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La educación técnica en la Argentina Moderna (1875-1930) incidencia del Movimiento "Arts and Crafts" y el protagonismo Salesiano

Martínez de Lembo, Clementina Leonor

Abstract

La elección del tema para esta Tesis de Doctorado tiene su origen en una insatisfacción con los conocimientos existentes sobre el desarrollo de la Educación Técnica en la Argentina en el período abarcado por los años 1875 y 1930; escasez a la que se pret ende aportar una nueva recolecta de los hechos. Al investigar en Libros de Historia Argentina e Historia de la Educación Argentina, en general se encuentra que hay muy pocas referencias a la educación técnica; se hallan dispersos o ubicados en algunos estudios parciales o sectorizados y sitúan sus inicios y desarrollo en diferentes fechas. Ejemplo de ello lo hallaremos en el apartado 1 del Capítulo IV donde, al inicio del estudio que hacemos sobre la Educación Técnica en la Argentina, se ha pretendido plasmar, de manera sintética el tratamiento que de los antecedentes, y de su consiguiente evolución durante el período que nos ocupa, han realizado diversos autores. Autores de reconocida sapiencia y trayectoria de los que hemos sacado provecho, pues en mayor o menor medida sus obras han proporcionado muy valiosa información de la que se ha hecho uso y también ha orientado hacia la búsqueda de nuevas fuentes; y además, la disparidad entre lo que sostienen los distintos autores ha incitado a corroborar y ampliar los datos aportados. Como bien dije, conocimientos dispersos hay muchos. Lo que se pretende en este trabajo es ensamblarlos, ubicarlos dentro de la cronología del desarrollo de la educación técnica argentina, la que a través de los años ha sido denominada de diversas maneras como reflejan los nombres que figuraban en los Centros que la impartían: Escuelas de Artes y Oficios, Escuelas Industriales, Escuelas Agro-técnicas, Escuelas Técnicas, etc. El abordaje de la presente investigación se hizo desde la perspectiva sistemática y, en función de la misma, se estableció el|

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UNIVERSIDAD DE SEVILLA Departam ento de TEORÍA E HIS TORIA DE LA EDUCAC IÓN Y PEDAGOGÍA PROG RAMA de DOCT ORADO LA CALI DAD DE LO S S IS TEM A S EDUCATIV OS : PA S ADO, PRESEN TE Y FUT URO TESIS DOC T ORAL TÍTUL O: LA EDUCACIÓN TÉCNICA en la ARGENTINA M ODERNA (1875-1930) Incidencia del Movimiento “Arts and Crafts” y el protagonism o Salesiano ALU MN A: CL EMENTINA L E ONOR MA RTÍNEZ de L EMBO DI REC TO R A: CONSUEL O FLECHA GA RC ÍA LA PL ATA – ARGEN T INA - 2 007 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA II El Ornamento de la Portada perte nece al diseño de William Morris para su obra: “Los trabajos de Ge of frey Chaucer” I. - Introducción III ÍNDICE I .-Intr oduc ción 1. -Pres entación ......................................................................... 12 2. -Met odología .......................................................................... 41 3. - F uentes .................................................................................. 55 3.1 Fuentes documentales …………..… …………….… ... .....…….... 57 3.1.1 Archivos.................................................................. 57 3.1.2 Ministerios de Educac ión.............................. .......... 58 3.1.3 Bibliotecas............................................................... 58 3.1.4 I nsti tuciones educativas........................................... 58 3.2 Fuentes bibliográficas 3.2.1 Libros .……………… …..…..………… ………........ …….… 59 3.2.2 Periódicos y R evistas…………………......……..... 89 II. -La Argentina de la época 1. - La Ar gentina l i bera l y m erca nti l y su repercu s ión en la educación 1.1. Antecedentes.….......………………………………..….. 94 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA IV 1.2 El liberalismo en lo económico ….…………….............. 95 1.2.1 Crisis económica …..………..…….…….…........... 98 1.2.2 La C ampaña al Desierto ….…………….…..…...... 101 1.3. Papel de la educac ió n en la formación del nuevo Argentino………………………...……….…………….. 103 1.3.1 Educación para la clase dirigente..……..…...….... 111 1.3.2 Educación para la clase media…..………… .......... 114 1.3.3 Educación para la clase obrera…..……………...... 115 2.- La inmigrac ión ……………………………………...……....... 117 2.1 Principales corrientes inmig ratori as ….........……….…... 122 2.2 Consecuencias socioec onómi cas ….......….................... .. 124 2.3 Consecuencias culturales ...………….......…..…..….….. 125 2.4 Los inmigra ntes y su inserción laboral ..........………...... 128 3.- Buenos Aires y el interior ………………………………..…... 129 3.1 Capitalidad de B u enos Aires ….……......………….......... 130 3.2 La generación del ochenta ………….......……………...... 130 3.2.1 Política económica …………….....………..….…... 137 3.2.2 La educación laica ……………….....………........... 142 3.3 Los católicos y el régimen.………………......………...... 145 3.3.1 Situación relig io sa y moral de Buenos Aires en 1875…................................................................. 152 I. - Introducción V 3.4 El proceso radical ……………..........……………….…... 155 3.4.1 Clase media y educación (1900- 1930)..….....….….. 168 4.- El Sistema Educativo Argenti no ……………..……………… 171 4.1 Base s constitucionales y legales…………......…….…..... 172 4.1.1 Constitución de la Nación Argentina 1853/ 1860 ………..………….…....…..……..…… 173 4.1.1.1 Preámbulo ……………....………..……….. 174 4.1.2 Artículos referidos a educación: .............................. 177 4.2 Ley e s fundacionales del Sistema Educativo Argentino ……….......…...……………………….…...… 181 4.2.1 Ley de Educación de la Provincia de Buenos Aires Nº 988 de 1875 ……...……......…… 189 4.2.2 Ley de Educación Común Nº 1420 de 1884......….. 194 4.2.3 Ley e s de subvenciones …………………....….…... 199 4.2.4 Ley de libertad de enseñanza Nº 934 de 1878....…. 201 4.2.5 Ley Láinez Nº 4874 de 1905 ……………....…...... 204 4.3 El sistema educativo y la política educacional …………………………………......…....…. 206 4.4 Organización del sistema …......…………..…….….…… 212 III. - La Educació n Técnica; de la Rev olución Industrial a las Artes y los Oficios 1. - Int ro ducci ón .- … ………………..........…………….……... 229 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA VI 2. - A ntecedentes ....…………………….......……………….… 233 A. -La Revolución In dustrial ……….......…..…..….…. 233 2.1 La R evolución Industrial en Europa …..........….....…...... 239 2.1.1 I n glaterra……………………….......…...…...……. 242 2.1.2 Francia …………………………..........……......…. 264 2.1.3 Alemania ……………………...…...............……... 273 2.1.4 I talia …………… ………………...............…......... 275 2.1.5 España ………………………….........................… 282 2.2. La R evolución Industrial en América…….…….............. 294 2.2.1 Estados Unidos …………………..…....…..... ......... 295 2.2.2 Bra sil ……...………………………..…..........…… 299 2.2.3 La R evolución Industrial en Argentina ............…... 310 2.2.3.1 El modelo agro exportador……….........….. 315 2.2.3.2 La mano de obra barata y la niñ ez explotada................... .........................…..... 316 B. - El Movim iento Arts & Crafts (Artes y Ofi cios) …...…….....…………………... 322 2.3 Primeras reacc ion es al abuso de la mecanización …........ 326 2.3.1 Henry Cole pionero del diseño moder no …. .…...... 327 2.3.2 John Rus kin (I nglaterra)y Euge n e Viollet- le -Duc (Francia)............................. 329 2.4 La mod ernización y su arribo a tr avés del diseño .…....… 332 2.5 I n glaterra……………………………………......….......... 335 2.5.1 William Morris (1834-1896) y el renacimiento de los oficios .…..…................….….................…. 336 I. - Introducción VI I 2.5.2 El diseño gráfic o y el diseño tipográfico…....……. 348 2.5.3 La consolidación del Modern Style y del Arts & Crafts …….………....……….................…. 354 2.6 El Modernismo en Francia – Art Nouveau .....….…........ 361 2.7 El Modernismo en I t alia – L ib ert y ……....................…... 377 2.8 El Modernismo en España ( Ramón Casas -Alex andre de Riquer) …...............................................……….……..…. 387 2.9 El Moder nismo en Alemania..........………………..….… 409 3. - La s grand es e x pos i cion es ................................................ 426 IV.- La Edu cación Técnica Arg entina - Protagonis mo Salesiano e incidencia del Movimiento Arts And Crafts 1. - Antecedente s y ev olución de la Educ ación Técnica seg ún varios autores . ........................................ 451 2. - D esarrollo de la educación técnic a hasta 187 5 2.1 Durante la época colonial …........……………....……..… 468 2.2 Entre 1810 y 1875 ……................... .................................. 477 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA VIII 3. - La Ed ucación Técnic a entre 1875 y 1930. 3.1 En escuelas de g estión es tatal 3.2 En escuelas Sa lesianas d e gestión priv ada 3.1 Educación Técnica en escue las d e gestión estatal…......... 479 3.1.1. Anexos de capacitación técnica e spe cífica en colegios nacionale s d e educación media................. 480 3.1.2.Reformas a partir de 1899 ……...........…….…..……508 3.1.3 Proyecto del Ministro Osvaldo Mag nasco – 1900 ......................................................................... 513 3.1.4 Proyecto de Emilio Gouchón- 1905………............. 514 3.1.5 Proyecto de Carlos Saavedr a Lamas- 1916…......... 515 3.1.6 Fundac ión d e la Escuela Industrial de la Nación 1898............................................................ 522 3.2 En escuelas Sale si anas de gestión privada……...........….. 546 3.2.1 Llegada de los S alesianos a San Nicolás de los Arroyos (1875) ................ ........................................ 549 3.2.2 Segunda expedición Salesiana, llegada a Buenos Aires (1876)..…….……….....…………………...... 551 3.2.3 Los Salesia nos y la primera Escuela de Artes y Oficios en Buenos Aires ……….……………......... 553 3.2.3.1 La escuela de artes y Oficios y la sociedad de Sa n Vicente de Paúl................. 556 3.2.4 El Colegio de Pío IX de Artes y Oficios de Almagro (1878).....………………………............... 562 3.2.4.1 Síntesis cronológica del Colegio Pío IX....... 582 3.2.4.2 Testimonios de Presidentes Argentinos........ 594 3.2.5 Aspectos fundamentales que guían el accionar Salesiano................................................................. 597 3.2.6 Desarrollo de la Educación Técnica Sal esiana hasta 1930………………………………................ 611 I. - Introducción IX 3.3 Cronología de l a Educación Técnica en la Argentina Mo derna: Estatale s y Sal esianos........................................ 618 4. - La Ob ra Salesia na en la Patagoni a 4.1 Antecedentes de la Comarca ............................. ................. 629 4.2 La expedición al desierto................................................... 630 4.3 Una Misión en el confín del mundo: L a p resencia Salesiana en las I sl as Malvinas......................................... 641 5. - Inc idencia del M o vim iento Art s and Craft s en la Obra S alesiana .......................................................... 643 V. - Descifra miento de fuentes potenciales no escritas y su vinculación con fuentes concre tas .............................................. 671 VI.- Conclusio nes .................................................. .. 679 VII.- Fuen tes y Biblio grafía ............................. 725 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 16 las partes que nos pe rmiten inferir que los responsables de la educación popular r econocían la ne cesidad de la aplicación d e una nueva modalidad de enseñanza, complementaria de la educación primaria, para los niños que se encontraban ob ligados a ganarse la vida; y al mismo tiempo el cierre que el auto r hace de su propuesta pone en eviden cia algunas de las razones que, e n parte, pudieron s er las causas por las cuales se retrasó muchos años la concreción de la puesta en marcha de las citadas escuelas en el ámbito estatal: Revista de Educación 2 , Año I , Nº III de Septiembre de 1881 . Entre las pá ginas 199 y 212, firmado por M.Calandrelli con fecha 6 de septiembre de 1881, se encuentra un artículo referido a las ―Escuelas comunes y su natura l eza‖, el que contiene XV apartados , de los cuales he sele ccionado lo siguiente: I. Escuelas comunes y su naturaleza(...) II . ¿La enseñanza primaria, de la manera c omo ho y se entiende, se c omplet a á si misma?(...) III . Fin inmediato y fin remoto de la enseñanza pri maria: (. .. ) ―Es menester que los conocimientos g en erales se conviertan en inspiración y guía de los actos de la vida, ennobleciendo el carácter individual de quien los posée (sic) , noviembre de 1858 bajo la den o minación Anales d e la edu cación común, y en cuyo p rimer número S armiento expresa co mo justificación : " El objeto espec ial de esta p ublicación es ten er al público al co rriente de los esfuerzos q ue se ha cen para in troducir, organiza r y generalizar un va sto sistema de ed ucación." -. 2 Buenos Aires (P rov.) Dirección General de Escuelas. Rev ista de Educación. Año I, Nº III. Septiembre de 188 1.pp. 199/2 02 I. - Introducción 17 y formando el temple del obrero, del artífice, d el artista. Es necesario, en otros términos, que á este fin inmediato de la instrucción primaria suc eda otro de carácter más práctico y positivo, más útil y productivo para la juventud, p or medio del cual pueda ésta asegurar su vida y su porvenir‖(... ) (...) ―Se ha ce evidente, en consecuencia, una escu ela pr áctica, como complemento de la escuela teórica, un a enseñ anza aplicada, como término de la enseñanza abstracta, un fin remoto como remate y c omplemento del fin inmediato de la enseñanza primaria. Porque ésta, del modo c omo es tá al presente organizada, no responde a la m ente de la universalidad en achaque de enseñanza popular. Si el Estado, se dice, está en la obligación de difundir l a inst rucción en l as bajas capas sociales ¿puede dejar á la acción indi vidual la suerte de los alumnos que no pu eden alcanzar con sus medios particulares una posi ción social útil y provechosa, al paso que á las clases más elevadas de la sociedad proporcio na todos los medios para c ons eguir carreras profesionales?‖(...) IV. Escuelas de Artes y Oficio s: ―Esta série (sic) d e reflex iones nos ha llevado naturalmente á esta conclusión: L a enseñanza primari a, para la generalidad de los niños, ti ene su complemento en las escuelas de aplicación, vulgarme nt e llamadas escue las de Artes y Oficios.‖... (...) ―Las es cuelas de apli cac ión son una continu ación de las escuelas comunes, vinculadas por medio de una enseñanza especial que se desarrolla y aplica al mi smo tiempo en las escuelas de Artes y Oficios. En éstas no d eben, ni pueden entrar sino los alumn os que hayan cursado todas las materias...‖ (...) ― Los alumnos que s alen de la enseñanza p rimaria tienen todos el derecho de entrar en las escuelas especiales en que s e resumen los conocimientos generales adquiridos y s e aplican LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 18 á las artes ú oficios á que se sienten por naturaleza inclinados. En virtud de la equidad y justicia con que debe procederse en la e nseñanza popular, es for z oso a dmiti r que cada es cuela primaria deba vincularse con una escuela de aplicación. Se opone únicamente á su exacta ejecución la falta de recursos para costear tantas esc u elas d iferentes c on un objeto único. 3 Continúa haciendo referencia a la escuela de la Villette de Francia, expone el pr ograma y los oficios y artes que en ella se imparten y continúa: (...) ―En esta escuela, sin embarg o, concebida bajo el plan de la escuela en el taller , no puede darse á l a instrucción primaria toda la atención que merece, porque en cierto modo se sacrifica la enseñanza primaria en áras (sic) del trabajo manual...‖ Y conclu y e este apartado criticando a la escuela de la Villette por pertenecer a la inicia t iva privada. V. ¿ Deben las escuelas de aplicación s er costeadas por el Estado?: (...) ―Si el Estado costea la educación común y l a instrucción primaria, deb e él tambié n costear las escuelas d e aplicac ión como complemento de aquéllas‖... VI. Inconvenientes y dificultades.- Soluciones: (. .. ) ― 3º La s escuelas de Artes y Oficios, remate y complemento de la enseñanza primaria, deben ser costeadas 3 el destacado m e pertenece. I. - Introducción 19 por el Estado, y estar, en lo posible, vinculadas con cada u na de las escuelas comunes, bajo el plan del taller en la escuela.‖... Continúa con un po rmenorizado análisis de l o costoso que puede resultar al Estado lo planteado, y termina proponiendo la creación de un número reducido de escuelas de apl icación, las q ue a su vez deben solventar sus gastos con el auxilio de comisiones de vecinos de c ada Muni cipalidad; y además, al referirse al número reducido de alumnos que pudiere haber en la campaña – para la enseñanza de la agricultura y cría de ganado, etc. – expresa q ue basta ría ― con un maestro hábil y esp ecialmente preparado, par a no aumentar los ga stos ‖( ...) Los apartados V II a X IV tratan de la educación secundaria y superior, y en el apartado XV expresa a modo de conclusión: (...) ―Resumiendo todas nuestra ideas, lle gamos á establecer lo siguiente: 1º Que las escuelas primarias tienen su complem ento en las escuelas de aplicación ó sea de Artes y ofic ios ; 2º, 3º, 4º y 5º:.. que la enseñanza secundaria...‖ Y cierra con el 6º, expresando : ―Que est e plan de e studios, finalmente, sería el más conveniente y adaptado á las condiciones actuales del país, el cual, al lado de médicos, abogados é in ge nie ros dist inguidos de que abunda, necesita ho y de hombres que arranquen á la tierra las riquezas que esconde en su seno y sor prendan á la industria y al come rcio el prodigioso secreto que e ngrandece á LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 20 las naciones y proporciona á sus hij os bienestar, prosperidad y riqueza.‖ El fin de esta perorata, sin necesidad d e un análisis muy exhaustivo, nos deja en c laro el por qué, r ecién en 1917 vieron la luz – en el ámbito estatal-, las escuelas de Artes y O ficios. Para ello se consideró necesario adentrarse en la interpretación histórico sociológica de la Argentina de finales del Siglo XIX, abordándose en el Capítulo II , apartado 1., el análisis de su inserción en la división internacional del trabajo, donde el papel protagónico d e la llamada ―generación del ochenta‖ – re spon diendo a intereses foráne os -, ca mbi a las incipientes industrias que permitían a Buenos Aires y al int erior, ba starse a sí mi smos por la importación de productos manufacturados en el extranjero y la consecuente desaparición de las mismas que conlleva la vuelta a la primitiva actividad agropec ua ria. Aumento de la a ctividad agropecuaria por efectos de la demanda, que trae rá ap arejada la exigencia de extender las tierras aprovec h ables; 20.000 le gua s s e conquistarán mediante el sometimiento, dispersión o exterminio de las tribus de indios que dificultaban los proye cto s de las minorías selectas de poder. Al mismo tiempo, fue mu y importante el papel jugado por l a inmigrac ión por sus co nsecuenc i as en la conformación del nuevo argentino; y aunque la educación siempre estuvo presente en las I. - Introducción 21 discusiones de la clase dirig ente éstas dife rían en muchos aspectos pero en lo que sí coincidían tanto los seguidores de Sarmiento como los de Alberdi era en la consideración de que era necesario abandonar los rasgos hispano criollos y aspirar a la inmigración de poblaciones del norte de Europa, a las que ellos considera ba n ―cultas‖, tomando co mo modelo de sus aspiraciones al hombre inglés. Aspiraciones que se vieron frustradas debido a que los inmigrantes en su gran ma yor ía provinieron de I talia y España. La educación se popularizó, bajaron los índi ces de analfabetismo; pero las diferencias se mantuvieron: La Universidad educará a la clase diri gente, con preponderancia de las carrera s d e Derecho y Medicina. La educación para la clase media, pensada en la preparación de ―funcionarios portuarios‖ individuos discretamente cultos p ero fund amentalmente dependientes. Enseñanza media para la formación de m aestros, bachilleres y peritos merca ntiles. Y la educación para l a clase obr era, considerada como clase baja, para la faena y la cosecha o actividades semi artesanales; tareas para las que no se requerían ni estudios primarios completos. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 22 La inm igración mereció un tratamiento especial, y d e ella nos ocupamos en el apartado 2., pudiendo inferirse que la apertura del país a la misma constitu y ó la promoción al cambio e conómico y social, y aunque el país poseí a un a cultura bien d efinida la y ux taposición de los rasgos culturales criollos con los e x tranjeros produjo modi ficac iones en las costumbres, en la economía, y en la cultura. Y si la ma y oría fueron italianos y españoles, también ll eg aron turcos, sirio -libaneses, suizos, france ses, gitanos, inglese s, alemanes, ruso s, armenios, galeses; con la suma de sus diferencias en la relig ión y en la lengua . En el apartado 3., se abordaron temas como la capitalidad de Buenos Aires y sus relaciones con el int erior, dá ndosele espe cial tratamiento al pro yecto de la llamada Generación del Ochenta, cu y o programa es posi ble que ha y a sido el más estable, plasmado con una dinámica de largo alc ance por una élite argentina, y que mar có el perfil asumido por el país hasta gran p arte del siglo XX; libera lismo sostenido como ideología por la Generación del Ochenta, que será un liberalismo positivista y pragmático. En el proceso de inte gración económica mundial, nuestro país se amoldó a la estrategia económica d e entonce s ― I n glater r a será el taller del mundo y América, la granja‖. Exportáb amos carnes y granos e importábamos manufacturas, con lo qu e s e gestaba la decadencia posterior. I. - Introducción 23 Un papel mu y importante es el que jue ga el ferrocarril, el qu e comenzó a tend erse en la segunda mita d del siglo X I X y aunque su inicio se concretó con c apitales y mano d e obra argentina, rápidamente el capital extranjero – el ing lés, y en menor medida el francés, con privilegios y subsi dios-, asumieron el papel prot agónico en el control del transporte, al que se a gregó el de los s ervicios de telégrafos, teléfonos, compañías de ti erra s, seguros, bancos, etc..., llegando a controlar las llave s d el sistema productivo. El Estado como responsable de la educación asum e el deber de garantizar la ―educación pública‖ o se a dar a cce s o a todos, en especial a los más poster gados y mar ginale s, otorgando los bene ficios d e la mejor educación. La laicidad de la enseñanza surgirá a partir d el Primer Congreso Peda góg ico I nt ernacional de Buenos aires de 1882 – llega ndo a ser el argumento de la inmigración el más usado para el logro de las aspiraciones de los li berales-, y ésta entrará en vigencia a partir de la sa n ción de la Ley 1420 de 1884. La relación entre los c atólicos y el régime n, en parte po r la situación religiosa y mo ral de Buenos Aires d e esos años, qued ará marcada por diversos acontecimientos; el buen tino calmará los ánimos y conducirá a una convivencia pacífica y de ayuda mutua que se mantendrá – con algunos altibajos-, a través de la historia argentina. Muchas serán las pr esidencias que se sucederán hasta 1930; entre ellas el pro ceso radical (1916-1930) al que denominaban LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 24 ―Gobierno de la pl ebe‖ , que hará lle gar al poder a sectores sociales muy distintos a los de la generación del 80, unos del tronco criollo y otros de origen inmigrante, quienes aspiraban a a bandonar la posición marg in al de sus p adres e inte grarse a la sociedad. Igualmente ello no hizo mella para que la estructura económica siguiera fundada en el latifundio y el frigorífico, sin modi ficarse la situa ción de las cl ases no poseedora s ni el régimen de producción. Los sectores medios qu e procuraban ampliar su participación en el poder políti co tenían acceso a los estudios secundarios pero estos resultaban nulos como salida laboral; produciéndose ente 1890 y 1908 la diversificación del nivel medio que intentará ofrecer otros it inerarios a través d e diversas instituciones que dieron per fil al bachillerato, a la enseñanza norma l, comercial, técnica, agrícola y artística. En el apartado 4.- abor damos la consoli dación del Sist ema Educativo Argentino, partiendo de la Constitución Nac ional (1853/1860) y de cuyos principios de unidad, p luralismo y libertad surgirán las leye s fundacionales: Ley de Edu cación de la P rovincia de Buenos Aires 988 de 1875, Ley d e Educación Común Nº 1420 de 1884. Ley e s de subvenciones. Ley d e libertad de enseñanza 934 de 1878 Ley Láinez Nº 4874 de 1905 I. - Introducción 25 Principios sobre los que se desarrollaron las políticas educativas que dieron lugar al crecimiento del sis tema, y especialmente a la educación secundaria c uyo efecto recayó principalmente e n las clases medias. La Educ ación Técnica, fue examinada tom ando como punto de partida los primeros esbozos formativos y desarroll ando dos puntos a los que considera mos cl aves y que son: A. - “La Revolución Industrial” y el consiguiente nacimiento de B. - el Movim iento artístico “Arts and Crafts” Para el a bo rdaje del análisis de la Revolución I ndustrial s e eligier on los país es europeos y americanos que tuvieron mayor incidencia e n el desarrollo de la industria argentina. Comenzamos por In glate rra país que po r ci erto período de tiempo fue considerado el único ―taller del mundo ‖, lo que nos llevó a aceptar – siguiendo a H obsbawm 4 -, que la definición de revolución industrial va unida a un conjunto de transformacione s económicas y sociales que caracterizaron el proceso del desarrollo de la industria y del comercio, y que h izo que tradicionalmente se considerara a Ing lat erra como la cuna de este movimiento dado que entró prep arada en la indus trialización precedida por doscientos años de constante desarrollo económico. 4 Cfr. Hobsba wm , Eric J. Industria e imp erio. B arcelona, Ariel, 1982, pp. 34 y ss. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 32 inmigrac ión masiv a de extranjeros, siendo los italianos el g rupo m ás numeroso y que ll ega a dominar la industria alimenticia y d e tejidos; los alemanes l a cervecera y p apelera, impo rtación de telas y curtiembres; los armeni os producirán calz ados, y la confección de ropas será dedicación de judíos y c or eanos. La educación en Brasil dio comienzo c on la llegada d e los Jesuitas en 1549 y la Educación T écnica fu e impulsada por los Salesianos quienes ingresaron en 1883; ello será a través de Escuelas Agrícolas y d e Ar tes y Oficios o Formación P rofesional. El diseño gráfico e indus trial -aunque tuvo a Francia como introductor de l a litografía en el si glo X IX - recién imprimirá sus propios libros a p artir de 1920, larga etapa pr eindustrial y de infraeducación que hiz o que el diseño gráfic o mantuvie ra la producción Naif . La Argentina se distinguió por estar formada por núcleos sociales homogéneos: l a familia hispana – luego c riolla-, indios y negros; mano de obra que Sarmiento en 1 845 des cribe como patri arcal debido a que el hombre ejercía la autoridad moral tanto en la familia como en la sociedad, aunque el sustento se obtenía de las industrias caseras ejercidas por la mujer, pero que aún así hizo posible la extracción de productos naturales y su transformación en bienes de consumo. Será la escasez de artesanos entre los s iglos XVI y XV III la que demostrará la falta de interé s por las artes mecánicas, surgiendo a I. - Introducción 33 mediados del siglo XVIII como primera s industrias en territorio argentino: la corambre, l os saladeros y las fábricas de velas y jabón, a las que se agrega la p roducción de tasajo. La s primeras fá b ricas moder nas harán su aparición re cién a fines del siglo XIX, con inst alaciones rudimentarias y mano de obra femenina e in fantil, para abaratar los costos y aumentar las ganancias. La Revolución Industrial Argentina se sustentó en la economía y l a educ a ción; aunque tomando a la e ducación – contraria mente a Europa y EEUU-, como variable independiente cuya función polí tica más que económic a no prosperó en el desarrollo de la diversificación de las propuestas educativas. Y las industrias estuvieron vinculadas al modelo agro exportador adoptado. Alrededor de 1880 otr a indust ria que se d estacó fue la minera, cuy a explotación se se guía haciendo como en la época d el Virreinato, llevando su falta de con ocimientos técnicos a la inutil ización de las minas. La incorporación de innovaciones tecnológicas se producirán recién con la introducción de mano de obra extranjera. Le seguirán la curtiembre, la industria molinera, la producción lechera, la industria de la construcción y un gran desarrollo se operará en la confección de todo tipo de ropas. B. - El Movimiento “Arts an d Crafts”, - segundo aparta do del capítulo III-, tuvo su nacim iento en Inglaterr a como reacción al abuso LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 34 de la mecanización, a la degradación del trabajo y a la d estrucción del ambiente creativo de l art esano producido por la industrialización. Voces enérgicas e influ y e ntes como las de Rus kin, Gabriele - Rossetti y otros, fundadores en la últim a etapa del Movimiento Prerrafae lista -para qui en la artesanía medieval expresaba la felicidad y el espíritu homogéneo de la socieda d qu e la producía-, se elevaron para revalorizar la tr adición m edieval de los oficios. Renacer de la tradición de los oficios qu e vendr á de l a mano del joven poeta, pintor, artista, artesano y tr atadista William Morris (1834-1896), quien reformó el diseño y logró c ambiar la actitud de la soci edad y d el que surgirá el “Movim i ento Artístico Arts and Crafts” , como ejemplo de la superioridad del ser humano sobre la máquina y del rescate de los aspectos creativos de la artesanía junto a la producción de la ob ra portadora d el máx imo nivel de expresión artística . La unión del arte y la industria, además de elevar el contenido e stético de los productos proporcionará tra b ajo a los artesanos . Henry Cole como pionero del diseño moderno vio coronados sus esfuerzos en la Gran Ex posición I ndustrial Internac ional realizada en L ond res en el año 1851. El inglés J ohn Ruskin y el francés E u gene Viollet - le -Duc darán inicio a l Modernismo y el diseño tanto gr áfico como industrial s e constituirá en una de m anda de la Revolución Industrial. I. - Introducción 35 A partir del Movimiento de las Artes y los Ofici os se defendió el diseño, se retornó a la destreza manual, a la a preciación de los materiales y de los métodos, pero fundamentalmente se aceptó la definición del arte acu ñada por Morris: ―expresión por parte del hombre del placer que halla en su trabajo‖, y que éste fuera nuevamente ―una felicidad para el qu e lo produce y el qu e lo posee‖ 6 El estilo moderno o ―Arte Nuevo‖, se consolidará teniendo a la línea como gesto ex presivo, por ello hemos eleg ido para exponer en esta tesis algunas de las obras que denot an la evolución del Movimiento a través de alg unos de sus representantes más destacados: William Morris, B urne J ones, Walter Crane, Arthur He y gate Mackmurdo, Charles Rennie Mackintosh, Henri de Toulouse - La utr ec, Jules Chéret, Eugéne Grasset, Héc tor Guimard, Alphonse M aría Mucha, Adolfo H ohenstein, Le opoldo Metl ico vitz, Aleardo Villa, Marce ll o Dudovich, Ra món Casas, Alexandre de Riquer, Eudald Canivell, Ramón Miguel i P lanas, Antoni Gaudi, L luis Doménech i Montaner, Carlos Ruano Llopis, Pablo Picasso (Período Azul), Otto Eckmann, Henri Van de Velde, Lazló Mohol y-Nag y , J . Auerbach, Oscar Schlemmer, Luc ia n Bernhard. Como cierre del capítulo III, en su apartado 4 - hacemos una somera referencia a las grandes exposi ciones internacionale s donde se 6 Pevsner, Nicolaus. Los orígen es de la arquitectura moderna y del diseño. Barcelo na, Gili, 1977 4 pp. 20 - 21 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 36 darían a conocer y c o mpararían los métodos utiliz ados, además de haber sido el lugar propicio de encuentro de científicos e intelectuales, iniciando con la de L ond res en 1851 y conclu y endo con la de P arís en 1900. El Capítulo IV.- La Educación Técnica Argentina – Pr o tagonismo Salesiano e incidencia d el Movimiento Arts & Crafts , está conformado por 5 apartados. En el apartado 1. tom amos como punto de partida los antecedentes y el desarrollo de la Educación Técnica que ini ciamos con una recorrida po r libros de Historia Argentina, general y de l a educación, dond e enco ntramos que a demás de resultar esca so el tratamiento que se hace de la educación técnica argentina, di fieren en cuanto a sus ini cios, sus prota gonistas y sus destinatarios. En el apartado 2., h acemos una breve recorrida d esde la época colonial hasta el año 1875, y en el 3., partimos de 1875 -llegada de los Salesianos al país - hasta 1930; dividiendo en este último período a l as escuelas de gestión estatal en el sub -apartado 3.1 y a las Salesianas de ge sti ón privada en el 3.2. La s primeras es cuelas té cnicas de gestión es tatal fueron l as que funcionaron como Anexos de Capacitación Técnica en colegios nacionales de educación media, se iniciaron en la s provincias d e Salta, Tucumán y Mendoza con Escuelas de Agronomía, a las que siguieron las Escuelas de Mi nería en las provincias de San J uan y Catamarca y I. - Introducción 37 las Estaciones Agronómicas en Tucumán, Entre Ríos, Corrientes, San Juan y Buenos Aires. Fue recién a partir de 1897 con la diversifica ción del Nivel Medio que dará comienzo la Educación Técnica estatal en Buenos Aires con la cr eación de l Departamento In dustrial en la Esc uela Nacional de Comercio y que ex pedirá los títulos de Técnico Industria l en las especialidades de Quími ca, Mecánica y Maestro Mayor de Obras, a la que seguirán Escuelas de Comercio, Agricultura y Ganadería, Vitivinicultura, Arboricultura y Horticultura, en Buenos Aires, Santa Fe, Entre Rí os, Córdoba, Mendoza, etc... Podremos observar qu e se siguió manteniendo la educación clásica para la clase dirigente y s e ensa y aron diversos pro yec tos p ara la clase productiva, como los de Osvaldo Magnasco, Emili o Gouchón y Carlos Saavedra L amas; y creándose a partir d e 1917 Es cuelas de Artes y Oficios, e n ju risdicción nacional. En el aparta do 3.2 veremos la acción educativa desarrollada por los S alesianos a partir de su arribo en 1875, El sueño de Don Bosco fue la evan gelización y educación de los habitan tes de la Patagonia y ello fue el impulso que llevó a envia r a estas tierras a los Salesianos,. La s circunstancias y n ece sidad es de l a época hicieron qu e comenzaran por San Ni colás – donde h abía infraestructura edilicia y voluntad para abrir una escuela, pe ro faltaba p ersonal idóneo pa r a llevarla adelante-; habiendo sido también en Buenos Aires requerida su LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 38 presenc i a para atender en la I glesia a los italianos, razón por la cual algunos salesianos permanec ieron en la ciudad. La gran inmigración italiana, que en el año 187 5 conformaba aproximadamente el 60% de la población, se encontraba ante la dificultad que en las Iglesia s no había sacerdotes que hablaran y pudieran comprenderles en su idioma, prese ntando un obstáculo para el ejercicio de su culto. Por ello una vez instalados los S alesianos en Buenos Aires pudieron ver las n ecesidades de la población, especialmente las de los menores que no recibían educación y que al no poseer conocimientos ni oficio les resultaba casi imposi ble ganarse la vida; experiencia por l a que había pas ado Don Bosco en su juventud cuando en I t alia estudió en las Escuelas de Artes y Oficios y conocedor de su utilidad fu e como comenzó su actividad educativ a una vez ordenado sacerdote. Los Salesianos rápidamente se ganaron l as vol untades de la feligresía e inicia ron su Obra edu cativa en Buenos Aires con la creación de la Escuela de Artes y O ficios Pío I X de la qu e fueron alumnos Ceferino Na mu ncurá y Carlos Gardel. La edu cación intelectual y profesional, la impart e el cuerpo de profesores integrado por Salesianos que llevan a la práctica las ideas pedagógica s de Don B osco. L os programas de las escuelas profesionales adaptados a la naturaleza de los niños, responden a la idea de enseñanza prácti ca y cultura general, procurándose que cada I. - Introducción 39 Taller responda a los fin es de enseñanza, producc ión y arte, por lo qu e los maestros son además de educadores, técni cos y artistas en su oficio. Tallere s que en el período que nos ocupa pertenec í an a cinco categor ías: Artes Gráficas (Tipógrafos – Cajistas – Linotipistas – Impresore s - Litógrafos), Artes Decorativas (Tallistas – Escultores -Pintores y Decoradore s de Estatuas - Dibujantes Técnicos y Ornamentales), Artes Mecánicas (Torneros - Mecánicos en General), Artes de la Madera (Carpinteros - Ebanistas)y Artes del Vestido (Sastres – Zapa t eros - Aparadores de Calzado). En 1891 fundaron la pri mera Escuela Agrícola D on Bosco, a la que seguirán – al i gual q ue las de Artes y Ofi cios-, muchas más a lo larg o y a lo ancho del territorio argentino. El Apartado 4., tr ata en particular de la Obra Salesiana en la Patagonia, l a que se desarrolla a p artir de 1880, haciendo r ealidad el sueño de Don Bosco y dando a los Salesianos el monopol io de la evangelización y la educación de los indí genas. T rabajo afanoso po r el reconoc im iento de la hu manidad del indí ge n a y p or su ubicación en un plano de i gualdad ante l a socied ad y l a le y. Obra que además de la acción misionera y educativa, abarcaba l a re creación, l a edu cación LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 40 musical con la formación de Bandas, la reinserción en la soci edad de los jóvenes delincuentes mediante la adquisición de hábitos de trabajo y la capacitación técnica en los talleres, asistencia a los enfermos en los hospitales y a los huérfanos en los orfanatos. Misión que entre los años 1888 y 1942 – dependiendo de la Prefectura apostólica de Tierra del fuego- se h ace extensiva a las Islas Malvinas, donde tr abajaron armoniosamente católicos y protest antes. Llegamos al Apartado 5., donde intentamos demostrar la influencia que el Movimi ento Arts and Cra fts ejerció en el fomento d el diseño y la artesanía – y por consiguiente en la educación t écnica de las artes y los oficios-. Movimiento artístico que centra su preocupación en la unión del arte y de l oficio y – fundamentalmente-, en dar el merecido reconocimiento al tra bajo creativo del artesano, objetivos que son compartidos por William Morris y Don Bosco. I. - Introducción 41 2. - Metodología Al decir de J ersy Topolski 7 – postura a la que adherimos- hay dos premisas en la investigación metodológica sob re historiografía que son: 1. ―La tarea fundamental d e la investiga ción histórica es explicar – esto es, describir los medios y causas de- el desarrollo de los sistemas ‖ 2. ―Es imposible separar la observac ión de la teoría en la tarea d e llevar a cabo una investigación histórica efectiva sobre el desarrollo de l os sistemas. Cuanta más conciencia nomotética tenga un historiador, más efectiva será su investigac ión ‖. Para ello enumera – to mando como referente un li bro de K. Ajdukiewicz Lógica pragmática 8 - , tres campos de int erés pa ra la metodología de la hist oria, y enuncia sus r espectivos términos de trabajo como se muestra en el Cuadro 1: 7 Topo lski, Jerzy. Metodo logía de la historia. Trad. Ma ría Luisa Rodríguez Tap ia. Madrid, Cátedra, 1985 2 8 Ajdukiewicz, K. Ló gica prag mática . Boston, Dor drecht, 1974 . p. 38 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 48 Tipo de lectura qu e puede hacerse de la fuente: Según su intenc ionalidad : no testimonial 16 . Desde un criterio cua litat ivo: 1. Su propia materialidad, y a que info rma sobre la obtención de una titulación, otorgada por h acer realizado determinados estudios. 2. El mensaje que a través de su materialidad se expresa: papel, diseño gráfico, orn amentación, tipografías, colores, etc . Por ello, es una fuente que interesa tanto como objeto , como por su mensaje d el que el objeto es mero soport e 17 . Esta fuente como huella no intencionada, ―resto‖ que se ha conservado tal vez sin que se hay a propuesto su conservación como testi monio histórico, ni específicamente para u na lectura del mensaje tal como se intenta hacerlo en e sta investi gación, o sea vincula r este ―resto‖ con el Movimiento Artísti co ―A rts and Crafts (Artes y Oficios), producto del Modernismo (1850), y en especial con William Morris y el renac im iento de los oficios. 16 Bloch, Mar c. Introdu cción a la historia Méj ico, Fondo de Cultura Econó mica, 1952 , pp.24 y ss. 17 Aróstegui, Julio. La investig ación histórica: teoría y método . B arcelona, Crítica, 2000 2 , pp.381 y ss. I. - Introducción 49 De ahí que los datos no solo aba rcan los objet os materiales (cosas), sino sus propi edades y las relaciones ent re est as propiedades, así como toda información de las personas, lugares y tiempos a que da lugar, incluidos también los ca nales d e información. En cuanto al conocimi ento no basado en fuentes se hace efec ti vo en esta inv esti ga ción, a trav és de: los resultados de investigac ion es hist óricas realizadas, p rincipalmente, por hist oriadores argentinos, y de los resultados obtenidos en otras disciplinas – como la artística- o sea: conocimiento e x tra histórico. Jersy Topolski también presenta en la obra que venimos citando 18 , una tabla – aquí cuadro 2- para ilustrar el papel del conocimiento que pr evalece -tanto el del basado en fuentes como el del no basado en fuentes -, en los procedimientos que consid era indispensables llevar a cabo para lo grar l os objetivos de la investigac ión histórica, esos que nos sirve n c o mo referente para el presente trabajo. 18 Topo lski, Jersy, op. cit. p 324. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 50 Cuadro 2. Pr ocedimiento s para l og rar l os objetivos de la inves tigación histór ica Número Tipo de procedimiento Conocimiento basado en fuentes Conocimiento no basa do en fuentes 1 Elección del ca mpo de investigación * 2 For m ulac ión de la pregu nta (problema) * 3 Estableci m ie nto de las fue ntes para ese prob lem a * 4 Lectura de lo s datos basad os en fuentes * 5 Estudio de la auten ticidad de las fuentes (crítica externa) * * 6 Estudio de la fiabilidad de las fuente s (crítica interna) * * 7 Estableci m ie nto de los hec hos sobr e los que las fuentes pro porcio nan in for mación directa * 8 Estableci m ie nto de lo s hechos sob re los que las fuentes no prop orcionan información directa (incl uida la comprobación) * 9 Explicación ca usal (incluida la comprobación) * 10 Estableci m ie nto de le y es ( incluida la comprobación) * 11 Interpretación sint ética (resp uesta al prob lem a d e investigación) * 12 Apreciación (adecuad a) de los hechos históricos) * .-Los asterisco s ( *) marcan el proce so q ue pr evalece, colocándo se en a mbas columnas cuando el co nocimiento basado y el no b asado en fuentes tienen la m i sma importancia. I. - Introducción 51 Con respecto a la autenti cidad de las fuentes y fiabilidad de los informantes , se tuvieron en cue nta: Para la crítica externa (o de erudición), ta mbién denominada infe rior por Bernheim 19 , tra tar de d eterminar la autenticidad del documento y su ubicación tempo ral y espacial, teniendo en cuenta las operac ion es analíticas de: a) la crítica de restitución b) la crítica de p rocedencia c) la clasificación crítica d e los tex tos 20 , que ti en e como finalidad la distinción de los testimonios direc tos de los indirectos, h aciendo uso de las disciplinas auxiliares como la genea l ogía y la comparación 21 . En sentido amplio se incluy e la lectura (desciframiento, ge n eralmente referido a fue ntes materiales no escritas) de los datos contenidos en las fuentes concretas, y la investigación de las propi as fuentes con el estudio de su autenticidad y a nalizándose el texto original c on sus d eterminantes temporal y espacial: 19 citado en To polski, p. 333. 20 Cardoso, Ciro Flam ar ión S. Introd ucción al trabaj o de la in vestigació n histórica. Conocimiento, método e histo ria. Bar celona, Crítica, 1985 . pp. 142 - 145 21 La comparación, en el caso de los docu m ento s proce dentes de los Salesianos fue viable puesto que ade más de los r egistros específicos de las instituciones escolares, se p udieron encontrar los registros particulares de los Sacer dotes y d e la Iglesia. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 52 Para la crítica interna (s uperior ó hermenéutica ) que verifica la verac id ad intrínsec a de las fu entes, se tuvo como meta principal trabajar con los textos originale s para la aprec i ación del contenido exacto y del sentido del tex to, teniendo en cuenta la le ngua y las convenciones sociales d e la época (interpretación). Como finalidad de la crítica de sinceridad y de exactitud ( o s ea para el est ablecimiento de los hechos) se trabajó desde el principio general de ―desconfianza sistemática‖, comparando todas las observaciones referidas a un mismo hecho, y habi da concordancia se lo consideró como científicamente establec i do. Para el estudio de la fiabilidad de la información, fundamentalmente para las fuentes indir ectas, se tuvo en cuenta: 1. El examen de autenticidad de la fue nte 2. El examen de la fiabilidad del informante en el sentido ex acto del término 22 . Esta fiabilidad basada en nuestro conocimiento so bre el propio informante, sobre todo si estaba en posición de transmitir información cierta y c on m edios para alcanzar la v erdad. Para el agrupamiento d e preguntas parciales, s e tuvieron e n cuenta los sig ui entes criterios: 22 Topolski..op. cit. p.. 345 I. - Introducción 53  Cronológico = Período d e tiempo : 1875 - 1930 (períodos de tiempo irregulares)  Unidad territorial = Geo gráfic o nacional Buenos Aires y el resto del país (República Argentina) en el contexto universal (aproximación macro sintética )  Criterio objetivo = Histo ria especializada en el desarrollo de la e du cación técnica. El esquema del proceso l levado a cabo fu e el que aparece en el Diagrama de flujo 3 23 : Diagram a de flujo 3 23 Ibídem p.452 Pregunta básica División de la pregunta básica =p lan d e tr ab ajo Recolección de dato s Tr ansf o r -mación del plan Respuesta LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 54 I. - Introducción 55 3. - Fuentes Tomado como refe r encia lo expuesto por To polski en el apartado anterior y de l o cual n os hacemos eco, se tr abajó – en la medida de lo posible- sobre la observación directa de los documentos e indirecta de observaciones registradas por otras personas, con documentos de testimonios voluntarios e involuntarios: Registros de le yes Leyes Decretos Resoluciones Disposiciones Informes de Go biernos Informes de Contad urías Censos Fotografías Diplo m as Litografías Medallas Registros de matrícula y asistencia Correspondencia y notas de los actores d e la época LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 56 Publicaciones per iódicas Memorias de J usticia, Culto e Instrucción Pública Memorias de lo s Inspectores Gener ales del Mi nisterio de Educació n Memorias escolares Anuarios Pro gram as de festejos o acontecimientos destacab les Pro gram as de eventos Recuerdos de festej os Folletería infor mativa y propagandística Cuadernos de nota s Los d atos obtenidos de las fuentes abarcan además, de los objetos materiales, sus propieda des y l as relaciones e ntre ellas, así como la confrontación con la info rmación proporcionada por otras personas. La crítica d e las fuentes en cuanto a la crítica ex terna o erudita, ha seguido a La n glois y Seignobos en un sentid o amplio, dado que abarca las c aracterísticas externas y el desciframiento de los datos contenidos, además de la investigación de la p ropia fuente en cuanto a su autenticidad y fiabilidad. Autenticidad dada por el conocimiento del tiempo y el lugar de ori gen de la fuente, así como por la naturaleza de la información que buscamos en ella. I. - Introducción 57 La c rítica interna -a la que se dio por llamar superior o hermenéutica-y que tal como ex presamos anteriormente nos conduce a la fiabilidad del informa nte y de la información que propor ciona, nos condujo a t ener en cuenta que la posición y el nivel so cial del informante, tanto como s u status de clase generalmente determinan su sistema de valores y pueden ju gar un papel considera bl e en su comportamiento informativo, al mismo tiempo que pueden reducir o aumentar el valor de su información, por ello es que en el momen to de elegir las fuentes bibliográficas para la ejecución del presente trabajo, la consulta sobre un mismo tema se orientó hacia varios autores reconoc idos, autores de diferentes épocas e ideologías: se procuró apelar a la diversidad, además de a la proba idoneidad de los mismos. En cuanto a la determinación de la crítica d e exactitud se compararon sistemáticamente – en la medida de lo posible-, todas las observaciones relativas a un mismo hecho, entendiendo por todas: a las que se tuvo acceso. 3.1 Fuentes d ocumentales Se han consultado todos aquellos centros en los q ue se p ensaba podían encontrarse fondo s y documentación relativa al tema estudiado. Una búsqueda d etenida y precisa que ha pu esto a nuestra disposición numerosos datos. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 64 En 1940, en plena Guerra Mundial, Palacio dirige un excelente órgano de opinión, NUEVO ORDEN, que dura tres años y cu y o cuerpo de redacción int egra n, entre otros, los Irazusta, Ramón Doll y Armando Cascella. Son nacionalistas y neutralistas, pero diferen ciándose netamente de otras variantes del nacionalismo como el "Doctrinario" y el "Filo -fascista", de acuerdo a la denominación de Enriqu e Zuleta Álvarez. Ellos expresan el Nacionalismo Republicano, se encuadran en la Constitución Nacional y no se deslumbran por los nacionalismos europeos t riunfantes en los campos de batalla, o por los occidentalismos abstrac tos que no profundiz an en lo nacional. En 1945 Pal acio dirige el sem anario POLÍT I CA, que aparece hasta la asunción de la presiden cia por Perón; colabora entre otros Ramón Doll y es, se gún la opinión de Félix Luna , "acaso la mejor publicación de índole política que se hay a hecho nunca en el país‖(2), ag regando: "fue la primera voz del peronismo que intentó formular el e ntronque conceptual d el movimiento con las grandes corrie nt es de la historia argentina". Palacio es elegido diputado nacional por la Capital Federal -s e había incorp orado a la Unión C ivica Radical J unta Renovadora-, y se dese mpeña como tal hasta 1952. Asimismo es designado presidente de la Comisión Nacional de Cultura. Es él quien presenta a Perón a Manuel Ugarte (generación IXª), I. - Introducción 65 el gran teórico y difusor de la Patria Grande por toda Améri ca. Perón designa a Ugarte embajador en Méx ico y luego en Cuba. Palacio se dist ancia de Perón antes de 1955; sin duda el conflicto con la I glesia Católica que estallara a fines de 1954 fue decisivo al respecto. En la segunda edición de su Historia de la Argentina publicada en 1957 escribe: "[...] en los comienzos de 1950 había declinado mucho por la tra nsformación de una de sus líneas esenciales en la opuesta. La subordin ación a la religión católica que caracter iz ó dicha política se había convertido en ten dencia de odio y p ersecución, u na de l as cu ales tuvo su expresión en la forma solapada en la que se separó la Ig lesia del Estado‖(3) (1). Palacio , Ernesto, Historia de la Argentina ., p. 7. (2). Luna, Félix. El 45 . Madrid: Hyspamérica, 198 4, p. 434 (3). P alacio, Ernesto. Historia de la Argentina . T. 2, p. 402. Romer o, José Luis . Breve historia de la Argentina . Buenos Aires, Huemul, 1984 6 José L uis Romero (1909 -1977) Na ció en Buenos Aires en el seno de una familia de inmigrantes e spañoles. Fue uno de los más grandes historiadores latinoamericanos y , por su modalidad intelectual, trascendió la condición habitual del historiador especializado. Fue el tipo, po r demás infrecuente, del historiador humanista. S i algo lo car acterizó, fue su LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 66 amplitud: el dilatado alcance de sus proyectos de investigac ión y la variedad de épocas, campos y disciplinas La creación de José Luis Romero está naturalmente entretejida con su biografía, con los acontecimientos mundiales del siglo veinte, con la historia latinoamericana y l a argentina en particular. También con la historia de la Universidad de Buenos Aires a cu y a r enovación contribuyó de m odo decisivo, de la que fu e expulsado en 1946, a la que volvió en 1955 como rector y de la que eli gió salir en 1965 siendo Decano d e la Fa cultad de Filosofía y Letras porque la politización del medio superaba su paciencia y ecuanimidad. Este conjunto de experiencias ar rimó piedras al edificio de su obra de investigador erudito, de ensa y ista de ideas, de hombre apasionado por los probl emas de su ti empo y de i ntérprete de la realidad de su p aís y de América Latina. Sáenz Valiente, Jos é María C urso d e Historia Colonial Americana y especialmente Argentina . Buenos Aires, Estrada, 1963 49 (1925 1 ) Profesor diplomado d e enseñanza s ecundaria. Ex profesor de l a materia en el Cole gio N acional Manuel Belgrano. Mi embro de número de la Sociedad de la Historia I. - Introducción 67 Argentina y del Institut o Argentino de Estudios Leg isl ativos. Ex profesor de Instrucción Cívica, etc. Sulé, Jorge Osca r . Los heterodoxos d el 80 . Proemio por Fermín Chaves. Bue nos Aires, Macchi, 1982 -------------------- - -- . Materiales históricos para una sociología nacional . Buenos Aires, Eudeba-Cea , 1979 Profesor a nivel secundario, terciario y universi tario, se ha caracterizado por investigaciones en el campo de la cultura argentina, Rector de inst itutos de nivel medio, I nspector de enseñanza superior, Director genera l d e enseñanza media técnica y vocacional en el ámbito de la P rovincia de Buenos Aires. Dictó numerosos cursos de Historia Argentina en el Colegio Betania y en el Verbo Divino, a parte de las disertaciones sobre una variada temática cultural. Presencia docente en el campo sindical, donde fundó escue las de capacitación y dictó cátedras y ciclos de conferencias. Interés, vocación y dedicación por la investigación histórica, especialmente en el campo sociológico, con frutos conocidos, tales como sus ensa y os: Biotipologías argentinas , Fundamentos históricos para el ser nacional, La reciprocidad LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 68 entre San Martín y Ro sas . Fermín Chaves con sidera un a verdadera bendición pa ra la Universidad Ar gentina que el Profesor J orge Oscar S ulé se haya decidido a comunicarnos sus últimos estudios en el área de las id eas argentinas. Además podemos dar fe de su dedicación y p asión p or la historia argentina, los que tuvimos la oportunidad de compartir sus clases magistra les en la Universidad Católica de La Plata. d) Historia de la educación arge n tina Albergucci, Robe rto H. ― Edu cación y Estado; Organización del Sist ema Educativo‖. Buenos Ai res, Docencia, 1996. Secretario General del C onsejo Nacional de Educación T écnica y Asesor a cargo de los estudios de aplicación de la Ley Federal de Educación del Minist erio de Cultura y Educac ión . Biagini, Hugo E . Educ ación y Progreso; Primer Congreso Pedagógico I nteramericano Buenos Aires, C INA E, 1983 I. - Introducción 69 Dr. En Filosofía, Miembro del CONICET y d irige la sección de Inve sti gaciones sobre Pensamiento Ar ge ntino y La ti noamericano de la Academia Na cional de Ciencias. La presente obra ha sido p remiada en el concurso en homenaje a l Centenario del I Congreso Pedagógico Sudamericano de Buenos Aires Cirigliano, Gustavo F . J. Educación y futuro . Buenos Aires, Columba, 1973 -------------------- - ------ Educación y polític a. Buenos Aires,L ib rería del Colegio,1977. Doctor en Filosofía y Letras (Universidad de Buenos Ai res). R ealizó estudios de esp ecialización en los EE.UU. y Eu ropa. Ha s ido profesor en la Univ ersidad de La Plata y de otras Prov incias. Ha ocupado c argos de alta conducción educativa en Ar ge ntina, su país de origen, y ha sido consultor internacional para la OEA, UNESCO, BID, De 1981 a 1984, r esidiendo en España, impart e cursos de Análisis Transaccional aplicado a la educación en l as universidades d e Alicante, UNED, Murcia, S evilla, Autónoma de Barcelona, Granada, Cádiz y P olitécnica de Madrid.. Autor de varios libros y manuales de amplia circulación nacional e i nternacional. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 70 Miembro de la C omisión Nacional de Evaluación y Acreditación Univer sit aria (1996-2000). Filmus, Daniel . ―El papel de la educac ión fr ente a los desafío s de las transformaciones científic o t ecnológicas‖ En: Para qué sirve la escuela (compilador) 2da. Ed.Buenos Aires, Tesis – Grupo editorial Norma, 1994. Sociólogo egresado en l a Universidad de Buenos Aires, tiene un largo currículum vinculado a la edu caci ón. Ha escrito numerosos libros y fue d irector de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flac so). Es master en Educación por la Universidad Fe d eral Fl uminense, de Brasil, y profesor de varios postgrados, además de investigador categoría I de la UBA, así como d el Conicet. En la ciudad d e Buenos Aires fu e director general (1989 -1990) Secretario de Edu cación (1990 - 1992) 2004= Ministro de Educación y Cultura d e la Nación Lumerman, Juan Pe dr o . Historia S ocial Argentina ,. Buenos Aires, Docencia, 1997 2 Licenciado en Sociología en la Universidad de Bue nos Aires. Coautor con Gerardo Farell de ―Fe y r eligiosidad popular‖, colaborador de ―Comunión y Participación, I. - Introducción 71 Introducción a la Enseñanza Social de la Ig l esia‖. Profesor y Coordinador en Profesorados en el área Doctrina Social de la Iglesia. Sobrevila, M arcelo Antonio. La educación técnica argentina Academia N acional de Educación. Minist erio de Educación d e la N ación educ.ar 2003. Publicación obtenida a través del P ortal del Ministerio de Educación, Cien cia y Tecnología : http://www.educ.a r Ingeniero. Miemb ro de Número d e la Academia Nacional de Edu cación. Titular del sitial Bartolomé Mitre Tedesco, Ju an Carlos Educación y Sociedad en la Argentina (1880-1945). Buenos Aires, Solar, 1986 3 . Director de la oficina del I nsti tuto Inter n acional de Planeamiento de la Educac ión de la UNESC O, Buenos Aires. Zubiaur, José . La enseñanza Práctica e Industrial en la República Argentina Buenos Aires, Félix La jou ane, 1900 El Dr. Zubiaur se des empeñó como: Vocal del Consejo Nacional de Educación; ex I nspecto r de Colegios LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 72 Nacionale s y Escuelas Normales ; ex Rector del Cole gio Nacional de l U rugua y .- Portal del Progr a ma Nacional de Gestión Institucional del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, 2004 - www.pgi.me.gov.ar/museo/exposiciones/escsec - bajo el título: ―El Sistema Educativo moderno‖ Revistas de Educación – Publicación Oficial del Consejo General de Educación de la Provinc ia, fundada por Sarmiento en 1879 e) Hi storia de los Salesianos Bruno, Cayetano S.D.B. Historia de la Iglesia en la Argentina Volumen du odécimo (1881 -1900) Buenos Aires, Editorial Don Bosco, 1981. . -------------------- - ------------ Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en la Argentina. Volumen Primero.(1875-1894) Buenos Aires, I nstitut o Salesiano de Artes Gráfica s, 1981. I. - Introducción 73 -------------------- - ----------- Los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora en la Argentina . Volumen Segundo.( 1895 -1910) B uenos Aires, I nstituto Salesiano de Artes Gráfica s, 1983. Miembro de l a Junta de Historia Eclesiástica Argentina y de la Academia Nacional de la Historia. Entraigas, Raúl A . S .D.B. Los Salesianos en la Argentina . Tomos 1 a 4. Buenos Aires, Don Bosco, 1969 - 1972 Raúl Agustín Entraigas nació el 28 de agosto de 1901 en San Javier, una pequeña población en el sur de Río Negro. Para comunicar su esfuerzo el igió el camino de las revist as y de los libros, y lue go el micrófono y la pantalla. Entre sus obras se encuentran ens a y os, historias y bio grafías sobr e l a P atagonia y sus héroes salesianos y a rgentinos. Redactó más de trescientos artículos periodísticos y notas históricas para diarios y revistas especializadas. Su labor mereció sinnúmero de galardones: Acadé mi co correspondiente de la Real Academia de Buenas Le t ras de Sevilla, Miembro de número d e la Academia Nacional de la Historia de la República Argentina, Fundador de la Junta de I nv estigaciones y Estudi os Históricos de Río Negro, Miembro de número de la Socied ad de Historia Argentina ', LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 80 y el valor del uso, así como la naturaleza y el efec to d e la política del diseño en el nivel tanto gubernamental como privado. Manieri Elia, Mario . Willi am Morris y la ideología de la arquitectura moderna . Colec. Punto y Línea. Versión castellana de Juan Díaz de Atauri y Rodrí guez de los Ríos. Barcelona, Gustavo Gili, 1986 Intelectual italiano y Titular de la Cátedra de la Historia de la Arquitectura en la Universidad de Roma. Arquitecto, Profesor de U rbanismo y Mi embro del Consejo Nacional del Ministero delle Be lle Arti de Italia. En este libro, Mario Manieri Elia procede con rigor a una crítica d e la Crítica, a u na historia de la Historia , a un análisis de la operación mitificadora que toda "justificación" por los oríge n es impli ca. Manieri Elia avanza a estratos, por capítulos. El primer capítulo pr esenta una biografía no tergiversada de William Morris como personaje, ideólogo, art esano, artista, poeta, militante y crítico. En el segundo plantea d e qué manera la terg iv ersación de la figura de Morris ha manipulado la concienc i a del movimiento moderno. En el tercero y último capítulo se d edica de lle no a analizar el movimiento moderno I. - Introducción 81 desde la perspectiva pl anteada en los dos anteriore s, en un estudio clarificador alejado de los juicios de valor establecidos, que convierten este tr abajo en un paradigma de análisis histórico. Meggs, Philip B. Historia del diseño gráfico. México, Trillas, 1991.(1942 - 2002 ) Profesor, escritor, diseñador, historiador y artista, fue excepcional en todo lo que hiz o. Comenzó la enseñanza de las artes y la comunicación en la Universidad de Virginia en 1968, presidiendo el d epartamento de diseño entre los años 1974 y 1987. Escribió alrededor de150 artículos sobre diseño y tipografía, inclu y endo la sección de diseño gráfico en la enciclopedia Britannica. Era un diseñ ador y un a rtista brillante cuy o tr abajo fue incluido en la publicación anual del club del director d e arte, la pub licación anu al de los gráficos, y la publicación anual re gional del diseño de Magazines de la impresión. R eciente ment e lo instalaron con los d estacados del arte en el Pasillo de la Fama, Moles, Abraham. Grafismo funcional. En : ―Enciclopedia del Diseño‖. Por…y L uc Janiszews k i . Barcelona, CEAC, 1990 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 82 Abraham Mol es es Doctor en Cien cias y Letras de la Sorbona; creó y diri gió el Institut de Psicologie Sociale des Communications después de una formación muy diversa, comenzada como ingeniero electrónico y c ontinuada en Estados Unidos y en Alemania, donde contribuyó a fundar la teoría d e las comunicaciones y la teoría estructural d e la perce p ción . Su contribución teórica en la famosa Hoschschule Für Gastaltun g de Ulm, que fue la continuadora de la Bauhaus después de la guerra. Es autor de 25 ob ras qu e tratan de la perce p ción, de las comunicaciones, de la teorí a de los objetos y la sociodinámica de la cultura, y d e la psicolo gía del es pacio y la micropsicología. Actualmente es miembro del Alto Comité francés para la inve sti gación del Diseño. Luc J aniszevski es P rofe sor del INSEP de París, ha realizado gra n part e de sus estudios en el Institut de Ps y cologie Sociale des Communications de Estrasburg o, dirigido por A. Moles, Licenc i ado en Psicología y e n Ciencias de la Educación, ha realiz ado varias investigac iones sobre la teoría del cómic como her ramienta grá fica y sobre el an álisis de las connotaciones de los caracteres tipográficos. H a d emostrado su talento gráfico y su capacidad de conce p ción de la ca ricatura en las múltiples publicaciones en l as que participa. Ha codiri gido I. - Introducción 83 una revista gráfica y ha efectuado misiones educativas en China, en Estados Unidos y en Eu ropa centra l. Pe vsn er, Nikolaus L os orígenes de la arquit ectura moderna y del diseño Barcelona, G ust avo Gili, 1986 -------------------- - -- Pioneros del diseño moderno; de William Morris a W alt er Gropius . Trad. Odilia E. Suarez y Emma Gregores. B u enos Aires, Infinito, 1977 4 (1 902 – 1983). Nacido en Alem ania, se formó en las Universidades de Le ipz ig, Munich, Berlín y Frankfurt. S u primera ocupación, Conservador aux iliar en la Galería d e Dr esde, la realizó entre 1924 y 1928, desempeñando posteriormente un carg o como profesor d e H istoria del Arte y d e la Arqui tectura en la Universidad de Göttingen, desde 1929 a 1933. Durante el período de s u estancia en esta Universidad, Pevsner llevó a cabo sus primeras investigaci ones sobre la etapa p recedente a l a formación del Movi miento Modern o, tema sobre e l cual dirigió un curso en 1930. Se trasladó a Gr an Bretaña y publicó, en 1936, s u primer ensayo: Pioneers of Modern Movement from W illiam Morris to Walter Gropius, primera tentativa coherente de aislar la línea de pensamiento desencadenadora de la arquitectura moderna. C on esta obra, Pevsner re c hazó la idea, hasta e ste momento LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 84 aceptada, que conside raba como precursores de Movi miento Moderno a las obras ingenieriles del siglo XX o los ensayos figurativos de los pint ores, demostrando un origen a partir de una conce pción moral e intelectual planteada por vez primera por el arquitec to novecentista W illiam Morris, a la que se unieron sucesivamente las obras de los ingenieros, las experiencias fi gurativas de los pintores y l as aportaciones de los arquitec tos de vanguardia entre 1 890 y 1914. Esta publicación asentó las bases necesarias pa ra d ar un ma rco histórico serio a las c onclusiones acerca d el Movi miento Moderno. En 1937, con la publi cación de otro ensa yo: An Inquir y into Industrial Art in England, profundizó en el conocimiento del movimiento para la reforma d e las artes aplicadas, encontrando de nuevo co mo precursor a Morris. Esta obra tuvo una influencia directa en la formación de la nueva arquitectura inglesa, en la cual int rodujo un amplio co nocimiento del movimiento europeo. Enseñó Be llas Artes en la Universidad De Ca mbridge (1949-1955) y tr abajó como ayudante en el St. J ohn Coll eg e entre 1950 y 1955. En 1967 se retiró de su ocupación como profesor en el Birbeck C ollege , d e la Universidad de Londres, en la cual fue el primer profesor de Historia del Arte. En el año I. - Introducción 85 de su retiro fue galardonado con la medalla de oro del Ro y al Institute of British Arc hit ects. El caso de Pevsner , -alemán de n acimiento-,en lo que atañe a Inglaterra , el hecho de pr oceder de una tradición historiográfica diferente significaba que no daba tantas cosas por sentado. Tenía que descubrirlo todo. Reynolds, Donal d Martin .- El S. XX; Introducción a la Historia del Arte . Barcelona , Gustavo Gili , 1985 Se desempeñó como docente , en la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia y en la ciudad de New York , siendo además autor de numerosos artículos y libros sobre escultura incluy e ndo monumentos y pi ezas maestras. Satué, Enric . El dise ño gráfico; desde los orígenes hasta nuestros días . Madrid, Alianza, 1994. « Ho y en día si un produ cto no dispone de una m arca de identidad no es nada » así lo afirma el prestigioso artista catalán, Premio Nacional de Diseño Gráfico ( el ma y or reconocimiento artístico a nivel estatal), Enric Satué diseñador grá fi co, historiador y profesor universitario . Se e mbarcó en el fascinante mundo del di seño gráfico po r la oport unidad que le LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 86 brindaba de « innov ar y mejorar el paisaje huma no » . S u afán por afrontar constantes desafíos profesionales le ha llevado a desarrollar de forma t eórica y pr áctica los ámbitos más relevantes de la r epresentación gráfica universal, del diseño de imáge n es y marcas de identidad. Con doce libros publicados e in finidad de artículos escritos, reconoce sentir una ―gran pasión‖ por su profe sión, habiéndose movi do su actividad profesional en torno a especialidades tan divers as como el diseño editori al, la creación publicitaria, la elaboración de imágenes y mar cas y la señalización. Define al diseño ― como un servicio a la comunicación visual‖ . h) Me todología d e la investigación histórica Aróstegui S ánchez, Ju lio. La investigación histórica: teoría y método. Barcelona, Crítica 2001 2 Es catedrático de H istoria contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y lo ha sido también en las Universidades del P aís Vasco y Carlos III de Madrid . Actualmente, junto a la dedicación a la t eoría y l a metodología historiográfica s trab aja en temas relacionados co n la violencia política. I. - Introducción 87 Topolski, Jerzy Metodología de la historia. Madrid, Cátedra, 1985 2 A finales de los años 60 la escuela hist oriográfica polaca adoptó una "vuelta ma rx ista" , condu cida por T opolski, que llevó a la publicación d e una serie d e volúmenes inclu y endo contribuciones hechas p or los repre sent antes pri ncipales de la escuela. A p artir de este ti empo y hacia adelante el desarrollo fue tumultuoso y una gran ca nti dad de contribuciones científicas fue ron hechas en todas las disciplinas. Dos tendencias principales emergieron: una qu e estaba m ás interesada en el desarrol lo de la metodología de las ciencias humanas basadas en una int erpre tación genético-funcional del materialismo hist órico, y otra que desarrolló y ex presó el concepto del ide alismo de la ciencia, conectado más de cerca con los temas epistemológicos y ontoló gicos típicos del materialismo dialéctico. La últ ima tendencia, que fu e identificada a menudo con la escuela en su totalidad, era la que demostró ma y or vitalida d y capacidad de amplia rse y era más insistente en su búsqueda de los contactos y las referencia s internacionale s con las c uales comparar sus ofertas y de cuáles obtener para ga n ar nuevos conceptos y perspec ti vas. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 88 Para los representantes de la escuela de Poznán, este naturalismo metodológico era el socio ideal para las asunciones teóricas principales de la metodologí a de M arx seg ún lo reconstruido po r una lectura de su capital : una idea que la epistemología del marxismo y del positivismo tienen en común es que l as ciencias naturales y hum anas comparten la misma metodología aunque m uchas de sus asuncion es filosóficas básicas son diferentes. Respetando estas asunciones, el marxismo tiene que desarr ollar su p ropia idea de la ciencia; recha z ando mezclas y sup erar los lí mites y los embotellamientos del neopositivismo. Sobre esta base es posible elaborar una filosofí a de la historia que intenta ex plicar los momentos cruciales m ás importantes de la historia de l a humanidad (como la revolución rusa o los acontecimientos que conduce n a la caída del comunismo en Polonia), con una abundancia d e los modelos de la idealización que tienen sus raíces teóricas y metodológicas en el concepto de la c i encia típico de la escuela. I. - Introducción 89 3.2.2 Periódicos y r evista s Periódico s : Diario La Libertad, J ueve s 16 d e ma rzo de 1882. En: www.bbk.ac.uk/ibamuseum/texts . La Verdad. Buenos Aires, 1º de abril de 1871. La Nación, Buenos Aires, 21 de noviembre de 1880. Diario El Industrial; Órga no del Club Industrial Argentino. Diario Oficial de la Exposi ción Continental. Bu enos Ai res, marzo de 1882. Año VII, nº 364 La Patria Argentina. Buenos Aires, 6 de Octubre de 18 85 La N ación. Buenos Aires, 19 de abril y 18 de mayo y 21 d e Noviembre de 1898. Revistas: LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 96 aforos de importación, se facilita la introducción de productos industrializados, europeos – preferentemente inglese s -, lo que trae apare j ado que los arrozales y algodonales ex iste ntes en el país se extinguieran casi por c o mpleto 29 . En 1853 Buenos Aires era considerada un ―vasto taller industrial‖ pues según e l censo de ese año poseía: 106 fábricas montadas, e ntre las que se hallaban 2 fundiciones una de mol inos d e vient o y vari as d e velas, t afiletes, pianos, jabones, cerveza y carr u ajes. Además: 743 talleres y 2.000 casas de comercio Asimismo, en el int erior cada pobla ción se bastaba a sí misma mediante la industria del tejido, la industria vinatera y l a algodonera, que estaban en pleno flor ecimiento. Industrias que -aunque incipientes - estaban sólidamente establecidas y a la espera del progreso t écnico para su perfecc ionamient o y acrecentamiento. El primer Censo Nacion al realizado en el año 1869 reveló qu e las industrias de l as pro vincias – viejos telares criollo s, por ejemplo-, fueron desapareciendo p or la presenc ia de manu facturas extranjeras. Tal es así que en 1871, escribía Vicente Fid el López: ―… jamás han estado tan abatidas nuestras industrias de producción; jamás la 29 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar. Materiales históricos pa ra una sociolog ía nacional ..Buenos Aires, Eude ba – Cea, 1980 p.16 II. - La Argentina de la ép oca 97 empleoma nía ha sido un anhelo más vivo y más d esesperante…nuestra pobreza social y nuestra ineptitud para lev antar con nuestra indus tria las riquezas que Dios ha dado a nuestro suelo. Todas las demás industrias (exceptuando la ganadería) son t an rudimentarias y ta n escasa s en su producció n que puede decirse qu e no se hallan ni se pueden hallar en el mercado: son curiosidades, objetos raros…‖ indicando más adelante l a causa: ―este es el r esultado de nuestras le yes administrativas; y precisamente lo es por las le y e s y por l a polí tica qu e ha pasado hasta ahora entre nosotros como la más liberal y la más adelantada: la absoluta libertad de comercio de c a mbio‖ 30 . En 1895 al efectuarse el segundo Censo Nacio nal – con una población de casi 4 mi llones, el doble con respecto al primer c enso -, se reveló que y a no existían ni la mitad de los te jedores del primero, permaneciendo sólo al gunos en Catamarca y Salta reduc idos a l a fabricación de ponchos para el turismo. Desaparecieron industrias de la alimentación, fábricas d e artículos de cue ro y elaboración de aceites. Entre los pocos que re sistieron la competencia – por el des arrollo alcanzado durant e la época proteccionista-, se encontraron el azúcar y el vino. L os artículos im portados arrasaron con gran parte de la estructura artesanal e industrial del interior. 30 Palacio, Ernesto. Historia de la Argentin a 15 15-1976.. Buenos Aires, Abeledo Perr ot, 1981 12 p.5 06 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 98 La civilización y el pro greso esperados fue ron reemplazados por la desocupac ión y el atra so general. 1.2.1 Crisis ec onó m i ca Como podemos ver, el capital ex tranjero ju gó un papel central en la expansión económica argentina, orientánd ose los flujos de las inversiones provenientes de Europa hacia a aquellas áreas que alentaban las actividades que sus propias necesidades requerían fortalecer, como l a consolidación imprescindible para la eficiencia del modelo social y económico elegido; siendo preciso desarrollar la infraestructura y la capacidad fin anciera que permitiera la especialización de la producción a gropecuaria, lo que si gnific ab a que el control del sis tema financiero y comercial de parte del capital extranjero pasara a dominar el comercio exterior. 31 Todo ello provocó que e ntre 1875 y 1876 hubiera necesidad de rectificar las liberalidades de la legislac ión vigente a fin de proteg er algunas actividades indu striales nacionales. Entonces, para equilibrar la balanza de pa gos, se reinicia la políti ca de e mpréstitos, los que en 1884 se elevaron a más de 30. 31 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentina . Buenos Aires, Doce ncia, 1997 p. 236 II. - La Argentina de la ép oca 99 Los ferrocarriles y los frigoríficos fu eron or ganizados y puestos en marcha por capitalistas argentinos, in genieros argentinos y obreros argentinos a partir de 1 857, y en cont ramos que para 1866 – pasados nueve años-, el balance anual del Ferrocarril Oeste acusó para una entrada de 13 millones, una ganancia de 5 millones de pesos. Y pese a que en 1863 y a habían e mpezado a instalarse las empresas extranjeras – con privilegios y subsidi os-, los costos de pasajes, fletes y administración del F.C.O. eran más b aratos e inf eriores, con lo que los empresarios ar gentinos ponían a prueba su capacidad y desafiaban a los poderosos, sin obseq uios de tierras, sin capitales ga r antidos y sin créditos. Además del F CO – que lleg ó por entonces h asta Brag ado y Lobos-, ex istieron otras dos compañías de capital nacional: la Central Córdoba que unió Rosario con Córdoba en 1876, y el ferrocarril Andino desprendido de la anterior, y que se dirigió al oest e 32 . Competían con siete compañías de capital ex tranjero – inglesas, preferenteme nt e- que debido a las vastas ex tensiones de campo que recibieron a los costados de las vías, a gregaron a la explotación ferroviaria el n egocio de venta de tierras e hi cieron de éstas un nuevo motivo de especulac ión, con el consi guiente obstáculo añadido para la política coloniz adora. La capacidad y eficiencia del FCO se mantuvo 32 Cfr. Romero, J osé Luis. Brev e historia d e la Argen tina. B uen o s Aires, Abril, 1984 6 pp. 131y 132. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 100 hasta que por Ley 583 de 1874 33 , se otorga a otra línea inglesa una concesión para un tr azado a San Juan , en un recor rido paralelo, cuando había tantas direcciones para adjudicar permisos. El F errocarril Oeste, encerrado en sus trayectos, combatido oficialmente, negado en sus pedidos de créditos, ahogado por competidores con capitales garantidos y privilegiado s, terminará siendo vendido por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires al monopolio inglés en 1889. Por tanto, el monopolio inglés, al adueñarse total mente del transporte argentino, contribu y e a reducir la actividad del país al primitivismo agropec u ario y a señalado. Esto puede verse mu y claro si observamos el mapa ferroviario de Argentina 34 , donde advertimos que en lugar de integrar a Buenos Aires con el interior, terminó este último siendo un apéndice del puerto. L a red fe rroviaria se asemeja a un em budo o a bani co con vértice e n el puerto de Bue nos Aires, destinado a llevar a é ste la producción del interior y tr asladar al inte rior la mercadería manufacturada proveniente de Eur opa, especialmente de Inglaterra 35 . 33 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar Materiales históricos pa ra una sociología nacional ..Buenos Aires, Eude ba -Cea, 1980. p.57 34 Anexo II 35 Cfr. Scalabrini Ortiz, Raúl. Historia de los ferroca rriles a rgentino s En: Sulé ibídem pp.53/5 9 II. - La Argentina de la ép oca 101 1.2.2 La Cam paña al De sierto Uno de los problemas m ayores con que se enfrentan para lograr sus fines es la cuestión del indio, y a que había dejado de ser un problema nacional por las aspiraciones chilenas a la Patagonia, fundadas -en gran parte- en nu estra falta de pos esión efectiva de eso s territorios. La declaración de derechos y la fundación de gobernaciones hechas, en el pape l, por Sarmiento se contrarrestaban con la permanente intromisión chilena , por la inscripción de los habitantes patagónicos como miembros de esa nacionalidad, y por las relaciones de comerc io con las tribus, quienes negociaban en Chile el fruto de sus depredaciones en nu estras fronteras, lo que mantenía las relaciones entre ambos países en un clima de tensión por los sucesivos r eclamos diplomáticos. Durante los años 1876 y 1877 Adolfo Alsina – hombre fuerte de la presidencia d e Avel laneda- ejecutó un plan de adelantamiento progresivo de l a frontera y el establecimiento de un sistema defensivo constituido por zanjones profundos. No concluiría su obra debido a su muerte y lo suc ede Roca quien había sido su col aborador, iniciando l a gran empre sa que ha bía idea do en su colaboración ministerial con Alsina, aunque sin haber logra do el auspicio de éste 36 . 36 Cfr. Palacio , Ernesto. Historia de la Argentina 1515 -1 976 . Buenos Aires, Abeledo-Perr ot, 1981 12 .pp. 542 y ss. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 102 Además, el modelo agro ex portador adoptado hizo que la primera exigencia inte rna fuera la d e extender las tierras aprovechables para la actividad p roductiva. El indio ocupaba mu chas tierras sobre las que se proponían realizar la expansión agropecuaria, siendo la historia de los intentos para expulsarlos de las tierras apta s par a la produc ción, la historia de la frontera. ―Los indios siempre se defendieron con la eficacia de un cono cimiento adecuado d el terreno y la end eblez de las tropas que los venían a combatir. Endeblez provocada, ya sea porqu e los ejércitos carec í an de conocimientos, de pertrechos, o de ambos; o bien porque sus integrantes habían sido llevados allí por l a fuerza, reclutados b ásicamente en virtud de las le yes de represión d e la vagancia 37 ‖ En 1879 Julio A. Roca dirigirá la campaña al desierto como última alternativa para resolver la cuestión del indi o -reproduciendo el plan de Rosas de arreba t arles a los salvajes, de una vez por todas, los territorios del sur- 38 , con un ejérc ito moderno dotado de fusiles Remington de repetición, sometiendo, dispersando o extermin ando a las tribus que amenazaban el pro y ecto de las élites de poder 39 . 20.000 leguas conquistada s al in dio, aumentaron el patrimonio nacional, y el 37 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentina . Buenos Aires, Doce ncia, 1997 pp.232 y ss. 38 Cfr. Palacio, E rnesto. Op.cit. pp. 559 y ss. 39 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Op.cit. p . 248 II. - La Argentina de la ép oca 103 12 de octubre de 1880 Avellaneda tra nsmiti ó e l mando al general Roca. 1.3 Papel de la educación en la formación del nuevo argentino Llevado al plano educativo encontramos que desde la ge n eración del 37 -donde la inspi ración de Sarmiento y Alberdi hacen de faros iluminadores en lo intelectual - la educación formaba parte de las discusiones de los dirigentes, quienes b uscaban el camino apropiado para tr ansformar al país de acuerdo con las características del mundo moderno. Diferían en muchos asp ectos, pero en lo que coincidían era en su apreciac ión d e que para asumir las pautas de la civilización moderna era pre ciso abandonar los rasg os hispano- criollos; sin embarg o en esto últ imo, en lo que se diferenciaban e ra en el camino para logra rlo: Domingo Faustino Sarmiento insi stía en la necesidad de expandir la educac ión. Tal es así, que en la tercera parte del ―Facundo‖ 40 (publicado en 1845), en el capítulo XV sienta las premisas del ordenamiento a adoptarse – previa consolidación de una polí tica económica integrada a las demanda s del mercado mundial-: poblar , educar y organizar las libertades 40 Cfr. Sarmiento, Do mingo Faustino. Fa cund o .Buenos Aires, Hue mul, 1978 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 104 individuales. En su ―Educación Popular ‖ Sarmi ento ve a la educación como una panacea, entendiéndola como una entrega total, una donación intelectual y espiritual. S u mensaje: ―Educar al sob erano‖. Su obsesión: alfabetizar a las clases populares. Juan Ba uti sta Alberdi, rebate a los que co nfiaban en l a educación, diciendo: ―H ace d p asar al roto, al gaucho, al cholo, unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las transformaciones del mejor sistema de instruc ción, en cien años no haréis de él un obrero inglés, qu e trabaja , consume, vive digna y confortablemente‖ 41 . Alberdi dudaba del valor de la educación como formadora del ciudadano y señ aló, refiriéndose a los establecimientos de educación formal, que: ―…son, por sí solos, pobrísimos medios de adelanto, sin las grandes empresas d e producción, hijas de las gran des porciones de hombres‖ 42 . Consideraba, evidentemente, que má s útiles que el conocimiento abstracto, lo eran los hábitos laboriosos y productivos que podían adquirirse en e l medio ind ustrial. La ma y o r diferencia, de sde el punto de vista de la educación, entre el pro yecto de Alberdi y el de Sarmiento reside en la manera de concebir la relación entre educación y cambio social, siendo concientes 41 Alberdi, Juan Bauti sta. Bases y punto de par tida para la organización política d e la República Arg e ntina. Bue nos Aires, La Cultura Argentina, 1 915. p. 61 42 Ibídem .pp. 7 9 y ss . II. - La Argentina de la ép oca 105 de la necesidad del cam bio; su preocupación era determinar el medio más eficaz para lo grarlo. Para Alberdi la edu cación era un inst rumento de menor efi cacia comparado con la inmigración masiva, la ex pansión de los ferrocarriles, etc., mientras que p ara Sarmi ento la educación era concebida como el factor prioritario en el proceso de cambio y modernización. L as teorías de Sarmiento, que genera lmente han sido presentadas como una continuidad del progra m a elaborado durante su emigración en el pe ríodo rosista y como propio de la acción educativa desarrolla d a por los hombres de la gener ación del ochenta, despertaron el interés de inv estigadores como Ted esco quien considera qu e más que una continuidad, ex istió una ruptura entre el pensamiento educacional del programa elabor ado por Alberdi y Sarmiento y la acción educativa post erior a 1880. Así es como Juan Carlos Tedesco 43 presenta las notas más importantes que caracterizan el concepto de educación d e ambos pensadore s: En Sarmiento considera que aparece mu y cla ra la dependencia que ex iste entre todas las manifestaciones del ―progre so ‖ de una nación y la capacidad de los individuos qu e la componen, y que precisó su ficientemente -dentro d e esta correlación ge n eral-, los términos con un criterio pragmático, como para 43 Cfr. Ted esco, Juan Carlos. E du cación y Socied ad en la Argentina (1880 -1 945). Buenos Aires, Solar, 1986 pp. 28 y ss LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 112 Córdoba-, encontramos que es notoria l a preponderancia d e las carrera s clásicas de Derecho y de Medicina 54 : Tabla 1.-Matr ícula universitari a de Buenos Aires y Córdoba CARRERA AÑOS 1883 1 886 1893 1898 Nº % Nº % Nº % Nº % Medicina 428 50 453 56 760 41 1.58 4 54 Derecho 260 30 216 27 796 43 900 34 Cs. Físico- Matemáticas 174 20 141 17 287 16 417 11 Filosofía y letras - - - - - - 27 1 To tales 862 100 810 100 1.84 3 100 2.92 8 100 Lo que puede obse rvarse es que desde 1883, las carreras de Derecho y de Medicina aumentaron su matrícula en desmedro de las carrera s técni cas, siendo cubierto este déficit por los inmigrantes. Y esto se produjo por considerarse que el extranjero – para la ejecución de las obras- competía con ventajas, debido a que la ma y oría de los grandes empr endimientos se rea li zaban con capitales ex tranjeros y el personal para e je cutarlos era traído por los propios empresarios. 54 Fuente: Memorias del Mi nister io de I nstrucción Pública. 1900 II. - La Argentina de la ép oca 113 Ejemplo de ello lo da el Censo Nacional de 1 895 do nde se observa el predominio de los nativos en los estudios jurídicos y el de los extranjeros en los científicos-técnicos 55 . Cuadro 3 Pro fesionales u niversitarios p or nac ionalidad (1895) Profesión Argentinos Extranjeros Totales Abogados 1.30 6 200 1.50 6 Escribanos 888 177 1065 Contadores 334 823 1.15 7 Pro curadores 987 528 1.51 5 Dentistas 32 102 134 Farmacéuticos 408 889 1.29 7 Médicos 893 755 1.64 8 Químicos 21 59 80 Veterinarios 24 59 83 Arquitectos 66 330 396 Agrimensores 194 131 325 Ingenieros 407 1074 1481 En el Cuadro 3 s e puede observar 56 que las necesidades de recur sos hum anos para el funcionamiento del sistema económico fueron satisf echas con inmigrantes, tal el caso de las Ciencias económicas y Científico – Técnicas qu e alcanzan el 71 %. Aunque lo que antecede hace refer encia a profesiones de nivel universitario, se hace necesario destacar que la mayoría de los inmigrantes ocuparon 55 Cf r. T edesco, Juan Carlos E ducación y Sociedad en la Argentina (188 0 -1945). Buenos Aires, Solar, 1986 3 p 37 56 El sombreado que lo destaca me pertenece. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 114 lugares vinculados con actividades secundarias y ter ciarias, más que profesionales. 1.3.2 Educ ación para la clase m edia Con respecto a la inte rpretación polí tico – económi ca que r ealiza Cirigliano 57 en su Educaci ón y política, refiriéndose a la clase media, encontramos que expresa: ―La estructura educacional del país estaba pensada en función de preparar funcionarios portuarios : individuos discretamente cultos, literaria y espiritualmente alienados (europe iz ados), teóricamente preparados pa ra l a vida de la gran urbe, pero de he cho inútiles para salirse de la esfera de lo aprendido y fundamentalmente d ependientes. Esto fue posible porque la estructura educacional del país estuvo pensada para Buenos Aires, y para Buenos Aires con cebida como si mple puerto. Este puerto capitalino, para tod a la maniobra de importación, depósito, control y exportación, necesita una hiler a de burócratas: desde los más altos abogados presidenciables hasta el más modesto escribiente. Y a esa formación estaba orientada la educación, de m anera proporcional, en sus tr es niveles. Bien claro parece el cuadro de la enseñanza media: maestros y ba chilleres cubren los empleos públicos; los que e gresan de las escuelas de comercio irán 57 Cirigliano, Gustavo F.J . E ducación y futuro . B uenos A ire s, Humanitas,1 982 pp.8 9 y ss. II. - La Argentina de la ép oca 1 15 a satisfacer las n ecesidades de las empresas priv adas qu e se dediquen al intercambio portuario y qu e y a no n ecesitan traer más empleado del extranjero...‖ Y continúa: ―…la escuela secundaria, destinada a la clase medi a, ha de fo rmar el elemento burocrático más típico: empleados-bachilleres, para las empresas o p ara la administración pública...‖ Lo antedicho denota que la función de los colegios nacionales y de las unive rsidades era la de formar una élite directiva, así como que es probable que esta sit uación pudiera provocar que los se ctores medios en ascenso -ante esta única alternativa-, pretendiera n comenzar a reclamar su participación en el poder, lo que al inquietar a algunos sectores de la oligarquía sería razón más que suficiente para dar comienzo a los intentos de una educación profesional orientada a las actividades productivas. 1.3.3 Educac ión para la cl as e obr era Al hacerse referencia a la edu cación de l a cl ase obr era se encuentra que así como Tedesco interpreta que las nec esidades políticas son la variable dominante, Cirigliano expresa que el problema reside en las ne cesidades económicas y qu e el sistema educativo crea do en las últimas décadas del si glo XIX, res ponde a los requerimientos d e una es tructura económica dep endiente, basada en la LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 116 exportación de mate rias primas y en la importancia del puerto de Buenos Aires; por lo que la estructura educacional del p aís debería preparar funcion arios portuarios – considerando todos los estamentos de: alto , medio y bajo -, pero sin incluir la preparac ión de r ecursos humanos para actividade s técnicas, por considerarse que una economía agro exportadora extensiva, no lo requería. Educación preparada para la clase alta -no ne cesariamente c on estudios universitarios-, quien dirige las exportaciones; para la clase media – formados en l os colegios nacionales -, quien realizará las maniobras de depósito, control y exportación y una clase baja cu y a labor reside en la cosecha y faena, no requiriendo para ello ni siquiera estudios primarios completos. Algunos sectores de la clase baja -además de los dedicados a las tareas rurales-, se ra dicaron en el ámbito urbano y s e dedicaron a actividades semi artesanales, lo que d a lugar – ante el anhelo de progreso-, a nueva s d emandas educativas aún no satisfechas. II. - La Argentina de la ép oca 117 2. - La Inmigración Hasta 1862 el g obi erno de la Confederación h abía realizado algunos experimentos co n colonos a los que aseguraba tierras, pero a partir de dicha fecha se l e s ofreció facilidades par a su incorporación al país pero sin garantizarles la posesión de la ti erra , lo que se estableció taxativamente por la ley de inm igra ción y colon ización. Por ello, al hablar de la inm igración, J osé L uis Romero 58 considera que la apertur a del país a l a mi sma fue el paso más aud az en la promoción del c ambio económico y socia l. La Ley d e Inmigración y Colonización se dicta en 1876, y en la misma se considera inmigrantes a los "extranjeros jornaleros, artesanos, industrial es, c ultivadores o profesores que con m enos de 60 años de edad, buena moralidad y aptitudes suficientes, lleguen en 3ª. ó 2ª. clase ( en barco) al territorio de la República para establecerse en ella". La Argentina no nació con la inmigrac ión. Los recién llegados descubrieron un país que poseía una cultura, una organización políti ca, antigua s estructuras so ciales y sobre todo un grupo diri gente emprendedor que apelaba a la inmigración para necesidades coy untur ales. 58 Cfr. Romero, Jo sé Luis . Breve h istoria de la Argentina. Buenos Aires, Abril, 1984 6 p .126 y ss . LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 118 La yuxtaposición de rasg os culturales criollos y extranjer os constituyó la principal característica de esta "sociedad en tr ansición". Aunque lo que sí tr ajo aparejado el crecimiento del país fu e la necesidad de construir puertos y diques, caminos y pu entes, poblar las tierras desiertas, prom over la colonización y sobre todo c rear industrias, habiendo sido provistos los capitales y br azos necesarios para e ll o por la inmigración europea. El censo de 1869 59 , así co mo los de 1895 y 1914, nos dan una idea – aprox imada- de cómo fue aumentando la población por la incidencia d e la inmi gración, así como el proce so de concentración urbana y también la d eclinación del analfabetismo . Tabla 2. Ce nsos de poblac ión de 1869, 1895 y 1914 Años Nº % Pob lación Nativos Extranjeros Rurales Urbanos Analfabetos 1869 2.00 0.000 78 22 73 27 70 1895 3.99 5.000 75 25 63 37 50 1914 7.88 5.000 70 30 47 53 30 El incremento, si bien e s sig nificativo, no se produce en la misma proporción en todo el país: el 30 % de la población argentina en 1914 está constituida por ex tranjeros, p ero encontramos que en 59 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar.. Materiales históricos p ara un a sociolog ía nacional . Buenos Aires, EUDEB A, 198 0 pp.62 y ss II. - La Argentina de la ép oca 119 Buenos Aires se h alla el 60 % y en Juju y el 10 %. Al mismo tiempo que la d eclinac ión del a nalfabetismo se da a l a inversa, siendo en Buenos Aires del 20% y en Jujuy lle ga a superar el 70%. Desde el primer mom ento la distribución de la corriente inmigratoria s e fijó preferentemente en la zona litoral y en las grandes ciudades. Sólo pequeños grupos se trasladaron al centro y al oeste del país, y más pequeños aún a la Patagonia, donde aparecier on en 1865 los grupos de productores de ovejas de Santa Cruz 60 . Este aporte inmigratorio, tuvo alguna s consecuen cias directas, así como otras indirectas en la conformación de la Argentina actual: El llamado ―poblamiento‖ del país, produjo cambios en la constitución étnica de la población, así como modificaciones en las costumbres, la economía y la cultura. El comportamiento del inmi gra nte será distinto según se d eje halagar por las comodidades de la ci udad o se resuelva a dirigirse al c ampo. La mezcla del criollo y el gringo producirá el hombre de la clas e me dia alta, quien con el afán de elev ar su posición y su bienestar económico, buscará nuevos medios para lograrlo. La fecunda inmi gración italiana, representada por el chacarero, modifica el aspecto del campo, levanta su casa, planta árboles, trae el sauce y el pa raíso. Otros, se quedan en l a ciudad, zapateros de 60 Cfr. Romero, J osé Luis Brev e historia de la Argenti na . B u enos Aires, Abril, 19 84 6 p.12 7 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 120 profesión o vendedores ambulantes, viven en co nventillos 61 junto al bombero criollo, a la lavandera morena, al turco baratijero , al agente de policía de e nton ces, en quien predomina la sangre indígen a. El genovés ll ega primero, no abandona la ciudad y se estable ce en el barrio de la Boca o se radica en Mar del Plata y s e dedica a la pesca. El español ama el traba jo. En general, salvo el vasco, no s e dedica al cultivo de la tierra. Comienza, a v ece s, como peón de almacén, lueg o s e independiza y pone el suyo. Otros traen su talento de carpintero. La radicación en el campo da otros tipos humanos, distintos de los de la ciudad. El v asco, lechero en el ambiente urbano, se hace tambero en la llanura o funda una estancia. Los esp añoles traen s us guisos, los italianos sus pastas. Aparecen ya haci a 1872 las romerías españolas, con que se festejan las fiestas de la Virgen y q ue se realizan al aire lib re, en el Palermo de antaño. Los it alianos tra en su gusto po r la ópe ra, que tien e entre ellos difusión popular. Y también se instalan or f eones. Otros inmigrantes de diversa s nac ion alidades se suman al caudal. L lega el turco trashumante, el sirio-liba nés que recorre los caminos con su fardo de géneros y toallas; el s uiz o, el fra ncés y del Cercano Oriente llegan también los gitanos. L os obreros franceses, en ge n eral g alponeros, han venido para colaborar en la instalación de 61 An e xo III II. - La Argentina de la ép oca 121 grandes fábricas, e impo nen sin querer la moda del llamado pantalón a la francesa, qu e adoptará el obrero del país. Los ingleses lle ga n para trabajar en el trazado de los ferrocarriles. El idioma sufre sensibles cambios. El genovés, el francés y el portugué s contribu yen a crear una jerga carce la ria, algunas de cu yas palabras se ha cen de uso común. Es el "lunfardo" , palabra que significa "ladrón" y que comienza siendo un lenguaje de clave, utilizado en las cárceles entre los presos, para evi tar ser entendidos por los guardias. Va naciendo una clase m edia. El artesano u obrero enriquecido aspira a elevarse socialmente. Hace estudiar a su hij o. Así, el padre puede ser z apatero, carbonero o ve rdulero, pero el hij o será do ctor. El vástag o, sin emb argo, suele av ergonzarse del o rige n humi lde d e sus padres. Es el dr ama d e "M 'hijo el doto r" 62 , que Florencio Sánch e z llevó al teatro. La unidad de la familia europea se resiente en América. Pero el hijo se sentirá orgullosamente argentino, y en ese sentimiento se da la nueva identidad, a la que suelen contribuir mucha s sangres. Se crea el tipo nuestro: vivaz, con un culto de la amistad que recuerda a la hospitalidad de l gauc ho. Esta nueva identidad no hace cuestión de 62 Relato donde Florencio Sanchez plasma po r medio de la literatura la síntesis del vínculo del Estado con la educ ación pública, do nde el paso por la escuela - sinónimo de asce nso social -, per m ite a las generaciones j óvenes superar la clase social de sus pro genitores. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 128 La integración étnica se iniciará en la primera generación en los grupos d e ex tracc ión lati na – preferentemente españoles e italianos – y de religión ca tól ica. 2.4. Los i nm ig rante s y su inserción laboral Al requerirse el desarrollo de actividades de servicio, emerge ntes del tendido de los ferroca rriles, de la construcción de caminos, de la instalación de obras sanitari as, de edificios y d e obras públicas y ante la falta de mano de obra especializada fue necesario el empleo de inmigrantes ingenieros, agrimensores, carpinteros, chapistas, torneros, electricistas, albañiles y mecá nicos, quien es cubrieron la mano de obra profesional , semi profesional y artesanal que la situación dema nd aba. II. - La Argentina de la ép oca 129 3. -Buenos Aires y el interior Para sacar a las provinci as del mutuo aislamiento en que viví an y d elimitar dentro del federalismo la jurisdi cción del Estado nacional, se requería un enfoque nuevo; esa tarea – pe ríodo clave de la historia argentina- , se ll evó a cabo entre los años 1862 y 1880. ―Desde los ministerios, las ba n cas parlamentarias, las ma gistraturas y los altos cargos administrativos, un conjunto coherente de ciudadanos desplegó un mismo afán orientado hacia los mismos objetivos‖ 68 . Establecer la jurisdicción nacional frente a los poderes provinciales – en especial con la Provincia de Buenos Aires donde el gobierno nacional era huésp ed -. La s relaciones entre las provincias por problemas de lími tes, los caminos interprovinciales, las mensajerías, los corre os y los telégrafos requirieron cuidadosos acuerdos. Fue n ecesario r eorga niz ar el ejército nacional y sup rimir las fuerzas militares prov inciales, ordenar la hacienda pública, la administración y l a justicia federal, redactar los códigos, impulsar la educación popular, hacer el primer censo nacion al y vigilar el cuidado de la salud pública. 68 Romero, Jo sé Luis . Breve h istoria d e la Argen tina .B uenos Aires, Huemul, 19 84. 6 Cap. IX, p . . 119. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 130 3.1 Capitalid ad de Buenos A ires El 20 de septiembre de 1880, una ley d el Congreso Nacional (Ley Nº 1029) convirtió a la ciudad de Buenos Aire s en la c apital federal de la República Argentina. La federalización de Buenos Air es fue un paso si gnificativo hacia el cierre de confli ctos entre el Estado Nacional y el de la Provi ncia de Buenos Aires, q ue había jaqueado en múltiples formas el ejerc i cio del poder nacional. Promovida por provincianos, la capitalidad de Buenos Aires significó en realidad que a partir de ese momento era la ciudad puerto la que establecía y dirigía las reglas de l jue go para el resto del pa ís. 3.2. La Gener ación del Och enta Eliminadas las trabas que impedían la integración física, económica y política del país, y y a li quidados los mayores conflictos que se h abían p rolongado durante un lar go período, ningún obst áculo serio se oponía entonc es a la creación d e instituc iones que aseguraren el funcionamiento de un Estado fuerte. De all í surgirá un modelo institucional que alcanzará una fisonomía estable, conducida por una II. - La Argentina de la ép oca 131 elite dirigente que había reunido en sus manos las riendas del poder económico y político del país. Varios de los problemas que durante décadas hab ían estado en el primer plano d e las cuestione s nacionales, y a se en contraban resueltos entonce s, y ellos fueron: La cuestión del indio. Con el avance de la línea de fronteras, que se realizó en dos etapas: La prime ra de ellas, defensiva, que transcurrió baj o la dirección de Adolfo Alsina. El plan consistió en la construcción de una línea de fortines unidos entre sí por una zanja, que impedía la penetración de los indígenas, y la mism a se extendía desde Bahía Blanca hasta el sur de la provincia de Córdoba. La se gunda -dirigida por J ulio Argentino Ro ca -, quien emprendió una acción d e tipo ofensivo; tuvo como resultado de su denominada Campaña al Desierto, realizada en 1 879, la incorporac ión de 15.000 leguas cuadr adas de ti erra s disponibles para su ex plotación económica. La ti erra era una pieza clave del pro y ecto económico: la base de toda la economía y la riqueza fundamenta l d el país. El otorgamiento de tierras a los expedicionarios seg ún su grado militar, y la enajenación de las demás ti erra s fiscales favorecieron la promoción de latifundios. Aparece la est ancia m oderna como unidad LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 132 de producción, que incorpora el alambrado, el tanque australiano, la mestización de animales y la tecnificación en el proceso de cría. El establecimiento de las nuevas condicione s abrieron el escenario para la aparición de un conjunto de hombres a los que ho y se reconoce como Generación del 80, que llevarán adelante un plan en el que es posible distinguir tres dimensiones: En lo económico: la ins erción de nuestro país e n la división internacional del trabajo como productor de materias primas y alimentos, e importador de la mayor parte de los productos elaborados que se consumían en el me r cado interno. En el plano social: el i ntento de cambiar usos y costumbres nativos a través de la inmigración masiva de mano de obra europe a. En lo político: la conformación de un Estado moderno mediante la creación d e las instit uciones y re glamentos necesarios para dar a la Argentina una apariencia semejante a la Europea a fin de siglo y ofrecer garantías suficientes a los capitales extranjeros 69 . El proy e cto de la Generación del Ochenta es quizás el programa más estable que una élite argentina h aya lo grado plasmar con una dinámica de larg o alcance . Sus huellas marcarán de modo profundo el perfil que a s umirá el país hasta bien avanzado el siglo XX. 69 Pozzi, G. La generación del ochenta. Buenos Aires, Simón Rodríg uez, 1988 p. 3 II. - La Argentina de la ép oca 133 La presencia de esta élite positi vista y eu ropeísta en las cimas del poder significaba ta mbién la ascensión de una coa li ción de elites provincianas qu e habían asimilado el estilo y el modo de ser d e los dirigentes de la ciudad puerto. Constit uían todos una coalición del grupo conservador del país encolumnados detrás de los líderes más sagace s qu e esta clase haya tenido. 70 Al sintetiz ar los ras gos más característicos de es ta generación, se pueden señalar como notas salientes: Poseían una fuerte v aloración de la ilustra ción literaria y científica. Al gunos de ellos se habían educado en Europa. Aunque lo intelectual no era valorado en sí mismo, sino que se concebía como forma auxiliar de la dosis de audacia e iniciativa que re qu ería el conductor político de la época. En lo polí tico reside el máx imo de realización para un hombre. Desde allí es posible imprimir a la sociedad de su tiempo los rasgos que es preciso adoptar. Roca será el mejo r modelo d el personaje de esta ge n eración . Los hombres d el 80 sienten q ue la historia los ha llamado a cumplir con un a misión central: la instauración de un sistema institucional que debe alcanzar pe rman encia en el tiempo. 70 Cfr. Mac Gann, T . Argentina -EE.UU y el sistema intera m e ricano B uenos Aires, Eudeba, 1 960. En: Lumerman, J uan Pedro . ―Historia Social Argentina‖. Bue nos Aires, Docencia, 1 997 p .242 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 134 La Ge ne ración del O chenta tenía el li beralismo como ideología. Pero no e ra el liberalismo romántico e id ealista de la primera mitad del si glo X IX, sino que comul gaban con el ideario de Au gusto Compt e, quien había formulado las líneas de un liberalismo prag má tico, positivista. El positivismo confiaba en el impulso arrasador de un progreso ilimitado, auxiliado por el ti món de la razón y una actitud de verificación ex perimental de la realidad que desecha todos los argumentos de explicación no racionale s . Así Roca llegó al gobierno el 12 de octubre de 1880 como fruto de la alianza de oli garquías provinciales; las que se organizan en el PAN (Partido Autonomista Nacional) La ―Liga de los Gobernadores‖, instrumento político creado por Roca, reúne a los sectores político-económicos favorecidos por el nuevo modelo, que ahora organizan su entendimiento con Buenos Aires sobre un plano de total coincidencia. Los propósitos presid enciales fueron d elineados p or Roca en su mensaje al asumir su carg o. Allí fijó sus objetivos: ―Paz y administración serán mi s propósitos‖. A los que Sarmiento traducirá agriamente: ― Rifles y empréstitos‖ ―Paz y administración‖ significaban el establecimiento y la consolidación del modelo estructural que había venido asumiendo la sociedad argentina. II. - La Argentina de la ép oca 135 La paz era, por un lado un llamado a la razón y a la prudencia dirigido a los miembros de una clase que no había comprendido cuánto tenían de común que defender, y aún que descubrir; las concepciones e intereses comunes que permitieran a sus integrantes salir del atolladero en que habían perma n ecido en el pasado. 71 Esta tregua era indi spensable para avanzar en la construcción de un apara to de a dministración eficiente, que aprovechara simultáneamente los dos pilares desde los cu ales había que partir para enfre nt ar el desafío que traía consigo la nueva situación: a) Los factore s f avorables que surgían desde el mercado mundia l y b) La posesión de los r ecursos con los que se podía responder a la crec i ente demanda externa . Encontramos que el Dr. Néstor Auza 72 , analiza en detalle uno de los aspectos que jugó papel pre dominante en el período denominado ―generación d el ochenta‖ y es el que se ini cia con el conjunto de hombres que actúan en la vida pública a partir de 1870, los mismos que tuvieron un papel protagónico al producirse la capitalidad de Buenos Aires en 1880 y que finaliza con la revolución de 1890. Ho mbres que s e hallab an en la madu rez de sus v idas y o cupaban altas 71 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentin a Buenos Aires, Doce ncia , 1997 . pp. 241/44 72 Cfr. Auza, Né stor T omás . Católico s y liberales en la generación del ochenta . Buenos Aires, Mi nisterio de Cultura y Educación -Edicio nes Culturale s Argentinas, 19 75 pp.210 y ss. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 136 posiciones en la política, en la cátedra y en el periodismo; que actuaron en medio de gra nd es transformaciones. Ese papel predominante lo constituye la lu cha entre li berales y católicos, ref iriéndose, cuando habla d e ―catól icos‖ ―al núcleo de hombres integrantes de la ge ne ración del 80 que no solo se denominaron católicos s ino que se dist inguier o n como tales por su clara y ortodox a definición, y la constante defen sa de sus ide as en el orden p olíti co y cultural‖; agregando más adelante ―…a los continge nt es ciudad anos que los acompañaron en las gra nd es decisiones, dando c alor popular a sus manifestaciones políticas‖. Y además aclara: ―…dos e scuelas que agruparán a dos docenas de los hombres más notables d e aquellos ti empos, quienes se disputarán la orientación política, institucional e ideológica del país . Serán dos escuelas, dos corrientes netamente diferenciadas y ambas se identificará n con dos filo sofías exclu y entes y contrapuestas, creadoras de dos formas distintas de interpretar la realidad y , por tanto, de deducir normas de gobierno.‖ En las clases altas el catolicismo tenía características aristocráticas y cons ervadoras, inclinadas hacia las grandes ceremonias y funciones vistosas, mie ntras que las mas as de lo s fieles sólo poseían un sentimiento católico sincero, pero c a rente de ilustración. II. - La Argentina de la ép oca 137 3.2.1 P o lítica ec o nóm ica En el marc o de la situac ión internacional, donde los países centrales, viviendo un intenso período de auge y expansión, daba n señales claras de sus requerimientos de productos ag ropecuarios, el esfuerzo de los hombres del Och enta estará puesto en ordenar todos los recur sos interiores par a inte grarse complem entariamente en la favora bl e co y untura que se abría para el país. Europa vivía entonces u n mom ento de gran progreso material, favorecido por el desplieg u e tecnológico y las innovaciones en el sistema de transportes y comunic aciones, que produjeron un efecto acelerador en e l m ercado mundial . En el crec iente pro ceso d e integración económica que se daba a nivel universal, nuestro país se incorporó apo rtando sus materias primas a gropecuarias, que comenzaron entonces a ser reclamadas con intensidad por los países que, al emprender el cami no del crecimiento industrial, habían abandonado su producción agraria. El liberalismo económico será el modelo desde el c ual e sta Generación del Ochenta gra b ará las líneas centrales de su modelo interno y d e inserción en el mercado mundial. L a división internacional del tra bajo y la liberta d de com er cio fueron asumidos como los dogmas iluminadores que orientaban todas las perspectivas de relación provechosa. LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 144 Caye t ano Bruno 79 al referirse al laicismo en la Argentina, en el período comprendido entre 1881 y 1900, expresa: ―Su ori gen ideológico h a d e buscarse en el liberalismo y el enciclopedismo francés, que llev aba ino culados nuestra generación de fines del siglo XIX, ca rente c asi en absoluto de ideas originales. L os más de nuestros hombres políticos de entonces iban despreocupadamente a la za ga de todo lo foráneo, sin sopesar antes la idiosincrasia del pueblo argentino y el legado histórico de s us más encumbrados pró ceres. Constitu y eron las principales ex plosiones del laicismo en la Argentina de aquellos años: el Con gre so Pedagógico Internacional d e Buenos Aires en 1882, los debates por la ense ñanza neutra en 1883 -1884, la suspensión y deposición de prelados por obra del gobier no c ivil, la expulsión del delegado apostólico m onseñor L uis Matera en 1884, la le y de matrimonio civil en 1888, y el pro y ecto no sancionado de divorcio en 1902‖. Juan Carlos Tedesco en el Capítulo VI de su obra 80 , bajo el título: ―El conflicto con la Iglesia‖, r emonta los antecedentes d el problema de la enseñanza religiosa a la luch a política iniciada después de 1810 y considera que cuando lle gó la década 1880 -1890 -donde tuvo sus expresiones más a gudas- , y a pesaban sobre los ―actores 79 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º(1881- 1900).B uenos A ire s, Don B osco, 1981 . p.25 80 Cfr. Ted esco, Juan Carlos E du cación y Socied ad en la Argentina (1880 -1 945). Buenos Aires, Solar, 1986 3 p p..121 y ss. II. - La Argentina de la ép oca 145 principales de la vida política nacional los antec edentes de varios enfre nt amientos e intentos teóricos de elucidar el carácter de las relaciones entre Iglesia y Estado‖, junto con el papel que jugaba el catolicismo en la formación de la población, y llegando a ser el argumento de l a inmigración el más usado en est e conflicto. Y a grega que: lograda la li bertad de cultos a nivel constitucional, los liberales intentaron eliminar la vigencia de l catolicismo en las escue l as p úblicas. 3.3 Los cató li co s y el régimen Durante la p residencia del General Roca 81 , al producirse el distanciamiento de los católicos, las logi as porteñas tuvieron una actuac ión desta cada . La masonería ofrecía al liberalismo argentino una base rí gida y o rganizada de sustentación, facil itando el elemento popular y ciertos nú cleos de opinión d e los que carecía el libe ralismo y ésta a su v ez podía sancionar su pro grama qu e de otra manera le hubiera resultado imposible de realizar. Por lo que el Dr. Auza expre sa: ― Los inmi gra nt es it alianos fu eron los q ue más s e pr estaron a la tarea de dar viso popular a los pro y ectos liberales, de ahí que cuando se quería contar con su concurso s e asociaba a las manifestaciones el nombre de Cavour, Maz zini o Garibaldi. una prue ba de su actividad y 81 Auza, Néstor T omás op.cit. p. 1 31 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 146 pujanza se tiene en que e l primer templo masónico existente en el país fue levantado por los masones italianos‖ Por su parte -r efiriéndose específicamente a la r elación entre los ca tól icos y el régimen-, Bruno en la Presentación del Vo lumen duodécimo de su obra 82 , nos dice: ―La apertura del Archivo Secreto Vaticano p ara la época de León XIII (1878 -1903) por obra del Sumo Pontífice Juan Pablo II , ha posibilitado la publicación del pres ente volumen duodé cimo y último de la serie. En él se desarrollan los acontec im ientos más aciagos de la historia eclesiástica del país; acontec im ientos que h an dado asunto a no escasas publicaciones, llevadas much as de ellas – por el mi smo desconocimiento de l as fuentes vatic anas- con enfoque parcial y rutinario hasta demasiarse. Hoy por ho y , afortunadamente la tal producción va de baja, vist o el común empeño de no aceptar como oro de l e y si no lo serio y probado con fuentes de p rimera mano. Es y a por lo menos factible - y de justicia a la vez- salvar los fueros de la verdad hist órica, rectificando ideas y aplicando una saludable poda a las conclusiones emitidas a bulto por la así llamada gene r ación del 80. Es dable asimismo, pulsando la abundante documentación puesta ho y al alcance de todos, descubrir y sacar a plaz a cómo y cu ándo desbaratar on los m ás de los periódicos 82 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º (1881 - 1900).B uenos A ire s, Don B osco , 1 981. pp.23 - 24 II. - La Argentina de la ép oca 147 del pasado si glo 83 , enjuiciando precipitadamente hechos y p ersonas de uno y otro sector…‖ Asimismo, el mismo autor en el capítulo primero: ―Los corifeos del laicismo‖, si bien comienza diciendo: ―Tre s p ersonajes d e alto bordo polarizaron la atención g eneral de entonces, por su acción demoledora de los principios cristianos: el ge neral J ulio A. R oca, presidente de la Nación desde el 12 de o ctubre de 1880; el doctor Eduardo Wil de 84 , constituido minist ro de Justicia, Cult o e I nstru cción Pública el 10 d e ab ril de 1882, y el ex presidente Domingo Faustino Sarmiento, gran maestre de la masonería a rgentina por aquellos años‖, durante el desarrollo d el tema no deja de reconocer que tuvieron puntos ponderables aunque ―lo mu y de sentir fue que supeditara lo moral y religioso a lo político e ideológico del momento‖ re ferencia esta última a l a primera presidencia d e Roca 85 . En e ste capítulo – Caye t ano B runo transcribe documentos, notas y correspondencia de los Archivos obrantes en el Archivo General de l a Nación en Buenos Aires de J ulio A. Roca y J uárez Celman, así como algunas aprec i aciones de Sarmiento sacadas de sus O bras completas q ue reafir m an la posición por ellos asumida. 83 hace referencia al s iglo XIX 84 Máximo exponente del a nticlericalis mo, quien pro movió el voto de varias leyes que significaban una disminució n de la función de la Igle sia en la vida so cial En: Albergucci, Roberto H. Educación y Estado; Orga nización del Sistema Educa tivo . Buenos Aires, Docencia, 19 96. p 564 85 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º(1881- 1900).B uenos A ire s, Don B osco , 1 981. pp.28 y ss LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 148 Albergucc i 86 , al referirse a la Iglesia y al Esta do moderno, presenta a los católicos como hombres del Concilio Vaticano I, convocado por Pío IX, el Papa de la Encíclica Q uanta C ura de 1864, que incluía el corolario del ―Syllabus‖, un sumario de los ―errores principales de nuestra época‖ y una condena de libre pensado res y ag nóst icos, de m aterialistas y n aturalistas, de anticlericales e indiferentes, de liberales y fr ancmasones. C oncilio de la relación entre la fe y la razón, de la infabilidad ponti ficia y de la unidad del catolicismo en medio del mundo moderno, temas que -en tiempos de la organización del Estado- contrastaban con el cent ralismo del gobier no nacional y el personalismo de los gobernantes; problemas doctrinarios y políticos que debían r esolver el clero y el laicado del 80, cuando e n nombre de la li bertad y de la cultura se a firmaba el Estado en confrontación con la Iglesia. Asimismo afirma que ―la Iglesia recha z aba – no el valor c ristiano de la li bertad- sino los presupuestos liberal-iluministas en que las corrientes m odernas basaban la afirmac ión d e la libertad: El relativismo en la concepción de la verdad, y La concepción individualista- ilimit ada de la libertad‖. La debilidad de la Iglesia – afirma Tedesco 87 - queda puesta d e manifiesto en al gunos índi ces cuantitativos, como el del cre cimiento 86 Cfr. Albergucci, Rob erto H. Op .cit . p.361 87 Cfr. Ted esco , Juan Carlos . op. cit. p.124 II. - La Argentina de la ép oca 149 demográfic o acelerado q ue implicó una disminución en la c apac id ad de la I glesia para mantener su anterior predominio y presenta un cuadro comparativo para el período 1869 -1895 88 , donde se observa el pasaje de una relación de cinco sacerdotes a tres , por cada diez mil habitantes, apreciándose el impacto mayor en Buenos Aires, y trae a colación que el proceso de desarrollo influ yó negativamente sobre los atractivos para la c arrera sacerdotal, haciendo a lusión a la fa lta de ―producc ión nacional‖ de sac e rdotes, cuando el Censo de 1895 señala que de 1.190 sacerdote s s olo 461 eran argentinos. El mi smo autor, al hacer refere n cia a la ―ind ependencia o control en las relaciones entre Estado e Iglesia‖ c onsidera que ―parece útil recordar que la nota más peculiar de dicho funcionamiento fue la tendencia a la concentración del control de los mecanismos de pod er en el Estado y en la élite dirigente‖ y que ―tod a la políti ca del Estado con respecto a la I glesia tendió a arbitrar los m edios para ejercer el control s obre ella y no pasar al plano de la separación institucional‖. Se reivindicó el ejercici o del Patronato para intervenir en el nombramiento de los cur as párrocos, y cuando en el año 1886 se planteó un incidente sobre este probl ema, el e ntonces Ministro de Justicia, Instrucc ión Pú blica y C ulto – Eduardo Wil de- se interesó alegando en una nota d irigida al Arzobispo Aneiros que su interés residía ―en el reconocimiento de la importancia de las funciones 88 Cfr. Ibídem, p.1 25 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 150 sociales que des empeñaban los sacerdotes… que siendo los cur as agentes indispensables hasta el día p ara ciertas funciones de la vida civil, la forma de nombramiento de esos agentes no puede serle indiferente‖ y agrega que este reconocimiento es con grue nt e con la función social que el mi smo Wilde asignó a la religió n y que puso d e manifiesto en el deba te de la ley de educación, cuando expresó su concepto acerca d el papel de la religión en el conjunto de la población: ―Es una cosa sabida y proclamada por todos l os filósofos – decía- que no bastan la s creencias mor ales p ara educar a las masas .¿Por qué? Porque las creencias mor ales tienen una forma abstracta. Es necesario que para las masas los elementos de moralización ten gan, diré usando d e metáforas, algo d e tangible, de voluminos o y de concreto. La religión es conveniente con sus formas externas, para obtener el dominio de ciertos espíritus mediocres que no al canzan a las sublimidades de la abstracción‖ 89 . Y continúa Tede s co: ―Este reconocimiento de las funciones soc ial es de la religión en cuanto al domi nio y al control de las conductas de los habitantes llevó también al Estado a controlar la enseñanza que se brindaba en los S eminarios de formac ión de 89 Ibídem. Debate p arlamentario…,p. 158 (bastard illa de Tedesco) II. - La Argentina de la ép oca 151 sacerdotes…Así, en 1 884 Wilde justificó las tareas de inspección que el Estado ejercía sobre los semina rios, en virt ud de considerar …que nuestro clero se educa a ctualmente bajo la impresión de ciertas teorías e incitaciones preconiz adas en la cátedra, que el Estado no podría menos que considerar subversivas, pues en algunos casos ellas contradicen las leyes del país o dificultan su rápida ejecución 90 ‖ Tedesco sostiene qu e esas teorías calificadas por Wilde de subversivas, correspondían a los principios de la I glesia de la época, siendo el resumen más significativo el S y llabus . Pero, en virtud del reconoc im iento de l as f unciones que atribuían a la religión -enunciadas en los ejemplos prece d entes -, el objeto d el Estado no fue lograr la separación de ambas entidades, pues considera q ue de hab erlo hecho, la Iglesia hubiera podido convertirse en un factor fuera de control y e n un agente opositor -con bastante arraigo en vastos sectores de la población-, por lo que el gobierno prefirió mantener la unión sobre la base de la dependencia y aplicó la misma argumentación empleada en el debate sobre la a utono mía universitaria: ―La Iglesia – decía Wilde-, para mantener su independencia como poder espiritual de ntro de los Estados sobe ranos que no admiten más poder temporal que el suyo, necesita hacer 90 Memoria presentada por W ilde en 1884, pp.155 -156 LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA 152 positiva esa independencia. ¿Y cuál es la fórmula de toda independenc i a en el lenguaje y en la mente humana? La fórmula es l a si guiente : no necesitar de la prot ección ni de l a existencia de poder ex traño. No pr etendo insinuar la sep aración absoluta del Estado y de la Ig lesia, p ero sostengo que mientras la I glesia admita el sostén, el apoy o o la protección de cualquier entidad que no surja d e su propio seno, permanecerá en una dependencia más o menos acentuada, pero completamente incompatibl e con su dignidad y su misión en la tierra‖ 91 3.3.1 Situ ación religiosa y moral de Buenos Aire s en 1875 Caye t ano Bruno S .D.B. 92 nos presenta el pan orama – por muchos conceptos totalmente negativo - que most raba Buenos Aires al arribo de los Salesianos en 1875. Aunque considera que se trataba de una actitud foránea, el Buenos Aires de 1875 era el centro de un cli ma de guerra declarada contra la reli gión; sectarismo anticristiano que se ―infiltró por el doble conducto del afán imitativo mu y en boga 91 Ibídem, p. 11 7 92 Bruno, Cayetano. Los Sa lesianos y las Hija s de María Au xiliadora en la Argentina . Vo lum en P rimero (18 75 -1894). Buenos Aires, Instituto Salesiano de Artes Gráficas, 1 981 pp. 21- 22. II. - La Argentina de la ép oca 153 entonces, y d el turbión de ge nte ind eseable que invadió el puerto al abrig o de la le y d e libertad de cultos, hasta com prometer despreoc up adamente las propias bases de la ar gentinidad‖. La mor al iba en baja – agrega- y había cundido el desenfreno como una exigencia social: ― La gente frecuenta mu y poco los templos de Dios; son raros los que se confiesan ; hay más decencia y r eligión en la gente de arriba que en la vulgar…; la poli gamia y el adulterio están de moda; el concubinato es común…; y, lo que es peor, se practica sin ningún escrúpulo. Todo esto sucede en la generalidad de la República‖ 93 El 28 de febrero de 1875, una manifestación ―en número incalculable, con las banderas argentina, española, italiana y otras, con diversas inscripciones y lemas‖ apedreó las Iglesias de San Francisco, Santo Domingo y San Ignacio, destrozo que con cluy ó con los ―gritos de: Al colegio del Sa lvador‖ 94 hacia donde enfiló la columna incendiaria. ―Al caer de la tarde, a eso de las dieciocho horas, el fuego había y a realizado su tarea, y comenzaron a derrumbarse los techos, convirtiéndose en pavesas las tres cu artas p artes del edificio del 93 Archivo General de la Or den d e Frailes Menores, Ro ma, caja Argen t ina (1869 - 1886) En: B runo, Cayetano ―Los Salesia nos y las Hijas d e María Auxiliad ora en la Argentina‖ op. cit. p. 22 94 Santa Fe, 14 - III - 1 875 ( Archivum Romanum Societa tis Iesu, Provincia Aragonensis- Litterae annuae 1863 -1882 ) En :Bruno, Cayetano ―Los Salesianos y la s Hijas d e María Auxiliado ra en la Argentina ‖ op. cit. p. 31 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 256 Cuadro 1 1 . Obrer os ingleses en 1835 Cantidad de o breros en la In glaterra de 1835 Varones mayores Mujeres Varones jó venes (13 a 18 años) Niños 50.6 75 53.4 10 53.8 43 24.1 64 Al analizar los resultados humanos de la Revolución industrial Hobsbawm 188 se pre gunta si mejoró o empeoró – y e n qué medid a-, l as condiciones de vida de las personas; cita a J ere m y Bentham y sus seguidores quienes concibieron como una serie de adiciones y sustracciones, inclu yendo a la moral y a la política, y si el objeto de la política era la felicidad, c ualquier pl acer del hombre a sí como sus pesare s podí an expresarse cuantitativamente. Por ello, sumadas las feli cidades y deducidos los infortunios de todos los hombres, ―el gobier no que consig ui era la ma y or f elicid ad para el ma y or número de personas er a el mejor‖ ; y al contabilizar al gé n ero humano como l o mercantil tendría sus saldos deudores y acreedores, considerando a estas últimas cuestiones, aunque importantes como enga ñ osas, pues la Revolución industrial m ás que un simple proceso de adición y sust racción fue u n cambio social 188 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e imperio. Barcelo na, Ariel, 1982. p. 77 y ss. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 257 fundamental que transformó las vid as de hombres y de muj eres, destruy e ndo sus viejos modos de vida. Uno de los ma y o res cambios lo encontramos en el diseño industrial – tal como señ ala Hesk ett 189 -, puesto que en la produ cció n artesanal una sola persona puede r ealizar la tota lidad del proceso; el concepto y l a realización están unidos y coordinados por la interacción de las manos, la vist a y el material; coherencia que se ve fr agmentada en la industria de produc ción, aunque las dos p artes del proceso siguen estando relacionada s. Sin embargo -volviendo a Hobsbawm-, aunque l a Revolución industrial cambió fundamentalmente sus vidas o las de sus padres, al asentarlos en nuevas ciu dades, al pla ntearles a ellos y al país nuevos problemas, no los desorganizó. ― La s s encillas máx imas del utilitarismo y de la economía liberal, aún más desmenuzadas en los latiguillos de sus periodistas y propagandistas, les dotó de la guía que necesitaban, y si esto no era suficiente, la ética tradicional – protestante o la que fuera- del empresariado ambici oso y empr endedor (sob riedad, trabajo duro, puritanismo moral), hizo el resto. La s fortalezas del privil egio aristocrático, la sup erstición y la corrupc ión, que aún debí an derribarse para permitir a la libre empresa 189 Cfr. Heskett, John . Breve his toria del diseño industrial . Barcelona, E diciones del Serbal, 1 985. p.7 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 258 introducir su milenio, les protegían también de las incertidumbres y problemas que acechaban al otro lado de sus mur os‖ 190 . El trabajador pobre – que representaba la ma yoría- vio destruido su mundo y formas de vida tradicionales sin que se les ofreciera n ada a cambio, mi entras que la clase media triunfante estaba satisfecha, aunque sobre sus vidas se cernía la pes adilla de la bancarrota o de las deudas, así c omo la confianza traicionada por un socio infiel o la crisis comercial; siendo esta ruptura lo ese n cial al plantearse los efectos sociales de la industrialización. Y lo que hace la diferencia respecto al tr abajo en la sociedad preindustrial y la industrial, lo enc ontramos en los cuatro aspectos a los que hare mos r eferencia a continuación en el Cuadro 12: Cuadro 1 2 . Socie dad preindustrial e industrial Sociedad ind ustrial Sociedad pre ind ustrial 1) E l trabajo está co nstituido por la lab or de los ―proletar ios‖, cuyo único vínc ulo con su patrono es un ―nex o d inerario‖, siendo su ú nica fue nte d e in gresos el salario en metálico que reciben p or su trabajo, y la relación social y humana con los o breros pasa d e ser ―servidores‖ a 1) El trabajo es d esem peñ ado por familias con sus prop ias t ierr as de labor, obrador es artesanales, e tc. cu yos ingresos econó micos co mple mentan su acceso directo a los med ios de prod ucción, o estos co mplementan a aquéllos. Ade más, el ―servidor ‖ o 190 Hobsbawm Eric J . Ind ustria e Imperio op.cit. p. 81 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 259 ―operarios‖ o ―brazos‖. dependiente preindustrial tenía una relación social y humana con su ―dueño‖ que i m p licaba o bligacione s por ambas partes 2) El tr abajo industrial, -espe cialmente el mecanizado de las fábricas-, i mpone una regularidad, rutina y monoto nía, co mo la tiranía del relo j y de la máqui na q ue señalaba el rit m o de trabaj o y la co mple ja y cro nometrada interacció n d e los proceso s, junto co n la medición de la vida en minutos y, funda m e ntal m e nte, la ―regularidad‖ mecanizada del trabajo, que entraba en co nflicto co n sus incli naciones; y si lo s trabaj ador es no se avenían a e sas condiciones eran forzados por medio de la disciplina laboral y las sanciones q ue podían llegar hasta lle varlos a la cárcel. Con el agra vante de que lo s salarios eran tan b ajos que solo el trab ajo ininterrumpido y constante les proporcio naba lo ―su ficiente para seguir vivos, de modo que no les que daba más puesto que se trataba de un p aís cristia no, rezar en do m i ngo‖ 191 2) El ritmo del trabaj o preindustrial dependía d e la variación de las estaciones o del tiempo, de múltiples tareas no a fectadas por la divisió n racional de l trabaj o, d el deseo de holgar en l ugar de trabajar y has ta de la to zudez d e j ornaleros artesanale s especializado s y asalariad os, que empezaban el trab ajo de la seman a el martes p ues co nsideraban ―santo‖ al lunes, con la consig uiente desesperació n de su s p atronos. Además d e la m edició n de la vida en estaciones ( por ―San Miguel‖ o ―por la Cuaresma‖) o en se manas y días. 3) En esta épo ca el trabajo se realizaba 191 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e imperio. Barcelo na, Ariel, 1982. p. 82 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 260 cada vez co n ma y o r frecue ncia, en lo s alreded ores de las grandes ci udades, fría s y saturad as; c iudades no solo con el humo flotando so bre sus cabezas, sino sucia s y cuyos ser vicios ele mentales eran tan deficientes q ue pr oducían e pidemias de cólera, fiebres tifoidea s, ad emás de enfermedades respirato rias e intestinales, prod ucidas po r la po lución at mosférica y del agua. Los ser vicios p úblicos fueron muy escaso s en la primera ép oca de la industrialización ― la vida del po bre, fuera del trab ajo, transcurría entre las hileras de casuchas, en las tabernas b aratas e improvisadas y e n la s ca pillas ta m b ié n baratas e improvisadas dond e se le solía record ar que no solo de pan vive el hombre‖. La sociedad destruida por la ciudad, con menos co municación p ersonal e ntre el dueño d e una hilandería y s us ob reros y entre el sastre y s us aprendic es, que entre el d uque de W ellington y el más humilde jor nalero de sus tierras. 4) Los eco no m i stas liberales d e la cla se media opinaban que la gente debía o cupar los empleos que ofrecier a el m ercado, en 4) El tr abajador pr eindustrial respondía a incentivos materiales, en tanto que deseaba ganar lo suficiente pa ra III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 261 cualquier p arte y bajo cualesq uiera condiciones, siendo el indi viduo q uien debía crear – m ed iante el a horro y el seguro individual o colectivo-, una reserva dinerar ia para casos d e enfermedad, accidentes o vejez y si existía u na ley de p obres su o bjetivo, mas que a yudar a los desafort unados, era estigmatizarlo s co m o vivientes fracasos de la socied ad. disfrutar d e lo q ue consider aba q ue le correspo ndía en el nivel social que Dios había querid o otorgarle, sus idea s sobre la comodidad estaban determinadas por el pasad o y li m itad as por lo que era id óneo para su condición social; y si ganaba más de lo que consideraba suficiente, lo gastaba en ocios, juer gas y alco hol. Su pro pia idiosincrasia unida a su i gnorancia material acer ca del m o do d e v ida en la ciudad o de comer alimentos industriales, podía hacerle más pob re de lo que le hubiera co rrespondido . El conflicto entre la ―economía moral‖ del pasad o y la racionalidad econó m ica del presente cap italista s e hacía evidente e n el á mbito d e la seguridad social, pues to que la opinión tradicional de las clases d e la so ciedad rural y en las relacione s inter nas de los grupos de cla se ob rera, er a que un hombre tenía d erecho a ganarse la vida, pero en ca so d e estar impedido de hacerlo, tenía el d erecho d e ser mantenido por su comunidad. ―La experie ncia, tradición, sab iduría y LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 262 m o ralidad preindustriales no proporcio naban una guía adecuada para el tipo de com p orta m ie nto idó neo en una econo mía capitalista‖ 192 También encontramos e n Vincens Vives 193 -en su apartado ―Maquinismo y gran capitalismo‖ -, que al referirse a la técnica y el capitalismo nos hace ver que si las formas capitalistas, tanto en la agricultura como en el comercio y la industria, así como en las finanzas, no hacían sospechar a principios del siglo XIX que ese desarrollo conduciría al Gran Capitalismo; o sea al desarr oll o decisivo de las formas capitalistas aparecidas en el Renacimiento, ―sistema en que la industria (la producción) condiciona los demás factores de la vida e conómica, so cial y política hasta domi narlos por completo‖, cambio que se registró entre 1839 y 1870. La t écnica, como ciencia aplicada a la economía, f ue el factor decisivo de dicha transformación, pues los productores y comerciantes hasta entonces habían tenido que 192 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e Imperio op.cit. . p. 85 193 Cfr. Vincens Vives, J aime. H istoria gen eral modern a Tomo II. Barcelona, Montaner y Si m ó n, 197 9 11. p.p. 340 y s.s. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 263 contar para el transporte, obtención y elaboración de las mercaderías, con las fuerza s d e la naturaleza. Lueg o d e dos siglos de experiencias pudo el h ombre obtener nuevas formas de energía y lograr a través d e los procedimientos mecánicos industriales, un rendimiento superior a la m ano de obra humana, llegando al punto de que la máquina reemplazó al obrero en el proceso de producción; así como la fabricación, transporte y venta de los productos aument ó en número, velo cidad y uniformidad, si endo los resultados de la tra nsf ormación maquinista la preeminenc i a : — De lo artificial sobre lo natural — De la cantidad sobre la h abilidad y — De lo positivo sobre lo personal. Para obtener produc tos a prec ios r educidos y aprovechar a l máximo el trabajo del obrero se empezó a poner en ejecución el sistema de ejecuc ión en c adena y en serie, en detrimento del trabajador que perdió la h abilidad para realizar una obra con junta y p asó a s er un instrumento más del servicio mecánico. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 264 2.1.2 F ra ncia La evolución iniciada en I n glaterra repercutió en el continente europeo. La Revolución Francesa (1789 ) se encu adra dentro del ciclo de transformaciones polí ticas y económicas qu e marcaron el fin de la edad moderna y el comi enzo de la edad contemporánea. Su influencia afec tó el orden público y el orden social, representando el hundimiento del sistema absolutista, ya que sentó nuevos principios, que pueden aprec i arse en los millares de folletos publicados con anterioridad a la reunión de los Estados Genera l es, en las declaraci ones de los derechos humanos, en los preámbulos y resoluciones votadas por las Asambleas Constitu y ent es y Legislativas y por la Convenci ón, así como en los discursos de los polí ticos y demagogos 194 . Por lo que podríamos señalar que lo que la Revolución francesa habría aportado, sobre todo, sería la c oloca ción de las superestructuras ideológicas que rigen la transformación en el mismo plano que las fuerzas económicas, creando así una dec isi va convergencia. La crisis de la sociedad constitu y ó uno de los prin cipales detonantes. Encontramos causas tal es como la di visión de la sociedad francesa e n t res clases principales o estados: La primera clase : C onstituida por el clero – ce rca de 10.000 dirigentes de l a Iglesia Católica con numerosos privilegios -, 194 Cfr. Historia Universa l . Insti tuto Gallach. B arcelona. Océano, 1993 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 265 divididos a su vez en alto y bajo clero , se gún pr ocedencia: de la nobleza – con grandes riquezas -, o del puebl o con escasos recur sos; y quienes por lo ge n eral, eran opuestos la régimen absolutista. El segundo Estado: formado por la nobleza, con 30.000 miembros, di vidida como la anterior clase en: alta nobleza o cortesana, que e ra la má s cercana al rey, vivía e n Versalles y formaban el séquito real y baja nobleza que vivía en sus posesiones, ex entos d e impuestos prediales y de otras contribuciones, y poseedores – al igual qu e el alto cler o -, de grandes extensiones de tierras, siendo quien es se consideraban repre s entantes del antiguo señorío feudal y e xigían a los campesinos el pago de una serie de impue stos. Algunos deseaba n pequeñas reformas al régimen vigente, siemp re que no se afectaran sus intereses. El tercer Est ado: Constituido por el resto de la población – unos 26.000.000 -, en la que se integraban desde los grandes comerciantes y banqueros, hasta los campesino s más pobres. Sus miembros cada vez más inst ruidos, recibieron la influencia de los pensadore s y f ilósofos ilustrados – Montesquieu y Rousseau-, que pretendían realizar cambios en la estructura social. A este grupo le correspondía p roveer todos los gastos, derec hos y privilegios. Se componía de: LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 272 Entre finales del si glo X IX y principios del siglo XX, se fundan Conservatorios, Museos y Escuelas Nacionales de Artes y Oficios, con el fin de formar operarios capaces para el d esempeño como j efes de laboratorios e industri ales idóneos en la p ráctica de las artes mecánicas. En estos establecimientos se im partían bastos conocimientos teóricos , siempre orientados a sus aplicaciones práctica s. La enseñanza comprendía: ál gebra, trig onometría rectilí nea con nociones de cosmografía, de agrimensura, de nivelaciones , elementos de geometría analítica y descriptiva, mecánica pura y aplicada, física, electricidad en sus aplicaciones industriales, química y sus aplicaciones- esp ecialmente a la metalurgia-, diseño en general y aplicado a la industria, tecnología y sus aplicaciones, contabilidad, economía social e hi giene industrial, agregándose otras – se gún la especialidad p retendida-, como agric ultur a, carpintería y eb anistería, relojería, j oyería , e tc… Para ser admitidos como alumnos en la Escuela Nacional de Artes y Oficios, los jóvenes debían contar entre 15 y 18 años y ser poseedore s d e c ertificados de estudios, tales como: Estudios prácticos Industria l es, Estudi os Primarios Superiores, Estudi os S ecunda rios inferiores. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 273 2.1.3 A l em ani a Fue uno de los últimos países industriali z ados, habiendo comenzado su industrialización en la década de 1840; no obstante ello antes de la Prime ra Guerra Mundi al se había transformado en la principal potencia industrial y e n l a nación más poderosa de Europa. Contaba con condi ciones ventajosas de disponibilidad de recur sos n aturales como el hierro y el carbón, y con una tradición tanto en la industria doméstica como artesanal, qu e le otorgaban una fortaleza qu e, sumada a un sistema educativo avanzado -con tasas de analfabetismo solo superadas por Suiz a- y con un desarrollo pr ecoz de la enseñanza técnica-pro fesional y científic a, impulsaron el proceso de industrialización que lo colocó en la c ima. La complejidad creciente de la tecnología de mandó ma y or formación en el p ersonal, por lo que del sis tema de aprendizaje en los puestos de trabajo fue reemplazado por formación en escuelas, y el desarrollo d e las carreras técnicas y de investigación científica requirió las reformas en las Univ ersidades, f actores todos que hicieron que su proceso de industrialización se tra nsfo rmara en el más exitoso del continente, aunque siem pre mantuvo marcadas diferencias r egionales, por lo que se la destaca como ejemplo de ―industrial ización LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 274 derivada‖ 197 al haber reci bido gran influen cia de l modelo inglés a quien destinaba el mercado de la producción agraria para equilibrar su balanza comercial. Y si bien imitó a otros pa íses industriales, importando insumos industriales y bien es de capital, pudo sustituir las importaciones y la inversión c on financiación interna , para lo que contó con e l papel decisivo de la interv ención del Estado – desde l a liberalización de la estructura social y eco nómica, pasando por l a modernización del sistema de c omunicaciones, llegando a la adquisic ión de las compañías ferroviarias-, favoreciendo así las tarifas proteccionistas para la expansión de las exportaciones industriales. Los se ctores m ás dinámicos fueron los que producían bienes de capital o productos para el consumo industrial. Se destaca la industria química y l a eléctrica, además del c arbón, hierro y acero, así también como una urbanización extremadamente rápida, donde tuvo un papel destacado la estrecha relación con la ba n ca. En lo que hac e a la tecnología, y por esp ecial re ferencia a nuestro trab ajo, debemos destacar la invención en 1796 198 , de la litografía por el músico alemán Alois Senefelder; procedimiento que se desarrolla en Muni ch -el tercero d e impresión - y que permitirá al 197 Cfr. Barber o, Inés El na cimiento d e las sociedades in dustriales. En: ―El mundo contemporáneo: His toria y p roble mas‖ Por Julio Aróstegui y otros. Buenos Aires, Biblos, 2 001 pp.99 y ss. 198 Cfr. Satué, Enric. El d iseño gráfico; desde los o rígenes hasta nuestros días Madrid, Alian za, 1994 pp.67 - 68 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 275 propio artista rea li zar con facilidad el molde para la aplicación del color en los impresos. Además inventó el tórculo manual de presión regulable para imprimir este nuevo mol de de piedra y que fue el prece d ente de la famosa máquina plano cilíndrica que Köenig presentó al mercado in glés en 18 14. Así como el papel estratégico concedido a la publicidad para fomentar el poderoso desarrollo industrial de su economía expansionista. 2.1.4 It a lia Fue, al igual qu e Alemania, uno de lo s países de industrialización tardía; tuvo que enfrentarse a Gr an Bretaña, potencia industrial y a consolidada. Los países más desarrollados ex portaron capitales, técnicos y m aquinarias, así como sus instituciones bancarias y las nuevas formas de c rédito; una de las maneras adoptadas fue la de obtener recursos gracias a la emigración masiva, que fue el caso de Italia, donde la revoluci ón industrial se extendió entre las dé cadas de 1870 y 1890. La situación socioeconómica, con un sur subdesa rrollado y un norte que ini ciaba su industrializ ación, generó tension es políticas que repercutie ron h asta el siglo XX. La educación técnica profesional experimenta – debido en parte a la influencia de los cambios pedag ó gicos, didácticos y LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 276 administrativos que se generan a p artir d e la Rev olución Francesa -, un avance en cuanto a la fin alidad de la educación inmediata, íntimamente conectada con la dema nda de la vida moderna y privilegiando lo relativo a la f un ción del trabajo. Giusseppe Castelli 199 en su li bro La Instrucción Pro fesional en Italia, publi cado en 1915, reconoce que Italia pa dece la ma yor crisis de la escuela y de la sociedad y que resulta irritante su miseria comparándola con la riqueza y felicidad de otra gente civilizada, poniendo como ejemplo fuera de toda duda qu e tanto en Francia, Alemania, Inglaterra, Amé rica u otros lugares, la ciencia y el arte, pueden desarrollarse por el concurso generoso d e la ciudadanía y del Estado. Denomina Pro fesional más que T écnica a la edu cación puesto que considera que ha de armonizar con la v ida moderna; hace referenc i a a diversos decretos emanados del reino de Nápoles donde se crea n escuelas de Artes y Oficios -datando los p rimeros de 1806 - así también como la institución de la cát edra d e Agricultura en la Universidad. En 1810 recién logra establecerse l a escuela de Artes y Oficios en la ciudad de Nápoles, la que contará con laboratorios d e fabricación, limado, ajuste y torne ría y dond e la enseñanza partirá d el estudio del diseño de los planos de las máqui nas y s e fo calizará 199 Cfr. Castelli, Giusepp e. L’I struzione P rofessionale in I talia. Biblioteca Pedagó gica. Milano, Doctor Francesco Vallardi, 1915 pp. 2 y ss. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 277 fundamentalmente en la aplicación de los principios de las máquinas a la práctica de las arte s. En 1811 – mediante comisiones extraordinarias- se redactan leye s para el res guardo d e las instituciones de beneficencia en las que se hace espe cial refere ncia a que la instrucción no debe ser sólo elemental sino que deberá tenerse en cuenta e l empre ndimiento de algunas artes mecánicas, especialmente en los or felinatos donde, por otra parte, si bien se conserva l a vida del indi viduo, son instituciones pésimas donde se los condena a la mi seria y el oprobio. En 1817 s e fundan inst itutos donde también se im parten conocimientos teóricos y prácticos de agrimensura. En 1838 el gobierno austriaco publica en Viena el reglamento para las escuelas té cnicas de Venecia y de Milán, donde se reconoce que la tarea de proporcionar u na instrucción ge n eral y preparatoria a los adolesce ntes que deberán dedi carse a la industria lleva aparejada la convenienc i a de aplicarse al estudio de la mecánica y de las b ellas artes. La s escu elas técnicas de Venecia y Milá n fueron aprobadas como scuole reali superiori , en las que se impartía una cultura general de los conocimientos m odernos, -esencialmente diversos de los que fundaban sus estudios en el estudio de la lengua y la literatura clásic a -, y suminist raban la sufici ente inst rucc ión literaria, científica y artíst ica, necesaria para el ejercicio de diversas profesiones que no ex igían estudios científicos superior es. L a enseñanza se impartiría en seis LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 278 cursos, repartidos en dos trienios de estudios, el primero de los cuales llegaría a constit uir l a sc uola reali inferiore , tres años de estudios que añadidos a la escuela ele mental , habilitaba a los jóvenes egresados el ejercicio de las artes y lo s oficios. En el mismo año fue creada, -por iniciativa privada-, un tipo particular de escuela inferior atenuada y reducida a dos años de estudios: Escuela de Ar t es y Oficios que posee un triple fin: La inst rucción de la juventud destinada al estado mercantil. El estudio de la química y en general de las ciencias aplicadas a las ar tes y los oficios. La instrucción p reparatoria para e l estudio de l as bellas artes y la mecánica . Además, se proponía l a escuela otros fines más modestos; con algunas materias obligatorias y otras optativas, pretendía servir a los jóvenes, mediante la adq uisición de conocimientos que les permitirían dedicarse a div ersos oficios: contables, calígrafos, diseñadores, maquinistas, fundidores de metales, constructores de edificios, fabricantes, destiladore s, refinadores, etc. 200 Dada la índole d e nuestro trabajo se h ace necesario destacar , - como pre cursor de S an J uan Bosco-, la labo r realiz ada por Ludovico Pavoni (Italia:1784-1849) quien ordenado sacerdote en 1807, funda su propio Oratorio, donde desa rrolla una int ensa actividad para educar 200 Cfr. Ibídem pp. 20 - 27 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 279 cristianamente a los jóve nes abandonados, pobr es y desprotegidos. En 1818 – nombrado canónigo de la Catedral -, se le autoriz a a dedicarse totalmente a la fundación de un I nsti tuto de Beneficenc ia, con una Escuela de Oficios, la que a partir de 1821 se denominará ―Pío Instituto de San Bernabé‖ donde alberg ará ademá s de los adolescentes y jóv enes pobres y abandonados a un grupo de discapacitados auditivos. El ―método educativo‖ 201 que desarr oll ará durante más de treinta años donde incorpora la racionalidad, el amor, la im portancia del trabajo y la centralidad de la fe, lo sitúa a la vanguardia de los pedagogos más esclarecidos del siglo X IX, y constituirán los elementos que volverá a t omar y desarrollará Don Bosco. El modelo de instrucción y prep aración para el trabajo por él organizado, fue el preludio de las escuelas profesionales. La actividad tipográfica y editorial anticiparon el apostolad o de los medios de comunicación. La introducc ión de r eformas novedosas en el mundo del trabajo como: Trabajo digno, salario familiar, asistenci a en la enfermedad, participación del trabajador en l os beneficios de la empresa y despido sólo por causa justa y con n otificación pr evia, se adelantan medio siglo a la doctrina social de la ― R erum Novarum‖ 202 . Entre las artes más apreciadas po r Ludovico Pavoni encontramos a la Tipo grafía, la que como Escuel a Tipográfica será la 201 Cfr. www.pavoniani.i t/origins/ dic.2 005 202 Carta Encíclica. R ERUM NO VARUM . Del Sumo Po ntífice. LEÓN XIII, may o de 1891. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 280 primera Es cuela Gráfica de I talia , además de una verdadera Casa Editorial. P ara 1831 San Bernabé – Escu ela d e Artes de carácter privado y b enéfico-, y a contará con ocho oficios: Tipog rafía, Encuadernac ión, Plat ería, P apeler ía, C errajería, C arpintería, Zapatería y Tornería, y se d estacará por encarar junto con el aspecto educativo, el asistencial y el p rofesional; y sería el lugar donde los jóvenes abandonados por sus padres y parientes, encontrarían adem ás del sustento, el amor familiar tan necesario para su sano desarrollo. También tuvo en cuenta a los labradore s para los que pro y ectó la Escuela Agrícola. Como consecuencia del aumento del nivel de co nsumo, de la industrialización y de la urb anización se producen c ambios importantes en la ma yor parte de I t alia; sufrió alteraciones y ello se puede aprec ia r en las proporciones de trabajo absorbidas por: La Agricultura La Industria Los Servicios Tal como pued e verse en el siguiente cuadro Nº 1 3, analítico de la distribución del producto nacional bruto (PNB) – tomando en cuent a los países hasta ahora estudiados -, que hace Kus nets 203 en su Moder n Economic Growth, s e de muestra la evolución y las diferencias de cada uno de ellos: 203 Cfr.Kusnets. Mod ern Econ omic Growth . Gle ncoe III , 1959 .pp.88 - 93 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 281 Cuadro 13. Distribución del PNB entre los t res sectore s principales, p ara Alemania-Francia e I talia PAÍSES/períod os AGRICULTUR A INDUST RIA SERVICIOS ALEMANIA 1860 -1869 1905 -1914 32 18 24 39 44 43 FRANCI A 1825 -1835 1872 -1882 1908 -1910 50 42 35 25 30 37 25 28 28 IT AL I A 1861 -1865 1896 -1900 55 47 20 22 25 31 Podemos observar que se destaca en Italia la gran proporc ión de person as empleadas en la agricultura y el escaso crecimiento operado e n l a industria. Debido al aumento de la densidad de la población y a la pobreza ge ne ral, se inc rement ó la emigración it aliana transoceánica, aunque a partir de 1885 llega a pr edominar la emigración intercontinental, siendo sus destinos favoritos Estados Unidos, Argentina y Bra sil 204 . 204 Cfr. Cipolla, Carlo M. Historia ec onómic a de Europ a (3) op.cit. p. 72 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 288 labor de los artesanos y s e estimuló la enseñanza de las a rtes al mismo tiempo que se elevó a la categoría de académicos a artes anos que s e habían destacado por el trabajo conjunto con científicos ilustrados, los que llegaron a convertirse en maquinistas y constructores de instrumentos autóctonos. Se introdujo y difundió la física experimental, lo que hizo necesario – tanto para el estudio como para la enseñanza - la dotación de máquinas e instrumentos científicos. Esta necesidad condujo a que instituciones locales promovieran la colaboración de a rtist as y hombres de ciencias para la adquisi ción de los mate riales, produciendo un movimiento de renovación intelectual y científica en el país, así como también a a y udar a premiar y a v alorar el trabajo artesanal, d ado que al elevarse la considerac ión social se promovía la inversión. La J unta Particular d e Comercio de Barcelona jugó un p apel crucial en el desa rrollo económico de l a sociedad catalana ent re mediados del siglo XVIII y el primer tercio del X I X, con iniciativas conducentes a la enseñanza práctica a través de l a c reación de escuelas: las p rimeras de carácter té cnico y y a en 1814 d esde la Cátedra de Física Experimental con una clara intencionalidad científico-téc ni ca que permitirá disponer de máquinas e instrumentos científicos cap ace s d e reproducir los experimentos. El trabajo de los artesanos y los ofi cios mecánicos al ser reconocidos y v alorados, hicieron desta car socialmente a Barcelona y aunque algunos elementos III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 289 fueron adquiridos en país es extranjeros, al poco tiempo eran fabricados por ellos, llegando a adqu irir los hábiles maquinistas – torneros, carpinteros, cerrajeros, grabadores, vidrieros, pintores-, la dignidad de académicos artistas. El primer o reconocido por la Academia, fue J uan González y Fi gueras (1731 -1807), tornero bar celonés como su padre, a quien se le atribuyen inventos y perfeccionamiento de diversas máquinas e inst rumentos, hallándose entre las primera s una máquina neumática que sust itu y ó a otra tra íd a de Inglaterra y y a inse rvible 206 . No podemos dejar de mencionar – aunque sea anterior a la época que nos ocupa -, que España tuvo un papel descollante por sus comerciantes y fabricantes que dieron lu gar a la f undación en 1349 del Banc o d e Barcelona – el primero de la historia -, anterior a los de Génova, Ámsterdam, Hamburgo e Inglaterra; así también co mo que la conquista de América tuvo claros ribetes de empresa comercial. Supremacía como potencia comercial e industri al que llega hasta el siglo XVI, donde se sume en una pronunciada apatía industrial que lleva a decir a A. P once en su ―Examen de la Españ a actual‖ que ―A remolque del feudalism o, del Rey y d e la Iglesia, la ex tenuada burguesía llevó desde entonces una vida lá n guida y marchita‖ 207 206 Cfr . Carles Puig -Pla E.T .S. d'Eng inyeria Indu strial de Barcelona Universitat Politècnica d e Catalunya Carl es Puig -Pla, Scripta No va, 2000 207 Cfr. Dorfman, Adolfo Histor ia de la industria argen tina . Buen o s Aires, Hyspamérica, 1 986 pp. 21 . y 41 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 290 En relación con la ac tu ación industrial en América podemos decir que el origen de la industria del curtido de cueros en Buenos Aires, se r emonta a 179 0, cuando dos oficial es de la real Fábrica d e Curtidos de Sevilla son enviados al Virreinato del Río de La Plata, para que enseñen a los criollos el arte de preparar y curtir pieles y cueros. Sin embarg o, el comerci o de los cueros trajo aparejado el robo de haciendas para cu erear, lo que alarmó a los hacendados pues los comerciantes amasaban i nmensas fortunas comprando a precios b ajos los cueros así obtenidos. Al pedir amparo al Virre y en 1792, logran que se adopte la medida de contramarcar a fuego los cueros, así como a exhibir el certificado de propiedad a quien los vendiese. Mal que no se detuvo debido al ansia de lucro que convertía a los comerciantes en los mejores aliados de los ladrones de ganado. Recién en 1796, siend o Virre y Pedro Melo de Portugal y Villena, por bando del 9 de diciembre y mediant e medidas ratificadas el 20 de marzo de 1797, se logra contener el tr áfico ilícito de cueros que, según estimaciones del administrador de la aduana Ángel Izquierdo, la ex portación no controlada habría duplicado con creces (siete millones de piezas) a la declarada de t res mill ones de cueros, producida entre los años 1779 y 1795. Entre muchas de las medidas dispuestas por el Virre y Melo – a pesar de su corto mandato, 1795 -1797-, encontramos que tr ató de III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 291 organizar el ré gimen de los oficios y en especial e l de los plateros, así como la gestión de los labradores qu e dio lugar a una Real cédula con la que se hizo cabeza de un importante expediente relativo a la producción agrícola y también puso en práctica d estacadas reformas en la Metrópoli sobre el régimen legal del comercio, a la vez que amplió notablemente el comerc i o exterior de Buenos Aires 208 A partir de 1871 se c reará en Madrid – ads cripta al Re al Conservatorio de Artes - la Escuela de Artes y Of icios cu y o objetivo era la educación del artesano y del obr ero; considerando que las escuelas de artesanos responden a una n ecesidad social y, como tal, de ellas depende la prospe ridad del país, po r ello en 1886 se separa del Conservatorio de Artes y pasará a denominarse Escuela Central de Artes y Oficios , poseerá dos planes de estudios; el segundo que se implementará a partir de 1895, será de cará ct er profesional y pretenderá desp ertar la inspi ración de los artistas para la creación de obras nac ion ales originales y expedirá títulos de: Perito Mecánico – Electricista Perito artístico industrial Aparejador A partir d e 1900, se reor ga niz an las escuelas citadas anteriormente y se fund an las Escuelas de Artes e In dustrias – fusión 208 Cfr. Ravignani, E milio. El V irreinato del Río de La Plata ; su for mación históric a e institucional. B uenos Aires, I m prenta d e la Universidad , 1938 , pp . 261- 264 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 292 de las d e Artes y Oficios y Bellas Artes-, orientándolas al fomento del arte decorativo –al qu e s e consideraba como ―único medio de procurar un renacimiento vi goroso de nu estras tradi ciones y riquísimas industrias artísticas‖ 209 -, e introduciendo la ens eñanza de taller, donde la experiencia directa con los materiales y sus posibili dades, sumado al aprendizaje de diversas técnicas, supondrá la ru ptura de la máx ima académica de que ―el dis eño es la traslación de un dibujo a un objeto‖, y e n esp ecial la propa gación de las in dust rias poco adelantadas en España, sobre todo las nuevas que puedan implantar por sí mismos los artesanos. A estas últimas les se guirá n las Escuelas Superiores d e Artes e Ind ustrias, las que en M adrid pos eerán las secciones artística e industrial y en Barcelona sólo la sección artística. En 1910 la Educación Técnica vuelve a reformarse y las dos ramas pasan a conv ertirse en dos tipos de Centros que imparten enseñanzas generales y d e ampliación -aunque con asignaturas de libre elecc ión - y ellas se denominarán: Escuelas Industriales y Escuelas de Artes y Of icios. Circunstancias similares po r las que pasó la Escuela de Artes y Oficios de Valencia que fuera creada en 1849 con el impulso dado por los gobiernos mercantili stas, y que tenía como objetivo adaptarse a las transformaciones oper adas a partir de la Revolución I ndust rial en los sistemas productivos mediante la 209 Cfr. http://www.esc ueladeartelap alma.org/index. html . Escuela d e arte La Palma, 2005 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 293 enseñanza de las diferentes manifestaciones artísticas aplicadas a la industria; la de Orense, con estudios de aplicación de agricultura, industria, comercio y arte desde 1862. De 1879 datan las Escuelas de Artes y Oficios de Avilés y Oviedo. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 294 2.2 La Rev olución Industr ial en Améric a Por sus difere ncias y semejanzas, y en especial por su incidencia en el desarrollo de la historia ar gentina, hemo s ele gido trabajar sobr e la Revol ución I ndustri al en los Estados Unidos de Norteamérica, en Brasil, y mu y e n p articular, en Argentina. Una de las mayores diferencias que encont ramos en el desarrollo de la econo mía indus trial, si comparamos a los países europeos con los americanos, obedece al hech o de que en Europa, aunque con altibajos, este desarrollo se dio en forma enlazada, sucesiva y continua, mie ntras que en América se pusieron en contacto dos sis temas: el de la industria autóctona de los aboríge n es, y el de elementos ajenos traídos de otros continentes, produciendo este choqu e una excitación que hacía aflor ar en forma temprana fuerzas productivas de a l cances desmedidos. Asimismo se hace necesario aclarar que debemos partir de la comprensión de la heterogeneidad de los pu eblos que alber gaba el continente americano, lo s que habían llegado a m uy diversos grados de desarrollo económico co n inst ituciones y a constituidas y de variada forma. Al mismo tiempo que comprender qu e la industria nace con la humanidad; el hombre y la mujer primitivos que encontraron la manera de transformar los productos naturales. El molino de granos y el telar III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 295 rudimentario serán medi ante modi ficac iones, inn ovaciones o cambios profundos, el principio func ional básico de la tecnología moderna; eslabones de una misma cade n a sin principio ni fin. 2.2.1 Estad os Un idos Al tratar la R evolución I ndustri al en América no podemos menos que comenzar por el orden cronológico -1850- y con quien presentaba una ma y or semejanza cultural con Inglaterra. Estados Unidos se dedicó, lue go de su independencia, a una política expansionista que lo llev ó a apoderarse - mediant e compra ó invasión-, de los territorios franceses, españoles, rusos y me jicanos cercanos a su país, así como de las ti erra s del oeste mediante el desplazamiento o exterminio de los indígenas. Durante este período se caracterizó por tener la región del norte industrializada y la del sur atrasada y esclavista, contradicción que dio origen a la ―Guerra de Secesión‖ - 1861-1865-; lucha que hiz o que el poder políti co pasara d e manos de los esclavistas del sur a la burguesía industrial d el norte, y aunque l a esclavitud fue abolida lo s afroamericanos siguieron en inferioridad de condiciones, así como los indígenas que lue go de la paz fueron aniquilados y confinados en reservaciones. Aumentó la inmigrac ión europea y el país entró en la vía de la industrializ ación, llegando las nuevas manufacturas mecanizada s casi al mismo tiempo que al LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 296 continente eur op eo. De ser – al finalizar la guerra de indepe ndencia- un país eminentemente agrícola, con el 90 % d e la población dedicada a la labranza y con manufa cturas caseras o de pequeños talleres, con artículos fabricados importados de I n glaterra, los primeros sesenta años del si glo X IX fueron decisivos pa ra l a c reación de las industrias textiles, metalúrgicas y del calzado; mecanización y establecimiento del sistema fabril que desplazó a esas man ufac tur as domésti cas, contribuy ó al desarroll o industrial norteamericano, ad emás d e los enormes recursos naturales, y la intervención de capitales europeos – especialmente in gleses- dispu estos a emplearse en la indus tria, junt o con el crecimiento de la población produc to de la inmigra ción europea. Todo ello acompañado por el estímulo ofre cido por el gobier no a la industria interior después d e 1816, mediante tarifas protectora s, así como de la introducción de maquinaria europea, además mejor adas por los notables inventos de los americanos. Los progresos d el transporte por tierra y a gua , en especial con el ferrocarril, condujeron al desarrollo del comercio interior y aunque Ing lat erra pusi era especial cuidado para que la maquinaria nueva, así como sus planos, salieran al exterior, la industrializ ación america n a comenzó por la industria textil, la que a su vez fue estimula da y perfeccionada por la invención estadouniden se de la máquina desmontadora de al godón. A la industria algodonera le siguió la de la III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 297 lana con el adelanto de la máquina de cardar, adoptada luego por Europa. Otra industria, como la del hierro , tuvo un camb io fundamental con el invento de un her rero americ ano del p roceso pa ra fabricar el acero aún antes de su invención en Inglaterra. Así se llegó a finales del siglo XIX a la fabricación de máquin as para hacer máquinas (bienes de equipo) En Estados Unidos nace el movimi ento de la administración científica, cuyo impulsor fue Frederick W . Taylor (1856 -1915) – rece pto r del estímulo de sus antecesores, especialmente de Henr y R. Towne, in geniero e ind ustrial norteamericano-. Acentúa el valor d el trabajo duro, la ra cionalidad económica, el indi vidualismo y la idea de que cada hombre debía desempeñar un rol social. L a ―administración científica‖ es definida por Taylor de la siguiente manera: ―No es un solo elemento lo que constitu y e la administ ración científica, sino más bie n la combinación de todos ellos, y se pued e resumir así: Ciencia, no métodos empíricos. Armonía, no discordia. Cooperación, no indi vidualismo. Producción al máximo, no producción restringida. El desarrollo de cada hombre para lo grar su máxima eficie ncia y prosperidad‖. 210 Tay lo r determinó las nuevas reglas de la administración: 1. Desarrollar una ciencia para cada elemento del trabajo humano, que reemplace a los antiguos métodos y reglas. 210 Cfr. Taylor, Freder ick Winslo w. ―The P rinciples of Scientific Mana gement‖, Scientific Man agemen t. Harper y Ro w , P ublishers, I ncorporated. Ne w York, 1947, p. 140 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 304 extranjeros que salían d e Europa para ―la tierra d e las oportunidades‖. Migraron campesinos, artesanos y obreros, así como algunos empresarios ó técnicos que habiendo estudia do en universidades europea s y t eniendo acumul ado un c apital, migr aban a América pa ra organizar o expandir s us negocios; además entre ellos se podían encontrar científicos y profesion ales aventureros que buscab an la oportunidad para re alizar experimentos e innovaciones con ma yor libertad. Los italianos fueron el grupo más numeroso, ll eg ando a conformar – entre 1890 y la Primera Guerra Mu ndial- el 25 % de la población del Estado brasileño. Pero este inmigrante que al salir de su país est aba abierto a asumir nuevos compromisos, se movili zaba bien de un a plantación a otra, o cambiaba el campo por los centros urba n os, o Brasil por Argentina o Est ados Un idos, llegando en algunos casos a abandonar las plantaciones antes de que terminara su cont rato, lo que hizo que alcanzara una p roporción cercana al 62 % en 1912. En algunos años las salidas del país llegaron a supe ra r a las entradas. El crec im iento industrial comienza a absorber la acumulación de capitales provenientes de la economía cafe tal era a partir de 1907, componiéndose esta na ciente industria de unidades esenciales de producción compue st as por los sectores : Artesana l III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 305 Manufac tur ero, que por su ma y or número de t rabajadore s se dist ingue del artesanal por la ocupación indirecta del propietario en la producción. Fabril, que se distin gue de l as manufacturas por la importancia del capital im plicado en la mecaniz ación y organización técnica de l trabajo. El desarrollo industrial fue domi nio de los dist intos grupos d e inmigrantes: Los italianos, domi naban la industria alimenticia y la de tejidos, habiendo sido quienes introdujeron la industria de la seda. Los alemanes, la cervecera y p apelera, así como la importación de telas y las curtiembre s. Los armenios, la producción de calzados. Los judíos, junto con los core anos, se d edicaron a la confección de r op a. Los italianos, generalmente originarios del norte o del sur de Italia, dominaban el c o mercio de v enta de tel as, de ferretería y de calzados, destacándose l os artesanos en l a confección de p roductos artísticos y e n l a construcción civil , como maestros may or es de obras. A finales del siglo X I X Brasil pasa a formar parte de las estrategias de expansión geográfica de empresas líderes en el sector LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 306 industrial, tales como el de Ford Motor Compan y que, habiendo iniciado sus operaciones en 1919, construye e n 1920 una línea de montaje en San Pablo. El crecimiento urbano de San Pablo – compuesto mayor ita riamente por italianos y po rtug u eses- fue explosivo entre 1870 y 1920, llegando a un ―porce nt aje del 7.393 % del cual el 448 % pertenecía al interior del estado‖(sic) 216 , el que como era de esperar, trajo consigo el crecimiento de la producción de energía y el incremento de la demanda del merca do int erno. En la década del 20, el proceso de indus trialización se divi dió en dos etapas: De 1921 a 1924, que destaca porque se r ealizaron importantes inversiones en maquinarias, y además coincidió con la tercera valorac ión del café. De 1924 a 1929, cuando se produ ce una desace l eración de la producción nacional debido al aumento de las importaciones , producto de un tipo de cambio barato y a la elevación de tarifas por parte de la naciente burguesía industrial que quería proteger sus intereses. 216 Zappino, Jo rge Salvador . Inmigración y orígenes de la industrialización en Brasil. Op . cit. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 307 La crisis de 1929, así c omo a los demás p aíses de la región, afec tó fuertemente a Brasil. 217 Aún para L atino américa el florecimiento económico de brasil fue tardío, siendo durante el si glo XIX de un crecimi ento mu y lento y en 1913, la renta por cápita era casi cinco veces más baja que la de Argentina. Terminada la Primera Guerra Mundi al florece la economía brasileña y d espués de la S eg unda Gu erra Mundial su crecimiento se encontró entre los más altos del mundo. Este crecimiento trajo – al tornarse los pro cesos económi cos más complicados y necesitar d e los niveles jerárquicos más bajos para el reparto de responsabilidades-, la necesidad del uso de las nuevas tecnologías y , por ende, del acrece ntamiento d e la educación. Con la llegada de los J esuitas en 1549 – responsables del establecimiento de las bases del sistema educa ti vo - da comienzo la historia de la educación en Brasil, proceso h istórico que se fue desarrolla ndo pro gresivamente durante los dos siglos de pe rm anencia de los mismos. Al producirse la expulsión de los J esuitas en 1759 y hasta 1808, la educaci ón de la colonia entra en decadencia y se disgrega, hasta que po r l a ll egada del príncipe regente D. Joao V I s e inauguran dive rsas inst ituciones educativas y culturales, se produce el surgimiento de las carreras superiores d e derecho, medicina e ingeniería, aunque no de universidades, pe ro continúan siendo 217 Cfr. Ibídem LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 308 ignora dos los ni veles básicos de la educación . A partir de la autonomía política – lograda en 1 822-, surgen nuevas ideas, se crean las escuelas no rmales, la enseñanza mut ua o lancaster i ana y algunas de ellas, se ven plasmadas en le y e s nacionales como la de 1827, dond e se establece la creación de escu elas primarias en todas las ciudades de mayor población. E stas le y es no se aplicaron y la educación siguió sie ndo exclusivamente para la enseñanza de las elites dominantes 218 ; aunque la educación pri maria p asa a ser responsabilidad de las p rovincias a partir de 1834 , se produ ce si empre sin formulac ión de una política educa tiva de su stento, lo que tornó lenta e irregular la expansión de la enseña nza. Al proclamarse la Repú blica en 1889 se crea un gra n número de escuelas de edu cación superior para la formación de pr ofesionales liberales; cambiando la polí tica educativa a fines de la Primera Guerra Mundial, con el surgimiento de una generac ión de gra nd es educadores, tales como Loure n co Fil ho y Fernando de Azevedo. La creación de las primeras universidades, así como las r eformas d e la ens eñanza en los distintos niveles, recién se conc r etarán en la década del 30. No sucede lo mismo con la educa ción Técnica, la que en sus comienzos – al igual que en Argentina-, se desarrolló a través de las Escuelas A grícolas y Escue las d e Artes y Oficios o Formación 218 Cfr. Araujo Freir e, Ana María. An alfabetismo no B rasil . Sao Paulo, Brasil. Cortéz, 19 89 En: www.educoas.or g/portal/bdigital/contenid o/laed uca III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 309 Profesional que, como v ere mos en el Capítulo IV, fue im pulsada en gran medida por los Salesianos 219 ; este desarrollo tan necesario para Bra sil no fue posible d ebido a que, no teniendo una organización económica suficiente para sostener sus estructuras educativas, debieron rendirse a la presión de la sociedad y diri gir sus colegios hacia la enseñanza superior, dej ando las escuelas profesionales en se gundo plano, y c erradas tod as las escuelas agrícolas. La Con gregación de Salesianos en Bra sil r espiró desde e ntonces con los dos pulmon es de las escuelas y de los oratorios, dependiendo sus casas en un principio de la Inspectoría Ur u guay-Brasil. En la faz artística del di seño gráfico e industrial Francia pudo haber sido el introductor de la litogra fía en Brasil – como lo fue en Argentina- pe ro la represión poli cial portuguesa, al prohibir toda actividad tipográfica en el país im pidió. -además del desarrollo económico, industrial y cultural de tal riquísi mo país - que hasta la década que se inicia en e l año 1920, Brasil no fuera capaz de impr imir y producir sus propios libros. Esta larga etapa preindustrial, hiz o que el diseño gráfico, que se o rigina siempre en la artesanía, mantuviera la producción Naif , la que se reconoce por su p rimitivism o intelectual y cuy o principal respons able se halla en la in fraeducación. Tipifica el naif brasileño la insuficiencia edu cativa, por lo que no supo 219 Los Salesianos in gresan en Brasil en 188 3 y se expanden rá pidamente por la mayor parte del territorio. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 310 aprovec h arse – teniendo en cuenta que Brasil era el primer productor de café , así como de azúcar y tabaco- del diseño gráfico con que otros países distinguían las etiquetas y embalajes de sus productos. No llegó a e ns a y ar la i magen de identidad – salvo en algún producto de consumo interior- h asta 1960, cu ando se uti liza de forma espectacular; y ello debido al establecimiento dura nte los años cuare nt a de las a gencias de publicidad norteamericanas. Si tenemos en cuenta que recién comienza a imprimir en 192 0, apre nd e a diseñ ar anuncios publicitarios en 1940 y en 1962 inaugur a la primera Escu ela Superior de Diseño Industrial de América Latina, debemos r econocer que est e gigantesco país alcanza ―con la euforia del movimiento velocidades vertig inosas ‖ 220 2.2.3 La Revoluci ó n I ndu s trial en A rgentina La sociedad am ericana en general y la argentina en particular, formada por nú cleos so ciales homogéneos compuestos por la familia hispana – luego criolla-, indi os y ne gros, –―que se distingue por su amor a la ociosidad e i ncapacidad industrial‖ 221 -, mano de obra que hizo posible la elaboración de productos naturales extraídos del suelo y del subsuelo, aunque en mínima medida pues de la ex tracción del suelo 220 Cfr. Satué, Enric El diseño gráfico. Desde los orígene s hast a nuestros días‖ Madrid, Alian za, 1994 pp 425 y ss 221 Cfr. Sarmiento, Do mingo Faustino. Fa cund o. Buenos Aires, Abril, 19 78 pp.86 y ss. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 311 pasaban a ser transformados en bienes de consumo. Sarmiento en su obra C ivilización y barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga 222 escrita en 1845, describe el dis tintivo patriarc al de la époc a por ejercer el hombre la autoridad moral de la f amilia y d e la colectividad, así como atribuy e el atraso de la economía, a que: ―Las mujeres g u ardan l a casa, pr eparan la comi da, trasquilan las ovejas, ordeñan las vacas, fabrican los quesos y tej en las grosera s telas de que se visten: todas las ocupaciones domésticas, todas las industrias caseras las ejerce la muj er; sobre ella pes a c asi todo el trabajo; y gra cias, si algunos hombres se dedican a cultivar un poco de maíz , para el alimento de la familia, pues el pan es inusitado como manutención ordinaria …‖ La s primeras industria s en te rritorio argentino podemos ubicarlas en la se gunda mi tad del siglo XVIII y ellas fueron: la corambre (cueros secados al sol); y la de los saladeros (carne salad a o ―charque‖), uti lizándose la grasa de los vacunos para fabri car las velas y el jabón. Dentro de la experiencia económica contemporánea, la economía argentina es la que presenta ma yores contradicciones. Aldo Ferrer sistematiz a el análisis del proceso forma tivo de la economía 222 Ibídem pp.94 y ss. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 312 argentina, siguiendo el método de diferen ciación de etapas económicas, y a l canza a distinguir cuatro etapa s 223 : 1. Etapa de las ―Economías reg ionales de subsistencia‖, comprendida entre los siglos XV I y XVIII . En América se encontraban civiliz aciones, la ma yor ía – aunque algunas ava nz adas como la de los I ncas y la de los Aztecas- con regiones inexploradas y con grandes recursos naturales, que hicieron necesaria la organización directa de la producción por parte de los europeos, debiendo poner en jue go para ello los dos factores productivos: capital y mano de obra. En Argentina este perío do se caracteriza po r la existencia de economías r egionales que, aunque autosuficientes, se h allaban separa d as por grandes distancias, sin comunicaciones marítimas y fluviales, y con mu y precarios medios de tr ansporte t errestre. La mano de obra estaba o cupada entre un 80 y un 90 %, en la p roducción agropec u aria, el resto e n se rvicios – ge n eralmente domésticos- y en manufacturas mayor ment e rudimentarias. 2 . L a ―Etapa de Transic ión‖, desde fines d el siglo XVIII hasta 1860. 223 Cfr. Ferrer, Aldo . La Eco nomía Argen tina . Fondo de Cultura Eco nómica ,1973 8 pp. 13 - 28 , 35-49, 54 -57, 153- 155. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 313 Recién a fin ales del si glo XVIII, surgen dos f actores dinámicos fundamentales para el desarrollo del comercio exterior de la época: • El p rimero fue el desarrollo del puerto de Buenos Aires, cu ya ubicación geográfica en el Río de La Plata, constit uy ó l a mejor vía de acceso al sur del P erú, además de l a importancia estratégica que adquirió a partir d e la cre ación del Virreinato en 1776 al poder así convertirse en el intermediario de la producción ex portable d el interior, tanto como e n el centro de abastecimiento de los productos importados del extranjero. • El segundo lo constit uyó el crecimiento de la ganadería del litoral, que permitirá orientarse hacia la ex portación de cueros y de lana. También se agrega la producción d e t asajo 224 , cuya crec i ente produ cción p ermitió que se complementara la cría de la haci enda, su industria lización y el abastecimiento de la sal. Todos productos de bajos niveles tecnológicos y de po ca demanda de m ano de obra, tan escasa en esa época. 2 ―La Ec onomí a Primaria Exportadora‖ de 1860 a 1930 Así denominada por co nstituir la exportación de productos agropec u arios el elemento dinámico del desarrollo de ese p eríodo. Sus bases se trazan a partir del reingreso d e la Provincia de Buenos Air es a 224 Pedazo d e carne seco y salado o acecinado (ahumado y puesto al air e) para que se conserve, que se usaba genera lmente para el consumo de la mano de o bra esclava de las eco nomías agrícolas trop icales. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 320 Recién con la inco rporación d e mano d e obra extranjera especializada aumentaron los salarios, la jorna d a de trabajo resultó más productiva, y se incor poraron innov aciones tecnológicas p ara los procedimientos mineros . En general hacia 1880 era insi gnificante el núme ro de fábricas propiamente dich as, decaen los saladeros y graserías y comienza la tradicional industria argentina: la curtiembre . Entre 1880 y 1890 s e produce la tr ansición entre la industria casera y la fabril. La curtiembre – por introducció n de los progresos d e la industria química-, trae aparejada la fabricación de calzados que dejan de e l aborarse en pequeños talleres artesanales rudimentarios . La indus tria molinera pr oductora de harina, galletitas, fideos, etc., pasa a competir en el mercado interno junto con la fabricac ión de cerve z a, aceites ve ge ta les, alcohol, almidón, tabaco y chocolate. Comienza además el aprovecha miento de los productos lecheros, importante para la economía y sobre todo para l a salud de la población. La industria d e la construcción se ve en riquecida con la preparación d e cal, cemento, baldosas, el nacimiento de aserraderos, carpinterías y marmolerí as mecánicas, acompañadas todas ellas con la producción crec i ente de las fábricas de muebles. Adquieren un elevado grado de desarrollo y me canización: la confección de ropa blanca, las sastrerías, roperías en general y la III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 321 industria sombrerera, a pesar de que las tel as deben todaví a ser importadas. Podemos decir entonces que la I ndustria Ar gentina comienza a desarrollarse a partir de la introducción del ferro carril y a la par de la penetración de capitales extranjeros a los que se brinda la ma y or garantía – según lo establecido en la Constitución Nac ional -, en tanto que los capitales nacionales dirigen su preferencia a las ramas más productivas y que dem andan meno r inve rsión, tal el caso de la ga n adería. Se hacía necesario prot eger la indus tria nacional e implantar la faltante pero sin perder de vista que las condiciones económicas atrasadas de Argentina debían en frentarse a un a industria perfeccionada y tradicional de los países capit alistas adelantados. Respecto a este problema encontramos la razón que tenía Sarmiento al afirmar en su discurso pronunciado en 1885 frente a los hombres de la Unión Industria l A rgentina: ― Con el aumento y mayor cultura de la población se ensa y an nuevas industrias, pero para lanzarse en ellas es preciso ten er en cuenta l a ex tensión del me rcado y la concurrencia d e otras naciones‖ 228 228 Cfr. Dorfman, Adolfo. Histo ria de la I ndustria Argentina op. cit. pp. 104 – 111 y 128 - 132 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 322 B. - El Movi m ie nto Arts & Cra fts (Artes y Oficios) El desarrollo industrial que tuvo Inglate r ra e n los siglos XVIII y X I X lleva aparejado el abara tamiento de la producción y l a eliminación del sistema de producción artesanal, sustit uido éste por la gran ca ntidad d e artículos fabrica dos en forma masiva. Los a rtesanos al i gual que los campesinos -cu y as ti erras cultivables habían pasado a ser pastiz ales-, al ver dism inuida su fuente laboral, emi gran a las ciudades donde se encuentran l as plantas industriales, y ofrecen s u fuerza de trabajo en desmedro d e la de los productos por ellos elaborados. La prefabri cac ió n y la producción en masa habían diezmado práctica ment e los gremios de oficios tradicionales, en dond e el trabajo se hací a manu almente en el primer cuarto del siglo XIX. La mecaniz ación hizo q ue el m ercado se llenara de p roductos exentos de belleza; y ante la demanda de l a gente se hizo necesario encontrar la manera de embellecerlos, así como alternativas para satisfacer al tra baj ador, y que pudiera éste sentirse orgulloso de su obra, dado que la industrialización había deg radado el proceso del trabajo, y modi ficado o destruido el ambiente e n el que el artesano, antes creativo, pasó a ser un ser anónimo e n el tr abajo. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 323 Ello hace qu e se vuelva la vista a la Ed ad Media donde se puede hallar en las pr imeras catedrales y man uscritos un rastro de autenticidad de cosas cre adas por el indi viduo y no por la máquina, y donde el arte sano rec ib e un reconocimiento y una revalorización que hace r eplantear la división entre arte y oficio, y puede recuperar la alegría e n el trabajo. A medida que el arte y la indust ria se ha cían más compatibles, enérgicas e influ y entes, voces se elevaron para revalorizar la tradición medieval de los oficios, siendo una de las m ás influ y entes l a de Ruskin, -junto con Da nte Gabriele-Rossetti, John Mi llais y otros, fundadore s en la últi ma etapa del romanticismo inglés del Movimiento Prerrafae lista 229 , cuy a est ética se basaba en el ―Gothic Revival‖ -, para quien la artesanía med ieval expresaba l a felicidad y el espíritu homogéneo de la soc i edad que la producía. De su apasionada defensa de la conducta de aqué lla, surgió el juvenil y misionero espíritu de W illiam Morris, quien ll eg ó a ser uno de los principales protagonis tas del resurgimiento de la tradición de los oficios, siendo él quie n, a la vez que reformó el diseño, lo gró modificar la actitud de la sociedad. Es en este contexto de la Revolución I ndustrial donde sur ge en Ing lat erra el Movimiento Artístico que ll eg arí a a ser conocido como el 229 Corriente estilística li gada a plantea mientos de índo le filosófica -religiosa y social, desarr ollada casi únicamente en Inglaterra a mediados del s.XIX LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 324 ―Movimiento Arts and C rafts‖, nombre obtenido de las Arts and Crafts Exhibition Society fundada en Londres en 1888, y que fue acuñado por uno de sus miemb ros, T. Cobden S anderson. Es este movi miento iniciado por el poeta, pintor, artista, artesano y tratadista William Morris (1834 -1896) el que domina un importante sector en l a se gunda mitad del siglo XIX. Morris cre ó un "revival" cultural e n la I nglaterra victoriana basado en las artes y los oficios de la época m edieval como paradigma de la primacía del ser humano sobre la máquina y a la vez de un trabajo hecho at endiendo al máximo nivel de expresión artísti ca. Se preocupó po r a cercar el arte al pu eblo y , frente a la deshumanización de las máquinas, re s cató los aspectos creativos de la artesanía. El movimiento de Artes y Oficios alcanzó su mayoría d e edad con la formación de lo s gre mios, padres de la s Escuelas de A rtes Aplicadas y Ofi cios Artísti cos, ya que entre otros objetivos fundamentales encontramos éstos : El promover la educac ió n en todas las Artes y Oficios, Fomentar y mant ener un alto nivel de diseño y artesanía. En realidad sus antecedentes se remontan a 1754 cuando el gobier no b ritánico -para estimul ar la colaboración de las artes y los oficios-, funda la S ociedad de Art es, la que en 1847 es reformada po r el príncipe Albert. Aunque y a en 1835 el E stado había fund ado Escuelas de Diseño para elevar la calidad del diseño en la industria. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 325 John Ruskin y los miembros de la Hermandad prerrafaelista dieron clases en las escuelas estatales e inculcaron en sus estudiantes, fuera n ellos orfebres, jo y er os, ebanistas, litógrafos o delineantes d e la época, sus ideas sobr e la fidelidad a la naturaleza y , sobre todo, la capacidad del arte pa r a hacer el bien. En teoría, los esfuerzos para unir el arte y la in dustria iban a ofrecer trab ajo a los artesanos y a elevar el cont enido estético de los productos fabricados pero, de hecho, los artesanos se adapt aban con lentitud a la transición e ntre la producción individual y l a industrial y, en consecuencia, se emp leó a diseñ adores extranjeros, princip almente franceses. Asimismo, en la década siguiente a la Gran Ex pos ición de 1851, Henry C ole inauguró el Museo de South Kensington y lo relacionó con las escue l as estatales de Diseño. Su objetivo principal fue refinar el gusto público con la educación, y también aumentar el número de diseña do res ingleses, lo que logró amp liamente. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 326 2.3 Prim eras reacc iones al a buso de la m eca nización La industria mec anizada ha sido el vehículo por el cual el hombre aumentó su capacidad para satisf acer sus necesidades y d eseos de progre so, p ero ello alteró su naturaleza y calidad de vida . Los artículos producidos en masa ―baratos y dete stables‖, de l a e ra victoriana, no solo fueron aborrecidos por su fealdad, sino que sumieron a quienes los producían en un inconformismo letárgico, producto de la insatisfacción del hombre trabajador que pa só a ser una pieza más de la maquinaria puesta e n ma rcha en las fábrica s. No sucedió lo mismo en el diseño industrial donde encontramos qu e conti nuidad y c ambio son aspectos qu e se d an reitera d amente, pero no de mane ra li neal desde el trabajo manual al mecanizado; es debido a que aunque tenga sus raíces en la tr adición artesanal, el diseño se ha distanciado de la acción material, de su realización, y de la unida d que se da en la producción artesanal entre el concepto y la realización, esa que se ve f ragment ada en la industria d e la producción en serie . El Artesano diseña, tomado el diseño como actitud, proceso, actividad y resultado, que se implican hacia una finalidad: percepción, análisis y organización de elementos desde su creatividad, donde permanentemente descub re nuevas relaciones y genera or ganizaciones III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 327 novedosas y cambiantes. Y lo ha ce, tanto desde su ex perienc ia individual como desde su pertenencia a una com unidad, inserto en un tiempo y e n un espacio. En consecuencia la artesanía -producto o manifestación objetiva del hombre-, e s un quehacer que puede ser individual o colectivo, que en globa especialización, particularidad y múltiples trabajos individuales; y debe ser concebida su p roducción como algo cambiante, no estático, cuy a calidad posibil ite el logro de la unidad entre el c reador y el consumidor, y que má s allá de satisfacer necesidades, garantice el tránsito del consumo al goce, del objeto artesanal como valor de uso, a objetos de valor estético 230 . 2.3.1 Henr y Co l e pio nero de l diseñ o moderno Henry Cole (1808-1882) inicia en 1845, junto a un grupo de seguidores, un movimi ento que pretende estimular el gusto de los usuarios mediante la eli minación de la brecha entre el a rtista o diseñador y el industrial, siendo su objetivo ―demostrar la unió n del mejor arte con la manufactura‖ y que si había que refor ma r la producción ―una alianza entre arte y fabricante p romovería el gusto d el 230 Cfr. Rojas, Carlos. ―El diseñ o y su proble m ática ‖ . E n: ―Artesanías d e América‖ Nº3 Revista del CIDAP pp. 7 -21 Octubre 1979 En: www.cidap .org.ec/links/publicac. html LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 328 público‖. Para ello debió convencer a las empresas más d estacadas de la indus tria del acero, de la cerámica, del vid rio y del mobiliario para que ace pta ran en la elaboración de sus productos la colaboración de proy e ctistas a fin de ―producir en cada artículo una utilidad superior, y seleccionar formas pur as‖. Sus esfuerzos se vieron cor onados en la Gran Ex posición I ndust rial interna cional inaugurada en Londre s en 1851, con la participación de 14.000 e x positores y alrededor de seis millones de visitantes 231 . Aunque la importancia d e la exposición permitió que se dieran a conocer los grandes avances tecnológicos -don de Estados Unidos se destacó por el enorme potencial de desarrollo de sus máquinas agrícolas-, al mismo tiempo puso en evidencia la degradación del gusto que rev elaba la falta de formación d e los f abrica ntes en lo que hacía a l di seño ornamental 232 . La s acciones de los reformadores in gleses encabezados por Cole darían lugar al nacimi ento del diseño indust rial y a la fundación en 1852 del Museo de Artes Aplicadas, obra llevada a cabo por el mismo Henry Cole al ser nombrado director del Departamento Gubernamental de C iencias y A rtes. Este Museo será conocido a partir de 1899 como el Victoria and Albert Museum, establecimiento que 231 Cfr. Salinas Flores, Oscar. Historia del Diseño Indu strial . México, T rillas, 1992 pp.5 8- 64 232 ―…la transgresi ó n sistemática de cada principio de diseño es un abuso del m o der no progreso científico . El hombre se ha con vertido en un sirvie nte de la máquina‖ III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 329 cuenta con la más completa colección de ese ti po, y lu gar donde s e estableció en el país la primera escu ela de diseño, la que se convertiría en el R o y al Coll age of Art, catalo gado como uno de los mejor es centros educativos de diseño industrial en el mundo. 233 2.3.2 John R uskin (Inglaterr a) y Eugen e Vio llet- le -D uc (Franc i a) El Modernismo alentado por el medievalismo formal, tuvo s u orige n en Inglaterra y Francia, siendo sus representantes John Ruskin y Eugé n e Viollet – le -Duc, figuras en cier ta medida para lelas y complementaria s. Aunque ambos eran admirad ores del gótico y la naturaleza, difundieron su ideario desde distintos puntos de partida. John Ruskin desde lo espiritual, lo teórico y pre dicando la unidad de las artes a t ravés de s us textos líricos y el revisionismo social, influye ndo con su presencia en el nacimiento del Movimiento Prerrafae lista y sobre todo en las primeras fo rmulaciones de William Morris. En tanto que Eu gé n e Viollet – le -Duc lo h aría desde una actitud racional y p ragmática, tanto con sus libros como en los pro yectos y 233 Cfr. Salinas Flores , op.cit. p .64 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 336 más frecuente el fabricar matrices o mol des para estampar, prensar, re pujar, etc., aplicables a la fabricac ión – y el consabido aumento de la producción-, de elementos de uso cotidiano 240 . 2.5.1 Wil liam Morris (18 34 -1896) y el renacim i ento de l os o ficios Lo antedicho disgustaba a muchos y provocó la reacción, entre otros, de William Morris a quien hemos mencionado en varias oportunidades a tr avés del presente trabajo; pero aquí trataremos de profundizar sobre los aspectos de su personalida d y lo profuso de su obra que dio lugar al nacimiento del Movimiento de las Artes y l os Oficios y , en especial, justificar la incidencia del movi miento artístico por él representado en e l inicio y desarrollo de la Educación Técnica. Nace el 24 de marzo de 1834 en el seno de una tí pica familia burguesa. Niño precoz - a los cuatro años habría leído a Walter S cott.- , pasa por varia s instit uciones educ ativas, motiva dos dichos traslados por razones labor ales de su padre, h asta que en 1848 – a los catorce años- ingresa en el centro an glica no Malborough Collage, en el que tendrá acceso a la Bibliot eca, poseedora de mu y abundante bibliografía sobre el Medioevo y el neo gótico -acorde con las ideolo gías 240 Cfr. Salinas Flores, Oscar. Op.cit. pp. 54 - 55 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 337 dominantes- lo que le dará la opo rtunidad de formarse en esos y muchos temas más. En la Navidad de 1851 deberá ab andonar la institución – por una revuelta estudiantil- y su madre elige a un prece pto r an glica no para que lo prepare para el ingre so en el Ex eter College de Oxford, quie n además de acentuar el carácter religioso de su formación, lo introd uce en l a cultura clásica, de la qu e sa cará provecho al l legar a ser muy pronto un ex celente traductor de Homero y Virgilio. Al ingre sa r en Ox ford en 1852, conocerá a lo s más fieles amigos d e su vida: Ed gard Burne -Jones, Cha rles J . Faulkner y Cornell Price, con quienes compartirá lec tur as y discusiones en las que se introducirán los temas sociales, que marcarán su futura tray e ctoria. En 1855, al ll egar a la ma y oría de edad, r ecibe la pa rte de su herenc i a que le reportará 900 libras anuales, por lo que en julio del mismo año se traslada a Francia junto con sus ami gos; viaje que consistirá en una gira ―ruskiniana‖ por las catedrales d e la Ile de France, Abreville, Amiens, Beauva is y París, lugar este últ imo donde no desea qued arse disgustado por las restauraciones que s e efectuaban en Notre Dame y a las q ue consider aba lamentables. Acaban su viaje en Chartres y Rouen. En octubre renuncia a sus estudios en Oxford LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 338 para no verse obligado a firmar los 39 artículos de la Iglesia Anglicana 241 . Se inicia el año 1856 y comienza a escribir y a publicar junt o con sus amigos una serie de artículos sobre las catedra les francesas, en los primeros números de la publi cación mensual Oxford and Cambridge Magazine – publicación de 72 páginas, con ensa y os y narraciones y sin gr ab ados- que, aunque se ve ndía poc o, hizo que gozara de p restigio y hasta lle ga r a a contar co n la colaboración de Rossetti y el aprecio de John Ruskin. Simultáneamente comienza a trabajar en Ox ford, en el estudio del arquitecto neogótico George Edmund Street, que tiene como ay ud ante a Philip Webb quien enseña a Morris a diseñar detalles arquitectónicos, a modelar en ye so y a tallar la madera. Aunque sus primeros trabajos estaban influenciados por R uskin, quien ma y or influencia ejerce sobre Morris y Burne -Jones es el pintor prerrafaelista italiano Da nte Gabr iel Rossetti , el cual cre e en las condiciones de Morris, le da consejos prácticos al respecto y lo impulsa a pintar. Convertido Rossetti en el dirigente del grupo e instándolos a vivir con él, logra conve rtir su vivienda en la p rimera s ede del grupo, arra n cando la act ividad artesanal del movimi ento a p artir de la 241 Cfr. Manieri Elia, Mario. William Morris y la ideolo gía de la arquitectu ra moderna . B arcelona, Gili, 1979 pp . 13 -15 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 339 decoración de mesas, sill as y t apizados diseñados expresamente por ellos. En 1858, publica poemas dedicados a su amigo Rossetti y pint a el único óleo conocido – modelado por la que se convertirá en su esposa al año siguiente- ―J ane como reina Ginebra‖. Ese mismo año encarga a Phil ip Webb, el diseño de la que será su casa, llamada la Casa Roja, en un lugar boscoso de Bexley , que marcó un cambio decisivo hacia un estilo más simple en el diseño de la vivi enda in g lesa; sobre ella opinaría Rossetti en una c arta a su a migo Charles Norton: ―Es una obra nobl e, más un poema que una casa... aunque no deja d e ser un lugar admirable para vivir‖. La casa, obra de la influencia de los arquitectos Stree t, Butterfield y Pugin, se constru yó en ladrillo rojo con altas ag uj as. Ventanas y marcos de puerta con arcos góticos, ventanas de ojo de buey, tejado d e pronunciada pendi ente y un jardín cuadrado y cercado. Para amueblarla apropi adamente – ya que los complicados muebles victorianos des entonaban con su simplicidad -, se diseñaron vitrales, tapicería y mu ebles funcionales y ori ginale s, que fu eron diseñados y supervisada su ejecución por el propio Morris en la compañía que f und a en 1861. Sabido es que Morris rechazaba la industrializ ación del diseño e insistía en que ―el arte debía s er creado por el hombre y para el LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 340 hombre‖ 242 ; debido a ello la producción estaba organizada siguiendo las líneas de los talleres medievales, con la idea – fomentad a por Ruskin-, de que las cosas bellas er an v aliosas y útiles, precisamente por ser bella s. Sin embargo, a él se h an atribuido las bases p ara la p ráctica - ge n eralizada en el siglo XX- de los artistas que diseñan para la industria los objetos pr oducidos en masa, cre ando así un diseño ilustrado para e l público en general. Fue con la a y uda de la m adre d e Morris -quien se dispuso a dar apoy o a su carrera artística-, que se constitu y ó en 1861 la firma Morris, Marshall, Faulkner & Co . Y al in augurarla die ron a cono cer al público mediante un manifiesto, las ventajas qu e la firma ofrece y entre l as que se encue nt ran: Garantizar – m ediante su colaboración y una dir ecc ión artística que no in cremente los gastos -, una a decuación armónica entre las dist intas partes de un trabajo, que de cómo resultado algo verdaderamente bello. La sociedad ha sido fundada para producir por e llos mismos, o encarga r siem pre bajo su dirección: a) cualquier decoración mural de viviendas, igles ias o monumentos públicos 242 Cfr. Reynolds, Donald Martin. - El Siglo XX; Introdu cción a la Historia del Arte . Barcelo na, Gustavo Gili, 198 5 pp. 100 y s.s. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 341 b) cualquier e s cultura aplicada a la arquitectura c) vidrieras, fundamentalmente ordenadas a su armonización con la decoración mura l d) trabajos en meta l d e cualquier tipo, incluida la joyería e) el mobili ario, cu ya b elleza deriva del conjunto, de la aplicación de los mat eriales mencionados, y de l a decoración pictórica. Bajo esta d enominación queda también comprendido cualquier género de tapi zado, sus distintos productos y los otros materiales de decoración. A lo que agregan: ―Conviene añadir que todos estos trabajos serán conside rados y realizados a escala comercial; creemos que la buena decoración, que supone antes la estimación al gusto que la estimación de la riqueza, será menos cara de lo q ue pueda suponerse‖ 243 . No obstante sus intenciones, no pudo ofrecer una solución al dilema económico de que los objetos manufacturados fuesen más caros y , por tanto, estuvieran l imitados a una élite y n o al gran público, al cual Morris deseaba ll egar. La empresa d e Morris diseñó todo ti po de objetos para interiores y uso diario, inclu y endo papel pintado para p aredes, vidrios de colores, alfombras, t ejidos, tapicerías y muebles; ofrec í a diseños del 243 Manieri Elia, Mario . Willia m Morris y la ideología de la ar quitectura moder na. op. cit pp. 17- 18 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 342 propio Morris, de Rossetti y de Burne -Jones,, y se hiz o popular, imponiendo estilos y formando el gusto del público. A Morris el éxit o lo hará esperar, aunqu e algunas de las creaciones para interiores se ex pusieron ya en 1862 en ocasión de la Exposi ción I nt ernacional de South Kensington; lo que más se d estaca en ella es la notable capacidad de Webb para la producción de muebles e innumerables objetos de adorno, en tanto que el efecto definitivo de Morris en el diseño inglés, no se dejó sentir hasta la dé cada qu e se inicia en 1870. Los diseños de Morris -donde se hacía evidente el profundo recha z o al espa cio del diseño victoriano-, favorecían los dibujos de conjunto de planos con flores y pájaros, que remiten al entr elazado del relieve celta y a la il uminación de los manuscritos y a los dibujos de los tejidos medievales. Entre otros motivos, Morris puso de moda el de la margarita, la madr eselva, la tulipa, la violeta y la a guileña, y también distint os pájaros, especialmente el p avo r eal, que solía combinar con sinuosas formas de d ra gón. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 343 Peacock . Deta lle del F orest T apestry. Diseñ ado en 18 87 por M o rris; Burne -Jones; Dearle. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 344 Sus primeros diseños se encue ntr an en p apeles t apices, donde crea modelos esb eltos e intrincados, entrelazados con arabescos decora ti vos de formas naturales, volcando así los profundos conocimientos adquiridos de su estudio de la botánica. Morris considera ba que estaba en deuda con la Gramática de los ornamentos , li bro publicado en 1856 por el a rquitecto y dis eñador inglés Owen J ones (18 09-1874), quien ejerce g ran influencia en la utilización del color y e n el diseño; conocimientos obtenidos de sus estudios sistemáticos de l diseño isl ámico, p roducto de sus viajes a España y al Ce rcano Oriente, y , a pa rtir de los cuales, introdujo los ornamentos moriscos al diseño occidental plas mados en su libro Planos, elevaciones, secciones y detalles d e la Alhambra , de los años 1842-45 244 . Estos principios serán llevados por Mo rris al t erreno del diseño de libros cuando funda la Kelmscott Press en 1890. Una fuente rica de diseños procedentes d e muchas culturas y d e m uchas té cnicas, desde tapices a mosaicos, donde se destacaban los dibujos planos y las formas geométricas. Se im pusieron entonces nu evas normas p ara el diseño e im presión de li bros que afectaron a la i ndustria en el c ampo internacional. 244 Cfr. Meggs, Philip B . Historia del diseño gráfico. México, Trillas, 1 991 pp.226 - 228 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 345 Los esfuerzos de Morris por lograr mejoras so ciales y estéticas mediante la unión del A rte y d el Oficio llegaron a conocimiento del público a travé s d e sus diseños y de sus talleres, de su poe sí a, y principalmente, de sus influye nt es conferencias, que pronunció desde 1877 hasta su muerte en 1896 y que lo convirtieron al mismo tiempo en uno de los f undadores del socialismo organizado en Inglaterra mediante sus propuestas de reforma socia l. En 1887 promueve la fundación de las Art s and Crafts Exhibition Society donde dará conferencias en 1888 sobre la textura de los tapizados, y en 1889 sobre el arte del teñido. El Movimiento de las Artes y los Oficios fue una r eacción contra la confusión artística, social y moral que s e produce durante la Revolución I ndustrial. A partir de él se defendió el diseño, el retorno a la destreza manu al, demandó una reconsideración de los propósitos, de la valoración de la naturaleza de los m aterial es y de los métodos empleados en la producción, pero lo más destacable fue la apertura a considerar las manifestaciones individuales del diseñador y del trabajador . Nikolaus Pevsner opina al refe rirs e a Morris que no fue un revolucionario, sino que le interesó profundamente la Edad Media y amó la naturaleza y los campos, al mismo ti empo que detestaba las grandes ciudades, L ondr es en particular y no sol o en su aspecto visual sino también en el s ocial. Que fue inteli gente al rechazar el LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 352 máquina, le damos la bienvenida. Pero deseamo s verla domi nada ‖ 254 ; pronunciamiento posterior a Ruskin quien consideraba que la máq uina podía ser necesaria y útil como auxil iar, al servicio del hombre, para ahorrarle el trabajo pesado y agotador. Sin embargo, cuando en los años siguiente s l a Corporación se vio acorralada en una lucha sin espera nz as contra los métodos fabriles modernos , se desprendió de lo que ll amaba ―luddismo 255 intelectual‖ de Ruskin y Morris y pasa a proferir el primer axioma en uno de sus últimos libros sobre arte: ―La civilización moderna descansa en la máquina, y ningún sistema para favorecer o subvencionar la ense ñanza de las artes que no lo reconozca puede ser bueno‖. A partir de este axiom a Ashbee pasa a adoptar un a de las premisas básicas del Mo vimiento Moderno y abandona la do ctrina d e las Artes y Oficios. Todos ellos, y muchos otros libreros pa rticulares, ll egan a producir libros que s e imprimirían en diversos formatos, con decoraciones x ilográficas, tipografías propi as 256 , creadas por ellos mismos o sacadas y recreadas de im presos del siglo XV, los que acompaña dos po r libros de otras editoriales pr ivadas que t ambién 254 Íbidem p.22 255 Luddismo: Movimie nto obrero inglés que se pro dujo entre los años 18 11 y 1816 , con el fin de lo grar la destrucc ión de las m áqu inas. 256 Su tipo Kel mscott Golden (188 9 -1890) nos remite – aunq ue co n rediseño más pesado y menos elegante -, al cr eado en el si glo XV por Jenson , el tipo T roy (1891-18 92) es una mezcla de ele mentos ro m ano s con gótico y el Chaucer (18 92) rediseño del tipo Tro y y que utilizó en su libro ―T he Chaucer‖. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 353 adoptan en la tipografía la vuelta a la rica ornamentación de los manuscritos, llegará n a figurar entre los trabajos gráficos más admirados de Inglaterra. Culminación de la obra de Morris, fue el li bro The W orks of Geoffrey Chaucer cuya il ustración podemos apreciar a continuación: Los trabajo s de Geoffrey Chaucer, ej emplar de 55 6 páginas, fue el p royecto más ambicioso e i m p ortante de la Imprenta Kelmscott, el que demandó par a terminarlo cuatro años. Con 87 ilustracio nes grabadas en madera de lo s dibujos d e Burne Jones, 1 4 ribetes grandes y 18 marcos más pequeños alred edor d e las ilustraciones, co rtadas de lo s diseños de Mo rris, el libro fue impreso en los color es negro y rojo, y en folio ta maño grande. Esta edición, d e 42 copias en papel y 13 en per gamino, cuyas dos pr imeras copias fueron entregadas una a Burne - Jones y la o tra a Mo rris, fue concluida el 2 d e junio de 1896 , cuatro m e ses antes de la muerte de Morr is acaecida el 3 de octubr e . LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 354 Estas ideas que ejercieron influencia en diversos artistas, arquitectos y dis eñadores europeos, se diseminaron rápidamente po r todo el continente. El diseño gráfico surgirá entonces, como parte de la moderna sociedad industrial, a través de folletos de publicidad, membretes, catálogos de f erias y d e productos industriales, h asta alcanzar el ma yor desarrollo con el diseño de los carteles comerciales, a partir de los inicios del siglo XX. 2.5.3 La con solidación de l Mode rn Style y del Arts & C ra fts Concordamos con Satué en que la arrolladora pe rsonalidad de William Morris, dotada de un carisma indiscu tible tanto entre las clases populares com o entre los intelectuales, influ y ó en el desenca d enamiento que se produciría d esde el Arts & Crafts – fundado por él e impulsado por sus más destacados seguidores - , y el ―posterior estilo homogéne o con que toda la gráfica europea y a m ericana se alimentó durante los diecinueve a ños que v an desde 1888 a 1907‖ 257 La producción gráfica de todos ellos se caracterizará por el énfasis puesto en la línea como gesto expresivo . 257 Satué, Enric op.cit. p. 98 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 355 Ya dijim os que Walter Crane fu e el primero en evolucionar hacia el Modernismo, y lo hiz o desde la práctica caligráfica donde la línea tiene el papel pr otag ónico. Asume la d octrina heredada de Morris, al relacionar art e e industria, labor que desarr olla a través de una serie de libros des de los cuales transmite metódica mente y en forma de didácticas le cciones sus experiencias p ersonales, con lo qu e facilita a los artesanos los instrumentos elementales para el despertar de la creac ión artística. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 356 El arquitecto Arthur Heygate Mack m u rdo ,( 1851-1942) conoció a W illiam Morris y , aunque siendo veinte años más joven, se inspiró en sus ideas y su po apreciar los logros p or él obtenidos en el diseño aplicado. Entre los años 1878 y 1880, viajó por I talia donde recopiló bocetos de los ornamentos y estructuras arquitectóni cas renacentistas, además de realizar dibujos botánicos y de otras for mas d e la Artista: Walter C rane T ítulo : Cisnes con lirios” III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 357 naturaleza. En Londres – a su regreso- encabezó un g rupo de jóvenes artistas y diseñ adores con los que se asoció, y fundaron en 1882 la sociedad La C omunidad del Siglo donde desarrollaron una nueva estética de l diseño, in corporando, además de las ya inspiradas por Morris, ideas del diseño renacentista, del cual había tomado extensas notas en sus viajes por Italia y a las que sumó además las ideas d el diseño japonés. La Sociedad publicó en 1884 una revista: El Caballito de Juguete del Gr emio del Siglo, que se d edicó exclusivamente a las ar tes visuales. En los dis eños gráficos d e la mi sma se reflejó, además de la pasión por el arte medieval propio del Art and Crafts, las formas turbulentas que darán inicio al Ar t Nouve au. La Comunidad del Siglo tuvo como fin alidad el ―rendir homenaje a todas las ramas del arte en el círculo de acción, y a no del comerciante al po r menor, sino al artista‖ el evando las artes del diseño ―al lugar que l es correspondía al lado de la escultura y la pintura‖ 258 . Los diseños gráficos de los integrantes de la C omunidad se publicaron en la citada revista ―El Caballito de Juguete del Gremio del Siglo‖, producida con dedicación y esmero, fi namente impresa en papel hecho a mano, d onde el cuidadoso arreglo y l a composición tipográfica , junto con las intrincadas ilustraciones , la convirtieron en precur so ra del interés por las artes y oficios en el diseño gráfic o, la tipografía y la impre sión . 258 ∫Meggs, Philip B . Historia del diseño grá fico op.cit. p . 228 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 358 Se lo considera como el autor d el primer diseño gráfico modernista a partir de s u famosa cubierta del li bro que escribió en 1883 sobre el arquitecto Christopher Wren, aún existiendo la probabilidad de qu e e n la gestación teórica del mismo tuvi era intervención el pintor i mpresionista norteamericano J ames McNeill Whistler. Asimismo se estima que sus diseños gráficos proporcionaron el eslabón del Movimiento de las Artes y Oficios con la estilización floral del Art Nouveau. Este artista participó en los ini cios del movimi ento inglés -aunque a distan cia del mismo -, y d ejó algunas muestras de diseño gráfico que influ y eron en al gunos diseña dores americanos qu e viajaron a Inglaterra a estudiar con él, y de vuelta a su país adaptaron sus procedimientos estilísticos a los su y os propios. L a integración que Mackmurdo hace entre la nueva práctica del diseño gráfico y de la y a adquirida como arquitecto, lo señalarán como una figura específica del Modernismo, donde varios de sus diseños tien en formas orgánicas turbulentas que son Art Nouveau puro en su concepción y ejecución, y de lo que es una de sus m uestras la página de l t ítulo de su libro Igl esias Citadinas de Wren. 259 259 Cfr. Ibídem.p.230 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 359 Además del art e nuevo, s erá el pr ecursor del movimiento de las prensas d e propi edad p rivada y del r enacimiento del diseño del libro – artes y oficios en la ti pografía , el diseño gráfico y l a im presión -, influencia qu e se prolon gará a lo l argo de las van guardias europeas del primer terc io d el siglo XX 260 . También Charles Rennie Mackintosh tuvo una muy destacada actuac ión en el diseño gráfico, tanto de los afam ados carteles , como de los modestos folletos y p rogramas. Su experiencia como a rquitecto y diseñador dará lu gar al nacimiento de una personal versión rectilínea del estilo modernista , que será contemplada con atención por los arquitectos-diseñadores vieneses de la época. 260 Cfr. Satué, Enric op .cit. p. 99 WRENS CITY CHUR CHES, d e 188 3 Mackmurdo p resenta las for mas de las plantas co m o lla m a s, estili zadas, con ritmos ondulantes q ue demuestran la i nteracción positiva y negativa entre lo negro de la tinta y lo blanco del papel, lo que re duce el espacio negati vo que las separ a. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 360 Muchos fueron los que d esde esfuerzos personales o colectiv os, participaran o no de los mismos ideales o gustos, tuvieron un deseo que los unía: producir objetos bien diseñados y al alcance de todos los niveles sociales. Artista: Charles Rennie Mackintosh - Título: Wassail – Tipo: Tarjeta de notas Comb ina eleme ntos florales y curvilíneos co n estructuras de lín eas rectas, en cu yos extremos se un en. Origina u n estilo trascenden tal, un mundo mágico de fantasía, influencia do – posiblemen te- por las creen cias religiosas de su esposa por lo que ha sido frecuente mente mencion ado como femenino . III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 361 2.6 El Mode rnismo en Franc ia - Art Nouveau A partir de la Revolución Francesa, junto con l a transformación de los ideales sociales, se entiende a la ciencia aplicada como medio para gobernar el mundo. Al desterrarse el sistema social del medioevo - industria significa bur guesía- desaparecen, junto con la clase de los patrones ilustrados y ocios os, también los artesanos cu ltos formados en las corporaciones. Pero no es una mera coincidenci a que en 1791, lue go d e la disolución de los gremios, se fundaran entre 1795 y 1798 la É cole P oly technique y el Conservatoire des Arts et des M étiers, y se celeb rara en 1798 la Primera Exposición Nacional de la I ndustria 261 Sin embarg o, será en F rancia donde e l Modernismo como estilo artístico, desempeñará una fun ción conciliadora entre las posibilidades mecánicas de la producción industri al y l a estética. Esto se hace visi ble, más que en otros países, por haber sido aceptado el Modernismo no solo en el campo de la iniciativa privada -qu e y a lo hacía desde la arquitectura, la jo y e ría, el mobili ario, los carteles, los objetos de uso cotidiano y desde la escultura decorativa-, sino por haberlo sido también des de y en la Administración Pública, que confía 261 Cfr. Pevsner, Nikolaus. Pioneros d el Diseño Moder no; de William Morris a Walter Gr opius. Buenos Aires, Infinito, 1977 p. 42 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 368 disfrutó de la aclamación de críticos sobresalientes, llega ndo a ser en 1890, miembro de la L e gión de Honor a pedido de sus congé neres. Se retiró a Niza, donde poco antes de su muerte acaecida en 1933, s e inaugur ó el Museo que lleva su nombre y p reserva su trabajo. Fue tomado como ejemplo de la creación de un a nueva rama del arte, que además de promover a la im prenta estaba al servicio de las necesidades del c ome rcio y l a industria. El trabajo del y a mencionado Eugéne Grasset quien fue el primer diseñador-ilustrador que rivalizó con Chéret en popularidad, complementa al de los grandes cartelistas, destacándose po r la gran producción de diseños de viñetas tipográficas, que sumada a sus también espléndidos carteles, perduran todav ía. Además de los carteles, s e dedicó al di seño gráfico d e impresos comerciales, como programas, anuncios, menús, folletos, invitaciones, tarjetería en ge n eral, ex li bris, participaciones, ma rcas de fábricas, etc.; pe ro lo más destacable fue la elaboración de formas modernistas en el diseño tipográfico 266 , que permitían su utiliz ación en g ran v ariedad de medio s de comunicación visual, desde los eno rmes carteles hasta la ilustración de las más humildes impresiones; belleza otorgada por filetes, capitulare s, orl as, viñetas, etc. 266 Cfr. Satué, Enric op .cit. pp. 103 - 106 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 369 267 El cartel como medio de publicidad lleva el atractivo como condición necesaria, y supone una determinada fase de des arrollo tanto en la vida cultural como en la economía, debido a ello se acrecienta su empleo al prod ucirse la a pertura d el teatro y de otros actos culturales o espectáculos, a sec to res cada vez más amplios de la población . 267 Ibídem p. 105 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 370 Sucede lo mismo en lo económico al aumentar la industrialización; es por ello que en este momento la litografía encontró su razón de ser al ten er la posibilidad de r ealizar grandes tiradas de un mismo boceto y así da rse a conocer como medio Artista: Eugéne Grasset (1845- 1913) Cartel para Sara Bern hardt como Juana de Arco Año: 1894 Aunq ue no están propo rcionados en su correspond encia visual por falta de armonía d el fondo con la figura y el rotulado , sí están bien expresado s el drama teatral y el p eríodo histórico (1864-19 01) 122x194 cm III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 3 71 importante del nuevo estilo, comunicando a un sector más amplio de la sociedad su propio lenguaje for mal. Para el cartel valen las mi smas formulaciones que para el resto de las manifestaciones artíst icas del nu evo arte: la ornamentación, la figura, la c omposición qu e abarca toda la obra, etc. Pero será recién a finales del siglo X IX cuando Francia desarrollará su propio len guaje de las for mas floral es, y esta inspiración -tomada de la propia naturaleza- se extenderá en toda su obra de arte, donde combinará la asimetría con una vista de conjunto. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 372 Concepciones artísticas que se hallan también en los muebles, en la jo y ería fina, en los vidrios artísticos, dond e el lenguaje formal inspirado en elementos de la naturaleza – con motivos de flores y plantas, preferentement e- son tom ados como objetos para convertirlos, al plegarlos al ritmo de las líneas, en juguete de la decoración que dará sim bol ismo a su repre senta ción. Alphons María Mucha (República Checa 18 60-1939) era Hector Guima rd (1867 - 1942 ) nos muestra en sus estaciones d e Metro de Paris (189 9) el predomin io d e la línea curva sob re la recta. El orna mento flamea sobre las fach adas y envuelve a muebles y diversos objeto s. Descubre el co lor como elemento a rquitectón ico, tal como los adorno s de hierro forjado de co lor verde qu e decoran algun as estaciones del metro parisino . III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 373 dibujante litógrafo y no poseía experiencia en la producción cartelística , su l abor en el diseño gráfico se destacó por lo homogénea, por la síntesis or gá ni ca de repertorios, co mposición, tipografía y caligrafía. Fue por ob ra de las circunstancias – enfermedad del cartelista del t eatro- que recibió el encar go de h acer un cartel para la nueva obra qu e se representaría el día del Año Nuevo de 1895. Debido a que p ara ello faltaba men os de un a semana, hizo uso de la pose b ásica d e l a Juana de Ar co de G rasset, más algunos bosquejos de la Bernhardt en el teatro, y produjo un cartel tot almente diferente a los anteriores. Su inicio y meteó rico ascenso como cartelista se verá plasmado en su cartel d e teatro anunciador d e ―Gismonda‖ 268 int erpre tad a por Sarah Bernhardt, dando lugar a lo que sería nombrado por toda Europa como ― L’Art Nouveau ‖, aunque Mucha se opus o a esta desi gnación pues afirmaba que e l arte es eterno y por ende no podría ser nuevo. Todo el desarrollo de su trabajo y del cartel visual está ligado inseparablemente a este Movimiento de difusión internacional, que se nutrió en Francia del Rococó del siglo XVIII , así como el Arte Nuevo en Inglaterra lo hi zo del Movimiento de las Artes y los Oficios. Hasta dici embre de 189 5 el a rte nu evo fue aclamado como el estilo mode rno. Samuel Bing – distribuidor de arte y artefactos del Le j ano Oriente y que ejerce influencias en el con ocimiento del trab ajo 268 Cfr. Satué, Enric. Op. cit. pp.103 y ss. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 374 japonés-, inau gur a su nueva galería a la que denomina ―El Arte Nuevo‖ , donde ex hibe pinturas, esculturas, trabajos en vidrio, jo ye ría y carteles, todos ellos artes y ofi cios realizados por un grupo internacional de artistas y diseñadores jóvenes. El Arte Nuevo encontrará en el trabajo d e Alpho ns e Mucha su más amplia manifestació n, a tal punto que hablar en el año 1900 del estilo Mucha implicaba directamente la referencia al ar te nuevo. A partir del cartel Gism onda, donde Sar ah Bernhardt se siente muy bien expresada gráficamente, firmará contrat o con Mucha para la producción no solo de sus nuevos carte les sino también de lo s escenarios, vestuar ios y j oyería . También será con este cartel con el que se iniciará un n uevo estilo de ornamentos de lí neas ondulantes y sinuo sas, de colores suaves, motivos florales y ropaje estilizado. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 375 Se destaca, además, por su habilidad para armonizar las creaciones de otros diseñadores en las por él elaboradas, como por Artista: Alphonse M ucha , Título: Gismonda , ca rtel de lámina impresa en el año 1894, de dibujo a línea, en color azul mate. Donde predomin an sutiles co lores verde y oro. El cabello dorado brillante con flores de co lor rosa, con la palabra ―Bernhard t‖ en blan co, forman un punto focal. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 376 ejemplo: El trazo grue so a lo Grasset, Los motivos curvilíneos a lo Burne-Jones, Ricketts, Beardsle y , Toorop, La s estrellas a lo Schwabe, etc. A ello agregado el uso que hacía de la fotografía 269 , para ay ud arse en los diseños de la postura de la modelo, así como del efecto de la ca íd a de sus ropas. El Ar t Nouveau francés, aunque vigoroso y libera do de las imitaciones históricas, no deja de evocar a trav és de sus formas ricas en ornamentos al estilo barroco. Este estilo no se deshace de las ornamentac ion es, pero ésta es equilibrada al mis mo tiempo que vivaz; y e s justamente este esta r en movimi ento y a la vez en equilibrio , el que lo distingue de l r esto de los períodos estilísticos. La cualidad visual que lo identifica ―es una lí nea parec id a a una planta orgánica . Carente de raíces y sob riedad, puede ondular con la energía del l átigo o fluir con l a el egante gracia, al mismo tiempo que define, modul a y decora un de t erminado e spacio. Zarc illos de vid, flores como la rosa y el lirio, pájaros (especialme nte los pavos reales) y la fi gura femenina eran motivos frec uentes en donde se adaptaba esta 269 Invento de J oseph Niepce (im p reso r litógrafo francé s, 1765 -1833 ) cuando inicia sus experi m e ntos busca ndo medios automáticos para traslad ar d ibujos a placas para imprimir. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 377 línea fluida‖ 270 2.7 El Mode rnismo en Ital i a – Libert y Al igual que la Revolución Industria l, el Mode rnismo llega a Italia más tarde que en la mayoría de los países europe os, y con la influencia que recibe de las distintas tendencias que s e iban desarrolla ndo -Modern St y l e, Art Nouve au, S ecessión, Jugendstil -, hace que el producto sea de un estilo menos autóctono y excesivamente ec l éctico . Tanto Ruskin como Morris, precursores d el modernismo - considerándoseles a uno como el prime r pensad or y al otro como el primer artista-, comprendieron que los fundamentos sociales del arte en los siglos posteriores al Renacimiento, y much o más después de la Revolución I ndustri al, eran inciertos y decadentes. En la Edad Media el artista era un artesano, que ejecutaba cualquier encargo y además de hacerlo con el m áximo de habilidad, se sentía orgulloso de su obra . Pero no podemos dejar de men cionar qu e durante el Renacimiento los artistas comienzan a considerarse ser es sup eriores y portadores de un mensaj e sublime. L eonardo da Vinci no estimaba en 270 Cfr. Meggs, Philip B. Histori a del d iseño gráfico. México, T rillas, 1991 p.246 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 384 pintor que enca rnó la época de oro de los carteles italianos y que se destacó porque supo comunicar su arte a las ma s as . Título: Mart ini & Rossi Cartel de prop aganda para el vermouth blanco Artista: Marcello Dudovich Lugar: Turín III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 385 En la hist oria del diseño gráfic o, el enfoque innovador del diseño del libro juega en Italia un p apel preponderante, por estar ligado al renacimiento de la li teratura clásica junto con el tra bajo de los humanistas italianos. Título; Corse Di Brescia Cartel de propaganda de carreras de automóviles Artista: Marcello Dudovich Lugar: Milán LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 386 Título: Da m a eleg ante y perro Artista : Marcello Dudovich Año : 1913 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 387 2.8 El Mode rnismo en España (Ram ó n Casas-Ale xandre de Riquer) En 1888 España se m uestra al mundo con l a Ex posición Universal que se celebró en Barcelona. Cataluña abraza, al i gual que los franceses, la nueva tendencia modernista la que al término del siglo XIX s e consolidará con el humo de las chimeneas de las fábricas, y se alargará esta propensión tanto como en Francia hasta el final d e la primera déca d a del siglo XX 272 . La s artes gráfica s alcanzaron el ma y or esplendor de su hist oria, durante casi treinta años. E n el campo de la publicidad, los industriales catalanes utili zan – al igual que en el resto de Europa- el cartel como elemento propagandístico . La obra publi citaria seguirá dos tendencias y estará repre s entada por: 1) Ramón Casas – seguidor del estilo de T oulouse-Lautrec y de Chéret-, quien re gresa de París en 1893 y gana en 1897 el primer premi o en el concurso de carte les convocado por Anís del Mono : 272 Crf. Satué, Enric. El d iseño gráfico desde los orígenes hasta nuestro s días. Op.cit. pp. 442 y ss. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 388 273 Casas refleja en sus c arteles publicitarios una gran sensibilidad artística, lo que lo convirtió en uno de los máximos exponentes del modernismo catalá n. Realizó publicidad para pre sti giosas firmas comerciales y también para de sta cados eventos regionales: 273 http://cvc.cervantes.es Título: Anís del M ono Artista : Ra m ón Casa s Año : 1897 Su d esenfadada ―mano la ‖ contribu irá al desarrollo popu lar de la estética d el modernismo en la cu ltura catalan a III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 389 274 2) Alexandre de Riquer (1856-1920), ligada al estilo de Mucha y Grasset, quien introduc e el carte l moderno en Cataluña en 1896. 274 Ibídem Artista : Ra món Casas Año : 1914 Se destaca la presencia d e la figura femenin a donde se pued e observar la influen cia del Art Noveau francé s y en especia l del estilo a lo Chéret LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 390 275 A Riquer 276 se lo considera el artista más polifacético de l Modernismo catalán. En 1888 colabora con LLuis Domén ech i 275 Cuarta exposició n del Cercle de Sant Lluc. En: http ://www .gaudiallga udi.co m Artista: Alexandre de Riquer I Ynglada Se inicia como ilustrador y dibuja nte de litografía en 1876 y para completar sus estu dios de bella s artes viaja a Roma y el norte d e Italia para lu ego visitar París y Lond res, dond e toma co ntacto con el movimiento Arts and Crafts, en cuyos p ostulados basa rá su estilo. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 391 Montaner realizando decora cion es para la Exposición Universal de Barcelona, así como también diseñó para Gaudi un hogar de estilo neo- gótico para el P alau Güell. En 1889, durante la Exposición Universal de París fu e donde fija su atención en los Pr e -Rafaelistas, lo que origina una re nov ación en su estilo. Asimila los criterios estéticos del Arts and Crafts , al mismo tiempo que la diversificación de sus centros de int eré s tomando a las diferentes artes y técnic as en el sentido de la r ealización artística y artesana, las que acompañaba de una visión qu e unía el refinamiento estético con la producción industrial. De esta manera, los medios de reproducción artística tales como: carteles, ilustraciones, ex -libris, y grabados, se transformarán en su actividad predi lecta y lo llevarán a crear una escue la d e grafismo. Fundó un taller de ebani stería, de cu y a s c reaciones obtuvo la medalla de oro en la E xposición Universal de Chicago. Fue pintor, decora do r, dibujante, escritor, herrero, diseñó m obiliarios y vidri eras artísticas e ilustró re vist as y libros. El primer cartel c atalán moderno es realiz ado por Riquer en 1896 -e n su período plenamente modernista, que abarc ó de 1894 a 1906-, de propaganda para la Tercera Ex posición de Artes e Industrias que promueve el Ayuntamiento de Barc elon a: 276 Cfr. Satué, Enric. El d iseño gráfico desde los orígenes hasta nuestro s días op.cit. pp. 444 y ss. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 392 Hasta 1902 realizará un os veinte carteles, encontránd ose entre los más destacados, po r su simbolismo, elegancia y realización, e l cartel de 1897, para el Salón del pedal : III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 393 Riquer también se presentó al concur so realizad o en abril de 1898 por Anís del Mono, donde obtuvo el segundo lugar entre la s 162 Artista: Alexandre de Riquer Título: El Salón del Pedal Año: 1897 El cartel crece – al igu al que en el resto de Eu ropa -, como soporte d e promoción comercial. Predomina n las forma s curva s con la figura femenina como centro, a compañadas p or elementos d e la na t u raleza, vitales, juven iles, alegres. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 400 tanto de un desarrollo ec onómico como de un de seo de progreso, que facilitaron la a cogida de ese movimiento renova d or. Arquitectos como Gau dí, Domènec h i Montaner, Puig i Cadafalch y otros, toma ron el liderazgo de este movimiento, siendo la figura más importante y destacándose con gran difere n cia: Gaudí. Los eclécticos, al pensa r en el arte lo hacían como si la realidad fuera un a representa ción objetiva, mientras que los modernistas sacan al arte de sus limitaciones académicas y lo colocan en un plano donde la libertad de una ima ginación crea ti va permitirá el nacimiento de nuevas formas simbólicas. Antoni Gaudí i Cornet n ace en 1852 y se gradúa de Arquitecto en Barcelona en 1878, y allí es donde d esarrolla toda su vida profesional, llegando a ser uno de los pilares del Modernismo y la máxima figura de la arquitectura catalana; y como tal se le conoce en todo el mundo. Será su visión de la arquitectura como un todo, la que dejará las huellas que se manifiestan en l as fachadas y zonas externas de sus edificios, tanto como en los inter iores que denotan un intenso trabajo desarrollado co n la colaboración de numerosos artesanos: Escultores, Contratista s, Decoradores, Espe cialistas en forja, Fundidores, Carpinteros, Vidrieros, Ceramistas, Yeseros, etc. cu y a labor e ra supervisada po r el p ropio Gaudí quien, debido a su afán de perfección, hacía repetir una y otra vez los trabajos que consid era b a in adec uados. III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 401 Recibió la influencia de Ruskin y Viollet L e Duc y se vió favorecido por la situación social de gran des arrollo económico y urbanístico, así como del apo y o de una clase media poderosa y con deseos de ser parte de las nuevas tende n cias emergentes en Europa. Su relación con la familia Güell – prestigiosa en l os ambientes artísticos e industriales de Barcelona - y para l a que constru yó gran parte de su obra, dará lu ga r a una de las más hermosas: la construcción, entre 1900 y 1914, del Parque Güell. Es te pro y ecto había sido encargado por su gran mec enas, el Conde Güell, para lo que d ebía ser una aristocrática ur banización – en la parte alta de Barcelona-, destinado a residencias unifamiliares, y al fracasar como tal por razones económicas, pasó en 1923 a ser propiedad municipal y transformado en parque público . La a rquitectura de Gaudí se caracteriza por el uso que hace del color; rodea las distintas partes arquitectónicas co n placas de cerámica de colores que son fra gmentos int eg r ados en una textura com ún donde evita la línea recta. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 402 280 La ―Casa Milá‖ (La Pedrera) d e Barcelona, es el mejor ejemplo de la distancia que toma Gaudí de l a arquitectura tradicional, por sus techos y pináculos entr elazados que son semejantes a formaciones vegetales: 280 Parque Güell. Foto p ersonal. Barce lona, Septie m br e de 2005 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 403 281 281 Gaudí, Casa Milá. Foto personal. B arcelona, S eptie mbre de 20 05 LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 404 Dentro del ámbito religioso, una de las obras maestras es La Sagrada Fa mi lia de Barcelona: 282 282 Iglesia La Sagrada Fa milia. Foto personal. B arcelona, Septiembre de 1 998 La iglesia d e la Sagra da Familia está en p roceso de construcció n desde ma rzo 1882; co menzó bajo la dirección del arqu itecto Francesc d e Paula Villar i Lozano a quien sucede Ga udí el 3 de no viembre. Gaudí m uere el 7 de jun io de 1926 y está enterrado en la Cripta . La fach ada de la Natividad y la Cripta de la Sagra da Familia han sido recientemente declarad as por la UNESCO " PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD " . III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 405 Antoni Gaudí muere e n Barcelona atropella do po r un tranvía el 10 de Junio de 1926. El pape l de Domènech i Montaner (1849-1923) fue esencial para definir el Moderni smo arquitectónico en Cataluña. Su articulo "En bus ca d'una arquitectura n acional", publi cado en la revista "L a Renaixença" 283 , expone la manera de conseguir una arquitectura moderna qu e refleje el carácter nacional catalán, donde se destacará, además de la ornamentación propia del Art Nove au, el int erés por renovar, mant eniendo las técnicas tr adicionales de utilización del ―toxto‖ (ladrillo), acompaña ndo con el agregado de lo nuevo de la época: el hierro y la cerámica. 283 Cfr. www.gaudiall gaudi.co m/E0003 .htm enero 2 005. LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 406 284 La s nu evas tendencias se manifiestan en : Escultura, indepe ndient e o como ornamentación Artes decorativas, con m osaicos, vidrios o madera, con hierro en ornamentación de muebles, joyas, artículos para el hogar o de uso personal Música y liter atura En el resto de España lo s modernist as fueron muy escasos, lo que lleva a decir a S atué que no hubo modernismo propiamente dicho fuera del ámbito catalán; aunque señala a Valenci a como portadora d e una arquitectura moderni sta y lo atribu y e a su part icipación del ámbito 284 Ibídem. Título: PALAU DE LA MÚSICA CATALANA Sala d e conciertos proyecta da por Lluís Domènec h i Monta ner e inaug urada en 1908. Este edificio es la sede del Orfeó Català, p restigiosa institución catalan a que ha tenido d esde su funda ción en 1891 un papel importante en la defensa de los valores de la cultura catalana. La UNESCO declar ó este edificio "Patrimonio d e la Humanidad " en 1987 . III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 407 lingüístico catalán. Destaca también en Valencia como marca de la etapa li tográfica iniciada a mediados del siglo X IX, los carteles publicitarios, donde – entre otros- se encuentra a C arlos Ruano LLopis 285 : 286 285 Satué, Enric. El d iseño grá fico ...o p.cit., pp. 447 y ss 286 www.dip-alicante.e s/orba/0 3Cu l tura/Ruano.ht ml , 2 006 Artista: Carlos Ruano L Lopis (Orba, 187 8- México, 1950) Cartel, pintura taurina: Toros en Valencia Logró imprimir en los carteles d e las fiestas taurina s una reproducc ión que lo caracterizaría p or su crea tivida d y por su permanen cia en el tiempo LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA 408 Asimismo, las pinturas de Picasso 287 de las épocas az ul y rosa, período que comienza en 1901 y te rmina en l904 han sido consideradas como modernistas. Picasso había ll egado en 1895 a Barcelona do nde colaboró como dibujante en r evistas catalanas además de f undar la propia, Arte Joven. En 1900 viaja a P arís donde toma contacto con el bohemio ambiente artístico, su permanencia será corta y en su retorno a Barcelona se int egra al grupo de ―Els Quatre Gats ‖ donde conoce a los pintores exponentes e introductores de las nuevas corrientes europeas, entre los que se destaca Ramón C asas, y su estilo – sin renunciar a sus escena s costumbristas- muestra por su soltura y dinamismo la influencia de Toulouse-Lautrec; como se puede apreciar en su obra: 287 Pablo Ruiz Picasso ( Málaga 1 881 - Mougins – Francia - 1973) Artista: Picasso Título: Viejo con guita rra Período: Azul Año: 1903 III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios 409 2.9 El Mode rnismo en Alem ania - En Alemania donde tu vo lugar la innova ción en el dise ño, donde se desarrolló el l ibro ilustrado y s e introdujeron los pliegos sueltos por la colaboraci ón de los artistas impresores tipográficos y d e los gra badores de madera, el Modernismo – al igual que en I talia - llegó tarde y recibió el nombre de J uge ndstil ; definiéndosele como el estilo artístico similar al Art Noveau, que s e convirtió en el estilo dominante entre los años 1896 y 19 09, y cuyo si gnific ado ―estilo de la juventud‖ lo adquirió al ser public ado en la revista Munchner J ugend‖ (ámbito cultural semanal de decorac ión) 288 . En los años anteriores a la Primera Guerra Mundial se produjeron además de l florecimiento científico numerosos movimientos reformadores que afectaban a todas las generaciones y estratos sociales. Se comenzó a tomar en serio a la juve ntud, y los artistas del Jugendstil a postaban a la r econciliación del arte con la máquina. 288 Cfr. Meggs, Philip B. Histor ia d el diseño gráfico, op.cit. pp. 293 y ss. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 501 Angel C. Bassi, Presiden te del Consejo de Edu cación, describe en un estudio que el Dr. Zubiaur 357 inclu ye en su obra oportunamente citada, el desarrollo de l a educación industrial en Corrientes, Santa Fe y Entr e Ríos, tanto en escuelas de nivel medio como populares. Presenta en p rimer término la incorporación de la enseñanza del trabajo manual en el Colegio Nacional de Corrientes, el que da comienzo con el primer Taller de Slöjd 358 en 1882, el que será seguido en 1883 por el de t araceo y en 1895 por los de C artonado y Modelado y en 1898 se agregarán los de Calado y Encuadernación. El trabajo en madera fue declarado obligatorio para los al umnos del 1er. Año quienes debían asistir una hora y medi a, día por medio. En 1900 quedaban funcionando 4 taller es: el de Slöjd, el de Taraceo, el de Encuadernac ión y el taller de F oto grafía I ndustrial y Artística que se fundó el 1º d e julio de 1 899, y al que considera el eslabón que une al resto de los tallere s con la enseña nza científica. La confianza en el Taller de Slöjd, llevó al Rector del c olegio - Enrique de Vedia- a fundar un Curso de Oficiales de Carpinte ría atendiendo a una tendencia utilitaria que permitiría a los alumnos – 357 El Dr. Zubiaur fue un inca nsable propagandista del trab ajo manual y habiendo conocido en Suecia durante s u viaje p or Europa lo s talleres de Slöjd , pudo – desde su cargo de Inspector de Colegios Nacio nales - contribuir a s u establecimie nto. 358 Slöjd = T rabajo Manual Educa tivo en mader a, d e cuya excelencia dan c uenta desde 1 886 en las revistas ped agógicas d e nuestro p aís, cuyo sistema de enseñanza y método d e aplicación con 50 modelos se inició en Nääs - S uecia, el que para su aplicación en Santa Fe fue adoptad o como ―serie sintética‖ de 25 m odelo s LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 502 además de adquirir un oficio - hacer obras para el establecimiento mediante la construcción de muebles, puertas y ve ntanas. El 13 de en ero d e 1896 el Poder Ejecutivo d ecreta la formaci ón de una Comisión que ha de reunirse en Buenos Aires para estudiar la implementación de los trabajos manuales en todos los niveles educativos la que una vez concluido su cometido organizó una serie de conferencias las que versaron sobre los trabajos manu ales destacándose entre algunas la que toma al Valor del Kindergarden como cimiento del trabajo manual , El trabajo manual desde el punto de vista higiénico y La educ ación artística y los trabajos manuales , etc. La Comi sión arribó a las conclusiones, las q ue fueron remitidas al P .E. y de las cuales copiamos a continuación algunos fr agmentos que consideramos destacables pa ra nuestro estudio: ―.V.E. verá en ellas que la Comisión ha pen sado q ue el trabajo manual <educativo ó pedagógico> que responde á los prin cip ios d e la célebre escuela d e Nääs, es, de los si stemas co nocid os ha sta hoy e l único que debe admitirse en la esc uela co mún, por ser el único que se arm o niza co n los fines de ésta: dar una ed ucaci ón ge neral, p reparar p ara la vida, favoreciendo el tr iple desar rollo de las facultades físicas, intelec tuales y morale s d el niño y q ue no sólo contribu ye grandemente á d espertar en él el gusto y amor por el tr abajo en general, respeto por el trabajo corporal honrado p or gro sero que sea, y á for marle háb itos de o r den, exactit ud, p erse verancia, etc., sino que influye en la sal ud y en el desenvolvi miento de las fuerzas físicas. A todo esto se agrega un fin de utilidad que encuadra, naturalmente, en el pedagógico y el c ual co nsiste en desarr ollar una habilidad manual general, habituando al niño á manejar gran número de herramientas y á prod ucir con ellas obj etos ejecutados con exactitud y r elativa perfecció n, co n lo cual se le encamina indirecta mente á las pro fesiones manuales y se atiende de ese m odo á una necesid ad que urge satis facer en n uestro país; sin contar co n que IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 503 así se habilita al niño d e ho y , ho mbre de mañana, p ara satisfacer personal m e nte á múltiples exigencias del hogar, con ventaj a p ara la familia del punto de vista eco nó mico y con ma yores ventaj as para e lla misma y par a la so ciedad, del punto de vista moral y político, p uesto que el trabajo forma el carácter y es fuente segura de independencia per sonal...‖ 359 Formulan pro gra mas de traba jo manual pa ra va rones, de 1ro a 6to grado, comenza ndo en 1ro con tren zado, picado, co rte y calado, y ple gado del papel, de complejidad creciente hasta el quinto g rado en que comienzan los tra bajos en madera, con confecciones que llegan a los 30 primeros modelos de la serie de Nääs, culminando en 6to con los 40 primeros mode los de la serie y que respondan a las necesidades locales, concluyendo como síntesis: ―Nociones generales sobre la materia p rima, lo s instru mentos, las operac iones y el criter io artíst ico que debe pr esidir en esta enseña nza. Consideracio nes relati vas á la i mportancia del trabaj o m a nual y á su influencia en el d esarrollo de las aptitudes. _ -Visitas á los taller es y gra ndes fábricas, - Lecturas sobre las fuentes de producción nacional y s u porvenir.‖ 360 Dentro de esta educación industrial y pro fesional encon tramos: la educación industrial en las Escuelas Populare s que se desarrolló en diversas localidades de la misma Provincia 361 359 Cfr. Zubiaur, José. Op .cit. pp. 59 /76 360 Cfr. Ibídem pp. 77/8 0 361 Cfr. Ibídem pp. 162 y ss. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 504 Después del de Corrientes – Capital- al que se considera el primer taller establec ido en el país, se fundó en 1890 el seg undo en la localidad de Esquin a e n la misma provincia, el que a cargo del maestro normal sueco Andrés Danielson com enzó con el slöjd – aunque con algunas modificaciones; en 1894 la dirección pasa a ser desempeñada por el se ñor J .D.Bianchi quien transformó el slöjd en carpintería, taller este último que se afia nzó al qu edar en manos de un reconoc ido carpintero d e la localida d a partir de 1897. L e se guirán otras tres Escue las Populares en G oya , Curuzú Cuatiá y Mercedes , las que entre los años 1894 y 1899 la adquisición de bancos de carpinteros y de herramientas más actualizadas permitieron la introducción de nu evos y variados modelos así como la eje cución de trabajos más complejos. Desde la presidencia del Consejo d e Educación se difundía la teoría de la im portancia del conocimiento de los elementos necesarios de cada oficio pa ra poder cubrir las demandas del hogar sin tener que r ecurrir al especialista; la enseñanza industrial debía tener un resultado utilitario, por ello junto con los conocimientos y destrezas, al adqui rir el gusto y el hábito por el trabajo, beneficiaban al c ír culo fa miliar y lu ego cubrían las necesidades de las e scuelas, donde la constru cción de muebles, mantenimi ento y reparación de desperfectos ―ha e conomiz ado á las rentas escolares algunas pequeña s sumas de dinero y dontri buido á infiltrar en la juventud ese espíritu de labor é ingenio que tan bien caracterizan al y anke e, al an glosajón y al IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 505 europeo en general‖. 362 En las escuelas predominaba los talleres de carpintería, seguidos por los de esterillado, encuadernación, tornería, pintura, talabartería, etc. En 1897 tuvieron oportunidad de presentarse en Corrientes – Capital, donde ex pusieron los trabajos escolar es de la ciudad y campaña, simultaneamente con un concurso literario pedagógico donde el Dr. Zubiaur obtuvo una medalla de oro por la tesis presentada sob re los temas que anteceden. En 1898 las escuelas públicas y la Industrial de Corrientes concurrieron a la Ex posición Nacional que se realizó en Buenos Air es, habiendo obtenido una medalla de oro ―po r el mér ito singular de los trabajos presentados, considerados principalmente como tipos de escuelas rurales‖, dos de bronce por los produc tos de talaberte ría y carpintería de la esc uela I ndustrial y otros más por las escuelas de Goya, Esquina y Monte Caseros. Una acción mu y d estacada tuvo en Corrientes el Consejo Superior de Educación d e la P rovincia, quien a partir de 1894 comenzó a difundir l as doctrin as pedagógicas más avanzadas, llegando a aplicarla s al establecer y generalizar el tr abajo manual en las escuelas de su jurisdicción. Mediante las conferencias didácticas, las publicaciones de ― La E scuela Positiva‖, cir culares e inst ructivos y estímulo de los inspectore s a los maestros, lograron dar im pulso al 362 Ibídem p. 163 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 506 movimiento de los trabajos manuales 363 . Además, la ma y oría de las escuelas de varones tenían anexada una Chacra Escolar. Tal es así que en febrero de 1896 en el Congreso de trabajo manual convocado por el Mi nistro Bermejo en Buenos Aires fue leída una comunicación en la que se establecía el espíritu, obje to y resultados del tra b ajo que comenzando como manual educativo – dond e el Slöj d llegó a se r cons iderado una ― fundación genial‖ - y siguiendo una evolución a la que consideraron lógi ca, llegó a transformarse en ―trabajo indus trial amplio‖. Continúan present ando una reseña de lo actuado en todo el territorio corre ntino y concluy en con la siguiente propuesta: ―1ª El trabaj o llam ado t ecnica mente manual ed ucativo, debe convertirse en trab ajo industrial. 2ª Este trabajo industrial d ebe r ealizarse sob re to da mater ia prima utilizable en la región d onde la escuela funciona co n arreg lo a d irecciones generales de los maestros y á la capacid ad corp oral, cereb ral y hasta pecuniaria de los ni ños. 3ª Los talleres de trab ajo en mader a, lo mismo que las chacras escolares, d eben d ifundirse en las escuelas del país, p or sus noto rias ventajas higiénicas y morales. 4ª El trabajo industrial d ebe ser remunerativo, vendiéndose los o bjetos y utilizándo los en la vid a doméstica, a fin de que los j óvenes ap rendan practica mente que su tr abaj o es riqueza ó econo mía.‖ 364 A estas últimas les seguirá la Escuela Industrial de varones de la Provincia d e Entre Ríos (P araná) 365 la que se estableció por 363 Cfr. Zubiaur, op.cit. p p 181/ 195 364 Ibídem pp. 19 2/193 365 donde d esde 1871 funcionab a la Escuela Nor mal Mixta de P rofesores de P araná. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 507 resolución de fecha ll de mayo de 1895, dando comienzo c on los talleres de Carpinte ría y Talabartería – este último de escasa duración por falta de doc ente esp ecializado-, los que fueron seguidos en 1898 con los de Za patería y Tipografía, siendo d estacable que en 1899 casi llegó a sost enerse con la s ganancias obtenidas, la s que eran repartidas por mi tades entre la es cuela y los aprendices – q uienes las recibían en proporción al traba jo realizado-. En las esc uelas de Concepción de l Uruguay y G ualeguay se c rearon desde 1896 talleres de encuadernación y de car pintería acompañados con algunas chacras y la escuela de agricultura que y a funcionaba en Villa Urquiza. En la Provincia de S anta Fe se inst alaron desde 1892 numerosos talleres industriales y cha cras escolare s, tanto en la Capital – del mismo nombre- como en los pueblos de Esp eranza, San José del Rincón, Coronda, S an Gerónimo, Rafaela, San Justo, Providencia, Villa Constitución, San Carlos y Helvecia , los que dependían de un Taller Central de trabajos manuales, el que a partir de 1898 fue dotado de todas las máquinas y herramientas indispensables para el desarrollo de construcciones en hie rro y madera, para la enseñanza del Slöjd con marcada tendencia industrial. Talleres a los que se agregarán en 1899 tres nuevos en Rosario . 366 366 Cfr. Zubiaur, José o p.cit. pp . 202/222 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 508 3.1.2. Reform as a partir de 1899 La experiencia de la implementación de los ―Anexos‖ de los Colegios Nacionales se fue a gotando a finales del siglo XIX y principios del XX y d ará lugar a l a formación de otros itinerarios para las clases populares los que pe rmitirán una salida laboral inmediata. Como ya citamos en el Capítulo II A partado 4.4. ― Organización del sistema‖ y pod emos ver en el cuadro 9, cómo al proc ederse a la diversificac ión del Nivel Medio, ésta da lugar a la creación de instituciones que otorg arán un nuevo perf il al citado nivel, teniendo cada una un propósito determinado: 1.-Bachillerato, para e l in greso a la universidad. 2.-Enseñanza Normal, para la formación de maestros. 3.-Enseñanza Comerc i al, para e mpleados de comercio. 4.-Enseñanza Técnica, para la for m ación de técnicos industriales. 5.-Enseñanza Agrícola, para la formación de agrotécnicos. 6.-Enseñanza Artística para la formación de artist as. Diversificación que se concreta medi ante la creación de las escuelas que c itam os en el Cuadro 23: IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 509 Cuadro 2 3 Instituciones crea das a part ir de la diversifica ción del nivel m edio Instituciones de nivel medio cr eadas a partir de 1 890 Año Institución Provincia / Ciudad Duración de los estudios Título que otorg a 1890 Escuela Nacional de co m ercio Buenos Aires 4 años Perito Mercantil 1897 Escuela de Co m ercio pa ra mujeres Buenos Aires 5 años Perito Mercantil 1897 Departa mento Industrial en la Escuela Nacional de Co m ercio Buenos Aires 6 años 1º a 4º comunes 5º y 6º peculiar a cada especialidad Téc nico Industrial Especialidad es: -Química -Mecánica -Maestro de Ob ras 1899 Escuela Industrial de la Nación 1899 Escuela Nacional de Agricultura y Ganadería ( *) Santa Fe/ Villa Casilda 3 años -Perito en Agronomía o -Perito en Zootecnia 1899 Escuela Nacional de Agricultura y Ganadería ( *) En tre Ríos/ Paraná 3 años -Perito en Agronomía o -Perito en Zootecnia LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 516 Cuadro 2 4. Reform as a la Enseñanz a por Carl os Saavedra Lam as en 1916. 371 Niveles Particularida des Condiciones de ingreso Duración de los estudios Títulos que otorgan Primario -.Gratuita y obligatoria hasta los 12 años 7 años cumplidos 4 años - Intermedio -.Teór ica -.Profesional y Téc nica 11 años cumplidos 3 años -- M edio -.Secundario Colegio Nacional (*) Nivel intermedio aprob ado Según m odalid ades De 3 a 5 años Bachiller ó Bachiller en Ciencias -.Normal 4 años Maestro Normal 7 años Pro fesor Normal en ciencias o en Historia y Letras -.Comercial 3 años Perito Mercantil 5 años Contador Público 371 Reforma aplicada d urante un año, po r ser cancelada en el gobierno d e Yrigoyen. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 517 -.Industrial 4 años ( 2 comunes y 2 por especialidad es Téc nico en: Construccio nes - Mecánica - Química - Electricidad -.Agrícola 4 años Agrónomo Profesiona l de Artes y Oficios(* *) Primaria y 12 años cumplidos 4 años (*) Con asignat uras obligatori as y de libr e elección, o rganizadas en núcleo s de materias afines: e n ciencias, fí sico -mate máticas; químico -bio lógicas; histórico - geográficas; liter ario -filosóficas (**) Las Escuelas de Artes y Oficios – sobre este p royecto -, fuero n establecidas por Dec reto de Yri goyen el 10 d e agosto de 1917. En la Capital Federal desde 1914 funcionó -creada por decreto- la Escuela Nacional d e Artes y Oficios sobre las b ases de la escuela d e dibujo cre ada por Manuel Belgrano, la que a partir de 1918 fue organizada en tres turnos: diurno de varones tarde para señoritas nocturno para varones. El ciclo compuesto por tres años d e estudios , contaba -entre otras- , con las siguientes materias: -dibujo artístico -dibujo lineal LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 518 -anatomía artística -historia del arte. Saavedra Lamas pa ra apo y ar su reforma se basaba en las necesidades económicas – producto del aislamiento producido a partir de la guerra europea-, y resaltaba la consi guiente im portancia de capacitar person al para revitalizar la indus tria nacional. Debido a ello pidió opinión a los industriales agrupados en la Unión I ndustrial Argentina ( U IA). La UIA – que se había i niciado en 1875, como Club I ndustrial Argentino- emite opinión y expresa …―el pr oblema se resolvería crea ndo las Escuelas de Artes y Oficios…‖, y lo fun damentan en que los alumnos de los coleg ios nacionales, normales e industriales, agrega dos los de la recientemente funda da escuela Intermedia pertenecen – la ma y oría-, a la clase media y es probable que una vez terminados esos estudios, no les int erese o no se adapten a trabajar en talleres como simples obreros. Será por la iniciativa que surgió de un grupo de industriales que en 1882 el fl amante Go bernador Dardo Rocha funda en San Martín (Provincia de Buenos Aires) la primera e scuela oficial d e Artes y Oficios, a la que se recuerda como prime r antecedente d e la IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 519 vinculación escuela-industria. A la que se sumará la creación de Escuelas profesionales de Artes y Oficios de Muj eres, en 1908. 372 El gobierno radica l reconoce que la enseñanza media – aún l a industrial-, había sido conce bida para formar sujetos capaces de desempeñar ―funciones cívicas‖ razón por la cual se crearon escuelas de Ar tes y Oficios para quienes no tení an aspir aciones o posibilidades de se guir estudios sec undarios. El De creto de fecha 10 de agos to de 1917 – por el que se crean dichos establec imientos - aclara el destino artesanal de su pre p aración: …‖la organización de estas escuelas deb e responder al propó sito de difundir las enseñanza prácticas, que d otarán a los aspira ntes d e un oficio liberal, propendiendo así a f ormar ob reros hábiles y oper arios m ecánicos, suficientemente prepar ados para incorporarse de inmediato al ejer cicio d e las ar tes y o ficios co rrespondientes, fuente de su p ropio bien estar y de s u independencia eco nómica, co ntribuyendo d e igual manera a la mayor y mejor producción de los factores que reunieren las industri as y a satis facer las nece sidades de las di stintas explotacio nes en que se divi den esas labor es. Que para alcanzar esos fines, correspo nde d esde ahor a un plan mínimo que correspo nda, por el m omento, tres especialidades: carpintería, herrería y ajuste y mecánica rural‖ 373 372 Cfr. Albergucci, Rob erto H. E ducación y Estado ; Organizació n del Sistema Educativo. Op. cit , p. 5 48 373 Argentina. Ministerio d e Instrucción P ública. Memo ria. 1917 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 520 Cuadro 2 5. Escuelas de Artes y Oficios creada s entre 1900 y 1925 y número de alum nos Período Creadas En funciona miento Número tot al de alu m no s 1900 -1915 3 3 401 1916 -1920 37 14 712 1921 -1925 29 1.81 8 374 A partir de la crea ción en 1898 de la Escuela Industrial de la Nación y hasta 1915 la Educación Técnica Industrial llegó a contar con un total de siete establecimientos, pudiendo observarse en la Tab la 3 el número de escue las técnicas industriales, alumno s matriculados y sus respec tivos por centajes respecto a la totalidad de escuelas y alumnos del nivel medio: 374 Cfr. Ibídem IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 521 Tabla 3. N úmero de Escuelas Técn icas Indu striales, alumno s matricula dos y porcentajes de escuelas y alumno s en el nivel medio Año Total de escuelas del nivel medio Escuelas Técnicas Industriales % Alumnos del nivel medio Alumnos de Escuelas Técnicas % 1898 59 1 1,69 s/d s/d - 1899 59 1 1,69 s/d s/d - 1900 59 1 1,69 6.73 5 265 4 1901 59 1 1,69 7.12 6 271 4 1902 59 1 1,69 8.02 9 579 7 1903 62 1 1,61 8.91 6 686 8 1904 64 1 1,56 9.56 3 681 7 1905 71 1 1,41 10.1 83 701 7 1906 74 1 1,35 11.3 44 1.06 3 9 1907 79 2 2,53 13.2 26 2.04 1 15 1908 80 2 2,50 14.3 78 2.05 8 14 1909 90 3 3,33 16.2 65 2.46 9 15 1910 121 7 5,78 17.5 35 2.87 3 16 1911 121 7 5,78 19.6 72 3.95 7 20 1912 129 7 5,42 21.3 24 4.49 2 21 1913 130 7 5,39 23.6 76 4.29 0 18 1914 133 7 5,26 27.4 66 4.80 8 17 1915 137 7 5,19 32.1 91 6.84 9 22 375 375 Cfr. Argentina. Ministerio de Instrucció n Pública. P ersonal y Estadíst ica, 19 30 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 522 3.1.6.Fundac ión de la Escuel a Industria l de la Nación- 1898 El 6 de febrero de 1897 – por ini ciativa del Ministro de Justicia e Instrucción Pública y mediante decreto del P oder ejecutivo -, se crea un Departamento I ndustrial, anexo a l a Escu ela Nacional d e Comer cio de la Capital Federa l, donde se dará ens eñan za técnica ―…a los jóvenes que d eseen dedicarse a las carreras indu striales iniciando los estudios a los catorc e años, teóricos y prácticos…‖ y se propone como Director Técnico de dicho Departamento al I ngeniero Alfonso Frèmond. El Decreto de creac ión del Departamento Industrial, firmado por el Presidente de la Nación José Evaristo Uriburu y por el Minist ro de I nstrucción Pública Antonio Be rmejo y que volca mos a continuación, expresa: ―El Presidente d e la Rep ública Decreta: Art. 1°: Créase u n "Dep ar tamento Industrial" anexo a la Escuela Nacional d e Co mercio de la Capital, do nde se dará la enseñanza téc nica a los jó venes que deseen dedica rse a las ca rreras industriales. Art. 2°: La e nseña nza que se i m par tirá será teórica y pr áctica, y el plan de estudios se desarr ollará en cua tro años. En la parte teórica, brindará conoci m ie ntos generales, cie ntíficos y técn icos, y en la p arte práctica con Dibujo Industrial y trab ajos en los talleres de Carpintería, Ajustaje, Calderería y Fundición. Art. 3°: Para ser ad mitido como alu mno de la Escuela, será n ecesario: IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 523 1° Tener, por lo men os, catorce años de e dad, com probad a con la partida de bautismo, o el certificad o de do s personas conocid as. 2° Tener b uena sal ud y bue na conducta, lo que se co mprobará con certificados sati sfactorio s. 3° Ser ap robado en examen d e ingreso, que versará sob re lectura, escritura, gra mática, ari tmética, historia y geogra fía, co n la misma exte nsión que se da a e stas materias e n el primer a ño de los Cole gios Nac ionales o de la Escuela de Comercio . Art. 4°: A los que termi naran satis factoriamente los c uatro años de la enseñanza técnica, el M inisterio de I nstrucción P ública otor gará un diplo ma de competencia, habilitá ndolos co mo d irectores de tall eres, capataces industriales, etc., se gún el mérito d e las pruebas d adas p or el estu dia nte. Art. 5°: Créa se p ara la Escuela Industrial bec as del valor d e treinta pesos mensuales ca da una, que serán d istribuidas por el Mini sterio d e Instrucción Pública entre los a lumnos más d istinguidos. Art. 6°: La Dirección de la Escuela Nacional de Come rcio, queda encargada de pro y ectar los Programas y Re glame ntos General e Interno, según los c uales se ha de d ar la enseñ anza en este Departam e nto, sometiéndolos a la apro bación del Ministerio de Instrucción Pública . Comuníquese a q uie nes cor resp onda, publíquese e i nsértese en e l Reglamento Nacio nal. URIBURU - BERMEJ O " Comienza sus clases el 15 de marzo de 1897, con 56 alumnos regulares, pre sent ándose a la sociedad de la siguiente manera : ―El Departa mento Indu str ial pro porcion a una enseñanza científica y especial, teó rica y prá ctica y prepa rará más tard e indu striales inteligentes, jefes de talleres y fá bricas, dir ectores de obras p úblicas, dibujan tes y maquin istas instruidos. Ad emás, la instrucción que allí se rec ibe co nstituye una excelente base p ara emprend er los estudios d e ingeniería, a grimensura y arquitectu ra‖. 376 376 Ibídem. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 524 Al asumir en 1898 el Ingeniero Otto K rause la conducción del Departa m ento Industrial, amplió los estudios a seis años y l a modalidad industrial fue separada en cuatro especialidades, de las cuales c omenzarán con el dictado de tres: Químicos, Mec ánicos y Maestros Ma y ores de Obras. El Decreto de ampliación de los años de estudios, firmado por el Presidente Uriburu y el Minist ro Beláusteg ui, se firma el 10 de octubre de 1898, y en él se ex presa: "Con siderando: Que el ob jeto principal de este Instituto es for mar hombres cap aces de fomentar las indu strias del país, y q ue co nviene a este obj eto d ividir la enseñanza teó rico -práctica que en él se su ministra esp ecializándo la de acuerdo co n las incli naciones de los estudia ntes y la s exige ncias técnicas de esta clase de p rofesionales; El Presidente d e la Rep ública Decreta: Art. 1°: La ense ñanza d el De partamento I ndustrial se dar á co n arreglo al Plan de Estudi os y P rogra mas que co rren a gregado s, d ebiendo la Dirección d e la Escuela de Comercio elevar o portunamente a la consideración de este Minister io, los r eferentes a la Electrici dad Industrial. Art. 2°: A la ter minación de lo s cursos, los al umnos podrán o ptar respectivamente a los d iplo mas de Químico Industr ial, de Mecá nico Industrial, de Electricista I ndustrial o de Ma estro Mayor de Ob ras. Art. 3°: Comuníq uese e insért ese en el Regi stro Nacional. URIBURU - BELÁUST EGUI " IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 525 El 17 de marzo de 1899 el P residente J ulio A. Roca y el Ministro de I nstrucción Pública Osvaldo Magnas co, firman el D ecreto de creación de la primera Escuela Industria l de la Nación, dictado de la siguiente f o rma: " Con siderando: 1° - Que si bien ex iste el De partamento I ndustrial anexo a la E scuela Nacional de Comercio , éste, tratado sólo co mo una r ama de la ense ñanza comercial, no p uede satisfacer con la a mplitud suf icie nte a las e xigencias crecientes de la ind ustria naci onal; 2° - Qu e, por otra parte, la in strucción industrial tiene su carác ter especial, cu yo ap rendizaj e req uiere pr ocedimientos apro piado s que son completamente diferentes de la enseñanza comercial, no hab iendo, por lo tanto, razón p ara que es ta i nstitución co ntinúe dep endien do d e la Escuela citada, desp ués d e haber recib i do de su Director el i m p ulso necesario p ara asegurar su vida p ropia; 3° - Que, por el contrario , com o i nstit ución independient e, co ntando con sus medios y elemento s prop ios, podrá adq uirir mayor desenvolvimie nto, y p restar servicios en la instrucción prof esio nal a lo s jóvenes que aspiren d edicar su actividad a las ind ustrias; El Presidente d e la Rep ública Decreta: Art. 1 °: Créase una " Escuela I ndustrial d e la Nació n" sob re la b ase del actual Dep arta mento Indu strial de la Escuela Nacional de Comercio, cu ya dirección d ependerá d irectamente del Ministerio de I nstrucción Pública. Art. 2°: Nó mbrese D irector de la Escuela Industrial al actu al Directo r Téc nico del Depar tamento I ndustrial I ng. Don Otto Krau se quien prop ondrá en su oportunidad la modificació n de los planes y reglamento s y d emás ampliaciones necesarias, de acuerdo a los co nsiderandos 2° y 3° de este decreto . LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 532 Alemania do nde se per sigue el m is m o fin que nos p ropo nemos aquí, es decir, en el m enor tiempo hacer que los al umnos adquieran los m ayores conoci m ie ntos indispensab les p ara la co m prensió n de las materias técnicas. Como r amos auxiliar es nece sar ios para los industriale s se e ncuentra el conoci m ie nto del Idioma Nacional y de un id io m a extra njer o por lo m enos, que pued e ser el I nglés ó el Francés, al go de His toria y d e Geografía y la Contabilidad‖. 378 ―Para ser admitido como alumno de la escuela es necesario: 1º Tener po r l o menos 14 años de edad comp robada con l a partida de bautismo ó del R egistro Civil y en su defec to con un certificado de dos personas con ocidas. 2º Tene r buena salud y conduc ta comprobada por medio de certificados satisfac torios . 3º Ser aproba do en un ex amen de ingreso que versa rá sobre Lectura , Escritura, Gramática, Historia y Geografía, con la misma extensión que se da á estas materias en el primer año de la Escuela de Comercio. Se eximirán de este examen á los aspirantes que p resenten el certificado de haber sido aprobados en los seis grados de las escuelas comunes ó en los de las mismas, anexas á los normales. El Ministerio de I nstrucción Pública otorg a los siguientes Diplomas en esta Escuela: Industria l (especialidad mecánica). Industria l (especialidad química) Maestro de Obras. 378 Zubiaur, José. La enseñanza práctica e indu strial, op.cit. pp. 43 a 51 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 533 Para obtener uno de los Diplomas anteriores el alumno deberá rendir los exámenes parciales de cada una de las materias indicadas en los Planes de Estudios correspondie ntes. Además, al fin de los seis años, deberá haber sid o ap robado en un examen general de to das las materias y en un trabajo práctico que designará la Dirección de la Escue la.‖ 379 En los Cuadros 26, 27 y 28 se reproducen l os Planes de Estudios de las tres Carrera s : Industria l es (especialidad química), Industria l es (especialidad mecánica) y Maestros Mayores de Obras. Planes de estudios que a nalizamos por separado con el fin de descifrar las diferencias que encontramos en las sumas de las columnas, la ubicación d e la carga ho raria en algunas materias e rrores – posiblemente tipográficos que hemos encontra do - y que llevan a confusión. 379 Cfr Ibíde m , pp 55 y 56 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 534 Cuadro 2 6. Pl an de E studios para I ndustriales (especiali dad quím ica) MATERIAS Horas por semana 1º año 2º año 3º año 4º año 5º año 6º año Idioma Nacional 3 3 Caligrafía 3 Francés 4 4 Historia y ge ogra fía 3 3 Ciencias Naturales 2 2 2 Dibujo á pulso 3 3 4 4 4 4 Matemáticas 6 6 6 6 Dibujo lineal y geometría desc riptiva 3 4 4 Física 3 Química 3 Química especial 2 (*) Química orgá nica 2 (*) 2 (*) Estática gráfica y resistencia de materiales 2 3 Tec no logía química 3 (*) 3 (*) Práctica de laboratorio 12 (*) 12 (*) Mineralogía 2 (*) 2 (*) Contabilidad 3 Mecánica 3 Calor y sus aplicaciones industriales 2 2 (*) Construcciones 2 4 Máquinas 2 (*) Trabajo manual y op eraciones industriales 12 12 12 12 12 12 Totales 36 36 36 37 41 41 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 535 Análisis del plan de estudios de la espec i alidad Química: De 1º a 4º a ño m aterias comunes a las tres espec i alidades. (*) En 5º y 6º materias ex clusivas de la especialidad, de acuerdo con lo anunciado por el Dr. Otto Krause en el momento de su inaug uración como primera Escuela I ndustrial Nacional. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 536 Cuadro 2 7. Pl an de E studios para I ndustriales (especiali dad mecánica) MATERIAS Horas por semana 1º.año 2º año 3º año 4º año 5º año 6º año Idioma Nacional 3 3 Caligrafía 3 Francés 4 4 Historia y ge ogra fía 3 3 Ciencias Naturales 2 2 2 Dibujo á pulso 3 3 4 4 4 4 Matemáticas 6 6 6 6 3 Dibujo lineal y geometría desc ripti va 3 4 4 Dibujo de máquinas 8 (*) 10 (*) Tec no logía química 3 (*) Física 3 Química 3 Estática gráfica y resistencia de materiales 2 3 Mecánica 3 Elementos de máquinas 2 (*) 4 (*) Construcciones 2 4 Construcciones de máquinas y tecnología m ecánica 4 (*) 6 (*) Electrotécnica, teoría, ma nip ulación y trabajos prácticos 3 (*) 3 (*) Calor y sus aplicaciones industriales 2 2 Contabilidad 3 3 (1) Trabajo manual y op eraciones in dustriales 12 12 12 12 10 10 Totales 36 36 36 37 41 31 (2) IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 537 Análisis del Plan de estudios de la e specialidad Mecánica: (1) Si tenemos en cuenta lo anunciado por el propio Director, la inclusión de horas de C ontabilidad en 4to. año puede deberse a un error tipo gráfico lo que estaría corroborado por l a no inclusión en el total de la carga horaria . (*) Materias exclusivas de la e specialidad. (2) El resultado de la su ma da 41, en concordancia con los otros planes de estudios por lo que es posible que se trate de un error tipográfico. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 538 Cuadro 2 8. Pl an de E studios Para Mae stros May ores de O bras MATERIAS Horas por semana 1º.año 2º año 3º año 4º año 5º año 6º año Idioma Nacional 3 3 Caligrafía 3 Francés 4 4 Historia y ge ogra fía 3 3 Ciencias Naturales 2 2 2 Dibujo á pulso 3 3 4 4 4 4 Matemáticas 6 6 6 6 3 Dibujo lineal y geometría desc riptiva 3 4 4 Estática gráfica y resistencia de materiales 2 3 Física 3 Mecánica 3 Química 3 Contabilidad 3 Calor y sus aplicaciones industriales 2 Construcciones y dibujo de construcciones 18 (*) 12 (*) Proyec to de constru cciones incl usive instalaciones rurales 12 (*) Presupuestos 2 (*) 2 (*) Materiales de construcción ¿? 2 (*) Arquitectura 4 (*) Trabajo manual 12 12 12 12 12 (*) 10 Totales 36 36 36 37 41 (3) 46 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 539 Análisis del Plan de estudios de la e specialidad Maestros Ma y ores de Obras: (*) Materias de la e sp ecialidad. (3) La suma d a como resultado 39 y no 41 como se consign a en el resultado, es posible que se hayan omitido 2 horas en Mater ial es de construcción, te niendo e n cuenta que en el 5º año tienen asig nadas 18 horas para Construcc iones y dibujo de c onstrucciones y entendemos que para construir se necesitan los materiales. No ha sido posi ble en contrar otra fu ente p ara corroborar estos datos 380 . 380 La Escuela Otto Kr ause en su por tal no publica los p lanes de estudios, ni el pri mer discurso; sí el segundo d onde se hace refere ncia al mismo. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 540 Para tener una idea más acabada de los prin cipios que el Ingeniero Otto Krause consideraba que concurrían para el logro de los resultados enunc iados entre los que destacaba: ― La producción industrial en la actualidad tiene que ser al mismo tiempo mu y perfecta y lo más barata posible‖ 381 Principios que son formulados en cuatro apartados de los cuales hemos extraído al gunos párrafos que nos dan cuenta de cómo estaban organizadas las fábricas, y la división del tr abajo en las mismas y además hemos re saltado en negrita algunos conceptos que consideramos marcan las diferencias en la concepción moral y educativa subyace nte en las mentes de sus creadores: El Ingeniero Otto Krause sostiene: A- División del trabajo , presentada en dos fases: a) Desde el punto de vista del trabajador , donde sos tiene como ventaja de la división del trabajo el aumento de la producción, conseguida ésta por la ―extrema habilidad que adquiere el obrero al repetir u n mismo detalle ‖ en la economía del tiempo empleado d ebido a la ejecución de la mi sma ocupación sin necesidad de cambiar los úti les de tra bajo al mismo tiempo que el 381 Cfr Zubiaur, Jo sé. La enseñ anza práctica e industrial en la república A rgentina. Buenos Aires, Fé lix Lajouane, 190 0. Op.cit. pp. 43 a 57. El destacado en negrita nos pertenece. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 541 estar sie mpre sobre el mismo t rabajo ―simple de detalle y qu e le abs orbe toda su atenció n , se encuentra en las mejore s condiciones para de scubrir útiles y métodos nuevos destinados a sim plificar cada vez más las operac ion es‖[...] b) ―B ajo el punto de vista del empleo del tra bajador, la división del trabajo entre varias personas pe rmite emplear para cada operación solamente la d osis de inteligencia y de esfu erzo estrictamente necesa rio al trabajo a producirse. Es evidente que si todo el trabajo es hecho por u n obrero que gan e 4 $ m /n por día , su costo tendría que ser pro porcional a este jorn al, p ero si la parte más simple puede ser hec h a por un niño ó una mujer qu e no ganan más de 1.50 $ m/n por d ía , es claro que el precio tot al del trabajo podrá bajarse en la misma proporc ión.‖ [ ...] B) Em pleo de las máquinas [...] ―por ser l a condición esencial de la producción e conómica[...] ‖ ―[...]la lucha no podrá tener lugar sino entre e stablecimientos montados según el mi smo sistema , pues las otras no podrá n subsistir aún cua ndo una parte solamente de sus máquinas fueren menos perfectas.‖, destacando que el trabajo de los inventore s debe ser constante. LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 548 siguiente paso de Don Bosco y la congregación a la que el santo llamó Hijas de Nuestr a S eñora, Aux ilio de los Cristianos (o Hijas de M aría Auxiliadora) quedó inaugurada en 1872, con la toma de h ábito de veintisiete jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello quien fuera l a cofundadora. La nu eva comunidad se desarrolló casi tan rápidamente como la anterior . Su obra tuvo una rápida expansión que se propagó por todo el mundo. Don Bosco trabajó incansablemente hasta el 31 de enero de 1888, fecha en que falleció en Turín, fue proclamado beato el 2 de junio de 1929, y decl arado santo el 1º de abril de 1934 por el P apa Pío XI. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 549 3.2.1 Llegad a de los Sales ianos a San Nicolá s de los Arroy os (1875) El dese o de Don Bosco de hac er extensiva su labor a e stas tierras, junto a la nece sidad de la gran cantidad de inmi grantes – especialmente italianos- de contar c on a yuda espiritual y material de personas qu e pudieran com prenderlos en su lengua materna y en sus costumbres, se aun aron e hicieron posible el arribo de los Salesianos a Buenos a i res en el año 1875. El Cónsul argentino en Savona (I talia) conoced or de la labor salesiana, apo yó a fines de 1874 la iniciativa de pro poner a los Salesianos la creación d e un cole gio en San Nicolás de los Arro yos (Provincia de Buenos Aires) y una Parroquia italiana en Buenos Aires habiendo sido la iglesia de la hermandad de María Santísima de la Misericordia e l primer lu gar donde se establecieron. El sueño misionero de Don Bosco se haría realidad con la llega d a de la p rimera expedición que arr ibó a la Argentina el 14 de diciembre de 1875, sie nd o a su vez la primera fuera de Italia. Fueron diez los viajeros que llegaron portando notas de D on Bosco dirigidas al Arzobispo Federic o An eiros, donde los presentaba LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 550 dando los ―nombres y cualidades de los salesianos que van a la arquidiócesis de Bue nos Aires‖ 384 : ― Sac. Juan Cagliero , doctor en sagrada teolo gía, presidente d e las conferencias de moral, d otado regular mente d e todas las condiciones que se requieren, tanto par a los asunto s civiles como para los eclesiástico s. ―Sac. José Fag nano, docto r en bellas letras, esto es re gularmente ap rob ado para enseñar literaturas grie gas, latina e italiana; hist or ia, geograf ía y o tras materias que a humanidades se refier en. E s el designado para d irector d el futuro colegio de San Nicolás. ― Sac. Domin go To matis , d octor en bellas letras, ut s upra. ― Sac. Jua n Bautista Bacc ino, profesor de m etodo logía super ior. ― Sac. Va lentin Cassinis, profesor d e metodología. ― Don Juan bautista Allave na , profesor de Gimnasia. ― Bartolomé Mo linari , p rofesor de gimnasia y mae stro de mú sica instrumental y vocal. ― Bartolomé Sca vini , maestro de ca rpintería. ― Vicente Gioia , recad ero y maestro del o ficio de zap atería. ― Esteban Belmon te , profesor de gi mnasia y administrad or de la casa. ―Además, tod os sabe n música y tie nen pr áctica e n la docencia d e niñ o s, tanto en las ciencia s co mo en la catequesis.‖ Recibidos por el sacerdote Pedro Bartolomé Ceccarelli, párroco de San Nicolás de los Arroyos, cu y a población tenía colegio pero no contaba con p ersonal para dirigirlo, r esuelven p ermanecer unos días en Buenos Aires, dond e – según escribiría el 30 de diciembre el padre Cagliero a Don Bosco: ―Consider an nuestra llegada como una bendición de Dios así el Arzobispo como los párrocos, los jesuitas, los bay on eses, los laz aristas, los dominicos, porque entre ellos no ha y casi ningún italiano‖, misiva donde aludía al gran n úmero de italianos – 384 Epistolario di S. Giovanni Bosco cit., II, núm. 1366 . Publicada en la Revi sta Eclesiástica del Arzobispad o de B uenos Aires, Nº 34 (1934) p .197. IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 551 aproximadamente 30.000- , que residían en Bue nos Aires y a que ―un solo sacerdote cuidaba de ellos‖. Quedaron en Buenos Air es el padre Juan C aglie ro, quien -como inspector y visitador sal esiano- atendería las residencias de Buenos Aires y de San Nicolás, el padre J uan Bautista Bacc ino, y el coadjutor y c atequista Esteban Belmonte 385 . El 21 de diciembre de 1875 partían por tren – tra y ecto que completarían por vía fluvial-, los siete Salesianos destinados a San Nicolás de los Arro y os (Pcia. De Buenos Aires). Llegan el 22 para fundar el primer colegio salesiano fuera de Italia, del que fue su superior el Padre J osé Fagna no. El 25 y 26 d e marzo de 1876 se celebró la solemn e inauguración presidida por el Arzobispo Monseñor Federico Ane i ros 386 . 3.2.2. Segund a expedici ón Salesi ana : llegada a Bueno s Aires (1876) El arzobispo Aneiros en un primer momento consideró poco propicio el fundar una casa en Buenos Aires debido a que, seis meses atrás sectas masónicas – en su mayoría compuestas por italianos -, 385 Bruno, Cayetano, S.D.B . Los Salesia nos y las Hij as de Mar ía Auxiliador a en la Argentina Vol umen primero, op.cit. pp. 43 - 49 386 Publicación de la Casa Salesiana P ío IX, celebrando el 1 25 aniv er sario 18 78 - 2003 , p. 3 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 552 habían incendiado el Colegio del Salvador; pero la insistencia de los cofra d es de Nuestr a Señ ora de la Misericordia pa ra que al gunos de los Salesianos quedasen en Buenos Aires para atender a alrededor de treinta mil italianos que e n esos momentos se hallaban diseminados por los barrios de la capital, hizo cambiar al Arzobispo Aneiros su consideración sobre el e stablecimiento de los S alesianos en Buenos Aires y ello determinó que escribiera a Don Bosco el 18 de diciembre de 1875: ―Fortificados con la bendición de Pío IX, harán mucho bien no solo en San Nicolás, sino también en esta capital, donde es convenientísimo que tengan una c asa, no sólo para facilitar las comunicaciones con Vuestra Reverencia, sino porque el bien que podrán hacer aquí es inmensamente super ior al que podrán hac er en San Nicolás 387 ‖. Transcurridos casi diez meses de la lle gada de los salesianos a la Ar gentina – el 7 de octubre de 1876-, escribía don Cagliero a don Bosco: Tendremos, pues, Mater Miseric ordiae en el c entro; San Carlos en el oeste; la Boca al sur c on su oratorio; con lo que ya es suficiente para Buenos Aires. Después, ¡ a la Patagonia, a la Patagonia! 388 ‖ 387 Cfr. Bruno, Cayeta no, S.D.B. Los Salesianos y las Hij as d e María Auxiliad ora en la Argentina, op. cit. pp. 43 - 44 388 Archivo Central Sale siano, Roma, 31/22 , Argentina -Bue nos Aires. En: Bruno, Cayetano. ―Los Salesianos y...op.cit. p. 55 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 553 Ante las reiteradas soli citudes, don B osco dec ide enviar otras dos expediciones al Río de La Plata: 1) de veintidós reli giosos en 1876, catorce de los cuales llegaron a Bue nos Ai res el 13 de diciembre; diri gidos por el s acerdote Francisco Bodra tto; y 2) de veintiséis sacerdotes en 1877, presidida po r el presbítero Santiago Costama gna a quien acompañaban, e ntre otros, los padres José Vespignani – en calidad de prefecto- y Domingo Milanesio; todos de destacada trayec toria en la Argentina 389 . 3.2.3. Lo s Salesianos y la primera E scuela de Artes y Ofic ios en Bueno s Aires La ma yor parte d e los inmigrantes ll egados a la Argentina fueron italianos y españ oles; encontrá ndos e en Buenos Aires la ma y or concentración de italianos que llegaron a representar – a la lle gada e inicios de la educac ión s alesiana-, alrededor del 60% de la población. La llegada de los S alesianos y su labor en la I glesia Italiana de ―Mat e r Misericordiae‖ pe rmitiría que don Cagliero e scribiera a don Bosco: 389 Cfr. Bruno, Ca yetano, S.D.B . Los Salesianos y las Hijas d e Ma ría Auxiliador a en la Argentina, op. cit. p. 5 6, 59 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 554 ― En nuestros confesionarios se confiesa a la g ente en todas las len guas; italiano, castellano, lombardo, genovés, napolitano, piamontés y sus compuestos, y acuden porque lo s entendemos e n todas ellas‖ 390 . En el caso particular de la comunida d italiana – como ge n eralmente sucedía c on las comunidades ex tranjeras- se hallaban agrupados y tendían a conservar su idioma y cultura de origen, lo que logra b an mediante la creación de sus propias escue las, y ens eñando en su propio idioma. A tal punto que la comuni dad italiana llegó a organizar un Congreso Pedagógico donde planteaba la necesidad de ―educar italiana ment e‖ en las escue las de nuestro país. Ello no sucedió con los Salesianos, quienes ante s d e viajar se dedicaron al ap rendizaje de la lengua castellana, recibiendo lecciones del cónsul Gazzolo quien aceptó impartirlas en e l colegio salesiano de Varazze; tal es así que a pocos días de su arribo -el 23 de diciembre- ―habían comenzado a d ar catecismo a niños y niñas en castellano‖ 391 ; lo que llevará a decir muchos años después al padre V espignani, refiriéndose a la comunidad de la Mater y al ac cionar del padre Costamagna : ―Para reproducir ese cuadro de vida salesiana h abría que pintar al vivo el carácter singular d el padre Costamagna en la 390 ACS, Roma, 31 /22, Argentina – Buenos Aires. En: Br uno, Ca y eta no, op. cit. 391 Cfr. Bruno, Cayeta no, S.D.B. Los Salesianos y las Hij as de María Auxiliadora en la Argentina, op. cit. p. 5 3 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 555 plenitud de su juventud. Era activísimo, incansable y al mismo tiempo siempre alegre y d e buen humor, aún cuando hacía observac ion es y daba algún reto. Ya no p ermitía que nadie hablase italiano hasta que hubiera aprendido el castellano. Para estudiarlo bien, escribía en la puerta de su cuarto desde arr iba hasta a bajo todas las frases que llamaba n más la atenc ión, y al e ntrar y s alir de la pieza las repetía como int erminable letanía‖ 392 . Transcurría el año 1876 y dos v oluntades abrían de unirse par a dar na cimiento en Buenos Aires a la primera Escuela d e Artes y Oficios: Padr e Juan Cagliero Dr. Eduard o Carranza Sacerdote, enviado por don Bosco para implantar la Ob ra Salesi ana. Ya e n el año 18 76 pensaba fun dar en Bueno s Aires una Escuela d e Artes y O ficios siguiendo el modelo d e las q ue funcionaban en T urín y en Génova. No tenía n i medios económico s, ni local; per o sí d isponía de maestros d e Artes y Oficios y de sacerd otes capacitado s para dir igir una institución de esa naturaleza. Abogado, era el Presidente de las Conferencias Vice ntinas y co mo tal había recibid o el legad o de una piad osa señora, cuy a voluntad había sido el destinarlo a la f undación de un asilo para niños pob res. La suma de dinero resultaba exigua por t ratarse de m o neda antigua, y solo alcanzaba p ara alq uilar una casa, haciéndose necesario el concurso d e otros ap ortes. 392 Ibídem, pp. 5 9 - 60 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 556 Por un acuerdo celebrado con el Dr. Eduardo Carranza y Viamont ( Presidente general d e la Sociedad de S an vicent e de P aul en Buenos aires) y el Presbítero Dr. J uan Cagliero s.s., los Salesianos se hacen c argo de la ―Escuela de Artes y Oficios‖ de Bue nos Aires; escuela qu e fue la p rimera de su tipo no solo en Ar gentina sino en América. Se abrió en el mes de ma y o d e 1877 y al frente de l a m isma se desempeñó el Padre Francisco Bodra tto 393 . 3.2.3.1 La Escuel a de Artes y Oficios y la Sociedad de San Vicente de Paúl La primera confere ncia Vicentina fu e creada en Buenos Aires el 24 de abril de 1859, por el Comandante J ulio Amadeo Andr é -Fouët. Co nstituida en sociedad, decidió en sesión del 6 de fe brero de 1869 fundar ―una c asa de Artes y Oficios‖. Comenzó rec olectando fondo s del vecindario d e Buen os Aires pero el plan de fundación quedó pendiente hasta que la ll ega da de los Salesianos puso nuevame nte sobre el tapete la cu estión; tal es así que en la sesión del 21 de abril de 1876, queda expresada en el acta de la misma: Habiéndose ―leído una noticia escrita por el padre Cagliero, sobre va rias escuelas de Artes y Oficios que ex isten en Europ a fund adas por los Padres Sal eses, a cu ya 393 Cfr. Publicación de la Casa Salesiana P ío IX, ce lebrando el 125 aniversario 1 878 - 2003 , p. 3 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 557 congregación pert enece dicho padre, y sobr e la posibilidad de plantear un establ ecimiento de esta clase en Buenos Aire s, se discutió extensamente so bre la oportunidad de fundar el que el Consejo tiene proy ectado desde much o tiempo atr ás‖ 394 En mayo se reunirían el Padre Cagliero con el Presidente General y los Presidentes de la conferencias particulares de la soci edad para firmar el contra to, en el cual se estipulaba que los Salesianos se encargaría n de la dirección, administ ración e instrucción, y la sociedad sería quien proveería de l os medios para la instal ación de la casa, d e su protección y tutela, hasta que pudiera tener vida propia. Para llevar a cabo el compromiso asumido, el P adre Cagliero solicitó a Don Bosco: un dir ector, un maes tro de escuela, un encuaderna do r, un sastre y un zapatero para dirigir los talleres. P ara la carpintería se agregaría el coadjutor, residente en San Nicolás, Bartolomé Scavini. Hacía especial rec om endación respec to a las condiciones que de bí a reunir quien asumiera el carg o de director: ―Este director d eberá se r bien el egido (créame a mí que estoy en el lugar); deb erá alternar con p ersonas de cuenta, y conquistárselas todas con sus cualidades pe rsonales. Deb erá amañarse para incrementar la casa, única de este g énero, deseada por buenos y malos, casa d e A rtes y Oficios, 394 Extracto de las Acta s de Sesiones de los Vicentino s (Cuaderno manuscrito del P. Raúl Entrai gas) Archivo Ce ntral Salesia no, Buenos Aires, C aja Pío IX, 7.24 LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A 564 En 1888 el doctor Juáre z Celman, presidente de la Nación, visita el Colegio de Artes y Oficios y enví a al Honorable C ongreso de la Nación un pro yecto de ley dond e pide se acuerde un subsi dio de $ 20.000 al ―Colegio Pío IX‖, por ser la ―única escuela de Artes y Oficios exist ente en el país‖. Proy ecto que se convirtió en ley y qu e repre s enta el primer reconocimiento oficial del gobierno argentino a la labor salesiana . La s autoridades – inclu sive las que habían e stablecido el laicismo escolar- se s entían atraídas por la labor humanitaria y l a simpatía que despertaban los niños por su ahínco al trabajo y por la alegría qu e demostraban en sus juegos y competencias desplegadas en el patio en sus momentos de recreación. Durante sus dos presidencias el General Julio A. Roca visitó con frecuencia el c olegio y respaldó sus ge stiones. También al ser eleg ido Presidente de la Na ción el Doctor Luís S áenz Peña, hizo su primera visita como tal al Colegio P ío I X. Lo mismo sucede en ocasión de inau gurarse los nuevos pabellones y el Observatorio Meteoroló gico en el año 1896, donde cue ntan con la presenc i a del Doctor J osé Evaristo Uriburu, Presidente de la república, quien deja en el Libro de Oro de la institución e stampados con ceptos de admirac ión 402 . El Colegio P ío IX c recía y e n el año 1895 quedó sólo para internos con sus s ecciones de estudiantes y artes anos; creándose p ara 402 Otegui, José María. La Escuela Téc nica...op.cit. pp. 4 5 - 47 IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts 565 los ex ternos en calle por medio el C olegio San Francisco d e S ales, crónica que será citada el 15 de febre ro: ―Vuelven los estudiantes. Este año no se aceptan externos, pues ya s e ha ab ierto (para ellos) l a inscripción en San Franc i sco‖ 403 . En 1897 el Pío IX es visitado por el destronado cacique Manuel Namuncurá quien había sido recomenda do por el ex presidente L uis Sáenz Peña para poner a su hijo en el coleg io. Ceferino – apa drinado por Don Ca gliero y por el doctor Sáenz Peña -, in gresa como inte rno el 20 de septiembre 404 . Ceferino N amuncurá, bautizado como el ―lirio de las pampas patagónicas‖ por sus biógrafos cat ólicos, nac ió en Chimpa y e l 26 de ag osto d e 1886. Era hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá y de la cautiva criolla Rosario Burgos. Fue bautizado por el misionero salesiano Domingo Milanesio, ll amado "el apóstol de los aboríge nes" el 24 d e diciembr e d e 18 88, en una de sus correrías apostólicas por el río Negro, en Chimpa y , adonde el cacique Na muncurá se h abía retirado de spu és de haberse rendido al General Roca e l 5 de ma yo de 1884. Cuando tenía once años le pidió a su padre que lo mandara a estudiar po rque quería ―s erle úti l‖ a sus hermanos de raza a y udándolos a superar su discriminac i ón social y económica . 403 Crónica del Colegio P ío IX, Buenos Aires, Arc hivo Central Salesia no. Caj a Pío IX, 7.9 , Ag osto de 2 005 404 Cfr. Los Salesianos y las Hijas d e María Auxiliado ra en la Argentina, o p. cit. vol. Segundo, pp 35 - 37 [Document text truncated for crawler view.]