COLONIAS
PARA DESPUÉS
DE
UN
IMPERIO,
DE
J OSEP Me.
PRADERA
(Edicions Bella e a, Ba celona,
200')
)
Manuel
Mª
de A aza Mon e o
(Uni e sidad de San iago de Compos ela)
Colonias pa a después de un impe io es
un
í ulo an a ac i o como
bien escogido pa a anuncia nos el ema del úl imo lib o de Josep Ma ía F a-
de a: el paso del g an impe io de los Aus ias y los Bo bones al modes o
impe io insula español del siglo XIX.
Así
nos lo sugie e ambién la e ocado-
a o og a ia
de
los o iciales
de
un na ío
de
apo
que ilus a su po ada.
Es amos, pues, an e un capí ulo cen al
de
la his o ia
de
España, Cuba, Pue -
o Rico y Filipinas, que ha encon ado
en
el p o eso F ade a (ca ed á ico
de
His o ia Con empo ánea de la Uni e sidad Pompeu Fab a de Ba celona) a un
c onis a minucioso.
De
ahí es e g ueso olumen
de
casi ochocien as páginas
con una c onología que a desde la Gue a de los Sie e Años (1756-1763)
has a 1868, según el his o iado ca alán, echa lími e del modelo colonial
cons uido po los adminis ado es a díos del impe io y sus con inuado es
libe ales. En suma, el lec o iene en sus manos
una
monog a ia amplia es-
c i a con un obje i o ambicioso: explica (en sus é minos gene ales) los ac-
o es polí ico-económicos que penni ie on al Es ado libe al español la ape u-
a
de
un
nue o ciclo de explo ación de los ecu sos insula es as la pé dida
de
los dominios ame icanos con inen ales de la Mona quía. F ade a c ee ha-
be lo conseguido, pe o no
po
ello se
ha
ago ado su in e és
po
el episodio
ul ama ino, ya que abaja en la in e p e ación global del colonialismo espa-
ñol decimonónico y en su compa ación con los colonialismos eu opeos des-
de el siglo XVIII has a el inal de la P ime a Gue a Mundial.
El
iempo nos di á
si log a esa me a, pe o es e an icipo es muy p ome edo . Veamos po qué.
En p ime luga , Colonias pa a después de un impe io es una ob a ma-
du a. No en ano, ha llegado a la imp en a as casi ein e años de es udio y
e lexión, algo
que
empieza a se excepcional en el mundo de la in es igación
his ó ica espa 'íola, cada ez más suje a
al
dic ado eb il de las sucesi as
conmemo aciones es a ales, au onómicas y locales1•
Po
eso iene una ele a-
1
Gohema
colo11ias.
1999; Filipinas. la colo11ia más
pe nlia ,
1
ib o
ambién
pub!
icado
en
1999
, y o
o
s
abajos
como
"la
o mación
de
una
colon
i
a.
Obje i os
1nc o oli anos
y
.·
l
a
11
c
a ia
. Rel'is a
/he oa111e
i
co110
de
Filos ~/io
.
Poli ica y Humanidades. Nº
17.
•layo de 2007.
P
ó~s
.
_
116
-
)~
:?..
Culonios
pa a
dcs¡!llés de
1111
impe io, de Josep
M''.
P ade a
317
da consis encia es uc u al y a gumen al apoyada en una imp esionan e e u-
dición. De hecho, el lec o ad e i á la p ác ica inexis encia de páginas sin
no as al pie. No as al pie con abundan es ci as ex uales, exhaus i as e e en-
cias bibliog á icas, de a chi o y con comen a ios c í icos sob e los dis in os
emas que se an desg anando. En consecuencia, es amos an e un ex o den-
so, esc i o según los pa ones de calidad académicos y po an o alejado del
lec o medio, a quien, además, no o ece
ni
el ec eo de imágenes exó icas ni
el
auxilio de un mapa pa a ubica se en la dis in a y dis an e geog a ia de Cuba,
Pue o Rico y Filipinas. Po algo lo ha publicado Edicions Bel/a e a en su
se ie uni e si a ia, y po eso el mismo F ade a ag adece con i onía
la
pacien-
cia y buen humo [del edi o ] al acep a un ma e ial que excede
en
buena
medida los lími es que
la
p udencia aconseja pa a la na a i a no imagina-
i a. Aho a bien, una ez ad e ida la di icul ad de la monog a ia, donde
ampoco al an cuad os, g á icos y un ú il índice onomás ico, asegu amos al
lec o in e esado una ecompensa cie a pa a su es ue zo. Es más: no sólo
hab á encon ado un lib o de e e encia pa a el caso del impe io insula espa-
ñol, sino que ambién p obablemen e ad e i á habe hallado en el campo
académico a un espí i u an comp ome ido con la denuncia del colonialismo
y su his o iog a ia adicional como el
de
un o as e o del sis ema uni e si a-
io que ha publicado uno de los ensayos de di ulgación más exi osos sob e el
ema. Nos e e imos
al
esc i o u uguayo Edua do Galeano y a su céleb e
Las enas abie as de Amé ica La ina ( 1971. Sólo en España ya ha alcanzado
la
21
ªedición
en 2004
).
No en balde, F ade a decla a su deseo de escucha y
comp ende las oces de la <gen e sin his o ia> al mismo iempo que
se
aquila an las de aquéllos que goza on siemp e de la p e oga i a
de
isibili-
dad que da la hegemonía social. Asimismo, algunos epíg a es de Colonias
compa en el espí i u c í ico-didác ico de Galeano. Si an de ejemplo
La
ab icación de la desigualdad; el Capi án gene al como bajá; Tabaco es
pode o El. a do. iscal sob e el campesinado. Pe o incluso hay semejanza
en
la
cuidada y o unda p osa de ambos au o es,
ni
ampoco al an en
la
mono-
g a ia del his o iado ca alán impac an es me á o as, como la de
la
balsa de
la
Medusa, empleada pa a desc ibi
la
di icil si uación de Filipinas du an e los
p ime os años del siglo XIX, iempos de ince idumb e en los que
la
si uación
del pequeño núme o de españoles aislados en
el
a chipiélago llegó a se casi
an c í ica como
la
de los náu agos inmo alizados po Delac oix.
En de ini i a, Colonias pa a después de
1111
impe io no
es
un
lib o
é ica~
men e neu al, según han p e endido y p e enden se lo nume osas in es iga-
ansacciones locales", apa ecido en
la
ob a
que
cocdi ó con Ma ía Dolo es Elizalde y Luis
Alonso Ál a ez, !111pe ios
_1·
naciones
l'll
el
Paci ico,
Mad id. CSIC, 200 ! .Vol. L pp. 83-103.
o "'Ciudadanía, ciudadanía congelada y súbdi os esiduales''. en
!/les
e !111pe is.
nú111
7
(p ima-
e a 2004). pp. 113-134. uncla ncn an es a monog a ía.
318
Manuel M" de
A u::.11
Mon e o
ciones de ciencias sociales, sino un lib o desmi i icado e incluso hipe c í i-
co, que mue e a
la
e lexión.
Po
consiguien e, aquí podemos encon a o a
i ud de es a nonog a ia: in i a al deba e. Ojalá se p oduzca y a oje luz pa a
es ablece esa e aluación global del colonialismo español decimonónico de
la
que aún
no
disponemos.
En
cuan o a la es uc u a del ex o -p esen ación, in oducción, cinco
capí ulos y
conclusiones-y
sus con enidos, llama nues a a ención que, pese
a su academicismo, no se inicie con un balance his o iog á ico sob e el e na
ni
dedique, al menos, un b e e espacio a los concep os cen ales de impe io,
colonia, Es ado o nación. Sólo algunas e e encias bibliog á icas y comen a-
ios a medida que a anza
el
ex o se ocupan, po ejemplo, de la idea de impe-
io y en pa icula del impe io español. Aho a bien, odo apun a a la olun ad
de F ade a pa a alcanza cuan o an es su obje i o: explica el p oceso de
cambio colonial en las posesiones insula es. Sin emba go, debe á salda más
adelan e es a deuda si quie e e alua con mayo p ecisión el paso del impe io
g ande
al impe io
pequeño.
De hecho,
se
a a de un p oceso insepa able del
su gimien o del Es ado-nación español, ema pa a el que Colonias supone
una con ibución o iginal y ele an e.
Pe o
si
la
ausencia de la his o ia con-
cep ual y de la eo ía del Es ado es llama i a, nues a mi ada desde la ciencia
polí ica ambién echa en al a la del en oque que ha i umpido con mayo
ue za en las ciencias sociales desde ines del siglo pasado:
el
nue o ins i u-
cionalismo o neoins i ucionalismo, una co ien e muy in e esada en explica
la incidencia de las ins i uciones, ya sean en endidas como eglas del juego o
como o ganizaciones, y sus cambios sob e la si uación socio-polí ica. En
consecuencia, F ade a no ha enido en cuen a las suge en es p opues as del
economis a Douglass No h o las de los seguido es del denominado neoins i-
ucionalismo his ó ico (E man, F iedbe g, Skocpol...), una a ian e in e e-
sada en explica
la
incidencia ins i ucional en los esul ados (¿quién gana?,
¿quién pie de y po qué?) de di e sos p ocesos (la cons ucción del Es ado,
las e oluciones sociales,
la
democ acia, e c.) a a és de la compa ación de
casos. Asimismo
el
neoins i ucionalismo his ó ico es una pe spec i a in e e-
sada en un aspec o undamen al pa a nues o au o :
el
papel
concedido
al
pode
y a las elaciones asimé icas de
pode
2•
Cie amen e
no
son es as páginas el luga pa a en a en el examen del
nue o ins i ucionalismo, pe o en cualquie caso c eemos que su concep o de
pa h
depe11dei1ce, pa h
depc11de11cy
o pa h-depe11de11
model
( ía de la depen-
dencia o u a dependien e) se ía muy ú il pa a una in es igación en
la
que el
peso
de
la he encia impe ial es una de las cla es pa a en ende
la
cons uc-
ción del Es ado-nación español y de su sis ema colonial. Así, en esencia, el
'Hall,
P.
A. y Taylo . Rosen1a y
C.
R.,
"Poli ical
Science
ami
he
Th ce
Ncw
lns i u iona
-
li
sms'", Poli i nl S udies. XLIV.
936-957.
Colonias
pa a
después de
1111
impe io, de Joscp
/ i".
P adc n 319
pa h-dependen model encie a dos ideas:
1)
los p ime os pasos en una di ec-
ción o senda de e minada nos inducen a segui la.
Es
deci , las p ime as op-
ciones ins i ucionales end án e ec os du ade os sob e
el
ma co ins i ucional
y la polí ica del u u o; y 2)
el
momen o ( iming) y el o den c onológico
(sequence) de los acon ecimien os o de los p ocesos ienen
un
impac o sig-
ni ica i o en los esul ados. En suma, las mismas ue zas ope a i as no p o-
ducen los mismos esul ados en odas pa es, pues
su
e ec o es á mediado
po las ca ac e ís icas de un con ex o ins i ucional de em1inado, y con e-
cuencia esas ca ac e ís icas son he edadas del pasado. Asimismo, es a ap oxi-
mación se ía
muy
pe inen e po cuan o
el
exhaus i o es udio de F ade a
es ablece di e sas compa aciones en e los modelos coloniales b i ánico, an-
cés u holandés y el español. Sin duda, si p o undiza en esa línea, en un u u o
p óximo pod á ealiza un p o echoso análisis his ó ico compa a i o que
acili a á su obje i o úl imo: la mencionada in e p e ación global del colonia-
lismo españoP. Vayamos aho a a los con enidos.
Pues bien, en 1775, un egido co uñés ilus ado,
el
abogado don F an-
cisco Somoza de Monso iú, sos enía desde
la
ciudad he culina, con e ida a
pa i de 1764 en un g an cen o del á ico come cial y pos al con Amé ica:
El man ene colonias en las Indias es una en aja muy in e esan e po más
que clame algún o o polí ico4. Y en e ec o, a
lo
la go de la In oducción
al
capí ulo l (De colonias a colonias), F ade a nos demues a cómo ese ue el
obje i o p imo dial de los minis os de Ca los
lll
después de la desas osa
pa icipación hispana en
Ja
Gue a de los Sie e Años (1757-63). Así, la caída
de la Habana y
Manila
en manos de los b i ánicos (1762) ue un e ulsi o
pa a
el
diseño e implemen ación de una
inne
polí ica cen alizado a en las
posesiones no eu opeas de
la
Mona quía Ca ólica. Los iejos ideales dinás i-
cos de conse ación y
epu ació11
-man ene e
lo
s a o, di ía Maquia elo-
imponían esa impe ialización ( omo p es ado
el
é mino a José Ma ía Po i-
llo) de la cual nos iene hablando con insis encia la his o iog a ia desde el
siglo pasado.
Po
consiguien e,
la
p ese ación del pa imonio eal indujo un
ambicioso
p og ama
de de ensa que, a su ez, implicó di e sas e o mas
adminis a i as y hacendís icas pa a ejecu a lo. Sin emba go, las consecuen-
cias no in encionadas de la nue a polí ica bo bónica -quieb a hacendís ica e
ines abilidad polí ica a causa del despo ismo minis e ial- e mina on p odu-
-'
Sob e
el
análisis
his ó ico
compa a i o
,
emi imos
al
ecien e
lib o
edi ado
po
James
Moncy
y
Die ich
Rueschemeyc
,
Co111pa 1i1·c
!iislo ical
Análisis
in
1/Jc
Social
Sci<'nces,
Camb idge,
2003.
•A
con inuación
a i
nnab
a:
El
pc1juicio
que
pueda
1c1ne sc.
se
l' 'ila
con
110
¡Jc 111i1i las
111ás
come cio
que
c11la111e1 ápoli.
,1·
co la
a ¡11cllos
ca111i11os
po
donde:
los
ingleses
co11
las
suyas
se
e11cuc111 a11
1w1
e111ha a::ados.
La
di i! cncia
de
ci cuns1a11cias
ni
aún
en
co11je111 n
puede
. i1nda iguales emo es.
Es o os
i
Remedios
de
la
Riqueza
de
Galicia.
San iago
de
Compos ela.
1775.
320
Mu1111el
A1"
de
A lm:a
Mon/e o
ciendo el e ec o con a io, ag a ado
po
la pé dida de la A mada (T a alga ,
1805), de
modo
que en íspe as de
la
in asión napoleónica de 1808, el impe-
io español
ya
es aba en c isis. Aho a bien, según nos demues a F ade a,
pa a los dominios de Cuba, Pue o y Filipinas la nue a plan a mili a pe mi ió
sen a las bases de un nue o sis ema colonial; un modelo que con e i ía
aquellos e i o ios iscalmen e de ici a ios y adicionalmen e dependien es
de la
ayuda
(si uado) del i eina o de México, en colonias iables capaces de
asumi
su
de ensa.
Po
o o lado,
el
au o dis ingue en e el caso an illano -
donde ue obligado un pac o en e la bu oc acia impe ial y la eli e
c iolla-
del
ilipino, en el cual la inexis encia de un g upo di igen e au óc ono acili ó la
implemen ación de la polí ica e o mis a diseñada
po
los minis os eales.
De
es a o ma, el u u o sis ema de las es colonias echaba sus aíces, pe o
con
un
nue o
e ec o
no
deseado pa a Mad id: el iun o de los hacendados azuca-
e os cubanos, quienes plan ea on un p oyec o de desa ollo pa a la
g an
An illa
basado
en la impo ación de escla os a icanos,
jun o
con e o mas
a ancela ias y libe ades come ciales en ajosas pa a sus in e eses.
Po
con-
a, desde Manila, los gobe nado es y capi anes gene ales imponían sin
opo-
sición un exi oso monopolio abaque o y de alcoholes. El análisis en p o un-
didad de es os cambios y sus consecuencias los encon a á el lec o en los
capí ulos 3 y 4 (El epa o de los bene icios del azúca y Tabaco es pode ),
pe o an es
en amos
en
el examen de los acon ecimien os polí icos y del
diseño del Es ado libe al español que consag ó el es a us colonial de las pose-
siones insula es de la Mona quía Ca ólica.
En e ec o, la in asión napoleónica y la cau i idad de Fe nando
Vll
aci-
li a on las sucesi as en a i as de las eli es c iollas pa a pasa de colonias a
naciones, y en es a coyun u a c í ica, desde la península se p opuso en 1812
una solución excepcional e inespe ada al desmemb amien o de la Mona quía:
su con e sión en una nación lib e e independien e in eg ada po los españoles
de ambos hemis e ios. Así pues, aunque
in
ex emis las Co es de Cádiz asu-
mie on
onnalmen e
la igualdad de los ame icanos con los peninsula es. Sin
emba go,
como
nos demues a F ade a, la imp on a impe ial y la del absolu-
ismo moná quico (opción po una gobe nación cen alizada) sob e
el
libe-
alismo gadi ano impidie on su e i icación y el lógico ánsi o hacia un mo-
delo ede al, conside ado disg egado .
la
ab icación de
la
desigualdad de
los e i o ios allende el A lán ico
-desde
en onces pudo osa men e llamados
ul ama inos-
se e idenció de inmedia o en
el
e1na de
la
ep esen ación, don-
de
la
exclusión de escla os neg os, cas as pa das e i/lllios ilipinos ga an izó
la
mayo ía eu opea en el legisla i o. Así pues, los p ejuicios aciales he eda-
dos del impe io ambién cimen a on
el
nue o o den colonial del libe alismo y
aquí enemos uno de los emas más a ac i os y é icamen e comp ome idos
del ex o.
Colonias po o después
de
1111
impe io, de Josep
M''.
P ade a
321
En suma, nues o au o coincide con la opinión de o o au o izado his o-
iado , José Ma ía Po illo Valdés, en uno de sus úl imos es udios sob e la
independencia ame icana y Cádiz, una cul u a cons i ucional de ondo que
nunca supe ó, más allá de las palab as,
el
plan eamien o de dominio, p o-
piedad y u ela de Eu opa sob e
A111é ica
5•
Pe o es más: la pe sis encia del plan eamien o del despo ismo ilus ado y
la olun ad de man ene colonias en Indias ue a i icada po la polí ica de los
gobie nos libe ales a pa i de 1834. Sus causas ambién e an iscales y polí-
icas:
la
con ibución insula e a imp escindible pa a gana la Gue a Ca lis a
y man ene el débil Es ado español su gido del pac o en e la co ona y el
libe alismo as la mue e
de
Fe nando VII. No en ano, las ci as y los
es imonios apo ados po F ade a nos hablan de una au én ica dep edación o
expolio de las a cas ul ama inas
y,
cla o, como cabía espe a , los hacenda-
dos cubanos se esis ie on al cambio de las eglas del juego.
De
odas o -
mas,
la
espues a gube namen al ue con unden e: las p o incias de Ul ama
se ían gobe nadas po leyes especiales. Así lo es ablecía el a ículo adicional
segundo de la Cons i ución de 1837.
La
desigualdad acial en aquellos e i o-
ios -la neg i ud an illana y la mayo ía indígena ilipina-lo jus i icaba. Se
concluyó, pues, de una ez con la hipóc i a igualación o mal de la cons i u-
ción gadi ana y del Es a u o eal de 1834. Aho a las p o incias ul ama inas
e an ambién "ul acons i ucionales" y has a se les p i ó de la capacidad de
p o es a a a és de su minúscula ep esen ación en Co es. Po an o, con el
mismo espí i u
de
Tanc edi en el Ga opa do de Lampedusa, el libe alismo
hispano cambió el iejo o den del despo ismo en la península pa a que odo
siguiese p ác icamen e igual en las colonias. Y decimos p ác icamen e igual
po que, como expone con oda c udeza F ade a, al ampa o de las u u as
leyes especiales que nunca se es ablecie on, se impuso sin disimulo un égi-
men au o i a io que se ue endu eciendo con los años: el égimen de la con-
cen ación de mando y de la excepcionalidad de los capi anes gene ales de
Cuba, Pue o Rico y Filipinas. De ahí el capí ulo dos, la cons ucción del
mando sup emo, unas aliosísimas páginas que examinan la au oc acia im-
pues a en las colonias po los gobie nos libe ales y la labo de sus odopode-
osos minis os.
Llegados a es e pun o, F ade a
se
in e oga po la obsesión au o i a ia
en
la
cons ucción del pode colonial y su epe cusión en el diseño inal del
Es ado libe al español. Quizás aquí, después del exhaus i o análisis del sis e-
ma de las es colonias, me ece ía la pena habe hecho una compa ación
sis emá ica con
la
me ópoli cons i ucional. Y es que cuando nos ace camos
a las conclusiones, el p opio au o nos ecue da una aguda ci a de Tocque i-
'
C isis
a1/ún1ica.
A1110110111í11
e
independencia
en la
c isis
de
la
111011111
·
q11i
a l is
p1111a.
Mad id. 2006.
p.
175.
322 Manuel
l l"
de
A aza Mon e o
lle: es
en
las colonias donde mejo puede juzga se
la
isonomía del gobie no
de
la
me ópoli,
po
se en ellas donde gene almen e adquie en más elie e y
se hacen más os ensibles los asgos que
lo
ca ac e izan6• Sin emba go, en
Colonias, aunque se alude, no se incide
en
la
cons an e
ulne ación o alsea-
mien o
del sis ema cons i ucional me opoli ano.
No
en balde, mien as en los
dominios ul ama inos es aba
en
igo el
égimen
ul acons i ucional de los
capi anes gene ales,
en
la
España
"cons i ucional"
los mili a es ambién ha-
bían
ganado
el
pulso
a los ci iles,
se
alseaban las elecciones, los es ados de
excepción
e an
con inuos
y an
de aluada
llegó a
se
la
Ca a
Magna
que,
según
señala Ángel
Menéndez
Rexach, el
17
de
mayo
de 1867 una ley decla-
ó
como
ales odas las esoluciones que con a eglo a
la
Cons i ución [de
1845} hubie an debido some e se a la delibe ación de las Co es7. Así las
cosas, cuando el
égimen
pseudocons i uci
onal
p ecipi aba
la
mona quía isa-
belina
hacia su in en la península, o o
an o
sucedía
en
las colonias con el
ul acons i ucional.
En
sep iemb e
de
1868
se
p oducía
la e olución Glo io-
sa
y
en
oc ub e,
después
de
un
nue o
pulso
con
la
eli e c iolla cubana, es a-
llaba la e olución
en
el
Ca ibe
. Pa adójicamen e,
como
nos
e ela F ade a,
en
es a nue a c isis colonial
juga on
ambién
su
papel
las úl imas a en u as
impe
iales del einado de Isabel II, pues
la
p esión
de
la
deuda
p o ocada
po
la in asión de
México
y la
anexión
us ada
de
San o
Domingo
sob e la
hacienda cubana ue
un
ac o no
desdeñable
en
el es allido del sesen a y
ocho
. En Filipinas,
en
palab as del au o ,
la
colonia más peculia , p on o
hab ía
ensiones.
Concluyendo: Colonias pa a después de un impe io es
una
e e encia
imp escindible pa a la his o ia del
su gimien o
y la
e olución
del Es ado-na-
ción
español y
de
su
sis ema
colonial
has a
la
segunda
mi ad
del siglo XIX.
Una his o ia
que
ha
de
ene
muy
en
cuen a
la di icul ad
de
los gobie nos
libe ales españoles
pa a
abandona
la
senda
impe ial.
Ya
lo ad i ió con ama -
gu a en 1887 el
pad e
de
la independencia ilipina,
José
Rizal: Es oy
de
acue -
do con us ed en cuan o a
la
emancipación de Filipinas;
lo
único es que no se
ha á nunca ealidad. La lucha pací ica siemp e se á un sueíio po que Espaiia
no ap ende á nunca
la
lección que le enseíia on sus an e io es posesiones
en
Amé ica del
Sw,.)i.
La ob a de F adc a lo es imonia.
'' Ci . de
El
An iguo
Régi111 n
y la
e olución.
Mad id
,
Alianza
Edi o ial, 1982, ol.
1,
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7
la
Jc i11u a
del
Es ado
en
el
Dc: echo
Público
espa11ol,
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, 1979, 283.
'Ca a
de Rizal a
Fc dinand
Blumen i . Be lín,
26
de
ene o
de
1887, ci .
po
Hélénc
Gouja
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"El
p oyec o
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