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Haciendo malabares con el género: Jennifer Miller

Abstract

El devenir de nuestros cuerpos se prolonga a lo largo de todo el ciclo vital, en función de una serie de ejes de sentido que permiten leerlo, comprenderlo y hacerlo inteligible en el contexto en que se desarrolla. Estos ejes, estas categorías de sexo, género, sexualidad, nivel socioeconómico, clase, raza; se performan de un modo siempre fallido y deben una y otra vez ser reiterados en orden a lograr una adaptación progresiva a un pretendido canon normativo anterior que no es susceptible de ser representado por ningún cuerpo. Así, comprenderemos dicha repetición fallida y la consiguiente posibilidad subversiva que entraña, como un “estar en el aire”, un “hacer malabarismos”, con el doble componente de desmantelar paulatinamente la norma sin perder la posibilidad de que la vida prospere.

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Haciendo malabares con el género: Jennifer Miller

Author: Galé Moyano, María José
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/b05d2098-5f3c-42c7-835b-28a9b0e65aca/download
Théma a. Re is a de Filoso ía Nº 46 (2012 - Segundo semes e) pp.: 369-376.
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HACIENDO MALABARES CON EL GÉNERO:
JENNIFER MILLER
Ma ía José Galé Moyano
Uni e sidad de Za agoza (España)
Recibido: 15-07-10
Acep ado: 14-09-10
Resumen: El de eni de nues os cue pos se p olonga a lo la go de odo el
ciclo i al, en unción de una se ie de ejes de sen ido que pe mi en lee lo,
comp ende lo y hace lo in eligible en el con ex o en que se desa olla. Es os ejes,
es as ca ego ías de sexo, géne o, sexualidad, ni el socioeconómico, clase, aza;
se pe o man de un modo siemp e allido y deben una y o a ez se ei e ados
en o den a log a una adap ación p og esi a a un p e endido canon no ma i o
an e io que no es suscep ible de se ep esen ado po ningún cue po.
Así, comp ende emos dicha epe ición allida y la consiguien e posibilidad
sub e si a que en aña, como un “es a en el ai e”, un “hace malaba ismos”,
con el doble componen e de desman ela paula inamen e la no ma sin pe de
la posibilidad de que la ida p ospe e.
Palab as-cla e: muje es ba budas, sexo, géne o, sexualidades.
Abs ac : The becoming p ocess o he body de elopmen happens along all ou
li es. The ca hego ies like sex, gende , sexuali y, socioeconomic s a us, class,
age, a e he ma ix ha allow body knowledge and in eligibili y. We always
pe o m his guiding p inciples wi h ailu es. We ha e o keep epea ing he
no m o e and o e o each he adap a ion o ou con ex s.
The mo emen be ween he ailu e in he no m and he e o o a success ul
pe o ming can be concei ed like “juggling”. In one hand we can damage he
s anda d, in he o he we ha e o su i e.
Key-wo ds: bea ded women, sex, gende , sexuali ies.
Ma ía José Galé Moyano
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A pesa de la complejidad a la ho a de si ua un pun o de pa ida en el
análisis del cue po, es ablece emos un ma co de in elección elacionado con
su ca ac e ís ica de de eni pa a e lexiona ace ca de su con igu ación y de
cómo una i encia del mismo “desajus ada” en cuan o a lo no ma i o, puede
conlle a su imien o, pe o ambién con ibui al desa ollo de es a egias de
sub e sión que pongan en ela de juicio su supues a na u alidad. Así, a pa i
de cie as p ác icas i ales, podemos encon a mecanismos pa a la esigni-
icación de aquello que se ha conside ado en el con ex o occiden al como un
cue po “no mal”.
Es in e esan e p opone un pequeño eje cicio de “ex añamien o” con-
cep ual sob e el signi icado léxico que se ha dado al é mino cue po. En el
Dicciona io de la Real Academia Española, la p ime a en ada en que se de-
ine el cue po es: «Aquello que iene una ex ensión limi ada, pe cep ible po
los sen idos» pe o, a con inuación, hay o a en ada, la cua a, que lo señala
como: «Talle y disposición pe sonal»1. En el Dicciona io de uso del español de
Ma ía Moline , apa ecen las en adas: «Cualquie po ción de ma e ia», «Ma-
e ia comple a de un animal» o «Figu a de una pe sona conside ada desde el
pun o de is a de su belleza»2. Es o si ua ía el concep o cue po en la enc uci-
jada en e aquello que es pe cep ible de o ma e iden e y lo que es suscep ible
de se in e p e ado. A pesa de que es o pueda pa ece alejado del ema que
nos ocupa, es cu ioso ad e i cómo, la p opia de inición pa icipa, en alguna
medida, de la inde e minación. Es in e esan e es e pequeño eje cicio de de-
cons ucción, desde el pun o de is a e minológico omado en su aplicación
más ecien e y que a a de e ela una ensión in e na, pues o que pe mi e
obse a cómo, en ocasiones, la necesidad de delimi a con p ecisión un con-
cep o ae consigo la mani es ación de su ambigüedad, de su ambi alencia
cons i u i a y, de es e modo, hace pa en e la necesidad de que la en idad
“ eal” a que co esponde ese é mino, el signi ican e que co elaciona con ese
signi icado, a e de ija se de modo ei e a i o, buscando a su ez adqui i
una ce eza de sí. Es di ícil, incluso desde lo concep ual, desde el ámbi o de
lo lingüís ico, es ablece qué sea aquello que comp endemos como un cue po.
Si a endemos a las nociones a a és de las cuales se alcanza la posi-
bilidad de ija al cue po como algo acabado, inmo ilizado, nos encon amos
undamen almen e con las a iables de aza y de géne o, sexo, sexualidad
(además de o as que do an de in eligibilidad en los con ex os en que se desen-
uel e como pod ían se la discapacidad, la p ocedencia social). Se á nues o
obje i o a a és de la p esen e e lexión, con ibui una ez más a cues iona
la inculación de la noción del sexo con lo dado a p io i y, po an o, lo biológico
[1] Dicciona io de la Real Academia Española, edición digi al: www. ae.es. En adelan e, a lo la go
de nues o abajo, odas las consul as al dicciona io se ha án en es a misma e sión.
[2] Ma ía Moline , Dicciona io de uso del español, Mad id, G edos, 1998, p. 835.
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y la noción del géne o con la insc ipción cul u al que se a icula sob e el sexo
y, elacionado con es o, des incula la supues amen e na u al co espondencia
uní oca en e ca ego ía sexual y deseo he e osexual. De es a o ma se a a á
de en ende a la a iable sexo y, en de ini i a, a los aspec os inculados con lo
biológico (y po lo an o aquellos en endidos de an emano como inamo ibles)
como un cons uc o cul u al edi icado sob e la asignación de la ca ego ía muje
u homb e al cue po conc e o de cada indi iduo. Es a asignación, que pod ía en-
ende se como una imposición, supone que cada cue po enga la posibilidad de
se in eligible den o del con ex o conc e o en el que se desa olla y pueda a lo
la go de oda su ida cumpli con las expec a i as que se cie nen sob e aquello
que es de o ma e dade a, de o ma ce e a, pe o ambién es ablece un canon
no ma i o. A a és de la de e minación cla a de aquello que es un homb e o
una muje se elige, de en e oda una mul iplicidad de mani es aciones que es
di ícil enco se a en unos é minos an poco cla os, un ejemplo conc e o que
ep esen a á al conjun o, un modelo que imi a a la ho a de ac ua a dia io y
que se i á como e e encia pa a con igu a odo el abanico de posibilidades
co po ales que podemos encon a .
Si de nue o, y con el in de ob ene cie a comp ensión ace ca de qué
elemen os ba aja pa a log a es ablece la di e encia, acudimos al Dicciona-
io de la Real Academia, en absolu o encon amos pa áme os que pe mi an
di e encia uno y o o polo del que in e p e a emos como con inuo sexo-géne o.
Pa a es e, una muje se á una “pe sona del sexo emenino” en la p ime a en-
ada, o bien, en la e ce a en ada “muje que iene las cualidades conside a-
das emeninas po excelencia” y pa a o o ga mayo cla idad a es e in en o de
de inición se acompaña de un ejemplo conc e o: “¡Esa sí que es una muje !”3.
Po o a pa e enemos que, al acudi a la en ada “ emenino”, en un in en o de
de inición se dice: “Dicho de un se : Do ado de ó ganos pa a se ecundado” es
deci , es la eminidad y no an o el hecho de se una muje la que do a de esa
posibilidad de se ecundada. No se encuen a una mayo cla idad al emi i -
nos al é mino homb e, pues o que es e se in e p e a como gené ico en nues a
lengua y nos encon amos con la pa adoja de que el homb e se ía un “Se ani-
mado acional, a ón o muje ” y a un mismo iempo en o a de sus de iniciones,
más conc e amen e la e ce a, un “Va ón que ha llegado a la edad adul a” o
bien “Indi iduo que iene las cualidades conside adas a oniles po excelencia,
como el alo y la i meza”, con el consabido ejemplo acla a o io que es el equi-
alen e al p opues o pa a el caso de muje : “¡Ese sí que es un homb e!”. Todo
ello eniendo en cuen a po o a pa e que el é mino homb e (como sucede con
el é mino dios en algunas eligiones) emi e a un iempo a la unidad y a la
mul iplicidad: “G upo de e minado del géne o humano”. Todo es e, si se quie-
e, “juego de palab as” si e a nues o p opósi o pa a des aca la di icul ad a
[3] Dicciona io de la Real Academia Española, edición digi al: www. ae.es.
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la ho a de es ablece los lími es p ecisos de lo que cons i uye pe enece a una
ca ego ía que, en de ini i a no es cla a y que no puede se lo po que se a a de
con igu a a pa i de una se ie de nociones que no son ácilmen e clasi icables
en dos ámbi os es ancos. Ni el cue po, ni la dis inción pe ec a en e homb es
y muje es son cla amen e ubicables cuando hacemos e e encia a la e minolo-
gía a pa i de la cual se p e ende aco a las ealidades, desc ibi las.
Es necesa io ene en cuen a cómo en la con igu ación del yo iene un
peso esencial la posibilidad de la enunciación. Si a endemos a la idea nie zs-
cheana ace ca del suje o, encon amos que es e se ía una icción cons i uida
a pa i de la enunciación, de la posibilidad de deci yo; una c eencia en la
pe sis encia que subyace a los cambios y que o ma pa e de una “sue e de
e ichismo de la subje i idad”4 p ac icado po nues a cul u a que no consis e
sino en una más de las ilusiones de la misma. Ese e ichismo de la subje i idad
se ex iende ambién a la o ma, a la con igu ación de lo ma e ial en ealida-
des bien delimi adas de ca ac e ís icas conc e as, cla amen e pe cep ibles. Del
mismo modo en que es cons uido ese suje o lo es el cue po, supues o sus en o
ma e ial de la subje i idad. Así pod íamos en ende la asignación de los suje-
os a una u o a ca ego ía sexual como una sue e de ánimo clasi ica o io, de
idea p econcebida pa a do a de un signi icado asible, comp ensible, nues os
cue pos, inse ándolos nue amen e en una ma iz de sen ido.
La cons ucción del suje o sexuado, del cue po desde un pun o de is a
canónico, no inaliza en el momen o en que se p oduce la asignación de géne o
po pa e de un especialis a. Es e cue po, que escapa siemp e de algún modo
a nues a posibilidad de de inición, debe á se pe ilado de mane a ei e ada,
cons an e, a lo la go de odo el ciclo i al. Las asignaciones de géne o, supues a
co espondencia cul u al de las ca ac e ís icas biológicas, debe án se impues-
as epe idamen e a a és del discu so de la His o ia, de la Psicología, de la
Medicina. Debe án se econ igu adas pa a que no queden en ningún momen o
di uminadas, pa a que no lle en a con usión y debe án deja cla o que se es a-
blecen po co espondencia con un sexo biológico. De es a o ma no se insc iben
sob e el cue po, sob e la asignación sexual p e ia, sino que an o o gando una
o ma a eso que signi ica á, du an e oda nues a ida, ene unos geni ales
p ima ios conc e os de e minados po esa pe sona especialis a.
En cualquie caso, cuando hacemos e e encia a es a desna u alización
de la ca ego ía, no se puede supone po el con a io que exis a una libe ad
indi idual po pa e del suje o pa a con igu a los ejes que le con ie en el es a-
us de humano según le plazca. Las oposiciones que se p oducen en e lo que se
cons uye lib emen e y aquello que es á p ede e minado, na u alizado, señala
Bu le que «no desc iben la complejidad de lo que es á en juego en cualquie
[4] En ique Lynch, Dionisio do mido sob e un ig e. A a és de Nie zsche y su eo ía del lenguaje.
Ba celona, Des ino, 1993, p. 317. En el ex o la ci a hace e e encia a C . C epúsculo de los ídolos,
III, 5, KSA 6.
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es ue zo po conside a las condiciones en las que se asumen el sexo y la sexua-
lidad. La dimensión “pe o ma i a” de la cons ucción es p ecisamen e la ei e-
ación o zada de no mas»5. El géne o no cons i ui á una desc ipción sino más
bien una p esc ipción, algo obliga o io que debe á se cumplido con un ma gen
limi ado de ac uación. Po an o, la no ei e ación sis emá ica de las no mas,
o bien la ei e ación cuyo allo sea demasiado e iden e, end á consecuencias
sob e la ida del indi idio en cues ión que la p oduzca.
A la ho a de epe i la no ma de géne o end á g an impo ancia la
posibilidad de modi icación de un cue po que a a á de sus en a sin nunca
log a lo un canon de belleza, de eminidad, de masculinidad, un o den he e o-
sexual, cuya abs acción, cuya inasibilidad, conlle a án una pe pe ua al a. No
se debe, en ningún caso, ac ua en el con ex o de lo social con un cue po di ícil-
men e legible, los cue pos singula es, on e izos, con usos debe án pe o ma
en con ex os adecuados, aco ados al a e, a lo ci cense, o bien a lo que sea posi-
ble epa a po la clase médica y, po an o, se ci cunsc ibi án al concep o de lo
ano mal, de la en e medad. Ci ando nue amen e a Judi h Bu le encon amos
cómo «De hecho, p ecisamen e po que cie os ipos de “iden idades de géne-
o” no se ajus an a esas no mas de in eligibilidad cul u al, dichas iden idades
apa ecen solo como allas en el desa ollo o imposibilidades lógicas desde el in-
e io de ese campo. Sin emba go, su pe sis encia y p oli e ación p opo cionan
opo unidades muy impo an es pa a e ela los lími es y los ines egulado es
de ese campo de in eligibilidad, po consiguien e, pa a ab i –den o de los
é minos mismos de esa ma iz de in eligibilidad– o as ma ices dis in as y
sub e si as de deso den de géne o»6. Se á aquí, en el luga de la “ alla”, en ese
pun o de desajus e que p oduce la imposibilidad de ei e a la no ma en un
cue po no cohe en e con el modelo imi ado, donde si uemos la igu a de Mille
y, po an o, oda una se ie de posibilidades de cues ionamien o de la p opia
no ma de géne o.
El ello acial cons i uye un hi o en la di e enciación en e homb es y
muje es y debe íamos ene en cuen a el p oblema que supone el hace una
mani es ación pública del mismo, es deci , de p esen a una ca ac e ís ica p o-
o ípicamen e masculina en un cue po conside ado emenino. El desajus e, ese
símbolo conc e o que p oduce so p esa, que es di ícil de lee y hace que cual-
quie pe sona deba pa a se a in e p e a an e el cue po de la “muje ba buda”
y, po an o, an e el cue po de Jenni e Mille , es el elemen o conc e o que se
p opone como nuclea en su ela o. Pe o más allá de es e hecho, la i encia en
un cue po que no cumple con las no mas de géne o en dis in os con ex os se á
[5] Judi h Bu le , Cue pos que impo an. Sob e los lími es ma e iales y discu si os del “sexo”,
Ba celona, Paidos, 2002, p. 145.
[6] Judi h Bu le , El géne o en dispu a. El eminismo y la sub e sión de la iden idad, México,
Paidós, 2001, p. 50.

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undamen al. A la ho a de hace un análisis de la no ma es necesa io ene en
cuen a cómo es a p esen a un componen e ep esi o, se impone a ando de
palia las mani es aciones de la di e encia pe o ambién iene un componen e
undamen almen e posi i o, p oduc i o.
En el documen al de la ealizado a Tami Gold, de p incipios de los no-
en a, encon amos una ap oximación en poco menos de media ho a a la igu a
de Jenni e Mille . En él se ilman una se ie de e lexiones y de ac uaciones en
dis in os con ex os en los cuales ella in e p e a la i encia de su p opio cue po
y, al mismo iempo, in e ac úa con pe sonas del en o no. Desde el inicio, la
pau a es á ma cada po una di icul ad a la ho a de p esen a el cue po, de pe -
o ma con el p opio cue po en dis in os con ex os i ales. Se abo da la cues-
ión de lo a ec i o, de lo labo al, de la ida co idiana. Hay algunas cues iones
de especial in e és en sus palab as, en conc e o, al inicio, ella hace alusión a su
núcleo amilia y a su p opio p oceso educa i o:
C ecí en Ha o d, una ciudad pequeña. C ecí en un ambien e académico, mis pad es
e an p o eso es uni e si a ios. Mi mad e e a una educado a. Su iloso ía de la educación
u o mucho que e con el o alecimien o de mi ca ác e , has a el pun o que he elegido
cie as opciones que me desa ían a mí misma y a o as pe sonas. Mi abuela e a una edu-
cado a. E a muy ue e y dinámica, ellas implemen aban ins ucción indi idualizada, mi
abuela desde hace muchos años y mi mad e en los años sesen a. Eso e a algo e oluciona-
io. Luchaban con a el sis ema de esa mane a. Todo eso ue una in luencia muy g ande
pa a mí sob e lo que es impo an e, he moso, ú il, lo que es undamen almen e p oduc i o
y ue e. Un indi iduo iene muchas mane as di e en es de se . La idea no es se como el
es o del mundo.
Es undamen al el apoyo po pa e del en o no, a pesa de que, como
e ie e poco más adelan e, haciendo alusión al momen o del cambio, al pe íodo
conc e o en el que comienza a apa ece la ba ba en su os o; en un p incipio
sus ca ac e ís icas son di íciles de in e p e a incluso den o de su núcleo a-
milia ,
A los diecisie e años me empezó a sali un poco de ba ba. En mi amilia ealmen e no
lo hablamos. A mi abuela no le gus aba mencioná melo. Empecé a pe de el apoyo de mi
amilia. Cuando la ba ba me empezó a c ece con ue za mi mad e se había mue o. No
u e opo unidad de habla lo mucho con ella.
La necesidad de la comunidad, de un con ex o en el que la di e encia
pueda se no an o ole ada sino comp endida, in eligida, do ada de la
posibilidad de exis encia, se comp ende como i al en un sen ido li e al, es
deci , capaz de do a de la suscep ibilidad de ida,
Hubo un iempo en que yo me elacionaba con unas g andes amis ades pe o mi ba ba
no se mencionaba. Me que ían y yo las que ía pe o e a un ópico que no se mencionaba.
Eso a mí me daba mucho miedo e insegu idad. Aho a ya no. Me sien o apoyada po mis
amis ades y po la comunidad. Ya me sien o mejo en la calle.
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Todo ello eniendo en cuen a además cómo es necesa io que ese con ex o
sea capaz de e isa una y o a ez aquellos eje cicios de exclusión que desa olla,
pudiendo da cabida a un suje o no con o mado ya de o ma de ini i a sino en
cons an e modi icación. La econ igu ación del discu so que in e p e a al se
humano debe p opone se en la medida en que las p opias indi idualidades que
cons i uyen eso que denominamos lo humano –no que lo aco an en los lími es
de lo que debe se sino que lo hacen posible, que pe mi en que el concep o de lo
humano eme ja como algo complejo– ue cen a ese discu so, a esa de inición, a
lexibiliza se a pa i del desa ollo de es a egias de sub e sión. Se a a ía
po an o de iden i ica posibles es a egias de up u a con lo no ma i o en la
ac uación i al de de e minados cue pos.
En es a búsqueda de un luga donde si ua lo humano no no ma i o
que el discu so de lo hegemónico p e ende elega a los má genes, hemos de
ene en cuen a cómo el p oceso – ei e ando de nue o la idea bu le iana pe o
acudiendo a las palab as conc e as de Mille – no es algo anecdó ico, que su ja
po una decisión alea o ia y dependa del lib e albed ío de la pe sona que p e-
sen a una co po alidad no ajus ada a la no ma. La epe ición pe o ma i a
desacomodada conlle a una espues a que puede aca ea dis in os g ados de
iolencia,
Tengo miedo de i al baño en luga es públicos. Siemp e engo que ae a alguien con-
migo y habla cuando en amos pa a que escuchen mi oz po que no quie o que las muje es
me p egun en: “¿qué es á us ed haciendo aquí?” (…) Me acue do de habe sen ido mucho
miedo y no me con e í en dueña o gullosa de mi ba ba ácilmen e o ápidamen e. Tengo
una aga idea de un iaje a a és del país, cuando lo no é es aba en un baño público y digo,
“¿qué es es o en mi mandíbula?”. No sabía qué hace , pe o c ecía de una mane a muy len a
o sea que u e años pa a pensa lo. Cualquie a puede ene uno o dos pelos en la mandí-
bula pe o yo es aba p onunciándome como lesbiana en aquel iempo. Tenía diecisie e años
du an e la e a del mo imien o lesbiano que es aba basado en el einado el ma ia cado y el
de ocamien o del pa ia cado. Es o incluía no sólo de echos iguales pe o un nue o sis ema
[sic], y el eclama lo que pensábamos e a na u al y de la na u aleza.
La expe iencia de Mille , su pe cepción ace ca de su p opia iden idad,
supone una concepción de la no ma de géne o como algo que se a cons uyen-
do, no como algo dado en co espondencia con un cue po adecuado a la no ma,
Mi de inición de géne o sexual es c eada no sólo a a és de cómo soy y quién soy, pe o
ambién po mi in e acción con la sociedad. Yo es a ía con en a de conside a me una muje
con ba ba, aunque mi de inición de muje no es algo ígido, sino más inclusi o. Sien o que
la expe iencia de se a ada como un homb e po años a ec a mi ca ác e de al mane a
que en un sen ido cul u al mi in e acción con la sociedad c ea mi géne o sexual. Me sien o
un poco di e en e de lo que se ía simplemen e una muje .
A pesa de ei indica el hecho de se una muje , el cues ionamien o que se desa olla
sob e su cue po una y o a ez, en odos los con ex os, conlle a una ein e p e ación en su
igu a de lo que pueda se una muje y, po lo an o, de lo que signi ica llega a se una mu-
je o un homb e en cualquie caso. No es solo su e lexión ace ca de sí misma lo que esul a
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in e esan e sino ambién sus p egun as, sus insegu idades, la imposibilidad de ei indica
pa a sí una iden idad ija, sobe ana, de aco a los lími es de su ac uación,
Cómo una lesbiana ba buda se compo a no lo sé.
¿Cuál es su p egun a?
¿Qué es a es ismo?
No lo sé. P egún ame o o día y lo en ende é, pe o hoy, no lo en iendo. Me sien o como
un a es i, soy un a es i, somos odos a es is.
(…)
¿Te da pode ?
¿Qué?
La di e encia.
¿De se ba buda? Mucho pode . El pode ganado po habe enido que
pasa po an a mie da. El ene que habe pensado an as p egun as. Como
el pode básico que dan cie as clases de op esión, si se lucha con a ellas, esa
clase de pode . Hace unos años sen í que es aba log ando mucho pode al sen-
i me sin sec e os, al sabe que había llegado al in de la búsqueda po la muje
pe ec a, y que yo nunca lo se ía. Es aba libe ada de busca cualquie cosa en
la sociedad dominan e.
Mille e baliza la idea de habe ganado un g an pode después de ha-
be enido que en en a se a oda una se ie de eje cicios de exclusión desa o-
llados en dis in os con ex os de in elección pe o ambién después de habe o o
con el es e eo ipo de muje p edominan e en ellos. A a és de la necesidad de
exis i , de que su cue po sea en endido po el es o de pe sonas e inco po án-
dose a la ca ego ía muje , ue za a es a a econ igu a se y po an o a ubica
de nue o los luga es que ocupan las dis in as ealidades den o del con inuo
sexo-géne o. En es e sen ido, las mani es aciones de la di e encia, iden i ica-
bles no ya en el cue po de Mille sino de cualquie pe sona pues o que ninguna
es capaz de cumpli con éxi o la imi ación de un supues o modelo p imigenio
en su pe o ma i idad de géne o, suponen siemp e la posibilidad de c i ica la
no ma y, po an o, de sub e i la a a és de la ac uación i al. En de ini i a,
nues o géne o, como el de Mille , se con igu a á pe manen emen e en una
ensión –una ines abilidad, un es a en el ai e– en e aquellas ac uaciones que
desde nues os con ex os i ales puedan se comp endidas, i ibles y oda una
se ie de epe iciones allidas que pe mi an e isa los eje cicios de exclusión
que la no ma ealiza.