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Niveles de conciencia. Perspectiva socio-cultural

Abstract

En Esta Contribución Se Aborda El Tema De La Conciencia Desde Un Punto De Vistasociocultural. Se Propone Un Modelo Cuya Categoría Central Es La De Nivel Deconciencia. Seguidamente Se Exponen Cuatro Niveles Que Se Consideranfundamentales Para Avanzar En El Conocimiento Del Papel Que La Conciencia Tieneen La Vida De Las Personas.

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Niveles de conciencia. Perspectiva socio-cultural

Author: Álvarez Munarriz, Luis
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2006
Source: https://idus.us.es/bitstreams/0b58a8f8-275d-4f91-bb2b-6f447ab048c6/download
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 37, 2006.
NIVELES DE CONCIENCIA.
PERSPECTIVA SOCIO-CULTURAL
Luis Ál a ez Muná iz. Uni e sidad de Mu cia
Resumen: En es a con ibución se abo da el ema de la conciencia desde un pun o de is a sociocul u-
al. Se p opone un modelo cuya ca ego ía cen al es la de ni el de conciencia. Seguidamen e se
exponen cua o ni eles que se conside an undamen ales pa a a anza en el conocimien o del papel
que la conciencia iene en la ida de las pe sonas.
Abs ac : *In his wo k, he opic o consciousness will be app oached om a sociocul u al pe spec i e.
In my model, he cen al ca ego y will be he le el o consciousness. Subsequen ly, ou le els, which
can be ega ded as essen ial in o de o ad ance in ou knowledge o he ole ha consciousness has
wi h espec o people's li es, will be exposed.
«El modo en que el homb e se en iende a sí mismo, la es uc u a psicológica que c ee ene (y en muy buena
medida iene) es un p ecipi ado cul u al, es u o de una au oin e p e ación mediada simbólicamen e»
Jo ge V. A egui
Uno de los modos en el que el homb e se en iende a sí mismo es omando como
núcleo y pun o de pa ida pa a sus in es igaciones la ca ego ía de «conciencia». Desde
los p ime os inicios de la e lexión an opológica has a nues os días el in en o de
des ela la es uc u a y el uncionamien o de es a acul ad apa ece como una emá ica
cla e. La azón de es e in e és es bas an e cla a: la conciencia inunda, con mayo o
meno in ensidad, oda la ida psíquica del homb e y además cons i uye un asgo
esencial de la na u aleza humana. De ahí que se haya podido esc ibi que «el es ue zo
po comp ende la conciencia humana es una in es igación más an igua que la p opia
ciencia. Es á en la esencia del enigma sob e la p opia iden idad, que an o ha p eocu-
pado a ilóso os, eólogos, mís icos y a odo aquel que se ha p egun ado: «¿Quién soy
—o qué— soy?», «¿Po qué es oy aquí?»« (Sp inge y Deu sch: 2001, 301).
Cualquie in en o de abo da la na u aleza de la conciencia no puede ob ia un
hecho que nos mues a la expe iencia: muchas de las decisiones que omamos en la
ida no pasan po el amiz de la conciencia. A pa i de las in es igaciones de F eud y
Jung exis e cie a unanimidad en econoce que pa a comp ende la es uc u a de la
ida psíquica es necesa io acep a la exis encia de dos ipos de p ocesos: conscien es e
inconscien es. Se acep a que men e es á ca ac e izada po p ocesos men ales conscien-
es e inconscien es en in e acción ecíp oca y ecu si a. Más ecien emen e es udios en
Neu o isiología han demos ado que pa a que se de algún g ado de conciencia se
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deben ac i a muchas pa es del ce eb o las cuales uncionan de mane a inconscien e
e incluso p eceden los es ado de conciencia (Libe : 2005, 13). Se econoce que muchas
conduc as se ealizan sin conciencia y que cuan o más bajo es el ni el de nues a
conciencia, an o más ciegos y mecánicos esul an odos nues os ac os. Pe o no se
puede p escindi de ellos po que son de e minan es en la ida del homb e. Pa a
ealiza los el se humano se si a de un disposi i o men al de ca ác e inconscien e po
medio del cual no solamen e se elaciona con la ealidad sino que ambién la in e p e-
a. Es la base de muchas de las elecciones humanas que aunque puedan se ca ac e i-
zadas de acionales no ienen una explicación acional. Es una es e a del yo al que no
enemos acceso o al y que de ninguna mane a podemos modi ica a nues o an ojo.
El descub imien o de que muchos de los mecanismos de ese sis ema se han o iginado
en el seno ma e no, en los p ime os años de ida e incluso en la memo ia ilé ica de la
especie indica la necesidad de camina hacia la cons ucción de un modelo de la men e
humana en el que se supe e el dualismo que ha con igu ado el sabe occiden al. De
cualquie mane a oda ía no enemos un modelo eó ico sa is ac o io que explique
cómo ambos p ocesos es án elacionados y se po encian mu uamen e. Resul a po ello
di ícil ija con ni idez esa línea di usa que los sepa a aunque se acos umb a a es able-
ce un lími e denominado «umb al de conciencia». Pues bien, econociendo las
lagunas de es a eo ía nos podemos cen a en los p ocesos cogni i os conscien es, es
deci , in es iga el conjun o de ope aciones men ales que caen bajo el oco de la
ac i idad conscien e y pa a cuya ac i ación la «a ención» desempeña un papel esencial.
De ellos enemos expe iencia subje i a y el conjun o uni a io de los mismos los
podemos ag upa bajo el concep o de «conciencia».
1.- El ema de la conciencia
El concep o de «conciencia» se ha con e ido en un é mino polisémico y ambiguo
al ene que sopo a una eno me can idad de usos y signi icados di e sos. Al epasa
la amplia bibliog a ía que exis e sob e es e ema se saca la imp esión de que cuando los
in es igado es usan es e é mino es án hablando de cosas di e en es. De ahí que lo
p ime o que debemos hace es acla a el sen ido en el que lo amos a usa . Debemos
e i a al comienzo pa i de una de inición o mal, igu osa o es ic a po que puede se
es ic i a o engañosa (Koch: 2004, 18). Po ello, pa imos de una ap oximación
gene al y la desc ibimos simplemen e como sabe , da se cuen a, pe ca a se de algo,
expe iencia p opia, sensación, e c. En es a ap oximación nos podemos apoya pa a
desc ibi la de una mane a más p ecisa como aquella capacidad global de la men e
humana que nos p opo ciona un sabe ace ca de noso os mismos y de nues a
si uación en el mundo. «La conciencia es el conocimien o que enemos de noso os
mismos y del mundo ex e io , es el asgo dis in i o de la ida men al, lo que nos
pe mi e da nos cuen a de lo que ocu e y pe manece ale a an e la ealidad» (Vallejo-
Náje a: 2006, 128).
No en aña mayo di icul ad acep a es a b e e ca ac e ización del concep o de
conciencia. Se sus en a en in uiciones que nos p opo ciona la denominada psicología
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
ulga basada en el sen ido común. Los p oblemas y las dispu as su gen cuando se
p e ende usa es e é mino como ca ego ía écnica. Muchos siglos de e lexión han
apo ado con ibuciones de odo ipo ( ilosó icas, psicológicas, neu o isiológicas, e c.)
pe o que son bas an e di íciles de complemen a y a icula . Es e pano ama jus i ica
el que haya podido a i ma que el é mino conciencia es «excesi amen e osco como
pa a pode esul a ú il eó icamen e» (Schac e : 2000, 1274). Su uso ha gene ado una
cons an e dispu a concep ual en odas aquellas disciplinas que po ella se han in e esa-
do. A pesa de es as limi aciones debemos econoce que el ema de la conciencia es un
ema que sigue siendo uno de los p oblemas más impo an es y ele an es al que se
en en an las ciencias an o na u ales como humanas y sociales. Su es udio se es á
con i iendo en uno de los e os más apasionan es an o pa a los humanis as como
pa a los cien í icos debido al escaso conocimien o que poseemos de es a acul ad. Ello
jus i ica, sin duda, odos los es ue zos eó icos que se es án ealizando pa a ija las
bases de una eo ía que pe mi a con e i la en un enigma cien í icamen e asequible.
No solamen e es un campo de in es igación a ac i o y espe able sino que su des ela-
mien o cons i uye uno de los ocos de in es igación más ac uales y ele an es po sus
implicaciones an o eó icas como p ác icas. Desde un pun o de is a eó ico pe mi i ía
esol e odos los p oblemas que plan ea la e e na cues ión de la elación men e-
ce eb o. «En odas las épocas y en odos los países, los g andes ilóso os han consag a-
do sus idas al es udio de es os p oblemas. No han hallado solución. Noso os no
podemos deja de hace nos es as p egun as. Pe o es as p egun as queda án sin es-
pues a has a que se descub an nue os mé odos capaces de pene a más hondamen e
en la conciencia» (Ca el: 1967, 132). Desde un pun o de is a p ác ico el des elamien-
o de la na u aleza de es a capacidad undamen al del se humano pe mi i ía p e eni ,
sana o al menos ali ia muchas de las en e medades que es án di ec a o indi ec a-
men e elacionadas con la conciencia: dep esión p o unda, epilepsia, Alzheime ,
esquizo enia, amnesia, e c. A la ealización de es os obje i os an encaminadas es as
e lexiones.
2.- Modelo de la conciencia
La idea-guía que o ien a es a con ibución al des elamien o del mis e io de la
conciencia humana es el concep o de «ni el de conciencia». Cons i uye la ca ego ía
cen al del modelo de conciencia. Pa imos de un da o que nos mues a la expe iencia:
el g ado de la conciencia a ía a lo la go del día. Es a elección se sus en a, po an o,
en un hecho e iden e: los es ados de conciencia son suscep ibles de aumen a y
disminui , uno puede se más in enso que o o aunque sean de la misma na u aleza.
«Resul a e iden e que la conciencia no es asun o de odo-o-nada, sino una cues ión de
ni eles, una con inuidad que se ex iende desde la inconsciencia p oducida po un
golpe de cabeza y a pasando po la ex aconciencia de los p ocesos isce ales, po el
ac o de a a se dis aídamen e los zapa os, po las pe cepciones y u inas ma ginales de
la conciencia, has a llega al ayo láse de la conciencia cen al» (Koes le : 1983, 63).
En e ec o, podemos disce ni una eno me di e sidad de es ados de igilancia y
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a ención cuando ac uamos en la ida co idiana. Y en es e supues o nos apoyamos pa a
a i ma que la o ganización de la conciencia en ni eles es uno de sus asgos enome-
nológicos más in e esan es y é iles. Es e hecho explica que la idea de ni el haya
es ado p esen e en odas las e lexiones que se han ealizado sob e el ema de la
conciencia. Todos los in es igado es que han abo dado el ema de la conciencia con
la in ención de comp ende la, han e minado dis inguiendo di e sos sis emas o ni eles
de conciencia, desde los más ligados a la pe cepción y a ención, a los inculados al
con ol ejecu i o, la au o e e encia, el me aconocimien o, e c. (Pozo: 2001, 135-6;
Cy ulnyk: (2004, 445). Pe o eamos algunos de los en oques más ele an es:
i) Los neu o isiólogos hablan de di e en es ni eles conciencia y el c i e io del que
se si en es de ipo o gánico. Así, po ejemplo, dis inguen di e sos g ados de concien-
cia como hipe igilia, igilancia a en a, igilancia elajada, ensoñación, sueño y coma.
Incluso se acos umb a a medi la ac i idad eléc ica del ce eb o humano a a és del
elec oence alog ama pa a co elaciona esos esul ados con los co espondien es
ni eles de conciencia de una pe sona. Po ejemplo, la conciencia despie a se asocia
con una ac i idad i egula y de baja ampli ud del EEG del ango de 20-70 Hz (Se h
y Baa s: 2005, 143).
ii) Los médicos ambién usan un sis ema de pun uación pa a medi la p o undi-
dad de la a ec ación del ni el de conciencia de los pacien es. En sen ido clínico la
conciencia alude a un es ado de a ención, de igilia (Gazzaniga: 2006, 43; Schi y
Plum: 2000, 438). En es e supues o se han basado pa a cons ui la denominada escala
de Glasgow que se usa como c i e io pa a medi el ni el de consciencia o daño ce eb al
de un pacien e que ha padecido un auma ismo c aneoence álico. El ni el no mal es
15 que co esponde a un indi iduo sano, 3 es indica i o de p obable mue e ce eb al.
iii) Son muchos los psicólogos que pa a sus in e enciones se si en del ni el de
conciencia con un en oque dico ómico: igilia y sueño. Di e encian el «es ado de
ale a» en que se encuen a un o ganismo, a iando, po ejemplo, desde la igilia al
sueño, despie o en el que se iene una pe cepción y alo ación ní ida de sí mismo, y
«do mido» en el que se pie de la lucidez y la cla idad que se posee en el es ado de
ale a aunque no se pie da o almen e la conciencia (Tassi y Muze : 2001, 185). De
odas mane as se acos umb a a expandi po a iba y po abajo es a isión dico ómica
pa a amplia el núme o de g ados de conciencia: igilia excesi a, a ención selec i a,
a ención lo an e, ensoñación, sueño lige o, e c.
i ) En la biología e olucionis a ambién se habla de ni eles de eme gencia de la
conciencia. Desde una pe spec i a ilogené ica se acep a el su gimien o g adual y
p og esi o de ó denes di e en es pe o complemen a ios: apa ición de los p ime os
udimen os de conciencia has a el es adio supe io que consis e en se conscien e de
que se es conscien e. . «La men e humana alcanza su ceni cuando el desa ollo del
ce eb o le pe mi e se conscien e de su p opia exis encia, cuando los se es in eligen es
son capaces de e lexiona ace ca de sus p opios pensamien os y los de los demás, es
deci , cuando apa ece la acul ad de la au oconciencia» (Mo gado: 2005, 227). Y son
muchos los in es igado es que sos ienen que es e p oceso de eme gencia es á basado
en bucles de ealimen ación lo cual pe mi e en ende la in eg ación je á quica de los
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
ni eles ilogené icos en las di e en es secuencias e olu i as del desa ollo (Wilbe :
1997, 80).
) En la Psicología e olu i a se ha p e endido desci a y p ecisa el modo cómo
se a con igu ando la conciencia a lo la go de la his o ia de la humanidad. Se a a de
ija cómo apa ece la conciencia en las di e en es e apas po las que ido pasando la
especie humana has a llega a la época ac ual. La es uc u a que posee la conciencia
en los di e en es ni eles de desa ollo. Se han dis inguido di e en es ipos de a qui ec-
u a o ni eles de desa ollo en la con igu ación de la conciencia. «En el se humano
su gen de o ma escalonada nue os ni eles de conciencia que le pe mi en desalinea se.
P opongo llama a es os ni eles de conciencia eme gen es pode de acción, pode de
ep esen ación, pode de concepción y pode de imaginación» (Flusse : 2001, 108).
i) Los an opólogos han analizado la co ien e de la conciencia concibiéndola
compues a po capas o es ados de igilancia en endidos como g ados de a ención a la
ida. «Hay, pues, en in, onos di e en es de ida men al, y nues a ida psicológica
puede ep esen a se a al u as di e en es, unas eces más ce ca, o as eces más lejos de
la acción, a eno del g ado de a ención a nues a ida» (Be gson: 1904, 214). Pa a
en ende los es é il el en oque cul u al que p opo ciona la An opología social. Se
empieza a econoce que es p eciso analiza la conciencia en un ni el cul u al, lo que
exigi á no solo nue os ma cos eó icos sino nue os escena ios expe imen ales, que
si úen el análisis de la conciencia en su con ex os de uncionamien o, en ac i idades
p opias de la cul u a y de su ansmisión. Po ello el espacio en el que se concen an
es as in es igaciones es el análisis del compo amien o global del se humano en las
si uaciones de la ida eal. «El análisis an opológico-cul u al de la consciencia si úa
en el cen o de a ención a las pe sonas que ac úan y expe imen an» (Lehman: 2005,
191). La ap oximación cul u al sub aya el ca ác e in e subje i o de la conciencia. La
conciencia no es is a como un es ado in e io subje i o sino como una es uc u a
signi ica i a y compleja, una unción psíquica supe io que o ganiza la conduc a en su
conjun o y que iene su o igen en las o mas his ó icas y sociales de la exis encia
humana. En la ac ualidad se empieza a econoce que no puede habe una eo ía
comple a de la conciencia si se igno a es a dimensión c ucial (Al a ez Muná iz: 2005,
65).Si uados en es a pe spec i a hemos de inido el «Ni el de Conciencia» como el
g ado de concen ación, cla idad y ene gía con el que i imos cada ins an e de nues a
ida. Man enemos y debemos ecalca el p incipio de unidad de la conciencia: la
conciencia es una y la misma en odos es os momen os aunque la concep uemos como
una acul ad mul icapa y compleja. Aho a bien, lo que sí puede cambia , dependiendo
de la si uación i al, es el «g ado» de a ención y concen ación, el g ado de dila ación
del yo-agen e, la in ensidad con la que se eje ce la ac i idad conscien e. Pa a añadi
inmedia amen e que un análisis de la a iedad de compo amien os nos pe mi i ía
encon a múl iples ni eles de conciencia. Pues bien, pa a educi la complejidad que
amaña can idad de ni eles implica, apelamos a la cons ucción de un modelo que
solamen e se cen a y selecciona cua o ni eles o g ados como puede ap ecia se en es a
igu a:

82 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
Las ma cas pequeñas e ie en y p e enden ep esen a la eno me can idad de
ni eles que se pueden de ec a cuando se analiza el compo amien o de la ida co idia-
na, y las ma cas g andes ep esen an los cua o que se conside an esenciales pa a
log a un modelo cien í ico de la ac i idad conscien e.
3.- Ni eles de conciencia
An es de expone los asgos de cada uno de ellos conside o necesa io hace es
aco aciones. En p ime luga cons uimos un modelo de es e amplio con inuo pun-
uando y seleccionando como undamen ales es mojones que nos an a se i de
pun os de e e encia pa a a anza en la comp ensión de la es uc u a y el unciona-
mien o de la conciencia. Reco da que cualquie modelo es siemp e una isión simpli-
icada de la ealidad que c ea la men e humana. En él se hace una selección de en e
los múl iples g ados que exis en, pe o es é il pues o que pe mi e desc ibi , in e p e-
a , conoce , habla sob e las cosas, cambia nues o modo de en ende y compo a nos
en e a la ealidad ya sea ísica o social, e incluso in e eni sob e ellos. No p e ende-
mos que sea la única e dade a y que con es e en oque se pueda llega a un consenso
en e quienes in es igan el ema de la conciencia. Simplemen e p e endemos a anza
en el des elamien o de su es uc u a y que además si a pa a p e eni o cu a en e -
medades de la men e. En segundo luga que se puede cuan i ica ma emá icamen e el
ni el en el que si ua un de e minado compo amien o humano que pa a se humano
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
siemp e es á do ado de algún g ado de conciencia. Se puede ija la magni ud de la
in ensidad a a és de símbolos ma emá icos, y se pod ía, po ejemplo, medi y simbo-
liza po medio de núme os los di e en es ni eles de conciencia: uno, dos, es, cua o,
e c. eces mayo o meno que o o. Ello hace posible el a amien o empí ico. Pe o no
hemos explo ado es e camino po que en es e en oque o mal se pie de la ele ancia
que iene la conciencia pa a la ida humana. Nues o en oque es más de ipo in ensi o
y cuali a i o. El espacio de e lexión que hemos omado es el mundo de la ida co idia-
na. Pa imos del supues o de que «el p oyec o mismo de ida, omado en un de e mi-
nado momen o de la exis encia, no se ha elabo ado in abs ac o den o de una concien-
cia aislada, sino que se ha hablado, dialogado, cons uido e in luido o negociado en el
anscu so de la ida de un g upo» (Be aux: 2005, 18). Po ello, y en e ce luga , lo
que nos ha in e esado es ija cuales son los es ados básicos de la conciencia, los modos
esenciales de conciencia humana median e los cuales el homb e unciona ú ilmen e en
la p ác ica. Y el c i e io del que nos hemos se ido pa a la selección es que pe mi a
en ende aquellos ámbi os de la exis encia humana que sean gene ado es de sen ido,
aquellos espacios de la ida co idiana en los cuales se eje ce y al mismo iempo se a
con o mando la iden idad pe sonal. Después de es as p ecisiones paso a expone cada
uno de ellos.
2.1.- La «conciencia in ui i a» es un sabe ago que acompaña oda nues a
ac i idad an o in e na como ex e na y que podemos iden i ica con un «hace se
ca go», un «da se cuen a», «pe ca a se», «es a al an o», « igilancia», e c. En es a línea
un neu o isiólogo a i ma que hablamos de conciencia: «pa a e e i nos al hecho de
que los se es humanos nos damos cuen a de (y podemos habla a o os sob e ello)
nues os pensamien os, pe cepciones, ecue dos y sen imien os» (Ca lson: 2005, 7). Es
un modo de conciencia habi ual que eje cemos de una mane a con inua en nues o
i i co idiano. Tenemos un cie o sabe de odos nues os ac os conscien es, un
conocimien o de lo que es amos haciendo aunque no en oquemos el ayo de la
a ención sob e cada uno de es os ac os. A pesa de se una expe iencia más o menos
con usa, empapa la o alidad de nues o compo amien o. A pesa de se un ipo de
sabe que podemos ca ac e iza como indi ec o o implíci o, sin emba go es un sabe
ac i o que da unidad y sen ido a oda la conduc a. Po ello se puede a i ma que odo
compo amien o humano es á a ec ado, do ado y ma cado con un coe icien e de
conciencia. Funciona como un mecanismo de il o que es capaz de cen a se en lo
que es ele an e y p escindi de lo que es i ele an e. En ella se sus en a nues o
compo amien o co idiano y po ello se pod ía denomina conciencia habi ual. Es e
ni el de conciencia acili a un g ado óp imo de adap ación del indi iduo a su en o no.
Su eje cicio u ina io hace que los e lejos del indi iduo sean ápidos y e ec i os y que
el compo amien o del día a día sea e icaz. Es una «conciencia de ondo» en endida
como una sensación de se noso os mismos, un sabe sob e lo que es amos haciendo
que siemp e es á colo eado po una onalidad emocional y a ec i a. «Sob e es a «con-
ciencia de ondo» su gen los es ados conc e os, a eces cambian es, de la conciencia
ac ual. En an en dicha ca ego ía las pe cepciones senso iales conscien es de acon eci-
mien os del mundo ex e io o del p opio cue po, las ac i idades psíquicas ales como
84 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
pensa , imagina y eco da , las emociones a ec os y necesidades isiológicas (como po
ejemplo el hamb e) y, po in, los deseos, in enciones y ac os olun a ios. En su
conjun o la «conciencia de ondo» y la conciencia ac ual cons i uyen la clásica «co ien-
e de la conciencia»« (Ro h: 2002, 15).
En la Filoso ía de o ien ación enomenológica ha sido desc i a como au op esencia
inobje i a o concomi an e que acompaña odos nues os ac os; el ilóso o Polaniy la
en iende como un conocimien o áci o undado en un sis ema cogni i o implíci o; el
ilóso o Jaspe , siguiendo ideas de Jane , habla de la conciencia o al de la ealidad que
o dena en su o no odas las demás mani es aciones conduc uales; el psicólogo Pinillos
la denomina «nosciencia» en endida como la cualidad de da se cuen a de algo, de
ene no icia; el sociólogo A. Giddens la denomina «conciencia p ác ica» que según él
incluye odo aquello que los ac o es conocen áci amen e, odo lo que saben hace en
la ida social sin pode exp esa lo di ec amen e de mane a discu si a; Laín en algo la
denomina «conciencia igil» en endida como un «da se cuen a» o «hace se ca go» de
la ocasional elación en e la pe sona y lo eal; es as desc ipciones gua dan cie a
a inidad con lo que el p emio Nobel Edelman denomina «conciencia p ima ia»:
capacidad de se conscien es del mundo que nos odea y de o ma imágenes men ales
del p esen e, pe o sin pode llega a in eg a ni el pasado ni el u u o como pa es de
esa escena co elacionada.
El g ado de cla idad, concen ación y ene gía con las que se eje ce es e modo de
conciencia es mínimo y además u ina io, pe o su icien e pa a se conscien es de
noso os mismos y de las cosas que nos odean. A ec a al conjun o de ac os y ac i ida-
des co idianas de las que enemos algún ipo de conocimien o e implica una pe cep-
ción conscien e de lo esencial. Se es conscien e de aquellos aspec os de la si uación que
son necesa io conoce pa a pode ealiza con éxi o una a ea. Es és e un sabe inme-
dia o de nues os ac os que a eces ecibe el nomb e de awa eness (capacidad de da se
cuen a) po oposición a consciousness que implica ía un g ado de sabe más ele ado.
Implica la gené ica cap ación de la si uación i al en la que una pe sona se encuen a.
Dimana de una ac i ud espon ánea pe o p opo ciona un sabe global de nues a
iden idad pe sonal sin po ello implica e e encia o conno ación a un con enido
conc e o y especí ico.
Es un es ado no mal de pe cepción de ca ác e au omá ica que, con di e encias de
es uc u a, p obablemen e compa imos con el es o de los animales. De ahí que haya
sido ca ac e izado como el pilo o au omá ico de la men e que unciona a a és de
espues as es e eo ipadas. No se ac i a la a ención ocal ni selec i a: pensamos, sen i-
mos, nos mo emos y ac uamos sin e lexiona pa a hace nos concien es de nues a
exis encia. Se e alúa la si uación y se aplican de mane a no mal los esquemas men a-
les o mapas cogni i os que posee la men e pa a ac ua co ec amen e. Además p o ege
a la men e de la sob eca ga que supond ía ene que e lexiona sob e cada una de
nues as ac i idades. Un esc u inio conscien e solamen e se p oduce cuando apa ece
algo p oblemá ico en el discu i de la ida dia ia. Solamen e se ele a y ac i a un ni el
supe io de conciencia cuando apa ece algo inespe ado, no edoso, emocionalmen e
a ac i o, e c. Los Neu o isiólogos han demos ado que cuando se ad ie e una
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Théma a. Re is a de Filoso ía. Núme o 37, 2006
no edad eseñable aumen a la ac i idad de la co eza ce eb al —es imulación de los
núcleos in alamina es y de la línea media del álamo— y se aumen a el es ado de
igilia. Además es selec i a pues solo se a iende a algunos y no a odos da os que
pod ían en a en su oco. Pa a explica es a e ec i idad se apela al p incipio de econo-
mía cogni i a: «Una muy b e e conside ación del p oblema mues a que no es posible
concebi que algún sis ema llegue a se o almen e conscien e. [.....] Se sigue que odos
los o ganismos iene que da se con sa is echos con un g ado más bien pequeño de
conciencia, y que si la conciencia iene algunas unciones ú iles, cualesquie a sean, (lo
cual nunca ha sido demos ado pe o es p obablemen e e dade o) la economía en la
conciencia es de c ucial impo ancia» (Ba eson: 1972: 142-43).
La conciencia in ui i a no exis e po sí misma, aislada, sepa ada, con igu ando
una dinámica p opia, sino que apa ece siemp e en una es e a del pensamien o, es
deci , no unciona en el acío sino que se sus en a en una se ie de mapas cogni i os.
Se apoya en una es uc u a cogni i a e icien e que acili a y si e pa a esponde y
ac ua adecuadamen e en e a las solici aciones del mundo ísico y social en el que
desa ollan su ida las pe sonas. Es e complejo cogni i o posee los siguien es asgos:
—Desde un pun o de is a es uc u al se puede de ini como un sabe implíci o
compues o de ep esen aciones en o ma de c eencias, alo es y no mas así como de
eglas in e encia áci as que nos esul a ían di ícil de expone si p e endié amos
expone y a icula de mane a sis emá ica
—Desde un pun o de is a uncional es la habilidad que nos pe mi e desen ol e -
nos de mane a exi osa en la ida co idiana.
—Desde un pun o de is a e olu i o se a con o mando con la ejecución de las
a eas u ina ias que ealizamos en la ida dia ia. Es un sabe que se adquie e po
cuen a p opia y gene a un es ilo cogni i o especí ico en cada pe sona.
—Es un sabe expe iencial de ipo cul u al: ap endido, desa ollado, es uc u ado
e incluso modi icado den o de la adición y la cul u a del g upo al que se pe enece.
Es un p oceso de endocul u ación o ap endizaje cul u al en el que la amilia juega un
papel de e minan e y que además a ía de una cul u a a o a.
Aunque las pe sonas no poseen un conocimien o explíci o de es e sabe áci o y
ampoco se ían capaces de explici a de mane a discu si a los elemen os de es e ni el
de conciencia, sin emba go iene que ene algún ipo de o den o es uc u a po que es
la base de un compo amien o uni a io y con sen ido. Ello jus i ica que el e o que
iene el in es igado consis a en des ela pa a modeliza la ama de es e modo de
conciencia que o ien a el compo amien o de sen ido común. Ello ayuda ía a explica
el papel que desempeña es e sis ema uni a io y complejo en la con igu ación y el
decu so del compo amien o humano. Fue y sigue siendo una de las g andes aspi a-
ciones de la In eligencia A i icial La in e p e ación compu acional de la conciencia
sos iene que cuando un agen e es concien e su conduc a es gene ada po un p og ama
de al o ni el, que manipula símbolos que ienen signi icado en el ambien e. Imple-
men a un p og ama que ejecu e esas a eas es la g an di icul ad que iene po delan e.
«El p oblema cen al, al como yo lo eo, es el de la consciencia. Es e es el p oblema de
la concepción cogni i is a del se humano en é minos de un modelo de o denado
92 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
con adicciones y, sob e odo, de la pe spec i a. En ese es ado de conciencia la compleji-
dad nos obliga a selecciona aspec os explica i os que a eces esul an inédi os y no edo-
sos, las con adicciones in i an a la sín esis y p oducción de algo nue o que las supe e, y
la pe spec i a ab e nue as ías de comp ensión e in e p e ación.
Es e ni el de conciencia gene a una g an ene gía pa a ac ua de acue do con el
sabe que p opo ciona. Toda conciencia es an icipación del u u o (Be gson: 1904, 770).
Pe o en es e ni el se cap a la ealidad en oda su complejidad y sus di e encias, se hace
más comp ensible la si uación ac ual, se de ec an posibilidades i ales y además se es imu-
la su cumplimien o. Implica un p oceso de ealimen ación pues o que eob a y e ie e
sob e su p opio dinamismo. «C eemos que la conciencia gene a una e oalimen ación
sob e el es o de la men e y consiguien emen e un e ec o sob e la acción» (Ba eson: 1972,
475). En es e es ado de conciencia es donde apa ecen nue as ideas y soluciones a p oble-
mas. Lo que nos apo a es e ni el de conciencia es la libe ad de se , de exis i en plena
conciencia con nues os medios, la libe ad de deja que se exp esen nues os impulsos y
sensaciones más p o undos, la libe ad pa a ealiza se de mane a plena y o al, la libe ad
de c ea , de inno a , de cons ui . «En ella la ida iene la con ex u a del sueño, más en un
sueño que uni ica a la pa los da os dispe sos y con usos de la ealidad ex e io y la ida del
suje o humano, que es suje o de padece y hace ; de sen i y ac ua y en onces pensamien-
o y sen i es án uni icados y su ge la olun ad pu a, e dade a, es deci , la libe ad»
(Zamb ano 1986, 26). Pe o sob e odo el es ímulo y la ue za necesa ia pa a ejecu a es as
po encialidades. De nada si e ene p oyec os c ea i os si no se iene el co aje pa a
ealiza los. En e ec o, pa a oma decisiones siemp e ap eciamos lo nue o pe o mos amos
cie as esis encias ya que siemp e es án asociadas con la ince idumb e, la ines abilidad,
el deso den, la imp e isibilidad, la al a de con ol, e c. Po ello debe culmina en la
elección de lo que se conside a más álido. Es en onces cuando la conciencia de lo nue o,
el comp omiso en su ealización, y sob e odo la ene gía de las pe sonas o de g upo social
pa a a iesga se a o ien a el u u o po nue os cauces son dimensiones que pe mi en la
apa ición de nue as o ma de e la ealidad y camina hacia un nue o ipo de ci iliza-
ción. Es e ni el de conciencia nos p opo ciona co aje, osadía, a e imien o pa a op a , aún
conociendo que cada p oblema iene más de una solución posible, que cada opción
elegida iene en ajas e incon enien es, que puede aca ea c í icas y elogios, pe judica a
unos y bene icia a o os. 2.4.- La «conciencia ascenden e» se puede desc ibi como un p oceso de e lexión y
concen ación o al de la pe sona en la p opia conciencia has a culmina en su comple a
disolución den o de un odo más amplio. Un es ado en el que se iene la sensación de
habe abandonado el cue po, un iaje al cen o de noso os mismo en el que se ab e
epen inamen e la conciencia a la misma conciencia. «En la ascendencia, la expe iencia
es conscien e, pe o no conscien e de algo; solo exis e la conciencia» (Goldbe g: 1993, 63).
Un ni el sup emo de conciencia que ha ecibido di e en es nomb es: conciencia amplia-
da, p o oconciencia, conciencia ge minal, es ados no o dina ios de conciencia, es ados
modi icados de conciencia, es ados al e ados de conciencia, es ados especiales de concien-
cia, es ados singula es de conciencia, conciencia holo énica, e c. Se a a de una ac i idad
espon ánea o con olada, aleg e o dolo osa, sosegada o iolen a a a és de la cual una

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pe sona puede ascende la ac i idad de pensa y en a en un es ado de ale a in e io ,
desliza se hacia o a ealidad o hacia los con enidos p o undos de su p opio se . Se di ige
la mi ada hacia esa pa e p o unda del se , hacia esa es e a que se si úa más allá de las
condiciones ma e iales del p opio cue po. Es en onces cuando se p oduce una expe iencia
en la que se disuel e el suje o que e lexiona sob e su p opia conciencia, una especie de
ensimismamien o pa a undi se en un inmenso acío en el que la pe sona pa ece como si
se sumiese en un océano silencioso y en calma. Se a a de un ipo de expe iencia que ha
sido cali ica de nouménica: el yo deja de exis i en i ud de una sue e de ósmosis men al
po la que es ablece comunicación con el odo uni e sal y queda disuel o en él (Koes le :
1955, 70). Es un es ado de calma in e io en el que se p oduce una súbi a conciencia de la
unidad de odo lo exis en e. Es un es ado supe io de conciencia con alo es cuali a i a-
men e dis in os de aquellos que se expe imen an du an e los es ados o dina ios del es a
despie o, do mido o soñando.
Desdoblamien o y ensimismamien o son dos es a egias seguidas pa a en ende los
p opios es ados de conciencia y que han dado o igen a dos pa adigmas de la impo ancia
que iene la conciencia pa a la ida de las pe sonas. Dos pa adigmas que muchos au o es
en ienden como dos cul u as di e en es. «Hablamos de es uc u a de la conciencia o al,
la conciencia a ec i a o la cogni i a de ealidad pa a aludi al ma co cul u al ap endido de
e e encia, sea p edominan emen e a ec i o, cogni i o o de conciencia o al, en que
ocu en es as expe iencias de ealidad. En cada cul u a se enseña a sus miemb os una
mane a de sen i , sabe , o cap a globalmen e lo que es eal. Es a con igu ación peculia ,
basada en de e minadas ca ac e ís icas de las pe cepciones, emociones, juicios, an asías,
es ados de conciencia, e c., es lo que denominamos es uc u a» (Ma coni: 2001, 160). Pues
bien, podemos sin e iza y condensa la iqueza de cul u as en dos: occiden al y o ien al.
En la p ime a se enseña una o ma de pensa y ac ua basado en juicios acionales que
culmina en la ac ual ecnociencia. En es e ma co la máxima aspi ación ha sido obje i a
su núcleo. «La conciencia pod ía conside a se como la pe cepción de si mismo en an o
que «obje o» si uado en el cen o mismo de la « ealidad». La exis encia de sí mismo
conside ado como obje o: ésa es sin duda una de las in uiciones más p o undas a aigadas
en nues a pe sona» (Jacob: 1987, 116-17). En la segunda, se pa e de una comp ensión
de la na u aleza de la ealidad y de las elaciones en e la ma e ia y la conciencia dis in a
del sis ema de c eencias de las sociedades ecnológicas (G o : 2006, 151). Alejada de los
c i e ios de en abilidad y p oduc i idad, el obje i o es i i la plenamen e. De ahí se haya
desc i o es a expe iencia como «conciencia lúcida». Se concibe como un es ado a a és del
cual una pe sona puede ascende la ac i idad de pensa y en a en un es ado de ale a
in e io que pe mi e desliza se hacia o a ealidad o hacia los con enidos p o undos de u
Se . «Es una o ma de conciencia que se sale de la azón, es p edominan emen e más
espacial que empo al, y es ecep i a en con aposición a la ac i a; es es a « o ma de
expe iencia» la que es p edominan emen e cul i ada den o de las adiciones eso é icas»
(O ns ein: 1993, 259).
Es e ni el de conciencia se basa en una concen ación o al de la pe sona en su p opia
conciencia que no iene o o obje i o que la p opia disolución y exclusión de odo pensa-
mien o o deseo que pueda des ia la a ención hacia cosas ajenas a la p opia e lexión sob e
94 Homenaje a Jo ge Vicen e A egui
la conciencia. Además se p escinde de cualquie inalidad po que es e es ado es un in en
si mismo. Ello exige una sob eca ga y ele ación de la ensión i al pe o que desemboca en
un es ado de paz y sosiego.
Es ambién un es ado o al de ale a y cla idad de la men e en el que se supe an las
limi aciones del espacio y del iempo y en los cuales la conciencia puede p oduci con eni-
dos no obje i os de pensamien o o pe cepción. Se sus en a en una pe cepción inusual de
la ealidad que podemos ca ac e iza como iluminación, y po an o c eación de una
nue a capacidad pe cep i a. En es e es ado de conciencia apa ecen capacidades cogni i as
que non de ca ác e o dina io. Se p oduce un p o undo sen imien o de ealidad: se
conside a que lo pe cibido es eal, es más, lo e dade amen e eal. De odas mane as es
una sensación ine able y po an o no ansmisible a a és del lenguaje o dina io. El
lenguaje o dina io se ha es uc u ado de un modo lógico pa a exp esa nues a isión
acional de lo eal.
P opo ciona una g an ene gía y capacidad de acción a las pe sonas que alcanzan es e
ni el. Es ambién un es ado de suma elajación que implica un p oceso de disolución de
la conciencia en el que bullen las ideas, pe o a di e encia de la conciencia pun ual se
p ocesa la in o mación en una sensación de acío y sepa ación del cue po. Es a expe ien-
cia es capaz de gene a ipos cogni i os di e en es, de obje os, de si uaciones, in e encias
de dis in os ipos y complejidad que con o man compe encias especí icas que se pueden
eje ce en ese es ado. De ahí que haya sido denominado mue e simbólica en la que se
p oduce un nue o nacimien o que ha sido cali icado de «es ado de g acia» (Huxley: 1958,
23). Los que alcanzan ese es ado in o man que es un momen o en el que se usionan con
la uen e de ene gía p ima ia y undamen al de su p opio se , con ese ondo que es pa e
de noso os mismo y que no malmen e pe manece inconscien e. Esa usión agudiza la e
en esas nue as capacidades y se pa icipa y alcanza de la ue za necesa ia pa a ac i a las
y pode eje ce las. La desc iben como una expe iencia in e io que ma ca p o undamen e
el modo des se y de i i de quien la i e in ensamen e y que además se es capaz de
e i i la en bene icio p opio o de la comunidad.
Es e ni el de conciencia e ie e a po encialidades de la men e humana que de ningu-
na mane a han sido desa olladas y escasamen e en endidas po la cul u a occiden al. Ha
sido cul i ada en las adiciones mís icas y en las g andes iloso ías espi i uales de O ien e.
En la ac ualidad, sin emba go, po in lujo del pensamien o o ien al es á ecibiendo una
especial a ención es e ni el de conciencia. Una se ie de ac o es han pues o de mani ies o
la impo ancia de es e modo de conciencia. De una pa e las p opues as de las ciencias de
la complejidad que indican la necesidad de iden i ica se con el uni e so como un odo.
Rechazan la esis de que la conciencia no sea más que un subp oduc o acciden al de los
p ocesos neu o isiológicos y bioquímicos que se p oducen en el ce eb o humano. No
conciben a los se es humanos sólo como animales muy e olucionados, compu ado as
biológicas empo adas en el in e io de nues os c áneos. A i man que ambién somos
ámbi os ilimi ados de conciencia que ascienden el iempo, el espacio, la ma e ia y la
causalidad lineal. De ienden además que la conciencia no es á con inada en lo que, de
o ma p i ada, sucede en cada una de nues as cabezas. «La conciencia es un sis ema
abie o, como el iempo a mos é ico. Es á o mado po el lenguaje, la sociedad y odas
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nues as in e elaciones dia ias. Cada uno de noso os o ma pa e de la conciencia
colec i a del mundo, y los con enidos de esa conciencia se modi ican cons an emen e po
las ue zas del caos» (B iggs y Pea : 1999, 68). De o a pa e, las ecien es compa aciones
que en el campo del a e se es án ealizando en e el «espacio chamánico» que los an o-
pólogos han desc i o como un es ado en el que se es á simul áneamen e en el mundo y
na egando po los lími es de o os mundos, como espacios psíquicos pa a los que sólo los
p epa ados a a és de mucho i ual ísico y disciplina men al son au o izados a accede ,
y el «cibe espacio» en el que se iene capacidad pa a desplaza nos sin es ue zo a a és de
in ini os mundos del espacio i ual, mien as al mismo iempo nos acomodamos a las
es uc u as del mundo ma e ial. La ca ego ía que pe mi e es ablece es e pa alelismo es el
concep o de la «doble conciencia» en endida como un es ado del se que o ece acceso,
simul áneamen e, a dos campos de expe iencia dis in os (Asco : 2001, 7). Y inalmen e el
uso de mé odos cien í icos pa a a a de en ende la. Recien es abajos en los que se usa
la écnica de la neu oimagen es án in en ando acla a y conoce los cambios ce eb ales
que se p oducen cuando se alcanzan esos es ados de conciencia (Aus in: 2006, 13; Simón:
2005, 74; Rod íguez-Za a: 2004, 51). Los es udios cien í icos han demos ado que los
es ados de concen ación ienen e ec os impo an es sob e múl iples a iables bioquímicas
y neu o isiológicas. Es udios sob e p ac ican es asiduos de écnicas de medi ación ascen-
den al indican que algunos de es os cambios se man ienen a la go plazo. Aquellos que
p ac ican medi ación de o ma con inua exhiben es ados de aleg ía y elicidad – así
econocidos po los suje os – de o ma p olongada, mien as que su espues a inmunoló-
gica a las en e medades ambién se e ue za. Y con el uso de d ogas se ha demos ado que
se pueden desencadena cambios d ás icos en las i encias subje i as, se amplía la con-
ciencia y se alcanza un es ado singula que puede p opo ciona p o undas sensaciones
anímicas. Ambos campos es á siendo in es igados en la ac ualidad po los neu o isiólogos
po que es án con encidos que pueden con ibui a a anza en la comp ensión y el
des elamien o del mis e io de la conciencia.
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Luis Ál a ez Muná iz
Uni e sidad de Mu cia.
Depa amen o de Filoso ía
Apa ado 4021
30071 Mu cia