Planteamientos generales y marco territorial (IDTA 2010)
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01 INTRODUCIÓN
INTRODUCCIÓN 01 Capítulo 1 Planteamientos generales y marco territorial
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1 INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial 1.1. Planteamientos generales y objetivos del trabajo Nos encontramos ante la tercera edición del Informe de Desarrollo Territorial de Andalucía (IDTA), una serie que comienza en 2001, con la publicación de la primera edición (Zoido Naranjo, F. Coord., 2001), continúa en 2006, con la segunda (Zoido Naranjo, F. y Caravaca Barroso, I. Coord., 2006) y, ahora, cinco años después, culmina en la edición del presente Informe. Ello refleja, por parte del equipo realizador –un equipo que es en esencia el mismo en todas las ediciones, aunque en cada caso incorpore algunos miembros nuevos -, la aspiración y la vocación de reexplorar y actualizar, con una periodicidad aproximada de un quinquenio, la realidad del desarrollo territorial en Andalucía. Efectivamente, el Informe tiene dos objetivos esenciales: dibujar una imagen fidedigna del nivel de desarrollo experimentado por el territorio andaluz en el momento presente, y examinar la evolución seguida por ese mismo desarrollo a lo largo del tiempo. En ese sentido, tiene vocación de constituirse en un foco de observación y seguimiento del desarrollo territorial andaluz; no en vano, se trata del producto principal de un proyecto de investigación de Excelencia de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía, cuyo título es precisamente “Observatorio de la cohesión, la diversidad y el desarrollo territorial. Aplicación multiescalar en Andalucía”. Para ello partimos de una noción de desarrollo territorial que ya hemos explicitado tanto en el Segundo IDTA (Zoido Naranjo, F. y Caravaca Barroso, I. Coord., 2006), como en otras numerosas ocasiones (Zoido Naranjo, F. y Caballero Sánchez, J. V.,2001; Zoido et al., 2009; Fernández Tabales, A. et al, 2009), y en la que no insistiremos aquí; baste con señalar que esta noción se sitúa en el paradigma que desde hace ya algunos años intenta superar las nociones estrictamente economicistas del desarrollo, situándose más próxima a la noción de desarrollo sostenible y estando, consecuentemente, integrada por los tres componentes básicos que sustentan la propia noción de sostenibilidad: el componente ambiental o natural, el componente económico y el componente social. Además, siguiendo los principios orientadores de la Estrategia Territorial Europea (CE, 1999) y el Libro Verde de la Cohesión Territorial (CE, 2008), se ha concedido importancia especial a la diversidad y a la cohesión territoriales, sin los cuales cualquier tipo de desarrollo se vería seriamente limitado. En el fondo, la pretensión última del informe es la de captar las diferencias territoriales del desarrollo sostenible en el interior de la comunidad autónoma andaluza. Ello permite definir algunos de sus principales rasgos diferenciadores respecto a otras publicaciones de aspiraciones similares. Se trata, en primer lugar, de un informe cuya esencia radica en la consideración conjunta de variables de naturaleza muy variada (ambiental, económica, social), y es precisamente la combinación de estas múltiples y diversas variables la que acaba definiendo el nivel de desarrollo que caracteriza a los diferentes territorios. En segundo lugar, es una investigación realizada a partir de información recabada a escalas de detalle (municipal y comarcal); ello implica numerosas dificultades para el logro de la información, que en muchas ocasiones no está desagregada hasta estos niveles, pero permite alcanzar matices y precisiones espaciales de gran riqueza. Son precisamente estos matices los que posibilitan la aparición del tercero de los rasgos caracterizadores del Informe: su carácter de evaluación intrarregional, en el sentido de que a partir de las variables analizadas y de los indicadores sintéticos diseñados se valoran comparativamente los niveles de desarrollo alcanzados por los diferentes territorios en relación con el conjunto regional. Estas evaluaciones adquieren especial relevancia en una comunidad como la andaluza, con más de 87.000 Km2 de extensión, y más de 8 millones de habitantes de población, componentes básicos muy superiores a los registrados por numerosos países de la Unión Europea, y en la que, lógicamente, se producen diferencias y matices intrarregionales dignos de reseñar y, en su caso, de corregir. Todos estos rasgos contribuyen a cubrir el vacío dejado por otros Informes bien conocidos que abordan variables múltiples y diversas, pero con escasa o nula dimensión espacial, o referidos a escalas de poco detalle (regional o, como mucho, provincial), o por trabajos más detallados, pero que carecen de vocación integradora respecto al territorio, por ocuparse de aspectos sectoriales monotemáticos, bien sean económicos, sociales o ambientales. En realidad es el cumplimiento de esta doble intención (análisis detallado del territorio y su dimensión integradora) el que constituye la justificación principal del Informe de Desarrollo Territorial de Andalucía.
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial Para la realización del mismo se han utilizado fuentes de información municipales en la mayoría de los casos, si bien en algunas variables de carácter ambiental, elaboradas a partir de la teledetección, se ha podido disponer de información aún más desagregada. En estos casos se ha procedido a su agregación municipal para homogeneizar toda la información y facilitar su tratamiento posterior. Las informaciones referidas al ámbito municipal proceden en buena parte del Sistema de información Multiterritorial de Andalucía (SIMA), elaborado por el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA). No obstante, en numerosas ocasiones ha sido necesario recurrir a otras fuentes de información, la mayoría de ellas suministradas por organismos de la administración autonómica o estatal. En relación con la Junta de Andalucía merecen destacarse las aportaciones de la Consejería de Medio Ambiente - esencialmente a través de la Red de Información Ambiental de Andalucía (REDIAM), los Informes anuales de Medio Ambiente en Andalucía (IMA) y la Agencia Andaluza del Agua -, La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa y la Agencia Andaluza de la Energía, asociada a ella, la Consejería de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Consejería de Empleo. Respecto a los datos procedentes de la administración general del Estado, cabe destacar los procedentes del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, el Ministerio de Ciencia e Innovación, el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y el Ministerio de Trabajo e Inmigración. A ellas hay que añadir otras numerosas fuentes de información, que aparecen plasmadas en detalle en el anexo II) e, individualmente, en cada uno de los capítulos del Informe. En esta edición hay que lamentar la ausencia de una fuente de información fundamental en las ediciones anteriores: la información sobre el consumo de energía eléctrica suministrada por la empresa ENDESA (con anterioridad, Sevillana-ENDESA). La información acerca del consumo de energía eléctrica –con importante significación económica y ambientalha constituido una aportación significativa de los anteriores IDTA y, en el caso concreto de la suministrada por ENDESA, adquiría un especial valor añadido por presentar un importante nivel de desagregación temática, lo que permitía obtener matices muy interesantes ligados al consumo de electricidad y a otras variables a él asociadas. En esta ocasión la compañía no ha podido suministrarnos la información, como en anteriores ocasiones, y hemos tenido que limitarnos al uso de la información contenida al respecto en el SIMA, la cual, aunque cumple los requisitos necesarios para el desarrollo del Informe, tiene un nivel de detalle bastante menor. En todos los casos se ha procurado incorporar la información más reciente disponible, aun cuando eso supusiera que el año de consideración de las variables no fuera el mismo para todas ellas. La mayoría corresponden a los años 2006, 2007 y 2008, aunque hay algunas de fechas anteriores y otras que avanzan hasta 2009 (ver anexo II). Eso implica que el Informe constituye un buen retrato de la Andalucía anterior a la crisis económica, la cual estalla esencialmente a partir del año 2008. Estamos, pues, ante una imagen de la Andalucía “próspera”, si bien a partir de algunas variables ya pueden apreciarse indicios de cambio. Ello refuerza el interés de continuar con la edición de futuros informes, en los cuales se recogerá ya el impacto de la crisis en la región y sus matices territoriales, los cuales serán dignos de ser estudiados y reseñados. El Informe permanece fiel a las grandes líneas que han marcado la trayectoria de las anteriores ediciones, especialmente el Segundo IDTA, si bien incorpora novedades y modificaciones en respuesta, por un lado, a la aparición de nuevos problemas o de nuevas fuentes de información inexistentes hasta ahora y, por otro lado, a la voluntad de mejora y enriquecimiento progresivo por parte del equipo redactor. En consonancia con ello, se han ampliado sustancialmente las variables analizadas, pasando de 147, que integraban el Segundo IDTA a 284, que forman parte de éste, de las cuales 163 se incorporan a la edición en papel del Informe y las 121 restantes pasan a engrosar el anexo cartográfico que se adjunta al mismo en soporte digital. Además, se han modificado los indicadores seleccionados para caracterizar el desarrollo territorial y los procedimientos para su tratamiento estadístico, en la confianza de que estas modificaciones constituyen mejoras sustanciales para el Informe (ver con más detalle en el capítulo 17). También se ha generado un epígrafe específico para el análisis de la cohesión territorial, que no había sido tratada en ocasiones anteriores, y que en ésta no podía obviarse, dada la importancia creciente que en todos los foros nacionales e internacionales – especialmente, la Unión Europea - se concede a este aspecto en la evaluación del desarrollo. Al igual que en las ediciones anteriores, el informe incluye una publicación en papel que se acompaña de un CD en el que se integra la misma publicación en formato digital. En esta ocasión, además, en el CD se ha incluido un anexo cartográfico que permite el acceso a esta información por parte de cualquier lector interesado en el tema, sin cargar en exceso la publicación en papel; así mismo, en dicho CD se han incorporado los contenidos de tres estudios monográficos alusivos a tres temas de gran transcendencia para el desarrollo económico de la comunidad, y que requerían un tratamiento más detenido y cualitativo que el aplicado a
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1 INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial los restantes aspectos: “El dinamismo socioeconómico de Andalucía. Territorios ganadores y territorios emergentes”, “Modelos territoriales de innovación en Andalucía” y “Sector de la construcción y desarrollo territorial en Andalucía” (figura 1.1). Fuera del marco de la publicación, pero asociado a la misma, se ha elaborado un visor web (Pulsar) para la difusión de la información cartográfica del Informe a través de Internet. Se trata, además, de un visor interactivo, con el objeto de que se adapte con la mayor flexibilidad posible a las demandas de los potenciales usuarios. Lógicamente, son las innovaciones tecnológicas registradas en los últimos años las que han hecho posible este avance respecto a las ediciones anteriores del Informe, pero, además, constituye una muestra de nuestra voluntad de incorporación al mundo de la web 2.0 y, más específicamente, al nuevo paradigma del tratamiento de la información, basado en los principios de transparencia y cooperación. En el caso de la información cartográfica, estos principios han conducido a la puesta en marcha por parte de la Unión Europea de la iniciativa INSPIRE (Infraestructure for Spatial Information in Europe), cuyo funcionamiento se recoge en la Directiva 2007/2/CE del Parlamento Europeo y cuyo objetivo es disponer en breve plazo de información espacial de calidad y homogénea para todos los países de la Unión. A este fin, se insta a todas las administraciones públicas, a la empresa privada y a la ciudadanía en general a participar en el sistema, no solo como usuarios de la información, sino, además, como suministradores de la misma, aunque, desde luego, con los estándares de calidad, interoperabilidad y rigor requeridos para dotarla de utilidad. La trasposición de la Directiva al escenario español ha conducido a la creación de la Infraestructura de Datos Espaciales de España (IDEE), siendo su equivalente en Andalucía, la Infraestructura de Datos Espaciales de Andalucía (IDEAndalucía). Es nuestra intención irnos incorporando a estas iniciativas, poniendo a disposición pública la información elaborada en los Informes de Desarrollo Territorial de Andalucía. En ese sentido, el visor web constituye una primera aproximación al tema, en el cual pretendemos profundizar en los sucesivos Informes. En relación con la publicación en papel, también como en anteriores ocasiones, el trabajo incorpora un bloque introductorio, un bloque dedicado al análisis de las variables individuales a escala municipal, y un tercer bloque destinado a la agregación e integración de las variables, procedimientos ambos que posibilitan la obtención de indicadores expresivos del desarrollo, la diversidad y la cohesión territorial en Andalucía, los cuales son los objetivos últimos del trabajo. El bloque introductorio solo pretende contextualizar el Informe desde un punto de vista conceptual, así como a la propia comunidad autónoma de Andalucía en el marco nacional y supranacional (la Unión Europea) en los que se inserta. El bloque segundo, que aborda el análisis de las variables individuales a escala municipal, se organiza en tres partes, correspondientes a los tres componentes que integran el desarrollo sostenible: el ambiental, el económico y el social. En la primera parte, que se compone de cinco capítulos, se abordan los aspectos concernientes al medio natural. Los tres primeros capítulos (capítulos 2 al 4) analizan la dimensión territorial del uso de los recursos naturales en Andalucía; el capítulo 5 se ocupa de las amenazas para el medio ambiente existentes en la región; y el capítulo 6 aborda las variaciones espaciales registradas en la sensibilidad ambiental por parte de instituciones, empresas y ciudadanía en general. La segunda parte está dedicada a las actividades económicas y en ella se integran seis capítulos, los comprendidos entre el 7 y el 12, ambos inclusive. El capítulo 7 aborda de manera genérica el dinamismo económico y la capacidad innovadora, pilares sobre los que ha de asentarse cualquier intento de desarrollo en la región en los momentos actuales; los restantes tienen un carácter más sectorial y se ocupan de las distintas actividades que componen el núcleo de la economía andaluza: la agricultura y la pesca, como actividades económicas básicas, la industria y los servicios a la producción, la construcción, el comercio y el turismo. La tercera parte se ocupa de los aspectos sociales y está compuesta por cuatro capítulos. En el primero de ellos (el capítulo 13) se recogen los hechos más relevantes en relación con el estado y las dinámicas de la población; le sucede un capítulo dedicado a la dimensión socio-económica Figura 1.1. Esquema de los contenidos del Tercer Informe de Desarrollo Territorial de Andalucía. Fuente: Elaboración propia.
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial y territorial del mercado del trabajo en Andalucía; tras él, el capítulo 15 aborda el acceso de la población andaluza a los bienes y servicios básicos; por último, en el capítulo 16 se analiza la gobernanza y el dinamismo socio-cultural en la comunidad. En el tercer y último bloque, desarrollado en el capítulo 17, se procede a la medición del desarrollo, la cohesión y la diversidad territorial en Andalucía. Ello implica un proceso de selección de los indicadores expresivos de cada uno de los componentes del desarrollo, su agregación a escala comarcal y su integración mediante formulaciones conducentes a la valoración conjunta de todos los componentes (epígrafe 17.3). De ellos, además, se derivan estimaciones de la cohesión territorial existente en Andalucía (epígrafe 17.4) y, por último, mediante análisis cluster, se realiza también una aproximación a la diversidad territorial en la comunidad, estableciendo una clasificación en siete tipos diferentes de situaciones territoriales de desarrollo dentro de la misma (epígrafe 17.5). Un breve epígrafe de conclusiones cierra el Informe con los aspectos más significativos del desarrollo territorial en Andalucía a finales de la década de los 2000 y de la evolución seguida por éste a lo largo de la misma.
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1 INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial 1.2.1. Introducción La integración de España en la Unión Europea, de la que recientemente se ha celebrado el 25º aniversario, puede considerarse un hito histórico para el país, que ha experimentado desde entonces importantes cambios y que se ha integrado en una pujante agrupación, originariamente económica y que posteriormente se ha ido ampliando a otros ámbitos. Las comunidades autónomas también se han visto fuertemente influidas por esta incorporación. En el caso concreto de Andalucía, la incidencia de la Unión Europea en la región es tal que el nuevo Estatuto de Autonomía, aprobado en 2007, expone en su artículo 1.4 que “La UE es ámbito de referencia de la Comunidad Autónoma, que asume sus valores y vela por el cumplimiento de sus objetivos y por el respeto de los derechos de los ciudadanos europeos”. Sin duda, han sido diversos los impactos positivos derivados tanto en España como en las regiones a raíz de este hito. Entre los más destacados pueden citarse la inserción en los mercados europeos o la adopción del euro, y también la aplicación de una política regional muy potente que ha tenido como objetivo reducir las divergencias existentes en las distintas áreas de la Unión, de la que Andalucía se ha beneficiado especialmente. En la política regional europea pueden distinguirse cuatro grandes etapas, correspondientes a los períodos 19891993, 1994-1999, 2000-2006 y 2007-2013. Hasta 2006, las regiones se clasificaron según su elegibilidad para disfrutar de los Fondos Estructurales, diseñados para aumentar el nivel de desarrollo de las mismas. Una de estas categorías, que ha permanecido inalterable a lo largo de las tres primeras etapas, es la de ‘Región Objetivo 1’, caracterizada por tener un menor nivel de desarrollo y un producto interior bruto (PIB) por habitante inferior al 75% de la media comunitaria. Andalucía ha sido desde 1989 hasta 2006 región Objetivo 1 y, por tanto, se ha beneficiado de las inversiones europeas destinadas a incrementar la competitividad regional, la cohesión económica y social y el desarrollo de las zonas urbanas y rurales. El nuevo marco de política regional 2007-2013 supone algunos cambios respecto a los anteriores. Los objetivos 1, 2 y 3 del período 2000-2006 han sido sustituidos por tres nuevas metas: ‘Convergencia’, ‘Competitividad regional y empleo’ y ‘Cooperación territorial’. El objetivo de ‘Convergencia’, similar al antiguo Objetivo 1, tiene por objeto acelerar la convergencia de las regiones menos desarrolladas. Esta prioridad incluye una ayuda transitoria o phasing-out para las regiones de efecto estadístico, es decir, aquellas regiones cuyo PIB per capita no supere el 75% del PIB medio de la UE-15, pero sí sea superior al 75% de la nueva media (más baja) de la entonces UE-25. Por su parte, los fondos del objetivo ‘Competitividad regional y empleo’ se destinan a los demás Estados miembros y regiones no cubiertos por el objetivo de convergencia, así como a las regiones que han salido del Objetivo 1, y que se encuentran en un período transitorio o phasing-in. Finalmente, el objetivo ‘Cooperación territorial’ se desarrolla a través de programas transfronterizos y transnacionales. Como puede observarse en la figura 1.2, y a pesar de haber disfrutado durante dos décadas de fondos estructurales, Andalucía sigue siendo una región de convergencia, lo que indica que aún se considera un territorio con problemas. Pero la perspectiva macroeconómica, aunque importante, no debe eclipsar otro tipo de aspectos que también influyen en el nivel de desarrollo de los territorios. Esta premisa es, precisamente, la base de este trabajo, que pretende caracterizar nuestra región desde un punto de vista multidisciplinar, y también la estructura sobre la que se basa la siguiente contextualización de la Figura 1.2. Clasificación de las regiones europeas según el marco de política regional 2007-2013. Fuente: Political-regional Inforegio, European Commission. 1.2. Marco territorial. Andalucía en el contexto europeo
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial de más reciente actualidad como por ejemplo el cambio climático, resulta aún difícil encontrar datos estadísticos periódicos y desagregados a escala regional referidos a estos aspectos. En este sentido, la oficina estadística de la UE, Eurostat, no ofrece datos medioambientales por NUTS 2, por lo que se debe recurrir a diversos estudios e informes de la Red de Observación Europea para el Desarrollo Territorial y la Cohesión (ESPON, por sus siglas en inglés), que entre otras actividades desarrolla diferentes proyectos de investigación aplicada y estudios sobre desarrollo territorial a escala europea. A pesar de que son innumerables las cuestiones ambientales que se pueden abordar, la disponibilidad de información y la relevancia de algunas materias hacen aconsejable centrar la atención en dos cuestiones principales: el impacto de la actividad humana en el territorio y el uso de la energía. En relación con el primer aspecto, la presión antrópica sobre el entorno se manifiesta de muchas maneras, entre las cuales la urbanización, tanto residencial como industrial o comercial, es una de las más perceptibles e impactantes. Pero además existen también otras actividades humanas que desnaturalizan el territorio, entre las que se encuentran las infraestructuras de transporte, las minas, canteras y graveras, los vertederos y las áreas no agrícolas artificialmente pobladas con vegetación (Bengs y Schmidt-Thomé, en línea, original de 2006). En este sentido, un indicador del impacto que la actividad humana genera en el territorio es el porcentaje de superficie artificial, en base a la definición anterior, de las áreas de la UE correspondientes a las NUTS 3 (equivalente a las provincias en España). Así, los mayores porcentajes se concentran de manera general en las áreas más densamente pobladas, como Inglaterra, el Benelux, Alemania y el norte de Italia; mientras que en otras zonas como Eslovaquia, Hungría, Rumanía o Bulgaria, con una menor densidad de población, la proporción de superficie artificial es especialmente alta. Por el contrario, en algunas áreas del sur de Italia y también la costa cantábrica y mediterránea españolas que están también densamente pobladas, la correlación con el porcentaje de áreas artificiales no es alta. Puede deducirse, por tanto, que la concentración de habitantes determina el impacto sobre el medio natural, pero que la forma de ocupación del territorio también contribuye a incrementar o a disminuir el grado de artificialidad del mismo. Figura 1.14. Superficie artificial por 1.000 habitantes, 1999. Fuente: Bengs, C. y Schmidt-Thomé, K. (eds., 2006). Figura 1.13. Porcentaje de superficies artificiales sobre el área total, 1990. Fuente: Bengs, C. y Schmidt-Thomé, K. (eds., 2006).
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1 INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial Además de lo anterior, es significativo el resultado de relativizar la superficie artificial existente en base a la población. Así, la figura 1.14 refleja los kilómetros cuadrados de superficie artificial existentes por cada 1.000 habitantes, cuyos resultados son especialmente significativos si se comparan con la figura anterior. En algunas zonas, como Alemania, Eslovaquia, Hungría, Rumanía, Bulgaria y Bélgica los valores son altos en ambas situaciones, pero resulta significativo que áreas aparentemente poco artificiales, como Suecia o las repúblicas bálticas, presenten una alta tasa en comparación con la población, mientras sucede exactamente lo contrario en Inglaterra e Italia. En España, las mayores tasas de artificialidad por habitante se localizan en provincias relativamente poco pobladas, como Teruel, las que rodean a la Comunidad de Madrid o Huelva. También puede resultar interesante intentar determinar algo parecido al grado de eficiencia territorial de las actividades económicas, para lo cual se ha comparado el producto interior bruto con la superficie urbanizada, siendo la unidad de dicho indicador el millón de euros por hectárea. Los resultados de estos cálculos se muestran en la figura 1.15, en la cual se aprecia que los peores resultados se localizan en Rumanía y Bulgaria, seguidas por Estonia, Lituania, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Alemania oriental y parte de Finlandia. Por el contrario, las mayores tasas de PIB por superficie urbana se encuentran en las Islas Británicas, Italia, España y Alemania occidental. Las provincias andaluzas se encuentran entre los tres primeros intervalos, lo que indica que su PIB por hectárea urbanizada es elevado. A pesar de que los resultados de los indicadores ambientales anteriores, de carácter estático, muestran que España y Andalucía mantienen una posición bastante buena, es importante introducir en el análisis variables dinámicas que puedan dar una idea de la intensidad con la que se está produciendo la modificación de usos de suelo. En este sentido, la figura 1.16 muestra la superficie de áreas naturales que ha desaparecido a causa del crecimiento urbano en el período 1990-2000. La fuente primaria de este cálculo es el Corine Land Cover, un proyecto a escala europea que ha desarrollado una base de datos sobre la cobertura y el uso del territorio. Salvo excepciones, la mitad oriental de la UE presenta una pérdida moderada de áreas naturales a causa de la urbanización, registrándose los mayores impactos en algunas provincias españolas, el norte de Portugal, el sur de Francia y en Cerdeña, y en menor medida en la zona oriental de Francia e Irlanda. Dentro de España, los mayores impactos de la urbanización se han situado en la costa mediterránea y en la mitad occidental del país, por lo que las provincias andaluzas, salvo Jaén y Granada, se encuentran entre las que mayor porcentaje de áreas naturales han perdido. Teniendo en cuenta que los datos de referencia del Corine Land Cover Figura 1.15. PIB según superficie urbanizada (millones de euros por hectárea), 2000. Fuente: Klein, J. y Jarva, J. (eds., 2006). Figura 1.16. Pérdida de áreas naturales debido al crecimiento urbano, 1990-2000. Fuente: Klein, J. y Jarva, J. (eds., 2006).
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial son 1990-2000, y que la actividad constructiva en España se intensificó a partir de la primera década de este siglo, la situación resulta especialmente preocupante, ya que en los últimos años la destrucción de áreas naturales a consecuencia de la urbanización ha podido ser bastante mayor, incluso, que la que se muestra en el mapa. Por tanto, a pesar de los buenos resultados en relación con la artificialidad del territorio, la intensidad creciente de la actividad urbana puede contribuir a revertir esta situación. Por otro lado, el consumo de energía y las fuentes de origen de la misma son aspectos de capital importancia para los territorios. Además de cuestiones como el peso de la energía nuclear o renovable, las políticas para el fomento de determinadas fuentes o los esfuerzos por la diversificación de las mismas, otro de los aspectos fundamentales es la dependencia energética motivada por la demanda de hidrocarburos, ya que en muchos casos ésta debe satisfacerse mediante su compra a países terceros. De hecho, la dependencia energética de la UE-27 ha crecido en los últimos años, pasando del 44,1% en 1996 al 53,8% en 2006 (Eurostat, 2009). Este último punto es especialmente relevante, no sólo por su impacto en las balanzas comerciales, sino también debido a que las fluctuaciones de estas fuentes de energía por tensiones políticas o financieras influyen de manera determinante en la actividad económica de los países. En relación con esto, la figura 1.17 caracteriza las regiones europeas en función de dos aspectos: por un lado, su sensibilidad a las variaciones de los precios de la energía, y por otro a la autosuficiencia energética. Como puede observarse, la situación más positiva (baja sensibilidad a los precios y alta autosuficiencia) se encuentra en prácticamente todo el Reino Unido (que es el mayor productor de energía primaria de la UE), Dinamarca y parte de Noruega, mientras que Estonia, Polonia, Hungría, a pesar de tener un alto grado de suficiencia, son más sensibles a los precios. El resto de regiones presenta una autosuficiencia energética baja, lo que puede deberse tanto a la escasez de recursos energéticos como a un uso poco eficiente de la energía. España, junto con otros países, no es tan sensible a las variaciones de precios, pero la mayor parte de Francia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia y Bulgaria se encuentran en la situación más desfavorable. Por otra parte, también resulta significativo el grado de consumo de energía de los hogares desagregado por regiones. Según muestra la figura 1.18, el mayor consumo de energía se registra en Escandinavia, Alemania, Austria, Bélgica, Irlanda, parte de Francia e Inglaterra, mientras la mayor parte de Italia y Escocia se encuentran en el intervalo medio. España, junto con las repúblicas bálticas, parte de Grecia y el sur de Italia y Portugal tiene un consumo bastante más moderado, mientras que las menores cifras se registran en Europa oriental y el norte de Portugal. De Figura 1.18. Uso de energía por parte de los hogares (toneladas equivalentes de petróleo). Fuente: Kalogirou, S. (2009). Figura 1.17. Sensibilidad a las variaciones en el precio de la energía y autosuficiencia energética. Fuente: Research Centre for Energy, Transport and Environment Economics, 2005.
TERCER INFORME DE DESARROLLO TERRITORIAL DE ANDALUCÍA 2010 1 INTRODUCCIÓN Capítulo 1. Planteamientos generales y marco territorial esta forma, aunque en un principio pudiera parecer que los niveles de consumo de los hogares podrían ser equivalentes en las regiones de mayor rigor climático, esta variable no es lo suficientemente determinante ya que existen importantes diferencias entre determinados países del norte de Europa. Por el contrario, aunque no de manera directamente proporcional, sí se aprecia una cierta similitud entre la distribución de esta variable y la del PIB per capita en paridad de poder adquisitivo (figura 1.3). En definitiva, teniendo en cuenta la posición de Andalucía en relación con los indicadores analizados, que obviamente reflejan sólo una ínfima parte de la realidad económica, social y ambiental pero aun así son ilustrativos de la misma, cabe señalar que esta región todavía presenta una posición desfavorable en el conjunto de la Unión Europea, reflejada en su bajo desempeño macroeconómico y escasa renta disponible, así como en las debilidades de su sistema de innovación y su mercado de trabajo, que además se han visto agravadas a consecuencia de la actual coyuntura económica. Sin embargo, dejando a un lado los indicadores tradicionalmente utilizados, se aprecia que, desde el punto de vista de la intensidad de utilización de los recursos, al menos en lo que respecta al suelo y a la energía, su posición es más favorable y no adolece aún de los problemas de otras áreas europeas de mayor desarrollo, si bien debe actuarse con cautela en determinados sectores especialmente boyantes hasta el momento, como el desarrollo urbanístico. La cuestión fundamental es, por tanto, hacer uso de los recursos específicos para avanzar en un verdadero proceso de desarrollo territorial que no sólo se centre en las actividades económicas, sino también en el bienestar de la población, la cohesión social y el respeto ambiental, y cuyo objetivo sea incorporarse al grupo de regiones más desarrolladas.