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Descubrir la ontología en la mitología del pueblo Tupí-Guaraní: el reto de una nueva antropología iberoamericana

Abstract

El objetivo de este artículo, basado en la metodología interpretativa de la Nueva Hermenéutica Iberoamericana, es mostrar cómo la Etnografía del pueblo Tupí-Guaraní discierne la Ontología subyacente en la creencia del Mito de la Tierra sin Mal, como la expresión ética, moral y utópica de la búsqueda y esperanza de encontrar un espacio en la selva donde poder Ser y vivir en paz.

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Descubrir la ontología en la mitología del pueblo Tupí-Guaraní: el reto de una nueva antropología iberoamericana

Author: Ochoa Abaurre, Juan Carlos
Publisher: Universidad de Sevilla
Year: 2007
Source: https://idus.us.es/bitstreams/611b1685-041e-4896-a741-660130692656/download
THÉMATA. REVISTA DE FILOSOFÍA. Núm. 39, 2007.
DESCUBRIR LA ONTOLOGÍA EN LA MITOLOGÍA DEL PUEBLO
TUPÍ-GUARANÍ:
El e o de una nue a an opología ibe oame icana
Juan Ca los Ochoa Abau e. UNED de Na a a
Resumen. El obje i o de es e a ículo, basado en la me odología in e p e a i a de la Nue a
He menéu ica Ibe oame icana, es mos a cómo la E nog a ía del pueblo Tupí-Gua aní discie ne
la On ología subyacen e en la c eencia del Mi o de la Tie a sin Mal, como la exp esión é ica, mo al
y u ópica de la búsqueda y espe anza de encon a un espacio en la sel a donde pode Se y i i
en paz.
Abs ac . The objec i e o his a icle, o base on he me hodology o he new la in ame ican
e meneu ic is how he e hnog aphic o he Tupi-Gua ani peole is my hology abou o he good ande
e il Wo ld. This is in u opia.
“La ue za del conocimien o no eside en su g ado de e dad,
sino en su an igüedad, en su hace se cue po,
en su ca ác e de condición pa a la ida”
F. Nie zsche
In oducción
Desde los años 20 enimos asis iendo al despun a de una co ien e de pensa-
mien o Ibe oame icano, cuyo eco llegó a los campos de in es igación de la e nog a ía
y del análisis de la he menéu ica, y que se dis ingue, en e a la imposición adicio-
nal de las pos u as acionalis as de una única o ma de pensa según los pa áme-
os logicis as, po o o ga en sus memo ias un luga y un es a u o a los mi os que
componen el imagina io colec i o de las cul u as milena ias.
La me odología de análisis y de abajo de campo de es a nue a Escuela de
Filoso ía y An opología Reno ada pa e de la a ención p es ada a la ponde ación de
los pueblos o igina ios como c ea i os de una Cosmo isión La inoame icana. Es e
Mo imien o de iende una esencia dual del homb e, al admi i que lo acional debe
da luga a la es e a de lo e é eo, ya que en el se humano se dan al mismo iempo
las capacidades de la acionalidad y de lo imagina io; y asume, ambién, que el
Mi o cons i uye un hecho cul u al que iene la unción de esponde a una necesidad
espi i ual que nos emi e a la exis encia de in a ian es cul u ales.
Cualquie a que sea su mé odo de indagación, es a endencia in elec ual al e na-
i a nace de una nue a pe spec i a de in e p e ación: en e al camino de la azón
se p opone una ía acul a i a, que enga en cuen a en sus in es igaciones una
o ma de lenguaje di e en e a como lo es el adicional, si se quie e llega a descub i
el sen ido simbólico de los hechos cul u ales, y se pe ila una o ma de comunicación
espi i ual si se p e ende llega a conoce su On ología.
Así que en es e con ex o, el Mi o y sus ela os, sus símbolos y sus pe sonajes nos
ale an sob e la exis encia de una ealidad ascenden e si uada más allá del da o
sensible, en el plano de las esencias; y p e ende ambién da espues a al mis e io
de la c eación, al de la mue e y al de la sal ación, p egun as de las que no da
cuen a el pensamien o acional. Se a a en odos los casos de una na ación a
a és de la cual el se humano lee y desc ibe el mundo que lo odea, conec ando con
esa o a ealidad ocul a en la apa iencia o dina ia.
Dicho es o, cabe de ini el obje i o de es e a ículo, basado en la indagación de
la in e p e ación que es a Nue a He menéu ica hace de la E nog a ía del pueblo
Tupí-Gua aní, a sabe , disce ni la On ología subyacen e en la c eencia del Mi o de
la Tie a sin Mal: la nos algia del Pa aíso pe dido, el deseo del descanso y de
elicidad y la año anza de libe ad son la exp esión é ica, mo al y u ópica de la
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búsqueda y espe anza de encon a un espacio en la sel a donde pode Se en la
mo ada e e na de los espí i us, i i con el pode de la Palab a y mo i sin miedo a
la mue e.
El discu so en el que los Gua aní han mani es ado su Cosmo isión del o igen,
del in y de la eno ación del mundo, el Mi o de Y y Ma a ey, es, de acue do a mis
indagaciones o ien adas en la me odología señalada an es y en los campos analí ico
y e nog á ico: un deseo de búsqueda y de encuen o con su iden idad; pe o, ambién
implica un eencuen o con el pasado y con el p esen e, al mismo iempo, que hace
ascende su p opia cul u a en a as de una idea uni e sal y una misma ealidad
On ológica y Espi i ual.
Los au o es que aquí ecojo y que dibujan es a pano ámica Ibe oame icana –A.
Me aux, E. Schaden, C. Nimundaju, H. Clas es, M. Ma zal, M. Elíade, M. Ha ne ,
A. Jodo owsky y el mismo Le i-S auss; y los p o eso es F ancisco Bauza, Ca los
Junque a, Oc a i Piula s, Edua do Subi a s, Osca Agüe o, Fe nando Ainsa, H.
Ce u i y yo mismo– han basado sus es udios en una elucidación exegé ica que
dejaba a ás las p omesas de un Reino del más allá, bajo las cuales los misione os
siguen des uyendo impe u bablemen e las cul u as his ó icas de Amé ica, y se
han es o zado po comp ende el p o e ismo secula de la búsqueda de la Tie a
p ome ida de los gua aníes y de o os pueblos y su elación con el chamanismo. Su
e o p imo dial a a de encon a después de odo –a pa i de la analí ica de las
elaciones in e cul u ales y bajo la pe spec i a de una ascendencia que supe e las
con adicciones y las di e encias cul u ales– el signi icado p o undo que se encuen-
a en e las inquie udes más impo an es de nues a cul u a ac ual: la año anza
y la búsqueda de un luga en el que pode habi a humanamen e el Mundo.
1. Sob e la lengua, la casa, asen amien os y g upos de los Tupí.
En p ime luga , cabe señala que el Idioma Gua aní –hablado desde el Ca ibe
has a el su del ío de la Pla a– es á conside ado po muchos es udiosos como uno
de los más e olucionados, pues iene al iqueza y luidez que sólo comp endiendo
su mecanismo ín imo podemos ap ecia lo en oda su dimensión: el idioma gua aní
es p incipalmen e onoma opéyico y man iene un diálogo con la Na u aleza en un
ono ín imo, y además exp esa el Uni e so desde su dimensión animis a.
En segundo luga , deci que los Gua aníes i ían en una ciudad o aleza,
llamada Ta a, que es aba compues a po cua o o sie e o mayo núme o de amplias
casas comunes –Ogas–, donde se encon aban las habi aciones –Tapy– pa a cada
una de las amilias; y que es aban le an adas al ededo de una plaza cuad angula
–Oca á– que se ía al desa ollo de la ida social y eligiosa.
Pe o, lo que más nos in e esa des aca de es e apa ado se e ie e a las posibili-
dades de aslado que o ecía la Ta a, que po su o ma y ma e ial de cons ucción
podía mon a se, aslada se y desa ma se con acilidad, lle ándose los mayo es
cuidados la Casa de la Danza que los Gua anís no abandonan nunca. Con las
ciudades a cues as, los Tupís se iban asen ando en los má genes de los íos, de las
lagunas ce canas a e enos boscosos, ya que asocia on sus ins ancias i ales
básicas con los g andes íos y las sel as de sus i e as. Así se hicie on, en odo
momen o, conocedo es de los cauces que c uzaban sus dominios y de la Tie a en
cuya base descansa el sis ema de ap o echamien o ag o o es al de las sel as
opicales y sub opicales ame icanas (VVAA, 1997), y en cuyo seno se encuen a
una Na u aleza habi ada po mul i ud de espí i us.
Es as ca ac e ís icas nos ace can a comp ende el enómeno de las mig aciones
de los Tupí y su di e sidad cul u al: los españoles y en especial los po ugueses,
du an e la conquis a del Nue o Mundo de los siglos XVI y XVII, encon a on a los
Tupí en las p o incias que aba caban desde la cos a A lán ica, al su de Sao Vicen e
en el B asil, has a la ma gen de echa del ío Pa aguay y desde el su del ío
Pa aná-Panamá y del G an Pan anal has a las islas del Del a jun o a Buenos Ai es
(Me aux, 1927: 1 ss.); los an iguos Tupí, los Tupi-nambás, los Mbuás, los Nande-
as, los Apapakú a, los Kayguá y o os b asiles, y los Omagua, los Yu imaguas, los
Cocama y los Cocamilla del O ien e pe uano (Schaden, 1974: 1-17).
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Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
De odas o mas y a pesa de lo que a eces se dice, an es de la llegada de los
eu opeos al con inen e ame icano las ibus gua aníes comenza on un la go iaje en
busca del Pa aíso y cuyas úl imas mani es aciones se ex ienden has a las p ime as
décadas del siglo XX. Pe o sin emba go, odos es os g upos siguie on, po dis in os
umbos, las mismas pau as cul u ales que, aunque con ma ices idiomá icos e
idiosinc ásicos, de inen una iden idad y una singula idad é nica, compa iendo
como ac o común el papel de guía espi i ual eje cido po los chamanes du an e el
ayec o.
Sob e la igu a de los chamanes y su unción en odo es e dinamismo espi i ual,
Cu Nimundaju que lo in es igó en 1912, cuen a que los p ime os Gua anís Apapo-
kú a que se di igie on hacia el Es e ue on guiados po el Paié Ñande ykyni, a
quien, mue o en el ayec o, sus i uyó Ñande ui, quién a su ez p osiguió el
ayec o hacia el Es e, en busca de un des ino eliz, has a llega al ma ; o o g upo
Apapokú a ue o ien ado po el Payé Nimbia apoñy, quien, an e la imposibilidad de
alcanza la Tie a deseada po el camino del ma , eligió i hacia el in e io buscando
la Tie a que según la adición debía es a en el Cen o (Nimundaju, 1978: 31-34).
Sin duda, el p oduc o más común en e odos es os clanes iene exp esado po
una Filoso ía mi o-poé ica que con un sen ido espi i ual es aba asociada a la p o e-
cía mesiánica de la búsqueda de la Tie a sin Mal, pa ía de un p incipio é ico
basado en el espe o a la Na u aleza sag ada y elabo a una On ología del Se y la
Palab a inmanen es en la Mi ología.
2. On ología e sus Mi ología Tupí-Gua aní: el Se y la Palab a en el Mi o
de Y y Ma a ey.
Como en el caso de o as muchas o mas de conocimien os a caicos y p imi i os
(si a de ejemplo el es udio del p o eso Oc a i Piula s sob e Egip oso ía), la nue a
Filoso ía Ibe oame icana encuen a sus aíces en el animismo y en el chamanismo.
Es os enómenos son el sus a o an opológico del que de i a la c eencia o émica y
la p ác ica eligiosa eme gen es de una in e p e ación simbólica de la Na u aleza;
y cuyos obje i os pe siguen con ac a , po medio de la Magia, con lo sag ado y
espi i ual del Cosmos en su o alidad: se da una me odología cogni i a y i ual que
con empla la conexión en e la dimensión in isible y la o dina ia de la ealidad.
Y de la misma o ma, puede deci se que la posibilidad de es a An opología y
Filoso ía eside en hace una exégesis de los Mi os de O igen y sus símbolos, los que
dibujan el mapa del Uni e so, su o igen y su e olución: un mundo de dioses, se es
y ue zas ene gé icas que, ecogidos en una Teología de co e na u alis a muy
elabo ada, ma can el des ino del homb e desde los p ime os iempos (Robles Lau-
eano, 1992). El Mi o de In ilo empo e: cuando la aza humana se comunicaba y
con i ía, ambién con los dioses ec ónicos, bajo el in lujo de la Palab a y del Amo ,
como medios de alcanza la Ve dad y la Esencia del mis e io que albe ga el mundo
que les odeaba y la exis encia que les ocaba i i , incluido el plano espi i ual.
Héléne Clas es en Te a sem Mal –un excelen e es udio de An opología
Filosó ica sob e la c eencia y la i encia Gua aní en la Tie a sin Mal– ha p o undi-
zado a ce ca de la dimensión simbólica de la Palab a inme sa en la Filoso ía Gua a-
ní. La Palab a con iene una es uc u a Me a ísica sus en ada po lo ón ico y lo
espi i ual de o ma que ambos a ibu os le con ie en en un Se con ida y alma
p opias y cuyo o igen mi ológico se encuen a en el Mundo del Cielo en donde
cabalga como un ca o alado. Héléne conside a que el pueblo Gua aní c ee que el
concep o de Ñe`é –Palab a y Alma al mismo iempo– signi ica la comunicación con
los dioses y que se ealiza a a és de medios cognosci i os como los sueños, el
éx asis y la e elación, medios de conocimien o que componen el ámbi o espi i ual
del pensamien o p ác ico de es a y o as cul u as.
De lo an e io , y en elación a nues o ema puede deduci se, en onces, que el
Se y la Palab a o iginal cons i uyen la Poé ica u ópica de la Filoso ía Gua aní, la
cual se undamen a en el P incipio on ológico de E os. Es el Amo quien unda el
Se y su unidad a mónica y quien g a i a en el alma del uni e so bajo un único
Logos, como el único lenguaje de comunicación y en endimien o en e los homb es.
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A E os lo encon amos ambién, como Uno, escondido en lo p o undo y subya-
cen e del Mi o de O igen Y y ma a ey, o mando pa e de su es uc u a eligiosa,
cul u al e his ó ica: el éxodo Tupí su gió a pa i de es a Filoso ía mi o-poé ica
indígena de ca ác e e ó ico que clamaba y pe seguía el e o no con inuo al o igen
de los iempos, la búsqueda pe manen e del Pa aíso pe dido.
Es e es el momen o en el que la Mi ología desenmasca a su On ología ocul a. El
Mi o de la Tie a sin Mal de los o igina ios Tupi-nambás de B asil y Pe ú ( alga la
exposición del P o eso Piula s sob e el Mi o Egipcio) iene una unción me odológi-
ca de ca ác e simbólico donde se da una desc ipción mi o-poé ica de la dimensión
espi i ual de la ealidad y su conexión con la conciencia humana, a la que ab e la
pue a hacia una comp ensión de la Na u aleza más allá de lo lógico acional: se
a a en mi opinión, (aco de a la del P o eso pe o e e ida al Mi o Tupí) de un mi o
de ca ego ía c eacionis a y de o igen y de o den me a ísico que implica un Ac o é ico
y mo al con un ue e signi icado pa a la An opología, la Filoso ía y la Psicología de
nues a Nue a Cul u a.
En el Mi o c eacionis a de o as cul u as encon amos una dimensión simbólica
que a añe a la Me a ísica, que –como ciencia se ocupa de lo que se halla más allá de
la Na u aleza isible, de la ealidad ocul a– se desa olla a pa i de una Cosmolo-
gía de ue zas de la Na u aleza donde se encuen a la es uc u a ene gé ica de la
ealidad; po que la c eación es un ac o espi i ual y ene gé ico de o den Sag ado y
Numinoso y el C eado es inmanen e a la Na u aleza donde sus se es son mani es-
aciones de aquel (Piula s, 2006: 111 ss).
El Mi o cuen a, siguiendo la eo ía de Mi cea Elíade, ecogida e in e p e ada
po F. Bauza, una “his o ia sag ada” y ela a un acon ecimien o que ha enido luga
en el iempo p imo dial de los “comienzos”. Dicho de o o modo y en elación a
nues o asun o: el Mi o esceni ica una si uación ances al que se c ee ocu ió en un
iempo y se desa olló en un luga de la Tie a que ue posible g acias a la Palab a
de un G an Pad e: es e acon ecimien o oda ía hoy en día o ma pa e del imagina-
io de es e pueblo y como al es i ualizado en un ac o de eac ualización del Tiempo
p es igioso y del Espacio sag ado de los comienzos.
En es e con ex o y desde es a dimensión simbólico-espi i ual, pues, se encuen-
a y debe analiza se el Mi o Tupí de Y y Ma a ey, es deci , como cuna de la On olo-
gía indígena y como mo o de su dinamismo social y eligioso. Pe o exis e una
ca ac e ís ica que de ine a nues o ela o como cíclico al mismo iempo que le o o ga
una cualidad Uni e sal, y po an o in e cul u al, en la saga de los mi os. El Mi o
del Pa aíso de los Tupí se desglosa en una dialéc ica his ó ico-mí ica de es capí u-
los, donde el p o agonis a común, la ene gía del Sol –simbolizada po el Fuego–, es
el elemen o sag ado que une es épocas consecu i as.
Así podemos comp oba que el Mi o pa adisíaco de los an iguos Tupi-nambá
comienza con el episodio del Dilu io que des uye la humanidad. Una c eencia muy
ex endida en e los Tupí-Cocamas ac uales de Pe ú y que gua da una es echa
elación con la mención sob e el O igen del Fuego de aquellos o igina ios Tupí
(Ochoa, 2003). Le i-S auss ecoge es e Mi o sob e el O igen del Fuego: “Después de
que la p ime a Tie a ue des uida po un Dilu io en iado pa a cas iga una unión
inces uosa, los dioses c ea on la segunda y a ella hicie on descende a su hijo
Niande u Pa-pa Mi i. Es e hizo apa ece nue os homb es y se p eocupó po da les
el Fuego, que los B ujos-Bui es e an los únicos en posee . Niande u explica en onces
a su hijo, el Sapo, que a a hace se el mue o y que se apode e de las b asas en
cuan o, ol iendo en sí, les haya dispe sado; y así pudie on consegui las b asas del
Fuego pa a los homb es…” (Le i-S auss, 1986: 143-146)
Es a ca aclismología que se encuen a implíci a en el mi o de la Des ucción del
mundo de odos los g upos Tupí a ía en unción de la causa ísica que desencadena
la ca ás o e; pe o en odos ellos se exp esa el mismo sen ido, a sabe , la aniquila-
ción de la Tie a en iempos emo os y su u u a epe ición: los Mbüas c een que el
ca aclismo se p oduci á po una inundación, los Ñande as que po un incendio, los
Kayo á que po a aques de mons uos y los Apapokú a conside an que la caída de
las inieblas se á la causa de la ca ás o e (Schaden, 1974: 161 ss); y Héléne Clas-
es, que ecoge es e mi o de los Mbuas, dis ingue dos dilu ios, el P ime Dilu io
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Théma a. Re is a de Filoso ía, 39, 2007
1 El o igen de odos es os elemen os desencadenan es de una ca ás o e eside,en una ac i ud humana;
en gene al, pa a los Tupí-Gua anís se a a de la ansg esión a la a monía de la Na u aleza o de la
con i encia social.
que apagó el uego an e io po el “Agua celes e”, y el Segundo Dilu io a ibuido a
la i alidad en e los he manos “Tamendona e y A icon e” (Clas es, 1978: 25).1
Si con inuamos con la gene alidad de es e ela o, obse a emos cómo el mi o de
la Tie a sin Mal con i e con el mi o del Fin del Mundo bajo un pesimismo indígena
(Nimuendaju, 1978: 87-91); al mismo iempo compa e con la na ación del O igen
del Mundo una c eencia sal acionis a con mucho op imismo (Ma zal, 1991): Y y
ma a ey se á el luga que se sal a á de la heca ombe.
3. Chamanismo Tupí: la gnosis de la ealidad
El episodio de la búsqueda de la Tie a sin Mal compone el núcleo cen al del
Mi o y en él encon amos las dimensiones na u alis a, espi i ual, ene gé ica e
iniciá ica que se desa ollan den o de un con ex o Teológico y Me a ísico. El Mi o
e ela, siguiendo la eo ía de Elíade –que ambién se ha ocupado de es e episodio de
los Gua aní (Elíade, 1999)– la ac i idad c eado a y des ela la i upción de lo Sag a-
do en el Uni e so. También aquí lo Sag ado y no lo p o ano es el undamen o
an opológico que alimen a la elación espi i ual que el homb e Tupí man iene con
el Uni e sos y los se es sob ena u ales exis en es en los mundos Sub e áneo,
Medio y Supe io que lo in eg an.
Si hacemos una in e p e ación del enómeno del chamanismo desde una pe s-
pec i a Uni e sal, podemos ija la a ención en la Me odología que los chamanes
emplean pa a conec a con la esencia de lo numinoso, e la ealidad mul idimensio-
nal y mul iene gé ica y iaja a sus cen os de pode y de asis i al nacimien o
mí ico de es as ue zas espi i uales en los o ígenes de los iempos. En el caso de los
Tupí, los chamanes guían a su gen e po el Mundo del Medio en busca de Un Luga
y Espacio Sag ado, donde sea posible comunica se –desde las cua o dimensiones
co espondien es a los pun os ca dinales, simbolizados po la C uz indígena de
b azos iguales– con los o os dos mundos. En Y y ma a ey se encuen a el Axis
Mundi –p o egido del mal, de la en idia, de las con o e sias y con adicciones, de
los miedos y los p ejuicios, de las asg esiones– desde donde los chamanes log an
in e media con el Mundo de Abajo y el Mundo de A iba: bajo la Tie a mo an los
Espí i us elemen ales de la Na u aleza y los Se es celes es en el Cielo es ellado
egido po el Sol y la Luna.
Dicho de o ma más conc e a y en elación al ema é nico de los Tupí: los
Kayguá c een que alige ando el cue po con el ayuno y la danza puede ascende se al
Ceni e ing esa po la pue a del Cielo al Pa aíso, y los an epasados Tupí-nambas
llega on po el cu so del Amazonas en di ección Su a la Ciudad pe uana de Moyo-
bamba en busca del luga donde no se mue e (Nimundaju, 1978: 34-38); los Ñandé-
a conside an el Pa aíso como e ugio en la “Isla de la Felicidad” y como Tie a
sag ada a la que se e i ó el Hé oe ci ilizado , los Mbüá lo en ienden como es ado
de “Pe ección” espi i ual y ísica, y los Kayo á c een que al Pa aíso se llega po el
“Camino” e elado a los chamanes Ka aí (Schaden, 1974: 166-175).
Toda es a Cosmo isión me a ísica escondida en el Mi o es á ecogida en la
adicional exp esión Tupí Mbaé menguá, el Final de los Tiempos. En las isiones
chamánicas el Final es el P incipio y en sus p ác icas ex á icas el i o de mue e y
esu ección esca ba en las p o undidades de la ealidad mul idimensional y su oco
ene gé ico. Así que, es a es la azón po la que los chamanes, inspi ados po isiones
y sueños y con e idos en guías de la ashumancia de su pueblo, se e igie on en
p o e as pesimis as apocalíp icos de un mi o que augu aba la p óxima des ucción
de la Tie a; pe o ambién anunciaba la sal ación, po la que es os mismos especia-
lis as del T ance, en e can os y danzas, se ins i uían como guías op imis as de un
camino que conducía hacia la Tie a de la libe ación, el luga de un nue o comienzo:
unos hacia el Cen o, o os hacia el Sol nacien e, o os hacia el Ponien e y los menos
hacia el Ceni ; espacios y luga es odos ellos, que e an conside ados como símbolos

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2 En odas las cul u as la Fies a y sus dos o mas simbólicas p incipales, el can o y la danza, es un
elemen o es uc u al impo an ísimo. En e los pueblos menos acul u ados las ies as ce emoniales
danzadas y can adas se ealizan siemp e po la conmemo ación de un hecho especí ico y conc e o de o den
mí ico ances al y con un sen ido eligioso, donde cada una de las danzas i uales emeda un
acon ecimien o pasado emo o hecho p esen e con un con enido li ú gico que ac ualiza y ememo a el
iempo mí ico.
3 Todos los pueblos de la Amazonía con ienen como elemen o cul u al y eligioso el can o, la danza y
la música como es uc u a esencial de la Fies a indígena. Sin emba go la mayo ía de ellos, con el chamán
a la cabeza, usan la inges ión de en eógenos como medio isiona io cognosci i o y ex á ico (Ayahuasca,
Toé, Tabaco...). En los T-G es p incipalmen e la danza, el can o y en ocasiones el abaco lo que ac úa como
modi icado de la conciencia y como medio pa a alcanza el ance chamánico, es deci , como o ma de
conocimien o de la ealidad ocul a y de con ac o con lo sob ena u al.
de la es au ación social, psíquica y mo al de la comunidad y donde aquellos hom-
b es y muje es danzan y can an a sus dioses, a los seño es del Uni e so.2
Lo cie o es que, el Ka aí en sus i uales emplea sus Danzas y sus Can os del
Alma pa a alcanza el Es ado Chamánico de la Conciencia y pode conoce desde
aquí la ealidad no o dina ia, con el in de consegui la conexión con sus se es
aliados esiden es en los T es Mundos (Ha ne , 1993). Es de es e Es ado Visiona io
de donde eme ge la expe iencia i ida de la Unidad On ológica del Uni e so, que
ca ac e izaba el iempo he oico de los chamanes P imo diales: de es a ene gía b o a
el Ac o de ampliación de la Conciencia que a a és de la i encia de, lo que Jodo-
owsky ha llamado, los Sueños Lúcidos se ansmu a en una Nue a Cosmo isión
(Jodo owsky, 2005).
Como puede comp oba se y as la in e p e ación he menéu ica que enimos
aplicando sob e el enómeno del chamanismo en los dis in os pueblos Tupís, lo que
ocu e es que la máxima p eocupación de los Ka aí se encon aba en aspec os que
espondían a una Mi o-poé ica: es os chamanes iban de aldea en aldea anunciando
discu sos y o aciones que eci aban al amanece y en e al Sol nacien e, y cuyo
ema p incipal a aba de la Tie a p ome ida. Así que, las dos e siones del cán ico
chamánico e e idas a es a Tie a econs uían el Mi o O igina io: los discu sos de
la Tie a-Nue a que econs uye el iempo y el espacio sag ados de los an epasados
y la Tie a-Buena llena de abundancia, de pe pe ua ju en ud y de elicidad, o mu-
lan la p omesa posible, aquí y aho a, anunciada po los Ka aí, de llega has a el
Final y comenza de nue o (Ochoa, 2003).
Los ka aí –los chamanes más e ec i os– asegu aban, a in de cuen as, conoce
y sabe el Camino que conducía hacia el Ojo de Agua Sag ada de donde b o a la
Sabidu ía. Po que es os Filóso os han conocido desde la an igüedad la gnosis de la
ealidad, el Espí i u de las Esencias de la Vida. Y así nos siguen con ando los mi os
Tupís, ecogidos po el An opólogo Nimundaju, donde el Agua simboliza la pu i i-
cación espi i ual: “Se baila bien du an e odo un año y en onces el chamán conoce el
camino. En onces i emos con él hacia el Es e y llega emos al Agua E e na. Nues o
Pad e pasa sob e el ma , sus hijos camina án sob e la Tie a y el Agua se á pa a
ellos” 3
4. O os Rela os de Nimundaju.
Nimuendaju se educó en el uni e so eligioso c is iano de la cul u a G ecola ina
de la Ci ilización Occiden al eu opea y en el seno del acionalismo Alemán. Pe o,
con el iempo es e o iginal an opólogo esul ó se un disiden e de es e bienes a y,
al igual que los pione os del Renacimien o eu opeo y pos e io men e de los Román i-
cos alemanes, se lanzó a la a en u a de la búsqueda del Pa aíso pe dido: al éxodo
que siemp e acompañó al se humano y que él in e p e ó como la condición his ó ica
del iaje hacia el luga de ninguna pa e y que no iene in. Sin emba go lle ó a cabo
una p eciosa a ea: guiaba a su ibu, cu aba, p o egía los de echos de su comuni-
dad adop i a y asis ió a las angus ias y a las espe anzas de sus he manos. A lo
la go de su ida con los Gua aníes, Nimuendajú ecopiló una ma a illosa se ie de
mi os y leyendas que hoy cons i uyen un ma a illoso, eso o de la li e a u a uni e -
sal y de los cuales escojo los siguien es:
I.“Ñande u usú ino a la ie a y habló a Guy aypo y: ¡ Bailen !, la ie a se a
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a pone mal. Baila on es años, cuando escucha on el T ueno que anuncia el inal.
La ie a se desplomaba cons an emen e, la ie a se caía del Oes e. Y Guy aypo
habló a sus hijos: ¡ pa amos ! ¡ El ueno del in causa miedo ! ”
II. ”Y se ue on, se ue on al Es e, a la o illa del ma . Allá ue on. los hijos de
Guy aypo , y le p egun a on: ¿ Acá no llega á la pe dición aho a ? No. Aquí, se dice,
subi á la pe dición den o de un año. Y sus hijos hicie on chac a.”
III. “El año pasó y nue amen e se escuchó el ueno del in. Nue amen e se
ue on. Después de un iempo la ie a comenzó a desploma se con más apidez. Los
hijos de Guy aypo le p egun a on: ¿ No ol e á a comenza en es e momen o la
pe dición ? Aho a, se dice, las desg acias se acele a án; aho a ya no hagas más
chac a, se dice. Así habló Ñande u usú a Guy aypo ý, lo que Guy aypo y con ó a sus
hijos.”
VI. “Y la ie a se quemaba cada ez más ápidamen e. Nue amen e pa ie on
y nue amen e p egun a on los hijos de Guy aypo ý: ¿ Se á sal ado es e país ?
En onces él habló a sus hijos: Es a co dille a, que de iene al ma , se dice, e ec i a-
men e queda á a sal o, se dice. Y se queda on.”
XII. “Y Guy aypo ý can ó el Ñeenga aí. Y la casa comenzó a mo e se , la casa
gi aba y se ele ó sob e el agua y subió y subió. Llega on a la en ada del cielo y el
agua llegó jus o de ás de ellos.” (Nimundaju, 1978: 173-176)
Re lexión inal
La expe iencia in elec ual y p ác ica de la Nue a An opología Ibe oame icana
se en en a, como hemos is o, a la a ea de desci a es e lenguaje poé ico y me a í-
sico –cuyos an eceden es se encon aban en la U opía empí ica del siglo XVI y
XVII– que descub imos en lo más p o undo de la Mi ología indígena e in e p e a
sus símbolos de acue do a una me odología eó ica y p ác ica que iaje al o igen de
su signi icado. Nues os ilóso os y an opólogos se die on cuen a, como lo hicie on
aquellos humanis as –los eólogos del Renacimien o que denomina on To us O bis,
a la nue a ep esen ación edonda de un mundo uni a io y global que cons uyó
Ame ico Vespuccio–, que en las sel as sob e i ía el mundo del mis e io y de la
magia ocul os en una Na u aleza que dialogaba con sus huéspedes.
Es a exp esión poé ica del Se econs uye, ambién, a pa i de la p oducción
ilosó ica y a ís ica elabo ada en Eu opa po el mo imien o de la sospecha – ep e-
sen ado po Ma x, Nie zsche y F eud, p incipalmen e– y po el Es uc u alismo, el
Pos mode nismo y el Su ealismo: el ecue do de los o ígenes, donde se encuen an
los símbolos o igina ios de la humanidad y su sen ido espi i ual, el e o no de la
memo ia de los paisajes de las ci ilizaciones más an iguas y el eg eso de una o ma
de ida e ó ica como la que compa en los pueblos indígenas en su es ado P ehis ó-
ico; log a el e o no al Pa aíso pe dido, ecupe a la ene gía de la Tie a, la
ampli ud de la Conciencia posi i a y las ganas de i i en el mejo mundo de los
posibles.
G acias a es a al e na i a in elec ual y algo menos académica, hoy ya podemos
a i ma , en elación al ema que nos ha ocupado, que en el Paleolí ico supe io se
sucedió la pé dida de la animalidad p ima ia a aíz de la apa ición del abajo y en
consecuencia la di isión del abajo y que es o ans o mó, según la eo ía de
Du kheim, una sociedad solida ia en indi idualis a u o gánica, y que es lo que hoy
en día ha desembocado en una sociedad globalizada. A pa i de es e acon ecimien o
de la P ehis o ia, según nos cuen a Jo ge Ba eille, E os adop ó una ac i ud acional
an e la Mue e y al mismo iempo engend ó el e o ismo como i encia del impulso
inmedia o egido po el deseo indómi o. Desde en onces el homb e comenzó a i i
en e dos mundos al mismo iempo: en e E os y Thana os. Como p edicaba Nie-
zsche, E os es el mundo que quie e segui i iendo con un sí a la ida, demole el
o den cul u al es ablecido, y Thana os es el deseo de aniquila la ida con un No,
educiendo el mundo a concep os, ideas y juicios; acionalidad en e a olun ad de
i i , decadencia an e olun ad de pode , lo ul a e eno y el sen ido de la Tie a.
En in, pa a que podamos en ende nos con más acilidad, lo que es amos
llamando la poé ica e ó ica pe enece a la co ien e más ac ual de la “Filoso ía
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Pe enne”, en la que se hallan la An opología y la Filosó ica Ibe oame icanas más
angua dis as y quienes a su ez ienen sus aíces en la Pos mode nidad y su
p opues a de ape u a a o as cul u as, a una elación y comunicación en e pueblos
dis in os y gene aciones di e en es.
Pe o, sin emba go y aunque compa o es a pos u a, c eo que la ealidad ac ual
de los pueblos amazónicos, como el de los Tupís de hoy, jus i ica es a p egun a que
hace iempo engo dando uel as: ¿qué ha án, an e la p esen e si uación, las iejas
y las nue as gene aciones de indígenas; se inclina án po ol e al pasado y ecusa
los alo es nue os o se decidi án po ol ida las adiciones y acep a el p esen e, o
segui án adelan e in en ando a icula el an es y el aho a; o acaso una nue a o ma
de i i , de pensa y de se , de enida en las cenizas del iempo y p o egida del pol o
de la icción, ha eme gido y esuci ado aho a, ado nada de sencillez y humildad, en
el espí i u y en el co azón de odas las nue as gene aciones de las que depende á el
mañana de una Nue a Conciencia en una Tie a Nue a ?
En es e sen ido yo soy op imis a y compa o con la gene alidad de los Mo i-
mien os de la Nue a E a la c eencia de que la Na u aleza o la Tie a ep esen a el
escena io i al y espi i ual donde el homb e, que se conside a uno más del conjun o
de odos los se es que la habi an, puede alcanza su plena iden idad humana: engo
la espe anza de que en las u u as gene aciones de odos los pueblos ya es é eme -
giendo la Conciencia de la Unidad On ológica como sus a o me a ísico de la di e si-
dad cul u al.
A la luz de es a Nue a An opología espi i ualis a he in e p e ado –apoyándo-
me en los ilóso os y an opólogos Ibe oame icanos más audaces que han desci ado
el Mi o y el mi o del Pa aíso desde una e alo ización posi i a y como exp esión de
una Ecología In eg al– la ac i ud de espe o y de de oción que los indígenas ienen
hacia la Na u aleza sag ada y sus espí i us. Aquí encon é, en es e sus a o me a í-
sico, el sen ido ocul o y el o igen an opológico de la c eencia en el Mi o de la
exis encia de un Pa aíso en la Tie a de los Tupí-Gua aní: la uel a a lo Di ino.
Pe o en e líneas, hablo, ambién, de la condición del Mundo que en la emo a
an igüedad de inió a nues a Ci ilización Humana, ca ego ía on ológica que se
pe dió y que du an e mucho iempo se ha año ado y sin duda se sigue ememo an-
do, p obablemen e, po que nada se ol ida: la a monía o igina ia de la Humanidad.
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