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DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO
Resumen / Abs ac
A inales del S.XIX se di undie on in e nacionalmen e las p opiedades e apéu icas y bene iciosas de los
baños de ma , se p oyec a on ciudades ma í imas y se amplia on los complemen os lúdicos asociados al dis u e
de las aguas ma í imas. La a qui ec u a balnea ia asen ó las bases de un enómeno social de p o unda ele ancia en
un escena io que sob epasa ía los lími es empo ales, e i o iales y a qui ec ónicos.
La his o ia mode na del balnea io en España da ía paso a un nue o enómeno u ís ico, en endido como
concep o mode no de e aneo o u ismo de sol y playa, que llegó a nues as cos as con cie o e aso pe o con las
mismas ca ac e ís icas y complejidades que p esen aba en el es o de las naciones occiden ales. La playa en endida
como espacio de a acción u ís ica plan eaba ambién una se ie de exigencias, demandas y necesidades ma e iales
que ue on ap o echadas po la indus ia del u ismo. De o ma pa alela a dicho p oceso, la a qui ec u a balnea-
ia adap aba sus es uc u as diseñando aquellos des inos con complejas es aciones balnea ias a o illas del ma y
ans o mando li o ales pa a acoge casinos, ho eles, pue os ma inos, es au an es, ca és y illas esidenciales que
comple aban la o e a.
Po su pa e, la ciudad de Málaga se ca ac e izó his ó icamen e po su clima, su posición es a égica en el
Medi e áneo y su idoneidad pa a encabeza una ac i idad ligada a su li o al. La ape u a de los p ime os balnea ios
así lo cons a a on a p incipios del siglo pasado en el cual Los Baños del Ca men de Málaga encabeza on una his o-
ia ca gada de alo es pa imoniales hoy más ce ca del ol ido que de su ecupe ación y pues a en alo .
By he end o he XIX cen u y he bene icial, he apeu ic p ope ies o sea ba hing we e in e na ionally sp ead, ma i ime ci ies
we e p ojec ed and he enjoymen o ec ea ional ma ine wa e s became b oadly ecognized. The spa a chi ec u e consolida ed he oun-
da ions o a social phenomenon o deep impo ance in a scena io ha would exceed he empo al, e i o ial and a chi ec u al limi s.
The mode n his o y o he spa in Spain would gi e way o a new ou ism phenomenon unde s ood as mode n concep o
summe , sun and beach ou ism, which came o ou sho es wi h some delay bu wi h he same ea u es and complexi ies p esen ed in he
es o he Wes e n coun ies. The beach -unde s ood as a place o ou is a ac ion- also aised a numbe o equi emen s, demands
and ma e ial needs ha we e exploi ed by he ou ism indus y. In pa allel o his p ocess, he spa a chi ec u e adap ed i s s uc u es by
designing complex seaside eso s o hose des ina ions, being he coas ans o med in o de o hos casinos, ho els, seapo s, es au an s,
ca es and esiden ial illas which comple ed he o e .
Meanwhile, he ci y o Málaga was his o ically no able o i s clima e, i s s a egic posi ion in he Medi e anean sea and
i s sui abili y o lead an ac i i y linked o i s coas line. This was con i med wi h he opening o he i s spas a he beginning o las
cen u y, in which Los Baños del Ca men a Málaga led a his o y ull o pa imonial asse s, oday close o obli ion han o i s eco e y
and enhancemen .
Baños del Ca men. Málaga. Fo o Roisin. 1920-30. ACM-9-22315 IEFC-CTI.
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P oyec o Cul u al Baños del Ca men: Una mi ada po encima del agua
Lou des Royo Na anjo
Ma e iales pa a una his o ia de balnea ios
La cul u a del iempo lib e ha exis ido siemp e y siemp e lo ha á. A
inales de la edad clásica la his o ia del homb e omó un umbo dis in o,
in luenciado po las cos umb es sociales y las adiciones popula es. De los
dis in os modos de pasa el iempo lib e nos enemos que cen a en aque-
llos ela i os a la cul u a del baño, de o ígenes an iguos y adicados no solo
en a ias ci ilizaciones, sino ambién en una a qui ec u a conocida.
Del baño e mal se pasó a las g andes piscinas diseñadas pa a la oca-
sión, de la in imidad de un baño e apéu ico a la p ác ica de un baño en
las g andes playas, de la a qui ec u a e mal a los g andes balnea ios, de la
ciudad e mal a la ciudad balnea ia. De la edad g eco- omana de las g andes
e mas, el pe íodo á abe-no mando, el medie o, el enacimien o y llega al S.
XVII pa a pode habla del enómeno de las ciudades balnea ias. Ingla e a,
F ancia, Alemania, I alia o España, pod ían aunque ambién pod íamos ci a
una pa e de Amé ica y Rusia, pod ían conside a se como aquellos países
que han se ido como elón de ondo pa a el es udio del enómeno balnea-
io. Eje cicios cuyos aspec os han encon ado en nues o siglo, conno acio-
nes siemp e dis in as según las o ien aciones socio cul u ales, de iempos y
luga es.
La in es igación his ó ica ha des elado no solo la complejidad legal de
la manu ac u a como edi icio a qui ec ónico, sino que nos habla de his o ias
i idas, cos umb es, adiciones, aquellas ela i as a las dic adas po los bal-
nea ios du an e siglos, desde los o ígenes de las p ime as plan as e males
has a nues os días. De mane a g adual a la in es igación sob e los docu-
men os de a chi os his ó icos, o og a ías e iconog a ías, se ha delineado la
a iedad de un enómeno socio-a qui ec ónico de p o undidad e indagación,
en un escena io más amplio de lo que pudie a pensa se como local, pasando
incluso a lo e i o ial.
De las eo ías higienis as a la cul u a del baño
Una de las p ime as azones que impulsaban el hecho de iaja a p in-
cipios de siglo XX la cons i uyó la impo ancia que cada ez más se iba con-
cediendo a la e apéu ica y al e malismo. Las eo ías higiénicas elacionadas
con la pu i icación de las aguas se con i ie on en la p ime a de las mani es-
aciones u ís icas de la Eu opa mode na. Miles de en e mos empeza on a
ecuen a es os cen os con el in de cu a o ali ia di e sas en e medades,
de mane a que los a amien os hid ológicos se alza on jun o con los ba-
ños e males y las p opiedades bené icas de dichas aguas, como los mo i os
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undamen ales po los que es ablece ci cui os de a luencia u ís ica c eadas
pa a al in.
Te malismo: la hid ología como enómeno social
Con el paso del iempo, el e malismo ue desa ollándose en pa alelo
al con encimien o impulsado po los p ime os y no edosos es udios que
ponían de elie e las impo an es p opiedades e apéu icas del baño de agua
de ma . Ci cuns ancia que unida al desa ollo u banís ico y de ocio que los
li o ales empeza on a expe imen a , p o oca ía un len o pe o impa able de-
clina del balnea io e mal de in e io en de imen o de los cen os de ocio o
balnea ios p opiamen e dichos que colonizaban los li o ales. Una conside a-
ción que conocemos g acias a la exis encia de las “ciudades balnea io” cuyos
o ígenes se emon an al S. XVII cuando ciudades como Ba h en Ingla e a,
o Spa, en Bélgica se con i ie on en e dade os cen os neu álgicos a is o-
c á icos de ca ác e lúdico.
La idea de es ablece una e olución o mal y sos enible de la ciudad
balnea io nació del c ecien e uso de las an iguas e mas, que ya en la segunda
mi ad de se ecien os había expe imen ado un ue e inc emen o. La he encia
del enómeno, end ía de e minado po una di usión de las es aciones bal-
nea ias del ochocien os, cuya ealidad se pudo ma e ializa po aquel en on-
ces, en la ciudad inglesa de Ba h.
La ans o mación iniciada en Ba h ue an e odo de ca ác e concep-
ual, lo que p o ocó ine i ables epe cusiones an o en el plano social como
económico. Fue una e olución que ma có el modo de plan ea la ciudad y
el modo de concebi la de sus gen es. Se p oyec ó un nue o espacio u bano
dedicado a la di e sión y al descanso en endiendo que dichos concep os
habían pe manecido asociados has a el momen o a pequeños cen os de
meno amaño. Una ciudad dedicada al iempo lib e, a la salud del cue po, a
las acaciones, a las elaciones sociales a is oc á icas y al juego. Una ciudad
absolu amen e u ís ica y cuyas únicas uen es económicas se ían el esul a-
do de a ende oda es a se ie de dis u es. Ba h se ans o ma ía en pocos
años en un e dade o “cen o de salud” cuya concepción u banís ica pa ió
de un p oyec o uni a io, no sólo e icaz sino ambién elegan e.
A lo la go del S. XVIII las es aciones e males se ex endie on po oda
Eu opa, y a inales del mismo se ía cuando comenza on a p oli e a an o las
es aciones balnea ias como los baños de ma ligados a la unción e apéu ica
y p ime u ismo de ocio (según el concep o ac ual).
Po su pa e, la playa en endida como espacio de a acción u ís ica
encon aba sus o ígenes en las cos as b i ánicas1 en el siglo XVIII cuando
se epa ó en los e ec os cu a i os de las aguas ma inas, comenzando así una
p ime a e apa his ó ica del li o al que se ala ga ía has a el inal de la P ime a
Gue a Mundial y que u o como p incipales escena ios las playas del no e
( achada a lán ica eu opea y es adounidense, Canal de la Mancha, Ma del
No e y Ma Bál ico).
De las es aciones balnea ias a los ac uales “seaside eso s” encon a-
mos que pocos elemen os han cambiado en cuan o al p opio concep o se e-
ie e. En odo el S. XIX se amplia án las ciudades ma í imas con posibilidad
de baño y complemen os lúdicos, desde la p opia cos a b i ánica (B igh on,
Folkes one, Bou nemon h, Ma ga e…) o en Holanda con Sche eningen o
Zand oo . La cos a ancesa y belga (Dunke que, Bia i z, Boulogne, Os-
ende…), la cos a danesa (Aben a) o la ge mano polaco (Sopo , Kolob e-
zeg…), la zona anco i aliana (Niza, San Remo, Cannes…) o la del Ad iá ico
(T ies e, Spli z…) Todas es as ciudades o ecían una impo an e clasi ica-
ción de a ac i os: jun o al ma es a ía el paseo ma í imo, en endido como
u banización de la anja cos e a, y jun o al mismo, el casino, las salas de
baile, los ca és y es au an es, cen os u banos que cada ez se ha án más
popula es y asequibles a una clase menos adine ada.
Abo da el es udio de odas ellas se con e i ía en una labo cuan o
menos ingen e, pues sólo con enume a los cen os u ís icos de adición
balnea ia lle a ía consigo una in es igación indi idual y pa alela a la que no
podemos a ende po aho a.
1. CORBIN, Alain. El e i o io del acío. Occiden e y la in ención de la playa (1750 - 1840). Ba celona: Mon-
dado i, 1993.
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Balnea ios en España
La his o ia mode na del balnea io en España u o sus o ígenes en la
época de Ca los III, quien ecuen ó pe sonalmen e algunos baños y bajo
cuyo einado enemos no icia del diseño del p ime p oyec o conocido de
balnea io en España (La Isabela en Guadalaja a). Sin emba go, no ue has a
el einado de Fe nando VII cuando se c eó el Cue po de Médicos de Ba-
ños (1816) y se ap obó el p ime Reglamen o de Aguas y Baños Mine ales
(1817). Va ias décadas después, en 1877 se c eaba la Sociedad Española de
Hid ología Médica, cuya misión e a el es udio de la disciplina y aseso a-
mien o de médicos y bañis as en los cen os e males, lo que, en la p ác ica,
suponía que el Es ado ponía las aguas bajo con ol médico2.
De es a mane a, el nacimien o u o igen ep esen a i o del u ismo so-
cial en España lo pod íamos echa en julio de 1847, cuando se publicó en La
Gace a de Mad id el p ime anuncio de los Baños de Ola en San ande . Sin
emba go, hay no icias de baños de ma en Sanlúca de Ba ameda (Cádiz) ya
en 1821 a pesa de que el baño “como ac i idad o malizada pa a las clases
al as” llega ía a las playas de San Sebas ián en 1830. En es as echas, se ía
el in an e F ancisco de Paula, he mano de Fe nando VII, el p ime o que
pasa ía el e ano en dicha playa, pa a epe i en años pos e io es. Poco más
a de, en 1845 se ía la Reina Isabel II la que acudía po ez p ime a a oma
baños al ma Can áb ico. También lo hicie on Amadeo de Saboya, Al onso
XII y la egen e Mª C is ina, siendo el p opio Al onso XIII quien ija ía de-
ini i amen e su luga de e aneo en San ande 3.
Un eco ido és e po nues os pasados eales en el que playas como la
de Sanlúca de Ba ameda ue on las elegidas po la a is oc acia y bu guesía
se illana y gadi ana, al y como e leja on los duques de Mon pensie en
1852. En es os años se ija ían algunos de los emblemas más impo an es
de las playas de Sanlúca , como el edi icio de dos pisos des inado a eje ce
de mi ado o ibuna pa a la celeb ación de las amosas ca e as de caballos
2. MORENO GARRIDO, Ana. His o ia del u ismo en España. Mad id: Sín esis, 2007, p. 27.
3. Op.ci ., p.35.
(que empeza on a celeb a se en el e ano de 1845).
Un nue o enómeno u ís ico, en endido como concep o mode no de
e aneo o u ismo de sol y playa, llegó a España con cie o e aso pe o con
las mismas ca ac e ís icas y complejidades que p esen aba en el es o de las
naciones occiden ales. En es a p ime a e apa his ó ica, el u ismo in e na-
cional se ca ac e izó po se una jo en indus ia dependien e únicamen e
del impulso y las ac uaciones de ca ác e p i ado así como del alcance in-
e nacional de sus p oyec os y espacios. Podemos señala cómo el p ime
u ismo español se ca ac e izó po su no able dependencia con espec o a
o as naciones más desa olladas o p óspe as como pudie a se po ejem-
plo el desa ollo u ís ico de la F ancia que basaba su u ismo inicial en los
sindica os de inicia i a u ís ica, sociedades depo i as de elocipedis as y
au omo ilis as-Clubs de mon añas y excu sionis as4.
Algo más a de, en lo que pod íamos señala como una segunda ase
del u ismo de p ime os de siglo XX, España dedica á especial a ención y
es ue zo al ca ác e p opagandís ico del asun o, en un in en o de cap a el
in e és y la a ención de las di isas ex anje as. De es a mane a, la p ime a
ed ho ele a de lujo en España se cons uyó siguiendo las modas impe an es
de capi ales eu opeas (modelo Ri z o Palace), así como la implan ación en
España de los gigan es u ís icos de la época como la agencia Cook y Wagon
Li s o la Compañía In e nacional de Coches Cama, el in e és de las p es igio-
sas edi o iales de guías como Baedeke o la apa ición de las p ime as líneas
aé eas.
El u is a apa ecía como un nue o ipo social que llegaba a España en
el úl imo cua o de siglo XIX consolidando su p esencia poco a poco, ya
ue a como bañis a o excu sionis a. Empezó a consumi espacios y a eque-
i se icios, balnea ios, nue os ho eles, enes con coches-cama, espacios
dedicados a la di usión de la cul u a. De es a mane a, el u ismo ya desde
sus o ígenes p esen aba ambién una se ie de exigencias, demandas y necesi-
4. Las ases po las que se sucede el desa ollo del u ismo Español desde sus inicios apa ece de alla-
damen e es udiadas po la p o eso a VELASCO en su lib o La polí ica u ís ica. Gobie no y Adminis ación
Tu ís ica en España (1952-2004). Valencia: Cañada Blanch, 2004, p.130.
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dades ma e iales que ue on ap o echadas po la indus ia del u ismo y del
ocio, al mismo iempo que las guías de la época se con e ían en el espacio
idóneo pa a ec ea el mundo de la publicidad y el consumo u ís ico.
Balnea ios, ciudad y a qui ec u a de ma
La a qui ec u a de los balnea ios comenzó su andadu a de o ma a-
iada, algunos más elegan es y icos en mo i os o namen ales, o os más
espa anos y simples, algunos más so is icados desde el pun o de is a de la
segu idad y aquellos cuyos es ilos a qui ec ónicos se con eccionaban a pa i
de los asgos es ilís icos de las casas en e al ma .
Independien emen e del gus o y de las posibilidades económicas y ec-
nológicas o e adas, los es ablecimien os se en en aban al ma y con ibuían
a en iquece la deco ación de las cos as. Una ac i idad que ápidamen e se
con i ió en el oco de a acción de innume ables isi an es, an o nacionales
como ex anje os, que acudían a dis u a de ales a ac i os. Las ipologías
cons uc i as de los es ablecimien os balnea ios e oluciona on de año en
año y ie on en Ingla e a, Alemania, F ancia o España, la cons ucción de
los muelles. La gos puen es ealizados en un p incipio bajo es uc u as de
made a que se sume gían en el ma o eciendo odos los se icios necesa ios
pa a i i un momen o de elax, comp as, bienes a y di e sión. Los muelles
y es ablecimien os lo an es se ían los an eceden es di ec os de los balnea-
ios de cemen o a mado que han con agiado odo li o al que se p ecie.
El baño en el ma pe mi ía po aquel en onces una isibilidad eminen-
emen e pública, quedando cons ancia de es a si uación en la Ingla e a de
1735 cuando se p esen ó la p ime a “máquina de baño”. Se a aba de una
cabina de made a, do ada de uedas que pe mi ía el anspo e di ec amen e
al ma . A ella se accedía a a és de una pequeña escale i a. En el in e io del
oscu o y angos o habi áculo, e a posible cambia se y coloca la opa en un
compa imen o especial que ga an izaba su cus odia.
Las “máquinas de baño” es aban enume adas y espondían a caminos
di e en es según el sexo, con el in de ga an iza la p i acidad y el espe-
o, con lo que es u ie on p i adas de en anas al ex e io , cosa no siemp e
ag adable. Las ca ozas e an anspo adas al ma po uno o dos caballos
u homb es asignados pa a la a ea. Las cabinas es aban p o is as de una o
dos pue as en ambos lados pa a pode e la di ección a la que se a anzaba
e in oduci se len amen e en el agua y a menudo, se disponían en g upos
o mando cí culos pa a que las muje es pudie an con e sa anquilamen e.
Tu ie on una ida ú il du an e casi dos siglos y su salida de ini i a de escena
se echa ía a p incipios del siglo XX cuando los es ablecimien os y cen os
u ís icos alcanza on el ápice de la di usión y la no o iedad. De hecho, los
dis in os modelos y ensayos p o agonizados po es as “máquinas” me ecie-
on una especial a ención an es del uso y di usión de los es ablecimien os
balnea ios p opiamen e dichos. Los desa ollos ecnológicos que la “má-
quina de baño” llegó a expe imen a du an e el ochocien os, ans o ma on
e dade amen e el concep o de baño en nues as cos as.
De mane a que poco a poco asis imos po un lado a las ans o macio-
nes g aduales de es uc u as cuyas unciones es aban aho a ue a de uso, y
po o o lado, al nacimien o de nue os edi icios que pa ían de es as mismas
ans o maciones sociocul u ales de inales de siglo. Po su pa e, el nomb e
Ku saal pasó a u iliza se pa a edi icios con unciones simila es en los luga es
de e aneo de oda la cos a eu opea, yendo usualmen e unidos a los casinos
de juegos, empleándose p incipalmen e en Alemania, Bélgica y los Países
Bajos, mien as que en F ancia es e ipo de edi icios se denomina on Casino.
Un Ku saal o Ku haus e a un elemen o a qui ec ónico ípico de los balnea-
ios decimonónicos cen oeu opeos. Po su unción se a aba de un edi icio
mul iusos que incluía gene almen e un sun uoso hall de en ada, salón de
baile, sala de ea os, de concie os, de juegos y es au an es. En los balnea-
ios el Ku saal se con e ía en el edi icio más impo an e, ep esen a i o y en
el cen o de su ida social.
Muchas de es as ciudades balnea io, hoy de enomb e, nacie on en on-
ces ligadas al se icio de un bien colec i o ep esen a i o como e an p e-
cisamen e el ocio ligado al li o al. El enómeno de nue as u banizaciones
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su idas en los li o ales a ae ía ápidamen e el in e és de las in e siones, las
cuales end ían acompañadas de la explo ación de los ecu sos del e i o io.
En gene al, se apun ó a las zonas abandonadas o pan anosas como posibles
ocos po enciales de a ac i os, a pa i de concesiones comunales o p o in-
ciales que pe mi i ían adqui i las ie as a cambio de ga an iza la boni ica-
ción de las mismas y la ealización de oda la in aes uc u a necesa ia pa a
el desa ollo económico del á ea. Desde ca e e as has a líneas de e oca il
uniendo des inos con cen os limí o es impo an es: illas, ho eles, salas
de cul u a, iglesias y casinos. Un paque e de acción come cial de g andes
dimensiones no sólo económicas, sino ambién ambien ales, e i o iales,
u banís icas y sociales. De es a mane a, el S. XIX pa ecía conclui con un
nue o enómeno de negocios ligados a dimensiones inancie as, las cadenas
ho ele as apa ecían en escena. De hecho, pudie a pensa se a simple is a que
las localidades elegidas lo ue on po casualidad, pe o en ealidad se a aba
de un e o bien p eciso ese ado exclusi amen e a las clases más ele adas
que podían pe mi i se no sólo el luga de descanso al ai e lib e, sino ambién
la opción de aslada se de una sede a o a en empo adas es i ales.
Las cadenas ho ele as llega on a cons ui se como pue o segu o en el
que ecala , encon a lujos y con o , dis u e de clien es dispues os a pasa
un iempo de elax jun o al ma . La cons ucción mode na de las es aciones
balnea ias ans o mó li o ales y des inos pa a cons ui complejos balnea-
ios a o illas del ma , casinos, ho eles, pue os ma inos, es au an es, ca és y
illas esidenciales comple aban la o e a.
Málaga, una ciudad balnea io de co a ida
Málaga ue poco a poco con i iéndose en un luga cada ez más a ac-
i o u ís icamen e hablando así como el luga ideal pa a buen núme o de
municipios cos e os que empeza on a se conocidos. P on o des aca on los
balnea ios de la cos a malagueña, eniendo cons ancia de la inaugu ación en
1918 del Balnea io Nues a Seño a del Ca men, que ino a uni se a los an iguos
Balnea ios de la Es ella y Apolo así como la ape u a en 1928 del Campo de
Gol de To emolinos, es e úl imo no conside ado balnea io pe o sí aído
a colación po la impo ancia y epe cusión en el ci ado ci cui o u ís ico del
momen o.
Poco a poco comenza on a ocupa se las p ime as líneas de playa en el
li o al medi e áneo y los p ime os es ablecimien os se dejaban e como
balnea ios pa a pasa más a de a ans o ma se en baños lo an es. En es os
p ime os pasos hacia el u ismo mode no, des aca ían dos ocos de a ac-
ción po excelencia, Ba celona y Málaga. En Málaga5, desde inales del XIX
encon amos ya las p ime as ins alaciones al bo de del ma como los Baños
de Pe iana, Ca a aca o Tolox más alejados de la Malague a donde des acaban
los Baños de la Es ella, los Baños Apolo y más a de los Baños del Ca men.
Los Baños del Ca men no cons i uye on un hecho aislado en la ciudad,
sino un modelo ce cano que ep esen aba un ejemplo o pieza ep esen a i a,
un complejo sis ema donde enían cabida un conjun o de ins alaciones des i-
nadas a baños de agua dulce uno, y baños de ma o os. Siguiendo el esque-
ma que aza Mª Pepa La a Ga cía6 podemos dis ingui los siguien es baños
de agua dulce en Málaga en los p ime os años del S. XX: Los Baños Ál a ez
o las Delicias (en el cen o de Málaga); Los Baños O iz (en el cen o de Má-
laga); El Salón Roma (en c/La ios); Los Baños Hid o e apéu icos de calle Sa gen o
(en el cen o de Málaga) y Los Baños de Nues a Seño a de Belén (Zona Oes e).
Mien as que los Baños de Ma , cuyo o igen se emon an a la segunda mi ad
del S. XIX comienzan a e oluciona desde pequeñas ob as a ins alaciones
colocadas en las playas de la ciudad capaces de pe mi i el baño di ec o, has a
5. Se ecoge la exis encia de un Suplemen o del No icia io Tu ís ico, dedicado a Balnea ios y Aguas Mine a-
les en España, publicado en 1964 po la Sec e a ía de Tu ismo. Di ección Gene al de P omoción del
Tu ismo. Minis e io de In o mación y Tu ismo. En ella se ecoge una elación de balnea ios e males
en la p o incia de Málaga, En e ellos, Fuen e Ama gosa en el é mino municipal de Tolox, Fuen e Aleg e
en el mismo é mino y los Baños de Ca a aca. Da os ecogidos en A.H.P.M. Sección In o mación y
Tu ismo. Sig. 235.
6. LARA GARCÍA, Mª Pepa. La cul u a del Agua. Baños públicos en Málaga. Málaga: Sa iá, 1997. Pa a
conoce más sob e el ema éase: “Balnea ios en To emolinos”, Isla de A ia án, nº. 10, 1997, pp.
227-246; “Baños de Oc a io” (To e del Ma ), Isla de A ia án, nº. 8, 1996, pp. 139-154; “Balnea ios en
To e del Ma (II), Isla de A ia án, nº. 9, 1997, pp. 171-190.
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DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO
e dade os complejos como los ep esen ados po : Los Baños Apolo (1879);
Los Baños de la Es ella (1859); Los Baños Diana (1843) y Los Baños del Ca men
(1918).
Baños de Apolo en cambio, e an baños de echas más a días cuya dis ibución
y con igu ación lo hicie on más complejo y dis inguido.
O os Balnea ios malagueños
Si es udiamos el núme o de balnea ios que se ex endie on a lo la go de
la anja cos e a del municipio de Málaga podemos ecala en aquellos cuya
his o ia se elacionan con To emolinos, pe o de cuya sue e apenas nos han
llegado ecue dos. A lo la go de los nue e kilóme os po los que se ex iende
la línea de cos a de dicho municipio encon amos en los años ein a dos sec-
o es di e enciados po el uso del baño, es os e an la playa de la Ca ihuela y
del Bajondillo. En el p ime o de ellos, se ins aló el Ho el Mon ema , p opiedad
de Abelló. En las playas del Bajondillo, encon ábamos el ba io del Cas illo,
una zona donde se ins aló un pequeño es ablecimien o, a modo de chi ingui-
o (no en el sen ido ac ual que encon amos), con is as a se u ilizado po
los u is as españoles y de la localidad que p e e ían es as playas.
En la década siguien e, conc e amen e en el año 1942, En ique Bolín,
p opie a io del Ho el La Roca, acondiciona ía es a zona pa a uso de los u is-
as que se hospedaban en su ho el al mismo iempo que Ca lo a Alessand i
Ayma , p opie a ia del Co ijo de Cucazo a decidie a con e i lo en Pa a-
do en el año 1934, pasando a denomina se Pa ado de Mon ema . Es os dos
ho eles ue on los p ime os en pedi un uso pa icula y exclusi o de la playa
pa a sus huéspedes. De mane a que en el anscu so de los años ein a y
décadas sucesi as, las playas de To emolinos se inunda ían de me ende os,
es au an es, chi ingui os, case as y balnea ios, con i iéndose en los años
del desa ollismo, de esplendo y de auge económico y cul u al del munici-
pio cos a-soleño.
Algunos de los balnea ios que señalamos quedan ecogidos en el siguien-
e lis ado e e ido po La a Ga cía en su a ículo sob e los es ablecimien os
balnea es en To emolinos, sin emba go conside amos que no odos ellos
pudie on esponde al concep o adicional de balnea io, sino a un modelo
más mode no del baño, pues el o igen de muchos de es os es ablecimien os
De las cons ucciones y disposición de los mismos nos han llegado
pos ales, planos, o og a ías e incluso eco es de p ensa que incluyen des-
c ipciones de lo más en iquecedo as y que nos ayudan a cose es a pa e
de nues a his o ia. Así, podemos señala cómo los Baños de la Es ella y los
Baños de Diana gua daban bas an e elación en e ellos, an o en es uc u as,
disposición como en ca ac e ís icas o males, odas ella comunes y he ede as
de la adición po los Baños de Ma . Ins alaciones de made a, lige as, cuyas
gale ías se aden aban en el ma unos ein e me os. La pa icula idad de los
mismos adicaba en cuan o a su es acionalidad, pues de acue do a ella, los
baños debían se mon ados y desmon ados según el momen o es i al. Los
Fig. 1. Baños Apolo desde la playa. Málaga. 1930. Anónima. Fuen e_ Desde Málaga, ecue dos.
Una isión de Málaga a a és de sus a je as pos ales (1897-1930). Au o Juan An onio Fe nández
Ri e o.
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eDap 05
se co esponden con las décadas de los años 60 en adelan e, momen os en
los que To emolinos i ía ya los momen os más épicos de su his o ia. Po
ello, conside amos que pudie an se desc i os como casas de baño con es-
au an es aquellos que se emon an a los años ein a o cua en a, mien as
que el es o lo inclui íamos bajo la denominación de Res au an es7 p opia-
men e dichos o signi ica i amen e como chi ingui os, un é mino pelig oso
pa a muchos hoy. Unos años glo iosos es os años sesen a que sin emba go,
en la mayo ía de es os es ablecimien os u ís icos ci ados, e ían un inal en
su des ino cuando en la década de los años 90 con o me iban enciendo el
plazo de las concesiones, Cos as se ue demoliendo el 90% de los mismos,
con el obje o de ealiza el Paseo Ma í imo de To emolinos.
Un caso pa ecido encon a emos en las cos as de To e del Ma , mu-
nicipio en el que exis ie on a ios balnea ios de es uc u a y uso adicional,
en e ellos podemos ci a los Baños San José de la Mon aña, Baños La Cos a Azul
(1934), Baños El Ya e (1962) Baños El Copo (1969), Baños Oc a io (1928) y los
Baños Municipales (1965).
En elación a los Baños Oc a io, podemos señala siguiendo las ci as de
Ma i Pepa La a, que és e es ablecimien o con una di e enciación po usos
del agua, como adicionalmen e se di idían a los balnea ios mismos, es o
es un balnea io que u ilizaba an o el baño calien e o emplado (en bañe as)
como los baños de ma al ai e lib e. Si bien la his o ia del e e ido Balnea io
7. En es e lis ado ecogemos los siguien es ejemplos: Balnea io en el ba io de El Cas illo (Playa de El
Bajondillo) de 1934 po An onio Gál ez Gambe o; Balnea io hid o e apéu ico en las playas de la Ca ihuela
de 1944 ob a del a qui ec o R. Aníbal Ál a ez; Balnea io en la Ca ihuela de 1945; Balnea io en La Cale illa
(Playa del Bajondillo) de 1945; Pa que-Balnea io en la playa del Bajondillo, 1966 po el ingenie o José Mª
Ga nica Na a o; Balnea io Playasol en la playa del Bajondillo de 1966 po el a qui ec o Juan Jáu egui
B iales; Res au an e y case as de baño: Casa An onio en el Bajondillo, de 1967 po el ingenie o F ancisco
G. Gál ez Vázquez; Balnea io con se icio de Soco ismo en el Bajondillo: Res au an e La Cabaña de Paco, de
1969 po el ingenie o José Mª Ga nica Na a o; Balnea io, ins alaciones depo i as y pa que in an il en el
Bajondillo (Res au an e La Maca ena) en 1969 po José Mª Ga nica Na a o; Balnea io desmon able en la
playa de Mon ema , en 1967 po José Mª Ga nica Na a o; Balnea io en u banización Mon ema , de 1967
po An onio Lamela; Balnea io Poseidón en el pasaje denominado el Tajo, en la playa de El Lido, de 1956
po José Mª Ga nica; Balnea io en el Co ijo del Tajo, de 1957 po And és Escassi Co bacho; Balnea io
Playama en la playa del Sana o io Ma í imo de 1965 con p oyec o de Leo Shi iqui; Balnea io-ba en Los
Álamos de 1969 i mado el p oyec o po Juan Du án Ruiz.
quedaba ligada, como muchos de los mencionados, a la inicia i a p i ada po
le an a un negocio “con is as al ma ”, así es que la ida del balnea io que
desc ibimos se unía a la igu a de Oc a io López Recio, quien en el año 1928
solici aba licencia pa a la cons ucción de unos baños en la ciudad de Vélez-
Málaga. Ningún de alle ( an solo planimé ico) nos ha llegado del inmueble,
apenas las c ónicas que hablaban de algunos espec áculos que enían luga
en los ci ados En los años sesen a se pidió la au o ización de una ampliación
con a eglo al an ep oyec o de Ho el Baños de Oc a io, susc i o po el a qui ec-
o F ancisco Es ada Rome o pe o los p oblemas de cesión y p opiedad se
hicie on mella en el Balnea io, que siguió ecibiendo isi as has a mediados
de los años ochen a, cuando se aspasó a la p opiedad de Ges o s Inmobi-
lia ios S.A. y se cons ui ía un edi icio de gale ías come ciales llamado “El
Copo”, si uado en los an iguos e enos de los Baños Oc a io. Igual sue e
co ie on el es o de balnea ios y casas de la playa que ci ábamos an e io -
men e, pues con la cons ucción del Paseo Ma í imo de To e del Ma en
los años ochen a, odos ellos ue on des uidos, al igual que sucedie a en el
municipio de To emolinos.
Los Baños del Ca men
La his o ia de los Baños del Ca men, cons i uye sin luga a dudas un
e e en e pa a la his o ia de Málaga. Se inaugu a on el 16 de julio de 1918,
ans o mando lo que has a el momen o se conocía como los baños públi-
cos.
La ape u a de los Baños del Ca men en los e enos de las playas de
la To e de San Telmo, p o oca on que se habla a po aquel en onces de un
p oyec o inno ado en e a los baños de ma exis en es en ese momen o
en la capi al como los Baños Apolo o los Baños Diana, pues po ez p ime a
se inco po aba en las ins alaciones balnea ias la posibilidad de oma los ba-
ños de ma en agua abie a al mismo iempo que se podía oma el sol, al y
como enía p oduciéndose en o os cen os balnea ios nacionales como San
Sebas ián o San ande .
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DOCUMENTOS de ARQUITECTURA y PATRIMONIO
En un p ime momen o, los Baños del Ca men con inuaban con la a-
dicional sepa ación de muje es y homb es a la ho a del baño, ci cuns ancia
que cambia ía después de la Gue a Ci il pe o po poco iempo, pues o que
después de la con ienda y du an e el Régimen se ol e ía a sepa a el baño
po sexos y la mo alidad se ol e ía más es ic a. Su cons ucción, iniciada
po el emp esa io En ique Ga cía de Toledo y Clemens con aba con unas
cincuen a case as de made a dispues as algunas de mane a independien e,
o as acopladas según las exigencias del e eno, p o is as de luz8 y algún
que o o de alle más p opio de la adición decimonónica que de las nue as
exigencias del u ismo mode no.
P on o se con i ió en el luga de encuen o más impo an e de la ciu-
dad y de las más espe adas y adine adas amilias malagueñas. Los pe iódicos
de la época ecoge ían las i udes de aquel balnea io que o ecía a los ma-
8. LARA GARCÍA, Mª Pepa, op.ci , p. 117.
lagueños más ilus es un nue o espacio de ocio con is as al ma que ab i ía
sus pue as de o ma pe manen e g acias a las ob as de ampliación ealiza-
das po el ingenie o Ca los Lo ing.
En 1920 se cons ui ía el emba cade o de made a que se aden aba en
el mismo ma y se inco po a on algunas mejo as como una pue a de en-
ada monumen al. En es e mismo año ambién se consegui ía la concesión
pe manen e del balnea io a la Sociedad Anónima “Pa que Balnea io Nues a
Seño a del Ca men”. Un espacio di e en e de eunión y elax que con el
paso de los años, i ía inc emen ando las o e as lúdicas en sus ins alaciones
al inco po a una pis a de baile, un campo de enis y o o de ú bol, un es-
au an e diseñado po el a qui ec o Daniel Rubio, pabellones y case as pa a
es ua ios, una e aza sob e el ma y dis in as a acciones como un acua io
y una pan alla pa a p oyección de películas.
En el año 1958 se da ía paso a la cons ucción de un camping en las
inmediaciones del Balnea io, en e enos p opiedad del mismo y jun o a
una g an ex ensión de eucalip os. El camping de los Baños del Ca men9, ob a
del a qui ec o And és Escassi daba acogida a unas escien as plazas como
ejemplo de la polí ica de omen o del u ismo desc i a po la Nación du an e
aquellos años.
A la posición p i ilegiada de los Baños, cab ía suma la ce cana exis en-
cia de los an iguos As ille os Ne eo en la playa de Ped egalejo y su pequeño
pue o del que sald ían las pied as de can e a del ce o de San Telmo, em-
pleadas pa a cons ui el pue o de Málaga a inales del XIX. Unos As ille os
especializados en el o icio a esanal de la Ca pin e ía de Ribe a10 y que hoy
9. En el año 1981 se ealizó un es udio pa a la Sec e a ía de Es udios Tu ís icos sob e las “Bases de
desa ollo y o denación del camping-ca a aning en España”, donde se plan eaban es obje i os undamen-
ales: En p ime luga conoce las necesidades y endencias a co o y medio plazo de la demanda del
camping-ca a aning en España. En segundo, compa a la eglamen ación española con la eu opea
e e en e a dicha ac i idad y po úl imo, ealiza una plani icación indica i a de c eación y pues a a
pun o de nue os e i o ios de acampada.
10. La Ca pin e ía de Ribe a, dedicada a la cons ucción y epa ación de emba caciones, es una ac i-
idad con un o igen emo o, que se iene desa ollando en las Playas de Ped egalejo his ó icamen e.
Desde p incipios del siglo XVII exis en da os conc e os de dicha ac i idad en es as playas, conocidas
Fig. 2. Baños del Ca men. A chi o Díaz Esco a nº 2334.