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Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia

Villalobos Molina, Cristina

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Redes.Com Nº 2 | 153 ABSTRACT. Globalisation has brought a considerable increase of the migratory waves, from the South and East to the Occidental North, because of the regional imbalances generated by it. This is one of the reasons why the migratory phenomenon has become, in the last decades in the Spanish state, a reality of increasing demographic weight. The presence of immigrants in this society is day by day more visible, so this reality is already inevitably pluriethnic and, as it happens with the occidental societies of the vicinity, each time more complex, ethnical and culturally speaking. INTRODUCCIÓN. En las últimas dos décadas, España ha vuelto a convertirse1 en país receptor de flujos migratorios progresivamente más importantes, con lo que la actual sociedad española está empezando a ser pluriétnica y multicultural.2 Estudios sociológicos y demográficos señalan la globalización como una de las razones de peso que ha traído consigo un incremento considerable de los flujos migratorios del Sur y el Este hacia el Norte Occidental, por los desequilibrios regionales que ésta genera, y pronostican que esta situación no va a cambiar en España sino a desarrollarse acercándose a las realidades más complejas étnica y culturalmente de países del entorno como Alemania o Francia con más tradición inmigratoria en el siglo XX. Las características de esta nueva inmigración: concentración en zonas urbanas y costeras, progresiva especialización laboral en determinados sectores, proyectos migratorios variados, perfiles y procedencias geográficas diversas… tienen, en demasiadas ocasiones, poco que ver con las representaciones y discursos sociales que se crean y recrean en los medios de comunicación acerca de los inmigrantes y de la inmigración. Entre las representaciones de la inmigración, fundamentalmente problemáticas, que se (re)generan en los medios de comunicación, llama nuestra atención la vinculación discursiva explícita entre el fenómeno delictivo y el inmigratorio que se dio por primera vez en la prensa nacional de referencia —El Mundo, El País y ABC— durante el 2002. Esto suponía un salto cualitativo en el progresivo endurecimiento de los discursos que se (re)producen en los medios de comunicación españoles acerca del fenómeno inmigratorio. De la mano de la argumentación política y enmarcada en un debate más general sobre la delincuencia y la inseguridad ciudadana,3 se responsabilizó a los inmigrantes de un aumento desproporcionado de ambas, alimentando con tal generalización los fuegos del miedo, el racismo y la xenofobia. Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia. Obstáculos para la comunicación intercultural Cristina VILLALOBOS MOLINA ÍNDICE 154 | ISSN 1696-2079 CRISTINA VILLALOBOS MOLINA El análisis de la representación del inmigrante delincuente —de qué estrategias se utilizaron para hacer verosímil tal relación, de medir su eficacia y de entender el sentido discursivo de tal representación— es interesante porque relaciona la delincuencia con la inmigración, nos sitúa más en la brecha de la desconfianza y el miedo que en el camino de las soluciones y nos ayuda a entender el funcionamiento de quizá, una de las barreras fundamentales para el desarrollo de una comunicación fluida, democrática e intercultural. EL VALOR SOCIAL DE LA PRENSA Y SU INTERÉS COMO OBJETO DE ESTUDIO. Los discursos4 que crean y recrean los medios de comunicación, y en especial de la prensa escrita de referencia —El País, El Mundo y ABC— tienen interés por ser los medios, el espacio en el que negocian y articulan, de forma dinámica y continuada, las imágenes de diversos colectivos e individuos. La selección de los periódicos de El País, El Mundo y ABC como objetos susceptibles de investigación responde, primeramente, a la consideración social que tienen ambas cabeceras, tanto por su tirada —nacional y de las más numerosas entre la prensa escrita— como por su prestigio como prensa “seria”. Además, la prensa escrita sigue siendo considerada un referente y una fuente de información para el resto de los medios de comunicación, a pesar de ser su público el más minoritario de los medios de comunicación masivos. El periódico es considerado socialmente el medio en el que se le otorga un mayor espacio a la reflexión (sobre todo por su propia naturaleza lectora). Es importante, además, recordar el rol que los medios de comunicación desempeñan en nuestras Sociedades Complejas. Los medios son actualmente una de las instancias de socialización más importantes, pues tenemos que tener en cuenta que tanto el papel de la escuela como el de la familia están siendo progresivamente desplazados por éstos como ámbitos de socialización primaria. Esto supone que los medios de comunicación son una fuente de conocimiento y de formación de opiniones. Por ello, tienen la capacidad de fijar la conciencia social mayoritaria acerca de temas a los que los lectores no tienen acceso cotidiano más directo. En el caso de la inmigración, la distancia y el desconocimiento real es especialmente relevante, entre otras cosas porque los inmigrantes son identificados como “otros”, “los ajenos”. Esta misma definición social es la que reciben los delincuentes. Según Hess (1986), los delincuentes están definidos en prensa por la anormalidad, la distancia, la locura, la imposibilidad de empatía… Estos discursos sociales pueden llegar a ser tan potentes que, en ocasiones, se asumen aunque pueda contradecir la realidad cotidiana, porque los medios son espacios poderosos de legitimación social. El análisis del discurso que vamos a abordar aquí es necesariamente interdisciplinar. Para entender el vínculo discursivo entre delincuencia e inmigración y sus relaciones con otros discursos que también aparecen en prensa, tenemos que contextualizarlo diacrónica y sincrónicamente, apoyándonos en otras disciplinas, como la Sociología, la Criminología, la Filosofía del Derecho, la Antropología o la Historia, que ayuden a enriquecer nuestro análisis comunicativo. Esta relación compleja y muchas veces opaca entre lo social y lo discursivo es el principal objeto de estudio del Análisis Crítico del Discurso. Más que un paradigma de investigación o una disciplina científica, el Análisis Crítico supone una forma distinta y comprometida5 de Redes.Com Nº 2 | 155 Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia… observar los textos, entendiendo este concepto de una forma amplia, que relacione textos con contextos mediáticos pero también sociales, es decir asumiendo que los textos están incardinados en espacios y tiempos históricos concretos. Pretendemos demostrar la estrecha vinculación entre lo social y lo comunicativo, y poner de relieve los filtros y estrategias que se manejaron desde las páginas de El País, El Mundo y ABC para formar la opinión de sus lectores acerca de un fenómeno —la inmigración— que era conceptualizado como conflictivo y peligroso. Para ello vamos a prestar atención y hacer referencia a los titulares de prensa publicados durante el 2002 sobre esta vinculación discursiva. Estudios sociológicos y comunicativos sobre los hábitos de lectura de los consumidores de prensa escrita han demostrado que la lectura que se hace de prensa, estimada en unos veinte o veinticinco minutos, generalmente es superficial y está reducida en un tanto por ciento muy alto a una lectura de titulares. Éstos son el elemento más prominente de todo texto informativo, expresan el tema central de la noticia así como definen subjetivamente la situación. ANTECEDENTES DISCURSIVOS DEL VÍNCULO ENTRE DELINCUENCIA E INMIGRACIÓN. La progresiva construcción de esta nueva otredad, una de las manifestaciones más evidentes es la vinculación discursiva que nos ocupa, no tiene más de 15 o 20 años, momento en el que, según demógrafos como Antonio Izquierdo (1996), el número de inmigrantes comenzó a ser significativo. Siguiendo a autoras como Wodak (2003), quien hace un especial énfasis en la historicidad de los discursos, podríamos afirmar que el tratamiento mediático de los inmigrantes tendría varios hitos clave. En 1992, el asesinato de Lucrecia por un guardia civil,6 que fue definido en la prensa como “el primer asesinato racista en España”, caracterizó un periodo que Wilson y Gutiérrez (1985) denominan “fase de exclusión”, en el que la presencia de los inmigrados en las calles iba progresivamente en aumento, pero en las páginas de prensa era muy escasa. Estaba marcada por sucesos aislados e inconexos y el tratamiento periodístico era el propio de la narración de sucesos: algo novedoso, morboso, dramático, con una alta densidad emocional, estereotipado y cercano a lo mítico. El goteo de sucesos que tenían como protagonistas a los inmigrantes, tanto como víctimas como culpables, se hizo cada vez más continuo y hoy es un tipo de narración muy presente en las páginas de los periódicos que nos ocupan, sobre todo en las secciones o cuadernillos locales. El paradigma de este segundo momento es la narración de la llegada de las pateras que, progresivamente y por saturación, ha ido perdiendo efectismo dramático, aunque no presencia en la prensa, y consolidando la idea de incontenibilidad, de avalancha.7 Entre el año 1999 y 2000, con los ataques racistas de Ca’Anglada y el Ejido, se produjo un crecimiento exponencial del volumen de noticias relacionadas con la inmigración. Desarrolló la idea de inmigración como foco informativo y su correlato en la Opinión Pública de preocupación social.8 Actualmente, temas relacionados con la inmigración aparecen casi diariamente en las páginas de prensa. Sólo un dato: en el vaciado de prensa realizado,9 incluso en el día de la Huelga General10 (en el que los periódicos no tenían más de 30 páginas) hubo noticias sobre inmigración. 156 | ISSN 1696-2079 CRISTINA VILLALOBOS MOLINA En el progresivo crecimiento del volumen de textos relacionados con la inmigración a lo largo del tiempo, podemos señalar una constante: el enfoque problemático de la inmigración. El problema de la inmigración o los problemas de los inmigrantes, dependiendo del rango ideológico de la cabecera que tratemos, es prácticamente la única forma entender la inmigración. Será pocas veces connotado positivamente: en el 2002 hablamos de unos 20 textos que hacen referencia al aporte demográfico de la inmigración —el texto tipo era el reportaje de tasas de natalidad en el que se enfatizaban los nacimientos de inmigrados11 de segunda generación— o al aporte económico —en este caso el texto modelo era el reportaje que recogía las cifras de nuevos afiliados extranjeros a la Seguridad Social—.12 Tampoco será un fenómeno neutro: discursivamente, la inmigración no es un Natural Demográfico como la Muerte, o el Nacimiento, tampoco es un Derecho Universal.13 Es en este contexto discursivo problemático, en el que se ha ido construyendo una idea de inmigración homogénea y vinculada al suceso, en el que surge el vínculo discursivo explícito entre delincuencia e inmigración. TIPOS BÁSICOS DE TEXTOS EN LOS QUE SE VINCULA DELINCUENCIA CON INMIGRACIÓN. En el análisis de los textos publicados en 2002 en los que se relaciona de forma más o menos directa la inmigración con la delincuencia podemos encontrar dos prototipos básicos de textos que hemos denominado: los sucesos étnicos y las declaraciones políticas. La narración de lo que podemos llamar sucesos étnicos, es decir, de textos en los que se hace un énfasis especial en la otredad (la nacionalidad, la religión, el color de la piel…) de la víctima o del culpable, se ha convertido en un tipo de textos ya clásicos al hablar de inmigración, muy presente sobre todo en los cuadernillos locales. En nuestro año de investigación, se publicaron una media mensual de unos 35 o 40 de este tipo de textos en los cuadernillos de Madrid (El País) y unos 50 o 55 en M2 y Madrid (de El Mundo), a pesar de ser desaconsejados repetidamente en los distintos Códigos Deontológicos.14 Hemos de decir que, a pesar de la continuidad temporal de este tipo de narración de sucesos —desde los orígenes de las noticias sobre inmigración en el Estado que hemos situado en 1992 con el asesinato de Lucrecia— en los últimos años se ha observado un mayor cuidado en la forma de titular, siendo ya muy raro tanto en El País como en El Mundo titulares del tipo: “pakistaní acusado de matar a su compañera a golpes se escuda en los efectos del alcohol”.15 El otro tipo de texto básico recoge declaraciones de políticos, de especialistas, de representantes policiales, de columnistas… El llamado periodismo de citas da sentido a una gran cantidad de textos periodísticos. Las declaraciones cruzadas de los políticos, las cifras —en ocasiones también contradictorias—16 dadas por organismos como el Ministerio del Interior, la Policía, el Defensor del Pueblo, los debates cruzados entre columnistas, las argumentaciones de especialistas… estuvieron presentes en las páginas de ambos periódicos durante todo 2002. ALGUNAS ESTRATEGIAS UTILIZADAS EN LOS TEXTOS. En 2002, y principalmente desde los atriles políticos, se relacionó explícitamente la delincuencia con la inmigración. El debate social, que se prolongó en el tiempo durante todo el año y que Redes.Com Nº 2 | 157 Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia… fue abierto a primeros de año por el Partido Socialista como forma de atacar al Gobierno, tenía como argumento principal el espectacular crecimiento de la delincuencia y la responsabilidad de la inmigración. Uno de los elementos argumentativos más potentes fue el uso de la cifra estadística.17 Los tantos por ciento, y los muchos ceros, aparecían con mucha frecuencia en la gran mayoría de los textos en los que se vinculaba de forma más o menos explícita la inmigración con la delincuencia y tenían un valor discursivo importante. Las cifras en prensa son un elemento de credibilidad en los textos. Deudoras de una tradición científica que cree la objetividad y la imparcialidad del número y de un periodismo que aspira a esa misma objetividad, las cifras dan brillantez y veracidad a los textos. El número es, además, un concepto abstracto difícil de visualizar. Además de señalar la legitimidad discursiva que tiene el número —como argumento muy resistente a la puesta en cuestión— interesa analizar el poco rigor periodístico con el que son tratadas las cifras. De modo que en ocasiones variaban del titular de portada al del interior: como en El Mundo del 11 febrero de 2002: “más de la mitad de los 332.147 detenidos fueron extranjeros” (portada); “más de la mitad de los 232.000 detenidos fueron extranjeros” (interior). Esto es así porque realmente lo importante discursivamente es la sensación de superación que produce: esto es mucho, es demasiado. Autores como García España (2001) o Wagman (2002) sí rebatieron insistentemente las cifras que se manejaban en prensa. Argumentaban que no se debía confundir la tasa delictiva de los inmigrantes con la de los extranjeros (en la que estaban incluidos turistas y “transeúntes”),18 que no se podía titular mezclando los delitos con las faltas (ya en el caso de los inmigrados un volumen muy importante de detenciones se debían a carecer de documentación, y eso sólo es una falta administrativa), que debíamos comparar la tasa delictiva de los inmigrantes con la Población Activa de los autóctonos, porque la Criminología ha demostrado que son los hombres jóvenes —perfil que coincide con los inmigrantes— los más proclives al delito… Es decir, contrastaban el poderoso y falaz argumento de “el 50% de los robos con violencia lo cometen los inmigrantes”19 o “el 90% de los presos preventivos es extranjero”20 con parámetros reales de la delincuencia extranjera.21 Otra característica discursiva de estos textos es el tipo de fuentes periodísticas que se utilizan. La práctica totalidad de este conjunto de textos en los que aparece el binomio delincuencia-inmigración utiliza con exclusividad fuentes institucionales muy cercanas a los medios.22 Responsables políticos y oposición, Policía, Ministerio del Interior, Instituciones Penitenciarias, el Centro de Investigaciones Sociológicas, expertos, columnistas de opinión… dieron forma a un debate social generado desde los medios de comunicación. Esto pone de manifiesto la relación entre las élites y los medios de comunicación que analiza Van Dijk (1990). Las fuentes oficiales tienen un acceso privilegiado a los medios de comunicación además de una legitimidad de la que no goza ninguna otra fuente de información alternativa. Para Fairclough (1998), este acceso privilegiado a los medios de comunicación es una cuestión de poder, de tener voz, además de tener capacidad de transformación social y de negociación. En este sentido, el Análisis Crítico del Discurso tiene como objeto de estudio privilegiado las relaciones de poder como elemento también discursivo. Hace visibles unas relaciones de poder desiguales, que como bien señala Van Dijk, tienen un sustrato de racismo institucional, entendido éste como sistema de prejuicios de carácter estructural e histórico que, basado en supuestas diferencias biológicas y/o culturales, legitima las desigualdades.23 El concepto de Cuadrado Ideológico nos ayuda a entender otra de las estrategias básicas presentes en los textos mediáticos que nos interesan y 158 | ISSN 1696-2079 CRISTINA VILLALOBOS MOLINA que podríamos llamar “el nosotros contra ellos”. “Nosotros” se convierte así en una categoría en la que estaría incluido el periodista, pero también el lector y, más generalmente, la Comunidad compartida por ambos.24 De la misma forma, la categoría “ellos” se configura también como homogénea, estable y de rasgos fijos, definidos y antagónicos de los “nuestros”. A partir de esta estrategia especular se construyen los principales discursos problemáticos acerca de la inmigración que se están viendo aquí. Al analizar los roles activos y pasivos de los sujetos protagonistas de este tipo de noticias, se percibe que, en el caso de los abusos o ataques cometidos por los autóctonos sobre los migrantes, se tiende a difuminar (minimizar) la responsabilidad individual de los primeros, con estrategias como la despersonalización o la gradación léxica. Así, en la narración de delitos de abusos cometidos contra inmigrantes, en ocasiones ni se nombra al responsable a través de la estructura pasiva o el participio: Asesinado de una puñalada en el cuello un ciudadano argelino en un local nocturno de Torremolinos. (El País, 03/01/02) Un marroquí muere en Salou de un tiro al salir de un bar en Año Nuevo. La policía no descarta el móvil xenófobo y afirma que el autor está identificado (Subt.) (El País, 04/01/02) O no se da ningún nombre o referencia del delincuente: Condenadas tres personas por falsificar ofertas de trabajo para extranjeros. Cobraban hasta 1,5 millones de pesetas (antetítulo) (El País, 29/01/02) O se obvia la agresión: Diez menores, condenados a 28 horas de trabajos a favor de los inmigrantes (El País, 16/01/02) Redes.Com Nº 2 | 159 Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia… Otra forma de minimizar la responsabilidad de los autóctonos es lo que hemos denominado gradación léxica, que se puede conseguir, por ejemplo, enfatizando que son menores (“inconscientes”, “cachorros”…) al hablar de ataques racistas: Detenidos dos jóvenes racistas de Ultra Sur por pintadas racistas en Canillejas. “Todo es un montaje”, afirman los chavales (antetítulo) (El País. Madrid, 19/02/02). Estas breves notas sobre el análisis actancial tienen mucho que ver también con el ya citado Cuadrado Ideológico. REDES DISCURSIVAS. RELACIONES DEL VÍNCULO DISCURSIVO CON SU CONTEXTO MEDIÁTICO Y SOCIAL. Ya hemos visto que los vínculos discursivos, como los que nos ocupan, no son puros y no permanecen aislados ni del contexto social, ni del mediático. Algunos de los conceptos teóricos más interesantes que apuntan a la continuidad e hibridación que existen entre los discursos pueden ser el concepto de arco discursivo manejado por Antonio Bañón (2002), con el que se ponen de manifiesto los vínculos discursivos que existen entre discursos incluso contradictorios, o el de trama de la facticidad que propone Van Dijk (1997). Ambos señalan la necesidad de evitar considerar aisladamente los discursos, de manera que al hablar del discurso sobre la responsabilidad inmigrante en el aumento de la delincuencia predominantemente en los textos analizados, estaremos relacionándolos, por ejemplo, con los textos en los que se manejen discursos sobre las mafias y el tráfico de personas o con el discurso de los ilegales. Nos parece interesante en este punto una breve digresión acerca del concepto ilegal pues nos parece uno de los prolegómenos más importantes del proceso de criminalización que analizamos. En algunos textos periodísticos se hace una valoración entre los buenos y los malos inmigrantes. Los buenos inmigrantes25 (los que tienen documentación) son trabajadores, emprendedores, sumisos… y los malos (los ilegales) son vagos, peligrosos, delincuentes, extraños… por lo que se justifican las políticas contra la inmigración ilegal26 que se están adoptando en toda Europa. Son discursos políticos que responsabilizan individualmente a los inmigrantes de su situación y no atienden a otras causas estructurales reales como las profundas desiguales Norte/ Sur o crecimiento de los flujos migratorios derivados del proceso de Globalización. El problema es que, como han demostrado autoras como Calavitta (1998), la dicotomía entre legales e ilegales no es real, porque la gran mayoría de los inmigrantes, debido principalmente a una legislación represiva y policial, pasan por períodos de legalidad e ilegalidad, por lo que es fácil generalizar los miedos que provoca el ser ilegal al conjunto de los inmigrantes.27 El binomio delincuencia inmigración es un discurso especialmente eficaz. Es una generalización muy creíble y políticamente rentable28 que está relacionada con otros discursos acerca de los inmigrantes, que se manejan en los terrenos del desconocimiento y del miedo. “La lucha contra la inmigración ilegal” (y otras luchas paralelas como la lucha contra la delincuencia o la lucha contra el terrorismo) es un arma electoral poderosa, como demostró sobradamente Le Pen en las últimas elecciones francesas. El crecimiento de los discursos 160 | ISSN 1696-2079 CRISTINA VILLALOBOS MOLINA xenófobos en Europa y la progresiva asunción de los partidos democráticos de parte de sus presupuestos para no perder votos, es otra de las claves que podrían explicar el éxito de la relación delincuencia-inmigración. Como también lo es el contexto que podríamos llamar 12 de Septiembre, que ha generado una determinada concepción de la seguridad que enfatiza el miedo, la desconfianza en lo distante culturalmente y la necesidad de protección constante por parte del Estado. La necesidad de entender los textos de análisis en su contexto comunicativo responde al interés de comprender la importancia y el valor que se le dio al discurso mediático que vinculaba la inmigración con la delincuencia y también para reconstruir este discurso mediático en un contexto social más amplio, ya que formó parte de lo que fue el presente social del momento, en el sentido de que muchos de los discursos cotidianos que quedaron reflejados —por ejemplo en las sucesivas encuestas de opinión del CIS29 en las que se preguntaba por la sensación de inseguridad ciudadana o por el miedo a lo extranjero— recogían una creciente desconfianza y miedo a los inmigrantes. Y podemos ir más allá, aún hoy, y en parte por el seguimiento y la trascendencia que se le dio a ese vínculo, los discursos de criminalización de los inmigrantes son nuestro presente puesto que al hablar de inmigración no es difícil que esa asociación mental se haga presente.30 La idea de “hablar de lo que hay que hablar”, porque es lo importante según los medios de comunicación y con “las claves con las que hay que hacerlo”, es decir, de profundizar en la función socializadora de los medios de comunicación, nos ayuda a entender el concepto discursivo de comunidades de sentido. Compartir conocimientos comunes que muchas veces se (re)producen en los medios de comunicación, ayuda a la cohesión social, como también lo hacen la sensaciones como las que despiertan este tipo de discursos. Textos como los que nos ocupan apelan sobre todo al miedo, argumento fácilmente demostrable si echamos un vistazo al léxico que se maneja en todos ellos: delincuencia, violencia, asesinatos, robos… Para autores como Varela y Álvarez Urías (1987), el miedo en las actuales Sociedades Complejas tiene una función cohesiva muy importante frente a los que se sitúan en los márgenes de la sociedad. Además, los miedos sociales están teniendo en la actualidad una especial efervescencia discursiva: la islamofobia, el choque de civilizaciones, la lucha contra el terrorismo, la lucha contra la delincuencia… y se están convirtiendo, como ya hemos visto, en una baza electoral internacional muy potente. Un concepto especular del teórico comunidades de sentido es el cotidiano sentido común, concepto sobre el que se ha reflexionado también desde la Criminología Crítica para entender lo que significa el delito hoy. Como nos recuerda la teoría del Etiquetamiento, tenemos que entender los procesos sociales que se ponen en juego en el proceso de criminalización de una conducta. Es decir, analizando las prácticas sociales de instancias de control social31 como la policía, los jueces o la cárcel, entenderemos, en parte, por qué están sobrerrepresentados los inmigrantes en el Sistema Penal. Según este planteamiento teórico, detrás del Código Penal estaría el Código Social, es decir, procesos sociales no explícitos,32 que guiarían la mirada de policías, jueces y funcionarios penitenciarios hacia determinados sujetos, entre los que se encontrarían los inmigrantes, de los que socialmente se espera que sean más proclives al delito. Esas expectativas sociales tendrían repercusiones, también en sujetos como los inmigrantes, que Varela denomina frágiles, cayendo en lo que los sociólogos de la desviación denominan la Profecía que se Autocumple. Unas expectativas que formarían parte de ese sentido común no Redes.Com Nº 2 | 161 Análisis de la representación del inmigrante delincuente en la prensa española de referencia… cuestionado, pues estarían sustentadas en prejuicios, estereotipos sociales y binomios mediáticos como el que nos preocupa aquí. APUESTA POR LA COMUNICACIÓN INTERCULTURAL. MODO DE SUPERAR REPRESENTACIONES CRIMINALIZANTES. Las propuestas de comunicación intercultural son planteamientos teóricos diversos que sientan las bases de esa nueva forma de entender la comunicación —y también la sociedad— que van más allá del multiculturalismo, entendiendo éste como planteamiento teórico de origen anglosajón que tuvo su efervescencia en los años ochenta y que ponía el acento en la diferencia como valor. Actualmente, esta postura aspira a ser superada, pues se la ha criticado desde distintos frentes, por la posibilidad de generar inmovilismo y desconocimiento hacia el ‘otro’ al hacer de la diferencia (cultural, étnica…) un valor per sé, que podría fomentar la coexistencia pacífica pero no la convivencia y el diálogo. Para Rodrigo Alsina la comunicación intercultural es: “la comunicación entre aquellas personas que poseen unos referentes culturales tan distintos que se autoperciben como pertenecientes a culturas diferentes” (1999: 12). A partir de la posición epistemológica compleja que aspira a superar las diferencias excluyentes, y las dicotomías, se asume que las actuales sociedades occidentales son complejas y diversas y que es necesario reconocer la diversidad no sólo en la alteridad sino también al interior de la propia cultura. Esto supone una atención especial a las diferencias, no con el afán de ratificarlas o enfatizarlas, sino en la búsqueda de puntos de confluencia. La mirada intercultural es empática y aspira por tanto a superar, o al menos a tomar conciencia, del etnocentrismo,33 entendido éste en el sentido de Todorov (1989), como pretensión universalista que reduce la Humanidad al contenido de la propia cultura. Superar el etnocentrismo implica, desde el punto de vista de la comunicación masiva, denunciar el abuso de estereotipos entendidos no como patrones mentales esquemáticos con los que moverse por el mundo, sino como única mirada superficial y aparentemente verdadera. Nos interesa además proponer algunas recomendaciones para desvincular discursivamente la inmigración de la delincuencia. Así, en el caso de la narración de los sucesos étnicos, se deben obviar de los titulares la nacionalidad (u otros rasgos de “otredad” como la religión o el color de la piel) de los protagonistas (detenidos o víctimas) para evitar la posibilidad de generalizar a toda una comunidad rasgos delictivos de sujetos concretos. Sólo cuando sea imprescindible para la comprensión global de la noticia se titulará especificando el origen geográfico, idioma, religión o el color de la piel. En el interior de los relatos de sucesos no se debe reseñar las diferencias religiosas, étnicas, geográficas tanto de las víctimas como de los culpables. Se deberían eliminar expresiones que incidan en este particular. Esta práctica puede llevarse al extremo contrario —igualmente desaconsejado— de especificar que el protagonista del suceso (normalmente el detenido) es español,34 así por ejemplo: “su aspecto y su acento los delata como españoles” (ABC, 12/02/02) o “dos menores de nacionalidad española asaltan arma en mano a los usuarios de una gasolinera” (ABC, 14/08/02) En los grandes reportajes sobre delincuencia llenos de datos de fuentes oficiales, es interesante contrastar las fuentes gubernamentales que demostraron en este caso la capacidad