Una evaluación de las prestaciones sociales en la lucha contra la pobreza en Andalucía y España: un análisis comparativo
Abstract
En este trabajo se intenta analizar el papel que representa el Sistema de Garantía de Ingresos español en la lucha contra la pobreza en Andalucía y en España, utilizándose para ello la Encuesta de Presupuestos Familia-res 1990/1991. En este sentido, se reflexiona sobre la conveniencia de dicha encuesta para llevar a cabo la evaluación del Sistema de Garantía y se presenta un esquema metodológico a seguir para proceder a dicha evaluación. El artículo finaliza con las conclusiones más interesantes a la luz de los resultados.
Full text
Una evaluación de las prestaciones sociales en la lucha contra la pobreza en Andalucía y España: un análisis comparativo M.ª Rosario González Rodríguez Jesús Basulto Santos Departamento de Economía Aplicada I Universidad de Sevilla Resumen En este trabajo se intenta analizar el papel que representa el Sistema de Garantía de Ingresos español en la lucha contra la pobreza en Andalucía y en España, utilizándose para ello la Encuesta de Presupuestos Familiares 1990/1991. En este sentido, se reflexiona sobre la conveniencia de dicha encuesta para llevar a cabo la evaluación del Sistema de Garantía y se presenta un esquema metodológico a seguir para proceder a dicha evaluación. El artículo finaliza con las conclusiones más interesantes a la luz de los resultados. Palabras claves: pobreza, prestaciones sociales, salario social, pensiones, España. Clasificación JEL: I30, I38. Abstract This work aims to analyse the role of the Spanish Income Guarantee System in the fight against poverty in Andalusia and Spain, based on an analysis of the Household Budget Survey 1990-1991. In this regard, the paper reflects upon the advisability of using this survey to assess the Guarantee System and a methodological scheme is outlined for performing said assessment. The paper ends by highlighting the most interesting conclusions in light of the results. Keywords: poverty, social benefits, social salary, pensions, Spain. JEL Classification: I30, I38. 1. Introducción Desde los años setenta se ha venido observando en la literatura una gran cantidad de trabajos empíricos que permiten cuantificar la pobreza y la desigualdad, así como identificar las características socioeconómicas de la población pobre en un momento específico del tiempo, utilizándose para ello bases de datos de corte transversal, como las Encuestas de Presupuestos Familiares (EPF) anuales. De entre los estudios realizados en España sobre el fenómeno de la pobreza desde una perspectiva transversal destacamos los trabajos de Ruiz Castillo (1987), Bosch, Escribano y Sánchez (1989), y Martín Guzmán et al. (1996) que nos permiten detectar cómo ha evolucionado la pobreza en nuestro país en el período comprendido entre las tres Encuestas de Presupuestos Familiares 1973/1974, 1980/1981, 1990/1991. El trabajo de Martín Guzmán et al. (1996) posee una característica adicional al realizar un estudio normativo de la pobreza, hecho éste que viene motivado por la inclu-
sión de un módulo subjetivo en la EPF 1990/1991. Interesa también mencionar, entre otros, los estudios sociológicos sobre «Las condiciones de vida de la población pobre» en varias provincias españolas, así como una gran cantidad de artículos presentados en el I y II Simposio sobre desigualdad y distribución de la renta y riqueza. El objetivo del trabajo ha consistido, sin embargo, en analizar el papel que juegan las prestaciones sociales de carácter monetario en la lucha contra la pobreza, tomando como referencia España y la Comunidad andaluza, de acuerdo con tres perspectivas: i) conocer el porcentaje de hogares que perciben alguna prestación. ii) Analizar la «eficacia» y «eficiencia» de determinadas medidas de protección social en la lucha contra la pobreza. iii) Comprobar el impacto redistributivo que el conjunto de prestaciones sociales tiene sobre la distribución del ingreso. En la línea de la metodología empleada en este trabajo destacamos, entre otros, los trabajos de Deleeck, Van den Bosch y de Lathouwer (2000), y Bellido, Jano y Martín Guzmán (1996). El trabajo se ha estructurado en las siguientes etapas: en primer lugar, se exponen algunas cuestiones metodológicas y conceptuales que permitan apoyar las conclusiones obtenidas en el análisis empírico. En segundo lugar, se presenta una breve descripción del Sistema de Garantía de Ingresos español, procediéndose, a continuación, a un análisis empírico y comparado sobre las tres perspectivas anteriormente mencionadas para evaluar dicho sistema en la lucha contra la pobreza. Los resultados obtenidos para la Comunidad andaluza se compararán con aquéllos obtenidos para el conjunto nacional. Finalmente, se comentarán las conclusiones más sobresalientes obtenidas de la investigación empírica. 2. La medición de la pobreza. Aspectos metodológicos Concepto de pobreza. Definir y medir la pobreza es tarea ardua, sobre todo cuando se requiere como instrumento de intervención política dirigida a la reducción y erradicación de la pobreza. De hecho, en el año 1991, la Comisión de las Comunidades Europeas en el segundo informe sobre el programa de Lucha contra la Pobreza, afirmaba: «Definir y medir la pobreza son operaciones que tienen importantes consecuencias en cuanto a la identificación de responsabilidades y procesos y, por tanto, a la hora de sugerir políticas». Siendo conscientes de la controversia existente para decidir qué personas son pobres y cuáles no y que, dependiendo de la metodología utilizada, podemos tener una visión u otra de la realidad, vamos a optar por una definición operativa de pobreza, en virtud de la cual, el umbral de pobreza se define en relación a un indicador monetario del nivel de vida del marco de referencia (por ejemplo, media o mediana del ingreso per cápita). Nos limitamos, por tanto, a un concepto de pobreza más relacionado con la privación económica que con otros factores sociales del fenómeno1. Unidad de análisis. La unidad de análisis en las Encuestas de Presupuestos Familiares es el hogar. De acuerdo con la metodología de dichas encuestas, se define el hogar como «la persona o conjunto de personas que ocupan en común una vivienda familiar principal 196 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68 1No obstante, aun siendo conscientes del carácter multidimensional de la pobreza, hemos optado por un concepto operativo de pobreza, ante la dificultad que encierra su medición cuando se tienen en consideración los aspectos sociales del fenómeno.
o parte de ella, y/o comparten alimentos u otros bienes con cargo a un mismo presupuesto destinado a sufragar los gastos comunes del hogar». La consideración del hogar como unidad de análisis en la EPF 1990/1991 excluye dos grupos: los «sin techo» y aquéllos que viven en «hogares colectivos». Dos grupos de vital importancia en todo análisis de pobreza y desigualdad, por lo que, de alguna manera, ello va a condicionar los resultados. No obstante, y a pesar de esta deficiencia, creemos que el hogar es la unidad de análisis más adecuada en la investigación, pues actúa como un filtro en el proceso de transformación de cualquier fuente de ingreso en bienestar. Indicador monetario. Hemos optado por elegir los ingresos ya que permiten medir las oportunidades del hogar y, por tanto, la de sus miembros de acceder a una vida digna. Estamos interesados en la concepción de pobreza relativa al derecho a unos recursos mínimos. Asimismo, definimos el ingreso monetario del hogar como la suma de los ingresos monetarios netos («ingresos procedentes del trabajo», «del capital», las «prestaciones sociales de carácter monetario», los «ingresos monetarios por transferencias regulares»), y los «ingresos no monetarios netos»2. Escalas de equivalencia. Dado que los hogares pueden beneficiarse de economías de escala, es necesario considerar escalas de equivalencia que tengan en cuenta el tamaño y composición del hogar, con el fin de que los ingresos de los hogares sean comparables. Pese a la variedad de escalas que se pueden encontrar en la literatura, nos hemos limitado a considerar la escala de equivalencia propuesta por Buhman et al. (1988), definiendo el ingreso del hogar por adulto equivalente como: yh= xh/ ns h siendo xhel ingreso total del hogar no ajustado, nhel número de miembros del hogar, sun parámetro que varía entre (0, 1) y que indica la elasticidad de las necesidades del hogar respecto del tamaño. La determinación del parámetro sse realizó mediante la siguiente regresión lineal, sin incluir ordenada en el origen, y donde Ehes el número de adultos equivalentes en el hogar obtenido según la escala de la OCDE. El valor del parámetro sfue de 0,78 para los hogares españoles. log(Eh)=s log(nh)+e h=1,2,..,H. Para los objetivos de la investigación hemos utilizado los factores de elevación que aparecen en la muestra3. Línea de pobreza. En el trabajo se ha utilizado como línea de pobreza el 50 por 100 de la mediana del ingreso por adulto equivalente. De esta forma, el umbral de pobreza fue de EVALUACIÓN DE LAS PRESTACIONES SOCIALES 197 2También somos conscientes de las desventajas que supone utilizar el ingreso como indicador monetario en un estudio de pobreza y desigualdad, debido, fundamentalmente, a la calidad de la información que sobre los ingresos ofrecen las EPFs. Parece que en las EPFs, los hogares muestran una considerable tendencia a declarar como ingresos cifras inferiores a las reales. No obstante, la utilización de la variable gasto, tampoco está exenta de problemas. Para una discusión detallada sobre la elección, ingresos-gastos, véase MARTÍN GUZMÁNet al. (1996). 3Un hogar muestral de una provincia y estrato determinados, con factor de elevación mrepresenta a mhogares ubicados en esa misma provincia y municipios de tamaño parecidos, siendo m, por tanto, el peso con el que se ponderan los datos de dicho hogar para estimar los de la población en su conjunto. Véase MARTÍN GUZMÁN et al. (1996).
384.258 ptas. para 1.876.129 hogares andaluces y 11.298.509 hogares españoles, el índice de incidencia de la pobreza fue de 15,8 y 8,6 por 100, respectivamente. 3. La protección social en la lucha contra la pobreza 3.1. Introducción Ofrecer una definición de gasto social o protección social no es tarea fácil. De acuerdo con el manual SEEPROS, Sistema Europeo de Estadísticas Integradas de Protección Social: «El concepto de protección social incluye todas las intervenciones de organismos públicos o privados destinadas a aligerar la carga que representa para los hogares e individuos una serie establecida de riesgos o necesidades, siempre y cuando no exista un acuerdo simultáneo, recíproco ni individual»4. Aunque cualquiera de las componentes del gasto social puede considerarse como instrumento de lucha contra la pobreza, lo cierto es que determinadas partidas del gasto se presentan como instrumentos que actúan más directamente en la lucha contra la pobreza, configurando el Sistema de Garantía de Ingresos. Nos estamos refiriendo a aquellos gastos que son considerados como los más progresivos en el sentido de que tienen una mayor carga redistributiva al garantizar unos recursos mínimos en situaciones excepcionalmente difíciles. A ellos son los que a continuación nos referiremos. En el esquema del Sistema de Garantía de Ingresos que aparece en la Tabla 1 se hace una distinción entre: 1. Prestaciones contributivas que son aquéllas financiadas con las cotizaciones correspondientes, y gestionadas por la Seguridad Social y el INEM. 2. Prestaciones no contributivas financiadas con carga fiscal y que son competencia de las Comunidades autónomas. Si bien el objetivo de estas prestaciones es mantener unos ingresos mínimos y evitar las situaciones de miseria, las Prestaciones no contributivas así como una gran parte de las contributivas, no han conseguido que la mayoría de sus perceptores crucen el umbral de pobreza. Como se puede observar en el esquema del Sistema de Garantía de Ingresos, las Rentas Mínimas de Inserción se configuran como un instrumento específico de lucha contra la pobreza5. Realizadas estas consideraciones, pasaremos a analizar el papel que juega nuestro Sistema de Garantía de Ingresos en su lucha contra la pobreza a partir de las tres perspectivas mencionadas: 1. Conocer el porcentaje de pobres que reciben cada una de las prestaciones. 2. Analizar la «eficacia» y «eficiencia» del Sistema de Garantía de Ingresos español. 3. Comprobar el impacto redistributivo que el conjunto de prestaciones sociales tiene sobre la distribución del ingreso. 198 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68 4Dichos riesgos y necesidades que se denominan Funciones son los siguientes: Enfermedad-Atención Sanitaria, Invalidez, Vejez, Supervivencia, Familia/hijos, Desempleo, Vivienda y Exclusión Social. 5Las Rentas Mínimas son gestionadas por las Comunidades autónomas y reciben una denominación específica en cada Comunidad.
EVALUACIÓN DE LAS PRESTACIONES SOCIALES 199 TABLA 1 SISTEMA DE GARANTÍA DE INGRESOS Protección contributiva Protección no contributiva Planes de lucha o mixta contra la pobreza Mayores de 65 años Seguridad Social INEM Seguridad Social INEM Pensiones de jubilación y viudedad Pensión asistencial de ancianidad Pensión no contributiva de jubilación Entre 18 y 65 años Incapaces de trabajar con minusvalía menor al 65% Pensiones de invalidez Pensión asistencial de ancianidad Renta Mínima de Inserción No han cotizado nunca. Cotizaron y ya han agotado la prestación contributiva y la asistencial del INEM FUENTE: La protección social en Euskal Herria (1995, p.125). Minusvalía mayor del 65% Pensiones de invalidez Pensión LISMI Pensiones no contributivas de invalidez Capaces de trabajar Prestación contributiva del INEM Ampliación asistencial del INEM
Para la consecución de los anteriores objetivos se han considerado las distintas rúbricas de ingresos que aparecen en la metodología de la EPF 1990/19916. 3.2. Primera perspectiva para evaluar el Sistema de Garantía de Ingresos El primero de los objetivos para proceder a la evaluación del Sistema de Garantía de Ingresos ha consistido en calcular el porcentaje de hogares que perciben algún tipo de prestación social. Se ha estimado que los hogares andaluces y españoles que perciben algún tipo de prestación social asciende a 1.157.987 y 6.103.118, respectivamente. Los resultados para la Comunidad andaluza se describen en la Tabla 2, siendo interesante destacar: 1. El peso que tienen las Prestaciones por desempleo y las Prestaciones contributivas de jubilación, percibidas respectivamente por un 33,26 y un 40,19 por 100 de aquellos hogares que percibieron algún tipo de prestación. 2. La menor importancia de las Prestaciones no contributivas. Hay que advertir sobre la escasa importancia del Salario Social7, percibido por un 1,32 por 100 de los hogares considerados, a pesar de ser un instrumento específico de lucha contra la pobreza. Además, destacamos que este instrumento, creado en Andalucía en 1990, continúa siendo insignificante en la actualidad para luchar contra la pobreza. No obstante, respecto a la cifra del 1,32 por 100 hay que advertir que es un tanto elevada respecto a la que aparece en otras fuentes. En el manual «La Caña y el Pez»8se afirma que en el período 1991-1993 se habían 200 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68 6Véase Metodología EPF 1990/1991. 7El Salario Social recibe la denominación de Ingreso Mínimo de Solidaridad en Andalucía. 8AGUILAR, LAPARRA y GAVIRA (1995, pp.150-151). TABLA 2 HOGARES QUE RECIBEN ALGÚN TIPO DE PRESTACIÓN SOCIAL. ANDALUCÍA Tipo de hogar Pobre No Pobre Nº total Porcentaje Nº total Porcentaje de hogares N=1.157.987 de hogares N=1.157.987 Prestación por desempleo 107.071 9,25 278.027 24,01 Pensión contributiva de jubilación 34.510 2,98 430.872 37,21 Pensión contributiva de invalidez 37.405 3,23 132.530 11,44 Otras prestaciones contributivas 23.988 2,07 244.786 21,14 Pensión no contributiva de jubilación 4.435 0,38 33.658 2,91 Pensión no contributiva de invalidez 7.624 0,66 27.201 2,35 Salario social 4.121 0,36 11.099 0,96 Otras prestaciones sociales regulares 12.942 1,12 40.179 3,47 Prestaciones sociales extraordinarias 2.175 0,19 16.599 1,43 FUENTE: Elaboración propia a partir de la EPF 1990/1991.
beneficiado del Salario Social tan solo 19.000 familias andaluzas, por lo que ello nos llevó a analizar en la EPF 1990/1991 aquellos hogares que percibieron el citado salario en esta Comunidad, obteniéndose las siguientes conclusiones: a) Existe una confusión en los hogares acerca de lo que ellos entienden por Salario Social. Encontramos que se incluyen equivocadamente en la categoría Salario Social las «Pensiones de la Ley de Integración Social de Minusválidos» (LISMI). Por este motivo, puede haber hogares que perteneciendo a los últimos deciles de renta perciban Salario Social. Con toda probabilidad, las ayudas del PER y el subsidio agrario podrían también estar incluidas en el concepto Salario Social. b) Si atendemos al Decreto 400/1990 por el que se regula el Salario Social en Andalucía encontramos en la EPF 90/91 las siguientes incongruencias: i) De acuerdo con el citado Decreto: «No pueden ser beneficiarias las personas mayores de 65 años»9. Pues bien, encontramos en la EPF a 10 personas mayores de 65 años que perciben Salario Social. ii) Por otra parte el Decreto afirma que: «La incorporación al Salario Social es incompatible con la percepción por parte de cualquier miembro de la unidad familiar de cualquier Pensión o Prestación contributiva o no contributiva»10. De acuerdo con los datos de la EPF 1990/1991 encontramos a cuatro hogares para los que algún miembro de la unidad familiar recibe alguna prestación. En particular, este hecho puede deberse a que el período de referencia de las rentas sea el año. Se recogen en la encuesta todos los ingresos percibidos durante dicho período y, lógicamente, en un año un hogar puede encontrarse en más de una situación. iii) Además, según el Decreto: «Serán destinatarios del programa, aquellas unidades familiares cuyos ingresos mensuales máximos, por todos los conceptos, y por todos sus miembros no alcancen o superen el 62 por 100 del Salario Mínimo Interprofesional, incrementado en un 8 por 100 del citado Salario por cada ascendiente o descendiente al que se refiere el artículo 2º»11. En la EPF se registran también hogares que perciben Salario Social y que no cumplen esta condición. Ello se debe, fundamentalmente, a que la situación que se intenta recoger en la encuesta es una situación real y no legal. Así, si una persona realiza pequeñas «chapuzas» y no está dada de alta en la Seguridad Social, puede percibir Salario Social. En este caso, por las «chapuzas» percibirá también unos ingresos pudiéndose recoger en la encuesta dos tipos de rentas. c) Por otra parte, no hay que olvidar que en la EPF se mezclan variables flujos con variables stock. Ello hace que la composición del hogar (variable stock) se cruce con los ingresos del mismo (variable flujo). Como consecuencia, determinados ingresos percibidos en el año anterior a la entrevista correspondían a personas que han fallecido en el momento de investigar al hogar. En este caso, sus rentas fueron asignadas a algún miembro, no teniendo que cumplir el mismo ninguna característica que le haga acorde con la percepción de dicho tipo de renta. Además, está el problema de EVALUACIÓN DE LAS PRESTACIONES SOCIALES 201 9Decreto 400/1990, art.6.2. 10 Decreto 400/1990, art. 6.1. 11 Decreto 400/1990, art.1
qué ocurre cuando un hogar se traslada a otra Comunidad autónoma en la que la legislación y, por tanto, la aplicación del Salario Social es diferente. Por todo ello concluimos que los resultados obtenidos respecto al Salario Social deben ser interpretados con cautela. Se ha procedido, también, a obtener el porcentaje de hogares que reciben cada una de las prestaciones sociales de carácter monetario en el conjunto nacional. Los resultados que se muestran en la Tabla 3 permiten extraer conclusiones similares a las obtenidas para la comunidad andaluza. Se destaca el importante peso que tienen las Prestaciones por desempleo y las Prestaciones contributivas de jubilación recibidas por el 49,29 y 20,46 por 100 de los hogares españoles que percibieron al menos algún tipo de prestación social (6.103.118 hogares españoles). Para el conjunto nacional las Prestaciones no contributivas fueron también menos significativas. 3.3 Segunda perspectiva para evaluar el Sistema de Garantía de Ingresos A continuación se evalúa el Sistema de Garantía de Ingresos atendiendo a dos conceptos: «eficacia» y «eficiencia». Por «eficacia» se entenderá cuántos hogares en situación de precariedad económica pasan a ser no pobres después de las transferencias, y en qué medida la «intensidad» de la pobreza es eliminada por el Sistema de Garantía de Ingresos. La «eficiencia» indicará qué parte de las prestaciones sociales ayuda realmente a los hogares a no experimentar privación económica, y qué parte es recibida por hogares que no eran pobres antes de las prestaciones12. 202 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68 TABLA 3 HOGARES QUE RECIBEN ALGÚN TIPO DE PRESTACIÓN SOCIAL. ESPAÑA Tipo de hogar Pobre No Pobre Nº total Porcentaje Nº total Porcentaje de hogares N=1.157.987 de hogares N=1.157.987 Prestación por desempleo 218,822 3,59 1.029.866 16,87 Pensión contributiva de jubilación 141.735 2,32 2.866.421 46,97 Pensión contributiva de invalidez 98.799 1,62 752.630 12,33 Otras prestaciones contributivas 84.451 1,38 1.357.972 22,25 Pensión no contributiva de jubilación 12.929 0,21 163.909 2,69 Pensión no contributiva de invalidez 222.247 3,64 149.874 2,46 Salario social 24.207 0,40 62.868 1,03 Otras prestaciones sociales regulares 46.102 0,76 243.541 3,99 P. sociales extraordinarias 7.873 0,13 92.714 1,52 FUENTE: Elaboración propia a partir de la EPF 1990/1991. 12 DELEECK et al. (2000, p.77).
Para tal objetivo, se trabajará con dos distribuciones de ingresos13: 1. La distribución de los ingresos totales disponibles de los hogares. 2. La distribución que resulta de detraer las prestaciones sociales a la renta total disponible de los hogares14. En el análisis se ha creído conveniente agregar el conjunto de prestaciones sociales para evaluar de alguna forma su «eficacia» y su «eficiencia» en la lucha contra la pobreza. Conviene señalar, también, que los resultados obtenidos no hacen referencia al total de los hogares sino a los que percibieron algún tipo de prestación. Para evaluar la «eficacia» del Sistema de Garantía de Ingresos calculamos, en primer lugar, cuántos hogares continúan siendo pobres y cuántos cruzan el umbral de pobreza después de las transferencias15. En la Tabla 4 se observa que un importante porcentaje de hogares que sufrieron privación económica antes de las prestaciones escapan de su situación de pobreza gracias a los recursos del Sistema de Garantía de Ingresos, concretamente en España el 79 por 100 de 2.746.756 hogares y en la Comunidad andaluza el 60,4 por 100 de 505.155 hogares. Aquellos hogares que no experimentaron privación económica antes de las transferencias públicas se caracterizaron porque su principal fuente de ingreso fue la del factor trabajo16. Además, se observa que tanto en Andalucía como en España los hogares que no eran EVALUACIÓN DE LAS PRESTACIONES SOCIALES 203 TABLA 4 EFICACIA DEL SISTEMA DE GARANTÍA DE INGRESOS: PORCENTAJE DE HOGARES NO POBRES ANTES/DESPUÉS DE LAS PRESTACIONES Andalucía España No pobres antes 56,4 (N=1.157.987) 58,2 (N=6.103.118) No pobres debido a las prestaciones 60,4 (N=505.155) 79 (N=2.746.756) Pobres después 39,6 (N=505.155) 21 (N=2.746.756) FUENTE: Elaboración propia a partir de EPF 1990/1991. 13 Sobre cuestiones relacionadas con las distribuciones de ingresos «antes de prestaciones sociales» y «después de prestaciones sociales» véanse DELEECK, et al. (2000, pp. 71-97) y BELLIDO, JANO y MARTÍN GUZMÁN (1996). 14 Hay que advertir sobre el supuesto que se está haciendo al obtener la segunda distribución de ingresos, y que se refiere al hecho de que la estructura de los hogares es la misma en las dos distribuciones. No obstante, subrayamos que el trabajar con estas dos distribuciones constituye un aparato teórico para determinar cuál fue el impacto de las prestaciones sociales en la reducción del porcentaje de pobres. 15 En la Tabla 4 el número de hogares no pobres debido a las prestaciones se ha calculado como porcentaje de todos los hogares pobres antes de las prestaciones; el número de hogares no pobres antes de prestaciones como porcentaje del total de hogares que reciben alguna prestación; y el número de hogares pobres despuésse ha calculado como porcentaje de los hogares que ya eran pobres antes de recibir las transferencias. 16 De hecho, en España el 74 por 100 de dichos hogares tenían como principal fuente de ingresos las ganancias por trabajo (por cuenta propia o ajena), y un 26 por 100 tenían como fuente principal de ingresos, los ingresos de capital o los ingresos no monetarios. En Andalucía se observa la misma tendencia, un 78 por 100 de los hogares no pobres antes de prestaciones sociales recibieron ingresos por factor trabajo y el 22,1 por 100 recibieron otros ingresos.
Los resultados correspondientes a la «eficiencia» se presentan en la Tabla 13 pudiéndose destacar la ineficiencia de las Prestaciones por desempleo en su lucha contra la pobreza, ya que una buena parte de ellas va destinada a aquellos hogares que ya tenían el ingreso mínimo garantizado debido a otras fuentes de ingreso, al igual que ocurría en el caso de las Pensiones. No obstante, las Pensiones se muestran más ineficientes que la Prestación por desempleo, tal y como ha quedado reflejado. 3.4. Tercera perspectiva para evaluar el Sistema de Garantía de Ingresos En este apartado se corrobora el efecto redistributivo que han tenido las prestaciones sociales en los hogares andaluces y españoles. De acuerdo con la metodología que estamos siguiendo, atendemos a dos distribuciones de ingreso: 1. Antes de prestaciones sociales. 2. Después de prestaciones sociales. Para ello se presentan los valores del índice de Gini para las dos distribuciones: antes de prestaciones sociales y despuésde prestaciones sociales, tanto para Andalucía como para España. En el caso de Andalucía, el índice toma los valores 0,46 antes de las prestaciones y 0,36 después de las prestaciones, confirmando su carácter redistributivo. Por lo que se refiere a todo el territorio español, los valores respectivos son 0,43 y 0,31, lo que implica que, en términos relativos, la redistribución de las prestaciones ha tenido un mayor efecto en España que en Andalucía. 4. Conclusiones En este trabajo se ha realizado un análisis comparativo en Andalucía y España sobre la importancia de las prestaciones sociales en la lucha contra la pobreza. Dicho análisis ha permitido reflexionar sobre la conveniencia de la Encuesta de Presupuestos Familiares 1990/1991 para llevar a cabo una evaluación del Sistema de Garantía de Ingresos español en su lucha contra la pobreza. Puesto que el Salario Social es gestionado por cada Comu210 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68 TABLA 13 EFICIENCIA DE LA PRESTACIÓN POR DESEMPLEO: PRESTACIÓN POR DESEMPLEO MEDIA POR HOGAR, COMO PORCENTAJE DE LA PRESTACIÓN POR DESEMPLEO MEDIA TOTAL Andalucía España No pobres antes 95,5 92,5 No pobres debido a las prestaciones 128,3 142 Pobres después 78,7 81,5 FUENTE: Elaboración propia a partir de EPF 1990/1991.
nidad autónoma, nos centramos en la Comunidad andaluza y de acuerdo con el Decreto 400/1990 (BOJA 30 noviembre 1990), llegamos a la conclusión de que la EPF 1990/1991 no recoge de forma adecuada dicho concepto. De hecho, se ha observado que determinados hogares que según la Encuesta perciben el Salario Social no cumplen el requisito legal para su percepción. En este sentido, los resultados obtenidos para el citado salario exigen que sean interpretados con cautela. Teniendo en consideración el inconveniente apuntado, se ha presentado en el trabajo un marco metodológico para analizar y evaluar la «eficacia» y «eficiencia» del Sistema de Garantía de Ingresos en su lucha contra la pobreza. Conviene destacar que, considerando el conjunto de prestaciones, la eficacia del Sistema de Garantía, tanto en Andalucía como para el conjunto nacional, se traduce más en una disminución de la intensidad de la pobreza que en la reducción del porcentaje de hogares que viven por debajo del umbral de pobreza. Por tanto, a pesar de los recursos del Sistema de Garantía de ingresos, los resultados en términos de la posibilidad de escapar de la pobreza no son del todo brillantes. Se ha comprobado que este hecho se debe, fundamentalmente, a que las medidas disponibles para luchar contra la pobreza son ineficientemente utilizadas, es decir, van menos dirigidas a situaciones de precariedad económica extrema. Se debe detacar que el conjunto de prestaciones sociales son menos eficaces y menos eficientes en Andalucía que en el conjunto nacional. En cuanto a la evaluación de las Prestaciones contributivas por desempleo y jubilación, cabe subrayar que la Prestación contributiva de jubilación es más eficaz que la Prestación por desempleo, tanto en Andalucía como en España. Este hecho revela que el Sistema de Garantía de Ingresos español cubre unos riesgos sociales, como es el caso de la jubilación, mejor que otros, como el desempleo. Por otra parte, ambas prestaciones se configuran como ineficientes. También respecto a estas Prestaciones la Comunidad andaluza se encuentra en peor situación que el conjunto nacional. Por último, se ha comprobado el carácter redistributivo del conjunto de prestaciones sociales a través de los valores que toma el índice de Gini antes y después de las prestaciones sociales. Los resultados son similares tanto para la Comunidad andaluza como para España. Referencias bibliográficas [1] AGUILAR, M., LAPARRA, M. y GAVIRA, M. (1995): La caña y el pez. El Salario Social en las Comunidades Autónomas 1989-1994. Fundación Foessa, Madrid 1995. [2] ATKINSON, A. B. (1987): «On the Measurement of Poverty». Econometrica, 4(55):749-764. [3] BELLIDO, N., JANO, D. y MARTÍN GUZMÁN (1996): «El efecto de las prestaciones sociales en la desigualdad y la pobreza: un análisis basado en la Encuesta de Presupuestos Familiares 1990-91». En Políticas distributivas, vol.7, pp. 221-260, Segundo Simposio sobre Igualdad y Distribución de la Renta y Riqueza, Fundación Argentaria, ED. Visor. [4] BLAKEMORE, K. (1998): Social Policy. An Introduction. Open University Press, Buckingham. [5] BOJA, Decreto 400/1990, 27 de noviembre. Consejería de la Presidencia. EVALUACIÓN DE LAS PRESTACIONES SOCIALES 211
[6] BOSCH, A., ESCRIBANO, C. y SÁNCHEZ, I. (1989): Evolución de la pobreza y la desigualdad en España 1973-1981. INE, Madrid. [7] BUHMAN, B., RAINWATER, L., SCHAMAUS, G. y SMEEDING, T. (1988): «Equivalence Scales, Well-being, Inequality and Poverty: Sensitivity Estimates Across Ten Countries Using the Luxemburg Income Study (LIS) Database». Review of Income and Wealth, 34 (2): 115-142. [8] CALLAN, T. y NOLLAN, B. (1991): «Concepts of Poverty and the Poverty Line». Journal of Economic Survey. 5 (3): 243-261. [9] CES (1996): La pobreza y la exclusión social en España. Nices, Madrid. [10] CES (1998): La Política de Gasto Social (1984-1996). Nices, Madrid. [11] CHAKRAVARTY, S. (1990): Ethical Social Index Numbers. Springer-Verlag, Berlín 1990. [12] DELEECK, K. y VAN DEN BOSCH, L. (1990): «Dimensión de la pobreza en un contexto comparativo: evidencia empírica y evaluación metodológica de cuatro umbrales de pobreza en siete países de la Comunidad Europea». Cuadernos de Acción Social. Madrid 24: 76-107. [13] DELEECK, K., VAN DEN BOSCH, L. y DE LATHOUWER (2000). Poverty and the Adequacy of Social Security in the EC. Ed. Asghate, Reino Unido 2000. [14] INE. Encuesta de Presupuestos Familiares. Metodología 1991. INE, 1991. [15] ESTRUCH MANJÓN, A. (1996): Desigualdad y política redistributiva. Una estimación de la incidencia de los gastos en España a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares (1990-1991). Cedecs, Barcelona 1996. [16] MARTÍN GUZMÁN, P., TOLEDO, M., BELLIDO, N., LÓPEZ ORTEGA, J. y JANO, P. (1996): Desigualdad y pobreza en España. Estudio basado en las Encuestas de Presupuestos Familiares de 1973-74, 1980-81 y 1990-91. INE, Madrid 1996. [17] SEN, A. (1992): Nuevo examen de la desigualdad. Alianza Editorial, Madrid 1992. [18] RUIZ CASTILLO, J. (1987): «La medición de la pobreza y la desigualdad en España 1980-81». Estudios Económicos nº 42, Servicio de Estudios del Banco de España, Madrid. University Press, Oxford 1995. [19] SEN, A. (1995): Development as Freedom. Oxford University Press, Oxford 1995. [20] URANGA, M., MARTÍNEZ, M. J., DE LA CAL, M. J. y OLEA, J. (1995): La protección social en Euskal Herria. M. Robles-Arangiz Institua, Bilbao 1995. 212 CUADERNOS ECONÓMICOS DE I.C.E. N.º 68