,'jL
EL
AUTOMATISMO
INTELECTUAL
Y
LA
LOCURA
POR
B.
BALL.
ii
EL
AUTOMATISMO
INTELECTUAL
Y
LA
LOCURA
En
nues os
días
es
un
p incipio
uni¬
e salmen e
admi ido
que
el
abajo
in¬
elec ual
coincide
con
enómenos
de
o ¬
den
pu amen e
ísico.
No
se
a a
de
una
simple
hipó esis,
sino
de
la
comp obación
di ec a
de
un
hecho.
Es a
co elación
ín ima
que,
á
deci
e dad,
nunca
ha
sido
desmen ida,
no
p ejuzga
nada
en
la
na u aleza
ín ima
del
p incipio
inma e ial.
En
e ec o,
si
admi imos
con
Pla ón
84
EL
AUTOMATISMO
que
el
homb e
es
una
in eligencia
se
•
ida
po
ó ganos,
ó,
pa a
aduci
más
exac amen e
su
lenguaje,
un
espí i u
que
se
si e
de
un
cue po,
nos
e emos
obligados
á
econoce
que
las
ope acio¬
nes
del
espí i u
deben
i
acompañadas
po
modi icaciones
co espondien es
en
el
es ado
de
los
ó ganos
que
le
obede¬
cen.
Si
la
isiología
hubie a
dicho
su
úl i¬
ma
palab a
sob e
el
mecanismo
de
las
unciones
ce eb ales,
si
conocié amos
á
ondo
la
ísica
y
la
química
del
pensa¬
mien o,
pod íamos
o mula
con
cie a
p ecisión
las
condiciones
necesa ias
á
la
ealización
del
abajo
in elec ual;
pe o
es amos
muy
lejos
de
ese
ideal.
Lo
que
sabemos
es
que
el
encé alo
es
una
eunión
muy
compleja
de
elemen os
in elec ual
85
di e sos,
que
se
compone
especialmen e
de
ganglios
des inados
á
condensa
las
Op esiones
senso iales
y
las
uen es
de
mo imien o,
y
de
ó ganos
do ados
de
P opiedades
más
ele adas,
los
hemis e¬
ios
ce eb ales
que
pa ecen
se
el
asien o
Oclusi o
de
los
ac os
conscien es
de
la
in eligencia.
En
esos
hemis e ios
es
donde,
du an¬
e
el
pe íodo
de
ac i idad
ce eb al,
du
-
an e
el
a lujo
de
la
sang e
y
la
u ges-
eencia
de
la
pulpa
ne iosa,
se
elabo an
ios
enómenos
de
o den
supe io
que
cons i uyen
en
su
conjun o
lo
que
lla¬
mamos
el
pensamien o,
y
que
coinciden
c
°n
eacciones
químicas
muy
análogas
á
ias
combus iones.
Pe o,
si
exis e
una
egión
especial¬
men e
enca gada
de
es e
abajo,
si
86
EL
AUTOMATISMO
exis en
ealmen e
ó ganos
del
pensa¬
mien o,
es a
no
es
una
azón
pa a
cae
en
el
ma e ialismo
g ose o
de
Cabanis,
ni
pa a
deci
con
él
que
el
ce eb o
digie¬
e
las
imp esiones
como
el
es ómago
di¬
gie e
los
alimen os;
que
el
ce eb o
se¬
g ega
el
pensamien o
como
el
hígado
se¬
g ega
la
bilis.
Tan o
ald ía
deci
que
los
músculos
seg egan
la
con acción
muscula
(i).
Es
incon es able
que
el
abajo
ce e¬
b al,
semejan e
bajo
es e
pun o
de
is-
(1)
Es
e iden e
que
la
exp esión
empleada
aquí
po
Cabanis
no
aduce
bien
su
idea;
pe o
sin
que e
a ibui le
exage aciones
an
poco
dignas
de
un
isiólogo
como
de
un
iló¬
so o,
se
puede
censu a le
con
jus icia
un
len¬
guaje
que
na u almen e
suminis a
a mas
á
los
enemigos
de
la
ciencia
con empo ánea.
ijc e ic ual
87
a
a
l
abajo
manual,
a
acompañado
de
Una
no able
pé dida
de
sus ancia.
Sin
habla
del
cansancio
ísico
que
es
ul a
de
los
es ue zos
in elec uales
y
del
descanso
que
necesi an,
es
e iden e
^e
el
exceso
de
u ea
y
de
os a os
en
la
o ina
coincide
con
un
p oceso
de
desasí
-
dilación
y
de
oxidación.
He
aquí,
pues,
la
sec eción
ce eb al
si
es
absolu amen e
p eciso
que
engamos
u
na;
pe o,
¿no
es
más
sencillo
y
más
a¬
cional
e
en
es o
los
esiduos
de
una
combus ión
o gánica
que
co esponde,
como
en
mecánica,
á
la
suma
de
abajo
e ec uado?
Se
ha
dicho
ecuen emen e
con
azón
que
la
u ea
ep esen a
las
cenizas
de
la
economía.
Es a
eliz
exp esión
de
Chap al,
o-
88
EL
AUTOMATISMO
mada
y
comen ada
po
Chal e ,
ca ac¬
e iza
con
mucha
exac i ud
las
as o ¬
maciones
que
se
ealizan
en
el
seno
del
o ganismo;
pe o,
¿quién
soña ía
jamás
en
con undi
los
esiduos
de
la
combus¬
ión
de
un
hoga
con
el
calo
y
la
luz
que
de
él
e
manan?
Se ía
una
abe ación
bien
ex aña
con undi
con
las
cenizas
del
hoga
in¬
elec ual
elpensamien o
mismo
que
es
el
ayo
di ino.
Pe manezcamos,
pues,
en
nues o
e¬
eno
y
no
a emos
de
sali
de
él.
Dejemos
á
los
mo alis as
y
á
los
iló¬
so os
de ini
el
pensamien o
bajo
sus
pun os
de
is a;
lo
ha án
con
más
au o¬
idad
que
noso os,
y
po
o a
pa e,
no
enemos
el
meno
deseo
de
in adi
su
dominio.
IXTELECTUAI,
89
Pa a
el
isiólogo,
en
e ec o,
se
a a
Menos
de
pene a
la
esencia
misma
del
pensamien o
que
de
ap ecia
las
condi¬
ciones
ísicas
que
p esiden
á
sus
mani¬
es aciones
y
sus
elaciones
con
el
mun¬
do
ex e io .
Sabemos
que
po
algunos
de
sus
ca¬
ac e es
más
impo an es
elpensamien o
se
odea
de
ue zas
gene ales
que
eac¬
cionan
la
ma e ia;
sabemos
que
apa ece
en
cie as
condiciones
cla amen e
de e ¬
minadas,
que
exige
una
pé dida
de
sus¬
ancia
pa a
ealiza
su
abajo,
y
sabe¬
mos
que
cuando
no
exis e
en
es ado
la¬
en e
se
mani ies a
al
ex e io
po
mo¬
imien os.
Pe o
hay
una
cues ión
de
impo ancia
cápi al,
bajo
el
pun o
de
is a
que
nos
ocupa.
12
EL
AUTOMATISMO
Cuando
enmedio
de
una
con e sación
animada
in en amos
eco da
un
nomb e
ó
un
hecho,
no
conseguimos
nues o
ob¬
je o
has a
bas an e
iempo
después
y
cuando
ya
no
pensamos
en
ello.
En
nues o
ce eb o
se
ope a
en
es e
caso
un
abajo
inconscien e,
y
sin
nin¬
guna
in e ención
de
la
olun ad
en¬
amos
en
posesión
de
la
idea
que
ha¬
bíamos
pe dido
y
que
no
ecupe amos
quando
que íamos.
Po
un
abajo
de
es e
géne o,
una
lección
que
ap endemos
impe ec amen¬
e
po
la
noche,
se
encnen a
g abada
en
nues a
memo ia
al
despe a ;
el
es¬
pí i u
ha
abajado
du an e
el
sueño
del
cue po,
pe o
no
enemos
conciencia
de
sus
es ue zos.
En
un
o den
de
ideas
más
ele ado,
los
INTELECTUAL
97
Pensado es,
que
du an e
un
la go
espa¬
cio
de
iempo
han
ijado
su
a ención
en
Un
p oblema
di ícil,
se
han
is o
so ¬
p endidos
po
una
idea
que
es alla
súbi¬
amen e
como
una
e elación
inespe ada
y
iue
les
da
la
solución
que
en
ano
ha¬
bían
buscado
an es.
Así
es
como,
según
la
leyenda,
New-
°n
llegó
á
a ios
de
sus
descub imien-
°s;
pe o
si
u ié amos
que
ci a
ejem-
PͰs
más
au én icos,
solo
end íamos
iue
elegi
en e
miles.
Me
limi a é,
pues,
á
eco da
aquí
una
obse ación
muy
in e esan e
que
omo
á
Ca pen e .
Un
ma emá ico
había
buscado
mucho
iempo
la
solución
de
un
p oblema
geo¬
mé ico
sin
pode encon a la;
has a
ha¬
bía
cons uido
una
igu a
que
espondía
13
EL
AUTOMATISMO
p óximamen e
á
los
da os
de
la
cues ión
sin
sa is ace
po .
comple o.
Algunos
años
después,
en
el
momen o
de
acos a se,
después
de
un
día
de
mu¬
cho
abajo,
y
cuando
menos
se
aco ¬
daba
del
p oblema,
ió
apa ece
súbi a¬
men e
la
solución
an
buscada
bajo
la
o ma
de
una
igu a
pe ec amen e
exac¬
a,
y
es a
apa ición
inespe ada
le
llenó
de
e o
p o undo;
pa ecíale
que
un
se
sob ehumano
se
había
p esen ado
de¬
lan e
de
él
pa a
lle a le
una
e elación
que
su
in eligencia
no
había
podido
al¬
canza
po
sus
p opias
ue zas.
Hé
aquí
sin
duda
alguna
un
caso
bien
au én ico
de
ceñi
ación
inconscien e
(i)
(1)
Aunque
la
idea
de
la
ce eb aeión
in¬
conscien e
sea
del
odo
con a ia
á
las
doc i-
INTELECTUAL
<59
Pa a
se i nos
de
la
exp esión
de
Ca -
Pen e ,
y
en
es e
sen ido
in e p e a ía-
m
°s
de
buena
gana
la
céleb e
de inición
de
Bu on:
l
E
l
genio
no
es
más
que
una
la ga
Paciencia.»
F ecuen emen e,
en
e ec o,
lo
que
se
llama
la
inspi ación
del
genio
no
es
más
iue
la
conclusión,
la go
iempo
espe a¬
da
de
un
abajo
sub e áneo
que
se
p osigue
oscu amen e
en
las
p o undi¬
dades
de
la
in eligencia.
Sin
sali
de
los
lími es
del
es ado
i¬
nas
ilosó icas
de
Desca es,
la
e dad
es
que
86
desp ende
muy
lógicamen e
del
p incipio
^1
au oma ismo
que
an
cla amen e
ha
o ¬
mulado.
No
es
la
p ime a
ez
que
un
ilóso o
sumi¬
nis a
a mas
con a
sí
mismo.
EL
AUTOMATISMO
100
siológico,
los
sueños
nos
o ecen
am¬
bién
un
ejemplo
del
abajo
in olun a¬
io
del
espí i u.
Una
se ie
de
ideas
más
ó
menos
ló¬
gicamen e
encadenadas,
pe o
sob e
las
cuales
no
podemos
eje ce
ninguna
in¬
luencia,
se
desa olla
an e
noso os
y
las
consecuencias
de
es e
es ado
se
p o¬
longan
muchas
eces
después
del
sueño;
alguna
ez
e minan
po
ac os
insensa¬
os
ó
c iminales.
Sabida
es
la
his o ia
lamen able
de
aquel
aldeano
que,
al
sali
de
un
mal
sueño,
ma ó
á
su
muje
de
un
hachazo,
omándola
po
uno
de
los
asesinos
que
le
habían
pe seguido
en
sueño.
Po
o una
los
hechos
de
es e
géne o
no
son
ecuen es;
pe o
nada
es
más
co¬
mún
que
e
las
ideas
en
un
sueño,
p o-
INTELECTUAL
101
longa se
du an e
algún
iempo
después
de
despe a ,
y
hay
pe sonas
que
con
-
unden
los
acon ecimien os
de
la
ida
eal
con
los
imagina ios
del
sueño.
Pe o
si
salimos
de
los
lími es
de
la
i¬
siología
pa a
en a
en
el
dominio
de
la
pa ología,
se
p esen a
á
noso os
el
so¬
nambulismo
como
la
ealización
más
comple a
del
au oma ismo
de
Desca es.
Según
el
es imonio
unánime
de
o¬
dos
los
au o es,
el
sonámbulo
pa ece
ha
¬
be
pe dido
po
comple o
la
conciencia
de
sus
ac os,
lo
cual
no
le
impide
en e¬
ga se
con
egula idad
á
sus
ope aciones
o dina ias,
y
has a
desempeña
con
buen
esul ado
abajos
in elec uales.
El
c iado
de
Gassendi
se ía
á
la
mesa
du an e
sus
accesos;
y
Condillac,
que
e
a
sonámbulo,
ha
esc i o
en
ese
es ado
102
EL
AUTOMATISMO
algunas
de
sus
mejo es
páginas,
lo
cual
pa ece
demos a
que,
á
ejemplo
de
Mon-
sieu
Jou dain,
se
puede
hace
me a í¬
sica
sin
sabe lo.
En
un
caso
muy
no able
queM.
Mes-
ne
ha
dado
á
conoce
ecien emen e,
se
podía
modi ica
las
ideas
del
sonámbulo
p esen ándole
un
obje o
cualquie a.
Si
se
le
ponía
una
pluma
en
la
mano
se
sen aba
y
empezaba
á
esc ibi
una
ca a;
si
se
le
daba
un
papel
cualquie a
en ollado,
lo
omaba
po
un
papel
de
música
y
se
ponía
á
can a
una
oman¬
za;
cada
obje o
nue o
pa ecía
que
le
des¬
pe aba
una
nue a
se ie
de
ideas;
e a
como
una
especie
de
jugue e
del
mundo
ex e io ,
sin
pode
ob a
en
con a
de
las
imp esiones
que
ecibía
del
ex e io .
Acabo
de
demos a
que
en
el
homb e
INTELECTUAL
103
s
ano,
lo
mismo
que
en
el
en e mo,
el
pensamien o.se
sus ae
ecuen emen e
al
impe io
de
la
olun ad
y
has a
á
la
consciencia.
Sin
que e
deduci
la
iden idad
de
es¬
os
es ados
ce eb ales
con
la
locu a,
los
conside amos
muy
ce canos
á
la
enaje¬
nación
men al.
El
loco
es
un
homb e
que
sueña
con
los
ojos
abie os;
es
ex año
á
la
eali
1
-
dad
de
las
cosas,
ex año
á
sí
mismo;
es á
enajenado.
Ha
pe dido,
en
de ini i a,
su
libe ad
mo al,
po que,
semejan e
al
homb e
pe ¬
seguido
po
un
sueño,
es
incapaz
de
con¬
oca
la
asamblea
gene al
de
sus
acul¬
ades
in elec uales
pa a
delibe a
sob e
las
imp esiones
que
ecibe;
y
hé
aquí
po
qué,
has a
cie o
pun o,
ha
dejado
de
EL
AUTOMATISMO
104
se
esponsable
de
sus
acciones
an e
la
sociedad
(i.)
No
ol idamos
que
el
as o no
in elec¬
ual
puede
coexis i
con
las
más
al as
a¬
cul ades
del
espí i u,
y
que
homb es
su
pe io es
en
plena
posesión
de
sus
al as
capacidades
han
podido
se
con encidos
de
enajenación
men al.
Es
humillan e
pa a
la
azón
humana
pensa
que
en
el
momen o
en
que
J.
J.
Rousseau
esc ibía
las
páginas
más
elo¬
cuen es
de
sus
Con esiones
es aba
com¬
ple amen e
loco;
enemos,
sin
emba -
(l)
“Mien as
más
es udio
á
los
locos,
más
p o unda
es
mi
con icción
de
que
hay
que
busca
el
pun o
de
pa ida
de
odos
los
deli¬
ios
en
el
eje cicio
in olun a io
de
las
acul¬
ades.
(Bailla ge ,
La
heo ic
de
Vau oma isme,
e u-
diée
dans
le
mannsc i
dhm
monomaniaque.)
INTELECTUAL
105
£°>
la
p ueba
esc i a
y
i
mada
de
su
mano
(i.)
Es
muy
impo an e
pene a se
de
es e
Pnncipio
que
se
apa a
no ablemen e
de
las
ideas
que
se
p o esan
gene almen e
aun
en e
los
homb es
más
ins uidos;
y
en
la
p ác ica
encon a éis
á
cada
ins¬
an e
laocasión
de
aplica
las
consecuen¬
cias.
Pe o
no
es
es o
odo:
si
exis e
una
e¬
lación
de
subo dinación
en e
el
pensa¬
mien o
y
el
mo imien o,
no
es
dudoso
los
ó ganos
del
mo imien o
in luyen
á
su
ez
sob e
las
ope aciones
de
la
in¬
eligencia.
En
las
pe sonas
expues as
algún
iem¬
po
á
a ecciones
con ulsi as,
se
e
algu-
(1)
Diálogos
de
J.
J.
Rousseau.
14
112
EL
AUTOMATISMO
ximamen e
de
33
me os
po
segando;
es,
po
o a
pa e,
ménos
conside able
en
los
cen os
de
ine ación,
y
sob e
odo
en
la
sus ancia
g is.
Se
ha
ido
más
lejos
y
g acias
á
expe¬
imen os
muy
ingeniosos,
Donde s
(1)
ha
podido
medi
la
elocidad
del
pensa¬
mien o,
elocidad
que
es
meno
que
la
(1)
Los
expe imen os
de
Donde s,
de
los
cuales
sólo
podemos
ci a
aquí
el
da o
unda¬
men al,
consis en
esencialmen e
en
hace
no
•
a ,
po
un
obse ado
in eligen e,
el
momen¬
o
p eciso
en
que
se
ope a
la
pe cepción
de
un
sonido,
de
un
colo
ó
de
un
con ac o,
en
condiciones
que
implican
el
eje cicio
de
un
juicio.
Se
es á
p e enido,
po
ejemplo,
de
que
a
á
apa ece
una
luz
enca nada
ó
blan¬
ca;
se
indica
po
un
mo imien o
ápida
cuál
de
los
dos
colo es
se
ha
is o.-Se
es á
p e¬
enido
de
que
se
á
á
oi
una
de
a ias
síla¬
bas;
se
epi e
la
sílaba
p onunciada
inmedia-
I. TEL
ECTUAL
113
luido
ne ioso,
la
cual
á
su
ez
es
^ ini amen e
meno
que
la
de
la
luz
y
la
elec icidad.
Pe o
es a
misma
elocidad
no
es
cons¬
an e;
a ía
según
los
indi iduos
y
se¬
gún
las
condiciones
del
expe imen o.
¿Quién
sabe
si
en
los
casos
pa ológi¬
cos
no
exis e
un
as o no
p o undo
bajo
es e
pun o
de
is a?
¿Quién
sabe
si
es a
len i ud
del
pen¬
samien o
no
p oduce
en
cie os
en e mos
lamen e
después
de
habe la
oido.—Con
ayu¬
da
de
un
diapasón
que
ib a
261
eces
po
segundo,
se
ap ecia
el
in e alo
que
pasa
en¬
e
la
pe cepción
y
el
juicio;
es e
in e alo
que
a ía
no ablemen e
de
un
indi iduo
á
° eo,
es
mónos
conside able
en
las
imp esio¬
nes
ác iles
que
en
las
imp esiones
audi i as,
7
ménos
en
es as
que
en
las
isuales.—G.
F.
Honde a,
La
i esse
des
ac es
psy
chiques.
15
114
EL
AUTOMATISMO
una
al e ación
ma cada
de
la
in eligen¬
cia,
de e minando
cie os
sín omas
de
la
locu a?
Quizá
se
pod ían
elaciona
con
es o
cie os
casos
de
melancolía
con
es u
-
po .
La
len i ud
de
quehablo
se
ha
demos¬
ado
con
elación
á
los
ne ios
pe i é i¬
cos,
ya
después
de
una
es enuación
de¬
e minada
po
el
cansancio,
ya
después
de
una
ue e
aplicación
de
elec ici¬
dad.
Po
lo
demás,
en
el
es ado
no mal
se
p oducen
enómenos
análogos;
odos
los
que
se
en egan
al
abajo
ce eb al
pue¬
den
e e i se
á
su
p opia
expe iencia;
el
espí i u
no
obedece
las
ó denes
de
la
olun ad;
unas
eces
la
in eligencia
es
a día
y
ehúsa
a anza ,
y
o as,
po
el
INTELECTUAL.
115
con a io,
se
desboca
y
no
se
la
puede
con ene .
Exis en
además
al e aciones
del
sis¬
ema
ne ioso
que
econocen
causas
í¬
sicas
pe ec amen e
ap eciables,
y
en
las
cuales
la
his ología
no
e ela
ningu-
n
a
al e ación
de
es uc u a.
Así
es
como
el
en enenamien o
po
el
cu a o
des uye
las
p opiedades
de
los
ne ios
mo o es;
hé
aqui
una
lesión
pe ec amen e
ísica,
pe o
que
no
pue¬
de
se
demos ada
más
que
po
la
explo¬
ación
gal ánica,
Pe mí aseme
señala
o o
ejemplo,
en
u
n
sen ido
en e amen e
opues o.
El
é anos
exci a
en
g ado
muy
ma ca¬
do
lj s
unciones
de
la
médula
espinal
y
de e mina
con ulsiones
que
p oducen
la
ue e;
y,
sin
emba go,
las
lesiones
ca*
116
EL
AUTOMATISMO
ac e ís icas
del
é anos
no
se
han
en¬
con ado
oda ía.
¿No
pod ía
habe
en
cie os
casos
un
é anos
de
la
in eligencia
,
es
deci ,
una
exci ación
de
iolencia
ho ible
sob e
los
cen os
in elec uales,
exci ación
que
no
se
conoce
después
de
la
mue e
po
ninguna
lesión
cons an e?
Po
lo
demás,
si
ue a
el
médico
á
obse a
después
de
la
mue e
las
hue¬
llas
de
al e aciones
ugi i as,
la
deplo¬
able
cos umb e
de
no
p ac ica
las
au¬
opsias
has a
ein icua o
ho as
después
de
la
mue e
bas a á
pa a
anula
odas
las
p obabilidades
a o ables
en
es e
pun o.
Reasumamos.
Se ía
un
e o
absolu o,
en
el
es ado
ac ual
de
la
ciencia,
habla
de
la
locu a
INTELECTUAL
117
como
de
una
en e medad
sin
lesiones
ó
sine
ma e ia.
Pe o
se ía
igualmen e
e óneo
que e
encon a
una
lesión
especial
pa a
cada
o ma
de
deli io,
en
ez
de
conside a
es os
desó denes
in elec uales
como
la
imp esión
sin omá ica
de
un
g an
núme-
®
de
es ados
di e sos.
¿No
sabemos,
po
ejemplo,
que
exis¬
e
una
locu a
simpá ica
que
esponde
á
los
as o nos
isce ales
mejo
localiza¬
dos,
y
que
en
un
solo
ó gano
puede
e¬
es i
odas
las
o mas
conocidas
de
la
alienación
men al?
Po
o a
pa e,
es
cie o
que
causas
diame almen e
opues as
pueden
de e ¬
mina
los
mismos
e ec os:
la
anemia
y
la
hipe emia
ce eb ales
p oducen
ambas
enómenos
de
exci ación
y
de
colapso,
118
EL
AUTOMATISMO
Hé
aquí
una
aplicación
de
la
ley
ge¬
ne al,
según
k
cual
los
ejidos,
alap o*
xima se
la
mue e,
p esen an
una
exage¬
ación
no able
de
odas
sus
p opiedades.
Có ese
un
ne io
mix o
y
se
ha á
más
exci able
al
ni el
de
la
sección;
después,
si
la
ex emidad
del
ne io
a
á
mo i ,
es a
exci abilidad
se
aspo a
de
las
pa es
pe i é icas
has a
las
úl i¬
mas
ex emidades
del
onco
ne ioso;
cuando
ya
es á
mue o
el
onco,
los
músculos
co espondien es
se
hacen
i i ables
á
sn
ez
an es
de
mo i
ellos
ambién.
Se
comp ende
asi
cómo
la
p i ación
de
la
sang e
puede
exci a
los
cen os
ne ¬
iosos
lo
mismo
que
un
a lujo
exage ado.
Léjos
de
noso os
el
pensamien o
de
comba i
la
aplicación
de
los
es udios
INTELECTUAL
119
a
na omo-pa ológicos
á
las
en e meda¬
des
men ales;
solamen e
hemos
que ido
demos a
que
es
p eciso
a a
la
locu a
como
una
lesión
de
conjun o,
y
no
con¬
side a
]as
di e en es
o mas
de
deli io
como
en e medades
especiales
y
apa e.
Reconocemos,
po
el
con a io,
como
especies
dis in as
odas
las
o mas
de
alienación
men al
que
se
elacionan
con
ü
na
causa
especial
ó
con
una
lesión
de e ¬
minada;
ales
son
la
pa álisis
gene al,
la
locu a
epilép ica,
la
locu a
his é ica,
las
locu as
óxicas,
la
demencia
senil
y
o¬
das
las
demás
a ecciones
deli an es
que
esponden
á
es as
condiciones.
Hay,
pues,
que
sepa a
muy
cla a¬
men e
la
pa ología
gene al
de
la
pa olo¬
gía
especial.
FIN