TEORÍA LINGÜÍSTICA Y ENSEÑANZA DE ESPAÑOL A PROPÓSITO
DEL NOUVELLE METHODE DE LANCELOT
Raquel Bení ez Bu aco
Uni e sidad de Se illa.
1.
PLANTEAMIENTO
GENERAL
DE LA
OBRA
El Nou elle Me hode pou app end e acilemen e enpeu de emps la langue espagnole (a
pa i de aho a, NM) que Claude Lancelo publica bajo el pseudónimo de De T igny puede se
a ado en el ma co de la lingüís ica de Po -Royal y, más en conc e o, en elación con la G can-
mai e gené ale e aisonnée (a pa i de aho a, GG) publicada el mismo año con A nauld. Ace -
ca de es a au o ía conjun a, es ya luga común la a i mación de que Lancelo «es el g amá ico
p o esional y apo a un no able conocimien o eó ico y p ác ico de la ma e ia» (Labo da, 1981:
288),
as la publicación de su amoso Mé odo de la ín (1644), al que siguie on uno de g iego
(1655), o o de i aliano (1660, Ia ed) y es e de español (1660, Ia ed) que aquí se es udia. Como
a i ma el p opio Lancelo , «el comp omiso en que me i, más po aza que po elección, de a-
baja en las g amá icas de dis in as lenguas, me ha lle ado ecuen emen e a inqui i las azones
de a ias cosas que son comunes a odas las lenguas o pa icula es de algunas de ellas» (GG, p e-
acio,
I, 3). «Pa a él la G ammai e es un luga de llegada» (Labo da, 1981: 288).
Aho a bien, no menos se ha señalado el dis in o ca ác e de los Mé odos y la GG, no ya po
la colabo ación en la au o ía de es a, sino, en gene al, po las in enciones y el mé odo emplea-
do.
Como su p opio nomb e indica, la GG es una g amá ica gene al y azonada, en la que «los
pa icula ismos y el desc ip i ismo casuís ico son excluidos» (Labo da, 1981: 333) y, como se
comen a en el P e acio, «las lenguas son u ilizadas pa a demos a sus eo ías po la ía de la
ejempli icación» (Labo da, 1981: 335-336). Po su pa e, el NM es á des inado a la enseñanza
de español pa a ex anje os y, según algunos au o es, se ca ac e iza po «la ausencia no sólo de
oda sus ancia especula i a, sino ambién de sis ema ización» (Donzé, 1970: XIX-XX). Ace -
ca de es a al a de sis ema ización, acla a en el Mé odo i aliano: «es la di e encia que hay en-
e las lenguas mue as y las i as que siendo el uso de es as más amplio, las eglas ienen que
se mucho más sucin as, ya que el uso mismo acla a lo que odo un cúmulo de eglas no po-
d ía explica más que de una mane a enojosísima e impe ec a» (MI: 53-54). Y, en el NM, in-
sis e en que no se a a de una g amá ica exhaus i a de español, sino que, po el p opio ca ác-
e didác ico del mismo, se ha á hincapié «p incipalmen e en lo que a añe a los idio ismos y
modos de habla »1 (60).
Con odo, hay que hace dos p ecisiones: la p ime a es que la GG es una g amá ica azona-
da, pe o hay que ma iza su acionalismo: «La azón, an es de se un p incipio de au o idad, lo
es de explicación; pues no se a a an o de p osc ibi al o cual empleo que no se ajus e a la idea
que se iene de la egula idad de la lengua, cuan o de explica lo más bien2» (Donzé, 1970: 22).
«Cuando la anomalía no puede se explicada, A nauld y Lancelo consignan el uso no con o -
me» (Donzé, 1970: 30). Es así que la GG no es an abs ac a como en un p incipio se pudie a
supone . La segunda p ecisión se e ie e al ca ác e pu amen e desc ip i o de los Mé odos, que
debe se ma izado. Así, po ejemplo, según Padley, en el Mé odo de la ín se p esen a la eo ía de
la doble es uc u a sin ác ica aplicando la hipó esis de Sánchez con mayo cla idad que en la GG
(1976:
212, c . Labo da, 1981: 290). En es e abajo se p e ende as ea la eo ía sin ác ica que
subyace a la desc ipción lingüís ica en el NM a in de demos a que ambas ace as no son o al-
men e independien es.
1 Cuando ci o el ex o del NM no incluyo nomb e en la e e encia, y sólo la página del acsímil; si, po el con a io, ci o (Lancelo , 1990),
me e ie o al es udio in oduc o io. La aducción del acsímil es de An onio Bení ez Galla do (a quien ag adezco, en e o as muchas
cosas, la ayuda p es ada pa a es e abajo); no conozco o a aducción al español del NM.
2 Compá ese con Sánchez: «po que el asun o de que a amos se ha de jus i ica p ime amen e po la azón, después po los es imonios
y el uso» (Sánchez: 46)
166
ASELE. Ac as XV (2004). RAQUEL BENÍTEZ BURRACO. Teo ía lingüís ica y enseñanza d...
ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
En lo que sí pa ece habe acue do es en que Lancelo no es un eó ico de la enseñanza a ex an-
je os:
«No ha sido muy explíci o a la ho a de expone su p og ama pa a la enseñanza de español
a anceses. Es a ca encia de explicación me odológica esal a más si lo compa amos con o os
g amá icos de la época empeñados en la misma a ea» (Lancelo , 1990: 83). Aho a bien, pa ece
siemp e conscien e de los des ina a ios de su ob a, y de ahí la con inua compa ación con la len-
gua ancesa y con o as lenguas i as o mue as. Po ejemplo, a p opósi o del español que, a i -
ma que «si e ambién de in e oga i o y se usa en cien mane as di e en es igual que el que de
los anceses o el che de los i alianos» (68); o bien, en el uso del p e é i o inde inido, «se si en
a eces de es e úl imo más que del o o, cosa que no es a ía pe mi ida en nues a lengua, como
yo i es a mañana al Seño N» (73). Aunque es e espí i u compa a is a es el que le lle a a plan-
ea la exis encia de una g amá ica gene al, lo cual se pod ía p esen a como un pa alelismo con
la GG3, pa ece más ace ado a ibui lo a un espí i u didác ico y conside a lo un ecu so me o-
dológico en es e sen ido. P ueba de ello son a i maciones como la siguien e: «pa a la pasi a el
modo de o ma con el e bo sus an i o se es la misma que en i aliano y en ancés (...) Lo que
no puede causa ningún p oblema» (74).
2. LA SINTAXIS
Den o del conjun o del NM, se han seleccionado pa a es e abajo las ein i és páginas que
componen la Sin axis. La b e edad del agmen o a aco de con la ampli ud con la que se a a
el ema en la GG, donde apa ece como úl imo capí ulo, ela i o a los é minos cons i u i os de
la p oposición, el égimen y la conco dancia, con un poco de o den de palab as, de mane a que,
según Donzé, «la eo ía de las elaciones sin ác icas queda, po an o, es ingida a las especies
que a ellas a añen, y se encuen a como abso bida po el es udio de las o mas y las p opiedades»
(1970:
131). En es e sen ido, se ha llegado a a i ma que den o del NM «son más bien como es-
pecie de pinceladas que an a comple a lo expues o en la pa e dedicada a la mo ología» (Lan-
celo , 1990: 71). Es a a i mación se puede comp oba median e el análisis del esquema gene al
del agmen o, con cinco capí ulos enume ados: I. Nomb es y a ículos. II. P onomb es. III. La
o ma de saluda . IV. Ve bos. V. Pa ículas indeclinables. Aho a bien, lo cie o es que den o de
es os apa ados se limi a a aquellas ca ac e ís icas que ienen que e con la unión de las palab as
en el discu so, y, en es e sen ido, al ez sea cie o que «se a a cen a más en lo que él denomi-
na «p opiedades del discu so» que en lo que, e dade amen e, se en endía en es os siglos como
sin axis» (Lancelo , 1990: 67). Es o se deduce de los pa ág a os que componen cada capí ulo,
cen ados en las elaciones de los ipos de palab a enume ados al o ma o aciones y/o sin ag-
mas.
Cla o es á, que en muchos casos los enómenos que se a an son no ya sólo mo ológicos
sino mo o onológicos, y sólo se conside a ían sin ác icos median e una de inición muy amplia
de sin axis. Así, po ejemplo, en el uso de p onomb es á onos se dice que apa ecen « o mando
una sola palab a, como oy émosla (...) Cuando esas mismas palab as se unen al in ini i o la se
cambia po 1, quie o dezille po deci -le» (65).
A pesa de odo lo expues o, se pueden encon a indicaciones sob e conco dancia y égimen.
Es más,[En los e bos] se inicia con una se ie de obse aciones que se po-
d ían encuad a den o de la llamada sin axis de égimen (...) Vie-
ne a con as a con lo expues o en la G amá ica gene al y azona-
da en la que la sin axis de égimen se explíci a a con inuación del
es udio de las ca ego ías del nomb e, como si ue a algo p opio de
las dis in as pa es de la o ación» (Lancelo , 1990: 71).
De cualquie modo, pa ece más in e esan e des aca cómo apa ecen aspec os sin ác icos que
ni siquie a en las g amá icas de la época se conside aban como ales. Así, en el siguien e apa a-
do se e á cómo hay una noción casi in ui i a de la ansposición, en elación con las ca ego ías
de las palab as, así como una noción de la independencia en e semán ica y sin axis que lle a a
a i maciones como la siguien e e lexión inal: «la di e en e aplicación de las palab as no siem-
p e cambia su na u aleza aunque se amplíe el signi icado. Es es o lo que hace que las lenguas con
menos palab as no sean siemp e las menos bellas» (82).
3 «La
con on ación
de
unas
[lenguas]
y de o as,
siemp e
muy
sucin a,
a la
e dad,
conduce
en onces
a
es ablece
pa alelos, lo que
ecue da,
aunque
muy de lejos, el
p ocedimien o
de la
G amá ica
gene al
y
azonada»
(Donzé, 1970: XX).
4 En el
o iginal
apa ece,
supues amen e
po
e a a,
«p oposiciones»
en el
i ulo
del apa ado.
167
ASELE. Ac as XV (2004). RAQUEL BENÍTEZ BURRACO. Teo ía lingüís ica y enseñanza d...
LAS
GRAMÁTICAS
Y LOS
DICCIONARIOS
EN LA
ENSEÑANZA
DEL
ESPAÑOL
COMO
SEGUNDA
LENGUA:
DESEO
Y
REALIDAD
3.
ASPECTOS
DE
TEORÍA
GRAMATICAL
EN EL MARCO DE
PORT
ROYAL
Como se ha indicado, en es e abajo se as ean mani es aciones de lingüís ica eó ica den o
del NM, que es un manual de enseñanza de español pa a ex anje os. Ob iamen e, la eo ía lin-
güís ica subyace a cualquie desc ipción, y en es e sen ido el NM no podía se menos. A pesa
de sus p opósi os y aunque sea en pequeña medida, se deducen de sus páginas ideas que se an a
p esen a en la GG, de ca ác e ma cadamen e eó ico. Pe o, además, hay que des aca en el ag-
men o analizado dos dig esiones que, bajo los í ulos de «Ad e encia» y «A iso», ecogen, es-
pec i amen e, especulaciones ace ca del modo (capí ulo IV, apa ado V) y de las p eposiciones4
(capí ulo V, apa ado III), que no se jus i ican en un manual didác ico.
3.1
CATEGORÍAS
GRAMATICALES
Ya se ha dicho que la mayo pa e de los con enidos eó icos se encuen an implíci os en la
desc ipción del NM. Así, po ejemplo, cuando a p opósi o de la cons ucción equi alen e a un
au e se habla de «el a ículo un que noso os unimos a au e...»(61), se es á asumiendo la exis-
encia del a ículo inde e minado, al como se plan ea en la GG, pe o no de acue do con odas
las g amá icas de la época.
Como se ha mencionado, pa ece más in e esan e la noción de ansposición que se deja
e en el a amien o de de e minan es y p onomb es. En p incipio, pa ece que «se ha deja-
do lle a del con usionismo einan e en es a época a la ho a de dis ingui en e a ículos y
p onomb es» (Lancelo , 1990: 68), como en la a i mación de que «el a ículo el, po me ás-
asis,
da le, que se pone a menudo al inal de los e bos, donde ac úa como ela i o al igual
que en ancés, como llamadle» (69). Sin emba go, se debe ía ahonda en la ca ac e ización
que Lancelo hace de lo ela i o, pues no pa ece e e i se sólo a lo que se en iende gene al-
men e po p onomb e ela i o, sino a cualquie alo de ipo ana ó ico (que se puede en en-
de como ela i o en cuan o que su e e en e depende de o o elemen o o acional): «Yo am-
bién lo es oy. Y o as exp esiones semejan es en las que se e que el a ículo se ans o ma
en ela i o del mismo modo que ocu e en ancés» (69). Así, pa ece que no se a a an o de
una con usión sino de la posibilidad de uncionamien o doble po pa e del a ículo ( eco -
demos que Bello plan ea á la hipó esis de que se a a de la misma clase de palab a). Es a
posibilidad de un doble alo dependien e del con ex o se da ambién cuando le sigue una
p oposición de ela i o: «el a iculo seguido de la palab a que se ans o ma en demos a i-
o,
como El que, La que, Lo que. Se ans o ma ambién muy a menudo en ela i o, y de o-
das las pe sonas, como después de los p onomb es pe sonales: noso os los ca ólicos» (68).
Cuando se a i ma que «se ans o ma en demos a i o», lo que nos in e esa es que se ans-
o ma en p onomb e, aunque hay que econoce que Lancelo pa ece que se guía po c i e-
ios semán icos más que sin ác icos.
Po o o lado, supone que es e a ículo unciona como p onomb e, en una sin axis sis emá i-
ca, equi ale a en ende que ambién lo es cuando le sigue un adje i o. Y, sin emba go, lo que se
de iende en el NM es que los adje i os (en el ejemplo que sigue, de e mina i os) oman el a í-
culo cuando uncionan como nomb es. Es deci , el a ículo es un elemen o ansposi o , aunque,
ob iamen e, no se u iliza es a e minología: «los posesi os mío, uyo, suyo, nues o, ues o y
ambién mismo, cuando se dicen de modo absolu o y sin sus an i o oman el a ículo, igual que
en ancés, lo mío, lo suyo» (65).
La misma idea se ecoge a p opósi o del in ini i o: «el in ini i o, llegando a pe de la a i ma-
ción que es p opia del e bo, iene a menudo la ue za del nomb e en español como en odas las
lenguas. De donde iene que a menudo ome un a ículo delan e de sí» (77). Pa icipios y ge un-
dios,
con una pequeña con usión e minológica, se adsc iben a clases nominales y no e bales
(c . 78 y Labo da, 1981: 322).
El o o aspec o ela i o a las ca ego ías g ama icales en que es p eciso epa a es la ca ac e-
ización de la p eposición, que Donzé p esen a como una inno ación de los dos úl imos Mé o-
dos y que se epe i á en la GG, «en elación a la sin axis de égimen» (Donzé, 1970: 84). «Se
busca ía en ano, en los Mé odos pa a el la ín y el g iego, una eo ía cohe en e de la p eposición
(...) Lejos de desca a la conside ación del caso inculado a la p eposición, los Mé odos pa a
!
Nó ese
que,
den o
del
segundo
ipo, se ha
hecho
una
di isión pa a
da
cabida
a las
locuciones
p eposi i as, que, la
mayo
pa e
de las
eces, son
ad e bios
unidos
a
p eposición
( id in a).
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ASELE. Ac as XV (2004). RAQUEL BENÍTEZ BURRACO. Teo ía lingüís ica y enseñanza d...
ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
el la ín y el español ecu en po el con a io a él pa a p opone una nue a clasi icación» (Don-
zé,
1970: 82).
En el NM se p esen an dos ipos de p eposiciones: unas que ma can caso y o as que ma can
elaciones espaciales, empo ales, e c.
Además de las pa ículas o dina ias de los casos de las que he-
mos hablado an es, a sabe , depa a el geni i o y abla i o y apa a
el da i o, conside amos aquí dos clases de p eposiciones. Unas, que
an unidas inmedia amen e al nomb e, se conside a que gobie nan
el acusa i o, po simili ud con la lengua la ina (...) Las o as no se
unen al nomb e más que po medio de pa ículas de caso; se consi-
de a que gobie nan el caso que co esponde a dicha pa ícula. Pe o
aunque la pa ícula de si e pa a el geni i o y el abla i o las ela-
ciona emos odas sin emba go con el abla i o la ino, como ha he-
cho Mi anda. Son las siguien es: ace ca... 5 (80-81).
Pa a Labo da
(1981:
324), se puede habla de alo sin ác ico y alo semán ico en esos g u-
pos,
que consis en, espec i amen e, en « elaciones que esul an a iables, en unción de la cla-
se de é minos que conec a», y «en exp esa de mane a cons an e una elación». Y Donzé, po su
pa e, a i ma que « ue una o iginalidad de Po -Royal el habe concebido la p eposición como
una elación independien e del sen ido de los dos é minos en e los cuales la es ablece el espí i-
u» (1970: 86). De odos modos, en es a pa e, sin ác ica, es a di e encia es á más implíci a que
explíci a.
In e esa aho a des aca cómo en el «A iso» se hace una dig esión eó ica en elación con la
de inición de las pa es de la o ación, ya que el c i e io seguido es, en p incipio, el de la incom-
pa ibilidad sin ác ica (una p eposición no puede egi a o a p eposición):
Los g amá icos hacen pasa po p eposiciones muchas pala-
b as que no lo son, como des a pa e, des e cabo, que son p opia-
men e es palab as de es apa e, conco dando es e con su sus an-
i o (...) Po que, como yo he dicho en la G amá ica I aliana, lo que
iene delan e de sí una p eposición que le gobie ne, no me pa ece
p opiamen e p eposición; si no es que se le quie e oma po una
sola palab a compues a, como he dicho an es, ace ca, ece ca, de-
ás y algunas o as, po que su signi icado pa ece indica que son
p eposiciones. Pe o cuando las palab as conse an aún oda la na-
u aleza del nomb e es en ano que se las incluya en e las p eposi-
ciones (...) Así, sal o, excep o, jun o son e dade os adje i os que
concue dan siemp e con un sus an i o, exp esado o sob een endido,
como su muje es aba jun o a él (81-82).
P ecisiones con espec o a es a ci a: en p ime luga , la ci ada ecu encia al gobie no pa a di-
lucida si un elemen o debe se conside ado o no p eposición; en segundo luga , la jus i icación
de la exis encia de las p eposiciones del ipo ace ca ( id. sup á) po p oceso de lexicalización.
Lo más in e esan e de es a a i mación no es es o, sin emba go, sino el hecho de que se acep en, en
es e segundo g upo, locuciones p eposi i as (como ace ca dé), que supond ían esa conjunción
ilegí ima de p eposición+p eposición. Aunque en ealidad el p ime é mino de es os g upos se
puede conside a ad e bio, no pa ece que se a e de «la endencia ípica de inales del siglo XVII
de conside a p eposiciones y ad e bios como o mando básicamen e una y la misma clase-de-
palab a» (Padley: 207), que, dicho sea de paso, no se man u o en la lingüís ica de Po -Royal;
an es bien, pa ece como si las p eposiciones pa ículas de caso, al se dis in o ipo de palab a que
las p eposiciones del segundo g upo, pudie an se compa ibles con ellas. Y la base de es e c i e-
io de dis inción es sin ác ica, pues la ma ca de caso es más uncional que semán ica. Finalmen e,
se obse a la ecu encia a la es uc u a subyacen e pa a explica po qué sal o, excep o o jun o
no se ían e dade as p eposiciones (además de ecu i a la idea de conco dancia). Toda es a di-
g esión, de ca ác e eó ico, no iene po qué igu a en un manual de uso, donde el hablan e no
p e ende en p incipio analiza la na u aleza de los elemen os que u iliza en la comunicación.
6
«Las
concepciones
de los dos
úl imos
Mé odos
uel en
a
encon a se
(pe o
undadas
exp esamen e
en el
análisis
del
pensamien o)
en la
G amá ica
gene al
y
azonada»
(Donzé, 1970:117).
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LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD
3.2
RECCIÓN
En elación con lo que se acaba de expone es á el concep o de ección. En la GG, como se ha
indicado, es e concep o es á a ado en elación con el e bo, y no, como en o as g amá icas de
la época, en elación con las e minaciones del nomb e. Es o implica que el e bo es el o gani-
zado uncional de la o ación y ambién que las elaciones sin ác icas se pueden ma ca no sólo
mo ológica sino ambién sin ác icamen e:
Es os e bos eclaman de ás de sí un nomb e que sea el suje-
o o el obje o de la acción que signi ican. Es lo que ha hecho que
se dé a es os nomb es, en los idiomas que ienen casos, una nue a
e minación, denominada acusa i o. Amo Deum, Caesa ici Pom-
peium.
Noso os no enemos nada en nues o idioma que dis inga
es e caso del nomina i o, pe o como ponemos casi siemp e las pa-
lab as en su o den na u al, se econoce el nomina i o del acusa i o
en que, de o dina io, el nomina i o a delan e del e bo y el acus-
a i o de ás (...) In en a pequeñas palab as a in depone las de-
lan e de los nomb es, a causa de lo cual se las llama p eposiciones
(...) en los idiomas que ienen casos no se unen esas p eposiciones
a la p ime a o ma del nomb e, que es el nomina i o, sino a alguno
de los o os casos (G, II, C. VI, 27).
Pa a Donzé (1970: 174) hace equi ale el o den de palab as a la lexión e a no edoso pa a la
época. La equi alencia en e p eposiciones y casos, en cambio, se encuen a en muchas g amá-
icas coe áneas.
P ecisamen e en el NM la eo ía de los casos es con adic o ia. Así, en el es udio de los p o-
nomb es, pa ece que Da i o y Acusa i o se e ie en a unciones, pues ambos pueden se p esen-
ados po la misma o ma: «Mi, i, si se ponen de ás de las p eposiciones (...) Me, e, se se unen
inmedia amen e a los e bos y ienen unción o de da i o o de acusa i o» (63). Sin emba go, en
las páginas dedicadas al e bo, se a i ma que
los e bos ac i os en español igen o el Acusa i o o el Da i o, sob e
lo que se puede es ablece la siguien e egla: si el nomb e es de una
cosa animada o acional, o dina iamen e se pone en da i o, como
Ama a Dios, Fue a e a su pad e. Pe o cuando son cosas inani-
madas deben pone se en acusa i o, como Fuimos a e el palacio,
Busca el en e enimien o, Halló una pied a. (70-71).
En onces, se iden i ica Acusa i o con nomb e sin p eposición y Da i o con nomb e p ecedido
de a, con lo que se iden i ican los casos con las o mas. Así pues, no se obse a una eo ía cohe-
en e, ni sin ác ica ni mo ológica, de los casos. Desde el pun o de is a didác ico, se ía de ag a-
dece una homogeneidad en el plan eamien o, sepa ando o ma y unción.
Po o o lado, se hace e e encia a la ección en di e en es apa ados de la sin axis, en endién-
dola de modo amplio como de e minación de asgos o exigencia de la p esencia de un elemen o
po pa e de o o. No se discu e ese concep o desde el pun o de is a eó ico, aunque es ú il en la
enseñanza de segundas lenguas en o ma de « eglas». Si an como ejemplo las siguien es a i ma-
ciones: «más (de i ado de magis) exige un qué después de sí (...) o bien el geni i o» (62); « engo
ige siemp e el pa icipio con el mismo géne o y núme o que el sus an i o que le sigue» (71); «a
menudo es bas an e indi e en e se i se de los iempos indica i os o de los subjun i os, sea po que
el sen ido es a menudo el mismo, sea po que iene bas an e de e minado po alguna pa ícula, po
el e bo siguien e, y po el sen ido del discu so; con odo es necesa io segui los usos habi uales»
(76).
En es e úl imo caso, la ección elimina la lib e elección basada en el sen ido.
3.3
MODOS
Y TIEMPOS VERBALES
Además de la dedicada a las p eposiciones, hay o a dig esión de ipo eó ico en el apa ado
i ulado Tiempos subjun i os:
Llamamos SUBJUNTIVOS a los iempos que no a i man simple y di-
ec amen e la cosa, como hacen los
INDICATIVOS,
sino con modi i-
cación y
dependencia,
o sea, ma can alguna condición, alguna posi-
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ACTAS
DEL XV
CONGRESO
INTERNACIONAL
DE
ÁSELE
bilidad, algún deseo o cosa
semejan e.
Es po es o que, apa e de los
iempos
p ime os que son los
indica i os,
nomb amos a odos los o os
subjun i os. Así, es una cosa muy inú il en e los g amá icos el hace
aquí un modo Op a i o y discu i si es e modo op a i o
iene
u u o o
no,
como cuando se dice Oxaláyo ame, Dios quie a que yo
ame,
pues o
que aunque ame no sea más que p esen e de
subjun i o,
es algo gene al
en odas las
lenguas,
como yo he hecho cons a en mi Mé odo de La ín,
que odos los subjun i os ienen algo de u u o (75-76).
A i ma Donzé que «hay que econoce que la conside ación del sen ido se sob epone a la de
la o ma en la eo ía de los modos de Po -Royal» (1970: 119), y, en es e sen ido, el subjun i o
supone una idea añadida con espec o al indica i o: condición, posibilidad, deseo... Es a idea se
sigue plasmando en la GG6. Sin emba go, pa ece que en el echazo a la exis encia del op a i o,
Lancelo es á basándose en las e minaciones lexi as, oponiéndose así a un c i e io exclusi a-
men e men alis a, como «la de inición de P isciano, que concibe el modo como la exp esión de
una inclinación men al, [lo cual] explica po qué les la inos conse an el op a i o, aunque no en-
ga in lexión pa icula en su lengua» (Donzé, 1970: 112). Po o o lado, la noción de dependen-
cia g ama ical es sin ác ica, po lo que ambas se combinan (como sabemos, la dependencia no es
c i e io su icien e, ya que el indica i o ambién puede se dependien e, como en Me dijo que e-
nía).
De cualquie modo, es a disquisición eó ica, que e leja la eo ía de los modos de Po -Ro-
yal,
es una mues a e iden e de cómo la lingüís ica eó ica a lo a en el NM.
La exis encia de iempos compues os en el sen ido (que, pa a Donzé, «e a, en su iempo, un no-
able p og eso» (1970:126)) apa ece ya en el Mé odo de la ín y se man iene en la GG: «El segun-
do iempo compues o es aquel que indica doblemen e el pasado, y que a causa de ello se denomina
pluscuampe ec o (...) El e ce iempo compues o es aquel que indica el ix u o con elación al pa-
sado,
a sabe , el u u o pe ec o» (II, c XV, 56-57). En el NM, como lo que se ha es udiado es la pa -
e sin ác ica, en p incipio no se end ía po qué mos a una eo ía del iempo e bal. Pe o sí apa ece
a la ho a de explica los iempos compues os, den o de la pa e dedicada a e bos auxilia es, ya que
es os sí se conside an como combinación de palab as y po an o en an en el análisis del discu so.
Los ocho iempos compues os, llamados « iempos con pe í asis»7, son los siguien es:
Dos p e é i os pe ec os, o mados de es os dos p esen es [he, haya].
T es
pluscuampe ec os, dos de los cuales se o man de sus dos úl i-
mos impe ec os [u ie a, u iessejy uno de su p e é i o [u e]. El
u-
u o pe ec o (es deci , que iene pasado y u u o) que se o ma con
el segundo u u o simple de es e e bo auxilia (73).
En es e caso, es á implíci a la o ganización de los iempos e bales como (usando una e mi-
nología más ac ual) absolu os y ela i os.
4. CONCLUSIONES: CONSECUENCIA DEL ANÁLISIS
En el análisis del NM se e idencia la imposibilidad po pa e de su au o de des incula la
desc ipción de la eo ía, y, además, se obse a que en su mayo pa e se e lejan las ideas que se
plasma án en la GG. ¿Quie e es o deci que el NM es una ob a de lingüís ica eó ica? E iden e-
men e no, sal o en las dos dig esiones mencionadas en de alle en las páginas que p eceden. Tan-
o la compa ación como la e minología sin ác ica son elemen os de apoyo a la desc ipción del
uso,
no pasos p e ios pa a la especulación.
Los mé odos mode nos de enseñanza de lenguas p escinden en la mayo medida posible de
concep os eó icos que puedan oscu ece el p opósi o didác ico8. Es e de ec o se le puede acha-
ca al NM, en algunas de las cues iones que se han señalado, o en el exceso de e minología g a-
ma ical, o en la asis ema icidad en la desc ipción de usos... Aquí se ha a ado de ex ae las ideas
lingüís icas que subyacen en es a ob a, y po an o no se ha analizado an o como mé odo de es-
pañol pa a ex anje os, como en su ace a de documen o de la his o ia de las ideas lingüís icas.
1 Es o no impide que se incluya la exis encia de o as pe í asis e bales: «emplean a menudo el e bo sus an i o
es a ,
con el pa icipio
del ye bo que quie en exp esa , en luga de odas las o mas de los iempos, como los g iegos (...) Hacen ambién la misma pe í asis
median e el e bo i o anda » (79).
8 A pesa de ello, no pa ece de un a e imien o excesi o lanza la hipó esis de que un lib o de ex o sus en ado po una base eó ica
cohe en e (aunque es é ocul a) acaba siendo más ú il pa a su p opósi o que uno que p escinda o almen e del apa a o eó ico.
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ASELE. Ac as XV (2004). RAQUEL BENÍTEZ BURRACO. Teo ía lingüís ica y enseñanza d...
LAS GRAMÁTICAS Y LOS DICCIONARIOS EN LA ENSEÑANZA DEL ESPAÑOL COMO SEGUNDA LENGUA: DESEO Y REALIDAD
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