Full text
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Departam ento de
TEORÍA E HIS TORIA DE LA EDUCAC IÓN Y
PEDAGOGÍA
PROG RAMA de DOCT ORADO
LA CALI DAD DE LO S S IS TEM A S EDUCATIV OS :
PA S ADO, PRESEN TE Y FUT URO
TESIS DOC T ORAL
TÍTUL O:
LA EDUCACIÓN TÉCNICA
en la ARGENTINA M ODERNA
(1875-1930)
Incidencia del Movimiento
“Arts and Crafts”
y el protagonism o Salesiano
ALU MN A:
CL EMENTINA L E ONOR MA RTÍNEZ de L EMBO
DI REC TO R A:
CONSUEL O FLECHA GA RC ÍA
LA PL ATA – ARGEN T INA - 2 007
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
II
El Ornamento de la Portada perte nece al diseño de William
Morris para su obra: “Los trabajos de Ge of frey Chaucer”
I. - Introducción
III
ÍNDICE
I .-Intr oduc ción
1. -Pres entación ......................................................................... 12
2. -Met odología .......................................................................... 41
3. - F uentes .................................................................................. 55
3.1 Fuentes documentales …………..… …………….… ... .....…….... 57
3.1.1 Archivos.................................................................. 57
3.1.2 Ministerios de Educac ión.............................. .......... 58
3.1.3 Bibliotecas............................................................... 58
3.1.4 I nsti tuciones educativas........................................... 58
3.2 Fuentes bibliográficas
3.2.1 Libros .……………… …..…..………… ………........ …….… 59
3.2.2 Periódicos y R evistas…………………......……..... 89
II. -La Argentina de la época
1. - La Ar gentina l i bera l y m erca nti l
y su repercu s ión en la educación
1.1. Antecedentes.….......………………………………..….. 94
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
IV
1.2 El liberalismo en lo económico ….…………….............. 95
1.2.1 Crisis económica …..………..…….…….…........... 98
1.2.2 La C ampaña al Desierto ….…………….…..…...... 101
1.3. Papel de la educac ió n en la formación del nuevo
Argentino………………………...……….…………….. 103
1.3.1 Educación para la clase dirigente..……..…...….... 111
1.3.2 Educación para la clase media…..………… .......... 114
1.3.3 Educación para la clase obrera…..……………...... 115
2.- La inmigrac ión ……………………………………...……....... 117
2.1 Principales corrientes inmig ratori as ….........……….…... 122
2.2 Consecuencias socioec onómi cas ….......….................... .. 124
2.3 Consecuencias culturales ...………….......…..…..….….. 125
2.4 Los inmigra ntes y su inserción laboral ..........………...... 128
3.- Buenos Aires y el interior ………………………………..…... 129
3.1 Capitalidad de B u enos Aires ….……......………….......... 130
3.2 La generación del ochenta ………….......……………...... 130
3.2.1 Política económica …………….....………..….…... 137
3.2.2 La educación laica ……………….....………........... 142
3.3 Los católicos y el régimen.………………......………...... 145
3.3.1 Situación relig io sa y moral de Buenos Aires
en 1875…................................................................. 152
I. - Introducción
V
3.4 El proceso radical ……………..........……………….…... 155
3.4.1 Clase media y educación (1900- 1930)..….....….….. 168
4.- El Sistema Educativo Argenti no ……………..……………… 171
4.1 Base s constitucionales y legales…………......…….…..... 172
4.1.1 Constitución de la Nación Argentina
1853/ 1860 ………..………….…....…..……..…… 173
4.1.1.1 Preámbulo ……………....………..……….. 174
4.1.2 Artículos referidos a educación: .............................. 177
4.2 Ley e s fundacionales del Sistema Educativo
Argentino ……….......…...……………………….…...… 181
4.2.1 Ley de Educación de la Provincia de
Buenos Aires Nº 988 de 1875 ……...……......…… 189
4.2.2 Ley de Educación Común Nº 1420 de 1884......….. 194
4.2.3 Ley e s de subvenciones …………………....….…... 199
4.2.4 Ley de libertad de enseñanza Nº 934 de 1878....…. 201
4.2.5 Ley Láinez Nº 4874 de 1905 ……………....…...... 204
4.3 El sistema educativo y la política
educacional …………………………………......…....…. 206
4.4 Organización del sistema …......…………..…….….…… 212
III. - La Educació n Técnica; de la Rev olución
Industrial a las Artes y los Oficios
1. - Int ro ducci ón .- … ………………..........…………….……... 229
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
VI
2. - A ntecedentes ....…………………….......……………….… 233
A. -La Revolución In dustrial ……….......…..…..….…. 233
2.1 La R evolución Industrial en Europa …..........….....…...... 239
2.1.1 I n glaterra……………………….......…...…...……. 242
2.1.2 Francia …………………………..........……......…. 264
2.1.3 Alemania ……………………...…...............……... 273
2.1.4 I talia …………… ………………...............…......... 275
2.1.5 España ………………………….........................… 282
2.2. La R evolución Industrial en América…….…….............. 294
2.2.1 Estados Unidos …………………..…....…..... ......... 295
2.2.2 Bra sil ……...………………………..…..........…… 299
2.2.3 La R evolución Industrial en Argentina ............…... 310
2.2.3.1 El modelo agro exportador……….........….. 315
2.2.3.2 La mano de obra barata y la niñ ez
explotada................... .........................…..... 316
B. - El Movim iento Arts & Crafts
(Artes y Ofi cios) …...…….....…………………... 322
2.3 Primeras reacc ion es al abuso de la mecanización …........ 326
2.3.1 Henry Cole pionero del diseño moder no …. .…...... 327
2.3.2 John Rus kin (I nglaterra)y
Euge n e Viollet- le -Duc (Francia)............................. 329
2.4 La mod ernización y su arribo a tr avés del diseño .…....… 332
2.5 I n glaterra……………………………………......….......... 335
2.5.1 William Morris (1834-1896) y el renacimiento
de los oficios .…..…................….….................…. 336
I. - Introducción
VI
I
2.5.2 El diseño gráfic o y el diseño tipográfico…....……. 348
2.5.3 La consolidación del Modern Style y del
Arts & Crafts …….………....……….................…. 354
2.6 El Modernismo en Francia – Art Nouveau .....….…........ 361
2.7 El Modernismo en I t alia – L ib ert y ……....................…... 377
2.8 El Modernismo en España ( Ramón Casas -Alex andre de
Riquer) …...............................................……….……..…. 387
2.9 El Moder nismo en Alemania..........………………..….… 409
3. - La s grand es e x pos i cion es ................................................ 426
IV.- La Edu cación Técnica Arg entina -
Protagonis mo Salesiano e incidencia del
Movimiento Arts And Crafts
1. - Antecedente s y ev olución de la Educ ación
Técnica seg ún varios autores . ........................................ 451
2. - D esarrollo de la educación técnic a hasta 187 5
2.1 Durante la época colonial …........……………....……..… 468
2.2 Entre 1810 y 1875 ……................... .................................. 477
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
VIII
3. - La Ed ucación Técnic a entre 1875 y 1930.
3.1 En escuelas de g estión es tatal
3.2 En escuelas Sa lesianas d e gestión priv ada
3.1 Educación Técnica en escue las d e gestión estatal…......... 479
3.1.1. Anexos de capacitación técnica e spe cífica en
colegios nacionale s d e educación media................. 480
3.1.2.Reformas a partir de 1899 ……...........…….…..……508
3.1.3 Proyecto del Ministro Osvaldo Mag nasco –
1900 ......................................................................... 513
3.1.4 Proyecto de Emilio Gouchón- 1905………............. 514
3.1.5 Proyecto de Carlos Saavedr a Lamas- 1916…......... 515
3.1.6 Fundac ión d e la Escuela Industrial de la
Nación 1898............................................................ 522
3.2 En escuelas Sale si anas de gestión privada……...........….. 546
3.2.1 Llegada de los S alesianos a San Nicolás de los
Arroyos (1875) ................ ........................................ 549
3.2.2 Segunda expedición Salesiana, llegada a Buenos
Aires (1876)..…….……….....…………………...... 551
3.2.3 Los Salesia nos y la primera Escuela de Artes y
Oficios en Buenos Aires ……….……………......... 553
3.2.3.1 La escuela de artes y Oficios y la
sociedad de Sa n Vicente de Paúl................. 556
3.2.4 El Colegio de Pío IX de Artes y Oficios de
Almagro (1878).....………………………............... 562
3.2.4.1 Síntesis cronológica del Colegio Pío IX....... 582
3.2.4.2 Testimonios de Presidentes Argentinos........ 594
3.2.5 Aspectos fundamentales que guían el accionar
Salesiano................................................................. 597
3.2.6 Desarrollo de la Educación Técnica Sal esiana
hasta 1930………………………………................ 611
I. - Introducción
IX
3.3 Cronología de l a Educación Técnica en la Argentina
Mo derna: Estatale s y Sal esianos........................................ 618
4. - La Ob ra Salesia na en la Patagoni a
4.1 Antecedentes de la Comarca ............................. ................. 629
4.2 La expedición al desierto................................................... 630
4.3 Una Misión en el confín del mundo: L a p resencia
Salesiana en las I sl as Malvinas......................................... 641
5. - Inc idencia del M o vim iento Art s and Craft s
en la Obra S alesiana .......................................................... 643
V. - Descifra miento de fuentes potenciales
no escritas y su vinculación con
fuentes concre tas .............................................. 671
VI.- Conclusio nes .................................................. .. 679
VII.- Fuen tes y Biblio grafía ............................. 725
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
16
las partes que nos pe rmiten inferir que los responsables de la
educación popular r econocían la ne cesidad de la aplicación d e una
nueva modalidad de enseñanza, complementaria de la educación
primaria, para los niños que se encontraban ob ligados a ganarse la
vida; y al mismo tiempo el cierre que el auto r hace de su propuesta
pone en eviden cia algunas de las razones que, e n parte, pudieron s er
las causas por las cuales se retrasó muchos años la concreción de la
puesta en marcha de las citadas escuelas en el ámbito estatal:
Revista de Educación 2 , Año I , Nº III de Septiembre de 1881 .
Entre las pá ginas 199 y 212, firmado por M.Calandrelli con
fecha 6 de septiembre de 1881, se encuentra un artículo
referido a las ―Escuelas comunes y su natura l eza‖, el que
contiene XV apartados , de los cuales he sele ccionado lo
siguiente:
I. Escuelas comunes y su naturaleza(...)
II . ¿La enseñanza primaria, de la manera c omo ho y se
entiende, se c omplet a á si misma?(...)
III . Fin inmediato y fin remoto de la enseñanza pri maria:
(. .. ) ―Es menester que los conocimientos g en erales se
conviertan en inspiración y guía de los actos de la vida,
ennobleciendo el carácter individual de quien los posée (sic) ,
noviembre de 1858 bajo la den o minación Anales d e la edu cación común, y en
cuyo p rimer número S armiento expresa co mo justificación : " El objeto espec ial
de esta p ublicación es ten er al público al co rriente de los esfuerzos q ue se ha cen
para in troducir, organiza r y generalizar un va sto sistema de ed ucación." -.
2 Buenos Aires (P rov.) Dirección General de Escuelas. Rev ista de Educación. Año
I, Nº III. Septiembre de 188 1.pp. 199/2 02
I. - Introducción
17
y formando el temple del obrero, del artífice, d el artista. Es
necesario, en otros términos, que á este fin inmediato de la
instrucción primaria suc eda otro de carácter más práctico y
positivo, más útil y productivo para la juventud, p or medio del
cual pueda ésta asegurar su vida y su porvenir‖(... )
(...) ―Se ha ce evidente, en consecuencia, una escu ela pr áctica,
como complemento de la escuela teórica, un a enseñ anza
aplicada, como término de la enseñanza abstracta, un fin
remoto como remate y c omplemento del fin inmediato de la
enseñanza primaria. Porque ésta, del modo c omo es tá al
presente organizada, no responde a la m ente de la
universalidad en achaque de enseñanza popular. Si el Estado,
se dice, está en la obligación de difundir l a inst rucción en l as
bajas capas sociales ¿puede dejar á la acción indi vidual la
suerte de los alumnos que no pu eden alcanzar con sus medios
particulares una posi ción social útil y provechosa, al paso que
á las clases más elevadas de la sociedad proporcio na todos los
medios para c ons eguir carreras profesionales?‖(...)
IV. Escuelas de Artes y Oficio s:
―Esta série (sic) d e reflex iones nos ha llevado naturalmente á
esta conclusión: L a enseñanza primari a, para la generalidad
de los niños, ti ene su complemento en las escuelas de
aplicación, vulgarme nt e llamadas escue las de Artes y
Oficios.‖...
(...) ―Las es cuelas de apli cac ión son una continu ación de las
escuelas comunes, vinculadas por medio de una enseñanza
especial que se desarrolla y aplica al mi smo tiempo en las
escuelas de Artes y Oficios. En éstas no d eben, ni pueden
entrar sino los alumn os que hayan cursado todas las
materias...‖
(...) ― Los alumnos que s alen de la enseñanza p rimaria tienen
todos el derecho de entrar en las escuelas especiales en que s e
resumen los conocimientos generales adquiridos y s e aplican
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
18
á las artes ú oficios á que se sienten por naturaleza inclinados.
En virtud de la equidad y justicia con que debe procederse en
la e nseñanza popular, es for z oso a dmiti r que cada es cuela
primaria deba vincularse con una escuela de aplicación. Se
opone únicamente á su exacta ejecución la falta de
recursos para costear tantas esc u elas d iferentes c on un
objeto único. 3
Continúa haciendo referencia a la escuela de la Villette
de Francia, expone el pr ograma y los oficios y artes que en
ella se imparten y continúa:
(...) ―En esta escuela, sin embarg o, concebida bajo el plan de
la escuela en el taller , no puede darse á l a instrucción
primaria toda la atención que merece, porque en cierto modo
se sacrifica la enseñanza primaria en áras (sic) del trabajo
manual...‖
Y conclu y e este apartado criticando a la escuela de la Villette
por pertenecer a la inicia t iva privada.
V. ¿ Deben las escuelas de aplicación s er costeadas por el
Estado?:
(...) ―Si el Estado costea la educación común y l a instrucción
primaria, deb e él tambié n costear las escuelas d e aplicac ión
como complemento de aquéllas‖...
VI. Inconvenientes y dificultades.- Soluciones:
(. .. ) ― 3º La s escuelas de Artes y Oficios, remate y
complemento de la enseñanza primaria, deben ser costeadas
3 el destacado m e pertenece.
I. - Introducción
19
por el Estado, y estar, en lo posible, vinculadas con cada u na
de las escuelas comunes, bajo el plan del taller en la
escuela.‖...
Continúa con un po rmenorizado análisis de l o costoso que
puede resultar al Estado lo planteado, y termina proponiendo la
creación de un número reducido de escuelas de apl icación, las q ue a su
vez deben solventar sus gastos con el auxilio de comisiones de vecinos
de c ada Muni cipalidad; y además, al referirse al número reducido de
alumnos que pudiere haber en la campaña – para la enseñanza de la
agricultura y cría de ganado, etc. – expresa q ue basta ría ― con un
maestro hábil y esp ecialmente preparado, par a no aumentar los
ga stos ‖( ...)
Los apartados V II a X IV tratan de la educación secundaria y
superior, y en el apartado XV expresa a modo de conclusión:
(...) ―Resumiendo todas nuestra ideas, lle gamos á establecer lo
siguiente:
1º Que las escuelas primarias tienen su complem ento en
las escuelas de aplicación ó sea de Artes y ofic ios ;
2º, 3º, 4º y 5º:.. que la enseñanza secundaria...‖
Y cierra con el 6º, expresando :
―Que est e plan de e studios, finalmente, sería el más
conveniente y adaptado á las condiciones actuales del país, el
cual, al lado de médicos, abogados é in ge nie ros dist inguidos
de que abunda, necesita ho y de hombres que arranquen á la
tierra las riquezas que esconde en su seno y sor prendan á la
industria y al come rcio el prodigioso secreto que e ngrandece á
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
20
las naciones y proporciona á sus hij os bienestar, prosperidad y
riqueza.‖
El fin de esta perorata, sin necesidad d e un análisis muy
exhaustivo, nos deja en c laro el por qué, r ecién en 1917 vieron la luz –
en el ámbito estatal-, las escuelas de Artes y O ficios.
Para ello se consideró necesario adentrarse en la interpretación
histórico sociológica de la Argentina de finales del Siglo XIX,
abordándose en el Capítulo II , apartado 1., el análisis de su inserción
en la división internacional del trabajo, donde el papel protagónico d e
la llamada ―generación del ochenta‖ – re spon diendo a intereses
foráne os -, ca mbi a las incipientes industrias que permitían a Buenos
Aires y al int erior, ba starse a sí mi smos por la importación de
productos manufacturados en el extranjero y la consecuente
desaparición de las mismas que conlleva la vuelta a la primitiva
actividad agropec ua ria.
Aumento de la a ctividad agropecuaria por efectos de la
demanda, que trae rá ap arejada la exigencia de extender las tierras
aprovec h ables; 20.000 le gua s s e conquistarán mediante el
sometimiento, dispersión o exterminio de las tribus de indios que
dificultaban los proye cto s de las minorías selectas de poder.
Al mismo tiempo, fue mu y importante el papel jugado por l a
inmigrac ión por sus co nsecuenc i as en la conformación del nuevo
argentino; y aunque la educación siempre estuvo presente en las
I. - Introducción
21
discusiones de la clase dirig ente éstas dife rían en muchos aspectos
pero en lo que sí coincidían tanto los seguidores de Sarmiento como
los de Alberdi era en la consideración de que era necesario abandonar
los rasgos hispano criollos y aspirar a la inmigración de poblaciones
del norte de Europa, a las que ellos considera ba n ―cultas‖, tomando
co mo modelo de sus aspiraciones al hombre inglés. Aspiraciones que
se vieron frustradas debido a que los inmigrantes en su gran ma yor ía
provinieron de I talia y España.
La educación se popularizó, bajaron los índi ces de
analfabetismo; pero las diferencias se mantuvieron:
La Universidad educará a la clase diri gente, con
preponderancia de las carrera s d e Derecho y Medicina.
La educación para la clase media, pensada en la
preparación de ―funcionarios portuarios‖ individuos
discretamente cultos p ero fund amentalmente dependientes.
Enseñanza media para la formación de m aestros, bachilleres y
peritos merca ntiles.
Y la educación para l a clase obr era, considerada como
clase baja, para la faena y la cosecha o actividades semi
artesanales; tareas para las que no se requerían ni estudios
primarios completos.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
22
La inm igración mereció un tratamiento especial, y d e ella nos
ocupamos en el apartado 2., pudiendo inferirse que la apertura del país
a la misma constitu y ó la promoción al cambio e conómico y social, y
aunque el país poseí a un a cultura bien d efinida la y ux taposición de los
rasgos culturales criollos con los e x tranjeros produjo modi ficac iones
en las costumbres, en la economía, y en la cultura. Y si la ma y oría
fueron italianos y españoles, también ll eg aron turcos, sirio -libaneses,
suizos, france ses, gitanos, inglese s, alemanes, ruso s, armenios, galeses;
con la suma de sus diferencias en la relig ión y en la lengua .
En el apartado 3., se abordaron temas como la capitalidad de
Buenos Aires y sus relaciones con el int erior, dá ndosele espe cial
tratamiento al pro yecto de la llamada Generación del Ochenta, cu y o
programa es posi ble que ha y a sido el más estable, plasmado con una
dinámica de largo alc ance por una élite argentina, y que mar có el perfil
asumido por el país hasta gran p arte del siglo XX; libera lismo
sostenido como ideología por la Generación del Ochenta, que será un
liberalismo positivista y pragmático.
En el proceso de inte gración económica mundial, nuestro país
se amoldó a la estrategia económica d e entonce s ― I n glater r a será el
taller del mundo y América, la granja‖. Exportáb amos carnes y granos
e importábamos manufacturas, con lo qu e s e gestaba la decadencia
posterior.
I. - Introducción
23
Un papel mu y importante es el que jue ga el ferrocarril, el qu e
comenzó a tend erse en la segunda mita d del siglo X I X y aunque su
inicio se concretó con c apitales y mano d e obra argentina, rápidamente
el capital extranjero – el ing lés, y en menor medida el francés, con
privilegios y subsi dios-, asumieron el papel prot agónico en el control
del transporte, al que se a gregó el de los s ervicios de telégrafos,
teléfonos, compañías de ti erra s, seguros, bancos, etc..., llegando a
controlar las llave s d el sistema productivo.
El Estado como responsable de la educación asum e el deber de
garantizar la ―educación pública‖ o se a dar a cce s o a todos, en especial
a los más poster gados y mar ginale s, otorgando los bene ficios d e la
mejor educación. La laicidad de la enseñanza surgirá a partir d el
Primer Congreso Peda góg ico I nt ernacional de Buenos aires de 1882 –
llega ndo a ser el argumento de la inmigración el más usado para el
logro de las aspiraciones de los li berales-, y ésta entrará en vigencia a
partir de la sa n ción de la Ley 1420 de 1884.
La relación entre los c atólicos y el régime n, en parte po r la
situación religiosa y mo ral de Buenos Aires d e esos años, qued ará
marcada por diversos acontecimientos; el buen tino calmará los ánimos
y conducirá a una convivencia pacífica y de ayuda mutua que se
mantendrá – con algunos altibajos-, a través de la historia argentina.
Muchas serán las pr esidencias que se sucederán hasta 1930;
entre ellas el pro ceso radical (1916-1930) al que denominaban
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
24
―Gobierno de la pl ebe‖ , que hará lle gar al poder a sectores sociales
muy distintos a los de la generación del 80, unos del tronco criollo y
otros de origen inmigrante, quienes aspiraban a a bandonar la posición
marg in al de sus p adres e inte grarse a la sociedad. Igualmente ello no
hizo mella para que la estructura económica siguiera fundada en el
latifundio y el frigorífico, sin modi ficarse la situa ción de las cl ases no
poseedora s ni el régimen de producción.
Los sectores medios qu e procuraban ampliar su participación
en el poder políti co tenían acceso a los estudios secundarios pero estos
resultaban nulos como salida laboral; produciéndose ente 1890 y 1908
la diversificación del nivel medio que intentará ofrecer otros it inerarios
a través d e diversas instituciones que dieron per fil al bachillerato, a la
enseñanza norma l, comercial, técnica, agrícola y artística.
En el apartado 4.- abor damos la consoli dación del Sist ema
Educativo Argentino, partiendo de la Constitución Nac ional
(1853/1860) y de cuyos principios de unidad, p luralismo y libertad
surgirán las leye s fundacionales:
Ley de Edu cación de la P rovincia de Buenos Aires 988 de
1875,
Ley d e Educación Común Nº 1420 de 1884.
Ley e s de subvenciones.
Ley d e libertad de enseñanza 934 de 1878
Ley Láinez Nº 4874 de 1905
I. - Introducción
25
Principios sobre los que se desarrollaron las políticas
educativas que dieron lugar al crecimiento del sis tema, y
especialmente a la educación secundaria c uyo efecto recayó
principalmente e n las clases medias.
La Educ ación Técnica, fue examinada tom ando como punto de
partida los primeros esbozos formativos y desarroll ando dos puntos a
los que considera mos cl aves y que son:
A. - “La Revolución Industrial” y el consiguiente nacimiento de
B. - el Movim iento artístico “Arts and Crafts”
Para el a bo rdaje del análisis de la Revolución I ndustrial s e
eligier on los país es europeos y americanos que tuvieron mayor
incidencia e n el desarrollo de la industria argentina.
Comenzamos por In glate rra país que po r ci erto período de
tiempo fue considerado el único ―taller del mundo ‖, lo que nos llevó a
aceptar – siguiendo a H obsbawm 4 -, que la definición de revolución
industrial va unida a un conjunto de transformacione s económicas y
sociales que caracterizaron el proceso del desarrollo de la industria y
del comercio, y que h izo que tradicionalmente se considerara a
Ing lat erra como la cuna de este movimiento dado que entró prep arada
en la indus trialización precedida por doscientos años de constante
desarrollo económico.
4 Cfr. Hobsba wm , Eric J. Industria e imp erio. B arcelona, Ariel, 1982, pp. 34 y ss.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
32
inmigrac ión masiv a de extranjeros, siendo los italianos el g rupo m ás
numeroso y que ll ega a dominar la industria alimenticia y d e tejidos;
los alemanes l a cervecera y p apelera, impo rtación de telas y
curtiembres; los armeni os producirán calz ados, y la confección de
ropas será dedicación de judíos y c or eanos.
La educación en Brasil dio comienzo c on la llegada d e los
Jesuitas en 1549 y la Educación T écnica fu e impulsada por los
Salesianos quienes ingresaron en 1883; ello será a través de Escuelas
Agrícolas y d e Ar tes y Oficios o Formación P rofesional. El diseño
gráfico e indus trial -aunque tuvo a Francia como introductor de l a
litografía en el si glo X IX - recién imprimirá sus propios libros a p artir
de 1920, larga etapa pr eindustrial y de infraeducación que hiz o que el
diseño gráfic o mantuvie ra la producción Naif .
La Argentina se distinguió por estar formada por núcleos
sociales homogéneos: l a familia hispana – luego c riolla-, indios y
negros; mano de obra que Sarmiento en 1 845 des cribe como patri arcal
debido a que el hombre ejercía la autoridad moral tanto en la familia
como en la sociedad, aunque el sustento se obtenía de las industrias
caseras ejercidas por la mujer, pero que aún así hizo posible la
extracción de productos naturales y su transformación en bienes de
consumo.
Será la escasez de artesanos entre los s iglos XVI y XV III la que
demostrará la falta de interé s por las artes mecánicas, surgiendo a
I. - Introducción
33
mediados del siglo XVIII como primera s industrias en territorio
argentino: la corambre, l os saladeros y las fábricas de velas y jabón, a
las que se agrega la p roducción de tasajo.
La s primeras fá b ricas moder nas harán su aparición re cién a
fines del siglo XIX, con inst alaciones rudimentarias y mano de obra
femenina e in fantil, para abaratar los costos y aumentar las ganancias.
La Revolución Industrial Argentina se sustentó en la economía
y l a educ a ción; aunque tomando a la e ducación – contraria mente a
Europa y EEUU-, como variable independiente cuya función polí tica
más que económic a no prosperó en el desarrollo de la diversificación
de las propuestas educativas. Y las industrias estuvieron vinculadas al
modelo agro exportador adoptado.
Alrededor de 1880 otr a indust ria que se d estacó fue la minera,
cuy a explotación se se guía haciendo como en la época d el Virreinato,
llevando su falta de con ocimientos técnicos a la inutil ización de las
minas. La incorporación de innovaciones tecnológicas se producirán
recién con la introducción de mano de obra extranjera. Le seguirán la
curtiembre, la industria molinera, la producción lechera, la industria de
la construcción y un gran desarrollo se operará en la confección de
todo tipo de ropas.
B. - El Movimiento “Arts an d Crafts”, - segundo aparta do del
capítulo III-, tuvo su nacim iento en Inglaterr a como reacción al abuso
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
34
de la mecanización, a la degradación del trabajo y a la d estrucción del
ambiente creativo de l art esano producido por la industrialización.
Voces enérgicas e influ y e ntes como las de Rus kin, Gabriele -
Rossetti y otros, fundadores en la últim a etapa del Movimiento
Prerrafae lista -para qui en la artesanía medieval expresaba la felicidad y
el espíritu homogéneo de la socieda d qu e la producía-, se elevaron para
revalorizar la tr adición m edieval de los oficios. Renacer de la tradición
de los oficios qu e vendr á de l a mano del joven poeta, pintor, artista,
artesano y tr atadista William Morris (1834-1896), quien reformó el
diseño y logró c ambiar la actitud de la soci edad y d el que surgirá el
“Movim i ento Artístico Arts and Crafts” , como ejemplo de la
superioridad del ser humano sobre la máquina y del rescate de los
aspectos creativos de la artesanía junto a la producción de la ob ra
portadora d el máx imo nivel de expresión artística . La unión del arte y
la industria, además de elevar el contenido e stético de los productos
proporcionará tra b ajo a los artesanos .
Henry Cole como pionero del diseño moderno vio coronados
sus esfuerzos en la Gran Ex posición I ndustrial Internac ional realizada
en L ond res en el año 1851.
El inglés J ohn Ruskin y el francés E u gene Viollet - le -Duc darán
inicio a l Modernismo y el diseño tanto gr áfico como industrial s e
constituirá en una de m anda de la Revolución Industrial.
I. - Introducción
35
A partir del Movimiento de las Artes y los Ofici os se defendió
el diseño, se retornó a la destreza manual, a la a preciación de los
materiales y de los métodos, pero fundamentalmente se aceptó la
definición del arte acu ñada por Morris: ―expresión por parte del
hombre del placer que halla en su trabajo‖, y que éste fuera
nuevamente ―una felicidad para el qu e lo produce y el qu e lo posee‖ 6
El estilo moderno o ―Arte Nuevo‖, se consolidará teniendo a la
línea como gesto ex presivo, por ello hemos eleg ido para exponer en
esta tesis algunas de las obras que denot an la evolución del
Movimiento a través de alg unos de sus representantes más destacados:
William Morris, B urne J ones, Walter Crane, Arthur He y gate
Mackmurdo, Charles Rennie Mackintosh, Henri de Toulouse - La utr ec,
Jules Chéret, Eugéne Grasset, Héc tor Guimard, Alphonse M aría
Mucha, Adolfo H ohenstein, Le opoldo Metl ico vitz, Aleardo Villa,
Marce ll o Dudovich, Ra món Casas, Alexandre de Riquer, Eudald
Canivell, Ramón Miguel i P lanas, Antoni Gaudi, L luis Doménech i
Montaner, Carlos Ruano Llopis, Pablo Picasso (Período Azul), Otto
Eckmann, Henri Van de Velde, Lazló Mohol y-Nag y , J . Auerbach,
Oscar Schlemmer, Luc ia n Bernhard.
Como cierre del capítulo III, en su apartado 4 - hacemos una
somera referencia a las grandes exposi ciones internacionale s donde se
6 Pevsner, Nicolaus. Los orígen es de la arquitectura moderna y del diseño.
Barcelo na, Gili, 1977 4 pp. 20 - 21
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
36
darían a conocer y c o mpararían los métodos utiliz ados, además de
haber sido el lugar propicio de encuentro de científicos e intelectuales,
iniciando con la de L ond res en 1851 y conclu y endo con la de P arís en
1900.
El Capítulo IV.- La Educación Técnica Argentina –
Pr o tagonismo Salesiano e incidencia d el Movimiento Arts &
Crafts , está conformado por 5 apartados. En el apartado 1. tom amos
como punto de partida los antecedentes y el desarrollo de la Educación
Técnica que ini ciamos con una recorrida po r libros de Historia
Argentina, general y de l a educación, dond e enco ntramos que a demás
de resultar esca so el tratamiento que se hace de la educación técnica
argentina, di fieren en cuanto a sus ini cios, sus prota gonistas y sus
destinatarios.
En el apartado 2., h acemos una breve recorrida d esde la época
colonial hasta el año 1875, y en el 3., partimos de 1875 -llegada de los
Salesianos al país - hasta 1930; dividiendo en este último período a l as
escuelas de gestión estatal en el sub -apartado 3.1 y a las Salesianas de
ge sti ón privada en el 3.2.
La s primeras es cuelas té cnicas de gestión es tatal fueron l as que
funcionaron como Anexos de Capacitación Técnica en colegios
nacionales de educación media, se iniciaron en la s provincias d e Salta,
Tucumán y Mendoza con Escuelas de Agronomía, a las que siguieron
las Escuelas de Mi nería en las provincias de San J uan y Catamarca y
I. - Introducción
37
las Estaciones Agronómicas en Tucumán, Entre Ríos, Corrientes, San
Juan y Buenos Aires.
Fue recién a partir de 1897 con la diversifica ción del Nivel
Medio que dará comienzo la Educación Técnica estatal en Buenos
Aires con la cr eación de l Departamento In dustrial en la Esc uela
Nacional de Comercio y que ex pedirá los títulos de Técnico Industria l
en las especialidades de Quími ca, Mecánica y Maestro Mayor de
Obras, a la que seguirán Escuelas de Comercio, Agricultura y
Ganadería, Vitivinicultura, Arboricultura y Horticultura, en Buenos
Aires, Santa Fe, Entre Rí os, Córdoba, Mendoza, etc...
Podremos observar qu e se siguió manteniendo la educación
clásica para la clase dirigente y s e ensa y aron diversos pro yec tos p ara la
clase productiva, como los de Osvaldo Magnasco, Emili o Gouchón y
Carlos Saavedra L amas; y creándose a partir d e 1917 Es cuelas de
Artes y Oficios, e n ju risdicción nacional.
En el aparta do 3.2 veremos la acción educativa desarrollada por
los S alesianos a partir de su arribo en 1875, El sueño de Don Bosco
fue la evan gelización y educación de los habitan tes de la Patagonia y
ello fue el impulso que llevó a envia r a estas tierras a los Salesianos,.
La s circunstancias y n ece sidad es de l a época hicieron qu e
comenzaran por San Ni colás – donde h abía infraestructura edilicia y
voluntad para abrir una escuela, pe ro faltaba p ersonal idóneo pa r a
llevarla adelante-; habiendo sido también en Buenos Aires requerida su
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
38
presenc i a para atender en la I glesia a los italianos, razón por la cual
algunos salesianos permanec ieron en la ciudad.
La gran inmigración italiana, que en el año 187 5 conformaba
aproximadamente el 60% de la población, se encontraba ante la
dificultad que en las Iglesia s no había sacerdotes que hablaran y
pudieran comprenderles en su idioma, prese ntando un obstáculo para
el ejercicio de su culto. Por ello una vez instalados los S alesianos en
Buenos Aires pudieron ver las n ecesidades de la población,
especialmente las de los menores que no recibían educación y que al
no poseer conocimientos ni oficio les resultaba casi imposi ble ganarse
la vida; experiencia por l a que había pas ado Don Bosco en su juventud
cuando en I t alia estudió en las Escuelas de Artes y Oficios y conocedor
de su utilidad fu e como comenzó su actividad educativ a una vez
ordenado sacerdote.
Los Salesianos rápidamente se ganaron l as vol untades de la
feligresía e inicia ron su Obra edu cativa en Buenos Aires con la
creación de la Escuela de Artes y O ficios Pío I X de la qu e fueron
alumnos Ceferino Na mu ncurá y Carlos Gardel.
La edu cación intelectual y profesional, la impart e el cuerpo de
profesores integrado por Salesianos que llevan a la práctica las ideas
pedagógica s de Don B osco. L os programas de las escuelas
profesionales adaptados a la naturaleza de los niños, responden a la
idea de enseñanza prácti ca y cultura general, procurándose que cada
I. - Introducción
39
Taller responda a los fin es de enseñanza, producc ión y arte, por lo qu e
los maestros son además de educadores, técni cos y artistas en su
oficio. Tallere s que en el período que nos ocupa pertenec í an a cinco
categor ías:
Artes Gráficas (Tipógrafos – Cajistas – Linotipistas –
Impresore s - Litógrafos),
Artes Decorativas (Tallistas – Escultores -Pintores y
Decoradore s de Estatuas - Dibujantes Técnicos y
Ornamentales),
Artes Mecánicas (Torneros - Mecánicos en General),
Artes de la Madera (Carpinteros - Ebanistas)y
Artes del Vestido (Sastres – Zapa t eros - Aparadores de
Calzado).
En 1891 fundaron la pri mera Escuela Agrícola D on Bosco, a la
que seguirán – al i gual q ue las de Artes y Ofi cios-, muchas más a lo
larg o y a lo ancho del territorio argentino.
El Apartado 4., tr ata en particular de la Obra Salesiana en la
Patagonia, l a que se desarrolla a p artir de 1880, haciendo r ealidad el
sueño de Don Bosco y dando a los Salesianos el monopol io de la
evangelización y la educación de los indí genas. T rabajo afanoso po r el
reconoc im iento de la hu manidad del indí ge n a y p or su ubicación en un
plano de i gualdad ante l a socied ad y l a le y. Obra que además de la
acción misionera y educativa, abarcaba l a re creación, l a edu cación
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
40
musical con la formación de Bandas, la reinserción en la soci edad de
los jóvenes delincuentes mediante la adquisición de hábitos de trabajo
y la capacitación técnica en los talleres, asistencia a los enfermos en
los hospitales y a los huérfanos en los orfanatos. Misión que entre los
años 1888 y 1942 – dependiendo de la Prefectura apostólica de Tierra
del fuego- se h ace extensiva a las Islas Malvinas, donde tr abajaron
armoniosamente católicos y protest antes.
Llegamos al Apartado 5., donde intentamos demostrar la
influencia que el Movimi ento Arts and Cra fts ejerció en el fomento d el
diseño y la artesanía – y por consiguiente en la educación t écnica de las
artes y los oficios-. Movimiento artístico que centra su preocupación
en la unión del arte y de l oficio y – fundamentalmente-, en dar el
merecido reconocimiento al tra bajo creativo del artesano, objetivos
que son compartidos por William Morris y Don Bosco.
I. - Introducción
41
2. - Metodología
Al decir de J ersy Topolski 7 – postura a la que adherimos- hay dos
premisas en la investigación metodológica sob re historiografía que
son:
1. ―La tarea fundamental d e la investiga ción histórica es
explicar – esto es, describir los medios y causas de- el
desarrollo de los sistemas ‖
2. ―Es imposible separar la observac ión de la teoría en la
tarea d e llevar a cabo una investigación histórica efectiva
sobre el desarrollo de l os sistemas. Cuanta más conciencia
nomotética tenga un historiador, más efectiva será su
investigac ión ‖.
Para ello enumera – to mando como referente un li bro de K.
Ajdukiewicz Lógica pragmática 8 - , tres campos de int erés pa ra la
metodología de la hist oria, y enuncia sus r espectivos términos de
trabajo como se muestra en el Cuadro 1:
7 Topo lski, Jerzy. Metodo logía de la historia. Trad. Ma ría Luisa Rodríguez Tap ia.
Madrid, Cátedra, 1985 2
8 Ajdukiewicz, K. Ló gica prag mática . Boston, Dor drecht, 1974 . p. 38
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
48
Tipo de lectura qu e puede hacerse de la fuente:
Según su intenc ionalidad :
no testimonial 16 .
Desde un criterio cua litat ivo:
1. Su propia materialidad, y a que info rma sobre la
obtención de una titulación, otorgada por h acer realizado
determinados estudios.
2. El mensaje que a través de su materialidad se
expresa: papel, diseño gráfico, orn amentación, tipografías,
colores, etc .
Por ello, es una fuente que interesa tanto como objeto , como
por su mensaje d el que el objeto es mero soport e 17 . Esta fuente como
huella no intencionada, ―resto‖ que se ha conservado tal vez sin que se
hay a propuesto su conservación como testi monio histórico, ni
específicamente para u na lectura del mensaje tal como se intenta
hacerlo en e sta investi gación, o sea vincula r este ―resto‖ con el
Movimiento Artísti co ―A rts and Crafts (Artes y Oficios), producto del
Modernismo (1850), y en especial con William Morris y el
renac im iento de los oficios.
16 Bloch, Mar c. Introdu cción a la historia Méj ico, Fondo de Cultura Econó mica,
1952 , pp.24 y ss.
17 Aróstegui, Julio. La investig ación histórica: teoría y método . B arcelona, Crítica,
2000 2 , pp.381 y ss.
I. - Introducción
49
De ahí que los datos no solo aba rcan los objet os materiales
(cosas), sino sus propi edades y las relaciones ent re est as propiedades,
así como toda información de las personas, lugares y tiempos a que da
lugar, incluidos también los ca nales d e información.
En cuanto al conocimi ento no basado en fuentes se hace
efec ti vo en esta inv esti ga ción, a trav és de: los resultados de
investigac ion es hist óricas realizadas, p rincipalmente, por hist oriadores
argentinos, y de los resultados obtenidos en otras disciplinas – como la
artística- o sea: conocimiento e x tra histórico.
Jersy Topolski también presenta en la obra que venimos
citando 18 , una tabla – aquí cuadro 2- para ilustrar el papel del
conocimiento que pr evalece -tanto el del basado en fuentes como el
del no basado en fuentes -, en los procedimientos que consid era
indispensables llevar a cabo para lo grar l os objetivos de la
investigac ión histórica, esos que nos sirve n c o mo referente para el
presente trabajo.
18 Topo lski, Jersy, op. cit. p 324.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
50
Cuadro 2. Pr ocedimiento s para l og rar l os objetivos
de la inves tigación histór ica
Número
Tipo de procedimiento
Conocimiento
basado
en fuentes
Conocimiento
no basa do
en fuentes
1
Elección del ca mpo de investigación
*
2
For m ulac ión de la pregu nta (problema)
*
3
Estableci m ie nto de las fue ntes para ese
prob lem a
*
4
Lectura de lo s datos basad os en fuentes
*
5
Estudio de la auten ticidad de las fuentes
(crítica externa)
*
*
6
Estudio de la fiabilidad de las fuente s
(crítica interna)
*
*
7
Estableci m ie nto de los hec hos sobr e los
que las fuentes pro porcio nan in for mación
directa
*
8
Estableci m ie nto de lo s hechos sob re los
que las fuentes no prop orcionan
información directa (incl uida la
comprobación)
*
9
Explicación ca usal (incluida la
comprobación)
*
10
Estableci m ie nto de le y es ( incluida la
comprobación)
*
11
Interpretación sint ética (resp uesta al
prob lem a d e investigación)
*
12
Apreciación (adecuad a) de los hechos
históricos)
*
.-Los asterisco s ( *) marcan el proce so q ue pr evalece, colocándo se en a mbas
columnas cuando el co nocimiento basado y el no b asado en fuentes tienen la m i sma
importancia.
I. - Introducción
51
Con respecto a la autenti cidad de las fuentes y fiabilidad de los
informantes , se tuvieron en cue nta:
Para la crítica externa (o de erudición), ta mbién
denominada infe rior por Bernheim 19 , tra tar de d eterminar la
autenticidad del documento y su ubicación tempo ral y espacial,
teniendo en cuenta las operac ion es analíticas de:
a) la crítica de restitución
b) la crítica de p rocedencia
c) la clasificación crítica d e los tex tos 20 , que ti en e
como finalidad la distinción de los testimonios direc tos
de los indirectos, h aciendo uso de las disciplinas
auxiliares como la genea l ogía y la comparación 21 .
En sentido amplio se incluy e la lectura (desciframiento,
ge n eralmente referido a fue ntes materiales no escritas) de los datos
contenidos en las fuentes concretas, y la investigación de las propi as
fuentes con el estudio de su autenticidad y a nalizándose el texto
original c on sus d eterminantes temporal y espacial:
19 citado en To polski, p. 333.
20 Cardoso, Ciro Flam ar ión S. Introd ucción al trabaj o de la in vestigació n histórica.
Conocimiento, método e histo ria. Bar celona, Crítica, 1985 . pp. 142 - 145
21 La comparación, en el caso de los docu m ento s proce dentes de los Salesianos fue
viable puesto que ade más de los r egistros específicos de las instituciones
escolares, se p udieron encontrar los registros particulares de los Sacer dotes y d e
la Iglesia.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
52
Para la crítica interna (s uperior ó hermenéutica ) que
verifica la verac id ad intrínsec a de las fu entes, se tuvo como
meta principal trabajar con los textos originale s para la
aprec i ación del contenido exacto y del sentido del tex to,
teniendo en cuenta la le ngua y las convenciones sociales d e la
época (interpretación). Como finalidad de la crítica de
sinceridad y de exactitud ( o s ea para el est ablecimiento de los
hechos) se trabajó desde el principio general de ―desconfianza
sistemática‖, comparando todas las observaciones referidas a
un mismo hecho, y habi da concordancia se lo consideró como
científicamente establec i do.
Para el estudio de la fiabilidad de la información,
fundamentalmente para las fuentes indir ectas, se tuvo en
cuenta:
1. El examen de autenticidad de la fue nte
2. El examen de la fiabilidad del informante en el
sentido ex acto del término 22 . Esta fiabilidad basada en
nuestro conocimiento so bre el propio informante, sobre
todo si estaba en posición de transmitir información
cierta y c on m edios para alcanzar la v erdad.
Para el agrupamiento d e preguntas parciales, s e tuvieron e n
cuenta los sig ui entes criterios:
22 Topolski..op. cit. p.. 345
I. - Introducción
53
Cronológico = Período d e tiempo : 1875 -
1930 (períodos de tiempo irregulares)
Unidad territorial = Geo gráfic o nacional
Buenos Aires y el resto del país (República Argentina)
en el contexto universal (aproximación macro sintética )
Criterio objetivo = Histo ria especializada
en el desarrollo de la e du cación técnica.
El esquema del proceso l levado a cabo fu e el que aparece en el
Diagrama de flujo 3 23 :
Diagram a de flujo 3
23 Ibídem p.452
Pregunta
básica
División de
la pregunta
básica
=p lan d e
tr ab ajo
Recolección
de dato s
Tr ansf o r
-mación
del plan
Respuesta
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
54
I. - Introducción
55
3. - Fuentes
Tomado como refe r encia lo expuesto por To polski en el
apartado anterior y de l o cual n os hacemos eco, se tr abajó – en la
medida de lo posible- sobre la observación directa de los documentos e
indirecta de observaciones registradas por otras personas, con
documentos de testimonios voluntarios e involuntarios:
Registros de le yes
Leyes
Decretos
Resoluciones
Disposiciones
Informes de Go biernos
Informes de Contad urías
Censos
Fotografías
Diplo m as
Litografías
Medallas
Registros de matrícula y asistencia
Correspondencia y notas de los actores d e la
época
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
56
Publicaciones per iódicas
Memorias de J usticia, Culto e Instrucción
Pública
Memorias de lo s Inspectores Gener ales del Mi nisterio
de Educació n
Memorias escolares
Anuarios
Pro gram as de festejos o acontecimientos destacab les
Pro gram as de eventos
Recuerdos de festej os
Folletería infor mativa y propagandística
Cuadernos de nota s
Los d atos obtenidos de las fuentes abarcan además, de los
objetos materiales, sus propieda des y l as relaciones e ntre ellas, así
como la confrontación con la info rmación proporcionada por otras
personas.
La crítica d e las fuentes en cuanto a la crítica ex terna o erudita,
ha seguido a La n glois y Seignobos en un sentid o amplio, dado que
abarca las c aracterísticas externas y el desciframiento de los datos
contenidos, además de la investigación de la p ropia fuente en cuanto a
su autenticidad y fiabilidad. Autenticidad dada por el conocimiento del
tiempo y el lugar de ori gen de la fuente, así como por la naturaleza de
la información que buscamos en ella.
I. - Introducción
57
La c rítica interna -a la que se dio por llamar superior o
hermenéutica-y que tal como ex presamos anteriormente nos conduce a
la fiabilidad del informa nte y de la información que propor ciona, nos
condujo a t ener en cuenta que la posición y el nivel so cial del
informante, tanto como s u status de clase generalmente determinan su
sistema de valores y pueden ju gar un papel considera bl e en su
comportamiento informativo, al mismo tiempo que pueden reducir o
aumentar el valor de su información, por ello es que en el momen to de
elegir las fuentes bibliográficas para la ejecución del presente trabajo,
la consulta sobre un mismo tema se orientó hacia varios autores
reconoc idos, autores de diferentes épocas e ideologías: se procuró
apelar a la diversidad, además de a la proba idoneidad de los mismos.
En cuanto a la determinación de la crítica d e exactitud se compararon
sistemáticamente – en la medida de lo posible-, todas las observaciones
relativas a un mismo hecho, entendiendo por todas: a las que se tuvo
acceso.
3.1 Fuentes d ocumentales
Se han consultado todos aquellos centros en los q ue se p ensaba
podían encontrarse fondo s y documentación relativa al tema estudiado.
Una búsqueda d etenida y precisa que ha pu esto a nuestra disposición
numerosos datos.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
64
En 1940, en plena Guerra Mundial, Palacio dirige
un excelente órgano de opinión, NUEVO ORDEN, que dura
tres años y cu y o cuerpo de redacción int egra n, entre otros, los
Irazusta, Ramón Doll y Armando Cascella. Son nacionalistas y
neutralistas, pero diferen ciándose netamente de otras variantes
del nacionalismo como el "Doctrinario" y el "Filo -fascista", de
acuerdo a la denominación de Enriqu e Zuleta Álvarez. Ellos
expresan el Nacionalismo Republicano, se encuadran en la
Constitución Nacional y no se deslumbran por los
nacionalismos europeos t riunfantes en los campos de batalla, o
por los occidentalismos abstrac tos que no profundiz an en lo
nacional. En 1945 Pal acio dirige el sem anario POLÍT I CA, que
aparece hasta la asunción de la presiden cia por Perón; colabora
entre otros Ramón Doll y es, se gún la opinión de Félix Luna ,
"acaso la mejor publicación de índole política que se hay a
hecho nunca en el país‖(2), ag regando: "fue la primera voz del
peronismo que intentó formular el e ntronque conceptual d el
movimiento con las grandes corrie nt es de la historia argentina".
Palacio es elegido diputado nacional por la Capital
Federal -s e había incorp orado a la Unión C ivica Radical J unta
Renovadora-, y se dese mpeña como tal hasta 1952. Asimismo
es designado presidente de la Comisión Nacional de Cultura.
Es él quien presenta a Perón a Manuel Ugarte (generación IXª),
I. - Introducción
65
el gran teórico y difusor de la Patria Grande por toda Améri ca.
Perón designa a Ugarte embajador en Méx ico y luego en Cuba.
Palacio se dist ancia de Perón antes de 1955; sin duda el
conflicto con la I glesia Católica que estallara a fines de 1954
fue decisivo al respecto. En la segunda edición de su Historia
de la Argentina publicada en 1957 escribe:
"[...] en los comienzos de 1950 había declinado mucho por
la tra nsformación de una de sus líneas esenciales en la
opuesta. La subordin ación a la religión católica que
caracter iz ó dicha política se había convertido en ten dencia
de odio y p ersecución, u na de l as cu ales tuvo su expresión
en la forma solapada en la que se separó la Ig lesia del
Estado‖(3)
(1). Palacio , Ernesto, Historia de la Argentina ., p. 7.
(2). Luna, Félix. El 45 . Madrid: Hyspamérica, 198 4, p. 434
(3). P alacio, Ernesto. Historia de la Argentina . T. 2, p. 402.
Romer o, José Luis . Breve historia de la
Argentina . Buenos Aires, Huemul, 1984 6
José L uis Romero (1909 -1977) Na ció en Buenos
Aires en el seno de una familia de inmigrantes e spañoles. Fue
uno de los más grandes historiadores latinoamericanos y , por su
modalidad intelectual, trascendió la condición habitual del
historiador especializado. Fue el tipo, po r demás infrecuente,
del historiador humanista. S i algo lo car acterizó, fue su
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
66
amplitud: el dilatado alcance de sus proyectos de investigac ión
y la variedad de épocas, campos y disciplinas
La creación de José Luis Romero está naturalmente
entretejida con su biografía, con los acontecimientos mundiales
del siglo veinte, con la historia latinoamericana y l a argentina
en particular. También con la historia de la Universidad de
Buenos Aires a cu y a r enovación contribuyó de m odo decisivo,
de la que fu e expulsado en 1946, a la que volvió en 1955 como
rector y de la que eli gió salir en 1965 siendo Decano d e la
Fa cultad de Filosofía y Letras porque la politización del medio
superaba su paciencia y ecuanimidad. Este conjunto de
experiencias ar rimó piedras al edificio de su obra de
investigador erudito, de ensa y ista de ideas, de hombre
apasionado por los probl emas de su ti empo y de i ntérprete de la
realidad de su p aís y de América Latina.
Sáenz Valiente, Jos é María C urso d e
Historia Colonial Americana y especialmente
Argentina . Buenos Aires, Estrada, 1963 49 (1925 1 )
Profesor diplomado d e enseñanza s ecundaria. Ex
profesor de l a materia en el Cole gio N acional Manuel
Belgrano. Mi embro de número de la Sociedad de la Historia
I. - Introducción
67
Argentina y del Institut o Argentino de Estudios Leg isl ativos.
Ex profesor de Instrucción Cívica, etc.
Sulé, Jorge Osca r . Los heterodoxos d el
80 . Proemio por Fermín Chaves. Bue nos Aires,
Macchi, 1982
-------------------- - -- . Materiales
históricos para una sociología nacional . Buenos
Aires, Eudeba-Cea , 1979
Profesor a nivel secundario, terciario y universi tario,
se ha caracterizado por investigaciones en el campo de la
cultura argentina, Rector de inst itutos de nivel medio, I nspector
de enseñanza superior, Director genera l d e enseñanza media
técnica y vocacional en el ámbito de la P rovincia de Buenos
Aires. Dictó numerosos cursos de Historia Argentina en el
Colegio Betania y en el Verbo Divino, a parte de las
disertaciones sobre una variada temática cultural. Presencia
docente en el campo sindical, donde fundó escue las de
capacitación y dictó cátedras y ciclos de conferencias. Interés,
vocación y dedicación por la investigación histórica,
especialmente en el campo sociológico, con frutos conocidos,
tales como sus ensa y os: Biotipologías argentinas ,
Fundamentos históricos para el ser nacional, La reciprocidad
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
68
entre San Martín y Ro sas . Fermín Chaves con sidera un a
verdadera bendición pa ra la Universidad Ar gentina que el
Profesor J orge Oscar S ulé se haya decidido a comunicarnos sus
últimos estudios en el área de las id eas argentinas. Además
podemos dar fe de su dedicación y p asión p or la historia
argentina, los que tuvimos la oportunidad de compartir sus
clases magistra les en la Universidad Católica de La Plata.
d) Historia de la educación arge n tina
Albergucci, Robe rto H. ― Edu cación y Estado;
Organización del Sist ema Educativo‖. Buenos Ai res, Docencia,
1996.
Secretario General del C onsejo Nacional de
Educación T écnica y Asesor a cargo de los estudios de
aplicación de la Ley Federal de Educación del Minist erio de
Cultura y Educac ión .
Biagini, Hugo E . Educ ación y Progreso; Primer
Congreso Pedagógico I nteramericano Buenos Aires, C INA E,
1983
I. - Introducción
69
Dr. En Filosofía, Miembro del CONICET y d irige la
sección de Inve sti gaciones sobre Pensamiento Ar ge ntino y
La ti noamericano de la Academia Na cional de Ciencias. La
presente obra ha sido p remiada en el concurso en homenaje a l
Centenario del I Congreso Pedagógico Sudamericano de
Buenos Aires
Cirigliano, Gustavo F . J. Educación y futuro .
Buenos Aires, Columba, 1973
-------------------- - ------ Educación y polític a. Buenos
Aires,L ib rería del Colegio,1977.
Doctor en Filosofía y Letras (Universidad de
Buenos Ai res). R ealizó estudios de esp ecialización en los
EE.UU. y Eu ropa. Ha s ido profesor en la Univ ersidad de La
Plata y de otras Prov incias. Ha ocupado c argos de alta
conducción educativa en Ar ge ntina, su país de origen, y ha sido
consultor internacional para la OEA, UNESCO, BID, De 1981
a 1984, r esidiendo en España, impart e cursos de Análisis
Transaccional aplicado a la educación en l as universidades d e
Alicante, UNED, Murcia, S evilla, Autónoma de Barcelona,
Granada, Cádiz y P olitécnica de Madrid.. Autor de varios libros
y manuales de amplia circulación nacional e i nternacional.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
70
Miembro de la C omisión Nacional de Evaluación y
Acreditación Univer sit aria (1996-2000).
Filmus, Daniel . ―El papel de la educac ión fr ente a los
desafío s de las transformaciones científic o t ecnológicas‖
En: Para qué sirve la escuela (compilador) 2da. Ed.Buenos
Aires, Tesis – Grupo editorial Norma, 1994.
Sociólogo egresado en l a Universidad de Buenos Aires,
tiene un largo currículum vinculado a la edu caci ón. Ha escrito
numerosos libros y fue d irector de la Facultad Latinoamericana
de Ciencias Sociales (Flac so). Es master en Educación por la
Universidad Fe d eral Fl uminense, de Brasil, y profesor de
varios postgrados, además de investigador categoría I de la
UBA, así como d el Conicet. En la ciudad d e Buenos Aires fu e
director general (1989 -1990) Secretario de Edu cación (1990 -
1992)
2004= Ministro de Educación y Cultura d e la Nación
Lumerman, Juan Pe dr o . Historia S ocial Argentina ,.
Buenos Aires, Docencia, 1997 2
Licenciado en Sociología en la Universidad de Bue nos
Aires. Coautor con Gerardo Farell de ―Fe y r eligiosidad
popular‖, colaborador de ―Comunión y Participación,
I. - Introducción
71
Introducción a la Enseñanza Social de la Ig l esia‖. Profesor y
Coordinador en Profesorados en el área Doctrina Social de la
Iglesia.
Sobrevila, M arcelo Antonio. La educación técnica
argentina Academia N acional de Educación. Minist erio de
Educación d e la N ación educ.ar 2003. Publicación obtenida a
través del P ortal del Ministerio de Educación, Cien cia y
Tecnología : http://www.educ.a r
Ingeniero. Miemb ro de Número d e la Academia
Nacional de Edu cación. Titular del sitial Bartolomé Mitre
Tedesco, Ju an Carlos Educación y Sociedad en la
Argentina (1880-1945). Buenos Aires, Solar, 1986 3 .
Director de la oficina del I nsti tuto Inter n acional de
Planeamiento de la Educac ión de la UNESC O, Buenos Aires.
Zubiaur, José . La enseñanza Práctica e
Industrial en la República Argentina Buenos Aires, Félix
La jou ane, 1900
El Dr. Zubiaur se des empeñó como: Vocal del
Consejo Nacional de Educación; ex I nspecto r de Colegios
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
72
Nacionale s y Escuelas Normales ; ex Rector del Cole gio
Nacional de l U rugua y .-
Portal del Progr a ma Nacional de Gestión
Institucional del Ministerio de Educación, Ciencia y
Tecnología, 2004 -
www.pgi.me.gov.ar/museo/exposiciones/escsec - bajo el título:
―El Sistema Educativo moderno‖
Revistas de Educación – Publicación Oficial del
Consejo General de Educación de la Provinc ia, fundada por
Sarmiento en 1879
e) Hi storia de los Salesianos
Bruno, Cayetano S.D.B. Historia de la Iglesia en la
Argentina Volumen du odécimo (1881 -1900) Buenos Aires,
Editorial Don Bosco, 1981. .
-------------------- - ------------ Los Salesianos y las Hijas
de María Auxiliadora en la Argentina. Volumen
Primero.(1875-1894) Buenos Aires, I nstitut o Salesiano de
Artes Gráfica s, 1981.
I. - Introducción
73
-------------------- - ----------- Los Salesianos y las Hijas
de María Auxiliadora en la Argentina . Volumen
Segundo.( 1895 -1910) B uenos Aires, I nstituto Salesiano de
Artes Gráfica s, 1983.
Miembro de l a Junta de Historia Eclesiástica Argentina y
de la Academia Nacional de la Historia.
Entraigas, Raúl A . S .D.B. Los Salesianos en la
Argentina . Tomos 1 a 4. Buenos Aires, Don Bosco, 1969 -
1972
Raúl Agustín Entraigas nació el 28 de agosto de 1901 en
San Javier, una pequeña población en el sur de Río Negro. Para
comunicar su esfuerzo el igió el camino de las revist as y de los
libros, y lue go el micrófono y la pantalla. Entre sus obras se
encuentran ens a y os, historias y bio grafías sobr e l a P atagonia y
sus héroes salesianos y a rgentinos. Redactó más de trescientos
artículos periodísticos y notas históricas para diarios y revistas
especializadas. Su labor mereció sinnúmero de galardones:
Acadé mi co correspondiente de la Real Academia de Buenas
Le t ras de Sevilla, Miembro de número d e la Academia
Nacional de la Historia de la República Argentina, Fundador de
la Junta de I nv estigaciones y Estudi os Históricos de Río Negro,
Miembro de número de la Socied ad de Historia Argentina ',
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
80
y el valor del uso, así como la naturaleza y el efec to d e la
política del diseño en el nivel tanto gubernamental como
privado.
Manieri Elia, Mario . Willi am Morris y la ideología de
la arquitectura moderna . Colec. Punto y Línea. Versión
castellana de Juan Díaz de Atauri y Rodrí guez de los Ríos.
Barcelona, Gustavo Gili, 1986
Intelectual italiano y Titular de la Cátedra de la Historia
de la Arquitectura en la Universidad de Roma. Arquitecto,
Profesor de U rbanismo y Mi embro del Consejo Nacional del
Ministero delle Be lle Arti de Italia.
En este libro, Mario Manieri Elia procede con rigor a una
crítica d e la Crítica, a u na historia de la Historia , a un análisis
de la operación mitificadora que toda "justificación" por los
oríge n es impli ca. Manieri Elia avanza a estratos, por capítulos.
El primer capítulo pr esenta una biografía no tergiversada de
William Morris como personaje, ideólogo, art esano, artista,
poeta, militante y crítico. En el segundo plantea d e qué manera
la terg iv ersación de la figura de Morris ha manipulado la
concienc i a del movimiento moderno. En el tercero y último
capítulo se d edica de lle no a analizar el movimiento moderno
I. - Introducción
81
desde la perspectiva pl anteada en los dos anteriore s, en un
estudio clarificador alejado de los juicios de valor establecidos,
que convierten este tr abajo en un paradigma de análisis
histórico.
Meggs, Philip B. Historia del diseño gráfico. México,
Trillas, 1991.(1942 - 2002 )
Profesor, escritor, diseñador, historiador y artista, fue
excepcional en todo lo que hiz o. Comenzó la enseñanza de las
artes y la comunicación en la Universidad de Virginia en 1968,
presidiendo el d epartamento de diseño entre los años 1974 y
1987. Escribió alrededor de150 artículos sobre diseño y
tipografía, inclu y endo la sección de diseño gráfico en la
enciclopedia Britannica. Era un diseñ ador y un a rtista brillante
cuy o tr abajo fue incluido en la publicación anual del club del
director d e arte, la pub licación anu al de los gráficos, y la
publicación anual re gional del diseño de Magazines de la
impresión. R eciente ment e lo instalaron con los d estacados del
arte en el Pasillo de la Fama,
Moles, Abraham. Grafismo funcional. En :
―Enciclopedia del Diseño‖. Por…y L uc Janiszews k i .
Barcelona, CEAC, 1990
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
82
Abraham Mol es es Doctor en Cien cias y Letras de la
Sorbona; creó y diri gió el Institut de Psicologie Sociale des
Communications después de una formación muy diversa,
comenzada como ingeniero electrónico y c ontinuada en
Estados Unidos y en Alemania, donde contribuyó a fundar la
teoría d e las comunicaciones y la teoría estructural d e la
perce p ción . Su contribución teórica en la famosa Hoschschule
Für Gastaltun g de Ulm, que fue la continuadora de la Bauhaus
después de la guerra. Es autor de 25 ob ras qu e tratan de la
perce p ción, de las comunicaciones, de la teorí a de los objetos y
la sociodinámica de la cultura, y d e la psicolo gía del es pacio y
la micropsicología. Actualmente es miembro del Alto Comité
francés para la inve sti gación del Diseño.
Luc J aniszevski es P rofe sor del INSEP de París, ha
realizado gra n part e de sus estudios en el Institut de Ps y cologie
Sociale des Communications de Estrasburg o, dirigido por A.
Moles, Licenc i ado en Psicología y e n Ciencias de la Educación,
ha realiz ado varias investigac iones sobre la teoría del cómic
como her ramienta grá fica y sobre el an álisis de las
connotaciones de los caracteres tipográficos. H a d emostrado su
talento gráfico y su capacidad de conce p ción de la ca ricatura en
las múltiples publicaciones en l as que participa. Ha codiri gido
I. - Introducción
83
una revista gráfica y ha efectuado misiones educativas en
China, en Estados Unidos y en Eu ropa centra l.
Pe vsn er, Nikolaus L os orígenes de la arquit ectura
moderna y del diseño Barcelona, G ust avo Gili, 1986
-------------------- - -- Pioneros del diseño moderno; de
William Morris a W alt er Gropius . Trad. Odilia E. Suarez y
Emma Gregores. B u enos Aires, Infinito, 1977 4 (1 902 – 1983).
Nacido en Alem ania, se formó en las Universidades de
Le ipz ig, Munich, Berlín y Frankfurt. S u primera ocupación,
Conservador aux iliar en la Galería d e Dr esde, la realizó entre
1924 y 1928, desempeñando posteriormente un carg o como
profesor d e H istoria del Arte y d e la Arqui tectura en la
Universidad de Göttingen, desde 1929 a 1933.
Durante el período de s u estancia en esta Universidad,
Pevsner llevó a cabo sus primeras investigaci ones sobre la
etapa p recedente a l a formación del Movi miento Modern o,
tema sobre e l cual dirigió un curso en 1930.
Se trasladó a Gr an Bretaña y publicó, en 1936, s u primer
ensayo: Pioneers of Modern Movement from W illiam Morris to
Walter Gropius, primera tentativa coherente de aislar la línea de
pensamiento desencadenadora de la arquitectura moderna. C on
esta obra, Pevsner re c hazó la idea, hasta e ste momento
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
84
aceptada, que conside raba como precursores de Movi miento
Moderno a las obras ingenieriles del siglo XX o los ensayos
figurativos de los pint ores, demostrando un origen a partir de
una conce pción moral e intelectual planteada por vez primera
por el arquitec to novecentista W illiam Morris, a la que se
unieron sucesivamente las obras de los ingenieros, las
experiencias fi gurativas de los pintores y l as aportaciones de
los arquitec tos de vanguardia entre 1 890 y 1914. Esta
publicación asentó las bases necesarias pa ra d ar un ma rco
histórico serio a las c onclusiones acerca d el Movi miento
Moderno.
En 1937, con la publi cación de otro ensa yo: An Inquir y
into Industrial Art in England, profundizó en el conocimiento
del movimiento para la reforma d e las artes aplicadas,
encontrando de nuevo co mo precursor a Morris. Esta obra tuvo
una influencia directa en la formación de la nueva arquitectura
inglesa, en la cual int rodujo un amplio co nocimiento del
movimiento europeo.
Enseñó Be llas Artes en la Universidad De Ca mbridge
(1949-1955) y tr abajó como ayudante en el St. J ohn Coll eg e
entre 1950 y 1955. En 1967 se retiró de su ocupación como
profesor en el Birbeck C ollege , d e la Universidad de Londres,
en la cual fue el primer profesor de Historia del Arte. En el año
I. - Introducción
85
de su retiro fue galardonado con la medalla de oro del Ro y al
Institute of British Arc hit ects.
El caso de Pevsner , -alemán de n acimiento-,en lo que
atañe a Inglaterra , el hecho de pr oceder de una tradición
historiográfica diferente significaba que no daba tantas cosas
por sentado. Tenía que descubrirlo todo.
Reynolds, Donal d Martin .- El S. XX; Introducción a
la Historia del Arte . Barcelona , Gustavo Gili , 1985
Se desempeñó como docente , en la Escuela de
Arquitectura de la Universidad de Columbia y en la ciudad de
New York , siendo además autor de numerosos artículos y
libros sobre escultura incluy e ndo monumentos y pi ezas
maestras.
Satué, Enric . El dise ño gráfico; desde los orígenes
hasta nuestros días . Madrid, Alianza, 1994.
« Ho y en día si un produ cto no dispone de una m arca de
identidad no es nada » así lo afirma el prestigioso artista catalán,
Premio Nacional de Diseño Gráfico ( el ma y or reconocimiento
artístico a nivel estatal), Enric Satué diseñador grá fi co,
historiador y profesor universitario . Se e mbarcó en el
fascinante mundo del di seño gráfico po r la oport unidad que le
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
86
brindaba de « innov ar y mejorar el paisaje huma no » . S u afán
por afrontar constantes desafíos profesionales le ha llevado a
desarrollar de forma t eórica y pr áctica los ámbitos más
relevantes de la r epresentación gráfica universal, del diseño de
imáge n es y marcas de identidad.
Con doce libros publicados e in finidad de artículos
escritos, reconoce sentir una ―gran pasión‖ por su profe sión,
habiéndose movi do su actividad profesional en torno a
especialidades tan divers as como el diseño editori al, la creación
publicitaria, la elaboración de imágenes y mar cas y la
señalización. Define al diseño ― como un servicio a la
comunicación visual‖ .
h) Me todología d e la investigación histórica
Aróstegui S ánchez, Ju lio. La investigación histórica:
teoría y método. Barcelona, Crítica 2001 2
Es catedrático de H istoria contemporánea en la
Universidad Complutense de Madrid y lo ha sido también en
las Universidades del P aís Vasco y Carlos III de Madrid .
Actualmente, junto a la dedicación a la t eoría y l a metodología
historiográfica s trab aja en temas relacionados co n la violencia
política.
I. - Introducción
87
Topolski, Jerzy Metodología de la historia. Madrid,
Cátedra, 1985 2
A finales de los años 60 la escuela hist oriográfica polaca
adoptó una "vuelta ma rx ista" , condu cida por T opolski, que
llevó a la publicación d e una serie d e volúmenes inclu y endo
contribuciones hechas p or los repre sent antes pri ncipales de la
escuela. A p artir de este ti empo y hacia adelante el desarrollo
fue tumultuoso y una gran ca nti dad de contribuciones
científicas fue ron hechas en todas las disciplinas. Dos
tendencias principales emergieron: una qu e estaba m ás
interesada en el desarrol lo de la metodología de las ciencias
humanas basadas en una int erpre tación genético-funcional del
materialismo hist órico, y otra que desarrolló y ex presó el
concepto del ide alismo de la ciencia, conectado más de cerca
con los temas epistemológicos y ontoló gicos típicos del
materialismo dialéctico. La últ ima tendencia, que fu e
identificada a menudo con la escuela en su totalidad, era la que
demostró ma y or vitalida d y capacidad de amplia rse y era más
insistente en su búsqueda de los contactos y las referencia s
internacionale s con las c uales comparar sus ofertas y de cuáles
obtener para ga n ar nuevos conceptos y perspec ti vas.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
88
Para los representantes de la escuela de Poznán, este
naturalismo metodológico era el socio ideal para las asunciones
teóricas principales de la metodologí a de M arx seg ún lo
reconstruido po r una lectura de su capital : una idea que la
epistemología del marxismo y del positivismo tienen en común
es que l as ciencias naturales y hum anas comparten la misma
metodología aunque m uchas de sus asuncion es filosóficas
básicas son diferentes. Respetando estas asunciones, el
marxismo tiene que desarr ollar su p ropia idea de la ciencia;
recha z ando mezclas y sup erar los lí mites y los
embotellamientos del neopositivismo.
Sobre esta base es posible elaborar una filosofí a de la
historia que intenta ex plicar los momentos cruciales m ás
importantes de la historia de l a humanidad (como la revolución
rusa o los acontecimientos que conduce n a la caída del
comunismo en Polonia), con una abundancia d e los modelos de
la idealización que tienen sus raíces teóricas y metodológicas
en el concepto de la c i encia típico de la escuela.
I. - Introducción
89
3.2.2 Periódicos y r evista s
Periódico s :
Diario La Libertad, J ueve s 16 d e ma rzo de
1882. En: www.bbk.ac.uk/ibamuseum/texts .
La Verdad. Buenos Aires, 1º de abril de 1871.
La Nación, Buenos Aires, 21 de noviembre de
1880.
Diario El Industrial; Órga no del Club Industrial
Argentino. Diario Oficial de la Exposi ción Continental. Bu enos
Ai res, marzo de 1882. Año VII, nº 364
La Patria Argentina. Buenos Aires, 6 de
Octubre de 18 85
La N ación. Buenos Aires, 19 de abril y 18 de
mayo y 21 d e Noviembre de 1898.
Revistas:
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
96
aforos de importación, se facilita la introducción de productos
industrializados, europeos – preferentemente inglese s -, lo que trae
apare j ado que los arrozales y algodonales ex iste ntes en el país se
extinguieran casi por c o mpleto 29 .
En 1853 Buenos Aires era considerada un ―vasto taller
industrial‖ pues según e l censo de ese año poseía:
106 fábricas montadas, e ntre las que se hallaban 2 fundiciones
una de mol inos d e vient o y vari as d e velas, t afiletes, pianos,
jabones, cerveza y carr u ajes.
Además:
743 talleres y
2.000 casas de comercio
Asimismo, en el int erior cada pobla ción se bastaba a sí misma
mediante la industria del tejido, la industria vinatera y l a algodonera,
que estaban en pleno flor ecimiento. Industrias que -aunque incipientes -
estaban sólidamente establecidas y a la espera del progreso t écnico
para su perfecc ionamient o y acrecentamiento.
El primer Censo Nacion al realizado en el año 1869 reveló qu e
las industrias de l as pro vincias – viejos telares criollo s, por ejemplo-,
fueron desapareciendo p or la presenc ia de manu facturas extranjeras.
Tal es así que en 1871, escribía Vicente Fid el López: ―… jamás han
estado tan abatidas nuestras industrias de producción; jamás la
29 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar. Materiales históricos pa ra una sociolog ía
nacional ..Buenos Aires, Eude ba – Cea, 1980 p.16
II. - La Argentina de la ép oca
97
empleoma nía ha sido un anhelo más vivo y más d esesperante…nuestra
pobreza social y nuestra ineptitud para lev antar con nuestra indus tria
las riquezas que Dios ha dado a nuestro suelo. Todas las demás
industrias (exceptuando la ganadería) son t an rudimentarias y ta n
escasa s en su producció n que puede decirse qu e no se hallan ni se
pueden hallar en el mercado: son curiosidades, objetos raros…‖
indicando más adelante l a causa: ―este es el r esultado de nuestras le yes
administrativas; y precisamente lo es por las le y e s y por l a polí tica qu e
ha pasado hasta ahora entre nosotros como la más liberal y la más
adelantada: la absoluta libertad de comercio de c a mbio‖ 30 .
En 1895 al efectuarse el segundo Censo Nacio nal – con una
población de casi 4 mi llones, el doble con respecto al primer c enso -,
se reveló que y a no existían ni la mitad de los te jedores del primero,
permaneciendo sólo al gunos en Catamarca y Salta reduc idos a l a
fabricación de ponchos para el turismo. Desaparecieron industrias de la
alimentación, fábricas d e artículos de cue ro y elaboración de aceites.
Entre los pocos que re sistieron la competencia – por el des arrollo
alcanzado durant e la época proteccionista-, se encontraron el azúcar y
el vino. L os artículos im portados arrasaron con gran parte de la
estructura artesanal e industrial del interior.
30 Palacio, Ernesto. Historia de la Argentin a 15 15-1976.. Buenos Aires, Abeledo
Perr ot, 1981 12 p.5 06
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
98
La civilización y el pro greso esperados fue ron reemplazados por la
desocupac ión y el atra so general.
1.2.1 Crisis ec onó m i ca
Como podemos ver, el capital ex tranjero ju gó un papel central
en la expansión económica argentina, orientánd ose los flujos de las
inversiones provenientes de Europa hacia a aquellas áreas que
alentaban las actividades que sus propias necesidades requerían
fortalecer, como l a consolidación imprescindible para la eficiencia del
modelo social y económico elegido; siendo preciso desarrollar la
infraestructura y la capacidad fin anciera que permitiera la
especialización de la producción a gropecuaria, lo que si gnific ab a que
el control del sis tema financiero y comercial de parte del capital
extranjero pasara a dominar el comercio exterior. 31
Todo ello provocó que e ntre 1875 y 1876 hubiera necesidad de
rectificar las liberalidades de la legislac ión vigente a fin de proteg er
algunas actividades indu striales nacionales. Entonces, para equilibrar
la balanza de pa gos, se reinicia la políti ca de e mpréstitos, los que en
1884 se elevaron a más de 30.
31 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentina . Buenos Aires, Doce ncia,
1997 p. 236
II. - La Argentina de la ép oca
99
Los ferrocarriles y los frigoríficos fu eron or ganizados y puestos
en marcha por capitalistas argentinos, in genieros argentinos y obreros
argentinos a partir de 1 857, y en cont ramos que para 1866 – pasados
nueve años-, el balance anual del Ferrocarril Oeste acusó para una
entrada de 13 millones, una ganancia de 5 millones de pesos. Y pese a
que en 1863 y a habían e mpezado a instalarse las empresas extranjeras
– con privilegios y subsidi os-, los costos de pasajes, fletes y
administración del F.C.O. eran más b aratos e inf eriores, con lo que los
empresarios ar gentinos ponían a prueba su capacidad y desafiaban a
los poderosos, sin obseq uios de tierras, sin capitales ga r antidos y sin
créditos.
Además del F CO – que lleg ó por entonces h asta Brag ado y
Lobos-, ex istieron otras dos compañías de capital nacional: la Central
Córdoba que unió Rosario con Córdoba en 1876, y el ferrocarril
Andino desprendido de la anterior, y que se dirigió al oest e 32 .
Competían con siete compañías de capital ex tranjero – inglesas,
preferenteme nt e- que debido a las vastas ex tensiones de campo que
recibieron a los costados de las vías, a gregaron a la explotación
ferroviaria el n egocio de venta de tierras e hi cieron de éstas un nuevo
motivo de especulac ión, con el consi guiente obstáculo añadido para la
política coloniz adora. La capacidad y eficiencia del FCO se mantuvo
32 Cfr. Romero, J osé Luis. Brev e historia d e la Argen tina. B uen o s Aires, Abril,
1984 6 pp. 131y 132.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
100
hasta que por Ley 583 de 1874 33 , se otorga a otra línea inglesa una
concesión para un tr azado a San Juan , en un recor rido paralelo, cuando
había tantas direcciones para adjudicar permisos. El F errocarril Oeste,
encerrado en sus trayectos, combatido oficialmente, negado en sus
pedidos de créditos, ahogado por competidores con capitales
garantidos y privilegiado s, terminará siendo vendido por el Gobierno
de la Provincia de Buenos Aires al monopolio inglés en 1889. Por
tanto, el monopolio inglés, al adueñarse total mente del transporte
argentino, contribu y e a reducir la actividad del país al primitivismo
agropec u ario y a señalado.
Esto puede verse mu y claro si observamos el mapa ferroviario
de Argentina 34 , donde advertimos que en lugar de integrar a Buenos
Aires con el interior, terminó este último siendo un apéndice del
puerto. L a red fe rroviaria se asemeja a un em budo o a bani co con
vértice e n el puerto de Bue nos Aires, destinado a llevar a é ste la
producción del interior y tr asladar al inte rior la mercadería
manufacturada proveniente de Eur opa, especialmente de Inglaterra 35 .
33 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar Materiales históricos pa ra una sociología
nacional ..Buenos Aires, Eude ba -Cea, 1980. p.57
34 Anexo II
35 Cfr. Scalabrini Ortiz, Raúl. Historia de los ferroca rriles a rgentino s En: Sulé
ibídem pp.53/5 9
II. - La Argentina de la ép oca
101
1.2.2 La Cam paña al De sierto
Uno de los problemas m ayores con que se enfrentan para lograr
sus fines es la cuestión del indio, y a que había dejado de ser un
problema nacional por las aspiraciones chilenas a la Patagonia,
fundadas -en gran parte- en nu estra falta de pos esión efectiva de eso s
territorios. La declaración de derechos y la fundación de gobernaciones
hechas, en el pape l, por Sarmiento se contrarrestaban con la
permanente intromisión chilena , por la inscripción de los habitantes
patagónicos como miembros de esa nacionalidad, y por las relaciones
de comerc io con las tribus, quienes negociaban en Chile el fruto de sus
depredaciones en nu estras fronteras, lo que mantenía las relaciones
entre ambos países en un clima de tensión por los sucesivos r eclamos
diplomáticos.
Durante los años 1876 y 1877 Adolfo Alsina – hombre fuerte de
la presidencia d e Avel laneda- ejecutó un plan de adelantamiento
progresivo de l a frontera y el establecimiento de un sistema defensivo
constituido por zanjones profundos. No concluiría su obra debido a su
muerte y lo suc ede Roca quien había sido su col aborador, iniciando l a
gran empre sa que ha bía idea do en su colaboración ministerial con
Alsina, aunque sin haber logra do el auspicio de éste 36 .
36 Cfr. Palacio , Ernesto. Historia de la Argentina 1515 -1 976 . Buenos Aires,
Abeledo-Perr ot, 1981 12 .pp. 542 y ss.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
102
Además, el modelo agro ex portador adoptado hizo que la
primera exigencia inte rna fuera la d e extender las tierras aprovechables
para la actividad p roductiva. El indio ocupaba mu chas tierras sobre las
que se proponían realizar la expansión agropecuaria, siendo la historia
de los intentos para expulsarlos de las tierras apta s par a la produc ción,
la historia de la frontera. ―Los indios siempre se defendieron con la
eficacia de un cono cimiento adecuado d el terreno y la end eblez de las
tropas que los venían a combatir. Endeblez provocada, ya sea porqu e
los ejércitos carec í an de conocimientos, de pertrechos, o de ambos; o
bien porque sus integrantes habían sido llevados allí por l a fuerza,
reclutados b ásicamente en virtud de las le yes de represión d e la
vagancia 37 ‖
En 1879 Julio A. Roca dirigirá la campaña al desierto como
última alternativa para resolver la cuestión del indi o -reproduciendo el
plan de Rosas de arreba t arles a los salvajes, de una vez por todas, los
territorios del sur- 38 , con un ejérc ito moderno dotado de fusiles
Remington de repetición, sometiendo, dispersando o extermin ando a
las tribus que amenazaban el pro y ecto de las élites de poder 39 . 20.000
leguas conquistada s al in dio, aumentaron el patrimonio nacional, y el
37 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentina . Buenos Aires, Doce ncia,
1997 pp.232 y ss.
38 Cfr. Palacio, E rnesto. Op.cit. pp. 559 y ss.
39 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Op.cit. p . 248
II. - La Argentina de la ép oca
103
12 de octubre de 1880 Avellaneda tra nsmiti ó e l mando al general
Roca.
1.3 Papel de la educación en la formación del nuevo
argentino
Llevado al plano educativo encontramos que desde la
ge n eración del 37 -donde la inspi ración de Sarmiento y Alberdi hacen
de faros iluminadores en lo intelectual - la educación formaba parte de
las discusiones de los dirigentes, quienes b uscaban el camino
apropiado para tr ansformar al país de acuerdo con las características
del mundo moderno. Diferían en muchos asp ectos, pero en lo que
coincidían era en su apreciac ión d e que para asumir las pautas de la
civilización moderna era pre ciso abandonar los rasg os hispano-
criollos; sin embarg o en esto últ imo, en lo que se diferenciaban e ra en
el camino para logra rlo:
Domingo Faustino Sarmiento insi stía en la necesidad de
expandir la educac ión. Tal es así, que en la tercera parte del
―Facundo‖ 40 (publicado en 1845), en el capítulo XV sienta las
premisas del ordenamiento a adoptarse – previa consolidación
de una polí tica económica integrada a las demanda s del
mercado mundial-: poblar , educar y organizar las libertades
40 Cfr. Sarmiento, Do mingo Faustino. Fa cund o .Buenos Aires, Hue mul, 1978
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
104
individuales. En su ―Educación Popular ‖ Sarmi ento ve a la
educación como una panacea, entendiéndola como una entrega
total, una donación intelectual y espiritual. S u mensaje:
―Educar al sob erano‖. Su obsesión: alfabetizar a las clases
populares.
Juan Ba uti sta Alberdi, rebate a los que co nfiaban en l a
educación, diciendo: ―H ace d p asar al roto, al gaucho, al cholo,
unidad elemental de nuestras masas populares, por todas las
transformaciones del mejor sistema de instruc ción, en cien años
no haréis de él un obrero inglés, qu e trabaja , consume, vive
digna y confortablemente‖ 41 . Alberdi dudaba del valor de la
educación como formadora del ciudadano y señ aló,
refiriéndose a los establecimientos de educación formal, que:
―…son, por sí solos, pobrísimos medios de adelanto, sin las
grandes empresas d e producción, hijas de las gran des porciones
de hombres‖ 42 . Consideraba, evidentemente, que má s útiles que
el conocimiento abstracto, lo eran los hábitos laboriosos y
productivos que podían adquirirse en e l medio ind ustrial.
La ma y o r diferencia, de sde el punto de vista de la educación,
entre el pro yecto de Alberdi y el de Sarmiento reside en la manera de
concebir la relación entre educación y cambio social, siendo concientes
41 Alberdi, Juan Bauti sta. Bases y punto de par tida para la organización política d e la
República Arg e ntina. Bue nos Aires, La Cultura Argentina, 1 915. p. 61
42 Ibídem .pp. 7 9 y ss .
II. - La Argentina de la ép oca
105
de la necesidad del cam bio; su preocupación era determinar el medio
más eficaz para lo grarlo. Para Alberdi la edu cación era un inst rumento
de menor efi cacia comparado con la inmigración masiva, la ex pansión
de los ferrocarriles, etc., mientras que p ara Sarmi ento la educación era
concebida como el factor prioritario en el proceso de cambio y
modernización. L as teorías de Sarmiento, que genera lmente han sido
presentadas como una continuidad del progra m a elaborado durante su
emigración en el pe ríodo rosista y como propio de la acción educativa
desarrolla d a por los hombres de la gener ación del ochenta, despertaron
el interés de inv estigadores como Ted esco quien considera qu e más
que una continuidad, ex istió una ruptura entre el pensamiento
educacional del programa elabor ado por Alberdi y Sarmiento y la
acción educativa post erior a 1880.
Así es como Juan Carlos Tedesco 43 presenta las notas más
importantes que caracterizan el concepto de educación d e ambos
pensadore s:
En Sarmiento considera que aparece mu y cla ra la dependencia
que ex iste entre todas las manifestaciones del ―progre so ‖ de
una nación y la capacidad de los individuos qu e la componen,
y que precisó su ficientemente -dentro d e esta correlación
ge n eral-, los términos con un criterio pragmático, como para
43 Cfr. Ted esco, Juan Carlos. E du cación y Socied ad en la Argentina (1880 -1 945).
Buenos Aires, Solar, 1986 pp. 28 y ss
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
112
Córdoba-, encontramos que es notoria l a preponderancia d e las
carrera s clásicas de Derecho y de Medicina 54 :
Tabla 1.-Matr ícula universitari a de Buenos Aires y
Córdoba
CARRERA
AÑOS
1883
1 886
1893
1898
Nº
%
Nº
%
Nº
%
Nº
%
Medicina
428
50
453
56
760
41
1.58 4
54
Derecho
260
30
216
27
796
43
900
34
Cs. Físico-
Matemáticas
174
20
141
17
287
16
417
11
Filosofía y letras
-
-
-
-
-
-
27
1
To tales
862
100
810
100
1.84 3
100
2.92 8
100
Lo que puede obse rvarse es que desde 1883, las carreras de
Derecho y de Medicina aumentaron su matrícula en desmedro de las
carrera s técni cas, siendo cubierto este déficit por los inmigrantes. Y
esto se produjo por considerarse que el extranjero – para la ejecución
de las obras- competía con ventajas, debido a que la ma y oría de los
grandes empr endimientos se rea li zaban con capitales ex tranjeros y el
personal para e je cutarlos era traído por los propios empresarios.
54 Fuente: Memorias del Mi nister io de I nstrucción Pública. 1900
II. - La Argentina de la ép oca
113
Ejemplo de ello lo da el Censo Nacional de 1 895 do nde se
observa el predominio de los nativos en los estudios jurídicos y el de
los extranjeros en los científicos-técnicos 55 .
Cuadro 3 Pro fesionales u niversitarios p or nac ionalidad
(1895)
Profesión
Argentinos
Extranjeros
Totales
Abogados
1.30 6
200
1.50 6
Escribanos
888
177
1065
Contadores
334
823
1.15 7
Pro curadores
987
528
1.51 5
Dentistas
32
102
134
Farmacéuticos
408
889
1.29 7
Médicos
893
755
1.64 8
Químicos
21
59
80
Veterinarios
24
59
83
Arquitectos
66
330
396
Agrimensores
194
131
325
Ingenieros
407
1074
1481
En el Cuadro 3 s e puede observar 56 que las necesidades de
recur sos hum anos para el funcionamiento del sistema económico
fueron satisf echas con inmigrantes, tal el caso de las Ciencias
económicas y Científico – Técnicas qu e alcanzan el 71 %. Aunque lo
que antecede hace refer encia a profesiones de nivel universitario, se
hace necesario destacar que la mayoría de los inmigrantes ocuparon
55 Cf r. T edesco, Juan Carlos E ducación y Sociedad en la Argentina (188 0 -1945).
Buenos Aires, Solar, 1986 3 p 37
56 El sombreado que lo destaca me pertenece.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
114
lugares vinculados con actividades secundarias y ter ciarias, más que
profesionales.
1.3.2 Educ ación para la clase m edia
Con respecto a la inte rpretación polí tico – económi ca que r ealiza
Cirigliano 57 en su Educaci ón y política, refiriéndose a la clase media,
encontramos que expresa: ―La estructura educacional del país estaba
pensada en función de preparar funcionarios portuarios : individuos
discretamente cultos, literaria y espiritualmente alienados
(europe iz ados), teóricamente preparados pa ra l a vida de la gran urbe,
pero de he cho inútiles para salirse de la esfera de lo aprendido y
fundamentalmente d ependientes. Esto fue posible porque la estructura
educacional del país estuvo pensada para Buenos Aires, y para Buenos
Aires con cebida como si mple puerto. Este puerto capitalino, para tod a
la maniobra de importación, depósito, control y exportación, necesita
una hiler a de burócratas: desde los más altos abogados presidenciables
hasta el más modesto escribiente. Y a esa formación estaba orientada
la educación, de m anera proporcional, en sus tr es niveles. Bien claro
parece el cuadro de la enseñanza media: maestros y ba chilleres cubren
los empleos públicos; los que e gresan de las escuelas de comercio irán
57 Cirigliano, Gustavo F.J . E ducación y futuro . B uenos A ire s, Humanitas,1 982
pp.8 9 y ss.
II. - La Argentina de la ép oca
1 15
a satisfacer las n ecesidades de las empresas priv adas qu e se dediquen
al intercambio portuario y qu e y a no n ecesitan traer más empleado del
extranjero...‖ Y continúa: ―…la escuela secundaria, destinada a la
clase medi a, ha de fo rmar el elemento burocrático más típico:
empleados-bachilleres, para las empresas o p ara la administración
pública...‖
Lo antedicho denota que la función de los colegios nacionales y
de las unive rsidades era la de formar una élite directiva, así como que
es probable que esta sit uación pudiera provocar que los se ctores
medios en ascenso -ante esta única alternativa-, pretendiera n comenzar
a reclamar su participación en el poder, lo que al inquietar a algunos
sectores de la oligarquía sería razón más que suficiente para dar
comienzo a los intentos de una educación profesional orientada a las
actividades productivas.
1.3.3 Educac ión para la cl as e obr era
Al hacerse referencia a la edu cación de l a cl ase obr era se
encuentra que así como Tedesco interpreta que las nec esidades
políticas son la variable dominante, Cirigliano expresa que el problema
reside en las ne cesidades económicas y qu e el sistema educativo
crea do en las últimas décadas del si glo XIX, res ponde a los
requerimientos d e una es tructura económica dep endiente, basada en la
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
116
exportación de mate rias primas y en la importancia del puerto de
Buenos Aires; por lo que la estructura educacional del p aís debería
preparar funcion arios portuarios – considerando todos los estamentos
de: alto , medio y bajo -, pero sin incluir la preparac ión de r ecursos
humanos para actividade s técnicas, por considerarse que una economía
agro exportadora extensiva, no lo requería.
Educación preparada para la clase alta -no ne cesariamente c on
estudios universitarios-, quien dirige las exportaciones; para la clase
media – formados en l os colegios nacionales -, quien realizará las
maniobras de depósito, control y exportación y una clase baja cu y a
labor reside en la cosecha y faena, no requiriendo para ello ni siquiera
estudios primarios completos.
Algunos sectores de la clase baja -además de los dedicados a
las tareas rurales-, se ra dicaron en el ámbito urbano y s e dedicaron a
actividades semi artesanales, lo que d a lugar – ante el anhelo de
progreso-, a nueva s d emandas educativas aún no satisfechas.
II. - La Argentina de la ép oca
117
2. - La Inmigración
Hasta 1862 el g obi erno de la Confederación h abía realizado
algunos experimentos co n colonos a los que aseguraba tierras, pero a
partir de dicha fecha se l e s ofreció facilidades par a su incorporación al
país pero sin garantizarles la posesión de la ti erra , lo que se estableció
taxativamente por la ley de inm igra ción y colon ización. Por ello, al
hablar de la inm igración, J osé L uis Romero 58 considera que la apertur a
del país a l a mi sma fue el paso más aud az en la promoción del c ambio
económico y socia l.
La Ley d e Inmigración y Colonización se dicta en 1876, y en la
misma se considera inmigrantes a los "extranjeros jornaleros,
artesanos, industrial es, c ultivadores o profesores que con m enos de 60
años de edad, buena moralidad y aptitudes suficientes, lleguen en 3ª. ó
2ª. clase ( en barco) al territorio de la República para establecerse en
ella".
La Argentina no nació con la inmigrac ión. Los recién llegados
descubrieron un país que poseía una cultura, una organización políti ca,
antigua s estructuras so ciales y sobre todo un grupo diri gente
emprendedor que apelaba a la inmigración para necesidades
coy untur ales.
58 Cfr. Romero, Jo sé Luis . Breve h istoria de la Argentina. Buenos Aires, Abril,
1984 6 p .126 y ss .
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
118
La yuxtaposición de rasg os culturales criollos y extranjer os
constituyó la principal característica de esta "sociedad en tr ansición".
Aunque lo que sí tr ajo aparejado el crecimiento del país fu e la
necesidad de construir puertos y diques, caminos y pu entes, poblar las
tierras desiertas, prom over la colonización y sobre todo c rear
industrias, habiendo sido provistos los capitales y br azos necesarios
para e ll o por la inmigración europea.
El censo de 1869 59 , así co mo los de 1895 y 1914, nos dan una
idea – aprox imada- de cómo fue aumentando la población por la
incidencia d e la inmi gración, así como el proce so de concentración
urbana y también la d eclinación del analfabetismo .
Tabla 2. Ce nsos de poblac ión de 1869, 1895 y 1914
Años
Nº
%
Pob lación
Nativos
Extranjeros
Rurales
Urbanos
Analfabetos
1869
2.00 0.000
78
22
73
27
70
1895
3.99 5.000
75
25
63
37
50
1914
7.88 5.000
70
30
47
53
30
El incremento, si bien e s sig nificativo, no se produce en la
misma proporción en todo el país: el 30 % de la población argentina en
1914 está constituida por ex tranjeros, p ero encontramos que en
59 Cfr. Sulé, Jor ge Oscar.. Materiales históricos p ara un a sociolog ía nacional .
Buenos Aires, EUDEB A, 198 0 pp.62 y ss
II. - La Argentina de la ép oca
119
Buenos Aires se h alla el 60 % y en Juju y el 10 %. Al mismo tiempo
que la d eclinac ión del a nalfabetismo se da a l a inversa, siendo en
Buenos Aires del 20% y en Jujuy lle ga a superar el 70%.
Desde el primer mom ento la distribución de la corriente
inmigratoria s e fijó preferentemente en la zona litoral y en las grandes
ciudades. Sólo pequeños grupos se trasladaron al centro y al oeste del
país, y más pequeños aún a la Patagonia, donde aparecier on en 1865
los grupos de productores de ovejas de Santa Cruz 60 .
Este aporte inmigratorio, tuvo alguna s consecuen cias directas,
así como otras indirectas en la conformación de la Argentina actual: El
llamado ―poblamiento‖ del país, produjo cambios en la constitución
étnica de la población, así como modificaciones en las costumbres, la
economía y la cultura. El comportamiento del inmi gra nte será distinto
según se d eje halagar por las comodidades de la ci udad o se resuelva a
dirigirse al c ampo. La mezcla del criollo y el gringo producirá el
hombre de la clas e me dia alta, quien con el afán de elev ar su posición
y su bienestar económico, buscará nuevos medios para lograrlo.
La fecunda inmi gración italiana, representada por el chacarero,
modifica el aspecto del campo, levanta su casa, planta árboles, trae el
sauce y el pa raíso. Otros, se quedan en l a ciudad, zapateros de
60 Cfr. Romero, J osé Luis Brev e historia de la Argenti na . B u enos Aires, Abril, 19 84 6
p.12 7
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
120
profesión o vendedores ambulantes, viven en co nventillos 61 junto al
bombero criollo, a la lavandera morena, al turco baratijero , al agente
de policía de e nton ces, en quien predomina la sangre indígen a.
El genovés ll ega primero, no abandona la ciudad y se estable ce
en el barrio de la Boca o se radica en Mar del Plata y s e dedica a la
pesca.
El español ama el traba jo. En general, salvo el vasco, no s e
dedica al cultivo de la tierra. Comienza, a v ece s, como peón de
almacén, lueg o s e independiza y pone el suyo. Otros traen su talento de
carpintero. La radicación en el campo da otros tipos humanos, distintos
de los de la ciudad. El v asco, lechero en el ambiente urbano, se hace
tambero en la llanura o funda una estancia.
Los esp añoles traen s us guisos, los italianos sus pastas.
Aparecen ya haci a 1872 las romerías españolas, con que se festejan las
fiestas de la Virgen y q ue se realizan al aire lib re, en el Palermo de
antaño. Los it alianos tra en su gusto po r la ópe ra, que tien e entre ellos
difusión popular. Y también se instalan or f eones.
Otros inmigrantes de diversa s nac ion alidades se suman al
caudal. L lega el turco trashumante, el sirio-liba nés que recorre los
caminos con su fardo de géneros y toallas; el s uiz o, el fra ncés y del
Cercano Oriente llegan también los gitanos. L os obreros franceses, en
ge n eral g alponeros, han venido para colaborar en la instalación de
61 An e xo III
II. - La Argentina de la ép oca
121
grandes fábricas, e impo nen sin querer la moda del llamado pantalón a
la francesa, qu e adoptará el obrero del país. Los ingleses lle ga n para
trabajar en el trazado de los ferrocarriles.
El idioma sufre sensibles cambios. El genovés, el francés y el
portugué s contribu yen a crear una jerga carce la ria, algunas de cu yas
palabras se ha cen de uso común. Es el "lunfardo" , palabra que
significa "ladrón" y que comienza siendo un lenguaje de clave,
utilizado en las cárceles entre los presos, para evi tar ser entendidos por
los guardias.
Va naciendo una clase m edia. El artesano u obrero enriquecido
aspira a elevarse socialmente. Hace estudiar a su hij o. Así, el padre
puede ser z apatero, carbonero o ve rdulero, pero el hij o será do ctor. El
vástag o, sin emb argo, suele av ergonzarse del o rige n humi lde d e sus
padres. Es el dr ama d e "M 'hijo el doto r" 62 , que Florencio Sánch e z
llevó al teatro.
La unidad de la familia europea se resiente en América. Pero el
hijo se sentirá orgullosamente argentino, y en ese sentimiento se da la
nueva identidad, a la que suelen contribuir mucha s sangres. Se crea el
tipo nuestro: vivaz, con un culto de la amistad que recuerda a la
hospitalidad de l gauc ho. Esta nueva identidad no hace cuestión de
62 Relato donde Florencio Sanchez plasma po r medio de la literatura la síntesis del
vínculo del Estado con la educ ación pública, do nde el paso por la escuela -
sinónimo de asce nso social -, per m ite a las generaciones j óvenes superar la clase
social de sus pro genitores.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
128
La integración étnica se iniciará en la primera generación en los
grupos d e ex tracc ión lati na – preferentemente españoles e italianos – y
de religión ca tól ica.
2.4. Los i nm ig rante s y su inserción laboral
Al requerirse el desarrollo de actividades de servicio,
emerge ntes del tendido de los ferroca rriles, de la construcción de
caminos, de la instalación de obras sanitari as, de edificios y d e obras
públicas y ante la falta de mano de obra especializada fue necesario el
empleo de inmigrantes ingenieros, agrimensores, carpinteros,
chapistas, torneros, electricistas, albañiles y mecá nicos, quien es
cubrieron la mano de obra profesional , semi profesional y artesanal
que la situación dema nd aba.
II. - La Argentina de la ép oca
129
3. -Buenos Aires y el interior
Para sacar a las provinci as del mutuo aislamiento en que viví an
y d elimitar dentro del federalismo la jurisdi cción del Estado nacional,
se requería un enfoque nuevo; esa tarea – pe ríodo clave de la historia
argentina- , se ll evó a cabo entre los años 1862 y 1880. ―Desde los
ministerios, las ba n cas parlamentarias, las ma gistraturas y los altos
cargos administrativos, un conjunto coherente de ciudadanos desplegó
un mismo afán orientado hacia los mismos objetivos‖ 68 . Establecer la
jurisdicción nacional frente a los poderes provinciales – en especial con
la Provincia de Buenos Aires donde el gobierno nacional era huésp ed -.
La s relaciones entre las provincias por problemas de lími tes, los
caminos interprovinciales, las mensajerías, los corre os y los telégrafos
requirieron cuidadosos acuerdos. Fue n ecesario r eorga niz ar el ejército
nacional y sup rimir las fuerzas militares prov inciales, ordenar la
hacienda pública, la administración y l a justicia federal, redactar los
códigos, impulsar la educación popular, hacer el primer censo nacion al
y vigilar el cuidado de la salud pública.
68 Romero, Jo sé Luis . Breve h istoria d e la Argen tina .B uenos Aires, Huemul, 19 84. 6
Cap. IX, p . . 119.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
130
3.1 Capitalid ad de Buenos A ires
El 20 de septiembre de 1880, una ley d el Congreso Nacional
(Ley Nº 1029) convirtió a la ciudad de Buenos Aire s en la c apital
federal de la República Argentina. La federalización de Buenos Air es
fue un paso si gnificativo hacia el cierre de confli ctos entre el Estado
Nacional y el de la Provi ncia de Buenos Aires, q ue había jaqueado en
múltiples formas el ejerc i cio del poder nacional.
Promovida por provincianos, la capitalidad de Buenos Aires
significó en realidad que a partir de ese momento era la ciudad puerto
la que establecía y dirigía las reglas de l jue go para el resto del pa ís.
3.2. La Gener ación del Och enta
Eliminadas las trabas que impedían la integración física,
económica y política del país, y y a li quidados los mayores conflictos
que se h abían p rolongado durante un lar go período, ningún obst áculo
serio se oponía entonc es a la creación d e instituc iones que aseguraren
el funcionamiento de un Estado fuerte. De all í surgirá un modelo
institucional que alcanzará una fisonomía estable, conducida por una
II. - La Argentina de la ép oca
131
elite dirigente que había reunido en sus manos las riendas del poder
económico y político del país.
Varios de los problemas que durante décadas hab ían estado en
el primer plano d e las cuestione s nacionales, y a se en contraban
resueltos entonce s, y ellos fueron:
La cuestión del indio.
Con el avance de la línea de fronteras, que se realizó en dos
etapas:
La prime ra de ellas, defensiva, que transcurrió baj o la dirección
de Adolfo Alsina. El plan consistió en la construcción de una línea de
fortines unidos entre sí por una zanja, que impedía la penetración de
los indígenas, y la mism a se extendía desde Bahía Blanca hasta el sur
de la provincia de Córdoba.
La se gunda -dirigida por J ulio Argentino Ro ca -, quien
emprendió una acción d e tipo ofensivo; tuvo como resultado de su
denominada Campaña al Desierto, realizada en 1 879, la incorporac ión
de 15.000 leguas cuadr adas de ti erra s disponibles para su ex plotación
económica.
La ti erra era una pieza clave del pro y ecto económico: la base
de toda la economía y la riqueza fundamenta l d el país.
El otorgamiento de tierras a los expedicionarios seg ún su grado
militar, y la enajenación de las demás ti erra s fiscales favorecieron la
promoción de latifundios. Aparece la est ancia m oderna como unidad
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
132
de producción, que incorpora el alambrado, el tanque australiano, la
mestización de animales y la tecnificación en el proceso de cría.
El establecimiento de las nuevas condicione s abrieron el
escenario para la aparición de un conjunto de hombres a los que ho y se
reconoce como Generación del 80, que llevarán adelante un plan en el
que es posible distinguir tres dimensiones:
En lo económico: la ins erción de nuestro país e n la división
internacional del trabajo como productor de materias primas y
alimentos, e importador de la mayor parte de los productos
elaborados que se consumían en el me r cado interno.
En el plano social: el i ntento de cambiar usos y costumbres
nativos a través de la inmigración masiva de mano de obra europe a.
En lo político: la conformación de un Estado moderno
mediante la creación d e las instit uciones y re glamentos necesarios
para dar a la Argentina una apariencia semejante a la Europea a fin
de siglo y ofrecer garantías suficientes a los capitales extranjeros 69 .
El proy e cto de la Generación del Ochenta es quizás el
programa más estable que una élite argentina h aya lo grado plasmar
con una dinámica de larg o alcance . Sus huellas marcarán de modo
profundo el perfil que a s umirá el país hasta bien avanzado el siglo XX.
69 Pozzi, G. La generación del ochenta. Buenos Aires, Simón Rodríg uez, 1988 p. 3
II. - La Argentina de la ép oca
133
La presencia de esta élite positi vista y eu ropeísta en las cimas
del poder significaba ta mbién la ascensión de una coa li ción de elites
provincianas qu e habían asimilado el estilo y el modo de ser d e los
dirigentes de la ciudad puerto. Constit uían todos una coalición del
grupo conservador del país encolumnados detrás de los líderes más
sagace s qu e esta clase haya tenido. 70
Al sintetiz ar los ras gos más característicos de es ta generación,
se pueden señalar como notas salientes:
Poseían una fuerte v aloración de la ilustra ción literaria y
científica. Al gunos de ellos se habían educado en Europa.
Aunque lo intelectual no era valorado en sí mismo, sino que se
concebía como forma auxiliar de la dosis de audacia e
iniciativa que re qu ería el conductor político de la época.
En lo polí tico reside el máx imo de realización para un hombre.
Desde allí es posible imprimir a la sociedad de su tiempo los
rasgos que es preciso adoptar. Roca será el mejo r modelo d el
personaje de esta ge n eración .
Los hombres d el 80 sienten q ue la historia los ha llamado a
cumplir con un a misión central: la instauración de un sistema
institucional que debe alcanzar pe rman encia en el tiempo.
70 Cfr. Mac Gann, T . Argentina -EE.UU y el sistema intera m e ricano B uenos Aires,
Eudeba, 1 960. En: Lumerman, J uan Pedro . ―Historia Social Argentina‖. Bue nos
Aires, Docencia, 1 997 p .242
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
134
La Ge ne ración del O chenta tenía el li beralismo como
ideología. Pero no e ra el liberalismo romántico e id ealista de la
primera mitad del si glo X IX, sino que comul gaban con el
ideario de Au gusto Compt e, quien había formulado las líneas
de un liberalismo prag má tico, positivista.
El positivismo confiaba en el impulso arrasador de un
progreso ilimitado, auxiliado por el ti món de la razón y una
actitud de verificación ex perimental de la realidad que desecha
todos los argumentos de explicación no racionale s .
Así Roca llegó al gobierno el 12 de octubre de 1880 como fruto
de la alianza de oli garquías provinciales; las que se organizan en el
PAN (Partido Autonomista Nacional)
La ―Liga de los Gobernadores‖, instrumento político creado por
Roca, reúne a los sectores político-económicos favorecidos por el
nuevo modelo, que ahora organizan su entendimiento con Buenos
Aires sobre un plano de total coincidencia.
Los propósitos presid enciales fueron d elineados p or Roca en su
mensaje al asumir su carg o. Allí fijó sus objetivos: ―Paz y
administración serán mi s propósitos‖. A los que Sarmiento traducirá
agriamente: ― Rifles y empréstitos‖
―Paz y administración‖ significaban el establecimiento y la
consolidación del modelo estructural que había venido asumiendo la
sociedad argentina.
II. - La Argentina de la ép oca
135
La paz era, por un lado un llamado a la razón y a la prudencia
dirigido a los miembros de una clase que no había comprendido cuánto
tenían de común que defender, y aún que descubrir; las concepciones e
intereses comunes que permitieran a sus integrantes salir del atolladero
en que habían perma n ecido en el pasado. 71
Esta tregua era indi spensable para avanzar en la construcción
de un apara to de a dministración eficiente, que aprovechara
simultáneamente los dos pilares desde los cu ales había que partir para
enfre nt ar el desafío que traía consigo la nueva situación:
a) Los factore s f avorables que surgían desde el
mercado mundia l y
b) La posesión de los r ecursos con los que se podía
responder a la crec i ente demanda externa .
Encontramos que el Dr. Néstor Auza 72 , analiza en detalle uno
de los aspectos que jugó papel pre dominante en el período denominado
―generación d el ochenta‖ y es el que se ini cia con el conjunto de
hombres que actúan en la vida pública a partir de 1870, los mismos
que tuvieron un papel protagónico al producirse la capitalidad de
Buenos Aires en 1880 y que finaliza con la revolución de 1890.
Ho mbres que s e hallab an en la madu rez de sus v idas y o cupaban altas
71 Cfr. Lumerman, Juan Ped ro. Historia Socia l Argentin a Buenos Aires, Doce ncia ,
1997 . pp. 241/44
72 Cfr. Auza, Né stor T omás . Católico s y liberales en la generación del ochenta .
Buenos Aires, Mi nisterio de Cultura y Educación -Edicio nes Culturale s
Argentinas, 19 75 pp.210 y ss.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
136
posiciones en la política, en la cátedra y en el periodismo; que actuaron
en medio de gra nd es transformaciones.
Ese papel predominante lo constituye la lu cha entre li berales y
católicos, ref iriéndose, cuando habla d e ―catól icos‖ ―al núcleo de
hombres integrantes de la ge ne ración del 80 que no solo se
denominaron católicos s ino que se dist inguier o n como tales por su
clara y ortodox a definición, y la constante defen sa de sus ide as en el
orden p olíti co y cultural‖; agregando más adelante ―…a los
continge nt es ciudad anos que los acompañaron en las gra nd es
decisiones, dando c alor popular a sus manifestaciones políticas‖. Y
además aclara: ―…dos e scuelas que agruparán a dos docenas de los
hombres más notables d e aquellos ti empos, quienes se disputarán la
orientación política, institucional e ideológica del país . Serán dos
escuelas, dos corrientes netamente diferenciadas y ambas se
identificará n con dos filo sofías exclu y entes y contrapuestas, creadoras
de dos formas distintas de interpretar la realidad y , por tanto, de
deducir normas de gobierno.‖
En las clases altas el catolicismo tenía características
aristocráticas y cons ervadoras, inclinadas hacia las grandes ceremonias
y funciones vistosas, mie ntras que las mas as de lo s fieles sólo poseían
un sentimiento católico sincero, pero c a rente de ilustración.
II. - La Argentina de la ép oca
137
3.2.1 P o lítica ec o nóm ica
En el marc o de la situac ión internacional, donde los países
centrales, viviendo un intenso período de auge y expansión, daba n
señales claras de sus requerimientos de productos ag ropecuarios, el
esfuerzo de los hombres del Och enta estará puesto en ordenar todos los
recur sos interiores par a inte grarse complem entariamente en la
favora bl e co y untura que se abría para el país.
Europa vivía entonces u n mom ento de gran progreso material,
favorecido por el desplieg u e tecnológico y las innovaciones en el
sistema de transportes y comunic aciones, que produjeron un efecto
acelerador en e l m ercado mundial .
En el crec iente pro ceso d e integración económica que se daba a
nivel universal, nuestro país se incorporó apo rtando sus materias
primas a gropecuarias, que comenzaron entonces a ser reclamadas con
intensidad por los países que, al emprender el cami no del crecimiento
industrial, habían abandonado su producción agraria.
El liberalismo económico será el modelo desde el c ual e sta
Generación del Ochenta gra b ará las líneas centrales de su modelo
interno y d e inserción en el mercado mundial. L a división
internacional del tra bajo y la liberta d de com er cio fueron asumidos
como los dogmas iluminadores que orientaban todas las perspectivas
de relación provechosa.
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
144
Caye t ano Bruno 79 al referirse al laicismo en la Argentina, en el
período comprendido entre 1881 y 1900, expresa: ―Su ori gen
ideológico h a d e buscarse en el liberalismo y el enciclopedismo
francés, que llev aba ino culados nuestra generación de fines del siglo
XIX, ca rente c asi en absoluto de ideas originales. L os más de nuestros
hombres políticos de entonces iban despreocupadamente a la za ga de
todo lo foráneo, sin sopesar antes la idiosincrasia del pueblo argentino
y el legado histórico de s us más encumbrados pró ceres. Constitu y eron
las principales ex plosiones del laicismo en la Argentina de aquellos
años: el Con gre so Pedagógico Internacional d e Buenos Aires en 1882,
los debates por la ense ñanza neutra en 1883 -1884, la suspensión y
deposición de prelados por obra del gobier no c ivil, la expulsión del
delegado apostólico m onseñor L uis Matera en 1884, la le y de
matrimonio civil en 1888, y el pro y ecto no sancionado de divorcio en
1902‖.
Juan Carlos Tedesco en el Capítulo VI de su obra 80 , bajo el
título: ―El conflicto con la Iglesia‖, r emonta los antecedentes d el
problema de la enseñanza religiosa a la luch a política iniciada después
de 1810 y considera que cuando lle gó la década 1880 -1890 -donde
tuvo sus expresiones más a gudas- , y a pesaban sobre los ―actores
79 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º(1881-
1900).B uenos A ire s, Don B osco, 1981 . p.25
80 Cfr. Ted esco, Juan Carlos E du cación y Socied ad en la Argentina (1880 -1 945).
Buenos Aires, Solar, 1986 3 p p..121 y ss.
II. - La Argentina de la ép oca
145
principales de la vida política nacional los antec edentes de varios
enfre nt amientos e intentos teóricos de elucidar el carácter de las
relaciones entre Iglesia y Estado‖, junto con el papel que jugaba el
catolicismo en la formación de la población, y llegando a ser el
argumento de l a inmigración el más usado en est e conflicto. Y a grega
que: lograda la li bertad de cultos a nivel constitucional, los liberales
intentaron eliminar la vigencia de l catolicismo en las escue l as p úblicas.
3.3 Los cató li co s y el régimen
Durante la p residencia del General Roca 81 , al producirse el
distanciamiento de los católicos, las logi as porteñas tuvieron una
actuac ión desta cada . La masonería ofrecía al liberalismo argentino una
base rí gida y o rganizada de sustentación, facil itando el elemento
popular y ciertos nú cleos de opinión d e los que carecía el libe ralismo y
ésta a su v ez podía sancionar su pro grama qu e de otra manera le
hubiera resultado imposible de realizar. Por lo que el Dr. Auza
expre sa: ― Los inmi gra nt es it alianos fu eron los q ue más s e pr estaron a
la tarea de dar viso popular a los pro y ectos liberales, de ahí que cuando
se quería contar con su concurso s e asociaba a las manifestaciones el
nombre de Cavour, Maz zini o Garibaldi. una prue ba de su actividad y
81 Auza, Néstor T omás op.cit. p. 1 31
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
146
pujanza se tiene en que e l primer templo masónico existente en el país
fue levantado por los masones italianos‖
Por su parte -r efiriéndose específicamente a la r elación entre
los ca tól icos y el régimen-, Bruno en la Presentación del Vo lumen
duodécimo de su obra 82 , nos dice: ―La apertura del Archivo Secreto
Vaticano p ara la época de León XIII (1878 -1903) por obra del Sumo
Pontífice Juan Pablo II , ha posibilitado la publicación del pres ente
volumen duodé cimo y último de la serie. En él se desarrollan los
acontec im ientos más aciagos de la historia eclesiástica del país;
acontec im ientos que h an dado asunto a no escasas publicaciones,
llevadas much as de ellas – por el mi smo desconocimiento de l as
fuentes vatic anas- con enfoque parcial y rutinario hasta demasiarse.
Hoy por ho y , afortunadamente la tal producción va de baja, vist o el
común empeño de no aceptar como oro de l e y si no lo serio y probado
con fuentes de p rimera mano. Es y a por lo menos factible - y de justicia
a la vez- salvar los fueros de la verdad hist órica, rectificando ideas y
aplicando una saludable poda a las conclusiones emitidas a bulto por la
así llamada gene r ación del 80. Es dable asimismo, pulsando la
abundante documentación puesta ho y al alcance de todos, descubrir y
sacar a plaz a cómo y cu ándo desbaratar on los m ás de los periódicos
82 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º (1881 -
1900).B uenos A ire s, Don B osco , 1 981. pp.23 - 24
II. - La Argentina de la ép oca
147
del pasado si glo 83 , enjuiciando precipitadamente hechos y p ersonas de
uno y otro sector…‖
Asimismo, el mismo autor en el capítulo primero: ―Los
corifeos del laicismo‖, si bien comienza diciendo: ―Tre s p ersonajes d e
alto bordo polarizaron la atención g eneral de entonces, por su acción
demoledora de los principios cristianos: el ge neral J ulio A. R oca,
presidente de la Nación desde el 12 de o ctubre de 1880; el doctor
Eduardo Wil de 84 , constituido minist ro de Justicia, Cult o e I nstru cción
Pública el 10 d e ab ril de 1882, y el ex presidente Domingo Faustino
Sarmiento, gran maestre de la masonería a rgentina por aquellos años‖,
durante el desarrollo d el tema no deja de reconocer que tuvieron
puntos ponderables aunque ―lo mu y de sentir fue que supeditara lo
moral y religioso a lo político e ideológico del momento‖ re ferencia
esta última a l a primera presidencia d e Roca 85 . En e ste capítulo –
Caye t ano B runo transcribe documentos, notas y correspondencia de
los Archivos obrantes en el Archivo General de l a Nación en Buenos
Aires de J ulio A. Roca y J uárez Celman, así como algunas
aprec i aciones de Sarmiento sacadas de sus O bras completas q ue
reafir m an la posición por ellos asumida.
83 hace referencia al s iglo XIX
84 Máximo exponente del a nticlericalis mo, quien pro movió el voto de varias leyes
que significaban una disminució n de la función de la Igle sia en la vida so cial En:
Albergucci, Roberto H. Educación y Estado; Orga nización del Sistema
Educa tivo . Buenos Aires, Docencia, 19 96. p 564
85 Bruno, Cayetano, S. D. B. Historia d e la Iglesia en la Argentina. Vo l.12º(1881-
1900).B uenos A ire s, Don B osco , 1 981. pp.28 y ss
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
148
Albergucc i 86 , al referirse a la Iglesia y al Esta do moderno,
presenta a los católicos como hombres del Concilio Vaticano I,
convocado por Pío IX, el Papa de la Encíclica Q uanta C ura de 1864,
que incluía el corolario del ―Syllabus‖, un sumario de los ―errores
principales de nuestra época‖ y una condena de libre pensado res y
ag nóst icos, de m aterialistas y n aturalistas, de anticlericales e
indiferentes, de liberales y fr ancmasones. C oncilio de la relación entre
la fe y la razón, de la infabilidad ponti ficia y de la unidad del
catolicismo en medio del mundo moderno, temas que -en tiempos de la
organización del Estado- contrastaban con el cent ralismo del gobier no
nacional y el personalismo de los gobernantes; problemas doctrinarios
y políticos que debían r esolver el clero y el laicado del 80, cuando e n
nombre de la li bertad y de la cultura se a firmaba el Estado en
confrontación con la Iglesia. Asimismo afirma que ―la Iglesia
recha z aba – no el valor c ristiano de la li bertad- sino los presupuestos
liberal-iluministas en que las corrientes m odernas basaban la
afirmac ión d e la libertad:
El relativismo en la concepción de la verdad, y
La concepción individualista- ilimit ada de la libertad‖.
La debilidad de la Iglesia – afirma Tedesco 87 - queda puesta d e
manifiesto en al gunos índi ces cuantitativos, como el del cre cimiento
86 Cfr. Albergucci, Rob erto H. Op .cit . p.361
87 Cfr. Ted esco , Juan Carlos . op. cit. p.124
II. - La Argentina de la ép oca
149
demográfic o acelerado q ue implicó una disminución en la c apac id ad
de la I glesia para mantener su anterior predominio y presenta un
cuadro comparativo para el período 1869 -1895 88 , donde se observa el
pasaje de una relación de cinco sacerdotes a tres , por cada diez mil
habitantes, apreciándose el impacto mayor en Buenos Aires, y trae a
colación que el proceso de desarrollo influ yó negativamente sobre los
atractivos para la c arrera sacerdotal, haciendo a lusión a la fa lta de
―producc ión nacional‖ de sac e rdotes, cuando el Censo de 1895 señala
que de 1.190 sacerdote s s olo 461 eran argentinos.
El mi smo autor, al hacer refere n cia a la ―ind ependencia o
control en las relaciones entre Estado e Iglesia‖ c onsidera que ―parece
útil recordar que la nota más peculiar de dicho funcionamiento fue la
tendencia a la concentración del control de los mecanismos de pod er
en el Estado y en la élite dirigente‖ y que ―tod a la políti ca del Estado
con respecto a la I glesia tendió a arbitrar los m edios para ejercer el
control s obre ella y no pasar al plano de la separación institucional‖.
Se reivindicó el ejercici o del Patronato para intervenir en el
nombramiento de los cur as párrocos, y cuando en el año 1886 se
planteó un incidente sobre este probl ema, el e ntonces Ministro de
Justicia, Instrucc ión Pú blica y C ulto – Eduardo Wil de- se interesó
alegando en una nota d irigida al Arzobispo Aneiros que su interés
residía ―en el reconocimiento de la importancia de las funciones
88 Cfr. Ibídem, p.1 25
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
150
sociales que des empeñaban los sacerdotes… que siendo los cur as
agentes indispensables hasta el día p ara ciertas funciones de la vida
civil, la forma de nombramiento de esos agentes no puede serle
indiferente‖ y agrega que este reconocimiento es con grue nt e con la
función social que el mi smo Wilde asignó a la religió n y que puso d e
manifiesto en el deba te de la ley de educación, cuando expresó su
concepto acerca d el papel de la religión en el conjunto de la población:
―Es una cosa sabida y proclamada por todos l os filósofos –
decía- que no bastan la s creencias mor ales p ara educar a las
masas .¿Por qué? Porque las creencias mor ales tienen una
forma abstracta. Es necesario que para las masas los elementos
de moralización ten gan, diré usando d e metáforas, algo d e
tangible, de voluminos o y de concreto. La religión es
conveniente con sus formas externas, para obtener el dominio
de ciertos espíritus mediocres que no al canzan a las
sublimidades de la abstracción‖ 89 .
Y continúa Tede s co:
―Este reconocimiento de las funciones soc ial es de la religión en
cuanto al domi nio y al control de las conductas de los
habitantes llevó también al Estado a controlar la enseñanza que
se brindaba en los S eminarios de formac ión de
89 Ibídem. Debate p arlamentario…,p. 158 (bastard illa de Tedesco)
II. - La Argentina de la ép oca
151
sacerdotes…Así, en 1 884 Wilde justificó las tareas de
inspección que el Estado ejercía sobre los semina rios, en virt ud
de considerar …que nuestro clero se educa a ctualmente bajo la
impresión de ciertas teorías e incitaciones preconiz adas en la
cátedra, que el Estado no podría menos que considerar
subversivas, pues en algunos casos ellas contradicen las leyes
del país o dificultan su rápida ejecución 90 ‖
Tedesco sostiene qu e esas teorías calificadas por Wilde de
subversivas, correspondían a los principios de la I glesia de la época,
siendo el resumen más significativo el S y llabus . Pero, en virtud del
reconoc im iento de l as f unciones que atribuían a la religión -enunciadas
en los ejemplos prece d entes -, el objeto d el Estado no fue lograr la
separación de ambas entidades, pues considera q ue de hab erlo hecho,
la Iglesia hubiera podido convertirse en un factor fuera de control y e n
un agente opositor -con bastante arraigo en vastos sectores de la
población-, por lo que el gobierno prefirió mantener la unión sobre la
base de la dependencia y aplicó la misma argumentación empleada en
el debate sobre la a utono mía universitaria:
―La Iglesia – decía Wilde-, para mantener su independencia
como poder espiritual de ntro de los Estados sobe ranos que no
admiten más poder temporal que el suyo, necesita hacer
90 Memoria presentada por W ilde en 1884, pp.155 -156
LA EDUCACIÓN TÉCNIC A EN LA ARGENT INA MODE RNA
152
positiva esa independencia. ¿Y cuál es la fórmula de toda
independenc i a en el lenguaje y en la mente humana? La
fórmula es l a si guiente : no necesitar de la prot ección ni de l a
existencia de poder ex traño. No pr etendo insinuar la sep aración
absoluta del Estado y de la Ig lesia, p ero sostengo que mientras
la I glesia admita el sostén, el apoy o o la protección de
cualquier entidad que no surja d e su propio seno, permanecerá
en una dependencia más o menos acentuada, pero
completamente incompatibl e con su dignidad y su misión en la
tierra‖ 91
3.3.1 Situ ación religiosa y moral de
Buenos Aire s en 1875
Caye t ano Bruno S .D.B. 92 nos presenta el pan orama – por
muchos conceptos totalmente negativo - que most raba Buenos Aires al
arribo de los Salesianos en 1875. Aunque considera que se trataba de
una actitud foránea, el Buenos Aires de 1875 era el centro de un cli ma
de guerra declarada contra la reli gión; sectarismo anticristiano que se
―infiltró por el doble conducto del afán imitativo mu y en boga
91 Ibídem, p. 11 7
92 Bruno, Cayetano. Los Sa lesianos y las Hija s de María Au xiliadora en la
Argentina . Vo lum en P rimero (18 75 -1894). Buenos Aires, Instituto Salesiano de
Artes Gráficas, 1 981 pp. 21- 22.
II. - La Argentina de la ép oca
153
entonces, y d el turbión de ge nte ind eseable que invadió el puerto al
abrig o de la le y d e libertad de cultos, hasta com prometer
despreoc up adamente las propias bases de la ar gentinidad‖. La mor al
iba en baja – agrega- y había cundido el desenfreno como una
exigencia social: ― La gente frecuenta mu y poco los templos de Dios;
son raros los que se confiesan ; hay más decencia y r eligión en la gente
de arriba que en la vulgar…; la poli gamia y el adulterio están de
moda; el concubinato es común…; y, lo que es peor, se practica sin
ningún escrúpulo. Todo esto sucede en la generalidad de la
República‖ 93
El 28 de febrero de 1875, una manifestación ―en número
incalculable, con las banderas argentina, española, italiana y otras, con
diversas inscripciones y lemas‖ apedreó las Iglesias de San Francisco,
Santo Domingo y San Ignacio, destrozo que con cluy ó con los ―gritos
de: Al colegio del Sa lvador‖ 94 hacia donde enfiló la columna
incendiaria. ―Al caer de la tarde, a eso de las dieciocho horas, el fuego
había y a realizado su tarea, y comenzaron a derrumbarse los techos,
convirtiéndose en pavesas las tres cu artas p artes del edificio del
93 Archivo General de la Or den d e Frailes Menores, Ro ma, caja Argen t ina (1869 -
1886) En: B runo, Cayetano ―Los Salesia nos y las Hijas d e María Auxiliad ora en
la Argentina‖ op. cit. p. 22
94 Santa Fe, 14 - III - 1 875 ( Archivum Romanum Societa tis Iesu, Provincia
Aragonensis- Litterae annuae 1863 -1882 ) En :Bruno, Cayetano ―Los
Salesianos y la s Hijas d e María Auxiliado ra en la Argentina ‖ op. cit. p. 31
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
256
Cuadro 1 1 . Obrer os ingleses en 1835
Cantidad de o breros en la In glaterra de 1835
Varones
mayores
Mujeres
Varones jó venes
(13 a 18 años)
Niños
50.6 75
53.4 10
53.8 43
24.1 64
Al analizar los resultados humanos de la Revolución industrial
Hobsbawm 188 se pre gunta si mejoró o empeoró – y e n qué medid a-, l as
condiciones de vida de las personas; cita a J ere m y Bentham y sus
seguidores quienes concibieron como una serie de adiciones y
sustracciones, inclu yendo a la moral y a la política, y si el objeto de la
política era la felicidad, c ualquier pl acer del hombre a sí como sus
pesare s podí an expresarse cuantitativamente.
Por ello, sumadas las feli cidades y deducidos los infortunios de
todos los hombres, ―el gobier no que consig ui era la ma y or f elicid ad
para el ma y or número de personas er a el mejor‖ ; y al contabilizar al
gé n ero humano como l o mercantil tendría sus saldos deudores y
acreedores, considerando a estas últimas cuestiones, aunque
importantes como enga ñ osas, pues la Revolución industrial m ás que un
simple proceso de adición y sust racción fue u n cambio social
188 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e imperio. Barcelo na, Ariel, 1982. p. 77 y ss.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
257
fundamental que transformó las vid as de hombres y de muj eres,
destruy e ndo sus viejos modos de vida.
Uno de los ma y o res cambios lo encontramos en el diseño
industrial – tal como señ ala Hesk ett 189 -, puesto que en la produ cció n
artesanal una sola persona puede r ealizar la tota lidad del proceso; el
concepto y l a realización están unidos y coordinados por la interacción
de las manos, la vist a y el material; coherencia que se ve fr agmentada
en la industria de produc ción, aunque las dos p artes del proceso siguen
estando relacionada s.
Sin embargo -volviendo a Hobsbawm-, aunque l a Revolución
industrial cambió fundamentalmente sus vidas o las de sus padres, al
asentarlos en nuevas ciu dades, al pla ntearles a ellos y al país nuevos
problemas, no los desorganizó. ― La s s encillas máx imas del utilitarismo
y de la economía liberal, aún más desmenuzadas en los latiguillos de
sus periodistas y propagandistas, les dotó de la guía que necesitaban, y
si esto no era suficiente, la ética tradicional – protestante o la que fuera-
del empresariado ambici oso y empr endedor (sob riedad, trabajo duro,
puritanismo moral), hizo el resto.
La s fortalezas del privil egio aristocrático, la sup erstición y la
corrupc ión, que aún debí an derribarse para permitir a la libre empresa
189 Cfr. Heskett, John . Breve his toria del diseño industrial . Barcelona, E diciones del
Serbal, 1 985. p.7
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
258
introducir su milenio, les protegían también de las incertidumbres y
problemas que acechaban al otro lado de sus mur os‖ 190 .
El trabajador pobre – que representaba la ma yoría- vio destruido
su mundo y formas de vida tradicionales sin que se les ofreciera n ada a
cambio, mi entras que la clase media triunfante estaba satisfecha,
aunque sobre sus vidas se cernía la pes adilla de la bancarrota o de las
deudas, así c omo la confianza traicionada por un socio infiel o la crisis
comercial; siendo esta ruptura lo ese n cial al plantearse los efectos
sociales de la industrialización.
Y lo que hace la diferencia respecto al tr abajo en la sociedad
preindustrial y la industrial, lo enc ontramos en los cuatro aspectos a los
que hare mos r eferencia a continuación en el Cuadro 12:
Cuadro 1 2 . Socie dad preindustrial e industrial
Sociedad ind ustrial
Sociedad pre ind ustrial
1) E l trabajo está co nstituido por la lab or
de los ―proletar ios‖, cuyo único vínc ulo
con su patrono es un ―nex o d inerario‖,
siendo su ú nica fue nte d e in gresos el
salario en metálico que reciben p or su
trabajo, y la relación social y humana con
los o breros pasa d e ser ―servidores‖ a
1) El trabajo es d esem peñ ado por
familias con sus prop ias t ierr as de
labor, obrador es artesanales, e tc. cu yos
ingresos econó micos co mple mentan su
acceso directo a los med ios de
prod ucción, o estos co mplementan a
aquéllos. Ade más, el ―servidor ‖ o
190 Hobsbawm Eric J . Ind ustria e Imperio op.cit. p. 81
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
259
―operarios‖ o ―brazos‖.
dependiente preindustrial tenía una
relación social y humana con su
―dueño‖ que i m p licaba o bligacione s
por ambas partes
2) El tr abajo industrial, -espe cialmente el
mecanizado de las fábricas-, i mpone una
regularidad, rutina y monoto nía, co mo la
tiranía del relo j y de la máqui na q ue
señalaba el rit m o de trabaj o y la co mple ja
y cro nometrada interacció n d e los
proceso s, junto co n la medición de la vida
en minutos y, funda m e ntal m e nte, la
―regularidad‖ mecanizada del trabajo, que
entraba en co nflicto co n sus incli naciones;
y si lo s trabaj ador es no se avenían a e sas
condiciones eran forzados por medio de la
disciplina laboral y las sanciones q ue
podían llegar hasta lle varlos a la cárcel.
Con el agra vante de que lo s salarios eran
tan b ajos que solo el trab ajo
ininterrumpido y constante les
proporcio naba lo ―su ficiente para seguir
vivos, de modo que no les que daba más
puesto que se trataba de un p aís cristia no,
rezar en do m i ngo‖ 191
2) El ritmo del trabaj o preindustrial
dependía d e la variación de las
estaciones o del tiempo, de múltiples
tareas no a fectadas por la divisió n
racional de l trabaj o, d el deseo de
holgar en l ugar de trabajar y has ta de
la to zudez d e j ornaleros artesanale s
especializado s y asalariad os, que
empezaban el trab ajo de la seman a el
martes p ues co nsideraban ―santo‖ al
lunes, con la consig uiente
desesperació n de su s p atronos.
Además d e la m edició n de la vida en
estaciones ( por ―San Miguel‖ o ―por la
Cuaresma‖) o en se manas y días.
3) En esta épo ca el trabajo se realizaba
191 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e imperio. Barcelo na, Ariel, 1982. p. 82
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
260
cada vez co n ma y o r frecue ncia, en lo s
alreded ores de las grandes ci udades, fría s
y saturad as; c iudades no solo con el humo
flotando so bre sus cabezas, sino sucia s y
cuyos ser vicios ele mentales eran tan
deficientes q ue pr oducían e pidemias de
cólera, fiebres tifoidea s, ad emás de
enfermedades respirato rias e intestinales,
prod ucidas po r la po lución at mosférica y
del agua. Los ser vicios p úblicos fueron
muy escaso s en la primera ép oca de la
industrialización ― la vida del po bre, fuera
del trab ajo, transcurría entre las hileras de
casuchas, en las tabernas b aratas e
improvisadas y e n la s ca pillas ta m b ié n
baratas e improvisadas dond e se le solía
record ar que no solo de pan vive el
hombre‖.
La sociedad destruida por la ciudad, con
menos co municación p ersonal e ntre el
dueño d e una hilandería y s us ob reros y
entre el sastre y s us aprendic es, que entre
el d uque de W ellington y el más humilde
jor nalero de sus tierras.
4) Los eco no m i stas liberales d e la cla se
media opinaban que la gente debía o cupar
los empleos que ofrecier a el m ercado, en
4) El tr abajador pr eindustrial respondía
a incentivos materiales, en tanto que
deseaba ganar lo suficiente pa ra
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
261
cualquier p arte y bajo cualesq uiera
condiciones, siendo el indi viduo q uien
debía crear – m ed iante el a horro y el
seguro individual o colectivo-, una
reserva dinerar ia para casos d e
enfermedad, accidentes o vejez y si
existía u na ley de p obres su o bjetivo, mas
que a yudar a los desafort unados, era
estigmatizarlo s co m o vivientes fracasos
de la socied ad.
disfrutar d e lo q ue consider aba q ue le
correspo ndía en el nivel social que
Dios había querid o otorgarle, sus idea s
sobre la comodidad estaban
determinadas por el pasad o y li m itad as
por lo que era id óneo para su
condición social; y si ganaba más de lo
que consideraba suficiente, lo gastaba
en ocios, juer gas y alco hol. Su pro pia
idiosincrasia unida a su i gnorancia
material acer ca del m o do d e v ida en la
ciudad o de comer alimentos
industriales, podía hacerle más pob re
de lo que le hubiera co rrespondido . El
conflicto entre la ―economía moral‖
del pasad o y la racionalidad econó m ica
del presente cap italista s e hacía
evidente e n el á mbito d e la seguridad
social, pues to que la opinión
tradicional de las clases d e la so ciedad
rural y en las relacione s inter nas de los
grupos de cla se ob rera, er a que un
hombre tenía d erecho a ganarse la
vida, pero en ca so d e estar impedido
de hacerlo, tenía el d erecho d e ser
mantenido por su comunidad.
―La experie ncia, tradición, sab iduría y
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
262
m o ralidad preindustriales no
proporcio naban una guía adecuada
para el tipo de com p orta m ie nto idó neo
en una econo mía capitalista‖ 192
También encontramos e n Vincens Vives 193 -en su apartado
―Maquinismo y gran capitalismo‖ -, que al referirse a la técnica y el
capitalismo nos hace ver que si las formas capitalistas, tanto en la
agricultura como en el comercio y la industria, así como en las
finanzas, no hacían sospechar a principios del siglo XIX que ese
desarrollo conduciría al Gran Capitalismo; o sea al desarr oll o decisivo
de las formas capitalistas aparecidas en el Renacimiento, ―sistema en
que la industria (la producción) condiciona los demás factores de la
vida e conómica, so cial y política hasta domi narlos por completo‖,
cambio que se registró entre 1839 y 1870. La t écnica, como ciencia
aplicada a la economía, f ue el factor decisivo de dicha transformación,
pues los productores y comerciantes hasta entonces habían tenido que
192 Cfr. Hobsba wm E ric J. In dustria e Imperio op.cit. . p. 85
193 Cfr. Vincens Vives, J aime. H istoria gen eral modern a Tomo II. Barcelona,
Montaner y Si m ó n, 197 9 11. p.p. 340 y s.s.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
263
contar para el transporte, obtención y elaboración de las mercaderías,
con las fuerza s d e la naturaleza.
Lueg o d e dos siglos de experiencias pudo el h ombre obtener
nuevas formas de energía y lograr a través d e los procedimientos
mecánicos industriales, un rendimiento superior a la m ano de obra
humana, llegando al punto de que la máquina reemplazó al obrero en
el proceso de producción; así como la fabricación, transporte y venta
de los productos aument ó en número, velo cidad y uniformidad, si endo
los resultados de la tra nsf ormación maquinista la preeminenc i a :
— De lo artificial sobre lo natural
— De la cantidad sobre la h abilidad y
— De lo positivo sobre lo personal.
Para obtener produc tos a prec ios r educidos y aprovechar a l
máximo el trabajo del obrero se empezó a poner en ejecución el
sistema de ejecuc ión en c adena y en serie, en detrimento del trabajador
que perdió la h abilidad para realizar una obra con junta y p asó a s er un
instrumento más del servicio mecánico.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
264
2.1.2 F ra ncia
La evolución iniciada en I n glaterra repercutió en el continente
europeo. La Revolución Francesa (1789 ) se encu adra dentro del ciclo
de transformaciones polí ticas y económicas qu e marcaron el fin de la
edad moderna y el comi enzo de la edad contemporánea. Su influencia
afec tó el orden público y el orden social, representando el hundimiento
del sistema absolutista, ya que sentó nuevos principios, que pueden
aprec i arse en los millares de folletos publicados con anterioridad a la
reunión de los Estados Genera l es, en las declaraci ones de los derechos
humanos, en los preámbulos y resoluciones votadas por las Asambleas
Constitu y ent es y Legislativas y por la Convenci ón, así como en los
discursos de los polí ticos y demagogos 194 . Por lo que podríamos
señalar que lo que la Revolución francesa habría aportado, sobre todo,
sería la c oloca ción de las superestructuras ideológicas que rigen la
transformación en el mismo plano que las fuerzas económicas, creando
así una dec isi va convergencia.
La crisis de la sociedad constitu y ó uno de los prin cipales
detonantes. Encontramos causas tal es como la di visión de la sociedad
francesa e n t res clases principales o estados:
La primera clase : C onstituida por el clero – ce rca de 10.000
dirigentes de l a Iglesia Católica con numerosos privilegios -,
194 Cfr. Historia Universa l . Insti tuto Gallach. B arcelona. Océano, 1993
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
265
divididos a su vez en alto y bajo clero , se gún pr ocedencia: de
la nobleza – con grandes riquezas -, o del puebl o con escasos
recur sos; y quienes por lo ge n eral, eran opuestos la régimen
absolutista.
El segundo Estado: formado por la nobleza, con 30.000
miembros, di vidida como la anterior clase en: alta nobleza o
cortesana, que e ra la má s cercana al rey, vivía e n Versalles y
formaban el séquito real y baja nobleza que vivía en sus
posesiones, ex entos d e impuestos prediales y de otras
contribuciones, y poseedores – al igual qu e el alto cler o -, de
grandes extensiones de tierras, siendo quien es se consideraban
repre s entantes del antiguo señorío feudal y e xigían a los
campesinos el pago de una serie de impue stos. Algunos
deseaba n pequeñas reformas al régimen vigente, siemp re que
no se afectaran sus intereses.
El tercer Est ado: Constituido por el resto de la población –
unos 26.000.000 -, en la que se integraban desde los grandes
comerciantes y banqueros, hasta los campesino s más pobres.
Sus miembros cada vez más inst ruidos, recibieron la influencia
de los pensadore s y f ilósofos ilustrados – Montesquieu y
Rousseau-, que pretendían realizar cambios en la estructura
social. A este grupo le correspondía p roveer todos los gastos,
derec hos y privilegios. Se componía de:
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
272
Entre finales del si glo X IX y principios del siglo XX, se fundan
Conservatorios, Museos y Escuelas Nacionales de Artes y Oficios, con
el fin de formar operarios capaces para el d esempeño como j efes de
laboratorios e industri ales idóneos en la p ráctica de las artes
mecánicas. En estos establecimientos se im partían bastos
conocimientos teóricos , siempre orientados a sus aplicaciones
práctica s. La enseñanza comprendía: ál gebra, trig onometría rectilí nea
con nociones de cosmografía, de agrimensura, de nivelaciones ,
elementos de geometría analítica y descriptiva, mecánica pura y
aplicada, física, electricidad en sus aplicaciones industriales, química y
sus aplicaciones- esp ecialmente a la metalurgia-, diseño en general y
aplicado a la industria, tecnología y sus aplicaciones, contabilidad,
economía social e hi giene industrial, agregándose otras – se gún la
especialidad p retendida-, como agric ultur a, carpintería y eb anistería,
relojería, j oyería , e tc…
Para ser admitidos como alumnos en la Escuela Nacional
de Artes y Oficios, los jóvenes debían contar entre 15 y 18 años y ser
poseedore s d e c ertificados de estudios, tales como: Estudios prácticos
Industria l es, Estudi os Primarios Superiores, Estudi os S ecunda rios
inferiores.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
273
2.1.3 A l em ani a
Fue uno de los últimos países industriali z ados, habiendo
comenzado su industrialización en la década de 1840; no obstante ello
antes de la Prime ra Guerra Mundi al se había transformado en la
principal potencia industrial y e n l a nación más poderosa de Europa.
Contaba con condi ciones ventajosas de disponibilidad de
recur sos n aturales como el hierro y el carbón, y con una tradición tanto
en la industria doméstica como artesanal, qu e le otorgaban una
fortaleza qu e, sumada a un sistema educativo avanzado -con tasas de
analfabetismo solo superadas por Suiz a- y con un desarrollo pr ecoz de
la enseñanza técnica-pro fesional y científic a, impulsaron el proceso de
industrialización que lo colocó en la c ima.
La complejidad creciente de la tecnología de mandó ma y or
formación en el p ersonal, por lo que del sis tema de aprendizaje en los
puestos de trabajo fue reemplazado por formación en escuelas, y el
desarrollo d e las carreras técnicas y de investigación científica requirió
las reformas en las Univ ersidades, f actores todos que hicieron que su
proceso de industrialización se tra nsfo rmara en el más exitoso del
continente, aunque siem pre mantuvo marcadas diferencias r egionales,
por lo que se la destaca como ejemplo de ―industrial ización
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
274
derivada‖ 197 al haber reci bido gran influen cia de l modelo inglés a
quien destinaba el mercado de la producción agraria para equilibrar su
balanza comercial.
Y si bien imitó a otros pa íses industriales, importando insumos
industriales y bien es de capital, pudo sustituir las importaciones y la
inversión c on financiación interna , para lo que contó con e l papel
decisivo de la interv ención del Estado – desde l a liberalización de la
estructura social y eco nómica, pasando por l a modernización del
sistema de c omunicaciones, llegando a la adquisic ión de las compañías
ferroviarias-, favoreciendo así las tarifas proteccionistas para la
expansión de las exportaciones industriales.
Los se ctores m ás dinámicos fueron los que producían bienes de
capital o productos para el consumo industrial. Se destaca la industria
química y l a eléctrica, además del c arbón, hierro y acero, así también
como una urbanización extremadamente rápida, donde tuvo un papel
destacado la estrecha relación con la ba n ca.
En lo que hac e a la tecnología, y por esp ecial re ferencia a
nuestro trab ajo, debemos destacar la invención en 1796 198 , de la
litografía por el músico alemán Alois Senefelder; procedimiento que se
desarrolla en Muni ch -el tercero d e impresión - y que permitirá al
197 Cfr. Barber o, Inés El na cimiento d e las sociedades in dustriales. En: ―El mundo
contemporáneo: His toria y p roble mas‖ Por Julio Aróstegui y otros. Buenos Aires,
Biblos, 2 001 pp.99 y ss.
198 Cfr. Satué, Enric. El d iseño gráfico; desde los o rígenes hasta nuestros días
Madrid, Alian za, 1994 pp.67 - 68
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
275
propio artista rea li zar con facilidad el molde para la aplicación del
color en los impresos. Además inventó el tórculo manual de presión
regulable para imprimir este nuevo mol de de piedra y que fue el
prece d ente de la famosa máquina plano cilíndrica que Köenig presentó
al mercado in glés en 18 14. Así como el papel estratégico concedido a
la publicidad para fomentar el poderoso desarrollo industrial de su
economía expansionista.
2.1.4 It a lia
Fue, al igual qu e Alemania, uno de lo s países de
industrialización tardía; tuvo que enfrentarse a Gr an Bretaña, potencia
industrial y a consolidada. Los países más desarrollados ex portaron
capitales, técnicos y m aquinarias, así como sus instituciones bancarias
y las nuevas formas de c rédito; una de las maneras adoptadas fue la de
obtener recursos gracias a la emigración masiva, que fue el caso de
Italia, donde la revoluci ón industrial se extendió entre las dé cadas de
1870 y 1890. La situación socioeconómica, con un sur subdesa rrollado
y un norte que ini ciaba su industrializ ación, generó tension es políticas
que repercutie ron h asta el siglo XX.
La educación técnica profesional experimenta – debido en parte
a la influencia de los cambios pedag ó gicos, didácticos y
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
276
administrativos que se generan a p artir d e la Rev olución Francesa -, un
avance en cuanto a la fin alidad de la educación inmediata, íntimamente
conectada con la dema nda de la vida moderna y privilegiando lo
relativo a la f un ción del trabajo.
Giusseppe Castelli 199 en su li bro La Instrucción Pro fesional en
Italia, publi cado en 1915, reconoce que Italia pa dece la ma yor crisis
de la escuela y de la sociedad y que resulta irritante su miseria
comparándola con la riqueza y felicidad de otra gente civilizada,
poniendo como ejemplo fuera de toda duda qu e tanto en Francia,
Alemania, Inglaterra, Amé rica u otros lugares, la ciencia y el arte,
pueden desarrollarse por el concurso generoso d e la ciudadanía y del
Estado. Denomina Pro fesional más que T écnica a la edu cación puesto
que considera que ha de armonizar con la v ida moderna; hace
referenc i a a diversos decretos emanados del reino de Nápoles donde se
crea n escuelas de Artes y Oficios -datando los p rimeros de 1806 - así
también como la institución de la cát edra d e Agricultura en la
Universidad. En 1810 recién logra establecerse l a escuela de Artes y
Oficios en la ciudad de Nápoles, la que contará con laboratorios d e
fabricación, limado, ajuste y torne ría y dond e la enseñanza partirá d el
estudio del diseño de los planos de las máqui nas y s e fo calizará
199 Cfr. Castelli, Giusepp e. L’I struzione P rofessionale in I talia. Biblioteca
Pedagó gica. Milano, Doctor Francesco Vallardi, 1915 pp. 2 y ss.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
277
fundamentalmente en la aplicación de los principios de las máquinas a
la práctica de las arte s.
En 1811 – mediante comisiones extraordinarias- se redactan
leye s para el res guardo d e las instituciones de beneficencia en las que
se hace espe cial refere ncia a que la instrucción no debe ser sólo
elemental sino que deberá tenerse en cuenta e l empre ndimiento de
algunas artes mecánicas, especialmente en los or felinatos donde, por
otra parte, si bien se conserva l a vida del indi viduo, son instituciones
pésimas donde se los condena a la mi seria y el oprobio. En 1817 s e
fundan inst itutos donde también se im parten conocimientos teóricos y
prácticos de agrimensura.
En 1838 el gobierno austriaco publica en Viena el reglamento
para las escuelas té cnicas de Venecia y de Milán, donde se reconoce
que la tarea de proporcionar u na instrucción ge n eral y preparatoria a
los adolesce ntes que deberán dedi carse a la industria lleva aparejada la
convenienc i a de aplicarse al estudio de la mecánica y de las b ellas
artes. La s escu elas técnicas de Venecia y Milá n fueron aprobadas
como scuole reali superiori , en las que se impartía una cultura general
de los conocimientos m odernos, -esencialmente diversos de los que
fundaban sus estudios en el estudio de la lengua y la literatura clásic a -,
y suminist raban la sufici ente inst rucc ión literaria, científica y artíst ica,
necesaria para el ejercicio de diversas profesiones que no ex igían
estudios científicos superior es. L a enseñanza se impartiría en seis
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
278
cursos, repartidos en dos trienios de estudios, el primero de los cuales
llegaría a constit uir l a sc uola reali inferiore , tres años de estudios que
añadidos a la escuela ele mental , habilitaba a los jóvenes egresados el
ejercicio de las artes y lo s oficios.
En el mismo año fue creada, -por iniciativa privada-, un tipo
particular de escuela inferior atenuada y reducida a dos años de
estudios: Escuela de Ar t es y Oficios que posee un triple fin:
La inst rucción de la juventud destinada al estado mercantil.
El estudio de la química y en general de las ciencias
aplicadas a las ar tes y los oficios.
La instrucción p reparatoria para e l estudio de l as bellas
artes y la mecánica .
Además, se proponía l a escuela otros fines más modestos; con
algunas materias obligatorias y otras optativas, pretendía servir a los
jóvenes, mediante la adq uisición de conocimientos que les permitirían
dedicarse a div ersos oficios: contables, calígrafos, diseñadores,
maquinistas, fundidores de metales, constructores de edificios,
fabricantes, destiladore s, refinadores, etc. 200
Dada la índole d e nuestro trabajo se h ace necesario destacar , -
como pre cursor de S an J uan Bosco-, la labo r realiz ada por Ludovico
Pavoni (Italia:1784-1849) quien ordenado sacerdote en 1807, funda su
propio Oratorio, donde desa rrolla una int ensa actividad para educar
200 Cfr. Ibídem pp. 20 - 27
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
279
cristianamente a los jóve nes abandonados, pobr es y desprotegidos. En
1818 – nombrado canónigo de la Catedral -, se le autoriz a a dedicarse
totalmente a la fundación de un I nsti tuto de Beneficenc ia, con una
Escuela de Oficios, la que a partir de 1821 se denominará ―Pío
Instituto de San Bernabé‖ donde alberg ará ademá s de los adolescentes
y jóv enes pobres y abandonados a un grupo de discapacitados
auditivos. El ―método educativo‖ 201 que desarr oll ará durante más de
treinta años donde incorpora la racionalidad, el amor, la im portancia
del trabajo y la centralidad de la fe, lo sitúa a la vanguardia de los
pedagogos más esclarecidos del siglo X IX, y constituirán los
elementos que volverá a t omar y desarrollará Don Bosco.
El modelo de instrucción y prep aración para el trabajo por él
organizado, fue el preludio de las escuelas profesionales. La actividad
tipográfica y editorial anticiparon el apostolad o de los medios de
comunicación. La introducc ión de r eformas novedosas en el mundo del
trabajo como: Trabajo digno, salario familiar, asistenci a en la
enfermedad, participación del trabajador en l os beneficios de la
empresa y despido sólo por causa justa y con n otificación pr evia, se
adelantan medio siglo a la doctrina social de la ― R erum Novarum‖ 202 .
Entre las artes más apreciadas po r Ludovico Pavoni
encontramos a la Tipo grafía, la que como Escuel a Tipográfica será la
201 Cfr. www.pavoniani.i t/origins/ dic.2 005
202 Carta Encíclica. R ERUM NO VARUM . Del Sumo Po ntífice. LEÓN XIII, may o de
1891.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
280
primera Es cuela Gráfica de I talia , además de una verdadera Casa
Editorial. P ara 1831 San Bernabé – Escu ela d e Artes de carácter
privado y b enéfico-, y a contará con ocho oficios: Tipog rafía,
Encuadernac ión, Plat ería, P apeler ía, C errajería, C arpintería, Zapatería
y Tornería, y se d estacará por encarar junto con el aspecto educativo,
el asistencial y el p rofesional; y sería el lugar donde los jóvenes
abandonados por sus padres y parientes, encontrarían adem ás del
sustento, el amor familiar tan necesario para su sano desarrollo.
También tuvo en cuenta a los labradore s para los que pro y ectó la
Escuela Agrícola.
Como consecuencia del aumento del nivel de co nsumo, de la
industrialización y de la urb anización se producen c ambios
importantes en la ma yor parte de I t alia; sufrió alteraciones y ello se
puede aprec ia r en las proporciones de trabajo absorbidas por:
La Agricultura
La Industria
Los Servicios
Tal como pued e verse en el siguiente cuadro Nº 1 3, analítico de
la distribución del producto nacional bruto (PNB) – tomando en cuent a
los países hasta ahora estudiados -, que hace Kus nets 203 en su Moder n
Economic Growth, s e de muestra la evolución y las diferencias de cada
uno de ellos:
203 Cfr.Kusnets. Mod ern Econ omic Growth . Gle ncoe III , 1959 .pp.88 - 93
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
281
Cuadro 13. Distribución del PNB entre los t res sectore s
principales, p ara Alemania-Francia e I talia
PAÍSES/períod os
AGRICULTUR A
INDUST RIA
SERVICIOS
ALEMANIA
1860 -1869
1905 -1914
32
18
24
39
44
43
FRANCI A
1825 -1835
1872 -1882
1908 -1910
50
42
35
25
30
37
25
28
28
IT AL I A
1861 -1865
1896 -1900
55
47
20
22
25
31
Podemos observar que se destaca en Italia la gran proporc ión
de person as empleadas en la agricultura y el escaso crecimiento
operado e n l a industria.
Debido al aumento de la densidad de la población y a la
pobreza ge ne ral, se inc rement ó la emigración it aliana transoceánica,
aunque a partir de 1885 llega a pr edominar la emigración
intercontinental, siendo sus destinos favoritos Estados Unidos,
Argentina y Bra sil 204 .
204 Cfr. Cipolla, Carlo M. Historia ec onómic a de Europ a (3) op.cit. p. 72
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
288
labor de los artesanos y s e estimuló la enseñanza de las a rtes al mismo
tiempo que se elevó a la categoría de académicos a artes anos que s e
habían destacado por el trabajo conjunto con científicos ilustrados, los
que llegaron a convertirse en maquinistas y constructores de
instrumentos autóctonos.
Se introdujo y difundió la física experimental, lo que hizo
necesario – tanto para el estudio como para la enseñanza - la dotación
de máquinas e instrumentos científicos. Esta necesidad condujo a que
instituciones locales promovieran la colaboración de a rtist as y hombres
de ciencias para la adquisi ción de los mate riales, produciendo un
movimiento de renovación intelectual y científica en el país, así como
también a a y udar a premiar y a v alorar el trabajo artesanal, d ado que al
elevarse la considerac ión social se promovía la inversión.
La J unta Particular d e Comercio de Barcelona jugó un p apel
crucial en el desa rrollo económico de l a sociedad catalana ent re
mediados del siglo XVIII y el primer tercio del X I X, con iniciativas
conducentes a la enseñanza práctica a través de l a c reación de
escuelas: las p rimeras de carácter té cnico y y a en 1814 d esde la
Cátedra de Física Experimental con una clara intencionalidad
científico-téc ni ca que permitirá disponer de máquinas e instrumentos
científicos cap ace s d e reproducir los experimentos. El trabajo de los
artesanos y los ofi cios mecánicos al ser reconocidos y v alorados,
hicieron desta car socialmente a Barcelona y aunque algunos elementos
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
289
fueron adquiridos en país es extranjeros, al poco tiempo eran fabricados
por ellos, llegando a adqu irir los hábiles maquinistas – torneros,
carpinteros, cerrajeros, grabadores, vidrieros, pintores-, la dignidad de
académicos artistas. El primer o reconocido por la Academia, fue J uan
González y Fi gueras (1731 -1807), tornero bar celonés como su padre, a
quien se le atribuyen inventos y perfeccionamiento de diversas
máquinas e inst rumentos, hallándose entre las primera s una máquina
neumática que sust itu y ó a otra tra íd a de Inglaterra y y a inse rvible 206 .
No podemos dejar de mencionar – aunque sea anterior a la
época que nos ocupa -, que España tuvo un papel descollante por sus
comerciantes y fabricantes que dieron lu gar a la f undación en 1349 del
Banc o d e Barcelona – el primero de la historia -, anterior a los de
Génova, Ámsterdam, Hamburgo e Inglaterra; así también co mo que la
conquista de América tuvo claros ribetes de empresa comercial.
Supremacía como potencia comercial e industri al que llega hasta el
siglo XVI, donde se sume en una pronunciada apatía industrial que
lleva a decir a A. P once en su ―Examen de la Españ a actual‖ que ―A
remolque del feudalism o, del Rey y d e la Iglesia, la ex tenuada
burguesía llevó desde entonces una vida lá n guida y marchita‖ 207
206 Cfr . Carles Puig -Pla E.T .S. d'Eng inyeria Indu strial de Barcelona Universitat
Politècnica d e Catalunya Carl es Puig -Pla, Scripta No va, 2000
207 Cfr. Dorfman, Adolfo Histor ia de la industria argen tina . Buen o s Aires,
Hyspamérica, 1 986 pp. 21 . y 41
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
290
En relación con la ac tu ación industrial en América podemos
decir que el origen de la industria del curtido de cueros en Buenos
Aires, se r emonta a 179 0, cuando dos oficial es de la real Fábrica d e
Curtidos de Sevilla son enviados al Virreinato del Río de La Plata,
para que enseñen a los criollos el arte de preparar y curtir pieles y
cueros.
Sin embarg o, el comerci o de los cueros trajo aparejado el robo
de haciendas para cu erear, lo que alarmó a los hacendados pues los
comerciantes amasaban i nmensas fortunas comprando a precios b ajos
los cueros así obtenidos. Al pedir amparo al Virre y en 1792, logran
que se adopte la medida de contramarcar a fuego los cueros, así como
a exhibir el certificado de propiedad a quien los vendiese. Mal que no
se detuvo debido al ansia de lucro que convertía a los comerciantes en
los mejores aliados de los ladrones de ganado.
Recién en 1796, siend o Virre y Pedro Melo de Portugal y
Villena, por bando del 9 de diciembre y mediant e medidas ratificadas
el 20 de marzo de 1797, se logra contener el tr áfico ilícito de cueros
que, según estimaciones del administrador de la aduana Ángel
Izquierdo, la ex portación no controlada habría duplicado con creces
(siete millones de piezas) a la declarada de t res mill ones de cueros,
producida entre los años 1779 y 1795.
Entre muchas de las medidas dispuestas por el Virre y Melo – a
pesar de su corto mandato, 1795 -1797-, encontramos que tr ató de
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
291
organizar el ré gimen de los oficios y en especial e l de los plateros, así
como la gestión de los labradores qu e dio lugar a una Real cédula con
la que se hizo cabeza de un importante expediente relativo a la
producción agrícola y también puso en práctica d estacadas reformas en
la Metrópoli sobre el régimen legal del comercio, a la vez que amplió
notablemente el comerc i o exterior de Buenos Aires 208
A partir de 1871 se c reará en Madrid – ads cripta al Re al
Conservatorio de Artes - la Escuela de Artes y Of icios cu y o objetivo
era la educación del artesano y del obr ero; considerando que las
escuelas de artesanos responden a una n ecesidad social y, como tal, de
ellas depende la prospe ridad del país, po r ello en 1886 se separa del
Conservatorio de Artes y pasará a denominarse Escuela Central de
Artes y Oficios , poseerá dos planes de estudios; el segundo que se
implementará a partir de 1895, será de cará ct er profesional y
pretenderá desp ertar la inspi ración de los artistas para la creación de
obras nac ion ales originales y expedirá títulos de:
Perito Mecánico – Electricista
Perito artístico industrial
Aparejador
A partir d e 1900, se reor ga niz an las escuelas citadas
anteriormente y se fund an las Escuelas de Artes e In dustrias – fusión
208 Cfr. Ravignani, E milio. El V irreinato del Río de La Plata ; su for mación históric a
e institucional. B uenos Aires, I m prenta d e la Universidad , 1938 , pp . 261- 264
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
292
de las d e Artes y Oficios y Bellas Artes-, orientándolas al fomento del
arte decorativo –al qu e s e consideraba como ―único medio de procurar
un renacimiento vi goroso de nu estras tradi ciones y riquísimas
industrias artísticas‖ 209 -, e introduciendo la ens eñanza de taller, donde
la experiencia directa con los materiales y sus posibili dades, sumado al
aprendizaje de diversas técnicas, supondrá la ru ptura de la máx ima
académica de que ―el dis eño es la traslación de un dibujo a un objeto‖,
y e n esp ecial la propa gación de las in dust rias poco adelantadas en
España, sobre todo las nuevas que puedan implantar por sí mismos los
artesanos. A estas últimas les se guirá n las Escuelas Superiores d e
Artes e Ind ustrias, las que en M adrid pos eerán las secciones artística
e industrial y en Barcelona sólo la sección artística.
En 1910 la Educación Técnica vuelve a reformarse y las dos
ramas pasan a conv ertirse en dos tipos de Centros que imparten
enseñanzas generales y d e ampliación -aunque con asignaturas de libre
elecc ión - y ellas se denominarán: Escuelas Industriales y Escuelas de
Artes y Of icios. Circunstancias similares po r las que pasó la Escuela
de Artes y Oficios de Valencia que fuera creada en 1849 con el
impulso dado por los gobiernos mercantili stas, y que tenía como
objetivo adaptarse a las transformaciones oper adas a partir de la
Revolución I ndust rial en los sistemas productivos mediante la
209 Cfr. http://www.esc ueladeartelap alma.org/index. html . Escuela d e arte La Palma,
2005
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
293
enseñanza de las diferentes manifestaciones artísticas aplicadas a la
industria; la de Orense, con estudios de aplicación de agricultura,
industria, comercio y arte desde 1862. De 1879 datan las Escuelas de
Artes y Oficios de Avilés y Oviedo.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
294
2.2 La Rev olución Industr ial en Améric a
Por sus difere ncias y semejanzas, y en especial por su
incidencia en el desarrollo de la historia ar gentina, hemo s ele gido
trabajar sobr e la Revol ución I ndustri al en los Estados Unidos de
Norteamérica, en Brasil, y mu y e n p articular, en Argentina.
Una de las mayores diferencias que encont ramos en el
desarrollo de la econo mía indus trial, si comparamos a los países
europeos con los americanos, obedece al hech o de que en Europa,
aunque con altibajos, este desarrollo se dio en forma enlazada,
sucesiva y continua, mie ntras que en América se pusieron en contacto
dos sis temas: el de la industria autóctona de los aboríge n es, y el de
elementos ajenos traídos de otros continentes, produciendo este choqu e
una excitación que hacía aflor ar en forma temprana fuerzas
productivas de a l cances desmedidos.
Asimismo se hace necesario aclarar que debemos partir de la
comprensión de la heterogeneidad de los pu eblos que alber gaba el
continente americano, lo s que habían llegado a m uy diversos grados de
desarrollo económico co n inst ituciones y a constituidas y de variada
forma. Al mismo tiempo que comprender qu e la industria nace con la
humanidad; el hombre y la mujer primitivos que encontraron la manera
de transformar los productos naturales. El molino de granos y el telar
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
295
rudimentario serán medi ante modi ficac iones, inn ovaciones o cambios
profundos, el principio func ional básico de la tecnología moderna;
eslabones de una misma cade n a sin principio ni fin.
2.2.1 Estad os Un idos
Al tratar la R evolución I ndustri al en América no podemos
menos que comenzar por el orden cronológico -1850- y con quien
presentaba una ma y or semejanza cultural con Inglaterra. Estados
Unidos se dedicó, lue go de su independencia, a una política
expansionista que lo llev ó a apoderarse - mediant e compra ó invasión-,
de los territorios franceses, españoles, rusos y me jicanos cercanos a su
país, así como de las ti erra s del oeste mediante el desplazamiento o
exterminio de los indígenas. Durante este período se caracterizó por
tener la región del norte industrializada y la del sur atrasada y
esclavista, contradicción que dio origen a la ―Guerra de Secesión‖ -
1861-1865-; lucha que hiz o que el poder políti co pasara d e manos de
los esclavistas del sur a la burguesía industrial d el norte, y aunque l a
esclavitud fue abolida lo s afroamericanos siguieron en inferioridad de
condiciones, así como los indígenas que lue go de la paz fueron
aniquilados y confinados en reservaciones. Aumentó la inmigrac ión
europea y el país entró en la vía de la industrializ ación, llegando las
nuevas manufacturas mecanizada s casi al mismo tiempo que al
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
296
continente eur op eo.
De ser – al finalizar la guerra de indepe ndencia- un país
eminentemente agrícola, con el 90 % d e la población dedicada a la
labranza y con manufa cturas caseras o de pequeños talleres, con
artículos fabricados importados de I n glaterra, los primeros sesenta
años del si glo X IX fueron decisivos pa ra l a c reación de las industrias
textiles, metalúrgicas y del calzado; mecanización y establecimiento
del sistema fabril que desplazó a esas man ufac tur as domésti cas,
contribuy ó al desarroll o industrial norteamericano, ad emás d e los
enormes recursos naturales, y la intervención de capitales europeos –
especialmente in gleses- dispu estos a emplearse en la indus tria, junt o
con el crecimiento de la población produc to de la inmigra ción europea.
Todo ello acompañado por el estímulo ofre cido por el
gobier no a la industria interior después d e 1816, mediante tarifas
protectora s, así como de la introducción de maquinaria europea,
además mejor adas por los notables inventos de los americanos. Los
progresos d el transporte por tierra y a gua , en especial con el
ferrocarril, condujeron al desarrollo del comercio interior y aunque
Ing lat erra pusi era especial cuidado para que la maquinaria nueva, así
como sus planos, salieran al exterior, la industrializ ación america n a
comenzó por la industria textil, la que a su vez fue estimula da y
perfeccionada por la invención estadouniden se de la máquina
desmontadora de al godón. A la industria algodonera le siguió la de la
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
297
lana con el adelanto de la máquina de cardar, adoptada luego por
Europa. Otra industria, como la del hierro , tuvo un camb io
fundamental con el invento de un her rero americ ano del p roceso pa ra
fabricar el acero aún antes de su invención en Inglaterra. Así se llegó a
finales del siglo XIX a la fabricación de máquin as para hacer máquinas
(bienes de equipo)
En Estados Unidos nace el movimi ento de la administración
científica, cuyo impulsor fue Frederick W . Taylor (1856 -1915) –
rece pto r del estímulo de sus antecesores, especialmente de Henr y R.
Towne, in geniero e ind ustrial norteamericano-. Acentúa el valor d el
trabajo duro, la ra cionalidad económica, el indi vidualismo y la idea de
que cada hombre debía desempeñar un rol social. L a ―administración
científica‖ es definida por Taylor de la siguiente manera:
―No es un solo elemento lo que constitu y e la administ ración
científica, sino más bie n la combinación de todos ellos, y se pued e
resumir así: Ciencia, no métodos empíricos. Armonía, no discordia.
Cooperación, no indi vidualismo. Producción al máximo, no
producción restringida. El desarrollo de cada hombre para lo grar su
máxima eficie ncia y prosperidad‖. 210
Tay lo r determinó las nuevas reglas de la administración:
1. Desarrollar una ciencia para cada elemento del trabajo
humano, que reemplace a los antiguos métodos y reglas.
210 Cfr. Taylor, Freder ick Winslo w. ―The P rinciples of Scientific Mana gement‖,
Scientific Man agemen t. Harper y Ro w , P ublishers, I ncorporated. Ne w York,
1947, p. 140
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
304
extranjeros que salían d e Europa para ―la tierra d e las oportunidades‖.
Migraron campesinos, artesanos y obreros, así como algunos
empresarios ó técnicos que habiendo estudia do en universidades
europea s y t eniendo acumul ado un c apital, migr aban a América pa ra
organizar o expandir s us negocios; además entre ellos se podían
encontrar científicos y profesion ales aventureros que buscab an la
oportunidad para re alizar experimentos e innovaciones con ma yor
libertad.
Los italianos fueron el grupo más numeroso, ll eg ando a
conformar – entre 1890 y la Primera Guerra Mu ndial- el 25 % de la
población del Estado brasileño.
Pero este inmigrante que al salir de su país est aba abierto a
asumir nuevos compromisos, se movili zaba bien de un a plantación a
otra, o cambiaba el campo por los centros urba n os, o Brasil por
Argentina o Est ados Un idos, llegando en algunos casos a abandonar
las plantaciones antes de que terminara su cont rato, lo que hizo que
alcanzara una p roporción cercana al 62 % en 1912. En algunos años
las salidas del país llegaron a supe ra r a las entradas.
El crec im iento industrial comienza a absorber la acumulación
de capitales provenientes de la economía cafe tal era a partir de 1907,
componiéndose esta na ciente industria de unidades esenciales de
producción compue st as por los sectores :
Artesana l
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
305
Manufac tur ero, que por su ma y or número de t rabajadore s
se dist ingue del artesanal por la ocupación indirecta del
propietario en la producción.
Fabril, que se distin gue de l as manufacturas por la
importancia del capital im plicado en la mecaniz ación y
organización técnica de l trabajo.
El desarrollo industrial fue domi nio de los dist intos grupos d e
inmigrantes:
Los italianos, domi naban la industria alimenticia y la de
tejidos, habiendo sido quienes introdujeron la industria de
la seda.
Los alemanes, la cervecera y p apelera, así como la
importación de telas y las curtiembre s.
Los armenios, la producción de calzados.
Los judíos, junto con los core anos, se d edicaron a la
confección de r op a.
Los italianos, generalmente originarios del norte o del sur de
Italia, dominaban el c o mercio de v enta de tel as, de ferretería y de
calzados, destacándose l os artesanos en l a confección de p roductos
artísticos y e n l a construcción civil , como maestros may or es de obras.
A finales del siglo X I X Brasil pasa a formar parte de las
estrategias de expansión geográfica de empresas líderes en el sector
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
306
industrial, tales como el de Ford Motor Compan y que, habiendo
iniciado sus operaciones en 1919, construye e n 1920 una línea de
montaje en San Pablo.
El crecimiento urbano de San Pablo – compuesto
mayor ita riamente por italianos y po rtug u eses- fue explosivo entre 1870
y 1920, llegando a un ―porce nt aje del 7.393 % del cual el 448 %
pertenecía al interior del estado‖(sic) 216 , el que como era de esperar,
trajo consigo el crecimiento de la producción de energía y el
incremento de la demanda del merca do int erno.
En la década del 20, el proceso de indus trialización se divi dió
en dos etapas:
De 1921 a 1924, que destaca porque se r ealizaron
importantes inversiones en maquinarias, y además
coincidió con la tercera valorac ión del café.
De 1924 a 1929, cuando se produ ce una
desace l eración de la producción nacional debido al
aumento de las importaciones , producto de un tipo de
cambio barato y a la elevación de tarifas por parte de
la naciente burguesía industrial que quería proteger
sus intereses.
216 Zappino, Jo rge Salvador . Inmigración y orígenes de la industrialización en
Brasil. Op . cit.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
307
La crisis de 1929, así c omo a los demás p aíses de la región,
afec tó fuertemente a Brasil. 217
Aún para L atino américa el florecimiento económico de brasil
fue tardío, siendo durante el si glo XIX de un crecimi ento mu y lento y
en 1913, la renta por cápita era casi cinco veces más baja que la de
Argentina. Terminada la Primera Guerra Mundi al florece la economía
brasileña y d espués de la S eg unda Gu erra Mundial su crecimiento se
encontró entre los más altos del mundo. Este crecimiento trajo – al
tornarse los pro cesos económi cos más complicados y necesitar d e los
niveles jerárquicos más bajos para el reparto de responsabilidades-, la
necesidad del uso de las nuevas tecnologías y , por ende, del
acrece ntamiento d e la educación.
Con la llegada de los J esuitas en 1549 – responsables del
establecimiento de las bases del sistema educa ti vo - da comienzo la
historia de la educación en Brasil, proceso h istórico que se fue
desarrolla ndo pro gresivamente durante los dos siglos de pe rm anencia
de los mismos. Al producirse la expulsión de los J esuitas en 1759 y
hasta 1808, la educaci ón de la colonia entra en decadencia y se
disgrega, hasta que po r l a ll egada del príncipe regente D. Joao V I s e
inauguran dive rsas inst ituciones educativas y culturales, se produce el
surgimiento de las carreras superiores d e derecho, medicina e
ingeniería, aunque no de universidades, pe ro continúan siendo
217 Cfr. Ibídem
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
308
ignora dos los ni veles básicos de la educación .
A partir de la autonomía política – lograda en 1 822-, surgen
nuevas ideas, se crean las escuelas no rmales, la enseñanza mut ua o
lancaster i ana y algunas de ellas, se ven plasmadas en le y e s nacionales
como la de 1827, dond e se establece la creación de escu elas primarias
en todas las ciudades de mayor población. E stas le y es no se aplicaron
y la educación siguió sie ndo exclusivamente para la enseñanza de las
elites dominantes 218 ; aunque la educación pri maria p asa a ser
responsabilidad de las p rovincias a partir de 1834 , se produ ce si empre
sin formulac ión de una política educa tiva de su stento, lo que tornó
lenta e irregular la expansión de la enseña nza.
Al proclamarse la Repú blica en 1889 se crea un gra n número
de escuelas de edu cación superior para la formación de pr ofesionales
liberales; cambiando la polí tica educativa a fines de la Primera Guerra
Mundial, con el surgimiento de una generac ión de gra nd es educadores,
tales como Loure n co Fil ho y Fernando de Azevedo. La creación de las
primeras universidades, así como las r eformas d e la ens eñanza en los
distintos niveles, recién se conc r etarán en la década del 30.
No sucede lo mismo con la educa ción Técnica, la que en sus
comienzos – al igual que en Argentina-, se desarrolló a través de las
Escuelas A grícolas y Escue las d e Artes y Oficios o Formación
218 Cfr. Araujo Freir e, Ana María. An alfabetismo no B rasil . Sao Paulo, Brasil.
Cortéz, 19 89 En: www.educoas.or g/portal/bdigital/contenid o/laed uca
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
309
Profesional que, como v ere mos en el Capítulo IV, fue im pulsada en
gran medida por los Salesianos 219 ; este desarrollo tan necesario para
Bra sil no fue posible d ebido a que, no teniendo una organización
económica suficiente para sostener sus estructuras educativas, debieron
rendirse a la presión de la sociedad y diri gir sus colegios hacia la
enseñanza superior, dej ando las escuelas profesionales en se gundo
plano, y c erradas tod as las escuelas agrícolas. La Con gregación de
Salesianos en Bra sil r espiró desde e ntonces con los dos pulmon es de
las escuelas y de los oratorios, dependiendo sus casas en un principio
de la Inspectoría Ur u guay-Brasil.
En la faz artística del di seño gráfico e industrial Francia pudo
haber sido el introductor de la litogra fía en Brasil – como lo fue en
Argentina- pe ro la represión poli cial portuguesa, al prohibir toda
actividad tipográfica en el país im pidió. -además del desarrollo
económico, industrial y cultural de tal riquísi mo país - que hasta la
década que se inicia en e l año 1920, Brasil no fuera capaz de impr imir
y producir sus propios libros. Esta larga etapa preindustrial, hiz o que el
diseño gráfico, que se o rigina siempre en la artesanía, mantuviera la
producción Naif , la que se reconoce por su p rimitivism o intelectual y
cuy o principal respons able se halla en la in fraeducación. Tipifica el
naif brasileño la insuficiencia edu cativa, por lo que no supo
219 Los Salesianos in gresan en Brasil en 188 3 y se expanden rá pidamente por la
mayor parte del territorio.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
310
aprovec h arse – teniendo en cuenta que Brasil era el primer productor de
café , así como de azúcar y tabaco- del diseño gráfico con que otros
países distinguían las etiquetas y embalajes de sus productos.
No llegó a e ns a y ar la i magen de identidad – salvo en algún
producto de consumo interior- h asta 1960, cu ando se uti liza de forma
espectacular; y ello debido al establecimiento dura nte los años
cuare nt a de las a gencias de publicidad norteamericanas. Si tenemos en
cuenta que recién comienza a imprimir en 192 0, apre nd e a diseñ ar
anuncios publicitarios en 1940 y en 1962 inaugur a la primera Escu ela
Superior de Diseño Industrial de América Latina, debemos r econocer
que est e gigantesco país alcanza ―con la euforia del movimiento
velocidades vertig inosas ‖ 220
2.2.3 La Revoluci ó n I ndu s trial en A rgentina
La sociedad am ericana en general y la argentina en particular,
formada por nú cleos so ciales homogéneos compuestos por la familia
hispana – luego criolla-, indi os y ne gros, –―que se distingue por su
amor a la ociosidad e i ncapacidad industrial‖ 221 -, mano de obra que
hizo posible la elaboración de productos naturales extraídos del suelo y
del subsuelo, aunque en mínima medida pues de la ex tracción del suelo
220 Cfr. Satué, Enric El diseño gráfico. Desde los orígene s hast a nuestros días‖
Madrid, Alian za, 1994 pp 425 y ss
221 Cfr. Sarmiento, Do mingo Faustino. Fa cund o. Buenos Aires, Abril, 19 78
pp.86 y ss.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
311
pasaban a ser transformados en bienes de consumo. Sarmiento en su
obra C ivilización y barbarie. Vida de Juan Facundo Quiroga 222 escrita
en 1845, describe el dis tintivo patriarc al de la époc a por ejercer el
hombre la autoridad moral de la f amilia y d e la colectividad, así como
atribuy e el atraso de la economía, a que:
―Las mujeres g u ardan l a casa, pr eparan la comi da, trasquilan
las ovejas, ordeñan las vacas, fabrican los quesos y tej en las
grosera s telas de que se visten: todas las ocupaciones
domésticas, todas las industrias caseras las ejerce la muj er;
sobre ella pes a c asi todo el trabajo; y gra cias, si algunos
hombres se dedican a cultivar un poco de maíz , para el
alimento de la familia, pues el pan es inusitado como
manutención ordinaria …‖
La s primeras industria s en te rritorio argentino podemos
ubicarlas en la se gunda mi tad del siglo XVIII y ellas fueron: la
corambre (cueros secados al sol); y la de los saladeros (carne salad a o
―charque‖), uti lizándose la grasa de los vacunos para fabri car las velas
y el jabón.
Dentro de la experiencia económica contemporánea, la
economía argentina es la que presenta ma yores contradicciones. Aldo
Ferrer sistematiz a el análisis del proceso forma tivo de la economía
222 Ibídem pp.94 y ss.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
312
argentina, siguiendo el método de diferen ciación de etapas
económicas, y a l canza a distinguir cuatro etapa s 223 :
1. Etapa de las ―Economías reg ionales de
subsistencia‖, comprendida entre los siglos XV I y
XVIII .
En América se encontraban civiliz aciones, la ma yor ía – aunque
algunas ava nz adas como la de los I ncas y la de los Aztecas- con
regiones inexploradas y con grandes recursos naturales, que hicieron
necesaria la organización directa de la producción por parte de los
europeos, debiendo poner en jue go para ello los dos factores
productivos: capital y mano de obra.
En Argentina este perío do se caracteriza po r la existencia de
economías r egionales que, aunque autosuficientes, se h allaban
separa d as por grandes distancias, sin comunicaciones marítimas y
fluviales, y con mu y precarios medios de tr ansporte t errestre. La mano
de obra estaba o cupada entre un 80 y un 90 %, en la p roducción
agropec u aria, el resto e n se rvicios – ge n eralmente domésticos- y en
manufacturas mayor ment e rudimentarias.
2 . L a ―Etapa de Transic ión‖, desde fines d el siglo XVIII
hasta 1860.
223 Cfr. Ferrer, Aldo . La Eco nomía Argen tina . Fondo de Cultura Eco nómica ,1973 8
pp. 13 - 28 , 35-49, 54 -57, 153- 155.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
313
Recién a fin ales del si glo XVIII, surgen dos f actores dinámicos
fundamentales para el desarrollo del comercio exterior de la época:
• El p rimero fue el desarrollo del puerto de Buenos Aires, cu ya
ubicación geográfica en el Río de La Plata, constit uy ó l a mejor
vía de acceso al sur del P erú, además de l a importancia
estratégica que adquirió a partir d e la cre ación del Virreinato en
1776 al poder así convertirse en el intermediario de la
producción ex portable d el interior, tanto como e n el centro de
abastecimiento de los productos importados del extranjero.
• El segundo lo constit uyó el crecimiento de la ganadería del
litoral, que permitirá orientarse hacia la ex portación de cueros y
de lana. También se agrega la producción d e t asajo 224 , cuya
crec i ente produ cción p ermitió que se complementara la cría de
la haci enda, su industria lización y el abastecimiento de la sal.
Todos productos de bajos niveles tecnológicos y de po ca
demanda de m ano de obra, tan escasa en esa época.
2 ―La Ec onomí a Primaria Exportadora‖ de 1860 a 1930
Así denominada por co nstituir la exportación de productos
agropec u arios el elemento dinámico del desarrollo de ese p eríodo. Sus
bases se trazan a partir del reingreso d e la Provincia de Buenos Air es a
224 Pedazo d e carne seco y salado o acecinado (ahumado y puesto al air e) para que se
conserve, que se usaba genera lmente para el consumo de la mano de o bra esclava
de las eco nomías agrícolas trop icales.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
320
Recién con la inco rporación d e mano d e obra extranjera
especializada aumentaron los salarios, la jorna d a de trabajo resultó más
productiva, y se incor poraron innov aciones tecnológicas p ara los
procedimientos mineros .
En general hacia 1880 era insi gnificante el núme ro de fábricas
propiamente dich as, decaen los saladeros y graserías y comienza la
tradicional industria argentina: la curtiembre .
Entre 1880 y 1890 s e produce la tr ansición entre la industria
casera y la fabril. La curtiembre – por introducció n de los progresos d e
la industria química-, trae aparejada la fabricación de calzados que
dejan de e l aborarse en pequeños talleres artesanales rudimentarios .
La indus tria molinera pr oductora de harina, galletitas, fideos,
etc., pasa a competir en el mercado interno junto con la fabricac ión de
cerve z a, aceites ve ge ta les, alcohol, almidón, tabaco y chocolate.
Comienza además el aprovecha miento de los productos lecheros,
importante para la economía y sobre todo para l a salud de la población.
La industria d e la construcción se ve en riquecida con la
preparación d e cal, cemento, baldosas, el nacimiento de aserraderos,
carpinterías y marmolerí as mecánicas, acompañadas todas ellas con la
producción crec i ente de las fábricas de muebles.
Adquieren un elevado grado de desarrollo y me canización: la
confección de ropa blanca, las sastrerías, roperías en general y la
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
321
industria sombrerera, a pesar de que las tel as deben todaví a ser
importadas.
Podemos decir entonces que la I ndustria Ar gentina comienza a
desarrollarse a partir de la introducción del ferro carril y a la par de la
penetración de capitales extranjeros a los que se brinda la ma y or
garantía – según lo establecido en la Constitución Nac ional -, en tanto
que los capitales nacionales dirigen su preferencia a las ramas más
productivas y que dem andan meno r inve rsión, tal el caso de la
ga n adería.
Se hacía necesario prot eger la indus tria nacional e implantar la
faltante pero sin perder de vista que las condiciones económicas
atrasadas de Argentina debían en frentarse a un a industria
perfeccionada y tradicional de los países capit alistas adelantados.
Respecto a este problema encontramos la razón que tenía Sarmiento al
afirmar en su discurso pronunciado en 1885 frente a los hombres de la
Unión Industria l A rgentina: ― Con el aumento y mayor cultura de la
población se ensa y an nuevas industrias, pero para lanzarse en ellas es
preciso ten er en cuenta l a ex tensión del me rcado y la concurrencia d e
otras naciones‖ 228
228 Cfr. Dorfman, Adolfo. Histo ria de la I ndustria Argentina op. cit. pp. 104 – 111 y
128 - 132
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
322
B. - El Movi m ie nto Arts & Cra fts (Artes y
Oficios)
El desarrollo industrial que tuvo Inglate r ra e n los siglos XVIII
y X I X lleva aparejado el abara tamiento de la producción y l a
eliminación del sistema de producción artesanal, sustit uido éste por la
gran ca ntidad d e artículos fabrica dos en forma masiva.
Los a rtesanos al i gual que los campesinos -cu y as ti erras
cultivables habían pasado a ser pastiz ales-, al ver dism inuida su fuente
laboral, emi gran a las ciudades donde se encuentran l as plantas
industriales, y ofrecen s u fuerza de trabajo en desmedro d e la de los
productos por ellos elaborados. La prefabri cac ió n y la producción en
masa habían diezmado práctica ment e los gremios de oficios
tradicionales, en dond e el trabajo se hací a manu almente en el primer
cuarto del siglo XIX.
La mecaniz ación hizo q ue el m ercado se llenara de p roductos
exentos de belleza; y ante la demanda de l a gente se hizo necesario
encontrar la manera de embellecerlos, así como alternativas para
satisfacer al tra baj ador, y que pudiera éste sentirse orgulloso de su
obra, dado que la industrialización había deg radado el proceso del
trabajo, y modi ficado o destruido el ambiente e n el que el artesano,
antes creativo, pasó a ser un ser anónimo e n el tr abajo.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
323
Ello hace qu e se vuelva la vista a la Ed ad Media donde se
puede hallar en las pr imeras catedrales y man uscritos un rastro de
autenticidad de cosas cre adas por el indi viduo y no por la máquina, y
donde el arte sano rec ib e un reconocimiento y una revalorización que
hace r eplantear la división entre arte y oficio, y puede recuperar la
alegría e n el trabajo.
A medida que el arte y la indust ria se ha cían más compatibles,
enérgicas e influ y entes, voces se elevaron para revalorizar la tradición
medieval de los oficios, siendo una de las m ás influ y entes l a de
Ruskin, -junto con Da nte Gabriele-Rossetti, John Mi llais y otros,
fundadore s en la últi ma etapa del romanticismo inglés del Movimiento
Prerrafae lista 229 , cuy a est ética se basaba en el ―Gothic Revival‖ -, para
quien la artesanía med ieval expresaba l a felicidad y el espíritu
homogéneo de la soc i edad que la producía.
De su apasionada defensa de la conducta de aqué lla, surgió el
juvenil y misionero espíritu de W illiam Morris, quien ll eg ó a ser uno
de los principales protagonis tas del resurgimiento de la tradición de los
oficios, siendo él quie n, a la vez que reformó el diseño, lo gró
modificar la actitud de la sociedad.
Es en este contexto de la Revolución I ndustrial donde sur ge en
Ing lat erra el Movimiento Artístico que ll eg arí a a ser conocido como el
229 Corriente estilística li gada a plantea mientos de índo le filosófica -religiosa y
social, desarr ollada casi únicamente en Inglaterra a mediados del s.XIX
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
324
―Movimiento Arts and C rafts‖, nombre obtenido de las Arts and Crafts
Exhibition Society fundada en Londres en 1888, y que fue acuñado por
uno de sus miemb ros, T. Cobden S anderson. Es este movi miento
iniciado por el poeta, pintor, artista, artesano y tratadista William
Morris (1834 -1896) el que domina un importante sector en l a se gunda
mitad del siglo XIX.
Morris cre ó un "revival" cultural e n la I nglaterra victoriana
basado en las artes y los oficios de la época m edieval como paradigma
de la primacía del ser humano sobre la máquina y a la vez de un
trabajo hecho at endiendo al máximo nivel de expresión artísti ca. Se
preocupó po r a cercar el arte al pu eblo y , frente a la deshumanización
de las máquinas, re s cató los aspectos creativos de la artesanía.
El movimiento de Artes y Oficios alcanzó su mayoría d e edad
con la formación de lo s gre mios, padres de la s Escuelas de A rtes
Aplicadas y Ofi cios Artísti cos, ya que entre otros objetivos
fundamentales encontramos éstos :
El promover la educac ió n en todas las Artes y Oficios,
Fomentar y mant ener un alto nivel de diseño y artesanía.
En realidad sus antecedentes se remontan a 1754 cuando el
gobier no b ritánico -para estimul ar la colaboración de las artes y los
oficios-, funda la S ociedad de Art es, la que en 1847 es reformada po r
el príncipe Albert. Aunque y a en 1835 el E stado había fund ado
Escuelas de Diseño para elevar la calidad del diseño en la industria.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
325
John Ruskin y los miembros de la Hermandad prerrafaelista
dieron clases en las escuelas estatales e inculcaron en sus estudiantes,
fuera n ellos orfebres, jo y er os, ebanistas, litógrafos o delineantes d e la
época, sus ideas sobr e la fidelidad a la naturaleza y , sobre todo, la
capacidad del arte pa r a hacer el bien.
En teoría, los esfuerzos para unir el arte y la in dustria iban a
ofrecer trab ajo a los artesanos y a elevar el cont enido estético de los
productos fabricados pero, de hecho, los artesanos se adapt aban con
lentitud a la transición e ntre la producción individual y l a industrial y,
en consecuencia, se emp leó a diseñ adores extranjeros, princip almente
franceses.
Asimismo, en la década siguiente a la Gran Ex pos ición de
1851, Henry C ole inauguró el Museo de South Kensington y lo
relacionó con las escue l as estatales de Diseño. Su objetivo principal
fue refinar el gusto público con la educación, y también aumentar el
número de diseña do res ingleses, lo que logró amp liamente.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
326
2.3 Prim eras reacc iones al a buso de la
m eca nización
La industria mec anizada ha sido el vehículo por el cual el
hombre aumentó su capacidad para satisf acer sus necesidades y d eseos
de progre so, p ero ello alteró su naturaleza y calidad de vida . Los
artículos producidos en masa ―baratos y dete stables‖, de l a e ra
victoriana, no solo fueron aborrecidos por su fealdad, sino que
sumieron a quienes los producían en un inconformismo letárgico,
producto de la insatisfacción del hombre trabajador que pa só a ser una
pieza más de la maquinaria puesta e n ma rcha en las fábrica s.
No sucedió lo mismo en el diseño industrial donde
encontramos qu e conti nuidad y c ambio son aspectos qu e se d an
reitera d amente, pero no de mane ra li neal desde el trabajo manual al
mecanizado; es debido a que aunque tenga sus raíces en la tr adición
artesanal, el diseño se ha distanciado de la acción material, de su
realización, y de la unida d que se da en la producción artesanal entre el
concepto y la realización, esa que se ve f ragment ada en la industria d e
la producción en serie .
El Artesano diseña, tomado el diseño como actitud, proceso,
actividad y resultado, que se implican hacia una finalidad: percepción,
análisis y organización de elementos desde su creatividad, donde
permanentemente descub re nuevas relaciones y genera or ganizaciones
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
327
novedosas y cambiantes. Y lo ha ce, tanto desde su ex perienc ia
individual como desde su pertenencia a una com unidad, inserto en un
tiempo y e n un espacio.
En consecuencia la artesanía -producto o manifestación
objetiva del hombre-, e s un quehacer que puede ser individual o
colectivo, que en globa especialización, particularidad y múltiples
trabajos individuales; y debe ser concebida su p roducción como algo
cambiante, no estático, cuy a calidad posibil ite el logro de la unidad
entre el c reador y el consumidor, y que má s allá de satisfacer
necesidades, garantice el tránsito del consumo al goce, del objeto
artesanal como valor de uso, a objetos de valor estético 230 .
2.3.1 Henr y Co l e pio nero de l diseñ o moderno
Henry Cole (1808-1882) inicia en 1845, junto a un grupo de
seguidores, un movimi ento que pretende estimular el gusto de los
usuarios mediante la eli minación de la brecha entre el a rtista o
diseñador y el industrial, siendo su objetivo ―demostrar la unió n del
mejor arte con la manufactura‖ y que si había que refor ma r la
producción ―una alianza entre arte y fabricante p romovería el gusto d el
230 Cfr. Rojas, Carlos. ―El diseñ o y su proble m ática ‖ . E n: ―Artesanías d e América‖
Nº3 Revista del CIDAP pp. 7 -21 Octubre 1979 En:
www.cidap .org.ec/links/publicac. html
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
328
público‖. Para ello debió convencer a las empresas más d estacadas de
la indus tria del acero, de la cerámica, del vid rio y del mobiliario para
que ace pta ran en la elaboración de sus productos la colaboración de
proy e ctistas a fin de ―producir en cada artículo una utilidad superior, y
seleccionar formas pur as‖. Sus esfuerzos se vieron cor onados en la
Gran Ex posición I ndust rial interna cional inaugurada en Londre s en
1851, con la participación de 14.000 e x positores y alrededor de seis
millones de visitantes 231 .
Aunque la importancia d e la exposición permitió que se dieran
a conocer los grandes avances tecnológicos -don de Estados Unidos se
destacó por el enorme potencial de desarrollo de sus máquinas
agrícolas-, al mismo tiempo puso en evidencia la degradación del
gusto que rev elaba la falta de formación d e los f abrica ntes en lo que
hacía a l di seño ornamental 232 .
La s acciones de los reformadores in gleses encabezados por
Cole darían lugar al nacimi ento del diseño indust rial y a la fundación
en 1852 del Museo de Artes Aplicadas, obra llevada a cabo por el
mismo Henry Cole al ser nombrado director del Departamento
Gubernamental de C iencias y A rtes. Este Museo será conocido a partir
de 1899 como el Victoria and Albert Museum, establecimiento que
231 Cfr. Salinas Flores, Oscar. Historia del Diseño Indu strial . México, T rillas, 1992
pp.5 8- 64
232 ―…la transgresi ó n sistemática de cada principio de diseño es un abuso del
m o der no progreso científico . El hombre se ha con vertido en un sirvie nte de la
máquina‖
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
329
cuenta con la más completa colección de ese ti po, y lu gar donde s e
estableció en el país la primera escu ela de diseño, la que se convertiría
en el R o y al Coll age of Art, catalo gado como uno de los mejor es
centros educativos de diseño industrial en el mundo. 233
2.3.2 John R uskin (Inglaterr a) y Eugen e
Vio llet- le -D uc (Franc i a)
El Modernismo alentado por el medievalismo formal, tuvo s u
orige n en Inglaterra y Francia, siendo sus representantes John Ruskin y
Eugé n e Viollet – le -Duc, figuras en cier ta medida para lelas y
complementaria s. Aunque ambos eran admirad ores del gótico y la
naturaleza, difundieron su ideario desde distintos puntos de partida.
John Ruskin desde lo espiritual, lo teórico y pre dicando la unidad de
las artes a t ravés de s us textos líricos y el revisionismo social,
influye ndo con su presencia en el nacimiento del Movimiento
Prerrafae lista y sobre todo en las primeras fo rmulaciones de William
Morris. En tanto que Eu gé n e Viollet – le -Duc lo h aría desde una actitud
racional y p ragmática, tanto con sus libros como en los pro yectos y
233 Cfr. Salinas Flores , op.cit. p .64
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
336
más frecuente el fabricar matrices o mol des para estampar, prensar,
re pujar, etc., aplicables a la fabricac ión – y el consabido aumento de la
producción-, de elementos de uso cotidiano 240 .
2.5.1 Wil liam Morris (18 34 -1896) y el
renacim i ento de l os o ficios
Lo antedicho disgustaba a muchos y provocó la reacción, entre
otros, de William Morris a quien hemos mencionado en varias
oportunidades a tr avés del presente trabajo; pero aquí trataremos de
profundizar sobre los aspectos de su personalida d y lo profuso de su
obra que dio lugar al nacimiento del Movimiento de las Artes y l os
Oficios y , en especial, justificar la incidencia del movi miento artístico
por él representado en e l inicio y desarrollo de la Educación Técnica.
Nace el 24 de marzo de 1834 en el seno de una tí pica familia
burguesa. Niño precoz - a los cuatro años habría leído a Walter S cott.- ,
pasa por varia s instit uciones educ ativas, motiva dos dichos traslados
por razones labor ales de su padre, h asta que en 1848 – a los catorce
años- ingresa en el centro an glica no Malborough Collage, en el que
tendrá acceso a la Bibliot eca, poseedora de mu y abundante bibliografía
sobre el Medioevo y el neo gótico -acorde con las ideolo gías
240 Cfr. Salinas Flores, Oscar. Op.cit. pp. 54 - 55
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
337
dominantes- lo que le dará la opo rtunidad de formarse en esos y
muchos temas más. En la Navidad de 1851 deberá ab andonar la
institución – por una revuelta estudiantil- y su madre elige a un
prece pto r an glica no para que lo prepare para el ingre so en el Ex eter
College de Oxford, quie n además de acentuar el carácter religioso de
su formación, lo introd uce en l a cultura clásica, de la qu e sa cará
provecho al l legar a ser muy pronto un ex celente traductor de Homero
y Virgilio.
Al ingre sa r en Ox ford en 1852, conocerá a lo s más fieles
amigos d e su vida: Ed gard Burne -Jones, Cha rles J . Faulkner y Cornell
Price, con quienes compartirá lec tur as y discusiones en las que se
introducirán los temas sociales, que marcarán su futura tray e ctoria.
En 1855, al ll egar a la ma y oría de edad, r ecibe la pa rte de su
herenc i a que le reportará 900 libras anuales, por lo que en julio del
mismo año se traslada a Francia junto con sus ami gos; viaje que
consistirá en una gira ―ruskiniana‖ por las catedrales d e la Ile de
France, Abreville, Amiens, Beauva is y París, lugar este últ imo donde
no desea qued arse disgustado por las restauraciones que s e efectuaban
en Notre Dame y a las q ue consider aba lamentables. Acaban su viaje
en Chartres y Rouen. En octubre renuncia a sus estudios en Oxford
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
338
para no verse obligado a firmar los 39 artículos de la Iglesia
Anglicana 241 .
Se inicia el año 1856 y comienza a escribir y a publicar junt o
con sus amigos una serie de artículos sobre las catedra les francesas, en
los primeros números de la publi cación mensual Oxford and
Cambridge Magazine – publicación de 72 páginas, con ensa y os y
narraciones y sin gr ab ados- que, aunque se ve ndía poc o, hizo que
gozara de p restigio y hasta lle ga r a a contar co n la colaboración de
Rossetti y el aprecio de John Ruskin.
Simultáneamente comienza a trabajar en Ox ford, en el estudio
del arquitecto neogótico George Edmund Street, que tiene como
ay ud ante a Philip Webb quien enseña a Morris a diseñar detalles
arquitectónicos, a modelar en ye so y a tallar la madera. Aunque sus
primeros trabajos estaban influenciados por R uskin, quien ma y or
influencia ejerce sobre Morris y Burne -Jones es el pintor prerrafaelista
italiano Da nte Gabr iel Rossetti , el cual cre e en las condiciones de
Morris, le da consejos prácticos al respecto y lo impulsa a pintar.
Convertido Rossetti en el dirigente del grupo e instándolos a
vivir con él, logra conve rtir su vivienda en la p rimera s ede del grupo,
arra n cando la act ividad artesanal del movimi ento a p artir de la
241 Cfr. Manieri Elia, Mario. William Morris y la ideolo gía de la arquitectu ra
moderna . B arcelona, Gili, 1979 pp . 13 -15
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
339
decoración de mesas, sill as y t apizados diseñados expresamente por
ellos.
En 1858, publica poemas dedicados a su amigo Rossetti y pint a
el único óleo conocido – modelado por la que se convertirá en su
esposa al año siguiente- ―J ane como reina Ginebra‖. Ese mismo año
encarga a Phil ip Webb, el diseño de la que será su casa, llamada la
Casa Roja, en un lugar boscoso de Bexley , que marcó un cambio
decisivo hacia un estilo más simple en el diseño de la vivi enda in g lesa;
sobre ella opinaría Rossetti en una c arta a su a migo Charles Norton:
―Es una obra nobl e, más un poema que una casa... aunque no deja d e
ser un lugar admirable para vivir‖. La casa, obra de la influencia de los
arquitectos Stree t, Butterfield y Pugin, se constru yó en ladrillo rojo con
altas ag uj as. Ventanas y marcos de puerta con arcos góticos, ventanas
de ojo de buey, tejado d e pronunciada pendi ente y un jardín cuadrado
y cercado.
Para amueblarla apropi adamente – ya que los complicados
muebles victorianos des entonaban con su simplicidad -, se diseñaron
vitrales, tapicería y mu ebles funcionales y ori ginale s, que fu eron
diseñados y supervisada su ejecución por el propio Morris en la
compañía que f und a en 1861.
Sabido es que Morris rechazaba la industrializ ación del diseño
e insistía en que ―el arte debía s er creado por el hombre y para el
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
340
hombre‖ 242 ; debido a ello la producción estaba organizada siguiendo
las líneas de los talleres medievales, con la idea – fomentad a por
Ruskin-, de que las cosas bellas er an v aliosas y útiles, precisamente
por ser bella s.
Sin embargo, a él se h an atribuido las bases p ara la p ráctica -
ge n eralizada en el siglo XX- de los artistas que diseñan para la
industria los objetos pr oducidos en masa, cre ando así un diseño
ilustrado para e l público en general.
Fue con la a y uda de la m adre d e Morris -quien se dispuso a dar
apoy o a su carrera artística-, que se constitu y ó en 1861 la firma Morris,
Marshall, Faulkner & Co . Y al in augurarla die ron a cono cer al público
mediante un manifiesto, las ventajas qu e la firma ofrece y entre l as que
se encue nt ran:
Garantizar – m ediante su colaboración y una dir ecc ión
artística que no in cremente los gastos -, una a decuación
armónica entre las dist intas partes de un trabajo, que de
cómo resultado algo verdaderamente bello.
La sociedad ha sido fundada para producir por e llos
mismos, o encarga r siem pre bajo su dirección:
a) cualquier decoración mural de viviendas, igles ias o
monumentos públicos
242 Cfr. Reynolds, Donald Martin. - El Siglo XX; Introdu cción a la Historia del Arte .
Barcelo na, Gustavo Gili, 198 5 pp. 100 y s.s.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
341
b) cualquier e s cultura aplicada a la arquitectura
c) vidrieras, fundamentalmente ordenadas a su
armonización con la decoración mura l
d) trabajos en meta l d e cualquier tipo, incluida la joyería
e) el mobili ario, cu ya b elleza deriva del conjunto, de la
aplicación de los mat eriales mencionados, y de l a
decoración pictórica. Bajo esta d enominación queda
también comprendido cualquier género de tapi zado, sus
distintos productos y los otros materiales de decoración.
A lo que agregan: ―Conviene añadir que todos estos trabajos
serán conside rados y realizados a escala comercial; creemos que la
buena decoración, que supone antes la estimación al gusto que la
estimación de la riqueza, será menos cara de lo q ue pueda suponerse‖
243 .
No obstante sus intenciones, no pudo ofrecer una solución al
dilema económico de que los objetos manufacturados fuesen más caros
y , por tanto, estuvieran l imitados a una élite y n o al gran público, al
cual Morris deseaba ll egar.
La empresa d e Morris diseñó todo ti po de objetos para
interiores y uso diario, inclu y endo papel pintado para p aredes, vidrios
de colores, alfombras, t ejidos, tapicerías y muebles; ofrec í a diseños del
243 Manieri Elia, Mario . Willia m Morris y la ideología de la ar quitectura moder na.
op. cit pp. 17- 18
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
342
propio Morris, de Rossetti y de Burne -Jones,, y se hiz o popular,
imponiendo estilos y formando el gusto del público. A Morris el éxit o
lo hará esperar, aunqu e algunas de las creaciones para interiores se
ex pusieron ya en 1862 en ocasión de la Exposi ción I nt ernacional de
South Kensington; lo que más se d estaca en ella es la notable
capacidad de Webb para la producción de muebles e innumerables
objetos de adorno, en tanto que el efecto definitivo de Morris en el
diseño inglés, no se dejó sentir hasta la dé cada qu e se inicia en 1870.
Los diseños de Morris -donde se hacía evidente el profundo
recha z o al espa cio del diseño victoriano-, favorecían los dibujos de
conjunto de planos con flores y pájaros, que remiten al entr elazado del
relieve celta y a la il uminación de los manuscritos y a los dibujos de
los tejidos medievales. Entre otros motivos, Morris puso de moda el de
la margarita, la madr eselva, la tulipa, la violeta y la a guileña, y
también distint os pájaros, especialmente el p avo r eal, que solía
combinar con sinuosas formas de d ra gón.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
343
Peacock . Deta lle del F orest T apestry. Diseñ ado en 18 87 por M o rris; Burne -Jones;
Dearle.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
344
Sus primeros diseños se encue ntr an en p apeles t apices, donde
crea modelos esb eltos e intrincados, entrelazados con arabescos
decora ti vos de formas naturales, volcando así los profundos
conocimientos adquiridos de su estudio de la botánica.
Morris considera ba que estaba en deuda con la Gramática de
los ornamentos , li bro publicado en 1856 por el a rquitecto y dis eñador
inglés Owen J ones (18 09-1874), quien ejerce g ran influencia en la
utilización del color y e n el diseño; conocimientos obtenidos de sus
estudios sistemáticos de l diseño isl ámico, p roducto de sus viajes a
España y al Ce rcano Oriente, y , a pa rtir de los cuales, introdujo los
ornamentos moriscos al diseño occidental plas mados en su libro
Planos, elevaciones, secciones y detalles d e la Alhambra , de los años
1842-45 244 .
Estos principios serán llevados por Mo rris al t erreno del diseño
de libros cuando funda la Kelmscott Press en 1890. Una fuente rica de
diseños procedentes d e muchas culturas y d e m uchas té cnicas, desde
tapices a mosaicos, donde se destacaban los dibujos planos y las
formas geométricas. Se im pusieron entonces nu evas normas p ara el
diseño e im presión de li bros que afectaron a la i ndustria en el c ampo
internacional.
244 Cfr. Meggs, Philip B . Historia del diseño gráfico. México, Trillas, 1 991 pp.226 -
228
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
345
Los esfuerzos de Morris por lograr mejoras so ciales y estéticas
mediante la unión del A rte y d el Oficio llegaron a conocimiento del
público a travé s d e sus diseños y de sus talleres, de su poe sí a, y
principalmente, de sus influye nt es conferencias, que pronunció desde
1877 hasta su muerte en 1896 y que lo convirtieron al mismo tiempo
en uno de los f undadores del socialismo organizado en Inglaterra
mediante sus propuestas de reforma socia l.
En 1887 promueve la fundación de las Art s and Crafts
Exhibition Society donde dará conferencias en 1888 sobre la textura de
los tapizados, y en 1889 sobre el arte del teñido.
El Movimiento de las Artes y los Oficios fue una r eacción
contra la confusión artística, social y moral que s e produce durante la
Revolución I ndustrial. A partir de él se defendió el diseño, el retorno a
la destreza manu al, demandó una reconsideración de los propósitos, de
la valoración de la naturaleza de los m aterial es y de los métodos
empleados en la producción, pero lo más destacable fue la apertura a
considerar las manifestaciones individuales del diseñador y del
trabajador .
Nikolaus Pevsner opina al refe rirs e a Morris que no fue un
revolucionario, sino que le interesó profundamente la Edad Media y
amó la naturaleza y los campos, al mismo ti empo que detestaba las
grandes ciudades, L ondr es en particular y no sol o en su aspecto visual
sino también en el s ocial. Que fue inteli gente al rechazar el
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
352
máquina, le damos la bienvenida. Pero deseamo s verla domi nada ‖ 254 ;
pronunciamiento posterior a Ruskin quien consideraba que la máq uina
podía ser necesaria y útil como auxil iar, al servicio del hombre, para
ahorrarle el trabajo pesado y agotador. Sin embargo, cuando en los
años siguiente s l a Corporación se vio acorralada en una lucha sin
espera nz as contra los métodos fabriles modernos , se desprendió de lo
que ll amaba ―luddismo 255 intelectual‖ de Ruskin y Morris y pasa a
proferir el primer axioma en uno de sus últimos libros sobre arte:
―La civilización moderna descansa en la máquina, y
ningún sistema para favorecer o subvencionar la ense ñanza de
las artes que no lo reconozca puede ser bueno‖.
A partir de este axiom a Ashbee pasa a adoptar un a de las
premisas básicas del Mo vimiento Moderno y abandona la do ctrina d e
las Artes y Oficios.
Todos ellos, y muchos otros libreros pa rticulares, ll egan a
producir libros que s e imprimirían en diversos formatos, con
decoraciones x ilográficas, tipografías propi as 256 , creadas por ellos
mismos o sacadas y recreadas de im presos del siglo XV, los que
acompaña dos po r libros de otras editoriales pr ivadas que t ambién
254 Íbidem p.22
255 Luddismo: Movimie nto obrero inglés que se pro dujo entre los años 18 11 y 1816 ,
con el fin de lo grar la destrucc ión de las m áqu inas.
256 Su tipo Kel mscott Golden (188 9 -1890) nos remite – aunq ue co n rediseño más
pesado y menos elegante -, al cr eado en el si glo XV por Jenson , el tipo T roy
(1891-18 92) es una mezcla de ele mentos ro m ano s con gótico y el Chaucer (18 92)
rediseño del tipo Tro y y que utilizó en su libro ―T he Chaucer‖.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
353
adoptan en la tipografía la vuelta a la rica ornamentación de los
manuscritos, llegará n a figurar entre los trabajos gráficos más
admirados de Inglaterra. Culminación de la obra de Morris, fue el li bro
The W orks of Geoffrey Chaucer cuya il ustración podemos apreciar a
continuación:
Los trabajo s de Geoffrey
Chaucer, ej emplar de 55 6
páginas, fue el p royecto más
ambicioso e i m p ortante de la
Imprenta Kelmscott, el que
demandó par a terminarlo
cuatro años.
Con 87 ilustracio nes grabadas
en madera de lo s dibujos d e
Burne Jones, 1 4 ribetes
grandes y 18 marcos más
pequeños alred edor d e las
ilustraciones, co rtadas de lo s
diseños de Mo rris, el libro fue
impreso en los color es negro y
rojo, y en folio ta maño grande.
Esta edición, d e 42 copias en
papel y 13 en per gamino,
cuyas dos pr imeras copias
fueron entregadas una a Burne -
Jones y la o tra a Mo rris, fue
concluida el 2 d e junio de
1896 , cuatro m e ses antes de la
muerte de Morr is acaecida el 3
de octubr e .
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
354
Estas ideas que ejercieron influencia en diversos artistas,
arquitectos y dis eñadores europeos, se diseminaron rápidamente po r
todo el continente.
El diseño gráfico surgirá entonces, como parte de la moderna
sociedad industrial, a través de folletos de publicidad, membretes,
catálogos de f erias y d e productos industriales, h asta alcanzar el ma yor
desarrollo con el diseño de los carteles comerciales, a partir de los
inicios del siglo XX.
2.5.3 La con solidación de l Mode rn Style y del
Arts & C ra fts
Concordamos con Satué en que la arrolladora pe rsonalidad de
William Morris, dotada de un carisma indiscu tible tanto entre las
clases populares com o entre los intelectuales, influ y ó en el
desenca d enamiento que se produciría d esde el Arts & Crafts – fundado
por él e impulsado por sus más destacados seguidores - , y el ―posterior
estilo homogéne o con que toda la gráfica europea y a m ericana se
alimentó durante los diecinueve a ños que v an desde 1888 a 1907‖ 257
La producción gráfica de todos ellos se caracterizará por el
énfasis puesto en la línea como gesto expresivo .
257 Satué, Enric op.cit. p. 98
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
355
Ya dijim os que Walter Crane fu e el primero en evolucionar
hacia el Modernismo, y lo hiz o desde la práctica caligráfica donde la
línea tiene el papel pr otag ónico. Asume la d octrina heredada de
Morris, al relacionar art e e industria, labor que desarr olla a través de
una serie de libros des de los cuales transmite metódica mente y en
forma de didácticas le cciones sus experiencias p ersonales, con lo qu e
facilita a los artesanos los instrumentos elementales para el despertar
de la creac ión artística.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
356
El arquitecto Arthur Heygate Mack m u rdo ,( 1851-1942)
conoció a W illiam Morris y , aunque siendo veinte años más joven, se
inspiró en sus ideas y su po apreciar los logros p or él obtenidos en el
diseño aplicado.
Entre los años 1878 y 1880, viajó por I talia donde recopiló
bocetos de los ornamentos y estructuras arquitectóni cas renacentistas,
además de realizar dibujos botánicos y de otras for mas d e la
Artista: Walter C rane T ítulo : Cisnes con lirios”
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
357
naturaleza. En Londres – a su regreso- encabezó un g rupo de jóvenes
artistas y diseñ adores con los que se asoció, y fundaron en 1882 la
sociedad La C omunidad del Siglo donde desarrollaron una nueva
estética de l diseño, in corporando, además de las ya inspiradas por
Morris, ideas del diseño renacentista, del cual había tomado extensas
notas en sus viajes por Italia y a las que sumó además las ideas d el
diseño japonés. La Sociedad publicó en 1884 una revista: El Caballito
de Juguete del Gr emio del Siglo, que se d edicó exclusivamente a las
ar tes visuales. En los dis eños gráficos d e la mi sma se reflejó, además
de la pasión por el arte medieval propio del Art and Crafts, las formas
turbulentas que darán inicio al Ar t Nouve au.
La Comunidad del Siglo tuvo como fin alidad el ―rendir
homenaje a todas las ramas del arte en el círculo de acción, y a no del
comerciante al po r menor, sino al artista‖ el evando las artes del diseño
―al lugar que l es correspondía al lado de la escultura y la pintura‖ 258 .
Los diseños gráficos de los integrantes de la C omunidad se
publicaron en la citada revista ―El Caballito de Juguete del Gremio del
Siglo‖, producida con dedicación y esmero, fi namente impresa en
papel hecho a mano, d onde el cuidadoso arreglo y l a composición
tipográfica , junto con las intrincadas ilustraciones , la convirtieron en
precur so ra del interés por las artes y oficios en el diseño gráfic o, la
tipografía y la impre sión .
258 ∫Meggs, Philip B . Historia del diseño grá fico op.cit. p . 228
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
358
Se lo considera como el autor d el primer diseño gráfico
modernista a partir de s u famosa cubierta del li bro que escribió en
1883 sobre el arquitecto Christopher Wren, aún existiendo la
probabilidad de qu e e n la gestación teórica del mismo tuvi era
intervención el pintor i mpresionista norteamericano J ames McNeill
Whistler.
Asimismo se estima que sus diseños gráficos proporcionaron el
eslabón del Movimiento de las Artes y Oficios con la estilización floral
del Art Nouveau. Este artista participó en los ini cios del movimi ento
inglés -aunque a distan cia del mismo -, y d ejó algunas muestras de
diseño gráfico que influ y eron en al gunos diseña dores americanos qu e
viajaron a Inglaterra a estudiar con él, y de vuelta a su país adaptaron
sus procedimientos estilísticos a los su y os propios. L a integración que
Mackmurdo hace entre la nueva práctica del diseño gráfico y de la y a
adquirida como arquitecto, lo señalarán como una figura específica del
Modernismo, donde varios de sus diseños tien en formas orgánicas
turbulentas que son Art Nouveau puro en su concepción y ejecución, y
de lo que es una de sus m uestras la página de l t ítulo de su libro Igl esias
Citadinas de Wren. 259
259 Cfr. Ibídem.p.230
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
359
Además del art e nuevo, s erá el pr ecursor del movimiento de las
prensas d e propi edad p rivada y del r enacimiento del diseño del libro –
artes y oficios en la ti pografía , el diseño gráfico y l a im presión -,
influencia qu e se prolon gará a lo l argo de las van guardias europeas del
primer terc io d el siglo XX 260 .
También Charles Rennie Mackintosh tuvo una muy destacada
actuac ión en el diseño gráfico, tanto de los afam ados carteles , como
de los modestos folletos y p rogramas. Su experiencia como a rquitecto
y diseñador dará lu gar al nacimiento de una personal versión rectilínea
del estilo modernista , que será contemplada con atención por los
arquitectos-diseñadores vieneses de la época.
260 Cfr. Satué, Enric op .cit. p. 99
WRENS CITY CHUR CHES, d e 188 3
Mackmurdo p resenta las for mas de
las plantas co m o lla m a s, estili zadas,
con ritmos ondulantes q ue
demuestran la i nteracción positiva y
negativa entre lo negro de la tinta y lo
blanco del papel, lo que re duce el
espacio negati vo que las separ a.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
360
Muchos fueron los que d esde esfuerzos personales o colectiv os,
participaran o no de los mismos ideales o gustos, tuvieron un deseo
que los unía: producir objetos bien diseñados y al alcance de todos los
niveles sociales.
Artista:
Charles Rennie
Mackintosh -
Título:
Wassail –
Tipo:
Tarjeta de notas
Comb ina eleme ntos
florales y
curvilíneos co n
estructuras de lín eas
rectas, en cu yos
extremos se un en.
Origina u n estilo
trascenden tal, un
mundo mágico de
fantasía,
influencia do
– posiblemen te-
por las creen cias
religiosas de su
esposa
por lo que ha sido
frecuente mente
mencion ado como
femenino .
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
361
2.6 El Mode rnismo en Franc ia - Art
Nouveau
A partir de la Revolución Francesa, junto con l a
transformación de los ideales sociales, se entiende a la ciencia
aplicada como medio para gobernar el mundo. Al desterrarse el
sistema social del medioevo - industria significa bur guesía-
desaparecen, junto con la clase de los patrones ilustrados y ocios os,
también los artesanos cu ltos formados en las corporaciones. Pero no
es una mera coincidenci a que en 1791, lue go d e la disolución de los
gremios, se fundaran entre 1795 y 1798 la É cole P oly technique y el
Conservatoire des Arts et des M étiers, y se celeb rara en 1798 la
Primera Exposición Nacional de la I ndustria 261
Sin embarg o, será en F rancia donde e l Modernismo como
estilo artístico, desempeñará una fun ción conciliadora entre las
posibilidades mecánicas de la producción industri al y l a estética. Esto
se hace visi ble, más que en otros países, por haber sido aceptado el
Modernismo no solo en el campo de la iniciativa privada -qu e y a lo
hacía desde la arquitectura, la jo y e ría, el mobili ario, los carteles, los
objetos de uso cotidiano y desde la escultura decorativa-, sino por
haberlo sido también des de y en la Administración Pública, que confía
261 Cfr. Pevsner, Nikolaus. Pioneros d el Diseño Moder no; de William Morris a
Walter Gr opius. Buenos Aires, Infinito, 1977 p. 42
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
368
disfrutó de la aclamación de críticos sobresalientes, llega ndo a ser en
1890, miembro de la L e gión de Honor a pedido de sus congé neres. Se
retiró a Niza, donde poco antes de su muerte acaecida en 1933, s e
inaugur ó el Museo que lleva su nombre y p reserva su trabajo.
Fue tomado como ejemplo de la creación de un a nueva rama
del arte, que además de promover a la im prenta estaba al servicio de
las necesidades del c ome rcio y l a industria.
El trabajo del y a mencionado Eugéne Grasset quien fue el
primer diseñador-ilustrador que rivalizó con Chéret en popularidad,
complementa al de los grandes cartelistas, destacándose po r la gran
producción de diseños de viñetas tipográficas, que sumada a sus
también espléndidos carteles, perduran todav ía. Además de los
carteles, s e dedicó al di seño gráfico d e impresos comerciales, como
programas, anuncios, menús, folletos, invitaciones, tarjetería en
ge n eral, ex li bris, participaciones, ma rcas de fábricas, etc.; pe ro lo más
destacable fue la elaboración de formas modernistas en el diseño
tipográfico 266 , que permitían su utiliz ación en g ran v ariedad de medio s
de comunicación visual, desde los eno rmes carteles hasta la ilustración
de las más humildes impresiones; belleza otorgada por filetes,
capitulare s, orl as, viñetas, etc.
266 Cfr. Satué, Enric op .cit. pp. 103 - 106
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
369
267
El cartel como medio de publicidad lleva el atractivo como
condición necesaria, y supone una determinada fase de des arrollo tanto
en la vida cultural como en la economía, debido a ello se acrecienta su
empleo al prod ucirse la a pertura d el teatro y de otros actos culturales o
espectáculos, a sec to res cada vez más amplios de la población .
267 Ibídem p. 105
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
370
Sucede lo mismo en lo económico al aumentar la
industrialización; es por ello que en este momento la litografía
encontró su razón de ser al ten er la posibilidad de r ealizar grandes
tiradas de un mismo boceto y así da rse a conocer como medio
Artista:
Eugéne Grasset
(1845- 1913)
Cartel para
Sara Bern hardt
como Juana de Arco
Año: 1894
Aunq ue no están
propo rcionados en su
correspond encia visual
por falta de armonía d el
fondo con la figura y el
rotulado , sí están bien
expresado s el drama
teatral y el p eríodo
histórico
(1864-19 01) 122x194 cm
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
3 71
importante del nuevo estilo, comunicando a un sector más amplio de la
sociedad su propio lenguaje for mal.
Para el cartel valen las mi smas formulaciones que para el resto
de las manifestaciones artíst icas del nu evo arte: la ornamentación, la
figura, la c omposición qu e abarca toda la obra, etc.
Pero será recién a finales del siglo X IX cuando Francia
desarrollará su propio len guaje de las for mas floral es, y esta
inspiración -tomada de la propia naturaleza- se extenderá en toda su
obra de arte, donde combinará la asimetría con una vista de conjunto.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
372
Concepciones artísticas que se hallan también en los muebles,
en la jo y ería fina, en los vidrios artísticos, dond e el lenguaje formal
inspirado en elementos de la naturaleza – con motivos de flores y
plantas, preferentement e- son tom ados como objetos para
convertirlos, al plegarlos al ritmo de las líneas, en juguete de la
decoración que dará sim bol ismo a su repre senta ción.
Alphons María Mucha (República Checa 18 60-1939) era
Hector Guima rd (1867 -
1942 ) nos muestra en
sus estaciones d e Metro
de Paris (189 9) el
predomin io d e la línea
curva sob re la recta.
El orna mento flamea
sobre las fach adas y
envuelve a muebles y
diversos objeto s.
Descubre el co lor como
elemento a rquitectón ico,
tal como los adorno s de
hierro forjado de co lor
verde qu e decoran
algun as estaciones del
metro parisino .
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
373
dibujante litógrafo y no poseía experiencia en la producción
cartelística , su l abor en el diseño gráfico se destacó por lo homogénea,
por la síntesis or gá ni ca de repertorios, co mposición, tipografía y
caligrafía. Fue por ob ra de las circunstancias – enfermedad del
cartelista del t eatro- que recibió el encar go de h acer un cartel para la
nueva obra qu e se representaría el día del Año Nuevo de 1895.
Debido a que p ara ello faltaba men os de un a semana, hizo uso
de la pose b ásica d e l a Juana de Ar co de G rasset, más algunos
bosquejos de la Bernhardt en el teatro, y produjo un cartel tot almente
diferente a los anteriores.
Su inicio y meteó rico ascenso como cartelista se verá plasmado
en su cartel d e teatro anunciador d e ―Gismonda‖ 268 int erpre tad a por
Sarah Bernhardt, dando lugar a lo que sería nombrado por toda Europa
como ― L’Art Nouveau ‖, aunque Mucha se opus o a esta desi gnación
pues afirmaba que e l arte es eterno y por ende no podría ser nuevo.
Todo el desarrollo de su trabajo y del cartel visual está ligado
inseparablemente a este Movimiento de difusión internacional, que se
nutrió en Francia del Rococó del siglo XVIII , así como el Arte Nuevo
en Inglaterra lo hi zo del Movimiento de las Artes y los Oficios.
Hasta dici embre de 189 5 el a rte nu evo fue aclamado como el
estilo mode rno. Samuel Bing – distribuidor de arte y artefactos del
Le j ano Oriente y que ejerce influencias en el con ocimiento del trab ajo
268 Cfr. Satué, Enric. Op. cit. pp.103 y ss.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
374
japonés-, inau gur a su nueva galería a la que denomina ―El Arte
Nuevo‖ , donde ex hibe pinturas, esculturas, trabajos en vidrio, jo ye ría y
carteles, todos ellos artes y ofi cios realizados por un grupo
internacional de artistas y diseñadores jóvenes.
El Arte Nuevo encontrará en el trabajo d e Alpho ns e Mucha su
más amplia manifestació n, a tal punto que hablar en el año 1900 del
estilo Mucha implicaba directamente la referencia al ar te nuevo.
A partir del cartel Gism onda, donde Sar ah Bernhardt se siente
muy bien expresada gráficamente, firmará contrat o con Mucha para la
producción no solo de sus nuevos carte les sino también de lo s
escenarios, vestuar ios y j oyería .
También será con este cartel con el que se iniciará un n uevo
estilo de ornamentos de lí neas ondulantes y sinuo sas, de colores
suaves, motivos florales y ropaje estilizado.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
375
Se destaca, además, por su habilidad para armonizar las
creaciones de otros diseñadores en las por él elaboradas, como por
Artista:
Alphonse M ucha ,
Título:
Gismonda , ca rtel de lámina
impresa en el año 1894, de dibujo a
línea, en color azul mate. Donde
predomin an sutiles co lores verde y
oro.
El cabello dorado brillante con
flores de co lor rosa, con la palabra
―Bernhard t‖ en blan co, forman un
punto focal.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
376
ejemplo:
El trazo grue so a lo Grasset,
Los motivos curvilíneos a lo Burne-Jones, Ricketts, Beardsle y ,
Toorop,
La s estrellas a lo Schwabe, etc.
A ello agregado el uso que hacía de la fotografía 269 , para
ay ud arse en los diseños de la postura de la modelo, así como del efecto
de la ca íd a de sus ropas.
El Ar t Nouveau francés, aunque vigoroso y libera do de las
imitaciones históricas, no deja de evocar a trav és de sus formas ricas
en ornamentos al estilo barroco. Este estilo no se deshace de las
ornamentac ion es, pero ésta es equilibrada al mis mo tiempo que vivaz;
y e s justamente este esta r en movimi ento y a la vez en equilibrio , el
que lo distingue de l r esto de los períodos estilísticos.
La cualidad visual que lo identifica ―es una lí nea parec id a a una
planta orgánica . Carente de raíces y sob riedad, puede ondular con la
energía del l átigo o fluir con l a el egante gracia, al mismo tiempo que
define, modul a y decora un de t erminado e spacio. Zarc illos de vid,
flores como la rosa y el lirio, pájaros (especialme nte los pavos reales)
y la fi gura femenina eran motivos frec uentes en donde se adaptaba esta
269 Invento de J oseph Niepce (im p reso r litógrafo francé s, 1765 -1833 ) cuando inicia
sus experi m e ntos busca ndo medios automáticos para traslad ar d ibujos a placas
para imprimir.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
377
línea fluida‖ 270
2.7 El Mode rnismo en Ital i a – Libert y
Al igual que la Revolución Industria l, el Mode rnismo llega a
Italia más tarde que en la mayoría de los países europe os, y con la
influencia que recibe de las distintas tendencias que s e iban
desarrolla ndo -Modern St y l e, Art Nouve au, S ecessión, Jugendstil -,
hace que el producto sea de un estilo menos autóctono y
excesivamente ec l éctico .
Tanto Ruskin como Morris, precursores d el modernismo -
considerándoseles a uno como el prime r pensad or y al otro como el
primer artista-, comprendieron que los fundamentos sociales del arte
en los siglos posteriores al Renacimiento, y much o más después de la
Revolución I ndustri al, eran inciertos y decadentes.
En la Edad Media el artista era un artesano, que ejecutaba
cualquier encargo y además de hacerlo con el m áximo de habilidad, se
sentía orgulloso de su obra .
Pero no podemos dejar de men cionar qu e durante el
Renacimiento los artistas comienzan a considerarse ser es sup eriores y
portadores de un mensaj e sublime. L eonardo da Vinci no estimaba en
270 Cfr. Meggs, Philip B. Histori a del d iseño gráfico. México, T rillas, 1991 p.246
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
384
pintor que enca rnó la época de oro de los carteles italianos y que se
destacó porque supo comunicar su arte a las ma s as .
Título:
Mart ini & Rossi
Cartel de prop aganda
para el vermouth
blanco
Artista:
Marcello Dudovich
Lugar:
Turín
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
385
En la hist oria del diseño gráfic o, el enfoque innovador del
diseño del libro juega en Italia un p apel preponderante, por estar ligado
al renacimiento de la li teratura clásica junto con el tra bajo de los
humanistas italianos.
Título;
Corse Di Brescia
Cartel de
propaganda de
carreras de
automóviles
Artista:
Marcello
Dudovich
Lugar:
Milán
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
386
Título:
Da m a eleg ante y
perro
Artista :
Marcello Dudovich
Año :
1913
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
387
2.8 El Mode rnismo en España
(Ram ó n Casas-Ale xandre de Riquer)
En 1888 España se m uestra al mundo con l a Ex posición
Universal que se celebró en Barcelona. Cataluña abraza, al i gual que
los franceses, la nueva tendencia modernista la que al término del siglo
XIX s e consolidará con el humo de las chimeneas de las fábricas, y se
alargará esta propensión tanto como en Francia hasta el final d e la
primera déca d a del siglo XX 272 .
La s artes gráfica s alcanzaron el ma y or esplendor de su hist oria,
durante casi treinta años. E n el campo de la publicidad, los industriales
catalanes utili zan – al igual que en el resto de Europa- el cartel como
elemento propagandístico .
La obra publi citaria seguirá dos tendencias y estará
repre s entada por:
1) Ramón Casas – seguidor del estilo de T oulouse-Lautrec
y de Chéret-, quien re gresa de París en 1893 y gana en
1897 el primer premi o en el concurso de carte les
convocado por Anís del Mono :
272 Crf. Satué, Enric. El d iseño gráfico desde los orígenes hasta nuestro s días. Op.cit.
pp. 442 y ss.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
388
273
Casas refleja en sus c arteles publicitarios una gran sensibilidad
artística, lo que lo convirtió en uno de los máximos exponentes del
modernismo catalá n. Realizó publicidad para pre sti giosas firmas
comerciales y también para de sta cados eventos regionales:
273 http://cvc.cervantes.es
Título:
Anís del M ono
Artista :
Ra m ón Casa s
Año :
1897
Su d esenfadada ―mano la ‖
contribu irá al desarrollo
popu lar de la estética d el
modernismo en la cu ltura
catalan a
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
389
274
2) Alexandre de Riquer (1856-1920), ligada al estilo de
Mucha y Grasset, quien introduc e el carte l moderno en
Cataluña en 1896.
274 Ibídem
Artista : Ra món Casas
Año : 1914
Se destaca la presencia d e la figura femenin a donde se
pued e observar la influen cia del Art Noveau francé s y
en especia l del estilo a lo Chéret
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
390
275
A Riquer 276 se lo considera el artista más polifacético de l
Modernismo catalán. En 1888 colabora con LLuis Domén ech i
275 Cuarta exposició n del Cercle de Sant Lluc. En: http ://www .gaudiallga udi.co m
Artista:
Alexandre de Riquer I
Ynglada
Se inicia como ilustrador y
dibuja nte de litografía en 1876
y para completar sus estu dios
de bella s artes viaja a Roma y
el norte d e Italia para lu ego
visitar París y Lond res, dond e
toma co ntacto con el
movimiento Arts and Crafts, en
cuyos p ostulados basa rá su
estilo.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
391
Montaner realizando decora cion es para la Exposición Universal de
Barcelona, así como también diseñó para Gaudi un hogar de estilo neo-
gótico para el P alau Güell. En 1889, durante la Exposición Universal
de París fu e donde fija su atención en los Pr e -Rafaelistas, lo que
origina una re nov ación en su estilo.
Asimila los criterios estéticos del Arts and Crafts , al mismo
tiempo que la diversificación de sus centros de int eré s tomando a las
diferentes artes y técnic as en el sentido de la r ealización artística y
artesana, las que acompañaba de una visión qu e unía el refinamiento
estético con la producción industrial. De esta manera, los medios de
reproducción artística tales como: carteles, ilustraciones, ex -libris, y
grabados, se transformarán en su actividad predi lecta y lo llevarán a
crear una escue la d e grafismo.
Fundó un taller de ebani stería, de cu y a s c reaciones obtuvo la
medalla de oro en la E xposición Universal de Chicago. Fue pintor,
decora do r, dibujante, escritor, herrero, diseñó m obiliarios y vidri eras
artísticas e ilustró re vist as y libros.
El primer cartel c atalán moderno es realiz ado por Riquer en
1896 -e n su período plenamente modernista, que abarc ó de 1894 a
1906-, de propaganda para la Tercera Ex posición de Artes e Industrias
que promueve el Ayuntamiento de Barc elon a:
276 Cfr. Satué, Enric. El d iseño gráfico desde los orígenes hasta nuestro s días op.cit.
pp. 444 y ss.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
392
Hasta 1902 realizará un os veinte carteles, encontránd ose entre
los más destacados, po r su simbolismo, elegancia y realización, e l
cartel de 1897, para el Salón del pedal :
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
393
Riquer también se presentó al concur so realizad o en abril de
1898 por Anís del Mono, donde obtuvo el segundo lugar entre la s 162
Artista:
Alexandre de Riquer
Título:
El Salón del Pedal
Año:
1897
El cartel crece – al igu al que en
el resto de Eu ropa -, como
soporte d e promoción
comercial.
Predomina n las forma s curva s
con la figura femenina como
centro, a compañadas p or
elementos d e la na t u raleza,
vitales, juven iles, alegres.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
400
tanto de un desarrollo ec onómico como de un de seo de progreso, que
facilitaron la a cogida de ese movimiento renova d or.
Arquitectos como Gau dí, Domènec h i Montaner, Puig i
Cadafalch y otros, toma ron el liderazgo de este movimiento, siendo la
figura más importante y destacándose con gran difere n cia: Gaudí.
Los eclécticos, al pensa r en el arte lo hacían como si la realidad
fuera un a representa ción objetiva, mientras que los modernistas sacan
al arte de sus limitaciones académicas y lo colocan en un plano donde
la libertad de una ima ginación crea ti va permitirá el nacimiento de
nuevas formas simbólicas.
Antoni Gaudí i Cornet n ace en 1852 y se gradúa de Arquitecto
en Barcelona en 1878, y allí es donde d esarrolla toda su vida
profesional, llegando a ser uno de los pilares del Modernismo y la
máxima figura de la arquitectura catalana; y como tal se le conoce en
todo el mundo. Será su visión de la arquitectura como un todo, la que
dejará las huellas que se manifiestan en l as fachadas y zonas externas
de sus edificios, tanto como en los inter iores que denotan un intenso
trabajo desarrollado co n la colaboración de numerosos artesanos:
Escultores, Contratista s, Decoradores, Espe cialistas en forja,
Fundidores, Carpinteros, Vidrieros, Ceramistas, Yeseros, etc. cu y a
labor e ra supervisada po r el p ropio Gaudí quien, debido a su afán de
perfección, hacía repetir una y otra vez los trabajos que consid era b a
in adec uados.
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
401
Recibió la influencia de Ruskin y Viollet L e Duc y se vió
favorecido por la situación social de gran des arrollo económico y
urbanístico, así como del apo y o de una clase media poderosa y con
deseos de ser parte de las nuevas tende n cias emergentes en Europa.
Su relación con la familia Güell – prestigiosa en l os ambientes
artísticos e industriales de Barcelona - y para l a que constru yó gran
parte de su obra, dará lu ga r a una de las más hermosas: la
construcción, entre 1900 y 1914, del Parque Güell. Es te pro y ecto había
sido encargado por su gran mec enas, el Conde Güell, para lo que d ebía
ser una aristocrática ur banización – en la parte alta de Barcelona-,
destinado a residencias unifamiliares, y al fracasar como tal por
razones económicas, pasó en 1923 a ser propiedad municipal y
transformado en parque público .
La a rquitectura de Gaudí se caracteriza por el uso que hace del
color; rodea las distintas partes arquitectónicas co n placas de cerámica
de colores que son fra gmentos int eg r ados en una textura com ún donde
evita la línea recta.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
402
280
La ―Casa Milá‖ (La Pedrera) d e Barcelona, es el mejor ejemplo
de la distancia que toma Gaudí de l a arquitectura tradicional, por sus
techos y pináculos entr elazados que son semejantes a formaciones
vegetales:
280 Parque Güell. Foto p ersonal. Barce lona, Septie m br e de 2005
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
403
281
281 Gaudí, Casa Milá. Foto personal. B arcelona, S eptie mbre de 20 05
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
404
Dentro del ámbito religioso, una de las obras maestras es La
Sagrada Fa mi lia de Barcelona:
282
282 Iglesia La Sagrada Fa milia. Foto personal. B arcelona, Septiembre de 1 998
La iglesia d e la
Sagra da Familia
está en p roceso de
construcció n
desde ma rzo
1882; co menzó
bajo la dirección
del arqu itecto
Francesc d e
Paula Villar i
Lozano a quien
sucede Ga udí el 3
de no viembre.
Gaudí m uere el 7
de jun io de 1926 y
está enterrado en
la Cripta .
La fach ada de la
Natividad y la
Cripta de la
Sagra da Familia
han sido
recientemente
declarad as por la
UNESCO
" PATRIMONIO
DE LA
HUMANIDAD " .
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
405
Antoni Gaudí muere e n Barcelona atropella do po r un tranvía el
10 de Junio de 1926.
El pape l de Domènech i Montaner (1849-1923) fue esencial
para definir el Moderni smo arquitectónico en Cataluña. Su articulo
"En bus ca d'una arquitectura n acional", publi cado en la revista "L a
Renaixença" 283 , expone la manera de conseguir una arquitectura
moderna qu e refleje el carácter nacional catalán, donde se destacará,
además de la ornamentación propia del Art Nove au, el int erés por
renovar, mant eniendo las técnicas tr adicionales de utilización del
―toxto‖ (ladrillo), acompaña ndo con el agregado de lo nuevo de la
época: el hierro y la cerámica.
283 Cfr. www.gaudiall gaudi.co m/E0003 .htm enero 2 005.
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
406
284
La s nu evas tendencias se manifiestan en :
Escultura, indepe ndient e o como ornamentación
Artes decorativas, con m osaicos, vidrios o madera,
con hierro en ornamentación de muebles, joyas,
artículos para el hogar o de uso personal
Música y liter atura
En el resto de España lo s modernist as fueron muy escasos, lo
que lleva a decir a S atué que no hubo modernismo propiamente dicho
fuera del ámbito catalán; aunque señala a Valenci a como portadora d e
una arquitectura moderni sta y lo atribu y e a su part icipación del ámbito
284 Ibídem.
Título:
PALAU DE LA MÚSICA
CATALANA
Sala d e conciertos proyecta da por
Lluís Domènec h i Monta ner e
inaug urada en 1908.
Este edificio es la sede del Orfeó
Català, p restigiosa institución
catalan a que ha tenido d esde su
funda ción en 1891 un papel
importante en la defensa de los
valores de la cultura catalana.
La UNESCO declar ó este edificio
"Patrimonio d e la Humanidad " en
1987 .
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
407
lingüístico catalán. Destaca también en Valencia como marca de la
etapa li tográfica iniciada a mediados del siglo X IX, los carteles
publicitarios, donde – entre otros- se encuentra a C arlos Ruano
LLopis 285 :
286
285 Satué, Enric. El d iseño grá fico ...o p.cit., pp. 447 y ss
286 www.dip-alicante.e s/orba/0 3Cu l tura/Ruano.ht ml , 2 006
Artista:
Carlos Ruano L Lopis
(Orba, 187 8- México, 1950)
Cartel, pintura taurina:
Toros en Valencia
Logró imprimir en los carteles d e
las fiestas taurina s una
reproducc ión que lo
caracterizaría p or su crea tivida d
y por su permanen cia en el
tiempo
LA EDUC ACIÓN TÉ CNICA EN LA ARGENT INA MOD ERNA
408
Asimismo, las pinturas de Picasso 287 de las épocas az ul y rosa,
período que comienza en 1901 y te rmina en l904 han sido
consideradas como modernistas.
Picasso había ll egado en 1895 a Barcelona do nde colaboró
como dibujante en r evistas catalanas además de f undar la propia, Arte
Joven. En 1900 viaja a P arís donde toma contacto con el bohemio
ambiente artístico, su permanencia será corta y en su retorno a
Barcelona se int egra al grupo de ―Els Quatre Gats ‖ donde conoce a los
pintores exponentes e introductores de las nuevas corrientes europeas,
entre los que se destaca Ramón C asas, y su estilo – sin renunciar a sus
escena s costumbristas- muestra por su soltura y dinamismo la
influencia de Toulouse-Lautrec; como se puede apreciar en su obra:
287 Pablo Ruiz Picasso ( Málaga 1 881 - Mougins – Francia - 1973)
Artista:
Picasso
Título:
Viejo con guita rra
Período:
Azul
Año:
1903
III. - La Educación Técnica; de la Revolución Ind ustrial a las Arte s y los Oficios
409
2.9 El Mode rnismo en Alem ania -
En Alemania donde tu vo lugar la innova ción en el dise ño,
donde se desarrolló el l ibro ilustrado y s e introdujeron los pliegos
sueltos por la colaboraci ón de los artistas impresores tipográficos y d e
los gra badores de madera, el Modernismo – al igual que en I talia - llegó
tarde y recibió el nombre de J uge ndstil ; definiéndosele como el estilo
artístico similar al Art Noveau, que s e convirtió en el estilo dominante
entre los años 1896 y 19 09, y cuyo si gnific ado ―estilo de la juventud‖
lo adquirió al ser public ado en la revista Munchner J ugend‖ (ámbito
cultural semanal de decorac ión) 288 .
En los años anteriores a la Primera Guerra Mundial se
produjeron además de l florecimiento científico numerosos
movimientos reformadores que afectaban a todas las generaciones y
estratos sociales. Se comenzó a tomar en serio a la juve ntud, y los
artistas del Jugendstil a postaban a la r econciliación del arte con la
máquina.
288 Cfr. Meggs, Philip B. Histor ia d el diseño gráfico, op.cit. pp. 293 y ss.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
501
Angel C. Bassi, Presiden te del Consejo de Edu cación, describe
en un estudio que el Dr. Zubiaur 357 inclu ye en su obra oportunamente
citada, el desarrollo de l a educación industrial en Corrientes, Santa Fe
y Entr e Ríos, tanto en escuelas de nivel medio como populares.
Presenta en p rimer término la incorporación de la enseñanza
del trabajo manual en el Colegio Nacional de Corrientes, el que da
comienzo con el primer Taller de Slöjd 358 en 1882, el que será seguido
en 1883 por el de t araceo y en 1895 por los de C artonado y Modelado
y en 1898 se agregarán los de Calado y Encuadernación. El trabajo en
madera fue declarado obligatorio para los al umnos del 1er. Año
quienes debían asistir una hora y medi a, día por medio. En 1900
quedaban funcionando 4 taller es: el de Slöjd, el de Taraceo, el de
Encuadernac ión y el taller de F oto grafía I ndustrial y Artística que se
fundó el 1º d e julio de 1 899, y al que considera el eslabón que une al
resto de los tallere s con la enseña nza científica.
La confianza en el Taller de Slöjd, llevó al Rector del c olegio -
Enrique de Vedia- a fundar un Curso de Oficiales de Carpinte ría
atendiendo a una tendencia utilitaria que permitiría a los alumnos –
357 El Dr. Zubiaur fue un inca nsable propagandista del trab ajo manual y habiendo
conocido en Suecia durante s u viaje p or Europa lo s talleres de Slöjd , pudo – desde
su cargo de Inspector de Colegios Nacio nales - contribuir a s u establecimie nto.
358 Slöjd = T rabajo Manual Educa tivo en mader a, d e cuya excelencia dan c uenta
desde 1 886 en las revistas ped agógicas d e nuestro p aís, cuyo sistema de
enseñanza y método d e aplicación con 50 modelos se inició en Nääs - S uecia, el
que para su aplicación en Santa Fe fue adoptad o como ―serie sintética‖ de 25
m odelo s
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
502
además de adquirir un oficio - hacer obras para el establecimiento
mediante la construcción de muebles, puertas y ve ntanas.
El 13 de en ero d e 1896 el Poder Ejecutivo d ecreta la formaci ón
de una Comisión que ha de reunirse en Buenos Aires para estudiar la
implementación de los trabajos manuales en todos los niveles
educativos la que una vez concluido su cometido organizó una serie de
conferencias las que versaron sobre los trabajos manu ales
destacándose entre algunas la que toma al Valor del Kindergarden
como cimiento del trabajo manual , El trabajo manual desde el punto
de vista higiénico y La educ ación artística y los trabajos manuales ,
etc.
La Comi sión arribó a las conclusiones, las q ue fueron remitidas
al P .E. y de las cuales copiamos a continuación algunos fr agmentos
que consideramos destacables pa ra nuestro estudio:
―.V.E. verá en ellas que la Comisión ha pen sado q ue el trabajo manual
<educativo ó pedagógico> que responde á los prin cip ios d e la célebre
escuela d e Nääs, es, de los si stemas co nocid os ha sta hoy e l único que debe
admitirse en la esc uela co mún, por ser el único que se arm o niza co n los
fines de ésta: dar una ed ucaci ón ge neral, p reparar p ara la vida, favoreciendo
el tr iple desar rollo de las facultades físicas, intelec tuales y morale s d el niño
y q ue no sólo contribu ye grandemente á d espertar en él el gusto y amor por
el tr abajo en general, respeto por el trabajo corporal honrado p or gro sero
que sea, y á for marle háb itos de o r den, exactit ud, p erse verancia, etc., sino
que influye en la sal ud y en el desenvolvi miento de las fuerzas físicas. A
todo esto se agrega un fin de utilidad que encuadra, naturalmente, en el
pedagógico y el c ual co nsiste en desarr ollar una habilidad manual general,
habituando al niño á manejar gran número de herramientas y á prod ucir con
ellas obj etos ejecutados con exactitud y r elativa perfecció n, co n lo cual se le
encamina indirecta mente á las pro fesiones manuales y se atiende de ese
m odo á una necesid ad que urge satis facer en n uestro país; sin contar co n que
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
503
así se habilita al niño d e ho y , ho mbre de mañana, p ara satisfacer
personal m e nte á múltiples exigencias del hogar, con ventaj a p ara la familia
del punto de vista eco nó mico y con ma yores ventaj as para e lla misma y par a
la so ciedad, del punto de vista moral y político, p uesto que el trabajo forma
el carácter y es fuente segura de independencia per sonal...‖ 359
Formulan pro gra mas de traba jo manual pa ra va rones, de
1ro a 6to grado, comenza ndo en 1ro con tren zado, picado, co rte
y calado, y ple gado del papel, de complejidad creciente hasta el
quinto g rado en que comienzan los tra bajos en madera, con
confecciones que llegan a los 30 primeros modelos de la serie
de Nääs, culminando en 6to con los 40 primeros mode los de la
serie y que respondan a las necesidades locales, concluyendo
como síntesis:
―Nociones generales sobre la materia p rima, lo s instru mentos, las
operac iones y el criter io artíst ico que debe pr esidir en esta enseña nza.
Consideracio nes relati vas á la i mportancia del trabaj o m a nual y á su
influencia en el d esarrollo de las aptitudes. _ -Visitas á los taller es y gra ndes
fábricas, - Lecturas sobre las fuentes de producción nacional y s u
porvenir.‖ 360
Dentro de esta educación industrial y pro fesional encon tramos:
la educación industrial en las Escuelas Populare s que se desarrolló
en diversas localidades de la misma Provincia 361
359 Cfr. Zubiaur, José. Op .cit. pp. 59 /76
360 Cfr. Ibídem pp. 77/8 0
361 Cfr. Ibídem pp. 162 y ss.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
504
Después del de Corrientes – Capital- al que se considera el
primer taller establec ido en el país, se fundó en 1890 el seg undo en la
localidad de Esquin a e n la misma provincia, el que a cargo del
maestro normal sueco Andrés Danielson com enzó con el slöjd –
aunque con algunas modificaciones; en 1894 la dirección pasa a ser
desempeñada por el se ñor J .D.Bianchi quien transformó el slöjd en
carpintería, taller este último que se afia nzó al qu edar en manos de un
reconoc ido carpintero d e la localida d a partir de 1897. L e se guirán
otras tres Escue las Populares en G oya , Curuzú Cuatiá y Mercedes ,
las que entre los años 1894 y 1899 la adquisición de bancos de
carpinteros y de herramientas más actualizadas permitieron la
introducción de nu evos y variados modelos así como la eje cución de
trabajos más complejos. Desde la presidencia del Consejo d e
Educación se difundía la teoría de la im portancia del conocimiento de
los elementos necesarios de cada oficio pa ra poder cubrir las demandas
del hogar sin tener que r ecurrir al especialista; la enseñanza industrial
debía tener un resultado utilitario, por ello junto con los conocimientos
y destrezas, al adqui rir el gusto y el hábito por el trabajo, beneficiaban
al c ír culo fa miliar y lu ego cubrían las necesidades de las e scuelas,
donde la constru cción de muebles, mantenimi ento y reparación de
desperfectos ―ha e conomiz ado á las rentas escolares algunas pequeña s
sumas de dinero y dontri buido á infiltrar en la juventud ese espíritu de
labor é ingenio que tan bien caracterizan al y anke e, al an glosajón y al
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
505
europeo en general‖. 362 En las escuelas predominaba los talleres de
carpintería, seguidos por los de esterillado, encuadernación, tornería,
pintura, talabartería, etc. En 1897 tuvieron oportunidad de presentarse
en Corrientes – Capital, donde ex pusieron los trabajos escolar es de la
ciudad y campaña, simultaneamente con un concurso literario
pedagógico donde el Dr. Zubiaur obtuvo una medalla de oro por la
tesis presentada sob re los temas que anteceden.
En 1898 las escuelas públicas y la Industrial de Corrientes
concurrieron a la Ex posición Nacional que se realizó en Buenos Air es,
habiendo obtenido una medalla de oro ―po r el mér ito singular de los
trabajos presentados, considerados principalmente como tipos de
escuelas rurales‖, dos de bronce por los produc tos de talaberte ría y
carpintería de la esc uela I ndustrial y otros más por las escuelas de
Goya, Esquina y Monte Caseros.
Una acción mu y d estacada tuvo en Corrientes el Consejo
Superior de Educación d e la P rovincia, quien a partir de 1894 comenzó
a difundir l as doctrin as pedagógicas más avanzadas, llegando a
aplicarla s al establecer y generalizar el tr abajo manual en las escuelas
de su jurisdicción. Mediante las conferencias didácticas, las
publicaciones de ― La E scuela Positiva‖, cir culares e inst ructivos y
estímulo de los inspectore s a los maestros, lograron dar im pulso al
362 Ibídem p. 163
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
506
movimiento de los trabajos manuales 363 . Además, la ma y oría de las
escuelas de varones tenían anexada una Chacra Escolar.
Tal es así que en febrero de 1896 en el Congreso de trabajo
manual convocado por el Mi nistro Bermejo en Buenos Aires fue leída
una comunicación en la que se establecía el espíritu, obje to y
resultados del tra b ajo que comenzando como manual educativo – dond e
el Slöj d llegó a se r cons iderado una ― fundación genial‖ - y siguiendo
una evolución a la que consideraron lógi ca, llegó a transformarse en
―trabajo indus trial amplio‖. Continúan present ando una reseña de lo
actuado en todo el territorio corre ntino y concluy en con la siguiente
propuesta:
―1ª El trabaj o llam ado t ecnica mente manual ed ucativo, debe
convertirse en trab ajo industrial.
2ª Este trabajo industrial d ebe r ealizarse sob re to da mater ia prima
utilizable en la región d onde la escuela funciona co n arreg lo a d irecciones
generales de los maestros y á la capacid ad corp oral, cereb ral y hasta
pecuniaria de los ni ños.
3ª Los talleres de trab ajo en mader a, lo mismo que las chacras
escolares, d eben d ifundirse en las escuelas del país, p or sus noto rias ventajas
higiénicas y morales.
4ª El trabajo industrial d ebe ser remunerativo, vendiéndose los o bjetos
y utilizándo los en la vid a doméstica, a fin de que los j óvenes ap rendan
practica mente que su tr abaj o es riqueza ó econo mía.‖ 364
A estas últimas les seguirá la Escuela Industrial de varones de
la Provincia d e Entre Ríos (P araná) 365 la que se estableció por
363 Cfr. Zubiaur, op.cit. p p 181/ 195
364 Ibídem pp. 19 2/193
365 donde d esde 1871 funcionab a la Escuela Nor mal Mixta de P rofesores de P araná.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
507
resolución de fecha ll de mayo de 1895, dando comienzo c on los
talleres de Carpinte ría y Talabartería – este último de escasa duración
por falta de doc ente esp ecializado-, los que fueron seguidos en 1898
con los de Za patería y Tipografía, siendo d estacable que en 1899 casi
llegó a sost enerse con la s ganancias obtenidas, la s que eran repartidas
por mi tades entre la es cuela y los aprendices – q uienes las recibían en
proporción al traba jo realizado-. En las esc uelas de Concepción de l
Uruguay y G ualeguay se c rearon desde 1896 talleres de
encuadernación y de car pintería acompañados con algunas chacras y la
escuela de agricultura que y a funcionaba en Villa Urquiza.
En la Provincia de S anta Fe se inst alaron desde 1892
numerosos talleres industriales y cha cras escolare s, tanto en la Capital
– del mismo nombre- como en los pueblos de Esp eranza, San José del
Rincón, Coronda, S an Gerónimo, Rafaela, San Justo, Providencia,
Villa Constitución, San Carlos y Helvecia , los que dependían de un
Taller Central de trabajos manuales, el que a partir de 1898 fue dotado
de todas las máquinas y herramientas indispensables para el desarrollo
de construcciones en hie rro y madera, para la enseñanza del Slöjd con
marcada tendencia industrial. Talleres a los que se agregarán en 1899
tres nuevos en Rosario . 366
366 Cfr. Zubiaur, José o p.cit. pp . 202/222
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
508
3.1.2. Reform as a partir de 1899
La experiencia de la implementación de los ―Anexos‖ de los
Colegios Nacionales se fue a gotando a finales del siglo XIX y
principios del XX y d ará lugar a l a formación de otros itinerarios para
las clases populares los que pe rmitirán una salida laboral inmediata.
Como ya citamos en el Capítulo II A partado 4.4. ― Organización
del sistema‖ y pod emos ver en el cuadro 9, cómo al proc ederse a la
diversificac ión del Nivel Medio, ésta da lugar a la creación de
instituciones que otorg arán un nuevo perf il al citado nivel, teniendo
cada una un propósito determinado:
1.-Bachillerato, para e l in greso a la universidad.
2.-Enseñanza Normal, para la formación de maestros.
3.-Enseñanza Comerc i al, para e mpleados de comercio.
4.-Enseñanza Técnica, para la for m ación de técnicos
industriales.
5.-Enseñanza Agrícola, para la formación de agrotécnicos.
6.-Enseñanza Artística para la formación de artist as.
Diversificación que se concreta medi ante la creación
de las escuelas que c itam os en el Cuadro 23:
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
509
Cuadro 2 3 Instituciones crea das a part ir de la
diversifica ción del nivel m edio
Instituciones de nivel medio cr eadas a partir de 1 890
Año
Institución
Provincia
/
Ciudad
Duración de
los estudios
Título que otorg a
1890
Escuela
Nacional de
co m ercio
Buenos
Aires
4 años
Perito Mercantil
1897
Escuela de
Co m ercio pa ra
mujeres
Buenos
Aires
5 años
Perito Mercantil
1897
Departa mento
Industrial en la
Escuela
Nacional de
Co m ercio
Buenos
Aires
6 años
1º a 4º
comunes
5º y 6º
peculiar a
cada
especialidad
Téc nico Industrial
Especialidad es:
-Química
-Mecánica
-Maestro de Ob ras
1899
Escuela
Industrial de la
Nación
1899
Escuela
Nacional de
Agricultura y
Ganadería ( *)
Santa Fe/
Villa
Casilda
3 años
-Perito en
Agronomía o
-Perito en Zootecnia
1899
Escuela
Nacional de
Agricultura y
Ganadería ( *)
En tre Ríos/
Paraná
3 años
-Perito en
Agronomía o
-Perito en Zootecnia
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
516
Cuadro 2 4. Reform as a la Enseñanz a por Carl os
Saavedra Lam as en 1916. 371
Niveles
Particularida des
Condiciones
de ingreso
Duración de
los estudios
Títulos que
otorgan
Primario
-.Gratuita y
obligatoria hasta
los 12 años
7 años
cumplidos
4 años
-
Intermedio
-.Teór ica
-.Profesional y
Téc nica
11 años
cumplidos
3 años
--
M edio
-.Secundario
Colegio Nacional
(*)
Nivel
intermedio
aprob ado
Según
m odalid ades
De 3 a 5 años
Bachiller ó
Bachiller en
Ciencias
-.Normal
4 años
Maestro
Normal
7 años
Pro fesor
Normal en
ciencias o en
Historia y
Letras
-.Comercial
3 años
Perito
Mercantil
5 años
Contador
Público
371 Reforma aplicada d urante un año, po r ser cancelada en el gobierno d e Yrigoyen.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
517
-.Industrial
4 años ( 2
comunes y 2
por
especialidad es
Téc nico en:
Construccio
nes -
Mecánica -
Química -
Electricidad
-.Agrícola
4 años
Agrónomo
Profesiona l
de Artes y
Oficios(* *)
Primaria y
12 años
cumplidos
4 años
(*) Con asignat uras obligatori as y de libr e elección, o rganizadas en núcleo s de
materias afines: e n ciencias, fí sico -mate máticas; químico -bio lógicas; histórico -
geográficas; liter ario -filosóficas
(**) Las Escuelas de Artes y Oficios – sobre este p royecto -, fuero n establecidas
por Dec reto de Yri goyen el 10 d e agosto de 1917.
En la Capital Federal desde 1914 funcionó -creada por decreto-
la Escuela Nacional d e Artes y Oficios sobre las b ases de la escuela d e
dibujo cre ada por Manuel Belgrano, la que a partir de 1918 fue
organizada en tres turnos:
diurno de varones
tarde para señoritas
nocturno para varones.
El ciclo compuesto por tres años d e estudios ,
contaba -entre otras- , con las siguientes materias:
-dibujo artístico
-dibujo lineal
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
518
-anatomía artística
-historia del arte.
Saavedra Lamas pa ra apo y ar su reforma se basaba en las
necesidades económicas – producto del aislamiento producido a partir
de la guerra europea-, y resaltaba la consi guiente im portancia de
capacitar person al para revitalizar la indus tria nacional. Debido a ello
pidió opinión a los industriales agrupados en la Unión I ndustrial
Argentina ( U IA).
La UIA – que se había i niciado en 1875, como Club I ndustrial
Argentino- emite opinión y expresa …―el pr oblema se resolvería
crea ndo las Escuelas de Artes y Oficios…‖, y lo fun damentan en que
los alumnos de los coleg ios nacionales, normales e industriales,
agrega dos los de la recientemente funda da escuela Intermedia
pertenecen – la ma y oría-, a la clase media y es probable que una vez
terminados esos estudios, no les int erese o no se adapten a trabajar en
talleres como simples obreros.
Será por la iniciativa que surgió de un grupo de industriales que
en 1882 el fl amante Go bernador Dardo Rocha funda en San Martín
(Provincia de Buenos Aires) la primera e scuela oficial d e Artes y
Oficios, a la que se recuerda como prime r antecedente d e la
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
519
vinculación escuela-industria. A la que se sumará la creación de
Escuelas profesionales de Artes y Oficios de Muj eres, en 1908. 372
El gobierno radica l reconoce que la enseñanza media – aún l a
industrial-, había sido conce bida para formar sujetos capaces de
desempeñar ―funciones cívicas‖ razón por la cual se crearon escuelas
de Ar tes y Oficios para quienes no tení an aspir aciones o posibilidades
de se guir estudios sec undarios. El De creto de fecha 10 de agos to de
1917 – por el que se crean dichos establec imientos - aclara el destino
artesanal de su pre p aración:
…‖la organización de estas escuelas deb e responder al propó sito de
difundir las enseñanza prácticas, que d otarán a los aspira ntes d e un oficio
liberal, propendiendo así a f ormar ob reros hábiles y oper arios m ecánicos,
suficientemente prepar ados para incorporarse de inmediato al ejer cicio d e
las ar tes y o ficios co rrespondientes, fuente de su p ropio bien estar y de s u
independencia eco nómica, co ntribuyendo d e igual manera a la mayor y
mejor producción de los factores que reunieren las industri as y a satis facer
las nece sidades de las di stintas explotacio nes en que se divi den esas labor es.
Que para alcanzar esos fines, correspo nde d esde ahor a un plan mínimo que
correspo nda, por el m omento, tres especialidades: carpintería, herrería y
ajuste y mecánica rural‖ 373
372 Cfr. Albergucci, Rob erto H. E ducación y Estado ; Organizació n del Sistema
Educativo. Op. cit , p. 5 48
373 Argentina. Ministerio d e Instrucción P ública. Memo ria. 1917
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
520
Cuadro 2 5. Escuelas de Artes y Oficios creada s
entre 1900 y 1925 y número de alum nos
Período
Creadas
En funciona miento
Número tot al de alu m no s
1900 -1915
3
3
401
1916 -1920
37
14
712
1921 -1925
29
1.81 8
374
A partir de la crea ción en 1898 de la Escuela Industrial de la
Nación y hasta 1915 la Educación Técnica Industrial llegó a contar con
un total de siete establecimientos, pudiendo observarse en la Tab la 3 el
número de escue las técnicas industriales, alumno s matriculados y sus
respec tivos por centajes respecto a la totalidad de escuelas y alumnos
del nivel medio:
374 Cfr. Ibídem
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
521
Tabla 3. N úmero de Escuelas Técn icas Indu striales,
alumno s matricula dos y porcentajes de escuelas y
alumno s en el nivel medio
Año
Total de
escuelas del
nivel medio
Escuelas
Técnicas
Industriales
%
Alumnos
del nivel
medio
Alumnos
de Escuelas
Técnicas
%
1898
59
1
1,69
s/d
s/d
-
1899
59
1
1,69
s/d
s/d
-
1900
59
1
1,69
6.73 5
265
4
1901
59
1
1,69
7.12 6
271
4
1902
59
1
1,69
8.02 9
579
7
1903
62
1
1,61
8.91 6
686
8
1904
64
1
1,56
9.56 3
681
7
1905
71
1
1,41
10.1 83
701
7
1906
74
1
1,35
11.3 44
1.06 3
9
1907
79
2
2,53
13.2 26
2.04 1
15
1908
80
2
2,50
14.3 78
2.05 8
14
1909
90
3
3,33
16.2 65
2.46 9
15
1910
121
7
5,78
17.5 35
2.87 3
16
1911
121
7
5,78
19.6 72
3.95 7
20
1912
129
7
5,42
21.3 24
4.49 2
21
1913
130
7
5,39
23.6 76
4.29 0
18
1914
133
7
5,26
27.4 66
4.80 8
17
1915
137
7
5,19
32.1 91
6.84 9
22
375
375 Cfr. Argentina. Ministerio de Instrucció n Pública. P ersonal y Estadíst ica, 19 30
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
522
3.1.6.Fundac ión de la Escuel a Industria l
de la Nación- 1898
El 6 de febrero de 1897 – por ini ciativa del Ministro de Justicia
e Instrucción Pública y mediante decreto del P oder ejecutivo -, se crea
un Departamento I ndustrial, anexo a l a Escu ela Nacional d e Comer cio
de la Capital Federa l, donde se dará ens eñan za técnica ―…a los
jóvenes que d eseen dedicarse a las carreras indu striales iniciando los
estudios a los catorc e años, teóricos y prácticos…‖ y se propone como
Director Técnico de dicho Departamento al I ngeniero Alfonso
Frèmond.
El Decreto de creac ión del Departamento Industrial, firmado
por el Presidente de la Nación José Evaristo Uriburu y por el Minist ro
de I nstrucción Pública Antonio Be rmejo y que volca mos a
continuación, expresa:
―El Presidente d e la Rep ública Decreta:
Art. 1°: Créase u n "Dep ar tamento Industrial" anexo a la Escuela
Nacional d e Co mercio de la Capital, do nde se dará la enseñanza téc nica a
los jó venes que deseen dedica rse a las ca rreras industriales.
Art. 2°: La e nseña nza que se i m par tirá será teórica y pr áctica, y el plan
de estudios se desarr ollará en cua tro años. En la parte teórica, brindará
conoci m ie ntos generales, cie ntíficos y técn icos, y en la p arte práctica con
Dibujo Industrial y trab ajos en los talleres de Carpintería, Ajustaje,
Calderería y Fundición.
Art. 3°: Para ser ad mitido como alu mno de la Escuela, será n ecesario:
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
523
1° Tener, por lo men os, catorce años de e dad, com probad a con la
partida de bautismo, o el certificad o de do s personas conocid as.
2° Tener b uena sal ud y bue na conducta, lo que se co mprobará con
certificados sati sfactorio s.
3° Ser ap robado en examen d e ingreso, que versará sob re lectura,
escritura, gra mática, ari tmética, historia y geogra fía, co n la misma exte nsión
que se da a e stas materias e n el primer a ño de los Cole gios Nac ionales o de
la Escuela de Comercio .
Art. 4°: A los que termi naran satis factoriamente los c uatro años de la
enseñanza técnica, el M inisterio de I nstrucción P ública otor gará un diplo ma
de competencia, habilitá ndolos co mo d irectores de tall eres, capataces
industriales, etc., se gún el mérito d e las pruebas d adas p or el estu dia nte.
Art. 5°: Créa se p ara la Escuela Industrial bec as del valor d e treinta
pesos mensuales ca da una, que serán d istribuidas por el Mini sterio d e
Instrucción Pública entre los a lumnos más d istinguidos.
Art. 6°: La Dirección de la Escuela Nacional de Come rcio, queda
encargada de pro y ectar los Programas y Re glame ntos General e Interno,
según los c uales se ha de d ar la enseñ anza en este Departam e nto,
sometiéndolos a la apro bación del Ministerio de Instrucción Pública .
Comuníquese a q uie nes cor resp onda, publíquese e i nsértese en e l
Reglamento Nacio nal.
URIBURU - BERMEJ O "
Comienza sus clases el 15 de marzo de 1897, con 56 alumnos
regulares, pre sent ándose a la sociedad de la siguiente manera :
―El Departa mento Indu str ial pro porcion a una enseñanza científica y
especial, teó rica y prá ctica y prepa rará más tard e indu striales inteligentes,
jefes de talleres y fá bricas, dir ectores de obras p úblicas, dibujan tes y
maquin istas instruidos. Ad emás, la instrucción que allí se rec ibe co nstituye
una excelente base p ara emprend er los estudios d e ingeniería, a grimensura
y arquitectu ra‖. 376
376 Ibídem.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
524
Al asumir en 1898 el Ingeniero Otto K rause la conducción del
Departa m ento Industrial, amplió los estudios a seis años y l a
modalidad industrial fue separada en cuatro especialidades, de las
cuales c omenzarán con el dictado de tres: Químicos, Mec ánicos y
Maestros Ma y ores de Obras. El Decreto de ampliación de los años de
estudios, firmado por el Presidente Uriburu y el Minist ro Beláusteg ui,
se firma el 10 de octubre de 1898, y en él se ex presa:
"Con siderando:
Que el ob jeto principal de este Instituto es for mar hombres cap aces de
fomentar las indu strias del país, y q ue co nviene a este obj eto d ividir la
enseñanza teó rico -práctica que en él se su ministra esp ecializándo la de
acuerdo co n las incli naciones de los estudia ntes y la s exige ncias técnicas de
esta clase de p rofesionales;
El Presidente d e la Rep ública Decreta:
Art. 1°: La ense ñanza d el De partamento I ndustrial se dar á co n arreglo
al Plan de Estudi os y P rogra mas que co rren a gregado s, d ebiendo la
Dirección d e la Escuela de Comercio elevar o portunamente a la
consideración de este Minister io, los r eferentes a la Electrici dad Industrial.
Art. 2°: A la ter minación de lo s cursos, los al umnos podrán o ptar
respectivamente a los d iplo mas de Químico Industr ial, de Mecá nico
Industrial, de Electricista I ndustrial o de Ma estro Mayor de Ob ras.
Art. 3°: Comuníq uese e insért ese en el Regi stro Nacional.
URIBURU - BELÁUST EGUI "
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
525
El 17 de marzo de 1899 el P residente J ulio A. Roca y el
Ministro de I nstrucción Pública Osvaldo Magnas co, firman el D ecreto
de creación de la primera Escuela Industria l de la Nación, dictado de la
siguiente f o rma:
" Con siderando:
1° - Que si bien ex iste el De partamento I ndustrial anexo a la E scuela
Nacional de Comercio , éste, tratado sólo co mo una r ama de la ense ñanza
comercial, no p uede satisfacer con la a mplitud suf icie nte a las e xigencias
crecientes de la ind ustria naci onal;
2° - Qu e, por otra parte, la in strucción industrial tiene su carác ter
especial, cu yo ap rendizaj e req uiere pr ocedimientos apro piado s que son
completamente diferentes de la enseñanza comercial, no hab iendo, por lo
tanto, razón p ara que es ta i nstitución co ntinúe dep endien do d e la Escuela
citada, desp ués d e haber recib i do de su Director el i m p ulso necesario p ara
asegurar su vida p ropia;
3° - Que, por el contrario , com o i nstit ución independient e, co ntando
con sus medios y elemento s prop ios, podrá adq uirir mayor
desenvolvimie nto, y p restar servicios en la instrucción prof esio nal a lo s
jóvenes que aspiren d edicar su actividad a las ind ustrias;
El Presidente d e la Rep ública Decreta:
Art. 1 °: Créase una " Escuela I ndustrial d e la Nació n" sob re la b ase del
actual Dep arta mento Indu strial de la Escuela Nacional de Comercio, cu ya
dirección d ependerá d irectamente del Ministerio de I nstrucción Pública.
Art. 2°: Nó mbrese D irector de la Escuela Industrial al actu al Directo r
Téc nico del Depar tamento I ndustrial I ng. Don Otto Krau se quien prop ondrá
en su oportunidad la modificació n de los planes y reglamento s y d emás
ampliaciones necesarias, de acuerdo a los co nsiderandos 2° y 3° de este
decreto .
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
532
Alemania do nde se per sigue el m is m o fin que nos p ropo nemos aquí, es
decir, en el m enor tiempo hacer que los al umnos adquieran los m ayores
conoci m ie ntos indispensab les p ara la co m prensió n de las materias técnicas.
Como r amos auxiliar es nece sar ios para los industriale s se e ncuentra el
conoci m ie nto del Idioma Nacional y de un id io m a extra njer o por lo m enos,
que pued e ser el I nglés ó el Francés, al go de His toria y d e Geografía y la
Contabilidad‖. 378
―Para ser admitido como alumno de la escuela es necesario:
1º Tener po r l o menos 14 años de edad comp robada con l a
partida de bautismo ó del R egistro Civil y en su defec to con un
certificado de dos personas con ocidas.
2º Tene r buena salud y conduc ta comprobada por medio de
certificados satisfac torios .
3º Ser aproba do en un ex amen de ingreso que versa rá sobre
Lectura , Escritura, Gramática, Historia y Geografía, con la misma
extensión que se da á estas materias en el primer año de la Escuela de
Comercio. Se eximirán de este examen á los aspirantes que p resenten
el certificado de haber sido aprobados en los seis grados de las
escuelas comunes ó en los de las mismas, anexas á los normales.
El Ministerio de I nstrucción Pública otorg a los siguientes
Diplomas en esta Escuela:
Industria l (especialidad mecánica).
Industria l (especialidad química)
Maestro de Obras.
378 Zubiaur, José. La enseñanza práctica e indu strial, op.cit. pp. 43 a 51
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
533
Para obtener uno de los Diplomas anteriores el alumno deberá
rendir los exámenes parciales de cada una de las materias indicadas en
los Planes de Estudios correspondie ntes.
Además, al fin de los seis años, deberá haber sid o ap robado en
un examen general de to das las materias y en un trabajo práctico que
designará la Dirección de la Escue la.‖ 379
En los Cuadros 26, 27 y 28 se reproducen l os Planes de
Estudios de las tres Carrera s :
Industria l es (especialidad química),
Industria l es (especialidad mecánica) y
Maestros Mayores de Obras.
Planes de estudios que a nalizamos por separado con el fin de
descifrar las diferencias que encontramos en las sumas de las
columnas, la ubicación d e la carga ho raria en algunas materias e rrores
– posiblemente tipográficos que hemos encontra do - y que llevan a
confusión.
379 Cfr Ibíde m , pp 55 y 56
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
534
Cuadro 2 6. Pl an de E studios para I ndustriales
(especiali dad quím ica)
MATERIAS
Horas por semana
1º año
2º año
3º año
4º año
5º año
6º año
Idioma Nacional
3
3
Caligrafía
3
Francés
4
4
Historia y ge ogra fía
3
3
Ciencias Naturales
2
2
2
Dibujo á pulso
3
3
4
4
4
4
Matemáticas
6
6
6
6
Dibujo lineal y geometría desc riptiva
3
4
4
Física
3
Química
3
Química especial
2 (*)
Química orgá nica
2 (*)
2 (*)
Estática gráfica y resistencia de materiales
2
3
Tec no logía química
3 (*)
3 (*)
Práctica de laboratorio
12 (*)
12 (*)
Mineralogía
2 (*)
2 (*)
Contabilidad
3
Mecánica
3
Calor y sus aplicaciones industriales
2
2 (*)
Construcciones
2
4
Máquinas
2 (*)
Trabajo manual y op eraciones industriales
12
12
12
12
12
12
Totales
36
36
36
37
41
41
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
535
Análisis del plan de estudios de la espec i alidad Química:
De 1º a 4º a ño m aterias comunes a las tres espec i alidades.
(*) En 5º y 6º materias ex clusivas de la especialidad, de acuerdo con lo
anunciado por el Dr. Otto Krause en el momento de su inaug uración
como primera Escuela I ndustrial Nacional.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
536
Cuadro 2 7. Pl an de E studios para I ndustriales
(especiali dad mecánica)
MATERIAS
Horas por semana
1º.año
2º año
3º año
4º año
5º año
6º año
Idioma Nacional
3
3
Caligrafía
3
Francés
4
4
Historia y ge ogra fía
3
3
Ciencias Naturales
2
2
2
Dibujo á pulso
3
3
4
4
4
4
Matemáticas
6
6
6
6
3
Dibujo lineal y geometría desc ripti va
3
4
4
Dibujo de máquinas
8 (*)
10 (*)
Tec no logía química
3 (*)
Física
3
Química
3
Estática gráfica y resistencia de materiales
2
3
Mecánica
3
Elementos de máquinas
2 (*)
4 (*)
Construcciones
2
4
Construcciones de máquinas y tecnología m ecánica
4 (*)
6 (*)
Electrotécnica, teoría, ma nip ulación y trabajos
prácticos
3 (*)
3 (*)
Calor y sus aplicaciones industriales
2
2
Contabilidad
3
3 (1)
Trabajo manual y op eraciones in dustriales
12
12
12
12
10
10
Totales
36
36
36
37
41
31 (2)
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
537
Análisis del Plan de estudios de la e specialidad Mecánica:
(1) Si tenemos en cuenta lo anunciado por el propio Director, la
inclusión de horas de C ontabilidad en 4to. año puede deberse a un
error tipo gráfico lo que estaría corroborado por l a no inclusión en el
total de la carga horaria .
(*) Materias exclusivas de la e specialidad.
(2) El resultado de la su ma da 41, en concordancia con los otros planes
de estudios por lo que es posible que se trate de un error tipográfico.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
538
Cuadro 2 8. Pl an de E studios Para Mae stros
May ores de O bras
MATERIAS
Horas por semana
1º.año
2º año
3º año
4º año
5º año
6º año
Idioma Nacional
3
3
Caligrafía
3
Francés
4
4
Historia y ge ogra fía
3
3
Ciencias Naturales
2
2
2
Dibujo á pulso
3
3
4
4
4
4
Matemáticas
6
6
6
6
3
Dibujo lineal y geometría desc riptiva
3
4
4
Estática gráfica y resistencia de materiales
2
3
Física
3
Mecánica
3
Química
3
Contabilidad
3
Calor y sus aplicaciones industriales
2
Construcciones y dibujo de construcciones
18 (*)
12 (*)
Proyec to de constru cciones incl usive instalaciones
rurales
12 (*)
Presupuestos
2 (*)
2 (*)
Materiales de construcción
¿?
2 (*)
Arquitectura
4 (*)
Trabajo manual
12
12
12
12
12 (*)
10
Totales
36
36
36
37
41 (3)
46
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
539
Análisis del Plan de estudios de la e specialidad Maestros Ma y ores de
Obras:
(*) Materias de la e sp ecialidad.
(3) La suma d a como resultado 39 y no 41 como se consign a en el
resultado, es posible que se hayan omitido 2 horas en Mater ial es de
construcción, te niendo e n cuenta que en el 5º año tienen asig nadas 18
horas para Construcc iones y dibujo de c onstrucciones y entendemos
que para construir se necesitan los materiales.
No ha sido posi ble en contrar otra fu ente p ara corroborar estos
datos 380 .
380 La Escuela Otto Kr ause en su por tal no publica los p lanes de estudios, ni el pri mer
discurso; sí el segundo d onde se hace refere ncia al mismo.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
540
Para tener una idea más acabada de los prin cipios que el
Ingeniero Otto Krause consideraba que concurrían para el logro de los
resultados enunc iados entre los que destacaba:
― La producción industrial en la actualidad tiene que ser al
mismo tiempo mu y perfecta y lo más barata posible‖ 381
Principios que son formulados en cuatro apartados de los cuales
hemos extraído al gunos párrafos que nos dan cuenta de cómo estaban
organizadas las fábricas, y la división del tr abajo en las mismas y
además hemos re saltado en negrita algunos conceptos que
consideramos marcan las diferencias en la concepción moral y
educativa subyace nte en las mentes de sus creadores:
El Ingeniero Otto Krause sostiene:
A- División del trabajo , presentada en dos fases:
a) Desde el punto de vista del trabajador , donde sos tiene
como ventaja de la división del trabajo el aumento de
la producción, conseguida ésta por la ―extrema
habilidad que adquiere el obrero al repetir u n mismo
detalle ‖ en la economía del tiempo empleado d ebido
a la ejecución de la mi sma ocupación sin necesidad de
cambiar los úti les de tra bajo al mismo tiempo que el
381 Cfr Zubiaur, Jo sé. La enseñ anza práctica e industrial en la república A rgentina.
Buenos Aires, Fé lix Lajouane, 190 0. Op.cit. pp. 43 a 57. El destacado en negrita
nos pertenece.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
541
estar sie mpre sobre el mismo t rabajo ―simple de
detalle y qu e le abs orbe toda su atenció n , se
encuentra en las mejore s condiciones para de scubrir
útiles y métodos nuevos destinados a sim plificar cada
vez más las operac ion es‖[...]
b) ―B ajo el punto de vista del empleo del tra bajador, la
división del trabajo entre varias personas pe rmite
emplear para cada operación solamente la d osis de
inteligencia y de esfu erzo estrictamente necesa rio al
trabajo a producirse. Es evidente que si todo el trabajo
es hecho por u n obrero que gan e 4 $ m /n por día , su
costo tendría que ser pro porcional a este jorn al, p ero si
la parte más simple puede ser hec h a por un niño ó
una mujer qu e no ganan más de 1.50 $ m/n por d ía , es
claro que el precio tot al del trabajo podrá bajarse
en la misma proporc ión.‖ [ ...]
B) Em pleo de las máquinas [...] ―por ser l a condición esencial
de la producción e conómica[...] ‖ ―[...]la lucha no
podrá tener lugar sino entre e stablecimientos montados
según el mi smo sistema , pues las otras no podrá n
subsistir aún cua ndo una parte solamente de sus
máquinas fueren menos perfectas.‖, destacando que el
trabajo de los inventore s debe ser constante.
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
548
siguiente paso de Don Bosco y la congregación a la que el santo llamó
Hijas de Nuestr a S eñora, Aux ilio de los Cristianos (o Hijas de M aría
Auxiliadora) quedó inaugurada en 1872, con la toma de h ábito de
veintisiete jóvenes, entre ellas, Santa María Dominga Mazzarello quien
fuera l a cofundadora. La nu eva comunidad se desarrolló casi tan
rápidamente como la anterior .
Su obra tuvo una rápida expansión que se propagó por todo el
mundo. Don Bosco trabajó incansablemente hasta el 31 de enero de
1888, fecha en que falleció en Turín, fue proclamado beato el 2 de
junio de 1929, y decl arado santo el 1º de abril de 1934 por el P apa Pío
XI.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
549
3.2.1 Llegad a de los Sales ianos a San Nicolá s
de los Arroy os (1875)
El dese o de Don Bosco de hac er extensiva su labor a e stas
tierras, junto a la nece sidad de la gran cantidad de inmi grantes –
especialmente italianos- de contar c on a yuda espiritual y material de
personas qu e pudieran com prenderlos en su lengua materna y en sus
costumbres, se aun aron e hicieron posible el arribo de los Salesianos a
Buenos a i res en el año 1875.
El Cónsul argentino en Savona (I talia) conoced or de la labor
salesiana, apo yó a fines de 1874 la iniciativa de pro poner a los
Salesianos la creación d e un cole gio en San Nicolás de los Arro yos
(Provincia de Buenos Aires) y una Parroquia italiana en Buenos Aires
habiendo sido la iglesia de la hermandad de María Santísima de la
Misericordia e l primer lu gar donde se establecieron.
El sueño misionero de Don Bosco se haría realidad con la
llega d a de la p rimera expedición que arr ibó a la Argentina el 14 de
diciembre de 1875, sie nd o a su vez la primera fuera de Italia.
Fueron diez los viajeros que llegaron portando notas de D on
Bosco dirigidas al Arzobispo Federic o An eiros, donde los presentaba
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
550
dando los ―nombres y cualidades de los salesianos que van a la
arquidiócesis de Bue nos Aires‖ 384 :
― Sac. Juan Cagliero , doctor en sagrada teolo gía, presidente d e las
conferencias de moral, d otado regular mente d e todas las condiciones que se
requieren, tanto par a los asunto s civiles como para los eclesiástico s.
―Sac. José Fag nano, docto r en bellas letras, esto es re gularmente ap rob ado
para enseñar literaturas grie gas, latina e italiana; hist or ia, geograf ía y o tras
materias que a humanidades se refier en. E s el designado para d irector d el
futuro colegio de San Nicolás.
― Sac. Domin go To matis , d octor en bellas letras, ut s upra.
― Sac. Jua n Bautista Bacc ino, profesor de m etodo logía super ior.
― Sac. Va lentin Cassinis, profesor d e metodología.
― Don Juan bautista Allave na , profesor de Gimnasia.
― Bartolomé Mo linari , p rofesor de gimnasia y mae stro de mú sica
instrumental y vocal.
― Bartolomé Sca vini , maestro de ca rpintería.
― Vicente Gioia , recad ero y maestro del o ficio de zap atería.
― Esteban Belmon te , profesor de gi mnasia y administrad or de la casa.
―Además, tod os sabe n música y tie nen pr áctica e n la docencia d e niñ o s,
tanto en las ciencia s co mo en la catequesis.‖
Recibidos por el sacerdote Pedro Bartolomé Ceccarelli, párroco
de San Nicolás de los Arroyos, cu y a población tenía colegio pero no
contaba con p ersonal para dirigirlo, r esuelven p ermanecer unos días en
Buenos Aires, dond e – según escribiría el 30 de diciembre el padre
Cagliero a Don Bosco: ―Consider an nuestra llegada como una
bendición de Dios así el Arzobispo como los párrocos, los jesuitas, los
bay on eses, los laz aristas, los dominicos, porque entre ellos no ha y casi
ningún italiano‖, misiva donde aludía al gran n úmero de italianos –
384 Epistolario di S. Giovanni Bosco cit., II, núm. 1366 . Publicada en la Revi sta
Eclesiástica del Arzobispad o de B uenos Aires, Nº 34 (1934) p .197.
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
551
aproximadamente 30.000- , que residían en Bue nos Aires y a que ―un
solo sacerdote cuidaba de ellos‖.
Quedaron en Buenos Air es el padre Juan C aglie ro, quien -como
inspector y visitador sal esiano- atendería las residencias de Buenos
Aires y de San Nicolás, el padre J uan Bautista Bacc ino, y el coadjutor
y c atequista Esteban Belmonte 385 .
El 21 de diciembre de 1875 partían por tren – tra y ecto que
completarían por vía fluvial-, los siete Salesianos destinados a San
Nicolás de los Arro y os (Pcia. De Buenos Aires). Llegan el 22 para
fundar el primer colegio salesiano fuera de Italia, del que fue su
superior el Padre J osé Fagna no. El 25 y 26 d e marzo de 1876 se
celebró la solemn e inauguración presidida por el Arzobispo Monseñor
Federico Ane i ros 386 .
3.2.2. Segund a expedici ón Salesi ana : llegada a
Bueno s Aires (1876)
El arzobispo Aneiros en un primer momento consideró poco
propicio el fundar una casa en Buenos Aires debido a que, seis meses
atrás sectas masónicas – en su mayoría compuestas por italianos -,
385 Bruno, Cayetano, S.D.B . Los Salesia nos y las Hij as de Mar ía Auxiliador a en la
Argentina Vol umen primero, op.cit. pp. 43 - 49
386 Publicación de la Casa Salesiana P ío IX, celebrando el 1 25 aniv er sario 18 78 -
2003 , p. 3
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
552
habían incendiado el Colegio del Salvador; pero la insistencia de los
cofra d es de Nuestr a Señ ora de la Misericordia pa ra que al gunos de los
Salesianos quedasen en Buenos Aires para atender a alrededor de
treinta mil italianos que e n esos momentos se hallaban diseminados
por los barrios de la capital, hizo cambiar al Arzobispo Aneiros su
consideración sobre el e stablecimiento de los S alesianos en Buenos
Aires y ello determinó que escribiera a Don Bosco el 18 de diciembre
de 1875: ―Fortificados con la bendición de Pío IX, harán mucho bien
no solo en San Nicolás, sino también en esta capital, donde es
convenientísimo que tengan una c asa, no sólo para facilitar las
comunicaciones con Vuestra Reverencia, sino porque el bien que
podrán hacer aquí es inmensamente super ior al que podrán hac er en
San Nicolás 387 ‖.
Transcurridos casi diez meses de la lle gada de los salesianos a
la Ar gentina – el 7 de octubre de 1876-, escribía don Cagliero a don
Bosco:
Tendremos, pues, Mater Miseric ordiae en el c entro; San
Carlos en el oeste; la Boca al sur c on su oratorio; con lo que ya
es suficiente para Buenos Aires. Después, ¡ a la Patagonia, a la
Patagonia! 388 ‖
387 Cfr. Bruno, Cayeta no, S.D.B. Los Salesianos y las Hij as d e María Auxiliad ora en
la Argentina, op. cit. pp. 43 - 44
388 Archivo Central Sale siano, Roma, 31/22 , Argentina -Bue nos Aires. En: Bruno,
Cayetano. ―Los Salesianos y...op.cit. p. 55
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
553
Ante las reiteradas soli citudes, don B osco dec ide enviar otras
dos expediciones al Río de La Plata:
1) de veintidós reli giosos en 1876, catorce de los cuales
llegaron a Bue nos Ai res el 13 de diciembre; diri gidos por el s acerdote
Francisco Bodra tto; y
2) de veintiséis sacerdotes en 1877, presidida po r el presbítero
Santiago Costama gna a quien acompañaban, e ntre otros, los padres
José Vespignani – en calidad de prefecto- y Domingo Milanesio; todos
de destacada trayec toria en la Argentina 389 .
3.2.3. Lo s Salesianos y la primera E scuela de
Artes y Ofic ios en Bueno s Aires
La ma yor parte d e los inmigrantes ll egados a la Argentina
fueron italianos y españ oles; encontrá ndos e en Buenos Aires la ma y or
concentración de italianos que llegaron a representar – a la lle gada e
inicios de la educac ión s alesiana-, alrededor del 60% de la población.
La llegada de los S alesianos y su labor en la I glesia Italiana de ―Mat e r
Misericordiae‖ pe rmitiría que don Cagliero e scribiera a don Bosco:
389 Cfr. Bruno, Ca yetano, S.D.B . Los Salesianos y las Hijas d e Ma ría Auxiliador a en
la Argentina, op. cit. p. 5 6, 59
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
554
― En nuestros confesionarios se confiesa a la g ente en todas
las len guas; italiano, castellano, lombardo, genovés, napolitano,
piamontés y sus compuestos, y acuden porque lo s entendemos
e n todas ellas‖ 390 .
En el caso particular de la comunida d italiana – como
ge n eralmente sucedía c on las comunidades ex tranjeras- se hallaban
agrupados y tendían a conservar su idioma y cultura de origen, lo que
logra b an mediante la creación de sus propias escue las, y ens eñando en
su propio idioma. A tal punto que la comuni dad italiana llegó a
organizar un Congreso Pedagógico donde planteaba la necesidad de
―educar italiana ment e‖ en las escue las de nuestro país.
Ello no sucedió con los Salesianos, quienes ante s d e viajar se
dedicaron al ap rendizaje de la lengua castellana, recibiendo lecciones
del cónsul Gazzolo quien aceptó impartirlas en e l colegio salesiano de
Varazze; tal es así que a pocos días de su arribo -el 23 de diciembre-
―habían comenzado a d ar catecismo a niños y niñas en castellano‖ 391 ;
lo que llevará a decir muchos años después al padre V espignani,
refiriéndose a la comunidad de la Mater y al ac cionar del padre
Costamagna :
―Para reproducir ese cuadro de vida salesiana h abría que
pintar al vivo el carácter singular d el padre Costamagna en la
390 ACS, Roma, 31 /22, Argentina – Buenos Aires. En: Br uno, Ca y eta no, op. cit.
391 Cfr. Bruno, Cayeta no, S.D.B. Los Salesianos y las Hij as de María Auxiliadora en
la Argentina, op. cit. p. 5 3
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
555
plenitud de su juventud. Era activísimo, incansable y al mismo
tiempo siempre alegre y d e buen humor, aún cuando hacía
observac ion es y daba algún reto.
Ya no p ermitía que nadie hablase italiano hasta que
hubiera aprendido el castellano. Para estudiarlo bien, escribía
en la puerta de su cuarto desde arr iba hasta a bajo todas las
frases que llamaba n más la atenc ión, y al e ntrar y s alir de la
pieza las repetía como int erminable letanía‖ 392 .
Transcurría el año 1876 y dos v oluntades abrían de unirse par a
dar na cimiento en Buenos Aires a la primera Escuela d e Artes y
Oficios:
Padr e Juan Cagliero
Dr. Eduard o Carranza
Sacerdote, enviado por don Bosco
para implantar la Ob ra Salesi ana. Ya e n
el año 18 76 pensaba fun dar en Bueno s
Aires una Escuela d e Artes y O ficios
siguiendo el modelo d e las q ue
funcionaban en T urín y en Génova.
No tenía n i medios económico s, ni
local; per o sí d isponía de maestros d e
Artes y Oficios y de sacerd otes
capacitado s para dir igir una institución
de esa naturaleza.
Abogado, era el Presidente de las
Conferencias Vice ntinas y co mo tal
había recibid o el legad o de una piad osa
señora, cuy a voluntad había sido el
destinarlo a la f undación de un asilo para
niños pob res.
La suma de dinero resultaba exigua
por t ratarse de m o neda antigua, y solo
alcanzaba p ara alq uilar una casa,
haciéndose necesario el concurso d e
otros ap ortes.
392 Ibídem, pp. 5 9 - 60
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
556
Por un acuerdo celebrado con el Dr. Eduardo Carranza y
Viamont ( Presidente general d e la Sociedad de S an vicent e de P aul en
Buenos aires) y el Presbítero Dr. J uan Cagliero s.s., los Salesianos se
hacen c argo de la ―Escuela de Artes y Oficios‖ de Bue nos Aires;
escuela qu e fue la p rimera de su tipo no solo en Ar gentina sino en
América. Se abrió en el mes de ma y o d e 1877 y al frente de l a m isma
se desempeñó el Padre Francisco Bodra tto 393 .
3.2.3.1 La Escuel a de Artes y Oficios y la Sociedad
de San Vicente de Paúl
La primera confere ncia Vicentina fu e creada en Buenos Aires
el 24 de abril de 1859, por el Comandante J ulio Amadeo Andr é -Fouët.
Co nstituida en sociedad, decidió en sesión del 6 de fe brero de 1869
fundar ―una c asa de Artes y Oficios‖. Comenzó rec olectando fondo s
del vecindario d e Buen os Aires pero el plan de fundación quedó
pendiente hasta que la ll ega da de los Salesianos puso nuevame nte
sobre el tapete la cu estión; tal es así que en la sesión del 21 de abril de
1876, queda expresada en el acta de la misma:
Habiéndose ―leído una noticia escrita por el padre
Cagliero, sobre va rias escuelas de Artes y Oficios que ex isten
en Europ a fund adas por los Padres Sal eses, a cu ya
393 Cfr. Publicación de la Casa Salesiana P ío IX, ce lebrando el 125 aniversario 1 878 -
2003 , p. 3
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
557
congregación pert enece dicho padre, y sobr e la posibilidad de
plantear un establ ecimiento de esta clase en Buenos Aire s, se
discutió extensamente so bre la oportunidad de fundar el que el
Consejo tiene proy ectado desde much o tiempo atr ás‖ 394
En mayo se reunirían el Padre Cagliero con el Presidente
General y los Presidentes de la conferencias particulares de la soci edad
para firmar el contra to, en el cual se estipulaba que los Salesianos se
encargaría n de la dirección, administ ración e instrucción, y la sociedad
sería quien proveería de l os medios para la instal ación de la casa, d e su
protección y tutela, hasta que pudiera tener vida propia.
Para llevar a cabo el compromiso asumido, el P adre Cagliero
solicitó a Don Bosco: un dir ector, un maes tro de escuela, un
encuaderna do r, un sastre y un zapatero para dirigir los talleres. P ara la
carpintería se agregaría el coadjutor, residente en San Nicolás,
Bartolomé Scavini. Hacía especial rec om endación respec to a las
condiciones que de bí a reunir quien asumiera el carg o de director:
―Este director d eberá se r bien el egido (créame a mí que
estoy en el lugar); deb erá alternar con p ersonas de cuenta, y
conquistárselas todas con sus cualidades pe rsonales. Deb erá
amañarse para incrementar la casa, única de este g énero,
deseada por buenos y malos, casa d e A rtes y Oficios,
394 Extracto de las Acta s de Sesiones de los Vicentino s (Cuaderno manuscrito del P.
Raúl Entrai gas) Archivo Ce ntral Salesia no, Buenos Aires, C aja Pío IX, 7.24
LA EDUCACIÓN TÉ CNICA EN L A ARGENT INA MODERN A
564
En 1888 el doctor Juáre z Celman, presidente de la Nación,
visita el Colegio de Artes y Oficios y enví a al Honorable C ongreso de
la Nación un pro yecto de ley dond e pide se acuerde un subsi dio de $
20.000 al ―Colegio Pío IX‖, por ser la ―única escuela de Artes y
Oficios exist ente en el país‖. Proy ecto que se convirtió en ley y qu e
repre s enta el primer reconocimiento oficial del gobierno argentino a la
labor salesiana .
La s autoridades – inclu sive las que habían e stablecido el
laicismo escolar- se s entían atraídas por la labor humanitaria y l a
simpatía que despertaban los niños por su ahínco al trabajo y por la
alegría qu e demostraban en sus juegos y competencias desplegadas en
el patio en sus momentos de recreación. Durante sus dos presidencias
el General Julio A. Roca visitó con frecuencia el c olegio y respaldó sus
ge stiones. También al ser eleg ido Presidente de la Na ción el Doctor
Luís S áenz Peña, hizo su primera visita como tal al Colegio P ío I X. Lo
mismo sucede en ocasión de inau gurarse los nuevos pabellones y el
Observatorio Meteoroló gico en el año 1896, donde cue ntan con la
presenc i a del Doctor J osé Evaristo Uriburu, Presidente de la república,
quien deja en el Libro de Oro de la institución e stampados con ceptos
de admirac ión 402 .
El Colegio P ío IX c recía y e n el año 1895 quedó sólo para
internos con sus s ecciones de estudiantes y artes anos; creándose p ara
402 Otegui, José María. La Escuela Téc nica...op.cit. pp. 4 5 - 47
IV.- La Educa ción T écnica Argentina – Pro tagon i smo Salesiano
e incidencia del Mo vimiento Arts & Cr afts
565
los ex ternos en calle por medio el C olegio San Francisco d e S ales,
crónica que será citada el 15 de febre ro: ―Vuelven los estudiantes. Este
año no se aceptan externos, pues ya s e ha ab ierto (para ellos) l a
inscripción en San Franc i sco‖ 403 .
En 1897 el Pío IX es visitado por el destronado cacique Manuel
Namuncurá quien había sido recomenda do por el ex presidente L uis
Sáenz Peña para poner a su hijo en el coleg io. Ceferino – apa drinado
por Don Ca gliero y por el doctor Sáenz Peña -, in gresa como inte rno el
20 de septiembre 404 .
Ceferino N amuncurá, bautizado como el ―lirio de las pampas
patagónicas‖ por sus biógrafos cat ólicos, nac ió en Chimpa y e l 26 de
ag osto d e 1886. Era hijo del cacique mapuche Manuel Namuncurá y de
la cautiva criolla Rosario Burgos. Fue bautizado por el misionero
salesiano Domingo Milanesio, ll amado "el apóstol de los aboríge nes"
el 24 d e diciembr e d e 18 88, en una de sus correrías apostólicas por el
río Negro, en Chimpa y , adonde el cacique Na muncurá se h abía
retirado de spu és de haberse rendido al General Roca e l 5 de ma yo de
1884. Cuando tenía once años le pidió a su padre que lo mandara a
estudiar po rque quería ―s erle úti l‖ a sus hermanos de raza a y udándolos
a superar su discriminac i ón social y económica .
403 Crónica del Colegio P ío IX, Buenos Aires, Arc hivo Central Salesia no. Caj a Pío
IX, 7.9 , Ag osto de 2 005
404 Cfr. Los Salesianos y las Hijas d e María Auxiliado ra en la Argentina, o p. cit. vol.
Segundo, pp 35 - 37
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