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EL M U N D O EDITORIAL D E L A SE V I L L A D E DI E G O LÓ P E Z D E
CO R T E G A N A E N E L C O N T E X T O D E S U S P R O B L E M A S C U L T U R A L E S
RA F A E L M. PÉ R E Z GA R C Í A
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UN B A L A N C E 1
El mundo del lib o y la lec u a en la Se illa de los comienzos de la imp en a y del
siglo XVI es hoy bien conocido. Ello se debe al hecho de que a los es udios clásicos de
Escude o, Ges oso, Hazañas, San iago Mon o o y algunos o os2, que nos o ecie on
epe o ios de imp esos, una p ime a geog a ía de la imp en a y de los imp eso es, y
una abundan e in o mación sob e el negocio del lib o y su ci culación come cial, se
han unido después, si bien es e dad que en dos iempos, una oleada de es udios de
la máxima calidad que han comple ado, mejo ado y p oducido, al in, un pano ama
his o iog á ico de p ime o den. El p ime iempo de la eno ación lo p o agoniza-
on Aguila Piñal3, Domínguez Guzmán4 y, sob e odo, Klaus Wagne 5. En el segundo
1 Es e abajo se ha ealizado en el ma co del P oyec o HAR 2009 - 13514
2 F. Escude o y Pe osso, Tipog a ía hispalense. Anales ipog á icos de la ciudad de Se illa desde el es a-
blecimien o de la imp en a has a ines del siglo XVIII, Mad id 1894. Reedición de 1999, Ayun amien o de
Se illa en la Colección Clásicos Se illanos. J. Ges oso y Pé ez, No icias inédi as de imp eso es se illanos,
Se illa 1924. J. Hazañas y la Rúa, La imp en a en Se illa. No icias inédi as de sus imp eso es desde la in o-
ducción del a e ipog á ico en es a ciudad has a el siglo XIX, Se illa 1945-1949, 2 ols. San iago Mon o o,
Imp esos se illanos, Mad id 1948. F. Collan es de Te án, “Un alle alemán de imp en a en Se illa en el
siglo XV”, Gu enbe g-Jah buch 1931, 145-165, o F. López Es ada, “Sob e la imp en a en Se illa en el
siglo XVI”, A chi o Hispalense 18, 1953, 37-48.
3 F. Aguila Piñal, “Imp esos se illanos del siglo XVI localizados en las biblio ecas de Lisboa y Coim-
b a”, Cuade nos bibliog á icos 30, 1973, 159-170.
4 A. Domínguez Guzmán, El lib o se illano du an e la p ime a mi ad del siglo XVI, Se illa 1975; y
“Vein e años de imp esiones se illanas (1551-1570)”, Cuade nos bibliog á icos 37, 1978, 1-57.
5 K. Wagne , Ma ín de Mon esdoca y su p ensa. Con ibución al es udio de la imp en a y de la biblio-
g a ía se illanas del siglo XVI, Se illa 1982; “Apun es pa a la his o ia de la di usión del lib o se illano en la
p ime a mi ad del siglo XVI”, Se illa y la li e a u a. Homenaje al p o eso F ancisco López Es ada, Se illa
2001, 321-340; “La e o ma p o es an e en los ondos bibliog á icos de la Biblio eca Colombina”, Re is a
Española de Teología 41, 1981, 393-463; “Los imp eso es se illanos Es acio y Simón Ca pin e o. (Una
documen ación de no icias conocidas e inédi as)”, A chi o Hispalense 178, 1975, 135-142; “¿A qué p ecio
se endie on las ediciones g anadinas de las ob as de Elio An onio de Neb ija?”, A chi o Hispalense 174,
1974, 123-129; “Las Aldinas de la Biblio eca Colombina. Con ibución al es udio de los p ecios de lib os
a comienzos del siglo XVI”, A chi o Hispalense 171-173, 1973, 209-214. Po supues o, sus es udios de
biblio ecas p i adas e e idas al oco lu e ano o e asmis a se illano ue on pione os y de eno me ascen-
dencia: “Gaspa Bap is a Vila , “he eje lu e ano”, amigo de Cons an ino y Egidio”, A chi o Hispalense
187, 1978, 107-118; “La biblio eca del D . F ancisco de Va gas, compañe o de Egidio y Cons an ino”,
LA ME T A M O R F O S I S D E U N IN QUIS IDO R: EL HU M A N I S T A DI E G O LÓ P E Z D E CO R T E G A N A (1455 – 1524)
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iempo, a pa i de los años ochen a del pasado siglo, en el que con inúa la ac i idad
de es os in es igado es, se añaden los abajos de Juan Gil6, Cli e G i in7 o C. Ál a ez
Má quez8. Con inuando el impulso de es os abajos, en la úl ima década las publica-
ciones y su alcance se han mul iplicado, añadiéndose a la nómina his o iado es como C.
A. González Sánchez9, P. J. Rueda10, N. Mailla d11 y R. M. Pé ez Ga cía12, en e o os,
Bulle in Hispanique 78, 1976, 313-324; “Los maes os Gil de Fuen es y Alonso de Escoba y el cí culo de
“lu e anos” de Se illa”, Hispania Sac a 28, 1975, 239-247; y sob e odo: El doc o Cons an ino Ponce de la
Fuen e. El Homb e y su biblio eca, Se illa 1979. O os es udios de biblio ecas pa icula es de eclesiás icos
ue on “Lec u as y o as a iciones del inquisido And és Gasco (†1566)”, Bole ín de la Real Academia
de la His o ia 176, 1979, 149-181 o “Los lib os del canónigo y ihuelis a Alonso Muda a”, Bulle in
Hispanique 92, 1990, 655-675. Po úl imo, no que emos deja de eco da sus abajos dedicados a He -
nando Colón y la Biblio eca Colombina, que pueden consul a se po meno izadamen e en P. Bolaños,
A. Domínguez y M. de los Reyes (coo ds.), Geh hin und le ne. Homenaje al p o eso Klaus Wagne , Se illa
2007, 25-36.
6 J. Gil, “Biblio ecas e asmis as en Se illa”, en C. A. González y E. Vila (comps.), G a ías del imagi-
na io. Rep esen aciones cul u ales en España y Amé ica (siglos XVI-XVIII), México 2003, 441-460; “Lib os,
descub ido es y sabios en la Se illa del Quinien os”, El lib o de Ma co Polo ano ado po C is óbal Colón.
El lib o de Ma co Polo e sión de Rod igo de San aella, edición, in oducción y no as de Juan Gil, Mad id
1987, I-LXIX; “El lib o g eco-la ino y su in lujo en Indias”, en Homenaje a En ique Segu a Co a sí, Be -
na do Muñoz Sánchez y Rica do Puen e B oncano, Badajoz 1986, 61-109.
7 C. G i in, “Un cu ioso in en a io de lib os de 1528”, El lib o an iguo español. Ac as del I Coloquio
In e nacional, Salamanca 1988, 189-224; Los C ombe ge . La his o ia de una imp en a del siglo XVI en
Se illa y Méjico, Mad id 1991; “El in en a io del almacén de lib os del imp eso Juan C ombe ge : Se illa
1540”, en M. L. López-Vid ie o − P. M. Cá ed a (di s.), El lib o an iguo español, Salamanca 1998, IV,
257-373.
8 C. Ál a ez Má quez, Imp eso es, lib e os y me cade es de lib os en la Se illa del Quinien os, Za agoza
2009, 3 ols.; El lib o manusc i o en Se illa (siglo XVI), Se illa 2000; “Manusc i os localizados pe ene-
cien es en o o iempo al monas e io ca ujo de San a Ma ía de las Cue as, ex amu os de la ciudad de
Se illa”, Sc ip o ium 52, 1998, 308-408; “La enseñanza de las p ime as le as y el ap endizaje de las a es
del lib o en el siglo XVI en Se illa”, His o ia. Ins i uciones. Documen os 22, 1995, 39-85; El mundo del li-
b o en la Iglesia Ca ed al de Se illa en el siglo XVI, Se illa 1992; “La o mación de los ondos bibliog á icos
de la Ca ed al de Se illa. El nacimien o de su Sc ip o ium”, en El lib o an iguo español (Ac as del segundo
Coloquio In e nacional), Salamanca 1992, 17-47; “La biblio eca de don Fad ique En íquez de Ribe a, I
Ma qués de Ta i a (1532)”, His o ia. Ins i uciones. Documen os 13, 1986, 1-39, en e o os abajos.
9 C. A. González Sánchez, Los mundos del lib o. Medios de di usión de la cul u a occiden al en las Indias
de los siglos XVI y XVII, Se illa 2001, y en colabo ación con Na alia Mailla d: O be ipog á ico. El me cado
del lib o en la Se illa de la segunda mi ad del siglo XVI, Gijón 2003.
10 P. J. Rueda Ramí ez, “En o no a las lib e ías se illanas: almacenes de lib os pa a Andalucía y el
Nue o Mundo”, en La cul u a en Andalucía. Vida, memo ia y esc i u a en o no a 1600, Es epa 2001,
251-269; “Me cade es y lib os en la Ca e a de Indias a inales del einado de Felipe II”, en J. L. Pe ei a
Iglesias (coo d.), Felipe II y su iempo (V Reunión Cien í ica de la Asociación Española de His o ia Mode na),
1999, 565-572; y sob e odo su lib o Negocio e in e cambio cul u al: el come cio de lib os con Amé ica en la
Ca e a de Indias (siglo XVII), Se illa 2005.
11 N. Mailla d Ál a ez, “Mezclado y sospechoso. Una pe spec i a del come cio del lib o”, en Mezclado
y sospechoso. Mo ilidad e iden idades, España y Amé ica (siglos XVI-XVIII), Ac as eunidas y p esen adas po
G ego io Saline o, Mad id 2005, 209-228; “El me cado del lib o en Se illa du an e el einado de Felipe
II”, La memo ia de los lib os. Es udios sob e la his o ia del esc i o y la lec u a en Eu opa y Amé ica, Salamanca
2004, II, 547-566; Lec o es y lib os en la ciudad de Se illa (1550-1600), Ba celona 2011.
12 R. M. Pé ez Ga cía, Sociología y lec u a espi i ual en la Cas illa del Renacimien o, 1470-1560, Ma-
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y biblióg a os como Ma ín Abad e I. Moyano13. Al mismo iempo, la mul iplicación
de los epe o ios bibliog á icos y las ipobibliog a ías en oda España, han comple ado
desde el ámbi o gene al los abajos clásicos de Haeble 14: nos e e imos a No on15 y, de
nue o a Ma ín Abad16, que cub en con sus monumen ales ob as el abanico empo al
que a has a 1520, una echa p óxima ya al pun o inal de la época de la que aquí amos
a a a . Asimismo, las nue as posibilidades écnicas han acili ado la elabo ación de e-
pe o ios bibliog á icos cada ez más comple os17. Asimismo, espe amos la publicación
del abajo de A cadio Cas illejo sob e la imp en a en la Se illa del Quinien os, que sin
duda nos o ece á la comple a ipobibliog a ía de la que oda ía ca ecemos.
El esul ado es un es ado de la cues ión más que acep able ace ca de qué se
imp imía y quiénes lo hacían; cómo se dis ibuía y ci culaba el lib o, incluyendo
la impo an e e ien e ame icana que desde muy p on o empezó a in e esa a los
imp eso es, edi o es y lib e os a incados en Se illa; quiénes los comp aban y cuán o
cos aban; y, po úl imo, enemos un conocimien o más que acep able no sólo de
la sociología de la posesión del lib o y de la lec u a, incluso de la al abe ización,
sino de los modos de lee y los modelos de lec u a acep ados y en igo en aquella
sociedad se illana del Renacimien o. Y odo ello, e e ido an o al imp eso como
al manusc i o. Po lo an o, dado que disponemos de un conocimien o más que
asen ado en la ma e ia, y los p ocesos edi o iales de la época son pe ec amen e
conocidos18 (ac uación de imp eso es, lib e os, me cade es a secas y au o es como
edi o es; p imacía del bene icio económico en la labo edi o ial, incidencia pun ual
de o o ipo de ac o es o especí ica según el géne o li e a io; inse ción de la ac i-
idad de los an e io es en un ma co legal y de censu a p eciso, que en es a época
se halla en o mación y p esen a nume osos acíos e impe ecciones), in en a emos
d id 2005, especialmen e el capí ulo III.
13 J. Ma ín Abad & I. Moyano And és, Es anislao Polono, Salamanca 2002.
14 C. Haeble (1903), Bibliog a ía ibé ica del siglo XV, Mad id 1992, 2 ols.
15 F. J. No on, A desc ip i e ca alogue o p in ing in Spain and Po ugal, 1501-1520, Camb idge
1978; y La imp en a en España, 1501-1520, edición ano ada, con un nue o “Índice de lib os imp esos en
España, 1501-1520” po Julián Ma ín Abad, Mad id 1997 (1ª ed. de 1966).
16 J. Ma ín Abad, Pos -incunables ibé icos, Mad id 2001. También es de g an in e és po la isión
de conjun o que apo a es e biblióg a o: Los p ime os iempos de la imp en a en España (c. 1471-1520),
Mad id 2003.
17 Nos e e imos, po ejemplo, a J. L. He e a Mo illas y J. P. Ca e o Coll, “Lib os imp esos en Se illa
du an e los siglos XV al XVIII, conse ados en las biblio ecas uni e si a ias de Andalucía”, Bole ín de la
Asociación Andaluza de Biblio eca ios 68, 2002, 37-66.
18 Pa a el caso se illano, C. Ál a ez Má quez, La imp esión y el come cio de lib os en Se illa. Siglo XVI,
76-116. Un análisis gene al cen ado en un géne o li e a io, en R. M. Pé ez Ga cía, La imp en a y la
li e a u a espi i ual cas ellana en la España del Renacimien o, Gijón 2006, 175-216, donde ambién (cap.
III) se encuen a un análisis de los sis emas de censu a y del ma co ju ídico de la p oducción y come cia-
lización del lib o en Cas illa que complemen a en base a los egis os del A chi o Gene al de Simancas
los undamen ales abajos de F. de los Reyes Gómez, El lib o en España y Amé ica. Legislación y censu a
(siglos XV-XVIII), Mad id 2000, 2 ols., y J. Ga cía O o − M. J. Po ela Sil a, La Mona quía y los lib os
en el Siglo de O o, Alcalá de Hena es 1999. No debe ol ida se el clásico A. G. de Amezúa y Mayo, Cómo
se hacía un lib o en nues o Siglo de O o, Mad id 1946.
LA ME T A M O R F O S I S D E U N IN QUIS IDO R: EL HU M A N I S T A DI E G O LÓ P E Z D E CO R T E G A N A (1455 – 1524)
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ace ca nos al mundo edi o ial de la Se illa en la que i ió y esc ibió Diego López
de Co egana desde el pun o de is a de la His o ia cul u al de lo social19, ubicando
los lib os imp esos en el seno de aquellos p oblemas cul u ales y con lic os sociales
y polí icos que los ie on nace . An es de ello, dibuja emos un mapa edi o ial pe-
ninsula que nos se i á pa a comp ende qué posición ocupaba en él la Se illa de
la imp en a incunable y pos -incunable.
LA I M P R E N T A S E V I L L A N A E N E L C O N T E X T O EDITO RIAL E S P A Ñ O L (C A . 1472-
1559): E N T R E E L N E G O C I O , L A PO LÍTIC A Y L A C U L T U R A 20.
Dejando a un lado polémicas sob e cuál ue la ciudad española donde uncionó
la p ime a imp en a (que a pesa de odo pa ece se Sego ia), lo cie o es que desde
ap oximadamen e 1472, empiezan a p oli e a po España una se ie de es ableci-
mien os ipog á icos que an a con igu a du an e el pe iodo incunable una p ime-
a geog a ía de la imp en a cuya obse ación es á llena de enseñanzas: las p ime as
imp en as se an a es ablece en ciudades que e an impo an es cen os come ciales
(Se illa, nexo po aho a en e el Medi e áneo y el A lán ico; Bu gos, pun o de co-
nexión en e el in e io de Cas illa con los pue os can áb icos y el no e de Eu opa;
Ba celona y Valencia, g andes pue os medi e áneos; e c.) y en o as, p incipalmen e
Salamanca pe o ambién casi odas las an e io es (y algunas más como Toledo, Va-
lladolid o Za agoza), do adas de Uni e sidades o cen os de es udio y/o po en es
ins i uciones eclesiás icas, que p ome ían una demanda segu a de lib os (de De echo,
19 Tal y como p opone R. Cha ie , Lib os, lec u as y lec o es en la Edad Mode na, Mad id 1993,
especialmen e cap. I.
20 Apa e de los es udios ya ci ados, el apa ado que sigue es á cons uido en base a la in o mación de
algunos de los siguien es: sob e el come cio y la ci culación del lib o, M. de la Mano González, Me cade-
es e imp eso es de lib os en la Salamanca del siglo XVI, Salamanca 1998; sob e la posesión del lib o en la
sociedad de la época, en e o os, M. Peña Díaz, El labe in o de los lib os. His o ia cul u al de la Ba celona
del Quinien os, Mad id 1997; Id., Ca aluña en el Renacimien o: lib os y lenguas, Lleida 1996, Ph. Be ge ,
Lib o y lec u a en la Valencia del Renacimien o, Valencia 1987, 2 ols.; epe o ios undamen ales sob e la
p oducción imp esa son ambién los de J. Ma ín Abad, La imp en a en Alcalá de Hena es (1502-1600),
Mad id 1991, 3 ols., L. Ruiz Fidalgo, La imp en a en Salamanca (1501-1600), Mad id 1994, 3 ols., y
una ob i a muy ú il pa a abaja en es e campo es la de J. Delgado Casado − J. Ma ín Abad, Repe o ios
bibliog á icos de imp esos del siglo XVI (españoles, po ugueses e ibe oame icanos), Mad id 1993; el mejo
es udio sob e la Inquisición y el mundo del lib o sigue siendo el de J. M. de Bujanda (di .), Index de
l’Inquisi ion espagnole 1551, 1554, 1559, She b ooke 1984, ol. V; una pe spec i a gene al de la cul u a
en la época pa a comp ende el luga que en ella ocupan el lib o, la lec u a y la imp en a la p opo ciona
J. Ve ge , Gen es del sabe en la Eu opa de inales de la Edad Media, Mad id 1999; una isión gene al cla a
y de calidad es la del maes o J. Simón Díaz, El lib o español an iguo, Mad id 2000; y, inalmen e, no
se debe e mina sin menciona las apo aciones eó icas y me odológicas de R. Cha ie , El o den de los
lib os: lec o es, au o es, biblio ecas en Eu opa en e los siglos XIV y XVIII, Ba celona 1994, o El mundo como
ep esen ación, Ba celona 1992, y D. F. McKenzie, La bibliog aphie e la sociologie des ex es, Pa is 1991,
que han colabo ado a p oduci ob as no edosas como la de G. Ca allo y R. Cha ie (di s.), His o ia de
la lec u a en el mundo occiden al, Mad id 1998.
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Medicina y Teología y Religión en gene al). Desde sus mismos o ígenes, la imp en a
mues a, al implan a se, que an e odo ue una ac i idad económica desa ollada po
homb es de negocios, que es lo que e an aquellos imp eso es de p ime a ho a.
La ápida p oli e ación de alle es en los p incipales cen os u banos de la Penín-
sula Ibé ica no debe ocul a el hecho de que la imp en a española en el pe iodo incu-
nable (y du an e odo el pe iodo que es udiamos) ue sólo una indus ia ma ginal en
el con ex o eu opeo, ca ac e izada po un es ado de e dade o subdesa ollo. Algunos
da os son elocuen es: España y Po ugal sólo p oduje on el 3% de los incunables
eu opeos, y ello es aba en elación con el hecho de que los g andes cen os imp eso es
se ubicaban en o os luga es de Eu opa, en ciudades como Pa ís, Lyon o Venecia,
ciudad es a úl ima que, en e a las escasas imp en as españolas, con aba ella sola a
ines del siglo XV con unas 150 imp en as, muchas de las cuales a su ez disponían
de a ias p ensas.
La apa ición y expansión del a e ipog á ico en España se p oduce básicamen e
de la mano de imp eso es alemanes y cen oeu opeos que se ins alan en España, a
eces de o ma au ónoma y o as como ac o es de impo an es compañías eu opeas
que se ex ienden hacia el po encial y i gen me cado ibé ico. El caso de Se illa, que,
con e ida as 1492 en pue o y pue a de las Indias, se á has a la década de 1550 el
p incipal cen o ipog á ico de la Península, es muy ilus a i o de es a ealidad: sal-
ando una p ime a y muy poco ele an e imp en a en la que sus i ula es e an na u-
ales de Cas illa (la de An onio Ma ínez, Ba olomé Segu a y Al onso del Pue o),
desde la década de 1480 se ins alan en la ciudad los amosos “Compañe os alemanes”
(Paulus de Colonia, Johannes Pegni ze de Nu embe g, Magnus He bs de Fils y
Thomas Glockne ), el gineb és Ped o B un (que abaja en e 1492-1507/1508), y la
compañía p oceden e de Nápoles o mada po Meina do Ungu y Es anislao Polono
(que abajan jun os en e 1491-1500). Es e pano ama dominado po imp eso es
ex anje os se epi e po oda España: en Bu gos encon amos a Fad ique Alemán de
Basilea; en Ba celona, en e o os, a Joan Rosenbach, Joan Luschne , o Nicolau Spin-
dele ; en Za agoza, Juan y Pablo Hu us; en Valencia, po donde pasan Rosenbach,
Hagenbach o Leona do Hu z; e c.
La p eca iedad y ma ginalidad de la nacien e imp en a española den o del con-
ex o eu opeo, dependía ambién de o os ac o es: debilidad inancie a y écnica,
p oblemas de abas ecimien o de papel (impo ado en su mayo pa e desde I alia
y F ancia po la insu iciencia de la p oducción p opia), cos es ele ados que gene a-
ban p oduc os (lib os) poco compe i i os. Pa a sob e i i y desa olla se, siemp e de
modo p oblemá ico, la imp en a española se a a adap a a es a ealidad o ien ando
su p oducción al me cado in e no con un epe o io de lib os dominado po el uso
de la lengua e nácula (en España el 54,3% de los incunables que se han conse ado
se imp imie on en lengua e nácula, en con as e con el 21% de I alia, 24% de Ale-
mania o el 35% de F ancia) y, en lógica co espondencia con ello y de modo c ecien e
según anscu an las p ime as décadas del siglo XVI, apos ando po unas emá icas
y unos géne os más “popula es” (po ejemplo, si en 1491-1500 la li e a u a espi i ual
supone sólo el 7% de la p oducción imp esa española, en 1511-1520 ep esen a el
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8´5%, y en el pe iodo 1541-1560 onda á ya el 18%). O ien ación in e na, y en
ocasiones ue emen e localis a, como en Salamanca, donde g acias a la p esencia de
la Uni e sidad pe sis e una mayo p oducción de lib os la inos de es udio, o en Valla-
dolid y Toledo, donde se imp imie on, en i ud de p i ilegios eales que eliminaban
oda compe encia, miles de bulas.
Po odo ello, la demanda española del lib o in e nacional (el lib o en la ín de
ma e ias de es udio) quedó c ecien emen e en manos de las imp en as eu opeas,
has a que su con ol sob e es a sección p incipal del me cado español se hizo p ác i-
camen e absolu o en la época pos -incunable (1501-1520). Es a in asión come cial
se io a o ecida además po las acilidades iscales que his ó icamen e se habían
dis u ado en la Co ona de Cas illa po decisión de la Mona quía, con i madas en
1480 en las Co es de Toledo po los Reyes Ca ólicos cuando se eximió de odo g a-
amen la impo ación y ci culación de lib os. Así, España se con i ió en el pun o
inal de la gas u as come ciales eu opeas que conduje on a nues o país can idades
ingen es de lib os imp esos ue a de nues as on e as. Las u as, con igu adas ya
a ines del siglo XV, pe du a án du an e el siglo XVI: desde Venecia po ma has a
Ba celona, Valencia y Se illa; desde los pue os de Flandes po ma has a Se illa
o los pue os can áb icos y de és os hacia Bu gos; y desde Lyon po ie a has a
Rouen, donde emba caban en ba cos po el Loi e has a Nan es donde salían al
A lán ico has a Bilbao u o os pue os del no e, y de ahí po ie a has a Bu gos y
Medina del Campo.
El paso del siglo XV al XVI se ca ac e iza po la con inuidad en las p incipales
imp en as: en Se illa, en 1499, al mo i Meina do de Ungu , su iuda se casa con
Jacobo C ombe ge († 1528), el cual con e i á esa imp en a se illana en la más
impo an e de la España de la p ime a mi ad del Quinien os; o en Bu gos, Fad ique
de Basilea con inúa su ac i idad has a 1517, cuando su hija Isabel de Basilea le sus i-
uya al en e de la misma, casada, p ime o con el imp eso Al onso de Melga (has a
su mue e en 1525), y luego con el lo en ino Juan de Jun a desde 1526, miemb o
de una de las p incipales dinas ías eu opeas del lib o, y con el que ma cha á a Sala-
manca a c ea o a po en e imp en a. En gene al, muchas de las imp en as ac i as ya
en el siglo XV, con inua án en uncionamien o du an e buena pa e del siglo XVI,
y a ello colabo a á una de las es a egias de supe i encia de nues os imp eso es-
lib e os, basada en el ma imonio que anuda á en e sí y o alece á a las p incipales
amilias de imp eso es, dando es abilidad, sol encia y con inuidad a sus negocios. En
es o Se illa no ue ninguna excepción, y así Jácome C ombe ge (el nie o de Jacobo
C ombe ge , e ce o de la dinas ía de imp eso es) casa á con Inés de Al a o, una de
las hijas del que se á i ula de la o a g an imp en a se illana desde 1509 has a la
década de 1540, el ju ado y iquísimo homb e de negocios Juan Va ela de Salamanca.
La imp en a de és e y la de los C ombe ge colabo a án desde el pun o de is a éc-
nico, edi o ial y inancie o, y domina án sin somb a el pano ama edi o ial se illano
du an e cua o décadas.
El cambio de siglo ae, no obs an e, una impo an e no edad, que a a ans-
o ma , de un modo len o pe o p og esi o, el ma co de inicial libe ad en que se
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desen ol ió el mundo de la imp en a. Desde los años inales del siglo XV, se cons a a
la apa ición de dos modos de in e ención de la Mona quía en el sec o : uno, la
concesión po pa e del Rey a un imp eso de un p i ilegio pa a la imp esión y co-
me cialización en exclusi a de una de e minada ob a, eliminando oda compe encia
legal y con la consiguien e segu idad de colocación en el me cado; dos, la asación
del p ecio de algunos lib os, que si bien podía impedi que és os alcanzasen p ecios
excesi os, ambién a ec aba de aíz al uncionamien o de la compe encia. Además, y
en elación con no mas pon i icias que desde la década de 1480 exp esan su p eocu-
pación po la ex ao dina ia capacidad de di usión ideológica del lib o p oducida po
la in ención de la imp en a, comienzan a p oli e a en dis in as diócesis españolas
incipien es sis emas episcopales de censu a. Todos es os elemen os con e gen en la
p omulgación en 1502 po pa e de los Reyes Ca ólicos de una P agmá ica sob e
imp esión y en a de lib os.
La P agmá ica de 1502, de aplicación en la Co ona de Cas illa, ponía in al pe-
iodo de libe ad legal i ido has a el momen o. La imp esión (p oducción) y en-
a (come cialización) de lib os debe ían queda suje as a un sis ema de licencias de
imp esión y en a. Pa a imp imi un lib o, hab ía que solici a la co espondien e
licencia o pe miso, lo mismo que pa a ende lib os impo ados desde o os einos.
Las au o idades compe en es pa a la expedición de las necesa ias licencias se ían el
Rey, los p esiden es de las Audiencias de Valladolid y Ciudad Real ( asladada en
1505 a G anada), los a zobispos de Se illa, Toledo y G anada, y los obispos de Bu gos
y Salamanca, cada uno de ellos en los e i o ios de su espec i a compe encia. Los
obje i os exp esados en la P agmá ica pa a jus i ica es a polí ica de con ol son dos:
ela po la calidad ma e ial de los lib os y po la pu eza doc inal de los con enidos
imp esos. Además, y como es lógico, es as disposiciones se acompañan de oda una
se ie de sanciones p e is as pa a aquellos imp eso es y lib e os que las ansg ediesen.
La impo ancia de es a legislación es conside able, si conside amos además que es u o
en igo has a 1558.
Sin emba go, el análisis de la aplicación de es a no ma e ela que la ealidad del
mundo de la imp en a du an e esos más de cincuen a años dis a mucho de lo p e is o
po ella. Además, ese alejamien o espec o de la no ma legal comienza en el p ocede
de la p incipal ins i ución esponsable del lib o: el Consejo eal. Po un lado, una
g an pa e de la p oducción imp esa en la Co ona de Cas illa siguió siendo publicada
sin ningún ipo de licencia. Po o o, aquellos au o es, imp eso es, edi o es... que se
di igie on al Consejo eal pa a solici a la p ecep i a licencia lo hicie on an es pa a
consegui un p i ilegio que po la licencia, es deci , acudían al Consejo con el obje o
de ob ene una en aja económica y una segu idad en e a posibles compe ido es,
al y como habían enido haciendo an es de 1502. Así, odas las licencias concedidas
po el Consejo eal du an e más de cincuen a años e an en ealidad p i ilegios de
imp esión, que a eces e an ambién de en a, y, en ocasiones, iban acompañados
de una asa, que asegu aba al imp eso -edi o un ing eso mínimo. Sin emba go, en
o as muchas ocasiones el p i ilegio no es u o acompañado de ninguna asa. Es deci ,
la p oducción imp esa cas ellana has a la década de 1550 se siguió mo iendo en un
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es os de alles es po que ep esen an un apoyo eclesiás ico del máximo ni el que au o-
iza y p es igia desde el pun o de is a doc inal y eológico el con enido de dos ob as
que, más allá de su o iginalidad, ep esen an el úl imo es ue zo an e los Reyes, esi-
den es en Se illa du an e esos meses, pa a ena la polí ica de c is ianización coac i a
que Cisne os ha impues o en G anada, y e oma la senda conciliado a y e angélica
que has a el momen o había desa ollado el a zobispo de G anada ay He nando de
Tala e a. El deba e sob e la lici ud, alidez y con eniencia de la p esión, la coacción o,
incluso la iolencia, pa a consegui la con e sión, no e a nue o y había llenado mul i-
ud de páginas en los siglos medie ales47. F en e a la endencia esco is a que Cisne os
aplica, y que cimen a lo que se án las polí icas “mode nas” de eligión, el Ca o de dos
idas hace un apasionado alega o en de ensa de los que deben se los medios de los
c is ianos: el amo , la con ianza, las buenas ob as, la con icción, los milag os..., los
elemen os g acias a los cuales el c is ianismo iun ó en el mundo an iguo. Esas son,
con inúa, “las a mas de nues a caballe ía”, en cla a alusión a los comba es que po
en onces se lib aban en las Alpuja as y o as pa es del Reino de G anada con a los
mudéja es en a mas. El Ca o y la Rep obación son dos nue os e lejos edi o iales de
un deba e que sacudió Se illa y la co e eal p esen e en ella48, una ciudad que conse -
aba oda ía una pequeña comunidad musulmana au óc ona49.
El deba e eligioso y la imposición en condiciones de exclusi idad del c is ianismo
es aba ín imamen e ligado a o o p oblema undamen al en aquella sociedad: el de
la undamen ación his ó ica de la misma, o mejo , el de la jus i icación his ó ica
de aquella sociedad c is iana adicada en Se illa y Andalucía. Un ápido epaso po
la nómina de ediciones se illanas de la época nos ad ie e del in e és del ema en
una ciudad donde en la p ime a pa e del siglo XVI coexis i ían y se lee ían an o
manusc i os medie ales de c ónicas eales, los au o es del Cua ocien os cas ellano
(Pé ez de Guzmán, Rod íguez de Almela, el Tos ado...), como Lucio Ma ineo Sículo
y los clásicos eedi ados (Césa , Ti o Li io, Fla io Jose o, Sue onio, Vale io Máximo,
Quin o Cu cio Ru o...)50. Desde luego ello iene mucho que e con el hecho de
que la His o ia e a lec u a a o i a de la nobleza ya en el siglo XV51 y del pa iciado
u bano en ascenso y en camino o p e ensión de nobleza, y así segui á siendo en la cen-
47 G. A imón, “El p oblema del bau ismo de los niños in ieles. O ien ación esco is a de la opinión
de ay Diego de Deza y F ancisco Vi o ia. An eceden es doc inales y ci cuns ancias his ó icas”, Analec a
Sac a Ta aconensia 30, 1957, 203-232.
48 He es udiado es a cues ión de modo de allado en R. M. Pé ez Ga cía, “El p oblema del Islam en
la Se illa del Descub imien o, 1492-1502: polémica eológica y polí ica eligiosa”, en VII Es udios de
F on e a. Islam y C is iandad. S. XII-XVI, Jaén 2009, 659-680.
49 Reco demos, especialmen e, a A. Collan es de Te án, “Los mudéja es se illanos”, Ac as del I Simpo-
sio In e nacional de Mudeja ismo, Mad id-Te uel 1981, 225-235, a K. Wagne , Reges o de documen os del
A chi o de P o ocolos de Se illa e e en es a judíos y mo os, Salamanca 1978, y M. F. Fe nández Cha es − R.
M. Pé ez Ga cía, En los má genes de la Ciudad de Dios. Mo iscos en Se illa, València, 2009, 29 y ss.
50 R. M. Pé ez Ga cía, “El lib o de His o ia en Se illa du an e el Renacimien o”, en F. Núñez Roldán
(coo d.), Ocio y ida co idiana en el mundo hispánico en la Edad Mode na, Se illa 2007, 791-803.
51 M. A. Lade o Quesada y M. C. Quin anilla Raso, “Biblio ecas de la al a nobleza cas ellana en el
siglo XV”, Li e e lec u e en Espagne e en F ance sous l’Ancien Régime, Pa is 1981, 47-62.
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u ia siguien e. La nómina de ediciones de lib os de His o ia salidos de las imp en as
se illanas es ela i amen e ica, y en ella con i en de nue o los clásicos, la c onís ica
medie al con o os que se aden aban, cada ez más, en el e eno de la me a an asía:
De bello Iudaico de Jose o (1491), las Vidas de Plu a co (1495), la C ónica del Rey don
Ped o del cancille Ped o López de Ayala (1495), La his o ia de Bohemia en omance
(1509) de Piccolomini, la C ónica del Cid Ruy Díaz (1509), La C ónica del noble
caballe o el conde Fe nán González: con la mue e de los sie e in an es de La a (1509), la
C ónica T oyana de Guido de Colonna (1509 y 1519), la C ónica del Rey don Rod igo,
con la des uyción de España (ediciones de 1511, 1522, 1526 y 1527) de Ped o del
Co al, el Vale io Maximo de las hys o ias omanas... (1514), la C ónica del san o ey
don Fe nando e ce o (1516), la C ónica de España de Diego de Vale a (1482 y 1517),
la His o ia de Alexand e magno de Quin o Cu cio Ru o (1496 y 1518), la Doncella de
F ancia (1520), la B e e pa e de las hazañas del... G an Capi án (1527)...
En es e con ex o se insc ibe la publicación en 1516 en la imp en a de Jacobo
C ombe ge de la Co onica del sanc o ey don Fe nando e ce o, sob e el ex o p epa-
ado po López de Co egana a pa i de un manusc i o p e io anónimo exis en e en
la “lib e ía” de la San a Iglesia de Se illa ( al y como Co egana a i ma en el p ólogo
de la c ónica), un ex o esul ado de un la go y complejo p oceso de eelabo ación de
di e sas c ónicas medie ales, si bien pa ece que p incipalmen e ex aído como ob a
di e enciada de la C ónica gene al a ines del siglo XIV o comienzos del XV. Según
Gonzalo Sánchez-Mole o, Diego López de Co egana se ía “su enmendado hacia
1515-1516”, y “es a di usión indi idualizada no pa ece que obedecie a a un in en o
de la ecupe ación de la igu a del mona ca como san o popula , o a una en a i a de
la Co ona po o alece su au o idad en e a la nobleza, sino a un p opósi o muy
di e en e”52, que, según la elabo ada hipó esis de es e au o , e a dedica lo al in an e
don Fe nando de Aus ia (he mano del u u o Empe ado Ca los V), que a ines de
1515 se di igía a Se illa acompañando a su abuelo Fe nando el Ca ólico pa a esidi en
ella una la ga empo ada; la mue e del Rey en Mad igalejo en ene o de 1516 hab ía
obligado a Co egana a una eelabo ación del p ólogo y un cambio en la dedica o ia,
aho a di igida a don Ped o En íquez de Ribe a, Adelan ado Mayo de Andalucía. Sin
emba go, la p epa ación del ex o de la Co onica po Co egana hab ía enido en su
o igen una unción de p opaganda polí ica en a o del in an e don Fe nando (como
posible u u o egen e del eino) y del pa ido “ e nandis a” (del que o maba pa e el
a zobispo de Se illa Diego de Deza), pa alela a la que ya había jugado la publicación
de la C ónica del Cid en Bu gos en 1512 (dedicada al in an e), y median e la que se
le o ecía no sólo un homenaje de idelidad se illana, sino que se le p esen aba como
modelo, como espejo de p íncipe, al san o ey Fe nando III, de igual nomb e que
él y su abuelo el Rey Ca ólico. Es e iden e que López de Co egana hubo de con a
52 J. L. Gonzalo Sánchez-Mole o: “El San o Rey Fe nando y su pe iplo en e las “ iejas co ónicas””,
C ónica del San o Rey Don Fe nando III. Edición acsímil de la de Se illa, Jacobo C ombe ge , 1516, edición
a ca go de F. de los Reyes Gómez, Mad id 2008, 27-43, la ci a en p. 31. C . Vic o ia Pineda, en es e
mismo olumen.
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con el benepláci o del cabildo eclesiás ico y la p o ección del a zobispo Deza en su
abajo de p epa a el ex o de la c ónica, que se enma ca, además, en el con ex o de
una “gue a edi o ial” lib ada en e Deza, desde Se illa y jugando con la imp en a
de C ombe ge , y Cisne os, que imp ime en Alcalá aliéndose de B oca : ex os de
con enido his ó ico (p o e nandinos unos, p oca olinos los del o o) y eológico (de
co e omis a en e al anciscanismo cisne iano) salen de sus espec i as p ensas y se
con aponen53. Es aquí donde cob a sen ido la ei indicación de las esencias hispa-
lenses que ealiza Co egana. En la po ada de la c ónica se ecue da que el cue po del
Rey San o es á en la San a Iglesia de Se illa. En el p ólogo se e ie e a la p ocesión que
con su espada se celeb a anualmen e en la ca ed al. Y en el comienzo del ex o el asgo
de ini o io que se ecue da del Rey Fe nando III es que ue el “que ganó a Se illa”54.
Esa Se illa en la que, según el la go ela o del asedio y de la capi ulación que incluye
Co egana, hab ía conse ado en su seno en 1248 a una pa e de su población mu-
sulmana, aquellos que desea on pe manece . En e ec o, en el capí ulo 49, dedicado a
“cómo los mo os de Se illa asen a on sus pa idos con el ey don Fe nando pa a le en ega
la ciudad”, López de Co egana concluye el ela o de las negociaciones del siguien e
modo: “Quando los mo os ie on que el ey don Fe nando no enía en ningun pa ido
de los que le demanda an, dixe on que le que ían da la ciudad y que los dexasse y lib es
con sus hijas e muge es y con sus haziendas e que si algunos mo os quisiesen queda en su
se icio e mandado del ey que quedassen segu os. Es e pa ido les acep ó el ey”55. F en e
al ela o de la P ime a C ónica Gene al, que p e endió un aciamien o o al de Se illa
de su población musulmana en 124856, y que sabemos no se co esponde con la ea-
lidad pe o sí con el silenciamien o casi gene al que la his o iog a ía se illana pos e io
endió sob e sus mudéja es y mo iscos57, López de Co egana ei indica una Se illa
en la que se pe mi ió la plu alidad eligiosa, algo que se podía apoya desde el pun o
de is a eológico en Tomás de Aquino (y desde el ju ídico en las Pa idas que habían
egido has a 1499-1502 en ese aspec o), en e a la polí ica eligiosa uni o mado a de
Cisne os de cuño esco is a.
La di usión del lib o de His o ia en la Se illa pos -incunable gua da una elación
di ec a con la di usión de la lec u a en las clases al as laicas de la sociedad. El enóme-
no es pa alelo al ex ao dina io éxi o que en la misma época expe imen a la li e a u a
de caballe ía58, un géne o ce cano po su ca ác e de ela o de acción y po los ele-
men os abulosos que ansi an oda ía la ob a his ó ica, lo que acili aba el uso po
pa e de un imp eso de p ime o den como C ombe ge de las mismas ilus aciones
53 Ibid., 43-73.
54 C ónica del San o Rey Don Fe nando III, . 2 .
55 Ibid., . 36 - .
56 P ime a C ónica Gene al de España, capí ulo 1123 (u ilizo la edición de la Nue a Biblio eca de
Au o es Españoles, publicada po R. Menéndez Pidal, Mad id 1906, I, 767).
57 Fe nández y Pé ez, En los má genes de la Ciudad de Dios. Mo iscos en Se illa, 17-18, 29 y ss.
58 La ob a undamen al y más ac ualizada sob e el ema es J. M. Lucía Megías, Imp en a y lib os de
caballe ías, Mad id 2000.
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pa a un lib o de His o ia que pa a o o de caballe ía59. La lis a de ediciones se illanas
de lib os de caballe ía pone de mani ies o el in e és que despe aba ya es e ipo de
ob as en los nue os públicos que se es aban desa ollando en la cambian e sociedad
se illana: T is án de Leonís (ca. 1503-1507), La his o ia de los nobles caballe os Oli e os
y A us Dalga be (1507, 1509, 1510), Las Se gas de Esplandián (1510), el Amadís
de Gaula (1511), El Caballe o Ci a (1512), La his o ia de G isel y Mi abella (1514,
1524), el Lisua e de G ecia (1514, 1525), el Pa inuplés (1519), Pie es de P o enza
(1519), Leonís (1520), el Palme ín de Oli a (1522, 1524, 1525), Renaldos de Mon al-
bán (1525), e c. La imp en a de los C ombe ge se especializó en es e ipo de ob as
emendamen e popula es, que apa ecie on en olúmenes amaño olio “ca ac e ís-
icos de la imp en a”, la mayo ía ilus ados, a un p ecio idén ico al de cualquie o o
lib o (un ma a edí po hoja imp esa, en 1528) y asequible pa a el público u bano
exis en e en la ciudad60.
La llegada a Amé ica y el papel de Se illa en la o ganización ma í ima y unción
di ec o a de las a eas explo ado as y descub ido as, alen a án la publicación de un
ipo de lib os que cabalgan en e la li e a u a de iajes, el ela o geog á ico y el ex o
cien í ico, en e la ealidad y la an asía o las ine cias del pasado. Así, nos encon a-
emos con el lib o de Ma co Polo, aducido po Maese Rod igo e imp eso en a ias
ocasiones (1503, 1518, 1520), la Lega io babilonica de Ped o Má i de Angle ía
(1511), el I ine a io de Luis de Va hema ( aducido al cas ellano po el clé igo, y
u u o canónigo de Se illa, C is óbal de A cos, imp eso en 1520 y 1523, y en cuya
dedica o ia di igida a Diego López de Co egana econoce habe lo e ido del la ín
al cas ellano po manda o de és e)61, Los mis e ios de Je usalem (1520), la Suma de
geog a ía de Fe nández de Enciso (1519), o las Ca as de elación (1522-1523) en ia-
das po He nán Co és al Empe ado donde se daba no icia de las ie as mexicanas y
que ambién ue on imp esas en Se illa. Es és e un conjun o de publicaciones dispa
que enía en Se illa, po se lo que e a, su luga p i ilegiado y casi na u al de apa-
ición. Pe o no debemos ol ida que, de nue o, y en ocasiones, as esos í ulos se de-
ec an deba es de p ime o den. Es el caso del lib o de Ma co Polo, casi desconocido
en Se illa an es de 1503, pe o ap esu adamen e aducido po San aella y publicado
en ese año, como “ eacción” a la imp esión el año an e io en Lisboa de una sue e
de compilación de lo p incipal de la li e a u a i aliana dedicada a O ien e, y que se
explica po la compe ición que en esos años lib an na egan es cas ellanos y po u-
gueses po el conocimien o y acceso a las Indias. Pe o la aducción de San aella se
explica, de nue o, en el ma co de la ac i ud c í ica que el a cediano man iene en e a
la p e ensión p o é ica de C is óbal Colón a pa i de 1501 de p esen a se a sí mismo
como un homb e p o idencial, que e ie e los pasajes bíblicos e e en es a Ta sis, O i ,
59 J. M. Lucía Megías, “Las xilog a ías caballe escas de la C ónica del San o Rey Don Fe nandoTe ce o”,
en de los Reyes Gómez, ci ., 101.
60 G i in, Los C ombe ge , 192-194.
61 Domínguez Guzmán, El lib o, 171 y 196; Hazañas, Maese Rod igo, 275-276. C . F. J. Escoba , en
es e mismo olumen.
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Que in y “las islas del ma ” a la Española y demás ie as descubie as, y cuyo descu-
b imien o del Nue o Mundo ab ía la e apa inal de la His o ia62.
Un éxi o ambién no able, y desde luego elacionado con el mismo ipo de nue o
y o az público que consume la li e a u a de caballe ía, iene la li e a u a cas ellana
del inal de la Edad Media, p oducida, además y en buena medida, po miemb os de
la al a nobleza. Las ediciones del ma qués de San illana (Bías con a Fo una [1511],
o sus P o e bios [1509, 1512, 1515, 1516, 1519, 1522]), de Fe nán Pé ez de Guzmán
(sus Se ecien as se imp imen en 1506, 1509, 1516), Juan del Encina (su Cancione o se
edi a en 1501), la Celes ina (1501, 1502, 1504, 1525), Juan de Mena (su Co onación
[1499, 1512, 1520]; sus T escien as [1499, 1512, 1517, 1520]), las Coplas a la mue e
de su pad e de Jo ge Man ique, las Coplas de Mingo Re ulgo (1506, 1510), ay Íñigo
de Mendoza (sus Coplas de Vi a Ch is i [1506]), Diego de San Ped o (Cá cel de amo ,
1492, 1509, 1525)... son buena p ueba de un nue o ambien e edi o ial a o ecido
po el su gimien o de nue os modelos de lec o es, no p o esionales, ni encasillables
en el p o o ipo de homb e de es udio, casi siemp e clé igo, que has a el inal de la
Edad Media había sido p edominan e63.
En es a enc ucijada en e modelos de lec o es (lec o es-consumido es de a ios
ni eles de ecepción; lec o es-esc i o es-emiso es)64 hemos de si ua la ecepción (y
aducción) de algunos de los g andes au o es i alianos, como Pe a ca (De los Reme-
dios con a p óspe a y ad e sa o una se imp ime en cas ellano en 1513 po Jacobo
C ombe ge , y en 1516 po Juan Va ela de Salamanca), la publicación p olí ica de
Neb ija (las A es, el Vocabula ium, e c.), la ecepción de una se ie de aducciones de
los clásicos debidas a au o es cas ellanos (como las de Cice ón ealizadas po Alonso
de Ca agena, imp esas en 1501; o de Boecio o Esopo, que se publica án a pa i
de es os años una y o a ez), y la adicional mul iplicación de í ulos de o igen y
emá ica eclesiás ica, que dela an que oda ía, en Se illa, la p oducción al ocul u al
seguía es ando ese ada de modo casi exclusi o a miemb os del al o cle o. Nue a-
men e aquí nos encon amos a Diego López de Co egana, con su aducción del
Asno de O o (c. 1513), u o de una olun ad di ulga i a que pe sigue llega a un
público lo más amplio posible65.
En el ámbi o de lo eclesiás ico y lo eligioso seguía adicando una de las cla es del
mundo edi o ial. La mayo pa e de los í ulos publicados son de esa emá ica, y la
Iglesia, en lógica co espondencia con el papel que juega en la sociedad y espec o a
la cul u a y el lib o, es un g an clien e que, con su demanda, alimen a y sos iene las
imp en as. Las elaciones pe sonales exis en es en e miemb os des acados del cle o y
de la imp en a no son casuales. El mismo Diego López de Co egana ue pad ino de
62 J. Gil, “Lib os, descub ido es y sabios en la Se illa del Quinien os”, El lib o de Ma co Polo ano ado
po C is óbal Colón. El lib o de Ma co Polo e sión de Rod igo de San aella, Mad id 1987, xxiii-xxix.
63 J. Ve ge , ci .
64 U. Eco, “El ex o, el place , el consumo”, De los espejos y o os ensayos, Ba celona 2000.
65 F. J. Escoba Bo ego, “Diego López de Co egana, aduc o del Asinus Au eus: el cuen o de Psique
y Cupido”, CFCLa 22, 2002, 195.
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bau ismo (12-VII-1517), jun o con el canónigo D. Diego Vázquez de Alde e e, de la
segunda hija (Isabel) del imp eso Juan Va ela de Salamanca66, lo que nos habla de los
es echos lazos que en es a época anudan el mundo de la imp en a hispalense y a sus
en iquecidos i ula es con los miemb os del cabildo eclesiás ico; el mismo p imogé-
ni o del ipóg a o, And és, llega á a canónigo en 1535 y desempeña á di e sos ca gos
en el cabildo eclesiás ico, aunque alleció en no iemb e del año siguien e67.
El auge de la imp en a se illana en es os años no se pod ía explica sin la demanda
eclesiás ica de lib os de li u gia (como el Missale secundum usum alme ecclesie hyspalen-
sis, de 1507, y o a ez en 1520 co egido és a po López de Co egana po enca go del
a zobispo Deza68; el B e ia ium hispalense [1521]), eología (como las In de ensiones
S. Thomae [1491] o las No a um de ensionum de Deza [1517]), o el deba e sob e la
Inmaculada Concepción de Ma ía que ya po es os años hacía mo e las imp en as en
Se illa con el T a ado de la san a concepción de nues a abogada la Vi gen Ma ía de Luis
de las Casas (1504), lógica (Ped o Hispano, 1503), cons i uciones (las del Concilio
P o incial hispalense de 1512 celeb ado po el a zobispo Deza), hagiog a ía (La ida
y excelencias y mi aglos de san a Ana… [1511]), y acción pas o al (como la Summa de
con essión de An onino de Flo encia [1503], el Manual de doc ina necesa ia al isi a-
do y a los clé igos de Rod igo de San aella [1502], los Casos que no habian de absol e
los Con eso es en el Jubileo [1507], el anciscano Espejo de la conciencia [1512, 1514,
1516], las Homiliae di e so um doc o um [1512], el Con esional del Tos ado [1518]).
La imp esión masi a de bulas ue quizás uno de los ac o es cla e pa a la en abilidad
de las imp en as se illanas, si bien, po el ca ác e de es os imp esos, ha quedado poca
huella de ellos. En sep iemb e de 1493 Es anislao Polono decla aba habe imp eso
2.000 pliegos, con cua o composiciones de una bula de di un os en cada pliego,
po enca go del obispo de Jaén69. En 1516 C ombe ge a i ma habe imp eso 6.000
bulas de i os y o as an as de di un os ambién pa a el mismo obispo70. O o an o
cab ía deci de los g abados y es ampas de ema de o o que salían de las imp en as
se illanas71 y de los que no ha quedado p ác icamen e nada.
Po supues o, la p oducción del ya an as eces mencionado Rod igo Fe nández
de San aella72 ocupa un luga de p ime o den con el T a ado de la inmo alidad del
ánima (1503), Vocabula ium ecclesias icum (1515), u Odae... (1504). En Maese Ro-
66 Hazañas, La imp en a en Se illa, Se illa 1945, I, 205.
67 Hazañas, La imp en a en Se illa, Se illa 1949, II, 73-74.
68 Joaquín Hazañas y la Rúa: Maese Rod igo (1444-1509), Se illa 1909, 273.
69 Ma ín Abad y Moyano, Es anislao Polono, 108.
70 G i in, Los C ombe ge , 317; no se conoce ejempla de las mismas.
71 G i in, Los C ombe ge , 312; no icia de una imp esión de Jacobo C ombe ge an e io a 1512 de la
que no ha quedado ningún ejempla . Véase ambién R. M. Pé ez Ga cía, “Imi a io Ch is i. A e eligioso
domés ico, de ociones p i adas y espi i ualidad en la sociedad se illana del Renacimien o, 1520-1570”,
en F. Lo enzana de la Puen e − F. J. Ma eos Ascacíba (coo ds.), A e, pode y sociedad y o os es udios sob e
Ex emadu a, Lle ena 2006, 55-69, donde se cons a a la di usión de es e ipo de imp esos en la sociedad
se illana.
72 Una bibliog a ía de Maese Rod igo en Hazañas, Maese Rod igo, 153-215.
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d igo, homb e de o igen con e so y an es encuad able den o de la adición escolás-
ica que en un pleno humanismo enacen is a73, con luyen las líneas undamen ales
de la p oblemá ica cul u al de la Se illa de inales del Cua ocien os y comienzos del
Quinien os. Eugenio Asensio sub aya “el sen ido c is iano de su incipien e humanis-
mo, y el empleo del cas ellano como ehículo de la ciencia geog á ica y ilosó ica”.
En e ec o, en su e sión de Ma co Polo, imp esa en 1503, insis e en la idea de en ia
misione os pa a con e i a la mul i ud de los pueblos idóla as; y su T a ado de la in-
mo alidad del alma, ambién en cas ellano, no se esc ibe “como eco de las polémicas
encendidas en I alia, sino como p oblema i o en aquella ciudad llena de escép icos
y a e ois as mal con e idos”74. Su Quinque a iculi ad e sus judeos, que no llegó a
imp imi se, y di igido a con ence a los judíos de que el Mesías es el C is o de la Igle-
sia Ca ólica, ambién pa ece habe se esc i o en el con ex o de la polémica an ijudía
desa ollada en Se illa y que culminó con la expulsión75.
Jun o a es a p oducción eclesiás ica debemos eco da el desa ollo y despegue
con ue za de un géne o eligioso llamado a con e i se en uno de los g andes éxi os
edi o iales del Quinien os: la li e a u a de o a y espi i ual. Aunque en es a época es e
géne o apa ece oda ía dominado po la li e a u a adicional o medie al (como los
Soliloquios [1497] y el Espejo de disciplina [1502] de San Buena en u a y la Fo ma
de los no icios del mismo imp eso con el Á bol de la ida de Iesu Ch is o y el Lib o
del Abad Isaac [1497], Scalaceli del Pseudo-Je ónimo [1496, 1505], el Vi as pa um
aducido po Gonzalo Ga cía de San a Ma ía [1520], el Flos san o um [ca. 1520, ca.
1521]), así como po los g andes au o es eu opeos inimedie ales y con empo áneos
en boga (como Espejo de la c uz [1486, 1492] de Domenico Ca alca, el Vi a Ch is i
ca uxano [1520-1521], la De o ísima Exposición sob e el salmo de Mise e e mei Deus
[1499, ca. 1511, ca. 1513] de Sa ona ola, el Con emp us mundi de Kempis a ibuido
en es os años al cancille de la Uni e sidad de Pa ís Jean Ge son [1493, 1516, 1528]),
ambién salen de las p ensas se illanas una se ie de í ulos de au o es peninsula es que
se mul iplican po oda España, adqui iendo en algunos casos ca ac e es de bes -se-
lle s, como el Luce o de la ida ch is iana (1496, 1515, 1524) de Ximénez de P éxano,
las Epís olas y e angelios con sus se mones y doc inas (1506), Re ablo de la ida de C is o
(1505, 1510, 1512, 1513, 1516, 1518) del ca ujo Juan de Padilla, el Exe ci a o io de
la ida espi i ual (1519) del benedic ino Ga cía Jiménez de Cisne os, sin ol ida los
esc i os de Gómez Ga cía (el Ca o de dos idas ya mencionado, así como el O a o io
73 J. A. Olle o, “La ca e a eclesiás ica de Rod igo de San aella y la undación de la Uni e sidad de
Se illa, una e isión”, en C. Ál a ez Má quez − M. Rome o Talla igo, A chi os de la Iglesia de Se illa.
Homenaje al A chi e o D. Ped o Rubio Me ino, Có doba 2006, 532-533. Sob e la amilia de Maese Rod i-
go, éase ambién J. Gil, “La amilia San aella”, en M. González Jiménez (ed.), Maese Rod igo y su iempo,
27-55. Sob e su o mación, K. Wagne , “El en o no in elec ual de Rod igo Fe nández de San aella”, en
M. González Jiménez (ed.), Maese Rod igo y su iempo, Se illa 2005, 57-70.
74 E. Asensio, “Es udio p elimina ”, en Deside io E asmo, T a ado del Niño Jesús y en loo del es ado
de la niñez (Se illa, 1516), aho a ielmen e eimp eso en acsímile con un es udio p elimina de Eugenio
Asensio, Mad id 1969, 22.
75 Hazañas, Maese Rod igo, 29-30.
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de o ísimo [ca. 1512] y el Lamedo espi i ual [1516]), y algunas de las p ime as edicio-
nes de las que se á la li e a u a espi i ual p edominan e en el pe iodo 1525-1560, la
anciscana: el A e de se i a Dios (1521) de Alonso de Mad id, y P ime Abeceda io
Espi i ual (1528) de F ancisco de Osuna. Se a a de una li e a u a esc i a po clé-
igos y, sob e odo, po eligiosos, en lengua omance y pensada pa a llega a odos,
especialmen e a los nue os públicos ubicados en los sec o es laicos de la sociedad, que
han nacido y es án c eciendo de modo impa able: muje es, jó enes, pe sonas de odo
el espec o social. Se illa, desde luego, ocupa á un p ime pues o indiscu ido como
cen o p oduc o de es e ipo de lib os en oda la Península Ibé ica76.
Es a es o a de las g andes no edades del mundo edi o ial de inales del siglo XV
y comienzos del siglo XVI: la olun ad di ulga i a ampliamen e ex endida en e los
c eado es cul u ales que po encia el uso del cas ellano en la p oducción imp esa, un
in e és po llega a ni eles sociales cada ez más amplios que se ex iende incluso a una
incipien e, aunque modes a, p oducción de lib os de medicina en cas ellano, como
el Meno daño de Medizina de Alonso Chi ino de Cuenca (1506, 1511, 1515, 1519),
cuya imp esión una y o a ez po C ombe ge p ueba su popula idad y acep ación,
el T a ado … en que se decla a de qué mane a se ha de cu a el mal de cos ado (1506) de
Diego Ál a ez Chanca, el Lib o de medicina llamado Compendio de la salud humana
(1517), o la Me apho a medicine (1522) y el Modus aciendi (1527) de ay Be na -
dino de La edo77. E a o a señal cla a de los nue os iempos y del in del Medie o:
al igual que la Religión y la Teología se di ulgaban en omance, ambién lo hacía la
Medicina, o a de las ciencias del campo uni e si a io. El De echo, ese sí, no ci cula á
en omance, ni se imp imi á en Se illa. Pa a eso es aba Salamanca y la impo ación
del lib o eu opeo. Lo que sí sald á de las p ensas hispalenses se án ob as como Las
Pa idas (1491), el Cuade no de las leyes nue as de la He mandad (1486) y o as dis-
posiciones legales de la época, las O denanzas eales de la ciudad de Se illa (1492) o las
O denanzas eales sob e los esc ibanos de la ciudad de Se illa (1492), y las O denanzas
eales de Cas illa (1498), las Leyes del cuade no nue o de las en as de las alcabalas y
anquezas (1510), e c. Tí ulos que se publican en Se illa an o po la capacidad de
sus imp en as pa a hace lo como po su in e és local, y que se án adqui idas, lógica-
men e, po las éli es di igen es de la ciudad.
En la con e gencia de los p oblemas cul u ales y las ealidades ins i ucionales y edi-
o iales comen adas, hemos de comp ende el p o agonismo se illano en la aducción
y publicación de E asmo. En una ciudad cosmopoli a, bien elacionada con el no e de
Eu opa, en la que el deba e ace ca de la ole ancia y el alo del diálogo es aban encima
de la mesa an o como una p o unda p eocupación eligiosa en algunos sec o es de sus
éli es eclesiás icas ( inculadas al Cabildo ca ed al) que ealizan su abajo in elec ual en
un ma co de ausencia de pode osas ins i uciones uni e si a ias y/o de con ol o censu-
76 Pé ez Ga cía, La imp en a y la li e a u a espi i ual cas ellana, 218-226.
77 B. Fo onda, “F ay Be na dino de La edo, O. F. M. Su ida, sus esc i os y su doc ina eológica
ascé ico-mís ica”, A chi o Ibe o-Ame icano 17, 1930, 502-503.
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a78, y que además des acan en el seno de un amplio mo imien o que busca di ulga
la cul u a y la eligión en un ambien e some ido a cla as in luencias an o de co e
enacen is a como de signo eclesiás ico- e o mis a, con lo que ello enía de olun ad de
llega a los sec o es laicos de la sociedad y ompe de ini i amen e el dis anciamien o de
los mismos espec o a la cul u a esc i a. Y ello en una ciudad do ada de unas pode osas
e in e nacionalizadas clases media y media-al a, inculadas al mundo del come cio y al
cabildo ci il, que se es án in oduciendo p og esi amen e en el mundo de la posesión
del lib o y de su lec u a, po enciado po la p esencia en Se illa de las igo osas imp en-
a de los C ombe ge y de Juan Va ela de Salamanca. Po eso, ue algo no mal, casi
“na u al”, que la imp esión en 1516 del T a ado del Niño Jesús y en loo del es ado de la
niñez de E asmo, aducido po Diego de Alcoce , un laico (come cian e y ju ado de
la encope ada collación de San Ba olomé, así como he mano de un canónigo)79, y de
la Que ela Pacis en 1520, aducida po Diego López de Co egana, se p oduje an en
Se illa. La Que ela Pacis se había imp eso en Basilea a inales de 1517, y en ella E asmo,
a a és de la Paz, se bu la de los enemigos de és a e insis e en la absolu a necesidad de
la paz con F ancia80. Su aducción y publicación en Se illa uel e a dela a no sólo el
conocimien o que se iene en los ambien es in elec uales se illanos de los g andes de-
ba es eu opeos, sino su pa icipación en los mismos. Teniendo en cuen a las ac i udes
polí icas y eligiosas de López de Co egana, de las que algo hemos esc i o más a iba,
se ía necesa io es udia su edición de la Que ela en el ma co de la coyun u a polí ica
cas ellana, el ad enimien o de Ca los V, y el subsiguien e es allido de la ebelión de las
Comunidades y la gue a con F ancia en 152181.
Se illa, la ciudad que a pa i de los años ein e del siglo XVI se con e i á en
el epicen o del emendo con lic o cul u al y eligioso que sacudi á España en las
décadas siguien es, y que conclui á de modo ágico con las medidas es ic i as de
1558-1559. Se illa, la ciudad en la que el ulgu an e desa ollo de la imp en a había
a o ecido el nacimien o y desa ollo de un nue o público u bano lec o que se á
caldo de cul i o pe ec o pa a la ecepción de las nue as co ien es humanis as y eli-
giosas82. Un ápido epaso po algunos indi iduos, es igos de esa nue a clase lec o a
laica, nos se i á pa a pe cibi la magni ud de la ans o mación cul u al que se había
ope ado en Se illa de la mano de la imp en a.
78 Imp escindible pa a el conocimien o de la o mación de la éli e eclesiás ica se illana es J. A. Olle o
Pina, “Clé igos, uni e si a ios y he ejes. La Uni e sidad de Se illa y la o mación académica del cabildo
eclesiás ico”, Miscelánea Al onso IX, 2006, 107-195.
79 Los da os pe sonales sob e Diego de Alcoce , en J. Gil, “Biblio ecas e asmis as en Se illa”, 441-442.
C . F. J. Escoba y Guy Lazu e en es e mismo olumen.
80 L.-E. Halkin, E asmo en e noso os, Ba celona 1995, 177-178; M. Ba aillon, E asmo y España,
México 1950, 80-81.
81 Según Ba aillon (E asmo y España, 86), “el aduc o [Co egana] se ciñe bas an e al o iginal la ino
de E asmo, sin añadi le ni qui a le nada de bul o”, si bien ambién conside a que “ ue el alo humano
de la Que ela pacis, y no su signi icado momen áneo, lo que sedujo a Diego López de Co egana”. C . F.
J. Escoba en es e mismo olumen.
82 R. M. Pé ez Ga cía, Sociología y lec u a, 320-339.
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Po supues o, los p o esionales del lib o no necesa iamen e inculados al es ado
cle ical, ju is as y médicos, encabeza án el g upo, y en e sus docenas de lib os de
De echo o Medicina, se amon ona án los lib os de los nue os iempos. En 1522, el
licenciado en De echo Alonso Jo ne e enía en e su no able biblio eca de más de se-
en a lib os, apa e de sus Clemen inas, Dec e ales, Códigos, Diges os y demás ob as
de De echo, un abanico de lib os que e ela la huella de la imp en a se illana y de sus
ealidades cul u ales: de una pa e, un impo an e egue o de lib os de eología (“ n
bocabula io eclesias ico”, que debe se el de San aella; una Suma Angélica y “ es pa es
del a çobispo de Flo encia“ [San An onino de Flo encia, imp esa en Se illa a ines del s.
XV] ) y espi i ualidad/de oción (“ n lib o de san be naldo”; “ n lib o de san agus ýn”;
“o o lib o de san agus ýn enquade nado en pa gamino”; “o o lib o opuscula be naldi”;
“o o lib o pequeño de los se mones de san león papa”; “luçe o de la ida c is iana”; “ n
b e ia io ca usyensie”); de o a pa e, el impac o del humanismo (“ n la ençio ala”;
“o o bocabula io de lib ixa”; “ n a e de lib ixa glosado”; “ n bocabula io de amb osio
calepino”; o o “ ocabula io”, que pod ía se el de Al onso de Palencia, imp eso en
Se illa en 1490; “o o lib o pequeño enquade nado que se llama an iqui a um a ia-
um olumina”; “un sedulio”; “o o de los p ólogos de san Je ónimo”) y de E asmo (“dos
pa es de O igenes”, “o o lib o del enchi idion”). O os í ulos de su biblio eca dela an
el in e és po la His o ia (“o o lib o de es o ia bé ica”; “ n lib o des o ia gene al de
ma co an onio”) o el a ance de las lenguas omances (“ n lib ico pequeño en lengua
a agonesa”)83. O o ju is a, el licenciado F ancisco Dá ila, enía en 1523 en e sus 28
lib os (casi odos Baldos, Ba uchinos, Diges os, Fue os, Abades...), “ na biblia en
n cue po”, “ na ys o ia omana en la ín en n cue po pequeño”, y “el açiculos enplun
en o o cue po”, que es el Fasciculis empo um, el Ch onica ab ini io mundi, un í ulo
que, además de ene un buen núme o de ediciones eu opeas, había is o la luz en
Se illa en 1480 en la imp en a de Ba olomé Segu a y Al onso del Pue o84. En el
caso del licenciado Fe nando de Rojas, que ue alcalde mayo de Se illa, no podemos
p ecisa qué lib os enía, pues el documen o de su in en a io pos -mo em, edac ado
el 12 de no iemb e de 1523, sólo se e ie e de mane a gene al a “nue e lib os de leyes
enquade nados de ablas y o os eyn a e sye e lib os enquade nados en pa gamino g ande
y o os eze enquade nados en ablas de papel más pequeños”85.
En e las clases medias-al as y al as del pa iciado u bano local ol emos a encon-
a los mismos gus os e in e eses. En casa del ju ado Diego de Temiño, un homb e de
posición económica desahogada, se encon aban as su mue e, en 1538, o mando
su biblio eca (que gua daba en un a ma io), lib os elacionados con el Humanismo
(“un lib o de las gue as çi iles de Roma”, un “lib o de ysopo [Esopo]”, “un a e de g a-
má ica”, “un a e de g amá ica en omançe”, “un lib o y aliano”, “Los iun os de Pe a -
ca”), E asmo de Ro e dam (“la lengua de e asmo”, “las que ellas de la paz”), un buen
83 (A) chi o (H)is ó ico (P) o incial de (Se) illa, (P) o ocolos (N)o a iales de (S)e illa, leg. 22.
84 AHPSe, PNS, leg. 2243.
85 AHPSe, PNS, leg. 2244.