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Red de Re is as Cien í icas de Amé ica La ina, el Ca ibe, España y Po ugal
Sis ema de In o mación Cien í ica
Ra ael Vidal Jiménez
El "o o" como enemigo. Iden idad y eacción en la nue a "cul u a global del miedo"
Nómadas, núm. 9, ene o-junio, 2004, p. 0,
Uni e sidad Complu ense de Mad id
España
¿Cómo ci a ? Fascículo comple o Más in o mación del a ículo Página de la e is a
Nómadas,
ISSN (Ve sión imp esa): 1578-6730
[email p o ec ed]
Uni e sidad Complu ense de Mad id
España
www. edalyc.o g
P oyec o académico sin ines de luc o, desa ollado bajo la inicia i a de acceso abie o
NÓMADAS
UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID / MADRID, ESPAÑA / ISSN-1578-6730
El "o o" como enemigo:
Iden idad y eacción en la nue a "cul u a global del miedo"
[Ra ael Vidal Jimenez]
RESUMEN.- Como exp esión de la dimensión más eacciona ia del llamado p oceso de
"globalización", la in ensi icación c ecien e de los lujos ans on e izos de capi al inancie o,
me cancías, pe sonas y símbolos de cualquie clase que lo ca ac e iza ep esen a, an e odo,
una ede inición en ed de las o mas de dominación y de los esquemas de exclusión p opios
de la con empo aneidad. En ese sen ido, la nue a es imulación mediá ica de la amenaza
e ce mundis a, en gene al, e islámica, en pa icula , en o ma de un "simulac o" legi imado
de la supues a supe io idad mo al de "Occiden e", ep esen a un llamamien o a la cons ucción
esencialis a e insolida ia de una iden idades eplegadas sob e sí mismas en el plano del
"e e no" con lic o hobbesiano de odos con a odos. Desde un en oque sis émico- elacional-
comunicacional, ello pe mi i ía de ec a una especie de combinación siné gica de los ac o es
COMUNICACIÓN-CONSUMISMO-MIEDO como con e sión de las íc imas de la dominación,
explo ación y exclusión neocapi alis a in o macional en uen e de ac i ación y legi imación
e oalimen ado a del sis ema. En suma, cualquie in en o de e lexión sob e Eu opa como
enc ucijada ecunda de cul u as debe pasa po una in ensa labo decons uc i a del papel que
su compleja y he e ogénea población juega en dicho p oceso. Todo ello, pa a busca
al e na i as mediado as p ocli es a la "in e " o, más bien, a la " anscul u alidad", es o es, a la
con o mación dinámica, lexible y plu al de una "ipseidad" basada en el econocimien o
dialógico de las di e encias que la cons i uyen "in e na" y "ex e namen e" (1).
Los in en os de elabo ación po pa e de nues as éli es polí icas, económicas, mediá icas y
educa i as de un discu so sob e la exis encia de una p esun a "iden idad sup anacional
eu opea" emi e a un complejo p oceso de negociación cul u al que pone en juego nue as
o mas de o ganización disciplinada de la subje i idad, es deci , nue os modos de obje i ación
social de las elaciones del indi iduo consigo mismo, con los demás y con la e dad (2). Es e
p oceso, cuyas di ec ices undamen ales oy a a a de delinea aquí, es á o ien ado, pues,
hacia el a ianzamien o de la cobe u a ideológica de las nue as p ác icas de dominación,
explo ación y exclusión del nue o capi alismo ans e i o ial de edes. Mien as los gobie nos
de Es ados Unidos, G an B e aña, España, e c., con inúan semb ando de e o , de mue e y
de sang e esas ie as cuyas gen es han come ido el impe donable "c imen" de se di e en es,
hemos de plan ea nos los é minos de esa "on ología c í ica de noso os mismos" a la que, en
mi opinión, debe encamina se hoy la e lexión social. En ese sen ido, siemp e que asumamos
las exigencias de lo que Ul ich Beck ha llamado "mode nidad e lexi a" (3), la p eocupación
p incipal debe es a en el análisis decons uc i o de los e ec os de consenso social y
legi imación polí ica que se p e enden de i a , hoy día, del nue o discu so, c ecien emen e
gene alizado, del "o o" no-blanco y no-occiden al como enemigo. De hecho, en el con ex o de
una democ acia cansada, desilusionada, aicionada a sí misma, los iejos discu sos de la
Libe ad, la Igualdad y el Bienes a es án dando paso a la casi exclusi a p eocupación po la
Segu idad y la Vigilancia como las nue as p omesas de un p oceso his ó ico uni e sal e aído,
ideológicamen e eplegado sob e sí mismo (4).
No es mi in ención ealiza en es e momen o el análisis po meno izado de la mul i ud de
ac o es que de e minan de mane a global el enómeno al que aludo. Ello equie e o o
espacio. Pe o, sin emba go, pienso que es posible conc e a algunos aspec os que deben guia
esos es udios de más alcance in es igado . Quie o acla a que es e enómeno no es nue o en
la his o ia. Tan sólo es á adop ando una modulación conc e a den o de un con ex o socio-
his ó ico singula . Encajando es uc u almen e en ese "miedo a la libe ad" que E ich F omm
no sólo a ibuyó a las sociedades o ali a ias, sino, ambién, a las democ á icas (F omm,
1986), la ac i ación del miedo que la cons ucción del "o o" como enemigo y, po an o, como
amenaza conlle a siemp e ha cons i uido una uen e p imo dial de au o idad.
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Así que, sob e odo en momen os como los ac uales, ma cados po el pa en e dé ici de
con ianza colec i a que su en las ins i uciones y alo es democ á icos, las imágenes de
enemigo que los medios cons uyen -median e la canalización negociada de esa igu as
"a que ípicas" ue emen e asen adas en el inconscien e de la colec i idad a las que se di igen-
poseen una enomenal ue za in eg ado a, c ean po sí mismas consenso social allí donde no lo
hay.
Pa a el ci ado Beck, las imágenes del enemigo pe mi en p escindi de la democ acia con el
consen imien o de la misma democ acia, pues o que la mode nidad se ha asen ado en
de e minadas o mas mili a es de au olegi imación polí ica: «en consecuencia, milicia, caso de
gue a, e c., no son sólo é minos geoes a égicos y de polí ica ex e io ; buscan ambién una
o ma de o ganización de la sociedad en el in e io , no mili a pe o con o me a lo mili a , en
odos sus elemen os: p oducción, abajo, de echo, ciencia, polí ica in e io , opinión pública.
En o as palab as, odas las democ acias son democ acias demediadas mili a men e. El
consenso mili a is a limi a el consenso democ á ico, y a la in e sa: la democ acia es ablecida
asume la disponibilidad pa a caso de gue a» (Beck, 2000: 159). En e ec o, pod ían eni nos
en es e ins an e a la cabeza los nume osos es udios en lo que Noam Chomsky ha mos ado, en
el con ex o de la "Gue a F ía", la di ec a conexión, con oda la ue za legi imado a que ello
supone en nomb e de la "segu idad nacional" y la "paz in e nacional", en e la cons ucción
a i icial de la amenaza so ié ica –una amenaza si uada, como él mismo p opone, en e la
ealidad y la an asía-, po un lado, y el desa ollo de ese "complejo indus ial-mili a " sob e el
que se ha apoyado la hegemonía de Es ados Unidos, po o o (Chomsky, 1992) (5).
Como señala Chomsky, «el inal de la gue a ía exigió ambién nue os mecanismos pa a
jus i ica el sis ema del Pen ágono» (Chomsky, 1996: 93). Pe o, hay mucho más. Hoy, la
supe i encia de la alsa iden idad democ á ica-libe al –ligada, dicho sea de paso, a las alsas
p omesas del also pa aíso consumis a in o macional- es á conec ada al desa ollo de lo que,
en e al "impe ialismo" adicional, Ha d y Neg i han de inido como "Impe io". Ya no se a a
del p edominio de unos pode es ins i ucionales cuyo obje i o sea la ins au ación de una
je a quía in e -nacional do ada de cen o. Aunque en ese nue o "Impe io" los gobie nos de
Es ados Unidos y de sus adlá e es eu opeos sigan jugando un papel ele an e, aho a
p e alece, más que nada, la ins au ación de una especí ica o ma de eje cicio ans on e izo
del pode a escala global en la que pa icipan, de mane a asimé ica y di e encial, una
mul iplicidad casi incon enible de ac o es de na u aleza muy di e sa: polí ica, emp esa ial,
mediá ica, e c. En sín esis, «el Impe io no sólo maneja un e i o io y una población, sino que
ambién c ea al mundo que habi a. No sólo egula las in e acciones humanas, sino que
ambién busca, di ec amen e, egi sob e la na u aleza humana. El obje o de su mando es la
ida social en su o alidad, y po es o el Impe io p esen a la o ma pa adigmá ica del biopode .
Finalmen e, aunque la p ác ica del Impe io es á con inuamen e bañada en sang e, el concep o
de Impe io es á siemp e dedicado a la paz- una paz pe pe ua y uni e sal, ue a de la his o ia»
(Ha d y Neg i, 2003: 6-7).
Po an o, nos en en amos a un pode -disciplina o al que eme ge, en su p opia lógica
au oconse ado a, del desa ollo de unas de e minadas p ác icas combina o ias de los
elemen os ines ables que con o man el sis ema. Como sugie e Manuel Cas ells, hoy con iene
habla más del "pode de los lujos" globalizado es que de los mismos " lujos de pode "
(Cas ells, 1997). Y es ahí, epi o, donde hemos de si ua el po encial subyugado de ese miedo
ac i ado en el p edominio de unos pa ones de conduc a que c is alizan en una "insegu idad
ab icada" p ocli e al ence amien o en la cá cel de una iden idad esencializada, y al
aislamien o ecíp oco consecuen e. Es amos an e el lamen able iun o de una cul u a de las
pis olas, del ce ojo y de la cáma as de igilancia, de una «mul icul u a de egocen ismo y
e nocen ismo, de es echez de mi as, de descon ianza, de en idia […]: una mul icul u a de
delimi aciones ac i as y de in ole ancia igno an e» (6). Nos si uamos, en de ini i a, an e una
mul icul u a de las "gue as p e en i as" y los "con lic os asimé icos", de esos nue os
con lic os que, como máxima exp esión del absolu o con ol ecnoc á ico-des u u izado sob e
el iempo que de ine al nue o in ocapi alismo global, hacen c ee a sus éli es hegemónicas –
como en la película Mino i y Repo de S e en Spielbe g- en la posibilidad no sólo de p e eni
los c ímenes, sino de cas iga los an es de que és os se p oduzcan (7).
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Desde la caída del mu o de Be lín en no iemb e de 1989, Occiden e se encuen a pe dido en la
búsqueda o welliana de un enemigo común desde el que sea posible la e-elabo ación eac i a
del "noso os" en e al "ellos", un "ellos" que iende a iden i ica se con las p opias íc imas de
siglos de escla i ud y dominación: el llamado Te ce Mundo. Beck ecalca que, en el con ex o
in e nacional su gido desde el in de la Gue a F ía, el enemigo ha pe dido en conc eción y ha
ganado en mo ilidad, en dispe sión. P edomina, pues, la imagen del enemigo empo al e
inde inido [Beck, 2000] (8). Pe o, en la p ác ica, desde el con lic o del Gol o de 1990-1991
has a las nue as a en u as mili a es emp endidas as el 11 de sep iemb e (A ganis án,
I ak…), pa ece queda cla o que la amenaza p edominan e se si úa en la es e a e ce mundis a
del islamismo, sob e odo, allí donde, de paso, exis en unos in e eses es a égicos que
con iene de ende (9). Así que, en un mundo-espec áculo en el que cualquie o ma de
esis encia an e el pode adop a unila e almen e la condición de " e o ismo", en un mundo-
simulac o en el que se "democ a iza" asesinando e in eg ando, es deci , imponiendo lo p opio
como uni e sal, en un mundo en el que noso os "p e enimos", "in e enimos",
" econs uimos", "paci icamos" y, en un caso ex emo, nos emos obligados a oma "medidas
de ep esalia", mien as ellos "ma an", " aicionan", " iolan", "in aden", "des uyen",
"pe pe an a en ados", e c., es amos a pun o de comple a la página más neg a de la his o ia
del " acismo" como sis ema adicional de dominio económico-social, polí ico y cul u al de la
población de Occiden e sob e la del es o del mundo.
Anclado a ni el ideológico en las esis complemen a ias del " in de la his o ia" como in de las
al e na i as ideológicas al Me cado y a la Democ acia libe al (Fukuyama, 1992), de un lado, y
el "choque de ci ilizaciones" como ei indicación del de echo del Occiden e blanco y pa ia cal
a en en a se a odas aquellas ci ilizaciones que a en an con a su p esun a iden idad cul u al
(Hun ing on, 1997), es e nue o " acismo sin azas" –pene ando capila men e odas los
ámbi os de la in e acción humana- asume, en ealidad, la o ma del "e nicismo". Como ha
pues o de mani ies o Teun A. an Dijk, se a a del es ablecimien o de je a quías cul u ales de
g upo enden es a la implan ación de unos p ocesos de ca ego ización y di e enciación que
compo an aspec os muy dis in os de na u aleza geog á ica, isiológica, cul u al, social, y
cogni i a ( an Dijk, 2003). In oluc ado en la cons ucción y ep oducción de las elaciones
globales de pode que a a iesan en di ección ans e sal los lími es de ese "aden o" y ese
"a ue a" iden i a io indi idualis a-u ili a io-consumis a, el nue o "e nicismo" iene a se una
con i mación de la esis g amsciana de la iden i icación del pode con la "hegemonía" cul u al,
es deci , con lo que Ca los F ade, haciendo his o ia de la imposición de la p imacía mo al del
capi alismo, en iende como un au én ico "logopode ".
F ade habla de un pode de ap opiación, manipulación y ges ión de las palab as, los símbolos y
los signi icados desde el que se ue «cons uyendo una isión del mundo a ín al capi alismo
con o me a la cual la expansión de és e apa ecía an es echamen e asociadas a las ideas de
paz, ci ilización, humanidad, democ acia y p og eso que cualquie di icul ad en su a ance
endía a se con inada a los einos de la ba ba ie, la ana quía y las inieblas – einos cuya
mani es ación conc e a el imagina io social no enía ni ienen di icul ades en iden i ica con las
sociedades con empo áneas ‘p imi i as’ o ‘ e ce mundis as’, o bien con la edad media y el
eudalismo» (F ade, 2002: 10). El mismo au o iden i ica es e p oceso con una paula ina
subo dinación de la es e a polí ica a la económica, oda ez que és a se sepa a de lo mo al al
adop a un ca ác e no ma i o p opio. En ese sen ido, la nue a na u aleza de los con lic os en
el capi alismo global con as a con el signi icado adicional que la gue a y el enemigo poseen
en el ma co de lo especí icamen e polí ico. An e la posible condena social de la gue a –hoy
es amos comp obando que, cuando se p oduce, su epe cusión no es, a pesa de odo,
demasiado impo an e-, la implemen ación de la lógica capi alis a como c i e io de
dema cación de lo que es y no es ú il a ese ins umen alismo omnímodo pe mi e, en e ec o, la
pues a en p ác ica de una eno me a iedad de in e enciones no conside as o icialmen e como
de gue a: sanciones económicas, expediciones de cas igo, ijación de zonas de exclusión,
misiones de paz, bomba deos p e en i os y el es o de « o mas de gue a que ma an,
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a e o izan y de as an masi amen e las poblaciones ci iles y sus en o nos de ida» (F ade,
2002: 10) (10).
Pe o lo impo an e es que la es imulación mediá ica de la amenaza e ce mundis a, en
gene al, e islámica, en pa icula , en o ma de un "simulac o" legi imado de la supues a
supe io idad mo al de "Occiden e", ep esen a un llamamien o a la cons ucción esencialis a e
insolida ia de una iden idades eplegadas sob e sí mismas en el plano del "e e no" con lic o
hobbesiano de odos con a odos. Y ello no esponde sino a una ecupe ación "subpolí ica", es
deci , pos -es a al y "globalis a", del modelo de ag upación polí ica basado en la dis inción
amigo-enemigo. És e, emi iendo a los ínculos de p o ección-obediencia sob e los que g a i a
el Es ado ideal soñado po Hobbes en su Le ia han, ha su ido impo an es desa ollos eó icos
pos e io es en au o es como Ca l Schmi . Hacia 1932, en El concep o de lo polí ico, Schmi
limi a la exis encia y el g ado de cohesión de una comunidad polí ica a esa capacidad de de ini
un "o o", un "ex año", un "enemigo". Ello es á en la base de la posibilidad eal y del sen ido
de la gue a has a el pun o de que, como el mismo econoce, «los concep os de amigo,
enemigo y lucha adquie en su sen ido eal po el hecho de que es án y se man ienen en
conexión con la posibilidad eal de ma a ísicamen e. La gue a p ocede de la enemis ad, ya
que és a es una negación óp ica de un se dis in o. La gue a no es sino la ealidad ex ema de
la enemis ad. No necesi a se nada co idiano ni no mal, ni hace al a sen i lo como algo ideal o
deseable, pe o iene desde luego que es a dado como posibilidad e ec i a si es que el
concep o del enemigo ha de ene algún sen ido» (Schmi , 2002: 63) (11).
No podemos ol ida que Schmi , c í ico de los p incipios legi imado es del Es ado libe al-
bu gués y, a la ez, uen e inspi ado a de ese odio nacionalsocialis a hacia el "o o", el cual
c is aliza ía en la e gonzosa ans o mación del " ecino" judío, p ime o, en "ex año" y,
después, en "enemigo", se desen ol ió en el e eno del "de echo eu opeo de gen es" (12). Se
p onunció, pues, en el con ex o eó ico-ju ídico de un de echo in e nacional en e Es ados
sobe anos, en e unidades polí icas o ganizadas y ue emen e e i o ializadas, suje as a un
econocimien o mu uo, y a una eglamen ación especí ica de las condiciones de gue a, paz y
neu alidad, así como de los es a us de comba ien e y no comba ien e, de aliado y ad e sa io,
e c. Sin emba go, lo decisi o es que, en mi opinión, y a eno de las ca ego ías di e enciado as
a las que emi en los e e en es ideológicos del nue o globalismo in o macional –el "choque de
ci ilizaciones", po ejemplo-, es amos asis iendo a una subsunción del es o de es e as
asocia i as humanas bajo el dominio "polí ico" ansnacional de una lógica económica global
asen ada en una ag upación mundial amigo-enemigo. En consecuencia, la sobe anía
ans e i o ial y a empo al del "Impe io" eside, jus amen e, en eso, en los e ec os au o-
co ec o es y e oalimen ado es de una cons an e ensión o ganizada en e lo p opio
consumis a y lo ajeno no-consumis a. Po consiguien e, u ge conside a el modo en que los
medios de comunicación social -y los modelos cogni i os ce ados y simpli icados que
p oyec an en odas las es e as co idianas de la in e acción social- juegan un papel excepcional
a la ho a de canaliza el mu uo e o zamien o de la adhesión insolida ia al modo de ida
consumis a, de una pa e, y el miedo al "o o", de o a, den o del p oceso ecu si o y
holog á ico de au o ep oducción ma e ial y simbólica del sis ema (13).
Como señala Víc o Sil a, «los medios de comunicación, undamen almen e la ele isión, se
han apode ado de los deba es públicos, monopolizando los emas de discusión y banalizando
los hechos, con i iendo, po ejemplo, el deba e sob e la inmig ación, en un conjun o de
imágenes e nocén icas e in en ando eplan ea bina iamen e la discusión en la lógica noso os
con a ellos (Sil a, 2003: 132). Así es. En es a sociedad en la que, más que mi a noso os los
medios, son ellos los que nos mi an y igilan en una cada ez más pob e exis encia co idiana
(Baud illa d, 1984), en es a "sociedad del espec áculo" ma cada po la absolu a
au onomización y ubicuidad de unos signos desp o is os de cualquie e e en e p ác ico-
discu si o, lo que ope a, más que un "logopode ", es un iconopode global, el iconopode de la
banalización gene al de la expe iencia del sí mismo (14). Po an o, «los pe os gua dianes del
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o den económico es ablecido», -ese «b azo ideológico de la mundialización» (Ramone , 2003b:
7) que se co esponde con los medios de comunicación social- pa ecen induci nos, casi de
mane a i emediable, a la educ o a, as ixian e y disciplinan e cons ucción de los
"es e eo ipos" de "uno mismo" y del "o o". En el ma co de las ins ucciones-planos de ida
que los "mass media" nos asmi en, en la es e a de esos modelos de in e io ización
disciplina ia de una libe ad de acción igilada, esa economía simbólica del sí mismo y del o o
a la que se e ie en los es e eo ipos cons i uye un pode absolu o au oconsis en e.
Esas cons ucciones simpli icadas, esas "sob egene alizaciones" e nocen is as de las imágenes
del "o o", no siemp e conscien es e in encionadas –eso son los es e eo ipos-, ep esen an, en
ealidad, una elaciones de pode que de e minan asimé icamen e los lími es de pensamien o,
discu so y acción mo al de los suje os implicados. Pa a Miquel Rod igo Alsina, los es e eo ipos
ayudan a p oduci un cie o o den simbólico en el plano de la i educ ible complejidad del
uni e so social, jus i ican el desigual epa o de los p i ilegios y di e encias sociales, ma can
on e as en é minos de supe io idad del g upo p opio sob e el "o o", y, en suma, «suponen
la a ibución a los indi iduos pa icula es de las supues as ca ac e ís icas de su cul u a»
(Rod igo Alsina, 1999: 83). Es más, los es e eo ipos, a ines a un "pensamien o monocul u al"
cohe en e con un pa adigma cogni i o de la simplicidad, ope an ocul ando y minimizando la
plu alidad cons i u i a de los g upos humanos que los elabo an, al mismo iempo que
con ibuyen a acen ua , de o ma a i iciosa, las di e encias in e g upales, una ez que es án
son obje i adas me a ísicamen e, esencializadas, emi idas al uni e so mí ico- eligioso de la
e e na epe ición de lo idén ico es udiado po Mi cea Eliade (Eliade, 1994).
La nue a "cul u a global del miedo" soslaya la mul iplicidad inhe en e a lo cul u al como
compleja ed de signi icados en e ejida "in e ", o, mejo , ans-subje i amen e en la
incesan e búsqueda de sen ido (15), en endido és e -en su acepción no- ascenden e- como la
iden i icación simbólica que ealizan los ac o es sociales del obje i o de su acción (Cas ells,
1998). Se asien a, pues, en una concepción eac i a de la iden idad pe sonal y cul u al que
igno a, de en ada, la apo ación he menéu ica del "o o" en la cons i ución mes iza del sí
mismo. Como ambién ecoge Rod igo Alsina, eseñando un es udio de Shoha y S am, el
eu ocen ismo engulle, se ap opia de la p oducción cul u al de los no-eu opeos, negando dicha
apo ación en el mismo ac o "an opo ágico" de esa ap opiación pues a al se icio de la
au oglo i icación de lo p opio (Rod igo Alsina, 1999) (16). Ello, en esumen, pa a le an a
siemp e esas ba e as ísicas y men ales en las que se aduce el desen ol imien o eac i o
de una iden idad ue emen e e i o ializada. Como a gumen a Ga cía Canclini, «la na a i a
sob e la incomensu abilidad ideológica sigue conse ando igencia y ein en ando on e as
que deben examina se como pa e de la globalización» (Ga cía Canclini, 2001: 99). En el
escena io de lo que pe cibo como un nue o apa heid global, y, desde su complemen a iedad
con los mu os icónicos del "espec áculo", ¿cómo hemos de in e p e a si no esa g an mu alla
que sepa a México de Es ados Unidos, cons uida, dicho sea de paso, según la in o mación
o ecida po el ci ado Ga cía Canclini, con las planchas de ace o que la a iación No eamé ica
u ilizó como pis as de a e izaje en el desie o du an e la Gue a del Gol o de 1991? ¿Cómo
asumi el ca ác e de allada in anqueable e impe meable en el que se ha con e ido el
Es echo de Gib al a as dicha gue a, lo cual, como indica Ra ael Valencia, puede
ep esen a –de hecho ya lo es á siendo- un pelig oso aslado del mu o de Be lín al
Medi e áneo (Valencia, 1994)? ¿Cómo hab emos, en suma, de dige i ese "mu o de la
e güenza" le an ado, pa a aisla , pa a sepa a económica, social, cul u almen e los e i o ios
pales inos de Cisjo dania, po una Is ael cuyo p edominio polí ico-mili a en la egión de
O ien e Medio cons i uye una pieza cla e en el en amado "impe ial" de la sa anización y
des ucción occiden al del "O o"?
Lo impo an e es que, en es e despliegue uncional-es a égico del "e nicismo", no sólo es á en
juego el dominio eje cido po un pueblo sob e o os. Es udios como el ya ci ado de an Dijk,
sugie en que la p ác ica con ines ideológicos -es o es, legi imado es de la au o idad con e ida
NÓMADAS
Pe o, en la p ác ica, «la iden idad se de ine y ede ine, una y o a ez, en in e acción con o as
sociedades» (Ga cía Canclini, 2001: 85), la iden idad puede concebi se como una elación
anspe sonal y anscul u al en e el "yo" y el "o o" pues o que «no hay iden idad sin el
"o o"» (Rod igo Alsina, 1999: 55), la iden idad, en an o con o mación dinámica de un yo-o o
si uado siemp e en las on e as, en los lími es, en los in e s icios, en el "plexo", en el "en e"
complejo y emplazado de un aden o- ue a abie o y dialógico, puede pe ec amen e asumi se,
en conclusión, como "ipseidad", como in usión libe ado a de la "me a-ca ego ía" del "o o" en
la ealización de un sí-mismo
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a unas éli es de e minadas- de es e ipo de discu so de dominio social y cogni i o sob e los
"o os" con ibuye, sob e odo, a e o za las mismas es uc u as de dominación exis en es en
el seno del g upo blanco y occiden al hegemónico. Es es o po lo que he es ado a ando de
ex ende mi análisis c í ico a la con o mación del «consenso é nico sob e la legi imidad del
g upo de dominio blanco den o del p opio g upo dominan e» ( an Dijk, 2003: 45). Y es ello
po lo que nues a e lexión inal debe ía i encaminada hacia una se ia alo ación del modelo
de iden idad que se es á colocando sob e el ape e del consenso social en o no a la idea de la
llamada "cons ucción eu opea". Hemos de plan ea nos, pues, cómo amos a pensa desde
aho a el p oblema de la iden idad en la nue a Eu opa pos mode na de la di e sidad
mul icul u al.
Si seguimos a on ando la cues ión iden i a ia en é minos me a ísicos, esencialis as y
eac i os, es á cla o que con end á –ello coincide con p opues as como las de Ga cía Canclini-
disocia las cues iones ela i as a "lo cul u al" como espacio elacional de las di e encias o,
más bien, de esa "di é ance" en la que, conjugándose he e ogeneidades múl iples, «lo híb ido
no es un da o suplemen a io sino la posibilidad de des e a las mane as bina ias de pensa la
di e encia» (Sil a, 2003: 146), de un lado, y la iden idad como e ugio local de una
au oa i mación excluyen e, de o o.
(17). En mundo en el que, en ealidad, odos somos "ex años"
de noso os mismos, en un mundo en el que el «se humano no es el dueño de la ín ima
ce eza de exis i sob e el mundo del sí-mismo» (Ricoeu , 2001: 329), no pa ece queda o a
al e na i a cons uc i a y emancipado a que la ec eación posi i a de nues o sus ancial
en amado anscul u al. De modo que hab emos de "uni e saliza " – ecalco el en ecomillado-
desde la única ley mo al del diálogo, desde la asunción complemen a ia de lo común y
di e en e en el plano de un mul icul u alismo de la esis encia, de un mul icul u alismo del
lími e, de un mul icul u alismo on e izo y dialógico que con ie a la ecunda ape u a a la
apo ación del "o o" en una p oyección coope a i a de múl iples líneas de uga deleuzianas
con espec o a los diag amas no malizado es de ese "Impe io" ecnoc á ico del echazo y del
odio au odes uc i o del o o-enemigo. Como esal a Cha les Taylo desde un
"mul icul u alismo libe al" lleno de buenas in enciones, pe o quizá insu icien e, el also
econocimien o del "o o" p oduce en és e una ne as a "au oimagen despec i a" de sí mismo
(Taylo , 2001). A mi en ende , ello cons i uye la uen e misma de ep oducción de ese odio
que el sis ema e oalimen a a la ho a de hace c eíbles esas imágenes-simulac o de enemigo
con eccionadas con el p oduc o de las mismas dominaciones, explo aciones y exclusiones de
los "o os". Pe o –no lo ol idemos- ello iene su con apa ida disciplina ia. El que domina,
explo a y excluye al "o o" desde una de e minada cons ucción social de las di e encias
cul u ales, de géne o, e c., al mismo iempo que es á dispues o en con e i en cualquie
ins an e a ese "o o" en "enemigo" como alimen o de su p opia insigni icancia, es á encla ado
en unas es uc u as elacionales de sumisión conc e as que a ec an a su au onomía como
suje o. El suje o acis a –como indi iduo "inau én ico" en el sen ido heidegge iano de una
acomodación a lo común po el simple hecho de se común- es, an e odo, un suje o dúc il,
amoldable y moldeable, absolu amen e p openso a la pasi a expe imen ación de la sujeción a
un modelo nunca cues ionado y sac alizado de unos in e eses, en e dad, ajenos: los in e eses
de las éli es que saben saca p o echo ma e ial y simbólico de su ac í ica ac i ud con espec o
a cualquie ep esen ación "espec acula " de la au o idad (18).
El di ec o no eame icano Ma in Sco sese, c iado en el "gue o i aliano" de Manha an,
in i aba, en su ecien e película Guns o New Yo k, a una mi ada casi bene olen e hacia esa
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b u al iolencia sob e la que se edi icó la ciudad neoyo quina y se cons uyó, po ex ensión, la
nación ame icana. En una cla a me á o a del mul icul u alismo de gue o -de ese
mul icul u alismo conse ado basado en la exclusión y sepa ación je a quizada sob e las que
pi o an esas alsas elaciones ansiden i a ias "c is alizadas" simbólicamen e en la bande a de
ba as y es ellas-, Sco sese ec ea la his o ia del c ecimien o de esa ciudad -y de esa nación-
sob e el campo de ba alla de una lucha sin in en e "na i os" y "ex anje os". Reco demos la
secuencia inal. Sob e ese escena io ensang en ado del comba e siemp e inacabado del
homb e con a el homb e, una sucesión ápida de imágenes ep esen a el p og esi o
le an amien o de ese paisaje de ascacielos, de ese enjamb e de al as o es a qui ec ónicas
con el que se nos quie e deci , que, en el ondo, "ha alido y ale la pena", que "en eso
consis e la g andeza de esa g an nación", que "del odio y la des ucción del "o o" ambién
su ge el p og eso...".
Pe o, ¡qué p og eso más débil e inconsis en e! Re lexionemos pa a que ese mul icul u alismo
de gue o y de "acción a i ma i a" que hoy ige en EE.UU. no se con ie a nunca en el g an
e e en e, en el espejo en el que hab ía de mi a se lo que, po el con a io, debe se una
au én ica con- i encia anscul u al eu opea. Espe o que, así, comp endamos p on o el po qué
de esa caída igualmen e ápida y con unden e, el po qué de ese es uendoso y "espec acula "
de umbamien o de unas o es e igidas sob e los cimien os del miedo y de la cons ucción del
"o o" como ex año y como enemigo.
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NOTAS
(1) Es e a ículo se co esponde con la comunicación p esen ada en el X Simposio
In e nacional de la Asociación Andaluza de Semió ica, Desde el Su : El Discu so sob e Eu opa,
G anada, 11-13 de diciemb e de 2003.
(2) Es os es aspec os, iden i icados, de mane a espec i a, con la "he menéu ica de sí
mismo", con las " elaciones de pode " y con el "sabe ", cons i uyen pa a Michel Foucaul las
es es e as complemen a ias de la con igu ación de los indi iduos como suje os en el
ho izon e his ó ico-con ingen e de cada sociedad humana. Desde su mé odo "a queológico" y
su inalidad "genealógica", la "on ología c í ica de noso os mismos" en la que se aduce la
iloso ía on e iza oucaul iana se cen a – econociendo su p opia " a eza" y ini ud" his ó ica-
en la siguien e cues ión: «cómo nos hemos cons i uido como suje os de nues o sabe ; cómo
nos hemos cons i uido como suje os que eje cen o padecen elaciones de pode ; cómo nos
hemos cons i uido como suje os mo ales de nues as acciones» (Foucaul , 2003: 95). Ello,
emi e, en suma, a un "e hos ilosó ico" concebido, en su ocación adicalmen e ansg eso a,
«como una p ueba his ó ico-p ác ica de los lími es que podemos anquea y, po an o, como
un abajo nues o sob e noso os mismos en an o que se es lib es» (Foucaul , 2003: 93).
Es as son, en sín esis, las inquie udes c í icas que subyacen en mi abajo.
(3) F en e a una "mode nización simple", la de la acionalización de la adición que dio ida a
la época his ó ica con empo ánea, Beck se si úa en una "mode nidad e lexi a" como
" acionalización de la acionalización", es o es, como una mode nidad que se descompone, que
se desmi i ica, que se econs uye, que se p egun a po sus p opios lími es de posibilidad
(Beck, 2000).
(4) Como he abo dado c í icamen e en Iden idad, pode y conocimien o en la «sociedad de la
in o mación», no es o o el signi icado his ó ico del " in de la his o ia" p oclamado po F ancis
Fukuyama en el e ano de 1989 (Fukuyama, 1992). La p esunción hegeliana de la
consumación del p oceso his ó ico en o no a los absolu os de la Democ acia libe al y el
Me cado que de ine la p opues a del unciona io del Depa amen o de Es ado no eame icano,
lejos de supone una me a cancelación de los acon ecimien os, apun a hacia la an icipación
es a égica de un me a imposible en el ma co de la c isis de la idea mode na de p og eso.
Como modo de legi imación de las nue as éli es hegemónicas del capi alismo global, es a
e sión neolibe al del " in de la his o ia", con odas sus cla as eminiscencias mí ico-
eg esi as, no puede en ende se sin su complemen a io ideológico cons i uido po el "choque
de ci ilizaciones" de Samuel A. Hun ing on (Hun ing on, 1997). El Me cado como modelo,
como Bien absolu o jus i ica po sí mismo el en en amien o di ec o con a aquellos má genes
cul u ales no-occiden ales, una ez con e idos en amenazas con a el cumplimien o de un
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