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Fisiología del derecho

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Fisiología del derecho

Author: Stricker, Salomón
Publisher: Madrid : Librería de Victoriano Suárez, 1896
Year: 1896
Source: https://idus.us.es/bitstreams/2523ae6b-a735-400d-b707-99e7260e599c/download
)((1
,(

FISIOLOGÍA
7
c

1 O
DEL
DI)
DERECHO
POR EL
DR. S. STRICKER
PROFESOR DE PÁTOLOGIA. EN LA UNIVERSIDAD DE VIENA
TRADUCCIÓN DEL ¡LUAN
POR
p
.
DORADO
A N
:

!NA
MADRID
LIBRERiA DE VICTORIANO SUÁREZ
48
PRECIADOS —
48
1896
...~..111•111mo
4.1111~1~MINV
MADRID 1896.—Imp. de G. Jus e, Piza o, 15.
INTRODUCCIÓN
Supues o que con el p esen e esc i o pene o
en un campo que has a aho a ha pe manecido
i gen
unbe e enes),
me pa ece con enien e
expone desde luego, á la ez que el plan de la
ma e ia, un c oquis de los p oblemas más im-
po an es que pienso a a .
Yo c eo que la idea del de echo se desa olla
en el homb e eniendo como uen e dos ó denes
ó se ies de expe iencias. Una de es as se ies
p o iene de los mo imien os olun a ios (a bi -
a ios,
Pe o las elaciones que la olun ad man ie-
ne con los músculos cons i uyen á la ez la
uen e p ime a de la conciencia de la ue za.
En pocas palab as, pues, pa a mi, la idea del
de echo su ge, po ía de e olución, de la idea
de la ue za.

6

INTRODUCCIÓN
Sí ome aquí de la oz
e olución (Enh i-
cklung)
en el mismo sen ido que á es a palab a
se le da en zoología, cuando se dice: «El em-
b ión animal su ge, po ía de e olución, del
ó ulo ma e no.» Jamás su ge un animal de
sólo es e ó ulo. Pa a que el animal se o me,
necesi a el ó ulo se ecundado; de la unión de
dos
gé menes de di e en e clase esul a el nue-
o indi iduo. Y así como nunca se o igina ía
un emb ión del ó ulo no ecundado, ampoco
de la pu a y exclusi a idea de la ue za se o i-
gina á nunca la idea del de echo. Pa a que es a
úl ima se p oduzca, es necesa io añadi á nues-
a conciencia de la ue za una
segunda y
di-
e sa expe iencia. La cual consis e en que am-
bién los demás homb es posean ue za
y
se ha-
llen en si uación de impedi _el desplegamien o
de nues a ue za p opia.
Las ideas de la p opia ue za y de la ue za
de los demás homb es cons i uyen, pues, po
deci lo así, los gé menes de la idea del de echo.
Pe o se necesi a además que concu an condi-
ciones a o ables pa a que la unión de ambos
gé menes llegue á madu ez. Es as condiciones
es án en el come cio social y en la p opensión
nues a á i i den o del mismo. Come cio
que solamen e es posible po que los homb es
se hacen ecíp ocas concesiones; y es as conce-
siones ecíp ocas, singula men e los con a os
INTRODUCCIÓN

7
y con eníos al e ec o celeb ados, son los que
han ans o mado la conciencia de la ue za en
conciencia del de echo.
Si
bien es cie o que la balanza simboliza la,
jus icia, lo es asimismo que ella
sola
no cons i-
uye un pe ec o símbolo del de echo. En la
idea del de echo iene que halla se necesa ia-
men e con enida la idea de la ue za. _Yo
aque-
lla idea (le la ue a
que se quie e signi ica
con la espada de la jus icia. La espada indica
que la jus icia, no sólo pesa el de echo, sino
que ambién lo p o ege. Po el con a io, la
ue za que eside en la misma idea del de e-
cho es el sopo e ó
subs a um,
de la acción de
pesa
(Ingung).
La balanza po sí sola no nos
ep esen a más que una o ma sin con enido.
Cuando se quie e ealmen e pesa , hay que de-
posi a algo en los pla illos de la balanza. Y 7o
que la jus icia pesa es
la ue za, ó dicho con
más exac i ud, la
pa e de ue za dele n in ida
ó de inida po el con i•a o.
Tales son, b e emen e esumidas, las a i -
maciones que ace ca de la génesis del de echo
hab án de se desa olladas
en
el cu so del p e-
sen e abajo. "Ali a gumen ación espec o del
pa icula es iba en el econocimien o de cie -
os enómenos de nues a p opia conciencia.
¿Dónde, sino en la conciencia, hemos de bus-
ca el o igen del de echo? Ya la exp esión,
sea-
8

INTRODUCCIÓN
imien o del de echo,
que se usa ecuen emen-
e po el pueblo, se e ie e á es a uen e; pues
el sen imien o implica conciencia (
Wissen).
Deci : yo
sien o dolo»,
signi ica an o como de-
ci :
se que sien o do
l
o».
Cla o es á que al ha-
bla del sen imien o del de echo no se p e ende
que en el
sabe»
ó conciencia que es e sen imien-
o implica aya incluida la a iedad de los
conocimien os que los ju is as ienen. Homb es
que no han ecibido enseñanza alguna pe e-
necien e á las ciencias ju ídicas, pueden ene
un sen imien o del de echo muy delicado. Más
bien hay que e e i se aquí á un conocimien o
que es pa imonio de odos los homb es no ma-
les y que adica en la es uc u a ó cons i ución
misma de su conciencia. Po lo demás, según
in ie o de lo que dice Da id Hume (1), ya en
su iempo se dispu aba sob e si la Mo al—en
cuya palab a comp endía ambién Hume, el
cual omó pa e en la discusión, la idea gene-
al de la jus icia—p o iene de la azón ó del
sen imien o. Po in, desde Kan en adelan e,
la idea gene al del de echo se ha conside ado
como una de i ación de la azón, po lo que se
emplea desde en onces la denominación de
de-
echo acional.
Pa éceme, po lo an o, con e-
(1)

sob e los 1.-; iwip ios de 7a 15 o ol.
T aducción
alemana de Masa yii. Viena, Ka l Konegen, 1b85.
INTRODUCCIÓN

9
nien e comenza mi abajo ace ca de la géne-
sis de la idea del de echo con un a ado ela i o
á aquellos enómenos de conciencia que si en
de sopo e y base á la azón y al sen imien o. Ese
a ado, que lle a po í ulo
La azón y el sen-
imien o, y
que si e como de in oducción,
con iene una se ie de a i maciones cuya p ue-
ba se comienza á cia con el p esen e lib o. No
obs an e, la mayo ía de las esis
y
p incipios
que en el a ado á que me e ie o se sien an,
no son del odo nue os. En una se ie de esc i-
os, publicados an e io men e, he de endido ya
las mismas doc inas, y po an o, no p e endo
aho a p esen a las como cosa nue a á la cabe-
za de es a monog a ia. Po lo demás, en cuan-
o á la disposición y o ganización de las ma e-
ias y en cuan o á su ap eciación, algo nue o se
halla á en es e a ado. U ilizo jus amen e mis
an iguas ideas pa a cons ui un nue o mo-
delo, ó mejo dicho, pa a p esen a las en una
disposición nue a, g acias á la cual puedan
ija se con alguna segu idad los con o nos de
la noción del de echo.
De las es an es ma e ias a adas en el
p esen e abajo, las cuales son acceso ias á
mis ojos, únicamen e quie o menciona aquí la
sección consag ada á la li o
q
l
insani y.
Es a
sección debe jus i ica me an e los médicos mis
16

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ado yo la exp esión equi alen e de
sabe _po en-
cial (1).
Mi sabe po encial p esen a aquel depósi o á las
expe iencias, y de él puede alimen a se siemp e mi
po encia eco da iz.
Cuando el ca bón se ha in lamado
y
ha dado lu-
ga á que el calo se mani ies e de una mane a sen-
sible, al abajo que de él a p ocediendo se le de-
signa con el nomb e de
ue za i a.
De un modo
análogo, á las ep esen aciones que an su giendo
del ondo del sabe po encial las he llamado yo
sa-
be i o.
He dicho ambién que la lengua alemana señala
es a dis inción de una mane a ap eciable.
Ich kann
F anzüsisch (Yo se ancos),
signi ica an o como que
yo engo en mi sabe po encial el eso o de la len-
gua, mas no que odo es e eso o es é i o en mí
en el ins an e en que hablo. De o o lado, cuando
digo
Ich weiss,
9Vas
ich sp eche (sé lo que digo),
indico
de un modo conc e o y limi ado mi sabe i o, es
deci , únicamen e aquel sabe que es á i o en mí
en el ins an e en que hablo. Vemos, pues, aquí una
indicación de la di e encia en e el pode
(sabe po-
encial) y 'el
sabe (
Wissen)
en es ic o sen ido.
Pe o el sabe i o no depende exclusi amen e
del sabe po encial. Al sabe i o ó ac ual pe enece
odo cuan o se halla con enido en mí en o ma de
ep esen ación en un momen o dado. Así, cuando
con emplo un paisaje nue o (pa a mí), engo del al
(1) Y. S icke :
Es udios sob e la conciencia (S udien íibe da:
Be ouss sein).
Viena, B aumillie , 1879.

e
io-le
1')F LA
FISIOLOGÍA DEL DERECHO 'Y

›,
paisaje una ep esen ación que no de i a la
/1'1'T
cue do;
y,
sin emba go, es a ep esen ación es una
pa e de mi sabe ac ual.
Es e sabe ac ual ó i o alimén ase, po an o,
de dos uen es, cuyos p oduc os coinciden ó se jun-
an á menudo. Cuando eo á un homb e á quien ya
conocía, me le ep esen o jus amen e como un ob-
je o obse ado. Pe o al mismo iempo se despie a
en mí la imagen de es e homb e nacida del sabe
po encial. En onces me doy cuen a (le que conozco
en el momen o p esen e al homb e de an es
y
de
que su imagen su ge en mí del sabe po encial.
To nemos á la compa acion. Así como las ue -
zas insiden es en el depósi o de ca bón pueden se
despe adas pa a di e en es usos, pues el ca bón in-
lamado si e pa a calen a
y
pa a da luz, así am-
bién los di e en es elemen os ó pa es del sabe po-
encial pueden se aidos al sabe i o median e
adecuados es imulan es. Pe o no podemos lle a la
compa ación an lejós, que hayamos de deci que
el sabe po encial, de un modo análogo á lo que
acon ece con el ca bón ío, se haga comple amen e
inac i o. Más bien, si la compa ación ha de se u i-
lizable pa a lo que en adelan e expond emos, debe-
mos deci , con lo que la imagen queda á comple a,
que udo el depósi o de ca bón se encuen a en un
es ado de in lamación débil,
y
que es a in lamación
con ibuye algo á la debilidad gene al.
Es a debilidad gene al, e e ida á la ac i i-
dad psíquica, cons i uye un elemen o de la con-
ciencia en cada momen o. Ella es la que si e de
base á lo que denominamos
la
,
p opia conciencia
9
2
18

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

, 111
`1111(
jUlle
I
5
.p 810
i 1115
.2:11111
(Selbs be
•
uss sein).
Si
que emos lle a más adelan e
aún la compa ación, debemos deci que el pun o
luminoso se ha de concebi en con inua oscilación
("Wande ung), ó
po lo menos en cons an e cambio
("Wedsel).
Pa a unda es e juicio, uego al lec o
que anquilamen e, colocado en una posición ho i-
zon al, cie e los ojos é in en e ep esen a se cual-
quie obje o del mundo ex e io , po ejemplo, un
caballo. Cuando se p ocu a ene ija po la go iem-
po en el sabe i o la imagen de un caballo, se ad-
ie e desde luego que la al imagen se hace con-
usa, después se bo a, nue amen e e i e
y
nue a-
men e desapa ece: e deci , esul a que no se halla
uno en si uación de man ene con inuamen e en el
sabe - i o una
y
la misma imagen eco dada, sien-
do p eciso es a epe ida
y
sucesi amen e despe -
ando la imagen que quie o ep esen a me du an e
un la go pe íodo de iempo.
Toda ía más ugi i os que los ecue dos de ob-
je os is os, son los ecue dos de palab as
y
de so-
nidos, cuando ales ecue dos son posibles. Si quie-
o ep esen a me la palab a
caballo
po un iem-
po mayo del que se emplea en la p onunciación
o dina ia de ella, engo que lle a la palab a á la
ep esen ación
y
hace que en cada sonido pa icu-
la , en cada sílaba, se de enga esa ep esen a-
ción;
y
aun es e e a do me cansa muy luego: así,
po ejemplo, no puedo conse a de un modo pe -
manen e una C en el sabe
i o.
Si quie o que no
se des anezca la ep esen ación, engo po ue za
que es a llamando epe idamen e la C al sabe
i o: engo, pues, que epe i la ep esen ación de
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

19
la c, ó mejo dicho, engo que es a p onunciando
en silencio y unas después de o as muchas C (lo
p opio que sucede con los pensamien os) (1).
Y ya que he compa ado aquella pa e de la con-
ciencia que momen áneamen e se halla i a en
noso os con la pa e encendida
y
b illan e del de-
pósi o de ca bón, he de añadi que no puede es a
con inuamen e a diendo un mismo si io, sino que
la llama, po egla gene al, a de una pa e á o a,
pudiendo á lo más, po excepción, pe se e a dis-
con inuamen e en un mismo pun o; lo que ale an-
o co no deci que si se man iene en un solo luga ,
ha de conse a se en, él como 2cna luz que oscila agi ada
po el ien o.
Lo que es á acumulado en nues a conciencia, lo
di ido en dos g upos, en uno de los cuales incluyo
las ep esen aciones de palab as, y en el o o odas
las demás ep esen aciones.
No a o aho a de la na u aleza de las ep esen-
aciones de palab as; ya he dicho bas an e sob e el
pa icula en o a ocasión (2), y pa a la in eligencia
del p esen e esc i o no es de necesidad absolu a, e-
pe i la doc ina en onces expues a. Bas a á con
que haga no a en es e si io que las palab as son
pa a noso os signos,
y
que pa a que es os signos
se en iendan, es p eciso que se enlacen con ellos
o as dis in as ep esen aciones. Mien as desconoz-
(1)
Suplico al lec o que, pa a imi a la en a i a, cie e los ojos
y con enga el alien o.
(2)
S icke :
Es udios sob e, las ep esen aciones do palab as
(Sludien
i ibe
die
Sp ach o s ellungen),
Viena, B au nülle , 1890.
20

FISIOLOGIA DEL DERECHO
co la cosa á que la palab a se e ie e, no puedo sa-
be cuál es el signi icado de es a úl ima.
Aho a, el enlace de que se a a es de dos espe-
cies. De un lado, se puede uni la ep esen ación de
una palab a con la ep esen ación de
un
obje o de-
e minado cualquie a, como ocu e, . g ., en los
nomb es p opios. En el ins an e que su ge en mí la
ep esen ación de la palab a
Viena,
pasando del sa-
be po encial al sabe i o ó ac ual, se despie a
ambién en mí con más ó menos ue za la imagen
de es a ciudad.
Semejan e unión de la palab a con la imagen
puede se di e en e en los di e en es homb es. Po
ejemplo, yo no puedo uni in e io men e con el
nomb e de una ciudad que no he is o la misma
imagen que un
habi an e
de dicha ciudad. Así am-
bién con las palab as
pad e, mad e,
se uni án dis-
in as imágenes, según las di e sas amilias.
Toda ía no se ha hecho en es e sen ido un exa-
men de odo nues o eso o ó caudal de palab as.
Yo mismo me he ocupado epe idamen e de es e
asun o
y
he hecho ace ca de él algunas 6bse a-
ciones. Pe o es as pa icula idades no ienen im-
po ancia pa a el in del p esen e esc i o. Sin em-
ba go, oda ía cabe pe ec amen e obse a aquí
que no siemp e enlazamos imágenes (el ecue do
de las cosas is as) con las palab as; ambién enla-
zamos con ellas cosas oidas, ocadas, in e io men e
sen idas, en suma, odo cuan o, en cualquie mo-
men o
y
o ma, hemos pe cibido á consecuencia de
una exci ación ne iosa.
F en e á las uniones 6 enlaces
simples
que aea-
411
se
lo
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

21
bamos de menciona , exis en o os enlaces múl i-
ples,
ideales
ó de concep o
(be i i licke).
Si me e-
p esen o la palab a
caballo
sin a ículo, se enlazan
con ella al e na i amen e, ó como puedo muy bien
deci ,
í po ía
(im We s ei e) (1),
las imágenes de
los di e en es caballos que he is o, ó más bien, de
aquellos caballos, los cuales han dejado en mí una
imp esión más i a. He dicho
á po ía,
po que las
imágenes luchan en e sí. Tan luego como una de
ellas apa ece en el p oscenio del sabe i o, no ie-
ne más emedio que e i a se la que an e io men e
ocupaba ese pues o. De es a especie de unión,
y
sólo de e' la, es de donde nace lo que llamamos e -
balmen e
(sp achlich)
nociones conc e as.
Una noción conc e a (2) es, po consiguien e,
una ep esen ación de palab a que se halla enlazada
con muchas imp esiones sensi i as e i icadas en
momen os a ios. De aquí que las nociones conc e-
as ienen o zosamen e que cambia , según el
gé-
ne o
de ida
y según el luga donde los homb es
i an. Un habi an e de los Alpes cen ales se o -
ma á una noción muy di e en e del
e i o io
que
un habi an e del desie o; un due, io de caballos de
egalo end á o a idea del caballo que un mozo de
labo , en cuan o en el p ime o se enlazan á po ía
(1)
Es a exp esión es usual en la isiología de los sen idos. Don-
de yo p ime o la í empleada ué en un esc i o de Panum.
(2)
En sen ido e bal, he dicho an es, con lo que he que ido
signi ica que las cambian es imágenes pueden ambién enlaz
,
-
C se con la isión de un obje o. Cuando yo eo un
caballo,
an o pue-
do enlaza con es a imagen las imágenes de o os caballos que
haya is a an e io men e, como la palab a «caballo»,

22

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
con la palab a
caballo
las di e sas o mas
y
mo i-
mien os de los caballos de caballe iza que el dueño
de que se a a ha obse ado dia iamen e, á en el
cu so de su ida;
y
en el segundo, en cambio, se
enlazan con aquella palab a las imágenes de la bes-
ia de i o y ca ga.
Pe o, ¿le dónde de i an odas las especies de
uniones ó enlaces? La con es ación es muy sencilla.
Las uniones se sedimen an y consolidan en noso os en
el mismo o den en que se han in oducido en nues o
in e io .
Si al niño se le a amaes ando g adual-
men e pa a que ponga un nomb e á un obje o cual-
quie a que se le p esen a delan e, se e que enlaza
de cie a mane a la palab a
y
la imagen; de sue e
que cuando su ge en él la p ime a, ecue da en se-
guida la segunda, y al con a io.
Puede, na u almen e, sucede ,
y
es o no sólo en
los niños, sino ambién en los adul os, que el enla-
ce sea o zoso,
y
que á la is a del obje o no se pue-
da eco da el nomb e del mismo; ó po el con a-
io, que al oi la palab a no se ecue de la imagen
enlazada con ella y no se sepa, po an o, lo que la
palab a signi ica.
De un modo análogo se e i ican ambién los en-
laces ideales ó de concep o. Se le mues a al niño
po ez p ime a un caballo pin ado, dándole á co-
noce la palab a con que se designa el obje o cuya
es aquella imagen; inmedia amen e después se le
mues a un caballo i o
y
se enlaza la nue a ima-
gen con la misma palab a diciéndole que lo que
aho a e es ambién un caballo; se epi e la misma
enseñanza mos ándole aho a caballos de i o
y
ca -
4
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

23
ga, luego caballos de egalo, más a de caballos de
di e en es colo es, con lo cual se consigue enlaza
con una misma palab a imágenes di e sas. En el
momen o en que apa ece la palab a, se despie an
esas di e en es imágenes. Pe o nunca pueden su -
gi en noso os simul áneamen e imágenes que no
han sido simul áneamen e obse adas. Yo puedo
pe ec amen e enlaza con la imagen de un caballo
la imagen del conjun o de caballos de un egimien-
o de caballe ía, con al de que lo haya is o alguna
ez (desde una al u a, po ejemplo); pe o no puedo
o ma una sola imagen de co ¡jun o con las de los
di e en es caballos que haya is o en los dis in os
iempos. Es as úl imas imágenes no pueden eni al
sabe i o sino sucesi amen e
y á po ía.
La noción
caballo
ampoco se ago a con la imagen colec i a
de un egimien o de caballe ía; á esa noción pe e-
necen necesa iamen e las imágenes que su gen á
po ía, es o es, los múl iples
y
a iables ecue dos
de obje os que yo he obse ado en dis in as ocasio-
nes
y
momen os.
El enlace de las palab as con las ep esen acio-
nes que, como decimos, indican la signi icación de
las mismas, puede llama se ambién
asociación.
Pe o
el concep o asociación de las ep esen aciones es
mucho más amplio,
y
hay que e e i lo en p ime
é mino al enlace de las múl iples ep esen aciones
que nos o mamos de cosas del mundo ex e io . A
mí me ha pa ecido que la exp esión más opo una
pa a designa las ep esen aciones asociadas e a
la
de
complexo,
que es como las he llamado, y aho a
me pa ece que puedo emplea es a misma
exp e-
24

HSIOLOGi A DEL DERECHO
Sión, mejo ada, llamando á las ales ep esen acio-
nes
complexo undamen al (Gí
zozdcomples) (1).
Cuan-
do obse o di ec amen e un obje o cualquie a del
mundo ex e io , po ejemplo, uno de los espec ado-
es de un ea o lleno ó uno de los anseun es de
una calle muy ecuen ada, in oduzco en mi in e-
io una imagen que de una sola ez se me apa ece
asociada, mul i o memen e, imagen que denomino
complexo undamen al, en oposición al me o com-
plexo, el cual no lo in oduzco en mi in e io si-
mul áneamen e y co no un odo, sino que lo he en-
lazado
y
asociado en mi ep esen ación.
Pongamos un ejemplo. Una pe sona me cuen a
que un momen o hace le ha pedido limosna en la
calle un seño a ildado, de buena apa iencia
y
ele-
gan emen e es ido. El que me cuen a es o ha eci-
bido den o de sí como complexo undamen al la
imagen de conjun o del mendigo decen emen e es-
ido; po el con a io, yo, al escucha el ela o, en-
go necesidad de cons ui den o de mí el complexo
con ayuda de las imágenes que en mí an despe -
ando las palab as que escucho.
Lo di é de o o modo. Cuando obse amos di ec-
amen e el inundo ex e io
y
adqui i nos no icias
de él di ec amen e, deposi amos en nues o in e io
esas obse aciones como complexo undamen al.
Po las no icias indi ec as que adqui imos de ese
mundo ex e io (como sucede con odas las que ad-
(1) V. S ieke :
Es udios sob e la asociación de las ep esen a-
ciones (SVudien

du Associa ion de Vo s el; ungen),
Viena,
n
i lle
l
1885.
is o oGíA
DEL DERECHO

25
qui imos po comunicación e bal de nues os se-
mejan es), o mamos un complexo secunda io, un
me o complexo.
Po an o, en lo que se e ie e á las expe iencias
di ec as, el complexo undamen al que ha sido de-
posi ado en nues o in e io nos o ece imágenes
po enciales del mundo ex e io . Tan p on o como
la imagen po encial pasa al sabe i o, se con ie e
ambién ella en imagen i a.
Es as imágenes son más ó menos ieles, según
los dis in os indi iduos. O lo que es lo mismo: los
di e sos elemen os de un complexo undamen al
son deposi ados en su in e io po los dis in os
homb es
con desigual in ensidad.
Así es que en unos indi iduos se bo a an es al
pa e ó miemb o del complexo,
y
en o os al o o;
azón po la que no ep oducen exac amen e lo mis-
mo la imagen ecibida.
Pe o, po egla gene al, los di e sos homb es no
pueden menos de o ma del mismo obje o análogo
complexo undamen al,
y
las expe iencias, ó lo que
es igual, la o alidad de los complexos deposi ados
en el in e io de los indi iduos, ienen po ue za
que se análogas en cuan os pe enecen á la misma
clase social, en odos aquellos que hacen ida co-
mún en un e i o io de e minado
y come cian
y
se
elacionan unos con o os en a ios espec os, aun
cuando no en o as
y
cada una de las cosas.
Aho a, la admisión de la analogía del depó-
si o in e io de los complexos en los homb es des-
empeña un papel muy impo an e en el p esen e
abajo, azón po la que me pa ece indispensable
32

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
complexo p o oca inmedia amen e la ep esen a-
ción o al
y
la co espondien e palab a. Apenas se
pond á ya en duda, después de lo dicho, el que en
es os casos no hay p ecisión de ningún azonamien-
o lógico pa a llama po su nomb e al obje o. Pe o
hay ambién casos en que no somos capaces de da
inmedia amen e el nomb e adecuado á las imágenes
que obse amos. Es os casos son aquellos en que se
p esen a dudosa la de e minación cien í ica, el diag-
nós ico.
In e oguémonos aho a cuál sea la na u aleza
de es a nues a duda, y p ocu emos da la con es a-
ción con ayuda de un ejemplo. Yo me encuen o
dia iamen e á un homb e, en el que ad ie o al
y
al o o ca ác e , que despie an en mí el comple-
xo
y
el nomb e «zapa e o». Si eo después nue a-
men e á es e homb e
y
las nue as obse aciones
que hago en él con ienen igualmen e con mi com-
plexo «zapa e o»; si es as obse aciones son am-
bién ap as pa a despe a ó e oca en mí odo el
complexo, es cla o que en onces no se me o ece á
dudoso el diagnós ico. Pe o si, po el con a io, en
un nue o encuen o con el homb e de que se a a
obse o en él algo que me ecue da al «gua nicio-
ne o», en es e caso no me queda é ya sa is echo con
enlaza la imagen de es e homb e con mi concep o
ó noción «zapa e o», sino que comenza é á duda .
Cuando en adelan e piense en dicho homb e, enla-
za é con él, ya la noción «gua nicione o», ya la de
«zapa e o». Las dos ep esen aciones de palab as
son e ocadas
&po ía (im
IFe s eile). Aho a, es a
po ia
y
la ci cuns ancia de no deja nos sa is echos

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

33
ninguno de los nue os enlaces, es lo que cons i uye
la esencia de la duda.
T a emos de pone en cla o aho a, con ayuda de
o o ejemplo omado á la ida dia ia, cuál sea el
modo co no la duda se esuel e. Mi po amonedas
se me ha pe dido. ¿Dónde puede es a ? A po ía se
agolpan á mi men e los ecue dos de los luga es en
donde acos umb o gua da lo. Pe o ninguno de los
ecue dos e ocados me deja sa is echo. En onces
me ocu e pensa si po es a ez no lo hab é gua -
dado en ninguno de los e e idos luga es. Mis pes-
quisas en és os se án, pues, inú iles. Pe o ambién
pod ía se que hubie a yo gua dado el po amonedas
en uno de los epe idos luga es
y
que me lo hubie-
sen obado. En es e caso se ha ía uso de la lógica.
Pe o odas las eglas de la lógica no conducen á e-
sul ado alguno. En onces hago de epen e una nue-
a obse ación. Veo un aje que he enido pues o
poco an es, le omo en las manos
y
encuen o en él
el po amonedas. ¿Han sido los azonamien os lógi-
cos lo que me ha se ido pa a el hallazgo, ó ha sido
la is a del aje
y
el consiguien e ecue do de ha-
be gua dado en él el po amonedas?
-
Yo no soy
conscio de habe hecho un azonamien o encadena-
do, pues o que la idea ha su gido en mí de epen e,
en el momen o de habe is o el aje. Po el con-
a io, el enlace de la imagen del es ido con el e-
cue do de habe gua dado en un bolsillo del mismo
el po amonedas, es un hecho posi i o
y
cie o.
¿Cómo, pues, he de abandona la expe iencia segu-
a, de que las ep esen aciones asociadas se e ocan
ecíp ocamen e, an e la hipó esis de que llego á
31

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
consegui el ecue do po medio de un azonamien-
o del cual
no emo conciencia
alguna?
También en es o de la duda me acon ece en la
ciencia exac amen e lo mismo que en la ida p _c-
ica. Cuando me encuen o pe plejo en el diagnós-
ico—o a en el museo, o a al mic oscopio, ya á la
cabece a del en e mo,— engo que p ocu a hace
nue as obse aciones, obse aciones que hablan
esuel amen e en a o de alguno de los comple os
posibles. Jamás me ha lle ado á adop a una eso-
lución en caso de duda la ue za de las eglas lógi-
cas. Sin emba go, en es a ma e ia nos suelen enga-
ña las exposiciones e bales. En nues a concien-
cia exis e el complexo
o al,
en e o, mien as que
en la exposición e bal del mismo se nos p esen a
desmenuzado en pa es. El zoólogo que p e ende ha-
ce me la de e minación cien í ica de una ma iposa
que yo desconozco, en o ma lógica, iene
den o de
sí una imagen o al
de es a ma iposa; pe o no puede
anspo a de una sola ez (1) es a imagen en su
o alidad de su conciencia á la mía. Tiene que pa -
i la en pedazos, da á conoce cada pedazo po me-
dio de palab as, y o dena las palab as con o me á
las eglas del lenguaje.
La exposición e bal no nos da, po consiguie a
e, una imagen iel del con enido de la conciencia
en cada caso; solamen e nos mues a es e con enido
en pa es sepa adas.
Aho a ya me pa ece que he llegado al momen o
(1) A
no se po wdio de o og a bs ó
(le
ep esen aciones
TA_AsUn.s.
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

35
culminan e del asun o, po cuan o la lógica, como
doc ina, no se ha ocupado más que de los esul-
ados del accionamien o e bal de los complexos.
Los lógicos de p o esión pa ece que no se han he-
cho ca go de que en nues a conciencia exis en
complexos o ales. Les ha sucedido lo mismo que á
los u is as que no hubiesen is o jamás un palacio
y á quienes les en a a el deseo de aslada á San
Pe e sbu go los elemen os cons i uyen es de un pa-
lacio eneciano. Así que adqui iesen conocimien o
del g an alo de la cosa que iba á se aspo ada,
comenza ían á ensaya con la mayo exac i ud po-
sible los planos de los e e idos elemen os. Los ce-
losos iaje os publica ían po el la go iaje los e-
sul ados de su in es igación; además hab ía luego
necesidad de un la go abajo pa a lle a al ánimo
de los habi an es de aquel ayec o la con icción
de que los palacios son conjun os a qui ec ónicos
cuyo conocimien o no es posible consegui lo po la
palpación de sus elemen os ó pa es.
Pa a acla a más el asun o, elijamos un caso en
el cual
yo no dude,
pe o en que los demás homb es
que oyen mis mani es aciones duden y me den oca-
sión pa a aduci las p uebas de la e dad.
Asis o á una sesión o icial donde se lee un docu-
men o ó p oposición, ace ca de los cuales enemos
que adop a un acue do, según lo p esc ibe la ley.
Escucho la lec u a,
y
en el mismo momen o, exci-
ado po algunas palab as de las que acabo de oi ,
se susci a en mí el ecue do de una an igua o de-
nanza que po acaso he leído pocos días an es.
Es a e ocación del ecue do es an epen ina como
36

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
la e ocación de la imagen
y
del nomb e de un hom-
b e
"1
escucha una oz
ó al
oi pasos. Ni en el uno
i
a el o o caso engo conciencia de hace azona-
-
i o lógico alguno. En el uno y en el o o caso
-ae c eo segu o en mi opinión, pe o en ambos puedo
e- ui oca me. Escucho en la sesión la p oposición,
,'i e la o denanza dicha, no se me c ee, se consul a
la colección legisla i a
y
esul a que mi obse ación
no
concue la con la ealidad. El ex o de la o de-
nanza es comple amen e dis in o de lo que yo me
igu aba. Aho a bien: ¿cuál e a lo also, mi lógica
ó
mi enlace? Mi enlace, indudablemen e. No había
yo ad e ido bien el sen ido de la o denanza; en lu-
ga de las palab as adecuadas he e ocado de mi sa-
be po encial o as di e en es. Mi enlace es aba,
pues, hecho equi ocadamen e.
Cie os homb es que en la ida p ác ica ó en la
ciencia ol idan hechos, ó lo que es igual, que no
los e ocan en iempo opo uno, ó que en su caso no
e ocan cuando deben los ecue dos de las obse a-
ciones ealizadas con an e io idad, ó inalmen e, que
han obse ado impe ec amen e el mundo ex e io ,
son inducidos á come e e o es lógicos, y en los
con lic os con ese mundo ex e io ní siquie a queda
á sal o la es ic a obse ancia de las eglas de la
lógica. Po o a pa e, sabemos que hay muchísi-
mos homb es que no han oido ni leido jamás nada
ace ca de las eglas de la lógica,
y
sin emba go,
p oceden lógicamen e. Yo pienso de una mane a
lógica jus amen e cuando las ep esen aciones ie-
nen á mi sabe i o enlazadas de la misma mane a
que las he ido deposi ando en mi in e io ,
de la
∎
!
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

37
misma mane a que las he ido obse ando.
El mundo
ex e io se halla dispues o lógicamen e, ó mejo
dicho, el o den de las cosas en el mundo ex e io ,
sólo
en cuan o con él se elaciona nues o pensa-
mien o, es el a que ipo de nues a lógica. Cuando
odos los homb es deposi en en su in e io el mis-
mo o den de elaciones, las mismas ci cuns ancias
ex e nas, las mismas p opiedades ocan es al mun-
do ex e io , cla o es á que odos se inspi an en el
mismo a que ipo lógico.
El come cio humano o ece una can idad inago-
able de p uebas en a o de es a concepción.
Aho a bien: cuando exp eso, median e el len-
guaje, mi mane a de ep esen a me el mundo ex e-
io , me eo obligado—según ya he discu ido
suli -
eien emen e—á di idi en pa es los complexos. A
su ez, el que escucha cons uye con es as pa es ó
agmen os nue os complexos. Cuan o es os nue -
os complexos coinciden con el o den de sus expe-
iencias, en onces concue da conmigo
y
decla a mis
opiniones como acionales
y lógicas; en el caso con-
a io, me con adice
y
conside a que mi exposición
no es lógica.
Po consecuencia, cada uno de noso os iene
po lógicos los pensamien os de los demás, cuando
sus p opias expe iencias concue dan con las de es-
os o os.
Mas puede sucede que dos ó más pe sonas de-
cl a en acionales
y
lógicos un juicio ó una acción,
y
luego enga a demos a se que ese juicio no se a -
moniza con los da os
y
ci cuns ancias del mundo
ex e io , po lo que ales pe sonas se ean obliga-

38

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
das á
econoce que se han equi ocado. De donde
esul a que
el c i e io
.
?1l imo ace ca de la exac i ud de
las
cosas y elaciones deposi adas en nues o in e io
(Einlage ungen) y la lógica de nues as acciones se ha-
llan siemp e cons i uidos, en cuan o se e ie en á los
da os y ci cuns ancias del mundo ex e io , po la con-
o midad de aquéllas con dichos da os y ci cuns ancias
del mundo ex e io .
Has a aho a no he hablado más que de aquellos
con enidos de nues a conciencia que su gen
6
se
despie an en noso os de imp o iso. Todos los lec-
o es es a án segu amen e de acue do conmigo en
que en semejan es casos no somos conscios de ha-
ce azonamien o lógico alguno;
y
c eo además ha-
be demos ado su icien emen e que el supone que
en los casos de que se a a ealicemos un azona-
mien o lógico, pe o, sin emba go, no nos demos
cuen a de
él

es an an icien í ico como innece-
sa io. Pe o con odo es o no es á aún demos ado
que en de e minadas ci cuns ancias no pensemos
con o me á las eglas de la lógica. Es as ci cuns-
ancias pueden p esen a se, . g ., cuando nos dis-
ponemos á es udia se ia
y
p o undamen e p oble-
más
cien í icos. Se á, po an o, p eciso un examen
más
de enido pa á comunica ambién al lec o mi
mane a de e ace ca de es a impo an ísima o ma
del abajo men al.
Es e in no lo podemos alcanza sino po ías
indi ec as. Aho a, de una pa e de es as ías indi-
ec as
oy á ocupa me en una sección especial.
FISIOI OGÍA DEL DERECHO

39
SECCIÓN
III
Sob e la olun ad lib e y la libe ación
de las ep esen aciones.
Cuando e lexiono sob e algún
-
p oblema sin que
me es o ben ni dis aigan pe cepciones ex e nas,
an pasando po mi sabe i o se ies
y
se ies de
ep esen aciones, que sin duda alguna p oceden
del sabe po encial, en el que nue amen e uel en
á cae luego las ales ep esen aciones.
Aho a bien, aquí amos á ocupa nos an e odo
de las causas que dan o igen á que las ep esen a-
ciones sean e ocadas, ó pa a deci lo en los é mi-
nos que la ciencia emplea, de la libe ación
(A
g
/13M-
suny)
de las ep esen aciones. P egun a quién
qué cosa p oduce esa libe ación, an o signi ica co-
mo p egun a quién ó qué cosa las lib a de la es-
cla i ud en que las iene el sabe po encial
y
las
lle a al sabe i o?
Mas, como me p opongo discu i es a libe ación
en el campo de la isiología, pa éceme con enien e
expone an es algunas obse aciones ace ca de la
lib e olun ad. Pues, en e ec o, la olun ad lib e, i-
gu osamen e conside ada, se e ie e á una ac i idad
muscula . Deci que puedo hace
y
habla lo que
me plazca, no signi ica más que con aigo á mi
comple o a bi io los músculos con los cuales ha-
blo
y
con los que mue o mis manos ú o a cual-
quie a pa e de mi cue po. Mas es una cosa cla a
que los músculos, pa a con ae se, necesi an an es
ecibi un impulso.
40

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
Aho a, po lo que concie ne á los mo imien os
olun a ios
O illhii
. lichen),
es e impulso iene que
pa i de la sede de la conciencia,
ó
lo que es lo
mismo, el impulso iene que se conscio. Pues
cuando se con ae un músculo de mi cue po sin
que p eceda á es a con acción ningún ac o cons-
cien e, en onces digo que el mo imien o se ha p o-
ducido sin que in e enga mi olun ad.
Pe o cuando se dice que el impulso ha de se
conscio, se quie e signi ica an o como que debe i
p ecedido de algún sabe i o, ú sea de alguna e-
p esen ación.
Po consiguien e, pa a pode habla
y
ob a po
olun ad lib e, necesi o halla me en si uación de
p o oca lib emen e aquellas ep esen aciones que
han de p ecede á la acción de los músculos. El
p oblema ela i o á. la na u aleza de la olun ad li-
b e es á, pues, ín imamen e enlazado con el de la
libe ación de las ep esen aciones. Aho a, mi ex-
posición ó eo ía
isioló lica
en o no á la libe ación
de las ep esen aciones aba ca á
en p
.
incipio
oda
clase de p oblemas subo dinados, y po an o, com-
p ende á ambién el de los ac os hijos del a bi io;
podía, en consecuencia, no ocupa me de la cues-
ión ela i a i. la esencia de la olun ad lib e, sin
emo á, las objeciones que con a la eo ía que oy
á expone se o mula an. Y podía hace lo de es a
mane a con an o mayo
mo i o,
cuan o que ya en
o o abajo an e io men e publicado
(1)
he a ado
el asun o con de enimien o,-apoyando
mi a gu-men-
(1)
Esludio.e sob e la conciencia.
FISTOLOG A DEL DERECHO

41.
ación con p uebas. Pe o como en el p esen e esc i-
o deseo mani es a mis opiniones ace ca de la mo-
al,
y
como además de ez en cuando me eo obli-
gado á en emezcla algunas obse aciones ocan-
es á la olun ad en sen ido é ico, me pa ece con-
enien e expone aquí una ez más la eo ía de la
olun ad lib e; ad i iendo que p e endo p esen-
a la como algo nue o, al menos en cuan o á la o -
ma de la a gumen ación.
Examinemos an e odo cuál es el modo como se
suceden las ep esen aciones. Po egla gene al, las
unas e ocan á las o as. En es o no se concede pode
alguno á la olun ad. Si oigo la oz de mi enemigo,
inmedia amen e su ge ambién en mi in e io la
ep esen ación de su igu a, aun en el caso en que
de buen g ado me quisie a aho a al ecue do. Si
ecibo una ca a en que se me pa icipa alguna co-
sa, e dade amen e desag adable, no puedo aleja
de mí po algún iempo las ep esen aciones que se
enlazan con la nue a que me han dado á. conoce .
Yo me esis o, hago lo que puedo po desasi me de
al pensamien o, busco dis acción; pe o inú ilmen-
e, po que las ep esen aciones del suceso des-
ag adable no me abandonan un momen o.
Mi olun ad, po an o,
no
puede impedi que
las ep esen aciones, que es án enlazadas unas con
o as, dejen de e oca se ecíp ocamen e. De o o la-
do, la olun ad es absolu amen e impo en e en o-
dos aquellos casos en los cuales ca ece nos de oda
expe iencia, ó és a se halla poco i me, ó es á mal
enlazada. Yo-me ep esen a ía de buen g ado, . g .,
cómo se e en el in e io de la ie a, pe o no pue-
FISIOLOGÍA DEL
DEREcno
Las es o mas de es ímulos que acabamos de
expone pueden coope a á un mismo esul ado de
di e en es mane as. Voy á explica algo más de ce -
ca al coope ación, exponiendo algunas conside a-
ciones sob e la ci culación de la sang e.
Los a aques epen inos de pé dida de la con-
ciencia, como los en enenamien os po nico ina que
sob e ienen á eces á los umado es de cie= as pun-
as de ciga o muy ca gadas de es a sus ancia,
son con muchísima p obabilidad el esul ado de
una ue e as icción de los asos sanguíneos de la
co eza ce eb al. Las obse aciones hechas, me-
dian e expe imen os de i isección, sob e los e ec-
os de la nico ina, así como ambién la palidez ca-
da é ica y la ialdad dé la ca a que acompa 'n á
ales desmayos, au o izan pa a supone con bas an •
es isos de e osimili ud, que los asos sanguí-
neos de la co eza ce eb al se han
.
es ingido, y que
es a co eza suspende po comple o su ac i idad
psíquica á consecuencia de la al a de sang e. Tan
p on o como se no a el p ime es igio de la ead-
quisición del colo ojo po la piel de la ca a, señal
segu a de que los asos se han dila ado de nue o,
se es ablece ambién la conciencia, según he eni-
do ocasión de obse a yo mismo algunas eces.
Fo man la an í esis del es ado de que acabamos
de habla , aquellas o mas impe uosas de exci ación
que ad e imos en los casos de cóle a
.
y
en algunos
accesos de u o de los locos, en los cuales se les
pone á los suje os sumamen e encendido el colo de
la ca a, po lo que sus asos sanguíneos se dila an,
sin duda alguna,
y
se aumen a en ellos la ci cula-

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ción de la sang e. Nue o undamen o pa a la con-
ge u a de que la conges ión de la piel de la ca a
implica una conges ión co ela i a de la co eza ce-
eb al.
Sabemos ambién que los asos sanguíneos es-
án p o is os de ne ios, y que oda zona, po pe-
queña que sea, del cue po humano, puede llena se
de sang e á consecuencia (le una exci ación de de-
e minados ne ios a ales. Con semejan es con-
ges iones de una pa e ci cunsc i a del cue po, se
enlazan ambién cie os es ados de mayo i i abi-
lidad,
y
se enlaza un quimismo que, al desa olla -
se, da o igen á nue os p oduc os químicos, los
cuales ob an á su ez como nue os es ímulos.
Aho a, es o mismo ocu e ambién, en cuan o á
las ep esen aciones se e ie e, con de e minados
pun os del ce eb o. Un pun o conges ionado has a
cie o g ado libe a á las ep esen aciones que se
hallen enlazadas con él más ácilmen e,
y
po lo
an o, con mayo ecuencia que o os pun os me-
nos icos en sang e,
y
po consiguien e, menos ex-
ci ables. Toda ía hay que añadi o o momen-
o. Con los nue os p oduc os químicos que ex-
ci an la unción de la sus ;Incia del
-
ce eb o, se
c ean es ímulos que dila an los asos sanguíneos de
una zona de e minada. Es a ex ensión de los asos
puede p olonga la unción. Mis ojos, po ejemplo,
se inyec an de sang e cuando leo de noche. Pe o
es e e ec o no desapa ece inmedia amen e que dejo
de lee ó que alejo la luz. Un incesan e abajo á la
luz a i icial puede p oduci -u
p
a conges ión Fe ina-
ien e de les ojos
y
de su apa a o p o ec o . Y aquí
4
50

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
se cie a el cí culo: les e ec os de la luz que hie en
el ojo, uncionando de es imulan e ex e io , dila an
los asos sanguíneos,
y
los asos sanguíneos, una
ez dila ados, aumen an po su pa e la i i abilidad
del ojo
y
p oducen nue os es imulan es, que p oce-
den del cambio de la ma e ia. Análogos enómenos
hemos obse ado en di e en es pa es del cue po,
y an o los expe imen os de i isección como las
expe iencias ealizadas sob e el homb e i ien e,
nos au o izan pa a c ee que hechos semejan es se
e i ican ambién en la co eza del ce eb o.
P ocu a é explica es os hechos.
Cuando alguno ha su ido una g a e pé dida, y
á consecuencia de la misma se ha exci ado muy i-
amen e un pequeño cí culo de ep esen aciones,
ocu e, po egla gene al, que es as ep esen acio-
nes se es én epi iendo con ecuencia du an e la go
iempo. A eces es inú il lle a á es as pe sonas
á un abajo se io,
ó
que e sus ae las del cí culo
de la ep esen ación dominan e po medio de algu-
na imp esión ex e io . Tales pe sonas decla an que
no pueden abaja en se io, ó que no pueden p es-
a a ención á las imp esiones ex e io es que se les
p esen an, po que siemp e ienen an e la men e la
desg acia su ida: en o os é minos, la ep esen-
ación de que se a a su ge á menudo, de p on o
y
sin conexión con o a cosa alguna p esen e, pe -
u bando el cu so no mal de los pensamien os que
dicen elación al abajo se io aludido.
Es e análisis da una base cien í ica á la an ge-
ne al'zada opinión se )
•
ún la cual las
g a es
desg a-
cias que a ligen á los homb es pueden ae
consigo
1.3
1P'S
a e 1,
p i o
e,
:os
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

51
pe u baciones en su espí i u. Cie o que no es á
comple amen e p obado que las dichas desg acias
bas en po sí solas pa a p oduci esas pe u bacio-
nes. Pa ece que sólo ob an en es e sen ido cuando
exis e en el suje o una p edisposición he edi a ia á
las en e medades men ales. Mas aho a no amos á
ocupa nos de las condiciones median e las cuales
se p oduce es a p edisposición. Bás enos con indi-
ca que de e minadas exci aciones enidas de ue a
pueden da o igen á cie as ep esen aciones indi-
cado as de es ados mo bosos, es ados mo bosos con
los que iene luga la e ocación pe sis en e, epen-
ina
y
desconce ada de las ep esen aciones.
Análogos e ec os se p oducen en odo el cí culo
de la ep esen ación No ocada po causa ex e io
cuando adquie e cie a i eza. La conocida ase:
«no se me qui a al cosa de la cabeza», exp esa j u s-
amen e el ca ác e p edominan e de ales ep e-
sen aciones. El que en odos es os casos se a e,
como yo sospecho, ealmen e de conges iones ci -
cunsc i as, ó se a e en algunas ci cuns ancias de
cambios de o a índole, po ejemplo, de modi ica-
caciones que expe imen e en su más ina es uc u a
el apa a o ne ioso me ced á esas ep esen aciones
an i as, el que se a e de una ó de o a cosa in-
luye muy poco en el p og eso de los p oblemas psi-
cológicos.
Debemos ene en cuen a además las di e en-
cias indi iduales. Hay homb es en los cuales pue-
den se an i as las ep esen aciones p o ocadas
po una causa ex e io , que les p i en del dominio
de sí mismos. Algunos indi iduos—sob e odo en
52

FISIOLOCIA DEL DERECHO
la pleni ud de su ida—que oman en se io su o-
cación, se hallan, po egla gene al, en ap i ud de
ahoga , con el abajo que su p o esión les p opo -
ciona, el p edominio de cie as ep esen aciones
ajenas í la p o esión. Po o a pa e, h
:
ay homb es
que son u bados en su p o esión po í olos mo i-
os ex e io es, po que les op imen con demasiada
ecuencia las ep esen aciones que en ellos han sido
despe adas; homb es es os á quienes se les ocu e
á menudo a'go ex año, mien as se hallan des-
empeñando su ca go ú o icio; homb es de quienes
engo que supone —en is a de mi expe iencia co no
p o eso —que no son ap os pa a abajos se ios; hom-
b es, en in, de quienes sospecho que nos e elan—
aunque sólo po modo de indicios --una si uación
ce eb al que pe enece
á
alguno de los ipos ya in-
dicados
de pe u baciones psíquicas.
SECCIÓN IV
Sob e la ma cha del pensamien o especula i o.
No es el es imulan e la condición única pa a el
pensamien o. Si alguno es exci ado á. que e lexione
sob e p oblemas ela i os á la eo ía de la elec i-
cdad y ca ece de oda expe iencia sob e la ma e ia,
la exci ación no p oduci á e ec o. Es a sólo puede
se i pa a despe a elemen os que se hallen en el
sabe po encial. Y ales elemen os ienen que e e-
i se o zosamen e al asun o de que se a e. Si yo
me p opongo e lexiona ace ca de un p oblema
o-
can e
á la elec icidad
y
me iene á la men e en
FISIOLOGÍA DEL DEREC,II0
aquel momen o una melodía ó se despie a en mí el
ecue do de una pé dida sensible, el pensamien o
egula y se io su e una pe u bación.
Voy aho a
á
a a de hace sensible po medio
de una imagen el enómeno al
y
como yo lo he ha-
llado en
mí
pensando se iamen e. Pe o an e odo
uego al lec o que mien as no haya analizado yo
de ce ca el asun o, acep e mi compa ación
y
las ob-
se aciones ela i as á la misma., como la enuncia-
ción de un nue o hecho que iene que se demos-
ado.
Supongamos que un g an espacio de e eno se
halla cubie o po muchísimas piezas pequeñas y
semejan es o mando mosáico, po ejemplo, po i-
chas de dominó. Cada pieza iene en su supe icie
in e io un agmen o de una imagen; pe o debien-
do con empla las el obse ado po el lado opues o,
odas le pa ecen pe ec amen e iguales, como acon-
ece con las ichas del dominó. Además, los ag-
men os de las igu as deben es a dis ibuidos de
al mane a, que si se alza un núme o de e minado
de i has, en e odas ellas engan á compone la,
imagen. Supongamos ambién que la dis ibución
sea al, que los agmen os de cada una de las imá-
genes es én dis ibuidos siemp e en un cie o ci -
cui o, ó
que
si algunos pedazos es án más apa a-
dos que los o os, puedan á lo menos euni se con
sus compañe os median e hilos ó señales ap opósi-
o. Aho a, si algun indi iduo pene a en es e cam-
po pa a compone una imagen, se e á obligado á
le an a una se ie de ichas, ol e las á sol a , le-
an a las de nue o
y
así sucesi amen e, has a
que

54

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
consiga da con dos piezas que casen en e sí. Su-
pongamos aho a que se a á hace la busca á con-
secuencia de una cie a exci ación. He le an ado
po acaso una icha, eo en ella un agmen o del
mapa del país, y pod ía aho a ya busca las ichas
co espondien es pa a comple a con la que ya en-
go el mapa e e ido. Cla o es que pa a log a es e
in, engo que le an a una as o a las ichas de la
se ie y con on a las en e sí. Es, po o a pa e,
e iden e que en las hipó esis que he hecho ace ca
de la dis ibución de las•imágenes, las p obabilida-
des de buen éxi o aumen an cuando con cie a pe -
sis encia me con aigo á aquella zona de la cual ha
pa ido la p ime a exci ación,
y,
po el con a io,
que las p obabilidades disminuyen cuando le an o
piezas que p oceden de zonas muy apa adas en e
sí y que no ienen signo que indique que pe ene-
cen á una misma imagen.
Aho a bien: yo he obse ado las di e en es o -
mas del pensamien o especula i o,
y
he encon ado
siemp e que la imagen de que acabo de se i me le
cuad a exac amen e. He e lexionado, á eces no
sin nig-un buen éxi o, sob e p oblemas de isiología
y
de iloso ía, y he obse ado que en mí no ocu e
nada más que la e ocación de elemen os del sabe
po encial, los cuales pe manecen in uc uosos en
oda ocasión mien as no log o ae al sabe i o
los elemen os que casan (que son los adecuados). In-
media amen e que llega es e momen o expe imen o
cie a sa is acción; e engo las pa es en el sabe
i o, las ep oduzco una
y
o a ez,
y
cuando á ca-
da nue a epe ición me sa is acen, en onces
c eo
FISIOLOGiA DEL DERECHO

55
que he conseguido un in con la e lexión. Digo que
lo c eo, po que no puede
en ealidad se así.
Al siguien e día puede ocu í seme de nue o el
mismo asun o; pe o en onces ya engo una nue a
expe iencia, en i ud de la cual me pa ece que
aquellos elemen os no casan en e sí.
No se e mina aquí el análisis. Mas no oy aho-
a á demos a cómo se pone de mani ies o es a e -
dad, sino únicamen e cómo se p oduce
( e lául )
mi pensamien o.
Pe o se p egun a á: ¿
,
no han de apoya se las
g andes c eaciones del espí i u humano sob e o a
cesa más que sob e ales an eos de ciego? Es as
c eaciones ¿hab án de depende an sólo de que en
el ce eb o de un homb e se e oquen ó despie en
cie as expe iencias que pa ezca que casan en e sí?
Con ieso que po espacio de muchos años me ha
pa ecido que mi pensamien o especula i o no e a
o a cosa que un ciego que andaba á ien as. No lo
he dicho, po que c eo que lo que hallo den o de
mí no iene in e és pa a la psicología; me pa ece
que mis acul :des espi i uales son más limi adas
que las de los demás in es igado es. A eces me
ha sucedido lo que á un niño de la escuela, que
mue de la pluma po que no sabe cómo debe esc i-
bi . Cons an emen e me es án ocu iendo esis y
p incipios e balmen e o denados; pe o los dejo á
menudo á un lado,
y no he podido po eso llega á
pe cibi ningl5n o den lógico en las cosas que me
ocu en.
Hay una cosa que siemp e me es á p eocupando.
C eo que los demás homb es esuel en los p oble-
56

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
mas inmedia amen e que se p oponen con o den ló-
gico semejan e in, y que en seguida p oceden á ex-
pone en la o ma con enien e el esul ado de sus
indagaciones. Pe o en mí no puedo encon a pen-
samien os o denados
y
dispues os con o me á las
eglas de la lógica. Y cuando me p opongo segui
es as eglas, no lo consigo. La ue za que me hago
al e ec o me pe u ba
y
dis ae. Yo, pa a esol e
las cues iones, no engo más emedio que hace ob-
se aciones nue as, ó deja que las ideas
ó
p inci-
pios o ganizados en mi in e io ayan siendo e o-
cados sin iolencia, sin cons eñimien o alguno.
A pesa de odo, po el con inuado empleo de
mi modo de abaja , he llegado á adqui i la con-
icción de que mi mé odo de in es igación ilosó-
ica no es un an eo de ciego. Desde luego, he de e-
co da que hace ya
muchos
años engo adqui ido el
hábi o de p epa a me pa a a a po esc i o las
cues iones g a es,
y
singula men e las ilosó icas.
No me es posible anda pasando en b e e espacio
de iempo desde un géne o de abajo á o o, como
puede hace lo el a í ice. An es de pone me á ha-
ce un abajo ilosó ico se io, engo que p escindi
po algunos días de odo o o abajo
y
ocupa me
en cosas indi e en es, con el in de pode e me li-
b e de las ep esen aciones que po el momen o
me dominen. Du an e los días de eposo comienzo
á hace la ansición, pensando á a os y á a os
no en el p oblema ilosó ico de que se a e
y
le-
yendo ú obse ando algo que se e ie a al
mismo.
Yo había in en ado pa a
mi uso
pa icula la a-
se de que el pensamien o enía que asen a se an-
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

57
es de comenza el abajo, lo mismo que el sedi-
men o de cie os líquidos. Además, aplazaba ales
abajos pa a la época de las mayo es acaciones es-
cola es,
y
una ez que los había comenzado, me ais-
laba de odo come cio ex e io que pudie a dis ae -
me. Mis p ime os abajos ilosó icos han nacido
en los Alpes,
y
la mayo pa e al ai e lib e, en si-
ios poquísimo ecuen ados, que yo buscaba pa a
eje ci a mi ac i idad. Cuando se a aba de cues io-
nes muy g a es me solía echa po el suelo,
y
po e-
gla gene al, me le an aba cuando den o de mí ha-
bía is o enlazados cie os p incipios de un modo
sa is ac o io.
¿Qué signi ican odos es os ac os p epa a o ios?
En ci cuns ancias de e minadas, es os ac os son
los que p eceden al sueño. En o as ocasiones,
cuando me echo y e i o oda causa ex e io de ex-
ci ación, me due mo.
Pe o en los casos de que a o, en los que me
p oponía hace un impo an e abajo in e no, no
me do mía; an es bien, es aba muy despie o. Mien-
as que días y semanas an es enía echazando in-
media amen e odo pensamien o que no se e i iese
al asun o que iba á, a a ; mien as que lo había e-
nido haciendo con las palab as
y
esis ó p incipios
que enían &ación con la ma e ia; mien as p ocu-
aba elimina , echándome en el suelo, has a la pe-
queñísima ac i idad ce eb al que es necesa ia pa a
man ene se uno en pie, ayudaba
y
a o ecía odo lo
posible la ep oducción de las ep esen aciones do-
minan es. Me hallaba, pues—pa a emplea el mismo
simil de an es,—en la si uación de un homb e que
u
l
64

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
los mo imien os de los ojos. La igu a que denomi-
no á bol puede se ambién. enca nada
ó
azul,
y
puede halla se enlazada con o as cualidades de la
ep esen ación i a. Po consiguien e, el juicio:
«el á bol es á e de», nos indica algo así como el
nacimien o
é
his o ia del complexo undamen al del
á bol e de. Pe o cuando yo examino la si uación
(le hecho de mi conciencia, en onces, pa a co es-
ponde al juicio ci ado, no apa ece más que una
imagen o al, única. Si ala go el juicio
y
digo: «el
á bol es á e de
y
lo ido á la ez», ampoco á es e
juicio co esponde más que
Un
solo complexo o al
de
á bol e de
y
lo ido que he is o. Aho a bien, cual-
quie a que sea el juicio que haga obje o de exa-
men en el sen ido que acabo de indica , siemp e me
encuen o con un. enómeno análogo desde el pun o
de is a psíquico, pues siemp e me hallo con el
complexo o al que me ep esen o, según ales ó
cuales elaciones de iempo
y
espacio.
Pod ía obje a se diciendo que lo que se aca-
ba de expone sólo es aplicable á la ep esen a-
ción de igu as, mas no á las ep esen aciones abs
ac as,
y
po lo mismo, que no es aplicable á o-
dos aquellos casos en que se e i ica el p oceso
men al que se discu e. Y en e ec o, ya se ha oído
deci á alguien que no se puede pensa de o o
modo sino hablando. Todos los a gumen os que yo
he aducido con a la doc ina einan e del pensa
lógico han sido decla ados sin alo alguno con
solo es a a i mación.

iie •
Tocan e á los concep os abs ac os, mani ies o
mi opinión en una sección pa icula de es e lib o,

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

65
mos ando que ambién en es os concep os nos e-
p esen amos imágenes.
Po lo que espec a á la a i mación de que sólo
se puede pensa auxiliándose uno de palab as, c eo
habe la comba ido su icien emen e en o as publi-
caciones an e io es (1).En mis es udios sob e el len-
guaje, he demos ado que hay homb es los cuales
han pe dido comple amen e el uso de la palab a, y
sin emba go, piensan, auxiliándose de una ap oxi-
mación
y
eunión de imágenes sin palab as. He no-
ado espec o del pa icula que hay pin o es, es-
cul o es
y
músicos, que imaginan
y
piensan sin
palab as, los unos median e las igu as, los o os
median e los sonidos.
Los his o iado es del a e
y
los de la na u aleza,
que es án eje ci ados en la na ación
y
exposición
esc i as, enlazan, po egla gene al, sus ep esen a-
ciones in e nas con palab as, es deci , que dan am-
bien á su pensamien o una concepción ó con igu a-
ción e bal. Finalmen e, en los ilóso os p edomina
el pensamien o e es ido de palab as, de al mane-
a, que no suelen hace se ca go del es an e con e-
nido de la conciencia. Pe o ¿
,
qué alo puede ene
el lenguaje aun en el ce eb o de un ilóso o, cuando
és e no une á las palab as aquello que en uel e la
signi icación de las mismas? ¿Qué alo end ía pa-
a noso os la palab a «mesa», si no unié amos con
ella la igu a de la mesa, ó ninguna o a igu a,
ninguna imp esión sensi i a?
(1)
Es udios sob e la conciencia
y
Es udios sob e Zas ep esen-
aciones e bales.
66

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
Pe o se me obse a á diciendo que mi análisis
no oca al p oblema ó asun ) siguien e: Las pala-
b as ienen su signi icación. ¿Quién lo duda? Mas
p escindiendo, se di á, de los abajos p o esionales
que ejecu en los a is as de imágenes (pin o es, es-
cul o es)
y
los músicos, cuya an asía es de un
gé-
ne o
en e amen e singula , en los demás homb es
el pensamien o o mal p ocede median e palab as,
y las palab as se emplean pa a o ma p oposicio-
nes ó esis, es o es, juicios.
N.. engo más que obse a me á mí mismo, pa a
echa po ie a la a i mación de que po egla ge-
ne al se piensa hablando. Después de una la ga
ma cha, pienso sin palab as en la coma ca eco i-
da
y
en la a iga que he pasado. Después de habe
abajado po la go iempo al mic oscopio, pienso
sin palab as en las o mas ó igu as mic oscópicas,
y
me ocu e es o en odos aquellos casos en los
cuales me he ocupado po la go iempo, soli a io,
sin come cio con los homb es, de igu as del mun-
do ex e io . Cuando he es ado haciendo música po
espacio de a ias ho as, pienso en sonidos; cuando
he es ado haciendo cálculos, me andan los núme os
po la cabeza: en suma, el pensamien o se eje ci a
ó lle a á cabo siemp e en aquellas o mas de las
cuales me he es ado ocupando po la go iempo. Lo
que se comp ende á pe ec amen e eco dando lo
que hemos dicho más a ás, sección III, pág. 48-49.
Cuando alguna pa e de la co eza ce eb al es más
exci ada que las o as po un abajo que du e la -
go iempo, en es e caso dominan aquellas ep esen-
aciones que ienen su pun o de pa ida en es a e-
gión del ce eb o.
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

67
Veamos aho a cómo ocu en las cosas en aque-
llos casos en que el pensamien o se p oduce po e-
gla gene al median e palab as. Cuando an e algu-
no de mis sen idos se p esen a el pa icipio « oba-
do,» hay ci cuns ancias—supongamos, po ejem-
plo, aquellas en que enseño á un niño la g amá i-
ca—en las que inmedia amen e enlazo con él el in i-
ni i o « oba ». Aunque es e dad que en es e caso
pienso po medio de palab as, ambién lo es que
és as se e ocan según el enlace que en e ellas
exis e. Cuando consul o con mi abogado un caso
conc e o cualquie a, al momen o me con es a, en
de e minadas ci cuns ancias, diciendo: «a ículo
al
y
cual del Código ci il». Lo mismo me acon ece
cuando hago alguna eclamación en una o icina del
Es ado: inmedia amen e me ci an la echa de una
Real o den, con o me á la cual debe se esuel o el
caso. Po consecuencia, lo que en mí se despie a
son unas eces igu as, o as sonidos, signos, nú-
me os, palab as, y aun p oposiciones conexionadas
en e sí, odo ello según los enlaces p eexis en es.
Resul a, como la cosa más impo an e de odo
lo dicho, que el conocimien o no depende de la
ea-
lización
de un aciocinio lógico, sino que se da ó
apa ece en el momen o en que su ge en mí la e-
p esen ación co espondien e. Aho a , lo mismo
cuando lo que en mí se susci a de epen e es una
p oposición compleja
y
o ganizada, que cuando es
una imagen, an luego como la ep esen ación apa-
ece, se acciona; cuando no es ya conocida de an-
es es a ep esen ación á los homb es con quienes
a o, ó no les es amilia el conocimien o de la
68

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
misma, engo que p ocu a demos á sela median-
e nue as p oposiciones, median e juicios que yo
o mo p e iamen e á consecuencia de la e ocación
de conocimien os ya madu os" enmí.
Con la demos ación que he hecho de que ad-
qui imos nues os conocimien os , po una pa e
sin se i nos de aciocinios lógicos, o males,
y
po o a, independien emen e de la o mación de
juicios e bales, me encuen o ya al in de mi a -
gumen ación sob e la esencia de la lógica. La lógi-
ca, en cuan o disciplina, es una pa e de la eo ía del
lenguaje. Ace ca del modo como adqui imos nues-
os conocimien os, no nos da explicación alguna.
Resumiendo en pocas palab as lo expues o, di é
que el a que ipo de la lógica lo o ecen las elacio-
nes del mundo ex e io (1), en lo que á las mismas
concie ne. Cuando esas elaciones han sido deposi-
adas en el in e io de odos noso os de igual ma-
ne a,
y
en odos es án igualmen e o denadas, odos
obedecemos á los mismos p incipios lógicos. El que
ob a con a iniendo á aquel o den; el que, po ejem-
plo, con ía sus me cancías á ún ba co o o, ó pone
su espe anza en que el agua co e á hacia a iba,
és e es el que ob a ilógicamen e.
Pe o cuando digo que las elaciones del mundo
ex e io son las que cons i uyen el a que ipo de la
lógica, no desconozco que deben exis i en noso os
(1) Ad ie o una ez más que la exp esión «inundo ex e io » la
empleo comp endiendo en ella odo cuan o exis e ue a de la ó bi-
a de la ep esen ación, po an o, ue a de la co eza ce eb al.
•
e
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

69
cie as condiciones ó ap i udes con cuyo auxilio po-
demos a a de conoce semejan es elaciones. Y
oda ía más. Poseemos condiciones ó ap i udes me-
dian e las cuales adqui imos, independien emen e
del mundo ex e io , cie os conocimien os de que se
ocupa con p edilección la lógica (como disciplina).
Pa a acla a es a a i mación, me pa ece opo uno
ep oduci , en las menos palab as posible, algunas
no icias his ó icas que se hallan expues as epe i-
damen e en mis ya ci ados esc i os, pe o que juzgo
indispensables pa a la in eligencia de mi doc ina
sob e la na u aleza de la lógica.
A John Locke somos deudo es sin duda de la
concepción según la cual odas las ideas de i an de
la expe iencia.
Kan hizo suya es a doc ina, aunque la con a-
dice en apa iencia cuando a i ma que exis en cono-
cimien os
a p io i,
los cuales son independien es de
oda expe iencia. Aho a, yo doy á la a i mación de
Kan es e sen ido: que cuando habla en es e luga
de «expe iencias» no se e ie e sino á las del mun-
do ex e io . En los ci ados abajos he demos ado
que los conocimien os
a _p io i,
de Kan (1), p oceden
ambién de la expe iencia, sólo que de una expe-
iencia in e na, de la expe iencia ela i a á las e-
laciones en e nues a olun ad
y
nues os múscu-
los. John Locke no habló de es a clase de expe ien-
cia, po lo que es de supone que no se dió cuen a
o
LI
(1) Con excepción de los conocimien os me a ísicos, de los cua-
les me ocupo más adelan e en el cap. II, sección VII, al p incipio_

70

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
de ella •(I). El descub imien o yo se lo a ibuyo al
mismo Kan .
La explicación que yo doy á las a i maciones de
Kan adqui i á alo his ó ico cuando se llegue á
econoce que lo que aquel ilóso o llamó «conoci-
mien o»
a _p io i
es idén ico á lo que yo denomino
expe iencia in e na sob e la elación en e la o-
lun ad
y
la acción de nues os músculos. Pe o sea de
ello lo que quie a, lo cie o es que adqui imos co-
nocimien os que son independien es del mundo ex-
e io . Y aho a echemos una ojeada sob e aquella
eo ía que se conoce con el nomb e de
idealismo,
la
cual se ocupa de las elaciones de nues os conoci-
mien os con el mundo ex e io .
Be keley es quien po ez p ime a o muló es a
eo ía. Kan se apode ó luego de ella
y
la in odu-
jo en Alemania bajo la di isa de
la cosa en sí.
En o a pa e (2) he educido el cí culo de ac-
ción de es a eo ía,
y
he dicho que en igo no pue-
de aplica se más que á las cualidades sensibles. La
luz, el sonido, son cualidades psíquicas á las que
iene que co esponde algo en la na u aleza inani-
mada, an o más cuan o que la na u aleza es la que
puede p o oca en noso os la luz
y
el sonido.
Aho a, lo que co esponda en el mundo ex e io á
(1)
Añado es a úl ima obse ación, po que he no ado que los
esc i o es in ocan la au o idad de John Locke con exage ada e-
cuencia, lle ando más allá de sus jus os lími es la impo ancia
que co esponde á la doc ina del ilóso o inglés. La sen encia de
Locke no en uel e la idea de que el conocimien o del de echo y el
de la mo alidad p ocedan ambién de la expe iencia ex e na.
(2)
Es udios sob e la conciencia,
pág. 77.
FISIOLOGÍA DEL 1 ERECHO

71
ales cualidades puede se , y e osimilmen e
es,
al-
go dis in o de aquellas imágenes psíquicas in e -
nas
á
que damos el nomb e de luz
y
sonido. Lo que
noso os pe cibimos como ayos luminosos no es
o a cosa, según las undadas hipó esis de los ísi-
cos, que mo imien os ca ac e ís icos de pa ículas
insigni ican es de algunos cue pos del mundo ex-
e io .
No sucede lo mismo c
g
n espec o á la disposi-
ción ú o den de las cosas en el mundo ex e io . Lo
que yo me ep esen o co no de echo ó como o cido
no es o a cosa, en cuan o ep esen ación, más que
una imagen psíquica. A mí me pa ece como de e-
cho lo que e osimilmen e no lo es. Pe o á mi e-
p esen ación de la disposición que en e sí gua dan
las cosas, iene que co esponde una disposición
análoga
en el inundo ex e io . Pa a apoya es a a i -
mación, explica é el enómeno de nues a ep esen-
ación de los núme os con espec o al mundo ex-
e io .
El conocimien o del núme o no le a lquie o sino
po medio de expe iencias in e nas (D. Cuando eo
un bosque, no conozco el núme o de sus á boles
has a que no los cuen o, has a que no enlazo cada
uno de ellos ó cada g upo igual de á boles con un
mo imien o de los músculos. Sin es e mo imien o
muscula , no es posible la ep esen ación
de un nú-
me o. Pe o ¿quién
se a e e á á a i ma que las
imágenes psíquicas que llamamos núme os no sean
debidas en e amen e al mundo ex e io ?
¿Quién
(1) Véase, ocan e á es o, mis
Es udios sob e la asociación.
FISIOLOGÍA DEL DERECHO
se a e e á á a i ma que á nues a ep esen a-
ción de la elación 5 + 7 . 12 no co esponde en
el mundo ex e io algo que no descub e es a e-
lación? Mas no p e endo discu i aho a más po
ex enso es a ma e ia. Lo único que quie o de-
mos a es que no niego la exis encia de cie as
condiciones ó ap i udes in e nas pa a los conoci-
mien os lógicos,
y
que me encuen o dispues o á e-
conoce la exis encia de cie as ó mulas de las que
se ocupa la lógica en cuan o disciplina, sob e las
cuales se apoya como sob e expe iencias in e nas.
Digo que econozco que la ó mula: dos can idades
iguales á una e ce a son iguales en e sí p o iene
de expe iencias in e nas que podemos conoce in-
dependien emen e del mundo ex e io .
Pe o añado que no lee llegado á es e conocimien-
o an e odo po medio de las ó mulas lógicas
que he ap endido en la cá ed a. Los niños
y
los
men eca os—pa a se i me de un a gumen o de
John Locke—pueden ca ece de es e conocimien o;
pe o el come cian e que compa a po medio de una
balanza el peso de dos pelaz
.
)s de salchichón
y
en-
cuen a que cada uno de ellos pesa un decág amo,
sabe, sin necesidad de habe ap endido ó mulas
lógicas, que ambos pedazos pesan igual. La lengua
nos ayuda á pone en comunicación en e sí es os
conocimien os; pe o la lógica en cuan o disciplina
se si e de es e accionamien o ealizado po me-
dio de las palab as,
y
alsamen e dice que lo accio-
nado es una egla del pensa .
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

73
SECCIÓN VI
La azón y la in eligencia.
No designamos con la palab a « azón» ac i idad
alguna, sino algo que cons i uye el undamen o de
una ac i idad, es o es, del hace acional. Aho a,
no hay duda alguna de que las exp esiones « acio-
nal»
y
«lógico» se equi alen, á lo menos en el sen i-
do de que oda acción acional se puede llama
ambién lógica. Po an o, las obse aciones que
an e io men e hemos hecho espec o de la lógica
pueden se conside adas ambién como una p epa-
ación pa a el es udio de la doc ina ela i a á la
azón. Echemos, pues, una nue a ojeada sob e las
condiciones que hemos dicho se necesa ias pa a el
ob a acional. Son es as:
1.
a
La acción, y en lo an o la ep esen ación
que de e mina la acción, ienen que se es imu-
ladas.
2.
a
Han de halla se deposi adas en el sabe po-
encial las jus as ep esen aciones que an á se
e ocadas po aquella exci ación.
3.' Las ep esen aciones deposi adas en nues o
in e io han de se de al na u aleza que despie en
en iempo opo uno las pa es ó elemen os adecua-
dos del sabe po encial.
4.
a
Las ep esen aciones que engan al sabe
i o
han de se lo bas an e e icaces pa a p oduci
la acción.
Del úl imo de los momen os mencionados pode-
80

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
side algo ocul o, que es jus amen e la azón, la
p opia azón me a ísica, dis in a del sen ido. Las
expe iencias deposi adas en nues o in e io y sus
enlaces bas an, en la labo cien í ica, pa a expli-
ca los enómenos. Po consiguien e, el que a i me
en el e eno cien í ico que debajo de es as condi-
ciones se agi a
y
eina
oda ía
algo desconocido,
iene que demos a lo (1).
La suma de los complexos que exis en en mi sabe
po encial si e de base á mi ob a acional, en an o
en cuan o aquéllos ep esen an imágenes ieles del
mundo ex e io . Aho a, hay que ene en cuen a
que en el sabe po encial exis en, jun o á las e -
(1)
Ruego al lec o que no ponga
en la mima línea
mis mani-
es aciones y las a i maciones de aquellos que niegan algunas G o-
das las enseñanzas de las eligiones posi i as, po cuan o no p : e-
de ni quie e signi ica lo mismo lo uno que lo o o. A mi j uicio, las
mani es aciones que yo he hecho ace ca de la esencia (le la azón
no ienen que e nada con las enseñanzas de las eligiones posi i-
as. En p ime luga , en las doc inas de las eligiones posi i as
no hay, has a donde yo sepa, accionamien os
ó
sepa aciones de
a azón al y co no yo los admi o. No hay, pues, que e de qué
mane a puedo yo conside a aquellas enseñanzas po medio de al
accionamien o. Sin emba o, si u ie a que comba i á alguno
que c ea en la exis encia del alma, mien as que yo busco la esen-
cia de la ac i idad psíquica en la e ocación de las ep esen acio-
nes, le di ía lo siguien e: ¿Quién e qui a que puedas llama alma
al conjun o de las ep esen aciones? ¿O c ees acaso que el alma, en
el sen ido de la eligión posi i a, se ep esen a de una ez odas
las expe iencias que ha hecho, y po a i o no albe ga ningiin sa-
be po encial? ¿No e pa ece ma a illoso y muy enigmá ico el que
unciones ales como la e ocación de las ep esen aciones exis an
po lo gene al? ¿C ees, inalmen e, que se da mayo hon a á Dios
cuando debajo de un p odigio, del cual sabemos algo, se in oduce
como causa del mismo o o p odigio del que nada sabemos?

'T
la
Las
lus
pli.
me
.di-
do,
be
a o
del
n a
e
o•
e
•
las
ili•
de
ue
al
a
FISIOLOGIA DEL DERECHO

81
dade as, muchas imágenes alsas. Y es as úl imas,
como son, po ejemplo, las que cons i uimos du-
an e el sueño, no esponden nunca, ó esponden
muy a a ez, á elaciones eales del mundo ex e-
io . Tampoco llamamos casi nunca « acionales»
las acciones ejecu adas bajo el in lujo ó di ección
de ales imágenes alsas. No se puede, po consi-
guien e, iden i ica sin más la azón con el sabe
po encial.
Y como pa a mí la esencia de la azón es á en
el conjun o de ep esen aciones deposi adas en
nues o in e io
y co espondien es al mundo ex e no,
es e iden e que ampoco podemos iden i ica la a-
zón con el sabe i o. No obs an e, en e uno
y
o o
exis e una elación es echísima que me p opongo
acla a un an o.
Cuando yo explico alguna cosa, lo hago con el
p opósi o de hace in eligible la cosa ó elación ex-
plicada. Aho a bien, ¿qué signi ica la palab a
en en-
de ?
Todas las o mas
y
especies de explicaciones se
pueden di idi en dos g upos. En el g upo p ime o
coloco las explicaciones que se e ie en di ec amen-
e á obje os del mundo ex e io . Tomo en mis ma-
nos una máquina, po ejemplo, desc ibo sus ele-
men os á la is a del oyen e ó del espec ado , se-
gún los casos,
y
si iéndome de mi dedo, de mí
b azo, ó de un cue po mo ido indi ec amen e, lla-
mo la a ención de aquéllos hacia las pa es de que
la máquina se compone, hacia las ases a ias que
p esen an cie os enómenos que en la misma se
p oducen, hacia la dependencia ecíp oca en e
ellos, e c. Si hecho es o, p egun o al oyen e si ha en-
6
82

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
endido la máquina, es an o como p egun a le si ha
adqui ido una ep esen ación que le sa is aga de las
conexiones de unas pa es de la máquina con o as,
de los mo imien os que en ella se o iginan, de las
elaciones causales en e los mismos. El oyen e
puede con es a a i ma i amen e
bona ide;
mas no
po eso queda demos ado que se haya dado cuen a
cabal de odo lo que en sí encie a el complexo un-
damen al de la máquina. Puede muy bien ocu i
que el homb e de que hablamos, llamado después
á di igi la máquina po sí p opio, se pe suada de
que la in eligencia que de ella había adqui ido no
e a más que apa en e, po cuan o las ep esen a-
ciones que de la máquina enía no espondían á las
elaciones eales. Asimismo, puede sucede á cada
uno de noso os que se le igu e que en iende mu-
chísimas cosas del mundo ex e io que en ealidad
no en iende, y que no llegue jamás á co egi su
ilusión po no ene nunca que maneja di ec a-
men e los obje os á que sus conocimien os se e ie-
en. Pe o aho a no nos in e esan las bases psicoló-
gicas de la posibilidad de la ilusión, sino única-
men e el hecho de que c eemos en ende una cosa
cuando en nues , sabe i o se halla una imagen
de esa cosa que nos sa is ace.
En el segundo g upo coloco aquellas explica-
ciones que no se e ie en
di ec amen e
á obje os del
mundo ex e io . Ejemplo. Una pe sona me explica
la índole del e eno del A ica cen al, que yo no
he is o. Al habla me el na ado de las dulces
pendien es de las colinas, no puede su ela o p o-
oca en mí o a cosa sino las imágenes de colinas
1
ha
las
'as,
las
u e
no
l a
i
.és
de
la
u
FISIOLOGÍA DEL DERECHÚ

83
y
e enos que he is o
y
conocido en o a pa e que
en A ica. Si me desc ibe los homb es mo enos ó
neg os que se mue en en la coma ca, sus palab as
las enlazo yo con imágenes de homb es neg os que
he is o en la ealidad, mas no cie amen e en A i-
ca, de homb es neg os que acaso no he is o en una
egión mon añosa, sino en un llano, ó en una habi-
ación, ó que ni siquie a he is o sino pin ados. Po
consiguien e, el e ec o que p oduce en mí el ela o
es la cons ucción de un nue o comp'exo.
Tocan e á la in eligencia de es e nue o comple-
xo, es aplicable lo que hemos dicho espec o del
complexo undamen al.
Una ac i idad análoga se despliega cuando su -
gen imágenes de nues o sabe po encial. Venidas
es as imágenes al sabe ac ual, se nos p esen an
como imágenes sa is ac o ias si no disuenan del
conjun o de las demás. Y puede sucede muy ácil-
men e que aye deposi ásemos en nues o in e io
alguna cosa que c eíamos en ende , mien as que
al e oca hoy el complexo de la misma ya no nos
quedamos sa is echos, ya c eemos que no la en en-
demos.
Lo cual puede p o eni de que alguna pa e del
sis ema ne ioso uncione de ec uosamen e,
y
po
lo mismo no eco demos algunas pa icula idades
que es a pa e debie a ep oduci .
Pe o ambién puede se la causa de la no com-
ple a sa is acción in e io nues a el que hoy es én
más i os que aye algunos elemen os de la ep e-
sen ación o al,
y
que es a i eza nos pe mi a e
mejo la iciosa conexión en e unas y o as pa -
84

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
es. Cuando es o acon ece; cuando al e oca un
complexo undamen al econocemos lo incomple o
que es; cuando desapa ece nues a con ianza en la
in e na conexión de las ep esen aciones, en onces
p ocu amos euni nue as expe iencias pa a com-
ple a la imagen. Así, odo elemen o de nues as
expe iencias iene á su i una e isión en el sabe
i o, an o en el ins an e en que es deposi ado po
ez p ime a en nues o in e io , co no cada ez que
lo esuci amos ó e ocamos.
Si ue a pe mi ido conside a el en ende (
Ve s-
ehen)
como una ac i idad de la in eligencia
(V e s-
and),
pod ía deci se que hemos llamado in eligen-
cia aquella ac i idad psíquica median e la cual nos
hacemos conscios de la conexión
(Zusammenhano
de un complexo ep esen a i o
(n s ellumscom-
plex).
De o o modo pod íamos ambién exp esa lo,
diciendo que la ac i idad e isado a
(con oli ende)
del sabe i o en uel e aquella unción que deno-
minamos in eligencia.
La ac i idad de la in eligencia (en el sen ido
que yo doy á es a palab a) es á, pues, enlazada con
el sabe i o, mien as que la azón iene su unda-
men o en la o ganización ó disposición in e na del
alo po encial.
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FISIOLOGÍA DEL DERECHO

85
SECCIÓN VII
Las sensaciones anímicas.
Así en el lenguaje popula como en el de los
poe as se habla de los sen imien os del amo , del
hono , del debe , del de echo,
y
es de supone que
po egla gene al se en iende la signi icación de
es as palab as. Sin emba go, no se sabe que has a
aho a haya nadie p ocu ado in es iga la na u a-
leza de es os sen imien os.
Al consag a me yo á semejan e a ea, engo
que comenza po deci , como lo he hecho en las
secciones p eceden es, que la mayo pa e de las
p oposiciones que sien o no son o a cosa que e-
pe iciones de cuan o he expues o en mis an e io es
esc i os, no haciendo aquí más que ap o echa lo
pa a una combinación nue a.
Pa a ca ac e iza en globo los sen imien os e-
e idos, me si o de la exp esión
anímicos,
exp e-
sión que no deja de se usual en nues a lengua;
y
los llamo de es a sue e en con aposición á las sen-
saciones co pó eas.
Pa o del supues o siguien e: que la palab a
sensación
(Ge ‘uhl)
ha de ene una signi icación
undamen al de e minada en odos los casos ó en-
laces en que la empleamos, ó dicho de o o modo,
que en odos esos casos ha de p ocede de una uen-
e coman ó análoga.
Es a
uen e
me pa ece á mí que es lo que se quie-
e signi ica con la exp esión «sensación*.

86

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
Po .<sensación» en endemos la pe cepción de ci -
cuns ancias ó si uaciones de alguna cosa co po al.
«Sien o dolo en los ojos» signi ica an o como que
«pe cibo en mis ojos algo que me desag ada de un
modo pa icula , de un modo que indico, pa a ab e-
ia , con la palab a dolo ». En
la ciencia, á esas pe -
cepciones que nos ienen de los ó ganos singula-
es, las llamamos sencillamen e sensaciones o gá-
nicas
(O gange ühle).
Las sensaciones cons i uyen una pa e del sabe
i o. «La sensación del dolo » signi ica hace se
uno conscien e del dolo . El sabe i o puede, en
e ec o, halla se p eocupado
y
dominado comple-
amen e po de e minadas sensaciones. Cuando yo
me coloco den o de un baño á una empe a u-
a ag adable, puedo ce a los ojos
y
abandona -
me casi po comple o á la sensación que el baño
despie a en mi piel. En de e minadas ci cuns an-
cias se oscu ece de al mane a la sensación de los
ó ganos pa icula es, que apenas la pe cibo. Po
ejemplo, cuando e lexiono sob e algún p oblema
pe maneciendo en posición ho izon al, no sien o
mis ex emidades in e io es sino en g ado muy li-
mi ado. Es p ecisa una cie a a ención pa a eco-
noce que, aun en el momen o en que me hallo en-
egado á mis e lexiones de la mane a dicha, no
he pe dido comple amen e la sensación de aquellas
ex emidades.
Debe aquí no a se de especial la ci cuns ancia
siguien e: que las sensaciones que adquie o po los
dis in os ó ganos son de in ensidad di e en e
y
de
di e en e ue za dominado a. Las sensaciones que
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

87
adquie o po medio del apa a o isual son—en mí
—las más i as. En es ado de igilia no las puedo
jamás sup imi comple amen e. Cuando cie o los
ojos, no po eso dejo de e del odo. Sin duda que
el mundo ex e io pe manece ce ado pa a mí; pe o
yo eo an e mí el campo oscu o, lo cual quie e de-
ci an o como que engo en
mi
apa a o ne ioso
isual la sensación de hechos acon ecidos. Es a
sensación puede halla se muy a enuada, po ejem-
plo, en el caso de es a yo expe imen ando sensa-
ciones ag adables de la piel; mas nunca puede se
o almen e sup imida.
Po el con a io, las sensaciones que adquie o
po medio del iñón son an oscu as, que pod ía
duda de su exis encia si no supie a que hay hom-
b es que padecen in lamaciones enales, los cuales
pe ciben sensación de dolo en los iñones,
y
no
me ie a obligado á admi i que en es e enómeno
no se a a más que del aumen o de una sensación
que
de no ma
ya enía exis iendo. Yo, po azones
que aho a no puedo desen ol e , admi o que en
es ado de igilia
y
de salud, enLo con inuamen e
la sensación de odo mi cue po, pe o sin iendo las
di e en es pa es del mismo con i eza muy des-
igual. Es a sensación o al, aunque oscu a, en la
cual a e iden emen e en uel o ambién el oscu o
sabe po encial, es lo que o ma mi
Yo.
En los ca-
sos en que exis en exci aciones dolo osas ó mo bo-
sas, se da uno conciencia de es a sensación o al
con mucha mayo i eza que en es ado no mal
y
anquilo. Las palab as del ac o : «Cada dedo es
un
ey»
(Jede Zoll ein
k
-
onig), ó es as o as de Egmon :
88

_FISIOLOGÍA
DEL DERECHO
«En odas nues as enas sen imos deseos huma-
nos» ( Wo wi
menschliche Regio' in alíen Ade n.
Mien),
p es an o ma poé ica á mi a i mación.
Las sensaciones ienen p opiedades di e sas, se-
gún los ó ganos de que pa en. En el lenguaje
de los psicólogos es as p opiedades se designan
con el nomb e de cualidades.
La di e en e cualidad de la sensación depende,
según lo enseña la isiología, de la pa icula na u-
u aleza (de la ene gía especí ica: Joh. Miille ) de
los dis in os ne ios. Cie o que es a doc ina no se
apoya más que sob e una especulación; pe o la es-
peculación s muy undada
y
su esul ado es gene-
almen e in eligible. Con una máquina de coce no
se puede cose , ni con una de cose se puede coce .
Ningún apa a o puede unciona sino con o me á su
cons i ución. De donde esul a e iden e la a i ma-
ción de que el ne io de la isión no puede se i
pa a o a cosa sino pa a acili a la sensación de la
luz. Es a unción esponde á su cons i ución, es o
es, á su ene gía especí ica, y el auxilio mismo que
el ne io p es a iene una de e minada cualidad.
Pe o, po o a pa e, las sensaciones o ales o e-
cen ambién una se ie de ca ac e es comunes, á
89.be :
L° Las sensaciones pueden oscila en e una si-
uación media (indi e encia) y dos ex emas, que
pueden se de ag ado ó de desag ado.
Si me p egun a a alguien aho a, en el momen o
en que es oy anquilamen e sen ado, si expe i-
men o sensación alguna de mis odillas, le con es-
a ía con un
sí.
Yo sé ó sien o que engo odillas.
kOT E
n k,seq
(
1
14,
5/"
.
FISIOLOGÍA DEL DERECHO :
Pe o no se ía capaz de deci si es a sensación es
ag adable ó desag adable.
2.° Todas las sensaciones se hallan localizadas.
Cuando en el in e io de mi cue po me da de p on o
un dolo , inmedia amen e sé dónde iene és e su
asien o. La expe iencia me enseña que, en e ec o,
puedo señala con el dedo la egión dolo ida. An es
de halla me en ap i ud de pode indica con mis
manos olun a iamen e las a ias egiones de mi
cue po, he enido que ap ende á palpa és e apli-
cando las manos á él. Pe o el pode yo localiza las
sensaciones mismas, el pode las e e i á un luga
de e minado, el pode , po ejemplo, dis ingui in-
media amen e un dolo que engo en la cabeza de
o o dolo que sien o en la a iculación de la odi-
lla, es e pode de localización se halla con enido en
la sensación misma, nos es dado o igina iamen e,
y
o ma, según he demos ado en o as ocasiones,
una de las uen es de las que emanan nues as e-
p esen aciones de la ex ensión (1).
3.° La sensación depende de la unción del ó -
gano. Pa a bien en ende es e momen o, debemos
di idi el conjun o de los ó ganos en dos g upos.
En el p ime o colocamos aquellos ó ganos ó seccio-
nes de ó gano cuya unción consis e únicamen e en
se i de medios pa a las sensaciones, como, po
ejemplo, los
ne ios
sensi i os. Cuando uno de es os
ne ios es exci ado, despie a en noso os una sen-
sación.
Es a
es su unción p opia. Si la exci ación
(l) Véase ace ca de es o
Es udios sob e la conciencia
y Es u-
dios
sob e la asociación de los ep esen an es.
96

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
no sea habi ual ú o dina io. Pe o po lo que he
ap endido en el come cio
y
a o con o os hom-
b es, la pé dida ocasionada po g a es inju ias
pe sonales es la que debe se mejo conocida
y
la
que, po lo mismo, ha de p es a se más al aná-
lisis. Supongamos el caso de que uno me echase en
ca a que yo me había conducido con él desleal-
men e.
Hay que pensa que oda mi educación, odo el
ho izon e de mi sabe po encial en lo ela i o al co-
me cio social, esul a á e uel o
y
as o nado en
su o den po el ep oche. Po egla gene al, no me
hago ca go de que yo ob o lealmen e, ni de que
como leal se me iene, así como dejo de ap ecia
o os muchos elemen os ó pa es de mi conciencia.
Pe o no bien me ha sido di igido el ep oche, apa-
ece súbi o cuán ín ima
y
mul i o memen e unida
se halla la ep esen ación del
econocimien o
de mi
leal ad con el con enido de mi sabe po encial. Pues
inmedia amen e— an luego como desapa ece la b e-
e pé dida, an es mencionada, de las ep esen acio-
nes de las palab as—b o an de mi sabe po encial
ep esen aciones que han sido p o ocadas po el
ep oche, que se hallan es echamen e ligadas con
és e y con las que no se amolda el nue o enlace
(es o es, el enlace con el ep oche). El nue o enla-
ce se es á á cada paso in oduciendo en el sabe i-
y
o,
y
de es a mane a la desa monía se es á man e-
niendo cons an emen e i a
y
se hace insopo able.
Pe o ¿de qué mane a sen imos la pe u bación?
Aquí engo que en a en la cues ión de la localiza-
ción de la sensación.

FISIOLOCIA DEL DERECHO

97
Conocido es de los pa ólogos el hecho de que
las sensaciones pueden ex ende se desde el luga
de su nacimien o á o os, ó pa a emplea la exp e-
sión écnica, pueden i adia . Así, los dolo es que
pa en de un dien e pueden i adia á oda la mi-
ad co espondien e de la ca a. Aho a, es a i adia-
ción iene ambién luga en las sensaciones aními-
cas. Las ases: <me sal a el co azón de aleg ía»,
«es e hecho debe op imi le el co azón», «el e o
ha pues o en pelig o mis miemb os» y o as seme-
jan es, indican con cla idad que cie as ep esen a-
ciones se enlazan con sensaciones i as de los ó -
ganos. Lo cual ocu e en p ime é mino con sen-
saciones en el co azón
y
después con sensaciones
en la piel y en los músculos olun a ios.
Las que mayo in e és o ecen son las sensacio-
nes en el co azón. La ecuencia
y
i eza de es as
sensaciones es lo que ha inducido á c ee que el
alma eside en el co azón. Es a opinión no encuen-
a ya hoy quien la de ienda. Pe o la opinión según
la cual el co azón sea la sede de los a ec os
y
de las
sensaciones anímicas i e aún hoy día y no ha lle-
gado á desapa'ece ni aun de los cí culos de médi-
cos. En la lengua del pueblo y en la de los poe as
se usan oda ía mucho, como en siglos pasados,
las exp esiones «co azón noble», «co azón ale o-
so», «homb es de co azón», «blando co azón de las
muje es», «co azón aman e», e c.
Pe o en es o somos íc imas de una is e ilu-
sión.
Si
me uese líci o ale me de un símil, di ía
que el co azón no es más que un escla o del alma.
Cuando és a su e algún queb an o, aquél
se end,
98

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
is ece. Las ep esen aciones de oda clase, o a
p o oquen is eza, o a aleg ía, nacen en la co eza
ce eb al. Pe o el co azón es á ligado con el ce eb o
po medio de ne ios especiales. I's a ligadu a no
ha podido se oda ía pues a en cla o en oda su
longi ud po los ana ómicos; pe o la exis encia da
la misma es á comp ob.da po medio de expe i-
men os hechos en los animales. En los úl imos
iempos ha no i icado un médico uso, el D . Salo-
mek, que puede aumen a á olun ad los la idos
del co azón. El D . Salomek ha enido la bondad
de demos a me la e dad del hecho, quedando yo
con encido de la exac i ud del mismo.
Aho a, cuando cie as a ecciones psíquicas, po
ejemplo, las que causan las inju ias pe sonales,
ob an sob e el co azón g acias á los ne ios que
unen á és e con el ce eb o, el co azón al e a su ma-
ne a de la i
y
el o den de los la idos. Y en el mo-
men o que el co azón comienza á la i más ápida
ó
más len amen e, se al e a la posición in e media
de indi e encia de aquellas sensaciones que nos lle-
gan po el co azón; sen imos algo en és e, po que
la sensación se localiza, y nos pa ece en onces que
el co azón sea la sede de las sensaciones anímicas.
Es a apa iencia iene apoyada po la ci cuns ancia
de que las sensaciones que en cie os casos se pe -
ciben en la cabeza misma, sólo son i as al comen-
za el enómeno, pe o inmedia amen e quedan sob e-
pujadas
po
las sensaciones en el co azón, en la piel
y
en los músculos del onco. A consecuencia de cie -
as no icias, los la idos del co azón se hacen menos
€cu nies, y en cambio m4s pode osos. Cuando «el
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

99
co azón la e di ícilmen e en el pecho», «le co e á
uno el ío po la piel»
y
se encuen a aba ido é in-
capaz pa a ealiza ningún hecho de ene gía (con-
acción muscula ). Es as sensaciones p eponde an
de al sue e, que hacemos en onces muy poco caso
de las mismas sensaciones que expe imen amos en
la cabeza. Además, en los homb es cuyo co azón no
es no mal,
y
en los cuales, po lo mismo, son ue -
es las sensaciones que acompañan á. la al e ación
en los la idos co diales, puede con acilidad se p o-
ocada la opinión que coloca en el co azón exclusi-
amen e la sede de las sensaciones anímicas.
Las sensaciones en el co azón sólo de un modo
secunda io se enlazan, pues, con enómenos psíqui-
cos. Y una cosa, análoga que con las sensaciones
en el co azón, su, ede con las sensaciones en la piel
y
en los músculos. La p ime a sensación que se
enlaza con cie as pe u baciones en la ida ep e-
sen a i a pa e del ce eb o mismo. Yo sien o en la
cabeza la pé dida de las ep esen aciones en el mo-
men o de la inju ia,
y
en la cabeza sien o el o -
men o que a unido á las ep esen aciones que muy
luego su gen y que se ep oducen á menudo. Pe o
las sensaciones no p edominan en la cabeza. Yo las
he descubie o en mí g acias á una a ención especial,
y
mi descub imien o no ha sido econocido has a el
p esen e sino po muy pocos homb es,
y
pod ía
muy bien deci que no lo ha sen ido ninguno. Sin
emba go, las sensaciones que i adian sob e el co-
azón, la piel
y
los músculos son, po lo gene al, e-
conocidas. C eo, po an o, que á es as sensaciones
secunda ias es á las que se alude cuando se p o ie-
100

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
en cie as exp esiones—co no sen imien o del ho-
no , sen imien o del '
.
mo , sen imien o del de e-
cho—con las que se indican sensaciones anímicas.
Pe o con odo es o no sabemos lo que signi ican las
ases «sen imien o del de echo», «sen imien o del
amo », «sen imien o del hono ». Pues, en e ec o,
has a aho a sólo hemos hablado de la localización
y
de cie os ca ac e es gene ales de las sensaciones.
Pa a ocupa nos más di ec a
y
de alladamen e de
las dichas sensaciones, es p eciso que p ocu emos
indaga
y
es udia , caso po caso, las ep esen acio-
nes de que cons an las ideas del de echo, del hono
y
del amo . En el p esen e esc i o únicamen e me
he p opues o ocupa me de la idea del de echo, á
cuya discusión
y
examen consag o las siguien es
secciones.
17 4.1•E.Unmw-

••
n
••
n
••••••••01.
CAPÍTULO II
EL DERECHO Y LA LEY
3
SECCION I
i

Sob e el alo psicológico de los con a os.
Todos los con a os ienen como undamen o
mani es aciones de la olun ad pa a hace ó deja
de hace algo en de e minadas condiciones. La ma-
ni es ación de la olun ad debe se lib e en el sen-
ido usual de la palab a Si se demues a que la
mani es ación de la olun ad ha sido a ancada po
ue za— . g ., median e la o u a—el alo del
con a o disminuye ó se anula del odo. Además, la
mani es ación de la olun ad debe se el p oduc o
de una conciencia no mal. Si se demues a que la
dicha mani es ación se ha e ec uado po un suje o
de esos que se hallan en el es ado de inimpu abili-
dad
(nzu echnun9s ahiyhei ),
esul a igualmen e
soca ado el alo del con a o. Pe o ¿po dónde
y
en
i ud de qué sé yo que el homb e con quien celeb o
un con a o es un homb e psíquicamen e no mal?
Es a cues ión, mi ada desde el pun o de is a

102

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
p ác ico, iene una impo ancia subo dinada. Cuan-
do yo no ad ie o en el o o con a an e nada que
si a pa a despe a mi sospecha de incapacidad,
debo conside a le como no mal. Pe o pa a el análi-
sis psicológico el p oblema es de g an anscen-
dencia.
También sob e es e asun o he mani es ado ya
epe ida
y
ex ensamen e mis opiniones; sólo oy,
po lo mismo, á epe i aquí en pocas palab as lo
más necesa io pa a la in eligencia de la p esen e
exposición.
La conciencia de mi semejan e, del homb e que
engo
á
mi lado, iene
á
se despe ada po la obse -
ación que hago del mismo median e mis sen idos;
sin emba go, ya al p ime golpe de is a enLso
á
edo homb e po un cue po do ado de conciencia, á
no se que hubie a alguna señal en con a io. ¿De
qué mane a llego
á
o ma me es a oponión? ¿Aca-
so po medio de azonamien os lógicos? Cuando me
encuen o en la calle
á
un homb e, pa a
mí comple-
amen e desconocido, inmedia amen e y sin más
delibe ación le engo po un indi iduo conscien e.
Pa a ello no ealizo ningún g an abajo men al, ni
engo conciencia de habe lo ealizado. El abajado
que ma cha po la ca e e a, g a emen e ca ga-
do, ampoco ealiza p obablemen e ese abajo
men al,
y,
sin emba go, po el hecho de saluda á
los pasaje os que encuen a á su paso, da á enl en-
de que conside a
á
odos ellos como homb es cons-
cien es.
Aquí ocu e lo mismo que á la is a de una nue-
a pe aca ce ada. Aunque no la eo, a ibuyo una
.....1.1.1
n
1,773.11.1•1,-.41.171•111.1•11,
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

103
ca idad in e na á la pe aca. Mi ep esen ación de
és a se halla compues a (asociada) de a ios ag-
men os, á sabe : de la ep esen ación de la o ma,
de la del colo , la ca idad
y
o as pa icula idades.
En el momen o que eo un cue po que enga la o -
ma de una pe aca, es e ocado en mí odo el com-
plexo de és a, supongo
y
exijo al al cue po am-
bién una ca idad,
y
me causa g an so p esa el en-
con a me á la pos e con que me he engañado, po
cuan o lo que engo delan e no es más que un pe-
dazo de ca ón en o ma de pe aca. Con mucha e-
cuencil me han ocu ido casos de es os con las lla-
madas en anas ciegas ó igu adas. Cuando, al
camina , eo las en anas de un edi icio,
y
luego,
al ace ca me, econozco que una de es as en anas
es ciega, expe imen o siemp e so p esa, á pesa de
no habe pensado an es en la cosa. La so p esa ie-
ne luga en el momen o en que econozco que la
o ma
y
el colo no coexis en en es e caso con los
es an es ca ac e es del complexo. Igualmen e po-
seo den o de mí la ep esen ación compleja del
homb e do ado de conciencia., po lo mismo que
ligo con la ep esen ación de la apa ición ex e io
de los homb es aquello que siemp e a unido á la
ep esen ación de la o ma
y
de los mo imien os
de mi cue po,
es o es,
mi conciencia.
Yo no conozco
más que una sola conciencia--la mía—la cual en-
go po
no mal, y
po no mal la end ía aun cuando
á los demás, á, causa de las mani es aciones obje i-
as de la misma, les pa eciese ano mal.
Cuando, pues, celeb o un con a o con un indi-
iduo, le a ibuyo una conciencia igual á la mía,
104

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
siemp e que no haya ninguna señal os ensible que
lo impida.;
le mn i o mi conciencia, é
in oduzco
po consecuencia de es o, su mani es ación de o-
lun ad en la es e a de mis ep esen aciones.
Aho a, an luego como he celeb ado un con a o
bona ide,
la con ianza que en el mismo he pues o se
da en el o den ó disposición in e io de
mis
ep e-
sen aciones. Pe o cuando la expe iencia me mues-
a que el con a o queda o o, aquel o den in e-
io se conmue e,
y
la conmoción in e esa mi
sen imien o. En e ec o, cuando e lexionamos an-
quilamen e sob e el asun o, podemos condena mo-
almen e la up u a del con a o con pe ec a inde-
pendencia in e media ó de indi e encia. Pe o la
pe u bación causada po la
p ime no icia
del om-
pimien o del con a o ans o na el cu so no mal
de nues as ep esen aciones, desaloja al sen imien-
o de su posición in e media ó de indi e encia, em-
pujándolo hacia el ex emo del desag ado,
y
es e
sen imien o desag adable es lo que que emos sig-
ni ica con la palab a <o ensa»
(Ve le zsein).
Son
ambién elemen os que in luyen en la impo ancia
y
alo del ans o no indicado, la cuan ía de las pé -
didas eales ó supues as que de i an de la up u a
del con a o, la mayo ó meno con ianza que se u-
ie a en la pe sona que lo ha o o, la i i abilidad
del ce eb o de cada uno, y po in la solidez con que
las ep esen aciones es én o denadas den o de cada
cual. Pe o sea mayo ó meno la conmoción ó as-
o no p oducido, sién ase más ó menos p o unda-
men e, lo cie o es, que á es a conmoción es á. lo
que nos e e imos cuando decimos que el ompi-
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

105
mien o del con a o nos ha o endido en lo ín imo.
Aún nos da emos cuen a más exac a de lo im-
po an e que es es o cuando e lexionemos, que odó
el
come cio social se basa sob e los con a os, pues
aun cuando no siemp e los celeb amos de un modo
explíci o, es indudable que en medio de ellos nos
desa olla nos
y
c ecemos.
Tan p on o como el niño comienza á es e io i-
za se po medio de palab as
y
á en ende la len-
gua (1), ya es á celeb ando con a os con lo que le
ci cunda. La mad e le dice al niño que debe se bue-
no, que así le que á ella,
y
le da á dulces,
y
odo
sucede á con o me se p ome e. Po su pa e, el niño
p ome e se bueno,
y
no pocas eces añade condi-
ciones
al
con a o, como és a: «Te que é mucho si
me lle as con igo»,
y
o as a ias. Cuando alguno
en a á se i un empleo ó á o ma pa e de una
liga, de una sociedad ó de o a cualquie a eunión
de homb es, llámese como quie a, acep a odos los
de echos
y
debe es con ac uales que de i an de
los nue os ínculos con aidos. Así, pues, odos
- los elemen os ó pa es de mi sabe po encial ocan e
al come cio social ienen á pone se en acción g a-
cias á las expe iencias sob e los con a os
y
sob
el alo de los mismos. Po consecuencia, el om-
pimien o del con a o conmue e uno de los elemen-
os ó
p
a es undamen ales de mi o al depósi o in-
e io .
(1)
Seg-Un he demos ado en mis
Es udios sob e
las
ep esen a-
ciones de palab as,
es os dos mo imien os coinciden, aunque apa-
en emen e haya en e ellos di e encias de iempo.
112

FISIOLOGÍA
DEL DERECHO
Lo que indican es os ejemplos podemos exp e-
sa lo en é minos gene ales, diciendo:
«Mi de echo
signi ica la libe ad que me concede
un
de e minado
cí culo de homb es pa a hace ale mi olun ad en ca-
sos de e minados».
Pod ía, po consecuencia, pa ece , en is a del
análisis que acaba de hace se, que la noción de la
ue za no se halla, en modo alguno, con enida en
la
noción del de echo. Pe o no es así. Como in en a é
demos a en el cu so de es e abajo, la noción
de
la ue za cons i uye un elemen o indi isible de la
del de echo. Po de p on o podemos no a lo si-
guien e. Que si yo no hubiese adc
i
ui ido la expe-
iencia de que puedo á olun ad apode a me de
cie os obje os
y
u iliza los,
no
se ía capaz de
concebi ni comp ende la libe ad que se me con-
cede pa a dispone de un obje o ó de cualquie a
o a cosa, según lo que enga po con enien e. Po
lo an o, la ep esen ación de
mi
ue za, de
los
impulsos de
mi
olun ad, iene que halla se nece-
sa iamen e con enida en la idea del de echo. Así
las cosas, lo indicado pa ece que hagamos una ul-
e io in es igación de lo que sean las elaciones
ju ídicas eales. Aho a, en las dos secciones si-
guien es, me p opongo es udia el in lujo que
la
ue za eje ce en el desa ollo del de echo.

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

113
o

SECCIÓN III
,0
Sob e el in lujo de la ue za en el de echo in e nacional
y en el de echo p i ado.
?,1
la

Supongamos que dos Es ados se hallan en gue
La


a en e sí. Mien as és a du a, odos los pac-
os y con a os (1) que an es man enían las buenas
le

elaciones en e ambos Es ados se conside an nu-
la


los; en e ales Es ados ha dejado de exis i el de-
echo in e nacional. El pode de cada Es ado se
e
-
halla en e al pode del o o. Después que han e-
de

nido luga los encuen os,
y
cuando ambas pa es
de


han p obado sus ue zas, es cuando po in se acude
á un a mis icio. En onces se hacen ecíp ocas con-
a

cesiones, mayo es ó meno es, según el esul ado de
o

la lucha. El encido se some e al encedo . Se ce-
OS
leb an nue os con a os, se da ue za o a ez á los
con a os an iguos,
y
en suma, o a ez comienza á
exis i en e los dos Es ados un de echo in e nacio-
nal. Aho a bien: no puede o ece se la más mínima
[1.

duda de que en es e caso el nue o de echo es un
es

p oduc o de la gue a, de que su o igen es debido
al empleo de la pu a ue za. Pe o ¿deja po es o de
la

se de echo? Cie amen e que no. En el momen o
que las dos pa es p es an su con o midad á la nue-
a si uación de las cosas median e un p o ocolo,
(1)
P escindo al habla de es e modo de algunas a ísimas ex-
cepciones, co no el econocimien o de la C uz 'Roja, . g ., y de los
llamados de echos de la gue a.
114

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
es á celeb ado un nue o con a o, é implíci amen e
queda c eado un nue o de echo.
P osigamos. Han anscu ido cincuen a años
desde la celeb ación de aquella paz. En es e in e -
medio, el encido de an es se ha ehecho, ha edo-
blado sus ue zas,
y
po el con a io, el encedo se
ha en anecido con iando en su pasada ic o ia y ha
disipado una pa e de sus ene gías en sen i se ue -
e. O a nue a gue a es alla, de nue o cesa odo
de echo in e nacional, de nue o adquie e odo su
dominio la ue za b u a. Pe o los papeles se han
cambiado,
y
el encido de an es esul a aho a en-
cedo . Después que la lucha se ha decidido, se i ma
o a paz Aho a el an iguo encedo iene que ha-
ce concesiones,
y
el de echo in e nacional que se
o igina en e los dos Es ados es di e en e del de e-
cho in e nacional an iguo.
A poco que se e lexione se ad e i á que el de-
echo
y
los de echos de los indi iduos den o del
Es ado se p oducen
y
desa ollan de mane a análo-
ga á como se p oduce
y
desa olla el de echo in e -
nacional.
Cuando dos indi iduos co en po un camino en
compe encia, el p emio de la ic o ia co esponde
á aquel de los dos que ha mos ado se más ue e
en la ca e a. Cuando dos zapa e os se ponen en
compe encia, el p emio ecae sob e aquel que ha
mos ado se más ue e en la zapa e ía. Cuando
p egun amos en qué manos se acumula la iqueza,
debe íamos ambién con es a que en las de aque-
llos que son los más ue es pa a adqui i ganan-
cias
y
pa a cuida
y
conse a lo adqui ido.
a
e in
..
a
edí.
edo
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11.11
luan.
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

115
Lo
mismo exac amen e ocu e en las indus ias,
en el come cio, en el a e, en la ciencia, en la ad-
minis ación
y
en la gue a: apa e de cie os ca-
sos anómalos, el p emio co esponde po lo egula
al más ue e, y el que ob iene el p emio adquie e
el de echo.
Si
el p emio consis ía en dine o, sole-
mos deci que lo ha adqui ido jus amen e, en bue-
na lid. Si el p emio e a un empleo, conside a nos
al encedo como el poseedo legí imo de dicho
empleo.
Tan luego como las ene gías cambian de si io,
cambian ambién de si io los de echos. El zapa e o
que se halla al p esen e subyugado
y
es pob e,
puede en el anscu so de un decenio, con un asiduo
abajo, con e i se en un ico. Dine o, posición,
hono es, odas las cosas eales ó ic icias que pa-
seemos legí imamen e ó que aspi amos á posee ,
no son o a cosa más que equi alen es del abajo
que empleamos,
y po eso—sal o cie os casos anó-
malos—al mayo abajo, al mayo gas o de ene -
gía, debe íamos concede la mayo suma de i-
queza.
Si bien he es ablecido un pa alelo, como se aca-
ba de e , en e el de echo in e nacional
y
el de e-
cho p i ado, no se me ocul an las di e encias que
exis en en la conquis a ó adquisición de las acul-
ades que uno y o o conceden. Du an e la gue a
se p escinde de odos los con a os y no se apela
más que á la ue za b u a. Pe o en iempo de paz
las elaciones
y
los cambios p oceden po sí mis-
mos, na u almen e, ealizando y a i mando siem-
p e los p incipios del de echo.
Uno
de los medios
116

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
más impo an es pa a ello lo o ece la pe mu a
y
singula men e el medio gene al que a o ece o-
das las pe mu as, el dine o. El dine o es cabalmen-
e un equi alen e del abajo, econocido como al
po odo el mundo. Todo cambio de luga del dine-
o implica un cambio de luga de la ue za. En las
elaciones in e nacionales se ha ido segu amen e
p oduciendo un cie o o den; mas es e o den no ie-
Le aún bas an e ue za pa a p e eni algunos cam-
bios de luga e up i os ó epen inos.
Sin emba go, la di e encia
á
que se acaba de
aludi no a ec a al ondo del asun o.
An e odo, mi a i mación de que en la gue a no
se hace ale más que la ue za b u a, no es más
que una
licencia poé ica,
que me da ocasión pa a se-
gui las enseñanzas de un dis inguido ju isconsul-
o,
y
pa a designa el pu o pode isico como con a-
pues o al de echo—lo que Ihe ing, en su opúsculo
La lucha po el de echo,
exp esa diciendo se la es-
pada sin la balanza.—En p incipio, odos los pode-
es son un p oduc o de las ue zas ó ene gías que
ob an. El ab ican e más ue e ence á los más dé-
biles, po que dispone de más ob e os, de mejo es
ob e os, de mejo es máquinas, de más capi al
y
de
mejo cabeza;
y
el Es ado más ue e iun a so-
b e los más débiles de la p opia mane a, po -
que dispone de más
y
mejo es soldados, de más
máquinas, de más dine o
y
de un gene al mejo . La
ciencia ha pe eccionado los medios que si en pa a
la gue a, lo mismo que ha pe eccionado los
que
si en pa a la ab icación.
Aquí como allí los e ec os siguen inde ec ible-.
' iuu a
) ece
njuil.
majo
hi
diez.
• En 11
alnen l
1119
)s
I nno
s aís
a
i i
'ES
io
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

117
men e á las causas. Que en la gue a mue an los
homb es, el que en cie as coma cas se desconozcan
los de echos de los indi iduos, el que los in e eses
de la cul u a su an queb an os á menudo, son he-
chos que con is an el ánimo de las pe sonas aman -
es de la humanidad; pe o odo ello deja in ac a la
esencia de nues o asun o. Y es a esencia consis e
en que la ue za es un elemen o que con ibuye á
al e a las elaciones ju ídicas. Puede sin duda ad-
mi i se la posibilidad de que un Es ado haga ale su
ue za en e á o os Es ados ecinos sin acudi al
medio de la gue a, que es con a io á la cul u a.
Po ejemplo, una liga de la paz pod ía pone nos en
si uación de que la gue a uese sus i uida po el
a bi aje. No ya an sólo po un a bi aje enca gado
de esol e cuál de los dos con endien es iene de-
echo, según los pac os an e io men e es ablecidos:
semejan e ibunal hab ía de p oduci pocos bene-
icios, á mi modo de e . Po que si un Es ado más
ue e impone á o o Es ado más débil un g a e
ibu o po medio de un con a o, es cla o que se-
gún es e con a o el de echo es a á de pa e del
Es ado que exige el ibu o. Pe o si las elaciones
de ue za cambian
y
el Es ado que an es e a el más
débil ha llegado á hace se aho a el más ue e, di-
ícilmen e pod á decidi un ibunal a bi al que pa-
gue el ibu o dicho Es ado. Un ibunal semejan e
pod ía esol e que oda la Eu opa debe aún hoy
paga ibu o al O ien e. La liga de la paz que yo
me igu o debie a cons i ui un ibunal a bi al
que alla a de un modo análogo á co no lo hace el
ju ado en las con iendas pací icas de las exposicio-

118

FISIOLOGÍA DEL DERECII0
nes indus iales, á de un modo análogo á como alla
el ibunal a bi al en Lis maniob as mili a es. En
es os dos casos que acabo de ci a el ibunal de á -
bi os no decide más sino quién es el más ue e en
la ealización de un eje cicio de ap i ud ó des eza.
Si se o mase es a liga, se ía posible que cesa an
odas las c ueldades de la gue a, y el de echo in-
e nacional se i ía plegando paula inamen e á los
cambios de luga en la ue za de los Es ados.
Es e caso de la cons i ución de la liga no lo p e-
sen o más que á guisa de ejemplo, como una cosa
en que se puede pensa . ¿Se ía p ác icamen e ac-
ible
y
uc í e a'? Es o ni lo a i mo ni lo niego.
Pe o con que el caso sea imaginable me bas a pa a
demos a que el hecho de que en la gue a se em-
plee el pode ísico no cons i uye un a gumen o
que p uebe que el de echo in e nacional
y
el de e-
cho de los indi iduos se di e encian esencialmen e
po el modo como uno
y
o o nacen. Tan o en el
p ime o como en el segundo, el de echo es un p o-
duc o de la ue za, un esul ado de ene gías que se
hallan acumuladas, o a en lcs Es ados, o a en los
indi iduos,
y
que se ponen en ac i idad.
Sin emba go, en el come cio social in e iene
una ci cuns ancia que ningún papel juega en el na-
cimien o ni en la his o ia del de echo in e nacio-
nal. Me e ie o al amo de los indi iduos en e sí.
No cabe duda de que el amo ecíp oco de algunos
indi iduos con ibuye mucho á lle a á madu ez
las elaciones ju ídicas. Es una cosa cla a que el
amo ecíp oco en e a ón
y
muje ha sido causa
de mu uas concesiones, é implíci amen e de ela-
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

119
ciones ju ídicas. Aho a, lo que es pa a mí dudoso,
es si hay algunos p incipios ju ídicos cuyo o igen
no se deba al amo . Pues aun en las elaciones en-
e a ón
y
muje no su ge ninguna clase de de e-
cho exclusi amen e del amo , ni ampoco de la mu-
ua decla ación de amo . En el con a o de ma i-
monio, la p ác ica ó eje cicio de cie as acciones
hab án hecho que los con ayen es se hayan p o-
me ido de e minadas p es aciones, y de la ejecu-
ción de es as p es aciones empeza on á nace los
de echos. Y si nos p egun amos qué de echos p o-
ceden del amo ,
y
sólo del amo ue a del ma imo-
nio y de sus sus i u os, halla emos la con es ación
conside ando los en e mos, los des alidos, los men-
digos. P o es as de amo á la clase pudien e no al-
an en los mendigos, y es posible que en de e mi-
nadas ci cuns ancias esas p o es as espondan á la
e dad. Pe o en ningún caso nacen de aquí de e-
chos. Cuando el ico dis ibuye dine o en e el pue-
blo, ese dine o no a á pa a á aquellos indi iduos
que más han amado á los icos, sino á aquellos o os
que cogen ese dine o con sus manos
y
lo a ienen;
á aquellos que demues an habe adqui ido la po-
sesión del mismo po el abajo muscula . El amo
es un excelen e don di ino cuando se asocia
í
la ue za
y
dulci ica el empleo de és a. Debemos
ama al pob e
y
al des alido; pe o el amo de és os
hacia el ico se conside a po pun o gene al como
un amo desp opo cionado é i egula .
120

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
SECCIÓN IV
Sob e el libe alismo
y
el conse a o ismo
en la legislación.
Conside o an impo an e la cues ión ela i a al
o igen del de echo
y
o ece an o in e és á mis ojos
el dilucida desde odos los pun os de is a el pa-
pel que en el de echo desempeña la ue za, que no
me pa ece supe luo acumula a gumen os ela i-
os al pa icula , ni po supé iluo lo end ía aun
en el caso de que pudie a supone que con lo dicho
es aba ya con encido el lec o de la bondad de mis
opiniones. Po eso in en o saca aún nue os a gu-
men os de un análisis de los p incipios que si en
pa a di e encia á los pa idos pa lamen a ios, a
sabe , los p incipios del conse a o ismo y el libe-
alismo.
Lo mismo po lo que á es e análisis oca, que
po el impo an e papel que yo a ibuyo á la ue za
en la génesis del de echo, se hace necesa io comen-
za desde luego po indaga la esencia y las uen es
de la ue za.
En la noción de « ue za» no puedo pensa nin-
guna o a cosa sino ene gías ó í ualidades, de las
que pueden dispone co no bien les plazca, o a un
indi iduo, o a una sociedad conside ada como indi-
iduo. Cuando digo que «Ped o es un homb e ue -
e», quie o indica que Ped o iene la posibilidad
de ob a sob e•el mundo ex e io median e una cie -
FISIOLOGíA DEL DERECHO

121
a ene gía, ó mejo dicho, median e una cie a su-
ma de ene gías.
La uen e undamen al de odas las ue zas del
homb e es á en los músculos olun a ios. El hom-
b e más ue e de la ie a ca ece en absolu o de
ue za cuando sus músculos se hallan en o pecidos
de mane a al que no le sea posible ejecu a ningu-
na clase de mo imien os olun a ios. Y aquí cua-
d a obse a que nues a ep esen ación del de e-
cho es á ligada de un modo an in imo con la ep e-
sen ación de los impulsos olun a ios, que pa a el
cadá e —en el que suponemos que no uel e á ha-
be jamás albed ío—no eclama nos de echos. Con
la mue e, queda el indi iduo desp o is o de odos
sus de echos, los cuales—en el supues o de que la
sucesión se halle eglamen nda—sal an al he ede o.
Pe o el abajo posible de los músculos no e-
p esen a ía más que una can idad limi adísima de
ue za, si no uese di igido po la expe iencia. El
niño puede se en cie as ci cuns ancias muy igo-
oso. Pe o mien as ca ezca de expe iencias sob e
el inundo ex e io , ca ece á ambién de ue za. Si,
no obs an e, concedemos de echos al ecién nacido,
se los concedemos p ecisamen e po que espe amos
deuna mane a segu a que llega á á a eso a expe-
iencias. Según se p oduce es e a eso amien o ( ó
sea es e en iquecimien o del sabe po encial) se a
p oduciendo ambién una acumulación de ue za.
Si yo poseye a una pequeña máquina con la que en
un p incipio no podía hace o a cosa que saca
agua, pe o con la que poco á poco hubie a ido
ap endiendo á semb a , á illa , á mole , en una
128

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
á los cambios de luga de la ue za y del de echo.
Lo que signi ica an o co no
que
soda
mani es ación
de la ue za, po lo an o, ambién la del malhecho ,
se ía desde su pun o de is a de echo. Po consi-
guien e, las exp esiones «conse ado »
y
«libe al»
no ienen un signi icado absolu o, sino an solo un
signi icado ela i o á los pa idos que se compa an
en e sí.
Voy á oma como ejemplo del in lujo que pue-
de ene la legislación sob e los cambios de luga
de la ue za las no mas ela i as á la admisión
de los indi iduos á las más al as ins i uciones de
educación del Es ado é implíci amen e á la admi-
sión de los mismos á los más al os empleos. Las
ins i uciones supe io es de educación
y
los más al-
os empleos del Es ado pueden se accesibles á odo
el que enga capacidad pa a conquis a los, sin con-
emplación alguna de su nacimien o,
ó
la posesión
de los mismos puede halla se ese ada, po ejem-
plo, pa a los hijos de las amilias nobles.
En es e úl imo caso, los pues os de mayo im-
po ancia en el Es ado, y po consiguien e una pa -
e de la ue za polí ica, se concen a en un núme o
ela i amen e pequeño de amilias, mien as que
en el caso p ime o el sabe (la ue za en po encia)
y
la ue za ex e io se p opagan
y
di unden sal-
ua iamen e, y el hijo de un po e o puede ácil-
men e sob epuja en la adquisición de ue za al
hijo de un minis o.
No es p eciso demos a más al po meno que el
pa ido pa lamen a io más libe al se á el que em-
plee el modo p ime o.

lo,
ón
D ,
si-
i»
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

129
Si conside amos el caso con de enimien o, ad-
e i emos que el cambio de luga de la ue za
y
el
cambio de luga del de echo se ealizan aquí al
mismo iempo. A la ez que se con ie e á uno el
empleo, se le con ie e ambién la ue za
y
el de-
echo.
Yo, sin emba go, no me he p opues o más po
lo de aho a sino demos a , en p ime é mino, que
la legislación libe al
y
la conse ado a se di e en-
cian en p incipio po la meno ó mayo suma de im-
pedimen os que ponen al caillio de luga del de e-
cho,
y
en segundo é mino, que lo que en odo caso
de e mina ese cambio, es el cambio de luga de la
ue za. Me he ijado sob e odo en es e segundo mo-
men o, po que o ece un a gumen o nue o en a o
de la a i mación de que la ue za si e de sopo e
y
undamen o al de echo.
SECCIÓN V
Relaciones en e el de echo polí ico
y el de echo mo al.
Los casos especiales de que me he ocupado an-
e io men e no se e ie en
más
que al de echo que
se hace e ec i o po medio de la coacción del pode
del Es ado, ó, pa a deci lo con una ieja exp esión,
al de echo polí ico
(poli ische Reci e,
de echo del Es-
ado). Pe o el de echo polí ico no ago a oda la idea
gene al del de echo; á su lado exis e o o, que me
place llama , empleando una locución poco ecuen-
e, de echo
mo al.
La legi imidad de es e empleo
9
130

FISIOLOGÍA
DEL DERECHO
esul a á jus i icada según ayamos haciendo la
exposición de la doc ina.
Pe o an es de pasa más adelan e oy á ha-
ce una compa ación en e el de echo polí ico
y
el
mo al.
Comienzo mi exposición hablando de la mo al
en el más amplio sen ido; pe o en la sección si-
guien e e emos jus i icado el empleo de o a noción
de que después se ha á uso, así como nos con en-
ce emos de que lo que inmedia amen e oy á deci
ace ca de la mo al en gene al debe e e i se en p i-
me é mino al de echo mo al.
Tan o el es udio de la his o ia como la obse a-
ción di ec a del come cio humano nos lle an á e-
conoce que los p incipios de la mo al a ían de un
modo ex ao dina io, según el g ado de cul u a de
los pueblos, según la si uación geog á ica de los
mismos,
y
aun den o de un mismo e i o io, se-
gún la educación, las ocupaciones, la edad, el sexo
y
has a el di e en e pa ido polí ico á que uno pe -
enece. No necesi o aduci muchos ejemplos en
comp obación de es e ase o. Los sac i icios huma-
nos, que en cie os pueblos y en cie os momen os
del desa ollo social se conside an co no ac os ag a-
dables á Dios, en nues os países
y
en nues os
iempos los mi amos como al amen e inmo ales.
En el Á ica cen al, según e ie en los iaje os,
exis en oda ía hoy ibus en las cuales an o los
homb es como las muje es andan desnudos,
y,
sin
emba go, ealizan la ida
y
el come cio social de
un modo no mal. En e noso os, un indi iduo
adul o que andu ie a desnudo po la calle se ía e-
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

131
nido po loco,
y
si se le conside ase en la pleni ud
de sus acul ades, se le a a ía de inmo al en sumo
g ado.
Cuando compa amos los habi an es de un mismo
e i o io, las di e encias no esul an an g andes
como las indicadas; sin emba go, aún son bas-
an e ap eciables. Pa a con i ma lo no engo más
que señala las di e encias que po doquie a se ha-
cen ale , en cuan o á la mane a de concebi
y
juz-
ga cie os hechos, en e iejos
y
jó enes, en e
homb es
y
muje es, en e paisanos
y
mili a es. Pe o
oy á demos a ambién mi a i mación po una
ía indi ec a, ijándome al e ec o en el concep o del
hono .
No cabe la meno duda de que la acción de
un homb e que se con o ma con las leyes del Es a-
do
y
con los p incipios mo ales dominan es en el
cí culo social á, que pe enece, no se puede llama
deshon osa. Po eso una me ma en el hono no
sig-
ni ica
o a cosa sino un ep oche ó censu a po ha-
be come ido una de e minada acción ó habe ma-
ni es ado una in ención (1) que con adicen á las le-
yes del Es ado ó á los p incipios mo ales dominan es
(1)
Me hago ca go ambién de la in ención, pa a p e eni
de
es a mane a la objeción que pudie a hacé seme de que á la mo-
al no pe enecen nnicamen e las acciones, sino ambién las in-
enciones. Desde el pun o de is a de los p incipios, la ex e io-
ización de una in ención se equipa a á una acción. Pe o las in-
enciones que no se han ex e io izado, es como si no exis ie an
pa a los demás homb es. Si yo ue a p o eso (le mo al, p e en-
d ía á la ju en ud con a.la.s ep esen aciones men ales inmo ales,
po que sé que las ep esen aciones son de e minan es de palab as
y de o as ex e io izaciones. Pe o p incipio no nos co esponde
ocupa nos de la ep esen ación inmo al no ex e io izada.
132

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
en el cí culo social á que uno pe enece. De donde e-
sul a que el concep o del hono a ía, . g ., con-
o me a ían las p o esiones que los homb es eje -
cen,
y
que, po an o, es comple amen e dis in o en el
unciona io del Es ado que en el ende o u al, aun
cuando ambos pe enezcan al mismo Es ado
y
es én
obligados á espe a del mismo modo las leyes de
ese Es ado. A esa di e encia en el concep o del ho-
no co esponde á, pues, una di e sidad de p in-
cipios mo ales.
Acaso se obje a á diciendo que lo que únicamen-
e cambia es la mane a de conside a noso os la
mo al, no los sup emos p incipios mo ales mismos,
que pe manecen in a iables; del p opio modo que
son ambién in a iables las leyes de la na u aleza,
aun cuando la mane a de conside a los homb es
es as leyes expe imen e mul i ud de a iaciones.
Po ejemplo, se me obje a á diciendo que la en-
ganza de sang e es un ac o en sí mo almen e e-
p ochable, á pesa de que haya es ado en uso po
la go iempo en cie as ibus
y
aun cuando lo es é
oda ía al p esen e. Pe o ¿quién se á capaz de o -
mula un juicio absolu o ace ca de la mo alidad de
una acción,
y
dónde se hallan las leyes y no mas
que puedan se i le de guía al e ec o? ¿Se i án
pa a el caso las leyes de los Es ados ó de las di e-
en es comunidades eclesiás icas? Si examinamos
la his o ia de ales leyes, apenas encon a emos
una de ellas que hayan acep ado en odos los iem-
pos, y que acep en en la ac ualidad, sob e la que
hayan enido
y
engan un mismo c i e io de juicio,
odas las con esiones eligiosas. Po consiguien e,
e-

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

133
a.

si
que emos p ocede con sujeción á las exigencias
-

cien í icas, no enemos más emedio que juzga los
el

p incipios de la mo al con un c i e io ó medida a-
n


iable,
ó
sea con el c i e io einan e eu el de e mi-
nado cí culo social en cuyo in e és ha de hace se
e

p ecisamen e la ap eciación ó juicio.
Si aho a p egun amos po las ci cuns ancias de
que dependen los p incipios mo ales de cada uno
de los indi iduos, desde luego podemos da una
a


con es ación conc e a, si bien
nega i a,
diciendo que
los p incipios mo ales segu amen e no son inna os.
e
Si al niño de una amilia pagana lo lle an á un con-
en o ca ólico, acep a á sin duda alguna—siemp e
que la educación y uncionamien o de su ce eb o
sean no males—los p incipios mo ales de la Igle-
sia ca ólica, y sob e odo los de aquel con en o. Si
el hijo de un ende o se educa en un colegio mili a ,
se ap opia á-- ue a de casos ano males—la mo al
de los soldados.
Las p opiedades del ce eb o y la p edisposición
he edi a ia pueden in lui en mucha pa e sob e la
conduc a ó mane a de ob a de los homb es,
y
en-
e es os in lujos uno puede se el de p oduci lo
que los
médicos alienis as llaman mo al insana
en e ma
(h ankha e li o al).
Pe o po lo egula los
p incipios mo ales no dependen de la he encia, sino
únicamen e de la educación, ó, dicho con o as pa-
lab as, de cie as
expe iencias que adqui imos me-
dian e
el come cio social. El niño á quien se lle a
al con en o adop a, de con o midad con las expe-
iencias en es e luga adqui idas, la mo al con en-

134

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ual; un niño educado en e una cuad illa de ban-
dole os, adop a la mo al de es a cuad illa, has a que
nue as expe iencias de o a índole que pueda ad-
qui i no p oduzcan en él un cambio de sen imien-
os, y en lo an o un cambio de p incipios mo ales.
Aho a bien: si podemos a i ma que la mo al,
conside ada en gene al, comp ende den o de sí al
de echo mo al, debe emos conclui o zosamen e de
es e análisis que el úl imo, es o es, el de echo mo-
al, depende ambién de las ci cuns ancias enuncia-
das. Sin emba go, como el concep o de lo «mo al»
es an ago, como es á an poco cla amen e de ini-
do, no me pa ece del odo inadmisible que se me
obje ase diciendo que el de echo mo al no es á in-
cluido en el concep o de lo «mo al». Po lo menos
se pod ía deci que el que a i me la iden i icación
de las dos nociones debe p oba la. Po eso oy á
aduci es a p ueba.
Es e iden e que en el concep o de lo «mo al» se
con ienen po lo menos dos cosas: lo mo almen e
bello
y
lo mo almen e necesa io. Lo opues o á lo
mo almen e necesa io cons i uye lo inmo al ; lo
opues o á lo mo almen e bello es lo mo almen e eo
y
mo almen e de o me.
Lo mo almen e necesa io incluye en sí odo
cuan o designamos con la denominación de debe
mo al. Aho a, ya he demos ado en una de las sec-
ciones an e io es, que á odo debe ha de acompa-
ña un de echo co ela i o. Donde exis en debe es
mo ales deben exis i ambién de echos mo ales.
Lo necesa io mo almen e aba ca, po an o, los de-
be es
y
los de echos mo ales.
.e
da
° ail
e
si
In e
lo
b:
no al
se
11,
l
i1.
uni
ación
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

135
Respec o á lo mo almen e bello, no dispongo de
palab as análogas á las de que he hecho uso pa a
ca ac e iza lo mo almen e necesa io; no hay pala-
b as con ayuda de las cuales pode aza aquí los
lími es de un modo an p eciso como los he podido
aza allí si iéndome de las palab as «debe es
y
de echos». Tengo, po consiguien e, que con en a -
me con indica algunas o mas de lo mo almen e
bello. Tales o mas son: g a i ud, compasión, bene-
olencia, magnanimidad.
Debo deci , desde luego, que de e minadas accio-
nes que caen bajo el concep o de lo mo almen e be-
llo, no son en modo alguno debe es mo ales. Y la
p ueba es muy sencilla. ¿Tiene alguien un de echo
mo al pa a exigi de su p ójimo que le a e magná-
nimamen e? E iden emen e que á nadie co espon-
de al de echo. Pues si nadie iene es e de echo, na-
die ampoco end á el debe mo al de ob a magná-
nimamen e. El ob a magnánimo es mo almen e be-
llo, pe o no es mo almen e necesa io. Po el con-
a io, el ob a despiadadamen e es mo almen e eo
y
has a mo almen e ho ible, pe o no es de ningún
modo inmo al.
No oy aho a á in es iga si el concep o de lo
«mo al» incluye oda ía algo más que lo mo almen-
e bello y lo mo almen e necesa io. Aquí, lo que
p incipalmen e me co esponde discu i , es si las al-
e aciones que su en los p incipios mo ales en el
cu so del iempo
y
en elación con los g ados de
cul u a a añen Ú no á lo mo almen e necesa io. P e-
gun a, que sin epa o alguno debe se con es ada
de modo a i ma i o. Y aun más. Yo c eo que las al-
136

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
e aciones que expe imen an los p incipios mo ales
ocan en p ime é mino á lo mo almen e necesa io.
Un niño que en su edad más emp ana sea o-
bado á sus hon ados pad es po una cuad illa de
bandidos puede acep a , en cuan o se e ie e á los
de echos
y
debe es, la mo al del m,.dio que le ci -
cunda. No po ello ha de ca ece de magnanimidad,
de compasión ( espec o á los de su cí culo social),
de g a i ud. Y aun cuando no puede cabe duda de
que lo mo almen e bello su e ambién en el hom-
b e el in lujo de la educación, es, sin emba go, cie -
o que el sen ido de lo bello depende de las na u a-
les disposiciones del homb e, de sus p opiedades
y
ca ac e es he edados en mayo g ado que el sen i-
do pa a ap ecia lo que es jus o en un de e minado
cí culo social. Po an o, una buena educación pue-
de hace mucho más pa a cimen a la mo alidad de
los indi iduos, que no pa a o ma ca ac e es mo-
almen e bellos ó pe ecciona su belleza mo al:
Insis o mucho en que aquí no se dan más que
di e encias cuan i a i as. Hay homb es de mo al
ob usa que con ninguna clase de di ección pueden
se co egidos, mien as que, po el con a io, con-
side o posible despe a , á lo menos en cie o nú-
me o de indi iduos, median e los buenos ejemplos,
la g a i ud
y
la compasión. Sin emba go, mi ado el
asun o en gene al, puede deci se que las ideas so-
b e lo mo almen e ne sa io su en más ácilmen e
el in lujo de las causas ex e io es que las ideas so-
b e lo mo almen e bello. Y lo que del indi iduo se
dice, debe deci se ambién, ocan e al pa icula , de
las colec i idades de indi iduos. Más ácil es que
FISIOLOGÍA DEL DERECHO

137
las ci cuns ancias ex e io es puedan hace que o-
da la población de un cí culo dado cumpla ielmen-
e sus debe es, que no que in undan en esa misma
población la magnanimidad
y
la nobleza de ánimo.
G acias al an e io análisis hemos a e iguado
un impo an e ca ác e del de echo mo al,
y
es la
mu abilidad del mismo. Es e ca ác e le es común
con el de echo polí ico. Pe o no siemp e ma chan
de un modo pa alelo, ni se e i ican al mismo iem-
po los cambios en el de echo mo al
y
en el polí ico.
Po egla gene al, los p incipios del de echo mo al
an cambiando g adualmen e, mien as que el de-
echo polí ico cambia á sal os, ó sea po medio de
la
legislación. Así es como puede da se el caso de
que subsis a aún como de echo una ley polí ica
que há ya la go iempo que no co esponde á los
p incipios mo ales de la población. En globo, no
obs an e, las al e aciones del de echo mo al
y
las
del de echo polí ico es án es echamen e elacio-
nadas. Aquellas leyes polí icas que han dejado de
co esponde á los p incipios mo ales del pueblo, ó
que los con adicen, no du an mucho iempo; la ex-
pe iencia así lo iene demos ado. Un ejemplo de
ello nos lo o ece la abolición de la escla i ud en
Amé ica. Pe o oda ía hay o a ci cuns ancia que
me pa ece con enien e indica .
Como he dicho ya al p incipio de es a sección, la
mo al, é implíci amen e, po an o, el de echo mo-
al, son di e en es en las di e sas clases sociales
del mismo Es ado; di e sidad que se o igina sin
duda alguna po la p o esión que cada cual eje ce
144

FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ne, á no duda lo, de o as ep esen aciones, p o o-
cadas en un caso po la anómala colo ación del
agua, y en el o o caso po sabe que con iene
eneno.
Análogos impedimen os se p esen an cuando
eo los bienes de mis p ójimos. Quizá su gen en
mí las palab as: «pod ía oma los»; pe o bien p on-
o la si uación en que me encuen o despie a o os
complexos de ep esen aciones que me dominan.
La o ganización in e io de mis ep esen acio-
nes de de echos
y
debe es o ma, po consecuen-
cia, la coacción in e io que me impide ejecu a ac-
os inmo ales,
y
al p opio iempo o ma la base de
lo que se llama olun ad mo al.
Pe o al aduci el úl imo ejemplo he ad e ido que
no podía dá sele una aplicación gene al. Hay quizá
o os homb es de ida apa en emen e mo al que
no oban ni es a an únicamen e po emo á las pe-
nas de los pode es mo ales. Además, econozco que
en e la coacción ex e na
y
la in e na se dan an-
siciones g aduales.
Un indi iduo no malmen e cons i uido, á quien
se le haya some ido de jo en al in lujo de los pode-
es mo ales, puede llega á enlaza an ín imamen-
e las ep esen aciones de los debe es mo ales con
odos los complexos adqui idos en el come cio so-
cial, que cuando alcance la edad i il ob e mo al-
men e po i ud de coacción in e na.
An es de conclui de hace la compa ación en e,
el de echo polí ico
y
el mo al, oy á in en a pone
en cla o el concep o del de echo; pues sólo de es a

FISIOLOGÍA DEL DERECHO

145
el
Le


mane a nos se á posible conoce las elaciones que
se dan en e aquellos dos é minos (1).
SECCIÓN VII
o
o.

El concep o del de echo.
Ya en una de las secciones an e io es (cap. I, sec-
ción I, pág. 20
y
sigs.), he es udiado la o mación ó
cons ucción de los concep os. Allí demos é que el
concep o en el sen ido e bal
(im s_p achlichen Sinne)
consis e en una ep esen ación de palab as, á la
cual se enlazan en audo mo imien o las ep esen-
aciones que al concep o mismo pe enecen. Tene-
mos, po an o, que in es iga aho a cuáles son las
ep esen aciones que se hallan enlazadas con la pa-
lab a «de echo». No cabe duda de que algo enlaza-
mos con dicha palab a, pues á no se así no la en-
ende íamos. Pe o pod ía obje a se que mi es udio
ace ca del enlace de las palab as con o as ep e-
sen aciones no se e ie e más que á las cosas
y
he-
chos del mundo ex e io ; mien as que con la pala-
b a «de echo» nos ep esen amos algo que se halla
en noso os mismos,
y espec o de es o, no es posi-
ble da se explicación cla a con las palab as. A mí
me pa ece que es a objeción se puede sos ene me-
(1) has a don'le mi expe iencia de los homb es alcanza, me pa-
ece que sólo de muy pocos p i ilegiados ó ele
g
idos pod á deci se
que su coaccVn in e na pa a ob a mo almen e enga an a ue za,
e
que sea un e dade o impe a i o ca egó ico. Y pa a aquellos que
no conocen la coacción in e na, no end á sen ido ninguno el «im-
pe a i o ca egó ico de la é ica».
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146
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FISIOLOGÍA DEL DERECHO
io si aún añado yo á la misma la obse ación de
que con el concep o del de echo pod á sucede lo
mismo que con los concep os me a ísicos, den o de
los cuales, según han a i mado los ilóso os aun
en es os úl imos iempos, no se puede supone nada
de sensible. Ya he dicho, en una de mis an e io es
publicaciones, mi opinión sob e el alo de los con-
cep os me a ísicos; no obs an e, po la impo ancia
que en gene al iene el asun o y po la signi ica-
ción especial del mismo pa a nues o caso, oy á
discu i lo una ez más.
Me place elegi como base ó supues o de la dis-
cusión el más impo an e de los concep os me a í-
sicos, ó sea el concep o de «Dios», omado, cla o
es á, únicamen e en el sen ido de los me a ísicos.
No nos ocupamos aquí pa a nada del concep o de
Dios según las eligiones posi i as, pues uno de los
ca ac e es p opios de és as es el de apoya se sob e
no icias indi ec as enidas del mundo ex e io , a-
les como las siguien es: <,Dios ha hablado», ó «Dios
se ha apa ecido». Noso os aho a no enemos que
hace nos ca go más que de las no icias indi ec as
adqui idas po medio de imp esiones sensi i as, ó,
como ambién se dice, de no icias ela i as á he-
chos. La especulación no puede ene luga aquí.
Pa a los me a ísicos es o a cosa. Es os, ó no dan
c édi o alguno á las no icias, ó no se sa is acen con
ellas,
y
po consiguien e, comienzan á pensa con
sus p opias ue zas sob e el concep o.
Aho a, en una de las secciones an e io es, he
demos ado en qué consis e la esencia del pensa .
Las ep esen aciones an siendo e ocadas unas
FISIOLOGÍA DEL DERECHO
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147
después de o as del sabe po encial, y es a e oca-
ción du a has a que se o ma un enlace que sa is-
ace al pensan e. He demos ado ambién que el
pensa sólo puede conside a se se io cuando las e-
p esen aciones ecien emen e e ocadas se mue ,n
den o de un campo limi ado, ó sea cuando no ie-
nen á la men e o as ep esen aciones sino aque-
llas que ocan al asun o. Pues es o es aplicable á
oda o ma ó especie de especulación,
y
lo se á, po
an o, á la especulación sob e el concep o de Dios.
Pe o ¿qué es lo que puede e oca se del sabe po-
encial? E iden emen e, no puede se e ocado más
que lo que en él se haya deposi ado con an e io i-
dad. Y ¿qué es lo .que en el sabe po encial se ha
deposi ado? Pues no es o a cosa sino no icias del
mundo ex e io , ó no icias de lo acon ecido en el
p opio cue po. Po consecuencia de lo cual, en las
especulaciones sob e el concep o de Dios, no se
e oca en noso os más que ep esen aciones que de
an emano han sido in e io men e deposi adas.
Pe o ¿qué ep esen aciones in e io men e depo-
si adas pe enecen al concep o de Dios'? Pa a pode
con es a á es a p egun a, eamos de conside a el
asun o en gene al, indagando cuáles ep esen acio-
nes in e io men e deposi adas pe enecen en gene-
al á un concep o.
Según ya engo ad e ido, al concep o pe enece
an e odo la palab a, como un signo median e el
cual nos en endemos unos á o os. Pe o la palab a
pu sí misma nada signi ica, su signi icación la ad-
quie e g acias á lo que con ella es á enlazado. Vea-
mos, po an o, de qué mane a hacemos los enla-
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FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ces. También á es a cues ión he espondido ya en
una de las an e io es secciones. Dimos ó leemos
una palab a, é inmedia amen e se nos ocu e la ex-
pe iencia de lo que los demás homb es enlazan con
aquélla. Es o mismo nos sucede sin duda con el
concep o de Dios. El niño oye la palab a, la epi e,
y
luego ap ende po su p ecep o
y
po su maes o
qué es lo que los homb es enlazan con ella. Aho a,
odo lo que el niño se halla en disposición de depo-
si a in e io men e con espec o al concep o de Dios,
se puede compendia del siguien e modo. O ad-
quie e las no icias indi ec as en el sen ido de la e-
ligión posi i a en que ha sido educado, ó el p e-
cep o
y
el maes o añaden oda ía algo que ellos
mismos han hallado ó que han ecibido como a-
dición. Es e añadido puede se indi e en e po su
na u aleza ó puede lle a á la e ó á, la inc eduli-
dad; pe o en el mismo no se con ienen con segu i-
dad soluciones me a ísicas, en p ime luga , po -
que la humanidad no ha podido aún consegui nin-
guna solución de es a índole,
y
en segundo luga ,
po que la in eligencia del niño no iene capacidad
su icien e pa a eelabo a sob e las cosas que se le
dicen, pa a en ende
y
deposi a in e io men e co-
mo en endido lo que se le dice. Resumiendo en po-
cas palab as di emos: ó lo que el niño ha deposi a-
do in e io men e espec o al concep o de Dios es á,
omado á las eligiones posi i as, ó p o iene de lo
que su educado ú o os homb es han in en ado.
Aho a bien: con solo es os ma e iales, cla o es-
á que no pod ían nunca los me a ísicos llega á
una solución sa is ac o ia del p oblema. Pues la so-
1
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lución que buscan ha de consis i en enlaza con la
palab a una ep esen ación que aspasa los lími es
de oda expe iencia, cosa imposible po las azo-
nes expues as
y
explicadas bas ap emen e. Suce-
de, po an o, con las especulaciones de los me a í-
sicos lo que con las en a i as hechas en o o iem-
po po los alquimis as. Los más juiciosos de és os
han enido á econoce que solo podían saca el
o o de la e o a después de habe lo deposi ado
p e iamen e en ella. No pudie on c ea nue as ma-
e ias p ime as
(-5
undam
e
n ales, pe o log a on ha-
ce combinaciones nue as, de donde se ha o igina-
do después la química cien í ica. A los ilóso os
que oda ía hoy andan especulando con los concep-
os en sen ido me a ísico, les al a aún los necesa-
ios conocimien os de ciencias na u ales. Aún no
quie en econoce que no pueden saca de su sabe
po encial
nada más que combinaciones nue as de las
cosas que an e io men e hayan deposi ado en su in e-
io .
La objeción según la cual el concep o del «de-
echo» es un concep o análogo á los concep os
me a ísicos,
y
po lo mismo no es posible deci
cuáles sean las ep esen aciones enlazadas con él,
es una objeción que no nos es o ba pa a nada en la
in es igación que enimos haciendo.
Pe o la objeción con a es e modo de in es iga
el concep o del de echo pod ía aún e es i o a
o ma. Pod ía, en e ec o, deci se que mi análisis se
e ie e an sólo á los concep os conc e os,
y
que el
del «de echo» es un concep o abs ac o.
Tengo, po consiguien e, que compa a an e

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FISIOLOGÍA DEL DERECHO
odo los concep os abs ac os con los conc e os. Se-
gún he dicho ya di e en es eces, el concep o con-
c e o no es en sí mismo o a cosa más que el nom-
b e de las cosas4lel mundo ex e io , nomb e al cual
se enlazan á po ía las imágenes que el ecue do de
aquellas cosas o ece. Po el con a io, los concep-
os abs ac os son—según las enseñanzas de la g a-
má ica- -nomb es de ep esen aciones que se pien-
san como obje os del mundo ex e io con exis encia
independien e, pe o que en la ealidad no exis en
sino de un modo impe ec o, ó sea como ca ac e es
ó cualidades de los obje os. Como ejemplos de con-
cep os abs ac os se ponen los siguien es: i ud,
magni ud, jo ialidad, come , habla y o os. Pe o
es a doc ina de la g amá ica p ecisa una co ec-
ción. Cuando cie o mis ojos y me ep esen o la pa-
lab a «anda », ad ie o que con ella se enlaza la
imagen de la «ma cha», ya la de mi p opia ma -
cha, ya la de la ma cha de un homb e que anda.
Hay, po lo an o, en es a ep esen ación un algo
conc e o encadenado con la palab a. Una cosa se-
mejan e ocu e con las palab as « i ud», « alen-
ía», e c. Cuando cie o los ojos
y
me ep esen o la
palab a « alen ía», ligo con ella imágenes de hom-
b es alien es, ó en o os casos ecue dos de pin u-
as alegó icas de la alen ía. Y cualesquie a que
sean los ejemplos que elija, siemp e hay en la e-
p esen ación
conc e os,
es o es, ecue dos de
cosas
de e minadas
del mundo ex e io , enlazados con la
palab a. De abs ac o no queda más que
la pala-
b a,
el signo con el cual nos en endemos.
Aho a bien: ¿qué es lo que enlazo con la palab a
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«de echo?» En i ud de lo an es dicho, ambién es a
palab a debe ía inclui los conc e os que con la
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misma se enlazan. Y de hecho los incluye. Pe o
al
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an es de llega á la a e iguación de es os conc e os,
le
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oy á e o za mí opinión ocan e al concep o del
de echo con o o a gumen o.
De la p opia mane a que no me ep esen o un
caballo que no sea pa do, ni blanco, ni de ningún
o o colo de e minado, ni g ande, ni pequeño, ní
mediano, ni de ningún amaño; de la p opia mane-
a que no engo, pa a se i me del ejemplo de Be -
keley, una ep esen ación gene al del iángulo, la
ep esen ación de un iángulo que no sea equilá-
e o, ni isósceles, ni escaleno, ni ec ángulo, ni o -
usángulo, ni acu ángulo—así ampoco engo una
ep esen ación gene al del de echo, la ep esen a-
ción de un de echo que no sea coe cible po pa e
del Es ado, ni un de echo mo al, ni un de echo que
esponda áninguna elación ju ídica pa icula , sino
que sea á la ez odas es as cosas
y
ninguna de
ellas.
No hay posibilidad de elección.
No es _posible
una
ep esen ación gene al del de echo, es deci , un
«de echo» abs ac o, en el sen ido que dan á es as
palab as las doc inas einan es. ¿Cómo es que se
habla, sin emba go, de una idea gene al del de e-
cho? ¿En qué se di e encia es a idea de las elacio-
nes ju ídicas especiales ó conc e as?
Pa a esol e el p oblema uego al lec o que
p uebe á e qué es lo que se ep esen a men al-
men e cuando piensa en algún p ecep o gene al de
ley, , g ,, en un p ecep o gene al sob e la pe cep-
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FISIOLOGÍA DEL DERECHO
ción de un emp és i o municipal. Y aho a p egun-
o: ¿Se o ma el lec o una ep esen ación gene al
de la e e ida pe cepción, la ep esen ación de una
pe cepción ni g ande ni pequeña, que ni enga ni
haya enido magni ud alguna, que no se haya lle-
ado á cabo ni en Viena, ni en P aga, ni en ninguna
o a ciudad ó municipio? Segu amen e que no.
Se llama gene al el p ecep o de ley á que nos
e e imos, cuando se puede aplica según la nece-
sidad lo aya exigiendo, o a á un municipio, o a I
o o. Y se di e encia de una ley especial sob e un
de e minado emp és i o, de la ciudad de Viena, po
ejemplo, en que es a úl ima ley con iene disposicio
nes que sólo pueden aplica se al emp és i o de e -
minado á que se e ie en.
En is a de es as indicaciones, c eo pode des-
compone ealmen e
y
de un modo sa is ac o io el
concep o del de echo. Todas mis expe iencias e-
la i as á los de echos
y
á los debe es se hallan de-
posi adas en el sabe po encial, de donde, como ya
engo demos ado, no puedo ae al sabe i o los
complexos sino uno después de o o. Pe o cada uno
de es os complexos no ep esen a más que
un
caso
á elación pa icula . En el complexo que designo
con la palab a «comp a» se halla con enida (en mí)
la ep esen ación de habe
yo
encon ado alguna
ez en alguna pa e á un homb e, habe pues o di-
ne o sob e una mesa
y
habe cogido con mis ma-
nos un obje o. Aho a, el complexo «comp a» con-
iene indudablemen e elemen os ó pa es, ep esen-
aciones pa ciales de de echos y debe es. La en-
ega del dine o es, en el caso de la comp a, debe
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mío, co no es mi de echo la oma del obje o. Pe o
es e caso especial de la comp a no ep esen a cie a-
men e mi idea del de echo, oda mi conciencia ju í-
dica. Si, pues, no me es dado pensa nunca más que
en un caso
especial
y
conc e o, ¿dónde hab é de
busca mi idea del de echo, ó sea mi conciencia ju-
ídica? La con es ación no puede se o a que es a:
en el sabe po encial.
Mi concep o del de echo con iene odas las ob-
se aciones ó pe cepciones que en el come cio so-
cial he adqui ido iendo cómo se eje ci an
y
se li-
mi an ecíp ocamen e las olun ades, ó en o os
é minos, odos los complexos que encie an den-
o de sí ep esen aciones de de echos
y
debe es.
De es os cen ena es de complexos, no se enlaza en
el uso o dina io con la palab a «de echo» más que
alguno de ellos, pe o odos jun os
o man la uen e
de mi conciencia ju ídica, los undamen os de mi idea
del de echo.
Con la conciencia del de echo acon ece una cosa
pa ecida á lo que ocu e con la ex ensa p opiedad
inmueble de un indi iduo. Pa a que el poseedo
haga mani ies o su de echo, no necesi a halla se
p esen e á la ez en odas las pa es de la inca; pe-
o puede i eco iendo una as o a es as pa es,
puede mani es a
y
hace ale su olun ad, o a en
un si io, o a en o o. No puede dicho poseedo ae
á su memo ia de una ez el ecue do de odos es os
si ios, sólo puede hace lo eco dando unos as
o os. Sin emba go de lo cual, iene una conciencia
de oda su p opiedad. Cuando piensa es e indi iduo
en su iqueza en gene al, an des ilando an e su