Rezensionen / Reseñas
Magazin 32
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Paloma O iz de U bina, Tomas Macso ay (eds.)
Recepción de Richa d Wagne y
Vangua dia en las A es Españolas
Mi os y Ma e ialidades
Dykinson, 2024, 390 pp.
ISBN: 978-84-1070-337-7.
DOI: h ps://dx.doi.o g/10.12795/mAGAzin.2024.i32.09
La palab a « ecepción»
se queda co a pa a desc i-
bi la acogida de la ob a y
la igu a de Richa d Wag-
ne , al ez lo mejo se ía
se i se de un é mino
menos neu o, quizás «i -
adiación». En el Dich-
e -Komponis (composi-
o -poe a) la ascinación
puede cega el es udio y la
obse ación obje i os. Po
eso, esul a di ícil y me i-
o io emp ende la edición
acome ida po O iz de
U bina y Macso ay.
Lo suge en e con e ge
con la complejidad en
Wagne . Hay dos é mi-
nos cen ales en la es é ica
wagne iana: Gesam kuns -
we k («ob a de a e o al»)
Rezensionen / Reseñas
Magazin 32, ISSN 1136-677X. 2024/2025, pp. 78-81. h ps://dx.doi.o g/10.12795/mAGAzin.2024.i32.09
ha de da cuen a de ese
í em d amá ico median e
los cambios de empi, las
modulaciones y las ans-
o maciones melódicas
(in e siones y e og ad-
aciones). El «mo i o con-
duc o » es, en de ini i a,
un p incipio de ans o -
mación, no de iden i i-
cación.
El lib o comen ado
comienza con una a inada
p esen ación de O iz de
U bina y Macso ay donde
se es ablecen los pa áme -
os gene ales del olumen.
A sabe : angua dia, como
adicalidad a ís ica; ma-
e ialidad, como p eem-
inencia de lo senso ial; y
a amien o del mi o en
ep icio que hay en e unas
a es y o as. Si bien Wag-
ne cen ó es e en el d ama
musical como una o ma
en el que la música con a-
ba la his o ia y la o ques a
desempeñaba el papel del
co o en la agedia g iega,
lo p incipal y básico de la
o alidad pe seguida po
ese concep o es el ca ác e
o gánico y no acumula-
i o de las angencias y
con e gencias a ís icas.
Baudelai e lo comp endió
magní icamen e en su
poema Co espondencias.
De igual modo el «mo i-
o conduc o » no es, o no
es solo la a je a de isi a
o p esen ación de un ele-
men o del d ama, sino que
y Lei mo i («mo i o con-
duc o »). Pues bien, «ob a
de a e o al» iende a se
concebida po muchos
in é p e es como el su-
ma o io de las a es que
se p oduce en la ópe a:
música, poesía, danza, a -
es plás icas, e ó ica y a -
es meno es o a esanales.
Po su pa e, «mo i o con-
duc o » suele en ende se
como la asociación de una
ase musical o melodía
con un pe sonaje, obje o,
sen imien o y si uación.
¡E óneas concepciones
ambas! Ni la «ob a de a e
o al» es acumulación, ni
el «mo i o conduc o »
es epe ición. La p ime a
mien a el pa en esco sub-
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Magazin 32, ISSN 1136-677X. 2024/25, pp. 78-81. h ps://dx.doi.o g/10.12795/mAGAzin.2024.i32.09
co ca alán. La o ien ación
pe o má ica inicial del
g upo pe seguía la pa -
icipación del espec ado .
Sin emba go, la p esencia
c ecien e de lo ecnológico
e o na a la cesu a esce-
na-pla ea y pone de elie e
lo e ec is a en e a lo pa -
icipa i o. Algo que Ca lus
Pad issa jus i icó del sigui-
en e modo en una en e -
is a desa ollada en la a-
dio ancesa en 2017: «no
siemp e se puede que e
se jo en (…) llega un mo-
men o que la p o ocación
ambién puede se el si-
lencio» (p. 206). Po o a
pa e, compa imos ple-
namen e el pos ulado de
los au o es, según el cual
la escenog a ía de la Fu a
se adecua más a la iloso ía
wagne iana de la «ob a de
a e o al» que a las de las
a ias de colo a u a y lu-
cimien o p opias de la es-
pec acula idad ope ís ica
del bel can o (p. 213).
El ino es udio de Pé ez
Apa icio sob e la elación
en e el ea e lí ic ca alà
de Ad ià Gual i Que al y
el d ama musical wagne-
iano a oja la conclusión
de que en aquel hay una
ue e p esencia ideológi-
ca de Wagne , pe o coexis-
en e con o as in luencias
que ienen un peso más
econocible en el esul ado
inal como el simbolismo
de Mae e linck (p. 235).
En un ex o de no a-
ble calidad, José Ignacio
Suá ez nos p esen a un
aspec o no ablemen e de-
sconocido de la ecepción
que denominamos el wag-
ne ismo» (p. 145). Y si en
Ca aluña la a qui ec u a
adop a los pa áme os de
la Gesam kuns we k no lo
hace en p ime a ins ancia
a a és de Wagne , sino
a a és de Ruskin. De
hecho, si pa a Wagne el
d ama e a el a e que in-
eg aba a odas las demás,
pa a Ruskin es e e a la a -
qui ec u a. Como la p opia
F eixa nos ad ie e se a a
de «dos plan eamien os
pa alelos, pe o con e -
iden es di e encias que
de e minan dis in a cap a-
ción del enómeno de la
sines esia y dos mane as
muy di e gen es de busca
la inme sión del público»
(p. 157).
Macso ay en iende que
la p esencia de Wagne en
la a qui ec u a de Gaudí,
de enso del e o no al
alle , se ci cunsc ibe a
una ob a wagne iana muy
conc e a, Die Meis e sing-
e on Nü nbe g (Los mae-
s os can o es de Nú em-
be g), donde se pone de
elie e que el au én ico
c eado de la poesía no es
el o zosamen e soli a io
apsodo, sino el pueblo
desde sus p opias lengua e
idiosinc asia (p. 187).
Del más que no a-
ble capí ulo de Ba a y
Zapa ain sob e la digi a-
lización de Wagne en la
escenog a ía de la Fu a
dels Baus, me gus a ía en-
esaca dos ideas cen al-
es. La p ime a iene que
e con la e olución del
men ado colec i o escéni-
no y G as son capaces de
hace nos e que las o -
alezas y debilidades del
wagne ismo son las mis-
mas. El espec acula ol-
umen de Boi es Baixes de
1902 i mado po Josep M.
Ro i al a (en los poemas),
Lluís Bonnín (en los g á i-
cos) y En ic G anados (en
la música), po más que ad-
mi able como p oyec o, es
un cla o ejemplo de «ob a
de a e o al» acumula i a
y po lo an o e ada (pp.
93-110).
Edua d Cai ol se hace
eco de cómo la escucha
apasionada de Wagne po
pa e de An oni Tápies y
Joan B ossa, que de i ó
en 1988 en la publicación
del olumen Ca e Wag-
ne , es aba mo i ada po la
conside ación del compos-
i o como un a is a supe-
io , que se si uaba mucho
más allá de la música (p.
120).
El de alladísimo es u-
dio de la ob a maes a de
Lluís Doménech i Mon an-
e del Palau de la Música
Ca alana lle ado a cabo
po Te esa M. Sala, dem-
ues a que al ez su sun-
uosidad enga poco que
e con la aus e a Fes spiel-
haus de Bay eu h, pe o que
la emá ica iconog á ica
p esen e en el edi icio es
inequí ocamen e wagne i-
ana (pp. 129-144).
Al hilo de es o, Mi eia
F eixa da con la cla e con
la que debemos lee es e
olumen. «La ob a y la pe -
sonalidad de Wagne no
se puede con undi con lo
la cul u a española, un-
damen al pa a Wagne ,
pues lo conside aba siem-
p e e dade o y do ado
de un con enido inag-
o able. No en balde, el más
p es igioso expe o en el
ema, Claude Lé i-S auss,
a i mó en el p ime ol-
umen de My hologiques
que Wagne ue «el pad e
indiscu ible del análisis
es uc u al de los mi os»
(ci . en es e olumen sg.
Guido, p. 300).
El capí ulo me -
odológico i mado po
O iz de U bina es ablece
la necesidad p e ia de a-
s ea las uen es heme o-
g á icas, epis ola es, las
aducciones y los esc i-
os c í icos, ensayís icos y
biog á icos, an es de ad-
en a se en el análisis de
la ecepción li e a ia de
Wagne en España (pp.
31-35).
Lle ando a cabo una
aplicación más especí ica
y necesa iamen e más lim-
i ada, Sacui Cao pe sigue
la huella de Wagne en
Rubén Da ío. Su es udio
es á guiado po una bella
imagen da iana. Si el cisne
can a pa a mo i , en Wag-
ne , en su Loheng in, lo
hace pa a e i i (p. 47).
Lou des Jiménez, ex-
poniendo el o undo im-
pac o de Wagne en la
pin u a española de inales
del XIX y p incipios del
XX, se cen a en Rogelio
de Egusquinza y Ma iano
Fo uny Mad azo (pp. 65-
91).
Sol en emen e Beja a-
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Magazin 32, ISSN 1136-677X. 2024/2025, pp. 78-81. h ps://dx.doi.o g/10.12795/mAGAzin.2024.i32.09
cincuen a años más a de
no hab ía esc i o la Te al-
ogía pa a el escena io, sino
pa a una pan alla, y no
hab ía cons uido un e-
a o en Bay eu h, sino un
cine lí ico (p. 295). Gui-
do sigue los pasos de un
con encido wagne iano
en sus p ime as películas:
Luis Buñuel.
El capí ulo de Alicia
Yelo esul a muy comple-
o, pues examina la conex-
ión de la ópe a con el cine,
la his o ia de la música en
el cine, las modalidades
de p esencia de es e en el
celuloide y el uso de las
composiciones de Richa d
Wagne en las películas de
Luis Buñuel y Guille mo
del To o (pp. 313-328).
Como una me i o ia
in es igación heme og á-
ica puede conside a se el
capí ulo de José Ja ie To-
ija sob e el juicio que en
la p ensa española me e-
ció la implicación polí ica
de Wagne a lo la go de su
ida. Juicio es e necesa i-
amen e cambian e, como
cambian e ue la ayec o-
ia del músico, que pasó
del epublicanismo e o-
luciona io al conse ado
apoyo a la mona quía bá-
a a p ime o y a la uni i-
cación alemana bajo la u-
ela de P usia después (pp.
331-346).
Pa icia Rojo lle a a
cabo un exhaus i o y co -
ec o examen de las a-
ducciones al español de
lib e os wagne ianos en
los años an e io es a la
P ime a Gue a Mundial.
escénico-danzan e en Es-
paña (pp. 277-288). Más
allá de lo bien documen-
ado del ex o, cabe p e-
gun a se si es aplicable a
Wagne . En Wagne cabe
odo», aho a bien,
¿cabe odo? Lo decimos
po que si hay un a e no
p ecisamen e p edilec o
de Wagne es e es la dan-
za, a la que siemp e eía
ligada a la G and ópe a
ancesa y que le cos ó el
eno me disgus o en el es-
eno del Tannhäuse en
Pa ís (1861) po ubica
el núme o de baile en el
p ime ac o. En odo caso,
a una p oducción onal
au én icamen e ca alana
y exen a de in luencias
o áneas. Rodo eda con-
ocía al dedillo la es é ica
musical wagne iana y la
conside aba con di e -
encia la mejo de odas.
La a ención al d ama, la
conjunción de melodía y
palab a, el con inuo mu-
sical, la cen alidad de la
o ques a y la ele ancia
musical de los p eludios de
los ac os p ime o y e ce o
le pa ecían p incipios in-
cues ionables (p. 273).
Lau a Mu ias es ima
que si hay un indi iduo
wagne iana en España:
su asociación con el gon-
go ismo. Así el cálculo
p e io, el simbolismo, el
ecu so a la mi ología y
la di icul ad de comp en-
sión hacen odiosos an o
a Góngo a como a Wagne
a inales del XIX. Y es o
ocu e an o en el ámbi o
de la in elec ualidad li e -
a ia (Mesone o Romanos
y Menéndez Pelayo) como
en el campo de la com-
posición musical (Ba bie i
y A ie a). Eso sí, A ie a
denues a la cos umb e es-
pañola del a gumen o ad
hominen, es deci , nues a
in e e ada incapacidad
pa a deslinda la c í ica
de las ideas o las ob as de
la descali icación pe son-
al: así le ocu ió, señala
A ie a a Góngo a y así
le ocu ió a Wagne . Una
posición in e media en el
ámbi o musical la ep e-
sen a el c í ico José Ma ía
Espe anza y So ia, pa a
quien el p ime Wagne
mues a su genialidad en
momen os como el «Co o
de los pe eg inos» de
Tannhäuse o en la «Ma -
cha nupcial» de Loheng in,
mien as que el segundo,
el de T is an, De Ring y
Pa si al, con ie e la músi-
ca en una penosa combi-
na o ia (pp. 241-260).
Magda Polo hace una
a inada semblanza de Jo-
sep Rodo eda i San igós,
quien c eía en el p og eso
posi i is a, en la Renaix-
ença y en la alo ación de
Wagne y su música como
aquella que pod ía gene -
[ ]
Es e olumen emp ende esuel-
a y co ajudamen e el di ícil y
oscilan e iaje de ida y uel a
en e Wagne y el wagne ismo.
con encido de la necesi-
dad de aslada la «ob a
de a e o al» a la danza
es e es Se gei Diaghile .
La olun ad de o ganici-
dad in e a ís ica exp esa-
da en la ob a eó ica y en
la p oducción musical de
Wagne queda de mani-
ies o en la co eog a ía de
Le T ico ne. El ca ác e in-
me si o y o alizado de la
ob a die on luga a nue as
ías de expe imen ación
Mu ias nos o ece un buen
ex o que no deja, po o a
pa e, de se alien emen e
p oblemá ico.
Si es discu ible la asoci-
ación a la danza, a muchos
nos pa ece innegable la
a inidad (a pos e io i) en-
e Wagne y el cine. No es
po casualidad que Lau-
en Guido en su capí u-
lo ci e la a i mación de
Vuille moz según la cual,
si Wagne hubie a nacido
Magazin 32
81 Rezensionen / Reseñas
Magazin 32, ISSN 1136-677X. 2024/25, pp. 78-81. h ps://dx.doi.o g/10.12795/mAGAzin.2024.i32.09
Miguel Salme ón In an e
Uni e sidad Au ónoma
de Mad id
[email p o ec ed]
ORCID:
0000-0003-0246-5429
necesa iamen e ha de bus-
ca el aduc o , desa olla
el ci ado ex o (pp. 363-
373).
En de ini i a, es e ol-
umen emp ende esuel a
y co ajudamen e el di ícil
y oscilan e iaje de ida y
uel a en e Wagne y el
wagne ismo.
sponsable de una bene-
mé i a edición (con su co -
espondien e aducción)
de El anillo del Nibelungo
publicada en 2021, esc ibe
el úl imo capí ulo de es e
olumen. Labo iosamen e
dedicado al análisis de las
equi alencias idiomá i-
cas que an en ano como
Du an e es a anja em-
po al, se p oducen an o
e siones imadas como
en p osa e igualmen e hay
an o aducciones di ec-
as del alemán como o as
lle adas a cabo desde el
ancés o el i aliano (pp.
347-362).
Al onso Lombana, e-