seleccionada . Entre paréntesis se indica el núm ero de
unidades de registro en cada caso.

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TABLA IX. Análisis tratamiento de la organización tem átic a seleccionada (Cua dro II). Resum en resultados

TEMA

PRESENCIA
%

ACTORES

ESPACIO

TIEMPO ACTUAL IDAD

1

17,31%
(89)
1. MMCC
2. A. Po líticos
3. A. Seguri dad
4. Agentes Económicos
5. Otros (ciuda danos, Le
Monde Di plom atique ,
intelectuales)

1. Mundial
2. EEUU y Francia
3. España
4. Otros (UE, m undo
musulm án, periferia, países
OCDE)
1. Mens ual
2. Anual
3. Tendencia
5-10 a ños
4. Trimestral

2

11,08%
(57)
1. A. Po líticos
2. Agentes Económicos
3. MMCC y peri odista s
4. Otros (intelectuales,
ciudadan os y usuari os)
1. Mundial
2. EEUU
1. Tendencia
5-10 a ños

3

8,17%
(42)
1. MMCC
2. A. Po líticos
3. Agentes Económicos
1. Mundial
2. Francia
3. EEUU
1. Mens ual
2. Anual

4

24,90%
(128)
1. Escritores y artistas
2. Cineasta s
3. A. Po líticos
4. Otros (m úsicos,
intelectuales, Agen tes
Económ icos, cont exto
neoliberal)
1. Mundial
2. UE y Europa
3. Francia
4. Otros (España, Am érica
Latina, África, EEUU)
1. Mens ual
2. Intem poral
3. Siglo XX

5.1

10,50%
(54)
1. MMCC
2. A. Po líticos
3. Movim ientos Sociales
4. Intelectu ales
5. Agentes Económicos
6. Sistem a neoliberal
7. Institu ciones econó micas
y políticas globales
1. Mundial
2. EEUU
3. UE
4. Francia y España
1. Mens ual y te ndencia
5-10 a ños
(en propo rción similar)

5.2

15,17%
(78)
1. Intelectu ales
2. A. Po líticos
3. Institu ciones
internacionales
4. MMCC
5. Ideas, conceptos
6. Sistem a neoliberal
7. Ciuda danos
1. Mundial
2. Francia, EEUU,
Indefini da
1. Mens ual, int emporal
(en propo rción similar)

6

5,64%
(29)
1. A. Po líticos
2. Sociedad
3. MMCC
4. Intelectu ales
5. Ciuda danos , Opi nión
pública
6. Institu ciones econó micas
globales
1. Mundial
2. EEUU, UE y Francia

Bastante variado y
reparti do (10 a ños,
intempor al, mensual
anual)

7

7,19%
(37)
1. MMCC
2. Espectador ci udadano
3. Agentes Económicos
4. A. Pu blicidad
5. Cineasta s
6. A. Deporte
1. Mundial

Bastante variado y
repartido (trim estral,
mensual, 1 0 años,
intemporal)

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C ONCLUSIO NES
A partir de la descripción en pr ofundidad de la agenda temática de Le Monde Diplomatique
(edición española) , realizada en el capítu lo anterior de sde diferentes perspectivas, es posible
plantear una serie de conclusi ones interpreta tivas, una aproxim ación acerca de la definición,
las características y el proceso de construcci ón de su propuesta comunicativa. Son estas:
a. Periódico diferente . En su forma y contenido encontramos una propuesta com unicativa muy
diferenciada que tiene su base en la independencia y tr adició n de su proyecto comunicativo y
su estructura em presarial. Estos dos rasgos anter iores le permiten plantear un a agenda
informativa alte rnativa: desde sus páginas se abordan tem as conflictivos al margen de la
agenda mediática convencional o se revisan los grandes temas de actualidad (m ensual) desde
otra perspectiva que busca la explicación profunda de los acontecimientos y plantea
estrategias de cara al futuro. Su selección de te mas puede calif icarse d e intermedia, entre e l
mainstream informativo (televisión, radi o y prensa generalista) y la hiperes peci alizaci ón de
otros medios m ás minoritarios, ya que combina un planteamiento temático panorám ico en el
que caben cuestiones de cualquier ámbito, y un framing muy específ ico que encuadra la
información según unos parám etros profesiona les definidos y una ideología concreta.
b. Periódico coherente. Desde un planteamiento explícitam ente ideológico vinculado a la
izquierda altermundializadora, asume de forma consciente su función com unicativa en el
nuevo panoram a político-mediático, y ha elaborado una estra tegia a través de la cual es
posible encontrar una correspondenc ia directa entre 1) planteamie nto editorial, 2) contenidos
periodísticos (basados en una selección, jera rquización, tratamiento), 3) y todas las
características del formato, del “continente ” de la publicación (diseño, organización
empresarial, estilo profesional,…).
c. Periódico constante . La revisión de su discurso peri odístico permite encontrar num erosas
regularidades en todos sus componentes. Desde un perspectiva intelectual, es una publicación
muy pensada, elaborada y argum entada que ti ende a m antener una gran estabilidad y
jerarquización en sus contenidos , generando en el lector la se nsación de que “todo encaja” en
un sistema previam ente definido.
d. Periódico de calidad . Con el paso del tiempo ha adqu irido un posicionamiento en el
mercado y una im agen socialmente reconocib le como m edio de comunicación de calidad, qu e
se basa en una serie de criterios y rasgos pr ofesionales (tratam iento de fuentes, estilo
redacción, tipo de colaboradores, ritmo y rutin as productivas, diseño, objetivos, ilustraciones
y fotografías, sección libros y revistas, un punto de vista resp etuoso con el lector).

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e. Periódico influyente . Como consecuencia d e las cuatro características anterio res, en la
última década en España este m edio de comu nicación se ha converti do en una referencia
consolidada y de prestigio en el ámbito del pensamiento crítico y la contrainform ación. Se
trata de un periódico clave que pretende ir más a llá de l discurso oficial dominante, y de esta
form a amplía la pluralid ad de nuestro sistem a de m edios, e influye de form a cualitativa en la
opinión pública.
f. Evolución . Se trata de un medio de comunicación inte grado en una tradición política,
cultural y mediática francesa muy concreta que se basa en los valores republicanos clásicos
(libertad, igualdad y fraternida d). Tras una larga trayectoria profesional de m ás de 50 años,
donde ha sabido adaptarse a los cambios es tructurales m anteniendo su identidad y
profundizando en su independencia profesional, finalmente en los años noventa reinterpreta
estos valores a través de una línea editori al muy específica que se opone en lo socio-
económico al m odelo de la globalización neoliber al, y en lo político a la hegem onía imperial
de EEUU en las relaciones intern acionales. Le Monde Diplomatique (edición española)
constituye un buen ejemplo de publicación clásica de referencia que ha logrado situ arse con
buenos resultados en el nuevo contexto com unicativo, articulando un pe rfil de calidad y una
propuesta comunicativa diferenciada en nuestro mercado: se trat a de uno de los pocos intentos
serios y solventes de convertir el pensam ient o crítico en periodism o, en comunicación social
directa, compartida y generalizada. Es especial m ente remarcable cómo ha conseguido traducir
su complejo planteam iento ideológico en una propuesta empresarial y pe riodística coherente,
y de éxito (económico, social y de im agen), que ha logrado una presencia significativa a nivel
nacional, y una expansión in ternacional muy importante.

DESARROLLO LIN EA DE INVESTIG ACIÓN
En este estudio introductorio solo se ha expl otado una parte de la gran cantidad de datos
obtenidos, la descripción del mapa tem ático y la agenda. Sin embargo, el análisis de la
categoría palabras clave deja abiertas enormes posibilidad es de profundizar y continuar en
esta línea de investigación. A través del estu dio interpretativo de estas palabras clave (y
asociaciones significativas) que se repiten de forma sistemática en los contenido s
informativos del periódico , se platea la hipótesis de que es posible encontrar y definir un
framing general compartido que determ ine la perspectiva, el modo regular y estable de
estructurar la realidad en se ntido am plio (política, socieda d, economía, comunicación, cultura)
desde la línea editorial de esta publicación.

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B IBLIO GRAFIA
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una estrategia distinta d e atención a los medi os en función del trat amiento y el análisis
en profundidad del acontecimiento. Por tanto, es fundam ental la la bor del periodista
especializado en el ámbito de la información política –además de en otros- ya que
genera procesos en los que las fuente s tienen más lim itada su capacidad de
manipulación. La especialización conlleva el conocim iento de datos antecedentes, una
contextualización, una explic ación e interpretación de los hechos y por supuesto un
análisis argumentado de los m ismos.
Ante esta dinám ica, los gabinetes de comunicación se exigen a ellos m ismos una
respuesta más elaborad a, con una documentación comp lementaria que perm ita al
informador situar los hechos en el tiem po, conocer datos antecedentes, explicarlos y
hacer un juicio analítico y crítico para los pú blicos. Po r tanto, es clave el rol del
periodista en la consecución de datos, su s estra tegias de análisis y la relación de
cooperación con los ga binetes con el obje tivo de ofrecer la información m ás veraz y
especializada.
Expertos e investigadores que han real izado el seguimiento de algunos m edios
de información general llegan a la c onclusión de que la homogeneización, la
superficialidad y la prim acía de las fuentes institucionales y políticas son constantes en
las páginas de actualidad diaria, generando un modelo de periodismo de “relleno” y
muy alejado de los principios que rigen la especialización. Elena Blanco ((Losada y
Estévez, 2003:232) establece en form ato decálogo las consecuencias d e esta práctica:
-Falta de interés de los contenidos
-Práctica de un periodismo pasi vo ajeno a la realidad social
-Abandono del periodismo puro a favor de la m cdonalización de los contenidos
y de la construcción de n oticias como piezas d e una cadena de m ontaje
-Homogeneización de lo s contenidos
-Pérdida del sentido crítico
-Estrangulamiento del debate
-Abandono del papel de medi ador del periodista
-Profesionales convertidos indirectamente en portavoces de los partidos políticos
-Desmotivación y rutina de los periodistas
-Falta de credibilidad
Ello desemboca en un a situación crítica pa ra el periodista es pecializado que se
somete a una situación de vulnerabilidad extrem a, sin acceso directo a los
acontecimientos y dependiendo de la info rmación que le facilite una fuente. El

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profesional debe abordar el mensaje de las fuerzas políticas no só lo por su contenido
sino también en función del contexto en que se produce.
“Habrá que buscar siempre la causa, a nali zar por qué se emite ese mensaje y no otro,
qué consecuencias tiene y a quién afecta. El an álisis del los hechos no debe quedar en la
reflexión del periodista sino que debe llegar nítid amente al destinatario de la información. De
otra forma, la comunicación política se transforma en una simple transmisión de mensajes
interesados de una fuerza política a la sociedad , proceso en el que el periodista sería un
intermediario. El periodista atendería sólo a un a parte y no cumpliría su papel de mediador
entre el sistema político y social.” (Ib:229).

Por tanto, es fundamental su actitud ante lo acontecido y su interés por buscar,
contrastar, contextualizar, explicar, analizar y valorar los hechos por encima de los
intereses par tidistas de la fuente. El result ado es una versión m ás argumentada, profunda
y crítica de la actualidad que persigue adem ás la integraci ón de los lectores o de las
audiencias en el proceso de construcción del presente.
4.- Del cero al diez en Gabinetes, la evaluación de políticos y periodistas
El consenso entre periodistas y gabi netes sobre el tra tamiento ante la
información de lo s acontecimientos noticiosos entraña dificultades aunque este debate
abierto enriquece la investigación d e los expe rtos que pueden analizar las críticas que
desde uno y otro campo se producen y expone r cuáles pueden ser los com portamientos
y estrategias positivas y negativas más habituales.
La función por excelencia para el Gabinete debería ser aportar la información necesaria
para que el periodista pueda ofrecer la noticia en orden a criterios de fiabilidad, credibilidad,
actualidad y veracidad. Sin embargo, por encima de esta premisa, el objetivo primario es cuidar
la imagen de la empresa, organismo o persona para los que trabaja y aunque debe establecer una
comunicación fluida con la sociedad a través de los medios de co municación, el Gabinete sirve
más de barrera que de eslabón... El riesgo más fr ecuente es el de la presión que ejerce sobre los
periodistas para acaparar espacio, obtener más columnas y controlar el en foque. (Herrero
Aguado, C. y García Gordillo, M: 2003:247).

Estos mandam ientos conducen a los portavoces y gabinetes a situaciones de
estrés, falsedad, mentira e irascibilidad, en de fini tiva, se crea un clima des favorable que
determina la labor de quienes esperan una re spuesta sin estos ingredientes añadidos.
Algunas de las actuaciones no recomendabl es para constituirse en un gabinete
profesional se resumen en el “Decálogo del perfecto incomu nicador o cómo conseguir
enemistarse por com pleto con los periodistas ”, com o lo define irónicamente Fernando
González Urbaneja (Ramírez, 1995:75):
1-No contestar a las llamadas
2-Ser evasivo en las respuestas y lleva r al periodista a sentirse engañado

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3-Desinteresarse y desconsid erar a los periodistas pr im erizos o a medios que
parecen poco relevantes o poco influ yentes
4-Basar la comunicació n en conceder excl usivas a medios o periodis tas amigos o
afines
5-Hablar mal o con ironía o con suficienci a de unos profesionales en presencia
de otros
6-Recurrir a instancias su periores cuando surgen problemas con algún redactor
7-Mezclar de forma presionante información y publicidad; discrim inar en el
reparto de publicidad
8-No escuchar a los periodistas ; no ser humilde
9-Ser intolerante, exigente, no comprender las prisas o los errores involuntarios
10-Quejarse mucho; querellarse
Un decálogo que puede incluso ser más extenso y que resum e algunas de las
conductas de algunos responsables de los departamentos de com unicación y prensa.
Frente a este “dechado de virtudes” es preciso resaltar que las generalidades se
equilibran con las excepciones de toda regla. Gabinetes re sponsables, fuentes seguras,
estables y especializadas, interlocutores bá sicos de acceso directo a la clase política y
gobernante, depositarios de la confianza de la ciudadanía es la mejor respuesta a una
crítica también extensiva al cam po periodís tico. Según Sigal, “los reporteros siguen
rutinas para recopilar la inform ación y éstas ti enen su contraparte en las rutinas de s us
fuentes, especialmente los funcionarios gubern amentales, para divulgar la inform ación a
la prensa (1978:15). Son los propios period istas los que ponen en bandeja un espacio
privilegiado para la inf ormación institu cional porque aseguran a la vez recurs os
privilegiados del poder. Así, los gabinetes se han acomodado a estos procesos de rutina
y han llegado a alcanzar tal grado de profes ionalidad que consiguen que los medios
publiquen sus notas y comunicados sin llegar al contraste exigido a toda fuente.
(Ramírez Txem a:1995:174).
Pero rend irse ante la evidencia de un m odelo de gabinetes no es justo. Frente a
interesados comunicadores instituciona les existen otros d epartamentos con
intermediarios responsables que saben conjuga r los fines de uno y otro lado. Ejercen de
asesores de la Administración, enseñan a los políticos a comp arecer ante los medios sin
el temor que caracteriza a m uchos de e llos, los educan en un periodism o de
especialización y no de titulares, en defi nitiv a son sus “m aestros de la comunicación”.
Así mismo, un buen portavoz o jefe de ga binete procurará dotar al medio de

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documentación, le pondrá en contacto con la fuente o fuentes expertas en ese ám bito
concreto, tratará de se r un contraste veraz de la noticia , intentará explicar las causas y
profundizar en el acontecimiento, en últim a in stancia será un colaborador de primera
mano para el periodista y juntos harán posib le que la opinión púb lica tenga el diseño
más cercano y objetivo de lo que sucede. Qu e la ciudadanía pueda aprender, form arse,
valorar y ser crítica an te los acontecim ientos es una meta compartida.
5.- Gabinetes estrella, gabinetes fantasma
Dualidades como presencia/ausencia o vi sib ilidad/invisibilid ad son comp letamente
aplicables a los distintos perf iles de departam entos de comunicación que existen. Frente
a los gabinetes institucionales gubernamen tales reconocidos como protagonistas y
fuentes primarias para los m edios de co municación se encuentran aquellos o tros que
tienen m ayor dificultad de acceso. Se trata de organismos que representan a fuentes
menos interesantes para los pe riodistas pero igual de intere sadas en difundir su mensaje.
Es el mecanism o de invisibilidad m ediá tica que afecta a un am plio porcentaje de
emisores y que determ ina quiénes inventan la actualidad.
No puede negarse que el actual sistem a in formativo tenga en la supremacía de
las fuentes oficiales su núcleo de acción. En el desarrollo de este modelo de
comunicación m ediática inciden factores varios com o la notoriedad, oportunidad,
claridad, trascendencia social, fiabilidad… que aseguran este tipo de fuentes. Como
señala Sigal, “una gran parte de las noticias que se publi can son producto del
acoplamiento de dos maquinarias procesador as de inform ación: una la or ganización
noticiosa; la otra, el Gobierno”. (1978:15).
Múltiples in vestigaciones desarrolladas en esta lín ea ponen de manifiesto el
protagonismo de un modelo institucional de fuentes y dentro de este cam po, el
privilegio que los m edios de comunicación conceden a las fuentes gubernam entales.
Son personas o grupos que se organizan en torno a los círculos de poder político y
económico, con acceso directo a parlam ento s, consejos de gobierno, portavocías…
León Sigal, tras el análisis de las fuente s realizado sobre 2850 noticias publicad as por
los diarios New York Times y Washington P o st, llega a la conclusión de que las
instituciones oficiales e ran origen d e la info rmación en el 78% de los casos; es decir ,
que de cada cuatro noticias, tres habían nacido en las inmediaci ones del poder (Gans,
1980:145). Estas fuentes utilizaron en el 58% de los casos pr ocedimientos rutinarios -
comunicados y notas, ruedas de prensa, acont ecim ientos anunciados con antelación, etc.
En el 15,7% de los casos, los informadores utilizaron can ales informales para cotejar

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sus noticias –off the records, filtraciones, fu entes no gubernamentales, etc-, en tan sólo
el 25,8% de los casos, fueron los propios periodistas quienes se trabajaron sus
informaciones (entrevistas, investigaciones, su cesos, etc) y en el 0,3% restante de los
casos no aparecía claro el procedimiento utilizado. A la luz de estos datos, Sigal
concluyó que “el uso predominante de canales rutinarios en la recopilación de noticias
parece reflejar un esfuerzo de las fuentes oficiales por confirm ar la diseminación de
noticias a canales ru tinarios, así c omo una subordinación a éstos por parte de los
reporteros. (1978:154).
En el ámbito español, investig adores como Joaquín Villafañe, Enrique
Bustamante y Em ili Prado, tras estudiar los info rmativos difundidos por TVE, RNE, la
cadena SER y TV3, com probaron que más de l 60% de las noticia s procedían de
instancias oficiales o de los partidos pol íticos. Además, era visib le la especial
predilección que los m edios muestran hacia las fu entes estab les institucionales y de fácil
acceso. Según estos prof esores:
Se detecta “un cierto auge de las oficinas especiales de prensa y relaciones públicas…
La práctica productiva de los profesionales de los medios ha dejado atrás la idea del reportero en
busca de noticias y del redactor que se lecciona los teletipos de agencias, para dar paso a tod a
una serie de intermediarios que se ocupan de mantener a las redacciones in formadas de la
actividad administrativa, económ ica, política o sindical de los organismos para los que
trabajan.”(1987: 68).

La conclusión apunta de forma clara a las estrategias de los gabinetes de
comunicación, cuyo rol, lejos de aso ciarse con una fuente más dentro del amplio m arco
de flujos informativos, se identifica con un m odelo privilegiado de fuentes, inter esadas
en difundir un mensaje único: el de la institución a la que sirven.
Esta supremacía de las fu entes oficiales y de sus vehiculizadores de información,
los gabinetes de prensa, supone un verdadero pe rjuicio para otras fu entes que o bien no
cuentan con este recurso o si lo tienen, no han llegado a alcanzar la categoría
profesional y estable que se les exig e desde los m edios. Según Van Dijk:
“Existe una tendencia a prestar una mayor y más destacada atención a las declaraciones
o los comunicados de prensa de funcionarios estat ales o municipales, de agencias o instituciones
nacionales, en detrimento de los informes o declaraciones de los grupos u organizaciones de
gente común implicada en discusiones o decisiones oficiales”. (1990:191) .

Es evidente que la función de selecc ión de la noticia, intrín seca a los medios y a
las agencias informativas se ha desplazado a las fuentes legitimadas, hasta el punto de
que “sólo es noticia aquello que se produce dentro de estas estructuras, en gran parte

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porque la rutina con stitu ye una relación de confianza entr e los period istas y las fuente s”.
(Cesareo, 1986:II).
El concepto de legitim ación de una fuente aparece ligado a una serie de claves
que según Cesareo y Prado (Ib:1986:II) son:
-Estar colocada en la estructura de poder.
-Tener un elevado grado de homoge neidad cultural con los medios.
-Garantizar un adecuado nivel de productividad
-Ofrecer un suministro informativo que fa vorezca el ahorro de recursos para los
medios.
Este pe rfil deja fuera d e control y con escasas posib ilidades de er igirse como
fuentes legitimadas a un porcentaje elevado de sectores sociales ante quienes los m edios
no de mue st ra n e l má s mí n imo i nt er és . S i toda la información procede de un ámbito
concreto, la consecuencia máxima es el dese quilibrio inform ativo que el propio sistema
promueve y de una gravedad m ayor, la indefens ión de la ciudadanía an te la realidad que
reflejan los medios.

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La financiarización de los grupos de co municación en España: el caso del grupo
PRISA
Doctora Núria Almiron
Departamento de Periodism o, Faculta d de Ciencias de la Inform ación
Universitat Autònoma de Barcelona

Eje temático : Economía de las industrias culturales
Palabras clave : grupos de comunicación, financiarización, gr upo PRISA

Abstract
La presente comunicación tiene por objeto describir la creciente financiarización de los grupos de
comunicación en España a través del caso del grupo PRISA, financiarización que se constituye en
rasgo definitorio de la e volución reciente de los sistemas de medios en los sistem as capitalistas
avanzados.

1. Breves notas sobre economía: ¿qué es la financiariz ación?
El austriaco Rudolf Hilferding escribió hace ah ora casi un siglo que la concentración económica
estaba conduciendo al dominio de las finanzas en la econom ía. El estadio del capitalismo que
describía Hilferding, autor de El capital financiero (1910), sigue vigente y, vista su evolución, su
análisis se revela hoy tan agudo co mo certero. El inicio de la actual interconexión entre economía
productiva y economía financiera queda ya perfecta mente de m anifiesto en este texto centenario. 1
En El capital financiero Hilferding habla de las modernas so ciedades anónim as, del imperialism o,
del papel de los sindicatos y, muy especialm ente, del rol de los bancos y de la concentración
financiera. Para Hilferding, el desarrollo de las grandes socied ades anónimas es clave para
entender la relación cada vez más estrecha entre banca e indus tria pues su principal rasgo, la
separación entre propiedad y dirección, tiene ef ectos im portantes en dos sentidos: por un lado
incrementa la im portancia en el sistem a capitalis ta de los bancos como prom otores de dichas

1 Éste no sería, obviamente, el primer análisis del capital fi nanciero pero sí el prim ero desde Marx (en el l ibro tercer o
de El Capita l Marx describe una teoría de la aut onomí a de las fi nanzas) q ue lo hací a en profu ndidad e n el m arco de
una teoría de la interpen etración capital industrial/capital f inanciero.

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sociedades a través del mercado de valores y, por otro, separa el capital i ndustrial del financiero
permitiendo que sea és te último el que ejerza el papel fundamental. «La expa ns ión de la industria
capitalista desarrolla la concentració n de la Ban ca. El sistem a bancario concentrado es también un
motor importan te para la consecu ción del grado superior de la concentrac ión capitalis ta en los
cartels y trusts», afirma Hilferding (1985: 245). El crecim iento de la industria no puede hacerse sin
la banca quien, al fijar en la indus tria una parte cada vez mayor de sus capitales, se convierte así en
propietaria de buena parte de la industria. Así nace el capital financiero : « Llamo capital financiero
al capital bancario , esto es, capital en for ma de dinero , que de este modo se transforma realmente
en capital industria l » (1985: 247-248, las cursivas en el original). El capita l industrial, por su lado,
es el capital productivo (medios de producción, fuerza de trabajo, benefi cios), de modo que un
capital que en realidad es virtual, el fi nanciero (también llam ado capital «fictic io»), 2 se convierte
en real.
Como explica Pollin, u na necesidad prim aria de cualquier orden capitalis ta es la creación de
flexibilidad —o liquidez—, que permite a «los capitalistas» m aximiza r sus oportunidades de
beneficio sin tener que comprom eterse con una línea de negocios particular. Los mercados e
instituciones financieras satisfacen precis amente esa necesidad pero, com o explicó Keynes, los
mercados financieros también propician el com portamiento especulativo a corto p lazo de los
inversores, porque rompen el ví nculo entre la propiedad de una em presa y la gestión de sus
actividades productivas de forma que se obtenga n beneficios (Pollin, 2000: 133).
Con la expansión de la industria crece el poder de la banca y nace una ideología conservadora
«enteramente opuesta a la del liberalism o» y cuya descripción, en palabras de Hilferding, parece
hoy casi un calco exacto de la hegemonía mundial actualm ente ejercida por el capitalismo
estadounidense. La cita es larga pero entendemos que ilustradora:
El capital financiero no quiere libertad, sino domini o; no le gusta la independencia del capitalista
individual, sino exige más bien su sujeción; det esta la anarquía de la competencia y aspira a la
organización, ciertamente sólo para poder reanudar la competencia en un nivel más alto. A fin de
lograrlo, y, al mism o tiempo, para conservar y acrece ntar su poder, necesita que el Estado garantice el
mercado nacional mediante la protección y facilite, de esa forma, la conquista de los mercados

2 Según Harvey (1982: 296 ), Marx afi rma frecuente mente qu e, en el curso de una crisis, el capitalismo se ve obligado a
abandonar l as «ficci ones financi eras» y reg resar al mund o del dine ro en efectivo, a l as eternas ver dades de la ba se
monetaria. Pero serán autores posteriores a Marx , como Hilferding, quien es utilicen la expresión capita l ficticio «como
un concept o más concreto e institucional, con el objeto de describir el hecho históric o de la unificación del capita l
productivo con el b ancario, bajo la hegemonía de es te último» (Carcanholo y Nakatani 2000 : 151-170).

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exteriores. Necesita un Estado políticamente poderoso que no tenga necesidad de guardar
consideraciones a los intereses opuestos de otros Esta dos al formular su política comerci al. Necesita
un Estado fuerte que reconozca los int ereses del cap ital financiero en el exterior y use del poder
político para arrancar tratados ventajosos a los Estados más pequeños; un Esta do que pueda ejercer su
influencia en todo el mundo a fin de poder convertir el mundo entero en zona de inversión. El capital
financiero, por último, necesita un Estado que sea bastante fuerte para realizar una política de
expansión y para adquirir nuevas colonias. Mientras que el liberalismo era contrario a la política de
intervención del Estado y quería asegurarse su propi a dominación contra el poder m ás antiguo de la
aristocracia y de la burocr acia (…), el c apital financiero exige una ilimitada política de fuer za; […]»
(Hilferding, 1985: 372).
Al final del proceso de expansión industrial y de concentración de la banca, unas pocas entidades
financieras tienen en sus manos la m ayor pa rte de la producción so cial, constituyéndose en
oligarquía (más tarde, durante el perí odo de entreguerras, Keynes hablaría del Parlamento de los
Bancos para referirse a ella). La s consecuencias de esto son manifiestas: «el poder económ ico
significa, al mismo tiempo, poder político», afirm a Hilferding, y cuanto más fuerte sea la
concentración en la esfera económica, tanto m ás ilimitada será la dom in ación que esta ejercerá
sobre el Estado ( Ibid. ,1985: 413). Por ello, para H ilferding el capital fina nciero en su perfección
significa el grado más elevado de poder económico y político en m anos de la «oligarquía
capitalista». Y la prueba del triunf o del capital financiero es el triunfo de sus impulsores (el
«dominio imperialista»), que no fueron otros que los angloamericanos (Tabb, 1999: 3).
El retroceso hasta Hilferding mer ece la pena en la medida que perm ite comprender la procedencia
de las actuales relaciones entre econo m ía productiva y economía financiera —o financiarizada ,
como la define André Orlean, cu ando explica que una parte cada vez mayor de la actividad del
sistema bancario está concentrada en los m erca dos financieros (Orléan, 1999: 9). Diversos son los
autores, especialmente en la segunda m itad del si glo XX, que reconocen que lo que ocurrió hace
100 años allanó el camino para llegar hasta h oy. Por ejemplo, Paul M. Sweezy (1994) habla
también del increm ento de la primacía financiera producido en las dos últim as décadas del siglo
XX y, en concreto, del desarrollo de una superestructura financiera relativamente independiente, y
asentada por encima de la econom ía mundial, form ada por bancos e interm ediarios completam ente
interconectados entre sí. El resultado de ello es que «the real economy, the one that produces goods
and services that enable people to live and reproduce, is owned by a tiny minority of oligopolists»
(Sweezy,1994: 8). Para este autor, la relación invertida que se produ ce entre la economía real y la
financiera es la clave para entender las act uales tendencias mundiales . Como Hilferding, Sweezy

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reconoce el poder político último del poder económ ico: el poder real de corporaciones y gobiernos,
afirma, está en m anos del sistema financiero.
Hoy en día, prácticamente todos los autores aceptan que una de las características básicas que
define el capitalismo contem poráneo es su financiarización —aunque sólo la perspectiva crítica
acepta que este tipo de capitalismo cause m iseria e injusticia—. François Chesnais (2001) habla de
un «régimen de acumulación dominado por lo financiero» o de «régimen de acum ulación
financiarizado». Michel Aglietta (1998) se refiere al «régim en de crecim iento patrimonial»
mientras André Orléan (1999) es uno de los prim eros, si no el primero, en utilizar el térm ino
financiarización . La mayoría de estos autores reconoce que la idea de que pueda existir una
situación dominada por el capital-d inero está tomada de Marx pero, debido a que éste em prendió el
desarrollo d e esta problem ática en una fase todaví a m uy germinal de la acum ulación financiera, es
preciso remitirse al análisis del capita lismo financiero qu e hace Hilferding.
Desde el análisis de Hilferding hasta hoy el mu ndo ha experimentado un periodo de keynesianismo
socialdemócrata, instaurado a raíz de la grave cr isis de 1929, que supu so un relativo receso en la
imposición de la ortodoxia financiera y los intere ses que ésta representaba y que llevan a François
Chesnais a hablar de «lapso de sesenta años» del capital financiero concentrado (2001). Hoy, sin
embargo, la hegem onía de las finanzas es tal que algunos vuelven a habl ar de «autonomización»
del sistema financiero (Dum énil y Lévy, 2001). La creciente im portancia de los mercados de
capitales, el aumento de los costes del crédito o los cambios en el patrón del gasto público se
interpretan como expresiones del triunfo de la esfe ra financiera sobre los sectores productivos del
capital y del trabajo.
Así pues, el rol actual de la economía financiera dentro de la economía global es de dom inio en la
medida en que se confirm a que el capital que se valoriza bajo la forma de inversión financiera y
que comparte in tereses con el beneficio em pr esarial aparece com o la fracción dominante del
capital, la que se m uestra capaz de marcar la p aut a de las formas y el ritmo de acumulación. Los
efectos de este dominio son claros para la econo mía productiva no financiera : la configuración del
régimen financiarizado hace que los m ercados fina ncieros hayan tomado el relevo de las políticas
económicas y de la negociación colectiva pr opia del fordismo . Y ello está sucediendo
paulatinamente en todos los sectores industr iales, tam bién en las industrias culturales.
Esta realidad supone una inversi ón de los supuestos a los que debe servir el sistema financiero.
Esta alteración, o fracaso de los ob jetivos del sistema financiero, se refleja con claridad en el

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Sogecable, pues am bas sociedades avalan y garanti zan buena parte de las deudas contraídas por su s
respectivas filiales.
3.2. Uso de instrumentos financieros
La financiarización, esto es, el protagonismo de lo financiero sobre lo productivo, del grupo
PRISA se manifiesta también espe cialmente a través del uso creciente d e instrumentos financieros
para alcanzar los objetivos empres ariales del grupo. Obviamente, el primero de estos instrum entos
es la cotización en bolsa de dos de sus princip ales empresas, la filial So gecable —Oferta Públic a
de Venta en 1999— y la sociedad matriz, Promotor a de Informaciones, S.A. —Oferta Pública de
Venta en 2000—. Pero también, y m ás especialment e, se m uestra en el uso de determinados
instrumento s propios de la activida d financiarizada, en co ncreto: la implantación corpora tiva en
paraísos fiscales p ara el desarrollo de deter minadas actividades ; la llamada titulización ; las
inversiones puramente financieras d el grupo de co municación; y la incentivación de la plantilla
mediante opciones sobre acciones. E l grupo PRISA hace todavía un uso limitado d e todos ellos
pero su presencia creciente en la operativa de s u s empresas es un síntom a muy significativo de su
grado de financiarización.
a) Uso de los centros financieros extraterritoriales
Cómo describe Hernández Vigueras en su obra Los paraíso s fiscales (2005), el desarrollo
de centros financieros extraterritoriales (comúnm ente denominados paraísos fiscales) 6 «va
parejo con la integración de los mercados fina ncieros de todo el m undo y con el predominio
de las finanzas sobre la economía productiva y s obre la vida social y política en general» y
constituye un rasgo elem ental de la financ iarización de la econom ía actual (Hernández
Vigueras, 2005: 69). Por esto m ismo, el grad o de financiarización de una determinada
corporación tam bién se hace evidente a través del uso que ésta hace de las facilidades
extraterritoriales de la economía financie ra global. En el caso del grupo PRISA los
informes anuales de 1999 a 2004 señalan que el grupo, en su expansión internacional, ha
empezado a ubicarse en plazas financieras que ofrecen, en m ayor o menor m edida,
beneficios financieros en forma de rebajas fi scales, menor control y/o m enor transparencia
para los no residentes. En concreto alguna s de las plazas indicadas —que constituyen

6 Siguiendo a Hernández Vigueras, incluy en a todos aquellos enclaves que «m ediante regímenes jurídicos opac os y
reglament aciones muy laxas, ofrecen exenc iones y bene ficios atract ivos para las t ransacciones fi nancieras de perso nas
acaudaladas o de sociedades regist radas que ni residen ni comercian en ese territorio» es decir, que «realizan una
actividad o ffshore o extrater ritorial , desliga da de la ec onomía l ocal» (Hern ández Vi gueras, 2 005: 67) .

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paraísos fiscales o plazas catalogad as co m o IBF (Internation al Banking Facilities) 7 — son
República de Panamá, Delaware, Florida, Andorra La Vella, Holanda y Luxemburgo
(Almiron, 2006: 486-490).
b) Inversiones financieras
Otro rasgo de financiarización que comparten m uchas sociedades no financieras es e l
desarrollo paralelo a su act ividad productiva de una creciente ac tividad inversora
financiera. Las grandes corporac iones se convierten en gran de s inversores financieros, que,
beneficiándose de la g ran movilida d del capit al, pueden lograr incluso una reduc ción de la
carga impositiv a utilizando la llamada ingenier ía fiscal, como describe Hernández Vig ueras
(2005: 14), y se convierten así mismo en prov eedoras de recursos de capital para sus
filiales. Estas sociedad es consideran efectiv amente como parte de su objeto s ocial la
actividad en los m ercados de capitales.
Entre las inversiones financieras destacadas por los inform es anuales del grupo PRISA
están las participaciones en soci edades puestas en equivalencia, la cartera de valores a largo
plazo y propiamente las invers iones financieras tem porales. Entre 1999 y 2004, el saldo de
las inversiones del grupo PRISA ha ido decreciendo a medida que aum entaba el
inmovilizad o financiero (especialmente con lo s préstam os y créditos a filiales).
Inversiones financieras temporales del grupo PRISA 1999-2004
(Millones de e uros)
Tipo de inversión 1999 2000 2001 2002 2003 2 004
Saldo en sociedades
puestas en eq uivalencia 97,3 100,4 113,7 85,4 4,7 96,8
Saldo en cartera de valores
a largo plazo 29,8 56 ,7 62,5 49,0 12,5 9,1
Inversio nes financieras
temporales 132,2 98,3 66,0 32 ,9 N/i N/i
Total 259,3 25 5,4 242, 2 114,8 17,2 105, 9
Fuente: Elabo ración propia a partir de info rmes anuales (Almiron, 2006). N/i: No se indica.

7 International Banking Facilities o IBF son enclaves qu e ofrecen facilidades bancarias internacionales para el
asentamiento de ba ncos internacionales pero también para la atracción de inversiones co rporativas (Chr ystal, 1984).

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A pesar de la disminución, puede observarse qu e el volum en de la inversión financiera es
considerable, manteniéndose por encim a de los 100 millones de euros en 2004.
c) Tituliza ción
Otro rasgo característico de la financiarización de la econo mía global y, con ella, de los
grandes grupos empresariales, es el uso creciente de los instru mentos financieros (así com o
la aparición de nuevos instrumentos). La titulizac ión ( securitization ) —que puede ser
definida como la activ idad «mediante la cual una em presa puede movilizar activos no
líquidos emitiendo bono s o títulos negociab les en los mercados de capitales, consig uiendo
así liquidez y, por tanto, fi nanciación» (Hernández Viguera s, 2005: 27)— es uno de estos
nuevos instrumentos financiarizadores (en la medida que perm ite convertir derechos de
crédito que no son negociables por su propia na turaleza, en títulos o valo res bursátiles que
se negocian en los mercados financiero s). En 2003, el grupo PRISA aumentaba su
endeudamiento financiero acudiendo a la tituli zación. En concreto, el instrumento elegido
era la emisión de bonos canjeab les por acciones ordinarias que la compañía poseía en
autocartera. Esta emisión de deuda se hacía mediante el la nzamiento de bonos garantizados
convertibles en acciones de la propia firm a por un importe de entre 165 y 175 m illones de
euros, de los que se colocaron finalmente 162,3. Estos bonos canjeables representaban en
torno al 5% del capital social de PRISA y su vencim iento era el año 2008. La operación —
dirigida por Goldman Sachs In ternational y Morg an Stanley & Co. Inter national Limited—
se llevó a cabo desde una filial del gr upo radicada en Holanda, PRISA Finance
(Netherlands), B.V. La elección de esta fili al, creada expresam ente para esta em isión,
perseguía la intención de realizar esta oferta pública fuera de España. El grupo solicitó la
admisión a negociación en la Bolsa de Valores de Luxem burgo de los citados bonos.
También en 2003 acudía a este instrum ento fi nanciero uno de los socios del grupo PRISA
en Sogecable, Vivendi Universal, S .A., que en septiembre anunciaba la em isión de bonos
convertibles en acciones ordina rias de Sogecable, S.A. por un im porte aproximado de 615
millones de euros —en el m arco de su salida del accionariado de Sogecable—. Aunque el
emisor de esta deuda era Vivendi Universal, S .A., la incluimos aquí como m uestra de la
financiarización del grupo PRISA, en la medida que las acciones de una de sus sociedades
no sólo permiten la refinanciación y endeuda miento propios sino tam bién los ajenos.
d) Opciones sobre acciones

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Finalmente, las opciones son un tipo de inst rum ento financiero derivado que, como su
propio nombre indica, aquel que las posee tiene la oportunidad de hacer algo en el futuro
con ellas. La opción está unida a un activo subyacente qu e puede ser de diferentes tipos
pero, de entre los cuales, probablemente el m ás conocido sea sobre acciones. Las opciones
sobre acciones ( stock options ) constituyen, entre otras cosas, una forma habitual de premio
a los directivos de las cor poraciones. Ofrecer o pciones so bre acciones de una compañía
supone ofrecer la posibilidad de com prar esas acciones a un precio previam ente
determinado y en una fecha determinada. Si el precio de las acciones ha subido en el
mercado durante el periodo, los poseedores de op ciones podrán ejercitar las mismas si así lo
desean. Las opciones sobre acciones suponen la financiarización del trabajo, en la m edida
que financiarizan su retribución.
La Junta General de Accionistas de PRIS A celebrada el 18 de m ayo de 2000 aprobó un
programa de opciones para la a dquisición de acciones de la So ciedad con el propósito de
facilitar la presencia como socios de directivos de la mism a y de su grupo de empresas y de
profesionales de especial releva ncia a él vinculados que llevar an a cabo actividades para las
sociedades del Grupo de forma recurrente. El Consejo de Administraci ón fijó los criterios
para llevar a cabo su ejecución y procedió a determ inar los destinatarios del plan. El
número de opciones p ermitía adquirir, com o máximo, un 1% del capital social de PRISA
(2.188.125 acciones). Cada opción permitía ad quiri r una acción. El sistema se aplicó en
varios tramos de conform idad con los criter ios generales aprobados por el Consejo. El
plazo de ejercicio del plan era de tres años desde el momento de conc esión de cada tramo
de opciones. Las opciones concedidas en el primer y segundo tram o de opciones, por las
que se realizó el desembolso de la prim a a 31 de diciem bre de 2001 ascendieron a 895.000
y afectaron a 391 beneficiarios. Las acciones des tinadas a este fin se tenía previsto que
provinieran de la autocartera mantenida por la Sociedad.
El 15 de julio de 2004, PRISA comunicó a la CNMV la aprobación de un Plan de
Retribuciones consisten te en otra entrega de opciones sobre acciones de la Sociedad a los
consejeros ejecutivos y directi vos del grupo PRISA, conforme a la autorización con cedida
por la Junta General Ordinaria de 15 de abril de 2 004. Se acordó ofrecer un total de 18 5.000
a opciones a Consejeros ejecut ivos de la Sociedad y 1.483 .500 opciones a directivos del
grupo PRISA. Cada opción daba derecho a compra r o suscribir una acción de la sociedad y
podían ejercerse a partir del 31 de juli o de 2007 hasta el 31 de enero de 2008.

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3.3. Cotización en bolsa y valor de la compañía
Como indicábam os antes, la cotización en bolsa de parte de la propiedad de una compañía aum enta
su grado de inserción en el capitalismo financie ro global, en la m edida que incorpora a sus
objetivos empresariales objetivos vinculados a expectativas puramen te especula tivas. En concreto,
para el grupo PRISA, sus ofertas públicas de venta han tenido diversas co nsecuencias importantes.
La primera consecuencia es la relativa a los efectos en la estrategia em presarial, aquí especialmente
relevantes por tratarse d e un grupo de comunicaci ón con empresas ded icadas al periodismo y a la
información. Que una parte im portante de la propied ad de PRISA y Sogecable esté en m anos de
accionistas privados a través de los mercados bursátiles significa, para la com pañía, una
responsabilidad superior a la ho ra de atender a los resultados económ icos del grupo. Si bien hasta
antes de las ofertas publicas de venta el grupo también tenía respons abilidades ante sus accionistas,
estos podían considerarse eminentem ente industriales, esto es, im plicados a largo plazo en la
actividad de la com pañía por intereses em pres ariales entre los que cabe incluir la vocación
empresarial y el interés por la ac tividad period ís tica —siendo la rentabil idad un objetivo a largo
plazo—. Con la venta de parte de la propiedad en el mercado bursátil, los inte reses se invierten y la
rentabilidad deja de ser un objetivo a largo pl azo. Todo lo cual conduce a una m odificación de las
estrategias y de las estructuras productivas: tal y com o describe Isabelle Hallary, la presión que
ejercen sobre las empresas los m ercados de capital y los accionistas, cuya inversión sólo busca la
rentabilidad financiera, o bliga a reorientar las estr ategias para obtener beneficios a más corto plazo
(Hallary, 2003: 88).
La cotización bursátil de las dos empresas tam bién significa, para el grupo PRISA, su
incorporación a un entorno de m ayor inestab ilida d y competitiv idad. Mayor inestab ilidad por los
propios rasgos del capitalismo bursátil, im predeci ble y fluctuante frente al capitalis mo puramente
industrial, y mayor competitividad porque la empr esa ya no tiene sólo ahor a que competir en los
terrenos que le son propios —comunicación e información—, sino también en los m ercados de
capitales, para conseguir recursos —en una econom ía crecientem ente financiarizada obtener el
apoyo del capital financiero requiere una considerable inversión en tiem po, dinero y esfuerzo si se
quiere tener éxito—. De forma que bue na parte de la dedicación y es trategias de esta nueva etapa
de PRISA deben reorientarse hacia esta realida d, en detrimento de las estrategias que le son
propias y afines. Esta reorientación queda perfect am ente de manifiesto en el apartado f de los
nuevos Estatutos de 1989, tal y como señalam os en el punto 3.6.

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En tercer lugar, la sa lida a bolsa también supone para el grupo PRISA lo que Hallary define como
la «sobrevaloración de las empresas que cotizan en los mercados financieros» (2003: 84) y que
diversos autores, entre ellos la citada autora francesa, ha n evaluado específica mente para algunos
mercados. 8 Esta patente sobrevaloración supone que los indicadores de la actividad económ ico-
productiva y de la actividad financ iera de las empresas han reflej ado un creciente desfase en las
dos últimas décadas, algo que, como verem os, le ha sucedido desde el primer mom ento al grupo de
comunicación que nos ocupa, cuya situación fina nciera real —de gran endeudam iento— no se
encuentra siempre reflejada en su valor bursátil.
La disociación entre el valor de mercado de la com pañía —aquel mar cado por la cotización
bursátil— y el valor efectivo de la misma —el mostrado por los indicador es de rentabilidad y
beneficio— constituye así pues un elemento clave pa ra valo rar el grado de financiarización de una
corporación. En el caso del grupo PRISA, un análisis de la capitalización bur sátil entre 2000 y
2004 de sus dos sociedades cotizadas —Promoto ra de Informaciones y Sogecable— muestra
gráficamente esta desunión entre indicadores.
Beneficios, deuda y capitalización bursátil de Sogecable, S.A.
y Promotora de Informaciones, S.A. (2000–2004)

Fuente: Elaboració n propia (Almiro n, 2006)
Entre 2000 y 2004, los beneficios netos de Promotora de Informaciones ascendieron un 19%
mientras la deuda total lo hacía un 59%. Su capit alización bursátil al térm ino de ese periodo había

8 Hallary por ejemplo detalla que la ca pitalización bursátil de Wall Street representaba el 40% del PIB de Estados
Unidos en 1980, el 63% en 1994 y el 145% en 1 997 (Hallar y, 2003: 84 ).
19% 59%
1043%
-34%
-1470%
352%
1737%
50%
-2000%
-1500%
-1000%
-500%
0%
500%
1000%
1500%
2000%
Beneficios netos Total deuda Deuda con
entidades de
cr ˇ dito
Capitalizaci—n
bursatil
PRISA (2000-2004)
Sogecable (1999-2004)

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descendido un 34%. En el caso d e Sogecable, no obstante, con una reducción d el 1470% de los
beneficios y un aumento del 352% de la deuda to tal, la acción se reva lorizó un 50% entre 1999 y
2004.
3.4. Consejo de administración
Las entidades financieras han participado acciona rialmente en distin tas sociedades del grupo
PRISA a lo largo de la historia de éste, siendo sus vínculos corporat ivos más estrechos con la filial
Sogecable, S.A. y los más personales y veteranos con la m atriz. En el caso de la matriz, es posible
localizar diversos accionistas (Oscar Alzaga, Gr egorio Marañón, Alvaro Noguera, Alberto Oliart,
Fernando Pérez, Isabel de Polanco) de Promotor a de Inform aciones, S.A. vinculados a la Banca
(Bancos Urquijo, Valencia, Hisp ano Am ericano, Banif, Banesto y Occidental). Mientras que
cuatro han sido las entidades bancarias que han pa rticipado en Sogecable desd e sus inicios: el
BBVA (a través de Corporación Ge neral Financiera, S.A.), el grupo March (a través de Inversiones
Artá, S.A. y de la sociedad Deya, S.A., 9 pertenecientes ambas a Corporación Financiera Alba,
S.A., el holding de inversiones de los March, y Alba Inmobiliaria, S.A.), Bankinter y Caja Madrid
(a través de Corporación Financ iera Caja de Madrid, S.A.).
La presencia de representantes fi n ancieros, bien sea a título in dividual o corporativo, en los
consejos de administración de los grupos de co municación supone un estrech amiento de los lazos
de estos últimos con el capital financiero que fac ilita las alianzas en proyectos conjuntos y la
obtención de recursos de capital por parte de lo s grupos de comunicación. Pero, sobre todo, supone
la máxima proxim idad con aquellos actores má s proclives a prom over un uso creciente de
instrumentos financieros, com o los anteriormente citados, entre los grupos de com unicación, en la
medida que son las entidades financ ieras los interm ediarios necesari os para buena parte de ellos.
En el caso de PRISA, sólo con las dos Ofertas Públicas de Venta realizadas por el grupo, las
entidades financie ras intermediaria s se em bolsar on más de 45 m illones de euros en concepto de
comisiones.
3.5. Estructura de propiedad
A pesar del carácter familiar de la propiedad del grupo PRISA, en fechas m ás recientes, y desde la
oferta pública de venta de las principales so ciedades del grupo, éste ha experim entado una
importante penetración de actores financieros clásic os del proceso de financiarización global.

9 La sociedad Deya, S.A. se convirtió e n Inversi ones Fin alba, S.A. en 2005 y lue go fue abs orbida, ju nto con otras
sociedades, en Alba Part icipac iones, S.A ., siem pre dentro de la Cor poración Financiera Alba, S.A., del grupo Marc h.

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En efecto, la financiarización de una sociedad ta m bién puede medirse por el grado de interés que
suscita entre los bancos dedicados a la gestión de fondos de pensión e inversión, los llamados
bancos custodios —por su custodia de valore s para terceros clientes—. Estas entidades,
especializadas en la gestión de carteras para inversores inst itucionales, son, principalmente,
estadounidenses, y buscan la mayor rentabil idad en bolsa para sus inversores.
En concreto, y tras la salida a bolsa de PRISA, dos gestoras de fondos estadounidenses, State Street
Bank and Trust CO. y Artisan Partners Limited Partnership se hicier on con más del 5% de
participación respectivamente. Estos bancos —junt o con otros como el citado Chase Nom inees y
EC Nominees Ltd— han penetrado en el tejido industrial español de form a muy importante en los
últimos años y a principios de 20 06 estaban presentes en las principales em presas españolas
cotizadas (Repsol, Telefónica, SCH, BBVA, Cepsa, Iberdrola, etc.) con paquetes accionariales en
torno al 5 y el 10% (ver CNMV ). Su presencia en PRISA constituye un rasgo más de la
financiarización del principal g rupo de comunicación m ultimedia español.
3.6. Objeto social
Por último, pero no m enos ilustrador, el grupo PRISA forma parte del grupo de sociedades antes
mencionadas que consideran, efectivam ente, como parte de su objeto social la actividad en los
mercados de capitales. Ello queda de manifiesto en epígrafe f del artículo 2 de los Estatutos de
Promotora de Inform aciones, S.A., en el que el grupo de comunicación declara también como
objeto social de la compañía «la actuación en el mercado de capitales y m onetario mediante la
gestión de los mismos, la com pra y venta de títulos de renta fija o varia ble o de cualquier otra
índole, por cuenta propia». (PRISA, 1989: 1).
4. Las etapas de la financia ción del sistema de medios
Cees Hamelink (Hamelink, 1984: 96-97) establece cuatro grandes etapas del de sarrollo histórico de
los medios m asivos de comunicación con diferentes modos de financiación en correspondencia con
cada una de las fases históricas. Una primera etapa, la del nacimiento de los medios de
comunicación, es aquella en la que la propiedad y la adm inistración se combinan en la figura del
empresario privado (invariablem ente, un financis ta, un banquero o un co merciante), que funda y
financia el medio. Una segunda etapa es aquella en la que el rol de adm inistrador sigue
ejerciéndolo el propietario pero ya se diferencian los proces os de producción, distribución y
financiación. Es la etapa relativ a a las primeras décadas del siglo XX, hasta la Segunda Guerra
Mundial. Una tercera etapa es la de expansión con recursos inter nos, después de la Segunda Guerra

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Mundial y hasta la década de 1960. Y una cuarta etap a es la de expansión c on recursos externos, a
partir de 1960.
A estas cuatro etapas podem os añadir actualmente una quinta etapa de creciente financiarización
del sistema de m edios en las sociedades capitalistas avanzadas.
A partir especialm ente de los a ños 80 y 90 del pasado siglo, la an terior cuarta etapa de Hamelink
vendrá caracterizada progresivamente por una evolución digital que se rá insepa rabl e del a nálisi s de
la misma y que, com o afirma Enrique Bustamante, no supone «una revolución, una ruptura brusca
con la historia anterior, sino una línea de con tinuidad» (Bustamante, 2003: 333). En realidad, es
imposible entender las es trategias desarrollad as en el cam po digital sin partir de procesos históricos
tan esenciales a la globalización como son la de sregulación, la concentraci ón y la financiarización
—su creciente dependencia del me rcado de valores, por ejempl o— del sistem a de medios de
comunicación. Y ello es así porqu e, en último té rm ino, las nuevas tecnologías no pueden borrar la
naturaleza central de los m edios de comunicación en la sociedad capitalis ta actual (Lacroix y
Tremblay, 1997 y Garnham , 2000). De modo que la cuarta etapa es bozada por Hamelink en 1984
adoptará después, hasta hoy, matices propios en su integración formal en el capitalism o financiero
global.
5. Conclusiones
Es posible a partir de lo anterior afirmar que las industrias culturales y, en pa rticular, el sistem a de
medios de com unicación en España, ha em pezado a experimentar un proceso de predom inio de lo
financiero sobre lo productivo si milar al experimentado en el resto de ámbitos económ icos.
Las consecuencias de esta creciente financiari zación son diversas y entre ellas destacan:
1) La modificación de las estrategias y las estr ucturas productivas en aras de convertir la
rentabilidad en un objetivo a corto plazo;
2) y la incorporación a un entorno de mayor in es tabilid ad y desfase entre los indicadores de la
actividad productiva y la financ iera de la compañía que ll evan a su sobrevaloración.
Ambas consecuencias suponen en todos los casos un considerable aum ento del riesgo en la
iniciativa empresarial y una am enaza para los princi pios de responsabilidad social de las em presas
periodísticas.

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volumen de venta de sus productos, resu ltando todo ello en un mercado con una
estructura oligopólica.
Los productores también desarrollan lo que se denom ina economías de alcance,
la cual consiste en la explotación com e rcial del producto mu sical en diferentes
‘ventanas’ ( windowing ), com o por ejemplo cuando un producto m usical sirve como
componente de otros productos culturales co mo programas de radio y televisión,
películas, o se crean nuevos productos como DVDs mu sicales, videoc lips, videojuegos,
etc. En este sentido, la compañía di scográfica que perten ezca a un conglomerado
multimedia que contro la varios sectores de la s I.ICC tendrá m ás oportunidades de
desarrollar la explotación ex tensiva de sus productos musicales a través de diferentes
ventanas, reforzando así la tendencia inherent e a la concentración del mercado en unas
pocas y poderosas empresas discográficas.
Los productores desarrollan además una estrategia fundamental para m itigar la
incertidumbre de la dem anda y asegurarse la s ventas de los discos que lanzan al
mercado, la cual depende del capital del que disponen y del control que puedan ejercer
en los distintos canales de difusión y distribuc ión de sus discos, principalmente el poder
de acceso que tengan a los g randes medios de com unicación para promocionar sus
productos, especialmente la radio. Por ejem plo, las grandes empresas discográficas
disponen de importantes sum as que son destinadas a la promoción, difusión, marketing
y publicidad de sus productos a través de radio, prensa y te levisión, lo cual les asegura
un buen posicionamiento de sus productos en el m ercado y mayores posibilidades de
que este sea escuchado y comprado.
Por último, una característi ca importante a tener en cuen ta, es la necesidad que
tienen las compañías discográf icas de renovar constantemen te los productos musicales
que lanzan al mercado, dado el corto ciclo de vida que estos presentan. Según indican
los estudios ya citados, el cicl o de vida de un disco dura entr e tres y seis meses, y ello
se debe a que los gustos, estilos y tendenc ias musicales cambian constantemente y de
forma cada vez más rápida, lo cual obliga a los productores discográficos a buscar y
producir continuamente nuevos talentos m usi cales que expresen esas tendencias.
Resumiendo, puesto que la dem anda del produc to musical es difícil de predecir,
las compañías discográficas desarrollan difere ntes estrategia s tendentes a asegurar y
maximizar la explotación com ercial de su s productos, esto es: el desarrollo de
economías de gam a (variedad de productos o “catálogo”), de escala (volumen de venta
de un producto), de alcance (explotaci ón extensiva del produc to), la renovación

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constante de sus repertorios musicales y, fundam entalmente, la promoción de sus
productos a través de los m edios de comunicaci ón. Ahora bien, esta necesidad de lanz ar
una variedad de productos de los cuales unos pocos lograrán desarrollar economías de
escala y alcance nos lleva al punto clave de toda la industria de la música, esto es, la
necesidad de las com pañías discográficas de controlar no tanto la fase d e la producción
como las fases de distribución, difusión y com ercialización de los productos musicales
(Garnham, 2000), lo cual vem os que se pr ofundiza aún m ás en la economía de la
industria de la música en Internet

La industria de la música digital
De acuerdo a los datos del último info rme de la IFPI (2006) sobre el m ercado
digital de la música, en 2005 se des cargar on 420 m illones de canciones en Internet a
través de las plataformas de distribución y com ercialización de música, tales com o las
plataformas com erciales de las empresas Apple (iTunes) y Napster (Go Napster),
incrementán dose veinte veces con respecto al año 2003, y representando el 6% del
mercado global de la música. Asim ismo, en 2005 las plataformas comerciales de
música se incrementaron a 335, cuando en 20 03 eran solo 50, y el número total de
canciones que las compañías discográficas ofre cen en estas plataformas se sitúa entre 1
y 2 millones por catálogo dependiendo de la pl ataforma, m ientras que los usuario s que
se abonaron a estos servicios comerciales ya sup eran los 20 millon es en todo el m undo.
Ahora bien, si se sum an las canciones de scargadas en los móviles, el volum en
total de facturación asciende a U$ 1.1 billones, triplicando el valor correspondiente a
2004. Asimismo, el negocio de la m úsica di gital está incentiva ndo otros sectores
industriales, tales como la electrónica de consum o y las telecomunicaciones. P or
ejemplo, en 2005 se ven dieron 60 millones de reproductores de MP3 en todo el m undo,
con un volumen de facturación e stimado en U$ 9 billones, más U$ 75 billon es en venta
de servicios de ADSL y U$ 50 billones en servicios de telefonía m óvil (IFPI, 2006).
Por otra parte, algunas estimaciones de crecimiento del mercado de la música
digital lo sitúan en un 16% del mercado m usical de EE.UU. para 2008, con un volumen
de facturación de U$ 2.2 billones, mientras que para el mercado europeo este porcentaje
ascendería al 30% para 2009, con un volumen de facturación estim ado en € 3.5 billones
(OECD, 2005).

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En los últimos años, algunas empresas están ensayando nuevos m odelos de
distribución y comercialización de m úsica en In ternet, y éstos se basan en los m odelos
clásicos de financiación de lo s distintos sectores de las I.C. Por ejem plo, la financiación
directa a través del pago por producto musical y la financiación indirecta por m edio de
la publicidad presente en estas platafor mas. Estas form as de financiación se
complem entan además con otros modelos tale s com o la suscripci ón a un servicio de
escucha y descarga de música, el com ercio electrónico a través del cual se vend en
diversos productos, el modelo webcasting por medio del cual se recibe música a través
de estaciones de radio digital temáticas, alguna s de las cuales vienen integradas en los
reproductores de música en Internet ( Jukebox ), etc.
Actualmente, la em presa que lidera el mercado de la m úsica digital es la
empresa norteam ericana Apple, la cual m antiene acuerdos de distribución y
comercialización de m úsica con las cuatro Majors (Sony BMG, Universal, W arner y
EMI), posee un catálogo de 2 millones de can ciones, un volum en de facturación total
estimado en más de U$ 900 millones y un vo lum en de usuarios que han descargado al
menos una canción estimado en m ás de10 mill ones, alcanzando así el 70% del m ercado
de la música on line. Lo interesante del caso Apple es que ha logrado conform ar una
demanda de música on line a partir del éxito comercial que supuso su reproductor de
música portátil MP3 iPod (Apple Inc., 2006; IFPI, 2006; IT Facts, 2004;
Nielsen//NetRatings, 2006; OECD, 2005) .
La segunda plataforma com ercial de música digital es Napster, la cual también
mantiene acuerdos de distribución y com e rcialización de música con las cuatro Ma jors ,
posee un catálogo de 1 millón de canciones y álbum es musicales, con 15 millones de
canciones y álbumes musicales descargados durante 2005, represen tando el 11% del
mercado de la m úsica on lin e , más un catálogo de vídeos y program as de radio y TV, y
en 2006 superó los 500.000 mil suscriptores con un volumen de facturación de U$ 46.7
millones (IT Facts, 2004; Napster Inc., 2006).
No obstante, las propias compañías discográficas, tales com o Sony-BMG y
Universal, están ensayan do a través de su s portales web nuevos modelos de explotación
comercial de m úsica, como por ejemplo, brin dando descargas gratuitas de una parte de
sus catálogos musicales pero explotando los gr andes flujos de usua rios que visitan sus
sitios web a través de la publicidad.
Vemos que las com pañías discográficas en los entornos d igitales ac entúan aún
más la tendencia a controlar sobre todo la fase de distribución y com ercialización de sus

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productos, buscando aumentar la escala de su s m ercados musicales y a la vez ensayando
nuevas estrategias y modelos de explotación comercial.

Conclusiones
La industria de la música, tal com o he mos analizado, dadas su lógica económ ica,
estructura y forma de organización, tiend e hacia la conformación de m ercados
oligopólicos controlados por unas pocas grandes compañías discográficas.
Por otra parte, en los últimos años, la industria de la m úsica experimentó una
crisis debido a una m ultiplicidad de factores, entre lo s que se incluyen la competencia
del sector musical por los re cursos económicos que los ciudadanos destinan al consumo
cultural en general, el declive de los soporte s tradicionales como el CD y el recambio de
estos por nuevos soportes digitales tales co mo el DVD, los reproductores de m úsica
portátil MP3, m ás el agotamiento de cier tos repertorios y el a umento abusivo de precios
de CDs, etc.
En este contexto, la exp ansión de nuevas redes y tecnologías di gitales facilitó el
surgimiento de nuevas formas de acceso y co nsum o musical por parte de una amplia
mayoría de usuarios, ante lo cual la indus tria discográfica reacci onó intentando reprim ir
y controlar estas prácticas sociales.
Asimismo, la industria com enzó a desarrollar nuevos modelos de
comercialización de m úsica a través de Internet, lo cual está relanzando el negocio de la
música hacia nuevos mercados digitales em ergentes; pero vemos que esta supuesta
“revolución digital” en la industria de la m úsica parece ser la continuidad de la m isma
estructura oligopólica del mercado de la música tradicional a través de los nuevos
medios y tecnologías digitales.
En este sentido, al igual que el mercado de la música off line , vem os que en el
mercado de la m úsica digital la distribuci ón y comercialización de m úsica se concentra
en dos grandes plataform as a través de las cuales las compañías discográficas
multinacionales comercializan sus productos mu sicales m ás exitosos, y en las que la
presencia de los productos musicales proceden tes de sellos alternativos e independientes
es escasa.
Para finalizar, entendemos que la supuesta “revolución digital” en la industria de
la música parece ser la continuid ad de la m i sm a estructura oligopólica del mercado de la
música tradicional a través de los nue vos medios y tecnologías digitales.

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CV autor
Es Profesor Titular (I) de la Universida d Rey Juan Carlos de Madrid. Doctor en
Ciencias de la Información por la Univers i dad Comp lutense de Ma drid, ha realiz ado
postgrados y estancias de investigación en la s universidades de Boloña (Italia), Rio de
Janeiro (Bra sil) y Rosario (Arg entina), y es profesor visitante de la Universidad de
Westminster (Reino Unido). Ha participado en numerosos proyectos de investigación,
es colaborador de la Revista Telos (Fund ación Telefónica), y entre sus publicaciones
se destacan: La circulación de productos audiovisuales en Internet. Análisis
económico, político y social de la reproduc ción cultural en la Era Digital, E d.
Dykinson, Madrid, 2006 (en prensa); ¿Repr oducción de la cultura o cultura de la

I CONGRESO NACIONAL ULEPICC-Espa ña || ISBN: 84-690-1432-3

reproducción? Hacia un nuevo régimen de regulación y explotación de productos
culturales en Internet, en F. Sierra, C. Bola ño y G. Mastrini (Eds.), Economía Política,
Comunicación y Conocimiento: una perspectiva crítica latinoam ericana. Buenos Aires:
La Crujía, 2005.

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Cambios en la propiedad de la información pe riodística:

De lo público a lo privado

J u l i o C a r v a j a l R i v e r a
Prof. Universidad Austral de Chile
(c) Doctor Ciencias de la Información
Universidad Complutense de Madrid
Noviembre de 2006

juliocarvaja [email protected]

Palabras claves : Información, Tele diarios, Pluralismo

Resumen:

La nueva tendencia de la sociedad de mer cado -apropiación y m anejo económico de la
información periodística de actualid ad, considerada históricam ente como un “ derec ho
público ” de la sociedad dem ocrátic a- genera debates sociales y cambios estructurales en
la comunicación audiovisual de o ccidente. Un caso de controversia en Chile: una de las
más esperadas franjas periodísticas dentro de los telediarios del fin de semana, el
resumen de los goles del fútbol profesiona l, ha sido adjudicado a u na sola de las
cadenas de televisión que tran smiten en señal ab ierta, quien ostenta ahora la
“ exclusividad periodística”, acabando con un bien común de toda la vida: el pluralismo
informativo.

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2
Introducción

Una de las franjas periodísticas m ás esperada s en los telediarios del fin de semana, el
resumen del fútbol profesional de los días dom ingos, sólo puede ser exhibido en Chile
por una de las cadenas de televi sión abierta que se adjudicó la “exclusividad
informativa” de emitir los goles. Así ha quedado definitivam ente establecido po r la
Suprema Corte de Ju sticia ante variados reclamos judiciales.

La medida judicial adoptada sobre este tem a cotidiano, de gran arra igo en la sociedad
chilena, ha generado una fuerte controversia entre los m edios de comunicación social,
los empresarios, los po dere s del Estado y los propios ciuda danos. Lo anterior se debe
específicamente a que los “ derechos de exclusividad” de informar cada dom ingo acerca
del popular deporte fueron licitados por la Asociación N acional de Fútb ol Profesional,
(ANFP) -quien rige la competencia en calid ad de propietaria- y adjudicados a sólo una
cadena de televisión abierta, Canal 13 de la Universidad Católica d e Chile, quien ahora
en solitario puede cubrir todos los parti dos y difundir la jornada con imágenes. Al
mismo tiempo se prohib ió en adelante el in greso de los demás equi pos televisivos a los
estadios.

Tres de las siete cadenas que transmiten en señal abierta –Televisión Nacional de Chile,
Mega y Chilevisión- reaccionaron airadame nte argum entando que la imposibilidad de
acceder a las imágenes im plicaría una perturbación sev era de la TV com o vía de
comunicación coartando, según los recurrentes, la posibilidad de inform ación de un
objeto de interés masivo, com o lo es el fútbol profesional.

Por el contrario, la ANFP sost enía que el carácter de esp ectáculo público que tienen los
partidos de fútbol, programados periódicam en te por ese organismo, no afectan el hecho
de que éstos sean ofrecidos por una entidad privada que posee derechos de propiedad
sobre el mismo espectáculo. Para ello fundó el “Canal del F útbol” (CDF) figura legal a
la cual “vendió los derechos de transm isión” y el cual a su vez se hizo cargo de las
retransmisiones y del proceso negocia dor con otros m edios audiovisuales.

La medida sustentada en la dinám ica del mercado, m ás allá de afectar negativamente a
la pluralidad de opiniones vertidas por el periodismo deportivo sobre el fútbol

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profesional, materializa la tendencia de com ercializar y monopolizar una información
de interés masivo, dejando una estela de ince rtidumbre acerca de la vigencia de la
libertad de informar libremente sobre tem as cotidianos de interés general permanente.

Los hechos

“La Guerra de los Goles”, como se denom i nó el caso, comenzó el 10 de abril de 2003
cuando la ANFP vendió al CD F (del cual tiene propieda d accionaria) los derechos
exclusivos de transmisión por TV, para el territorio nacional o extranjero, de los
partidos de fútbol correspondiente s a los cam peonatos del año 2003 a 2007.

De igual forma impidieron el i ngreso de la totalidad de la s cadenas de televisión a los
estadios del país, las que se disponían a cubr ir periodísticam ente los partidos, aduciendo
que era un espectáculo privado . Si querían hacerlo, cada estación d ebería cancelar una
fuerte suma de dinero por año. Para m ayor drama del periodismo deportivo, lo anterior
también se extendería a las m odestas radioemisoras, lo cual posteriorm ente se desechó
por la inviabilidad econó mica.

La medida provocó un gran im pacto y una aira da reacción de la co m unidad nacional por
cuanto desde hace 50 años, los m edios de comunicación del país, y particularm ente sus
equipos periodísticos, han asis tido librem ente a reportear noticias, jugadas, goles e
incidencias en torno al juego, lo que posteri ormente se com prime en pequeños informes
dentro de los noticieros y programas deportivos de fin de semana, ejerciéndose de este
modo una vasta pluralidad sobre el tema. Para ello el Estado aún otorga a la ANFP, sin
costo, las facilidades del caso, como liberaci ón de im puestos, seguridad policial en los
recintos y otros apo rtes, incl uidos préstamos bancarios de b ajo inter és a los clubes co n
deudas, porque considera que son hechos de interé s general permanentes que interesan
a la gran mayoría de los hab itantes del te rritorio nacional.

Es importante destacar que tam bién los jugado res de fútbol, a través de su sindicato,
saltaron al primer plano indica ndo que si los can ales de televisión llegaban a pagar es os
dineros, éstos deberían ir a sus bolsillos y no a los dirigentes deportivos porque ellos
eran los protagonistas ce ntrales del espectáculo.

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Una primera respuesta a lo anterior p or parte de las televisiones de transm isión abierta,
unidos en la Asociación Nacional de Televisión (ANATEL), fue defender lo que
denominaron el “ Principio del derecho a la Información ”, negándose a su vez a
retransmitir cada día cualquier tipo de información del f útbol profesional chileno
mientras no les dejaran captar las imágenes de los goles del fin de sem ana. Así, durante
siete días los espectadores no se enteraron de nada de este deporte en ninguno de tales
medios. Para los analistas, con esta respue sta a lo que se consideraba un exceso d e la
ANFP, había quedado demostrado el poder de los canales de TV abierta que, unidos
frente a un problema común, era m uy difí cil que se les pud iera derrotar.

Frente a esta dura omisión inf ormativa los diri gentes deportivo s, por su parte, clam aban
que les amparaba la ley que establece el “Derecho de Propiedad” y q ue según ellos
aplicaron en este caso conforme al Estado de Derecho, haciéndolo sólo por necesidad
económica ante la falta de financiam iento de la liga. Matías Avendaño 1 , abogado del
Canal del Fútbol, aseguraba que los tribunal es sólo podían reconocer los derechos que
emanan de la ley de propiedad intelectual de quienes generan el programa, en este caso
el CDF (propiedad de la máxima dirigencia del popular deporte). .

Juan José Guerrero Guzmán 2 , redactor del Consejo Nacional de Televisión, CNTV,
expresa que la imposibilidad de tran smitir las im ágenes de los goles y mom entos de los
partidos de fútbol por parte de los canales de TV generó un conflicto de alta exposición
pública. Las cadenas de TV además de considerarlo una vulneración de la libertad de
información, lo consideraban un perjuici o enorm e, ya que destinaban una parte
importante d el noticiero central a cubrir el de po rte, en especial el campeonato de fútb ol,
con el correspondiente avisaje publicitario.

Es necesario añadir, adem ás, que aparte de la s cadenas recurrentes ante la justicia, otros
canales de televisión, menores o regionales que transm iten en señal abierta espacios de
información de actualidad, tam bién se vieron severamente dañados.

En vista del revuelo generado en el país con todo lo anterior , el 31 de Ju lio del 2003 los
involucrados llegaron a un acuerdo transitorio, firmando un c onvenio en virtud del cual
los canales tendrían derecho a acceder a lo s esta dios, a grabar im ágenes de los partidos
y a emitirlas en sus programas nacionales inform ativos, bajo ciertas condiciones de

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Al tenor de esta breve exposición se observa la rápida evolución de los m edios de
comunicación audiovisuales, y sus correspondientes cam bios en los planos
programático, jurídico y político, con una te ndencia sos tenida a ofrecer una completa
parrilla programática a la m ayor cantidad de audiencia nacional.

Tales disposicione s, naturalmente, h an teni do incidencia en las or ganizaciones internas
de las cadenas, com o en su nivel competitiv o externo, debiendo adecuarse a los nuevos
sistemas de libre m ercado, incorporando nuevas tecnologías de operación y también
innovando en las formas de obtención de la publicidad comercial.

En el ámbito juríd ico los órganos del Esta do han hecho reformas indispensables en la
legislación existente para adecuarse a los nuevos tiem pos. Es así que uno de las nuevas
leyes trascendentes en todos los medios de comunicación social es la Nº 19.773 “sobre
libertades de opinión e inform ación y ejercicio del periodis mo” publicada el 4 de junio
de 2001. (“ La libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura prev ia,
constituyen un derecho fundamental de todas las persona… Se reconoce a las personas
el derecho a ser informadas sobre los hechos de interés general ”) ii

Este instrumento legal ha permitido recuperar las facultades que tuvieron en democracia
los medios inform ativos y especialmente los period istas de Chile, de investigar todo
hecho que sea de interés público, sin ser detenido o procesado por ello, cuando se
trataba de temas vinculados a institucione s o personas fundam entales del Estado, como
establecía la legislación anterio r, impuest a por el régimen militar que gobernó entre
1973 y 1989.

ii En su primer artículo señala textualmente: “La libertad de emitir opinión y la de informar, sin
censura previa, constituyen un derecho fundamenta l de todas l as personas. Su ejercicio incluye
no ser perseguido ni discriminado a causa de las propias opiniones, buscar y recibir
informaciones, y difundirlas por cualquier medio, sin perjuicio de responder de los delitos y
abusos que se cometan, en conformidad a la ley.
Asimismo, comprende el derecho de toda perso na natural o jurídica de fundar, editar,
establecer, operar y mant ener medios de comunica ción social, sin otras condiciones que las
señaladas por la ley. Se reconoce a las personas el derecho a ser informadas sobre los hechos
de interés general”. www.colegiodeperiodistas.cl

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Sin embargo, es necesario agregar que uno de los grand es anhelos del Colegio de
Periodistas, era el que el ejercicio de l peri odismo quedara exclusivam ente en manos de
quienes han obtenido el título profe sional en las universidades. Esto no f ue aprobado
por los legisladores, estableciéndose en el texto de la ley que dicho ejercicio lo
realizarán “ preferen temente ” quienes hayan estudi ado periodism o en centros de estudios
superiores.

Conflicto entre derecho de propiedad y libertad de información.

El caso del fútbol chileno en cuestión, es decir el libre acces o y difusión de la
información de interés general perm anente y el nuevo escenario d e la oferta y la
demanda, para la fundación y m antención de m edios audiovisuales, a base de nuevas
medidas com erciales y publicitarias radicales, obliga a reflexionar sobre el rol de los
medios inform ativos y del papel central del Estado frente a las tendencias económicas y
legislativas que les están afectando en los nuevos tiempos.

¿Cuál es el alcance de la libertad de in formación y del derecho de los ciudadanos a
recibir infor mación pública de in terés perm anente?, ¿Existe una intru sión en la liber tad
de programación de los canales de TV. afect ando su línea editorial, equivalente a una
censura previa, impuesta por particulares? 9

Como en la m ayor parte de occidente, Chile se visto afectado pos itiva o negativ amente
por las fuerzas del mercado, pasando éstas a de term inar y extender los valores generales
del comercio en el im pulso y en la organi zación de los medios a udiovisuales. A m enudo
el Estado ha quedado en una posición incier ta y debilitada en el nuevo entorno
tecnológico, económico y social que promueve la em ergente sociedad de la
información.

La intervención (¿intromisión ?) directa de la variable com ercial es cada día mayor y al
parecer, irrevocable, en lo que por décadas se consideró terreno reservado del
periodismo en beneficio del interés público nacional permanente: los programas
informativos. Por el contrario, se advier te una progresiva obsol escencia del derecho
público a la información, como consecuencia del poder económ ico que administra y

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orienta los medios de com unicación social, pa rticularm ente de la televisión de señal
abierta o analógica, el ente de mayor llegada en toda la historia de la humanidad.

Si se analiza la s ituación desde el punto de vista del Estado, se diría que por sus
competencias constitucionales, es prácti cam ente la única institución que puede
garantizar el ejercicio de las lib ertades públ icas en la información y la com unicación, en
el avance del pluralismo inform ativo y en el fomento de los derec hos culturales de los
ciudadanos, considerados todos ellos component es fundamentales del interés general de
una democracia av anzada.

El profesor Marcial Murciano 10 reafirma el papel del Esta do en este sentido a nivel
universal ( “ha sido determinante en la configurac ión de derechos, reglamentaciones y
restricciones para cada uno de los mercados que se generaron”). En Chile,
históricamente fue directa o indirectam ente el responsable de la organización y
desarrollo del telégrafo y las telecomunicacio nes, así como del cine, la radio y la
televisión, Por ejemplo, subsidiando vía uni versidades desde la década de 1920, las
radioemisoras y desde 1950, las televisiones. Hoy sin em bargo, dado el esquema de una
economía de libre m ercado que opera con éxito en el país, desde hace unos 20 años, su
rol se está minim izado al de observador y mediador en ámbitos com o el de la
comunicación social.

Por tanto, a lo largo del siglo XX, el Esta do ha fom entado, interv enido y regulado los
nuevos medios audiovisuales con el objetivo explícito de impulsar nuevas líneas de
fortalecimiento de la de mocracia, a su vez preocupada por los derechos del ciudadano,
la cultura común com partida y la participación social. Es por eso que ha realizado
grandes inversiones financiadas con pres upuestos nacionales, con lo cual el
mantenimiento de estas redes y los costos de la program ación pudieron ser asumidos en
buena parte por los propios ciudadanos.

No obstante lo anterior, el excesivo control y protagonismo del Estado en la centralidad
de las comunicaciones sociales tam bién fue obj eto de duras críticas , particularm ente por
los sectores neoliberales. Es por ello que medios públicos, como TVN, se fueron
incorporando a los nuevos esquemas del m ercado y a la independencia total de l Estado.

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Valga añadir que el excesivo control del Estado es una situación que se ha seguido
manifestando en num erosos lugares del mundo con posterioridad a los regím enes
socialistas, donde ejercía el máximo poder. En Cataluña por ejem plo, el presidente del
Consejo Audiovisual, José María Carbonell 11 , presentó en marzo pasado a la cámara
parlamentaria un inform e conteniendo “Directrices y recomendaciones sobre la
información relativa al referéndum sobre el Estatuto de Autonomía ” co n siete medidas
restrictivas para los medios. En Italia, de m odo anecdótico, recuérdese también cómo
las televisiones privad as (y tam bién públicas ) vinculadas a Silvio Berlusconi, antes de
las elecciones de abril, en sus inform ati vos y telediarios ignoraron p or completo la
polémica pelícu la “ El Ca imá n ” del director Nanni Moretti, donde se hacía una fuerte
crítica al “cavalieri” 12

Desde un nivel más moderado de participación del Estado en el ámbito com unicacional,
como puede ser el de España, se ha trata do de buscar un consenso. Prueba de ello son
las recomendaciones d el Consejo Para la Reforma de los Medios de Titularidad
Pública , creado el 23 de abril de 2004, que a la fech a de cierre de este trabajo, no habían
prosperado m ayormente por múltiples justif icaciones de los poderes político y
económico.

Uno de sus miembros, el profesor Enrique Bustam ante 13 , señalaba que entre las
propuestas ocupaban un lugar importante unos consejos pensados para garantizar la
independencia del servicio público y la pa rticipac ión de la sociedad civil, los “Consejos
de Información” , dotados de un es tatuto propio. (“Servirían de baluarte contra toda
presión ejercida desde el poder político o ec onómico, como garantía de pluralismo y de
la objetivida d de la información ”).

Esta tensión entre Estado e Industria, a juicio de Murciano, permite comprender mejor
las ambigüedades que afectan al “interés general” y pone también de m anifiesto las
dificultades que existen en la so ciedad (“para definir de manera unívoca objetivos
comunes que puedan ser desarrollados por medio de políticas democrática s de
comunicación ampliamente consensuadas y aceptadas socialmente”) 14

Y es que la comunicación social y dent ro de sus cauces, particularmente la información
pública, ha sido objeto de controversia de sde los albores mismos del hom bre en

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sociedad. A lo largo del tiempo, prim ero, desde una perspectiva legal se ha planteado la
dicotomía de que la inform ación es un derecho público esencial , (libertad plena) y por
otra parte y al mismo tiempo, se le aplica una constante regulación ética y jurídica ,
constituyendo, en ciertos casos, una verdad era censura legal. Incluso sus postulados
altruistas han quedado plasmados en sendas decl araciones de principios y constituciones
de los países democráticos que, al tenor de los hechos, hoy solo parecieran adornar las
sedes de los organismos internacionales.

Los Derechos del Hombre en la Revolución Francesa, por ejemplo, (“ la libre
comunicación de los pensamientos y de las opiniones es uno de los derechos más
preciados del hombre ”, 1789), en la Declaración Univ ersal de los Derechos Hum anos
de las Naciones Unidas (“ Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de
expresión ”,1948) 15 y en el Código Deontológico Europe o de la Profesión Periodística
(“ Los poderes públicos no deben considerar se propietarios de la información ”, 1993) 16 .

Se puede concluir que en la actual soci edad de la información, aquellos principios
deontológicos, incluido el preclaro derecho de las personas a recibir información de
interés general permanente, y por ende de calidad , a través de m últiples medios
periodísticos, amparados en numerosas declar a ciones nacionales e internac ionales, están
quedando supeditados a la volun tad y factibilidad que tienen a bien concederles las
nuevas normas del libre m ercado. Entiéndase de modo particular, los propietarios de los
medios de com unicación y sus departamentos com erciales, que transan con fuentes
institucionales o entidades de todo tipo, los valores económicos e in cluso los contenidos
de los géneros informativos.

Esto es ratificado en genera l por los tribunales civiles de justicia que siguen de
carrerillas esa tendencia, amparándose en m arcos regulatorios que promulgan los
propios legisladores, favorables al financiam iento comercial y a la rentabilidad d e las
empresas de com unicación.

Otorgan, por tanto, la razón a quienes defienden el dere cho de propiedad y a las
transacciones de noticias por s obre el derecho de las audienci as a recibirlas de modo
plural y con parámetros de calidad. A decir, el pago de dinero a pe rsonajes de interés
público perm anente por entrevistas exclusivas (artistas, depo rtistas, científicos y h asta

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literatos) y el cada vez mayor núm ero de sp ot comerciales incluidos dentro de los
programas informativos y telediarios. A lo an terior se agrega adem ás el impulso a la
libre emisión de program as de paupérrimo nive l cultu ral (entre otros, los reality show,
teleseries para m ayores, emitidas e n horario inf antil, program as “ rosa ” generalmente
atentatorios contra la moral pública y las bue nas costumbres); la em isión de publicidad
indiscriminada (largas franjas con apología a la violencia) y program as de fuerte
contenido sexual también en horarios poco adecuados.

Además, como ha ocurrido en Chile con la s noticias deportivas, se discurren nuevas
fórmulas para apropiarse y comercializar temas noticiosos, ahora en los propios
telediarios, considerado un bien común desde toda la vida.

Las interrogantes que irrumpen ahora son: ¿ C ontinuará y se masificará esta tendencia de
pago por la exclusividad en otras fuentes naturales de información para el periodismo?
Por ejemplo, ¿ habrá que pagar a las fuen tes policiales –que hoy cuentan con equipos
gráficos y audiovisuales propios- por la exclusividad de sus informes sobre casos de
delitos de sangre, de gran atractivo para las audiencias?, ¿ habrá que pagar a los
tribunales de justicia po r acceder a sus im ág enes de juicios y resolu ciones sobre delitos
de interés general?, ¿habrá que llegar a c onvenios económicos con m inisterios como el
de salud, vivienda, defensa, etc. por contar con sus inform aciones? ¿habrá que pagar, en
fin, a los bomberos por la exclu sividad de sus entrevistas cuando actúan en las
catástrofes naturales?...

Aunque parezca surrealista, o un ex ceso de im aginación, los m arcos regulatorios de la
oferta y la demanda ya lo permiten. ¿Cuáles son los riesgos de todo esto? , aún no es
posible determinarlo, pero sin lugar a dudas el colectivo social puede verse seriam ente
deteriorado (“ No existe posibilidad de comunica ción sin comunidad, pero no existe
comunidad sin comunicación ” escribía hace algunos años el profesor José Antonio
González Casanova 17 , constitu cionalista de las leyes fundamentales de España).

Es necesario por tanto, m ás temprano que tard e, establecer acuerdos entre el Estado, la
Prensa y la propiedad d e los medios televisivos, en cuanto a que deben aplicarse y ser
invulnerables los valores que han legiti mado históricamente las políticas de
comunicación en los m edios audiovisuales.

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Estos son el pluralismo que amplia el principio fundam ental de la libertad de expresión,
básico para toda democracia, el cual se legitim a fácilmente puesto que su objetivo
central es garantizar que el público disponga de una diversidad inform ativa sustentada
en la variedad de las fuentes de inform ación; y también el principio de la calidad de las
informaciones , que no puede ser garantizada de forma permanente por el m ercado, y en
la que está presente la diversidad y la independencia profesional.

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Bibliografía:

1 LA GUERRA DE LOS GOLES / Canales abiertos versus la ANFP: Vuelve la paz al fútbol por
televisión. El Mercurio, 01-08-20 03, www.m ercurio.cl

2 Guerrero Guzmán, Juan José “LA GUERRA DE LOS GOLES: conflicto entre derecho de
propiedad y libertad de info rmación”, www.puc.cl/derecho/html

3 Acosta, José Antonio y otros, “VIENTOS DE REN OVACIÓN EN LOS INFO RMATIVOS”,
Facultad de Ciencias de la Información , Univer sidad Diego Portales, Santiago, Chile, 2003.
Estudio de Noticieros. www.udp.cl

4 Navarrete, Jorge, en Vargas, Patricio, “HITOS DE LA TV EN CHILE”, Consejo
Nacional de Televisión, www.cn tv .cl/Revista/HTML/2005/Julio/15.html

5 Fuenzalida, Valerio, “A UNA DECADA DE LA REFORMA DE LA TV CHILENA: EL
PLURALISMO INFORMATIVO”, Instituto de Es tudios Mediales Pontificia Universidad
Católica de Chile, Informe Nº. 320, Julio 2003, www.asuntospublicos.org

6 Vargas, Patricio, “HITOS DE LA TV EN CHILE”, Consejo Nacional de Televisión,
www.cn tv .cl/Revista/HTML/2005/Julio/15.html

7 Consejo Nacional de Televisión ESTUDIO ESTADISTICO DE TV ABIERTA, 2000-2005,
www.cntv.es

8 Consejo Nacional de Televisión ESTUDIO ESTADISTICO DE TV ABIERTA, 2000-2005,
www.cntv.es

9 Guerrero Guzmán, Juan José “LA GUERRA DE LOS GOLES: conflicto entre derecho de
propiedad y libertad de info rmación”, www.puc.cl/derecho/html

10 Murciano, Marcial, “LAS POLITICAS DE COMUNICACIÓN Y L ACONSTRUCC IÓN
DEL ESTADO DEMOCRÁTICO”, Sala de Prensa, Nº 92, año III, Vol. 3, Junio 2006.

11 “INFORME DEL CAC PARA EL RE FERENDUM”: ABC, 1/4/2006, pag. 17

12 ABC, 25/03/2006, P. 28

13 Bustamante, Enrique, “MEDIOS DE CO MUNICACIÓN: EL AÑO DE LA TELEVISIÓN”,
Tendencias 06, (Director del informe Bernardo Díaz Nosty), Fundación Telefónica, 2006, Pág.
359.

14 Murciano, Marcial, “LAS POLITICAS DE COMUNICACIÓN Y L ACONSTRUCC IÓN
DEL ESTADO DEMOCRÁTICO”, Sala de Prensa, Nº 92, año III, Vol. 3, Junio 2006.

15 González Ballesteros, Teodoro, “EL DERECHO DE LOS CIUDADANOS A RECIBIR
INFORMACIÓN”, en Desante s Guanter, José María, “EL DEREC HO DE LA
INFORMACIÓN”, publicado en Deontología, Función Socia l y Responsabilidad de los
profesionales de la Comunicación” , (Ciclo de Conferencias) Edición del Consejo Social d e la
Universidad Complutense de Madrid, Hispanographis, SA, 2002, P . 133.

16 “CODIGO D EONTOLOGI CO EUROPEO DE LA PROFESIONA PERIODISTICA”,
www.canalaudiovidual.com

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17 Desantes Guanter, José María, “EL DERECH O DE LA INFORMACI ÓN”, publicado en
“Deontología, Función Social y Responsabilidad de los profesionales de la Comunicación ” ,
(Ciclo de Conferencias) Edición del Consejo Soci al de la Universidad Complutense de Madrid,
Hispanographis, SA, 2002, P. 120.

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La oferta de contenidos y servicios de la TDT: análisis de la situación en el
mercado español

Andreu Casero Ripollés
Universidad Jaume I (Castellón)
[email protected]

Eje temático : Economía de las industrias culturales

Palabras clave : televisión digital terrestre (TDT), contenidos televisivos, servicios
interactivos

1. Introducción: La importancia de los cont enidos televisivos en el marco de la
digitalización televisiva

La digitalización televisiva coloca en prim er plano a los contenidos y servicios, que
pasan a asumir una renovada im portancia. Se convierten, así, en un valor estratégico
clave (Bustamante, 1999b) de ntro del m ercado televisivo y aparecen como uno de los
motores fundamentales para la extensión social de la televisión digi tal terrestre (TDT).
Más si cabe si tenem os en cuenta que la tecnología por si m isma resulta in suficiente
para generar e impulsar la dem anda televisiva de manera autónom a (Comisión Europea,
2003). Esta nueva trascendencia adquirida por contenidos televisivos , los convierte en
un objeto de estudio preferente en el ma rco de la im plantación de la TDT.

La ll egada de esta nueva t ecnología digital supone muc ho más que un mero cam bio de
tipo técnico o de infraestructura de transmis ión de la señal tele visiva. Su introducción
aparece como uno de las principales dinámicas que se incluyen dentro de la m igración
digital (Vilches, 2001), un pro ceso que constituye una auté ntica revolución para el
sistema audiovisual. En este se ntido, pone en juego numerosos factores y aspectos entre
los que sobresalen la producción y realizac ión de contenidos, su transmisión, su
consumo, la incorporación a la oferta de nuevo s servicios interactivos e, inclu so, a la
convergencia multimedia.

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Este círculo vicioso tiene efectos devastador es sobre el mercado televisivo español. Al
hecho que la TDT constituya, hoy en día, un negocio ruinos o en términos económicos,
se une la pérdida de la oportunidad de ensayar nuevos formatos y contenidos
coincidiendo con el período de transición ac tual. Sin potenciales clientes o públicos
resulta estéril probar y testar fórmulas nove dosas tanto en la programación televisiva
como en el terreno de los serv icios inte ractivos. Com o resultado de el lo, la TDT en
España, más que un laboratorio de prueba s, se asemeja a un invernadero donde la
innovación cotiza a la baja y todo se en cuentra en suspenso a la espera del switch-o ff ,
previsto para el abril de 2010.

En este entorno de stand-by , los operados analógicos siguen volcados en la gestión de
sus emisiones convencionales sin prestar apen as atención, más allá de los aspectos
legales, a sus programas digitales. Se lim itan a aplicar un simulcast , para no perder sus
programas de TDT, basado en la repetición m i mética de los contenidos analógicos. E sta
ausencia de una programación innovadora y diferenciada se traduce en una duplicidad
de la oferta, que no alienta a los espectadores a adoptar la tecnolog ía digital. Por su
parte, los concesionarios de la TDT en ab ierto d e ámbito estatal (Veo TV y Net TV)
contribuyen a esta parálisis construye ndo una oferta provisional centrada
exclusivamente en la reemisión de canales temáticos, ya disponibles en la televisión
digital por satélite, y en la difusión de videos musicales. Consecuentemente, ni unos ni
otros han incentivado el mercado.

Pese a la puesta en marcha, a finales de 2005, de los programas de TDT de los
principales operadores de tele visión generalista en España la situación de bloqueo del
mercado no experim entado cambios signif icativos. Los nuevos canales se han
estructurado , en su práctica totalid ad, a partir de la primacía de los dos modelos típicos
de la televisión m ulticanal (Cebrián Herreros, 20 04): el modelo tem ático y el de ta rget .
En el primer caso, los diversos radiodifusore s han apostado por los 3 géneros clásicos
de la televisión temática para articular su of erta de contenidos: la ficción ( Tele5-
Estrellas , Antena3-Nova ), los deportes ( Teledeporte-TVE , Tele5-Sport ) y la información
( CNN+ , Canal 24H ). Por su parte, los canales de target se dirigen, actualm ente, al
público juvenil ( Antena3-Neox ) y a la audiencia infantil ( ClanTV-TVE ).

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La aplicación de estos modelo s ha permitido a las empresas televisivas españolas poner
en práctica los parámetros propios de las ind ustrias culturales (Bustam ante, 2003).
Atendiendo al contexto de mercan tilización característic o del medio televisivo en
España (Giordano y Zeller, 1999), los diferentes operadores han optado por primar los
criterios de racionalización y búsqueda de la rentabilidad económica en su gestión de
los nuevos programas de TDT. Así, ante la dificultad de am ortizar productos
audiovisuales de nueva creación en canales dotados de bajas audiencias y, por lo tanto,
de escaso atractivo y potencial para el sector publicitario, se ha apostado
mayoritariam ente por recurrir al fondo de cont enidos ya disponibles para alimentar esas
nuevas ventanas. La consecuencia directa de el lo se ha traducido en el predom inio del
reciclaje de contenidos ya em itidos anterior mente en form ato analógico para configurar
la oferta de la TDT en el mercado español . Una solución que concuerda a la perfección
con la necesaria optim ización al máximo de los costes de producción y el auge d e la
política de contención de gastos que impera en el sector televisivo actualm ente.

En esta situación, los nuevos programas de TDT de la tele visión generalista española
aparecen como meros empaque tadores de productos ya di fundidos con anterioridad.
Esta dinámica de reaprovecham iento convierte a la oferta de contenidos en redundante,
circunstancia que afecta tanto a su diversidad co mo a su especificidad. Dos aspecto s que
inciden directamente en la captación de audi encias, que se encuentran poco motivadas a
incorporarse masivamente al reconsum o de c ontenidos ya vistos. Esta s ituación influye
particularmente a los canales temáticos basa dos en la ficción, pero también extiende sus
efectos sobre otros tipos de programas. La canales españoles siguen, en es te punto, la
tendencia extendida mayoritariam ente en el continente europeo que registra un bajo
porcentaje de contenidos y programaciones cr eadas exclusivam ente para su emisión a
través de la TDT (Delgado y Larrègola, 2003).

En este contexto, el mercado español de TDT confirm a la máxima que insiste en que la
abundancia de canales no entraña un aumento de la diversidad de la oferta de contenidos
(Prado y Franquet, 1998). El peso del recicl aje unido a la duplicidad que comporta la
situación de simulcast entre la em isión analógica y la digital constituye una
demostración palpable de la vigencia de esta afirm ación. Con todo, en el caso español,
la oferta de contenidos en el marco de la TDT se caracteriza por su alta homogeneidad y
por pivotar en tres grandes macro-géneros (la información, la ficción y el info-show),

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siguiendo las grandes tendencias detectadas en la mayor parte de pa íses del continen te
europeo (Prado, 2005). Aunque, a diferencia de otros lugares, en España la TDT no ha
logrado generar, por el momento, una oferta específica y distintiv a con suficiente
atractivo y singularidad como para im ponerse a la oferta analógica de la televisión
generalista.

5. La situación de los servicios inte ractivos de la TDT en España

Una de las principales novedades que entraña la digitalización televi siva tiene que ver
con la posibilidad de incorporar a la oferta del medio un amplio conjunto de servicios de
carácter interactivo. És tos aparecen como un interesante instrum ento que permite, entre
otros aspectos, introducir un va lor añadido a la programación y el consum o televisivos.

La interactividad se erige como “la condición que im pli ca la ejecución de acciones entre
los diferentes polos que participan en el proceso comunicativo” (GRISS, 2006: 9-10).
En este sentido, exige reciprocidad y conlleva un aumento de la cuota de participación
de la audiencia en el medio televisivo (Contreras y Palacio, 2001). Así, gracias a
posibilidad de contar con una vía de retorno, telefónica en el caso de la TDT, el público
podrá mantener un estrecho contacto con los emisores, romp iendo, con ello, la
tradicional relación unidireccional que ha domin ado la historia de la televisión desde sus
orígenes. No obstante, es nece sario apuntar que, de entre la s diferentes modalidades de
televisión digital, la TDT es una de la s que ofrece m ayores lim itaciones para alcan zar
niveles elevados de interac tividad al no contar con un can al de retorno intrínseco.

Una de las potencialidades esenciales de los servicios interac tivos es el gran número de
aplicaciones que pueden soportar en su introduc ción en el medio televisivo. Pese a la
vaguedad existente, aún en la actualidad, so bre el contenido de estos servicios, un
estudio reciente sugiere 11 ámbitos de im plementación (GRISS, 2006: 61-62): servicios
de información, participación televisiva, gu ías electrónicas de program as (EPG),
administración electrónica, educación, com e rcio electrónico, telebanca, juegos,
apuestas, publicidad intera ctiva y aplicaciones divers as (horóscopos, citas,
esoterismo,…). Dentro de esta clasificación, se encuentran servicios de m arcado interés
general, entre los que so bresale el T-Gobi erno, que tienen en las instituciones públicas,
como la Unión Europ ea, a sus principale s defensores y aquellos de carácter m ás

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comercial, vinculado s al comercio y los juegos electrónicos, impulsados por agentes
privados. Asim ismo, los diversos servicios in teractivos pueden clasif icarse en d os
grandes modalidades: los autónomos, que posee n un carácter independiente de la oferta
propia de la programación televisiva, y los asociados a program as concretos, a los
cuáles se encuentran vincula dos y conectados (GRISS, 2006).

El carácter innovador de los se rvicios interactivos ha de terminado su configuración
como un ámbito inéd ito dentro del escenario televisivo. Esta circunstancia se ha
traducido en la exis te ncia de escasas experiencias que den cuenta de su implementación
en el medio televisivo. En el contexto europeo, el m ercado más consolidado es el
británico, gracias a la apuesta del operador de televisión por satélite BSkyB para su
desarrollo a partir de 1999. Por su parte, el m ercado televisivo español apenas empieza
a registrar las prim eras experiencias pilo to de im plementación. Al igual que los
contenidos program áticos, los servic ios interac tivos se ven afectados por la situación de
bloqueo que anteriormente describíamos y por el círculo vicioso de la innovación: no se
logra generar demanda sin servicios atrac tivos, ni oferta sin una demanda potente
(Bustamante, 1999a). P or ello, su aplicación se encuentra en situación de stand-by,
circunstancia que retrasa su puesta en m archa efectiva y posterga su impacto sob re el
medio televisivo.

En el escenario español, los serv icios interactivos aparecen com o una categoría
subdesarrollada, pendiente de explotar a la espera de ti empos mejores. Por ello, son
escasas las experien cias de im plementación de este tipo de servicios en nuestro m ercado
televisivo. Entre los operadores pioneros que han contribuido en su despliegue cabe
destacar a Televisión de Cata lunya (TVC) y RTVE. En el pr im er caso, a través de la
creación de una em presa específicam ente de stinada a esta cuestión (TVC Multimedia,
primero, Activa Mu ltimedia, posteriorm ente), la televisión p ública catalana a of recido a
través de sus program as de TDT aplicaci ones como una guía de programas, noticias o
información m etereológica. Igualm ente, TVC, junto a la Generalita t y los
ayuntamientos im plicados, en octubre de 2006 ha iniciado una prueba piloto destinada a
implantar y perfeccionar un serv ic io de T-Gobierno. La experi encia, que se desarrollará
en las localidades de Mataró y Vilanova i la Geltrú hasta 2008, permitirá acceder a
información sobre la agenda d e activid ades y a la realizació n de trámites
administrativos, entre otras posibilidades. En una lín ea similar, han lan zado proyectos

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para implantar serv icios interactivos basados en la administración electrónica tanto el
Ayuntamiento de Segovia com o la Diputación de Huesca.

Por su parte, en el caso de RTVE cabe su b rayar la puesta en m archa la iniciativa
Emplea-T. Se trata de una aplicación inte ractiva asociada al program a “Aquí hay
trabajo”, emitido de lunes a viernes a las 9.30h po r La2. Este servicio fa cilita la consulta
de las ofertas de empleo contenidas en la s bases de datos del INEM y los diversos
organismos públicos autonóm icos con competenci as en esta cues tión. Así, a través del
canal de retorno, el usuario que lo des ee puede obtener información adicional de
aquellas ofertas de trabajo de su interés, de sde el salario hasta la persona y la vía de
contacto con la empresa dem andante.

Pese a estas contadas excepciones, la indefini ción es la moneda com ún en el desarrollo
de la oferta de serv icios interactivos en el m ercado español. Este con texto, que atenaza a
los servicio s afecta ta nto a sus contenidos como a su regulación legal. La norm ativa
española sobre TDT no determina que servic ios podrán ser prestados ni bajo qué
condiciones, sino únicamente que la capacidad de transmisión em pleada para ofertarlos
no podrá superar el 20% de cad a múltiplex (RD 944/2005). No obstante, al ser
considerados servicios de telecomunicacione s, su prestación requerirá, según la Ley
General de Telecomunicaciones (Ley 11/1998) , la obtención de un título habilitante
otorgado por la Administración pública (CAC-CMT, 2002).

No obstante, los diferentes agen tes del sist em a audiovisual ponen sus esperanzas en las
bondades que el desarrollo de los servicios inte ractivos lleva, a prio ri, aparejadas. Así,
algunos indican sus enormes potencialidades para lograr una re ntabilidad económica
elevada (CMT, 2004). Se considera que por su carácter novedoso atraerán a num erosos
segmentos de consum idores. Según la industria audiovisual, los tres pilares esenciales a
partir de los cuáles se articulará la oferta de servicios en el marco de la TDT, desde el
punto de vista de su rentabil idad, serán los juegos, el e-mail y los se rvicios
informativos. Sin em bargo, los productores de contenidos alteran esta clasificación
situando a los juegos, en primer lugar, el video on demand (VOD), en el segundo, y la
telebanca, en el tercero (Delgado y Larrègola, 2003).

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Desde esta óptica, lo s servicios interactiv os aparecen co mo una nueva fuente de
financiación para las empresas televisi vas, preocupadas por las consecuencias
económicas, en térm inos publicitarios, de la fragm entación de la audiencia que
introducirá la TDT. En este sentido, la identid ad del prestador de es tos servicios se erige
como un elemento estratégico de p rimer or den para el sistem a audiovisual desde una
perspectiva económica. La confluencia que inst aura la convergencia tecnológica, de la
cuál la inter actividad constituy e una de sus m ás eminentes m anifestaciones, entre los
sectores del audiovisual, la informáti ca y las telecomunicaciones posibilita que
cualquiera de ellos asuma ese papel. Consecuentem ente, será necesario seguir
detalladamente la evolu ción del mercado pa ra conocer qu ién o quiénes logran hacerse
con el control de este nuevo activo, que esta llamado a convertirse en una unidad de
negocio fundamental del futuro sistem a televisivo.

Finalmente, la im plantación de los servicio s in teractivos se al za com o un ingrediente
básico para avanzar en la re ducción de la brecha digital o digital d ivide en España. La
alta penetración social del medi o televisivo lo convier te en un instrum ento clave para la
extensión de la Sociedad de la Información (SI). Su capacida d para desarrollar servic ios
de utilidad que resu lten atrac tivos y conecten con los inte reses del público, es decir que
aporten un valor añadido, resu lta fundamental para estim ular la demanda de nuevos
servicios, que se encuentra en la base del despliegue de la SI (Prado, 2005). Con ello, se
pueden superar los problemas de acceso a las nu evas tecnologías de la in formación y la
comunicación que gene ra el ordenador e In ternet. Además, este escenario podría
comportar una consolidación del televisor co mo protagonista principal del proceso de
convergencia multimedia im pulsado por la digitalización.

No obstante, la situación en el Estado es pañol dista mucho, actualm ente, de posibilitar
la superación de la brecha digital graci as a la aplicación y generalización de los
servicios interactivos. La introducción en el m ercado televisivo de descodificadores o
set-top box de bajo nivel y carentes de capacida d técnica para permitir la inte ractividad
pone seriamente en peligro no sólo la extensi ón de la SI, sino la misma implantación de
los servicio s interactiv os. En el contexto español, los descodifi cadores dotados del
estándar MHP ( Multimedia Home Plataform ), que perm iten un acceso adecuado a estos
servicios, apenas tienen presencia. Se es tá configurando, así, un parque de receptores
obsoleto prácticamente antes de nacer que pue de dificultar enorme m ente el desarrollo

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de servicios inter activos. Por ello, este desf ase tecnológico está lla mado a tra er
numerosos problem as en un futuro próximo.

6. Conclusiones

Pese a que se trata de una cu estión en constante evolución, resulta esencial establecer
las características esenciales de la s ituación act ual de la oferta de contenid os y servicios
de la TDT. El anális is efectuado perm ite sost ener que en el caso español se detecta la
ausencia de relación directa entre el aumento de la oferta de canales televisivo s y el
incremento de la diversidad de la oferta de con tenidos. Se reafir ma, así, un criterio que
tiene como consecuencia la instauración de un elevado grado de hom ogeneización en la
programación de los diferentes op eradores estatales de TDT.

Igualmente, este escenario se agrava con la constatación de la situación de bloqueo que
vive el mercado español de contenidos y serv icios en el marco de la T DT. El círculo
vicioso de la innovación impone su ley determ inando la pasividad de la oferta ante la
inactividad de la demanda y viceversa. Se pierde, con ello, una oportunidad histórica
para desarrollar y experimentar nuevos co ntenidos y formatos adaptados a las
posibilidades aportadas por la digitalizac ión televisiva. Este período previo al switch-off
se caracteriza, por lo tant o, por la inercia y la espera , que han sumido al m ercado
español de TDT en una situación de stand-by . Fruto de ello, se impone, debido además
al peso de las políticas de ahorro y conten ción de gastos por parte de los operadores
televisivos, el predominio del reciclaje y la repetición de contenidos ya em itidos con
anterioridad por vía analógica. Consecuentem e nte, en el caso español, la presencia de
contenidos específicamente producidos para su difusión exclusiva a través de los
programas de la TDT es m ínima.

Pese a las enormes posibilid ades que entrañan los contenid os como activo es tratégico
dentro del nuevo sistema audi ovisual, este escenario pone en peligro algunas de las
promesas de futuro derivadas de la digitalizaci ón televis iva. El contexto actua l se
encuentra lejos de entrañar un fortalecimien to de las industrias productoras y creadoras
de contenidos que les perm ita hacer frente, con garantías, al reto de la migración digital
y configurarse como verdaderos ejes del nuevo sistem a audiovisual. Por ello, el
momento actual exige, m ás que nunca, la articulación de políticas com unicativas

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capaces de reactivar la situac ión y potenciar el papel de los productores españo les de
contenidos y de crear un teji do industrial nacional entorno al mercado de los contenidos
digitales. Políticas y medidas qu e, pese a su carácter estr atégico a corto y medio plazo,
hasta ahora, se han dejado notar poco o nada.

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La privatización de la memoria sonora: amenazas a la cultura común desde los
derechos de propieda d intelectual de la industria musical.

Héctor Fouce
hector@fo uce.net
Conservat orio Superior de Música de Aragón

Eje temático: Economía de l as industrias culturales
Palabras clave: propiedad intelectual/ industria musical/ cultura libre

Introducción: los dueños de la memoria

En 2004 se presentó en el Museo Reina Sofía un trabajo de investigación sobre una
de las obras más conocidas del fotógrafo Robert Capa, la muerte de un miliciano en la
guerra civil española. Durante a ños, los especialistas discutieron sob re si la foto retrataba
realmente una m uerte o si procedía de una serie de im ágenes que Capa tom ó con la
complicidad de un gru po de soldados repub licanos en un momento de disten sión. La
investigació n venía a cerrar el de b ate, para lo que cotejaba la foto famo sa con la s otras .
Poco satisfechos con el trabajo del investigad or, los her ederos de Capa n o dieron permiso
para reproducir la fotografía original. Así que lo que se presentó en el museo fue un libro
sobre una foto que no aparec e en el propio libr o.
En 1995 Eric Eldred, un programador jubilado, creó una página web dedi cada al
escritor Hawthorne para que su hijas com partiesen su interés por la lectura. Con el tiem po,
Eldred llegó a crear una autént ica bibliot eca educati va digital de los clásico s literarios
estadouni denses, utilizando textos que estaban en el dominio público, con enlaces desde los
textos a ot ras páginas e imágenes de la época. Su ini ciativa recibió diversos premios. Pero
en 1998, debi do a una ext ensión del plazo de protecci ón de los derechos de aut or, buena
parte de su biblioteca p asó a ser ilegal y él considerado un pirata (Lessig, 2005, 236).
Ambos ejemplos ponen de manifiesto un pr oblema que cada vez se manifiesta más
en la cultura contemporánea: nuestra me moria, en e s t e c a s o l a v i s u a l y l a l i t e r a r i a , n o n o s
pertenece del todo. Los ladrillos con los que ed ificamos nuestra cultura son propiedad de un

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Hecha est a precisión, m e inte resa abordar el problema de los autores en rel ación con
el uso posterior de sus obras. En el mundo de l a música popular, tal y como expli ca Frith
(1978), funciona la idea de que la valoración del público se mide a través de sus decisiones
comercia les: cuan ta más gent e compra un disco, más impor tante es el art ista. Esta idea
puede ser muy criticable, pero funciona a nive l social. La aspiración de cu alquier grupo que
empieza es incorporarse al Olimpo en el que están M adonna o los Ro lling Stones: nosotros,
como público, somos los que los hemos colocado ahí y de algún modo su música es parte
de nosotros, somos nos otros los que los hemos encumbrado al situarlos como piezas
fund amen tales d el im agin ario cult ural compartido, com o elementos de la inteligencia
colectiva. Si el éxito masivo de un artista fuese una sociedad anónima, los que hem os
comprado discos o asistido a conciertos (y pr obablemente los que hem os invest igado) sobre
tal o cual artista seríamos accionistas de la compañía. Aunque lo seamos, eso no nos da
derecho alguno sobre la gestión. Los fans de los Beatles tenemos q ue escuch ar como una
marca de coches nos vende su produ cto mientras John Lennon canta unas
desconte xtualizadas fra ses de la ca nción God . El artist a, en la cultura de masa s, necesita
una respuesta de la sociedad. Pero, en tanto indust ri a cultural, sólo le interesa un ciert o tipo
de respuesta, aquella asoci ada al consumo de un prod ucto cultural.
Examinan do la necesidad que el artista t i ene de esas respuestas y retomando la
me táfora d e las acc iones de la intelig encia co lectiva, es necesario pr eguntarse que derechos
tienen el creador o el público sobre la m úsica que puebla el imaginario colectivo. Es preciso
abrir un debate público y transparente, en fu nción del i nterés común y no de las cu entas de
beneficio de la i ndustria cult ural, sobre dónde term inaría el d erecho de l autor, o d e los
administrado res de estos derechos, sobre el cont rol de su ob ra. Parece necesario frenar los
intentos de los “guerreros del copyri ght” (Lessig, 2005, 98), que insist en en que la
propiedad intelectual es una propiedad como cualquier otra y por tanto su dueño debería
tener absoluto control sobre ella. Establecer lím ites claro s a los derec hos de propiedad
intelectual es importante en un m undo en el que Disney sigue persiguiendo a las guarderías
que usan imágenes de sus personajes mientras hace lo bby para crear leyes que restrinjan el
dominio público sobre ellos, al mismo tiempo que sus guionistas rel een la literatura
mundial en busca de inspiración. Como señala ir ónicamente Gilmour (cit en Peirano, 2003)
“Víctor Hugo debe estar retorciéndose en su tumba al ver lo que han hecho con su

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jorobado, pero es lo que pasa cuando tus creaciones son de dominio público. Nuevos
artistas las reinterpr etan y el arte sigue su curso”

Democracia, legi slación y tecnología

Junt o con la crisis de la ind ustria de la música grabada y co n la aparición de los
géneros postmodernos, un tercer factor fundamental para entender la dinámica de la
propieda d intelectual en la música po pular es la tecn ología. Desde que, con l a creación del
comp act disc, la m úsica se hizo digita l, la industria co menzó a cavar su pr opia tumb a: la
calidad de la copi a no decrece respe cto al original, de forma que l a limitación estr uctural a
la copia masiva que se daba c on la copia analógica ha desaparecido. El trabajo ingent e de
Kool Herc controlando escrupulosament e dónde colocar el disco en los inicios d el hiphop
ha sido sustituido por un sencillo movimien to con el rat ón, cortando y copiando un
fragmento de la pista.
La facilidad de manipulación de la música digi tal choca de nuevo con la
organización de la indust ria. Como explic a Lessi g (2005, 124) “pueden hacer se cosas
asombrosas con facili dad, pero no puedes hacerlas leg almente con facilidad”. Tan to el uso
de la legislación como el cont rol de las te cnologías v ienen a sumarse a las difi cultades pa ra
establecer un en torno cult ural libre bajo c ontrol democr ático.
Cultur a libre , el libro de Lawren ce Lessig, catedr ático de derecho en la universidad
de Standford, cita múltiples ej emplos de cómo la legislación norteamericana (model o de
muchas otras en el mundo occidental) dificulta una dinámica cultural creativa protegiendo
hasta el extrem o los derechos de propiedad in telectual. Él mismo se ha embarcado en una
cruzada legal para exigir al Congreso que establezca un lími te definitivo a la duración de
los derechos de propiedad in telectual, ya que, en la ac tual dinámica política, las
corporaciones que contr olan los derechos de autor compran la continúa expansión del
plazo. De hecho, diez de los trece patrocinad ores ori ginales en el Congreso de la ley que
amplió la duración del copyright recibieron de Disney la máxima contribución posible; en
el Senado, ocho de los doce patrocinadores recibieron donaciones. (Lessig, 2005, 241). En
palabras de Gilmour (2001)

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“La política social es creada en habitacio nes tras eras llenas de humo en tre los ejecutivos de las
compañías de discos o de cine, y los de las compañí as d e ordenadores, no por la discusión pública
abierta, por los leg isladores o los trib unales.... ¿Es una sorpresa que estas p olíticas de habi tación
trasera terminen favo reciendo a las partes que e staban en la habitación , a expensas de los
consumidores y el público?”

La legi slación actúa como herr amienta de protecci ón de los derecho s de los
propietarios de la cultura, de la mano de la tecnología. Int e rnet facilita la persecución de
todas aquellas actividad que v i olen, au nque sea sól o presuntamente, el copyrigh t. “Es como
si tu coche transmi tiera la velocidad a la que viajas en todo momento en que conduces”
(Lessig, 2005, 184). La reacción paranoica de los guerreros del copyright lleg a incluso a
inutilizar ciertas tecnologías en función de un posible uso frau dulent o. “Mi grabación de la
boda de mi hermano no es copiable porque mi m inidisc actú a como si m i hermano o yo no
tuviésemos el copyrig ht” (Gilmour, 2001).
El propio Lessig denuncia que, en este último caso, las propias m áquinas son
dotadas, de forma prev entiva, de la capaci dad de discernimiento que hasta ahora estaba en
manos de la ley y d e sus interpretantes los juece s. “Es el códig o, no la ley, qui en manda. Y
el problema con las regulaciones implementadas con código es que, a difer encia de la ley,
el código n o tiene vergüenza” (Lessig, 2005, 170).
Las voces de Gi lmour y Lessig, que representa n a entidades como Ele ctronic
Frontiers Foundatio n o Creative Commons, pi oneras en la lucha por una cultura digital
libre y democrática, señalan la consolidació n de un pensamiento crítico sobre los t emas
señalados. Ambas línea s de pensamiento descansa n sobre la idea de que la digitalización de
la cultura implica una dem ocratización de esta , contra la que se alzan las v oces de los
poderosos interesados en mantener sus privilegios. Gilmour se pr egunta:

Si en el 203 0 hubiésemos inventado un duplicador de cosas qu e fuese tan b arato como copiar un
CD ho y, ¿l o pond ríam os fuera de l a le y y l o m anten dríam os e n el un dergr ound ? Así, los gra njero s
vivirían mejor manteniendo la comida cara, los madereros harían n egocio impidiendo a la gente
tener camas y sillas que sólo costaría un d ólar du plicar, los constructores no se arruinarían porqu e
una casa confortable podría dup licarse por tan só lo unos cie ntos de dólares? ... Si queremos
encontrar un camino p acífico a una era de abundan cia, debemos empezar aquí y ahora a transformar
las industrias en las que ya hemos eliminado la pobreza: el texto, el audio y el video”

Sin embargo, la industria no ha du dado en defender sus i ntereses, aún cuand o los
argumentos sean, cuanto m enos, débiles. Cuando un pro fesor de música preguntó a su

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diputad o sobre lo s términos de la ley de copyright en el Reino Unido, este le remitió la
carta de respuesta del ministro de Indust rias Creativas y Turismo James Purnel l que
contenía el siguiente párrafo:

La indu stria de la músic a gustaría de una extensión del plazo d el copyright para las grabaciones
sonoras, qu e es actualmente d e 50 años. Muchos d e los discos de principios d e los años 60 –co mo
los de los Bea tles o los Rolling Ston es – aún se venden bien, y co mpañías como EMI están
preocupadas po r su caudal de ing resos una vez qu e eso discos salga n del copy right en 2010 .
Cualquier cambio en la ley de copyrig ht es competencia de la UE, así que todos los estament os del
gobiernos, así como los otros países de la UE, necesitan ser convencid os de que esos cambios están
justificados y son del interés de los acci onariados británicos 1 .

En el á mbito español, di versas organizaci ones prof esionales de la mús ica (ACAM,
ROAIM, UFI y AEDEM) dirigieron una carta al ministro de Industria en la que,
directamente, se atribuían la legitimidad para hablar en nombre de la cultura, desdeñando a
consumidores y público.

la “Ley de Internet” vendrá a po ner orden en un sector –el del comercio digital d e contenidos
culturales- que ha venido actuando sin ningún tipo de control, lo que h a provocado el consiguiente
perjuicio a nuestras economías, al libre comercio y a la propia Cultura (…) No podemos, tampoco,
concebir la idea de qu e organizaciones, su puestamente representativas d e distribuidores y
consumidores, cuyas actu aciones en lo s actuales mar cos jurídicos, les coloca fu era de la legalidad,
exijan intervenir en la redacció n de la futura ley. (ACAM, 20 05)

El interés público o la i n teligencia colectiva –concepto que la car ta ataca
directamente en otro párrafo - son concept os difusos con actores ind eterminados. No existe
una organización que agrupe a los oyentes de m úsica, como la hay del público de
televisión. Por ello, el debate no puede darse en términos de equidad: frente a una parte con
actores defini dos y profesionales, la otra pa rte carece de capac idad de representa ción. Sin
embargo, c ada vez má s voces se alzan para denu nciar los procesos de control de la creación
musical desde la prensa tradicional y desde Internet. Jo sé Cervera (2005) reaccionaba a la
carta anteriorm ente citad a desde El Mundo.

1 La negri ta es mí a

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Ojalá prevalezca la lógica y no sea necesario demostrarles a políticos y mercaderes que nosotro s,
los votantes, los co mpra dor es, estamos aquí y tenemos voz y voto, con la papeleta o con la tarjeta
de crédito. Ojalá los autores y ed itores recuperen el juicio y se den cuenta de que h ablar con sus
distribuidores y clientes es su única salida. Por qu e la cultura no es de los mercaderes, por mucho
que se empeñen; las leyes no son de las industrias, y los gobiernos no son de los ministros. Nosotros
también contamos. Fomen tar la cultura es fomen tar el diálogo ; sin discusión lo que hay es mercado
e imposición. Si no nos dan voz, tendremos que gritar para hacernos oír. Y no será bonito .

Conclu sión

En pocas oc asiones un ún ico cam po de la cultura ha conc entr ado tan tos e lemen tos
de tensión como el de la música digit al. Por un lado, estamos en un mom ento de enormes
posibi lidades creativas, que se mani fiestan no sólo en los nuevos est ilos musicales que he
dado en llam ar postmodernos, s ino también en posibilidades educativas e informativas. Sin
embargo, muchas son las amenazas: una tecnología om nipresente con un tremendo
potencial de control, una cada vez menos discreta interacció n entre la clase pol ítica y los
intereses de las grandes cor poraciones que ca da vez controlan más cuota de producción de
música y una indu stria en fase de transfor mación que aún no ti ene claras sus pers pectivas
de futuro y se comp orta como un animal acorralado.
El resultad o de todo ello es un mar co legislativo , y una acción punitiva, q ue
consolida el control de una inmensa parte de la producción musi cal en tan solo unas pocas
manos. De esta manera, los elem entos y operaci ones de nu estra cu ltura, a partir de la que
definimos n uestra identidad y expresamos nuestros valores, no nos pertenec en a los
usuarios. La memoria que da sentido a nuest ra exp erien cia vita l e stá en cami no de
convertirse en algo no comunicable: desde el momento en que i ntento compartir con otra
persona alguno de esos elementos, sometidos a la tiranía de la propied ad intelectual , me
sitúo en medio del mercado. A est o le he llam ado pri vatización de la memoria sonora, y es
un proceso que no af ecta sólo al campo de la música, aunque es este ámbito donde
confluyen los elementos arriba enumerados para hacerlo extremadamente agresivo.

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La televisión en Estados Unidos: Nuevas networks , viejos conflictos
ANA I. SEGOVIA
Universidad Complutense de Madrid
Eje temático: Economía de las industrias culturales
Palabras clave : Estados Unidos, legislación, network , televisión

1. CARACTERÍSTICAS DEL SISTEMA TELEVISIVO ESTADOUNIDENSE
La televisión en Estados Unidos siguió la estela m arcada por la radio durante los
años anteriores, lo que supus o la creación de un régimen pr ivado y com ercial. E n su s
comienzos, la radio se desarroll ó en gran medida gracias al apoyo del estame nto militar. De
hecho la inte nción del Departament o de Estado era hacer de este me dio de comunicaci ón un
monopolio controlado por la Ar mada estadounidense. La oposic ión del Congreso facili tó la
creación de la Radio Corporatio n of America (RCA) en 1919, corporaci ón liderada por la
General Electric en la que se se ntaría un repr ese ntante gubername ntal. En esta corporación,
además de General Ele ctric (30’1%), partic ipaba n de manera de stacada Westinghouse
(20’6%), AT&T (10’ 3%) y United Fruit (4’1% ) 1 . Estos eran propie tarios de en torno a dos
mil patente s electrónicas, y er an tanto fabrican tes de re ceptores de radio como a bastecedor es
de las cone xiones y alambrado 2 . Per siguiendo objetivos come rciales crearon sus propias
emisoras, pero veía n con buenos ojos a toda s las demás porque favo recían la venta de
aparatos. Después llegarí a la pu blicidad, que marcaría de ma nera definiti va las cuali dades del
sector. Como relata Bagd ikian (1986: 154), «A las cinco de l a tarde del 28 de agosto de 1922,
la WEAE, estación de la AT&T en Nueva York, tran smitió el primer comercial [un m e n sa j e
de 15 minutos de duración de una empresa de construcción y venta de viviendas por cien
d ól a r e s ] , y la radio de Est ados Unidos ya nunca vol vió a ser la mis ma».
También la televis ión evolucionó como act ividad comercial apoy ada enteramente por
la publicidad. En los primeros a ños sus programa s eran producidos y controlados por un solo
anunciante (patrocinadores de obras de teatro y espectác ulos de varieda des de una hora de
duración principal mente). Son los años dor ados de progr amas como “P hilco Television”,

1 Accionariado correspondien te a 1921. Datos de Barnouw, 1990: 22 .
2 La amenaza de una demanda anti-trust interpue sta por el Departamento de J usticia hará que en 1932 GE y
Westinghouse salgan del acciona riado de RCA y su su bsidiaria NBC (AT&T lo había abandonado un año
antes).

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“Playhouse”, “Studio One” o “ Kraft Televisi on Theatre”. «Y e ntonces una desconocida
compañía fabricante de lápice s labiales, la Ha zle Bishop, hi zo la prueba de c ontratar un
mensaje comer cial no relacionado con el patr ocinio de ni ngún programa en part icular»
(Bagdikian, 1986: 155) , y su facturación creció casi po r cien en dos años. Multitud de
empresas siguieron su ejemplo, desapareciendo paulatinamente el patr ocinio de progr amas.
Por tanto, l as característi cas del sistema de radi odifusión est adounidense van a venir
definida s, en primer l ugar, por la propia in dustria que desarr olle la tecnología comuni cativa
(tanto RCA como CBS participan activamente en la fabricación de los aparatos televisivos y
en el estable cimiento de sus e stándares téc nicos; también Dumont, network que desapareció
en 1955, era filial del principal fabricante de tubos catód icos). En este sentido van a ser
siempre capaces de presionar co n éxito a las autor idades gubern amentales para que el sistema
radiodifusor se desa rrolle siguiendo un cauce mar cado por los intereses de la i ncipiente
industria. La Ley de Radi o de 1927 se aprueba de hecho a peti ción de la industria para fre nar
el caos existente en el sector , y la Federal Communic ations Commission ( la agencia federal
encargada de regul ar y controlar la ra diodifusión en Estados Unidos), i nstituida a partir de l a
Ley de Comunicaciones de 1934 , se creó con la intención de establecer controles en la
participación en un mercado específ ico, y su obj etivo era facilitar la form ación de cárteles
estables. Es decir, que la creación de la agenci a fue posterior a la de las industrias que tenía
que regular, lo que supuso que estas empresas tuvieran una gran fuerza y capacidad de
presión que emplearon –y em plean– en numerosas ocasiones.
De este modo no se puede negar s u a p o y o a l o s má s f u e rt e s, y e l d om i n io p o r pa r t e d e
la AT&T en lo que respecta a te lecomunicaciones y de la RCA en l o referente a me dios de
comunicación. No es de extr añar entonces que sus decisiones técnicas estuvieran
prá cticam ente d eterm inada s por lo s consejos de la industria. Ése fue el caso de la adopción
del sistema de defini ción de 525 líneas y el si ste ma de color propuestos por la RCA. O que se
mostrara reacia a aceptar o incentivar las i nnovaciones que pudieran suponer una amenaza
para el statu quo industri al establecido. Por eje m plo se ha acusado a la Comisión de bl oquear
el desarrollo de la tele visión de pago, del ca ble, de la televisión no come rcial y de los canale s
UHF, para no perjudicar a la televisión hertziana 3 .

3 Una de sus decisiones más típicas a la hora de asi gnar canales a cadenas de programación educativa o no
comercial era congelarlos en la banda UHF, r elegada a un lugar secundario pe se a su mayor calidad técnica. La
FCC forzó a las dos frecuencias a competir en los mismos mercados, mientras que la indust ria mostró siempre su
preferencia por la fre cuencia de VHF. De e sta forma los progra mas de las networks , los que más aud iencia
atraían, se retransmití an por esta frecuencia, condenando a la UHF al atraso (los aparatos de televisi ón fabricados

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En este siste ma privado de radiodifusión la televis ión pública no llega hasta fi nales de
los sesenta, con la aprobación de l a Public Broadcasting Act en 1967. Desgraciadamente la
PBS (Public Broadcasting Service) si empre gozó de un bajo presupuesto y la peor parte del
espectro de frecue ncias. A pesar de todo, gra cia s a sus programas c ulturales se hizo con unos
pocos fieles seguidores, en su mayoría influyentes y acaudal ados, por lo que los anunciantes
se interesaron por incluir pub licidad en la progr amación. De esta fo rma, primero sutiles
anuncios de patrocinio y luego una mayor presencia co rporativa acabaron con las
transmisiones públicas no comerciales (Schiller, 1996; Ledbe tter, 1997).
En segundo lugar, como hemos res altado, es un sistema eminente mente comercial.
Aunque en un primer mo mento pr ima la venta de aparatos las oportunidades económica s
desveladas por la comercializaci ón de los medios se terminan i mponiendo. En este sentido
han colabor ado enorme mente la s leyes de comuni caciones y la actuación de l a FCC. Esta
tendencia viene marcada en el sector radiofónico por la "General Order 40" y las dire ctivas
subsiguientes, que se encargaron de establecer la reorganización de frecuencias a partir de
1928 (establecida en la Ley de Radio de 1927 ). La máxima estableci da por la Comis ión
Federal de Ra dio (antecesor a de la FCC) ve nd ría a ser la siguiente: al depe nder de los
ingresos por publicidad las emisoras lucharían por una progra mación de calidad que
satisficiera a l público. Por otro lado, los grupos no come rciales eran "propa gandístic os", ya
que estaba n más interesados e n defender sus pr opi os valores e idea s que en satisfacer las
necesidade s de la audien cia. Partiendo de esta consideración general, no es de extrañar que los
más benefic iados fueran los radiodi fusores comerci ales 4 . Como consecuencia de sus
presiones desapareci ó la radio no comercial, que siguió func ionando c on unos presupuestos –
y capacidad de onda– raquíticos pero con un públ ico fiel a lo largo de lo s años treinta. En el
caso de la televisión fue el Sixth Report and Order de 1952 el que dibujó el mapa de
concesión de licencias co n premisas similares.

no estaban obligados a cap tar las dos señales, y muy poca gente podía permitirse dos televisores). La a p ro b ac i ó n
de la All-Channel Receiver Act no se produce hasta 1962, m omento en el que em piezan a escasear los canales
de televisi ón en VHF, po r lo que esta frec uencia no c omienza a desarr ollarse de for ma plena hast a 1965.
Mientras que e n 1963 sól o un 10% de los a paratos po dí a recibir am bas frecuencias, el porcentaje aumentó al
50 % en 19 68 y en 1970 su alcance era casi total. En 1975 los números d e las emisoras de UHF abandonaron
definitivamente el color rojo.
4 Tampoco sorprende si tenemos en cuenta que los tr es comisionados encargados del plan de redistribución de
frecuencias (de los cinco que formaban la FRC) eran H. Lafount, antiguo director de diversas industrias de
aparatos radiofónicos, un editor de McGraw-Hill que estarí a tan sólo un año en la Comisión antes de volver a su
puesto, y un empresario que dejó la FRC en 1929 para ayuda r a la CBS en su proceso de expansión. El comité
escuchó a inge nieros, técnico s, represen tantes de las networks y de la Na tional As sociat ion of Bro adcaster s, pero
los reformadores no tuvieron cabida en estas sesiones in formativas. Lafount declaró i ncluso en 1931: «¿En qué
ha contribuido la educaci ón a la radio? En nada. ¿En qué ha contri buido la comercialización? En todo» (citado
por McChesney, en en Solomon y McChesn ey, 1993: 222-258).

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P o r ú lt i m o, e s necesario aclarar el concepto de cadenas en propiedad y networks
(redes de programación). En EE.UU. las em isor as de radio y tele visión funcionan en
cadena. Es decir, no son emisor as nacionales que cubren todo el territorio, sino radios y
televisiones locales, pertenecien tes a propietar ios o empresas concretas, que contratan la
programación de una de estas redes de program ación ( afili adas ), que a su vez pueden ser
propietarias de un determinado núm ero de e misoras, según lo que haya ido marcando la
ley. Las networks han detentado desde sus inicios un enorme poder a la hora de definir el
sistema de radiodifusión es tadounidense. De hecho, como hem os visto, hablar de la
historia de la televisi ón en Estados Unidos es hablar de la evolución de sus redes de
programación. Incluso una revisión de la norm a tiva en comunicación revela esta cuestión
como de gran interés para la FCC. Este tem a será el enfrentado en el siguiente epígrafe,
para continuar en el tercero con un br eve recorrido por la historia de las networks .

2. EL PODER DE LAS NETWORKS
El predominio de las networks sobre las cade nas de televi sión es casi absoluto desde
los primeros pasos de la industria (en 1950 un 98% de la s estaciones esta ban afiliadas a una
re d ) . Por ejemplo, mientras los beneficios de las networks subieron un 575% de 1964 a
1975 (como consecuencia del increm ento del tiem po y las tarifas publicit arias), el aumento
de las compensaciones a las afiliadas fu e de tan sólo un 34% en el mism o periodo
(Sterling, en Compaine, 1979). D e he c h o, u n a d e l a s p ri m e r a s p r e o c up a c i on e s d e l a FCC fue
la dominación de las networks sobre la program ación, uni da a la inquietud por la
concentración de la propiedad. Ambas cuestione s fueron debatidas desde principios de los
años 40, dando lugar a una serie de medida s que afectan tanto a los operadores de
televisión en general como particul armente a las redes de program ación 5 .
La normativa específica que concierne a las networks (Carter, Franklin y Wright,
1996) tiene su primer ejem plo en 1941 con las Chain Broadcasting Rules , que surgen de
esa alarma por el dom inio de las redes de programación sobre sus em isoras afiliadas. Los
puntos a los que hace referencia la norma nos dan una idea de los abus os de los contratos
de las cadenas locales con las networks . Son ocho reglas tocantes a los siguientes asuntos:

5 El primer caso hace referencia a la propiedad m últip le de emisoras de televisión, que va aum entando
paulatinamente de 3 a 5 y luego a 7 e n 1953, para pasa r a 12 en 1984. Este año se establece adem ás un límite
cualitativo: las estacio nes de televisión en propiedad sólo pueden alcanzar el 2 5% de la población . Límite que
sube al 35% con la Ley de Telecom unicaciones de 1996 (si bien desaparece el cuantitativo) y que a hora se
sitúa en el 39%. Verem os la aplicación de es tas norm as al estudiar la evolución de las networks .

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permitido se encontraba en el 25%) y 39 emisoras de radio. La FCC aprobó la adquisición
el 22 de noviembre del m ismo año. Con esa aceptación llegaron también siete dispensas
permanentes a dis tintas normas y otras doce te mporales (innecesarias la m ayoría de ellas
tras la aprobación de la Ley de Tel ecomunicaciones de 1996). La empresa cam bió
formalmente el nombre de W estinghouse Electr ic Corporation por el de CBS Corp. en
1997 y en los años siguientes se deshizo de todos sus negocios no relacionados con las
comunicaciones (y aumentó su presencia en el sect or d e la radio, con la compra de In finity
Broadcasting). El 7 de septiembre de 1999 a nunciaba su fusión con otro gigante de los
medios de com unicación: Viacom . Esta compañía se desgajó, curiosamente, de la propia
CBS en los años setenta a causa de las leyes me ncionadas en el anteri or apartado. En cierto
modo su fusión es también significativa porque vuelve a reunir a dos empresas obligadas a
separarse casi tres décadas antes 16 .
El desembar co de Viacom va a provoc ar el cambio de algunas de las me didas ya
modificadas por la ley del 96, en conc reto lo referente a la posesi ón de networks y el
porcentaje de audiencia alcanzado por emisoras de televisi ón en propiedad. L a fusi ón de
Viacom y CBS supone la uni ón en una mi sma compañía de dos networks (CBS y UPN)
siendo una de ellas una de la s cuatro redes principales 17 , y además suma nue vas emisoras de
te l e v is i ón e n p r o p ie d ad (1 9 ) , s u p er a nd o e l l ím ite e s ta b l ec id o d e l 35 % . Viacom jugó bien sus
bazas para la modificación de am bas normas. En prim er lugar arguyó que obligarles a
desprenderse de UPN justo cuando empezaba a despegar podía ser perjudicial p ara la
cadena. La FCC le concedió un año para atenerse a la ley –a contar desde la aprobación de
su fusión en mayo de 2000–, tiem po suficiente para que las presiones del grupo en el
ámbito ejecutivo y judicial dieran su s frutos (esta prohibición fue elim inada
definitivamente en 2001). De es te modo el lide razgo en la producción d e Viacom le sirvió
a la CBS para llenar su propia programación, y unir la joven audiencia de los canales de
cable de Viacom y la UPN con las au diencias más m ayores de la CBS. En lo que respecta
al porcentaje de audiencia alcanzad o, una semana después de la fusión el presidente de la

16 Viacom se qu edó en la partición c on la divi sión de pro gramaci ón de la CBS y sus ca nales de cabl e. A
mediados de los ochenta c om pró MTV Net works (M TV, VH 1 y Nicke lodeon ) a War ner Com municat ions.
En 1987 National Amusem ents, una cadena de salas de cine controla da por Sum ner Redstone, a dquiere
Viacom por 3.400 m ill ones. El año clave para la com pañía es 19 94, m omento en el que se cierra n dos
negocios fundam entales para su c onversió n en un mult i media global: la adquisi ción de Bl ockbuste r por 8.400
millones de dól ares (de la q ue se despre nde e n 2004) y de los est udios Para mount por 10.0 00 mill ones.
17 L a Ley de Tel ecomunicaciones de 1996 e liminó una de las disposiciones de las Chai n Broadc asting Rul es
al permit ir la posesión de dos networks por el mismo propietario, pe ro es pecificando que ninguna d e las dos
podía ser una de l as cuatro m ás im portantes (AB C, CBS, N BC y Fox) .

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Cámara de Comercio del Senado hacía llegar una propuesta para aumentar el lím ite al
50%. Mientras tanto, la compañía llevaba el caso a lo s tribunal es, y la Corte de
Apelaciones del distrito de Co lumbia decidía suspenderla en abril de 2001. En el periodo
de revisión de las normas correspondiente a 200 2 (ver más adelante) se planteó au mentar
este porcentaje al 45%. Al se r rechazados todos los cambios propuestos por la FCC, el
Congreso intervino para aumentar el lím ite al 39% (justo el porcentaje que tanto Viacom
como News Corp./Fox necesitaban ).
T am b ié n G E/ N B C y News Corp./Fox van a ap rovechar la relajación de la norm ativa
existente a lo largo de la década de los nove nta, con m ovimientos quizá no tan llamativos
como los realizados por Disney/ABC y Viaco m/CBS pero sí igual de efectivos. News
Corp. va a seguir aumentando sus em isoras de televisión en propied ad (adquisición de Ne w
World Communications en 1997 y de Chris- Craft Industries, BHC Communications y
United Televisión en 2000), de tal forma que en la actualidad posee 35 estaciones de
televisión y roza el 39% de audi encia potencial (38’27%). Reafir m a así la expansión de su
propia network Fox, asegurada tras arre batar en 1993 los derechos de la liga nacional de
fútbol americano (NFL) a la NBC. En cuanto a la NBC, varias opera ciones aseveran su
posición dominante, adelantándose incluso a lo s nuevos tiempos. Tres son las acciones que
representan tendencias destacadas: el aum ento de emisoras en propiedad, la incorporación
de una major cinematográfica y la entr ada en el m ercado televisi vo hispano. La primera de
ellas está rela cionada con la últim a, ya que la comp ra en 2002 de Telem undo
Communications Group supone no sólo la incorporación de una de las networ ks de habla
hispana más importantes del mercado estadouni dense, sino también de 11 estaciones de
televisión en propiedad (más dos canales de cable, que se unen a CNBC, MSNBC, Bravo,
SCI FI, entre otros). Adem ás en 1999 NBC co mpró un interés mayoritario en Paxson
Communications, dueña de 52 estaciones de te levisión en pequeños mercados que llegan a
un 31’59% de los hogares estadounid enses (afiliadas a su propia network , Pax), con vistas
a adquirir la empresa en su totalidad si los cambios norm ativos lo permitían 18 . A esto hay
que añadir la compra en 2004 de Universal (e studios de cine) y USA Network (canales de
cable) de manos de Vivendi, de tal m anera que la empresa cam biará su denom inación a
NBC-Universal (80% propiedad de GE y 20% de Vivendi).

18 Ese mismo año la FCC establece que poseer m enos de 1/3 de una cadena si ot ro tiene el control no
significa pr opiedad, de tal modo que la posesión de un 3 2’5% de Paxso n no contravi ene ninguna norm a. Sin
embarg o, como hem os señalado , ha prefe rido apost ar po r el mercado hispano, m ucho más prom etedor que la
audiencia de Pax.

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LA NUEVA TEMPORADA TELEVISIVA
La temporada 2005-2006 trajo nuevos cambios al panoram a mediático
estadounidense. A finales de 2005 se hacía efectiva la disgregación (¡de nuevo!) de
Viacom y CBS en dos com pañías gestionadas por separado. Viacom se quedaría con los
estudios de cine Paramount (a los que se sum ó DreamWorks en 2005) y los canales de
cable, mientras CBS retiene las propiedades del sector radiofónico (segundo operador de
radio en EE.UU.), televisivo (UPN , CBS, King World Productions), publicitario (CBS
Outdoor) y editorial (Simon & Schuster), adem ás de los parques de atracciones de
Paramount. A principios de 2006 CBS y Time Warner anunciaron el cierre y fusión de sus
respectivas networks (UPN y WB) para dar paso a The CW en otoño. Poco después Rupert
Murdoch dio a conocer su d ecisión de crear una segunda network a partir de News Corp.,
llamada My Network TV (MNT). Mientras, la líder del segm ento de mercado latino,
Univision, ha cambiado de dueños 19 .
¿Una nueva revolución televisiva en pers pectiva? No parece probable. Más bien un
reordenamiento del sector com o consecuenci a de las presiones de rivadas del sistema
económico del que form an parte. Tanto Time Warner como Viacom estaban muy
descontentas con el margen de beneficios ge nerado por sus redes de programación (un m uy
poco impresionante 4% de crecim iento en su s ingresos en los últimos cinco años, con
pérdidas de unos 1.100 millones de dólares en s u s doce años de existencia). El resu ltado
fue un acercamiento entre am bas para intentar aunar sus audiencias con sus respectiv as
series de éxito, juntando nichos de audiencia similares. Así “Las chicas Gilm ore” (WB) se
emitiría la m isma noche que “Veró nica Mars ” (UPN) creando una especie de ‘noche de
chicas’ frente a la transmisión de “Sm allville” y “Supernatural” para atraer público
masculino otro día de la sem ana (Grossman, 200 6). The CW ha conseguido ya la afiliación
de 167 estaciones de televisión, con un alcance del 96% de los hogares, y el día de su
estreno consiguió el primer puesto en su obj etivo (la franja de audiencia de adultos y
mujeres de 18 a 34 años) con la sexta edición del reality “America’s Next Top Model”.

19 Univision fue corteja da por muchas em presas tras anunciar que recibía ofertas de compra o fusión a
principios de 2 006. Entre l os nombres sonaron Ne ws Corp ., CBS, Ti me Warner, C isneros, Televisa... Mas la
mayoría de ellos de bían afrontar problem as legales para hacer efectiva la com pra (las dos prim eras tenían ya
su cupo de em isoras de tel evisión e n propie dad cubier to; las dos últimas, dueñas cada una de algo más del
10% de Uni vision, no podían poseer má s del 25% de la co mpañía y a que no so n estadouni denses). Al final
un grup o de i nversores (Madis on Deanb orn Partne rs, Pr ovidence Equit y Partners, Texas Pacific Grou p,
Thomas H. Lee Partners y Saban Capital Group), conocido s en el mundillo de los medios, adqu irieron la
empresa por una suma cercana a l os 14.000 millones de dólares.

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El anuncio hecho público el 24 de enero de 2006 sobre la desaparición de una de las
networks existentes causó una pequeña oleada de pánico entre los propietarios de
estaciones de televisión afiliadas. Se daba por supuesto que las em isoras en propiedad de
Tribune 20 y Viacom afiliadas a W B y UPN permanecer ían con CW , por lo que en muchos
mercados una te levisión te rminaría sin re d de program ación nacional. Una de las más
perjudicadas era News Corp., con nueve es taciones afiliadas a UPN que se quedarían
huérfanas. Sorprendentem ente, esto aliviaba al resto de los afectados, confiados en que si
Rupert Murdoch tenía los mismos problem as que ellos alguna solución abordaría. Buena
intuición. Pocos días después News Corp. anun ciaba la aparición el 5 de septiembre de
2006 de una nueva red: My Network TV (d enominación extraída de su reciente
adquisición MySpace.com). Su plato fuerte serían dos telenovelas que se em itirían de lunes
a sábado, “Desire” y “Fashionhous e”, producidas por Twentie th Television, un formato
con un coste muy inferior al de las series creadas para el prime time (Higgins, 2006).
Además ofrecía a sus afiliadas un 65% de lo s ingresos por publicidad del prim e time
(nueve minutos de cada hora), m ientras que CW tan sólo prometía tres minutos.
Sin duda alguna el panorama televisivo ha sufrido cambios im portantes en esta
temporada. Sirva com o muestra que los índice s de audiencia de la sem ana que publica en
cada número la influyente Broadcasting & C able han pasado de mostrar la cuota de
pantalla según el índice Niel sen de ABC, CBS, NBC, Fox, Pax, UPN y WB a recoger los
datos de ABC, CBS, NBC, Fox, Univision, Telefutura y CW. Adem ás la búsqueda de
nuevas series que seduzcan a la audiencia ha llevado este año a que los episodios piloto
sean un 50% más caros que hace tan sólo dos años (Jam es, 2006). Una media de 6 millones
de dólares, con un total para la temporad a de unos 62 millones, consecuencia d e más
efectos especiales, m ayor calidad visual y un equipo hum ano con sueldos más altos
(directores, actores, guionistas). Eso si la serie aguanta en pantalla, claro, porque las tres
cuartas partes de los estrenos fracasan (est a temporada, por ejem plo, grandes apuestas
como “Kidnapped”, “Studio 60 on the Sunset Strip”, “Six Degrees” o “Shark” no han
tenido ni mucho m enos el éxito esperado) 21 . Y las networks proporcionan cada vez m enos
tiempo a las series an tes de retirarlas de la parr illa (de hecho CBS ha elim inado “Smith”
tres semanas después de su estreno), m ientr as han de gastar cada vez m ás dinero en
publicidad de la nueva programación. Los m ismos problemas que la industria
cinematográfica arrastra desde hace años ha n contagiado la pequeña pantalla (si bien

20 Tribune poseía un 22% de WB, con lo que sigue par ticipando en la prop iedad de The CW.
21 Carter, 2006 ; Wyatt, 2006.

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también sus ventajas, ya que tam bién el merca do internacional, las descargas de Internet y
la venta de DVD’s ayudan a nivelar la cuenta de resultados). Así mismo las cadenas se
quejan del escaso aumento de sus ingresos p ublicitarios (que se difumina entre nuevos
medios) –aunque la perspectiva ofre cida a principios de mes por Advertising Age era bien
distinta, ya que hablaba de que la televisión trad icional crecía tan to en audiencia como en
ingresos y precios de anuncios (Atkinson, 2006)–.

4. VIEJOS CONFLICTOS
Es evidente que el sector de la televisi ón hertziana, enfrentada desde hace décadas a
los nuevos medios (prim ero el cable, luego Internet), ha tenido qu e adaptarse a las
necesidades económicas de esta industria en proceso de cambio y convergencia. Sin
embargo, ha sabido aprovechar la s oportunidades, por ejem plo, de los riesgos que tuvo que
afrontar el cable para ganar su nicho de audiencia, donde las limitaciones presupuestarias
estimularon la im aginación y el riesgo. O de Internet, creando comunidades de fans que
han sido capaces de rescatar series condenadas a la extinción. Por ende se han integ rado
plenamente en la indu stria global lide rando grandes g rupos de comunicación con
participaciones en más de un sector m ediá tico, lo que elim ina las posibles amenazas
planteadas por otros m edios. Los cambios en las tres últimas décadas han sido trem endos,
con oleadas desatadas cada diez años (a medi ados de los ochenta, los noventa, en la
actualidad). Y las estrateg ias adoptadas en m omentos delicados son las m ismas:
conglomeración y concentración por un lado –tendencia identificable en todos los sectores,
no sólo la televisión– y presiones políticas a to dos los niveles para mantener su statu quo.
Nunca han perdido –ni abandonado– su capac idad de presión, obligando a los demás a
adaptarse a sus reglas d e actuación. Volvemos al ejem plo del cable: P r im e r o d i f ic u l ta r o n s u
desarrollo y l uego lo incor poraron a s us posesiones 22 .
La época en la que los PAC ( Political Action Committees ) de la industria de las
comunicaciones y sus lobbies se muestran m ás activos es durante los años en los q ue se
están redactando nuevas leyes, o en los que la FCC revisa la normativa sobre propiedad
existente 23 . Aquí cabría destacar a las networks , que mantienen oficinas en W ashington, y

22 La Ley del C able de 1984 prohibí a que una cadena de t elevisi ón tuviera una red de ca ble en el mism o área,
así como que cualquiera de las net works tuviera redes de cable, vetos que se desvanecen co n la Ley de
Telecomunicaciones de 1996.
23 La Ley de Telecomunicaciones de 1996 obligaba a la Comisión a revisar cada dos años las norm as sobre
propiedad establecidas para determinar si éstas seguían siendo necesarias para la c ompetitividad y el interés

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a la National Associatio n of Broadcasters (NAB), cuyo edificio se encuentra a unas pocas
manzanas de la sede de la Com isión. Por ej emplo durante la redacción de la Ley de
Telecomunicaciones de 1996 el sector de las co municaciones donó un total de 9.400.000
dólares a las campañas electo rales de los pa rtidos republicano y demócrata, a los que
habría de añadirse la s contribuciones a título personal (probablem ente al m enos otros 10
millones de dólares). La NAB destinó cas i 4 m illones de dólares a prácticas de lobbying en
2003, además de más de 2 m illones a candidatos (dem ócratas y republicanos) para cargos
federales en los últimos cuatro años. En 1998 donó 658.000 dólares a pa rtidos o candidatos
políticos y se gastó otros 5.200.000 en lobbying . En la actualidad, se están desarrollando
movimientos parecidos a los de mediados de los noventa. Las discusiones en torno al
cambio de las leyes de propiedad existentes po r parte de la FCC, la implantación de la
televisión digital (prevista para febrero de 2009 ), así com o el debate en torno a nuevas
normas que afectan el sector de las telecom unicaciones –con la incógnita de fondo de una
reforma m ás amplia–, se intuye detrás de este posicionam iento y reordenación de la
industria televisiva estadounidense.
En lo referente a la televisión digital, podríamos añadir, siguiendo los argumentos
de Galperin (2004), que en la transición se ha privilegiado el continuismo sobre las
reformas, y que la implantación ha buscad o provocar las m ínimas disrupciones a los
arreglos político-económicos de la industria existentes. P or ejemplo, las dem andas de la
NAB han triunfado sistemáticam ente: a fina les de 1996 se hizo público que las nuevas
frecuencias para los canales de telev isión de al ta definición (HDTV) se les concedía n a los
radiodifusores que ya poseía n una licencia —es decir, d ive rsificación cero— lo que fue
interpretado como el m ayor regalo de una por ción del espectro radiofónico (la formidable
campaña que m ontó la NAB acabó por sepultar cualquier plan de subasta de esp ectro,
subastas que sí se han realizado para el sector de la telefonía móvil 24 ). Esto iba ad emás
acompañado de una fecha incierta de retorno d e la frecuencia utilizad a en analógico. Como
consecuencia se ha producido una implementación fragm entada (el agresivo calendario de
migración nunca fue tom ado en serio por los emisores), co n falta de mecanism os para la
efectiva coordinación de polític as, un Congreso presionado que a la vez controlaba las
actuaciones de la FCC y una amenaza constant e de acción ju dicial que podía paralizar aún

público. Una puerta a bierta a l a desaparició n de toda restricción. En 2004 el Congre so aument ó a cuatro añ os
la frecuencia de esas revisiones periódicas.
24 En 1994 se vendi ó parte del espectro po r 833 m illones de dólares. E n 2001 se s ubastó una porci ón mucho
más grande alcanzad o una cifra récor d de ventas de 17.0 00 mill ones de dólares. En 2006 una nue va venta ha
generado una recaudación de casi 14. 000 millones .

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más el proceso. La rígida fragm entación del poder en EE.UU. (legislativo, ejecutivo,
judicial) hace m ás fácil la parálisis y posibilid ad de presión por parte de los sectores más
fuertes.
Por último, en lo que respecta a la revisi ón acometida por la F CC de las leyes de
propiedad existentes, ésta continúa en ci erta medida el proceso abierto con el 2002
Biennial Review Order , que supuso un varapalo importante para la industria y la propia
FCC. En ese documento la Com isión relajaba hasta casi hacerlas desaparecer las normas de
propiedad cruzada de prensa y radiodifusión 25 , y aum entaba el tope de emisoras de
televisión en propied ad al 45%. M uchas asociaciones y ciudadanos se movilizaron en
contra de esta decisión, que fue llevada a los tribunales ( Prometeus v. FCC ) y paralizada
por decisión judicial –pidiendo a la FCC nuevos informes que justificaran el cam bio–. El
proceso se reabrió en junio de 2006, con la fa se de revisión en pl eno desarrollo en estos
momentos. Incum be fundamental mente a las norm as referentes a la propiedad cruzada
(varias radios o televisione s junto con prensa en el mismo mercado, adem ás del UHF
discount o la propiedad de dos grandes networks ). Hasta finales de octubre la Comisión ha
estado recibiendo informes y co mentarios de todos los ámbitos y se enfrenta ahora a una
serie de sesiones abiertas a lo largo de todo el país. Los pros han llegado, sin sorpresas, del
lado de la industria 26 , mientras que to da una serie de asociaciones y académ icos han hecho
llegar sus reticencias respecto de lo que supondría para la dive rsidad y el pluralismo un
cambio en las norm as existentes.
La visibilidad del proceso es mucho m ayor que en 2002, sobre todo ahora que se ha
hecho público que el anterior presidente de la FCC, Michael Powell, m andó destruir un
informe de la Com isión que revelaba que las medidas desreguladoras (y la consolidación
subsiguiente) dañaba la cobertura local de las noticias. A este respec to nos gustaría citar un
estudio del Project for Excellence in Journa lism (2003), realizado para comprobar el
impacto de la propiedad en la información loca l de televisión . Este llegó a la conclusión de
que los grupos más pequeños producen inform a tivos de mejor calidad por un m argen muy

25 Normas establecidas en l os años sesenta y setenta que pretendían evitar la m onopolización por parte de un
solo gru po de los m edios ( prensa, radi o, tele visión) de un m ism o mercado. Se rel ajaron en los años novent a
permitiendo la pose sión de varias radi os, radi o y televisión, dos televisi ones, en el m ismo m ercado. La
propiedad cruzada de prensa y televisión es una de las reglas m ás atacadas por lo s grupos de comunicación,
lo que la somete a una revisión (por parte de la FCC y los tribunales) contin ua.
26 No tod os los grupos ab ogan p or la elim inación de todas l as norm as existent es. Cada u no se cent ra en s us
intereses. Por ejemplo la Network Afíliate Stations Allian ce pide que se elimine el UHF discount pe ro que se
mantenga la norma que p rohíbe a dos de l as grandes net works fusionarse . Por otro lado Fox solicita acabar
con las no rmas de propieda d cruzada pero no co n el UHF di scount .

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superior, y que las estaciones afiliada s a redes de programación pero que no son propied ad
de networks son mejores por un amplio margen. La decisión de la NBC conocida en
octubre de este año de recort ar su plantilla de inform ativos en 700 trabajado res para
ahorrar 750 millones de presupuesto afectará s in duda a la cobertura local de las emisoras
de la cadena. Sin ir más lejos, Telem undo cen tralizará sus operacione s en Dallas y cerrará
algunas de sus redacciones locales.

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Título:
El auge del cine de no ficción o el espectador ante el pensamiento crítico.

Autor: Luis Deltell Escolar .
Profesor Titular -interino- Universidad Com plutense de Madrid.
luisdeltell@ hotmail.com
Palabras claves: Cine documental, espectador y no ficción.
Eje temático : Globalización y democracia.

Resumen:
Resumen:
El documental se encuentra en la actualidad en uno de sus m ejores mom entos de
aceptación social y de p úblico. Así, en la mayoría de las ciu dades europeas hay alguna
sala donde se proyectan una película de no ficción, algo inusual tan sólo hace una
década. Este hecho se debe a un cambio en la función del emisor. En la actualidad el
director-emisor es ante todo un ideólogo que pretend e transmitir u na opinión o
experiencia. El receptor-espectador n o valora la ob jetividad y la imparcialidad sino que
busca y espera del director una opinión o mirada sobre el hecho que film a. Se trata, por
tanto, de una nueva teoría del documental ba sada en la sub jetividad y la parcialidad.

Key Words: Non fiction, Documentay, espectator.

Abstract:
In today's cinem atographic days, the documentary has reached a high level of social and
public accep tance. In fact,in the majority of European cities, there is always at least o ne
cinema screen projecting a non fiction film . This is due to the change in the film
director's, or broadcaster's, function.At this point in time, the direc t or- broadcaster is an
ideologist whose job it is to transmit and convince someone of an opinion or of an
experience. The spectator-receiver d oes not gi ve value to objective and non biased id eas
but rather looks for a specific point of view on what is be en shown. Therefore, we are
seeing a new theory of documentary-m aking based on subjectivity.

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individualismo y la poderosa sociedad civil que detectó en el nuevo mundo: “ el
individualismo, al inicio, sólo ciega las vi rtudes públicas, pero con el tiempo ataca y
destruye todas las otras y acaba cerrándose en el egoísmo ”. Esta nueva sociedad,
liberal y solidaria, es progr esista en la medida en que se opone a los llamados
libertarios. El modelo libertario em pl ea la libertad desde un punto de vista
extremadamente indiv idualista, pues consid era la libertad como algo negativo que da
lugar a una venganza contra el gobierno y con posibilidades de sobrevivir sólo donde la
política sea un hecho marginal. En este modelo, la libertad se reduce a las alte rnativas
que eligen los consumidores .
En los últimos años las posibilid ades de comunicación en red han provocado
grandes cambios en los medios de com unicación, abriendo la pos ibilidad de vías
alternativas de comunicación interpersonal y de m asas 17 . En paralelo, se han agudizado
una serie de crisis en el periodismo trad icional, cada v ez más rutinario, próximo al
poder y alejado de los ciudadanos. En consecu encia, producto de ambos factores, ha
emergido un nuevo tipo de period ismo, realizado por y para la ciudadanía, que toma a
Internet y a los medios elec trónicos como soporte y que pa rte del principio de que los
medios pueden contribuir a la vida pública, con filosofías que vuelven a poner de
actualidad las teorías d el public journalism . Este conjunto de prácticas ha recibido el
nombre de Periodism o 3.0. En el Periodismo 3 .0 es esencial el activismo social y se
informa para influir en la realidad. Esto no es nuevo, por supuesto, el viejo periodismo
político también lo hacía y m ás recientemente el periodismo cívico. Pero ahora Internet
permite hacerlo a m ucha más gente, con herramientas m ás potentes, mayor acceso a las
fuentes, la posibilidad de m ejorar el contenido en red ( open source journalism ) y una
capacidad de difusión impresionante. Estas nuevas vías de com unicación permiten
comunicarse y organizarse a los ciudadanos, anteriorm ente individuos en estado aislado,
silenciosos, sin palabra, sin la capac idad ni el poder de hacerse oír.
La popularización de los weblogs (blogs ) es el exponente m ás popularizado de
este asalto ciudadano a los m edios. El analista Juan Varela ( periodistas21.blogspot.com )

17 Internet perm ite adem ás una construci ón discursiva e n estratos vert icales ( vertical layering ); a través
del hiperte xto es posible la construcci ón de narraci ones lineares, q ue a la vez permit en la profundizac ión
en la información o la presencia de múltiples fuentes y versiones enfrentadas.

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entiende los blogs como “ identidades de dominio público ” 18 , o egos digitales , que en
contacto con otros usuarios pueden conforma r comunidades virtuales, basadas en la
inmediatez, la particip ación y el debate. Este yo digital rompe las barreras entre el
espacio público y el personal, a través de una es trategia basada en la confianza. El asalto
de los ciudadanos a la información y a la opini ón rompe la autoridad de los m edios, los
periodistas y la com unicación normativizada; democratiza el period ismo, lo vigila y
corrige, aunque también abre nuevas posibilid ades a la manipulaci ón. Se produce por lo
tanto una crisis de la mediación, al desa parecer las fronteras entre comunicadores y
audiencia. Esto es paradójico, puesto que la creciente com plejidad de la sociedad ob liga
a una consecuente división del trabajo, y por lo tanto a la necesaria existen cia de
comunicadores profesionales. Sin embargo, la cr isis de la mediación abre un infinito de
participación exigente y enriquecedor para el avance del periodismo.
Por lo tanto, este nuevo fenóm eno nace en un mom ento en el que el periodismo
tradicional s e halla en crisis a m uchos nivele s, adem ás del ya referido de la mediación:
crisis de objetividad, de autoridad (la gent e se vuelve desconfiada y da la espalda a
todas las instituciones reconocidas, entr e ellas los m edios), de información
(popularización de formas de periodism o sect ario y demagógico, por una parte, y de
nuevos géneros híbridos en los que la info rmación cada vez es presentada de m anera
más superficial: infotainment ), de audiencia (por la frag mentación de audiencias), de
atención (por la satu ración provocada por la multiplicación d e emisores) y de confianza,
por el control que las fuentes oficiales y las grandes empresas ejercen sobre l os
contenidos difundidos por los medios (Gam son e W olsfeld denunciaron que los medios
contribuyen a una desigualdad acumulativa). Si el llamado mercado libre de las ideas
funciona con los mismos crite rios que todo mercado, los productores se ajustan a la
demanda de quienes ofrecen un m ejor precio por las informaciones. Por desgracia, no
existen apenas análisis críticos del periodi sm o que se hace en España, fuera de las
referencias a ciertos excesos llevados a cabo por la televisión. Hoy en día podemos
hablar de una situación carac terizada por la sobreabundanc ia de información (que ya
advertía Eco hace algunos años a l hablar de la hiperinform ación), por la multiplica ción
de los mensajes y la creciente com pleji dad y fragmentación del conocim iento, donde los

18 Varela, Juan: “ Xornalism o de cidadáns , un novo des afío para o xornal ismo de cali dade ”. En
http://con sellodacultura.o rg/enb logs/?p=23 . Ponencia presentada en Enb logs’06, Encontro de Blogs de
Galicia e Portuga l , Consello da Cultura Gal ega, Santiago de Compostela, 2006 .

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esfuerzos de los periodistas deberían encaminar se hacia la calidad y la claridad en la
representación de la ac tualidad, en base a nuevos criter ios que em anan hoy por hoy de la
subjetividad de la audiencia: utilidad, selección, contextualización o cercanía.
Los blogs suponen un emblema, un cliché afortunado que actúa com o envoltorio
popular del cambio social que se está produc iendo. Pero no son sólo una m oda, suponen
un buen ejemplo de muchas de las caracterís ticas y cambios del nuevo tipo de sociedad.
Los blogs tienen una historia corta y vertiginosa desde 199 7, momento en el que Jorn
Barger apuntó el término weblog por vez prim era, pasando por el 2003, año de la gran
efervescencia del fenómeno, derivada de la Guerra de Irak, hasta el mom ento actual,
cuando la popularización de los blogs nos obliga a plan tearnos si están provocando
cambios de fondo en la sociedad. Q uizás no sea la cantidad de blogueros (más de cien
mil en todo el Estado Español) lo m ás interesa nte, sino sus caracter ísticas cualitativas,
que en este momento están cambiando: los usuarios de Internet están dejando atrás
actitudes y usos más pasivos (consum o) para adoptar una posición más activa
(producción). Para Fernando Garrido este salto “ puede marcar el paso a la madurez de
un país en el campo de la sociedad de la información ” 19 .
Por su parte, Juan Varela entiende los blogs com o una rebelión contra la
acomodación y la estan darización del period is mo y contra el periodism o corporativo y
su simbiosis con los poderes. El éxito de los blogs supone, en sum a, un síntoma de la
existencia de una crisis de la mediación. Afirm a Manuel Bragado 20 , director de la
editorial Xerais y uno de los más ilustres blogueros gallegos (sus brétemas están en la
red desde enero de 2005) que In ternet funciona como soporte (el m edio es el mensaje,
decía McLuhan) de una nueva textualidad el ectrónica, una nueva literacidad: la forma
de leer y escribir de cada tiempo. Si los blogs , a pesar de no ser medios informativos (es
escasa la información en sentido estricto que podemos encontrar en ellos), son un
exponente del llamado Periodismo 3.0 , la nueva m anera de hacer política y de que los
ciudadanos influyan en los debates públicos puede ser denominada Política 3.0 , basada
en el glocalismo, la participación, la movili zación virtual y una éti ca civil. Por lo tanto,
la revolució n de los weblogs es tan sólo un concepto, una denominación popular para un

19 Garri do, Fern ando: “ Como medra a soci edade blog ”. En h ttp://consellod acultura.org /enblogs/?p=2 3 .
Ponencia pres entada en Enbl ogs’06, Enc ontro de Blogs de Galic ia e Portugal, C onsell o da Cultura
Galega, Sa ntiago de Com postela , 2006.
20 http://bretemas.blogspot.co m

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fenómeno m ás amplio y que no sólo afecta a la comunicación interpersonal o a la
comunicación de m asas. Es la sociedad en su conjunto la que está cam biando.
Esto no supone la desapari ción del periodis mo, ni la desaparición de los
periodistas, sino de las instituciones period is tas tal como las entendem os hoy en día. En
esta situación, los medios debe n darse cuenta de que pueden contribuir a la vida pública,
con valores y prácticas semejantes a los em pleados por el public journalism . Entre otras
cosas deben repensar las asunciones y las rutin as. Deben además escuchar a los lectores,
ser parte de la comunidad, jugar m ás un papel de player y menos el de simple
chronicler . Deben, por lo tanto, darles a los ciud adanos un m ayor papel, reconectando a
la gente, redescubriendo el concepto de co munidad y enterarse de que la ciudadanía es
un verbo activo, y no consiste en la asunción autom ática de las decisiones dictadas
desde el poder. No se trata de crear un nuevo tipo de periodismo, y por supuesto no
existe una fórmula m ágica, sino que hay que hacer m uchas cosas bien, y hacerlas bien
de principio a fin. Al igual que en la medicina, de donde proviene el concepto, lo que
podríamos llam ar periodismo holístico es el equivalente al buen periodism o, y por lo
tanto, una vez que se realiza con eficacia pierde su nombre. Sim plemente consiste en
contar lo que pasa no sólo cuando sucede algo, sino antes: los procesos, la vigilancia, la
denuncia.
Pero, ¿pueden los m edios electrónicos c ontribuir a mejorar el funcionam iento de
la democracia? ¿Estamos asistiendo a una transform ación en la forma en que la
sociedad se organiza? La ci berdemocracia (tam bién llama da democracia electrónica,
netdemocracia o d emocracia digital) im plica una nueva form a de práctica democrática y
en ella se establecen asim ismo nuevas formas de ciudadanía y de vida pública. Incluso
Stefano Rodota plantea un cambio real de paradigma, acuñando el término de
democracia continua. Y a en 1979 Michael Marg olis vislum braba una democracia viable
( viable democracy ) de intenso intercambio comunicat ivo, con la única condición de que
las instituciones políticas in corporasen este intercam bio comunicativo a su
funcionamiento desde una sincer a perspectiva democratizadora. Cuando los liberales del
siglo XIX calificaban el sistema que se esta ba configurando com o “régimen de opinión”
no pensaban sólo en la función legitim adora de la opinión pública e xpresada a través de
los procesos elec torales, ni en la función m ediadora entre instituciones y corrientes de
opinión llevada a cabo por la pr ensa, sino sobre todo en la función de crítica política

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ejercida por los m edios de comunicación y lo s ciudadanos, sin la que no puede existir
un gobierno responsable y som etido a controles. Con todo, autores como Mazzoleni
restan importancia a la supuesta reconvers ión, calificándola de mera “revolución
simbólica” 21 . Una de las razones es que el conjun to de ciudadanos que participa en la
comunicación política a través de la red sigu e siendo una minoría, probablem ente
coincidente con la misma m inoría que por vías tradicionales ya constituía el reducido
público atento de nuestras débiles democracias. Adem ás, la actual democracia
institucionalmente delegada y elitista es capaz de reabsorber, para su propia
conservación, las nuevas vías d e comuni cación sociopolítica que la interactividad
apuntaba. Por lo tanto, es necesario reflex ionar sobre las consecuencias efectiv as que
esta participación ciudadana a trav és de lo s m edios electrónicos puede tener en el
funcionamiento del sistema. Las nuevas tec nologías no son una pa nacea, dado que los
problemas de la dem ocracia son de raíz cu ltural antes que tec nológica, con lo que
difícilmente Internet podrá por sí sólo alterar los hábitos so ciales.

Conclusiones:
La sociedad está cambiando, al igual que los hábitos, form as y soportes de
comunicación, y al igua l que el propio peri odismo. En las últim as décadas se había
acusado con frecuencia a los medios, en especi al a la televisión, de generar, por un lado,
una fragmentación de la sociedad, de la s comunidades y una desconexión de los
ciudadanos; y por el otro, de promover una progresiva espectacularización y
frivolización en las de mocracias avanzadas , relegando el debate y la argum entación
racional a espacios secundari os, lo que habría conducido al crecimiento del absentism o
electoral y del cin ismo entre los v otantes, con vertidos en simples espectadores. S in
embargo, la popularización de la comunicación en red ha pr ovocado el efecto contrario.
Al amparo de estas nuev as formas de comunicación han surgido nuevas com unidades, y
ha aumentado la participación política, cons iguiéndose la reconexi ón de la ciudadanía.
Es innegable que los problemas de las democr acias avanzadas son de índole cultural, no
tecnológica; no obstante, los medios electrónicos han provocado un efecto muy
positivo, tanto en el funcionami ento de la d emocracia como en el p ropio ejercicio del

21 De Bens, E., Mazzoleni, G. (1998): " The Media in the Ag e of Digital Communica tion ", en McQuail, D.
Y Siune, K (ed s.), Media P olicy, Conver ge, Concent ration an d Commerce . London. Sage, pp. 75- 94.

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periodismo. Asistim os a un proceso todaví a en marcha, del cu al sólo estamos
observando sus primeros resultados.

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Joan Ramon Rodríguez Am at
[email protected]
Universidad de Vic, Barcelona.

Eje: Globalización y democracia
Palabras clave: Cosmopolit ismo, identidad, globalización

¿Retorno a la democracia global? una rev isión de los argumentos cosmopolitas.

Abstract

Con el siglo de las luces se desarrolló el co smopolitism o. Se trataba de esa manera de
pensar que permitía res olver cualquier id entidad cultural anterior en un estado d e
derecho producto del consenso y del debate en tre sus miembros. Este m arco legal de
protección de libertades debía desarrollarse y expandirse gr acias al desarrollo de la
razón y del progreso. La expansión de ese estado libre debía llegar hasta la
consolidación en un estado universal que haría de todos sus miembros ciudadanos del
mundo.

Esa manera de pensar, que es un discurso, tiene sus actualizaciones (por ejemplo en
muchas teorías sobre la globa lización) y sus contrad icciones (el colonialism o, ¿Se debe
leer como una exportación del progreso o como el efecto m arginador de una razón
eurocéntrica?). Aun así, la m ayor parte de los argumentos del co smopolitismo ilus trado
son perfectamente válidos en el mundo act ual. Por eso se re velan especialm ente
sugerentes para la comprensión de fenóm enos contem poráneos como la inm igración, los
nacionalismos, o la construcción de la Unión Europea o el Mundial de fútbol.

El presente artículo re visa los argum entos centrales del discurso cosm opolita y los
traslada al presente. La intención es de tectar sus formas actuales y evaluar su
continuidad y su vigencia. La conclusión a punta que el cosmopolitismo no es m ás que
un discurso que evita el debate de la identidad nacional: una representación que silencia
e impone ( naturalizando) una cierta form a de ser en nombre de la razón y del progreso.

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Joan Ramon Rodríguez Am at
[email protected]
Universidad de Vic, Barcelona.

Eje: Globalización y democracia
Palabras clave: Cosmopolit ismo, identidad, globalización

¿Retorno a la democracia global? una rev isión de los argumentos cosmopolitas.

El enigma es el pueblo

En las raíces teóricas de la dem ocracia m oderna se entrecruzan varios conceptos q ue
proyectan una noción de pueblo. Inciertos t odos, ciudadanía, esfe ra pública, opinión
pública, sociedad o nación son algunos de es tos conceptos que gozan de definiciones
teóricas tan precisas como asociadas a –y condicionadas por- su utilidad. El problema
aparece cuando se intenta expor tar el m odelo democrático m ás allá de la matriz del
Estado-nación desde el que partió su teorización.

Por supuesto, el enigma, sigue siendo el pueblo; pero la filosofía política, la teoría del
derecho, las teorías normativas de la opini ón pública, el derecho de ciudadanía, la
solidaridad entre los miem bros, las teorías de la cultu ra, los postu lados sobre discusión
pública y muchas de las prácticas corrientes n o suelen evitar darle a ese pueblo una
sospechosa form a nacional.

La nación, diría la teoría, es ese anterior necesario del Estado de derecho que le da
legitimidad y en el cual se realiza en su forma mayor: con la Constitución, la nación
toma forma legal y con la lega lidad una garantía de jus ticia racional. En el Es tado de
derecho, la ciudadanía puede di scutir libremente para legitim ar su gobierno gracias al
interés general y a la razón. La opinión pública, pues, sería el pueblo en ejercicio de su
razón y libertad. Y sin embargo, el enigma sigue sin resolverse.

Una vez definido el Estado, la discusión sobre el pueblo toma otra forma: el estado es
un marco explícito y concreto, definido y negoc iado, escrito y establec ido a partir de la
Constitución. En ella se insta lan los principios del dere cho de los ciudadanos, sus
obligaciones y com promisos, las institu ciones que garantizarán el funcionam iento del
Estado. Pero el terrible enigm a de ese anteri or necesario a la constitució n, sigue ahí en

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forma de pregunta: ¿Qué instancia, anteri or a la ley, puede gozar del derecho de
establecer una ley m adre para el Pueblo ?

Por supuesto, la paradoja sobre el poder polí tico que ya consideró Kant en pleno siglo
XVIII no se resolverá con la presente com uni cación; pero sí que nos sirve de punto de
partida para instalar una discusión sobre cosmopolitism o y globa lización que no debería
perder de referencia el origen de su propia conceptualización.

La historia del cosmopolitis mo es la historia del Esta do-N ación. Pero también es la
historia del nacionalismo. Pensar las tres por separado es sólo una m anera de simplificar
una cuestión que va estrechamente vinc ulad a a la modernid ad: con todas sus
complejidades, sus lím ites, su liminalidad y sus s ilencios.

En las siguientes páginas, se expondrán los grandes trazos del marco y las formas
originarias que tuviero n los planteamientos cosmopolitas en el s.XVIII; se pro curarán
desvelar las inercias y las razones; los argumentos y la discusión que suscitó. El
planteamiento casi arqu eológico inicial debe rá perm itir tratar y revisar algunas de las
propuestas más recientes en el campo de las teorías dem ocráticas de la filosofía del
derecho que apuestan –en cierta form a- por propuestas cosmopolitas. Después, sin
embargo, se propondrá una crítica desde las miradas m ás rupturistas con el modelo
racionalista occidental d e la modernidad. Son m iradas necesarias para configurar el
plano entero porque proponen contranarrativ as, actitudes nacionalicidas y razones
postcoloniales com o maneras de completar la discusión nacional-c osmopolita. El
documento concluirá con una breve reflexión sobre el presente, la naturalización del
nacionalismo silenciado por un m odelo de gl obalización que permite pensar –como lo
haría el cosm opolitismo en el siglo de la Ilustración - que prom ete una democracia
también global.

Para empezar, de todas formas, vald rá la pena vi sitar los orígenes de la discusión sobre
el cosmopolitism o revisando sus autores y sobretodo sus argum entos principales.

El cosmopolitismo libe ral
La Ilustración pretendía la emancipación y la liberación del indi viduo poniendo fin de
valores que hasta entonces habían articulado los sistemas sociales desde el feudalism o.

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El debate entre el nacionalism o y el cosmopolitism o tiene sus ecos en los proce sos
llevados a cabo m ás allá del escenario estricta mente estatal. Las relacion es entre estados
y las redes transnacionales que se desarro llar on a lo largo de los dos siglos y medio que
separan la actualidad de la discusión que nos ocupa han llevado a proponer una doble
perspectiva que extiende el debate: e l cosmopolitism o y el internacionalism o.

Varios autores teorizan un escenario de comunidad política globa l que generaría una
cultura m undial; mientras tan to, otros consid eran que las fronteras políticas deberían
mantenerse em paradas por alguna forma de derecho internacional. La situación en su
conjunto marcada por el desarro llo de la s comunicaciones globales, los org anismos
políticos internacionales, las redes transnac ionales económ icas o la exportación de los
derechos humanos o de las formas de conoc imiento, podrían llevar a pensar que el
modelo cosmopolita definido por el Marqués de Condorcet sigue en pleno desarrollo.
Ahora, a menudo bajo el nombre de la globalización.

El eco de actualidad
De todas formas conviene tom ar en cuenta las perspectivas de autores actuales que
proponen análisis de la situación contemporán ea desde la filosofía del derecho y la
filosofía política. Los que se destacarán en este documento son W ill Kymlicka, David
Held y Jurgen Habermas.

Parece que, en general, las perspectivas de los tres autores –aunque diferentes desde el
punto de vista de las posiciones analític as y teóricas- coinciden tanto en la
consideración de la primacía y la centralidad del Estado-nación en la teoría política y la
filosofía del derecho ac tuales como en las dificultad es democráticas que tien en las
organizaciones internacionales. Unas orga nizaciones e instituciones que incluyen tanto
las que surgen de la vinculación en tre organismos políticos legitimados
democrática mente (organizaciones interest atales, por ejemplo) como aquéllas que,
vinculadas alrededor de un tema o un aspect o concreto, surgen en forma de redes que
superan los límites tradicionales del Estado-n ación (se pu eden contar entre ellas tanto
las ONGs como las organizaciones de carácter económico) .

En este sentido, tanto Kymlicka com o He ld reclaman una teoría política de las
instituciones transnacion ales en la línea de los que David Held llam ó “Governancia

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cosmopolita” 14 . Por su parte, Haberm as propone una perspectiva que llamó
postnacional 15 en la que presenta un tipo de orga nización intern acional que debe generar
un cuerpo simbólico suficiente para m antener los vínculos de justic ia social entre los
miembros en un marco que supere los límites del estado trad icional.

A partir de ahí, Kymlicka pone el acen to sobre las culturas y las identidades
minoritarias y propone modelos de ciudadaní a multicultural y es ta dos multinacionales 16
con marcos legales que no estén tan centrados en el modelo de Estado-nación y que no
hagan políticas de nation-destroying 17 . Su planteamiento pasaría por superar al estado-
nación desde abajo para garantizar una ci erta legalidad después en los escenarios
transnacionales.

Held, por su parte, propone un modelo cosmopolita que subordina “desde arriba” los
demás regim enes regionales, nacio nales y locales a un m arco jurídico general que
superaría el escenario de los estados-nación. Sin embargo, no aboga por su disolución
sino por una reubicación y rearticu lación a partir de ese m arco cosmopolita m ás amplio.
Las gentes, diría Held gozarían de m últiples ciudadanía s y de varias m embresías
políticas según varias comunidades polític as por las que se verían afectadas
significativam ente 18 .

Habermas, en cam bio, hace un planteamiento mucho más crítico y dirigido a cuestio nar
la legitim idad del orden mundial actual. El autor propone un m odelo que encuentra sus
raíces en el cosmopolitismo kantiano de la moral universal y expone un escenario de
organizaciones transestatales atadas por un derecho no sólo internacional (de los
Estados) sino también a nivel de los indi viduos. Esto permitiría pensar no sólo los
ciudadanos como miembros de los Estados si no que tam bién serían miembros de una
república cosm opolita. Su perspectiva crítica, sin embargo, pasa por discutir un m odelo
actual basado sobre el principio de un de recho internacional instalado sobre la
aspiración de un orden compuesto por Esta dos liberales formalmente independientes
operando bajo una superpotencia gerente de la paz regida desde rela ciones sistém icas y

14 Ver Kym licka (1999) y Held, D. (1995)
15 Ver Ha berm as (2005) ó (199 3), po r ejem plo
16 Ver Kym licka (1999)
17 El concepto , originario del siempre in teresante Walk er Connor, está propuesto en contraste con el de
“Nation Buil ding” del que se hablaba una s líneas má s arriba.
18 Ver Held, D. (2005)

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no relaciones políticas entr e los ciudadanos del mundo 19 . En esta dirección cabe situar
su particular posición en relación con el modelo de Unión Europea com o referente
práctico para una organización transnacion al articulada alrededor de un m odelo
constitucional.

De todas form as, los tres planteamientos contem poráneos alrededor del c osmopolitismo
no dejan de situarse en el marco disciplinar de una filosofía del de recho que enraíza su
razonamiento en la discusión que ha ocupado las primeras páginas de esta
comunicación. Un planteam iento que, salvando los matices h istóricos, no deja de ser su
continuación.

Los dos puntos principales en los que se ancl a esta continuidad son, por una parte, la
centralidad del Estado ; y por otra, tal vez consecuencia del prim ero, la ausencia de
discusión en cuanto a la noción de nación.

Respecto a la centralidad de la figura del Estado en el pensam iento cosmopolita
contemporáneo cabe decir que los tres autores a quí anotados sitúan sus reflexiones en el
marco de la filosofía del derecho. Desde es ta perspectiva se entiende que el Estado
constituya el centro de su re flexión puesto que es el sujeto y el marco del derecho sobre
el que se instaló la modernidad. Aunque c onsid eren los lím ites del Estado -nacional y los
tres planteen las dificultades de su mode lo sería caer en un razon amiento paradójico
reflexionar sobre ese anterior alegal que es la nación.

Sin embargo, los tres autores arrastran con cepciones sobre las culturas com partidas por
varios miembros, los principios de solidar idad, el punto de fuga que reina entre lo
colectivo y lo individual. Todos estos asp ectos recaen sobre la necesidad de una
reflexión alrededor de la noción indiscutida que es la nación como ese algo que
trasciende el marco del E stado.

Para Habermas, el Estado construye, en su propio desarrollo, los m ecanismos de
identificación sim bólica mediante la educación, el ejército o el sistem a burocrático; sin
embargo cuando propone la identidad postnacion al, no consigue resolver el enigm a de

19 Ver Ha berm as, J (2005 )

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los límites de esa colectividad anterior y prolonga su valor desde lo nacional a lo
postnacional; Held, por su parte, propone identidades múltiples entre las que la
discusión nacional se podría di solver en vínculos funciona les inespecíficos: barrio,
ciudad, región, nación… Parece que Kymlicka m u estra una cierta sensibilidad hacia los
movimientos nacionales minoritario s pero sin embargo no entra a discutir su naturaleza
o su definición. En todos estos casos pues, el enigma del pueblo sigue sin resolver.

Para comprender el cosm opolitismo, sin em bargo, es necesario abordar la paradoja qu e
se teje alrededor de los Esta dos-nación desde sus inicios con la modernid ad ilustrada. El
punto desde el que cabe partir no es la separación del binomio Estado-nación sino
precisamente la com prensión de su dualidad.

Los monstruos de la Razón
La noción del Estado-nación se erige sobre los principios de la razón y la libre voluntad.
Forma parte de un m arco de pensamiento que distingue dos acepciones para cultu ra: la
cultura cívica como el producto de la asoc iación libre de individuos em ancipados y la
cultura del prim itivismo; la de lo s vínculos solidarios esenciales entre m iembros. Esta
doble concepción entronca con algunas reflex iones sobre la m odernidad y sobre el
Estado-Nación contemporáneo 20

“El siglo de la Ilustración, de l secularismo racion al, trajo c on él su propia oscuridad (…)
si los estados nación se consideran mayor itariam ente “nuevos” e “históricos”, la
naciones a las que dan expresión política se fundan sobre un pasado inmemorial y se
deslizan hacia un futuro ilim itado” 21

El origen, otra vez, hay que buscarlo en la historia: la expansión de la hegemonía
europea se había confirmado desde el s. XIV y los valores burgueses asociados al
progreso, a la invención tecnol ógica y a la razón co mo motor principal de esos éxitos se
consolidaron hasta que la reflex ividad de los philosophes les dio form as y los cambios
estructurales y políticos tom aron forma de Es tado. El ejercicio reflexiv o se erigió en
justificación de la instauración de los nue vos v alores y la nueva dom inación: mientras
se explica la teoría de la emancipación com o una consecuencia lógica de los procesos de
ruptura y liberación, se prac tica la sumisión en nombre de una superioridad

20 Albrow , M. (1996).
21 Anders on, B (1983: 19)

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eurocéntrica, liberal y “evolucionada” de los pueblos que se van conquistando. Así lo
dice Foucault: “los prin cipios racio nalistas y u niversalistas de la histor ia eran también
las tecnologías de la gestión colonial: Evolucionismo, Evange lización, Utilitarismo” 22

El lógico razonamiento que descarta las po sibilidades de emancipación de los pueblos
conquistados respecto a los conquistadores que imponen term inología, ideología y
burocracia es precisamente el m ismo que sirvió de instrumento para la liberación. Es la
nueva lógica de la razón la que erige unive rsales conceptu ales. Esta nueva form a de
absolutismo será m ás poderosa que la de cualquier otro instrumento de subyugación
física porque conced e universalidad a los ho mbres, blancos, europeos, cristianos y
burgueses.

Frente a ellos, el nuevo mundo es visto y pr esentado como preracional y tribal, sensual
y atrasado; no está en condiciones para su desarrollo en forma de Estado-Nación. No
cumple con las cond iciones tecnológicas n ecesarias ni con las condiciones estructurales
mínimas y sobretodo no cuenta con el don de la rac ionalidad –universa l aunque
claramente localizada geográficam ente. Y aun así, los pueblos conquistados demuestran
estar organizados y compartir lenguas y co stumbres; hasta jerarquías y estructuras
sociales más o m enos complejas; pero la inferioridad m ilitar o tecno lógica les hace
atrasados respecto a los dominadores que im ponen reglas, leyes y conceptos.

Es esa mirada colonizadora y Es tatal la que necesita construir co nceptos para nom brar
la diferencia, lo otro. “El otro no está nunca fuera o más allá de nosotros; emerge
forzosamente dentro del discurso cultu ral, cuando pensamos que hablamos m ás
íntimamente e indígenam ente ‘entre nosotros mism os’” 23 . Se trata pues de un Otro que
aparece dentro, en lo anterior a la figura del Estado, y que se proyecta más allá, en lo
encontrado. El mundo colonizado no está erig ido sobre la razón europea y burguesa y
no goza de leyes fruto de la discusión raci onal porque sus habitantes no son hombres
ilustrados.

Ese otro es a la vez necesario e incapaz, prom esa e imposible. Tendrá la forma en
negativo de aquello que lo ha conquistado y se organizará en forma de posibilidad pero

22 Ver Foucault, M (197 8:369)
23 Ver Bhab ha, (1990:4 )

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seguirá subyugado a unas form as externas a su propia naturaleza. Só lo desde una noción
de Estado puede comprenderse la nación: es el Estado el que la necesita y no al revés.
Es pues la propia lógica de Estado la que construye y reproduce un modelo sim bólico y
cultural lo bastante homogéneo como para erigirse. El equívoco de la legitimación
llegará hasta tal punto que parecerá que el Estado-nación es el modelo natural de
organización del mundo. Y sin em bargo, ese Estado es su propia finalidad:

“Cada estado está en competencia p ermanente con otros países, otras naciones… A sí
que el estado no tiene nada ante él más que un futuro indefinido de conflictos. La
política, ahora, tiene que lid iar con una m u ltiplicidad irreductible de estad os luchando y
compitiendo en una histo ria limitada… El estado es su propia finalidad” 24

Planteado en estos términos se comprende mejor el proceso de exportación del Estado-
nación como una colonización. Los pueblos co n quistados no pueden presentarse como
iguales del Estado que los ocupa puesto que sus formas legales y sus formas
burocráticas no se corresponden. Así que será necesario “estatizar” las naciones para
conseguir una normalidad que se rom pe tambié n desde dentro al in tentar definir las
condiciones concretas de ex istencia de las naciones.

La nación es un sujeto m ítico narrado desde e l Estado y construido estratégicam ente
para resolver la cues tión de su legitimidad; per o el capricho de la historia constru ye
narrativas paralelas en función de la natura leza del Estado y en función de su propia
finalidad. Estas narrativas desplazan siem pre la sinrazón, el atavismo, el sentimiento y
la tradición cultu ral al ámbito de la nación que goza de la otredad suficiente para
concederle la universalidad de la razón y la objetividad de la ley al Estado.

El discurso que construye un mundo parcelado en naciones que son pueblos que son
sujetos histó ricos que se desplazan s in cambiar en un tiem po histórico mitificado es el
nacionalismo. Se trata, claro, del mism o discur so que invita a las masas a la historia
construyendo una narrativa de solidaridad y de identidad frente a la diferenc ia. El
nacionalismo es el m ecanismo de homogenei zación interio r que prac tica el Estado para
garantizar la participación de sus miembros en las ta reas cívic as; pero también es
nacionalista el discurso que se articula como reacción a ese nacionalismo central en

24 Ver Foucault, M. (1978:15 1)

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nombre de una m inoría que supo encontrar una razón de ser histórica que la cohesiona y
la hace resistente al discur so homogeneizado r del Estado.

El nacionalismo de Estado tiene la fuerza, no sólo de garantizar la cohesión y una cierta
homogeneidad y sincronía de las prácticas culturales, sino tam bién de discriminar los
elementos ajenos y diferentes. De esta m anera lo explicita Bhabha:

“La marca de la am bivalencia de la naci ón como estrateg ia narrativa –y aparato de
poder- es que se deslice continuame nte hacia categorías análogas com o pueblo,
minorías, que se solapan en el acto de escribir la nación. Lo que se ve en este
desplazamiento y repetición de térm inos es la nación com o la medida de la lim inalidad
de la modernidad cultural” 25

Para entender el cosmopolitism o enterame nte, hay que desplazarse hasta el punto de
esta liminalidad inherente de la m odernidad: allí dónde la narrativa de la razón pide la
construcción de la sinrazón o la locura; allí dónde el bien pide la presencia del m al; allí
dónde el Estado necesita de la nación. Clar amente lo expresa Partha Chatterjee:

“El nacionalismo intenta representarse a si mismo en la imagen de la Ilustración y no lo
consigue. Porque la Ilustración necesita afirmar su soberanía como el ideal universal, necesita
su Otro; si alguna vez consiguiera realizarse en el mundo real com o el universal absoluto, en
realidad se destruiría a sí mismo” 26

Vista la discusión alrededor del Estado-nación desde esta perspectiva que varios han
llamado postcolonial 27 el cosm opolitismo no es sino una reflexión sim étricamente
opuesta a la discusión nacional. Pero es pr ecisamente en esta oposición sim étrica dónde
tiene sentido una de las m ás poderosas críticas al plan teamiento cosm opolita: el
principio de renuncia de la discusión sobre identidad es una forma de instalarse en un
discurso de pretensiones unive rsalistas –basado únicamente en la razón y despojado de
cualquier sentimentalismo iden titario- que só lo na turaliza un principio de colonización.

Y como solución ante este silencio, al gunos proponen reescribir el m odelo:
“Las contranarrativas de la nación que evocan y eliminan sus límites totalizadores –tan to
fácticos como conceptuales- i mpiden las maniobras ideológicas a través de las que las
“comunidades imaginadas” acaban por convertirse en identidades esenciales” 28

25 Bhabha (1 990)
26 Ver Bha bha (1990 ) para est a cita conc reta o por ejem plo Bhabha (1992) o Chaterjee (1996) para
desarrollar este argum ento postcolonial.
27 Ver Bha bha (1990 )
28 Ver Bha bha (1992 )

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Aunque miradas que ponen en dud a el estado-nación fijando el punto de partida sobre la
idea de nación y el nacionalismo hay varias, sirve el planteamient o postcolonial como
referencia nacionalicida 29 antes de abordar la conclusión.

Conclusión: la excusa
Al principio fue la globalización. El interés del fenómeno en la act ualidad es capital y
cualquier intento para diseccion arlo debe se r bienvenido si p uede arrojar alguna luz al
enigma que lo envuelve. En este caso, el propósito, era revisar los planteam ientos
cosmopolitas de la Ilustración para averigua r h asta qué punto mantenían su vig encia y
proporcionaban alguna herramienta para la com prensión de la globalización.

La disección debía em pezar tomando en cuenta el marco del sistem a democrático y el
Estado moderno. Y desde ahí el despiece: los argum entos ilustrados clásicos y el
nacionalismo liberal sob re el que se instala la discusión habitual alrededor del Estado de
derecho y su origen. Un a discusión que se extendió hasta las propues tas cosmopolitas
de tres autores contemporáneos, que desd e la filosofía del derecho, proponen sendos
modelos de actualiz ación del orden cosm opolita como una form a de superación del
Estado. Sin embargo, sobrevino la cuestión del Estado-nación como centro inevitable
alrededor de l cual se instalan sus razonam ien tos y se planteó el inte rés de reflex ionar
sobre la noción de nación. Para ello se propus o tomar en consideración la lim inalidad de
la modernid ad como clave para com prender la cuestión de la nación y del nacionalismo.
Después de todo, la nación se presentaba como la incógnita arrastrada desde el principio
puesto que no se presentaba sino como una proyección incu estionada del pueblo. Al fin
y al cabo, el pueblo es el verdadero enigma.

Para tratar la cuestión de la liminalidad y la cuestión del nacionalism o se tomaron los
argumentos de los investigadores del postcolonialism o porque desde los márgenes 30 de
la nación son algunos de los que más escribie ron sobre el tem a. Su mirada, aunque no
infalible podría arrojar una cierta luz pa ra la comprensión de la globalización.

Algunos autores escribieron ya que la globali zación no era una fuerza abstracta sino que
se trataba más bien de una exportación cu ltural de una “concepción norteamericana del

29 Ver Ibá ñez (2001 )
30 Ver Bhabha , H. (1990)

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mundo” 31 ; es decir, un mecanismo más de exportación e im posición de un m odelo de
diversidad universalizada en un orden mundial de estados-nación 32 que no una
ampliación de derecho s hacia una democracia gl obal.

Posiblemente apoyarían esta idea la coincide ncia entre la mayoría de autores sobre la
ausencia de instituciones internacionales de bidamente legitim adas para el ejercicio del
poder, la falta de teoría sobre los derechos internacionales, las dificultades para la
constitución de una opi nión pública mundializada 33 .

El error posiblemente, residió en creer que detrás del cosmopolitism o ilustrado y de la
globalización cabría encontrar un proceso hacia una democr acia de alcance mundial
desde la que se podrían legitima r las instituciones, el poder y los derechos. No es así, y
sin embargo el parecido entre am bos modelos es irresistible.

Efectivamente, el erro r fu e creerse la excusa.

El cosmopolitism o disfrazó de ciudadanía universal un proceso de expansión colonial
basado en la exportación de un Estado-nación garante y protector de la igualdad entre
los ciudadanos ilustrados. Su propia lim inalidad fue el mecanism o de sumisión del
subdesarrollado que no tuvo acceso a la emancip ación ilustrada. Su prin cipio universal
fue la razón.

La globalización disfraza de libertad y dive rsidad tolerante un proceso de expansión
económica basado en la exportaci ón de un m odelo empresarial garante y protector de la
igualdad entre consum idores adinerados. Su p ropia liminalidad es el m ecanismo de
sumisión de un subdesarrollado que no tiene a cceso al consumo. Su principio universal
es el mercad o.

31 Ver Billig, M. (1995)
32 Ver Zizek, S. (2006)
33 Ver Montero , D. (2001)

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que han hecho es concentrar lo ya existente con poco grado de actualización. Es decir,
no se ha aprovechado el reparto de lo s canales para generar contenidos atractivos para el
principio.

El siguiente esquema muestra la oferta inicial de contenidos de la TDT:

Oferta inicial de contenidos de la TD T :

Teledeporte Clan TVE Antena 40 Latino Telecinco Dos
Canales Veo TV2 Flay
Music
Canal TVE 50 Neox CNN+ Sport Por
determ. Veo TV1 Net TV
24 Horas Aniversario Antena Cuatro Telecinco La Sexta
TVE1 La 2 Nova Estrellas
Antena 3 Telecinco

Fuente: Tend encias ’06. Medios de com unicación. El año de la televi sión. Fund ación Telef ónica
2006. Pá g.235.

Añadidamente, el Plan T écnico de 1998 (R D 2169/98) reserv ó un único múltiplex – que
en principio está pensado pa ra un máximo de cuatro pr ogramas – para las em isiones
digitales de los cuatro o peradores que ve nían em itiendo en analógico. El problema que
esto representa es que, al contar TVE con dos programaciones, el ancho de banda
resulta insuficiente para prestar con la debid a calidad los servicios de in teractividad qu e
incorpora la televisión dig ital como un valor añadido.

Multiplex digitales

TVE1

TVE2 A3 Cuatro
T5 La Sexta
Veo TV Net TV

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Antecedentes legales:

Si nos remontamos a la prim era Ley de TV Digital en la UE, la Directiva 95 /47, nos
encontramos por primera vez con una re glam entación que apoya sin demasiadas
especificaciones el lanzam iento del servicio de televisión dig ital, ya que deja en m anos
del mercado la tom a de decisiones en cuanto a estándares de transmisión de televisión –
al existir ya los está ndares DVB-S, DVB-C y DVB-T derivados del DVB ( Digital Video
Broadcasting ), y el formato de compresión de la señal televisiva MPEG-2. Esto se
modifica más tarde, en 1999 y 2003, m ediante sendas Comunicaciones que alientan la
migración televisiva dig ital desde un enfoque neutral y m ultiplataforma.

Finalmente, el m arco legal comunitario queda conformado, en primer lugar, por la
Directiva de Televisió n sin Fronteras, segu ido del Paquete de Comunicacio nes
Electrónicas conformado por cinco Directivas y una Decisión, del año 2002, y la
Comunicación de 2004 sobre el Aceleram iento de la Transición de lo Analógico a lo
Digital, en donde se prevé el cese de emis iones analógicas para 2012. De toda esta
documentación destaca el hecho d e que se declara abiertamente que todo Estado
miembro puede prom over una t ecnología específica para la transmisión de TV Digital
en cualquiera de sus formatos, siempre y cuando esa intervenci ón sea proporcionada,
transparente y no discriminatoria.

A este respecto, ningún país miembro ha deci dido prescindir de la TDT completam ente,
e incluso hay casos europeos de un éxito de la TDT que puede calificarse como rotundo,
como Francia, con el apoyo que el gobierno le ha dado a su Télévisión Numérique
Terrestre , ó TNT, o el Reino Unido, en donde Freeview , el proyecto conjunto de News
Corporation y la BBC ya se encuentra bi en implantado en los hogares británicos.

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Las fechas previstas más destacables del apagón digital son las siguientes:

PROGRESO DE LA TDT EN EUROPA
País Fecha de Legislación
sobre TDT
Fecha de
Lanzamiento
Completo
Fecha de
apagón
analógico

Reino Unido 1996 1998 2006 a 2012
Suecia 1997 1999 2008
España 1998 2000 2010
Finlandia 1996 2002 2007
Alemania (Berlín) 2002 2003 2010
Países Bajos 1999 2003 2004
Italia 2001 2004 2006

Alemania (resto de
regiones) 2002

2004

2010
Francia 2000 2006 2010
Suiza 2003 2006 2012
Austria 2001 2006 2012
Noruega 2002
2006
Entre 2006 y
2008
Portugal 2000 n.d. 2010
Dinamarca 2002 n.d. 2010
Bélgica 2002 n.d. 2005
Irlanda 2001 n.d. 2010

Fuente: European Broadcasting Union .

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ESPAÑA:

En España la TDT tiene su punto de partida en la Ley 66/1997, grac ias a la cual, nueve
meses m ás tarde, se pone en m archa el Plan Técnico Nacional de Televisión Digital
Terrestre (PTNTDT), el m ismo día que el gobierno de José María Aznar tam bién
aprueba el Reglamento Técnico y de Pres tación del Servicio de Televisión Digital
Terrenal. Varios artículos, órdenes y reso luciones m ás tarde, se realiza el Concurso
Público de adjudicación de primeras concesiones de explotación de TDT e
incorporación al ordenamiento jurídico de la Directiva europea sobre el ejercicio
televisivo, mediante la Ley 22/1999 de 7 de junio.

A partir de entonces, y hast a la llegada de el nuevo gob ierno al poder en 2004, la
estructura d el servicio de televisió n digi tal terrestre queda conformado por 4 canales
múltiplex, cada uno con 4 program as o canales digitales, que se dividen desde un
principio de forma bastante desigual: en septiembre de 1999 se otorgan 3 canales y
medio destinados a una TDT de pago que sale al m ercado bajo el nombre comercial de
“Quiero TV”, cuyo accionista mayoritario es Retevisión-Au na (49%) y cuyas emisiones
comienzan en el año 2000; el medio bloque restante se otorga en m arzo del 2000 a dos
canales que tran smitirían en ab ierto: Veo Tele visión S.A., controlado por el Grupo
Recoletos y Unedisa, y Net TV, S.A., cuya propiedad estaba compartida por Prensa
Española, propietaria de ABC (hoy en día Vocento), Pantalla Digital, Radio
Intereconomía, Altadis y Europroducciones. Ambos com enzaron sus emisiones el 18
de junio de 2002.

Paralelamente, el Gobierno renueva las lic encias de Antena 3, Tele 5 y Sogecable
(Canal +) en analógico. En sus contra tos de explotación incl uye las condiciones
previstas en el PTNTDT para concederles m á s tarde un pro grama digita l. Con ello, el
otro canal m últiple de ámbito esta tal disponible queda divid ido en 5 program as: 2 para
las dos cadenas de RTVE, y uno para Antena 3, Tele 5 y Sogecable, respectivamente.
Inician todos su andadura dig ital el 3 de abril de 2002 en simulcast , digital y analógico
al mismo tiempo.

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En el caso de las Comunidades Autónom as, se asigna un bloque de 4 frecuencias a cada
una, con la obligatoriedad de que dos se destinen al servicio público. Las primeras en
otorgar las concesiones correspondientes s on Madrid, La Rioja, Navarra y Cataluña.

En cuanto a cobertura local, se asigna medi o bloque (dos frecuencias) a cada localidad.
No obstante, a pesar de que la atribuci ón de frecuencias es competencia de las
autonomías, la norm ativa a la cual deben atenerse es competencia del Gobierno central,
que tardíamente, el 12 de marzo de 2004, lan za el Plan Técnico Nacional de Televisión
Digital Local (PTNTVDL).

El PTNTVDL de 2004 establece principalm ente que:

• El país se organizaría en 266 múltiple s conformados al menos por 4 canales
digitales de los cuales uno sería potenc ialmente municipal y el resto, privados.
• Que los entes gestores de terceros canales autonómicos con licencia y que
estuvieran habilitados para brindar el se rv icio digital, debí an empezar a em itir
antes del 1 de enero de 2005. Además, la cobertura de sus programas debía ser:
50% de la población de su ámbito territor ial a los seis m eses de inicio de sus
emisiones; 80% a los dos años y 95% antes del 31 de diciem bre de 2011.

La TDT, entonces, se estableció en España en dos posibles modalidades de desarrollo:
de televisión de pago y abierta, con financiación p rincipalmente public itaria.

Sin embargo, al no haber un plan concreto e integral de m igración televisiva del plano
analógico al digital, el escenario que tuvi eron que afrontar los operadores analógicos
existentes y los nuevos integrantes del negoc io fue muy diferente: los primeros se
apresuraron a hacerse un espacio antes la s nuevas posibles oportunidades de negocio,
mientras que los recién llegados debieron in stalarse en un m ercado para el que no
estaban ni técnica ni experimentalm ente pr eparados. En medio de esta confusión,
repetimos, quedó de lado el im portante pape l del consumidor final, quien, al m enos
hasta el momento, ha optado por no invertir en un decodificador digital para obtener
acceso a una televisión digital que d e momento no puede apreciar en tod a su calidad en
su viejo aparato recepto r analógico de televi s ión, y que de todas maneras no le brinda
una oferta demasiado diferente y atractiva de la que ya tiene en su versión analógica.

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El gobierno siguiente, de José Luis Rodrígu ez Zapatero, electo en 2004, permite que el
PTNTVDL aprobado por el Consejo de Mi nistros de Aznar entre en vigor sin
modificaciones, pero en el m es de diciembre de ese año (el día 30, para ser m ás exactos)
lo modifica y anuncia los principales elem en tos de su política de cambio, que sería
llevada a cabo en lo sucesivo por el Ministerio de Industr ia, Turism o y Comercio. Las
principales modificaciones al PTNTDT son:

• El adelanto del apagón analógi co al año 2010, en vez de 2012.
• La coordinación de fechas de lanzam iento de las te levi siones de cobertura estatal
con las autonóm icas y locales digitales, con lo cual le quita, en parte, el peso de
la transición a la televisión local.
• La asignación de las frecuencias liberadas a raíz de la quiebra de Quiero TV.
• La elaboración de un Plan Institu cional de Com unicación de Apoyo a la
Migración Digital

Unos meses m ás tarde, en el marco de una política in tegral hacia el sector audiovisual
que ve la luz en junio de 2005, el gobierno promulga una Ley de Radio y Televisión de
Titularidad Estatal, tendiente a reformar el ente público RTVE, así como una Ley
General Audiovisual y una Ley de Creación del Consej o Estatal de los Med ios
Audiovisuales. En este contexto, y debi do a la importan cia hi stórica del mom ento
presente, se da priorida d al sector televisivo.

Es notable la recopilación de leyes posteriores que realiza García Leiva para term inar de
delimitar el panoram a audiovisual en España (García Leiva, María Trinidad. “La
Introducción de la TDT en España en el contexto de la Polít ica Europea para la
Transición Digital en Televisión”, Revista Ep tic, Vol VIII, Nº 1, ene-abr. 2006), en la
que, deforma resumida, destaca que:

A la Ley de Medidas Urgentes para el impul so de la televisión digital ter restre, de
liberalización de la televisión por cable y de fomento del pluralismo (Ley 10/2005 de 14
de junio), le siguen los Reales Decretos mediante los cu ales se aprueban un nuevo
PTNTDT y el Reglamento general de pres tación del servicio (RD 944/2005 de 29 de

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