DESAPRENDIENDO DE LAS VEGAS*
Edua do Subi a s
El modelo a qui ec enico
y
u bano de las Vegas como ins umen o e icaz
de la indus ia del u ismo
y
el consumo de masas, pone
en
mani ies o un
concep o ci iliza o io y comunicacional p opiamen e posmode no.
Al en a
en
el hall de Pa ís-Las Vegas de las monedas en las bandejas me álicas de las
sen í un es emecimien o. De epen e máquinas. Una luz uni o me
y
enue inundaba
es aba inme so en un inmenso espa- con sus onalidades somnolien as
un
luga de
cio, del que apenas di isaba sus lími es. Un
i ual cen o u bano bajo el also echo abo-
edado de un cielo de neón. Un mundo en e-
amen e a i icial, sin somb as, sin con as es,
sin o mas, a a esado po una ed labe ín ica
de co edo es
y
pasillos en los que me ex a-
ié i epa ablemen e.
El bosque de agape as, las hile as de mesas
de juego
y
ule as se ex endían en e a mí
como una masa de colo es u ilan es e inexp e-
si os, sume gida en
el
zumbido monó ono
y
obsesi o de sus imb es
y
campanillas, con a-
pun eado, de a de en a de, po
el
chasquido
*
Con e encia p onunciada en el Cu so de Ve ano de la
Uni e sidad de Alcalá;
<<
La ciudad en la his o ia. P e-
sen e
y
Fu u o
>>
. (Julio 2001)
ninguna pa e, y
un
p esen e acío y e e no.
Me sen í anspo ado a una ealidad ue a de
la ealidad, he mé icamen e sellada al mundo
ex e io , una ciudad po de echo p opio de i-
nida po
un
sis ema opaco de signos
y
es ímu-
los
pe ec amen e plani icado
y
pe ec amen e
acío. Aquí
y
allá, un pequeño ejé ci o de
muchachas jó enes, con a uendos de diseño
po nog á ico
y
ges os de pudo paca o a endían
a las máquinas
y
a sus usua ios. Una masa de
mi adas exci adas, sin exp esión, in adía los
co edo es.
El mismo modelo a qui ec ónico se epi e en
cada ho el-casino de Las Vegas has a la náu-
sea: in e io es monumen ales diseñados como
e dade as ciudades a i iciales, la ep esen a-
ción e ó ica de luga es his ó icos e ichiza-
-XXXVII-
37
ASTRAGALO, 19 (2001)
A ibu ion-NonComme cial-Sha eAlike - CC BY-NC-SA
A icle, ISSN 1134-3672
h ps://dx.doi.o g/10.12795/as agalo.2001.i19.04
Esc i o , p o eso de la New Yo k Uni e si y
38
dos po la indus ia del u ismo bajo signos
i ializados, la impe meabilización
al
mundo
ex e io , la eliminación de e e encias espa-
ciales y la suspensión del iempo, la obsesi a
mo ilización de la masa ence ada de los
jugado es en campos de ue za de diseño p e-
medi adamen e agmen ado e innecesa ia-
men e con uso, la p o usión os en osa del
o namen o como ins umen o de dopage
come cial, la insis en e simulación de na u a-
lezas animales y ege ales domadas: odo ello
se epi e monó onamen e de casino en casino,
en e o e as de dine o ácil, sexo empaque-
ado y a en u as p og amadas.
Las Vegas es un escena io come cial in ini o.
Una no-a qui ec u a sis emá icamen e ex en-
dida. Y un p og ama ci iliza o io. Sus g an-
diosas cons ucciones exhiben os en osamen e
la ausencia de un concep o de espacio, la
enuncia a qui ec ónica a la o ma,
la
nega-
ción a una olun ad exp esi a. Pone en escena
una concepción de la ciudad como sis ema de
comunicación ins umen alizada pa a ines
come ciales. Renuncia pa adigmá ica a la
o ganización a ís ica de la exis encia, y a
cualquie expe iencia a ís ica de la ealidad.
Un p incipio ige y compensa es a enuncia a
la cons ucción exp esi a y a la c eación
a qui ec ónica. No
se
a a del ki sch, esul-
ado del aba a amien o indus ial de las o -
mas a ís icas y las exp esiones humanas. Es
el ealismo mágico que dis ingue la p oduc-
ción de la indus ia cul u al pos indus ial.
En iendo po ealismo mágico a la composi-
ción de signos como obje os, de lenguajes
como ealidades, y de la icción como
si
se
a ase de una p og amada ealidad. Y a la
con igu ación de es os signos eales como un
sis ema banal de es ímulos p imi i os pa a el
consumo, la modi icación del compo a-
mien o humano
y,
en úl ima ins ancia, la sub-
e sión comodi icado a de la cul u a. Su un-
ción, como la de esas bo ellas de Coca-Cola
ans o madas en espacios come ciales, es la
de sume gi en su medio o al
al
consumido
como en una an asía eal, disol e su
conciencia e lexi a, y mo iliza sus us a-
ciones libidinales, sus deseos pa ciales, y sus
cons ucciones simbólicas inconscien es e i-
chis as y pe e sas con ines come ciales.
La consigna posmode na llamada a legi ima
la educción de la a qui ec u a al diseño
come cial e a: dominio del signo sob e el
espacio y ede inición de la a qui ec u a como
acción comunica i a.
Un
ho el simula las
es ancias y los pa ios de illas omanas, el
o o es un simulac o de los palacios á abes, el
e ce o cloniza el skyline de Manha an. Se
ep oducen indis in amen e espacios sel á i-
cos, paisajes subma inos, ci cos u oasis del
desie o, y salones ococo. Se yux aponen
como los lenguajes acíos de un cinismo uni-
e sal. Lo único ealmen e inno ado en es as
simulaciones son sus dimensiones gigan es-
cas, e ec ís icamen e hinchadas, y la sis emá-
ica i ialización e ó ica de sus signi icados,
lo mismo se a e de columnas co in ias o los
a ibu os sexuales de las show gi ls. La exage-
ación monumen al de los o namen os a qui-
ec ónicos, el e o ismo hipe ealis a de las
oallas y los jabones de los ho eles, los exce-
sos ilusionís icos de los p oduc os de con-
sumo, son la condición, a la ez que el com-
plemen o de su p og amado edio.
-
XXXVIII
-
El pos ulado an ia ís ico que egula es e p o-
ceso de diseño comunica i o ealis amágico
ha sido empaque ado académicamen e bajo la
pa a e nalia neo angua dis a de una up u a
posmode na. Sin emba go, sigue siendo
mode no: a a de elimina uncionalís ica-
men e las huellas del iempo y de la expe ien-
cia, ena bola como el dadaísmo los e ec os
del shock y de la banalización masi a de la
expe iencia humana, y compensa
su
al a de
ca ác e y aciamien o a ís icos median e la
obsesi a os en ación hipe eal de
un
hedo-
nismo come cial de cons i ución pe ec a-
men e su ealis a. Como en la e olución
su ealis a su e ec o de encan amien o, la
inme sión del consumido en un mundo de
alacias de iqueza, an asías pa é icas y i-
ializadas ex a agancias se es iliza como el
obje i o inal de
un
en i onmen o al.
Las ca ego ías adicionales de indus ia del
en e ainmen y del amusemen sólo de inen
una de las unciones que es as ins alaciones
cumplen. Se a a de
un
diseño concebido
como ins umen o del consumo masi o. Pe o
la unción del consumo
lo
ele a, al mismo
iempo, a modelo de conduc a y pa adigma
cul u al. Lo que aquí se de ine es un p oyec o
indus ial de la cul u a del consumo, de la cul-
u a del espec áculo. La ca ac e ís ica domi-
nan e de es a quime a pos indus ial es la p o-
ducción de ealidades i uales, de sucedáneos
p esenciales, de ausencias hipe eales: un
p incipio que ige en
un
ex emo los ideo-
games, con el hipe ealismo que a a iesa su
cul o emá ico de la iolencia, y en el o o
ex emo los i mos epe i i os y monó onos
de exci ación y us ación que igen odas las
ins alaciones au oma izadas de juego en los
casinos. El in elec ualismo posmode nis a ha
legi imado con una olun ad solapadamen e
publici a ia a es os p oduc os come ciales
como exp esión de una au én ica pop-cul u e,
ol idando el p incipio me can il que les
o o ga
su
alo ju ídico y on ológico de
au en icidad. Y se ha ol idado además de
menciona
su
p incipio uncional: el acia-
mien o de la expe iencia, la colonización del
suje o, la gene alización global del edio.
Todo es i eal y odo es eal en es e medio: lo
mismo los o os omanos de ca ón pied a, y
las a enidas pa isinas y las sel as opicales
de plás ico, que las on anas ba ocas de
Be nini con sus ex u as químicas o los asca-
cielos de Nue a Yo k en icción de yeso. La
pob eza de los ma e iales y la i ialidad de
los diseños indican el ca ác e u il de es a
a qui ec u a de inida como pe1jo mance. Lo
único au én icamen e eal que ige el uncio-
namien o de es e g an disposi i o ilusionís ico
es el dine o: concebido a la ez como dis-
cu so acional de los bene icios inancie os y
como la icción abs ac a que c is aliza sin é-
icamen e odos los deseos, odas las posibili-
dades de
su
ealización, odos los símbolos
somb íos de pode social y po encia sexual.
Cen o emocional acío.
Las Vegas es el cumplimien o pe o má ico
del dic um es uc u alis a y pos es uc u alis a
de la desapa ición del suje o a domodemo. Su
sucedáneo es el jugado de sus cadenas me o-
nímicas y an iespacios: mónada ce ada en sí
misma, á omo acío y sin en anas, some ido
a un mo imien o b owniano, casual y caó ico,
descen alizado y despe sonalizado. Suje o
-XXXIX-
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e minal en el que se han supe ado los con lic-
os é icos y es é icos que habían pues o al
suje o bu gués de la e a indus ial a día de
ca a a la pa ed de la sociedad espec acula en
la explosión e oluciona ia de mayo de 1968.
El jugado de las Vegas nada sien e, nada sabe,
nada ecue da, nada desea, nada exp esa. Sen-
ado en e a las agape as su mo imien o
ei e a i o, sus au oma ismos psico ísicos, su
mi ada acía, e en ualmen e su obesidad indu-
cida po alimen os químicamen e en iqueci-
dos, ecue da el cuad o de cie os en e mos
ca a ónicos y su dependencia psico a macolo-
gicoins i ucional. Sus cíclicas exp esiones de
en usiasmo o de éx asis que p o oca e en ual-
men e el golpe de sue e de un puñado de
qua e s son indicado as de una elicidad
plana, basada en la sa is acción inmedia a de
deseos es adís icamen e p og amados po las
40
agencias de la publicidad en consonancia con
la a qui ec u a de los signos que con igu an su
en i onmen o al.
No es un suje o es é ico, ca ece de conciencia
mo al, no es capaz de a icula una expe ien-
cia. El jugado de Las Vegas ep esen a más
bien el inal de la humanidad, un cuad o pa o-
g á ico de supe 1 1en es ins i ucionales
que espi i ualmen e ya han mue o an es de
habe nacido. Un suje o poshumanis a que
mue e palancas, in oduce monedas, o dena
e escos, es alla mecánicamen e en éx asis
de elicidad his é ica o ei e a espasmos c o-
nome ados de us ación. Su condición psi-
cológica, al con a io de los jugado es na a i-
os de Dos oyewski, no es á a a esada po
d ama alguno. El edio no deja huellas en su
os o.
La nue a subje i idad posmode na se cons-
uye es ic amen e en omo a un úl imo
lími e: su c édi o mone a io. Des uido como
suje o social e his ó ico, y como conciencia
au ónoma, se a oja sin eno a la i ualidad
de una ealización como consumido en el
campo de posibilidades in ini as de los juegos
de aza . Su a je a de c édi o, sus siglas co po-
a i as y su código pe sonal sec e o con igu-
an su nue a iden idad p o unda. Sólo y a a-
és de ellas se á ealmen e econocido po el
ejé ci o de cama e as, ujie es, endedo es,
policías, p os i u as y asis en es que pululan a
su al ededo . A a és de la a je a de c édi o
se ecupe a un elemen o esidual de la ieja
subje i idad p o es an e, esponsable de sus
ac os, capaz de asumi la culpa ascenden al
de sus deudas banca ias, y las consecuencias
ju ídicas de su ansg esión numé ica.
A ojado a las edes espaciales opacas e ina-
p ehensibles, inme so en los sis emas lin-
güís icos de un de e io ado e ilegible hib i-
dismo iconog á ico, abandonado a las
de i as inconscien es de supe isadas pe o -
ma izaciones, el jugado es á subsumido a
sis emas psicológicos de inducción de la
conduc a llamados a endeuda le. Cuan o más
se explaya el nue o suje o en el campo de
los juegos he e omo os y sus exci aciones
p e o ma eadas de iqueza mone a ia y eli-
cidad comodi icada, más se diluye en el
campo de ue zas es adís icamen e p og a-
mado de una deuda i ualmen e ilimi ada,
cuyo úl imo obje i o es su implacable empo-
b ecimien o, su banca o a, su au odes uc-
ción: una me á o a poshumanis a de la eco-
nomía inancie a global; una alego ía del
-XL-
p og eso en la e a de la des ucción social, de la des ucción pos indus ial de los lengua-
biológica y mili a del plane a. jes his ó icos, camp ans o mado en o al
El e dade o suje o del espec áculo descen a-
lizado, polimo o y hedonis a del escena io
posmodemo Las Vegas se cons uye en la
acionalidad es adís ica que egula el juego,
en las cáma as ocul as que con olan el mo i-
mien o de los jugado es, a a és de la dis i-
bución in isible que o ganiza el mo imien o
del espec ado hacia los cen os sensibles de
consumo, la c eación de ambien e o ales pos-
panóp icos pa a neu aliza sus a ec os y su
capacidad e lexi a. Más aún.
Es
sob e la
deg adación pe o má ica del jugado que se
ele a iun an e el nue o suje o neoca esiano
de la dominación pos humanis a, pospanóp-
ica decons uccionis a y decen alizada.
El mul icul u alismo a a iesa la o ganización
o ali a ia del espacio y el consumo: mul icul-
u alismo como p incipio de ole ancia his é-
ica en los u ilan es escena ios de elicidad
p og amada. Las Vegas es
un
collage de odas
los es ilos, odas las cul u as, odas las azas y
odos los iempos his ó icos. Un o o omano,
ans o mado en el pasillo de un mal!, que
conduce a un cas illo medie al, en el cual se
albe ga el casino con mobilia io ococó, que a
su ez se ab e a la éplica del puen e de
B ooklyn B idge, desde que el se dis u a una
is a pano ámica sob e la To e Ei el, jun o a
un palacio á abe, eco ado ab up amen e
sob e la silue a de
un
ascacielos hipe mo-
demo de ace o y id io. En igo , no se a a
de una he e onomía de es ilos. Mucho menos
oda ía de
un
diálogo en e cul u as y lengua-
jes. Es más bien un eciclaje incondicional de
signos sin e e en e, el pas iche que esul a
en i onmen .
Su condición absolu a es la banalización
gene alizada de sus signi icas híb idos: las
danza de ien e de las alsas odaliscas en e
al palacio o ien al han pe dido oda dimensión
e ó ica y los diseños neo uncionalis as del
es au an e de al lado es án aciados de oda
exp esión a ís ica y de alo his ó ico. Bajo
los signos de su ecléc ico encuen o, lo único
que expe imen o es epugnancia y desaso-
siego. Las Vegas Boule a d es un co ida de
anidades cuyas di e encias me onímicas
en ablan en e sí una compe encia ú il de
eclamos come ciales pa a cae al mismo
iempo en la anodina indi e encia de lo que no
posee en sí mismo alo alguno. Es un basu-
e o iconológico. Pone de mani ies o el p in-
cipio de ole ancia de una cul u a que se p e-
ende democ á ica, pe o sólo admi e la
disidencia de los signos p e iamen e dese-
man izados. Es la pesadilla lingüís ica eali-
zada de una To e de Babel deg adada a
hipe me cado en el que odo, lo mismo el sex
appeal de la cama e a que el colo ido e a o
de Donald Duck se consensúa o ali a iamen e
bajo su único alo común de cambio.
Es a des alo ización a la que es án o zados
odos los se es que aspasan el umb al de la
ciudad i ual les obliga a la hipé bole, a la
exage ación. Las Vegas es necesa iamen e
una ciudad a qui ec ónicamen e monumen al
y un escena io e ó icamen e eca gado has a
el manie ismo más g o esco. A di e encia de
los ascacielos his ó icos de Chicago y Nue a
Yo k, es a monumen alidad no esponde a una
-XLI-
41
ASTRAGALO,19(2001)ISSN 1134-3672
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olun ad simbólica, y es á desp o is a de
cualquie dimensión o ganizado a del espacio
público de la ciudad. Es un señuelo. Algo que
ha sido concebido pa a i i a y exci a , como
se ie inde inida de es ímulos a á icos diseña-
dos con el p opósi o de gene a una eacción
compulsi a, au omá ica e i e lexi a. Exp e-
sión plas i icada del inal de la his o ia y el
úl imo homb e.
Las Vegas
ha
sido un pa adigma académico
del pos mode n. Sus p o ocola ios i ula es:
espacios descen alizados, agmen a ios, caó-
icos e indesci ables; ans o mación del a e
en p oducción de signos sin e e en e; i iali-
zación de los lenguajes; ad e ising as cul-
u e; iccionalización de la ealidad; in del
suje o; inducción de una mi ada acía; nega-
ción del es ilo, a as en e ainmen ; juego
me onínimico y pe o ma i idad sin a ibu os;
angua dia populis a que ha supe ado el eli-
ismo mode nis a, su igo ismo ascé ico y sus
lenguajes inaccesibles; modelo de una Pop
cul u e p og amá icamen e de inida como
banalidad democ á icamen e consensuada de
clichés es é icos; apología an i-in elec ual del
deja- u; hib idismos celeb a o ios y pas iches
an ies é icos
..
.
No, cie amen e, la unción del diseño espa-
cial como sis ema semió ico no es la simple
inducción del consumo. Tampoco posee las
dimensiones disc e as del iejo ki sch. Su sig-
ni icado es más adical po que a ec a a nues-
a capacidad gene al de pe cepción. T as
habe paseado po los pasajes de ca ón pied a
de Las Vegas, después de con empla la insig-
ni ican e o namen ación de a abescos y
columnas co in ias, o engulli la ex u a plas-
i icada del Da id de Michelangelo, es impo-
sible eg esa a sus o iginales, ap ecia sus
alo es a esanales, sus pa inas his ó icas, su
ue za exp esi a, o la sensualidad de sus ex-
u as i egula es y macizas. F en e a la g an-
diosidad impe ial del Ceasa Palace, el Capi-
olio omano a oja más bien un aspec o
innoble y p o inciano. Y la monumen alidad
sin escala del Pa ís-Las Vegas con ie en las
elegan es casas pa isinas que bo dean La
Seine en e dade as chozas. La éplica se
impone sob e el o iginal, neu aliza sus
momen os e lexi os, in ie e su p i ilegio
on ológico en i ud de su acceso masi o,
pa a adqui i de ini i amen e un alo no ma-
i o sob e el o iginal.
La p oximidad en e la seducción de a qui ec-
u as a es idas, simulaciones sexuales y
dine o i ual, y la es é ica del ealismo ma a-
illoso p opia de las g andes p oducciones
m-
micas de Hollywood, sus a qui ec u as an ás-
icas de edades a aónicas, e imaginados
impe ios omanos, o sus pei o mances de lujo
y exube ancia, no es simplemen e geog á ica.
La indus ia cul u al de Hollywood se da ci a
li e almen e en cada una de las a qui ec u as
de Las
Veg
as, en sus iconog a ías,
en
el com-
po amien o espec acula de los iandan es
del bule a , y en un núme o conside able de
malls y bou iques. Muchas de las calles y edi-
icios que con o man las ciudades en el in e-
io de los ascacielos ci an explíci amen e los
es udios de las g andes p oduc o as de cine de
la capi al del Oes e ame icano. La simili ud
llega a eces has a los de alles: la iluminación
de los pasajes con ocos cinema og á icos que
esal an su ca ác e escenog á ico. Las Vegas
- X
LII
-
es
el cumplimien o de los sueños p og ama-
dos de la indus ia espec acula de Holly-
wood: de su concep o de la exis encia edu-
cida a comic o a spo . Es a p oximidad
es é ica se pone de mani ies o, sob e odo,
bajo un denominado común: su dimensión
espi i ual.
Las Vegas no sólo es un cen o de la indus ia
del en e ainmen . Ni cons i uye solamen e
un
pa adigma de los an iespacios sin iempo del
consumo posmodemo.
La
ciudad i ual de
Las Vegas es, an e odo, un cen o i ual. Nin-
gún ciudadano global puede eximi se de su
ci a, al menos una ez en la ida. Las Vegas,
po
o a pa e, se
da
ci a en odos los espacios
de las a qui ec u a global. Pa a el populismo
no eame icano y pa a el populismo global es
un luga de ap endizaje e iniciación es é ica,
económica y sexual. Un ineludible pasaje de
ánsi o. Ciudad sag ada,
La
Meca de una cul-
u a que en sus salas de juego celeb a un cul o
p imi i o al dine o.
De
ahí que la ca ego ía
es é ica que de ine su p oyec o u banís ico sea
la g andeza más allá de oda escala humana,
la magni icencia his é ica, la i ialización
sublime. De ahí que la exp esión espi i ual
gene alizada de odos sus espec áculos a qui-
ec ónicos, mone a ios o e ó icos sea un pa é-
ico en usiasmo.
Hay un ins an e p i ilegiado sob e los paisa-
jes
de Las Vegas: el a a dece . El sol se
inclina sua emen e
en
el ho izon e in ini o de
las co dille as que eco an el desie o. Las
a qui ec u as se inundan en sus colo es oc es,
y sus onalidades b illan es y o nasoladas,
que paula inamen e se deslizan hacia ca mi-
nes y azules in ensos, has a que la oscu idad
enciende a las es ellas en un i mamen o de
cobal o.
En
es e ins an e eme gen las luces de
la ciudad como la epi anía de una segunda
na u aleza. En los p ime os minu os, sus
in ensidades luc uan es apenas si pueden
compe i con los úl imos ayos del sol. Pe o,
poco a poco, an p e aleciendo sob e el cielo
c epuscula . La oscu idad disuel e p og esi-
amen e a las masas a qui ec ónicas, al iempo
que la iluminación a i icial de las achadas y
en anas, los ocos ciné icos de las a enidas,
y las cap ichosas silue as de los neones que
eco en los bule a es ans o man la ciudad
en una o gía de o mas y colo es cambian es.
Los su ido es de aguas encendidas
po
mil
onalidades luminosas añaden a es a ans i-
gu ación de la ciudad noc u na un indispen-
sable momen o musical
de
danzas geomé i-
cas, colo es abs ac os, y explosiones de luz
y ene gía.
He llegado a es a ciudad as un la go iaje
po Amé ica. He conocido la desespe ación
de homb es y muje es
en
Pe ú, humilladas sus
espe anzas de dignidad polí ica y libe ad. He
asis ido a la conciencia inal de la agmen a-
ción de megalópolis como Sao Paulo o Belém
do Pa a. He a a esado paisajes de desolación
en
una Amazonia amenazada po la gue illa,
el na co á ico y las emp esas mul inacionales
que des uyen abie amen e su auna y su
lo a, y exponen la ida a milla es de huma-
nos a la des ucción económica y biológica.
He isi ado los bosques de Chiapas, donde
mili a es y pa amili a es imponen una
ez
más el desplazamien o o zado de sus an i-
guos mo ado es
en
nomb e de u u as emp e-
sas co po a i as de ex acción mine al y
-
XLIII
-
43
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44
explo ación biológica. He acompañado a los
homb es
y
muje es some idos
al
égimen
de
escla i ud en los campos
de
abajo de
Tijuana, si iados po los mu os
de
ace o blin-
dado no eame icanos
y
la co upción c imi-
nal del eje ci o mexicano. Al llega aquí me
sen ía a igado, in e io men e agmen ado,
dep imido.
Es di ícil encon a un sen ido a los b u ales
dilemas que a a iesan las on e as semán i-
cas
y
polí icas en e el Mundo P ime o
y
el
Te ce Mundo: la c ecien e escla i ud camu-
lada, el á ico sexual, la co upción polí ica,
los chan ajes inancie os
y
mili a es,
la
des-
ucción biológica a g an escala. Es di ícil
cons ui una exis encia do ada de alo
y
de
sen ido en los bo des del in
de
la his o ia. Las
Vegas
enseña, sin emba go, que
si
no podemos
da un sen ido al mundo,
ni
a nues a exis en-
cia,
al
menos sí podemos ans o ma lo en
deli an e espec áculo. Es la ma a illosa opo -
unidad que ha o ecido el concep o no eame-
icano de
Pop cul u e:
una ole ancia de los
signos, el éx asis de colo es abs ac os
y
son i-
sas acías; el en usiasmo que de ine las des-
ca gas de aleg ía en las mesas de juego; las
gigan escas
pe o mances
de balle s mecáni-
cos; la exci ación mul i udina ia del consumo;
sueños i iales
de
pode
y
iqueza; pa aísos
a i iciales de
la
mala conciencia pos huma-
nis a. Apo eosis del espec áculo.
-XLIV-