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Cibercultur@ y migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto

González, Jorge A.

Abstract

Las sociedades que reciben los flujos migratorios enfrentan un reto en la convivencia de las culturas que portan los inmigrantes. La multiculturalidad confrontada con políticas inadecuadas lleva a confrontaciones dolorosas. La interculturalidad parece ser una solución deseable para estos problemas. La cuestión reside en cómo generarla. Este trabajo presenta avances recientes en la investigación y el desarrollo de cibercultur@, que implica un rediseño de las formas de percibir y relacionarse con la información, la comunicación y con el conocimiento, y con ello, coloca las bases para un desarrollo horizontal, dialógico y emergente de la dinámica que reorganiza las ecologías simbólicas contemporáneas.

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CIBERCULTUR@ Y MIGRACIÓN INTERCULTURAL. CINCO TRAZOS PARA UN PROYECTO1 Jorge A. GONZÁLEZ LabCOMplex–CEIICH–UNAM México Resumen: Las sociedades que reciben los flujos migratorios enfrentan un reto en la convivencia de las culturas que portan los inmigrantes. La multiculturalidad confrontada con políticas inadecuadas lleva a confrontaciones dolorosas. La interculturalidad parece ser una solución deseable para estos problemas. La cuestión reside en cómo generarla. Este trabajo presenta avances recientes en la investigación y el desarrollo de cibercultur@, que implica un rediseño de las formas de percibir y relacionarse con la información, la comunicación y con el conocimiento, y con ello, coloca las bases para un desarrollo horizontal, dialógico y emergente de la dinámica que reorganiza las ecologías simbólicas contemporáneas. Palabras clave: Migración, Multiculturalidad, Interculturalidad, Cibercultur@. Abstract: Contemporary societies confront heavy challenges when migrants with different cultures share space and time in a given social space. This kind of multicultural condition, driven within poorly elaborated policies, always generates painful consequences. Interculturalism seems to be a plausible answer. The problem is how to reach it. This paper presents current research and development in cybercultur@ that implies a new way of understanding and agency with information, communication and knowledge. Given this, the basis for a bottom-up, horizontal and dialogical dynamics shows to be able to reorganise and redesign contemporary symbolic ecologies. Keywords: Migration, Multiculturalism, Interculturalism, Cybercultur@. 1. Agradezco la lectura y los generosos comentarios a este texto de mis colegas del LabCOMplex, Mauricio Sánchez y Margarita Maass. Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) 158 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) Trazo primero: movimientos, reorganizaciones El mundo, como la vida, es movimiento. El mundo se mueve y se ha movido desde que es mundo. Los flujos intermitentes de personas que se desplazan a través del espacio son una de las constantes de la humanidad que somos. Unas veces por guerras o por hambrunas, otras por deseos de mejoría o ambición, otras más por designios ultraterrenos, otras, en fin, por razones de diversión y gusto por conocer otros lugares. Como quiera que sea, las poblaciones del mundo que se desplazan siempre generan ajustes y cambios en los espacios sociales que tocan o van dejando a su paso. Algo de aquellas sociedades y ecosistemas de los que salen y de los que llegan se transforma, algo se conserva y algo nuevo aparece. En esta reorganización generativa, extremadamente compleja, también se reorganizan las percepciones y las representaciones de la vida. Las identidades se hacen menos o más rígidas; los referentes del origen pierden o ganan importancia; los lenguajes de ambos polos se interpenetran y se cruzan poco a poco, casi por goteo; las comunidades imaginadas, los más amados paisajes y los horizontes entrañables se transforman. En síntesis, la totalidad de las ecologías simbólicas de los territorios, ya sean mentales, geográficos o bien, imaginarios, se ve inmersa en un proceso dinámico que pone a prueba el grado de flexibilidad y de adaptación cultural de todos los involucrados. Las sociedades se organizan y se vuelven a reorganizar con elementos de otras culturas, y al hacerlo confrontan inmediatamente el reto de lo que se ha llamado la interculturalidad (Rodrigo, 1999: 74). Trazo segundo: flujos de valor, flujos de miserables… Sin considerar el monto del valor económico del turismo como actividad económica, constatamos que las características y consecuencias del fenómeno migratorio que vivimos en esta “cuarta fase del capitalismo mundial” (Fossaert, 1994: 451), nos llevan a observar los enormes flujos de trabajadores, provenientes de zonas empobrecidas en la historia –ya sea de las antiguas colonias y protectorados, o bien, como refugiados de alguna guerra o 159 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) desastre natural– que aportan una enorme reserva activa de mano de obra e inteligencia muy baratas en las diferentes zonas de atracción. Desde el punto de vista de la producción del valor, lo que estos flujos contribuyen a las economías que los reciben es muy grande. Las divisas enviadas por los hijos ausentes a sus parientes que se quedaron, son tan imprescindibles para paliar la pobreza de sus familias, como por su aportación integral al Producto Interno Bruto. Por su carácter clandestino, por ser una necesidad imperante y por las cantidades de dinero que mueve, la emigración internacional por motivos laborales es –y lo ha sido siempre– un gran negocio, inmediato para muchos, y solo a mediano y largo plazo, para los mismos individuos y familias que emigran. El testimonio de una madre inmigrante marroquí recién llegada a Ejea de los Caballeros, documenta una faceta de ese negocio con indocumentados, y en este caso, se agrega el estigma de género: “…Al dueño no le agradó mi presencia, le molestaban un crío y una mujer. Me pidió doblar el precio por la habitación, además para que no nos despidiera del Paraíso y salvarme y salvar a mi hijo de la suciedad en que vivían habría que limpiar todo el piso. Lo hice, el esfuerzo físico me ayudaba a pensar”. Kamal, (2005) ¿Y a dónde se va esa gente? Los grandes centros atractores del mundo, hoy en día, coinciden con grandes bloques de acuerdos económicos, como el Tratado de Libre Comercio para América del Norte, el Mercosur, la Unión Europea, la Cuenca del Pacífico. En todas estas grandes economías la fuerza de trabajo importada juega un papel cada vez más importante. Por ejemplo, parece ser que si los países de la Unión Europea (UE) quisieran apenas conservar el nivel de calidad de vida que tienen en la actualidad, en el curso de los próximos 20 años deberían aceptar la incursión de decenas de millones de personas para que mantengan y soporten diversas zonas de sus economías globalizadas. Esto significa un amplio volumen de personas. ¿De dónde provendrá este flujo? Estos millones de trabajadores no pueden provenir más que de afuera de la UE, principalmente del África mediterránea y sub-saharariana, de la 160 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) Europa ex-comunista, de Iberoamérica y de algunos países del Asia rural. Algo parecido sucede con los trabajadores llamados “latinos” en los Estados Unidos y Canadá: hoy son completamente imprescindibles para el sostenimiento de la economía2. Y con estos movimientos, también llegan a esas zonas sus vestidos, sus colores sus olores y sus costumbres, sus alimentos, sus creencias, sus rituales, sus fantasías, sus sueños, sus hablas con sus acentos, sus necesidades, sus manías, sus memorias y desmemorias, sus temores y sus múltiples y variopintos afanes. Allá, en la tierra de los sueños, pueden mezclarse, algunos aprenderán una o más lenguas, otros se mantendrán con absoluta fidelidad a su lengua madre y a sus costumbres, pero más temprano que tarde, todos cambiarán. No me critiquen porque vivo al otro lado, no soy un desarraigado, vine por necesidad ya muchos años que me vine de mojado mis costumbres no han cambiado ni mi nacionalidad (Los Tigres del Norte, corrido El otro México, Fonovisa, 1991) Prácticamente de la noche a la mañana, la estabilidad relativa de los países de la UE, y más recientemente España, han visto (y verán en mucha mayor medida) trastocada su propia composición, su cotidianidad y desde luego su vida pública por el proceso migratorio mundial. En muy poco tiempo, pasaron de ser sociedades relativamente integradas y estables, a sociedades multiculturales y pluriculturales de facto. Así, de repente, muchas culturas diferentes tienen que coexistir forzosamente juntas, y el abanico de reorganizaciones simbólicas que se generan es, por decir lo menos, amplio. Revisemos una escena, probablemente muy común, donde en la Suiza alemana, una madre inmigrante nacida en Calabria (Italia), al ser entrevistada y conversar sobre su identidad, –definida nítidamente por ella como “calabresa”– quizás para confirmar su dicho pregunta: “¿tu chene si?” (¿tu de dónde eres?) a su hijo de nueve años que veía absorto la televisión (¿dibujos animados 2. Ver la situación ficticia, pero crítica, que propone la película Un día sin mexicanos de Sergio Arau (2004), Xenon Productions. 161 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) japoneses?). Sin voltear, el niño responde decidido: “Ich bin amerikan” (yo soy americano) (Signorelli, 1982: 303). Escenas como esta y muchas otras, pueden servir para indicarnos el grado de complejidad de la dinámica cultural que se genera en estos procesos. Salvo excepciones extrañas la cultura dominante tiene la fuerza suficiente para imponerse a las que llegan, y así las “recibe”, las “piensa” y las define dentro de una gama de estereotipos que remiten siempre a problemas y conflictos sociales: los de “afuera”, los diferentes, los “otros” quedan anclados, necesariamente, a la violencia, al robo, a la piratería, a la prostitución, al tráfico de drogas, al robo, a la degradación, al terrorismo. Y así seguirá siendo mientras las condiciones de vida y trabajo en las sociedades globalizadas a la fuerza, desde fuera y desde arriba, mantengan los vínculos de explotación y transferencia desigual de capitales, de personas, de imágenes y de informaciones con las economías de las zonas de atracción y recepción de esta fuerza laboral en todos los sentidos, pero que además representa siempre una fuerza cultural ajena, nueva, potencialmente renovadora de la sociedad receptora, pero de muchos modos, percibida como amenazante. Por ejemplo, una ciudad media como Zaragoza, en tan sólo un lustro, registró un aumento exponencial de nuevos residentes que llegaron de muy afuera: de tener aproximadamente, una veintena de diversas nacionalidades registradas en la Casa de las Culturas del Ayuntamiento antes del año 2000, pasaron hasta más de cien en sólo cuatro años. Esto ha obligado a redoblar los esfuerzos oficiales para atender las demandas de esta población3. Desde luego que este proceso no ha estado exento de serios problemas. ¿Qué es lo que pasa, pensemos, en una urbanización modesta donde una familia trabajadora aragonesa tiene un pisito mediante un crédito que paga, a la que comienzan a llegar personas y familias que visten, hablan, comen, piensan, conversan y juegan diferente? Quien pueda, más pronto que tarde, se cambia de domicilio, pero quien no, tendrá que “aguantar” este aluvión de “extraños” que bajará, además de todas las otras molestias, el valor de su único patrimonio. Enfrentamos así un problema bastante complicado: ¿cómo sugerir, entonces, la “aceptación” de los otros, si éstos dañan los intereses de los de casa? Por otro lado, muchos pueblos rurales, casi fantasmales debido a la migración interna hacia los grandes polos industriales, ahora parecen repoblarse 3. Más del 40% de los habitantes de Zaragoza no ha nacido ahí. Ver la presentación de Carmen Gallego, organizadora del concurso de narrativa de experiencias migratorias, en el texto Acercando orillas editado por el Ayuntamiento de Zaragoza (2005). 162 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) por decenas de familias rumanas, bosnias, marroquíes, nigerianas, senegaleses. Lo mismo está ocurriendo en los espacios públicos como las plazas y los parques. Aumentan asimismo las parejas biculturales, de hombres maduros con jovencitas extranjeras, hasta antes del matrimonio, indocumentadas, así como otros casos en los que la propia vida cotidiana de las parejas mixtas hacen más variado el escenario (Guyaux, Delcroix, Rodríguez, Randane, 1992). Ante estas condiciones y cuando los gobiernos carecen de una política migratoria y cultural abierta e inteligente, la mecha de los conflictos xenófobos se puede comenzar a encender por todas partes. Desde los años veinte, una situación similar ya sucedía en algunas ciudades en los Estados Unidos (Gamio, 1969:15). Allá se diseñó una política abierta de segregación territorial precisamente para “evitar” la convivencia y el contacto entre los diferentes, es decir, los negros (niggers) y los mexicanos (tejanos) (sic) con los anglos. During the 1920s, black schoolchildren were more likely to miss school than white students, black teachers received less pay and training than their white counterparts, and teaching accommodations ordinarily amounted to one-room buildings generally under the tutelage of a single teacher. The same circumstances applied to Hispanic students, who were segregated because some whites thought them „dirty“ and because some white employers desired an uneducated, inexpensive labor pool. http://www.tsha.utexas.edu/handbook/online/articles/SS/pks1.html (08. 2006) Por ejemplo, en Austin, la capital de Texas, cuando en los años cincuenta se construyó la carretera interestatal I-35, se “creó” una zona de residencia al este de la ciudad en donde se obligó a mudarse a los trabajadores migrantes y a la población negra, desalojando así las zonas urbanas centrales. Por aquellos años, la capilla de Nuestra Señora de Guadalupe, que inicialmente estaba en el centro de la ciudad, fue completamente desmontada y desplazada hacia esa zona de exclusión. La formación de zonas de aislamiento para evitar el contacto entre los diferentes dominados y los dominantes, ha sido una forma concreta muy recurrida, aunque siempre con costos muy altos a mediano y largo plazo. Un ejemplo reciente hace referencia al aumento de la migración del sur –ya no sólo de mexicanos, sino de toda Centro y Sudamérica– y a la inmediata relación simbólica que identifica “extranjero” con “amenaza terrorista”. En el 2006, el gobierno de los Estados Unidos luego de movilizar a la Guardia 163 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) Nacional hacia la frontera con México, comenzó a construir un nuevo muro de tres mil kilómetros de longitud por razones de “seguridad nacional”. Del lado de las sociedades que reciben los flujos migratorios, la impericia política para tratar este fenómeno suele ser directamente proporcional a la visibilidad pública negativa que se genera en y del encuentro. Cualquier situación de convivencia de facto entre “comunidades culturales con identidades diferenciadas” (Rodrigo, 1999: 74) que sea presa de una deficiente gestión política y de una pobre elaboración simbólica –como sucede con todo tipo de estereotipos y prejuicios– es prácticamente un polvorín de descomposición social a detonar con la primera chispa. Recordemos El Ejido (Almería) en el año 2000 y tantos otros eventos, claramente no deseados, que llegaron a hechos lamentables que pudieron ser evitados. No obstante, hoy en día encontramos muchas iniciativas que plantean la necesidad de establecer formas de diálogos y encuentros que generen un proceso creciente de interculturalidad expansiva y de síntesis creativa de la riqueza (y no necesariamente de una “amenaza”) que los flujos migratorios, aunados a los también a su vez flujos de formas simbólicas en diáspora, están generando en todo el mundo. Las ideas que nutren este trabajo provienen de un proyecto más amplio centrado en la investigación y el desarrollo de cibercultur@4, entendida ésta como una forma socio-constructiva de restañar y rehilar un tejido social. Es decir, tejidos suficientemente flexibles y aptos para aprovechar los muchos beneficios del proceso de migración mundial y que, de ser posible, sean capaces de ayudar a desactivar o dar alternativas, a tiempo, a los desencuentros culturales y sociales que cuando se violentan, atentan contra los derechos y la dignidad de todos, tanto de aquellos que “reciben” a los indeseables, como de aquellos que “llegaron” para quedarse. Trazo tercero: de redes y otras formas de inteligencia distribuida El concepto abierto de cibercultur@ (kc@) debe entenderse de dos modos complementarios: como objeto de estudio por la problemática que delinea y 4. Véase www.labcomplex.net. También véase González, (2003) 164 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) por su capacidad para aportar inteligencia en el tejido social, pero también como un valor de desarrollo social. . •. Es abierto, porque sólo puede ser usado dentro de un sistema de interdefinibilidad sistémica con otros conceptos que provienen inicialmente de diferentes disciplinas y perspectivas, pero que operan relacionalmente a la hora de investigar o desarrollar kc@. En este sentido, tanto su investigación empírica, como los procesos de su facilitación, son necesariamente interdisciplinarios. . •. En tanto que objeto de estudio, investigar cibercultur@ nos conduce a observar las relaciones sociales como una totalidad organizada (García, 2000) para entender cómo, por dónde y con qué costos se han ido transformando las ecologías simbólicas de las poblaciones al interactuar desigualmente con dispositivos técnicos que conforman esa verdadera fuerza con dirección: el vector tecnológico. . •. En tanto que valor de desarrollo social, sostenemos que la sociedad se reorganiza creativamente cuando es capaz de construir una relación diferente y expansiva con la información, con la comunicación y con el conocimiento potenciado por la tecnología. Todos los días podemos constatar el avance de los procesos de muchos tipos ligados o pautados con tecnologías digitales5 y la comunicación mediada por computadoras (Internet, salas de conversación, correo electrónico, blogs, consulta de datos, educación a distancia, servicios comerciales). La propuesta central para desarrollar cibercultur@ en las comunidades de migrantes como estrategia de empoderamiento, se sustenta, no en el falso problema de superar la “brecha digital” mediante un supuesto “acceso democrático” a la sociedad de la información por medio de la red de Internet, sino en la afirmación de que el conocimiento puede y debe ser desarrollado dialógicamente y de abajo hacia arriba, precisamente en las zonas del sistema–mundo que fueron diseñadas para no generarlo. Más que acceder a las mieles de la información y el conocimiento fabricado por otros, la estrategia impuesta parece ser la 5. Como progresivamente ha ido sucediendo con la industria lúdica, la telefonía celular y convencional, la identificación institucional, los procesos bancarios, la organización de la producción, la información gubernamental y comercial, los servicios de abasto y alimentación, las nuevas frecuencias de televisión y radio y casi cada rincón de la cotidianidad. 165 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) de garantizar la apertura de nuevos mercados y cultivar futuros clientes para las enormes corporaciones de fabricantes de software y hardware. Múltiples ejemplos de este diseño heterónomo pueden ser presentados, tanto en el nivel histórico como en el antropológico y el industrial, pero por la limitada extensión de este texto, no puedo abundar. Sin embargo, lo que más sorprende no es el diseño en sí (el capital tiene sus razones que la razón no conoce), sino la docilidad con la que los gobiernos de estos países no centrales, han adoptado agradecidamente e impuesto con diligencia estas políticas destinadas para el supuesto “beneficio” de enormes capas de pobres y miserables6 que están del lado equivocado de la “brecha digital”7. En realidad, sólo aquellos (muy pocos) que ya poseían las disposiciones cognitivas para hacer uso intensivo de estos aparatos son quienes pueden sacar amplio provecho de la instalación de los telecentros o de los centros comunitarios con tecnología moderna instalada y dispuesta, al menos en el papel, de jure, al servicio colectivo. Las autoridades buscan ansiosa, pero infructuosamente, “proyectos” comunitarios en comunidades a las que nunca nadie se ocupó de preguntarles nada y mucho menos de escucharlas, para ver cómo estas tecnologías podían acomodarse a su vida y no al revés. Ante la nula presencia de dichos proyectos, la siguiente preocupación “mundial” aplicada a los entornos “locales”, era llenar la red “de contenidos” accesibles para los tecnodesplazados. . Que no tienen acceso ni al mercado formal, ni a los beneficios de la ciudadanía en los Estados y a veces ni a la electricidad (Solar-Powered WiFi Grid Networks: Helping to Bridge the Digital Divide (http://www.green-wifi.org/projects/gw/Green-WiFi-1-Pager.pdf) (08-2006). Sabemos también de toda la tecnología que se desarrolla con fuentes humanas para que esas zonas oscuras del mundo puedan “participar” del desarrollo plenamente digital. 7. En México con la llegada del gobierno de Fox en el año 2000, la inversión en este tipo de tecnologías y planes “autónomos” se canalizó dentro del llamado Sistema Nacional e-México (http:// www.e-mexico.gob.mx/wb2/eMex/Home), que se proponía instalar, en al menos cada uno de los más de 2800 municipios, un centro comunitario digital para reducir la brecha digital. La Fundación Bill & Melinda Gates donó una gran cantidad de dinero para los equipos del sistema, con al parecer la “obligación” de no instalarles ningún otro software que no fuera marca Microsoft, como detectó nuestro propio trabajo de campo en la sierra de Oaxaca. En otras palabras, si no es esto una estrategia de mercado cautivo bajo la apariencia de donaciones altruistas, por lo menos se parece mucho. La misma estrategia “sugerida” y apoyada por el Banco Mundial parece ser una especie de patrón común para los países, por así decirlo, “desbrechados”. 172 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) necesidad de suscitar y contemplar, y no sólo de “tolerar” las diferencias para seguir creciendo en inteligencia. Por eso, el objetivo de esta fase de reorganización es precisamente acrecentar el proceso de “nosotrificación”, la construcción de un sentido superior del nosotros (en lengua tojolabal: tik) que está tejido precisamente de la diversidad que aportan los diferentes y en ello estriba su fuerza y su flexibilidad, otra manera de llamarle a su inteligencia o capacidad colectiva para resolver los problemas concretos. Esta es, precisamente, la posible aportación del desarrollo de cibercultur@ al reto de la interculturalidad. Por una nueva cultura de conocimiento Una de las más lejanas realidades que heredamos del proceso de colonización y que se ha introyectado en las sociedades que expulsan migrantes, es que no se desarrollan estructuras sólidas para la creación de conocimiento. El conocimiento es una dimensión elementalmente humana y opera como un bucle de retroalimentación positiva: una espiral que genera nuevas soluciones, innovaciones concretas que pueden hacer la vida mejor. El desarrollo de las CEC-L tiene por objetivo construir sistemas de información propios basados, por ejemplo, en la recuperación de la memoria del proceso migratorio en primera persona. Esto se puede realizar con dos tipos de técnicas.  Una, mediante la reconstrucción de cartografías históricas –por períodos o generaciones–, que den cuenta de los soportes materiales históricamente utilizados para desarrollar la cultura y las representaciones de los migrantes en las zonas que fueron paulatinamente ocupando (González, 1995b). Esta técnica ha probado que, además de la información precisa que genera a partir de archivos documentales, testimonios orales, imágenes y mapas, produce una representación compartida completamente original de los cambios y mutaciones en el territorio físico y simbólico que como comunidad han vivido.  Dos, la reconstrucción de los testimonios orales de varias generaciones de parentesco (González, 1995ª) o genealogías sociales (Bertaux, 1994), se ha mostrado como una herramienta útil para la reconstrucción retrospectiva de la memoria, totalmente desapercibida, que los migrantes han realizado en su diáspora. 173 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) Cuando hablamos de conocimiento local no nos referimos a conocimiento “científico”, sino a los diferentes tipos de relaciones que se pueden establecer colectiva y dialógicamente en las CEC-L. Es decir, los materiales básicos de autoconocimiento que sirvan como fuerza social. De esta forma, una CEC-L de migrantes, integrada y distribuida desde el origen y en el nuevo destino, puede ser capaz de: organizar para producir su propia información -potenciada por las tecnologías-; generar una distinta auto representación y, por consiguiente, adquirir una nueva actitud frente al proceso de su diáspora; y, al mismo tiempo, asumir la misión de comunicar a la propia comunidad ampliada, los diferentes hallazgos y experiencias que le otorgan los dos tipos de visibilidad pública reconstruida. Por un lado, al interior de la comunidad extendida que ya es de facto transfronteriza y transnacional, mediante diversas estrategias concretas de comunicabilidad de las nuevas concepciones, fruto del conocimiento situado, como exposiciones, muestras, boletines, escritos, puestas en escena, instalaciones, etc. Esta estrategia intra–comunitaria es de alta relevancia para otorgarle sentido y visibilidad social a la tarea de generar autoconocimiento. Por otro lado, con el diseño y el manejo adecuado de las herramientas de cómputo e Internet, la CEC-L es capaz de colocar en el ciberespacio, mediante páginas Web y blogs, parte de los resultados de sus pesquisas permanentes. Así, comienza a existir de otro modo en un espacio virtual que nació colonizado por otros y para otros. Son, en todo caso, los primeros pasos de la desocupación del territorio simbólicamente de la comunidad y de sus procesos antes de activarse como una CEC-L. La metodología des trabajo de activación y facilitación del proceso de las CEC-L, se nutre de los desarrollos pedagógicos de Freinet (1971), Freire (1973), Vygotsky (1995), Wertsch (1998) y la etnografía del empoderamiento (Trueba y Delgado, 1991), cuyas importantes aportaciones no voy a desarrollar en este texto. Trazo quinto: bocetos todavía muy provisorios… Poco que concluir Actualmente el proyecto se encuentra en sus primeras etapas en las que se esboza y teje con diferentes colegas que trabajan por una parte, en la zona del TLCAN constituido por: los ejes Oaxaca y Colima–California, San Luis Potosí y Zacatecas–Texas; y, por la otra, en la 174 joRge A. gonzález Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) zona de la Unión Europea: particularmente en el eje África del Norte–Sur de Europa (Marruecos/Argelia–España/Francia).10 Lo que se pretende es hacer un estudio comparativo de los procesos de cambio cognitivo y estructural que se verifican antes y durante la creación de una comunidad emergente de conocimiento local y distribuida en el espacio. Más adelante y en un segundo momento, se pretende que una CEC-L se teja con otras CEC-L de diversos orígenes y lugares, para construir los soportes materiales y cognitivos que generen conocimiento glocal. La migración, ya lo dijimos, es un proceso que opera a nivel mundial y a escala del propio sistema–mundo, pero la auto percepción que de ello tienen los migrantes, muchas veces no es ni siquiera local. El proceso migratorio, como cualquier otro proceso de la vida, no requiere del conocimiento de los migrantes para seguirlo viviendo y nutriendo. Lo que falta es aumentar las potencialidades de una acción inteligente a través de redes que sean capaces, una vez en proceso de reconstrucción de su propia autoestima colectiva y sus diversos grados de autodeterminación, cuando se vuelven generadores de la información y del conocimiento de su propio proceso. Entonces la vía para la interculturalidad, está trazada. En México, hemos avanzado en el diseño de los instrumentos y de los procesos de facilitación para estimular las CEC-L11 y, por ahora, estamos empeñados en depurar, desarrollar y aclararnos teórica, metodológica y técnicamente el proyecto. Probablemente para el año 2008 podamos comenzar en la zona de atracción de la Unión Europea. Por el momento, pensamos que el desarrollo de conocimiento local, –potenciado por las tecnologías y la estrategia de redes horizontales para el desarrollo de cibercultur@–, puede ser una de las bases para mantener una necesaria interculturalidad tejida dialógicamente y de abajo para arriba, no para los diferentes que llegaron para quedarse, sino para todos los que tenemos que compartir este mundo global, que deja truncos los conocimientos locales. Una tarea ardua que, desde luego, solos y sordos jamás podríamos enfrentar 10. Colegas de Universidades y centros de investigación de Andalucía, Aragón, Catalunya, Murcia, Lisboa, París y otros en Oaxaca, Colima, San Luis Potosí, California y Texas comenzamos desde 2002 a preparar el camino para este proyecto. 11. La Universidad Nacional Autónoma de México financia desde 200 la primera fase del proyecto que denominamos “Desde e-México hasta e-Conocimiento: de los centros comunitarios digitales a las comunidades emergentes de conocimiento local”, Proyecto PAPIIT .IN-312605. 175 Cibercultur@ y Migración intercultural. Cinco trazos para un proyecto Comunicación nº 4, 2006 (pp. 157 - 177) En este proyecto, vale parafrasear a León Felipe: “no se trata de llegar rápido y primero que nadie, sino de llegar todos juntos y a tiempo”. Ya comenzamos a organizar la espiral –@– que cierra, abriendo, la palabra cibercultur@. Entre México y Durban, Verano del 2006. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS AYUNTAMIENTO DE ZARAGOZA (2005): Ubuntu, Campaña por la convivencia intercultural, DVD. BERTAUX, Daniel (1994): “Genealogías sociales comparadas y comentadas” en Estudios sobre las culturas contemporáneas, Vol. VI, Núm. 16/17, pp. 333-349. BOURDIEU, Pierre (1993): The field of cultural production, Cambridge, Polity Press. 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