De Dante a Homero, de Gravina a Vico
Abstract
Se sigue muy de cerca el proceso de búsqueda de semejanzas y diferencias entre Homero y Dante, como creadores de lenguas y de modelos de conducta, tema que preocupó a Vico en varias ocasiones y para cuyo desarrollo se inspiró fundamentalmente en las ideas de Gravina al respecto.
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DE DANTE A HOMERO, DE GRAVINA A VICO Paolo Cristofolini Se sigue muy de cerca el proceso de búsqueda de semejanzas y diferencias entre Homero y Dante, como creadores de lenguas y de modelos de conducta, tema que preocupó a Vico en varias ocasiones y para cuyo desarrollo se inspiró fundamentalmente en las ideas de Gravina al respecto. PALABRAS CLAVE: Homero, Dante, Gravina, Vico, lenguaje, conducta. One very follows close by the process search of similarities and differences between Homero and Dante, like creators of languages and models of conduct, subject that worried to Vico in several occasions and for whose development was inspired fundamentally by the ideas of Gravina on the matter. KEYWORDS: Homero, Dante, Gravina, Vico, language, conduct. En la Scienza Nuova Prima, como los lectores de Vico saben, el Descubrimiento del verdadero Homero no aparece. Lo que en las dos versiones posteriores será el tercer libro, breve, central, casi ocupando el lugar del corazón, aquí ni siquiera se encuentra en forma de capitulito o parágrafo; la expresión misma, descubrimiento etc., que Vico repetirá con tanta fiereza más tarde en el transcurso de los años, todavía no asoma. No es que falten alusiones al nombre de Homero, que son unas cien (frente a las doscientas sesenta y siete de la Scienza Nuova Terza); y también se encuentran temas que serán el centro de aquella elaboración, como la superación de la idea de una “sapienza riposta” de Homero, o la evocación, que es una reminiscencia que se remonta a Aulo Gelio y a Estrabón, de tantas ciudades griegas que han pretendido haberle dado nacimiento a Homero. Pero estos elementos no conforman un cuerpo unitario ni confluyen en el reconocimiento del carácter universal del autor de la Ilíada y la Odisea; esto acaecerá sólo a partir de 1730, cuando lo que provisionalmente viene denominado como “Trascelto” de anotaciones a ©Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Paolo Cristofolini © de la trad. Mª José Rebollo Espinosa 15
la primera versión de la Scienza, se ofrece al lector como “principalmente dirigido al descubrimiento del verdadero Homero”. En cambio, está presente en la obra de 1725 una confrontación entre Homero y Dante que transcurre, antes y después, en otra serie de textos viquianos, y que se verá luego repudiada en un preciso momento de desarrollo, perfectamente simultáneo a la aparición del descubrimiento. La parte de la Scienza Nuova Prima que nos interesa está en el capítulo III, parágrafo XXV, donde leemos que, en los tiempos de Homero, estaban ya provistos de la lengua heroica o divina todos los pueblos de Grecia, salidos ya de la barbarie, tanto que “Homero los escoge, como los mejores para tejer sus Poemas”. Operación análoga habría completado Ennio al recoger todas las lenguas del Lacio, y, sobre todo, después, “Dante Alighieri, que, al comenzarse a mitigar la barbarie, anduvo recogiendo las locuciones de su Divina Commedia de todos los dialectos de Italia”. Las mismas ideas, más ampliamente desarrolladas, las volvemos a encontrar al término de ese mismo año de 1725 en la célebre carta a Gherardo Degli Angioli, “mediocre rimador” a juicio de Mario Fubini, pero considerado por Vico como “un jovencito de naturaleza poética de los tiempos de Dante”, de índole melancólica y no ablandado por las “delicadezas” del gusto literario entonces prevalente. Con respecto al texto de la Scienza Nuova Prima ahora considerado, la carta acentúa con tintes fuertes y trazos de la “fiera y feroz barbarie de Italia” en la cual nace Dante, cómo en medio de la confusión de las lenguas de los pueblos septentrionales que descendieron para inundar Italia, “por la vida salvaje, e inmersa sólo en la cruel meditación de inextinguibles odas … debía retornar entre los italianos la lengua muda”; y la obra innovadora de Dante consiste en haber devuelto a Italia una lengua, con una operación muy similar a la conducida antiguamente por Homero: “Dada la pobreza del habla vulgar, Dante, para explicar su Commedia, debió recoger una lengua de todos los pueblos de Italia como, puesto que vino en tiempos semejantes, Homero recogió la suya de todos los de Grecia: de ahí que luego, reconociendo cada uno en sus poemas sus hablares nativos, todas las ciudades griegas contasen que Homero fue ciudadano suyo”. Es patente y dominante en estas páginas de 1725 el tema de la barbarie, bajo cuyo signo se pueden leer a la vez, por un lado, las valoraciones estéticas sobre los dos grandes poetas y, por otro lado, el reconocimiento de la obra creativa llevada a cabo por ellos sobre la lengua. Vale la pena, para la comprensión del proceso de pensamiento en curso, mantener separados los dos niveles. En efecto, puede no bastar con que se reconozca, con Croce y con Fubini, que el juicio crítico sobre Dante Paolo Cristofolini Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007)16
sea por parte de Vico penetrante precisamente gracias al sentido de vecindad simpatética y pasional probado por él y expresado hacia el “Homero toscano”; es preciso ver además cómo la investigación sobre la historia de la lengua, las audaces conjeturas sobre la génesis del griego clásico y del italiano moderno, forman parte integrante de este pensamiento en movimiento. De forma más rápida y sucinta, la misma comparación se puede encontrar en un pasaje del De constantia jurisprudentis (II, XII): “Quia paupere lingua natus (scil. Homerus) ex omnibus Graeciae civitatibus poeticas locutiones collegit atque composuit: unde factum ut omnibus Graeciae dialectis loquatur, eodem prosus fato quo Dantes Aligerius, in summa Italorum barbarie, sine ullo exemplo proposito, ex sese primum natus, ex sese quoque poeta factus absolutissimus”. Por tanto, la grandeza de Dante, aquí propuesta como fruto de pura espontaneidad auto-creativa, ya desde 1720 va en paralelo con la de Homero y, quizá por la forma elíptica de las expresiones, también de aquí deducimos que debe haber recogido las locuciones poéticas de todas las ciudades italianas, como hizo antiguamente en Grecia Homero, “eodem prorsus fato”. Ésta es la idea guía que será posteriormente rechazada. Pero, ¿es una idea exclusiva de Vico, o se remonta a otros? La respuesta a esta pregunta es una sola: se remonta a Gravina, y la parte de la Ragion poetica en la que se expresa merece mucha atención, tanta es su incidencia en el pensamiento de Vico sobre esta materia, hasta 1725. Escribe Gravina que “así como Homero utiliza como masa para hablar las palabras entendidas y practicadas en común por toda Grecia y añade a aquélla tanto voces y expresiones recogidas de cada dialecto particular de Grecia, entre los cuales prevalece el jónico, como vocablos inventados por él a semejanza de las cosas, y también palabras de una lengua más antigua reclamada por él, así Dante, abrazando la lengua comúnmente entendida y usada por escrito por toda Italia, la que llamamos vulgar, añade a aquélla palabras y locuciones sacadas de los Lombardos, Romañolos y Toscanos, dialecto éste que hace prevalecer”. Para sostener esta tesis Gravina cita a Boccaccio y “también el sentimiento de Castelvetro, por el cual Dante habría mezclado todos los idiomas italianos añadiendo “a la vez voces inventadas por él y otras derivadas de la antigua, es decir, de la latina”. De Dante a Homero, de Gravina a Vico Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007) 17
Como se ve, el concepto a partir del cual Vico ha coligado a los dos sumos poetas ya está totalmente contenido en la página de Gravina. Vico ha añadido como propia, con acentuaciones más fuertes sobre Dante que sobre Homero, una idea positiva acerca de la persistencia de elementos bárbaros en la cultura de los adoctrinados. No es que Gravina no haya elaborado, antes que Vico, una idea articulada y compuesta de la barbarie: por el contrario, puede ser muy interesante hacer notar cómo también la contraposición, que conocemos en el Vico más maduro, entre la barbarie del senso y la barbarie della riflessione, es probablemente el desarrollo de un núcleo de pensamiento de Gravina que, en la Ragion poetica, encontraba en las letras esta “doble barbarie”, la barbarie di natura, que es propia de la “infancia de las artes” y que “nace de la ignorancia involuntaria”, y la barbarie d’artificio, que nace del juicio pervertido y “sobreviene a las doctrinas cuando tienden al extremo y van hacia la corrupción”. De todos modos, en ambos casos para Gravina no hay en la barbarie nada de positivo o de vital, mientras que en la barbarie primitiva, tal como lo piensa Vico, existe una fuerza, una vis ingenita que el proceso de civilización dispersa –y es un hecho excepcional y afortunado que, como muestra la carta a Degli Angioli, puedan darse en el estado de avanzado refinamiento cultural individuos particulares y raros, entre los cuales Vico se reconoce a sí mismo, en los cuales, casi como un escombro de la antigüedad, aquel manantial interior del sentimiento y de la fantasía permanece intacto–. Vico se siente cercano y similar a Dante, como ha ilustrado elocuentemente Mario Fubini, por una concepción de la poesía primitiva que “mal parece poder disociarse de la barbarie”, y que presenta consonancia con el estilo de pensamiento y de expresión de la Scienza Nuova. Pero, dejemos ahora de lado el fascinante perfil bárbaro del pensamiento y de la personalidad de Vico, con todos sus claroscuros poéticos y conceptuales, y reafirmémonos en la idea central que Gravina le transmite. Es ésta la concepción de la lengua homérica y de la lengua de Dante como colección de palabras, locuciones, expresiones, extraídas de todos los dialectos diversos de Grecia en un caso, de Italia en el otro. En Gravina está la idea –que afirma sacar de Castelvetro y que Vico mismo, en un escrito posterior, atribuirá a los doctos del Cinquecento– de la riqueza de una fuente múltiple de orígenes: su Dante es en buena medida el Dante del De vulgari eloquentia, y el presupuesto de la operación de recogida es la existencia de una lengua escrita vulgar ya común a Italia y, anteriormente, del latín. Análogamente, el mismo Homero habría actuado creativamente a partir de una lengua más antigua, y ambos poetas se sabrían orientados en el sentido de hacer prevalecer un dialecto por encima de todos los demás, el jónico y el toscano respectivamente. Para Vico el dato de partida es, sin embargo, la penuria lingüística de la época bárbara. Pero el resultado total, en los tres momentos viquianos que hemos considerado hasta aquí, es el mismo: Dante, como Homero antes que él, ha sido un gran recogedor de hablares, y la sublimidad de ambos, Paolo Cristofolini Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007)18
incomparables cada uno en su nación, se hace una con la grandeza de esta obra suya de recogida y de síntesis. Es en este punto crucial donde en el momento de la redacción de la segunda Scienza Nuova, la de 1730, tenemos la clave. Para enfocarla consideremos dos fragmentos viquianos, un pasaje central de la Discoverta del vero Omero en la Scienza Nuova de 1730, y otro de ese texto de controvertida colocación y datación denominado Giudizio sopra Dante al que, en la edición de Nicolini, le falta un título del autor, y también es llamado (aunque el título sea extrínseco y desorientador), Discoverta del vero Dante. Si queremos tratar la cuestión en orden cronológico deberíamos comenzar por éste último, sobre la base de las indicaciones de Croce, que juzga estrambótica la datación propuesta por Ferrari como posterior a 1732, y que lo situa con seguridad antes del 25 de diciembre de 1729. La indicación de Croce, fielmente seguido por Nicolini, se apoya sin embargo sobre una referencia interna mal interpretada. Se trata del lugar en el cual Vico recuerda haber afirmado “en la Nuova scienza d’intorno alla natura delle nazioni… Homero fue el primer historiador de la gentilidad”; las notas de Nicolini dan aquí una referencia genérica a la Scienza Nuova de 1725 y una precisa a la de 1744, pero las cuentas no cuadran. En la obra de 1725 Vico no dijo nunca esto, y en el peor de los casos calificó a Homero como “el primer historiador griego”, mientras que la absurda referencia a la de 1744 puede nacer del pertinaz y obstinado rechazo de Croce y de Nicolini a ver la versión de 1730 como un dato histórico de la realidad. Pero una cosa es cierta: esa frase en concreto se encuentra por primera vez precisamente en la Scienza Nuova Seconda, de 1730. ¿Quieren las dos frases decir lo mismo? Para nada en absoluto. Diciendo, en la Scienza Nuova Prima, que Homero es “el primer historiador que tenemos de la nación griega”, Vico no hace otra cosa que moverse coherentemente en la línea de pensamiento graviniana, que construye las figuras de Homero y de Dante como paradigmas de las respectivas naciones y cada una, en su sublime grandeza, circunscrita al ámbito cultural, y sobre todo lingüístico, de la propia nación. Sin embargo, cuando, junto al descubrimiento del verdadero Homero, Vico habla del “primer historiador de la gentilidad”; cuando escribe que en Homero se encuentra “todo cuanto sabemos de las antigüedades gentiles”; e incluso cuando afirma que no tenemos “escritor profano más antiguo que él”, está claro que aquí se ha dado un paso hacia la universalidad del carácter heroico, no sólo por la disolución de su individualidad de hombre singular en la expresión difusa de todos los pueblos de Grecia, sino también porque el carácter transversal de los mitos, los cuarenta Hércules de Varrón y la múltiple figura de Júpiter que se pone de manifiesto en la “Tavola d’Indici”, constituyen el descubrimiento profundo de un sustrato común entre las antigüedades gentiles, griegas o no, más que todo cuanto encuentra en Homero receptáculo y expresión. Homero es griego de patria, por la lengua unificadora de la que es testigo y creador al mismo tiempo: pero el universo mítico de sus poemas va De Dante a Homero, de Gravina a Vico Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007) 19
más allá del área lingüística de los griegos, para abrazar a todo el mundo gentil que, en la visión viquiana, no es todo el mundo mediterráneo, ya que, en cuanto gentil, excluye a los hebreos; y tampoco es, creo que tiene que decirse con rigor, el orbe terráqueo entero, ya que el lejano Oriente, África o América, no están comprendidos en la visión de conjunto de la cual la Tavola cronologica es expresión visiblemente eficaz. Es, sin embargo, el mundo entero conocido de la época, del cual los poemas son, antes que poesía, historia, o sea, recogida descriptiva de los datos de la experiencia colectiva diacrónica de los pueblos; y tendencialmente, si pensamos en el perfeccionamiento progresivo de la visión comparatista que, tras las Correzioni prime se completa con la formulación de la dignidad de las ideas uniformes, las cuales se forman también entre naciones no conocidas entre ellas mismas, y deben tener un principio común de verdad, tendencialmente, repito, los poemas homéricos son expresiones de toda la sabiduría vulgar de todos los pueblos primitivos no guiados, como solamente los hebreos lo son, por la directa revelación divina. Ésta es la gran novedad de la Scienza Nuova de 1730, y cuando Vico, en el Giudizio sopra Dante, reclama la expresión que hemos dicho, no puede referirse más que a esta segunda elaboración de su obra mayor. Por lo tanto, el Giudizio sopra Dante, aunque no sea, como quiere Ferrari, añadido posterior a 1732, ciertamente es posterior a 1730. Estando así las cosas, este escrito es algo más que una continuación y una profundización de la crítica viquiana a Dante, como indica Fubini, que ve aquí justamente el punto más avanzado de dicha crítica, sin haber visto, por otro lado, el desarrollo de la relación con la crítica graviniana y sus implicaciones. La novedad del momento es que el paralelismo Dante-Homero, a partir de la Scienza Nuova de 1730 ya no se sostiene. Dante se radica como gran florentino, en Florencia, Homero vuela como figura mítica e invasiva. Y si la fisionomía individual del gran poeta toscano no resulta por ello, esto es verdad, disminuida sino reforzada, es la otra figura, la de Homero, la que se eleva como clave de toda la nueva ciencia, como excavación en el patrimonio completo de todas las antigüedades gentiles y como modelo constitutivo del mundo civil de las naciones. Esas vidas paralelas que Gravina y Vico han diseñado, ahora se disocian y se alejan por dos vías distintas, si no opuestas. Mientras que el Homero transindividualizado deviene de algún modo el punto de apoyo de toda la nueva ciencia, la fuerte individualidad de Dante ni encuentra ni busca un papel comparable a ése, ni en el contenido ni en el diseño; pero quizá, y sin quizá, se puede decir que adquiere de manera cada vez más acentuada otro, el de modelo y potencia interior para el autor de la obra. El juicio que Vico pronuncia sobre Dante está nítidamente desarrollado sobre tres puntos. En primer lugar, Dante merece ser considerado “el primero o entre los primeros de los historiadores italianos”, así como Ennio lo fue entre los latinos y Homero Paolo Cristofolini Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007)20
para toda la gentilidad: el desfase con Homero, por su nivel transnacional, ya lo hemos visto, pero esto es de todos modos el primer reconocimiento. En segundo lugar, a partir de la confutación de la “falsa opinión” renacentista (y graviniana, y viquiana) de la “recogida” de los dialectos, Dante es alabado como “pura y caudalosa fuente de estupendos fabuladores toscanos”. En el tercer y más importante momento, tenemos la loa a la “sublime poesía” y a sus “principales fuentes”: aquí se aumenta la atención por aquellas afinidades psicológicas y morales que Vico reivindica soterradamente, ya que estas “fuentes” sagradas y profundas son dos, o sea “altura de ánimo, que no procura otra cosa que gloria e inmortalidad”, y “ánimo informado de virtudes públicas y grandes, y sobre todo de magnanimidad y de justicia”. Finalmente, como la facultad poética de Homero es declarada por su parte “inenarrable”, lo mismo se puede decir de los ingenios como el de Dante (y aquí el autor añade a Petrarca y Boccaccio), florecientes “en el tiempo de la expirante barbarie de Italia”, los cuales han gozado del privilegio de manifestarse en terrenos por mucho tiempo incultos, a partir de los cuales, con una bella comparación extraída de la experiencia de los agricultores, Vico observa que “si finalmente son reducidos al cultivo, dan desde un principio frutos y maravillosos en la perfección y en la grandeza y en la abundancia”. Y la situación parecería irrepetible, excepto… Excepto porque Vico cultiva, desde los tiempos de la carta a Degli Angioli, un sueño que para él es cada vez más una certeza: “Pero, en nuestros tiempos cultísimos se elaboran bellas obras del ingenio, sobre las cuales otros pueden erguirse en la esperanza, no de alcanzarlas, sino de avanzar por encima de ellas”. ¿Cuáles serán, si no la Scienza Nuova, estas bellas obras del ingenio? El ánimo de Vico aparece aquí igual que aquel que, en 1731, glosa el último folio de las atormentadísimas correzioni terze con un alegre respiro de grandeza: exegi monumentum aere perennius. En efecto, el bienio que va de 1729 a 1731, en el cual son hojeadas estas páginas, es verdaderamente decisivo y culminante para toda la vivencia intelectual de Vico. La segunda Scienza Nuova, publicada en 1730, no tuvo el eco de la primera y de la tercera quizá sobre todo porque (infortunio del libro, fortuna de una mente inagotable) salió a imprenta no al término, sino a la mitad de este proceso. Sin embargo, quien hoy recorra pacientemente, trozo a trozo, la reconstrucción podrá ver, primero analíticamente y luego en una síntesis dinámica, un proceso creativo que el autor ha vivido con un impulso interior tal como para convertir en natural la más ambiciosa de las comparaciones que un autor italiano se pueda permitir, la comparación con Dante. [Trad. del italiano por Mª José Rebollo Espinosa] De Dante a Homero, de Gravina a Vico Cuadernos sobre Vico 19-20 (2006-2007) 21