La cerámica de botica
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15 Capítulo II: La Cerámica de Botica
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17 nº 8 vaso de colirios nº 10 bote metálico de medicamentos romano Capítulo II. La cerámica de Botica La preparación y conservación de medicamentos en Egipto, Grecia y Roma En estas civilizaciones, era el médico el que asumía la función de farmacéutico, sin que hubiera un tipo de envase generalmente aceptado para la conservación de fármacos. Hay hallazgos de vasijas que, por su contenido o inscripción, los arqueólogos han deducido que fueron usadas para contener medicamentos, pero sus formas son muy variadas, y constituidas por materiales diferentes. Como ejemplos, la imagen nº 8 es un vaso de colirios egipcio con diversos compartimentos, en cuyo exterior, con escritura jeroglífica, se indicaba el contenido y la forma de empleo; la imagen nº 9 es un vaso para medicamentos griego de alabastro, y la nº 10 es un recipiente metálico romano usado para conservar medicamentos, que se custodia en el Museo Etnológico de Barcelona. La preparación y conservación de medicamentos en el mundo árabe Con el avance de los conocimientos, las técnicas de preparación del medicamento se habían hecho más laboriosas, requiriendo mucho tiempo de dedicación y habilidad. El médico, como consecuencia, se vio desbordado de su cotidiano trabajo, comenzando por ello a delegar en otras personas la función de preparación del medicamento, para dedicarse por entero al diagnóstico y tratamiento de sus pacientes. Según los autores (34), donde comenzó esta diferenciación real entre la función del médico y la del farmacéutico fue en el Islam medieval, allá por el año 1000. También en el Islam medieval (35) se produjeron importantes innovaciones cerámicas, destacando el vidriado estannífero y la loza dorada, importada a ___________ (34) CALLEJA FOLGUERA, Mª Carmen y BASANTE POL, Rosa Mª: El Museo de la Farmacia Hispana. Farmacias antiguas. Consejo Social. U. Complutense. Madrid 1993, p. 41 (35) MARTÍNEZ CAVIRÓ, Balbina: Cerámica Hispanomusulmana. Madrid. Ed. El Viso. 1991, pp.1819 nº 9 vaso de alabastro griego para medicamentos
18 Al-Andalus desde el siglo X, y luego imitada aquí con gran éxito, 1º por Málaga, y después por Manises. El tipo de bote de cerámica de botica más antiguo que se conserva en los museos es el albarelo. Su origen es persa, iniciándose su uso desde aquella época, y manteniéndose durante siglos, siendo el prototipo de bote de botica. Su nombre deriva de la palabra persa al-barani, o bote para drogas o especias (36). En el Museo de la Farmacia Hispana se conserva un albarelo persa del siglo XI, y en la imagen nº 11 puede verse otro del siglo XII, de loza dorada. Se observa que los albarelos más antiguos que se conservan, proceden de la misma época que los autores señalan como comienzo de la diferenciación de funciones médico-farmacéuticas. El preparador de medicamentos surgió como ayudante del médico, descargándose éste de dicha función. Un médico persa que defendió esta diferenciación fue Rhazés (al latinizar su nombre), que está considerado como el más importante del Islam medieval. Su opinión era: Para el médico que se respeta, no cabe otra cosa que la prescripción de dietas y remedios; mas no se le ha de ocurrir hacer algo con las manos, tal es nuestro entender (37). Ahora bien, aunque su elevada posición social le permitiera tener ayudantes para no elaborar fármacos personalmente, es casi seguro que las normas de la preparación fueron dictadas por él (38). Es evidente que dado su enorme prestigio, su postura de diferenciar las dos funciones sanitarias sería un ejemplo a seguir para sus colegas. Para el entendimiento entre médicos y farmacéuticos se crearon los formularios de los hospitales, con la forma de componer los medicamentos, y también una especie de códigos farmacéuticos llamados al-akrabadin (grabadín, al latinizarse), en el que describían las operaciones farmacéuticas que se necesitaban efectuar. El más importante de ellos fue el conocido con el nombre de Cánones de Mesué, también muy conocido y empleado en la cristiandad, estando considerado durante mucho tiempo como el evangelio de los farmacéuticos (39). _________________ . (36) FOLCH JOU, Guillermo: Museo de la Farmacia Hispana. Catálogo de los botes de farmacia. Facultad de Farmacia, U. Complutense. Madrid 1966, pág. 3. (37) GÓMEZ CAAMAÑO, José Luis: Páginas de Historia de la Farmacia. Barcelona. S. Nestlé, A.E.P.A. 1982. pp. 100-101 (38) GÓMEZ CAAMAÑO, José Luis. Páginas de Historia………. ob. cit., p. 102 (39) GÓMEZ CAAMAÑO, José Luis. Páginas de Historia………. ob. cit., p. 109 nº 11 bote persa del s. XII. Museo Británico
19 Respecto a la preparación de fármacos en Al-Andalus, Avenzoar, nacido en Peñaflor y fallecido en el s. XII, defendió la separación medicina-farmacia. Su elevada posición social, de médico de cámara de los príncipes almorávides y luego de los almohades, le permitió ejercer como médico de consulta, y desdeñar las tareas prácticas de farmacia, que consideraba propias de los ayudantes de médico (40). Dado su prestigio, su postura sería imitada por sus colegas. Hay datos escritos de que también en el s. XII se comenzó a fabricar loza dorada en Al-Andalus, al transmitirse las innovaciones orientales. Los albarelos más antiguos elaborados en Europa conocidos son de origen hispanomusulmán, y del siglo XIII. Los autores los asignan a Málaga, que fue el centro alfarero hispanomusulmán antiguo más importante; pertenecía al reino nazarí de Granada, alcanzando ya gran fama su loza de reflejos metálicos dorados en ese siglo, continuando en auge en el siglo XIV, para decaer en el XV, siendo conocida su producción con el nombre genérico de obra de Maliqa. La imagen nº 12 es un albarelo de loza dorada nazarí, elaborado en Málaga en el s. XIV, que se conserva en el Instituto Valencia de Don Juan. La preparación de medicamentos en los reinos cristianos reconquistados Antes del siglo XIII, el médico practicaba una medicina que comprendía la preparación de los remedios para sus enfermos, comprándole los simples medicinales al especiero. Pero sabía que en los hospitales de los monasterios, había individuos que ayudaban al médico confeccionando medicamentos. Posiblemente de aquí nació la costumbre de ir encargando al especiero la preparación de ciertos medicamentos. Más adelante, al adquirir cierto volumen esta clase de preparaciones, algunos especieros se especializan en ellas, dando lugar al apotecario. El auténtico boticario aparecería de una manera organizada y corporativa al crearse los Colegios de Boticarios, en fecha que oscila entre mediados del siglo XIV y 1ª mitad del XV. En el año 1241, el Emperador Federico II promulgó la Ordinanza Medicinale, ____________________________ (40) FOLCH JOU, Guillermo; SUÑÉ ARBUSSÁ, José Mª; VALVERDE LÓPEZ, José Luis y PUERTO SARMIENTO, Fco. JAVIER: Historia General de la Farmacia. El medicamento a través del tiempo. Madrid. Ed. Sol, 1986, p. 195 nº 12 albarelo de loza dorada nazarí, s. XIV
20 dictada para el Reino de las Dos Sicilias o de Nápoles, en la cual confirmaba legalmente la separación del ejercicio profesional de la Farmacia de la Medicina. Estas reglas de la Ordinanza son consideradas por los autores como la Carta Magna o fundacional de la Farmacia en el mundo, y se difundieron rápidamente por toda Italia, pasando posteriormente al resto de Europa. En ellas se reconoce legalmente por primera vez el ejercicio de la farmacia, y se exigía para practicarlo un arte especial que garantizase al público la calidad de los medicamentos, al mismo tiempo que se daban normas y reglas para prepararlos. En España aparece por 1ª vez la palabra boticario, en el sentido de preparador de medicamentos, en el Código de las Siete Partidas de Alfonso X el Sabio (en 1263), del que puede deducirse un ordenamiento profesional similar al de Nápoles, aunque el ejercicio farmacéutico no queda tan claramente definido, ya que lo reparte entre médicos y boticarios (41); éstos nacen como artesanos, emparentados con los especieros, bajo la tutela científica de los médicos. Posteriormente (en 1272), hay una disposición dada por Jaime I el Conquistador, por la que permitía que una serie de artes u oficios legalmente establecidos en Barcelona se agremiasen. Entre ellos, el de candelers, tenders y especiayres, que es el que más está en relación con lo que luego fueron los boticarios. En el siglo XIV, el rey de la Corona de Aragón (que comprendía también Cataluña y Levante) Pedro IV el Ceremonioso, elevó la categoría de los especieros con conocimientos de preparación de medicamentos de Barcelona, y los distinguió con la creación del Collegium apothecariorum, considerándolo así como otra corporación facultativa más. Durante el siglo XIV se fueron creando agrupaciones gremiales de preparadores de medicamentos en diferentes ciudades de la Corona de Aragón, que se transformaron en Colegios de Boticarios en la primera mitad del XV. Un ejemplo fue el Colegio de Boticarios de Valencia, creado en 1441 por la reina Dª María de Aragón. Este documento está recogido en el Libre dels furs privilegis y capitols del Collegi dels Apothecaris de la ciudad y regne de Valencia (42). Este fuero fue muy exigente en los exámenes de boticarios. ___________________ (41) PUERTO SARMIENTO, Fco. Javier. El mito de Panacea. Compendio de Historia de la Terapéutica y de la Farmacia. Ed. Doce Calles. Madrid 1997, p. 201 (42) GÓMEZ CAAMAÑO, José Luis. Páginas de Historia………. ob. cit., pp. 197 y 198
21 En 1511 apareció la 1ª farmacopea de Barcelona, la Concordia Apothecariorum Barchinonensium, a la que siguió otra 2ª barcelonesa, dos zaragozanas y una valenciana, todas en el reino de Aragón, donde los gremios y cofradías de boticarios eran más importantes (43). Estos nuevos profesionales de la sanidad, los preparadores de medicamentos, con la experiencia que irían acumulando, y como consecuencia del papel progresivamente creciente que fueron adquiriendo en la sociedad, no solo afianzaron al albarelo como prototipo de bote de botica, sino que además fueron demandando a lo largo del tiempo de los alfareros nuevas formas de botes de cerámica, adaptadas a desempeñar determinadas funciones, así como también decoraciones específicas de botica, tales como las inscripciones con el nombre del medicamento previsto contener. Además de influir en el aumento de la demanda de cerámica destinada a las boticas las creaciones de Colegios de Boticarios, otra causa de aumento de esta demanda fue la aparición de numerosos hospitales en nuestra península en la Edad Media, tanto en la parte musulmana como en la parte cristiana, influyendo en esta última la aparición de muchas órdenes religiosas, en cuyos cenobios era frecuente la existencia de hospitales con sus boticas, comenzando a surgir una ornamentación específica de botica, la heráldica de las órdenes religiosas. Tipos de botes de botica Posteriormente a la aceptación del albarelo como forma definitiva de bote de botica, los boticarios irían demandando a sus alfares nuevas formas de botes de cerámica, que se adaptaran a sus crecientes necesidades, con lo que fueron apareciendo y consolidándose nuevas formas, cada vez más funcionales, que luego se transmitirían al resto de Europa. Albarelos Son botes de forma cilíndrica, al fabricarse a torno, con cuello generalmente corto, formado por una pequeña estrangulación del cuerpo, boca normalmente más ancha que el pie, con labio generalmente exvasado (es decir, con reborde hacia afuera). El cuerpo normalmente presenta un ligero estrechamiento en el centro, para poderlo coger. El pie frecuentemente tiene forma anular, y también se forma por ___________________ (43) PUERTO SARMIENTO, Fco. Javier. El mito de Panacea. Compendio de…… ob. cit., p. 270
22 nº 13 albarelo dorado nº15 pildorero talaverano una pequeña estrangulación del cuerpo, llamándose carena al escalón que se forma tanto entre el cuerpo y el pie, como entre el cuello y el cuerpo. Estas carenas pueden tener aristas pronunciadas o suaves. La base que apoya en el suelo puede ser plana, o cóncava. El interior del albarelo es liso y esmaltado; también es esmaltado el exterior, salvo la base, ya que se les solía aplicar el esmalte por inmersión, sujetándolos por el pie. Su altura oscila entre 18 a 30 cm. Los antiguos eran de loza. Los albarelos estaban destinados a contener sustancias sólidas o viscosas, como bálsamos y ungüentos, que al tener consistencia, podían conservarse en estos botes aunque tuvieran la boca ancha. Como ejemplo, puede verse la imagen nº 13, un albarelo de loza dorada hispanomusulmana, elaborado en Manises en el siglo XV. Se conserva en el Museo de la Farmacia Hispana. Desde el siglo XIX, los albarelos son de forma cilíndrica regular, sin estrechamiento en el centro, por lo que se denominan también botes de cañón. Están dotados de tapadera. Suelen ser de porcelana, y a veces de china opaca. Como ejemplo, la imagen nº 14 es un bote de esas características. Pildoreros Son botes con la misma forma y decoración que los albarelos, pero más pequeños; su altura oscila entre 10 y 18 cm. Se llaman así, porque estaban destinados a contener píldoras oficinales, que se preparaban en las oficinas de farmacia para tenerlas disponibles en cualquier momento, sin esperar a prepararlas cuando las recetara el médico. Por eso, donde más se utilizaron estos botes fue en los hospitales. Para evitar que por el transcurso del tiempo, las píldoras se adhirieran entre sí, se empleaban polvos de licopodio. Como ejemplo, la imagen nº 15 es un pildorero decorado con la imagen de la Inmaculada Concepción, símbolo de los Concepcionistas Franciscanos. Se conserva en la Colección Carranza, elaborado en Talavera en el siglo XVIII. nº 14 bote de cañón
23 Botijos Tienen forma y dimensiones muy variables; generalmente son de cuerpo panzudo, aunque también pueden tenerlo piriforme o cilíndrico, con boca en la parte superior, más bien ancha. Su altura varía entre 18 y 25 cm, y su capacidad oscila entre uno y tres litros y medio, con asa a un lado, que va desde el cuello a la panza, y en el lado opuesto, un pitorro que sale de la panza. Pueden tener pie o no. La diferencia de forma entre los botijos de botica y los ordinarios está en la colocación de la boca y el asa; los primeros tienen la boca en la parte superior y el asa lateral, y los segundos al revés, y su boca es menor. Se emplearon principalmente para contener jarabes, y también aceites y mieles. Los botijos más antiguos que se conservan en Europa son los hispanomusulmanes, lo que nos permite considerar que el origen de este bote es hispano. La imagen 16 es la de uno elaborado en Manises en el siglo XV, decorado en azul cobalto y dorado cobrizo, sobre esmalte blanco. Se conserva en el Instituto Valencia de Don Juan. En España este bote tuvo escasa aceptación, debido a los problemas de fermentación y desecación en su interior (44). Estos problemas se debían al contacto con el aire que permitía su ancha boca y el pitorro. Finalmente dejaron de utilizarse por ese inconveniente. Botellas Son vasijas de cuello generalmente largo y estrecho, y su cuerpo es de forma normalmente ovalada, aunque también pueden ser piriformes, ovaladas aplastadas, cilíndricas, etc. Lo más frecuente es que carezca de asas, aunque hay casos en que están provistas de dos en forma de anillo, situadas simétricamente, por las cuales se las suspendía del techo del sótano a donde se las llevaba en invierno, pues era aconsejable guardarlas allí para evitar la congelación de las aguas destiladas que normalmente contenían. Donde más se usaban era en las oficinas de farmacia, ya que en los hospitales se prefería utilizar cántaros, por su mayor capacidad. ____________________ (44) PASTOR FRECHOSO, Félix Fco. Boticas, Boticarios y Materia Médica en Valladolid (siglos XVI y XVII). Valladolid, Junta de Castilla y León, 1993. p.172 nº 16 botijo de Manises, siglo XV
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