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La mayor victoria : comedia

Vega, Lope de, 1562-1635

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N. 10. ,Pág. 317 LA.M'AYOR victoria. 4 COMEDIA < DE LOPE DE VEGA CARPIO. 4A• • tii» '"Elena, Elora, ’Cnsartdra, Fabia, Octavio, ‘Fabio, Pompeyo, Otón, Hablan en ellalas personas siguientes, * Alberto, *Divio, Finco, **V Rodulfo, Fabricio, '• Lidoró, p ^Leoncio, ’ . ' Pcrsio, ''• *) /< ACTO PRIMERO.'" A Salen Elena ,Flora iCasandra. Bien, Yonunca supe de amor. Flor Sus leyes tengo pof vanas. Cas. De suerte, que en tres 'hermanas vino ádar en la menor. Bien. Deben de fundarse en tí. Cas. Yo no he tenido por dicha •amor ,puesto que lo soy, antes la culpa le doy deste amor ámi desdicha; ccui solo sentir ausencia rjetirada en esta quinta, ¡- si bien tan poco distinta dé la ciudad de Florencia. Ele. Los zelos de nuestro padre, Casandra, dan ocasión .ásu cuidado ,en razón ,^ justa de faltarnos madre.* Entró en hiorencia el famoso .Otón, á-quien nombre dan o i de Emperador aleman: .su exército victorioso se aloja por la toscana; .... sus gallardos Capitanes .L*. • en Florencia ,mas* galanes :' que de guerra, ypienso, hermana, que el retirarnos acá es asegurar su honor. Cas. Mal lo pasará mi amor, si áOctavio -detiene allá. Ele. Bien puede venir Octavio .áverte, pues está ausente nuestro padre. Cas. Si la gente, de Otón no hace ánadie agravio; si viene como señor, aunque con soldados viene; si nombre de dueño tiene,^ •yno de conquistador, qué teme Pompeyo ? A' sallen Vinco yFahia ,criados. Fin. Puedo llegar ?Vab. Seguro podras. Fin. La licencia que me das, Tapia, me ha quitado el miedo. Tnb. Eres tu muy temeroso. Fin. Señoras, el cielo. os guarde. Cas. Fineo. Fin. Podrá un cobarde ser para hablar animoso ? Cas. Seguro estás, liega. Fin. Llego. Cas Traes me papel ?: , Fin. Papel vivo, áOctavio. Sale Oct. Mejor te escribo jiii amor ,mi pena ,mi tuego con la lengua ,aunque turbada, que con la pluma. Cas. Aquí estaB mis hermanas. Oct. No tendrán mi voluntad por culpada; que puesto que son estrellas, bien puede haberme cegado el sol ,pues no he reparadO| hermosa señora ,en ellas. Alas dos pido perdón, ^ .. ycomo Paris troyano ‘ no fuera juez villano de tan igual perfección,* dividiera el premio en tres; áMinerva diérale tino por la guerra ,el otro áJuno _ por la riqueza ,ry después <'• ' áVenus diera •€! tercero ñor diosa de la hermosura. Ele. Fox buen estilo procura Octavio darle el primero; ntas Casandra lomerece, yfuerece vuestro amor. Fio. Juntamente ásu valor el primero 'premio ofrece. C.is. Dexad agora el biirlalla, para que Octavio nos diga que hay de Florencia. Oct. SI obliga la patria por madre áhonralla, cid !a entrada de Otón ' en Florencia ,aunque sucinta. Cas. No está tni padre en la quinta, hablad, pues hay ocasión. Ota. Coronado del ínclito Gregorio, de la Iglesia santísimo Monarca por el sacro Romano Consistorio, qne del gran Pescador le dio la bareg. el nuevo Constantino, el nuevo ílQnof' Otón ,que con sus águilas abarca, no Ganimedes, que era humiUie robo ^ inas todo el peso del terresie globo. ’ (^uiso como señor de la doscana honrarla con su espléndida presencia, ydexando la máquina Romana, calificar ios muros de Florencia: amaneció serena la mañana, que aun hacer sabe el tiempo diferene; yabierta la primera celosía, huyo la noche ,yasomóse el día. De la ciudadmas bella ,mas hermosa, ymas ilustre que en Europa mira purpureo Febo ,se encendió la honro^j fama en la luz, que áeternizarle aspira vistióse de la tela mas preciosa, Icon que la Persia yChina desafia, I *ylas calles distintas en colores, formaron quadros de fingidas flores. Pintaros en su entrada las ventanas con tantas damas de Florencia bellasj aunque faltaron tales tres hermanas, no excusa la razón de encarecellas; los ojos que áhermosuras alemanas estaban enseñados ,solo en velLs, como retratos del celeste coro, olvidaban su nieve, rosas yoro. Entró delame la mayor nobleza de Florencia ,con galas que mostraros de la ciudad la próspera riqueza, en que de Italia el resto aventajároni eonfundióse de ver naturaleza el arte con que’tanto la indnstriaroHj pues pudo confesar en esta parte, « que la ennoblece yperficiona el arte. Iban detrás los ricos Magistrados, con insignias de la paz divina, haciendo la^ colores de los grados lunira al honor, yvista, peregrina: dos^ Derechos verdes yencarnadoSii amarillo color la medicina, azul yblanco la .sagrada ciencia, de su zeio ycandor correspondencia* / luego p<^ ío< metalef; sonorosos las desi<'Uales voces ct»nceiíadas, peneíi-aban los ayres espaciosos, Iyi^s caxas belísonas templadas: ya puestos en alarde numerosos,' ’al iionibro las cuchiiias*aceradas, 'f soldados de la guarda la segiiian, ^que con plata yazul resplandecían. -Después de las insignias militares, banderas conquistadas ,yblasones, por varias tierras, por distintas mares, políticas ybárbaras reglones, suspendiendo las voces populares, '.en que suelen mostrar los corazones, el César se mostró ,Cuya persona aun era digna de mayor corona. No queda el olmo, en que las aves chillan entrando azor mas suspendido el canto, ^ni el son con que los ayres se acu€hillan, ^mansas palomas, si cesó el espaiuo: ni el yunque en que los Ciclopes martillan, cesando el golpe se suspende tanto, pues del caballo bélico se oían el son con que ácampas el suelo heriaii. Era un írison castaño corpulento, ‘fan poblado de clines, que pudiera llegar donde el bordado paramento, si las cintas yrizos lugar diera : •él mismo de sí.mismoera instrumento; las manos ylos pies el compás era, que como la trompeta se alejaba, tascaba el freno ,y_á su son danzaba. El magnánimo Otón es un mancebo Iproporcionado ,varonil ,robusto, galan, ayroso ,yádecir me atrevo que enseñarágrandeza al mismo Augusto: coronábale Dafne, ingrata áFebo, él con zelos de amor ,ella con gusto, pues presumiendo el sol que áOtón seria, de las armas ydél mas luz salía. Estas que áMarte pareciéron graves, mirando en él como vestido estuve, yen sus ojos pronósticos suaves, de que Florencia ásus laureles sube; IElegó áPalacio ,recibió las llaves de un ángel ,que baxó desde una nube, diciendo: al grande Otón Florencia ofrece lo mas que puede ,ymenos que merece. 3^9 Si como ía relación entró el César, quién le viera? Fio. Pues yo ,Elena ,no quisiera ver mas vivamente áOtón. Cas. Ruido siento ,mi bien, vete de la quinta luego. Oct. Nunca ei bien fiene sosiego. Cas. Allá me ilevas también. 'Ele. No iríamos disfrazadas áFlorencia áver las fiestas ? F/¿?. Las voluntades dispuestas presto se ven concertadas. Ele. En hábito ,digo yo, de labradoras podremos, yal César Otón verémos que tanto Octavio alabó. Damas ,calles ,liestas son una confusión \quién duda, que donde todo se muda, gocemos de ver áOrón ? Fio. Bien dice Elena, quién puede conocernos ?Cas .SI entretanto viene nuestro padre? Ele. Quanto .de ver mugeres sucede, está disculpado ya, fuera de que nos dexó • por Irse ,presumo yo, que hoy ni aun mañana vendrá. Cas. Pues Fabia, entre las villanas mas ricas de aquesta aldea busca vestidos. Fab. Dantea yLivia ,co« sus hermanas, .las galas mayores tienen; mas no tengo de ir allá con vosotras ?Ele. Claro está. Fio. Quantos de Plorencia vienen cuentan mil cosas. Ele. El ver, tanto ála muger recrea, que la que ver no desea no debe de ser muger. Vanse. Salen Livio ,Caballero ,yPom^eyOf viejo. Pom. Proseguid ,yno os turbéis. Liv. No os cause mi turbación, Pompeyo, la admiración que de otras cosas teneis: Eonesto caso ha de ser, si todo lo prueba el ñn: ^Al 320 amo áCasandra, yen fin . os la pido por muger. JPom. Donde el fin es bueno ^es clara filosofía que iodo es bueno. Li'V. Pues de ese modo en mi Justo amor repara.^ Po>n. Yo confie^-o tu rupueza, yque soy pobre ,mas mira, nunca la riqueza admira adonde falta nobleza. Pobre soy,,"^'^!'^ tanto, que no esté gracias áDios contento. Liv, Pues en los dos, qué es lo que te causa espanto I Pom. No me quieres entender^ el faltarte la nobleza, que no cubre la riqueza lo que ella puede ofend’er: yen consuelo átus intentos, digo átu buen natural, que no me parecen mal los honrados pensamientos. Vase» Liv. Aquién ha sucedido tan gran deshonra ,sin haber ,ay cielos! ocasión precedido ? el alma me lo 'dixo con recelos; mas quién imaginara, ^ que de mi honrado amor se deshonrara ? Pedirle que me diese la menor de sus hijas ,es posible, que afrenta mereciese éinsufrible ? despedirme, pudiera, . sin deshonrarme, si él honrado fuera. Vas* Salen Otón yAlberto. Otón. Alberto ,yo querría oue esta insigne ciudad reconociese AZ? fácil la gracia mia; • que libremente me tratase yviese: •dése átodos la puerta; hállenla siempre el pobre yrico abierta. Alb. Señor ,los altos Re\'es mas muestran su Real naturaleza en el templar las leyes de la severidad ,que en la grandeza; no rinde tanra<^ palmas, revi ar un Rey. en re}'r.os como en almas. Otan .Aía'-ques ,este es mi gusto; ni amí ,ni ámis' valienies Capitanes ' 1. •V quiero tener por justo que nos llamen feroces alemanes: abrid todas las puertas, pues tengo yo las de lui pecho abiertaj, - putease Otón ,ysalen Plora ,Elen.x^ . (Jasandra yPabia ,todas de labi ado]\^^ r con rebozos ysombreros* . pío. Ala fe que nos entramos por el hilo de la gente. ^ pie. Temerosa voy. Cas. Yo no, que quieri no oíeride no teme. pie. Las guardas me dan temor. ^ Alb. Concia licencia que tienen, a^* no queda pequeña aldea, que áver al Cés’ar no llegue. Cas. Guarde Dios ásu merced. pie. Ola ,dile que nos dexe ver algo deste palacio, pues «ñas atrevencia tienes. Cas. Señor ,podremos mirar ? ya ves que el mirar no ofende •Q estas telas ypinturas. Alb. Mirad quanto gusto os diere, hoy esta franco el. palacio. Ele. lian visto qué bien parecen P tantos hermosos brocados, sillas ,tablas ydoseles ( Si así visten por acá los suelos ylas paredes, -• el señor Emperador de qué se viste'? en qué duerme? Cas. Calla necia, que sus madres \ paren vestidos los Reyes, que no son como los hombres que se andan vistiendo siempre. * No has visto un ángel pintado con su corona en l;^ frente? pues así desde que nacen, .coronados resplandecen. Fio. Unos Césares vi yo de mármol junto áuna fuente: es así tambie^n Otón ? •está en nichos de vergeles? Alb. Oqué preciosa inocencia ! Fio. Qué quiere ,soy inocente. Cas' Déxela ,señor ,que es boba. Fio. Soy boba, ^eñor. Cas. No pienses que son ios mármcles vivos. 01 I 3 5on qne en ellos se convíertcQ •/ * aespiies qne están sepultados, por no ser polvo los Reyes, '• Olabradora íingida ! esta razón no conviene con el rústico lenguage. ^ Cjs. El Eaira lo dixo el viernes, flue le )uro que no es A,ció, „yque en nuestro pueblo sude jj^cer algunos sermones, que los ánimos suspende. Jilb. ya es tarde para engañarme. Suelen decir comunmente no es oro lo que reluce; pero aquí al reves se entiende, que no reluce ,yes oro; entrad ,entrad ,porque os muestren los grandes aparadores, * donde vereis que se exceden • oro yarte el uno al otro. Cas, Mas adentro quiere que entre? No ve que también el Cura dixo ,que al mar se parece el palacio en los' peligros ? Alt. Braviamente se defiende « con el Cura de su aldea. CaJ. Ala fe que si ieoyese, que no le desagradase, sino que en vez de laureles ha dadovon cazar ratones con la grasa del bonete. Sitie Oíon. Detrás de aquesta antepuerta, labradora, te miré, ytu discurso escuché. Cijs. Ay señores, yo soy muerta. Es su merced ,por ventura, el señor Emperador ? Fio. Huye ,Elena. 0/. No es menortu ingenió ,que tu hermosura; ^espera, quién son aquellas? Caj. Señor, mis hermanas son; si su merced es Otón, de mí se conduela, ydellas. 0í> De qué 'irve que pretendas •encubrirte? C<^r. Quién se encubre? D/. lu mismo rostro ‘descubrí hcalidad de tüs prendas. Eies dama ,Eiorentina ? re Cas. El dimuño me enciaño. Oí. Mira que nunca encubrió cuerpo humano, alma diviíia; yque tu discurso oí, de que estoy maravillado; ' quien tan altamente ha hablado, por qué se encubre de mí? iDe una rosa ,las divinas yhojas no se c^no dieran, por mucho que se escondieran en laberintos de espaiuas? Claro está: pues qué prentendes ? álos Reyes es traición mentirles con invención. Cas. Señor, bien sé que me entiendes, yque no es justo engañarte, pues quando en la rustiqueza se imita naturaleza, es imposible en el arte. Hija soy de un caballero Florentin, mis dos hermanas son las que mira tu Alteza de mi trage disfrazadas. Pensando ,divino Otón, ferocidad alemana, yque el exército tuyo íuera dehruccion de Italia, nos ha llevado áuna quinta, donde estamos retiradas media legua de Florencia: mas como águardar no basta poder ,.discreción ,ni fuerza, mugeres determinadas, yla novedad es cebo, en cuyo sedal ycaña .nos suelen pescar los hombres ^ honras ,vidas ,cuerpos ,yalmas, con este trage venimos ámirar grandezas tantas, como nos cuentan de tí las trompetas de la fama. Por tu valor ,por quien eres, divino -sol de Alemania, que nos dexes ir, no sea” nuestra desdicha ,que vaya antes que vamos nosotras nuestro padre ánuestra casa: *que no advertirá en disculpa. pues^qiie ninguna es casada, de haber renido áFlorenciai haber hallado tu gracia. Ot, Por cierto la tuya puede rendir el mayor valor: notable rey es amor, al nuestro su Imperio excede: mas no es mucho que al altura del laurel pueda -llegar, ^ si toma para mandar el cetro de la hermosura; publican que se dehende de los rayos el laurel, es mentira, pues con él el rayo de amor-ofende. Díme el nombre de tu oadre. Qas, Pompeyo. Oí. Vete "con Dios, que trataréníos los dos lo que átu remedio quadre. Ea señoras. Ele. Vuestra Alteza nos perdone. Oí. No hay razón para que ála inclinación pida perdón la belleza. Vuestro nombre ?Fio. Elena, yFlora. Oí. Esta cadena tomad, Flora, en señal de amistad. Fio. No en valde .Italia os adora. Ot. Vos este diamante, Elena. Vos, como os llamáis ?Cas. Señor, Casandra. Ot. Avuestro valor mayor premio el alma ordena. Ele. Pues señor ,no le das nada ? Ot. No ,que si el alma le-dí, no quiero ofender así la prenda mas estimada. Hacen sus ^revtrencías yvanse. Alb. Qué cortesano ygalan vuestra Magestad se muestra ! Oí. No es ya la condición nuestra de rígido Capitán. En la paz se ha de vivir como en la paz :verdes años bien pueden sufrir engaños. Alb. Que e?i^1qqué quieres decir Oí. Que la púrpura imperial, el cetro ,la monarquía, del mundo la valentía , dsi alma el rigor marcial, cl laurel ,ytodo el j ser diera ,Aib.-rto ,en una visu por la di^ho'-a conquista cíesta divina muírep. pr< V' é Ah. Burla tu Altela? 0/. burlan verdades te digo', Je. 1 a ta mas quien duda que con’iao tratas de lÍMa«o áOtón» Pues Alberto ,has de saber que en el cielo están fundadas las voluntades amadas años antes de nacer. Qué rae aconsejas rAlb. Seáot '' átu poder ,babrá cosa ''' dificultosa? Ot. Qué hermosa muger !matóme de, amor. Alb. Llamar al padre ,yhonrall« como ántJble de Florencia', '’^i ara fácil dilrgencia, gran señor ,para obligallc; ^ que deste conocimiento jj resultará que ía veas, •q ytengas lo que deseas. v Otón. Es discreto pensamiento, p yque rpi honor aseguia. 7, Alb. Pues señor voyie ábuscar, u Ot. Yo entretanto áimaginar q la gloria de su hermosura, dip Salen Octavio yFinio, ^ Oct. Casandra faltar de aquí? ^ Fin. No miras que oirte pueden? '' Oct. Qiiando los -males exceden, ^ danse las quejas así. Volvamos ála ‘ciudad. Fin. Como en tanta confusión ^ las hallaremos. Oct. Ya son ^ mi fe yamor necedad. Inse Casanvira sin darme ^ parte? Fin. Nunca la muger para lo que quiere hacer busca estorbos. Oct. Fué matarmíi^ muero hasta volverla áver: 1 qué gente es esta ?Fin. Aldeanas- ^ Oct. Con tantas galas? ,, Salen Flora ^Elena ^Casandfi^ Ele. Ya, hermanas,* , qué nos queda que temer? Fio. Qué dice Fabia? Fab. LlegUw ' «rpíTíintíí 5eílor,' P„.:ti en la ciudad. C.is. Oamor, agradecido ala fe ! Mi Octavio es aquel, llegad. • Ele. Acaballero, queréis ^ aho del campo r(Jet, Traéis umo mas de la ciudad, • que pienso que estáis burlando. 7as. Ay lili Octavio ,que no puedo encubrirme de tus.ojos, qce queian los deseos. ^ >/. HsC-dSandra? Cas. Si, mi bien. ^jct. Notable agravio me l^as becho. Cus, Kri Cite di^afraz ,por qué ? Con este diTraz ine has muerto. Ein. Octavio tiene razón. Cas. Levanta ,Octavio ,del suelo el rostro, que pensaré que es tu enojo íingii^tiento. Oué importa que hayamos visto la ciudad? no fue mal liecUp# que si tú vine las damas, viésemos los caballeros, pues todos procuran ver. )ct. Si ie viere ,plegue al cielo... ú/r. N<^> plegues por yi na tii^ a, que el Cus. Oévame .necio; /, plegue áDios... F/u. Mas plegues? )ít. Basta, no quiero jurar; mas quiero tomar venganza de mí con no verte. Vasí', Cis. Bueno es eso. r/j. No es muv bueno ,bien pudieras excusarlo. Ele. Ya sospech?5 que viene gente ala quinta. "^lo. Hermanas ,áquitarnos presto estas galas aldeanas. '.US. Ay gu‘t^ como dar zelos ?Vanse, iuleii el Emperador Otón yel Marques Alberto. Ot. F.n taI*enado el ciego amor me tiene. A/¿^. Ks pcvible que llega átal estado aquel valor, que victorioso viene con el laurel del mundo conquistado ? Amor ,Marques, ni 'avisa ni previene; «n medio del camino sale armado, .ycomo salteador sin resistencia roba dei alma la mejor potencia.- Entra Fo?npero. Vom. Déme vuestra Magcítad sus invictísimos pies. *Ot. Eres Pompeyo ?Puin. El Marques honrando nuestra ciudad, me dixo que me mandabas servirte ,yverte en razón que de mi noble opinión, *señor ,informado estabas. Ot. Dame tus brazos ,Pompeyo, que el que .viene áconquistar voluntades ,ha de dar mas al noble que Aplebeyo: pues el Imperio te debe los consejos que le has dado,' de Florencia al Magfstrado, ya que nuestro amor te mueve, quiero honra' te, como es justo, antes que áAlemania vuelva, Pom, Corone una veide 'elva de lauras ,César Augusto, esas vencedoras sienes. To, ‘eñor, t.o te he servido, ' yme espanto que haya sido tal la información que cieñes; porque en la patria es mas pronta •la envidia, ycausa inquietud. Oi. Con la maxíma virtud fue siempre la envidia impropia. Quiero también qne me digas, qué nobles tiene Florencia, para premiarlos también; Í )orque presumo que dexan os Reyes quando se parten mas segura la nobleza, quando estiman los vasallos, quando. los servicios premian: quiero honrar las letras yarmas,* que las armas ylas letras conservan Imperií)S grandes, que se perdieran sin ellas. Tienes hijos? Pom. No señor, hijas tengo. Ot. Es diteren^a. Pom. Son mas que hijos, que son 'hijas ycuidados. Ot, Dexa e«os cuidados imí. Tienes por ventura hacienda 324 ^ conforme átu calidad ? Pom. No señor ,que destas guerras iiingim bien me ha resultado, que nunca resulta dellas. O/. Quántas hijas tienes^ P.om, Tres, que como las tres potencias del alma están en mi honor, yle tengo puesto en ellas. Son virtuosas sin madre, que no es poco :la primera se llama, Elena ,señor; pero mas casta que Elena;, la segunda Flora ,yflor, que pudo. dar áFlorencia nombre :como padre os hablo, perdonadme; la tercera, es Casandra, aquí bien puedo sin ser de padre licencia, tomarla para alabarla, porque es lo menos en ella incomparable hermosura, la lengua latina ygriega t• sabe ,yno como muger, sino con .toda eminencia: estudio filosofla Casandra, ypuede leerla en escuelas. Ct, Grandes partes, ¿ip. Yyo me muero por ellas. Dónde vivís ?Tom, Con temor de vuestra^ gente tudeica, yía feroz alemana, que en Florencia se aposenta, las he llevado áuna quinta que está de aquí media legua. Ot, Pues traedlas ,con seguro • que ninguno las ofenda, que quiero verlas yhonrarlas. Pom, Ellas son esclavas vuestras. Oí, Id norabuena ,Pompeyo. Pom. Cómo.puede ser mas buena que llevando vuestra gracia? Ot. Creedme ,que estáis con ella. Alh. Contento estás. Ot. No es razón? Alb. Ya tu descanso se acerca. Vansc. ACTO SEGUNDO. SJat Fmeo y Fin. También tú das en matarme » Fab.^ Quando áFlorencia venias' Fiiieo ,mejor sabias ’ con zelos desesperarme: pues ya que estamos en ella permite siquiera el ver * lo que ai ser de ser mu^er. Fin. Pabia ,de Casandra^bella es esa buena elección. Fnb. C«mo de muger ,es mia* ha de venir cada dia un Emperador Otón? Fin. Pabia ,Casandra es mu?cr. Salen Octavio yQasandri Cas. De mi honesto amor pudiera; estar seguro. Oc/.^Que quieras que pueda amar sin temer? Casandra ,quando temia áLivio ,un rico mancebo de Florencia ,que por cebo ' oro átu padre pqnia, pudieras reprehender mis zelos ,pues te sobraba virtud, áquien respetaba de todo el oro el poder; demas de haber respondido Pompeyo ásu voluntad, con alguna libertad, de que está Livio ofendido; •• ysé yo qfle se ha quejado )ámuchos de su rigor; pero de un Emperador, quién no ha de tener cuidado? Cas. Hame visto Otón áiní mas de una vez ?Oci. Aqué elíc honra átu padre íCas. Es discií yha querido honrarle así, • conociendo su valor, mas no sabe que yo he sido 'SU hija ,ni ha conocido, como tu piensas, «mi amor. Quando ámí me ido, también ámis hermanas habló. joyas les dió; y ^ ámí no, parecíle menos bien. Está seguro ,yno creas que te quiero ,yte he querido de suerte que ofenda olvido el justo lin que deseas; que yo seré tu rniiger, odexarc de vivir. ^ Oí /. Como lo sabes decir,'! * lo quisiera yo creer. F/«. Señor ,el mayor engaño de amor es creer. Ocí. Fineo, con el temor solo creo lo que ha de ser en mi daño. Cas. Tú no ignoras que hieii creo que me puedes enseñar. Fab. Que te viene ávisitar entra ádecir Doricleo, el Marvjiies Alberto. Cas. Quién? Fab. Pienso que es aquel privado del Emperador. Oct. Tú has dado causa áestos males :mi bien, quieres ya mas claridad ? Cas. Túno vés que* este es favor ? Oct. Favor que nace de amor. Cas. Allí los dos os entrad, yvereis que esta visita no tiene que os cause enojos. Oct. Chorno ha engañado los ojos, cegármelos solicita. El alma llevo en los labios: no me tiene ménos costa. Fi>i. Señor ,señalar la posta, si zelos fueren agravios. Fscóndense ,yentra el Marques Alberto. Alb, Quedaos afuera todos. Cas. Esta casa merece que la honréis? Fabia ,una silla. Alb. Ahonrarme en ella vengo, yúbesaros las manos como amigo de Pompeyo. Cas. El conoce, señor ,que las mercedes que de su Magestad ha recibido, las debe ála que vos le hacéis en todo^ A!b. Servirle he deseado. Cas. Llamar quiero ámis hermanas, porque todas juntas este favor que es justo recibamos* 3M Alh. No, no las llaméis ,wsois servida. Cas. Quiero que gocen. Aih. No, no por iru vida- Cas. Quejaranse de mí. Aíb. Tengo que hablaros, yimporta mucho que secreto sea. Cas. Secreto ámí ,Marqués? Alb. Otón desea, por excusar de proIogos cansadcvr., deciros por mí lengua sus cuidados. Cas. Qué cuidados ,señor ?mucho le engañan los que de uiis estudios le fabrican, quimeras que en llegarido áfundamento, como nubes se esparLen por el viento. Si son cosas que tocan al Estado, qué leyes imagina que he estudiado? SI de la guerra, cu qué servirle puedo? la muger mas valiei.Le ,loda es miedo. Alb. Nü Pienso yo que se le olvida el día, que en disfrazado iragei ver veniste el palacio de Oion ,yque le viste: no dixe bien ,que si kvieras ,creo, que quandü te libraras del deseo, por lo ménos vivieras con metnoria, bellísima Casandra ,ten por gloria rendir áquien se rinde Europa ,ymira, que despreciado amor se vuelve en ira, cuya persona ,aunque quien es no fuera, obligara áque un mármol le quisiera. Mira su verde edad ygentileza, no correspondas mal átu belleza: Otón se ha de volver, no ha dcinfamarte con largo trato ,como siempre vemos, sé Rcyna del que rcyna en toda Europa, yquedas, aunque en breve muy honrada, de que el mayor laurel ,mejor espada; mas alto entendimiento. Ca. Ño prosigas, que mié ni ras mas,á mas rigor aic obligas. Alb. Qué quieres decir en csio? Cas, Que excusado hubiera sido, Marqués ,hablar atrevido en el honor que profeso. Alb. Esto te parece exceso ? Cas. Qué mayor lo puede ser? pero hasie dado áentender con pensamiento plebeyo, ao el ser hija de PompcyO| B 532 yOtón con poder persigue. /''''anse Octavio yFin99, ^Ib, Parece que mas disgusto has recibido de verlas. Ot. Con qué gusto quedar puedo viendo tanta resistencia? j4lb. Pues no te besó la mano? Ot. No has visto enfermo que llega por las márgenes del vaso los labios con asco yfuerza para tomar la bebida? pues lo mismo considera de la boca de Casandra. u4lb. Cosa extraña 1 Ot. Cosa nueva I ^Mas no has oido que un pez, .con veneno áquien le pesca, por el sedal yla caña, la mano ybrazo le yela ? Pues tales fueron sus labios, que por la mano derecha dulce veneno infundieron « al corazón. ^Ib. Si te dexas llevar de imaginaciones, puede ser que el seso pierdas. Ot. Muérame, Alberto, por Dios; dexa los engaños ,dexa las lisonjas, que en criados son las ruedas de su lengua: ^ dexa aquellas vanidades, con que viendo que los premian, los defectos llaman gracias, las baxezas gentilezas. Dime la verdad ,qué cosa en mí contemplas tan fea, que no merezca áCasandra, yque su desden merezca ? Sirve de espejo yperdona estas locuras. .d4lb. Pudiera decir el hombre mas vil estas humildades ?Ot. Piensa, que como estoy despreciado de una mugen, mi soberbia anda por el suelo humilde. No quieres hacerle fuerza, como otros muchos de ménos poder? Ot. Qué ipal me aconsejas i quien ama yfuerza ,no amaj para mí lo mismo fuera tomar su retrato en brazos, que al dueño ,siendo por ñicrza; los gustos que soa forzados^ son deleytes que se sueñan, que no estando nadie allí, el que lo sueña lo piensa, ACTO TERCERO. Salen Octavio ,Fineo ,Casandra , Oct. Dame licencia de darte las prendas que tuyas tengo. Cas. Vienes loco ?Oct. Loco vengo, si es locura no cansarte. Cas. Díceslo de veras? Oct. Bueno; muestra esos papeles. Fin. Mira que son los zelos mentira. Oct. Mentira ’io que es veneno? Fin. Qué cosas te persuades ? Oct. Yo sé que mi muerte tratan; porque si mentiras matan, qué tienen mas que verdades ? Yque huya no te espantes .4as sombras de estos temores, que amores emperadores hacen los zelos gigantes: toma, ingrata, tus papeles, que no me han de acompañar. Cas. Aquí los puedes rasgar, óquemarlos como sueles. Por qué me los das ámí? Oct, Para que envuelvas favores, Casandra, de Emperadores; pero no cabrán aquí. Qué hallarás de falsedades si te pones áleellos I qué de mentiras en ellos! que pareciéron verdades! Mentira con trato doble que en verdades se amortaja, es como la gente baxa quando quiere hacerse noble. Qué de veces envidiaba el marfiil con que excedías al papel en que escribías! qué de veces le besaba ! Ya no, puesto que te enfades, por no imprimir en traiciones la boca, en cuyas razones, hallaste siempre verdades. Estas cintas tuyas son, de tu ventana con ellas, testigos tantas estrellas ea el celestial balcón. 333- flecibí mas ¿e un p^pzl aquellas noches dichosas, que tus manos amorosas jTie daban almas eii él. Aqui están de tus cabellos partes que al peine sobraban, reliquias qu® yyo las buscaba en ellos, jío podrás quejarte ya ' - que me Hevo obligaciones; pues te dexo las prisiones como preso que se va. Mira que puedo servirte en Roma. Cas. Acabaste. Oct. Sí, pues he de acabar aquí, ópartirme sin oirte. Gallardo Octavio, agradezco tus zelos, pero no rompa . el curso de nuestro amor •\ * ausencia tan peligrosa. Vuelve átomar tus papeles, mira, mi bien, que te enojas con tu esclava ,que soy yo, yquien te estima yte adora. ‘ Llenos están de verdades con una mentira sola, que eseribí enojada un un día, debía de estar «losa. No te quiero. Octavio, dixc, esta mentira perdona, pues adorándote estaba, •' señor mió, como agora. Las demas estima, Octavio, porque son verdades todas, que dar crédito álos zelos no es razón, sino deshonra. Qué importa que me conquiste un Cesar ?lo mismo importa que si lo fuera de mármol '‘ con su laurel ysu tóga, ' Vuelve átomar los cabellos, mira que el amor se enoja deque la cárcel quebranten • los que en la suya aprisiona.’ Las cintas, mi bien ,que fueron ' . aquellas noches dichosas las manos que te baxaban «sos papeles que arrojas, '* no es razón que las desprecies; ypara que no te pongas ®n camino, quiero atarte Con ellas. Oct. Que no conozcas '' que est^y ,Casandra ,enojado, yque ios zelos abonan todo pensamiento infame, toda locura amorosa? Suelta las cintas, no quieras que las rompa. Cas. Enojo tomas de que te prenda ydetenga ? vete con ¿íios. Oct. Ya es forzosa ini jornada; no he de ver, que fuerza contra la honra tiene el poder, Dios te guarde. Cas. Espera Octavio Oct. Estas loca? l^ase. Cas. Ay mayor desdicha mia? Fin. Qué rae manda para Roma, señora Fabia, que voy ''‘ por todo. Fah. Que busque en toda muchas cosas que traerme. .. Fin. Muchas cosas. Fab. Muchas' cosas. ' Fin. En Roma hay muchas estatuas, pirámides, que se asoman áver lo que hay en.las nubes, quieres desto? Fatí^ov sombra. Fin. Pues qué quieres. Fah. Seda ytela, yalgún poquito de joyas. ' Fin. Yo, qué? Fab. Joyas. > Fin. Pues partamos el nombre, yáDios mi polla, que está la posta aguardando. Fab. ADios. Qué tienes, señora? Cas. Desdichas, Fabia, nacidas de zelos, que ei^tre las olasdel mar de amor me atormentan; qué haré? Fab. Tú verás que torna con mas furia que se fué. Cas. Una cosa me reporta, que áquien la muerte deS'ija toda la vida le sobra. ^anse» Salen Fampeyo yyílberto. Pom. Secreto me quierp^ hablar? .^Ib. Así me tiene advertido. Pom. Novedad me ha parecido. ^Ib. Pues qué podéis sospechar?*’' - Pom, Como en los Príncipes es la primera información tan peligrosa ;^es razón I temer el llegar ‘deí^^pues.^ "- ^ Quién no teme vez alguna sin causa, Albettó'; ofenderlos, pues basta para perderlos • que se enoje la fortuna? Que puedo perder su gracia me da sospecha ,ésto siento, C 354 pues no hay mas de un pensamiento de su gusto ásu desgracia. La envidia, de tjuien se cuenta que janias durini(5 en palacio, no debe de andar despacio, alma en mi desdicha intenta. jilh. Pompeyo, ávuestra virtud la envidia tendrá respeto, no pienso que este secreto ofende vuestra quietud, antes es por vuestro bien. Sale Oton^ Ot. Vino Pompeyo? Aquí está. Ot. Salte afuera. Pom. Qué será? ^Ib. Cerraré, señor? Ot. También, Poínpeyo, si la salud de un Príncipe consistiese en un vasallo, ytuviese honra ,nobleza yvirtud, seria justo que luego le aventurase por él ? Vom. Habiendo nobleza en él, salud, vida, honor, sSftiego, hijas ypatria debria el vasallo aventurar. Ot. Quien bien sabe aconsejar, sabrá volver por la mia. Pompeyo, ni la grandeza del imperio, ni el poder del cetro pueden hacer que mude naturaleza nuestra humana condición, porque en cosas naturales tienen los cetros reales genera] inclinación. Verdad es que se resiste considerando su ser, mas no siempre, que hay poder, ,'r que en mayor fuerza consiste. Ira yamor son pasiones, de quien decirte pudiera, si cansarte no temiera, notables difiniciones. No sé qual es la mayor, mas no me vi' tan airado jamás, que no haya pensado, que tiene mas fuerza amor* llirás tú confuso ya, áqué efecto el Cesar hace estos prologos, si nace de algún amor? claro está. Amo ,Pompeyo, yde suerte, puesto que mi amor infamo. que en tener esto que amo, está mi vida ólui muerte. Puédeme un vasallo dar vida ymuerte, vida, en darme Jo que amo, ymuerte, en negarme lo que no puedo olvidar. Que por el sacro laurel que Gregorio me ciñó, que no hiciera mas que yo el bárbaro mas cruel. Porque intentando excusar llegar átan baxo estado, muchas veces he llegado liasta quererme matar. Ya no puedo resistir tantas penas, yasí quiero, viendo, Pompeyo, que muero, hablar yintentar vivir. Tiene un ^^sallo el tesoro que adoro, una hija tiene, de quien tanto mal me viene; tanto su hermosura adoro. Podréis pedir, Pompeyo, que ámi amor la persuada su padre? Pom. Es de gente honrada? es ilustre, óes plebeyo? Ot. Caballero principal es su padre. Pom. Pues no es justo que intentes, señor, tu gusto, si ha de responderte mal, Ot. Mal, por qué? Luego es razón matar su Príncipe un hombre, porque tenga ilustre nombre. No es matar al Rey traición? t*om. Sí señor, pero no así, pues el hombre no es culpado por haber hija engendrado que te diese iniier te átí. El espádel ono mala porque ia espada forjó, mel padre porque engendró la beldad de que él le trata. Ycon este pensamiento mas culpa el cielo tendría, porque la hermosura hería, flue el hombre que es instrumento. l"ncs ponerle culpa al cielo, bien ves que no puede ser. Ot. Conozco en tu proceder que es sospechoso tu zelo. El que la espada forjó no es culpa si otro fcomo el p^dre que retrata su ser en el ser que dio. IVlas si estando dos riñendo, iuno pudiese estorbar 1dno llegarse amatar, fque estará culpado entiendo* fAsí el padre por no dar remedio al que ha de morir. potn. Yno es mejor resistir, ^gran señor, óaventurar de ese vasallo el honor? Ot. pues es mejor que el Rey muera? póm. Morir, por qué? Ot. No pudiera? Porri. Nadie se muere de amor. 'Qf^ Bastará un exeujplo? Pom, Sí. Qt. Es de las letras sagradas, ¿ara que te persuadas, que hay tanto peligro en mí. Hijo de David Amon, enfermó de amor ,yfue de su hermana, en que se ve la fuerza de esta pasión. No comía ni dormía, envió el Rey áTamar, de que pudo resultar Ja vida que ya perdía. pm> El Roy su hija envió, sin saber lo que intentaba Amon, yno imaginaba lo que después sucedió. Mas mire su Magestad que ese exemplo le condena, pues puede templar su pena ver de Absalon la crueldad. Ct. Pompeyo, dexa razones, no andemos en argumentos, yo entiendo tus pensamientos, ytú entiendes mis razones. Lo que pudiera tomar como absoluto señor te pido, no seas traidor, pues ya me intentas matar, íAdoro áCasandra bella, Otón soy, tu señor soy, bien ves que casado estoy, no he de casarme con ella. Que si aquesto dispensara el Pontífice, ella fuera Eniperatriz, ytuviera laurel por única yrara. Otros grandes Capitanes *e han rendido como yo: mira tú sí se casó Alexandro con Roxanes. Ve átu casa ,ypersuade tu hija, Rey soy. Pom. Señor, persuádeme tu amor, ymi honor me disuade. Entendí tus pensamientos desde el principio; yo iré, yáCasandra le diré tus amorosos intentos. No Ja forzaré, Señor, que será baxeza en mí, ya que no lo sea en tí haberme dicho tu amor. Bien pudieras como sabio de esta deshonra excusarme, que mas siento que agraviarme el darme culpa en mi agravio. Que de un padre, óde de un marido no es la culpa no saber la ofensa de la muger, sino el haberla sabido. No'hay mas claro testimonio de infamia, si bien es piensa, que quien ayuda ásu ofensa, no es hombre, sino demonio. Las honras que he recibido de tu mano perdonara, pues me han salido ála cara, yaun al alma me han salido. Vengo áconfesar en esto, que me has honrado, señor, si puede llamarse honor el que se quita tan presto. Mas quién habrá que no crea que el tuyo se ha de perder, pues le quieres ofender con una mancha tan fea? El estimar tus victorias mayor lástima me dió, por ver que engendrase yo quien obrcurezca tus glorias. Bien pienso que erré, señor, quando con poca cordura te alababa su hermosura, pues no te alabé su honor. Pero estaba confiado de tu virtud ,ni sabia que en tanto valor cabi» pensamiento afeminado. Voy ádecirle que estas tan declarado conmigo. W >3 5 33 ^ que vo, grpn señor^ contigo ya no puedo estnio mas. Ot. Ptdre, S'. ñor, no lioreis: oiJ. Pom, Oir no qui^ie^a, que no oyendo no sintiera el agra”io que me hacéis. Ot. Mirad que sois mi gobierno, mi presidente ,mi ser. JPcw. Qné puedo serj mi Rey; sois: condenado állanto eterno? un hombre soy sin honor. ; Ot. Paso, Pompeyo, no mas, i que ya cansándome vas^ yo te doy con mi valor •. mas honra yautoridad s- , '‘ que te han dado tus mayores. ,.,í s. Pom. El haber sido mejores que yo me dio libertad. -'. Ot. Ninguna, que claramente.. ;;-•/ será verdad lo que digo, pues no tuvo Rey amigo, .b -f f ypor ventura pariente. Pom. No es honra, aunque honrarme Intentes ver que este nombre me llames, porque los grados infames «> ántes deshacen parientes. Voy áhacer que ella no crea •• y, el nombre que áentrambos das, óque contigo no mas este parentesco sea. , Ot. La fácil voluntad que el alma inclina aamar ,óaborrecer, no da vitoria '«, •tan grande amor, como la grande gloria, de que el entendimiento desatina. Esta de amor hazaña peregrina,’ y; consagre mármol la inmortal memoria, pues se atreve áofender mi loca historia, la Magestad humana yla divina. Es disculpa de casos tan violentos, que nuestro entendimiento persuades, amor, con prometer .dulces contentos. Disculpa en sus mentiras mis verdades, que en llegando ávencer entendimientos; qué se puede esperar de voluntades? léanse. Salen Octavio yFineo de camino. Fin. Buen modo de caminar: áRoma vamos así? Oct. IMo acierto ásalir de aquí. Fifi. Quien yerra, en qué ha de acertar? Oct. Piensas tü que puedo mas? Fin. Aunque vamos caballeros, parecemos cabestreros, que criminan hácla tras. Ocí. Fluco, rodo el furor con que áCasandra dcAe, luego que no la miré se vulvií) piedad yamor, > Apénas dexé de ver la casa ,quando entre yelos de temores yrecelos coniencé átemblar yarder. Parecióme que delante Casandra se me ponia, ylloraibdo me decía,' adói^de vas ,loco amante? Cómo me dexas así tan ápeligro, que Otón aproveche la ocasión desamparada de tí? Ingrato, asi me has pagado el amor que me has debido? amor pagas con olvido, ycon descuido cuidado? Pues ámorir me resuelvo; yque yo le respondía, no me voy ,señora mía, no me voy, que luego vuelvo» No sé si ha sido verdad, óimaginación en mí, pues en efecto la ví ^ con mas que humana beldad. •^Quando aparece Ja aurora, *Coronándole la frente la cinta resplandeciente con que el sol los montes dora: las cándidas azucenas, rematando en granos de oro aquel precioso tesoro de las líneas de sus venas: un clavel, quando vestido de rubí Ja vista engañas, yentre verdes espadañas parece que le han fingido: una fuente cristalina, que bulle en un campo yermo, no mas claro que un enfermo con mortal sed la imagina: con bonanza humilde un mar, un prado en Abril ameno, un cielo en Julio sereno quando el sol se va acostar: un almendro, que se atreve con la llor álas heladas, por vencer las encarnadas, 337 l3S hannndo en nieve» sus colores u„ ¿eíiro blando en fin, que Salta por un jardín para enamorar las lloreSj pues asi la vi, yen calma después de verla quede, yálos ojos trasladé la imaginación del alma» ’fin. Si de esa suerte lo sientes, td propio te eres traidor^ qué mas se quiere el amor sino que tu le fomentes? Yo nunca pinto mis damas desa suelte, porque es dar armas áamor. Ot. No es amar si así no pintas quien amas; fin. Una muger entre clara ymorena en los cabellos, negros los ojos, yen ellos ningún ehristiano repara. La nariz como una esquila de borrico de aguador, ypor cencerro el humor, ^ que del celebro destila. J Üna boca descubierta, ! yno limpia sin poesía de perlas, qua es cosa fría, con sus labios de antepuerta. Los dientes como Jos potros, donde los afíos le hallo, yque puestos ácaballo se llevan unos áotros. Las manos como tajadas de bacallao. Oct. Estás loco ? Fin. Todo lo que digo es poco. Oct. Yde esa muger te agradas? Fin. No me agrado, pero así pintarla. Octavio, es razón, porque la imaginación se vaya huyendo de mí. Paro dime, qué has de hacer ya de Casandra ála puerta? Oct. Ver la de mi cielo abierta. Fin. Ysi te acertase ver, qué dirá de tus enr.jos ? Oct, Que iba huyendo, yque volví, porque h:í enviado tías de mí el algualcil de sus ojos. Sülen Libio ytres hombres con armas ,Lido^ >ro ,Leoncio yPersio, Fiv, Ya os he contado el estilo con que me dio la respuesta. Ijid. Yse trató de esa suene? Z,iv. Puso falta en mi nobleza, como si fuera algún hombre que no supiera Florencia mis nobles antecesores, León. Entónces mas justo fuera, que con la espada óla daga castigara su soberbia. Per. Dice Leonelo muy bien, pues la privanza del Cesar le tiene en lugar tan alto, que hade ser mayor la ofensa. Lid. Antes el lugar que tiene solicita mis afrentas para que tome venganza, pues es con tanta baxeza. Sus hijas le lleva áOtón Pompeyo: extraña manera de adquirir la voluntad! Lid. El viene. Oct. Qué gente es esta? Pin. Por Dios que me dan cuidado, la puerta %Ponipeyo cercan. Oct. Si es Huit? Pin. Así lo parece. Oct. Retírate aquí. Liv. Ya llega. Sale Pompeyo. Pom. Pasos, dónde me lleváis? mas no sabéis que me guia, la misma desdicha mia, pues la mia sustentáis. Mirad que ála muerte vais, jio vais pasos tan ligeros, . que bien puede deteneros la novedad destos casos: vamos poco ápoco pasos, que habéis de ser los postreros. Acaso fué fantasía todo su ser yvalor, yo pienso que fué el amor autor de la tiranía: tan alta fama tí-.nia, que era Alexandro segundo en tierra yen mar profundo, pero muger le engaño, disculpa que nos dexó el primer hombre del mundo. Casa en que dixe mil veces que estaban mis tres potencias, qué notables diferencias! , qué triste vida me ofrec.es! . Un infierno me pareces en llamas, iras ypenas. 33 ^ áque desde hoy me condenas con mis tres hijas por furias, que esto pueden las injurias, aunque por culpas abenas. Liv. Llegad agora metiendo mano. Salen, Pom, Qué es esto ?Per. Que mueras. Pom. Amí, traidores? Oct. No harán, porque habrá quien le defienda. Fin. Huid, ladrones infames. Oct. Obuen Fineo! Pom. No seas, ./ícucbillándose, mancebo ilustre en seguirlos. Ocasión para que pierdas la Vitoria que has tenido. Oct. Sabes por dicha quién eran? Pom. Uno pienso que conozco, yese presumo que lleva el castigo de tu mano. Oct. Oxalá que todos fueran. Pom. Envainad acero noble, yque te bese me dexa los pies. Oct. Señor, eso haces? Pom. No es justo que te agradezcá* haberme dado la vida? Oct. Quien podía defenderla con tanto brío, no es justo que áningún hombre la deba. Pom. Tu calidad preguntara, pero veese en tu presencia^ tu nombre solo me di. Oct. Bien sabes tú mi nobleza, sangre soy de los Adornos. Pom. yla mejor desta tierra. Oct. Fabio Adorno fué mi padre, Pom. La patria se le confiesa agradecida. Oct. Es mi nombre Octavio. Pom. Octavio, quisiera, pues estamos en mi casa, que parte de aquella deuda te pudiera agradecer. Salen Fabia ,Casandra ,Elena yFlora» Ele. Qné dices;? Fio. De qué te alteras ? Ele. De que dice que es mi padre. Fab. No me engañé ,pues ya llega. Cas. Señor, qué es estoque dicen; tú espada ?tú que en Florencia eres el mayor gobierno ? Pom. Hijas ,no he dexado al César con gusto, ni yo le truxe,. ántes con mortal tüsteza, pues no aguardé mis criados, vine ádeciros mí pena; pero apenas vi esta calle, quando de mi propia puerta salió Livio con tres hombres^ liivio por vengar la ofensa de no le dar áCasandra, por no hacerla ámí nobleza: gracias áDios, que este ilustre mancebo ,que de Florencia es lo mejor ,me ha librado; agradecedle la deuda en que os ha puesto ,que yo no tener vida quisiera, apt pues no merece este nombre vida que su dueño afrenta. Ele. Atan grande obligación qué palabras hay que puedan satisfacer? Oct. Yo, señoras, iba ,como el trage os muestra, átomar postas ,que voy áRoma; vi la pendencia, saqué la espada ,no hice cosa de importancia en ella, que el señor Pompeyo es hombre exercitado en la guerra, ylos hiciera pedazos. Fin. Con todo eso se llevan ciertos tantos de camino, para que otra vez no vuelvan* Pom. Octavio, mi obligación, ymi amor en competencia quisieran darte algún premio; yaunque de alguna riqueza hay joyas en esta casa, no igualan álas tres prendas que estás mirando ;si acaso para que mi hijo seas alguna de ellas te agrada, dime quál es, que con ella te daré diez mil ducados, que mi hacienda valdrá treinta* Oct. Bésoos mil veces las manos 'por tanto honor. Pom, Si te quedas en mi casa ,has de honrarla; quieres ála hermosa Elena, óáFlora? escoge. Oct. Señor, ya que Páris me contempla mi fortuna ,mas me agrada Casandra. Pom. No hablemos della que hay un grande inconveniente. Oet. Pues ,señor ,como no sea Ciáandra, cesa el partidoj perdonad señoras bellas, que amor ha sido ia causa. Vuestra elección es tan cuerda, que nadie puede culparla. Oct. Qu® obliga áque no puedas daiine áCasandra? Pom. No sé. fí¡t. Golpes han dado ála puerta, yresponden que es Otón. Poní. Eí'O te doy por respuesta^ llevadle por el jardín, que no quiero que le vea. Cas. Ay Octavio !quieres darme Ja muerte? Oct. Matar quisiera mis zelos :Pompeyó es noblej dentro de su casa el César ! Otón ,Casandra, en tu casa? pin, Tu harás que Pompeyo entienda tus zelos. Oct, Déme la muerte, 5Í darme vida desea, pues no tengo agora en mi cosa que mas aborrezca. léanse., Síile Otón de noche, p/. Quién no dirá que somos muy amigos, Pompeyo ,visitándote en tu casa ? }m. Yo no quisiera deste amor testigos, ít. Con la noche ,Pompeyo ,todo pasa. hm. Qué piensas que dirán mis enemigos, iquien de mi favor la envidia abrasa? Di. Que sola Ja amistad en cosas tales junta, enlaza, éiguala desiguales. Has hablado áCasandra, padre mío? hasle dicho el estado en que me ha puesto? Pom, No he podido, sefíor, aunque porfío, demas de ser muy presto. Un año es presto ? Pe»!. Un año? Ot, Dixe mal, qué desvarío, iiD siglo, ymas después que hablamos destoj iátlüla ,que yo quiero retirado cir lo que responde ámi cuidado. Pí»!. Tiemblo por Diosj pero si obedecerte es fuerza, que justicia no es posible, yo la hablaré ;Casandra ,escucha ,advierte, i()^i está nuestro Rey ,hombre invencible j quiérele tu, que dice que tu suerte dichosa 5que el furor terrible íeamor Je lleva ino mirar mis daños, becipitado de sus verdes años, í'sdecc, Casandra, que te adora, parezca barbarismo “larte un padre ,que el dolor que llora P'iwc templar el fuego deJ abismo. ^»í. Ot, Pompeyo, aquí no está Casandra agora: con quién estás hablando? Pom. Si es lo mismo para no te querer eternamente, qué importa que esté ausente, ni presente? Ot. Pompeyo ,poco ápoco, yestá cierto, que si tu larga edad no respetára, yesas lagrimas que hoy pasan el puerto de la nieve, que ya cubre tu cara, • con una voz áquien te hubiera muerto llaniára, yde tu agiavio me vengára. Pom. Quando esta enemistad mueva áira, que somos César yPompeyo mira. Cas. Ya se fué Octavio, señor, Ot. Aquí me quiero apartar. Pom. Hija, yo te quiero hablar. Cas. Si sabe acaso nii amor? Pom. Casandra ,el Emperador está de suerte por ii, que me ruega, ymanda ámi que te diga ,ymande luego, que le quieras, mando yruego, que tiene tu muerte en sí. Cómo te pedré rogar, ni mandar cosa tan ciega, aunque él como amante ruega lo que Rey puede mandar ? yo digo que esto es forzar, yque no es mando ni ruego, si es juez amor ,yes ciegoj , ' pero mas lo viene áser, pues lo confij ina el poder, *.". con execútese luego. •'' Díceme que está su vida en tí, Casandra ,yme advierte de que tu serás su muerte, ‘ yyo seré su homicida^ *~ que ser,^ó no sei perdida consiste enJos dos yasí '* vengo ásér tercero aq'uí,. '' yárogarte que Je quieras, porque la infamia que esperas comience, Casandra, en mí. Cas. Padre mió ,si el Rey manda cosas que son contra ley, dexa entonces de ser Rey, yen vez de mandar ,desmanda. Para qué con ruegos anda en cosas que son injustas? ypues que tu te 'disgustas, para qué me persuades, pues obedecer maldades f{ il •f^ 34°..., no son o^edíencí^is justas? üj Key, es Rey ,el honor j es honor ^eniranihos rejes deben tener unas leyes, yobservarlas con rigor. Amor ,en íin ,es amor, el poder ,al fin ,poderj pero es menester saber quién destos tiene la culpa, que siempre al hombre disculpa que dio la causa ,muger. Con esto se cierra yjura, que solo sabe este nombre, ylo que es vicio en el hombre, es culpa de la hermosura. Ocómo fuera ventura, que por excusar enojos nacieran, pues los antojos han hecho daño infinito^ los hombres sin apetito, ylas mugeres sin ojos! No sé qué digá. de mí, mas de que culpa he tenido en irle áver, que está ha sido la causa que áOtón le di. Confieso que áverle fui, pero no ádarle ocasionj ypues pagar es razón ^ lo que debo," áhaberla dado, déxame, padre ,el cuidado de volver por tu opinión. Que si bramase en el toro del tirano de Agrigento, tu honor, mi pensamiento tendrán uh mismo decoro. Perlas, piedras, plata, ypro. no tienen ,padre ,poder para la mas vil mugef^ yaunque la niué'rte le asombre, para que se rinda ál hombre, si dice que no ha de ser. Ot. Aescuchar mejor mi mal quiero acercarme á.'Jos dos. . Pom. Di, hija 'bien sabe .r)ids,_ que ámi pensamrentó_ igual , fué tu respuesta l'eál: __ '' pero quarído están rendidos' poderosos atrevidos' ásus deleytes yantojos, hasta contentar los ojos ponen guarda álos'^oidps. No has visto enfermo ’á' uh Señor, yfabvicát* en ta Calle im palenque ,por no dalle pena con ningún rumor? ‘Pues asi quando de amor de deudas ,yde cuidados quieren estar retirados, fabrican desconocidos defensa álos oidos, por no escuchar agraviados, El me dice que es traición, ser autor de la hermosura, que le dio muerte segura, pues fui primera ocasión. Que quita, prosigue Otón, Rey al Imperio ,si él muere, por no le dar lo que quiere : yyo no quiero incurrir en su muerte, ni vivir, si tanta deshonra adquiere. Tú, hija del alma mia, hoy morirás por mi mano, ántes que el poder tirano venza tu honesta porfía. Para que en mi sangre fría la que en esta daga lleve ádarme su fuerza pruebe para matarme mejor, aunque yo sé que el dolor hará entonces lo que debe. Otofi le detiene^ Ot. Qué haces? Pp77i. Ya no lo ha visto, señor ,vuestra Magestad ? la rebelde voluntad de mi Casandra conquisto. Con esta daga resisto el valor de su respuesta, porque la miro dispuesta para no me obedecer, .que dice que no há de ser, si vida yalma le cuesta. Cas, Lo mismo vuelvo ádecir; no porque no haya que amar en tu VaioV singular, que es'tiniar ^ypr'efcrir.'' ^ Pero para mi 'vivir ^ " César ,perdido el honor, ’’ que puesto que Emperador eso es bueno para tí; pero mi honor para mí debe de ser lo mejor. Piensas tü-'qüe no te quiero, f que no te estimo ,yte adoro, yque tu Real decoro ' ^ningún mortal preíiero ? piensas tú que persevero por soberbia en tal poríia? jjO señora pero querría estimar tanto nii^ honor, que fícese mas nii -valor que tu inmensa Monarqní'a. iQuerría ,César ,dexar :un exeniplo álas nnigeres, íque ávuestros vanos placeres [tio diese tanto lugar. IQue Lucrecia es de alabar; fpero no de cuerda yfuerte, 'que su castidad se advierte rdespués de haber sido necia^ yyo quiero ser Lucrecia en solo darme la muerte. Fabrico, Rodulfo, Alberto, iSalen los tres. Jlod. Señor. Oí. 'Entrad ,escuchad la mas notable piedad, con el mayor desconcierto. Salen Elena ,Flora ,Pabia, Octavio yFineo^ Ele. Entra Octavio, que le han muerto. Oct. Vivo está :de qué te admiras ? pío. Desprecios se vuelven iras. Ot. Qué gente es esta que ha entrado? /ílb. Ya te han visto que has llamado 'con tus v'oces quantos miras. 'Vom. Señor ,mi familia es; vendrán acaso állorarme, viendo que quieres matarme, yque han subido los tres. De que la muerte me dés estoy contento ,señor, pues que muero con valor; que viendo mi resistencia no se dirá por Florencia, que me has quitado el honor. Ot. Ahora bien ,j^ompeyo, di, si Casandra se casára, áquién la afrenta tocara, ásu marido óátí ? 9om. No puede tocarme árni si está casada ,señor. It, Pues busca alguno, que amor le obligue ,si puede ser, porque siendo su muger le toque guardar su honor. Deme vuestra Magestad licencia de hablar. n. ••• Ot. Si doy. Oct. Pues yo su marido soy. Ot. Extraña temeridad! Oct. Noble soy desta ciudad; Octavio Adorno es mi nombre, -gran César,y ,íio te .asombre,, -c ,- que me oponga átu poder', , yáguardar una-mpger,xh ^. cosa imposible en ei hpmbre. ,^ Muerto ,ó;vivo, yo he querido ^- ásu honor aventurarme; j yaunque sé que has de jnatarme ,j; quiero morir su marido. Su mano ,señor, te pido; porque tengo tanto amor ásu hermosura yvalor, que pretendo desde aquí, que corra su honor por mí, porque no pierda su honor. Ot. Pensando estoy de los tres el valor mas bien nacido que se ha visto, ni se iia oido, si no le venzo después. Pompeyo parece que es un castillo de valor, con barbacana de P Casandra una torre fuerte, que se resiste ála muerte; yOctavio un monte de amor. Pero no se hade decir, que me habéis aventajado, que he de salir coronado de mas victoria, ómorir. Yo me sabré resistir para ganar esta gloria, ydexar de mí memoria, contra amor, contra su abismo; porque] vencerse ásí mismo llaman la mayor victoria. Yo quiero vencer mi nombre, yestimar mi pensamiento por el mayor vencimiento que pudo caber en hombre. Desto la Italia se asombre, no de las armas ygloria que me dan eterna historia, pues solo quien se venció ásí mismo ,ese alcanzó ' solo la mayor victoria. Afe de Rey he de cumplir la palabra que aquí os doy: D2 34 » ^ií V.