scieee Science in your language
[es] (orig)

Nietzsche y el retorno romántico a la Naturaleza

Abstract

En palabras de su autor, este artículo procura, de una manera cordial con Foucault, rellenar un vacío dejado en Las palabras y las cosas. En concreto, Ernst Behler recupera aquí la importancia que el pensador francés le diera al lenguaje en su obra como síntoma privilegiado del tránsito entre Ilustración y Romanticismo, para así investigar más a fondo sus implicaciones en la teoría lingüística del primer Romanticismo alemán y la filosofía de Nietzsche.

Read accessible full text

Nietzsche y el retorno romántico a la Naturaleza

Author: Barrios Casares, Manuel
Publisher: Universidad de Málaga
Year: 2005
DOI: 10.24310/EstudiosNIETen.vi5.9223
Source: https://idus.us.es/bitstreams/9f31718c-0963-488d-b295-b4769fe242ff/download
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 33
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza
maNuel ba IoS caSa eS
uni e sidad de Se illa
1.
T anscu idos a ios meses desde el es allido de la polémica en o no a
El nacimien o de la agedia, cuando Nie zsche, apenas unos años a ás g an
p omesa de la ilología clásica de su iempo, acababa de se decla ado un au o
‘cien í icamen e mue o’ po sus colegas de p o esión y los acon ecimien os
es aban a pun o de decan a lo hacia su más genuina ocación, la de ilóso o como
médico y c í ico de la cul u a, su p incipal maes o y aledo has a en onces,
F ied ich i schl, sumándose en p i ado al descon en o gene al p o ocado po
la ‘ingeniosa bo ache a’ de su excepcional discípulo, esc ibió, since ándose, a
Vische : «Es ex año cómo en es e homb e i en ealmen e dos almas, una al
lado de o a. Po una pa e, el mé odo más es ic o de in es igación cien í ica
especializada…, po o a, ese ana ismo eligioso-mis é ico-a ís ico, wagne-
iano-schopenhaue iano… que aya en lo incomp ensible. [...] Lo que más me
moles a es su impiedad pa a con su au én ica mad e, que le ha amaman ado en
sus pechos: la ilología».
Ya incluso en aquel momen o Nie zsche podía habe espondido a la co -
edad de mi as de su ap eciado men o que e an mucho más de dos las almas
que habi aban en su pecho. Ri schl no llegó nunca a comp ende que ue po
« idelidad in empes i a»1 a un sen ido más al o de la a ea des inada a aque-
lla loba domes icada que lo había amaman ado has a la echa, la ilología,
po lo que Nie zsche come ió la impiedad de p oyec a la en una eno ado a
comp ensión ilosó ica de la An igüedad con alo pa a el p esen e. Sin duda,
no lo hizo sin apo ías ni con adicciones. Du an e buena pa e de sus años de
e ancia como espí i u lib e, él mismo siguió dominado po la imagen de los
1 Sob e el in en o nie zscheano de ans o mación de la ilología clásica en iloso ía, c . el
capí ulo «Debe es de una idelidad in empes i a» del lib o de Diego Sánchez Meca, En o no al
supe homb e. Nie zsche y la c isis de la mode nidad, ba celona: an h opos, 1986, en especial
las pp. 51-66, así como el es udio p elimina a su edición del cu so dic ado po Nie zsche en
1875, El cul o g iego a los dioses, Mad id: Aldeba án, 1999, pp. 11-47.
34 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
dos compa imen os ce eb ales, uno pa a la ciencia, o o pa a la no-ciencia, que
debían a a de coexis i en el alma mode na (HH: KSA II 208-209). E a és a
la nue a o mulación, ‘posi i is a’ y desmi i icado a, de lo que an e io men e
había a ado de exp esa con plas icidad poé ica a a és de la pola idad de lo
apolíneo y lo dionisíaco: una nue a o mulación, que ambién se e ela ía a la
pos e insu icien e pa a quien, desde su p ime lib o sob e los g iegos, había
enido cla a conciencia de es a ‘pa iendo cen au os’ al combina ilología y
iloso ía en sus ex os de un modo an ín imo y singula .
Pe o p obablemen e sea en es e asgo donde esida el alo más ap eciable
del pensamien o nie zscheano, el de su impiedad e in empes i idad, las cuales
se eje cen en su caso po un decla ado y i me deseo de no hu a a la conside-
ación ninguno de los ma ices y e ien es plu ales que o ece la exis encia. Po
eso ye an quienes se obs inan en pe i ica el i mo inquie o de es e pensa en
alguna de sus decla aciones más ex emosas. Nie zsche es un pensado adical,
que no eniega de pensa los ex emos; pe o no suele hace lo de o ma uní oca
o unila e al, ni se con en a ampoco con su blando aquie amien o bajo una a i-
iciosa medianía. En el es ilo mismo de su esc i u a ilosó ica iende a pone de
elie e ese übe , ese exceso o desbo damien o, que denuncia la p o unda pe eza
in elec ual, más aún, la a onía i al de oda p e ensión de de ene se y descansa
de una ez po odas en ie a i me, en un undamen o inconmo ible. En cada
uno de los amos de su i ine a io in elec ual, Nie zsche ha sabido gua da se de
es a en ación de la pe manencia y se siemp e algo más: algo más que omán-
ico en las o mulaciones de su me a ísica de a is a; algo más que posi i is a en
los uelos de su lib epensamien o. Ni la másca a del es ic o in es igado , que
some e esc upulosamen e los da os al sup emo ibunal his ó ico-psicológico,
ni la del isiona io, que p e ende e ela el mis e io insondable de las cosas a
a és de las e usiones y a eba os de su co azón, le cuad an si no es en el pun o
p eciso en que es e ilóso o del dis az las adop a con una in ención eminen e-
men e c í ica y pa ódica. Hace de Nie zsche, sin más, una especie de isiólogo
posi i is a de es i pe neokan iana o un p o e a a do omán ico supone simpli ica
la compleja a esía de un pensamien o que ha cues ionado de o ma decisi a la
con ianza ingenua del logos occiden al en que un día no muy lejano alcanza ía
al in las cos as del mundo e dade o. Nie zsche nos ha enseñado a en ende de
o o modo en qué consis en las Í acas de nues a demasiado humana his o ia
mul i e sal, y es a enseñanza la ha eje cido an e odo p odigándose en el di ícil
a e de la despedida en e a los g andes me a ela os mode nos: no sólo en e
al ela o hipe acionalis a del P og eso ineluc able de una Razón uni e sal;
ambién en e al ela o ul a omán ico del Reg eso al seno acogedo de una
Na u aleza bene olen e, de la que nunca debimos sepa a nos.
En conc e o, me p opongo oma aquí es a emá ica de la uel a a la Na u-
aleza como hilo conduc o pa a abo da las complejas elaciones de sin onía y
disonancia eó icas exis en es en e cie as o mulaciones omán icas y el pensa-
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 35
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
mien o nie zscheano. En el cu so de es a ap oximación, p ocu a é mos a cómo
el análisis de algunas ambigüedades y malen endidos que a as a habi ualmen e
la apelación al o igen suge ida po de e minados au o es del llamado p ime o-
man icismo alemán, o oman icismo emp ano (F üh oman ik), pe mi e plan ea
la posibilidad de una línea de in e p e ación disc epan e con la e sión canónica
que, de Rudol Haym a Jü gen Habe mas, ha solido ci a en las acusaciones de
i acionalismo, conse adu ismo, así como de í olo y na cisis a subje i ismo
una enmienda a la o alidad del p og ama omán ico2. al e isa de es e modo
los ínculos eó icos en e Nie zsche y el p ime oman icismo, po ue za ha
de e se as ocada la óp ica adicional, que suele limi a se a con empla la
iloso ía nie zscheana bajo un es ingido p isma omán ico. En luga de ello,
queda abie a así la ía pa a p oyec a sob e una ama concep ual an ica y
poli alen e como la de la F üh oman ik esa comp ensión más ma izada de las
ideas nie zscheanas en o no al binomio na u aleza-cul u a.
Sea como ue e, ya con es e me o plan eamien o p elimina queda cla a la
necesidad de pa i de una se ie de dis ingos y p ecisiones, que la in es igación
especializada sob e Nie zsche iene eniendo p esen es desde hace iempo. En
e ec o: de ninguna mane a puede habla se de la elación en e Nie zsche y el
oman icismo en un sen ido uní oco. No hay una única elación, al como no
hay un único e e en e omán ico. Bajo es a di usa adsc ipción se engloba a una
amplia di e sidad de ideas, ob as, au o es, concepciones a ís icas y mo imien-
os in elec uales de la cul u a mode na eu opea, que azan un a co empo al
de más de un siglo de exis encia, den o del cual se suele da a sus inicios en
las úl imas décadas del siglo XVIII y su decli e hacia inales del XIX. La as-
cinación p ime a de Nie zsche po el pesimismo me a ísico de Schopenhaue
y la Gesam kuns we k wagne iana, así como su pos e io en en amien o al
sesgo decaden e de las concepciones de sus maes os de ju en ud, aun con se
de e minan es del cu so de su iloso ía, no ago an desde luego lo labe ín ico
de su a o con los omán icos. La con o e sia alcanza ambién a nomb es
como Vic o Hugo, Delac oix, Geo ge Sand, Flaube , los he manos Goncou
o Baudelai e, en e o os, y se emon a asimismo a Rousseau. En cambio,
suele deja ue a a au o es como Eme son, Heine, Shelley o S endhal, ci ados
con ecuencia, pe o po lo gene al no concep uados po él como omán icos,
al menos en un sen ido peyo a i o. Y, sob e odo, al ma gen de es e comba e
nie zscheano con a los « esuci ado es de mue os» (A: KSA III 145) queda el
oman icismo emp ano.
En un abajo pione o, Ka l Joël mos ó ya la in ensa a inidad de Nie zsche
2 Haym, Rudol , Die oman ische Schule. Ein Bei ag zu Geschich e des deu schen Geis es,
Hildesheim: Olms, 1961 (Be lin: Weidmann, 1870); Habe mas, Jü gen, De philosophische
Disku s de Mode ne, F ank u : Suh kamp, 1985 ( . M. Jiménez Redondo, Mad id: Tau us,
1989, espec. pp. 109-134).
36 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
con ep esen an es de es e mo imien o como No alis, F ied ich Schlegel o
Ludwig Tieck3. También en las p ime as décadas del siglo pasado, Cha les
Andle señaló los pa alelismos a gumen ales exis en es4. con pos e io idad,
ha sido e ns behle , en e los es udiosos de Nie zsche, uno de quienes más ha
insis ido en la impo ancia de dicho nexo, sos eniendo de mane a con incen e
que la c í ica nie zscheana a los omán icos no sólo no incluye a es a p ime a
o ma pa icula del oman icismo alemán, sino que incluso se nu e de nociones,
emas y ecu sos eó icos gene ados en al con ex o, al ededo de los años de
1795 a 1800, pa a denuncia en la Spä oman ik ep esen ada po Schopenhaue
o Wagne una de o mación de los p incipios inspi ado es de es a escuela5.
A gumen a Behle en ese sen ido que la ipología del oman icismo denos ado
po Nie zsche se conc e a undamen almen e en es g andes asgos, a ibuibles
odos ellos a las concepciones p edominan es a lo la go del siglo XIX, pe o
sólo aplicables al p ime oman icismo de una o ma sesgada. Dichos asgos
se ían: la asimilación del empe amen o omán ico a la en e medad, pa en e
en el gus o po lo mo boso y en el p edominio de un p o undo sen imien o de
cansancio, de desgana de i i , que equie e po an o de emedios a i iciosos
y de ue es exci an es pa a pode eanima se; el desp ecio de la azón, con el
consiguien e epudio de la men alidad ilus ada; y, en e ce luga , la ijación
nos álgica en el pasado, plasmada de modo ejempla en la idealización del mun-
do c is iano-medie al como base pa a la p omoción de un cle icalismo ca ólico
y una ac i ud polí icamen e eacciona ia, decididamen e hos il a las ue zas
del p og eso. o os elemen os como el nacionalismo o la ac i ud escapis a de
complacencia en exo ismos a ios pod ían conside a se igualmen e exp esiones
de es a olun ad ex enuada, cuya impo encia pa a ans o ma el mundo eal la
3 Joël, Ka l, Nie zsche und die Roman ik, Jena-Leipzig, 1905.
4 andle , cha les, Nie zsche. Sa ie e sa pensée, 6 ols., Pa ís: Gallima d, 1920-1931, en
especial ols. I y II.
5 C . Behle , E ns , «Nie zsche und die F üh oman ische Schule», Nie zsche-S udien
7 (1978), p. 67. Véase ambién «Die Kuns de Re lexion. Das üh oman ische Denken im
Hinblick au Nie zsche», en AA. VV., Un e suchungen zu Li e a u als Geschich e, Be lín:
Schmid , 1973, pp. 219-248.
6 «En el ondo, la música de Wagne no es sino li e a u a, como odo el oman icismo
ancés: el encan o del exo ismo, de épocas, cos umb es y pasiones ex anje as ac uando sob e
ho e as sensibles; el a eba o expe imen ado al in oduci se en aquel indesc ip ible país lejano,
ex anje o y an iquísimo, al cual se accede po medio de lib os que pin an odo el ho izon e con
nue os colo es y posibilidades… El p esen imien o de mundos aún más lejanos y de acceso
oda ía sellado; el ‘dédain’ hacia los ‘boule a ds’… El nacionalismo, y nadie debe engaña se,
no es sino una o ma pa icula de exo ismo… Los músicos omán icos cuen an lo que los lib os
han hecho de ellos: se que ía expe imen a cosas exó icas, i i pasiones de gus o lo en ino o
eneciano: al inal, se con en a uno con busca las en la imaginación… Lo esencial es el géne o
de deseos nue os, un que e -imi a y un que e - i i -imi ando, el dis az, la disimulación del
alma… El a e omán ico es sólo un ecu so necesa io an e una ‘ ealidad’ acasada» (KSA XIII
494: 16[34], p ima e a- e ano de 1888).
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 37
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
induce a la mayo ex a agancia en el ansia de sen i cosas nue as6.
Obse a además Behle que, aun cuando au o es como Goe he, Hegel o
Heine han a ibuido ca ac e ís icas semejan es a miemb os de la p ime a escuela
omán ica, sin emba go, y pese a compa i las di ec ices esenciales de es a
c í ica, que se sus ancia en el dic amen goe heano «llamo clásico a lo sano, y
omán ico a lo en e mo», Nie zsche no se ha mos ado nada p ocli e a localiza
en ellos ales asgos7. Cuando habla de un es e icismo de nig oman es, que se
delei a en el anhelo de mue e y la enuncia a la ida, no piensa en No alis,
sino en Richa d Wagne y en el decaden ismo ancés. Cuando p olonga los
dic e ios de Hegel con a esa subje i idad descon olada e i esponsable, que
abandona a la azón en a o del sen imien o, no alude, como aquél, a F ie-
d ich Schlegel, sino a ousseau. cuando denuncia que odos los omán icos
e minan igual, pos ados an e la c uz, aunque pod ía es a pensando ambién
en F ied ich Schlegel po su con e sión inal al ca olicismo, no se e ie e de
mane a explíci a a él, sino de nue o a Wagne .
A es as al u as, no cabe ampoco aduci desconocimien o o poca amilia idad
con los ex os de los p ime os omán icos. Desde sus años de o mación en la
escuela de P o a, Nie zsche adqui ió, jun o con una sólida base pa a su pos e io
dedicación a la ilología clásica, suminis ada po p o eso es como Wilhelm Co -
ssen o Ka l S einha , un amplio conocimien o de la li e a u a alemana del siglo
p eceden e8. Su p o eso de his o ia de la li e a u a, Augus Kobe s ein, p opició
un con ac o de p ime a mano con la ob a de au o es como Lessing, Goe he o
Schille , así como con la de los he manos Schlegel o No alis, y ampoco pudo
impedi que su jo en es udian e le dedicase un abajo encomiás ico al en onces
elegado F ied ich Hölde lin, en el que demos aba un ex enso conocimien o y
una su il comp ensión de las ideas de su ‘poe a p e e ido’. Más a de, cuando
Nie zsche emp endió los es udios uni e si a ios en Bonn, su maes o, F ied ich
Ri schl, que a la sazón había compa ido con Augus Wilhelm Schlegel años
de ida académica en aquella uni e sidad, le acili ó un mayo ace camien o
a oda esa a mós e a in elec ual –una a mós e a que había sido capaz de do a
7 C . Behle , E., op. ci ., pp. 67-69.
8 Mazzino Mon ina i esume así las líneas básicas de es a o mación: «El ap endizaje del
mé odo his ó ico-c í ico en la lec u a de ex os, un conocimien o di ec o y bas an e amplio
de los au o es más impo an es de la an igüedad g ecola ina y el pe eccionamien o asiduo
del es ilo, pa a el cual Nie zsche oma como modelo a Salus io, hay que si ua los en es os
seis años de es udios de P o a. Du an e ese mismo pe iodo se pe ila su dis anciamien o de
la eligión de sus pad es. En e los au o es mode nos que igu an con más ecuencia en las
lec u as y los apun es de es a época encon amos a Eme son, S e ne, By on, Schille , Goe he,
Hölde lin, No alis, Ke ne , Pla en, Ce an es, Alexande on Humbold y ambién La esencia
del c is ianismo de Ludwig Feue bach, la His o ia de la li e a u a del siglo XVII de He man
He ne (1856-1870) y ob as his o iog á icas como la His o ia de la Re olución F ancesa de
Edua d A nd (1851)» Che cosa ha e amen e de o Nie zsche, milano: adelphi, 1975, p. 28. ( .
E. Lynch, Ba celona: Salamand a, 2003, pp. 32-33). C . ambién Andle , C., op. ci ., II, 50.

38 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
a las es ibaciones del deba e en o no a an iguos y mode nos de una in lexión
decisi a en su umbo. En e ec o: as la es ela de los ‘ge manis as’, p ecu -
so es en la oma de conciencia de una iden idad nacional, y desde un espacio
compa ido con el clasicismo de Weima , es e singula conjun o de li e a os,
d ama u gos, poe as y es e as del oman icismo emp ano se p opuso e isa a
ondo los pe icli ados modos en que la Ilus ación había enido concibiendo
has a en onces su e e encia pa adigmá ica al pasado g ecola ino como modo
de legi imación del p esen e. De es a o ma desplazó el sen ido de aquella
cen alidad del mundo ‘clásico’, sin deja po ello de cons i ui se en uno de
los g andes impulso es de los es udios his ó ico- ilológicos de la An igüedad.
Median e esa o a mi ada lanzada a lo an iguo, que ace ó a descub i , as la
se enidad olímpica, emo os impulsos a la desmesu a y la disolución como los
que ol ían a puja en la p opia época, el p ime oman icismo con o mó así
aquella adición de la Sachphilologie, de la que an in ensamen e hubie on de
nu i se algunas de las esis de El nacimien o de la agedia9.
No obs an e, la ilología omán ica había quedado elegada de los ámbi os
académicos cuando Nie zsche dio a la imp en a su lib o sob e los g iegos.
El p opio Ri schl, dando mues as de una injus a y p o unda incomp ensión
hacia los p esupues os ilosó icos del abajo de su discípulo, había acabado
cediendo a los plan eamien os o iciales de la ilología clasicis a del momen o,
pese a an os pun os de con ac o como habían exis ido en e sus concepciones
de la li e a u a y el mundo g iegos y las de au o es como F ied ich Schlegel.
Nie zsche ue p esen ado po su ambicioso colega y i al, Ul ich on Wila-
mowi z-Möllendo , como un genio aislado y ex a agan e, seducido po el
o ien alismo y el budismo schopenhaue ianos. En su pan le o, Wilamowi z se
cuidó de ci a a au o es como Schelling, F ied ich Schlegel, Gö es, Be nays o
Bacho en, aludió de pasada a o os como O. Mülle y sólo mencionó una ez,
en ono ancamen e despec i o, a F ied ich C euze . E a o o modo de desa-
c edi a al jo en ca ed á ico de Basilea, ob iando a p ecu so es an in luyen es
en su elabo ación de la an í esis en e lo apolíneo y lo dionisíaco10. el p opio
Nie zsche, debido a un excesi o p u i o de o iginalidad, al ai e exal ado de su
esc i o y a su pues a en escena como épico pensado , en comba e soli a io con a
la cul u a, con ibuyó en g an medida a semb a la con usión al espec o. Aun
así, oda ía en aquellos años e a un sec e o a oces que sus ideas de Nie zsche
9 Pa a un a amien o más de allado de la cues ión de las elaciones en e el jo en Nie zsche
y la ilología omán ica, además del abajo pione o de Howald, E ns , F ied ich Nie zsche
und die klassische Philologie (Go ha, 1920), y de la ines imable apo ación de Baeume , Max
L., «Das mode ne Phänomen des Dionysischen und seine ‘En deckung’ du ch Nie zsche»,
Nie zsche-S udien, 6 (1977), pp. 123-153, me pe mi o emi i a los capí ulos IV y V de mi
es udio Volun ad de lo ágico. El concep o nie zscheano de olun ad a pa i de el nacimien o
de la agedia (Mad id: Biblio eca Nue a, 20032).
10 Hay edición en cas ellano de los ex os de la polémica, a ca go de Luis de San iago
Gue ós: Nie zsche y la polémica sob e El nacimien o de la agedia, Málaga: Ágo a, 2004.
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 39
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
sob e la cul u a g iega y la mane a en su ob a se había posicionado en e a las
esis de la ilología clasicis a de su iempo lo empa en aban di ec amen e con
la he encia del p ime oman icismo.
Po consiguien e, una e idencia se impone: al apa a se de la ó bi a in elec-
ual de Schopenhaue y Wagne , condenando el oman icismo implíci o en sus
concepciones, Nie zsche no es imó necesa io inclui en dicha condena a los
au o es de la F üh oman ik, a quienes conocía bien y de quienes an ce cano
se había sen ido desde un p ime momen o. Po el con a io, puede a i ma se
que ue más bien la adicalidad y pe se e ancia con la que Nie zsche acogió
es e legado lo que le lle ó a polemiza con la des iación pesimis a y decaden e
ep esen ada po los men o es de su ju enil ‘me a ísica de a is a’. No obs an-
e, las descali icaciones de Nie zsche como pensado an imode no, año an e
de un o den pe dido y es ejado i acionalis a de la ue za b u a, que oda ía
hoy se siguen ei e ando, suelen pasa po al o los é minos explíci os de es a
con o e sia; o bien di uminan po comple o el sen ido de su elación con el
idea io de la F üh oman ik. De esa mane a, desa ienden el hecho de que, en
Nie zsche, la c í ica genealógica de la azón se ges a p opiamen e a pa i de
un ajus e de cuen as con el epudio nihilis a- a do omán ico de oda o ma de
acionalidad. Asimismo, oscu ecen la e idencia de que ambién puede halla se
un o undo echazo del abandono i acionalis a en los mís icos ba un os del
alma omán ica, una denuncia de su decaden ismo y de su men alidad eaccio-
na ia en los ex os nie zscheanos de madu ez11.
Es cie o que Nie zsche in ensi ica el econocimien o del ca ác e si uado de la
azón –i. e., su indisoluble inculación a es a os p e e lexi os de la exis encia–
has a un lími e que esul a in ole able pa a aquellos nos álgicos de la azón ans-
pa en e, que se empecinan en hace de una de sus especí icas con igu aciones his-
ó icas un e e en e cuasi anscenden al, con aspi aciones no ma i as de alidez
uni e sal. Pe o en es a a ea ampoco deja de se iel al empeño del oman icismo
11 Con a el pesimismo y el decaden ismo omán icos, id. el p e acio a la segunda edición
(1886) de La gaya ciencia y el impo an e a o ismo 370, i ulado «¿Qué es oman icismo?».
Sob e el conse adu ismo schopenhaue iano como un es ímulo, no pa a eg esa al cul i o
de las an iguas necesidades me a ísicas, sino pa a pone a p ueba la o aleza de las nue as
o ien aciones, e isa el pasado y, as co egi las es echeces de la concepción his o icis a
apo ada po el Siglo de las Luces, «ena bola de nue o la bande a de la Ilus ación», c . el
a o ismo 26 de Humano, demasiado humano, «Reacción como p og eso». Sob e el a e sin
p esupues os me a ísicos, ibid., a o ismo 222, «Lo que queda del a e».
12 Resumo en es a no a, en é minos de con o e sia con Habe mas, unos de los hilos
a gumen ales del p esen e a ículo. Pa a Nie zsche, la base a pa i de la cual la azón humana se
emancipa de su anclaje en un mundo i al de pasiones e in e eses es siemp e una base p eca ia,
lábil, ejida po el hábi o y la c eencia, po acue dos p agmá icos y p esuposiciones an o más
a iesgadas cuan o más idealizan es, incapaz po an o de da pábulo a la con ianza acionalis a en
una au o undación de su p ocede . La azón iene que ope a bajo condiciones nunca de e minadas
del odo ni plenamen e escla ecidas po ella de an emano. Pe o es o no la des i uye po comple o
de su unción o ien ado a. Al con a io: ya desde El nacimien o de la agedia, Nie zsche se
40 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
emp ano en e oma y comple a el p oyec o ilus ado12. Se ía opo uno, po
an o, e isa el p ejuicio in e p e a i o que lee en muchas de las mani es aciones
nie zscheanas del llamado ‘pe íodo in e medio’ de su pensamien o una simple
eacción pasaje a de echazo de sus más i mes con icciones de an año, a las
que, no obs an e, más a de se limi a á a eg esa con un acen o más pe sonal,
eno ando sus o os omán icos e i acionalis as de ju en ud. Hab ía que o-
ma se más en se io la ‘ilus ación’ de Nie zsche, conside ando has a qué pun o
no ha a ado el ilóso o de desanda el camino hacia las uen es de su p ime a
inspi ación, es o es, hacia aquel p oyec o de una ‘Ilus ación supe io ’, que no
echaza el papel c í ico de la azón, como no lo hace el Nie zsche de Humano,
demasiado humano, pe o que lo ex iende a sus p opios p oduc os, ela i izando
el alcance de una imagen cien í ica del mundo de co e pu amen e posi i is-
a13. El i ine a io nie zscheano de madu ez, ma cado po la ecupe ación de la
unción a i ma i a del a e una ez despojado de sus ín ulas me a ísicas, en
p eocupa se iamen e po el despliegue de una acionalidad desmedida, dispues a a consumi se en
una duda ham le iana al sen i se desp o is a de bases i mes pa a esol e se en un sen ido u o o,
y a a de emedia su hyb is au odes uc i a. Así pues, la c í ica au o e e encial de una azón
que se consume a sí misma en el mo imien o de su duda y des undamen ación la comp ende
Nie zsche de una mane a muy di e en e a como lo hace Habe mas. Pod ía e se aquí una cie a
simili ud con el es ilo de la c í ica hegeliana a la i onía omán ica, ya que lo que Nie zsche obse a
es que es a au oconsunción iene impues a p ecisamen e po las p e ensiones de absolu ez y
au o undamen ación de la acionalidad p opias de la cul u a alejand ina, que se ha sepa ado an o
de su sus a o mí ico, es i o, e ó ico y i encial, es deci , que ha hecho al abs acción de sí,
que no encuen a el modo de conec a se con el mundo y apos a po él si no es desde una ce eza
incon o e ible. Al no se capaz de da azón plena del sen ido una ez queb ado su op imismo
me a ísico, deja ija la mi ada en lo imposible de escla ece . Es a uel a sob e sí es, po an o,
ealmen e au odes uc i a en cuan o a implicaciones i ales se e ie e. La azón desa aigada
puede en onces some e an o a la na u aleza ex e na cuan o a la in e na a la o al colonización del
mundo de la ida. El jo en Nie zsche en iende po el con a io, que cuando la lógica se en osca
sob e sí misma y acaba po mo de se la cola, es cuando una cul u a, al obje o de no queda
agoci ada po semejan e mo imien o eac i o de supe e ación de lo lógico, debe ol e se hacia
el econocimien o ágico de la inconcep uabilidad úl ima de la exis encia; pe o en iende ambién
que es a asunción de los lími es no iene po qué exp esa se de mane a pu amen e nega i a; sino
que puede a i ma se placen e amen e a a és de la expe iencia a ís ica, en la cual el sinsen ido,
el caos, se ans igu an en an o que ocasión pa a la c eación de nue as o mas. Es a c í ica a
la sobe bia de una azón ul a adicalizada desplaza, pues, a o o e eno aquella apo ía que
Habe mas se empeña en esol e sin éxi o en un ámbi o de anspa encia econquis ada ( an o más
apo é ico en la medida en que combina la año anza de una undamen ación ue e de la azón en
su absolu a au onomía con la con icción de su impo encia ac ual pa a log a al cosa). Nie zsche
p ac ica esa uel a sob e sí de la azón en é minos genealógicos.
13 Sob e es e pun o, id. mi es udio p elimina a la edición cas ellana de Humano, demasiado
humano, . A. B o ons, Mad id: Akal, 1996, ol. I, pp. 7-27. La idea de una «Ilus ación
supe io » p o iene de la ob a de Hölde lin. C . Säm liche We ke und B ie e (SWB), ed. G.
Mie h, Da ms ad : Wissenscha liche Buchgesellscha , 51989, ol. I, p. 861. Uno de los í ulos
pensados po Nie zsche pa a Más allá del Bien y del Mal, su «p eludio de una iloso ía del
u u o», ue el de «La nue a Ilus ación» (KSA XII 34).
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 41
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
an o mo imien o opues o al nihilismo eac i o y ac o de c í ica de la cul u a,
apa ece así a la luz de una cohe encia y una con inuidad bien dis in as a las que
suelen a ibuí sele. De hecho, si dejamos a un lado la ascinación pe sonal po
Wagne y esa pasión po la música, compa ida igualmen e con Schopenhaue ,
que le lle a a oma la como ámbi o dis inguido de una expe iencia más in ensa
del mundo, hay que deci que lo que liga a Nie zsche con sus dos más amosos
maes os de ju en ud es, sob e odo, aquello que en la ob a de ambos conse a
aún el eco de la p o es a de los jó enes idealis as y p ime os omán icos con a
la excesi a abs acción y al a de i alidad del concep o ilus ado de azón.
Po ejemplo, la admi ación po la cul u a ágica de los g iegos y su adopción
como modelo opues o al alejand inismo de la ci ilización mode na son elemen-
os undamen ales del pensamien o nie zscheano de ju en ud, que sólo poseen
un pálido e lejo en algunas conside aciones de Wagne y un luga bas an e
más secunda io en la ob a de Schopenhaue . Wagne man iene una elación más
supe icial, muy in elec ualizada, con el mundo g iego: apela a él como base
a gumen al de sus ex os en ocasiones, se nu e y bene icia de los pa alelismos
enunciados po Nie zsche, pe o no cuen a en absolu o con el ho izon e dioni-
síaco de la g ecidad a la ho a de sus en a el complejo mí ico-legenda io de sus
ópe as. En cuan o a Schopenhaue , esul a indiscu ible el p i ilegio concedido
a la agedia mode na en e a la an igua po lo que se e ie e a su capacidad de
mos a lo i emediable del dolo y lo absu do de la exis encia14; de modo que
es a pos e gación de lo g iego ma ca desde el p incipio una ne a dis ancia con
el jo en Nie zsche. Pe o, po encima de odo, la conside ación nie zscheana
de la nue a ob a de a e ágica como ehículo p i ilegiado de o mación y
ans o mación cul u al cons i uye un aspec o inexis en e en la es é ica schopen-
haue iana, que en cambio enlaza de modo di ec o con los sucesi os p oyec os
de cumplimen ación de la ilus ación que Au klä e y F üh oman ike habían
enido o mulando en suelo alemán desde inales del XVIII, en su siemp e
eno ado in en o de da solución al p oblema de la ‘nación di idida’15. en
conc e o, los é minos en que Nie zsche concibe el enso ajus e en e sob iedad
apolínea y desbo damien o dionisíaco ecue dan inequí ocamen e a los de la
p opues a p o o omán ica de una ‘mi ología de la azón’: de ol e el logos a su
uen e mi opoié ica (No alis, F. Schlegel), eplica a la ba ba ie de la e lexión
mode na con una ‘ilus ación más ele ada’ (Hölde lin), conjuga las ue zas
c eado as del se humano en la ob a de a e de la agedia (A. W. Schlegel),
14 Como ya se enca gó de sub aya con enien emen e el es udio de Wal e Kau man,
T agedy and Philosophy, New Yo k: Doubleday, 1968 (Ba celona: Seix-Ba al, 1978),
cen ando su a ención en los añadidos de Schopenhaue al lib o e ce o de El mundo como
olun ad y ep esen ación.
15 C . al espec o el excelen e abajo de Félix Duque, «Nie zsche y la a queología ‘ omán ica’
de la cul u a », en La es ella e an e. Es udios sob e la apo eosis omán ica de la His o ia,
mad id: akal, 1997, pp. 75-122.
48 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
edi icio olímpico de la cul u a apolínea de los g iegos dispensa a Nie zsche la
enseñanza de que su as ondo ambién cons i uye a su ez un es a o en el que
el impulso dionisíaco ha ecibido una especí ica elabo ación y con igu ación
cul u al. El jo en Nie zsche oscila oda ía en ocasiones a la ho a de p ecisa
el es a u o on ológico del mundo de la ealidad dionisíaca. Pe o una cosa es á
cla a: desde su p ime lib o, la ópica ca ac e ización del e o no omán ico a
la na u aleza como cumplimien o esca ológico de un eencuen o a mónico con
la bella y apacible o alidad pe dida de los o ígenes esul a cues ionada po él,
po cons i ui una de esas icciones engañosas de la cul u a mode na:
«Aquí hay que mani es a que es a a monía, más aún, unidad del se humano
con la na u aleza, con emplada con an a nos algia po los homb es mode nos,
pa a designa la cual Schille puso en ci culación el é mino écnico ‘ingenuo’,
no es de ninguna mane a un es ado an sencillo, e iden e de suyo, ine i able,
po así deci lo, con el que u ié amos que opeza nos en la pue a de oda
cul u a, cual si ue a un pa aíso de la humanidad: es o sólo pudo c ee lo una
época que in en ó imagina que el Emilio de Rousseau e a ambién un a is a,
y que se hacía la ilusión de habe encon ado en Home o ese Emilio a is a,
educado jun o al co azón de la na u aleza. Allí donde opezamos en el a e con
lo ‘ingenuo’, hemos de econoce el e ec o sup emo de la cul u a apolínea: la
cual siemp e ha de de oca p ime o un eino de Ti anes y ma a mons uos,
y habe ob enido la ic o ia, po medio de ené gicas icciones engañosas y de
ilusiones placen e as, sob e la ho o osa p o undidad de su conside ación del
mundo y sob e una capacidad de su imien o sumamen e exci able»26.
Como hemos insinuado an es, que la e ocación de una in ancia del homb e
en el mundo –de un es ado de inocencia donde necesidades y capacidades se
man end ían en equilib io– e is a ai es ousseaunianos en au o es como Höl-
de lin, no es óbice pa a que el poe a piense la unidad o igina ia de odo cuan o
i e como algo que únicamen e se cap a a a és de una sue e de apelación
anscenden al –eso se ía la ac i idad es é ica– al ‘ámbi o’ de posibilidad –eso
se ía die Na u – a pa i del cual hay yo y mundo, pe o que no se da de modo
ác ico ni se econquis a en un p oceso con é mino ijo. Po eso esc ibe Hölde lin
en o o agmen o de 1795 i ulado He móc a es a Cé alo: «¿C ees en se io, pues,
que el ideal del sabe pod ía apa ece expues o en algún iempo de e minado, en
algún sis ema de e minado [...]? ¿C ees incluso que es e ideal ya se haya hecho
e ec i o aho a, y que a Júpi e Olímpico no le al e más que el pedes al? [...] Po
el con a io, siemp e pensé que el homb e equie e an o pa a su sabe como pa a
su ob a de un p og eso in ini o, de un iempo ilimi ado, a in de ace ca se al ideal
25 C . Ba ios, M., Volun ad de lo ágico, en espec. cap. VI.
26 KSA I 37 ( . A. Sánchez Pascual, Mad id: Alianza, 1973, p. 54). En lo que sigue, sal o
indicación exp esa en sen ido con a io, las aducciones de ob as de Nie zsche empleadas son
las de a. Sánchez Pascual pa a alianza edi o ial.
27 SWB II 841. Ci o po la aducción, aquí lige amen e modi icada, de Felipe Ma ínez

Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 49
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
ilimi ado; a la opinión de que la ciencia pudie a se comple ada o incluso que lo
ue a en un iempo de e minado la llamé quie ismo cien í ico»27. la idea de una
p og esi idad in ini a, que cues iona la posibilidad de una au o undación del
suje o en los é minos p opues os po la iloso ía p eceden e, se exp esa ambién
con asiduidad en los ex os de los ep esen an es del cí culo de Jena. No alis
la bosqueja ya en sus Fich e-S udien de 1795/6 y, al poco iempo, F ied ich
Schlegel ha á de ella una de las di isas undamen ales de su pensamien o28.
An icipando el alan e del escep icismo nie zscheano, es os au o es e o mulan
en cla e posi i a la apo é ica jacobiana espec o al conocimien o de lo incondi-
cionado: el absolu o no se islumb a sino en el in en o siemp e necesa iamen e
acasado de ap ehende lo. «El des ino del homb e es el de conjuga lo in ini o
con lo ini o. La plena coincidencia, sin emba go, es inalcanzable» (KSA XVI
22). La i onía es la espues a de Schlegel a es a inexp esabilidad úl ima del
Todo. Po una pa e, la ac i ud i ónica sub ie e el o den lógico con encional,
e elando has a qué pun o es as o mas de ep esen ación de la ealidad indu-
cen una isión limi ada de la misma. Po o a, median e el juego con nue as
con igu aciones exp esi as, sugie e una o alidad abie a de sen ido.
Nie zsche a a po encia es a descon ianza hacia las u inas g ama icales
y demás ‘supe s iciones de los lógicos’, que ienden a hace que omemos
nues os concep os y ca ego ías po e dades e e nas, insc i as en la esencia
de las cosas. Des i uye su a i iciosidad en la medida en que a a de hace se
pasa po la única, genuina ealidad. Mas una ez acep ada la imposibilidad
de anscende la apa iencia, do a al a i icio de un alo he menéu ico, como
en a i a de ap oximación a un mundo nunca desci able po en e o. En ese
sen ido, pod ía deci se que su c í ica de la me a ísica ecoge aspec os básicos
del mo imien o disolu i o-c ea i o que es ca ac e ís ico del concep o schle-
geliano de i onía29. Y no hay que ol ida , además, que el abandono de ini i o
de los pa áme os de su me a ísica de a is a y el consiguien e cues ionamien o
de la noción schopenhaue iana de Volun ad como p esun o se de lo eal se
p oducen a pa i de una in ensi icación de su emp ana c í ica de la ‘cosa en
sí’, que iene a la base una se ie de ap eciaciones sob e la na u aleza e ó ica
y me a ó ica de odo lenguaje de cla o an eceden e en las eo ías lingüís icas
Ma zoa en Hölde lin, Ensayos, Mad id: Hipe ión, 1976, p. 21.
28 C . F ank, Man ed, ‘Unendliche Annähe ung’. Die An änge de philosophischen
F üh oman ik, F ank u : Suh kamp, 1997. Sob e la poesía p og esi a y uni e sal, éase el
escla ecedo abajo de Diego Sánchez Meca, «El ideal de la au o o mación en el ho izon e del
in ini o», en Me amo osis y con ines de la indi idualidad, mad id: Tecnos, 1995, pp. 101-136.
29 C . Behle , E., «Nie zsches Au assung de I onie», Nie zsche-S udien, 4 (1975), pp.
1-35. Jun o al ensayo Sob e la incomp ensibilidad esul a pa icula men e p egnan e a es e
espec o la ca ac e ización schlegeliana de la i onía como cons an e al e nancia de au oc eación
y au oaniquilación (KA II 15).
30 La ob a de Ge be , Gus a , Die Sp ache als Kuns (B ombe g: Mi le , 1871-2) es aquí
la p incipal in luencia. C . Meije s, An honie, «Gus a Ge be und F ied ich Nie zsche. Zum
50 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
del p ime oman icismo, eo ías según las cuales la poesía, en cuan o logos
o igina io, albe ga una exp esi idad supe io a la del concep o30. eco demos
la a i mación de F ied ich Schlegel: «Pues és e es el p incipio de oda poesía:
anula el cu so y las leyes de la azón pensan e- azonan e y ol e a pone nos en
el bello deso den de la an asía, en el caos o igina io de la na u aleza humana,
pa a el que no conozco has a aho a ningún símbolo más bello que el ho migueo
mul icolo de los an iguos dioses»31.
Sin necesidad de cae en el e o de üh oman iza a Nie zsche, es incues-
ionable, po lo an o, el endimien o exegé ico que o ece una lec u a de sus
ex os a pa i de es as coo denadas. Así ocu e de modo des acado en el caso
de sus e e encias a la na u aleza como caos. En ez de oma di ec amen e es a
designación a modo de una esis me a ísica en la es ela de las de Schopenhaue ,
es posible econoce en cambio su ca ác e eminen emen e polémico, ca ác e que
halla en el a o ismo 109 de La gaya ciencia una de sus exp esiones más depu adas:
«Gua démonos de c ee que el mundo es un se i ien e. ¿Hacia dónde se expan-
di ía? ¿De qué se alimen a ía? ¿Cómo pod ía c ece y ep oduci se? ¿Sabemos
ap oximadamen e qué es lo o gánico?: y a eso indeciblemen e de i ado, a dío, a o
y con ingen e que pe cibimos solamen e sob e la cos a de la ie a, ¿debe íamos
p oclama lo lo esencial, uni e sal, e e no, como hacen quienes llaman al Todo
un o ganismo? Es o me epugna. Gua démonos de c ee si quie a que el Todo es
una máquina; segu o que no es á cons uido con una inalidad y le concedemos
un alo demasiado ele ado al emplea la palab a ‘máquina’. [...] El ca ác e del
mundo es, en cambio, caos po oda la e e nidad, no en el sen ido de una ca encia
de necesidad, sino en el de al a de o den, de es uc u ación, de o ma, belleza,
de sabidu ía y como quie a que se denominen nues as peculia idades es é icas
humanas. [...] Pe o ¡¿cómo pod íamos censu a o elogia al Todo?¡ Gua démonos
de achaca le c ueldad o i acionalidad, o bien sus con a ios. ¡No le a ec an en
absolu o ninguno de nues os juicios es é icos y mo ales! No iene ampoco ins in o
de conse ación, ni en gene al, ins in o alguno; ni sabe ampoco de ninguna ley.
Gua démonos de a i ma que hay leyes en la Na u aleza. [...] Pe o ¡¿cuándo llega-
emos al é mino de nues o cuidado y nues a p ecaución?! ¿Cuándo deja án de
oscu ece nos odas esas somb as de Dios? ¡¿Cuándo hab emos desdi inizado po
comple o a la Na u aleza?! ¡¿Cuándo pod emos comenza noso os, los homb es,
a na u aliza nos con la pu a, edescubie a, edimida Na u aleza?!»32
Al igual que ocu e en el ex o nie zscheano, el caos del que hablan los p i-
his o ischen Hin e g und de sp achphilosophischen Au assungen des ühen Nie zsche»,
Nie zsche-S udien, 17 (1988), pp. 369-390. Vid. ambién el a ículo de Behle , «La eo ía del
lenguaje del p ime oman icismo alemán y su epe cusión en Nie zsche y Foucaul ’, publicado
en es e mismo núme o de Es udios-Nie zsche, y el cap. 10 del minucioso lib o de San iago
Gue ós, Luis E. de, A e y pode . Ap oximación a la es é ica de Nie zsche, mad id: T o a,
2003, en espec. pp. 393ss.
31 KA II 319 ( . cas ., p. 123.
32 KSA III 467-9. La gaya ciencia, C. C ego y G. G oo , Mad id: Akal, 1982, pp. 147-9,
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 51
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
me os omán icos se de ine como al po oposición a la in e p e ación unila e al
de un cosmos o denado de signo acionalis a, que lo concibe como p oduc o de
un designio conscien e o, al menos, o ien ado po un cu so egula , suscep ible
de de e minación uní oca. Lo que in en an p opiamen e los pensado es del
p ime oman icismo es ac i a de es e modo una concepción capaz de con-
juga o den y caos en el mundo sin esol e los en una conciliación de ini i a,
an es bien, comp endiendo desde su ensión y en ec uzamien o la cons an e
ein ención de lo eal. Es en conc e o el p opósi o schlegeliano de «da o ma
y di ección al caos acío» (KSA V 9) lo que pa ece esona en el concep o de
Bildung que Nie zsche expone en su esc i o Sob e la u ilidad e incon enien es
de la his o ia pa a la ida cuando, in ocando una ez más a los g iegos, a i -
ma: «Nunca i ie on en o gullosa inaccesibilidad; su o mación ue du an e
la go iempo un caos de o mas y concep os ex anje os [...]. Sin emba go, la
cul u a helénica no se con i ió en un ag egado g acias a aquella exho ación
apolínea. Ap endie on los g iegos g adualmen e a o ganiza el caos»33. más
a de, Nie zsche modula á el i alismo de su segunda In empes i a con una
mayo adhesión al ‘sen ido his ó ico’, cues iona á un modelo pedagógico de
a monía en e in e io y ex e io demasiado p endido aún de las expec a i as
u ópicas del humanismo, pe o con inua á iel a su idea de que la cul u a ha de
se «una physis nue a y pe eccionada» (KSA I 334), desa ollando la imagen
del caos de ue zas e impulsos an agónicos como con a igu a polémica de esa
isión edulco ada de una na u aleza benigna, a la que bas a ía con deja a su
lib e despliegue pa a que educase nues a sensibilidad. El de Nie zsche es, en
ese sen ido, un ‘clasicismo supe io ’, que p ocu a no engaña se con so is icadas
idealizaciones y p esupues os me a ísicos, econociendo el cos e que implica
la ambición del g an es ilo: «domina el caos que se es; obliga al p opio caos
a hace se o ma, hace se necesidad en la o ma, hace se lógico, simple, inequí-
oco, ma emá ico, hace se ley –; és a es la g an ambición» (KSA XIII 246).
Ley, o ma, o den no son, po an o, cons i u i os esenciales del uni e so,
que hagan del aza , el deso den o la alea o iedad de los p ocesos ísicos me as
apa iencias. «Noso os somos los únicos que hemos in en ado las causas,
la sucesión, la ecip ocidad, la ela i idad, la coacción, el núme o, la ley, la
libe ad, el mo i o, la inalidad; y siemp e que a es e mundo de signos lo in-
oducimos ic iciamen e y lo en emezclamos como si ue a un ‘en sí’ de las
cosas, con inuamos ac uando de igual mane a que hemos ac uado siemp e, a
sabe , de mane a mi ológica» (MBM: KSA V 36). Una lec u a pa cial de es e
ipo de decla aciones nie zscheanas iende siemp e a e en ellas una pu a y
du a e ocación de odo alo de e dad y, consiguien emen e, un abandono
i acionalis a a la más absolu a a bi a iedad. Lo cie o es que, sal o a modo de
p o ocación ocasional o de explicación de cómo en a el nihilismo en el iejo
aquí lige amen e modi icada.
52 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
san ua io de las e dades e e nas, Nie zsche no sugie e semejan e camino. lo
que p opone es la modes ia de quien econoce que las nues as son « e dades de
poca apa iencia» (HH: KSA III 25), es o es, in e p e aciones pe spec i ís icas
del modo en que nos a siendo dada la expe iencia del mundo. El a anque de
es e plan eamien o, al como se exp esa en el ensayo Sob e e dad y men i a
en sen ido ex amo al, es, una ez más, la p oblema ización de nues a posi-
bilidad de conocimien o de un ‘mundo e dade o’, he edada del kan ismo. Y,
en e dad, Nie zsche d ama iza ahí su a gumen ación en nume osos pasajes,
eco dando la mane a en que Jacobi equipa aba el hecho de que nues os a-
zonamien os se hallen some idos a una cadena de a gumen os condicionados
en e sí al hundimien o en un inesencial mundo apa en e:
«¿Qué es pa a noso os, en suma, una ley de la na u aleza? No nos es cono-
cida en sí, sino solamen e en sus e ec os, es deci , en sus elaciones con o as
leyes de la na u aleza que, a su ez, sólo nos son conocidas como elaciones. Po
consiguien e, odas es as elaciones no hacen más que emi i se con inuamen e
una a o as y, en su esencia, pa a noso os son incomp ensibles po comple o;
de ellas an sólo conocemos en ealidad lo que noso os apo amos, el iempo,
el espacio, es deci , elaciones de sucesión y núme os»34.
Sin emba go, según hemos indicado an es, la esis de que el mundo empí i-
co es un mundo an opomó ico –debido a que nues a pe cepción del mismo
supone ya una ansposición me a ó ica a o a es e a de signi icación, donde
los da os esul an eelabo ados a base de p ac ica asimilaciones e igualacio-
nes de lo no-igual– no supone en absolu o pa a Nie zsche una des i ución de
lo sensible, sino p ecisamen e lo con a io. Como ya ano a a Hölde lin en su
esumen de las Ca as sob e la doc ina de Spinoza, ahí donde Jacobi habla de
‘ilusión’, es necesa io co egi lo y esc ibi ‘ enómeno’ (SWB I 827), ecupe an-
do la impo an e dis inción kan iana en e Schein y E scheinung. Hölde lin y el
p ime oman icismo e o mulan es e aspec o del c i icismo, conjugándolo con
la a mós e a spinozis a del momen o en busca de una a i mación incondicional
del único mundo exis en e. Nie zsche lo ha á de o ma más d ás ica, p ocu ando
no ecae en p esuposiciones idealizan es. Su c í ica del mecanicismo y del
de e minismo se insc ibe así den o de es a es a egia eó ica, pe o no p e ende
ninguna liquidación de la ciencia.
Ha sido p ecisamen e con obje o de desma ca a Nie zsche de oda salida
es e icis a po lo que mau izio Fe a is ha insis ido en la coincidencia de sus
plan eamien os con los de au o es leídos po él como F ied ich Albe Lange,
A ikan Spi o Gus a Teichmülle , insc i os en la co ien e neokan iana y
posi i is a de la segunda mi ad del siglo XIX35. Es cie o que, en elación
con la o mación cien í ico-na u al de Nie zsche, ha seguido igen e du an e
33 KSA I 333 ( . J.B. Llina es en Nie zsche, F., An ología, Ba celona: Península, 1988, p. 113).
34 KSA I 885 (An ología, p. 48).
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 53
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
demasiado iempo un p ejuicio simila al que, alimen ado po los pan le os de
Wilamowi z, le negaba un conocimien o p o undo de los a ances de la dis-
ciplina en su época, cuando, en ealidad, su in e és po las ciencias na u ales
no hizo sino inc emen a se a pa i de la década de 1870. De hecho, la misma
insis encia en la ca ego ía de elación del pasaje an es ci ado de Sob e e dad y
men i a es un cla o e lejo de una concepción del conocimien o cien í ico de las
leyes na u ales muy ca ac e ís ica del pa adigma igen e en aquel momen o36.
Aho a bien, pa a co egi los excesos de la sola lec u a omán ico- i alis a de
la iloso ía nie zscheana ampoco es necesa io cae en los excesos con a ios,
como iende a hace Fe a is. La e e encia a Lange puede se i pa a acla a
y comple a el signi icado de algunos aspec os del iccionalismo nie zscheano;
pe o no pa a minimiza y eemplaza en su ob a el in lujo de la F üh oman ik,
en cuyo nihilismo poé ico ha encon ado Nie zsche po p ime a ez una lec-
u a posi i a de la expe iencia disolu i a del mundo e dade o, que ha sabido
oma la como ocasión pa a una a i mación del ‘sen ido de la ie a’, libe ando
su ilimi ado po encial de ec eación, ep imido po la me a ísica. Una ez más,
lo dis in i o del pensamien o nie zscheano es aquí su o iginal enga ce de ele-
men os, en es e caso, pod íamos deci , de ‘es é ica’ y ‘ isiología’. Nie zsche no
eniega del es imonio de los sen idos, cie amen e. Pa a él, po ejemplo, esul a
undamen al pa i del cue po y u iliza lo como hilo conduc o , po cuan o
cons i uye el enómeno más ico de conexión con el mundo, el que nos pe mi e
una ap oximación más di e si icada e in ensa a su pe manen e dinamismo. Pe o
sí que sub aya la ci cuns ancia de que, ya al ni el de las sensaciones, ac úa en
noso os un impulso me a ó ico de asimilación de di e encias que, igualando
nues a pe cepción de acon ece es dis in os y haciéndolos compa ables en e
sí, implica cie o alseamien o (en o as ocasiones, de o ma menos p o o-
ca i a, Nie zsche di á: una in e p e ación) de lo dado, sólo en i ud del cual
nos esul a iable el conocimien o de un mundo de egula idades manejable y
p e isible. Conoce es, pues, aplica esquemas de iden idad a la mul iplicidad
del de eni 37. Aho a bien, hay que insis i en es e pun o: ni Nie zsche ni los
p ime os omán icos ex aen de es e legado kan iano una impugnación del
conocimien o. La ue za in en i a no es conside ada como un obs áculo, sino
como condición posibili an e del abajo de la ‘ azón’. Todo logos, odo len-
guaje, la lógica misma, se desa ollan a pa i de la suposición de que hay casos
idén icos, suposición su gida a pa i de eque imien os i ales y necesidades
de o ien ación en el mundo. Po eso a i ma Nie zsche que el mundo es lógico
35 Fe a is, mau izio, Nie zsche y el nihilismo, mad id: akal, 2000.
36 C . Kaulbach, F ied ich, «Nie zsches In e p e a ion de Na u », Nie zsche-S udien, 10/11
(1981/82), p. 445.
37 Es ambién en es e sen ido en el que, como ya he comen ado en alguna o a ocasión, hay
una dimensión de ‘pla onismo insupe able’ en Nie zsche; pues o que conoce es, en e ec o,

54 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
en la medida en que noso os lo hemos logicizado y que necesi amos de es a
icción ú il pa a pode i i .
Es e plan eamien o puede conside a se p óximo al de pensado es como
Lange. Sin emba go, en opinión del p opio Nie zsche, se apa a de o ma no-
able de ese «canon de e dad del sensualismo», ca ac e ís ico de «ob e os de
la isiología» (JGB: KSA V 37), « iloso as os de la ealidad» (ibid. 23) y o os
p omulgado es coe áneos de un uni e so concebido al gus o de la «es i pe uda
y labo iosa de maquinis as» (ibid. 29) que pa ece gobe na el mundo mode -
no. Desde luego, no supone pa a Nie zsche el pun o de is a dominan e en su
época. Él lo señala exp esamen e cuando esc ibe: «Acaso sean cinco o seis las
cabezas en las cuales a ab iéndose paso aho a la idea de que ambién la ísica
no es más que una in e p e ación y un a eglo del mundo (¡según noso os!,
dicho sea con pe miso), y no una acla ación del mundo» (ibid. 28). En esencia,
pues, Nie zsche sigue iendo en la men alidad posi i is a de su iempo o a
modalidad más de c eencia en un mundo ‘ e dade o-en-sí’, que se esis e aún
a acep a que nues os modelos de desc ipción de la ealidad son jus amen e
eso, modelados y cons ucciones il ados po ca ego ías humanas. Po eso,
en e a quienes sólo conceden c édi o, de o ma dogmá ica, a la apa iencia
isible, Nie zsche se si úa al lado de «esos ac uales escép icos, an i- ealis as y
mic oscopis as del conocimien o, cuyo ins in o les lle a a aleja se de la ealidad
mode na» (ibid. 24) ¿Qué quie e deci con es o? An e odo, una ez más, que en
la na u aleza no hay o den, a monía ni egula idad, en el sen ido en que solemos
a ibuí selos, p oyec ando en ella nues os alo es, como ocu e en el caso de
la idea mode na de igualdad an e la ley: «Pe dóneseme el que yo, como iejo
ilólogo que no puede deja su malicia, señale con el dedo las malas a es de la
in e p e ación: pe o es que esa ‘ egula idad de la na u aleza’ de que oso os
los ísicos habláis con an o o gullo, como si – – no exis e más que g acias a
ues a in e p e ación y a ues a mala ‘ ilología’ , – ¡ella no es una ealidad
de hecho, no es un ‘ ex o’, an es bien es an sólo un a eglo y una dis o sión
ingenuamen e humani a ios del sen ido, con los que complacéis bas an e a los
ins in os democ á icos del alma mode na!» (ibid. 37).
Las malas a es del humanismo me a ísico no han dejado de p omo e es a
ilusión na u alis a a lo la go de la his o ia de la cul u a occiden al, pe mi ién-
donos lee en la na u aleza el canon de nues as p opias leyes y exigencias. En
el apa ado p ime o de Más allá del bien y del mal, dedicado a los p ejuicios
de los ilóso os, Nie zsche analiza de enidamen e las di e sas o mas de es e
au oengaño, del p ecep o es oico de i i según la na u aleza al ‘c e inismo
eco da , o sea, in e p e a como ya is o lo nue o que apa ece.
38 C . espec i amen e los a o ismos no eno y igésimo p ime o. Sob e la ciencia como
p ejuicio, éase ambién el a o ismo 373 de La gaya ciencia, en el que Nie zsche cues iona
«la c eencia de los na u alis as ma e ialis as en un ‘mundo de la e dad’, que se ía posible
abo da con nues a pequeña y cuad iculada azón humana», de iende el ca ác e ambiguo de
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 55
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
mecanicis a’ de los in es igado es de la na u aleza y de quienes, como ellos,
«na u alizan hoy en el pensa »38. De su análisis se deduce que la ciencia del
momen o, imbuida aún de de e minismo y de e obje i is a en la e dad in-
condicional, así como de una isión op imis a y lineal del p og eso his ó ico,
se encuen a ambién en se io pelig o de sucumbi al nihilismo decaden e, an
p on o como queden al descubie o sus más p o undos p esupues os, en e ellos,
el a án de dominio e ins umen alización que se aloja as la asép ica olun ad
de e dad del eó ico o los p ejuicios senso iales y psicológicos de su e en un
mundo del en e:
«Suje o, obje o, un hacedo co espondien e al hace : no ol idemos que
odo es o designa una me a semió ica y no designa nada eal. La mecánica en
cuan o eo ía del mo imien o es ya una aducción al lenguaje senso ial del
homb e. Tenemos necesidad de unidades a in de pode calcula : no se ha de
asumi po ello que ales unidades exis an: Hemos de i ado nues o concep o
de unidad de nues o concep o de ‘yo’ –nues o a ículo de e más an iguo. Si
no nos concibié amos como unidades no hab íamos o mado jamás el concep o
de ‘cosa’. Aho a, bas an e a de, es amos sob adamen e con encidos de que
nues a concepción del concep o ‘yo’ no o ece ninguna ga an ía de una uni-
dad eal. A in de p ese a eó icamen e la concepción mecánica del mundo
hemos de hace la sal edad de has a qué pun o lo lle amos adelan e median e
dos icciones: con el concep o de mo imien o (ex aído de nues o lenguaje
senso ial) y con el concep o de á omo = unidad (p o enien e de nues a ‘ex-
pe iencia’ psíquica)»39.
Aho a bien, al y como se desp ende del pasaje ci ado, si Nie zsche ex ema
su c í ica de los p ejuicios en que se sus en a oda e en la azón, no es pa a
desecha és a ni pa a p opone una absolu a e ocación de los mismos, sino
más bien pa a ap ende a acep a en su jus a medida la ine i abilidad de la
ins ancia p e-judicial de nues as e dades. No cabe, po ejemplo, p escindi
en e amen e de la icción de cosas en mo imien o, que es la que nos pe mi e
una explicación cien í ica del mundo. Lo cues ionado po Nie zsche no es el
empleo de es as unidades, sino el g ose o e ichismo con que las asume una
la exis encia y concluye: «una in e p e ación que no admi a más que con a , calcula , pesa ,
e y p ende es una o peza y una ingenuidad, a menos que sea en e medad men al, idio ismo.
¿No es, po el con a io, ha o p obable que p ecisamen e lo más supe icial y ex e no de la
exis encia –lo que iene de más apa en e, su piel, su ma e ialización– sea lo que puede asi se en
p ime luga ? ¿o quizás incluso lo único que puede asi se? Una in e p e ación ‘cien í ica’ del
mundo, al como oso os la en endéis bien pod á se , pues, una de las más es úpidas, es o es,
una de las sensualmen e más pob es de odas las in e p e aciones posibles del mundo: les digo
es o al oído y al conciencia a los seño es mecanicis as, a los que hoy día les gus a mezcla se
con los ilóso os y que en gene al c een que la mecánica es la doc ina de las leyes p ima ias
y úl imas sob e cuyo undamen o end ía que le an a se oda la exis encia» (KSA III 625-626;
ed. cas ., p. 302).
39 KSA XIII 258: 14[79], de p ima e a de 1888, encabezado po la ano ación «Volun ad de
56 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
concepción como la mecanicis a, que de esa mane a p ac ica una excesi a
homogeneización e indi e enciación (adiapho ia) de la dinámica del de eni .
Así pues, cuando el agmen o p osigue con la conside ación de una hipó esis
al e na i a –la de la olun ad de pode como quan a dinámicos de ue za, cuya
esencia no consis e sino en su elación de ensión con o os quan a, sin ninguna
unidad subyacen e al p oceso– no es po que Nie zsche p e enda anscende de
ese modo la enomenalidad de la concepción mecanicis a, sino po que aspi a a
educi , en la medida de lo posible, la igidez de las abs acciones con las que
ope a dicha concepción. Ese es el sen ido de la en a i a nie zscheana, an ma-
lin e p e ada po Heidegge , de «imp imi al de eni el ca ác e del se » (KSA
XII 312): no el de a ibui al de eni un ca ác e es able, de e minado como su
se más p opio; sino el de ensa y dinamiza nues o pensamien o al máximo
pe mi ido po sus cons icciones lógico-lingüís icas. Sigue a ándose, pues, de
una ace a más de la ac i idad c í ico-disolu i a susci ada po la genealogía de
nues as ep esen aciones me a ísicas.
La in es igación genealógica señala el pun o ciego más allá del cual no pue-
de i la azón en su deseo de au o undación: és a no ha de llega , po ejemplo,
al ex emo de conside a ese mundo p opio que el homb e ha pues o jun o al
o o median e el lenguaje como si se a ase de un mundo apa e y au osubsis-
en e de e dades e e nas. La ei icación de los p ocesos de acionalización de
nues a expe iencia dio luga a la c eencia en un mundo ideal, adicalmen e
dis in o al mundo sensible, no some ido como és e al cambio, la co upción y
la mue e: una c eencia que acabó po dep ecia lo exis en e, cuando el pla o-
nismo do ó de sus en o eó ico al anhelo c is iano de edención del alma en un
más allá. Es e anhelo de e o no del alma a su genuina mo ada, a un ámbi o
del pu o se , sepa ado de la apa iencia y el no-se , ha seguido ope ando, según
Nie zsche, incluso ahí donde la e eligiosa adicional había comenzado hace
iempo a declina . Es el caso de la isión acionalis a de un mundo o denado
y egulado po es ic os pa ones lógico-ma emá icos; pe o ambién el de la
isión sublimada de una na u aleza idílica, desp o is a de oda nega i idad. El
e o no ousseauniano a la na u aleza40 le esul a así o a e sión más de ese
ideal me a ísico de pu eza incon aminada, incapaz de admi i cómo algo puede
su gi de su con a io, po ejemplo, lo acional de lo i acional, el al uismo
del egoísmo o la e dad de los e o es. Dicha incapacidad es lo que Nie zsche
comba e en odos los casos, y pa a ello ecu e, como es amos iendo, a la idea
del caos como os o jánico de una na u aleza e ible y seduc o a a un iempo,
pode – Filoso ía – Quan a de pode . C í ica del mecanicismo» (An ología, p. 170).
40 en C epúsculo de los ídolos, Rousseau igu a en e los ‘imposibles’ de Nie zsche po su
« e o no a la na u aleza in impu is na u alibus» (KSA VI 111). En los agmen os pós umos son
ecuen es las in ec i as con a el pensado gineb ino, con apues o a menudo a Vol ai e, po su
sen imen alización y mo alización de la na u aleza (C . .g. los agmen os KSA XII: 9[125],
9[146] y 9[184], de o oño de 1887). En ese sen ido, Nie zsche lo conside a un an eceden e del
oman icismo, ‘en el que con luyen los ideales c is ianos y los de Rousseau, con una cie a
Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 57
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
imposible de queda ijada bajo una única imagen si no es a sabiendas de la
in e p e ación que de ese modo se añade al ex o.
el papel que juegan, po an o, en el pensamien o nie zscheano odas esas
menciones del as ondo caó ico de la exis encia esul a muy simila al de ese
o o elemen o ecibido del con ex o de la F üh oman ik que es la i onía schle-
geliana. Ya Wal e Benjamin supo e en esa écnica de i onización o e lexión
in ini a el mo i o eó ico undamen al que une a Nie zsche con los p ime os
omán icos41. En e ec o: el caos, ema nunca exp eso que pe mi e que haya
a iaciones, unciona aquí como ac o de ex añamien o en e a odos los
in en os de lee di ec amen e y de una ez po odas el ex o de lo eal. El he-
acli ismo de Nie zsche, su con icción más ín ima de que el de eni esul a un
juego de ue zas inasible, le lle a a i ex emando cada ez más las cau elas de
su esc i u a ilosó ica, a in de que és a no quede a apada en las edes de la
g amá ica on o eológica. El pa hos de la e dad del ilóso o ha de i ap endien-
do a con i i con la buena olun ad de la apa iencia del a e ágico-dionisía-
co has a llega a cul i a un nue o es ilo, un buen gus o pos me a ísico, según
pone de mani ies o el p e acio a la segunda edición de La gaya ciencia: «No,
ese mal gus o, esa olun ad de e dad, de ‘ e dad a oda cos a’ la hemos pe -
dido [...]. Ya no c eemos que la e dad siga siéndolo si se le a ancan los elos:
hemos i ido demasiado como pa a c eé noslo [...] Se debe ía ene en más
al a es ima el pudo con el que la Na u aleza se ha ocul ado as enigmas e
ince idumb es a iopin as. ¿Acaso es la e dad una muje que iene azones
pa a no deja e sus azones?» (KSA III 352). En uno de los pasajes más
c íp icos de su p oyec o de composición de un d ama i ulado Empédocles
(iniciado a inales de 1870 y abandonado en 1872), en el que la igu a del pen-
sado ag igen ino, p o o ipo del u u o pe sonaje de Za a us a, enca na la
c isis de su ju enil me a ísica del pesimismo, Nie zsche había dejado esc i o
ambién: «La muje como na u aleza» (KSA VII 126). Caos, muje , na u aleza:
e e sos de la azón. A iadna como labe in o de Dionisos. La in ocación de
esa ex añeza que pe u ba a la palab a común, demasiado len a pa a cap a los
ma ices di e enciales y la p o undidad de la supe icie, de los pliegues y las
o mas de es e mundo apa iencial, es el legado esencial de los p ime os omán-
icos a Nie zsche. esul a decisi o comp ende es e pun o, po que es el que
aleja de o ma más ní ida al pensamien o nie zscheano de los esiduos me a í-
sico- omán icos, schopenhaue iano-wagne ianos, de ju en ud. En su ob a de
madu ez, Nie zsche no sos iene la esis de que el mundo e dade o es una
Volun ad i acional y la azón una alsa apa iencia que debemos ob ia , ya sea
pa a undi nos ex á icamen e en el o en e impe uoso de la ida o pa a enun-
cia ascé icamen e a odo deseo de pe se e a en la exis encia. Tampoco en es e
nos algia del iempo an iguo de la ci ilización pseudoa is oc á ica’.
41 Benjamin, Wal e , De Beg i de Kuns k i ik in de deu schen Roman ik (1919), en
Gesammel e Sch i en. ed. R. Tiedemann y H. Schweppenhäuse , F ank u : Suh kamp, 1980,
64 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
odas pa es hacia a ás, noso os mismos somos una especie de caos –: inal-
men e, como hemos dicho, ‘el espí i u’ descub e en es o su en aja. G acias a
nues a semiba ba ie de cue po y de deseos enemos accesos sec e os a odas
pa es, accesos no poseídos nunca po ninguna época a is oc á ica, sob e odo
los accesos al labe in o de las cul u as incomple as y a oda semiba ba ie que
alguna ez haya exis ido en la ie a» (ibid. 158).
La uel a a ás no iene la signi icación de un esca e de la pu eza del pa-
sado, sino la de un juego de dis aces y una con aminación p oduc i a en e
he encias di e sas pa a ensaya nue as in enciones. El sen ido his ó ico que
imp egna la c í ica genealógica nie zscheana a pa i de Humano, demasiado
humano modi ica d ás icamen e el i alismo de ob as como El nacimien o de
la agedia o la Segunda in empes i a y así, a la ez que liquida oda nos algia
de edades do adas, desbo da la lec u a es ic amen e biologicis a del c i e io
de la ‘u ilidad pa a la ida’. Dado que pa a Nie zsche no cabe apela a la es-
abilidad de un ins in o de conse ación ni a ninguna o a clase de «p incipios
eleológicos supe luos» (ibid. 27-28), la u ilidad, «en el sen ido de la biología
da winiana»48 queda pues a en en edicho. Con el nomb e de ida alude el i-
lóso o a complejos p ocesos de asimilación y c ecimien o donde no exis e una
única ma iz impulso a, sino un en amado de ue zas que a an de desplega se
e in ensi ica se, siendo la au oconse ación una consecuencia más de es e po-
enciamien o, an es que una inalidad. De ahí que, po más que Nie zsche haya
adop ado a eces a gumen os de la isiología de su iempo, su en oque le esul e
demasiado es echo. P opiamen e, se á po és e y po mo i os simila es po lo
que la p e e encia de las ob as ‘in e medias’ po la ciencia acaba á cediendo
e eno al a e como espacio idóneo a pa i del cual susci a la ans alo ación
de los alo es. La mi ada cien í ica al mundo sigue o ien ándose po unos
pa áme os excesi amen e es abilizado es (conse ación, u ilidad), es ic i-
os de la dinámica siemp e desbo dan e de ene gía en el de eni de ue zas
con apues as, que, en cambio, la mi ada ágico-dionisíaca del a e iende a
p ese a . De hecho, incluso la in elección del p imi i o impulso a la o mación
de me á o as como un me o mecanismo adap a i o de supe i encia supone
47 C . .g. KSA XIII 65-66: 14[65], de p ima e a de 1888.
48 KSA XI 309. Son a ios los a o ismos encabezados po el ó ulo de «An i-Da win», en e
ellos el a o ismo 14 de las «Incu siones de un in empes i o» de C epúsculo de los ídolos, donde
Nie zsche eplica a la escuela da winiana que lo más ca ac e ís ico de la exis encia no es la si ua-
ción calami osa de lucha po la ida, sino el es ado de exube ancia, p odigalidad absu da y lucha
po el pode . «No se debe con undi a Mal hus con la na u aleza», añade. Su polémica con a es as
concepciones del ins in o de conse ación p olongan su c í ica del concep o schopenhaue iano
de olun ad. C . .g. el a o ismo 22, en el que Nie zsche aduce que la na u aleza con adice la
esis de Schopenhaue de que la belleza niega el ‘ oco de la olun ad’, la sexualidad. Son, po
el con a io, los es ados de igo animal los que el a e nos ecue da, po enciando en noso os
el gus o po la ida. De ahí que en el embellecimien o del animal humano, és e no enga que
se negado ni sup imido: «aquel ‘animal sal aje’ no ha sido ma ado en absolu o, i e, p ospe a,

Nie zsche y el e o no omán ico a la Na u aleza 65
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
una lec u a demasiado apegada a la ulga a u ili a is a. en sus conside aciones
inales sob e el a e como pode gene ado de icciones es imulan es pa a la ida,
especialmen e necesa io en un iempo en que el mundo se nos ha uel o más
inmenso y abie o a la in ini ud de pe spec i as que nunca, Nie zsche ebasa
aquel plan eamien o en a o de una ‘psicología del a is a’, que localiza en
la emb iaguez de la que an seguidos odos los a ec os in ensos, así como en
los sen imien os concomi an es de pleni ud e inc emen o de las ue zas, una
condición isiológica p e ia, que lle a a me amo osea el mundo e ‘idealiza lo’
(KSA VI 116). A a és de su es é ica isiológica, Nie zsche e oma, pues, uno
de los emas p edilec os del p ime oman icismo: la c eación a ís ica como
e lejo de la po encia in ini amen e c eado a de la na u aleza.
el de Nie zsche es, po an o, un i ine a io consecuen e con las esis de la
F üh oman ik, que, no obs an e, una ez deshechos los equí ocos me a ísico-
omán icos de ju en ud, adicaliza su componen e nihilis a has a el comple o
abandono de oda nos algia de los o ígenes. La idealización y di inización a
las que se e ie e Nie zsche en nume osos pasajes como és e no es án diso-
ciadas, pues, de la a ea de desdi inización que el ilóso o-a is a debe segui
p ac icando sob e odas las somb as de Dios. Po eso p ecisa en o o apa ado
de C epúsculo de los ídolos i ulado «P og eso, en el sen ido en que yo lo
en iendo»: «También yo hablo de una ‘ uel a a la na u aleza’ [Rückkeh zu
Na u ], aunque p opiamen e no es un eg esa [Zu ückkeh en)], sino un ascende
[Hinau kommen] – un ascende a la na u aleza y a la na u alidad ele ada, lib e,
incluso e ible, que juega, que iene de echo a juga con g andes a eas…»
(KSA VI 150).
No hay uel a sino como ememo ación del impulso me a o izan e que es á a
la base de nues as e dades, como eco da o io de la posibilidad de eac i a lo
en la si uación p esen e, pa a emp ende «nue os iajes de descub imien o».
Nie zsche denomina a es e eg eso c í ico, e lexi o, al o igen demasiado
humano de nues as cons ucciones de sen ido, ‘genealogía’. La genealogía
no p e ende de ol e nos a un es ado anómico de exp esi idad p ima ia de los
ins in os, desligado de oda cons icción lógico-concep ual, en e o os mo i os
po que ha sido p ecisamen e el cul i o de dichas cons icciones y de la so is-
icada c ueldad de una desmedida olun ad de e dad lo que ha pe mi ido que
nos p egun emos po la azón de nues as azones y descub amos su ol idado
as ondo de sin azón; no a a de licencia al concep o y sus i ui lo po la in ui-
ción es é ica, sino de ad e i de la ilegi imidad de p ac ica una cesu a ue e,
dualis a, en e los dominios del a e y la e dad. Al comp ende que nues as
e dades son el esul ado de una lejana labo mi opoié ica, nos p i amos de
én asis me a ísicos al mismo iempo que asumimos la esponsabilidad de se
noso os «los colo is as del mundo» (KSA II 37). A es a si uación ya de siemp e
in e p e a i a de la exis encia y abie a a la in ención de nue os signi icados
es a lo que se eg esa en odo caso, a la posibilidad misma de o o inicio. De
66 manuel ba ios casa es
Es udios Nie zsche, 5 (2005), ISSN: 1578-6676, pp. 33-66
es e modo, Nie zsche pone de mani ies o uno de los e ec os buscados po el
ecu so de los p ime os omán icos a una Na u aleza i educ ible al pa ón
acionalis a –decons ui las amas de signi icación habi uales, es ablece un
dis anciamien o i ónico que pe mi a la ein ención de sen ido– insis iendo en
la dimensión de c í ica cul u al que dicho ecu so, an p esen e en la p axis
es é ica de la F üh oman ik, posee, es o es, sub ayando el hecho de que una
ope ación semejan e sólo puede ejecu a se sob e la base del suelo his ó ico
de posi i idad suminis ado po el p esen e. No hay mi ada di ec a al e e no
absolu o, sino dis o sión in empes i a de la óp ica ac ual. Es a disolución de
la o mas es ablecidas, que pe mi e la i upción de no edad, no les niega alo
po comple o, como ocu ía en el caso del nihilismo eac i o de un Jacobi,
an es bien, ei indica en su incesan e ansición, en su pasa , ans o ma se y
pe ece , el ‘luga ’ en el que cen ellea la e dad de la apa iencia. La adopción
nie zscheana de un pensa que expe imen a con la e dad y aspi a a ans o -
ma nos, eclamando de noso os la ue za pa a sopo a la más pesada ca ga
y a i ma , pese a odo, la exis encia, e oca di ec amen e el con ex o de es a
éplica. La doc ina del e e no e o no, p opues a po Nie zsche como dis o sión
del iempo lineal, no sólo o mula exp esamen e su con inuidad con el in en o
de los jó enes idealis as y p ime os omán icos de epensa un pan eísmo que
si ie a pa a p oclama un sí sin ese as a es e mundo49. También apela a un
ipo singula de c eencia, más básica que oda e en la e dad, que odo ins in i o
ene -po - e dade o, en el que se ecoge el en i e del sal o mo al jacobiano
y, en luga de o ien a lo hacia un inexis en e más allá, se lo des ina a la ie a
pa a a i ma inalmen e que, aun con oda su dosis de aza y sinsen ido, «la
ida debe inspi a con ianza».
únicamen e –se ha di inizado» (MBM: KSA V 166).
49 Sólo que la depu ación de la ins ancia eológica lle a a Nie zsche a p esen a es e
pensamien o como una nue a e sión del pan eísmo, con a ia a la p oyección spinoziana de
a ibu os lógico-mo ales al deus si e na u a, que, no obs an e, conse a su olun ad básica
de a i ma la exis encia: «Se en iende en onces que lo que aquí se busca es una an í esis del
pan eísmo: pues o que el ‘Todo pe ec o, di ino, e e no’ obliga igualmen e a una c eencia en el
‘e e no e o no’. P egun a: ¿acaso se ha imposible, jun o con la mo al, es a pos u a pan eís a de
Sí a odas las cosas? En el ondo, sólo el dios mo al es á supe ado. ¿Tiene sen ido concebi un
dios ‘más allá del Bien y del Mal’? ¿Se ía posible un pan eísmo en es e sen ido? ¿Excluimos del
p oceso la ep esen ación de la inalidad y a i mamos pese a ello el p oceso? – És e se ía el caso,
si den o de ese p oceso, en cada uno de sus momen os, se alcanza a algo –y siemp e lo mismo.
Spinoza se ganó una posición a i ma i a semejan e en la medida en que cada momen o posee
una necesidad lógica: y iun ó con su undamen al ins in o lógico sob e una al cons i ución del
mundo» KSA XII 214: 5[71]. Se a a del epíg a e oc a o del ex enso agmen o i ulado «El