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La propaganda como producto cultural

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La propaganda como producto cultural

Author: Vázquez Liñán, Miguel
Publisher: Universidad de Granada
Year: 2012
Source: https://idus.us.es/bitstreams/27617cd8-2cff-4334-b704-22252879fc3f/download
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la p opaganda como p oduc o cul u al
miguel ázquez liñán
Uni e sidad de Se illa
Deja el e o sin e u ación equi ale a es imula la inmo alidad in elec ual.
Ka l ma x
Cada cosa ha de se epensada o a ez; cada é mino ha de se some-
ido a nue os exámenes.
edwa d p. hompson
La e dad, especie de e o que iene pa a sí misma el pode de no
pode se e u ada sin duda po que el la go conocimien o de la his o ia
la ha hecho inal e able.
michael Foucaul
me esul a di ícil lib a me de la imp esión, al a on a una in es iga-
ción en el ma co de las «ciencias sociales», de que camino de pun illas
sob e a enas mo edizas que, en cualquie momen o, pueden con e i se
en una ampa mo al. la sensación se in ensi ica con o a imagen, la del
cas illo de naipes edi icado sob e una ágil base que puede desmo ona se
en cualquie momen o. no obs an e, a pesa de la di icul ad, las a enas
mo edizas pe mi en cie o mo imien o y el cas illo de naipes, aunque
ágil... es un cas illo.
es a sensación in i a a epensa pe manen emen e los emas, las p e-
gun as, los concep os, los en oques y los mé odos de in es igación, a
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mi a hacia delan e, hacia a ás y hacia los lados an es de da un paso;
pe o ambién, desde luego, a segui dando pasos.
con es a ca ga (a eces pesada, a eces muy libe ado a) p e endo
e-pensa , en oz al a, el concep o de p opaganda, con el que lle o
abajando algún iempo y, po lo an o, con el que me sien o a menu-
do cie amen e incómodo. dicho es o, añadi é que no es mi in ención
o mula una « eo ía de la p opaganda». albe go dudas sob e que al
empeño enga mucho sen ido (o sea posible) y, en el caso de que u iese
sen ido y ue a posible, no es a ía yo en condiciones de lle a lo a cabo.
la in ención de de ini el concep o de «p opaganda», como si pudie a
habe una (sola) o ma de hace lo, p o oca los p ime os cues iona-
mien os. más bien, a a é de o mula , sob e el papel, algunos de los
plan eamien os (en pa e con adic o ios, lo sé) que se encuen an as el
modo en que pe sonalmen e abo do el es udio de eso que hemos dado en
llama p opaganda, especialmen e cuando se a a de a on a el es udio
de su his o ia. a a é, po o o lado, de ejempli ica lo expues o con
un caso de ecu en e ac ualidad: el uso p opagandís ico del discu so
«humani a io» en iempos de gue a. Finaliza é esbozando, guiado po
quien ha inspi ado es as líneas, una p opues a de u u o.
la p opaganda en su con ex o
el es udio de la p opaganda ha es ado, desde sus inicios, muy ma cado
po el con ex o en el que su gió: la p ime a gue a mundial. en e ec o,
y aunque siemp e se pueden busca an eceden es, es du an e y (sob e
odo) después de la g an gue a, cuando el es udio de la p opaganda
polí ica se con ie e en p io i a io pa a buena pa e de los gobie nos y
las eli es uni e si a ias de los países que pa icipa on en el con lic o. y
quizás es e o igen enga que e con la endencia ecu en e en la his o ia
académica de los es udios sob e p opaganda, que e la comunicación
e ical y unidi eccionalmen e, de gobe nan es a gobe nados, de pequeños
g upos de pode hacia las mul i udes. es e en oque ha o ien ado, y en
buena medida lo sigue haciendo, el abajo de quienes se dedican a la
eo ía y la p ác ica de la p opaganda.*
*. n. e. sob e la elación en e eo ía y p ác ica éase en es e mismo olumen mu-
ñoz, F ancisco a., Jiménez a enas, Juan manuel y ma ínez lópez, cándida.
ph ónesis y p axis. eo ías y p ác icas de la paz.
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la p opaganda como p oduc o cul u al
es ecu en e la e e encia a abajos edi ados en el pe íodo de en-
egue as, como La opinión pública de Wal e lippman,1 P opaganda,
de be nays,2 P opaganda Technique in Wo ld Wa I, de lasswell3 y la
p oducción del ins i u e o p opaganda analysis (1937-1942), como
undacionales de es a línea de in es igación que, a g andes asgos,
en iende la p opaganda como un esencial (pa a el man enimien o de
cualquie égimen polí ico) p oceso de manipulación simbólica que nos
ayuda a simpli ica una ealidad compleja e inaba cable pa a el ciuda-
dano medio (a él an di igidos los es ue zos p opagandís icos), pe o
ambién a in e p e a la desde la pe spec i a del pode . la «cons ucción
del consenso» social en o no a esa in e p e ación se ía, siguiendo con
es a lógica, la unción p incipal del p opagandis a. aunque con ma ices
con ex uales, és e pa ece habe sido el en oque de mayo éxi o en los
es udios de p opaganda, has a nues os días; u ado, eso sí, de análisis
en mayo o meno medida he e odoxos, como el de Jacques ellull,4
chomsky y he man,5 cuyo abajo Los gua dianes de la libe ad inicia
una uc í e a línea de abajo en economía polí ica de la in o mación
y la comunicación, o el de edels ein,6 que in en a ac ualiza el es udio
de la p opaganda en el ma co de la cul u a popula .
de es a o ma, supone cie a ampliación ocal en el es udio de la
p opaganda, si ua el concep o en el ma co de los denominados es udios
cul u ales, en su e ien e de explicación de la cons ucción simbólica
de la ealidad que nos odea. de hecho, y a pesa del g an impac o que
dicha mi ada ha enido en el ámbi o de los es udios en comunicación,
no pa ece habe sido el caso, especí icamen e, en lo e e en e a la in es-
igación en p opaganda. en es e con ex o, en endemos po p opaganda las
di e en es eo ías y p ác icas o ien adas a la cons ucción in e esada, a
a és de mé odos comunicacionales, de los imagina ios sociales, is os
de o ma simila a como los de ine aylo :
1. lippman, W. (2003, 1ª ed. 1922) La opinión pública. mad id, ed. c. de lang e.
2. be nays, e.l. (1928) p opaganda. nue a yo k, ho ace li e igh .
3. lassWell, h.d. (1971, 1ª ed. 1927) p opaganda echnique in Wo ld Wa i. cam-
b idge and london, he m.i. . p ess.
4. ellull, J. (1969). his o ia de la p opaganda. ca acas, mon e á ila edi o es.;
(1990) p opagandes. pa is, economica
5. chomsKy, n. y he man, e. (1995) los gua dianes de la libe ad. ba celona,
mondado i.
6. edels ein, a. (1997) o al p opaganda. F om mass cul u e o popula cul u e.
london, law ence e lbaum associa es, publishe s.
84 miguel ázquez liñán
Po imagina io social en iendo algo mucho más amplio y p o undo que
las cons ucciones in elec uales que puedan elabo a las pe sonas cuan-
do e lexionan sob e la ealidad social de un modo dis anciado. Pienso
más bien en el modo en que imaginan su exis encia social, el ipo de
elaciones que man ienen unas con o as, el ipo de cosas que ocu en
en e ellas, las expec a i as que se cumplen habi ualmen e y las imágenes
e ideas no ma i as más p o undas que subyacen a es as expec a i as.7
es e iden e que es e en oque, como casi odos, ab e más in e ogan es
de los que cie a. la p opia na u aleza de los concep os usados (imagina-
ios sociales, mé odos comunicacionales, cons ucción in e esada, e c.) y
los implíci os (pode , in e és,8 ideología, e c.) nos lle a ía a un callejón
sin salida si p e endiésemos de ini los con de alle y que siguie an «en-
cajando» en una de inición. de hecho, una desc ipción que p e endiese
aco a odos los concep os ci ados, más los que su giesen de p egun as
subsecuen es, lle a ía a un núme o insos enible de con adicciones o, en
su caso, a una de inición ígida que nada end ía que e con la ealidad
(o a las ealidades) a la que p e endía aludi . quizás pa adójicamen e,
aco a en exceso el en oque pod ía hace le pe de «con ac o con la ea-
lidad» y, de es a o ma, me ma sus posibilidades de in e eni en ella.
*
uno de los obje i os que ha guiado adicionalmen e la eo ía y la
p ác ica de es a mi ada a la comunicación que hemos llamado aquí
p opaganda, ha sido el de cons ui imagina ios sociales je á quicos, a
a és de na a i as y mensajes que seleccionan, de la ealidad, alo es,
ac i udes, compo amien os e ideas y las disponen de o ma que dicha
je a quía pudie a pa ece «na u al». como apun a odo o :
7. aylo (2006) imagina ios sociales mode nos. ba celona, paidós, p. 37.
8. la elación en e «pode » e «in e és» es de especial ele ancia pa a el concep o de
p opaganda expues o aquí, como «comunicación in e esada». pa a una lec u a muy suge-
en e de es a elación, éase luKes, s. (2005) powe : a adical iew (second edi ion).
london, palg a e, macmillan; y (2007) «powe and he ba le o hea s and minds. on he
blun ness o so powe », en be ensKoe e , Felix and Williams, m. J. (eds.) powe
in Wo ld poli ics. london, ou ledge, pp. 83-97.
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la p opaganda como p oduc o cul u al
Las p ác icas sociales de un g upo son múl iples y cambian es, pe o pa a
cons ui una ep esen ación debemos elegi y combina , ope aciones
que no e lejan de o ma pasi a la na u aleza de las cosas, sino que
la o ganizan de de e minada mane a. En consecuencia, los indi iduos
quedan inme sos no en con ac os exclusi amen e ísicos con el mundo,
sino en un conjun o de ep esen aciones colec i as que en un momen o
dado ocupan un luga je á quico dominan e en la cul u a.9
se a a, de es a o ma, de elegi « agmen os de ealidad» que son
eo denados y dispues os en un discu so linealmen e lógico y cohe en e.
el espejismo nos puede lle a a con undi la acionalidad del discu so
con la de la ealidad que supues amen e lo espalda. no deja se lle a
po el espejismo implica abajo; esis encia.
la je a quía, así, es cons uida p opagandís icamen e siguiendo el
c i e io del «emiso », sea és e quien sea. pod íamos si ua aquí, de
hecho, una de las bases de lo polí icamen e co ec o, con e ido hoy
en obje i o máximo de muchos p opagandis as. consegui si ua en ese
olimpo una p opues a, signi ica que és a goza á de g andes p i ilegios
a la ho a de se , en mayo o meno medida, asumida po una po ción
conside able del g upo al que nos di igimos, como «no mal», «p oba-
blemen e ine i able», «ca ac e ís ica de nues a época» o, aún mejo ,
como «elemen o iden i a io p opio». incluso quienes no compa an el
undamen o de esa p opues a se lo pensa án dos eces an es de explici a
su oposición. si lo hacen, en la mayo ía de los casos se sen i án obli-
gados a inclui en su discu so g an can idad de jus i icaciones, excusas
e incluso disculpas po su oposición al discu so polí icamen e co ec o.
de es a o ma, dicho discu so unciona como censu a, inhibido de la
lib e exp esión de o as p opues as p o ocando, a eces, «el pa ológico
emo a enuncia las ideas p opias que e elan muchas gen es (y que)
esponde a un econocimien o sub e áneo de la de o a y se aduce a
la pos e en un genuino desa me ideológico».10
el « econocimien o» del mensaje, e incluso su acep ación en mayo
o meno medida no signi ica, necesa iamen e, asumi lo como « e dade-
o», al menos no como el único e dade o; no implica «c ee » en él. la
9. odo o , . (2008) el miedo a los bá ba os. ba celona, galaxia gu enbe g-
cí culo de lec o es, p. 90.
10. aibo, ca los (2010) libe a i@s. ba celona, los lib os del lince. aibo, p. 200.

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con e sión no es siemp e el obje i o del p opagandis a. pongamos un
ejemplo: no es imp escindible c ee en la na a i a hegemónica de que
la democ acia libe al es democ acia y, al mismo iempo, el menos malo
de los sis emas, pa a sabe que una ozuda oposición a dicho mensaje
« ae á más p oblemas» (la g a edad de esos p oblemas depende del
luga y el momen o his ó ico), acep a lo (apoyándolo explíci amen e,
man eniendo un silencio cómplice, e c.). es a acep ación ac í ica es la
que pa ece es a , a eces, as lo que (mal) llamamos «consenso»; ya
que és e a a ez incluye la pa icipación del ecep o en la o mulación
o negociación de ese «consenso».
la pa icipación, así como la capacidad c í ica del ecep o , se en
sensiblemen e me madas cuando la p opaganda es o ganizada desde los
pode es hegemónicos, en sis emas au o i a ios. no obs an e, las p ác icas
au o i a ias, al igual que las o ali a ias, se dan en sis emas polí icos a los
que quizás no denomina íamos au o i a ios o o ali a ios. en es a línea,
esul a muy suge en e la apo ación de pos ou enko que, en su análisis
de la comunicación o ali a ia, p opone
sus i ui la maniquea dico omía ‘ o ali a io’/ ‘no o ali a io’ po una
escala a iable (…) enuncia a la in uc uosa obsesión del Es ado como
un odo e i a maio i ad minus, desc ibiendo la comunicación o ali a ia
a a és del p isma de p ác icas especí icas no especí icamen e asociadas
al o ali a ismo.11
es en es e pun o donde, quizás, debe íamos si ua el «p oblema» de
la p opaganda. más allá de la a e sión que pueda p oduci el é mino,
asun o del odo coyun u al, la p opaganda no es «buena o mala», ni
la je a quización in e esada de los mensajes es necesa iamen e noci a
(depende á, undamen almen e, de cómo se haya llegado a esa je a qui-
zación). el au o i a ismo en la p oducción de esa je a quía, sin emba go,
sí es, o debe ía se , in ole able. si además denominamos «consenso» a
aquello que ha sido impues o au o i a iamen e (algo en sí p opagandís-
ico), en ende emos mejo el ipo de ac uaciones que han lle ado a la
mala p ensa del é mino p opaganda.
11. pos ou enKo, K. (2010) o ali a ian communica ion. hie a chies, codes and
messages. e lag, biele eld, ansc ip , p. 12.
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la p opaganda como p oduc o cul u al
las p ác icas au o i a ias ocasionan lo que an dijk,12 en la línea de
g amsci, llama el con ol del con ex o, conside ado como «la es uc u a
(men almen e ep esen ada) de aquellas p opiedades de la si uación social
que son ele an es pa a la p oducción y la comp ensión del discu so».
como hemos dicho, las p ác icas au o i a ias no se dan siemp e en el
ma co de sis emas au o i a ios «pu os», pe o es e iden e que son la
no ma cuando se desa ollan en ales con ex os. en es os sis emas, los
g andes medios de comunicación siguen, hoy, man eniendo la unción que
señalaban, a inales de los años ochen a del siglo xx, noam chomsky
y edwa d s. he man:
Los medios de comunicación de masas ac úan como sis ema de asmisión
de mensajes y símbolos pa a el ciudadano medio. Su unción es la de
di e i , en e ene e in o ma , así como inculca a los indi iduos los
alo es, c eencias y códigos de compo amien o que les ha án in eg a se
en las es uc u as ins i ucionales de la sociedad. En un mundo en el que
la iqueza es á concen ada y en el que exis en g andes con lic os de
in e eses de clase, el cumplimien o de al papel equie e una p opaganda
sis emá ica.13
la idea cen al de un sis ema de medios de es e ipo es, con inuando
en la línea del análisis c í ico del discu so que p opone an dijk, ene
el mayo acceso al discu so (y a su con ol) posible: «aquellos que
gozan de mayo con ol sob e más y más in luyen es discu sos (y sob e
más p opiedades discu si as) son ambién, según es a de inición, más
pode osos».14 la desigualdad de acceso a los discu sos es á en la base
del au o i a ismo. po o a pa e, ampoco las p ác icas comunica i as
au o i a ias son exclusi as de los es ados, au o i a ios o no; sino que
esul an ácilmen e as eables a escala sup aes a al y a ni el local, así
como en las elaciones in e pe sonales que se desa ollan en el en o no
amilia , labo al, e c.
12. an diJK, . a. (1999) «el análisis c í ico del discu so», en an h opos (ba celona),
186, sep iemb e-oc ub e, pp. 23-36.
13. chomsKy, n. y he man, e. (1995), p. 21
14. an diJK, . a. (1999), p. 27.
88 miguel ázquez liñán
*
el p opagandis a in en a si ua su p opues a (in e esada, po de inición)
en el oco de la o og a ía, a i icialmen e es á ica, que quie e ep esen a
la sociedad en la que i e; y en el cen o del oco, si es posible, pa a
que pase a o ma pa e, ambién cen al, de la «cul u a del momen o»,
a i icialmen e singula , y en endida en el sen ido que le o o ga odo o :
En es e sen ido la cul u a es la imagen que la sociedad se o ma de sí
misma. Los indi iduos in en an iden i ica se con es a ep esen ación,
o aspi an a libe a se de ella. Y la ep esen ación no de i a de o ma
au omá ica de los hechos en sí. La je a quía in e na de los di e en es
elemen os de una cul u a se de e mina o se modi ica en unción de
con lic os en e g upos, que los asladan a la sociedad, o en e oda la
sociedad y sus in e locu o es ex e nos.15
esos con lic os que modi ican (p e enden modi ica ) la je a quía
simbólica han sido p o ocados p ecisamen e pa a eso, pa a in lui en la
«cul u a del momen o» y oma posición en ella. pa e de esos mensajes,
aquellos que han sido in e esada e in encionadamen e p omocionados, a
a és de di e en es canales, pa a modi ica esa je a quía, son mensajes
p opagandís icos.
po una his o ia social de la p opaganda
Sólo se ecue da a los ic o iosos (en el sen ido de aquellos cuyas as-
pi aciones an icipaban la e olución subsiguien e). Las ías mue as, las
causas pe didas y los p opios pe dedo es se ol idan
edwa d p. hompson
El pasado sólo cabe e ene lo como imagen que elampaguea de una
ez pa a siemp e en el ins an e de su cognoscibilidad
Wal e benjamin
15. odo o , . (2008), p. 90.
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la p opaganda como p oduc o cul u al
leí en algún luga que edwa d p. hompson ha sido el his o iado
más ci ado en el siglo xx. no sé cómo se puede medi con ga an ías
algo así, pe o me hace se op imis a con espec o al u u o del o icio de
his o ia . en buena medida, el adje i o «social» que le he añadido a la
his o ia de la p opaganda, como pa e de una más amplia his o ia social
de la comunicación, se debe, al menos en mi caso, a las enseñanzas del
his o iado inglés. pe o an es de acudi de nue o a hompson…
La his o ia, genealógicamen e di igida, no iene como inalidad econs-
ui las aíces de nues a iden idad, sino po el con a io enca niza se
en disipa las; no busca econs ui el cen o único del que p o enimos,
esa p ime a pa ia donde los me a ísicos nos p ome en que ol e emos;
in en a hace desapa ece odas las discon inuidades que nos a a iesan.16
la o ma de hace his o ia de la p opaganda en la que pa ece
sensa o abaja hoy compa e, en buena medida, es os p esupues os. una
his o ia que no enga en el pun o de mi a la búsqueda de los elemen os
iden i a ios «esenciales», que no pe siga «el o igen» como a cadia a la
que siemp e eg esa , ni se empeñe en la cons ucción de mi os unda-
cionales, pe o sí que a ienda al empeño de los di e en es ac o es po
cons ui iden idades pa a su consumo masi o y se p egun e cómo (y
po qué) se cons uyen, de qué o ma se di unden y qué e ec os sociales
p oducen. es a his o ia se in e esa, además, po el en ol o io en que se
o ecen y los espacios de ecepción donde se despliegan, así como, en
lo posible, po el ambien e c eado pa a mejo diges ión de los mensajes
des inados a di ulga esas iden idades. no deja de lado el uso polí ico
y p opagandís ico de la his o ia. e ic hobsbawm se e ie e al daño
que puede hace una his o ia malin encionada: «exis e la posibilidad de
que nues os es udios se con ie an en áb icas clandes inas de bombas
[…] [po lo que, los his o iado es] somos los enca gados de c i ica
odo abuso que se haga de la his o ia desde una pe spec i a polí ico-
ideológica».17 hobsbawm ha insis ido, a menudo, en la esponsabilidad
social del his o iado a la ho a de desmon a un ela o cons uido sob e
anac onismos y mi os:
16. Foucaul , m. (1992) la mic o ísica del pode . mad id, ediciones la pique a, p.
27.
17. hobsbaWm, e. (2004) sob e la his o ia. ba celona, c í ica. p. 18.
96 miguel ázquez liñán
a la «abolición del iempo po la imi ación de los a que ipos y po la
epe ición de los ges os pa adigmá icos».35 esul a di ícil esis i se a la
en ación de pensa que, quienes diseñan hoy campañas de comunicación
y p opaganda, ienen en men e a un público que in e p e a a a és de
es as clasi icaciones «mí icas». de aquí que es e segundo ni el de análisis
de la his o ia de la p opaganda, el que sub aya la e olución (o la no-
e olución) de los a que ipos, los luga es comunes, los emas ecu en es,
lo siemp e (casi) igual, sea ambién deseable pa a una his o ia social
de la p opaganda que no puede hui de la his o ia de las men alidades
ni, po supues o, de la conside ación de la p opia condición humana.
pa a aseando la e lexión ecu en e de que no hay dos momen os
his ó icos iguales, pe o ampoco dos comple amen e di e en es (aplicable
ambién a los se es humanos), se nos an oja poco sensa o plan ea un
es udio de la p opaganda (y de su his o ia), que no con emple ambos
ni eles de análisis.
«la gue a es la paz». el uso p opagandís ico del
discu so humani a io
El g an dilema de la polí ica in e nacional es si la gen e en pelig o debe
se esca ada po ejé ci os ex anje os
michael Walze
En odos los iempos, los pueblos al igual que los homb es, se han con-
en ado con palab as. Casi in a iablemen e les bas a con las apa iencias,
no piden nada más. Es posible en onces c ea ins i uciones ic icias que
esponden a un lenguaje y a ideas igualmen e ic icias
mau ice Joly
quizás el e ec o inmedia o de una mi ada como es a a la his o ia
de la p opaganda sea la de si ua nos en una posición p i ilegiada a la
ho a de obse a c í icamen e el p esen e. esa c í ica es el p ime paso
hacia la in e ención polí ica pa a el cambio social. la decons ucción
y denuncia del uso in e esado de de e minadas na a i as puede se el
p ólogo necesa io pa a modi ica , si uese necesa io, esos usos y cede
35. Ibídem., p. 40.

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la p opaganda como p oduc o cul u al
el paso a o os discu sos. abo damos, a con inuación, un ejemplo ecu-
en e en nues os días: el uso in e esado del discu so de los de echos
humanos en su o ma, p obablemen e, más ex ema: la jus i icación de
la «gue a humani a ia».*
la gue a es ea y nadie gus a se , siquie a sen i se, esponsable de
ella. cuando sabemos (o in uimos) que es amos haciendo algo mal,
esul a habi ual que busquemos excusas pa a jus i ica nues o compo -
amien o. y nues os a gumen os pueden no se siemp e muy con in-
cen es. la de ensa discu si a de la gue a sigue de o e os pa ecidos.
lo no mal es que el discu so público cons uido pa a la jus i icación
de la iolencia se apoye en a gumen os polí icamen e co ec os (aquí y
aho a); es deci , acep ados socialmen e, de o ma más o menos amplia,
como «buenos», «acep ables» o, en el peo de los casos, como el «mal
meno ». debe íamos cues iona nos, en onces, sob e qué compo amien os
son conside ados in ole ables po un de e minado g upo social en un
( ambién de e minado) con ex o y qué es lo pe misible pa a de ende se
de lo in ole able. la discusión, de na u aleza mo al, en es os é minos,
nos ayuda á a comp ende los mensajes de la p opaganda de gue a e
in e p e a las na a i as de esis encia a los mismos.*
los de echos humanos, en endidos como aquellos ecogidos en la
decla ación de 1948, con o man un p ecioso mani ies o, u o de una
o ma de en ende el mundo (la llamada occiden al) y de la expe iencia,
muy ecien e en onces, de la segunda gue a mundial. los ho o es
de la gue a y la ca a sis pos e io al con lic o o alecie on la idea de
naciones «mo almen e supe io es» que, a g andes asgos, se ían aquellas
incapaces de come e las a ocidades del pasado ecien e. las au odeno-
minadas democ acias deja on po esc i o la di e encia en e ci ilización
y ba ba ie en el nue o mundo de posgue a. los ges os simbólicos se
sucedían en un mundo que necesi aba de ellos, mien as asis ía ho o-
*. n. e. sob e los de echos humanos y el de echo in e nacional humani a io éase
en es e mismo olumen sie a, F ancisco y mo al, lucía del. Cul u a de paz y
biopolí ica. Pensa los De echos Humanos desde un nue o pensamien o an agonis a de
lo p ocomún; y p one , ca ol. De echo In e nacional: El Poli emo y el eje cicio de
humanidad.
*. n. e. sob e es a emá ica éase en es e mismo olumen el epíg a e «de la ole ancia
a la dis ancia c í ica. el e o de la cul u a de paz» en el capí ulo sie a, F ancisco y
mo al, lucía del. Cul u a de paz y biopolí ica. Pensa los De echos Humanos desde
un nue o pensamien o an agonis a de lo p ocomún.
98 miguel ázquez liñán
izado al descub imien o de los campos de concen ación y en onaba el
mea culpa po habe hecho, en muchos casos, la is a go da. a pa i
de en onces, si bien el con enido de la decla ación se man u o como
deside á um, el uso discu si o de la misma comenzó a con e i se en
hegemónico cuando se a aba de jus i ica el uso de la iolencia. así,
desde en onces, el discu so de los de echos humanos se ha u ilizado
como a gumen o pa a ines muy di e en es. po un lado, son legión los
de enso es de de echos humanos que, indi idual o colec i amen e han
ena bolado la decla ación pa a lucha con a el uso de la iolencia,
el abuso y la op esión en los más dis in os con ex os. a quienes han
a iesgado en esa lucha, a quienes han omado en se io el en en a se,
más allá de modas «solida ias» o sus anciosos sueldos, a la injus icia,
les debemos mucho; más de lo que podamos o mula po esc i o. sin
emba go, un discu so simila , que ena bola el a gumen o humani a io, la
decla ación de 1948 y la de ensa a ul anza de la «paz» se ha u ilizado
pa a pe pe ua sis emas de elaciones de pode au o i a ios, egímenes
in ole ables y, desde luego, pa a la jus i icación de la gue a:
Los de echos humanos han sido ca ego ías que, en de e minados momen os
y bajo de e minadas in e p e aciones, han cumplido un papel legi imado
de ese nue o sis ema de elaciones; y en o os momen os y bajo o as
in e p e aciones han jugado el papel de mo ilización popula con a la
hegemonía de las elaciones que el capi al ha enido imponiendo du an e
sus cinco siglos de exis encia.36
ol amos a sub aya lo: el econocimien o «legal» de es os de echos
no implica, de ningún modo, que se hayan con e ido en una ealidad. y
es impo an e insis i en ello, po que uno de los a gumen os ecu en es
en la p opaganda de gue a de nues os días es, como ácilmen e se
deduci á de lo dicho has a aho a, acusa al enemigo de es a « iolando
sis emá icamen e los de echos humanos undamen ales», a i mación que
suele lle a implíci a una segunda, a sabe : «noso os no lo hacemos.
noso os sí espe amos los de echos humanos». la p ime a sen encia
suele se más ácilmen e demos able que la segunda pe o, como apun-
ábamos, se a a de una eedición del discu so que opone ci ilización y
36. he e a Flo es, J. (2005) Los de echos humanos como p oduc os cul u ales.
C í ica del humanismo abs ac o. mad id, ca a a a, p. 19.
99
la p opaganda como p oduc o cul u al
ba ba ie, con o igen (es a ez) en la posgue a mundial y que se con ie e
en hegemónico as la caída de la unión so ié ica.
no es di ícil as ea , his ó icamen e, casos simila es, es deci , en
los que cie os mensajes han sido u ilizados pa a jus i ica p ác icas
opues as a aquellas pa a las que ue on o mulados. en el caso de la
decla ación, sus p opias con adicciones in e nas acili an dicho uso
«dis o sionado». san os,37 como he e a,38 comienza p egun ándose po
la azón, dado que la humanidad es «una», de la di e sidad de p inci-
pios, concepciones y p ác icas de la dignidad humana,* así como de
las di e gencias y con adicciones en e ellas. pa a san os, la espues a
o ecida po el pensamien o o opédico, es deci , aquel esul an e de la
sepa ación de la ciencia de los p oblemas « eales», es decepcionan e (y
ambién con adic o ia):
La espues a que o ece el pensamien o o opédico (o hopedic hinking)
consis e en educi dicha di e sidad al uni e salismo abs ac o de los
de echos humanos: exis e di e sidad siemp e que es é econocida po los
de echos humanos. Es una espues a débil, po que niega lo que a i ma (el
uni e salismo), a i mando lo que niega (la di e sidad). Si los de echos
humanos son múl iples y di e sos in e namen e, en onces no hay azón
pa a c ee que esa mul iplicidad y di e sidad se limi en a las con enidas
en los de echos humanos.39
es e uso p opagandís ico de la decla ación uni e sal de de echos
humanos lle a implíci a, además, una simpli icación que es á lejos de
se neu al: la de desc ibi al enemigo únicamen e po lo que hace, no
po lo que le ha lle ado a compo a se así. la p opaganda de gue a
se suele cen a en las acciones injus i icables, in ole ables (mo al y
ju ídicamen e), en las a ocidades: a en ados, o u a, iolaciones, e c.;
es deci , en los medios, no en las causas. el acen o se si úa en las io-
laciones de los de echos humanos pa a, en ocasiones, pone en ma cha
campañas mili a es que, di ícilmen e, puedan o quie an e i a iolacio-
37. san os, b. (2009)
38. he e a Flo es, J. (2005)
*. n. es. éase en es e mismo olumen a enas hidalgo, nu ia. En busca de la
dignidad de los desa aigados. El de echo de asilo y su impe ec a consag ación ju ídico
in e nacional.
39. san os, b. (2009), p. 110.
100 miguel ázquez liñán
nes simila es. odo o , e i iéndose a la denominada «gue a con a el
e o ismo», a i ma:
O o incon enien e de es a exp esión es su ca ác e inde e minado. Nos
in o ma de que al indi iduo o al o ganización no ac úan en nomb e de
un Es ado, y que a acan y des uyen indis in amen e a ci iles, mili a es,
edi icios y medios de anspo e. Pe o nada nos dice del obje i o global
que pe siguen es os mili an es, ni de sus mo i aciones conc e as. Es a
ausencia de odo indicio sob e las azones de la lucha no es o ui a, po
supues o: al iden i ica las sólo po sus mé odos de ac uación impedimos
oda empa ía y oda ía más oda simpa ía hacia esos indi iduos.40
desc ibiendo con de alle las a ocidades del enemigo, y sólo las
a ocidades del enemigo, se p e ende ía ompe con la posibilidad de
empa ía e incluso p o oca abia, asco... odio hacia él. el paso siguien e,
en es a lógica discu si a, puede se la jus i icación del uso de los mismos
mé odos del enemigo pa a comba i lo que, epi o, es injus i icable e
in ole able an o mo al, como ju ídicamen e. la consecuencia la apun a
el p opio odo o : «si pa a ence al enemigo imi amos sus ac os más
odiosos, la que sale ganando es la ba ba ie».41
en cie o sen ido, es e p oblema mo al es á en la base de la discusión,
an impo an e como espinosa, de las llamadas «in e enciones huma-
ni a ias»,* en endidas como aquellas misiones mili a es que, a menudo
o ganizadas desde el ex anje o pa a in e eni en un es ado, ienen
como obje i o «sal a idas», habi ualmen e de eniendo una masac e en
ma cha. si ya el dilema que plan ean dichas ope aciones esul a espinoso,
añadamos que es as in e enciones son, al menos en es ado pu o, muy
escasas. en el mejo de los casos, la mo i ación humani a ia es una más
de las que han lle ado a oma la decisión de in e eni mili a men e.
michael Walze apun a, además, una cues ión no meno : in e eni en un
es ado implica, en mayo o meno medida, hace lo po empa ía con uno
de los bandos en con lic o, lo que no signi ica necesa iamen e compa i
ni apoya en su o alidad los obje i os de dicho bando. de hecho, si
40. odo o , . (2008), pp. 157-158.
41. Ibídem., p. 162.
*. n. e. éase en es e mismo olumen p one , ca ol. De echo In e nacional: El
Poli emo y el eje cicio de humanidad.
101
la p opaganda como p oduc o cul u al
quienes in e ienen no se ie an guiados po dicha empa ía, incu i ían
p obablemen e en un (aún) mayo núme o de con adicciones i esolubles:
La in e ención humani a ia implica una acción mili a a a o de gen-
es op imidas y equie e que el Es ado que in e iene pa icipe, has a
cie o pun o, de los obje i os de esa gen e. No es p eciso que ealice él
mismo esos obje i os, pe o ampoco puede obs aculiza su consecución.
Las pe sonas es án op imidas, p esumiblemen e, po que pe siguen algún
in: la ole ancia eligiosa, la libe ad nacional o cualquie o o, que
esul a inacep able pa a sus op eso es. No es posible in e eni en su
a o y con a sus ines.42
hobsbawm e lexiona sob e los a gumen os en los que descansa el
discu so humani a io a la ho a de jus i ica las in e enciones a madas:
(...) el a gumen o humani a io a a o de la in e ención a mada en los
asun os de los es ados descansa en es p esupues os: que en el mundo
con empo áneo exis e la posibilidad de que su jan si uaciones in ole ables
—po lo gene al ma anzas, o incluso genocidios— que la exijan; que
no es posible halla o as o mas de hace en e a ales si uaciones; y
que los bene icios de i ados de p ocede de es e modo son pa en emen e
supe io es a los cos es.43
una ez más, el plan eamien o susci a odo ipo de in e ogan es y
nos de uel e al deba e mo al (y a la ez con ex ual) sob e lo que es o
no «in ole able», sob e la legi imidad de quienes ienen la posibilidad de
de ini lo o, añadamos un nue o a ispe o, sob e la posibilidad y pe inencia
de analiza un con lic o a mado en é minos de «bene icios y cos es».
po o o lado, si bien la in e ención humani a ia en es ado pu o se
da con di icul ad, la p opaganda humani a ia pa a jus i ica la gue a
goza, especialmen e desde los p ime os años no en a del siglo xx, de
excelen e salud. en cie o modo, ha enido a sus i ui al an icomunis-
mo de la gue a ía como a gumen o pa a mo iliza a las «opiniones
públicas». el a gumen o cen al de dicho discu so end ía, de nue o, a
sub aya la supe io idad mo al de los alo es «occiden ales», en e los
42. Walze , m. (2001). Gue as jus as e injus as. ba celona, paidós, p. 153
43. hobsbaWm, e. (2009), pp. 17-18.

102 miguel ázquez liñán
cuales es á la de ensa de los de echos humanos, al y como se p esen an
en la decla ación de 1948. es a íamos an e la gue a po los de echos
humanos, la gue a «po la paz», como medio pa a ol e a do a de
sen ido mesiánico a las po encias occiden ales, hué anas de misión
his ó ica as la caída de la u ss. como a i ma hammond, «la gue a
y la in e ención (mili a ) desde la gue a F ía han es ado mo i adas
po el in en o, de pa e de los líde es occiden ales, po ecupe a un
sen ido de p opósi o y signi icado, an o pa a ellos mismos como pa a
sus sociedades».44
no es una no edad que la p opaganda de gue a in en e jus i ica
la in e ención desde un pun o de is a mo al y legal, ni que esconda
o minimice los obje i os eales del con lic o (o pa e de los mismos),
pe o en un con ex o, el de la posgue a ía, de inc edulidad an e los
me a ela os clásicos, se añade un nue o ac o :
La jus i icación e ó ica de la acción mili a ha enido, a menudo, apa-
iencia de a bi a ia e inconscien e, no po que se ocul a an las mo i a-
ciones ‘ eales’, sino po que la mo i ación p incipal pa a la acción e a
demos a o ejempli ica los alo es p oclamados, cons ui un cie o
sen ido de p opósi o común e inspi ado pa a las sociedades occiden ales.45
la conclusión de hammond signi ica ía una nue a uel a de ue ca al
asun o que aquí abo damos, ya que la p opia gue a, la acción mili a ,
pasa ía a con e i se en p opaganda, en pa e del discu so de la «ci ili-
zación», de la paz y los de echos humanos. La gue a pa a p opaga la
paz y ol e a do a de sen ido a occiden e, a mado de una ac ualizada
misión ci ilizado a suscep ible de mo iliza a sus ciudadanos. o well,
desde su umba, debe es a esbozando una ama ga son isa.
44. hammond, p. (2007) Media, Wa and Pos mode ni y. london, ou ledge, p. 11.
45. Ibídem., p. 38.
103
la p opaganda como p oduc o cul u al
epílogo: po una p opaganda pa a la «des ucción
del consenso»
Es p eciso, pues, lucha ideológicamen e pa a ecupe a el mundo. No
hay al e na i as al mundo, sino al e na i as en el mundo.
Joaquín he e a
La libe ad que noso os que emos no es el de echo abs ac o de hace
la p opia olun ad, sino el pode de hace la.
e ico mala es a
Fal an soñado es, no in é p e es de sueños
091
la idea de p opaganda como «cons ucción del consenso» acuñada po los
pad es undado es de la disciplina, a quienes ya nos hemos e e ido, lle a
implíci a la necesidad de simpli ica una ealidad compleja e inaba cable
pa a el ciudadano medio, pe o ambién, eco démoslo, de in e p e a la
desde la pe spec i a del pode , a menudo enden e a la in eg ación del
ecep o en un de e minado o den es ablecido (o po es ablece ). se a a
de un p oceso de agmen ación/ eo denación/in e p e ación de la « eali-
dad» que equie e la manipulación simbólica. en la p ác ica, y como ya
hemos apun ado, quienes gozan de mayo acceso a los discu sos públicos
in luyen es y a los canales po los que es os ci culan, quienes ienen más
posibilidades de se escuchado, las ienen ambién de pa icipa , con ga-
an ías, en la «cons ucción del consenso», de do a de sen ido al discu so
polí icamen e co ec o. en un mundo de acceso desigual al discu so, a
los medios de comunicación; en un con ex o comunicacional complejo a
ni el in e nacional, ca ac e izado po la ensión en e di e en es sis emas,
modos y p opues as, pe o ambién po una ue e p esencia de modelos
au o i a ios de p opaganda masi a con olados po un núme o muy li-
mi ado de emiso es, el consenso «pa icipado» no es ácil de alcanza .
de ahí que, como p opone Joaquín he e a, op emos po deja en a la
ealidad en los concep os; desempol a los, de ol e les el sen ido pe dido
y que és os abandonen su condición de a que ipos áciles de manipula
(quizás así, é minos como «democ acia» o «de echos humanos» ecu-
pe en la dignidad pe dida).* la decons ucción (¿o a la des ucción?) de
*. n. e. éase en es e mismo olumen gánda a ca ballido, manuel e. La
ein ención de las democ acias.
104 miguel ázquez liñán
esa idea de consenso es pa e de un p oyec o p opagandís ico des inado
a cons ui o os imagina ios sociales (o da mayo isibilidad a los que
ya exis en) que dejen e la dignidad de las di e en es o mas de es a
en el mundo. pa ece ía sensa o, así, p e ende desac i a un «consenso»
en el que no hemos pa icipado. el p oyec o, ambicioso, equie e de una
comunicación y una pedagogía menos enco se ada; más... libe a ia, que
nos in i e a pa icipa y pe de el miedo a deci lo que pensamos. la
p opues a no es nue a, ni lo son los obs áculos:
No ememos deci lo: que emos homb es capaces de e oluciona ince-
san emen e; capaces de des ui , de eno a cons an emen e los medios
y de eno a se ellos mismos; homb es cuya independencia in elec ual
sea la ue za sup ema, que no suje en jamás a nada; dispues os siemp e
a acep a lo mejo , dichosos po el iun o de las ideas nue as y que
aspi en a i i idas múl iples en una sola ida. La sociedad eme a ales
homb es: no puede, pues, espe a se que quie a jamás una educación
capaz de p oduci los.46
una pedagogía de es as ca ac e ís icas se á buena compañe a de iaje
de una comunicación que, en p ime a ins ancia, sub aye las con adic-
ciones del discu so polí icamen e co ec o.*
Joaquín he e a desc ibe un mundo, el ac ual, en el que p e ende
impe a una (sola) eo ía polí ico-económica, que goza de pode osos
seguido es y que de iende una de e minada o ma de o ganización social:
el sis ema de elaciones sociales basadas en el con ol del capi al sob e
oda la ac i idad ep oduc i a ma e ial de las pe sonas (...) Tal eo ía
económico polí ica p ocede más de un p oceso ideológico que in en a
impone una sola isión del mundo como si ue a la na u al, la acio-
nal y po supues o, la uni e sal; elegando odas las demás isiones al
e eno de lo incie o, de lo i acional y de lo pa icula .47
46. Fe e i guá dia, ci . en aibo (2010), pp. 191-192.
*. n. e. éase en es e mismo olumen ga cía allinas, eulogio. Los desa íos
o ma i os del docen e pa a una cul u a de paz en la escuela democ á ica; y pue as
c is obal, es he y Fe nández alles, José Joaquín. Fo mando la sociedad del
u u o. Los de echos de los es udian es ex anje os.
47. he e a Flo es, J. (2008) «cul u a y de echos humanos. la cons ucción de los
espacios cul u ales», p. 29. ic (Re is a cien í ica de In o mación y Comunicación), 5, pp.
105
la p opaganda como p oduc o cul u al
en los é minos que hemos apun ado ya en es e ex o, esa (sola)
cosmo isión «na u al, acional y uni e sal» goza, en buena pa e del
mundo, de un conside able consenso social, al que se ha llegado sin
g andes opciones de p esen a , en pie de igualdad, al e na i as. es a
posición hegemónica del discu so que acompaña al sis ema de elaciones
de inido po he e a hace que se p esen en las al e na i as al mismo
como a i iciales, i acionales y coyun u ales. en el mejo de los casos,
las al e na i as «asumibles» (aquellas que no ponen en pelig o la base
del sis ema), se p esen a án como inocen es, inmadu as, p opias de p o-
yec os sociales i ealizables y, en el peo , como pelig osas y punibles.
ejemplo de cómo ope a es a campaña es el «mal a o» mediá ico que ha
su ido el discu so libe a io, cali icado habi ualmen e de «an isis ema».
p e iamen e, se ha cons uido mediá icamen e, en o no al concep o de
«an isis ema», un imagina io de e minado. el é mino p e ende ac i a
imágenes men ales de iolencia calleje a, en en amien o y iesgo pa a
la segu idad de los ciudadanos. lo an isis ema es iolen o. el discu so
hegemónico, de hecho, ha explo ado bien el miedo al abismo pos -capi-
alis a, como si la única al e na i a al capi alismo ue a la dic adu a. de
hecho, es e miedo es á en la base, pienso, de que las p ác icas p opues as
po mo imien os ecologis as, de de ensa de los de echos ci iles, e c. no
acaben de pone se en p ác ica, a pesa de lo con unden e y azonable de
sus a gumen os. esul a demasiado e iden e que oma en se io dichas
p opues as implica cambia sensiblemen e el capi alismo, al menos en
su o ma ac ual.
la p opues a p opagandís ica que, con Joaquín he e a, aquí esboza-
mos, p e ende i más allá de la an necesa ia denuncia de lo in ole able
y ma iza la idea hegemónica de ida digna que choca con la di e sidad
de caminos, de « ías hacia la dignidad».48 la p opues a es ambiciosa,
po que debe ía pode ace ca nos a «aquello que no puede se econducido
a nues as explicaciones, in e p e aciones e in e enciones en el mundo».49
el plan eamien o que aquí hacemos no es o iginal, pe o es o no le
es a impo ancia:
26-72. disponible en in e ne : h p://www.ic-jou nal.o g/da a/downloads/1256295703-2_
he e a- lo es.pd [ e . de 12/01/2011)
48. he e a Flo es, J. (2005), p. 20.
49. Ibídem., p. 17.