EL
CERVANTISMO
DE
JOSE
BLANCO
WHITE
(ENTRE
LA
NOVEDAD
ROMANTICA
Y
LA
DEUDA
ILUSTRADA
*
po
ROGELIO
REYES
CANO
Es
conocida la a ención que Blanco Whi e dispensó a
la
li e a u a
española del pasado. Lec o a en o y pe spicaz, según nos cuen a en
su Au obiog a ía, desde sus mismos años ju eniles,
de
sa olló am-
bién una e dade a labo c í ica cuyos u os se ie on sob e odo en
el pe iodo Va iedades, que Blanco edi ó po su cuen a en
In
gla e1
Ta
en los p ime os años de
Ja
década de 1820. En esa especie
de
e is a
ilus ada, des inada en especi
al
a los lec o es de
Ja
an igua Amé ica
española, emancipada en buena medida g acias a la acción in elec ual
del p opio au o se illano, ue publicando una se ie de a ículos dedi-
cados a au o es y ob as li e a ias españolas del pasado, sob
e
odo
de
la Edad Media y el Siglo de O o: el in an e Don Juan Manuel y su
Conde Lucano , La Celes ina,
la
His o ia del G an Tamo lán, Ga ci-
laso, Lope
de
la
Vega
...
y na u almen e Ce an es1,
al
que dedicó
•
Con
es
e
a ículo del académico S . Reyes Cano,
qu
e ue p esen a
do
como
dise ación
en
una
de
nues
as
sesiones y que
se
á publicado ambién en
el
homenaje a D. F ancisco
Aguila Piñal que. con mo i o
de
su jubilación, p epa a el
Co
nsejo Supe io
de
In es igacio-
nes
Cien í icas,
es a
Real Acad
emia
Se
ill
an
a de Buenas Le
a
s desea suma se a
dicho
home-
naje y ma
ni
es a
así
su
econocimien o a quien ue en su día mie
mb o
de
núm
e o
y
en
Ja
ac uali
dad
es
Co
espondien e
en
Mad id
de
nues a Co po ación.
l.
Sob
e el conocimien o c í ico que
Blanco
enía del pasado li e a io
españo
l éase
sob e odo
el
lib o
de
Vice
n
e LLo cns. Libe ales y
m111á111icns.
Una emig aci6n espaiiola e
11
/11
gla1e
a ( 1823-1
834)
. pp. 386-
408
. y mi abajo «Blanco Whi e y Ja li e a u a española».
A chim
Hispalense, núme o mon
og
á ico dedicado a José Blanco Whi e. LXXV (1993), pp.
89-104.
216 ROGELIO REYES CANO
nume osos comen a ios, no sólo en Va iedades sino en o os abajos
que después i emos iendo.
Es
a a ención de Blanco po
Ce
a
n
es es una mues a más
de
la
e alo ización que de la ob a del g an esc i o áu eo, y en pa icula
del Quijo
e,
habían lle ado a cabo los c í icos y au o es diecioches-
cos, sob e odo
lo
s ingleses, quienes deja on de lee la ob a
como
un
simple lib o de isa pa a de ec a en él una ascendencia sa í ica y
has a una ambigüedad in encional en e amen
e
nue os. Como
sub a
-
ya
J.
Ál a ez Ba ien os, «bajo su admonición, los no elis as
eu o-
peos del XVIII e lejan el p oceso de ela i ización del conocimien-
o, ab en a los lec o es el mundo de la expe iencia e inician
una
nue a o ma na a i a que, hoy en día, es
Ja
que más éxi o iene
en e el público
lec o »~.
Son muy pocos, sin emba go, los au o es
españoles de la Ilus ación que de inen al Quijo e como una
no ela
en sen ido es ic o, es deci como un lib o con o mado po el
place
de la icción. Más bien ienden a e lo como
un
ex o mo alizan e,
que cues iona no sólo el es é il las e imagina i o de los lib os
de
caballe ías sino las mismas cos umb es de la España de su iempo.
Ello explica que
en
el XVIII
se
u ilice como «modelo pa a
c i ica
odo aquello que el au o de la imi ación le esul e censu able.
De
es e modo, encon a emos imi aciones del
Q11ijo e
que se e ie en al
ea o, a la li e a u a, a la indus ia, a los pisca o es, a la educación,
al iloso ismo, a casi odo»º. Y que «pa adójicamen e, el siglo an i-
no elesco exal e has a lími es de ene ación la genial no ela que
des-
uye la in e osímil, mágica e i acional no ela de caballe ías»4•
No an p ecisamen e
po
esa ía an iimagina i a los mejo es
jui-
cios de Blan
co
Whi e sob e el
Q11ijo
e.
Como luego e emos, s
in
sus ae se del odo a la isión mo alis a de ex acción ilus ada, mi a-
á la ob a de Ce an es con ojos
mu
cho más mode nos, a ines ya a
una es é ica en e amen e omán ica y po lo an o de enso a de
la
imaginación. Pe o esa pos u a inal se á el esul ado de una sos enida
2.
l.. i
1101
·ela del siglo XVIII. Mad id, Júca . 1991,
p.
26. Sob e la isión dieciochesca
e.l
e!
Quijo e
pu
eden consul a se ambién los abajo de F. Aguila Piñal, «
Un
comen a
i
o inédi o
de
l Quijo e en el siglo XVIII», A11ales
ce an
i
nos.
V ll ( 1959-60). pp. 307-319 y «Ce an es
en el siglo
XV!IT».
Anales
ce
m
111i11
os. XXI (
19
83). pp. 153-163. Asim
is
mo el lib o de
Ana
Luisa Baque o Escude o. U
na
ap oximación neocl<ísiw
al
ib1e o
1 o1
·ela. Clemencin Y
el
«Quijo e
•.
Mu cia, Academia Al onso X el Sabio, 1988.
3. J. Ál a ez Ba ien os, op, ci .
p.
124.
4.
F.
Aguila Piñal. «Ce an es en el siglo XVIII». o
p.
ci .
p.
161.
EL CERVANTISMO
DE
JOSE
BLANCO
WHITE 217
-
---~
~
-
-
-
--
--
··
-------
-
amilia idad con el Quijo e que Blanco inicia ía en sus mismos años
in an iles. Con iene, pues, con a
la
his o ia desde
el
p incipio.
El p ime con ac o de Blanco con el Quijo e u o luga en sus
años in an iles, y si damos c édi o a lo
que
nos cuen a en su Au obio-
g q ía, ue leído con cie o espí i u clandes ino y ansg eso , con a-
iando la olun ad pa e na. Fue a poco
de
cumpli los ca o ce años,
inclinado ya a los es udios sace do ales:
«Mi desconocimien o
de
o as ma e ias (apa e de la Filo-
so ía), aunque no mayo que el no mal de mi edad y condi-
ción, e a o al.
El
único lib o que había podido lee e a
Ja
ida
de los san os, en
la
áducción española del Année Ch e ien,
lib o de o o de g an ci culación. El maes o
de
música que
me daba clases pa icula es
...
me p es ó un ejempla del Qui-
jo e, que leí a escondidas. No ecue do sa is acción y place
más g ande que el que expe imen é cuando, eniendo buen c
ui
-
dado
de
ocul a
el
Q11ijo e
a
la
inspección de mis pad es, me
lo de o aba a escondidas
en
la pequeña habi ación que me
habían designado pa a que pudie a es udia con sosiego. Po -
que aun el Quijo e es aba conside ado
po
mi pad e como
li
-
b o pelig oso»-'.
Esa lec u a casi ju enil del lib o de Ce an es le p odujo ya una
uición po el Quijo e que
no
había de abandona nunca. Y
se
con i-
gu a como
el
segundo episodio lec o e dade amen e signi ica i o
de los p ime os años de Blanco, pues el p ime o de esos episodios
ue
la
lec u a del Telémaco de Fénelon, leído, según nos cuen a él
mismo, a los seis o sie e años de edad, de sue e «que casi
me
lo
sabía de memo ia.
El
e ec o que p odujo en mi
im
aginación ue po-
de osísimo, pe o su in luencia no se limi ó a es a acul ad. Es un
hecho cu ioso que mi p ime a duda sob e la e dad del c is ianismo
se o igina a con la lec u a de aquel lib o poco an es de que cumplie a
Jos
ochos años)>
6•
Es
muy signi ica i a, den o de la men alidad die-
ciochesca, es a cu iosa conexión que
en
el
niño Blanco se es ablece
en e el lib o de Ce an es y el de Fénelon, aunque sólo sea, lógica-
5. Awobio¡: a ía de Blanco While. ed.
de
An
lonio Ga nica, Se illa. Uni e sidad, 1975.
p. 30.
6. Au obiog a ía,
c<l.
ci
.
p.
37.
218
ROGELIO
REYES
CAN
O
--
---
- -
··----··-··
·
----
men e y
po
azones de edad, en el plano
ele
la lec u a desin e
es
ada
y aza osa, muy lejos oda ía de cualquie in ención c í ica. El
Telé
-
maco ue un lib o muy leído en la España del siglo
XVlll
, y a
pesa
de su ca ác e imagina i o, abulado y iaje o (que es co
mo
debió
lee lo el niño Blanco) ue en endido más
bi
en como u
na
ob a
de
mo al y u ilidad, des inada, no
ya
a la o mación de p íncipes, su
inalidad o igina ia, sino como manual ap o echable pa a la
onna-
ción de los jó enes de la época.
7• Y en esa línea de pensamien o
es
á
el Blanco madu o que en
su
«Discu so sob e la poesía» p onunciado
en
la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Se illa
esc i-
be que «Fenelón hizo
un
a ob a pe ec a
si
sólo p e endi
ó,
como c
ee
-
mos, hace un bello a ado de
ed
ucación; pe o se hubie a quedado
muy in e io a
su
deseo
si
hubie a p e endido o ma
un
poema épi-
co»8.
Lo
que in e esa aho a sub aya no es
esa
lógica con adición
en e lo que io en el Telémaco el niño Blanco, ascinado
po
la
belleza de las ábulas mi ológicas, y lo que en endió más a de el
Blan
co
madu o, in luenciado sin duda po
la
lec u a mo alis a
del
li
b o
igen e en la España de la segunda mi ad del XVIII. Más
im-
po ancia iene el cu ioso aza de que
en
su o mación p ime a
la
ob a de Fénelon coincidie a
co
n
el
Quijo e,
ya
que en más de una
ocasión uno y o o ex o ue on compa ados
po
la c í ica li e a ia
de la época, s
in
duda pa a ponde a el mé i o del lib o ce an ino,
capaz de sopo a el pa angón con o os lib os conside ados
p es i
-
giosos. Ése
u
e el caso de Cándido Ma ía T igue os, quien
en
176 l
dise a sob e ese ema
en
la Real Academia Se illana de Bu
enas
Le as, c i icando
el
exceso de imagin
ac
ión del lib o ancés y
po
n-
de ando lo
que
el Quijo e enía de e osímil, de ealis a y de a
leja
-
do de la icción9. Esa a ención de los acad
ém
icos ilus ados de
Se-
illa
ha
cia el lib o de Fénelon, en cla a elación con el Quijo e,
explica, sin duda alguna, el
p
es
igio que los dos ex os enían en
los años ju eniles de Blanco. Que los dos es én
en
la base de
su
o mación li e a ia no deja de se una coincidencia consecuen e
con
7. Vcásc a
cs
lc cspccio J. Al a ez Ba icnlos. op. cil.. pp. 188-197.
R.
En Viccnlc Llo cns. J. Blanco While. AulO/ugía de
ob a.<
en espmlol, Ba celona,
Labo
.
19
7 1. p. 177.
9.
Es1a
dise ación
de
T ig
ue os ha
sido
<le eni<lamcn1c
es ud
iada
po
F. Aguila Piñal
en
«Un comenla io inédi o
de
l Quijo e
en
el
siglo
XVIII». op. cil. y
más
ecienlemc
nl
c en
su
lib o
Un
esailO ilus ado: Cándido Ma ía T igue os. M
;i
d id.
Cons
ejo
Supe io
de
In
es i-
ga
cion
es
Ci
en
1í
icas, 1987. pp. 315-317.
EL CERVANTISMO DE JOSE
BLANCO
WHITE 219
el es ado de cosas en el mundo de los gus os y de la c1í ica li e a ia
con empo ánea.
Pe o la al a es ima en que Blanco enía a Ce an es ue c ecien-
do
con el iempo y se hizo pa en e sob e odo en su au oexilio
in-
glés. Comen ando las no elas de
Wal e
Sco , de las que da cuen a
como p imicia a los lec o es de Va iedades, e ie e la siguien e anéc-
do a en elogio del au o del Quijo
e:
«Cuén ase,
no
sabemos con
qué azón, de un ey de Ingla e a, que habiendo mo ido a uno
de
sus
co
e
sa
nos
a ap ende español, c
uando
és e se le p esen ó
en
b e e iempo, u ano de en ende
pe ec amen e
aquella lengua, y
con espe anzas de i
po
embajado a España, el ey se con en ó
con da le
la
enho abuena de que ya
podía
ene el g an gus o de
lee a Ce an es. Semejan e pláceme
pudie a
da
en
el
día
al
que
ap endiese inglés de modo que pudie a en ende bien y ácilmen e
la se ie
de
no elas que han salido en nues os días y que se cono-
cen
aquí
con el nomb e gene al, aunque no bien ap opiado,
de
No elas Escocesas»1
º.
En
elación
co
n
la
li e a u a española, Blanco
ue de los p ime os que acuñó el ópico de
La
Celes ina como
la
segunda
ob a
en
impo ancia de nues a his o ia, desp
ué
s del Qui-
jo e,
na u almen e. Y llegó incluso a de ec a en e los dos au o es
una línea de con inuidad y una sin onía es ilís ica, «de modo
que
es imposible lee es a ob a (La Celes ina)
si
n ene p esen e, a
cada paso, a aquel incompa able homb e [Ce an es), hono de
lo
s
que hablan
la
lengua cas ellana»
11
. Simili udes que se de i an, a
juicio
de Blanco, del hecho de que an o Rojas como Ce an es
ue on maes os
en
pin a las cos umb es de sus espec i os iem-
pos, y que «ni
en
lengua
je,
ni en sen imien o, ni en nada de cuan-
o
dis ingue a un esc i o de o o,
se
halla la meno a iación.
Todo
es paño de una misma ela»
12
• Y has a elaciona el deseo de
Rojas de
cela
su nomb e con la in ención ce an ina de
Cide
Hame e Benengeli
13
. Blanco es á e lejando aquí, cla o es
á,
el pun-
o de is a dieciochesco que alo a a Ce an es no po su capaci-
dad pa a la icción
si
no po su cons umb ismo mo alis a. En eso co-
JO.
«Rc
iaz
os de
Ja
no ela ingl
esa
i ulada
l 11
·a
11/10
e».
en
Va i
eda
d
es.
1 ( J
823
-24
).
p. 3 J.
1
1.
En
«R
e
isión
de
ob as. Ce/es i
11a
».
Va iedades. 1 (
18
23-2
4
).
p. 228.
12. lbid.
13.
/bid.
p. 256. Véase a es e espec o el abajo
de
E asmo
Bu
ccla. «
La
opinión de
Blanco
Whi
e
acc a
del
au
o de
La
Celes1ina
».
Re is a
de
Filología
E.<pmi
ol
a.
V)[ (1920).
pp. 372-374.
220
ROGEUO
REYES CANO
incide,
po
ejemplo, con Cadalso, quien el p ólogo de sus Ca as
Ma uecas habla del Quijo e como «la inmo al no ela en que
[Ce
-
an es]
c
i icó con an o acie o algunas iciosas cos umb es de
nues-
os abuelos». Po la misma azón Blanco conside a una limi ación
en ende la, como
se
había hecho
en
iempos an e io es, como un
sim-
ple lib o
de
isa. Y lamen a que los españoles del siglo XVII
así
lo
en endie an, mien as encumb an injus amen e a Lope de Vega,
au-
o , en su opinión, no ablemen e in e io a Ce an es: «Si la
ama
de
Ce an es c eció de día
en
día
en
su pa ia,
no
ue an o po el a e
exquisi o con que es á esc i a su ob a como
po
lo di e ido
de
su
asun o. La p ueba de es o
se
halla en
la
admi ación con que, al
paso
que odo el mundo eía con el Quijo e en
la
mano, daban el
nomb e
de Fénix a Lope de Vega, au o an in e io a Ce an es, que casi
no
puede en ende se cómo hay quien
lo
su a después de habe leído
las
ob as del e dade o Fénix de Es
paña>
>
14
• Lope. que «sob epujó» a
Ce an es en
la
capacidad pa a « ep esen a » las
hi
s o ias, le ue,
sin
emba go, «in e io en alen os y e dade o genio
»
5. De ahí las e i-
cencias de Blanco pa a acep a
Ja
abla de alo aciones igen e
en
aquel iempo: «Hablan del siglo
de
o o de la Li e a u a Española; si
po
al
siglo en endemos
el
iempo
en
que s
us
ingenios se es o za
ban
a emon a se a la al u a que los alen os nacionales pudie an
habe
alcanzado, no se ía di ícil de e mina
la
época. Pe o el que en ienda
que el gus o y el sabe es u ie on jamás bas an e di undidos
en
ella
pa a que
la
opinión pública ace ase a da Ja palma a quien la
me e
-
cía, se engaña absolu amen e. Véase si
no
la jus icia con que Lope
de
Vega se lle ó el aplauso nacional,
en
an o que Ce an es
esc ibía
pa a ene que come , y casi pedía limosna en sus p ólogos»
"'.
Los esc úpulos de Blanco an e
Ja
igu a de Lope hay que
en en-
de los como una mues a de
Jos
esabios ilus ados en e a la
come-
dia española del Siglo
de
O o. Pe o la a i mación
de
la
supe io idad
del genio ce an ino apun a ya a una u u a idea c í ica
de
la
que
Blanco puede conside a se como uno de sus p ecu so es, pues
en-
cuen a en
la
locu a de don Quijo e
una
«dignidad» que po desg acia
no io e lejada en los g abados de los ilus ado es ingleses de Ja
ob a, que «no alcanza on a e leja , en gene al, el e dade o ideal
de
1
4.
«
Esbozo
de la his o ia
del
e
n
en
di
mien o
en
España». Va iedades. 1 ( 18
23),
p. 111.
15
«El es imonio engado.
comedia
de
Lnp
e
de
Vega
».
Va iedades. T ( 1823-
2-1
).
p.
247
.
16.
//>id
. p.
25
3.
EL
CERVANTISMO DE JOSE
BLANCO
WHITE
221
don Quijo e. És e es, en e dad, el de ec o uni e sal de las láminas y
pin u as ela i as al caballe o andan e de
la
Mancha. En ellas apa ece
como una bu da
ca
i
ca
u a; pe o, a pesa
de
algunas indecisiones en
el
espí i u de Ce an es, es e iden e que és e no concibió
su
don
Quijo e como un obje o
de
mo a. Hay una dignidad en su locu a que
sólo una men e ulga ,
ya
sea la de una Ma i o nes, ya
la
de
una
duquesa, puede deja de ad e i y espe a »
17
.
Respe o
pa a
la dignidad de
la
locu a del hé oe -la locu a posi i-
a de iliación
e asmiana-
es
lo que
Blanco
pa ece ein idica en
es e esc i o de 1840 en el que, sin emba go, desliza una le e obje-
ción al de ec a
en
el espí i u de Ce an es «algunas indecisiones» en
el azado del pe sonaje. Es as indecisiones p ocede ían de
la
mezcla
en e ex a agancia y nobleza, en e
la
se iedad
de
don Quijo e, p o-
o ipo de pe sonaje caballe oso y modélico, y los dispa a es de
su
demencia. Y ambién
de
la dudosa e icacia «his ó ica»
de
un lib o
que, a pesa
de
su genialidad, ce cenó
en
exceso la endencia imagi-
na i a de la li e a u a española:
«La a ición de los españoles a ob as esc i as en es ilo o ien-
al
y llenas de icciones de encan os y de se es sob ena u ales,
ab ió, en mala ho a, la pue a a mil ex a agancias
en
la
mul-
i ud de lib os de caballe ías. La inmo al ob a de Ce an es
hizo en
b
e e que
su
nación diese en
el
ex emo opues o;
y,
de no gus a más que de hechice ías y es iglos, ino a cae
en una apa ía de imaginación que no
da
ni admi e una islum-
b e del uego que el clima y los á abes les comunica on en
o o iempo. Yo con ieso que, a pesa de mi admi ación del
Quijo e,
he
enido po muchos años la sospecha de que sus
e ec os mo ales y li e a ios no ue on a o ables a la nación
española. Es a sospecha c ece
en
mí
de día en día.
Es ci cuns ancia bien no able que poseyendo Ce an es los
se
n imien os más delicados y caballe escos,
de
los cuales nos
da una pin u a admi able en su hé oe, no echase de e que el
p esen a los combinados con locu as idículas en una
mi
sma
pe sona, y el hace que es as locu as esul asen de las cualida-
17
«T
h
~
pic o ial Shakespca c», The
C is1iw1
Teache ,
11.
7 ( 1840). en José
M'
Blanco
Wh
i
l~
.
Ohm
i11¡:/e
.
w.
con un p ólogo de Juan Goy ísolo. Ba celona, Seix Ba al, 1974, pp.
:126-:127.
222
ROGELIO REYES CANO
des más nobles del pe sonaje, enlazaba
pa a
siemp e lo idícu-
lo con
Jo
caballe oso, y el en usiasmo del alo y nobleza
con
la ex a agancia y la locu a. El alma de los pueblos mode nos,
el espí i u que los eanimó, dándoles
in
di idualidad y cmác e
después que la uina del Impe io Romano dejó a la Eu opa
exánime, se o mó de la mezcla del alo y gene osidad, sen-
sibilidad y a do de los del Mediodía. En semejan e ca ác e
la
imaginación iene el mayo in lujo, mejo di é, sin ella no
es
posible que exis a. Ce an es,
si
n
in
en a lo, le co ó las alas y
con ibuyó a la ob a, en que la casa de Aus ia se empleaba,
de educi a los españoles a me os ins umen os pasi os
con
que es ablece su despo ismo. Los españoles del siglo XVII
pe die on lo que pudie a llama se el noble y gene oso quijo-
lismo de la edad an e io . Quedóles
el
al
o
obs inado con
que
pelea on bajo los Felipes con a su p opia libe ad y la de la
Eu opa; pe o de gene ación en gene ación ue on pe diendo
aquella lozanía de ingenio, aquella esplendidez de ca ác e
de
que an os asgos emos en
Ja
his o ia de los siglos ca o ce y
quince, sin que es e nada más de lo que e an que una especie
de uego ahogado en cenizas.
No quie o deci que es o sea o almen e e ec o de la ob a
del incompa able Ce an es; pe o no puedo menos de c ee
que el Quijo e con ibuyó a p oduci lo. Dominaba,
en
e dad,
en la nación española un mal gus o a o able a las icciones
ex a agan es de los lib os de caballe ía; pe o es a a ición de-
bie a habe
se
co egido,
no
so ocado.
Las
a mas de
lo
idículo
son ins umen os en enenados que en ez de co a exc ecen-
cias, des uyen el o al de lo que hie en» 18•
Vemos en es e in e esan e ex o una es icción al Quijo e ealiza-
da po Blanco desde una pe spec i a ya en e ame
n
e omán ica,
sal
-
pimen ada, desde luego, de no pocos esabios de ex acción ilus ada.
Pe spec i a omán ica po que al ponde a la e osimili ud es é ica
de
las na aciones in e osímiles, ei indica el alo de la imaginación y
es ima que,
en
ese sen ido, el Quijo e ino a elimina la endencia a
18 «S
ob
e el
place
de
las imagi
nac
ion
es
in e osím
il
es
»,
Va ieda
des, l ( J
824.
pp. 414-415.
El.
CERVANTISMO
DE
JOSE
B
LANCO
WHITE
223
----
lo ma a illoso p opia de la li e a u a an e io . Posición que ecue da
el p
un
o de is a de au o es como
Ga
cía
de la Hue a y Cadalso,
quienes «c i ican a Ce an es que acaba a
co
n el espí i u caballe esco
en España»1'1, si bien Blanco a más lejos y
lo
p oyec a al
pl
ano de
la eo ía li e a ia al ein idica una es é ica de la
a
n
asía no o iamen-
e exage ada po los lib os de caballe ías pe o año ada después como
una ca encia en la c eación li e a ia española, p i ada de la e a ima-
gina i a que «el clima y los á abes le comunica on
en
o o iempo».
Lamen a, pues. que la apa ición del Quijo e supusie a, pa adójica-
men e, la desapa ición de
un
«quijo ismo» que, según él, animaba la
ida y la li e a u a de nues o
paí
s an es de la
ll
egada de la dinas ía
aus iaca, dinas ía que, juzgada con c i e ios ípicamen e ilus ados,
se ocupó
-d
ice Bl
anco--
de « educi a
lo
s españoles a me os ins u-
men os pasi os con que es ablece su despo
i
smo». Es deci , el Qui-
jo e, en su in ención de acaba
co
n la
a
n asía caballe esca, se asocia,
al ez con a la olun ad del mismo Ce an es. a la labo nega i a
de los Aus ias en el o den polí ico e
id
eo
lógico. En elación con esa
isión posi i
a
del «qu
ij
o ismo» hay
en
es
e a ículo o a
id
ea que
asluce
ya
una sensibilidad omán ic
a.
Nos e e imos a la conside a-
ción de don Quijo e como pe sonaje modélico y hé oe a imi m· en el
sen ido espi i ual y mo al, en su ac
i
ud de homb e.
20
Idea que an o
ju
ego da á en el ce an ismo de la p ime a mi ad del sigo XX, y en
especial en el juicio unamuniano.
Esa nos algia
del
iejo o ien alismo medie al de la
li
e a u a espa-
ñola. la a
lu
sión al clima como de e minan e de la an asía popula y la
co
elación en e espí i u nacional y li e a u a son nociones de
nu
e o
cuño y e lejan la ópica omán ica que Blanco había asimilado
en
In-
gla e a. Pe o, según indicamos an es, es e alioso a ículo suyo sob e
19.
Véase. a eslc c>pcc
o,
J. Al á ez B
a
i
cn os. op. cil. p. 18
1.
Y l
os
abajos de F.
E icn e. «De Maya
ns
a Capmany: L
ec u
as españolas del Quijo e
en
el
sig
lo X
V111
».
Acws
cid
Co/oc¡u
io
ce1w111 i1111.
cd. Th. Be chcm y H. Lei enbe gc . Muns e .
1
98~.
pp. 27-47:
José
Ma
ía
de
Cossío. «Don
Qu
ijo e y l
os
e ud
i
o
s a la
i
ole a».
Bole i11
de la Biblio e n
Mm
é
11
-
de~
Pe/ayo.
Vlll
( 1926).
pp
.
232-2
3~
:
y A. Ra
mí
cz A aújo. «
El
ce an ismo de Cadalso.
Th
e
J<o111a
11ic
Re
1
·iell'.
XL
lll
( 1952). pp. 256-265.
20. En la lín
ea
que lo explica F. Aguila
Pi
ñal,
«Ce a
n
es
en
el siglo XV
lll
»
op
. ci
1..
p.
163. a cuen a
de
la isión que Quin ana
enía
de
don Quijo e
como
«cl m;ís disc e o y
i
uo
so
de
los
homb
es». Y en el sen ido
po
si i o de la palab a «qui
jo
i
smo
» al
como
lo io
Ja
loso ía idealis a alemana.
como
i encia p o unda y exal ada
de
cualquie ideal hum
ano
.
Véase igualmen e F. Aguila Piñal, «
An e so
y e e so del quijo ismo en el siglo X
V!ll
csp
m
i<)
I». Anales de li emlll a espwiola
de
la Uni e sidad
de
Alican
1c
, 1 ( 1982), p. 216.