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New Vico Studies, 17 (1999) y 18 (2000): [Reseña]

Badillo O'Farrell, Pablo

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dificultad que viene marcada por el lenguaje mismo de Vico, que en italiano ofrece dos dificultades para la traducción, señaladas por el propio Pompa: “su sintaxis [...] extremadamente compleja” y la longitud de muchas de sus oraciones; y, en segundo lugar, la “personal” terminología de Vico. Ambos defectos para la traducción son solventados por Pompa en pos de conseguir un texto que pretende ser fiel al significado de Vico y escrito en un inglés “claro” pero no “idiomático” (p. xlvii). El resultado es el de una cuidada traducción filosófica realizada por un filósofo conocedor a fondo del pensamiento y de la obra de Vico, que además ya ha traducido al inglés otros textos viquianos (Vico: Selected Writings, Cambridge, 1982) y que es un especialista en la Scienza nuova, a la que dedicó en 1977 un importante y conocido estudio (también traducido al italiano), reeditado por segunda vez –en edición revisada y ampliada– en 1990 (Paperback Edition, Cambridge, 1990). Incluye Pompa, además de su estudio introductorio (pp. xix-xxxviii), una cronología (xxxixxliv), la referida Nota como editor (pp. xlvxlix) y otra nota de bibliografía comentada (l-lvi), además de un oportuno “glosario” de términos (lvii-lxiv), y un Índice terminológico (pp. 291-302). Una sobria y bella edición que ofrece al lector en inglés otro texto viquiano con el que ir completando la bibliografía de Vico en lengua inglesa. Hemos de acordar con un reciente recensor (Gino Bedani, de la Universidad de Gales, Swansea), que esta traducción de la Scienza nuova de 1725 “is a major contribution to the English-speaking world of Vico studies” (New Vico Studies, XX, 2002, p. 110). Tal vez, de camino, sirva para promover una nueva traducción de la edición de 1744, que revise a fondo aquélla de Bergin y Fisch de 1948 (reed. con revisión posteriormente), de frecuente uso en el ámbito viquiano anglo-americano. En lo que a nosotros –hispano hablantes– nos concierne: procurémonos ya una traducción fiable de esta Ciencia Nueva de 1725, que renueve la voluntariosa, pero poco efectiva ni crítica, traducción que realizara en los años 40 José Carner. Es una antigua aspiración del Centro de Investigaciones sobre Vico, que esperamos ver cumplida en un futuro próximo. *** New Vico Studies 17 (1999) y 18 (2000) por Pablo Badillo O’Farrell [Reseña / Review: New Vico Studies, 17, 1999, The Institute for Vico Studies, Atlanta, pp. 155; New Vico Studies, 18, 2000, The Institute for Vico Studies, Atlanta, pp. 155.] Los fascículos correspondientes al fin del milenio de esta benemérita revista norteamericana se caracterizan por la suma diversidad de asuntos y perspectivas presente en las diferentes colaboraciones, que son analizadas asimismo con la heterogeneidad de fines y métodos que caracterizan a esta publicación. El número de 1999 se abre con dos artículos, cuyos autores son Isaiah Berlin y Peter Burke, que curiosamente fueron publicados previamente en traducción castellana en el libro coeditado por el que esto escribe Isaiah Berlin. La mirada despierta de la histoCuadernos sobre Vico 15-16 (2003)382 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 382 Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 383 ria (Ed. Tecnos, Madrid, 1999), en los que se pueden apreciar las diferencias de perspectivas de estos dos autores sobre el pensamiento viquiano, aunque desgraciadamente no pudo convertirse en auténtica discusión intelectual porque cuando Burke “responde” a la crítica realizada por Berlin éste lamentablemente ya había fallecido. El artículo que le sigue es el de Joseph Mali sobre “Sensus communis y Bildung. Vico y la rehabilitación del mito en Alemania”, en el que se traza un amplio análisis y desarrollo de la consideración y el papel que el mito desempeñó durante un largo periodo histórico en el pensamiento alemán. El punto de arranque, por otra parte bien conocido y defendido por muchos, es el que considera a Vico como precedente de una serie de pensadores, que pueden situarse en un amplísimo abanico, yendo desde autores de simpatías fascistas, como Gentile, hasta autores situables en la clara estirpe del tronco liberal, como Michelet, Croce o Berlin. Todo lo cual es obvio, pero asimismo, y como ya subrayó Pietro Piovani, resulta vano clasificar a un pensador en una determinada tipología política, pero además si el pensador está tocado por el genio entonces será imposible radicarlo en una determinada categoría que fuera caracterizada por rasgos y criterios diferentes a los usados por él mismo. La anterior consideración viene al caso porque es evidente que no hay la menor duda de que el mito juega un papel de gran importancia en la obra viquiana. Y es aquí donde Mali subraya la existencia de posibles paralelismos entre los planteamientos del napolitano y algunas perspectivas mantenidas por Sorel. En este plano es obvio que la consideración viquiana del mito puede conducir, como reflejo y consecuencia, a una estetización del hecho político, lo que se viene a reproducir con posterioridad por parte de las autores fascistas. En buena manera la pretensión del artículo consiste en el análisis por los estudiosos alemanes de la interpretación fascista de la mitología de Vico, y así podemos encontrarnos con autores como Meinecke, Horkheimer y Benjamin, que parten en su estudio del gran espacio ocupado por el mito en la obra viquiana, y la asunción del protagonismo del mito por los fascistas. Tras un recorrido también por otras aportaciones teóricas en este estudio del hecho mítico, se detiene en la clara aparente diferencia entre reaccionarios y conservadores en la época nacionalsocialista, ya que muchos de los últimos eran contrarios a dicho régimen político, aunque tal rechazo, según Mali, era en buena manera sólo aparente, ya que ambos habían bebido de la misma fuente, que no era otra que el irracionalismo romántico. Por último hay que destacar las tesis de autores como W.F. Otto y E. Grassi, especialmente la sostenida por éste último ya que aprecia en Vico la existencia de un pensamiento integrativo, en cuanto se defiende la integración en el pensamiento viquiano de lo irracional y lo racional, de lo tópico y lo crítico, en la phrónesis, en la prudentia, en un palabra en lo que el napolitano denomina coscienza. De aquí la profunda diferencia, aun admitiendo la indudable utilización del pensamiento viquiano sobre el mito por pensadores fascistas, entre el pensamiento original del autor y la deformación ulterior. Otro artículo que aparece en este número es el de Esteve Morera sobre “Vico y el antifundacionalismo”, en el que frente al fundacionalismo defendido por Descartes, que busca una serie de ideas simples sobre las que construir el árbol del conocimiento, Vico sostendrá un camino absolutamente diferente al apoyarse esencialmente en la variedad de los modos mentales, siendo justamente esta peculiaridad la que lo hace tan atractivo para el pensamiento actual. Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 383 La heterogeneidad de asuntos que decíamos al comienzo está presente en este número se manifiesta en las aportaciones de Scott Samuelson sobre “Finnegans Wake de Joyce y el diccionario mental de Vico” y Frances S. Connelly “El significado encarnado. La teoría de las imágenes de Giambattista Vico”. El primero de ellos, siguiendo en la línea que ya trazó Samuel Beckett de apreciar una clara reminiscencia viquiana en esta peculiar obra de Joyce, mantiene que el modo en que se escribió Finnegans Wake hay que encontrarle su explicación en la obra viquiana, más allá del aspecto puramente formal que sostiene que las cuatro secciones que tiene esta obra vienen a ser proyección de las cuatro edades trazadas por el napolitano, sino que la filosofía viquiana aporta además una clave explicativa a la obra del irlandés en especial basada en sus nociones del universal imaginativo, en el diccionario mental y en el pensar corporalmente característico de las primeros individuos. En el primer ámbito Morera destaca el poder de la fantasia, que utilizado por los pueblos primitivos constituye un lenguaje de universales imaginativos, en el que todo lo que está en el mundo es identificado como un dios. Este lenguaje les sirve a ellos en el mundo porque deriva, como todos los lenguajes lo hacen, de lo que Vico llama el diccionario mental, el “lenguaje debajo del lenguaje” que forma el sentido común de la especie humana en su conjunto. Sin la existencia de una unidad imaginativa que subyazca al lenguaje, todo pensamiento llegaría a ser disoluto y carente de sentido, y en buena forma, según Morera, la labor de Joyce en Finnegans Wake es usar nuestro fosilizado lenguaje de conceptos, un lenguaje disoluto propio de una época caótica, para formar una base suficientemente rica para que los universales imaginativos vuelvan a la vida de nuevo. El artículo de Connelly declara en las primeras líneas su intención, que no es otra que la de considerar la Scienza Nuova de Vico como una fundamentación alternativa para el estudio de las imágenes, y para ello parte de la idea de que Vico elabora una aproximación a la creación cultural del significado, lo cual resulta harto pertinente en un mundo cada día más global, o si se prefiere más plural. Es cierto que la importancia de la perspectiva viquiana ha permanecido durante mucho tiempo oscurecida, frente a la teoría de Winckelmann, por poner un caso arquetípico, y ello en buena parte se ha debido al ataque que el napolitano realizó contra las corrientes dominantes de racionalismo cartesiano. Porque, como mantiene Connelly, a pesar de que la Scienza Nuova no estableció directrices estéticas, ni se refirió directamente ni a la forma, ni al estilo, ni al arte, lo que es asimismo obvio es que lo concedió a la imagen un papel primordial tanto en relación con el primer lenguaje cuanto como sitio para la formación de la comunidad. En la Scienza Nuova la meta de Vico fue trazar el mapa de los patrones emergentes de la cultura y la creación de un cuerpo común de conocimiento y memoria colectiva, los cuales juntos conforman los límites de un pueblo. Su teoría de la cultura fue una de profunda inmanencia, en oposición radical a la sostenida por el idealismo alemán al configurar la historia del arte y la estética en ese período. Hay que pensar de qué forma Vico se va a oponer a los planteamientos sostenidos por Wincklemann, por poner el ejemplo antes referido, ya que mientras éste habla de las formas puras y de una progresiva historia del estilo, siempre construido sobre un clasicismo universal griego, Vico rechaza en cambio el modelo platónico de un universo puro y superior de ideas, y defiende en cambio que los principios fundacionales del conocimiento humano Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)384 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 384 no fueron las ideas sino los universales fantásticos, universales imaginativos que dieron literalmente forma al pensamiento. Y a mayor abundamiento, Connelly sostiene que lo que era conocido y con sentido era desarrollado desde la experiencia directa de un pueblo. Esta es la esencia del célebre principio viquiano verum et factum convertuntur. Así mientras que los universales imaginativos formaron el saber característico de las dos primeras edades, la de los dioses y la de los héroes, el universal inteligible fue la forma característica de la tercera época, la de los hombres. Y así el propio Vico caracterizó el paso de la imagen a la palabra como un proceso no precisamente de abstracción, sino de una descorporeización; ahora bien, estos poderes de abstracción no avanzaron sin una pérdida, particularmente en la disminución de la imaginación. Como, en buena forma concluye Connelly, hay dos peculiaridades rompedoras en el pensamiento viquiano desde la perspectiva histórica, siendo la primera la del profundo y originario papel concedido a a las imágenes como primeras portadoras de significado y encarnadoras de los distintos topoi que proporcionan la fundamentación a la cultura humana. La segunda es el lugar central otorgado a los elementos visuales, desechados durante largo tiempo a un lugar secundario, únicamente al ámbito de lo ornamental. Es evidente que con estos planteamientos se encuentra en Vico una visión de la realidad y del pensamiento en la que el papel de las imágenes pasa a ocupar un lugar absolutamente desconocido hasta ese momento, y que abre perspectivas sumamente útiles a la perspectiva artística del mundo actual. A estos artículos sigue una amplia discusión crítica, firmada por Donald Philip Verene, referida a la conocida como edición Penguin de la Scienza Nuova. Para ello el punto de arranque es la comparación con la traducción de Bergin y Fisch, comenzada en 1939 y publicada en 1948 por Cornell University Press. A pesar de la utilidad de una nueva traducción, para acomodar el lenguaje a los lectores actuales, así como por motivos económicos aparecen muchos puntos en los que la crítica se impone claramente al elogio. A esta sección le sigue la habitual de crítica de libros. El número del año 2000 se abre con una artículo de Donald R. Kelley sobre “Vico y la arqueología del saber”. Este ilustre historiador de las ideas nos lleva, de la mano de Vico, a la búsqueda de las raíces que fundamentan y explican el saber, y así podemos contemplar cómo para el napolitano los orígenes de la tradición filosófica podemos hallarlos en el saber poético, mítico y bárbaro. De esta forma, siguiendo una serie de hitos en los que se va deteniendo, Kelley afirma que lo que Vico buscaba era transmutar el saber antiguo a la moderna ciencia, es decir, rehacer la creación de Dios a través de los poderes de la memoria y la imaginación así como de la razón. Y así, afirma nuestro ilustre historiador, ésta fue la implicación del famoso principio del verum–factum, que se encuentra al final de la vieja teoría del conocimiento del hacedor. Todo ello conduce a que, según Kelley, la Scienza Nuova de Vico descanse sobre una paradoja. Ésta es fundamentalmente aquélla arrostrada por los modernos historiadores de la filosofía, cual es la de reconciliar sus proyectos conceptuales con la historia, ser con llegar a ser. No obstante, a pesar de que los historiadores seculares pueden desaprobarlo y procurar acomodar a Vico a los clichés del modernismo, Vico siempre trabajó dentro de un armazón providencial que toma a la divinidad como su punto de partida y de llegada. La Scienza Nuova siguió un camino singular muy congruente que a lo que aspiraba era a reconstruir el Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 385 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 385 perfecto saber perdido después de la caída. Porque, no obstante las aspiraciones de autores modernos y postmodernos con la figura de Vico, en primer lugar ya él afirmó que “el que no es pío no puede ser verdaderamente sabio”, de lo que se deduce que el que no toma la religión y el mito en serio no podrá ser verdaderamente científico, pero además ya en el De mente heroica sostuvo que el “principio del saber es el temor de Dios”, lo que para Kelley supone el comienzo de toda la doctrina de Vico, así como su fin. El artículo de Brian K. Axel, “Joyce y Vico sobre historia y coacción”, analiza el papel que ambos autores conceden a la fábula y la posición que ésta juega en las teorías de la coacción de ambos como una herramienta de orden y de escape/trascendencia respecto de las fuerzas sociales y divinas en el mundo que vivimos. Hay múltiples ejemplos ilustrativos de diferentes tipos de coacción, y la fábula misma puede llegar a ser una parte de estas de estas formas disciplinarias de las maneras más complicadas. Hay que decir, asimismo, que también la fábula puede funcionar subversiva o transgresivamente para escapar o trascender la coacción. Otro punto importante analizado por Axel es la relación entre Providencia y Caosmos en las obras de Vico y Joyce, y para ello se encarga de trazar la distinción básica entre ambos, afirmando que mientras la primera consiste en un modelo de orden racional, benevolente que está interesado exclusivamente en la supervivencia y el desarrollo de la raza humana hacia el más alto bien, por lo que la Providencia es una coacción impuesta al hombre para su propio bien, el Caosmos consiste en un modelo de crisis eterna tipificada por la coexistencia indiferente de un orden mal reconocido en el desorden. El Caosmos es, por tanto, una coacción paradójica impuesta al hombre, nihilista e irracional, la cual, conduciendo al hombre a encontrar la forma, demanda lo imposible. A pesar de las diferencias evidentes que se pueden apreciar en las posiciones de ambos, en los conceptos referidos, resulta común a ambos la clara yuxtaposición de fábula y política, aun cuando ella lo es sólo en el punto de partida, ya que posteriormente encontraremos divergencias en la idea de que todas las instituciones civiles encarnan las verdades eternas de la Providencia o el Caosmos y dominan a los seres humanos conforme a sus principios o no principios. Aquí en concreto hallamos divergencia entre ellos. Para poner esto en claro, aunque pueda ser de forma un poco cruda, se puede decir que el símbolo viquiano de la Providencia es luz, al menos en el contexto de la lectura que le concede Axel, mientras que no obstante ser el Ulises joyceano un libro que puede ser considerado como el Libro del Día, el símbolo del Caosmos fijado por Joyce es un símbolo de oscuridad, como puede apreciarse de forma mucho más clara en Finnegans Wake. Podemos concluir afirmando con Axel que para él los diferentes estadíos trazados por Vico, aun cuando sean una construcción puramente política, llegan a estar espacialmente interconectados en un periodo de tiempo singular, mientras que de forma contraria a esta afirmación en el periodo moderno los diferentes estadíos están jerárquicamente ordenados y valorados. El artículo de Olivier Remaud “El ritmo de la Historia: Naturaleza, lenguaje y política en la Scienza Nuova de Vico” parte de la afirmación de que la obra magna de Vico presenta una estructura tríptica de la historia. Y ello se muestra en que el curso de las naciones que procede uniformemente en un constante e ininterrumpido orden de causas y efectos, se organiza conforme a una correspondencia rigurosa entre tres tipos de naturaleza, tres tipos de lenguaje y tres tipos de autoridad. Pero si uno, afirma Remaud, se queda sin más esta afirCuadernos sobre Vico 15-16 (2003)386 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 386 mación inicial, corre el peligro de ver en ello una especie de antecedente sin más de la teoría de los tres estadios de Comte. La diferencia, a pesar de las apariencias, es profunda porque lo que preocupa a Vico es el problema de una historicidad cuya progresiva realización requiere una completa reorganización de las relaciones sociales y políticas. Esta historicidad se va a desarrollar a través del conflicto entre la multitud y los nobles y va a concluir por valorar el principio de derecho como accesible a todos. Tales son –afirma Remaud– , en pocas palabras, los prolegómenos a la historia de la libertad cuya ley de sucesión de las diferentes edades representa, en la Scienza Nuova, su declaración formal, o su expresión pedagógica. El planteamiento que Remaud desarrolla en el artículo es buscar la forma de enlazar la posible relación entre vida política e historia del lenguaje. Ahí Vico sostiene que hay tres estadíos de la naturaleza consecutivos –divino, heroico y humano– con tres formas diferentes de gobierno –teocrático, aristocrático y mixto democrático-monárquico– a las que corresponderán asimismo tres formas diferentes de lenguaje, cuales son el divino, el heroico-emblemático y el humano. Pero tras este planteamiento surge una cuestión de amplio calado, ya que el término naturaleza tiene en Vico múltiples caras, y por ello todo dependerá de lo que cada uno ponga en ellas; y así cabe apreciar cómo Vico afirma que “por necesidad de la naturaleza” los primeros pueblos fueron poetas. El universal imaginativo es aquella propiedad del lenguaje por la cual la poesía de los primeros hombres hace de los cielos una sustancia animada que les habla, la cual ellos traducen por medio de un lenguaje onomatopéyico y corporal. En cierta forma el itinerario que propone Remaud es intentar seguir el total desarrollo del lenguaje y, como reflejo del mismo, de la política, teniendo como soporte y fundamento del mismo la idea de naturaleza. Por ello se puede contemplar la evolución de ambos siguiendo la diferente perspectiva sobre la naturaleza, y así Remaud se detiene con gran acierto en la transformación del derecho romano, en sus diferentes aspectos esenciales y normativos, sobre la base del giro existente en la idea de equidad natural, así como en la existencia de dos diversas concepciones de la naturaleza, siendo estos elementos en los que Vico puso todo su énfasis. A su vez, el uso imprescindible de las leyes en todos estos cambios, deja claro que existe una suerte de paralelismo entre la ley de evolución del lenguaje y su uso político, así como que el uso básico y primero de la idea de naturaleza en todo el edificio teórico viquiano es suficiente para situar la filosofía política del napolitano en el centro de una filosofía de la historia. Siguen dos breves aportaciones de James Ashley sobre “Vico y la reflexión postmoderna”, tema ya muy tratado con las más heterogéneas perspectivas, y de Thora Ilin Bayer sobre “El futuro de los estudios sobre Vico: Vico en el fin de siglo”, en el que se hace un breve análisis de aquellas personas, lugares y eventos que en los últimos compases del siglo XX ponen de manifiesto la vitalidad de la obra y el pensamiento viquianos. Se cierra el fascículo con las habituales críticas y noticias de libros. *** Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 387 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 387