Diferencias en empatía en función de las variables género y edad
Abstract
En este estudio se analiza teórica y empíricamente la influencia de las variables género y edad sobre la empatía, considerada desde una perspectiva multidimensional y evaluada mediante el Índice de Reactividad Interpersonal, de Davis. Para ello se utiliza una muestra de 556 adolescentes y jóvenes. Los resultados indican que las mujeres puntúan significativamente más que los varones en fantasía, preocupación empática y malestar personal. Además, con la edad aumentan progresivamente las puntuaciones en toma de perspectiva, fantasía y preocupación empática. Implicaciones de estos resultados y sugerencias para investigación futura son discutidas.
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Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. 323 A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad Apuntes de Psicología Colegio Oficial de Psicología 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. de Andalucía Occidental y ISSN 0213-3334 Universidad de Sevilla Dirección del autor: Departamento de Psicología Básica. Universidad de Valencia. c/ Berenger Mallol, 7, 1º, 1ª. 46022 Valencia. Correo electrónico: [email protected] Recibido: marzo 2004. Aceptado: noviembre 2004. Diferencias en empatía en función de las variables género y edad Ángel RETUERTO PASTOR Universidad de Valencia Resumen En este estudio se analiza teórica y empíricamente la influencia de las variables género y edad sobre la empatía, considerada desde una perspectiva multidimensional y evaluada mediante el Índice de Reactividad Interpersonal, de Davis. Para ello se utiliza una muestra de 556 adolescentes y jóvenes. Los resultados indican que las mujeres puntúan significativamente más que los varones en fantasía, preocupación empática y malestar personal. Además, con la edad aumentan progresivamente las puntuaciones en toma de perspectiva, fantasía y preocupación empática. Implicaciones de estos resultados y sugerencias para investigación futura son discutidas. Palabras clave: género, edad, empatía. Abstract In this paper the influence of sex and age on empathy, considered from a multidimensional perspective and evaluated through the Interpersonal Reactivity Index of Davis, theoretically and empirically is analyzed. A sample of 556 adolescents and youngs is utilized. The results indicate that females score significantly higher than males on fantasy, sympathy and personal distress. Moreover, the scores on perspective taking, fantasy and sympathy increase progressively with age. Implications and suggestions for future research were discussed. Key words: Sex, Age, Empathy. Para Hoffman el desarrollo moral se caracteriza por el cultivo de un importante afec- to moral o empatía (Hoffman, 1987). Según Hoffman para que una información acerca de otro/a o de una situación motive al sujeto, debe activarse desde una predisposición empática. Las raíces de la moralidad, pues, se encuentran en la empatía, y empatizar con víctimas potenciales y compartir su malestar mueve a la gente a actuar para ayudarles. Hoffman afirma que su “idea central es la integración de afecto y cognición y va más allá de una aproximación al procesamiento de la información” (Hoffman, 1991, pág.106).
324 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad Plantea que la empatía con otros/as, como proceso motivacional que motiva a ayudar en el problema del otro/a, se desarrolla de una manera similar a los estadios de desarrollo cognitivo social del individuo. Este proceso empieza con un sentimiento global empático en el que el niño no tiene una clara distinción entre el yo y el otro/a y está confundido acerca de la fuente de dicho sentimiento. A partir de aquí progresa a través de varios estadios hasta el estadio más avanzado que combina lo conseguido en estadios previos. En los estadios más avanzados uno puede empatizar con otros/as, sabiendo que son entidades físicas distintas del yo y tienen estados internos independientes del propio sujeto. Un nivel maduro de empatía posibilita que el sujeto esté más influenciado por la condición vital del otro/a que por la situación inmediata (Hoffman, 1991). Según Hoffman debe haber un paralelismo de los sentimientos y afectos con los pensamientos, principios morales y tendencias comportamentales: “Sería razonable imaginar que en el curso del desarrollo de una persona, los afectos empáticos se irán asociando significativamente con principios morales, de modo que cuando surja un afecto empático en un encuentro moral, éste activará los principios morales. Entonces los principios, junto con el afecto empático, podrán guiar el juicio moral, la toma de decisiones y la acción del individuo. En algunos casos la secuencia puede quedar invertida: el principio puede activarse primero y luego provocarse su afecto empático asociado” (Hoffman, 1987, pág. 71). Eisenberg (2000) plantea la importancia de la empatía en el desarrollo moral de las personas, entendida como una respuesta emocional que procede de la comprensión del estado o situación de otra persona y es similar a lo que la otra persona está sintiendo. Por lo tanto, la respuesta empática incluye la capacidad para comprender al otro/a y ponerse en su lugar, a partir de lo que observa, de la información verbal, o de información accesible desde la memoria (toma de perspectiva) y además la reacción afectiva de compartir su estado emocional, que puede producir tristeza, malestar o ansiedad. La empatía así entendida desempeñaría un papel central en la disposición prosocial de las personas. Desde una perspectiva multidimensional Davis (1983) define la empatía como una reacción a la experiencia observada en el/la otro/a. Los diferentes factores que intervienen en este constructo son la toma de perspectiva –tendencia a adoptar espontáneamente el punto de vista psicológico del otro/a, es decir, capacidad para ponerse en el lugar del otro/a, identificarse con él–, la fantasía –tendencia del sujeto a introducirse imaginativamente en los sentimientos y acciones de personajes ficticios de libros, películas o juegos–, la preocupación empática –sentimientos de simpatía y preocupación orientados al otro/a que se encuentra en una situación negativa– y el malestar personal –sentimientos de ansiedad personal orientados al yo que se producen en situaciones de tensión interpersonal–. ¿Por qué es importante hablar de empatía? En primer lugar, la empatía está presente en el desarrollo del razonamiento moral (Kohlberg, 1984). En concreto, la mayor oportunidad de toma de perspectiva, es decir, de comprender la actitud de los otros/as, de ponerse en su lugar y de conocer sus pensamientos y sentimientos, es un factor explicativo del desarrollo del razonamiento moral. En segundo lugar, los elementos empáticos son el determinante principal en el
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. 325 A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad razonamiento moral prosocial (Eisenberg, 1979). Eisenberg (1986) postula la existencia de cinco niveles en el desarrollo del razonamiento moral prosocial en función del desarrollo de la capacidad empática y de la progresiva consideración que hace el individuo de las necesidades de los demás a lo largo del desarrollo. Según esta secuencia, los niños pequeños se guían por consideraciones bastante hedonistas, pero a medida que van madurando se vuelven cada vez más sensibles a las necesidades y deseos de los otros/as. En esta evolución la capacidad de empatía es un elemento fundamental que facilita el avance hacia un juicio moral prosocial más maduro. En tercer lugar, la relación positiva entre empatía y conducta prosocial está ampliamente documentada y aceptada (Rushton, 1980; Batson y Coke, 1981; Batson, Batson, Slingsby, Harrell, Peekna y Tood, 1991; Hoffman, 1984, 1987, 1990; Barnett, 1987; Eisenberg y Miller, 1987; Eisenberg, Miller, Shell, Mcnalley y Shea, 1991; Eisenberg, Carlo, Murphy y Van Court, 1995; Eisenberg, Fabes, Guthrie y Reiser, 2000; Caprara y Pastorelli, 1993; Fuentes, Apodaka, Etxebarría, Ledesma, López y Ortíz, 1993; Ortíz, Apodaka, Exeberría, Eceiza, Fuentes y López, 1993; López, Apodaka, Eceiza, Etxebarría, Fuentes y Ortiz, 1994; Bandura, Barbaranelli, Caprara y Pastorelli, 1996; Desmond, 2002). Por otra parte, se ha encontrado una relación negativa (o ninguna relación) entre malestar personal y conducta prosocial (Davis, 1983; Carlo, Raffaelli, Laible y Meyer, 1999; Desmond, 2002). Finalmente, aparecen estudios que concluyen el importante papel de la empatía como motivadora de la conducta prosocial e inhibidora de la conducta agresiva (Batson y Coke, 1981; Bandura, 1987; Hoffman, 1987, 1989, 1990; Eisenberg, Shell, Pasternack, Lennon, Beller y Mathy, 1987; Eisenberg y Fabes, 1991; Eisenberg, Guthrie, Murphy, Shepard, Cumberland y Carlo, 1999; Eisenberg, Guthrie, Cumberlan, Murphy, Shepard, Zhou y Carlo, 2002; Caprara, Pastorelli y Bandura, 1995; Carlo, Raffaelli, Laible y Meyer, 1999; Sobral, Romero, Luengo y Marzoa, 2000; Mestre, Samper y Frías, 2002; Mestre, Frías y Samper, 2004). En cuarto lugar, entre los motivos afectivos en la consistencia entre cognición moral y acción moral cabe destacar el papel de la empatía (Hoffman, 1982, 1987; Eisenberg y Strayer, 1987; Kohn, 1990; López et al. 1994; Etxebarría y De la Caba, 1998), que está íntimamente ligada a la mayoría de los principios morales (benevolencia, justicia), y que aparece en el origen de emociones como la compasión, indignación, sentimientos de culpa, o empathic injustice. En quinto lugar, desde el punto de vista de Hoffman (1982, 1998), la empatía se halla íntimamente ligada con la culpa verdadera o interpersonal. Hoffman define la empatía como una respuesta afectiva vicaria, es decir, una respuesta afectiva más congruente con el estado afectivo de algún otro/a que con el propio. Cuando el sujeto experimenta dolor empático y se percibe como responsable del dolor del otro/a su experiencia empática tiende a transformarse en culpa. Finalmente, Hoffman (1981) señala cómo las personas nos proporcionan abundante información para poder corregir nuestras interpretaciones equivocadas y poder cambiar nuestros estados internos mediante el afecto. Así, en el desarrollo social, la complejidad de las relaciones se puede equilibrar con la ayuda del afecto y la empatía. Cuanta más relación afectiva existe, más sensibles somos a las situaciones de los demás. Respecto a la influencia del género sobre la empatía, Hoffman (1977) revisó nueve artículos y concluyó que de acuerdo con el
326 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad estereotipo cultural, la empatía definida como la respuesta afectiva vicaria a los sentimientos de otra persona es más relevante en las mujeres que en los varones. Hoffman sugiere que las mujeres tienen una tendencia mayor a imaginarse en el lugar del otro/a, mientras que los varones tienden más a acciones instrumentales. El autor considera que la empatía en las mujeres puede estar relacionada con una orientación afectiva prosocial que incluye la tendencia a experimentar culpa por el daño a otros/as. Davis (1980) obtuvo que las cuatro subescalas del IRI (Interpersonal Reactivity Index) permiten diferenciar significativamente las puntuaciones del grupo de varones y mujeres, siendo siempre las mujeres las que alcanzan las puntuaciones más altas. Utilizando el IECA (Index of Empathy for Children and Adolescents), Bryant (1982) halló un efecto del sexo, siendo las mujeres más empáticas que los varones, y una interacción sexo-edad significativa. La autora concluye que las diferencias de grupo con respecto a la edad y sexo son en general congruentes con hallazgos previos: las mujeres expresan más empatía en sus respuestas afectivas vicarias que los hombres. Con la edad las mujeres incrementan significativamente la respuesta empática hacia personas de su mismo sexo, mientras que los varones disminuyen su respuesta empática hacia otros varones en el periodo estudiado (hasta la entrada en la adolescencia). Eisenberg y Lennon (1983), tras comparar los resultados procedentes de la aplicación de técnicas diferentes para evaluar la empatía, concluyen que en general las mujeres responden de manera más empática que los varones en procedimientos de autoinforme, situaciones simuladas e interpretación de historias o escenas. Eisenberg et al. (1991) encontraron que las chicas puntuaban más alto que los chicos en el IECA de Bryant y en las dimensiones preocupación empática, toma de perspectiva y malestar personal del IRI de Davis. Eisenberg et al. (1995) hallaron que, a la edad de 17-18 años, las mujeres puntuaban más alto que los varones en preocupación empática y malestar personal y, a la edad de 19-20, lo hacían en toma de perspectiva y preocupación empática. Mestre, Frías y Tur (1997), utilizando una muestra de varones y mujeres españoles con edades comprendidas entre 13 y 24 años y usando el IRI de Davis, hallaron una interacción sexo-edad significativa en preocupación empática. Así, las mujeres alcanzaban puntuaciones más altas que los varones en este factor de la empatía, pero la edad modulaba dichas diferencias. La comparación de las diferencias entre varones y mujeres en los niveles de edad establecidos mostraba un incremento del afecto empático en las mujeres adolescentes desde los 13 a los 19 años, siendo las diferencias significativas entre los niveles de 13-15 años respecto a los de 16-17 y 18-19 años; a partir de esta edad las puntuaciones se mantenían y las diferencias no eran significativas. Respecto a los varones no se observaba ese crecimiento progresivo y gradual que aparecía en el sexo femenino. Se encontró, además, un efecto principal significativo del sexo en fantasía, de forma que las mujeres puntuaban más alto que los varones en esta dimensión de la empatía. En toma de perspectiva y malestar personal no aparecieron diferencias significativas en función del sexo. Finalmente, recientes estudios (Mestre, Samper, Tur y Díez, 2001; Mestre, Samper y Frías, 2002; Mestre, Frías y Samper, 2004) también han encontrado diferencias de género en todas las dimensiones de empatía evaluadas mediante el IRI de Davis, siendo las mujeres las que obtienen puntuaciones
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. 327 A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad significativamente más altas en todos los factores de la empatía. En cuanto al influjo de la edad sobre la empatía, Davis y Franzoi (1991) encuentran que con la edad se incrementa la toma de perspectiva y la preocupación empática, mientras que el malestar personal experimenta un descenso significativo. Carlo, Eisenberg y Knight (1992) hallaron una interacción curso-sexo significativa en toma de perspectiva, de modo que los chicos de 10º puntuaban significativamente más que los de 7º, pero las chicas de 10º no diferían significativamente de las de 7º. En preocupación empática, los estudiantes más mayores puntuaban significativamente más que los estudiantes más jóvenes. En malestar personal, no aparecían diferencias significativas en cuanto a curso. Eisenbergy y cols. (1995) hallan un aumento de las puntuaciones en toma de perspectiva y preocupación empática, y un descenso de ellas en malestar personal, desde los 17-18 años a los 19-20 años. Mestre, Frías y Tur (1997), empleando el IECA de Bryant, encontraron un efecto principal significativo de la variable edad, de forma que las puntuaciones medias de los sujetos de 17-19 años eran significativamente superiores a las de los grupos de 12-14 y 15-16 años. Asimismo, utilizando el IRI de Davis, hallaron diferencias significativas en los factores toma de perspectiva y malestar personal, además de la interacción sexo-edad en el factor preocupación empática comentada anteriormente. La capacidad para ponerse en el lugar del otro/a y comprender la situación desde su punto de vista incrementaba con la edad, mientras que el malestar personal centrado en uno mismo más que en el estado emocional del otro/a, disminuía con la edad. Los objetivos de este estudio son: a) establecer el perfil diferencial de varones y mujeres en los factores cognitivos y afectivos de la empatía, y b) evaluar los cambios en la empatía en función de la edad de los sujetos a través del periodo que incluye la adolescencia y los primeros años de la edad adulta. Concretamente, la investigación pretende indagar las relaciones de las variables género y edad con la empatía en población española, pero utilizando una muestra representativa y aislando convenientemente las variables objeto de estudio, de forma que no se vean afectadas por los efectos de otras variables contaminadoras (tal como se señalará más adelante). Y las hipótesis que se plantean son las siguientes: 1. El género de los adolescentes y jóvenes resulta una variable discriminativa en empatía –considerada desde una perspectiva multidimensional y evaluada mediante el Índice de Reactividad Interpersonal (IRI; Interpersonal Reactivity Index; Davis, 1980)–. Específicamente, se esperan unas mayores puntuaciones por parte de las mujeres en las distintas subescalas de empatía del IRI. 2. La edad constituye una variable moduladora en empatía durante la adolescencia y temprana edad adulta. Se espera concretamente que con la edad aumenten significativamente las puntuaciones en las dimensiones toma de perspectiva, fantasía y preocupación empática, y disminuyan significativamente en la dimensión malestar personal tal como éstas son medidas a través del IRI. Método Muestra La muestra inicial estaba formada por 590 sujetos. Al aplicar el procedimiento de control de cuestionario totalmente completo
328 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad se han excluido 34 sujetos (5,76 %), quedando una muestra total definitiva de 556 adolescentes y jóvenes. En cuanto al género, 192 son varones que suponen el 34,53 % del total y 364 son mujeres que constituyen el 65,47 % restante. La edad media de la muestra es de 17,34 años, la desviación típica de 2,96 años y la moda 16 años. El rango de edad oscila entre los 13 y 23 años, edades propias de la adolescencia y juventud. Los niveles educativos incluidos en la muestra son 3º de ESO, 2º de BUP, 3º de BUP, COU, 1er Ciclo Universitario y 2º Ciclo Universitario. Los sujetos cursan estudios en un centro público, un centro concertado y un centro privado, todos ellos de la provincia y ciudad de Valencia. La distribución de la muestra por grupos de edad y por niveles educativos se muestra en la tabla 1. Como se puede apreciar, dicha distribución es bastante equilibrada. Se puede decir que la muestra es representativa por su elevado n, porque abarca todos los años y niveles educativos correspondientes a las etapas de la adolescencia y juventud, porque los sujetos cursan estudios en diferentes tipos de centros y porque los sujetos pertenecen a distintas poblaciones geográficas. Esto garantiza una representación de los diferentes tipos de educación recibida, de la orientación laica/religiosa, de las diferentes clases sociales. Instrumento Se ha utilizado como instrumento de evaluación el Índice de Reactividad Interpersonal (IRI; Interpersonal Reactivity Index; Davis, 1980). Se trata de un instrumento que permite medir las diferencias individuales en las tendencias empáticas desde un punto de vista multidimensional. Consta de 28 ítems distribuidos en cuatro subescalas que miden cuatro dimensiones separadas del concepto global de empatía: Toma de perspectiva (PT), Fantasía (FS), Preocupación empática (EC) y Malestar personal (PD), con siete ítems cada una de ellas. El formato de respuesta es de tipo likert con cinco opciones de respuesta (No me describe bien, Me describe un poco, Me describe bien, Me describe bastante bien y Me describe muy bien) puntuables de 0 a 4, donde a mayor puntuación, mayor presencia del constructo medido. La característica más destacada de este instrumento es que permite medir tanto el aspecto cognitivo como la reacción emocional del individuo al adoptar una actitud empática. Las subescalas Toma de perspectiva y Fantasía recogen el aspecto cognitivo del individuo al adoptar una actitud empática, mientras que las subescalas Preocupación empática y Malestar personal miden las reacciones emocionales ante las experiencias negativas de los otros/as. La subescala Toma de perspectiva (PT) mide los intentos espontáneos del sujeto por Tabla 1. Distribución de la muestra en función de la edad y del nivel de estudios. Edad Nº de sujetos % 13-14 69 12,41 15 93 16,73 16 101 18,17 17 86 15,47 18-19 83 14,93 20-23 124 22,30 Curso Nº de sujetos % 3º ESO 90 16,19 2º BUP 109 19,60 3º BUP 90 16,19 COU 101 18,17 1er Ciclo Univ. (1º) 90 16,19 2º Ciclo Univ. (4º) 76 13,67 Total 556 100
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. 329 A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad adoptar la perspectiva del otro/a ante situaciones reales de la vida cotidiana y ver así las cosas desde el punto de vista del otro/a sin experimentar necesariamente una respuesta afectiva. La subescala Fantasía (FS) tiene como objetivo medir la tendencia del sujeto a identificarse con personajes del cine, de la literatura, es decir, recoge la capacidad imaginativa que tiene el sujeto de ponerse en el lugar de personajes de ficción. La subescala Preocupación empática (EC) mide la respuesta del sujeto en relación a sentimientos de compasión y cariño por los otros/as especialmente cuando se encuentran en dificultades. La subescala Malestar personal (PD) mide los sentimientos de ansiedad y malestar que el sujeto manifiesta al observar las experiencias negativas de los demás. Esta experiencia de malestar personal conduce al sujeto a intentar aliviar su propio estado aversivo en lugar de ayudar al otro/a. Los resultados del estudio de la fiabilidad del cuestionario realizado con una muestra de 1285 adolescentes y jóvenes españoles, de los cuales 688 eran varones y 597 eran mujeres, con edades comprendidas entre los 13 y 18 años, señalan un valor alpha de Cronbach de 0.56 para la subescala Toma de perspectiva, de 0.70 para la subescala Fantasía, de 0.65 para la subescala Preocupación empática y de 0.64 para la subescala Malestar personal. Y en cuanto a la validez, los factores de empatía que indican una disposición empática más madura (PT, FS y EC) correlacionan positivamente con conducta prosocial y razonamiento prosocial internalizado, mientras que estos mismos factores correlacionan negativamente con conducta agresiva, inestabilidad emocional, razonamiento prosocial hedonista y razonamiento prosocial orientado a la aprobación (Mestre, Frías y Samper, 2004). Procedimiento La presente investigación constituye un estudio transversal en el que se han tomado varios grupos de sujetos con diferente edad y nivel educativo cada uno de los grupos, los cuales han sido evaluados de forma independiente y en un único momento temporal. Los alumnos han completado una hoja de datos personales relativos a las variables independientes objeto de estudio y el IRI. Ello lo hacían durante una hora de su horario de clase. Respecto a la cumplimentación misma del IRI –uniforme para todos los grupos–, se explicaban oralmente las instrucciones para ello y se aclaraban las dudas de los sujetos mientras la elaboración del mismo. Las respuestas del cuestionario se han introducido en el programa Excel, de tal forma que se señalaba un 0 para la respuesta No me describe bien, un 1 para Me describe un poco, un 2 para Me describe bien, un 3 para Me describe bastante bien o un 4 para Me describe muy bien. Posteriormente se han sumado estas puntuaciones a través de los distintos ítems que integran cada subescala de empatía, obteniendo una puntuación total por cada subescala de empatía. Finalmente, estas puntuaciones totales se han exportado al programa Statview en donde se han realizado los análisis estadísticos pertinentes (ANOVA y correlaciones). Resultados Puntuaciones generales de la muestra en empatía La tabla 2 recoge las puntuaciones medias, mínimas y máximas de nuestro grupo de adolescentes y jóvenes en las distintas subescalas de empatía.
330 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad Tabla 2. Puntuaciones generales de la muestra en las subescalas de empatía. Media Desv. típica Mínima Máxima Toma de perspectiva (PT) 16,73 4,68 2 28 Fantasía (FS) 16,31 5,37 2 28 Preocupación empática (EC) 20,53 4,30 3 28 Malestar personal (PD) 12,13 4,50 0 25 Sexo y empatía Debido a que en nuestra muestra hay más mujeres que varones y, además, éstas son más en los niveles educativos altos, se ha realizado un ANOVA entre-sujetos de dos factores (género y nivel de estudios), eliminando así los efectos contaminadores de la variable nivel de estudios. Los resultados se presentan en la tabla 3. Como se aprecia en la tabla 3, aparece una interacción género-nivel de estudios significativa en la subescala Malestar personal (PD). Varones y mujeres que cursan 3º de ESO, 2º de BUP, 3º de BUP, COU y 2º Ciclo Univ. obtienen similares puntuaciones en Tabla 3. ANOVA Sexo-Nivel de estudios y Empatía. Puntuaciones medias en las subescalas de empatía en función del género y del nivel educativo. 3º ESO 2º BUP 3º BUP COU 1er Ciclo 2º Ciclo F p (n=90) (n=109) (n=90) (n=101) (n=90) (n=76) PT Sexo (A) 2,87 0,0908 Curso (B) 3,64 0,0030 AB 0,88 0,4913 Varones 14,52 15,19 16,02 15,70 17,67 19,44 Mujeres 17,00 16,67 16,51 16,97 17,04 19,33 FS Sexo (A) 8,05 0,0047 Curso (B) 5,47 0,0001 AB 1,40 0,2222 Varones 14,10 14,64 14,54 13,40 18,11 18,33 Mujeres 14,86 17,66 16,71 16,40 16,74 20,05 EC Sexo (A) 32,16 0,0001 Curso (B) 7,36 0,0001 AB 0,98 0,4299 Varones 17,44 17,60 18,32 18,67 22,33 20,44 Mujeres 19,62 21,25 20,69 21,43 22,77 23,18 PD Sexo (A) 12,37 0,0005 Curso (B) 2,29 0,0444 AB 2,45 0,0330 Varones 12,25 12,52 11,22 10,81 7,33 10,44 Mujeres 13,00 12,63 11,94 11,86 13,51 11,73 malestar personal, mientras que mujeres y varones que estudian 1er Ciclo Universitario se diferencian entre sí notablemente, obte-
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. 331 A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad niendo las mujeres mayores puntuaciones que los varones. Considerado el género aisladamente y liberado de los efectos contaminadores de la variable nivel de estudios, éste produce efectos principales significativos en las subescalas Fantasía (FS), Preocupación empática (EC) y Malestar personal (PD). En estas tres subescalas o dimensiones de empatía las mujeres puntúan significativamente más que los varones. En la subescala Toma de perspectiva (PT) el género no origina diferencias significativas. Por tanto, varones y mujeres adolescentes y jóvenes obtienen similares puntuaciones en toma de perspectiva, es decir, la tendencia a adoptar espontáneamente el punto de vista psicológico del otro/a o, lo que es lo mismo, la capacidad para ponerse en el lugar del otro/a, identificarse con él. Por otra parte, las mujeres obtienen mayores puntuaciones que los varones en fantasía –esto es, la tendencia del sujeto a introducirse imaginativamente en los sentimientos y acciones de personajes ficticios de libros, películas o juegos–, en preocupación empática –es decir, los sentimientos de simpatía y preocupación orientados al otro/a que se encuentra en una situación negativa– y en malestar personal –esto es, los sentimientos de ansiedad personal orientados al yo que se producen en situaciones de tensión interpersonal–. Edad y empatía Para analizar el efecto de la edad sobre la empatía durante el periodo de la adolescencia y temprana edad adulta se ha clasificado a los sujetos evaluados en seis grupos de edad y se ha llevado a cabo un ANOVA entre-sujetos de un factor (véase tabla 4). Se ha realizado la clasificación de 13-14, 15, 16, 17, 18-19 y 20-23 años por dos razones. Por una parte, porque en este estudio se da la circunstancia de que la mayoría de los sujetos que cursan 3º de ESO tienen 13-14 años, los que cursan 2º de BUP tienen 15 años, los de 3º de BUP 16 años, los de COU 17, los de 1er Ciclo Universitario 18-19 y los de 2º Ciclo Universitario 20-23, y se quiere mantener homogéneos a los grupos respecto a la variable nivel de estudios, variable que puede producir diferencias significativas en empatía. Se trata de averiguar si, igualados los grupos en nivel educativo, aparecen diferencias significativas entre los distintos grupos de edad. Por otra parte, porque se mantiene un n similar en cada uno de los grupos de edad, requisito importante para llevar a cabo un ANOVA correctamente. Tabla 4. ANOVA Edad y Empatía. Puntuaciones medias en las subescalas de empatía en función de la edad. 13-14 años 15 años 16 años 17 años 18-19 años 20-23 años F p (n=69) (n=93) (n=101) (n=86) (n=83) (n=124) PT 5,37 0,0001 15,51 16,12 16,61 15,86 16,92 18,43 FS 7,71 0,0001 13,97 16,59 16,03 15,41 15,99 18,47 EC 15,42 0,0001 18,48 19,24 20,05 19,87 21,47 22,88 PD 0,34 0,8897 12,55 12,26 12,15 12,28 12,02 11,75
338 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 3, págs. 323-339. A. Retuerto Pastor Diferencias en empatía en función de género y edad Self-conscious emotions: shame, guilt, embarrassment, and pride (págs. 368- 392). Nueva York: Guilford Press. Heying, R.H., Korabik, K. y Munz, D.C. (1975). Sex differences in expected guilt reactions to hypothetical behaviors of sexual, hostile, and moral substance. Perceptual and Motors Skills, 40, 409-410. Hoffman, M.L. (1975). Sex differences in moral internalization and values. Journal of Personality and Social Psychology, 32, 720-729. Hoffman, M.L. (1977). Sex differences in empathy and related behaviors. Psychological Bulletin, 84, 712-722. Hoffman, M.L. (1981). Perspectives on the difference between understanding people and understanding things: The role of the affect. En Flavell y Ross (Eds.), Social cognitive development. Cambridge: Cambridge University Press. Hoffman, M.L. (1982). Development of prosocial motivation: Empathy and guilt. En N. Eisenberg (Ed.), The development of prosocial behavior (págs. 281-313). Nueva York: Academic Press. Hoffman, M.L. (1984). Interaction of affect and cognition in empathy. En C.E. Izard, J. Kagan y R.B. Zajonc (Eds.), Emotion, cognition, and behavior (págs. 103- 131). Cambridge, England: Cambridge University Press. Hoffman, M.L. (1987). La aportación de la empatía a la justicia y al juicio moral. En N. Eisenberg y J. Strayer (Eds.), La empatía y su desarrollo (págs. 59-93). Bilbao: Desclée de Brouwer, 1992. Hoffman, M.L. (1989). Empathic emotions and justice in society. Social Justice Research, 3, 283-311. Hoffman, M.L. (1990). Empathy and justice motivation. Motivation and Emotion, 14, 151-172. Hoffman, M.L. (1991). Commentary. Human Development, 34, 105-110. Hoffman, M.L. (1998). Varieties of empathybased guilt. En J. Bybee (Ed.), Guilt and children (págs. 91-112). San Diego, CA: Academic Press. Hopper, J.W. (1998). Child abuse and masculine gender socialization: A study of emotional incompetences associated with perpetration. Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 58, 6868. US: Univ. Microfilms International. Kohlberg, L. (1984). Psicología del desarrollo moral. Bilbao: Desclée de Brouwer, 1992. Kohn, A. (1990). The brighter side of human nature: Altruism and empathy in everyday life. Nueva York: Basic Books. Konstam, V., Chernoff, M. y Deveney, S. (2001). Toward forgiveness: The role of shame, guilt, anger, and empathy. Counselling and Values, 46, 26-39. Kumru, A. (2003). Prosocial behavior within the family context and its correlates among Turkish early adolescents. Dissertation Abstracts International: Section B: The Sciences and Engineering, 63, 6121. US: Univ. Microfilms International. Lisak, D. y Ivan, C. (1995). Deficits in intimacy and empathy in sexually aggressive men. Journal of Interpersonal Violence, 10, 296-308. López, F., Apodaka, P., Eceiza, A., Etxebarría, I., Fuentes, M.J. y Ortiz, M.J. (1994). Conducta altruista: teoría, investigación e intervención educativa. Estella: Verbo Divino. Lutwak, N. y Ferrari, J.R. (1996). Moral affect and cognitive processes: differentiating shame from guilt among men and women. Personality and Individual Differences, 21, 891-896.
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