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Un capellán que sirve la mesa y otros menesteres. Burgos a mediados del siglo XVIII

Sanz de la Higuera, Francisco José

Abstract

En la ciudad de Burgos, a mediados del siglo XVIII, nueve hogares disponían, entre sus componentes, de un capellán privativo, contratado por el pater-familias a título de «doméstico». Sus quehaceres eran múltiples: dirigir la celebración de actos religiosos, servir la mesa, educar a la progenie, llevar los asuntos de su patrón, etcétera. Muchos de esos hogares tenían, en sus grandes mansiones, oratorio y cochera, donde se guardaban celosamente los menajes sacros y los carruajes. Las razones para contratar capellanes ah hoc son varias, pero una destaca entre las demás. En un siglo caracterizado por la transición desde una religiosidad colectiva, teatralizada, de templo y estridencias en las calles hasta una reli- giosidad más intimista, doctrinal, hogareña, personal e individualista, se mantenía, alimentaba y/o asalariaba a un clero flotante que servía en exclu- siva a los miembros de algunos hogares aristocráticos. Estos hogares disfrutaban, en general, de unos niveles de renta y de fortuna elevados, muy por encima de la inmensa mayoría de los habitantes de la ciudad.

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ISSN: 0213-2079 «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES. BURGOS A MEDIADOS DEL SIGLO XVIII1 «A Chaplain who Serves Meáis» and does Other Jobs. Burgos in the Middle ofthe 18th Century Francisco J. SANZ DE LA HIGUERA I.E.S. Torreblanca (Sevilla) RESUMEN: En la ciudad de Burgos, a mediados del siglo XVIII, nueve hogares disponían, entre sus componentes, de un capellán privativo, contratado por el pater-familias a título de «doméstico». Sus quehaceres eran múltiples: dirigir la celebración de actos religiosos, servir la mesa, educar a la progenie, llevar los asuntos de su patrón, etcétera. Muchos de esos hogares tenían, en sus grandes mansiones, oratorio y cochera, donde se guardaban celosamente los menajes sacros y los carruajes. Las razones para contratar capellanes ah hoc son varias, pero una destaca entre las demás. En un siglo caracterizado por la transición desde una religiosidad colectiva, teatralizada, de templo y estridencias en las calles hasta una religiosidad más intimista, doctrinal, hogareña, personal e individualista, se mantenía, alimentaba y/o asalariaba a un clero flotante que servía en exclusiva a los miembros de algunos hogares aristocráticos. Estos hogares disfrutaban, en general, de unos niveles de renta y de fortuna elevados, muy por encima de la inmensa mayoría de los habitantes de la ciudad. Palabras clave: capellán, doméstico, hogar, oratorio, religiosidad. 1. Un privilegio al alcance de muy pocos hogares. Me comenta el profesor Egido que sería preciso saber de la existencia de capellanes en los hogares del siglo XVII y anteriores. De haberlos, hecho del que no cabe duda, los encontraríamos exclusivamente —sugiero como hipótesis— en las grandes mansiones aristocráticas con oratorio. En Burgos, a mediados del Setecientos, la situación era muy peculiar. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud. his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 332 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES ABSTRACT: In the city of Burgos, in the middle of the 18th century, nine homes had, as their members, a private chaplain, contracted by the pater-familias, as household servant. These jobs were of a great variety: to lead the celebration of religious events, to serve meals, to educate offspring, to be in charge of his landlord's bussiness, etcétera. Many of those homes had, in their great mansions, an oratory and a garage, where the sacred items and the carriages were well kept. The reasons to contract chaplains ad hoc are different, but one is the most important. In a century characterized for the changings from a collective religiousness, exaggerated, in churchs and stridency in the streets to a religiousness more intimate, doctrinal, familiar, personal and individualistic, maintained, fed and/or paid a floating clergy who served the members of some aristocratic homes exclusively. These homes owned, in general, a good standard of living and high fortunes, high above of the great majority of the inhabitants of the city. Key words: Chaplain, household servant, home, oratoy, religiousness. «La violencia estructural que acompañaba el discurrir de los seres humanos en la sociedad del Antiguo Régimen era notable»2. Lamentablemente, se detectan épocas muy sombrías en que la igualdad es un artículo de lujo, casi inexistente, y lo más usual es el privilegio, la diferenciación brutal entre tipos de personas. El Setecientos es uno de esos períodos, aunque no el único. Tanto desde una perspectiva europea como desde la óptica local, la particular y específica de la ciudad de Burgos, diferentes autores han señalado la existencia de una sociedad muy polarizada y con extremos rotundos. Dos ejemplos son absolutamente elocuentes. Cipolla señala que «uno de los rasgos que distinguen al rico del pobre era que el rico podía comer hasta hartarse»3. Camarero Bullón anota, por su parte, la presencia de «un puñado no pequeño de grandes ricos en un lado; la más absoluta indigencia en el otro, con el agravante de que la Real Hacienda extraía más de los cercanos al polo negro que de los alojados en el rosa»4. 2. ORTEGA LÓPEZ, Margarita: «Protestas de las mujeres castellanas contra el orden patriarcal privado durante el siglo XVIII», en Cuadernos de Historia Moderna, n.° 19, 1997, p. 89. 3. ClPOLLA, Cario: Historia económica de la Europa preindustrial. Madrid, 1990, pp. 23-45. 4. CAMARERO BULLÓN, Concepción: «Burgos y el Catastro de Ensenada», en Historia de Burgos. III (Edad Moderna, I). Burgos, 1991, p. 208. Véase también, de la misma autora, Burgos y el Catastro de Ensenada. Madrid, 1989, pp. 23-28 y 485-488. El reparto de la renta y la fortuna era muy diferencial y virulento. Era justificado con argumentos ideológico-político-religiosos aunque todos sabían que lo económico era la base esencial de sus existencias. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 333 Varios parámetros; dispuestos al modo de una escalera estadística, demuestran ad hoc la existencia de tipos diferentes de colectivos, organizados jerárquicamente en función de la desigualdad entre las personas. Veamos sus componentes. En el 28.6 % de las viviendas existía personal contratado residente a tiempo completo. Un 71.4 % de los hogares no podía permitirse ese lujo. Sus circunstancias económicas les obligaban, más bien, a todo lo contrario. Eran ellos quienes exportaban hacia las mansiones y casas de la ciudad a sus hijas e hijos como servicio doméstico o como mano de obra para el campo o los talleres gremiales5. Es conveniente decir, no obstante, que asalariar y mantener sirvientes era un privilegio de rango menor, bastante relativo y extendido, al que tenía acceso uno de cada tres hogares de la ciudad. No era, por tanto, un hecho absolutamente exclusivista e imposible de alcanzar. El tamaño de la vivienda constituye, a mi juicio, un factor importante del nivel de vida de una sociedad y de las categorías profesionales que la integran6. El 12.4 % de los hogares de Burgos ocupaba un espacio habitable superior a 230 m2, el doble de la media de la población en su conjunto, 115 m2. Ningún jornalero y sólo un 0.2 % de los oficiales artesanos gozaban de semejante situación. Tales dimensiones eran norma común entre la nobleza rentista (92.9 %) y el alto clero (83.7 %). Con todo, tampoco es un hecho radicalmente excluyeme, dado que, por ejemplo, uno de cada tres hogares campesinos (34.7 %), de burócratas (37 %) o de mercaderes (33.3 %), vivían sobre suelos que iban más allá de esas medidas. Todos los hogares con oratorio superaban, y con creces, los 230 m2 de superficie habitable y el 100 % tenía criados. El 97.2 % de los hogares con más 5. No es preciso efectuar, ahora, muchas matizaciones. Véase SARASÚA, Carmen: Criados, nodrizas y amos. El servicio doméstico en la formación del trabajo madrileño, 1758-1868. Madrid, 1994. ARAGÓN MATEOS, Santiago: «Amos y criados en la Extremadura dieciochesca», en Actas del Congreso Internacional «Carlos IIIy la Ilustración». Madrid, 1990, pp. 403-424. CARRASCO MARTÍNEZ, Adolfo: «Señores y criados. La servidumbre de la aristocracia en el siglo XVIII», en ÁLVAREZ SANTALÓ, León Carlos y CREMADES GRIÑÁN, Carmen: Mentalidad e ideología en el Antiguo Régimen. Vol. II, Murcia, 1993, pp. 203-209. ARRU, Angiolina: «Lavorare in casa d'altri: servi e serve domestici a Roma nell'80», en Subalterni in tempo di modernizzaccione. Nove studi sulla societá romana nell'Ottocento. Annali della Fondazione helio e Lisli Basso-Issoco. Roma, 1985, VII, pp. 95-160; «La conosco perché é sempre sttata a casa mia a service. Celibato e servizio doméstico a Roma nell'Ottocento», en Actas del I Congreso Hispano-Luso-Italiano de Demografía Histórica. Barcelona, 1987, pp. 649-661. GUTTON, Jean Paul: Domestiques et serviteurs dans la France de l'Ancien Régime. Paris, 1978. LASLETT, Peter: «Servi e servizio nella sttructura social europea», en Quaderni Storici, n.° 68, 2, 1988, pp. 345-354 y SARTI, Raffaela: Ricerche sulla servitú domestica a Bologna nell'Ottocento. Bolonia, 1988. 6. SANZ DE LA HIGUERA, Francisco: «Familia, hogar y vivienda en Burgos a mediados del siglo XVIII. Entre cuatro paredes, compartiendo armarios, camas, mesas y manteles», en Investigaciones Históricas, n.° 22,2002 (en prensa). El tamaño de la casa era una dimensión esencial del status. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 334 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES de 230 m2 no disponía, sin embargo, de oratorio y en uno de cada cuatro (en el 24.7 %) no había personal de servicio residente. Los hogares con un patrimonio (libre) inventariado superior a 150.000 reales suponen el 9.6 % de los post-mortem recopilados. Con un alcance anual7 por encima de 4.500 reales —útil que triplicaba el promedio de la ciudad (1.500 reales)— vivía el 6.2 % de los hogares. Se empieza a percibir de una forma nítida que nos acercamos a los terrenos prohibitivos de una oligocracia acaudalada, lejana de la gran mayoría silenciosa y paupérrima de la pirámide estamental. Son los escalones más encumbrados de la sociedad del Antiguo Régimen. Y, sin embargo, hay aún demasiada gente implicada en dichos porcentajes. Por otro lado, sólo el 50 % de quienes poseían un oratorio acumulaban un caudal patrimonial superior a 150.000 reales8. El 6.7 % de los post-mortem con las habitaciones detalladas de manera explícita9 nos muestra que en esas casas se disponía, en su interior, de un oratorio. Se trata de varias mansiones señoriales10, el palacio arzobispal y algunos edificios, en alquiler, ocupados por una dignidad y canónigo de la Catedral y algunos burócratas11. Una de sus estancias, individualizada de forma específica, era el «oratorio», dependencia de carácter sagrado, dispuesta con el mobiliario y los menajes precisos para la celebración de actividades religiosas12. El oratorio era una dependencia esencial para el modo de vida aristocrático, una pieza habitual en elpuzzle constructivo de los estamentos privilegiados del Antiguo Régimen13. Empero, estaba al alcance de bastantes hogares. No es un parámetro extremadamente diferenciador. Todas las mansiones que albergaban un oratorio en casa tenían personal contratado. Sólo el 1.2 % de quienes disponían de servidumbre gozaba de una iglesia doméstica en su morada. 7. Los vocablos alcance y útil computan el caudal neto de dinero y/o productos agropecuarios que llegaban a una casa anualmente, deducidos de los ingresos los gastos esenciales y habituales del hogar. 8. Tenían criados, sus casas superaban los 230 m2 y gozaban de un útil superior a 4.500 reales/año. 9. De los 334 post-mortem recopilados, sólo en 67 (20 %) se detallan las estancias. El 6.7 % especifica la existencia de un oratorio de forma inequívoca. 10. Véase el ANEXO I. Relación de las mansiones aristocráticas con oratorio privado. 11. Don Felipe de Perea (arzobispo), don Ramón de Larrínaga (abad de San Quirce), don Félix Sánchez de Valencia (administrador general de rentas) y don Pedro Tomé González (tesorero general de la Santa Cruzada, ganadero de Mesta, empresario y mercader de lanas). Véase el ANEXO I. 12. Una prudente extrapolación permite aventurar su presencia en el 1.4 % de las viviendas. El oratorio aparece puntualmente anotado en las casas-mansión de los citados en las notas 10 y 11. 13. Sobre oratorios véase HERNÁNDEZ BERMEJO, M.a Ángeles: La familia extremeña en los tiempos modernos. Badajoz, 1990, p. 237. IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto: Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. Burgos, 1990, pp. 102-103 y SANZ de la HIGUERA, Francisco: op. cit., (en prensa). © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 335 El disponer de carruajes en propiedad, con cochera, le sucedía sólo al 1.1 % de los hogares burgaleses14. Es preciso diferenciar, no obstante, entre los caleseros y los aristócratas. Los caleseros no tenían, en ningún caso, oratorio en sus moradas y ninguno alcanzaba, ni por lo más remoto, los 4.500 reales/año de útil ni los 150.000 reales de patrimonio. El 72.7 % eran hogares nucleares, sin servidumbre, y únicamente en un 27.3 % sus viviendas superaban los citados 230 m2. Los nobles y eclesiásticos propietarios de carrozas y berlinas disfrutaban de servicio doméstico, enormes mansiones, elevado nivel de fortuna y substancioso nivel anual de rentas. De esta forma, dejados al margen los caleseros, nos topamos con un 0.7 % de los hogares que disponían de algún tipo de transporte rodado, con toda la carga de ostentación, exhibición, riqueza y poder que ello conlleva. En palabras de los profesores Alvarez Santaló y García-Baquero González es perceptible una «pirámide nobiliaria incluso dentro del reducido subgrupo de la nobleza»15. Esta misma frase puede utilizarse, llevada hasta el extremo más rotundo16, en la consideración de un aspecto muy singular: el propio de quienes daban cobijo en sus mansiones a «un capellán que sirve la mesa», según la expresión del conde de Villariezo17. En nueve ocasiones, es decir, en el 0.5 % de los hogares —0.3 % si no computamos a los militares—, el Catastro de Burgos recoge entre los sirvientes a un individuo que efectuaba tales funciones, vivía en sus casas y era alimentado y vestido a cargo del titular de la mansión. Se trata de cinco hogares laicos y cuatro eclesiásticos, dignidades y canónigos de la Catedral. En La Coruña se detecta tal situación en cinco ocasiones. En Logroño, en seis. En Murcia, en dieciocho18. Ello supone un porcentaje de aparición de un capellán en el hogar 14. SANZ DE LA HIGUERA, Francisco: «Una estancia doméstica que se mueve. Entre las calles y las casas de Burgos a mediados del siglo XVIII», en Boletín de la Institución Fernán González (BIFG), n.° 225 y 226, 2003, (en prensa). El disponer de carruaje era un símbolo de status en el Antiguo Régimen. De sufrimiento para los caleseros, de exhibición y rango para los nobles y eclesiásticos. Oratorio, cochera y dormitorio eran los sancta sanctorum de las casas-mansión aristocráticas. 15. ÁLVAREZ SANTALÓ, León Carlos y GARCÍA-BAQUERO GONZÁLEZ, Antonio: «El reformismo borbónico (1700-1787)», en Historia de España, 7. Planeta, Madrid, 1989, p. 236 y «La nobleza titulada en Sevilla, 1700-1833. (Aportación al estudio de sus niveles de vida y fortuna)», en Historia, Instituciones, Documentos, n.° 7, 1980, p. 12. 16. Es decir, se debe aplicar no sólo a lo noble y a las altas esferas eclesiales, a la elite socioeconómica en particular, sino a la población de la ciudad de Burgos en su totalidad. 17. Don Ángel Francisco de Riaño y Arriaga. A(rchivo) D(iputación) P(rovincial) de B(urgos). (Catastro, Memoriales), A, (Libro) 344, (folios) 3-9 y A(rchivo) H(istórico) P(rovincial) de B(urgos) P(rotocolos) N(otariales). 1758. Legajo 7093, suelto (sin foliar). 18. BARREIRO MALLÓN, Baudelio: La Coruña, 1752. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Madrid, 19995. ABAD LEÓN, Felipe: Radiografía histórica de Logroño. A la luz del Catastro del marqués de la Ensenada. Logroño, 1978 y LEMEUNIER, Guy: Murcia, 1756. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Madrid, 1993. La colección La Alcabala del Viento permite acceder a una valiosa información sin el imperativo kilométrico de los viajes. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 336 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES del 0.22 %, del 0.36% y del 0.37 %, respectivamente19. Hemos de responder, cualquiera que sea la ciudad escrutada, a un interrogante esencial: ¿Por qué razón, o razones, un número reducido de hogares disfrutaba de un servicio tan exclusivo? El cuadro I informa oportunamente sobre sus principales parámetros vitales. El contraste con los promedios de la ciudad en su conjunto nos da idea de las magnitudes a las que nos enfrentamos. Un análisis pormenorizado de las características de cada uno de esos hogares centra nuestra atención sobre sus idiosincrasias y las señas de identidad (vivienda, grupo doméstico, nivel de rentas y de fortuna, etc.) que les son atribuibles, circunstancias exhumadas directamente en los legajos de los archivos. 1. FÁMULO, CAMARERO, OFICIANTE SACRO: ENTRE LA ILUSTRACIÓN Y EL CONSERVADURISMO EN LOS HOGARES ARISTOCRÁTICOS LAICOS Lo primero que llama la atención es la presencia de un individuo, don José Orruño Salazar20, que disloca cualquier intento de esgrimir la homogeneidad como uno de los rasgos distintivos de tan selecto grupo de vecinos. Casado con doña Leonarda Rosa Vélez Frías, residían en La Calera. Era un hogar múltiple, (5b)721, constituido por dos matrimonios y tres sirvientes. En primera instancia aparece el enlace de don José y doña Leonarda. En segundo término, la pareja formada por don José Pablo de Agüero22, su yerno, y una hija de aquellos. 19. Desde una perspectiva matemática, estas referencias permiten aventurar, como hipótesis, dada la reducida muestra utilizada, un peso relativo de los capellanes privados bastante similar en el territorio español. Sería preciso, empero, estudiar con detenimiento qué hogares tienen entre sus integrantes, contratados para tales servicios, un capellán y por qué razones. Véase ARAGÓN MATEOS, Salvador: op. cit., pp. 414-415 y DOMÍNGUEZ ORTIZ, Antonio: Las clases privilegiadas en el Antiguo Régimen. Madrid, 1973, p. 152. 20. ADPB. Catastro, Memoriales, J, libro 345, folios 357-360. 21. La tipología del Grupo de Cambridge, aunque discutible —y discutida— en muchos aspectos, es útil, a efectos prácticos, como referencia, sencilla y funcional, de la forma de organizarse el hogar, su tamaño y estructura. De una manera escueta, resumo sus postulados: TIPO 1, «Solitarios». TIPO 2, «Hogar sin estructura familiar». TIPO 3, «Hogar nuclear». TIPO 4, «Hogar ensanchado» y TIPO 5, «Hogar múltiple». Existen varias posibilidades, o subtipos, en función de las personas integrantes y qué relaciones tenían entre ellos y con el titular o cabeza de la casa {«paterfamilias»). 22. En el citado memorial aparece este individuo, «miembro del Consejo de Su Magestad y su fiscal en la Real Audiencia de Santo Domingo el Puerto». Fue censado en Burgos, en mayo de 1751, bajo la férula de don José: les daba cobijo y les mantenía. Véase el PLANO I para las ubicaciones de las casas. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 337 La servidumbre se componía de una «primera donzella», una «criada de cozina> y un capellán, un «licenciado, clérigo de ánima»23. CUADRO 1. Socio-economía de los hogares con capellán privado Hogar Calle M2 Hogar A Conde de Villariezo San Juan 4638 Cayetano Arriaga Juego Pelota 2952 Felipe de Salamanca Cantarranas 827 Orruño Salazar La Calera 188 Santamaría Castillo La Calera 2183 Subtotal Hogares laicos 2157 Calderón de la Barca Plaza Mayor 1181 Gama de la Puente Huerto Rey 1087 Diego Escalona San Esteban 105 Ortiz Taranco Vega 1407 Subtotal Hogares eclesiásticos 858 Total Hogares con capellán 1624 Total Ciudad (1751) 115 28.6 28.2 16.6 10.8 29.5 22.7 9.6 11.2 4.2 19.3 11.1 17.5 6.8 B 64.9 35.! 24.9 17.4 37.1 36.9 30.7 32.4 12.6 37.8 28.4 26.4 13.8 A = Anchura del edificio (fachada C 11.8 14.1 17.4 8.3 12.1 12.7 15.1 12.4 8.5 11.8 11.9 11.9 8.6 B = D = Número de criados residentes E = G = Propiedad de carruejas H = Ingresos 51452 84755 25497 4059 14033 36959 18166 31493 19860 9619 19784 28770 1803 Gastos Alcance Hogar D 23034 9059 3767 534 4073 8093 1851 5437 4551 1460 3325 5974 276 28417 (5e)21 9 75696 (5e)18 10 20730 (4c)17 9 3767 (5b)7 3 9960 (4d)12 7 27665 8 16315 (2c)4 3 26056 (5c)9 6 15309 (2c)6 3 8159 (2c)4 2 16460 3.5 22685 5 1526 0.5 E F Estamento 1 SI Noble 1 SI Noble 1 SI Noble 2 SI Hidalgo 1 SI Hidalgo 1 SI Nobiliar 1 NO Eclesiástico 1 NO Eclesiástico 1 NO Eclesiástico 3 NO Eclesiástico 1 NO Eclesiástico 1 1 NO General Profundidad del edificio C = Altura del inmueble G SI 51 SI NO SI SI SI SI NO NO H SI SI SI SI SI SI SI NO ? ? NONO -logares en el inmueble F = Propiedad de la casa-mansión Presencia de oratorio en la vivienda. Fuentes: ADPB. Catastro, Mamoriales, Libros 344, 345, 346, 347, 348 y 349. Laicos y eclesiásticos. Elaboración propia. AHPB. Protocolos Notariales. Burgos., Múltip^ es legajos (véase cití expresa en el texto )• Fortuna 204703 232927 157719 64813 164610 64813 64813 144651 60601 Don José era «notario mayor de la Audienzia Arzobispal de Burgos y su partido de Palenzuela por merced de la Santa Iglesia Metropolitana». Los peritos catastrales le calculan un alcance anual de 3.300 reales24 (véase cuadro II). A ello se añaden unas breves rentas, por el arrendamiento de tierras, en varios pueblos cercanos25. La vivienda era propiedad de la mujer: en ella ocupaban los «quartos prinzipales»26. Los 188 m2 que dicha planta alta tenía de suelos se traducen en 23. Recibía únicamente la comida como pago a sus servicios. No se significan cuáles eran sus funciones pero parece lógico pensar en quehaceres de orden religioso y en una dedicación complementaria al servicio de la mesa. La doncella percibía un salario anual de 10 ducados y la cocinera tenía estipulados 8 ducados/año. Al menos, en teoría. Sabemos por los testamentos que, casi siempre, se les pagaba a los domésticos «in articulo mortis». Véase BENITO AGUADO, M.a Teresa: La sociedad vitoriana en el siglo XVIII: eidero, espectador y protagonista. Bilbao, 2001, pp. 179-181. Con retraso, y con problemas, se cobraba en casi todos los empleos en el Antiguo Régimen. 24. En su Memorial afirma que eran sólo 3.000 reales. Peritos y vecinos a veces disentían. 25. Hurones (ADPB, Catastro, Libro 921a), Quintanilla Pie de Abarca {Ibidem, 1559) y Villayerno. 26. Así se expresa en su declaración catastral. Se percibe de una forma más detallada en el post-mortem de don Sebastián Vélez, padre de doña Leonarda. AHPB. PN. 1725. Legajo 6965, folios 220-236. La adjudicación de la casa está registrada en las cuentas y particiones de los bienes de don Sebastián. Ibidem, folios 462-463. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 338 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 26.9 m2 por cabeza27. El entresuelo, en el que se identifican «una ofizina para el carbón», dos aposentos y una caballeriza, estaba arrendado a José Saiz por 9 ducados/año28. Este hecho, que un «jornalero de ocasión» y alquilador de muías, residiera en los bajos de la casa, no era precisamente un motivo de honor ni embellecía mucho los blasones familiares. Y, sin embargo, en el piso de arriba un hogar tenía el indiscutible lujo de contar con un capellán entre sus criados. CUADRO 2. Contabilidad doméstica de los hogares con capellán privado Concepto I) Ingresos: Concejo Caja Burgos Tierras Burgos Juros Censos Rentas foráneas Empleos Subtotal Ingresos II) Gastos: Cargas Propiedad Salarios criados Otros gastos Subtotal gastos Alcance anual Concepto I) Ingresos: Empleos Rentas foráneas Subtotal Ingresos II) Gastos: Subsidio/Excusado Salarios criados Alquiler casa Otros gastos Subtotal gastos Alcance anual Orruño Reales 99 660 3300 4059 Reales 336 198 534 3525 % 2.4 16.2 81.3 100 % 62.9 37.1 100 Calderón Reales 18166 18166 Reales 1711 200 1911 16255 % 100 100 % 89.5 10.5 100 Fuentes: ADPB. Catastro, Memoriales, AHPB. Protocolos Notariales Villariezo Reales 544 9353 3895 35128 48750 Reales 15757 6785 512 23034 25716 % 1.1 19.2 7.6 72.1 100 % 68.4 29.4 2.2 100 Escalona Reales 17620 2240 19860 Reales 1961 220 330 2040 4551 15309 % 88.7 11.3 100 % 43.1 4.8 7.2 44.8 100 Arriag Reales 3250 8148 5355 8176 11641 18188 30000 84755 Reales 5784 2000 1275 9059 75696 a % 3.8 9.6 6.3 9.6 13.7 21.5 35.4 100 % 63.8 22.1 14.1 100 Garma Reales 10511 20027 30538 Reales 3131 1566 730 5437 25101 Libros 344, 345, 346, 347, 348 y Burgos. Múltiples lí % 34.4 65.6 100 % 57.6 28.8 13.4 100 Salamanca Reales 3053 924 308 2101 2417 13497 10950 33121 Reales 425 3324 3767 29353 % 9.2 2.8 0.9 6.3 7.3 40.7 33.1 100 % 11.3 88.7 100 Ortiz Taranco Reales 8827 792 9619 Reales 882 100 478 1460 8159 % 91.7 8.3 100 % 60.4 6.8 32.7 100 349. Laicos y eclesiásticos ¡gejos (véase cita expresa en el texto). Santamarta Reales 2923 594 5471 2904 1869 272 14033 Reales 3281 792 375 4073 9960 Elaboraciór % 20.8 4.2 38.9 20.7 13.3 1.9 100 % 69.2 21.9 8.9 100 propia. 27. A ello se une un «jardín» anexo, de 1.184 m2, que tenía «un moral, seis árboles de fruto y diferentes géneros de flores». Era mantenido para disfrute de la familia. 28. ADPB. Catastro, Memoriales, J, libro 345, folio 276. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 339 De entre los notarios de la Audiencia Arzobispal no era el que más útil obtenía al año29. El emplazamiento de la casa les dejaba aislados con respecto a los otros miembros de su colectivo profesional. Con la única salvedad de don Felipe Anejo —que vivía en Huerto del Rey, de alquiler—, los demás (77.7 %) tenían su morada, también en arrendamiento, en la calle Tenebregosa o Alta. Los Orruño-Vélez Frías vivían fuera de la muralla y disfrutaban de casa en propiedad, si bien no estaban solos ni era la mayor en dimensiones30. ¿Qué explica la presencia de un capellán en su casa y a su servicio? No existen aún elementos de juicio, a mi entender, para dar una respuesta adecuada, y creíble, a dicho interrogante. Ello no significa que no tenga una hipótesis31. Lo que queda meridianamente claro es que la aparición de don José Orruño en este exclusivo grupo es una anomalía curiosa, una excepción difícil de encasillar. Los cuatro hogares laicos restantes presentan unas señas de identidad muy cercanas. Se trata de nobles de sangre e hidalgos, caballeros notorios y propietarios de regidurías perpetuas de la ciudad. Residían en enormes mansiones —con un promedio de 2.283 m2 de superficie—, en las cuales habitaban hogares de estructura compleja y gran tamaño32 (cuadro II). Mantenían esos hogares con las rentas obtenidas por el cobro de réditos de juros y censos y por el arrendamiento de sus propiedades en la ciudad y en otros muchos lugares de la provincia y del territorio español. En sus inmensas casas-mansión disfrutaban de oratorios privados y de amplias cocheras y caballerizas. En ellas guardaban celosamente varios carruajes y muías33. Veamos con detalle de cada uno de ellos para un mejor entendimiento de sus circunstancias vitales y de sus universos mentales. ¿Por qué ellos mantenían un capellán y otros hogares de semejante postín, y también con oratorio en casa, no recurrían a ese servicio de forma permanente? En primera instancia, descuella la figura del conde de Villariezo, don Ángel Francisco de Riaño y Arriaga, «noble de sangre», según su propia expresión, vizconde de Villagonzalo de Pedernales y señor de Villayuda y Castañares34. Sobre don Ángel ya se han escrito algunas páginas en publicaciones burgalesas35. 29. Su útil basculaba entre los 5.700 y los 1.800 reales. Don José se hallaba un poco por debajo de la media, 3.500 reales/año. Bastante más que los 1.500 de la media de la ciudad en su conjunto. 30. El mayor tamaño correspondía a un hogar con 423 m2. La vivienda más pequeña de estos notarios no llegaba a los 130. De promedio sus suelos tenían aproximadamente 211 m2. El 77.8 % eran hogares que no compartían con nadie la casa, es decir, no utilizaban la misma escalera que otros vecinos. 31. La reservo para más adelante. El lector lo comprobará con el devenir de la narración. 32. De media estaban conformados por 17 miembros, servidumbre incluida. 33. SANZ DE LA HIGUERA, Francisco: «Una estancia doméstica...», Op. Cit, (en prensa). 34. ADPB. Catastro, Memoriales, A, libro344, folio 3. Véase el PLANO I y el ANEXO I. 35. Es menester, no obstante, aproximarse a él desde otros puntos de vista y rectificar algunos errores. CAMARERO BULLÓN, Concepción y CASADO ALONSO, Hilario: Burgos, 1751. Según las Respuestas Generales del Catastro de Ensenada. Madrid, 1994, folios 182-184 e Historia de Burgos, III. (Edad Moderna, II). Burgos, 1991, p. 204. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 346 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES eran unos no despreciables 18.000 reales (21.5 %). De 22 casas, 549 V2 fanegas de tierra y 10 fanegas de eras y huertas, todo ello arrendado en la ciudad o sus inmediaciones, percibían 13.500 reales (15.9 % de sus ingresos). El Concejo le hacía llegar un 3.6 % de sus caudales, cantidad irrisoria desde una perspectiva económica68. El arrendamiento del oficio de alguacil mayor del Real Adelantamiento de Castilla, perteneciente a sus mayorazgos, generaba 150 reales/año (0.17 %). Los gastos esenciales son equiparables a los del conde de Villariezo. Las cargas de los mayorazgos y los salarios de los domésticos suponían un 64 y un 22 % respectivamente. IMAGEN I. Hogar de Don Cayetano de Arriaga (1751) huérfana menor Criada Criada anciana Criada menor Coch ero Cayetano Arriaga Regidor Perpetuo 52 años Ama de casa Fea Salamanca Ama de casa 52 años Lacayo (pariente) anciana Ama de casa 68. Es el peso político de tal cargo, su capacidad de influir poderosamente en las decisiones estratégicas del Ayuntamiento y el prestigio social que generaba ser regidor-jefe, es decir, el capital relacional no mensurable, lo que debe ser computado. Las redes, el clientelismo, la presión política y familiar, la presencia en la cúspide de la economía y la sociedad es lo realmente importante. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA». Y OTROS MENESTERES 347 En la calle denominada Cantarranas la Mayor residía Don Felipe Antonio de Salamanca y Moreda, señor de Sojuela (Logroño) y de Villamiel de Muñó (Burgos). Era regidor perpetuo y actuó como juez sub-delegado para la Única Contribución69. El hogar, ensanchado por razones laborales, (4c)17, estaba compuesto por el matrimonio, 6 hijos y 2 hijas, todos menores de 18 años en 1751, un capellán dedicado a la «educación de los hijos» y a servir la mesa, tres criadas, un ama de cría, un criado de librea y un criado de servicio70. Con 17.4 metros de altura y 413 xli m2 de planta, la mansión tenía entre 830 y 1240 m2 de superficie71. Su economía dependía de la percepción fluida de varios ingresos (cuadro II). El capítulo esencial (40.7 %) era el de las rentas de sus propiedades foráneas, 13.500 reales72. Como juez sub-delegado tenía unas gratificaciones cercanas a los 11.000 reales (33.1 %). Una regiduría perpetua y un patronato de sangre de una obra pía le reportaban 3.000 reales/año (9.2 %)73. «Por razón de alimentos como inmediato subcesor del mayorazgo de su mujer» les correspondían 2.417 V2 reales (7.3 %). El decreto del Io de julio de 1749 había dejado «sin cabimiento» buena parte de los réditos de los juros. La cantidad nominal a percibir era una cifra astronómica, 117.291V2 reales74. En la práctica, 69. En su memorial declaró ser «regidor perpetuo» pero nada dijo de sus trabajos para el Catastro. CAMARERO BULLÓN, Concepción: op. cit., 1989, lo trae a colación en la página 367, junto con otros subdelegados (Don Joseph Lezcano, Don Gerónimo Gutiérrez o Don Lorenzo Antonio de Zubillaga), que también olvidaron mencionarlo en sus declaraciones. En los pueblos de su jurisdicción se puede seguir el rastro de sus operaciones. ADPB. Catastro, Memoriales, P, libro 347, folios 86-91. 70. Tenía también contratados, aunque moraban en viviendas independientes, un criado mayor y un cochero. El criado mayor, Manuel Gallardo, estaba casado, tenía 5 hijos y la suegra a su cargo. Percibía 100 ducados/año de salario. ADPB. Catastro, Memoriales, M, libro 346, folio 326. Sabemos algo del cochero por su post-mortem. AHPB. PN. 1782. Legajo 7132, folios 687-688. 71. Depende de si la casa-mansión poseía dos o tres altos. En el Memorial ese dato es confuso. La altura del edificio, 21 varas (17.43 metros), anuncia un entresuelo, dos viviendas —tal vez tres— y un desván. Su alquiler se evaluó en 60 ducados/año, prueba del rango y rotundidad del propietario. 72. Véase el ANEXO II. Procedencia de las rentas locales y foráneas de la aristocracia burgalesa. 73. Se trata de la obra pía que dotó y fundó doña María de Ontiberos Salamanca en el Real Monasterio de Sanjuan. Le correspondían de «propina» 3.400 maravedíes (100 reales) al año. 74. La cantidad nominal a percibir era una cifra astronómica, 117.291 l/2 reales. En la práctica se queda en nada. Los Memoriales de los Caballeros y demás miembros de la aristocracia burgalesa contienen una detallada descripción de los juros que les pertenecían y de los avatares que sobre ellos se cernían. Es aterrador comprobar la minuciosidad que esgrimen en este asunto y la opacidad que demuestran en lo referente a sus haciendas y rentas. A mi juicio, sus declaraciones para la Única fueron una herramienta de protesta contra la Monarquía por su política fiscal y recaudadora. No conocían el aforismo de Lee —«La ignorancia no exime del cumplimiento de las leyes; su conocimiento, sí»— pero lo practicaban con auténtica pasión e inteligencia. Sus privilegios estaban en peligro. Sobre juros, véase CASTILLO PINTADO, Alvaro: «Los juros de Castilla. Apogeo y fin de un instrumento de crédito», en Hispània, n.° 23, 1963, pp. 43-70. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 348 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES por el «reconocimiento de la casa de negocios del que procede», sólo cobraba 2.101 í/2 reales al año, es decir, el 1.8 %. A pesar de todo, era el 6.3 % de sus ingresos. Por 5 casas y 16 V2 fanegas de tierra en la ciudad percibía anualmente 1.232 reales de alquiler (3.7 % del dinero y el «pan llevar» del hogar). El capítulo de gastos estaba basculado predominantemente hacia los salarios del servicio, 91.9 % (3.464 reales). El 9.1 % al pago de censos y memorias perpetuas. Don Antonio Santamaría Castillo y Barco residía, también, en La Calera. Era miembro de una dinastía de aristócratas que tenía muy a gala ser «regidor perpetuo de la ciudad, noble hidalgo y caballero notorio»75. El hogar, extenso (4d)12, estaba integrado por Don Antonio y Doña Juana Paula de Salamanca, su hija (una niña, aún de pecho a mediados de 1751); Doña Manuela Francisca de Santamaría (tía de Don Antonio, mayor de 25 años), Doña Josefa Antonia (hermana del citado), 3 criadas —menores de 25 años que trabajaban por 12 ducados al año—, un capellán, Don Esteban Sainz de Angulo, un ama de cría, un criado estudiante y una cocinera76. La casa-mansión tenía 12 metros de altura y 1.091 V2 m2 de planta. Con un piso bajo, dos viviendas altas y un desván, su superficie total eran 4.366 V2 m2 aproximadamente. Sólo 2.183 se habitaban de forma cotidiana77. En su interior, tal y como se detalla en el post-mortem, había 22 estancias. Nada se dice del entresuelo: el portal, el patio, la caballeriza, la cochera, la carbonera, la leñera, la troje u otras dependencias que quedan en la más absoluta opacidad. En la «Vibienda primera» (sic) se especifican un «Quarto prinzipal» —¿dormitorio del capellán?78—, el «Quarto de oratorio», un «Quarto pequeño después de la Alcoba»79, un «Quarto interior después del principal» (sala de estar), el «Quarto de las criadas»80 y varias salas y salones más81. En la «Vibienda segunda» aparecen 75. ADPB. Catastro, Memoriales, A, libro 345, folios 208-223. Véase el PLANO I. 76. El ama de cría de la niña tenía estipulado un salario mensual de 3 ducados; el criado estudiante recibía alojamiento y comida y la cocinera 12 ducados/año. Del capellán no se dice más en el memorial. 77. Ello supone, de promedio, 273 m2 per capita. La media de la ciudad era de 28.3 m2. La nobleza rentista, 112.3 m2. Don Antonio ofrecía a los suyos una situación privilegiada, amplia y confortable. 78. En él había «una cama de nogal, guarnecida la cavecera con escudos de metal», una colgadura y un dosel de damasco, cuatro mesas —dos «para juego»—, una mampara, varios retratos y láminas de papas, reyes e imágenes sacras y una decoración lujosa (cortinas, frisos, cornucopias y espejos). AHPB. PN. 1787. Legajo 7259/2, folios 37-38. 79. Su escaso y barato mobiliario (una cuja y una mesilla de cama), su frugal decoración (dos cortinas de bayeta, una lámina y dos cuadros) y el que se tasase «un zepillo grande con su vara para limpiar», apuntan a que esta estancia fuera ocupada por el servicio doméstico. Ibidem, folio 38. 80. Presenta unas características semejantes a la anteriormente descrita —una cuja, una mesilla, cortinas viejas, cuadros maltratados, etcétera—. Ibidem, folio 39. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 349 enumeradas siete estancias consecutivas. Descuellan, de forma específica, el «Quarto Io de los criados»82, un «Salón Quarto» —¿dormitorio de la tía?83—, un «Salón Quinto», habilitado para la niña, dado que allí se ubicaba una «cuna de mimbres», y el «Quarto séptimo antes de el de el estrado», ambientado a modo de despacho y dormitorio auxiliar84. La pieza más sobresaliente de esta planta era el «Quarto principal del estrado». Allí aparecen «una cama de pie de cabra, dorada y pintada», dos catres de tijera, «seis tauretes extranjeros tejidos de junco, siento y respaldo de pie de cabra» y 12 sillas de lo mismo. Era el dormitorio del matrimonio. A continuación se citan un «Quarto primero» y un «Quarto segundo después de el de el estrado»85. La «Antesala del estrado», provista de varias mesas y 24 sillas «de Vitoria, de paja», era el comedor. Sólo resta mencionar la «cocina», repleta de los menajes propios de la actividad culinaria, y una «dispensa»: en varios «estantes» reposaban «todo el vidrio y vidriado» y el menaje de mesa86. La decoración de las habitaciones, excepto las habilitadas para el servicio doméstico, era muy profusa, de gran riqueza y calidad87. La gran mansión se completaba con un jardín, de 1.317 m2 de superficie y tapias de cantería de 3.4 metros de altura, en el que había 24 árboles frutales. «El suelo sólo sirve —leemos en el memorial— para plantar flores y bojes». En el miasma hediondo que era, en general, la ciudad pre-industrial, la aristocracia disfrutaba de un apartheid precioso y agradable para todos los sentidos. Lejos del hacinamiento en que se debatía la inmensa mayoría de la población, la cúpula dirigente vivía en el lujo, la ostentación y unos agradables paseos en sus privativos paraísos terrenales88. 81. «Otro Quarto interior de dha vibienda», «Quarto que cae a la calle», «Quarto antes del salón» y «Quarto del salón», en los que se detalla una escasa decoración, constituida esencialmente por países, cortinas y cuadros. El salón disponía, además, de un friso de 10 V2 varas (8.7 metros) que enlucía un poco la habitación. Ibidem, folio 39. 82. Tres mesas, cinco taburetes y una silla acompañaban a una cuja y un banco de respaldo. Una «vigüela» y varios cuadros y estampas ponían una tenue nota de color. Ibidem, folio 40. 83. Su lugar de reposo era «una cama de nogal, doradas las molduras». Un arcón, dos cofres y un baúl rivalizaban por el suelo. Las paredes estaban ocupadas por cuadros y espejos. Ibidem, folio 40. 84. Descuellan en ella un escritorio, una papelera de nogal, «un tocador de color encarnado y charolado con su mesita de pie torneado», dos arcas y un baúl. Ibidem, folio 41. 85. Se trata de estancias dotadas de cujas y catres, taburetes, papeleras, mesas y escritorios. En el cuarto segundo contrasta de presencia de un violin y varias armas (pistolas y espadas). Ibidem, folio 42. 86. Aparecen abundantes piezas de «china fina» y «Talavera fina». Ibidem, folios 43-44. 87. Situación, por otra parte, usual y habitual entre la nobleza y los eclesiásticos de elevado rango. 88. Las ciudades pre-industriales se debatían entre el horror y la belleza. Véase CARMONA, Ignacio: Crónica urbana del malvivir (siglos XIV-XVIIl). Insalubridad, desamparo y hambre en Sevilla. Sevilla, 1999. ClPOLLA, Cario: Contra un enemigo invisible y mortal. Barcelona, 1993. CORVIN, © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 350 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES La economía de este hogar (cuadro II) tenía en las rentas percibidas por sus propiedades en Burgos su principal fuente de recursos, el 43.2 % de los ingresos anuales89. En segunda instancia, ex aequo, con un 20.8 % respectivamente, el hogar de Don Antonio se nutría de su empleo como regidor perpetuo y de la renta de unos juros, bastante mermados en aquel momento. De su propia mano sale una descripción muy verídica de esa situación: «por estos juros, exceptuadas las agencias, cartas de pago y conducciones, ganó en 1750, 98.764 maravedíes (es decir, 2.905 reales)». El nominal eran 13.164 V2 reales. La queja sobre la falta de «cabimiento» y por el decreto de julio de 1749 era generalizada entre los afectados. Las rentas foráneas90 suponían un escueto 13.3 %. Como «administrador y patrono de la obra pía de misa diaria que fundó y dejó agregada al mayorazgo don Juan Ruiz de Santamaría, canónigo que fue de la Catedral de Burgos» le correspondían 2.938 reales, cantidad que quedaba reducida, pagadas agencias y conducciones, a un producto irrisorio, 272 V2 reales (1.9 % de sus ingresos anuales). Este mandato le absorbía el 69.2 % de sus gastos. Destaca, sobre todo, el «mantenimiento de la ermita de Villa Ramiro con ornamentos, cera y oblación para celebrar la misa todos los días festivos del año» y el «mantenimiento de un oratorio en casa con todo lo necesario para decir misa diaria»91. La última frase entrecomillada da pie a construir una respuesta al interrogante abierto en las páginas anteriores: ¿por qué aparece en el Catastro un capellán en algunos hogares? El caso de Orruño Salazar se me escapa en gran parte. Quizá fuera simplemente un capricho que le permitía elevarse sobre sus iguales. El capellán era un «licenciado, clérigo de ánima». Ello induce a pensar en una dedicación temporal, a la espera de un mejor acomodo. Trabajar como capellán de forma permanente en una casa tenía un aspecto laboral, profesional si se quiere, propio de un contratante con ansias de brillo social y un contratado con hambre y escasos recursos. El disponer de oratorio imponía la necesidad de celebrar la misa a domicilio. Los Orruño-Vélez lo tenían. Esa es, también, la explicación más verosímil por lo que respecta a Don Antonio Santamaría. La herencia familiar les Alain: El perfume y lo imaginario. Siglos XVIIIy XIX. Méjico, 1987. FRANCO RUBIO, Gloria: La vida cotidiana en tiempos de Carlos III. Madrid, 2001 y MARCOS MARTÍN, Alberto: «¿Qué es una ciudad en la época moderna? Reflexión histórica sobre el fenómeno urbano», en Congreso sobre Toledo y la expansión urbana en España (1450-1650). Toledo-Madrid, 1988, pp. 137-154. 89. Su hacienda estaba compuesta por 6 casas, 615 i/2 fanegas de sembradura, 3 1/2 fanegas para las faenas de trilla y 3 fanegas de huerta (granjas de Villa Ramiro, Castellanos y Villagonzalo de Arenas). ADPB. Catastro, Memoriales, A, libro 345, folios 208-223. 90. Véase el ANEXO II. Procedencia de las rentas de la aristocracia burgalesa. 91. El pago de los salarios a sus criados ascendía a algo menos de 1.000 reales, es decir, el 21.9 % de los desembolsos —sin incluir en ello comida ni alojamiento—. ADPB. Catastro, Memoriales, A, libro 345, folio 218. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 35I hacía usufructuar ese privilegio exclusivo. Da la impresión al leer el Memorial que estaba obligado a mantener ese gasto de una manera forzosa, con cierta renuencia. Al fallecer Don Esteban Sainz de Angulo, su calidad de «presbítero» y su empleo como «capellán en casa de Don Juan Antonio de Santamaría» más parecen una condena cargada de aflicción que un motivo de regocijo92. Por lo que respecta a los otros tres hogares con capellán privado declarado, Don Ángel, Don Cayetano y Don Felipe Antonio no responden, a mi juicio, a las mismas motivaciones, o al menos no en su totalidad. El oratorio de sus mansiones inducía a contratar a quien lo llenase de contenido, es decir, a la celebración de la misa. El problema surge cuando contemplamos el memorial, y los post-mortem, de otros aristócratas de la ciudad que también tenían oratorio, y carruajes, pero no incluyeron entre sus «domésticos», ni siquiera con dedicación parcial, a un capellán93. Albergar un oratorio en el seno de la casa-mansión nobiliar no siempre conllevaba contratar un sirviente ad hoc con carácter privado. Dado que no aparece en esos hogares, hemos de concluir que ésa no es la explicación adecuada y convincente. A mi juicio, Don Ángel, Don Cayetano y Don Felipe tenían entre sus «domésticos» a un capellán por la razón más insospechada. No se debe atribuir esa circunstancia al deber, casi feudal, de responder a las exigencias heredadas de un mayorazgo, sino a todo lo contrario. Estos hogares se encontraban entre lo más ilustrado y progresista de la ciudad. Aunque sea una moda venida de Europa, casi con seguridad de Francia, dichos señores daban cobijo y trabajo a un eclesiástico con la sana intención de educar a sus hijos a domicilio, servir la mesa de una manera exquisita y celebrar diariamente misa para la familia en sus propios oratorios, de una forma individualista y privada. Eran integrantes de las fuerzas más avanzadas y emprendedoras de Burgos. Dos hechos singulares lo certifican: los tres se matricularon en el Consulado, como «hacendados», entre 1767 y 176894 y dos de ellos, el de Villariezo y Don Cayetano invirtieron, además, sus capitales en la Real Compañía de San Carlos95. No abandonaron los privilegios del Antiguo 92. ADB. San Lorenzo. Defunciones (25 de setiembre de 1752). La carrera eclesiástica de Don Esteban se truncó como «doméstico» de un noble. ¿Tenía algún grado de parentesco con él? 93. Don Félix Sánchez de Valencia, Don Francisco Castro de la Torre (marqués de Lorca), Don Bernardo Iñigo de Angulo, Doña Casilda Gallo, Doña Josefa de Neira y Doña Josefa de Salamanca. Véase el ANEXO I. Hay algunos más pero lamentablemente sus post-mortem no detallan las estancias. 94. ADPB. Consulado. Libro R. 87 (1766-1782). 95. Véase PALACIO ATARE», Vicente: El comercio de CastilU y el puerto de Santander en el siglo XVIII. Madrid, 1959, pp. 117-139 y SANZ DE LA HIGUERA, Francisco: «Las restauraciones del Consulado de Burgos en el siglo XVIII», en BIFG, n.° 224, 2002/1, pp. 91-127 e Historia, Instituciones, Documentos, n.° 29, 2003, (en prensa). Destacan especialmente los documentos AHPN. PN. 1768. Legajo 7098/1, folios 77-78 e Ibidem, 1771. Legajo 7099/2, folio 239 (pido «se me debuelban —afirmó el conde de Villariezo— los veinte mil reales de Us expresadas dos acciones con sus respectibos intereses»). © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 352 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES Régimen pero se embarcaron en las aventuras del reformismo de sombrero de tres picos, propias de una nobleza atenta al porvenir del Estado español y doliente de la postración en que se había caído en los últimos siglos96. Los marqueses de Lorca y Villacampo también fueron borbónicos y miembros del Consulado. También tuvieron coches en propiedad y oratorio en casa. Empero, no contrataron un capellán privado97. El ejemplo de Don José de Castilla y Portugal es categórico. En 1751 residía, en compañía de otros 5 hogares, en un edificio de la calle Avellanos98. Por su trabajo como administrador general de las Rentas Provinciales de Salinas y Lanas de Burgos percibía (julio de 1751) 5.500 reales de vellón, cantidad impropia de su elevado cargo99. Tenemos la inmensa suerte de disponer para 1755 de la descripción de sus bienes y de la que iba a ser su esposa, Doña Josefa Antonia Gonzalo del Río. Este inventario por segundas nupcias100 coloca el caudal de este hogar en 114.000 reales. En 1786, 31 años más tarde, con ocasión del «inventario y tasación de los bienes que hayan quedado en común» por el fallecimiento de Doña Josefa Antonia, su patrimonio ascendía a poco más de 121.000 reales, con un irrisorio incremento de 7.352 reales, es decir, un 6 % más. Para entonces era propietario de un modesto carruaje101 y ocupaba la casa en su totalidad. Fallecido Don Félix (1753) le sucede en la Superintendencia. Sus sueldos en 1779 y 1788 fueron 33.000 y 44.000 reales/año102, entre 6 y 8 veces más que en 1751. En la casa descrita en el post-mortem de 1786 no había oratorio. Don José Castilla fue accionista de la Real Compañía de San Carlos 96. Era ésta una «etapa de vacilaciones» (1750-1814), período tratado de forma magistral por PÉREZ PICAZO, M.a Teresa: «De regidor a cacique: las oligarquías municipales murcianas en el siglo XIX», en SAAVEDRA, Pegerto y VILLARES, Ramón: Señores y campesinos en la Península Ibérica, siglos XVIII-XIX. Barcelona, 1991, pp. 20-29. 97. Quizás sea un problema de reconstrucción del ciclo vital de tales hogares o un problema de miopía documental, por la puntual perspectiva que dan los Memoriales. No descarto que entraran en esa lógica con posterioridad a la redacción del Catastro, aunque no es seguro ni quizás verificable. 98. Propiedad del marqués de Fuentepelayo, acogía a seis hogares, cuatro de los cuales trabajaban en «las dependencias de don Félix», en la administración general de rentas. Los otros dos eran cuartos subarrendados a gente muy pobre (una hilandera y un oficial de obra prima). Este hacinamiento contrasta con la posterior amplitud de la vivienda descrita en el post-mortem. Su economía personal lo explica en gran parte. ADPB. Catastro, Memoriales,], libro 345, folio 390. 99. Todo ello a la sombra de Don Félix y su célebre genio (sea de carácter, de talante o de trabajo). 100. AHPB. PN. 1755. Legajo 7128/1, folios 303-309. 101. «Una berlina bastante usada, vestida la caja de calamoco encarnado, resortes y galones blancos de seda, con el correaje bastante usado» (600 reales). AHPB. PN. 1786. Legajo 7132, folios 525-569. 102. Véase GONZÁLEZ ENCISO, Agustín: «La Hacienda Real en el siglo XVIII», en Historia de Burgos, III. (Edad Moderna, II). Burgos, 1991, pp. 310-313. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 353 «desde la euforia al desaliento» (1767-1773) y estuvo presente en el momento de la «ruina y liquidación de la Compañía»103. No he hallado, empero, en ningún caso, indicios de que en ese hogar se dispusiera de capellán. 2. ENTRE LA ALTIVEZ Y LA FAMILIARIDAD: ACTITUDES DIVERGENTES EN LOS HOGARES ECLESIÁSTICOS. LA CÚPULA CATEDRALICIA Las dignidades y canónigos de la Catedral que vivían con un capellán del número, con un «asistente» a su «servicio», eran una reducida elite. Con excepción del deán, el capellán del número que vivía en esas casas era un «familiar» con un grado desconocido de parentesco. Quien mejor expresó las circunstancias de tan sutiles lazos fue Don José Gutiérrez. En su Memorial afirmó estar al «servicio de Don Diego Escalona, dignidad y canónigo de la Santa Iglesia Metropolitana» a cambio de «mantenimiento, comida, vestido y habitación»104. Dichos capellanes tenían «un cuarto» en las residencias de unos familiares de notorio poder material y espiritual. Les servían y acompañaban habitual y cotidianamente. Más que domésticos eran secretarios, hombres de confianza en que delegar la tramitación de los negocios. En el palacio arzobispal la presencia de sirvientes era muy significativa. Se trata de un hogar sin estructura familiar, compuesto por 26 personas105. En el entresuelo, en nueve dormitorios, tenían sus lechos un mayordomo, un crucero, un capellán y ocho individuos (¿también capellanes?) con una ocupación indeterminada. Conformaban la «familia» de Don Felipe de Perea. Junto a esos cuartos se situaba la «capilla de abajo junto a la Audienzia», la «habitazión de los cocheros», el «quarto del maestro de pajes», el salón y el «baburril de los pajes» y otras dependencias. En el piso principal se ubicaban las estancias exclusivas del Ordinario, oratorio y gabinete incluidos, y los dormitorios del ama de llaves, el repostero, el cocinero y el lacayo. El arzobispo disponía de un personal a su servicio que en poco se diferenciaba de los criados. En los hogares de cuatro de las dignidades catedralicias la situación era diferente. 103. PALACIO ATARD, Vicente: op. cit., 1959, pp. 122-123. La singladura de la Compañía fue una demostración del escaso calado de la burguesía mercantil burgalesa y del oportunismo de los aristócratas de la ciudad. Invirtieron sus capitales en dicha entidad de forma especulativa. 104. ADPB. Catastro, Memoriales, J, libro 349, folio 395. 105. AHPB. PN. 1744. Legajo 6983, folios 159-257. Sobre Don Felipe de Perea, SANZ DE LA HIGUERA, Francisco: «Familia, hogar y vivienda...», en Investigaciones Históricas, n.° 22, 2002, (en prensa) y «Una estancia que se mueve...», en BIFG, n.°225 y 226, 2003 (en prensa). Vid PLANO I. © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 354 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES Don Alonso Calderón de la Barca, deán de la Catedral106, dirigía en 1751 un hogar sin estructura familiar, (2c)4. Junto a él aparece un capellán del número, Donjuán Revuelta —quien, en su memorial, dijo vivir «en casa» del citado107— y dos criadas. Tenían su residencia en la Plaza Mayor, en un edificio propiedad del marqués de Aguilafuente. Las dimensiones del inmueble, con 1.180 m2 de suelo habitable, les permitían gozar de bastante comodidad y quizás hasta de un retiro tranquilo y silencioso. En sus testamentos, en 1748 y en 1770, don Alonso manda a su hermano don Francisco Javier una imagen «que tengo en mi oratorio» y «al capellán si le ttubiere chupa, calzón y abitos de mexor calidad». En virtud de esos magníficos documentos sabemos quiénes eran sus compañías y algunos detalles de su residencia108. Por las puertas de su morada entraban anualmente unos saneados ingresos, en dinero y en grano, que les permitían vivir conforme a su rango y condición109. El hogar de Don Juan Antonio Garma de la Puente era múltiple, (5c)9, por razones laborales. En él aparecen Don José Ruiz, capellán del número110, un 106. El Memorial de Don Alonso ha desaparecido extrañamente, y no es el único. Los datos que disponemos de él, y de su hogar, en ADPB. Catastro, libros de Personal, 340, folio 15. Don Alonso era colegial huésped en el Colegio Mayor de la Universidad de Salamanca. Ello explica, a mi entender, su talante aristocratizante. A(rchivo) U(niversidad) de S(alamanca). 1726. Legajo 2198, folios 84-95. 107. ADPB. Catastro, Memoriales, J, libro 349, folio 402. Véase PLANO I (ubicación de la casa). En su testamento (5 de junio de 1767) no se menciona a Don Alonso (fallecido en 1774). Era capellán del número y beneficiado en Villalacre. Vivía independiente. AHPB. PN. 1767. Legajo 7192, folios 86-88. 108. AHPB.PN. 1748. Legajo 7087, folios 212-217 e Ibidem. 1770. Legajo 7098/2, folios 325-331. En ambos documentos se dice «que en la casa que abito propia del Excmo Señor Marqués de Aguilafuente, y además de la obra prinzipal que de su horden se hizo al tiempo que entré en ella, he executado por mí ottras diferentes, de dibisiones, tabiques, puerttas y bentanas, ttodas ellas esenziales a la misma casa y su maior luzimiento». 109. Como deán de la Catedral, 15.109 reales (1751). Por la administración del dicho marqués, 1.650 reales y vivienda gratuita. El beneficio simple de ración entera en San Vicente de la Barquera (parroquia de Santa María de los Ángeles), 35 l/2 reales. Donjuán, como capellán del número, ganó 1.407 reales (1751). El abono de los salarios del servicio doméstico y el pago del subsidio y el excusado eran sus gastos esenciales. A(rchivo) C(apitular) de la C(atedral) de Burgos. Libro de Redondo 353 (1751) y Archivo Histórico de Cantabria. Catastro, libro 818, folios 5, 25, 63 y 72-74. 110. ADPB. Catastro, Memoriales, J, libro 349, folio 349. Véase el ANEXO II y el PLANO I. Ibidem, J, libro 349, folio 399. Además de capellán del número en la Catedral (1.407 reales) era capellán en la Visitación (Catedral) (292 1/2 reales) y beneficiado en Zangández (950 reales) y Aldea del Portillo (1.238 reales). Sobre el clero «proletario pluricapellán», véase BENITO AGUADO, M.a Teresa: op. cit., p. 212. Alcanzar una congrua aceptable podía resultar muy ajetreado. Véase BRAVO LOZANO, Jesús: «Cura rico, cura pobre», en MARTÍNEZ RUIZ, E. y SuÁREZ GRIMÓN, V (Eds): op. cit., 1994, pp. 129- 139. «Pobreza total (de algunos curas), por cuanto dependen de alguna casa donde prestar sus servicios como cualquier otro doméstico» (p. 138). © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 355 criado de librea, casado, un cochero111, un paje y tres criadas. La vivienda, en el Huerto del Rey, tenía 1.088 m2, sobre los cuales se sucedía la existencia cotidiana. La contabilidad del señor de Valpuesta se nutría especialmente con las rentas foráneas llegadas de un importante número de localidades, aproximadamente 18.743 1/2 reales (un 59.5 % de sus percepciones). De los quehaceres como dignidad, canónigo y juez obtenía el 28 % de sus rentas (8.812 72 reales). Don José Ruiz aportaba casi 4.000 reales, un 12.5 % del haber. Los gastos imprescindibles le detraían el 17.3 % de sus caudales112. El magistral y tesorero del Cabildo catedralicio, Don Diego Escalona113, tenía en su compañía a dos familiares de parentesco indeterminado. Se trata, en primer lugar, de Don José Gutiérrez, capellán del número, el cual, a cambio de «comida y vestimenta» —habría que añadir también habitación—, se hallaba al «servicio de Don Diego» y, en segundo término, de una anciana de 70 años, acogida a su benignidad. El hogar, un ensanchado ((2c)6, estaba atendido por un criado —«comida y cama»—, un ama (12 ducados/año) y una cocinera (8 ducados/año). Las dimensiones de su vivienda iban a sufrir una sustancial mejoría a mediados de 1751: se trasladó desde el barrio de San Esteban hasta la calle San Lorenzo114. Se duplicaba el gasto anual dedicado al alquiler de una morada, de 330 a 600 reales, pero, sin duda, valía la pena. A los 15.900 reales percibidos por su alto cargo catedralicio en 1751 se añadían otros 2.240 reales procedentes de varios beneficios simples. Don José Gutiérrez aportaba 1.470 reales. Sus ingresos se veían mermados en un 13.4 %115. 111. El cochero, Manuel Martínez, percibía por su cometido semanal 21 reales. Tenía su morada en la casa-mansión del arcediano de Valpuesta, donde se encontraba al cuidado del coche y las muías. 112. Alquiler de la casa (730 reales), salarios de los domésticos (1.566 reales) y subsidio-excu- sado (1.131 reales). Fue el único de los miembros del Cabildo catedralicio que advirtió de este pago: «de subsidio y excusado de dha dignidad, 29.448 maravedíes (866 reales)», cantidad que se ajusta sin duda a los 8.626 reales anotados en ACC. Libro de Redondo 353 (1751). Véase PLANO I. 113. ADPB. Catastro, Memoriales, D, libro 349, folio 45. Véase anotaciones sobre su persona en AUS. 1731. Legajo 1007, folios 95-96 y 102-106 e Ibidem. 1729. Legajo 2260, folios 244-251. Él también estaba imbuido de una mentalidad aristocratizante y rancia como colegial en la Universidad de Salamanca. Ambos, tesorero y deán, conformaban el bando colegial (conservador) en el Cabildo. 114. Esta casa le ofrecía habitar sobre 345 72 m2 (el entresuelo y el desván no han sido computados), en una zona más céntrica y privilegiada que San Esteban. Triplicó el tamaño de su vivienda, aunque ello supusiera triplicar también el desembolso en alquiler. Los 105 m2 de la casa propiedad del Colegio de Saldaña en que residía en 1751 eran impropios de un personaje de su categoría. Empero, se observa, a la postre, una sensible rebaja en el alquiler: Don Manuel Bermúdez, su anterior ocupante, canónigo, pagaba 1.000 reales/año de renta. 115. Celada de la Torre (ADPB. Catastro. Libro 506) y Palacios de Benaver {Ibidem. Libro 1276). Salarios (220 reales), alquiler de casa (330 reales), subsidio y excusado (1.961 reales) y gastos en cera, carbón y salarios de la Catedral (2.040 reales). El testamento de Don Diego incluye una manda a Antonia Martínez, su ama de llaves, en que dice «se la den por una vez treszientos ducados de vellón en efectivo, incluyendo en esta cantidad sus salarios, en atención a que la he suministrado y suministraré todo quanto nezesite para vestirse y calzarse, en lo que ba invertido y se invierte aún más que de salario anual». AHPB. PN. 1756. Legajo 7082, folio 190. Don Diego siempre puso los puntos sobre las «íes». © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362 362 FRANCISCO J. SANZ DE LA HIGUERA «UN CAPELLÁN QUE SIRVE LA MESA» Y OTROS MENESTERES 1457, 302 1/2; Tardajos, 2106, 16 1/2; Villaescusa la Solana, 2249, 634; Villalvilla, 2322, 71 y Villaverde (junto a Peñahorada), 2471, 47. Don José Antonio Garma de la Puente gozaba de ingresos por diferentes motivos en Aostri, (ADPB, Catastro, Libro) 75, 218 (reales); Ayuelas, 182, 1.035; Barriga, 230, 342 1/2; Berberana, 283, 1.000; Cabañes, 367, 93; Fresno, 727, 251 1/2; Llorengoz, 1000, 486 í/2; Mámbliga, 1015, 419; Mansilla, 1025, 1.448; Murita, 1169, 421 1/2; Salazar junto Amaya, 1745, 1.931 1/2; Salinas de Anana, 349, 349; San Llorente, 1777, 1.191 1/2; San Martín de Losa, 1789, 1.588 1/2; San Millán, 1817, 104 1/2; San Zadornil, 1816, 652 V2; Teza, 2035, 799; Tobar, 2041, 1.115; Valpuesta, 2166, 270; Villahizán, 2281, 530; Villalambrús, 2292, 468 V2; Villalba de Losa, 2296, 1467 V2 y Zabala, 2526, 229. Don Diego Escalona. Véase Celada de la Torre, (ADPB, Catastro, libro 506), 953 1/2 (reales); Palacios de Benaver, 1276, 611 V2 y Riocerezo, 1677, 657. Don Manuel Ortiz Taranco en Cañizar, (ADPB, Catastro, libro) 403,242 (reales); Celadilla de Sotobrín, 511, 27 V2 y Quintanaortuño, 1487, 523. PLANO I. Ubicación de las casas con capellán privado. (Burgos, 1751) S. PEDRO ¿ielaFUEMFE HMfnNL HSSmSS VlUIMtft © Ediciones Universidad de Salamanca Stud, his., H.a mod., 24, 2002, pp. 331-362