HERNANDO
COLON,
ADQUIRIDOR
DE
MANUSCRITOS
CIENTIFICOS
po
GUY
BEAUJOUAN
Si
me sien o an eliz y hon ado
de
se
in i ado a hace es a con-
e encia,
no
es sólo po que soy
un
iejo
enamo ado de Se illa, sino
ambién po que es oy ascinado
po
Fe nando Colón en su
papel
de adqui ido de lib os y ex ao dina io o ganizado de su biblio-
eca.
He
enido a abaja po p ime a
ez
en la Biblio eca Colombina,
en la p ima e a de
1951
, mien as
es
aba emp endiendo una p os-
pección sis emá ica de los manusc i os cien í icos medie ales con-
se ados
en
España.
Uno de los p oblemas mayo es
de
al p ospección es de dis in-
gui , en e los manusc i os la inos, los que es imonian sob e la cul-
u a ibé ica de la Edad Media, y los
que
han sido adqui idos pos e-
io men e
en
la edad de o o del esplendo español. A es e espec o,
el caso de
Remando
Colón
es
apasionan e.
Más de la mi ad de los manusc i os poseidos po
Remando
Colón
han desapa ecido desg aciadamen e.
La
in es igación debe pues
p og esa siguiendo dos ías dis in as, pe o complemen a ias:
Po
una pa e, el es udio de los códices hoy conse ados.
Po o a pa e, la explo ación
de
los ins umen os de abajo
elabo ados
po
Remando
Colón, siendo así posible de cono-
ce el con enido de los manusc i os desapa ecidos
y,
am-
bién, de en ende más globalmen e el compo amien o de D.
Remando
, en cuan o comp ado de lib os.
48
GUY
BEAUJO
UAN
He nando Colón no es lo que adicionalmen e se llama un bi-
blió ilo.
No
colecciona lib os en cuan o obje os p eciosos;
los
ad-
quie e, al con a io, po
la
u ilidad
de
su con enido.
En
es a Se illa
que
llega a se ,
en
la p ime a mi ad del siglo
XVI,
un cen o o gá-
nico
de
la ida mundial, quie e do a a España, no sólo
de
una g an
biblio eca, sino ambién de un e dade o cen o
de
documen ación:
según sus p opias palab as,
un
« e ujio donde los le ados puedan
ecu i en cualquie
duda
que se les o escie e>>.
Pa a los e udi os de nues o siglo
XX,
el manusc i o iene un a-
lo
p i ilegiado, po que apa ece como ·un es igo,
de
cie a mane a,
siemp e único, mien as que,
una
ez iden i icado, un imp eso pue-
de,
con el
mi
smo p o echo, se consul ado o o og a iado en
o a
biblio eca.
A los ojos
de
He nando Colón y
de
casi odos sus con empo á-
neos,
una
cla a edición imp esa apa ecía p e e ible a un manusc i o
del mismo ex o (la compa ación
de
los p ecios pagdos lo con i ma).
Pe o había ex os ú iles oda ía inédi os: a es os a la p edilec-
ción de
D.
He nando. Es
que,
en onces, códices y lib os imp esos
pe enecen a un mismo ondo de cul u a cien í ica que, a pesa de
las e e encias e udi as a la An igüedad, quedaba oda ía, al ede-
do
de 1530, esencialmen e medie al.
He nando Colón allece
en
1539.
Es
sólo poco después de su
mue e, en los años 1540 y siguien es, que apa ece
la
p ime a ola
de
las g andes publicaciones cien í icas que anuncian la e a mode -
na
y la e olución epis emológica del siglo XVII. Es,
po
ejemplo,
cua o años después de la mue e
de
He nando Colón, que se publi-
can
,
en
1543
, el
De
e olu ionibus de Copé nico y
la
Fab ica
de
Ve-
salio.
Pa a He nando Colón
-en
deci an es de
esa
mu ación de los
años
1540-
los manusc i os cien í icos de los siglos
XIV
y
XV
no
son es igios
de
una
ciencia obsole a; son al con a io, complemen-
a ios de los imp esos, al se icio de
una
ciencia que, en es e p ime
e cio del siglo XVI, sigue oda ía,
po
lo esencial, las o ien aciones
del pensamien o medie al.
Sin con a los códices capi ula es y los epe o ios
de
la biblio eca
e nandina, he es udiado pe sonalmen e unos
95
manusc i os adqui-
idos
po
He nando Colón.
En e
los cuales, conocemos el o igen,
se ano a
po
o den dec ecien e: Padua 17; Lyon 12; Milán-Pa ía
8;
HERNANDO COLON, ADQU
IRIDOR
DE
MAN
USCRITOS CIENTIFIC
OS
49
Ba celona 7 u 8.
La
s adquisiciones
hechas
en Cas illa y Andalu-
cía an, cla o es, ela i amen e dispe sadas en el espacio y en
el
iempo.
Lo
que
imp esiona inmedia amen e, es
la
impo ancia numé ica
y cuali a i a de los manusc i os
comp ados
en
Padua.
Y es o s
in
con a unos diez manusc i os adqui idos
en
Venecia o, po lo
me
-
nos,
al
pa ece ,
en
la egión eneciana; sin con a ampoco los li-
b os nau agados de los cuales oy a
habla
casi
en
seguida.
Es a
p eponde ancia
de
Padua no
es
pa a
so p ende nos. Pudién-
dose eno gullece de Pomponazzi, Copé nico, Vesalio y, más a de,
Galileo y Ha ey, la uni e sidad
de
Padua
asegu a
una
eliz ansi-
ción
en e
el a e oís
mo
medie al y
la
eme gencia
de
la
ciencia mo-
de na
. En onces dependien e
de
Venecia
, Padua
e a
pues un luga
excepcionalmen e a o able a la
comp a
de manusc i os y cuade -
nos cien í icos.
La
impo ancia de los manusc i os cien í icos paduanos se ía o-
da ía más e iden e, en la Biblio eca Colombina, si no se hubie an
pe dido en el ma los olúmenes adqui idos po
He nando
Colón
en 1521.
Me
e ie o a lo que Ha isse llamaba Regis um A o, si se p e ie-
e,
al
n.0 14 de Tomás
Ma ín
: Memo ial de los lib os nau agados
y egis o an iguo. G acias a es e egis
o
, se sigue,
día
po
día, el
i ine a io y las comp as
de
D.
He nando
en 1521.
Dos con a es llaman la a ención:
P ime o, el con as e
en e
la ela i a can idad
de
las com-
p as hechas en ciudades
de
cul u a ge mánica, y la eno me
masa
de
más de 1.200 lib os adqui idos en Venecia.
Segundo con as e: mien as
que
en las demás ciudades (in-
cluido Venecia) los lib os adqui idos son imp esos, la casi o-
alidad de los manusc i os mencionados en
el
Regis um A se
encuen an
en e
los más de 200 olúmenes comp ados en
Padua
en e el
15
de
oc ub e y el 6
de
no iemb e
de
1521
;
unos cuan os
de
esos códices e san sob e medicina, as olo-
gía, alquimia y seudo-ciencias c
omo
la
geomancia.
Desg aciadamen e, según las p opias palab as del bachille Juan
Pé ez, «es os lib os se pe die on en
una
ca aca que se anegó)).
50
GUY BEAUJOUAN
En
es e p esen e año 1989, se publicó un
nue o
omo del I e
I a-
/icum de P.O. K is elle : ol. IV, A ia i ine a 2, G ea B i ain
o
Spain.
En
las páginas 611-633 de dicho epe o io, se encuen an
a ios manusc i os p esen ados como comp ados
en
Padua en 1521.
Debe
ad e i se que no se
a a
de manusc i os esca ados del
nau-
agio:
1521
es
una
mala lec u a
po
1531, siendo con undido
con
un 2 el amoso 3 de D. He nando. No espe emos pues que
eapa-
ezcan los lib os hundidos
en
el ma . No hagamos como aquellas
buenas almas que, pa a disculpa al Cabildo se illano, p e endían
sal ados del nau agio, los olúmenes de la Colombina hoy mancha-
dos
po
la humedad (Ad e encia p elimina a
la
p ime a edición
del omo
3.
0 del ca álogo
de
imp esos
de
la Colombina).
Es
quizás du an e
su
es ancia
en
Padua,
po
el o oño de 1521,
que
D.
He nando omó más cla a conciencia del in e és de los
ma-
nusc i os cien í icos.
En
e ec o, de 1508-1509 has a
esa
echa
de
1521, sus adquisicio-
nes de manusc i os cien í icos
no
nos pa ecen excepcionales.
Dejo
de
lado, en es a con e encia, la cues ión de los lib os poseídos y
ano ados
po
C is óbal Colón.
Desde el p incipio,
en
1509, He nando Colón poseyó dos in e e-
san es manusc i os alquímicos (n. os 3.784-3.785), pa icula men e
la
Sedacina del ca alán Guillem Sedace ; pe o se
a aba
de
un egalo:
«Diómelo, con
la
Suma de Cebe , don C is óbal
de
So omayo , hijo
de
la condesa de Camina, quando y amos a la Yndias, año
de
1509».
Recibido poco después,
en
ene o de 1510, es egalo, ambién,
o o manusc i o cien í ico que con iene
el
ex o ca alán o iginal
de
la Menescalia (albei e ía)
de
Manuel Diez (n. 0 3292): «Diómelo Al-
meyda, paje
de
don
He nando
de
Toledo, he mano del duque».
(No pa ece se el ac ual ms. 5-4-46, pe o ampoco puede se un in-
cunable, como lo sugie e el ecién ca álogo de Las joyas de
la
Co-
lombina).
Los lib os más an iguamen e poseídos
po
He nando Colón se en-
cuen an desc i os en
el
amoso Regis um B ep oducido en acsí-
mile po Hun ing on (es el epe o io 10 de Tomás Ma ín). En e
los 4.000 p ime os asien os (es deci an es de 1524) se no a papeles
de
medicina p oceden es de un médico se illano, el
D .
To es
(3334
e
sq.); dos olúmenes hoy conse ados que quizá pe enecie-
HERNANDO COLON, ADQUIRIDOR
DE
MANUSCRITOS CIENTIFJCOS 51
on a un bo ica io se illano (2086-87 = 7-6-26 y 27); el a ado
de
ag onomía de Pie o de' C escenzi con ex ac os as ológicos de Mi-
guel Esco o (3094 = 7-7-1); algo de alquimia. En conjun o, son ma-
nusc i os
que
e lejan una ciencia ela i amen e p ác ica y popula .
Las cosas cambian a pa i del n.0 4.
005.
Vemos, desde en onces,
des ila
en
un o den g osso
modo
c onológico,
las
adquisiciones ea-
lizadas a pa i de no iemb e
1524.
Es a
pa e del Regis o B es la
más conocida, g acias a los ex ac os publicados
en
el omo
2.
0 del
Ensayo de Ba olomé Galla do. Dos g upos de manusc i os cien í-
icos llaman la a ención:
Los comp ados en Salamanca, en ab il
1525.
Los adqui idos
en
Se illa, en junio-julio de 1527.
En
Salamanca,
el
me cado de manusc i os e lejaba oda ía, en-
onces, lo
que
había sido, con la
cá ed a
de as ología de su uni e -
sidad y la
p e
sencia de Ab aham
Zacu o,
el papel de Salamanca
como incubado a de la as onomía naú ica de los g andes Descub i-
mien os ma í imos.
Vemos comp a , el
27
de ab il
de
1525, las A millas de Aza quiel
en la e sión
de
Jo
s Lib os del Sabe
de
Al onso X ( 4.126); el día
siguien e, una aducción española del a ado de as olabio de Ibn
al-Sa a y el cuad an e-as olabio de P o a ius, es deci de Jacob
ben Makhi ibn Tibbon (4.128). El cua o de esos manusc i os, am-
bién hoy desapa ecido, es el amoso «Sec e o
de
los sec e os de as-
ología» compues o,
en
español, po el in an e
de
Po ugal, En i-
que el Na egan e.
De
la
mención de es e ex o, po
o a
pa e o almen e descono-
cido, unos sacaban a gumen o
en
a o de la p ecocidad de la as o-
nomía naú ica po uguesa.
O o
s p oponían una iden i iación cono
el Sec e o de los sec e os del seudo-A is ó eles.
Me
acue do de mi aleg ía cuando
pude
esol e de ini i amen e
el p oblema, encon ando el con enido exac o de es e ex o g acias
a uno de los epe o ios de He nando Colón, su Lib o de las ma e-
ia
s. Allí
(n
.
0 2119) apa ece que
el
In na e a aba de as ología,
no de as onomía, enseñando las i udes y la in luencia de los pla-
ne as, dando seguidamen e eglas pa a juicios as ológicos sob e la
ma cha de los acon ecimien os y los iempos del año. No insis o más
52
GUY
BEAUJOUAN
sob e es e ejemplo pues o que, después de mi a ículo de
1961
en
la
e is a Romania, ha sido ecogido y comple ado
po
Tomás
Ma-
ín en las páginas 846-847 de su eno me lib o.
Has a la echa, casi nadie había ap o echado es e Lib o
de
las
ma e ias pa a conoce el con enido de ex os,
po
o a
pa e desco-
nocidos, copiados en manusc i os e nandinos hoy desapa ecidos.
Al
lado de esos manusc i os de Salamanca, he mencionado las
ad-
quisiciones ealizadas
en
Se illa,
en
junio y julio de
1527
(
4161
a
4176). Se a a de manusc i os, gene almen e
en
español, ela i os
a la as onomía, la as ología, la alquimia y
un
poco la medicina.
Unos de esos manusc i os dan es imonio de la cul u a as onómi-
ca española que p eludia la as onomía naú ica
de
los Descub i-
mien os ma í imos: Es e a de Sac obosco
en
español
(4161
= 5-2-
32); a ado de as ología de Juan Gil (4162 = 5-2-32); manusc i os
de Ab aham Zacu o (5-2-32 y 4174 = 5-2-21); a ado de as olabio
(4169), e c. Al lado
de
es o, ex os alquímicos: ece as (4163),
Mo-
ienus, ex ac os de apóc i os a ibuidos a
Ramón
Llull o a
A nau
de Vilano a (4169, 4173).
Se
puede sospecha que los ex os cien í-
icos adqui idos en junio de
1527
u ie an un mismo o igen, quizás
un médico se illano mue o poco an es.
A pa i del n.0 4194 del Regis um B, es deci agos o de 1529,
Remando
Colón sale pa a una nue a campaña de adquisición
de
lib os en I alia. Pe o p on o,
en
Venecia, enuncia a la egis ación
nume al
de
la a alancha de lib os comp ados po él.
El
Regis um
B se in e umpe y sólo nos queda
el
abeceda io gene al. Teniendo
en cuen a la ue e p opo ción de manusc i os pe didos o sin indica-
ción de o igen, pa ece que debe íamos enuncia a segui a He nan-
do Colón adqui ido de manusc i os cien í icos.
Pa a in en a lo, he elabo ado un mé odo que quisie a apidamen-
e p esen a .
En
el index gene al al abé ico (del cual iene aquí ep oducida
la
pa e supe io de la columna 802), los núme os sub ayados son
signa u as.
En
un a ículo del Jou nal des Sa an s de oc ub e-di-
ciemb e 1960,
he
in en ado demos a
qu
e unos g upos de es a nu-
me ación pueden e leja , pe o no con una absolu a ce eza, el i i-
ne a io de D. He nando.
En
el Ca álogo de los lib os imp esos de
la
Biblio eca Colombina,
an indicados pa a cada lib o, si es posible, po una pa e es e a-
HERNANDO COLON, ADQU
IRI
DOR
DE
MA
NUSC
RITOS CIENTIFICOS
53
maso núme o y, po
o a
pa e, los
luga
y echa
de
adquisición
no-
ados
po
el
mismo
D.
He nando.
He
llega
do
así a
una
conco dan-
cia de la cual ep oduzco aquí
pa es
signi ica i as.
Cojamos,
po
ejemplo, en la ep oducción de la columna
802
del
abeceda io gene al, la
ob a
que
he
ma cado
de
una
c u
z.
«Jacobus
Angeli punc a medicine 3 oluminibus pe alphabe um de
mano
13627 13628 13629».
U ilizando mi conco dancia, los n.
05
13627-29 caen den o del g u-
po
13232
a 13947 = se
i
e
mb e
1535
en
Lyon. E ec i amen e,
al
in
del ms. 13629 = 5-7-18,
Remando
Colón
apun ó: «Es a pa e
jun-
amen e con las o as dos me cos ó
30
sueldos en
León
po se iem-
b
e de mil y quinien os y
35
assí e
nquade n
ado».
Rep oduzco ambién aquí la abla numé ica que indica, pa a
cada
s
ig
na u a, las columnas del índice
gene al
al abé ico en l
as
cuales
es
á
mencionada al signa u a.
Al
mi
smo
iempo
que
los Punc
a
me-
dicine
de
Jacobus Angeli, había sido comp ado,
po
ejemplo, el n. 0
13622. Es e olumen se encuen a
se
ñalado
en
a ias columnas,
la
úl ima indicada siendo la 802 de la cual, p ecisamen e, enem
os
aquí la o ocopia. Se lee (donde he
pue
s
o
una lecha): «Jacobi Al-
main:
Repo
a a phisicalia
de
mano 13622». Es el ac ual m
s.
7-6-12
que, e ec i amen e, iene el mismo o igen que los Punc a medicine,
pues o
que
ambién pe eneció al médico lyonés (de ascendencia es-
p
añ
ola) An onio de Toledo.
Mi ando, a pa i de 1531, las conco dancias en e las s
ign
a
u a
s
y el i ine a io
de
He nando Colón, sob esalen cua o ope aciones
de comp a de manusc i os:
Milán, eb e o
de
153
1.
Padu
a, ab il 1531.
Lyon, se iemb e 1535.
Ba celona, junio 1536.
En e
los seis cen ena es de lib os comp ados en Milán
en
eb e-
o-ma zo de 1531, se encuen an ma
nu
sc i os ca ac e ís icos del am-
bien e que einaba
en
la uni e
si
dad
de
Pa
ía al inal del siglo XV.
Del
4 al
15
de ab il de
1531
,
Remando
Colón comp a, en Padua,
unos 300 olúmenes.
De
la misma m
ane a
que cuando
pa
só po es
a
ciudad diez años an es
(en
1521), se
no a
, en e sus comp as hechas
54
GUY BEAUJOUAN
en
Padua,
una
p opo ción excepcionalmen e ele ada de manusc i-
os, pa icula men e de manusc i os cien í icos. Sólo po
lo
que
pe -
enece a la
Edad
Media, he podido es udia 17
de
ellos ( e la
lis a
sucin a que in e calo, en apéndice en el i ine a io-conco dancia).
Es a pequeña mues a es bas an e ep esen a i a de
lo
s es udios
en Padua: g an impo ancia de la enseñanza
de
la medicina, de
la
as ología, y de
la
as onomía; p esencia del a e oísmo; iloso ía
na u al muy abie a a las su ilidades de la escuela inglesa, pe o
am-
bién con ex os de Nicole O esme.
Inmedia amen e después de es os códices paduanos, hay ince i-
dumb e sob e el o igen de los n.
05
10533 a 10773. Es p obable
que
la mayo ía
de
ellos p o engan de Venencia o
de
sus al ededo es.
Hay,
en e
ellos, manusc i os cien í icos de g an in e és, pe o s
in
que He nando Colón indique, como lo suele hace , al inal de
cada
uno, el p ecio y la p ocedencia.
En
es e g upo
se
encuen an manusc i os
que
pe enecie on al
a-
moso pa icio eneciano, his o iado , humanis a y biblió ilo, Ma in
Sanudo el Jo en. Los olúmenes de la Colombina que ienen
es e
o igen
han
sido es udiados po el p o eso alemán Klaus Wagne
en la e is a i aliana
La
Biblio ilia de
1971
, 1972 y
1981.
Se sa
be
que, en
1531
, a la época de las es ancias de Hemando Colón
en
Venecia, Sanudo andaba muy mal de dine o: él mismo habla
de
« empo di mei bisogni». Segu amen e con mucho disgus o, Sanudo
u o que ende pa e de su biblio eca, pe o las modalidades de
la
comp a
po
He nando Colón nos son desconocidas.
De
julio
1535
a eb e o 1536,
Remando
Colón hizo, en Lyon,
unas 1600 adquisiciones. Impo an e cen o come cial y edi o ial,
Lyon en onces no enía uni e sida
d.
Es a al a es no able en el me -
cado del lib o, al como lo e lejan
las
comp as
de
D. He nando.
Bajo los n.
08
13600 y siguien es, se encuen a más de una ein e-
na de manusc i os comp ados en Lyon, en sep iemb e de
1535.
Se
a a de ex os medie ales o, po lo menos, de manusc i os
quepa-
ecen habe pe enecido a médicos:
Manusc i os del médico Johannes
de
Bu salia: a a és de los
ex os copiados po él, se sigue s
us
es udios
en
Pa ís y Mon -
pellie en e 1452 y
1457
(n.
05
13621
= 5-1-45 y 13633 = 5-2-
35).
HERNANDO COLON,
ADQUIRIDOR
DE
MANUSCRITOS CIENTIFICOS
55
Manusc i os an es poseídos
po
el
médico
de
Lyon,
An onio
de
Toledo, mue o en 1524;
e
lo dicho an es sob e
lamo-
numen al enciclopedia médica
que
cons i uyen los Punc a
del
cancille de Mon pellie , Jaco
bus
Angeli.
Es os manusc i os debían habe
sido
ya
eunidos an es, cua
ndo
D. He nando los comp ó
en
se
p iemb e
de
1535
.
Pa a
más de alles,
e mi ecién a ículo Fe nand Colomb e
le
ma ché du !i e scien-
i ique a
Lyon
en
1535-1536 en
Lyon
ci é
de
sa an s (112e Cong es
na ional des socié és sa an es, 1987).
En
el i ine a io-conco dancia,
he
in e calado
una
b e e enume a-
ción de manusc i os comp ados
en
Ba celona, en junio 1536.
Como
es a mues a no es muy ca ac e ís ica, paso
eµ
seguida a
mi
b e e
conclusión.
Como cada uno iene endencia a p edica
pa a
el san o
de
su
p opia capilla, quizás espe an Udes. que concluya diciendo
que
He nando Colón enía
una
pa icula p edilección
po
los manusc i-
os cien í icos.
En
ealidad,
no
lo pienso así.
Lo que esul a,
po
el con a io,
es
el
equilib io, el eclec icismo,
el enciclopedismo
de
sus adquisiciones o ien adas hacia la c eación
de una ancha documen ación uni e sal.
Compa ando las adquisiciones hechas en Salamanca, Se illa, Mi-
lán, Padua, Lyon o Ba celona, esul a que esas comp as e lejan
esencialme
n e
el es ado del me cado
en
cada
una
de esas ciudades,
pe o de ninguna mane a cap ic
ho
s
de
D.
Hemando.
Las dos a eas más u gen es son, desde luego, la ca alogación
e udi a de los códices conse ados y la iden i icación p ecisa del
con enido
de
los manusc i os pe didos.
Habiendo asiduamen e ecuen ado la Biblio eca Colombina hace
ya bas an e iempo a ás (en
1952
y
po
Jos
años 1960-62), uel o
hoy a Se illa más
pa a
ap ende que pa a habla y,
po
eso, espe o
con golosa impaciencia lo que
se
di á
aquí
mismo mañana.